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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Misión rango C: Who are you?

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Misión rango C: Who are you?

Mensaje por Haruko Moritaka el Mar Ago 18, 2015 5:45 pm

Misión de rango C: Who are you?

Lugar de la misión: País del Fuego, Bosque de la Hoja (acá)
Tipo de misión: A cargo del Feudo Kakkinoaru'en
Descripción de la misión: Himawari Tsukasa, Dama feudal de Kakkinoaru'en, mantiene sus fronteras bien cuidadas. Muchas veces jóvenes suelen asistir de guardias en algunos puestos de avanzada, para mantener a raya a los feudos vecinos e informar sobre cualquier movimiento extraño a sus superiores.
En ésta ocasión, dos excelentes shinobis bajo el mando de Himawari han sido enviados a un puesto cercano a la frontera con el feudo Hinoarashi. Las empobrecidas fuerzas de Katsumoto, líder de tal feudo, no parecen tener intenciones de expandirse. Sin embargo, el terco joven jamás dará brazo a torcer.
Cierta caravana de comerciantes provenientes del país de la tierra serán emboscadas por un pequeño grupo de ninjas de éste feudo. Dentro de ésta, dormido sobre algún colchón de pajas, pasado de alcohol y de lujuria, vendrá Surota, quien se unirá a detener a los atacantes. El deber de los guardias de la frontera será defender a los comerciantes, acabando con los ninjas de Hinoarashi. Estos están de encubierto, y no tienen señal de provenir de aquel feudo. Su deber será capturarlos vivos para conocer la información de quién los ha enviado a atacar.

Recompensa de la misión: 1500 Ryus + stats según misión narrada | ver este link
Extensión mínima de la misión: hasta completar objetivo.


Desde las llanuras de la Tierra hasta los profundos prados verdes cubiertos por árboles situados en el Fuego, una caravana repleta de mercancías había arrastrado su equipaje durante más de dos meses para llegar a la ciudad más importante del feudo predominante. Escoltada tan solo por mercenarios privados, casi sin entrenamiento, seguramente los típicos guardias distraídos que sujetan una lanza y escudo de pequeño tamaño, tan solo para hacer ver que la diligencia está resguardada por hombres dispuestos a matar protegiéndola.

Ni un solo problema en ese mes y veintisiete días de travesía, la caravana llevaba ya en su tesorería más de quince mil ryus propiciados por el comercio con todo lo que se le ponía en el camino, hasta que la mala información llegó de boca de los jefes de destino. El camino que seguiría esa mercancía con ruedas hacia la ciudad del fuego tendría que atravesar una de las zonas más peligrosas y conocidas en esa nación. Justamente la frontera entre el feudo más poderoso, y el segundo de su categoría, pero bien, el problema no estaba solo en que obviamente el segundo atacaría a la caravana, pues esta iba a comerciar con el primero, sino que algo aún peor estaría por suceder si no abrían bien los ojos. Tres villas fronterizas están alzadas en la zona, y tan solo un fuerte de comandancia de uno de los dos feudales, ¿por qué siempre tienen que estar recibiendo suministros los soldados? fácil, la vida no es próspera en el lugar, y no sencillamente por la inferior fertilidad, pues esas tierras son perfectas para cualquier cultivo.

La tribu de los Nohaki, la más extensa y conocida de todo lo sabido, con una cultura liberal y hospitalaria...salvo a sus enemigos, a los que los Nohaki consideran ambos feudos, o cualquiera que los ayude. Millones de asaltos registrados y realizados por los Nohaki hacia los comerciantes, sin importar de que lugar viniesen, a ejércitos que por allí pasaban, o simplemente y lo más común: a las villas. Aún no se habían atrevido a atacar el fuerte, pues sabían que era de difícil dominación, y que aún siendo uno de los de más baja clase, tenía buena defensas. ¿Por qué los soldados nunca capturaban a tiempo a los Nohaki? conocen perfectamente el terreno, ¿obvio, no? llevan milenios viviendo allí, y no están dispuestos a que les quiten su tierra. Combatientes experimentados, de caras pintadas con la función de llamar la ayuda de sus dioses al combate, armas robadas o fabricadas en la ya conocida para ellos metalurgia. Nadie puede quitarles la razón a estos hombres de vivir en su tierra, y ellos no consentirán que nadie lo haga. ¿Quién sabe si ayudarán a la caravana o no? los Nohaki están llenos de hospitalidad.

Para cuando ya todo está dicho, la caravana está alcanzando el fuerte de comandancia, a la puerta esperan una escuadra de soldados con las puertas abiertas. Sus resplandecientes armaduras brillaban por la fuerte lluvia que cubría el oscuro manto en el cielo, y bromeaban entre ellos contemplando como las cuatro carretas de techo cubierto se acercaban a su zona. De un momento a otro, cuando el convoy logró acercarse a la zona, empezaron a escucharse tambores en un volumen descomunal, acompañados de varios cánticos que desviaron la atención de todos. El oficial a cargo de la escuadra, de armadura laminada cubriendo solo su torso y hombros, junto a un casco metálico que protegía incluso su nuca, solo añadió: "Nohakis, entrad el convoy si no queréis que acaben con vuestra mente primero, y luego con vuestro cuerpo", para acabar cerrando las puertas tras entrar al último caballo que esperaba al exterior. Los soldados, expectantes a lo que pudiera ocurrir, tomaron sus puestos de defensa, escuchando como los cantos y ritmos seguían, pero nadie aparecía.

Era de noche...y la lluvia intensa, las armaduras brillaban y los tambores cantaban, ¿sería la sangre derramada? ¿o la paz firmada?...


Haruko Moritaka
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Re: Misión rango C: Who are you?

Mensaje por Sid el Mar Ago 18, 2015 10:30 pm

No llevaban casi nada de tiempo en el lugar y parecía que ya se avecinaban problemas. Las caravanas acababan de entrar al puesto debido al aviso de un posible ataque Nohaki, y los guardias ya habían tomado sus respectivos puestos para la defensa. La posibilidad de que éstos atacaran era la misma o incluso mayor de que la de que se llegase a un acuerdo. Realmente, el corazón del muchacho se aceleraba por momentos.

Era la primera vez que Sid se encontraba ante una situación como la que estaba viviendo en ese momento, y desde luego que no dudaba de sus capacidades (razón por la cuál probablemente había sido seleccionado para aquella tarea), pero una misión con dos shinobis seleccionados por la misma señora feudal no debía ser una misión cualquiera. Y mucho menos con los requisitos que se les pedía para completarla.

-Me estoy comiendo demasiado la cabeza...- Pensó Sid mientras que volvía al momento en que se encontraba. El estruendo de los tambores cada vez era más y más fuerte. Por último, echó una ojeada a Kaori, para ver cómo se encontraba e intentar adivinar qué estaba pensando.
Sid
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Re: Misión rango C: Who are you?

Mensaje por Hyuga Kaori el Miér Ago 19, 2015 6:43 am

La lluvia daba un entorno algo lúgubre a la situación. Los tambores no ayudaban mucho, pero en lo que sí ayudaban era en aumentar la adrenalina de la joven de 15 años. -Una misión seria...- pensaba para sus adentros -No puedo permitirme ningún error-, terminaba en su mente, mientras sacaba una kunai de su bolsillo y la apretaba con fuerzas, dejando el filo hacia atrás.

El olor a tierra mojada inspiraba a la joven a tomarse la misión en serio, como era de costumbre. La señora feudal había confiado en ella y en Sid, su nuevo compañero para la misión. Kaori estaba segura de sus habilidades y tenía una mirada de 'yo-todo-lo-puedo', pero sentía a su compañero algo nervioso por la situación. Lo miró de reojo a lo que él también la miró a ella. Kaori sonrió amablemente, mientras sacaba una cinta de su bolsa y para atar su cabello en una coleta. -Momento de ponerse serios, ¿No?- Dijo a su compañero, antes de colocar la kunai en su boca para atar sus rubios cabellos. Terminado su ritual de seriedad, cerró los ojos por unos momentos. -Tengo que realizar bien esta misión... Mi padre me enseño bien durante estos años. Es ahora de aplicarlo todo.- dijo la chica en sus pensamientos mientras fruncía el ceño y apretaba bien su moño.

-Ok...- dijo Kaori, mientras salía del puesto de guarda a tomar una posición de mayor altura. -Iré afuera un momento- dijo la chica por sobre su hombro, mirando a Sid. -Iré a ver si alguien se encuentra por los al rededores.- Termino, tomando el pomo de la puerta y girándolo suavemente, como esperando algo o alguna reacción.

Si Sid elige seguir a Kaori...:

Kaori miró a Sid rápidamente. -Me aseguraré de tomar una posición un poco más alta y usaré el byakugan para ver si puedo percibir alguna presencia que no sea la de la caravana que se aproxima ¿De acuerdo?- Terminó la joven. Los tambores se escuchaban mucho más fuerte desde el exterior. El puesto de seguridad disminuía bastante los sonidos y esta nueva percepción de ellos, intimidaba un poco a la chica, pero eso no iba a permitir que afectara en su desempeño.

En la cima de una árbol, no muy lejos del suelo, pero lo suficientemente alto como para tener una buena percepción de los al rededores. Kaori se levantó por encima de una rama, tratando de no ser divisada a simple vista. Se concentró por unos segundos para activar su Byakugan, cosa que logró en cosa de segundos. Alzó la mirada intentando detectar cualquier presencia y luego de unos segundos, bajó a suelo nuevamente para comentarle a Sid lo que había visto. [Off: A criterio del narrador]

Si Sid elige no seguir a Kaori...:

Kaori cerró la puerta tras ella y miró hacia los arboles. Los tambores se escuchaban mucho más fuerte desde el exterior. El puesto de seguridad disminuía bastante los sonidos y esta nueva percepción de ellos, intimidaba un poco a la chica, pero eso no iba a permitir que afectara en su desempeño.

En la cima de una árbol, no muy lejos del suelo, pero lo suficientemente alto como para tener una buena percepción de los al rededores. Kaori se levantó por encima de una rama, tratando de no ser divisada a simple vista. Se concentró por unos segundos para activar su Byakugan, cosa que logró en cosa de segundos. Alzó la mirada intentando detectar cualquier presencia. Kaori se quedó ahí por unos segundos para tener extremo cuidado en tomar alguna decisión o percibir alguna presencia cerca de ella. Si algo sucedía, lo primero que haría sería bajar a contactar a Sid.[Off: A criterio del narrador]
Hyuga Kaori
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Re: Misión rango C: Who are you?

Mensaje por Surota el Miér Ago 19, 2015 11:16 pm

Eres todo un sin vergüenza, Surota —Le dijo aquella mujer que se encontraba frente al enmascarado, muy cerca. Era una fémina de hermosa apariencia. De tersa piel morena y unas curvas que hacían que el descenso al infierno fuese cada vez más tentador. Su rostro era como tocar el cielo, y aquella cabellera azabache solo hacía que él deseo del Yotsuki aumentara cada vez más.
De eso no hay duda, pero eso es lo que lo hace más atractivo —A las espaldas de Surota, quien se encontraba en un sillón mullido y lo bastante cómodo para acción, había otra mujer. Ésta, a diferencia de la otra, era rubia y su tez tan blanca como la leche. Era incluso más bella que la otra. Sus ojos eran de color esmeralda. Surota estaba embelesado con la presencia de aquellas damiselas.
¿Pero no pensarás dejarnos a todas nosotras fuera de la acción, verdad?. —Y un montón de mujeres, decenas, aparecieron de la nada y lo rodearon. Todas preciosas, como sacadas de un cuento de hadas. Tal como las dos primeras, la morena y la rubia, tenían pocas prendas de vestir.
Cada una de ellas comenzó a quitarse la ropa, lentamente. La morena se había sentado sobre el enmascarado y había colocado sus manos delicadamente sobre sus hombros y…comenzó a sacudirlo con brusquedad.
Señorita —reclamó Surota—, ciertamente me gusta rudo, pero creo ya está exagerando. Pare, pareeeeee
Un fuerte golpe en la cabeza lo había despertado. La carreta que lo transportaba había dado un brusco salto, y como consecuencia su cráneo fue golpeado por una de las tantas mercancías que había en el transporte. El equipaje que había dentro de éste se había desatado, y ahora Surota se encontraba entre un maremágnum de objetos contundentes que le golpeaban.
¡Oigan! —Gritó el enmascarado—. Detengan esto, hijos de la grandísima madre tierra. Ay, mamá. —En eso una caja de mediano tamaño le golpeo en el rostro. Esto hizo que Surota quedase tendido boca arriba en el suelo de la carreta—. Juro que cuando este artefacto se detenga, haré que la vida del hombre que lo conduce sea muy aburrida. —murmuró—. ¿Y qué diablos es eso? ¿Tambores?.
Aun estando dentro del vehículo, el Yotsuki podía escucha el sonido de aquellos instrumentos. Al parecer iba a haber una fiesta, por supuesto, no se trataba de nada de esto, ¿pero que más se podía esperar de un sujeto como este?


Bien, Surota, ya hemos llegado a la… —Uno de los guardianes del convoy, que se había tomado la molestia de buscar al enmascarado para despertarlo, fue recibido por éste lanzándole una barra de oro a la cabeza. Obviamente aquel pobre diablo había caído de bruces, quedando inconsciente por el impacto. Acto seguido Surota salió de la carreta hecho una furia.
¡Donde está el conductor de esta cosa infernal! —Exclamó Surota—. ¡Juro que voy a castrarlo antes de integrarme a la fiesta!
El chofer de transporte, al ver como sacaba diestramente una de las espadas que tenía en su espalda, cerca del hombro derecho, se puso blanco como una hoja de papel. Dándole ágilmente un par de vueltas a Kirihanashimasu, Surota comenzó a aproximarse hasta donde estaba aquel sujeto, que prácticamente estaba a punto de orinarse encima. Los demás que venían en la caravana suspiraban y se excusaban por el comportamiento del shinobi.
¡Por los dioses, Surota! —Dijo uno de los guardias de la caravana—. ¿Cómo se te ocurre que va haber una fiesta? Esos tambores son por lo Nohakis, y esa es la razón de tanto jaleo.
¿Los No...qué? —Replicó Surota, tenía al chofer tomado por la vestimenta. Éste intentaba soltarse de las garras del enmascarado, pero le resultaba  imposible.
Los Nohakis —dijo unos de los guardias del fuerte que estaba apreciando la escena—. Es una antigua tribu de estas tierras…un cuento muy largo. Sin embargo, solo basta con decirte que mayormente son hostiles, al menos con los que se  invadieron su territorio. En pocas palabras, nosotros.
Acepta la misión, decían, será sencilla, decían, solo viajar dos meses y al final habrán putas y ron, decían —se quejó Surota.
¡Jamás te dijimos que habría eso! —Gritó el guardia de la caravana, señalando con el dedo índice al enmascarado.
¿Entonces me lo imaginé? —Dejó escapar un teatral supiro—. Bueno, en fin…¿En qué íbamos? Ah sí, le cortaré las pelotas a éste. No me importa el motivo, interrumpió un hermoso sueño.
Surota alzo la espada, los que estaban cerca apreciaban, horrorizados, el comportamiento del enmascarado: en verdad pensaba hacer lo había dicho. No obstante, y por alguna extraña razón, o mejor dicho, por alguien en específico que pasó por delante de él, a unos pocos metros de distancia sin siquiera mirar lo que allí sucedía, hizo que se detuviera.
¡Wow! —Y soltó a aquel pobre diablo, que cayó pesadamente al suelo y salió huyendo, primero a gatas y luego corriendo. Surota, por supuesto, había notado esto, y no se aguantó  de acotar lo siguiente—: Te salvaste porque soy admirador de la belleza. Tu progenie existirá después de todo.
Era una jovencita que posiblemente rondaba su edad. Era rubia, de piel curiosamente morena. Sus ojos, aquellos ojos tan extraños como del color del malvavisco, aunque apenas los había visto de perfil, eran hipnotizantes. Aquella manera de caminar, esa forma de moverse, ese…
Carraspeó, mientras que envainaba a Kirihanashimasu.
Grácilmente y con rapidez —que era impulsada por la lujuria— había llegado hasta donde estaba la muchacha, ignorando a cualquiera que estuviese cerca de ella. La fémina se dirigía hacia el portón, Surota desconocía el motivo, pero su mano tendría que haberla detenido cuando la tomó con delicadeza por el brazo. Le daría un sorpresivo giro a la muchacha, tal cual pareja de baile, para quedar frente a frente con ella. Delante de él aquella muchacha era una cosita diminuta. Apenas alcanzaba el metro y medio, al ojo, y era tan liviana como una pluma.
Perdone el atrevimiento, pero no pude pasar por alto su belleza —dijo Surota, quien sostendría las manos de aquella joven entre sus manoplas—. ¿Qué le parece si dejamos este lugar abandonado por las manos de las deidades y vamos a un mejor sitio para conocernos mejor? Quien sabe, a lo mejor podría aceptar mi petición, que sería: ¿Le gustaría tener un hijo mío?.
¡Eres un idiota! —Era de nuevo aquel guardia que le había llamado la atención a Yotsuki. Esta vez iba con una tabla en la mano y se la había roto al enmascarado en la cabeza—. ¿Cómo se te ocurre en pensar en acortejar a esta jovencita en un momento como este?.
Aquel titán había caído de rodillas al suelo. Una expresión lastimera se podía notar en sus facciones  —por supuesto estaba actuando— mientras decía: —Definitivamente se ha perdido el respeto. Ni si quiera en estos tiempos se puede acortejar una dama bajo la lluvia.


A pesar de toda esta payasada, Surota estaba consciente de algo: aquellos tambores y cánticos no cesaban; todo lo contario, parecía que cada vez otros más se le sumaban. El enmascarado había dejado el teatro y se levantó como si nada, y dedicándole una sonrisa a la damisela, que como toda expresión de su rostro podía notarse incluso tras su máscara, le dijo: — Parece que tendremos que dejar nuestro idilio para después.
La pena ajena que sentían los del convoy, por el comportamiento de su guardián shinobi, era indescriptible.

stats:
▲ Stats:
• Ninjutsu: 3
• Taijutsu: 4+2=6
• Genjutsu: 0
• Velocidad 4+2= 6
• Resistencia: 5
• Fuerza: 4+1= 5

Armas:
-Kunays x10.

-Kirihanashimasu (Desmembrar).

-Chō Biburāto Raitontō (Super espada vibradora de elemento rayo):
A pesar de la especialidad, los Yotsuki tienen una habilidad innata para la lucha con armas. Tanto así, que tienen unas espadas características de su clan. Estas espadas, son espadas rectas pero, a diferencia de cualquier espada, pueden canalizar técnicas raiton o de su clan por las mismas (independientemente de si tienen la habilidad de Kenjutsu o no). Tienen el mismo filo que una espada normal y son treinta centímetros más cortas que una Katana.
La cantidad de espadas que adquirirán por rango será:
Gennin:  1 espada.
Chunnin:  2 espadas.
Jounnin:  4 espadas.
Sannin: 7 espadas.

Off:
Disculpen lo largo del post, tenía full ganas de escribir así que me extendí XD. Quiero acotar que si, manipule un poco el pj de Kaori, pero lo hice porque no iba con los tiempos del tema (o con la narración); así que tuve que hacerlo, espero no haya problema. Lo hice para evitar líos de moderaciones y todo eso, y bueno, proseguir fluidamente con la misión, saludos.
Surota
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Re: Misión rango C: Who are you?

Mensaje por Haruko Moritaka el Jue Ago 20, 2015 9:06 pm

El sonido de los tambores ya era incluso más intenso que el estallar de la lluvia contra el suelo. El comandante del fuerte se apresuraba porque todos los hombres que pudiesen combatir estuviesen despiertos y equipados, y paseaba entre las líneas de defensa de las murallas comprobando que todos estaban bien preparados para defender la plaza de un posible ataque de los tribales. Sus largas barbas ceniza estaban completamente aguadas, y su pelo lo estuvo durante minutos hasta que decidió utilizar aquel precioso casco con distintivo rojo que le identificaba como oficial. En la plaza esperaban también tropas que habían colocado pinchos para cerrar la puerta, y que querían consolidar la defensa de las cuatro carretas, junto a los mal entrenados guardianes de estas.

Los tambores pararon de un momento a otro, pero los gritos seguían, y acabaron por finalizar en una frase. El veterano líder desenvainó su espada, y con este gesto todos los hombres bajo su mando hicieron lo mismo, incluso los arqueros colocaron una flecha en sus armas. Levantó la mano que sujetaba la hoja en señal de aviso, y de inmediato todos colocaron sus rectangulares y rojos escudos formando una muralla. Ahora solo se escuchaba el caer de la lluvia, y ya se empezaban a ver a los primeros rivales salir mal formados de los oscuros bosques, para acercarse despacio al fuerte que ocupaba un tercio del claro. Uno de los soldados, que mantenía su hoja encima del escudo, mientras que con fiereza miraba al enemigo, no movió la cabeza para avisar a su general.

-¡Capitán, eso no son Nohakis, ellos tienen la piel blanca! Apresuró a gritar mientras contemplaba como estos venían semidesnudos, con hachas y otras fuertes armas, mientras su piel les delataba. -¡¿Cómo que no?! El comandante se apresuró a cernirse sobre una de las murallas, para comprobar que el raso tenía toda la razón. -¡Maldita sea, nos la han colado con esa música de guerra, son soldados del otro feudo, están usando a los Gakeri! Gritó a toda voz, para que rápidamente un alarde de preguntas en voz alta entre todos surgiese, eso sí, sin perder la formación. -¡Mire eso señor, son feudales juramentados, traen una flecha ardiente! Describió otro novato a su líder, que chasqueó los dientes y ordenó a los soldados que se preparasen para una defensa. -¡Escuchadme bien hijos, nuestra misión es defender este fuerte con la vida, y la caravana que está dentro también, hicimos un juramento para esto! Un grito similar a "¡Hoy!" describió las bocas de todos los soldados, mientras que la máquina y los enemigos se acercaban más y más. -¡Somos el décimo regimiento fronterizo de la Guardia Rubí, somos los elefantes, si nuestros antiguos pudieron defender Jachikei de tres ejércitos, nosotros podemos aguantar esto, y si no, moriremos con honor! Gritó el oficial, para escuchar la respuesta uniforme de sus combatientes. -¡Por nuestro feudo, por Kakkinoaru y Himawari, honor! -¡Honor! -¡Honor! -¡Honor! Fue la respuesta de todos sus soldados, viendo como el enemigo ya cargaba con las flechas inflamables y explosivas sus armas.

El último "clac" que sonó al recargar el arma, destrozó los corazones de los luchadores. Sabían que en algún punto del cuadrado defensivo, muchos compañeros morirían por ese disparo, pero algo en el último momento les salvó. Una flecha atravesó todo el pecho del juramentado que manejaba el arma, y los otros dos que contemplaban a su lado se giraron extrañados para recibir el mismo final. Fue en ese momento, cuando un enorme grito de batalla espantó a todos los desformados tribales anexionados por el feudo enemigo. Una división incesante de Nohakis salía del bosque a espaldas del enemigo e iba sacudiendo contra todos los infantes pesados y tribales que a su paso había. La cantidad era infinita, hombres hechos a la lucha masacraban a los enemigos venidos desde el último rincón del feudo, mientras la lluvia cubría todo el aire y los cuerpos yacían uno a uno en el suelo. Realmente, parecía que toda la tribu había venido a ayudar al feudo de Himawari, muchos jóvenes luchaban dando su vida contra el sorprendido enemigo. Ante esta ayuda, el general del fuerte gritó "¡Honor!" y todos sus soldados, absolutamente todos, comenzaron a abrir las trampillas cerradas por dentro en las murallas, para salir a toda velocidad de este y cargar por la ahora espalda a los enemigos.

Parecía que la victoria estaba por venir en ese momento, hasta que se pudo divisar como un ejército de unas siete divisiones de infantes enemigos venía por el sur del camino, y una sección de caballería pesada se acercaba a toda velocidad por el otro lado. ¿Se coordinarían ambas facciones? quizás la unión la podrían hacer los jóvenes Gennin asignados a la caravana...en todo caso, no cesaba el acercamiento de miles de Nohakis al camino, y apilados parecían tomar algunas picas de los enemigos caídos, esperando a que los mejor equipados soldados vecinos hiciesen lo mismo.


Mirad este vídeo para inspiraros antes o después de leer:

Off:
Tengo preparadas algunas cosas con NPC's para seguir la misión, de momento lo que tenéis que hacer es ver como vais a defender el camino con ayuda de los Nohakis, os doy permiso para decir lo típico que hace el comandante del fuerte (formar un cuadro, doble línea, escudos, cargad, etc), ahora mismo la batalla es aproximadamente de 4,500 de vuestro bando contra 8,000 enemigos, no acabéis la batalla en un post que me jodéis los planes (?)
Haruko Moritaka
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Re: Misión rango C: Who are you?

Mensaje por Hyuga Kaori el Miér Ago 26, 2015 5:16 pm

Un extraño chico había interrumpido el camino de Kaori mientras corría hacia una mejor posición para verificar el terreno. Lo primero que le llamó la atención a la chica, aparte de que la lluvia caía cada vez más fuerte, fue la máscara y el traje rojo de aquel individuo que empezó a hablarle rápidamente a Kaori, respecto de cortejarla y cosas por el estilo. -¿Que qué?- era lo único que la rubia podía pensar mientras él hablaba. Era como si se hubiera perdido entre el olor a tierra húmeda (que por cierto, le encantaba) y su cabeza, preguntándose -¿Por qué alguien ocuparía una máscara y un traje completo...?-. Si, le causaba demasiada curiosidad. Mientras él seguía hablándole y un guardia le interrumpió, Kaori tuvo un extraño presentimiento luego de que los tambores que habían de fondo dejaran de sonar y aún al lado del chico, luego de haber hecho un leve movimiento para zafarse de sus manos.

Kaori miró en todas direcciones, hasta que tomó un punto fijo, juntó sus manos y dijo en voz baja: -¡Byakugan...!-. Las venas cerca de sus ojos sobresalieron y parecía que sus pupilas se habían marcado. La tensión se sentía en el aire, -Disculpame, pero creo que tenemos compañía...- Dijo la chica, dirigiéndose al chico de extraños ropajes rojos, a lo que en segundos empezaron a aparecer individuos desde todos lados, en lo que parecía ser un intento de formación. Kaori empezó inmediatamente a predecir con su mirada desde donde saldría cada uno de los individuos que parecían ser de una tribu diferente a la que habían sido advertidos. Parecía que un ataque estaba empezando, los soldados empezaron a acomodarse como piezas de ajedrez, diferente a como estaban acomodados los enemigos. Algo sorprendida por la situación, Kaori observó la situación. Se preparó rápidamente para agacharse y entrar en acción. -¡Tenemos que ayudarles!- dijo la chica en un grito ahogado, tratando de no llamar la atención. Se escuchó un simple "clac" entre la muchedumbre. Los ojos de Kaori se abrieron de par en par, como si supiera lo que iba a ocurrir en segundos. -Otra tribu más...- apuntó la chica hacia un lado del camino, donde apareció una flecha que atravesó el cielo, rompiendo el silencio desde principio hasta terminar en el pecho de aquel individuo con el arma cargada. Segundos después, un montón de personas de otra tribu, empezaron a atacar en lo que parecía ser una pequeña introducción a lo que estaba por ocurrir segundos después. Kaori miró con desesperación al guardia que se encontraba más cercano a él (por error) ya que giró la cabeza y vio nuevamente a este chico de ropajes extraños. No expresaba miedo, era más bien un "¿qué hago ahora?".

El miedo vino después, cuando Kaori vio hacia el sur. Su mirada se tornó algo profunda y expresaba algo de pánico y no saber qué hacer. La rubia se llevó las manos a la cabeza y casi en un segundo, recordó lo que su padre le había dicho hace tiempo "-Eres el orgullo de la familia-" llegó como un flashback a su memoria y rápidamente, tomándose una leve pausa, Kaori se volvió a levantar para luego informarle al grupo en el que se encontraba que un ejército de unas siete divisiones de infantes enemigos venía por el sur del camino, y una sección de caballería pesada por el otro lado. -Tenemos que hacer algo, y rápido. No se demorarán mucho en llegar- replicó la joven. Una idea recurrió a la cabeza de la chica. Rápidamente, agarró al otro chico, el de los ropajes extraños, y lo llevó con él hacia una nueva posición, tratando de gritarles a los atacantes aliados que se reagruparan hacia atrás. La rubia se encontraba en un aprieto, pues nadie le tomaba atención. Miró al chico de rojo y le explicó que su idea era unir ambas facciones para que tuviéramos más posibilidades de enfrentar al enemigo, que necesitaba ayuda para poder reformar a la tribu y a los guardias que estaban defendiendo. -Chico de los ropajes extraños, intenta acomodarlos a todos. Iré a avisarle al capitán sobre el plan para que adopte una formación desde las murallas del fuerte. Intentaré avisarle también sobre los otros grupos que se acercan por el sur y la caballería pesada-. Dijo Kaori mientras desactivaba su byakugan y esperaba alguna indicación del Chico de los Ropajes Extraños, antes de tomar camino a hablar con el Capitán.

Stats:

• Ninjutsu - 3
• Taijutsu - 6
• Genjutsu - 1
• Velocidad - 4 (+2)
• Resistencia - 3
• Fuerza - 3 (+2)

Armas:

-Kunai (x10)

Jutsus Utilizados:

Byakugan (白眼, Ojo Blanco ó Visión Pura): Las personas que tienen este Kekkei Genkai se pueden diferenciar fácilmente debido a que desde pequeños poseen los ojos de color blanco malva -aunque el color de ojos puede variar mientras el Dōjutsu se encuentre "dormido"-. No solamente eso, también es que esta técnica la tiene toda aquella gente que tenga sangre Hyūga. Este Dōjutsu tiene dos fases: una pasiva y otra activa. En la pasiva se refiere cuando está desactivado, o sea es cuando sus ojos están normales. Pero al activarse parece como si las blancas pupilas se agrietaran, a la vez que se le marcan las venas alrededor de sus ojos. Al ser un Dōjutsu tiene la capacidad de ver a través de los Genjutsu, Taijutsu y Ninjutsu sin mayores problemas. Pero sus capacidades principales se basan en una visión superior, otorgando una esfera completa de visión, es decir de 360°, excepto por un punto ciego en forma de cono que se encuentra detrás del cuello por encima de la primera vértebra toráxica, sin embargo este punto ciego puede ser eliminado emitiendo chakra justo en ese punto ciego en forma de cono. Los usuarios del Byakugan pueden detectar cualquier cosa alrededor de ellos dentro de un radio de más de 1000 metros, mientras mayor es la habilidad del usuario con el Byakugan, mayor radio posee. Este Dōjutsu también presenta visión telescópica, es decir la capacidad que tiene un usuario de enfocarse en una zona en específica dentro campo visual según el requerimiento del momento en que se utilice. Otra habilidad es la de ver a través de los cuerpos, permitiendo también ver con sumo detalle el sistema circulatorio de chakra de los demás (permitiendo el uso de Puño Suave) y ver los tenketsus/puntos de chakra del cuerpo, con suficiente claridad como para golpearlos. Es por esta habilidad que no puede definir entre los clones de sombra en los que se reparte el chakra igualmente entre los cuerpos.

Genin - 500m

OFF-ROL:

Perdón la demora del post. Surota sabe de mi situación, pero intentaré darle más duro a la misión. Propongo que nos saltemos a Sid hasta que haga acto de presencia. No podremos esperarlo por siempre :v. Lo otro, Sorry Surota por 'robarte la idea' que me dijiste en el interno, pero espero lo hice de manera que pudieras continuar con tu parte. Lo que hice fue darte una introducción. NÓTECE que me quedé contigo por si tienes algo más que decirme, cosa de que pueda escucharte antes de irme a hablar con el capitán y empezar a tomar medidas desde la parte superior del fuerte. Creo que eso es todo. Eso, espero me disculpen :c


Última edición por Hyuga Kaori el Jue Ago 27, 2015 1:09 am, editado 1 vez (Razón : Olvidé desactivar el Byakugan)
Hyuga Kaori
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Re: Misión rango C: Who are you?

Mensaje por Surota el Jue Ago 27, 2015 6:30 am

La situación se hacía cada vez más difícil. Surota apreciaba como los soldados dentro del fuerte iban de un lado a otro equipándose, fortaleciendo las defensas y tomando sus respectivas posiciones.
¿En qué mierdero he venido a parar? —murmuró Surota, quien había juntado las manos para formar un sello con sus manos y…
Ni se te ocurra dejarnos en esta situación, cretino. —Era el guardia que había golpeado a Surota. Éste aún se encontraba cerca de él—. Recuerda que si no nos proteges no habrá paga. No soy un shinobi, pero he visto bastante esa posición de manos y tengo idea de para qué sirve.
El enmascarado suspiró, y tras haberse encogido de hombros separó sus manos. En ese momento notó que los tambores habían dejado de sonar, lo que posiblemente no indicaba nada bueno. “¿Para qué demonios acepté esta labor después de todo?”. Pensó. Por otra parte, su atención ahora se encontraba en la hermosa damita que se estaba a su lado. Ésta había realizado un sello con sus manos. Surota ladeo la cabeza como un pajarito, sintiendo curiosidad por las venas que habían aparecido a los costados de los ojos de la muchacha y el cambio repentino de los mismos. Esto era notable a pesar que la fémina estaba perfilada a él.
Discúlpame, pero creo que tenemos compañía… —aquellas palabras hicieron que la sonrisa de Surota se ampliara aún más. Esto se notó incluso tras su máscara. En la posición que tenía la cabeza, parecía ser todo un psicópata—. Mi querida niña —replicó. El sarcasmo se notaba claramente en su voz—, ¿qué te hizo pensar eso? ¿Los tambores o la panda de idiotas que andan gritando como si les estuvieran quemando las nalgas con metal ardiente? —Dejó escapar otro suspiro—. Al parecer es cierto lo que dicen de las rubias. —Llevó su cabeza hacia el otro lado, esta vez colocando su mano derecha bajo su barbilla en señal de reflexión—. Pero sigues siendo todo un primor y desearía tener una camada de niños contigo.
¡Que más se le podía hacer, así era Surota! Podía haber una masacre en donde estuviese, y aun así solamente pensaría en satisfacer sus más bajos instintos, o en otras palabras, coger sobre los cuerpos mutilados de sus cámaras y enemigos. Sin embargo, sus payasadas iban a tener que cesar por el momento…al menos un poco.


Aquel sonido estridente, y la acción y palabras de la rubia, hizo que Surota llevase su mano hacia Kirihanashimasu. Al parecer algo serio estaba ocurriendo al otro lado de las murallas, pero lo que más le daba curiosidad al Yotsuki era averiguar cómo aquella muchacha podía saber lo que estaba ocurriendo afuera.
¡¿Serán por esos ojos? —Se dijo así mismo Surota, quien había desviado la mirada en dirección a la barrera—. No es muy inteligente, pero al parecer tiene habilidades natas muy excepcionales. Esto es interesante.
Por un momento Surota parecía estar ensimismado en sus pensamientos, o más bien esperando algo que lo hiciera reaccionar. Sin embargo, en realidad estaba analizando las cosas, por muy difíciles que esto fuese de creer. Aunque claro, estas reflexiones estaban ligadas a su mente retorcida: robar algo de valor de la caravana y huir. Noquear a aquella mujer y llevársela también con él para que ella le agradeciera por salvarle la vida, de la manera que fuese: un abrazo, un beso o…
Tenemos que hacer algo, y rápido. No se demorarán mucho en llegar. —Aquella chica tomó a Surota por el brazo izquierdo, y a pesar de la diferencia de altura y pesaje que había entre ambos, ella logró arrastrarlo hasta otra posición del fuerte. Esto dejó sorprendido al enmascarado—. Al parecer alguien se alimenta muy bien —se bufó—. Chiquita pero picosa. Eso me gusta.
Pero la joven aparentemente ignoró este comentario. Surota pudo notar claramente la exasperación que había en ella. Sin embargo, en medio de aquella desesperación, la joven dio muestra de sus dotes militares. Al fin y al cabo, reunir ambas facciones para la batalla no era del todo una mala idea. La cuestión era poder organizarlas.
Chico de los ropajes extraños, intenta acomodarlos a todos. Iré a avisarle al comandante sobre el plan para que adopte una formación desde las murallas del fuerte. Intentaré avisarle también sobre los otros grupos que se acercan por el sur y la caballería pesada. —Por un instante el Yotsuki pudo notar como los ojos de la joven regresaban a la “normalidad”, ya que la tonalidad de los mismos no eran del todo común. En respuesta al aire expectante de la damisela, Surota lo que hizo fue desenvainar su espada, y tras darle un par de giros, como normalmente acostumbraba, le dijo—: Solo ten cuidado. Si algo te pasa no podremos hacer una hermosa familia que lleve tus perfectos genes. Por cierto, mi nombre es Surota.
Tras decir esto se fue al campo de batalla, llevando en su diestra su espada. La sostenía con elegancia mientras corría. Esto hacía notar la habilidad que poseía él con las armas.


Putas y ron. Podría estar disfrutando de esos dos excelsos placeres sino fuera por esta estúpida misión. —Mientras se quejaba, Surota salió raudo por una de las trampillas que usaron los soldados del fuerte—. Debe haber un subalterno del comandante en las filas de los guardianes
El escenario en donde se desarrollaba el combate entre ambos ejércitos era una verdadera pesadilla, al menos para quienes no tuvieran estómago para aquello. Entre los Nohakis y los soldados del fuerte estaban haciendo retroceder al enemigo, pero no eran del todo consciente del peligro que se les cernía.
¡Rápido! —Exclamó Surota, quien se desplazaba a buena velocidad hasta donde se estaba dando el choque entre ambos ejércitos. Pasaba entre los cadáveres mutilados y decapitados como si aquello fuera un campo en flor. En realidad podía notársele cierta euforia en sus expresiones—. Necesito hablar con el capitán, cabo, general, lo que sea que siga después de un comandante
Aquí —respondió uno de los hombres. Este tenía un silbato en la boca, y con él daba indicaciones a los militares del fuerte cuando aguantar al enemigo, cuando cargar contra ellos, y después cuando debían atacarlos. Surota tenía que aceptar que era un método efectivo, sin mencionar que aquel hombre se encontraba en medio de aquel desastre y batallando al mismo tiempo, le parecía increíble su habiliad. El estilo brutal de los Nohakis también era excelente. No muy ordenado, pero la forma de combatir hacía ver lo entrenados que estaban para las guerras—. ¿Qué deseas?
Uno de los hombres del bando contrario se interpuso en el camino de Surota, levantando torpemente su hacha. Era joven, casi como él; sin embargo, a diferencia de aquel sujeto con tapa rabo, el Yotsuki tenía mejor preparación para pelear. No le costó mucho esquivar el predecible golpe de aquella arma, girando su cuerpo hacia adentro, saliendo de la trayectoria del ataque; y luego usó Kirihanashimasu en un corte diagonalmente ascendente para cercenar con facilidad el brazo de aquel sujeto.  Acto seguido, aprovechando aquel movimiento y con la fluidez que le brindaba la espada, hizo un corte horizontal sobre el cuello del desgraciado, decapitándolo.
Tienen que replegarse hacia el fuerte —sugirió Surota—. El enemigo ciertamente se está retirando, pero al parecer está tomando fuerza para una segunda embestida. Por allá —señaló con el brazo, en dirección por donde venía la caballería—. Por allá se acerca una pesada caballería, según me informó mi compañera kunoichi. Y por el otro lado una infantería. Ni ustedes ni los hombres con tapa rabos podrán por separado. Tienen que pelear en conjunto. Les tengo un propuesta
.
Somos los Nohakis —Replicó un hombre gigantesco y fornido. Frente a él Surota parecía una pulga, a pesar de que éste era un coloso—. No ser hombres con tapa rabos. Pero hombre enmascarado tener razón. Mi vista es aguda y no falta mucho para que nos den alcance. No podemos ganar estando aquí, peleando de esta forma. Mucho menos podrán llegar hasta allá. Alguno de nosotros seremos el señuelo contra la caballería
Shi —contestó el enmascarado, la voz ahogada por la impresión.
Entonces cien los Nohakis se quedaron para contener un poco a la caballería. Estos se habían armado con las lanzas de los otros soldados al igual que sus aliados y camaradas de tribus. Los demás se habían recogido y regresaban hacia el fuerte; no obstante, y como le había explicado Surota al subalterno del comandante durante la retirada, la idea no era entrar al mismo. Levantarían la guardia delante de este, al alcance de los arqueros. Para cuando la caballería y la otra infantería llegasen hasta ellos, serían recibidos con una formación de escudos, lanzas y espadas. Los Nohakis que no tenían lanzas, apoyarían la carga desde atrás —también responderían a cualquier rompimiento de la defensa por parte de adversario—, y por si fuera poco el ejército enemigo serían recibidos por las flechas de los tiradores que habían en el fuerte.
Surota se encontraba también en la retaguardia, aún con espada en mano. Como era de esperarse, la caballería arrasó con cierta facilidad la defensa que los cien soldados Nohakis habían montado con las lanzas, pero gracias a estos los demás ganaron tiempo y se habían descontado a unos cuantos jinetes.
¡Aguanten, soldados! —dijo el subalterno del comandante. El ejército enemigo estaba prácticamente sobre ellos mientras que las flechas comenzaban a surcar el aire. Algunos soldados de la infantería y caballería contraria caían antes de llegar a los escudos, atravesados por una flecha. No obstante, la cantidad de enemigos le superaban, la verdadera batalla comenzaría ahora—. ¡Recuerden que somos elefantes, tal y como nos dijo nuestro comandante.
Una vez más el sonido del silbato se  hizo presente en el campo de batalla. Todos los soldados, y también los Nohakis, se pusieron firmes en su posición. Por el momento esto era todo lo que podía hacer. Quedaba en manos de su compañera, y la decisión del comandante, lo que se haría luego para intentar salir vivos de aquella situación.

Spoiler:
stats:
▲ Stats:
• Ninjutsu: 3
• Taijutsu: 4+2=6
• Genjutsu: 0
• Velocidad 4+2= 6
• Resistencia: 5
• Fuerza: 4+1= 5

Armas:
-Kunays x10.

-Kirihanashimasu (Desmembrar).

-Chō Biburāto Raitontō (Super espada vibradora de elemento rayo):
A pesar de la especialidad, los Yotsuki tienen una habilidad innata para la lucha con armas. Tanto así, que tienen unas espadas características de su clan. Estas espadas, son espadas rectas pero, a diferencia de cualquier espada, pueden canalizar técnicas raiton o de su clan por las mismas (independientemente de si tienen la habilidad de Kenjutsu o no). Tienen el mismo filo que una espada normal y son treinta centímetros más cortas que una Katana.
La cantidad de espadas que adquirirán por rango será:
Gennin:  1 espada.
Chunnin:  2 espadas.
Jounnin:  4 espadas.
Sannin: 7 espadas.

Sería algo más o menos así. Solo que es algo menos brutal porque son menos soldados XD:

Off:
Disculpen si el post no es muy bueno. Tengo sueño y no quería hacer esperar más. El próximo estará mejor y espero todo esté bien. Saludos.
Surota
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Re: Misión rango C: Who are you?

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