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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

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6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Lun Ago 31, 2015 4:15 am




— Es más, tomar esas tierras es de vital importancia. — comentaba un fornido hombre de cabello marrón con ambas manos apoyadas en una mesa. En ella, el mapa de las tierras del viento se expandía en un papiro, con varias piezas marcando los castillos, ciudades, puestos de avanzada, entre otros. El hombre las examinaba con paciencia y de vez en cuando levantaba la mirada hacia su líder. Cuatro shinobis rondaban la sala, todos al fiel servicio de su señor.
Ellos habían estado a su lado cuando su hermano murió, en aquel momento en el cual esa familia extranjera, tan extravagante como imprudente se intentó apoderar de la herencia de su incauto familiar. Yoshida había sido capaz de hacerse con algunos hombres fieles – los cuales siempre escaseaban – y recuperar el mando de unas tierras al este del país. Antes el territorio entero le pertenecía a su familia, pero poco a poco fueron dejando que pequeños poderes en torno a ellos les quitaran las tierras, como si empezaran a arrancarles retazos de piel. Así, eventualmente, el imperio de su familia se había reducido a la infértil tierra en la que él habitaba.
Pero Yoshida nunca había perdido la calma.

La situación parecía algo tensa para los generales de Tetsu Rinri, más no para su señor feudal.
Yoshida Taiga, un hombre de pocas palabras y poca paciencia, miraba a sus subordinados debatir la situación, más no aportaba comentario. Se remitía a suspirar de vez en cuando, en un gesto aparentemente aburrido.
— Se encuentran al resguardo de una meseta al norte y noreste... además, las costas...
— Si, si, las costas, la economía, el comercio, las rutas... ya sabemos por qué sería bueno apropiarnos de Ponhiki, Seijin.— bufó Yoshida, quitándose de su cómoda posición relajada para cruzarse de brazos. — Los bastardos se quedaron con la parte más aprovechable de este desierto.
— Así es... todos ellos han sabido cómo sacar ventaja de...
— De todos nosotros. Sin embargo no se han llevado de nosotros lo que más preciamos. Nuestra inteligencia y voluntad. Pero no se diga más, llevamos prisa. ¿Habéis llamado a los hombres y los mercenarios? — los cuatro shinobis le devolvieron la mirada y asintieron.
Hacía un par de semanas se habían organizado para llevar a cabo aquel emprendimiento. Mercenarios de varios lugares del continente acudieron al extraño pedido, bastante bien camuflado para no llamar la atención de los restantes feudos.
Uno de los hombres rondaba la habitación. Su cabello rubio llamaba la atención, pero más lo hacían sus extrañas vestimentas. Según se excusaba, le servían para su estilo de combate.
— Es penoso que hayamos tenido que recurrir a hombres de otras tierras... — vaciló éste, algo incómodo con la situación del feudo. Sin embargo, no recibiría la misma inseguridad del resto de los hombres de Yoshida.
— El fin lo justifica. — sentenció éste.
— Lo justifica. — respondieron los restantes generales, a coro.
— Eso espero... — susurró el dudoso cuarto.

* * *

Atrás dejaron el escondido cuarto del Castillo, se abrieron paso entre pasillos y finalmente llegaron al hall. Una escasa tropa de hombres los esperaba, parte de su feudo. — Zerseia, ¿les has entregado las armas? — curioseó el pelinegro, observando a los soldados alineados. — No, aún no. Faltan algunos...
— ¿De qué tan lejos vienen que aún tardan? — farfulló uno de ellos.

— El grupo de hombres que ha reunido se encuentra casi listo para partir, Señor Yoshida. — dijo uno de los generales, tras mantener algunas cortas conversaciones con los hombres. — Sólo faltan unos hombres y estaremos prontos a partir.

— Ya falta menos... — balbuceó el hombre al atravesar las filas, cubriéndose con una oscura capa adornada en blancas pieles. Se encaminaría hacia el portal de su castillo y amanecería ante la opaca luz que cubría el feudo de Tetsu Rinri. El viento hilaba canciones entre los edificios alrededor del castillo, unas escalinatas le esperaban camino abajo.

— ¿Serán aquellos? — preguntó, al ver a un grupo de hombres acercarse en dirección a la ciudadela.
— Seijin, Teiko, Rorin, Zerseia... — observó a sus generales, que se unieron a los soldados. — No olvidéis entregarles las armas... ahora partiremos hacia el feudo de Ryôma.


Spoiler:

Bueno chicos, damos comienzo a esta misión-examen :)
Tendrán 48hs. C/u para postear desde ahora.

Recuerden poner en su post sus pertenencias (armas, armaduras, etc.) y ante cualquier problema que tengan para postear me avisan.
Pueden tomar un arma del feudo. Entre las opciones se encuentran: Una lanza, dos puñales, una katana y un mazo de una mano.

Los turnos son los siguientes:
• Gio Ptery
• Siegfried Domain
• Jinzo
• Thorfin Lyon

NPCs:

Seijin:
Seijin: ???
# BC5B1B
Teiko:
Teiko: ???
# B8C142
Rorin:
Rorin: ???
# 1B81BC
Zerseia:
Zerseia: ???
# BC1B59
Yoshida:
Taiga Yoshida: Ficha
# A60606


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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Lun Ago 31, 2015 5:29 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 6:55 pm, editado 1 vez
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Siegfried Domain el Lun Ago 31, 2015 9:29 pm

La situación cada vez se ponía más avasallante para el titiritero, en sus misiones ya lo habían mandado a hacer misiones que de buenas a primeras, lo llevaban a visitar los países que estaban más cercanos a la nación del viento. Sus misiones habían sido pocas, pero estas eran las suficientes como para permitirle decir al muchacho que había conocido casi todas las fronteras existentes en su país natal, esto se había hecho posible por los pedidos hechos que requerían su salida del territorio del viento. Esto le causaba cierta pereza al joven, no le gustaba esforzarse demasiado por hacer las cosas,  y el tener que salir del país en distintas ocasiones le daba un pensamiento pesado que de buenas a primeras, era muy difícil de quitar. No obstante, la motivación monetaria que ofrecían esas misiones eran lo suficientemente alta como para hacerle mover de su encasillado pensamiento, siendo que lo que ganaba un shinobi novato era muchísimo más que lo que ganaba un mercader  menor en mucho tiempo.

Ese día no era la excepción, a oídos de Sieg había llegado una información que relataba su presencia en un trabajo que sin lugar a dudas, sería vital para determinar el futuro que le esperaba al país de los desiertos. Esa guerra entre familias estaba dando un rumbo que aunque era predecible, no dejaba de ser devastador para cualquiera que tuviera la osadía de entrometerse. No obstante, eso no era lo único que dependía de esa pequeña guerra, teniendo en cuenta que las rutas, las actividades comerciales, la economía e incluso las relaciones con los distintos países se verían afectada por eso.

A Domain le habían asignado una misión que justamente se relacionaba con lo anterior mencionado, él participaría en esa pequeña contienda que definiría su propio por venir. Por lo visto, alguien concerniente a su feudo le había dado la información donde se relataba unos pocos detalles concernientes a aquél pedido que no haría solo. Un grupo de mercenarios se iban a reunir en el castillo del feudo con menor edad de entre los tres – Al menos no he tenido que salir del país nuevamente– se alegró mentalmente pues el hecho de tener que salir nuevamente, le provocaba un cansancio totalmente normal en él. Para su buena suerte toda la acción se desarrollaría en su país natal, cosa que no le desagradaba en lo absoluto pues ya prácticamente estaba acostumbrado a ese clima tan caluroso que allí reinaba. Sus pasos ya se dirigían al punto de encuentro principal, siendo que hasta ese momento no había notado la presencia de un antiguo conocido - ¿Thor? cuestionó su propia mirada mientras se le acercaba y lo examinaba un poco - Sí, eres Thor - afirmó rotundamente pues aquél hombre si era el que había conocido en el país de la lluvia - ¿Cómo has estado? - preguntó mientras le estrechaba la mano en señal de saludo. La pequeña caminata continaba con un poco de prisa por parte del guía, siendo que al parecer el resto ya se encontraba en el punto central – Todo ese dinero que nos darán – pensó el muchacho, aquella era una muy buena cantidad de dinero, más de lo que alguna vez en su vida habría ganado. Sus primeras recompensas fueron muy buenas según su perspectiva, pero a nivel de comparación con la actual misión, el abismo era muy grande y grotesco. Con una vida como mercader menor nunca habría tenido tal cantidad en sus manos teniendo en cuenta de que en ese negocio le iba muy mal al marionetista.

Cuando lograron llegar hasta el grupo principal, Sieg  pudo ver el rostro de Taiga Yoshida, feudo del Tetsu Rinri. Hombre severo desde la perspectiva de muchos, pero para el muchacho, no era más que una persona amargada que quería apoderarse de unas tierras que nadie podría afirmar que son suyas – Al menos da buenas recompensas – intentó defender mentalmente ante sus propios pensamientos, y es que notable decir que ese feudo era uno que pagaba muy bien a sus ninjas/mercenarios. Sieg tuvo que escoger un arma del feudo, se acercó un poco para inspeccionar las opciones, nada de lo que había le llamaba la atención pues él era un combatiente de larga distancia – Supongo que tomar una no caerá mal – se resignó el muchacho al tiempo que tomaba la katana y se la ajustaba al nivel de la cintura. Ya prácticamente estaba todo listo para comenzar, por lo que Domain se puso en posición y se dispuso a esperar alguna señal para dar comienzo a la misión.

Armas:
- Kunais X 10
- Katana (Entregada por el feudo)
- Marionetas
Siegfried Domain
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Mar Sep 01, 2015 2:06 pm

El astro rey se encontraba en su punto culmine, bañando con su color la inmensidad del desierto. No muy lejos de las murallas del feudo Baishunpu se hallaba un joven con la cabellera color oro, mimetizándose con aquellos dorados rayos de sol. Una pequeña melodía acompañaba aquella calurosa tarde, melodía que provenía de aquel muchacho, quien se encontraba tocando su violín tranquilamente acostado sobre la ardiente arena.

Su melodía se vio interrumpida súbitamente por la aparición de un hombre esbelto. El hombre observó de arriba abajo al mancebo quien ya se había incorporado. – Meiko-sama requiere su presencia inmediatamente, Gio-san – Exclamó el aquel shinobi desconocido. Gio no tuvo más que asentir, sacudir sus extraños ropajes y acompañar al shinobi hacia el gran castillo de Usui.

No tardaron mucho tiempo en llegar al despacho de la viuda más codiciada del País del Viento. El shinobi tocó levemente la gran puerta que se les interponía y una temblorosa voz dio luz verde para que ambos muchachos se adentraran en el despacho. Era extraño, era la primera vez en su vida que el rubio era convocado al despacho de la dama, mas posteriormente había conocido sus aposentos privados. El despacho se encontraba desordenado, polvoriento, los libros yacían tendidos en el suelo, como si alguien los hubiera tirado allí a propósito. – DEJANOS SOLOS – Vociferó la dama escarlata. El shinobi restante realizo una leve reverencia y se retiró del lugar, cerrando las puertas detrás. - Gio querido, acércate… - Se la escuchaba nerviosa, algo que nunca había notado en su voz. A pesar de la seriedad que el momento ameritaba, los cascabeles que adornaban el sombrero de conejo del rubio no paraban de tintinear. - ¿Se encuentra bien, Meiko-sama? – Inquirió el joven. La mujer viró hacia el mancebo súbitamente. – No, a decir verdad no. Necesito encomendarte algo de suma importancia – Dijo, mientras frotaba sus manos entre ellas en señal de desesperación – Lo que necesite, usted sabe que estoy para servirle – La joven le clavo la mirada y comenzó a decir su discurso – Temo por la seguridad de mi hijo. El muy inteligente no encontró mejor forma que enfrentar a su tío comenzando rumores… del tipo de rumores que haría enojar hasta al más pacífico, y todos sabemos que Taiga puede ser muchas cosas, pero pacífico no es una de ellas – Hizo una pausa, su preocupación había inundado la sala. – ¿Y qué puedo hacer al respecto? – Preguntó el joven, arrodillándose ante la viuda – Giovanni Ptery, te encomiendo una misión de alto riesgo… Debes infiltrarte en el feudo de Taiga y descubrir que trama en contra de mi hijo, porque, conociendo a mi cuñado… algo se trae entre manos y lastimosamente en estos momentos nuestro feudo no se encuentra en condiciones de liderar un ataque, además de que en esta época el desierto puede ser impredecible. Por favor, Gio… asiste a mi hijo – Ordenó la Daimayo. - ¡Entendido! – exclamo el muchacho bajo ciega obediencia y en una nube de humo blanca, desapareció del lugar.

………………………….

La información había sido escueta más no obstante suficiente. Los rumores de la guerra entre feudos habían comenzado a esparcirse y con ellos las propuestas de trabajo. Si bien todos en el feudo le eran leales a la dama escarlata, nunca faltan aquellos que sin brújula entre la traición y la lealtad cometieran la primera sin escrúpulo alguno. La misión del rubio era simple, por lo que se puso en contacto con lo que al parecer era uno de los terratenientes del feudo enemigo para exprimir de él hasta la última gota de información. No fue duro para el joven inducir al hombre en genjutsu y obtener lo que quería. – Asique está reclutando… perfecto – comenzó a maquinar todas las posibilidades, y cubriendo sus ropajes de circo debajo de una capa del mismo color que la arena, emprendió viaje hacia las arenas desconocidas.

Aquel prolongado periplo le habría dado tiempo al rubio para poder recordar aquel personaje que utilizó en su misión de infiltración al País de la Tierra. - Taiko Shinsu debe entrar en acción otra vez… - Resonaba en su cabeza. Si bien ya había tenido experiencias anteriores en infiltración, no dejaba de ser un novato, un gennin. Pero es conocido el dicho que dicta “la experiencia hace al maestro”.

Descargó su cuerpo en las puertas del castillo luego de sufragar al conductor. Se adentró en el hall, al parecer el joven había llegado justo a tiempo para los últimos preparativos antes de cargar contra el feudo del joven Ryoma. El mancebo se sentía culpable. Por un lado la misión explicita encargada por su Daimayo, por otro sus sentimientos completamente aberrantes hacia el hijo de esta última. No sintió que ese era el momento indicado para poner en juego aquellos pensamientos, por lo cual, luego de sacarse aquella capa beige que cubría todos sus ropajes de circo y su violín, el cual se encontraba colgando de su espalda, se adentró entre la multitud de guerreros reunidos dentro de aquella habitación.

Uno de aquellos guerreros, que al parecer era de un rango superior a los que allí se encontraban reunidos, captó la atención del joven Gio. Era rubio, al igual que él y poseía ropajes extravagantes, justo como los que él llevaba. Le clavo la mirada por un par de segundos y luego prosiguió con su camino, llegando hacia una mesa donde cantidades de armas se encontraban amontonadas sobre la misma. Sin pensarlo dos veces, tomó una de las lanzas que allí se encontraban. Al ser un usuario de un estilo de pelea tan único como el genjutsu, debía mantener alejado a sus oponentes, que sin duda, en la misión que se había metido, habrían de ser muchos. El joven quedó erguido observando las caras de todos los presentes, analizando su entorno, pero, por sobre todo, analizando a Taiga.

Spoiler:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Jinzo el Miér Sep 02, 2015 4:40 am

Bajo circunstancias realmente difíciles que comprometían el avance de una escuadra hacia zonas consideradas de alto riesgo como parte de una misión, fue recibida una convocatoria de parte de un desconocido que invitaba a apuntalarse con fuerzas extranjeras para librar una batalla engalanada de propósitos justos pero revanchistas – ¿De qué se trata? – Respondió incisa quien en ese momento abanderaba las labores de reconocimiento de un pequeño grupo de shinobis, entre los que destacaba su propio hijo, Jinzo.

En medio de la conversación que dio lugar con motivo de la revelación de detalles propios sobre aquella propuesta, surgió la consideración de aceptarla por cuanto su participación tenía varias significaciones – Tuve la oportunidad de verlos arremeter contra ellos  – Se destacó entre el cruce de palabras – Entiendo su posición ahora mismo, pero cualquiera bajo su mando cumple con lo que necesitamos – Decía insistentemente aquel que osaba hacerse de por lo menos un miembro del grupo.

Bajo la sombría figura de su madre sumergida en pensamientos peregrinos, Jinzo solo aguardaba porque la decisión pudiera cumplir con las expectativas de la causa que precursaba - ¿No crees que es algo que deberías hacer? – Dijo la mujer, dirigiendo su mirada al joven Kami – ¿Ah? Emmm pues… -Titubeó sorprendido, sin tener casi la oportunidad de continuar con su defensa -  Sé lo mucho que significa esto para ti. Pero estaremos mucho mejor sabiendo que formas parte, más allá del ocaso, de importantes ideales, sobre todo yo… Ya lo has hecho antes y no sabes lo orgullosa que me siento de ello – Remitió la fémina mientras posaba su palma entre los hilos de cabello de su hijo – Ve, y te estaremos esperando. Cuenta con el éxito de esta misión – Fue lo último que dijo antes de desaparecer y perderse entre la espesura del bosque con su grupo, que para ese momento merodeaban las inmediaciones del País del Fuego. Comprendía el crecimiento que estaba teniendo su hijo, el cual pronto dejaría de necesitar del amparo de sus padres definitivamente.

Con la confianza puesta en el talante y valentía de su hijo, aquel joven partió acompañado del hombre que urgía de los servicios de guerra – Debo avisar antes – Comentaba el corresponsal de aquel Feudo, al tiempo que usaba un pequeño halcón para adelantar la noticia a sus superiores.

Los rumores de un encuentro bélico por motivos de sangre, comenzaban a impregnar la serenidad con que se presentaba frente a los ojos del Kami el árido panorama que ofrecía el País del Viento. La pugna subyacente fundada en severas declaraciones por parte de uno de los líderes, había sido el motivo definitivo por el cual una nueva confrontación daría lugar más allá de las fronteras a través de las cuales había podido cruzar el propio Jinzo. En sus pensamientos solo podían entrelazarse las razones que habían desembocado en la lucha por la ocupación de tierras entre familiares, pues eran tan diversas en el mundo que lo rodeaba, que siempre parecía estar interesado en los móviles – Es allá – Escuchó decir de su acompañante, sintiendo cada vez más la adrenalina rebosante en su pecho por la inminente cercanía con la muerte.

Tras llegar y acoplarse a las filas de un puñado de soldados, trazó su vista hacia quien escalaba el mayor escaño del liderato. Recibió de parte de auxiliares, un abanico de armas que terminó por otorgarle dos puñales, los cuales dispuso a los costado de su cinturón. Para ese instante, parecía apremiante la movilización militar, por lo que únicamente se remitió a ubicarse dentro de un pelotón, sin interesarse por pasear su mirada en direcciones específicas, toda vez que era un desconocido al servicio de otro hombre con ansias de gloria una vez más.

Spoiler:
* Armadura de guerra
* 2 puñales
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Jue Sep 03, 2015 2:45 pm

Los mercenarios y soldados comenzaron a llenar la sala poco a poco. Varios motivos los habrían llevado allí – dinero, fama, ideales, familia... algunos otros sueños y esperanzas vagas. Yoshida contemplaba a cada uno de ellos con sutil mirada de sospecha, puesto que nunca se había fiado de hombres que no fueran los suyos. A éstos, les guardaba un profundo aprecio... el resto, tendría que ganárselo.
Entre los hombres que se presentaron se destacaron cuatro por sus extrañas apariencias. Dos jovenes de cabello negro y miradas frías, de oscuras ropas. Uno de ellos era conocido para Yoshida, puesto que era habitante de su feudo. El otro parecía venir desde muy lejos, puesto sus ropas no eran similares a ningunas que antes haya visto. Muy probablemente tuviera que tomar alguna capa para protegerse del desierto. Los dos restantes eran bastante curiosos, uno más que el otro. Un rubio fornido acompañado por un cánido, cuya severa mirada le transmitía algo de confianza al feudal. Al restante, ataviado en curiosas vestiduras llamativas, Yoshida no pudo más que enviar una molesta mirada, por tan sólo segundos.

Cruzado de brazos se encontraba hasta que vio al último hombre llegar. Fue entonces que se dirigió a todos ellos.

— Muchos ya han de haber experimentado qué tan crudo puede ser el desierto. — habló severo, haciendo que los murmullos callaran. — Quizá sois todos demasiado jóvenes para saber qué era esto antes de que mi hermano contrajera matrimonio. Una tierra desolada, si, pero cuyas urbes florecían con prosperidad, todo a causa de una buena administración. Allí dónde se yergue el feudo de Ponhiki se encontraba una de las mayores fuentes de producción, que solía proveer al resto del país lo necesario para sobrevivir y prosperar. Pero desde que mi hermano, Fugaku Yoshida, decidió unirse en matrimonio a la conocida dama Meiko Usui, el país comenzó a desequilibrarse, a quebrarse. Cortaron las provisiones hacia nuestra tierra, clamando no necesitar más intercambios con nosotros. Provocaron un desequilibrio abismal en esta tierra, por despilfarres de la fortuna que a nuestra familia le costó centurias obtener. — muchos de los soldados asentían, puesto que conocían esta historia y quizá algunos varios habían experimentado el cambio en carne propia.

— Todo el País del Viento conoce, o debería al menos conocer, que esta tierra no puede levantarse en manos de un gobierno plagado de fallas. Si es que la Señora Meiko está realizando sus esfuerzos por llevar adelante el país, lamento informarle que no son suficientes. — Quizá a alguno que otro le sorprendería el trato neutro que tenía para con la mujer. En ningún momento la trató exclusivamente de manera despectiva. — Pero en tanto a su hijo, no es posible permitirle más derroches de nuestra tierra. — Muchos conocían al pobre engendro de Ryoma en sus facetas más despampanantes. Era un proxeneta de los más enfermos, sin escrúpulo alguno y dueño de una crueldad inimaginable. Quizá muchos se hubieran confiado de sus inocentes facciones, pero Yoshida sabía lo que realmente era. Tanto como para estar convencido de qué había provocado la muerte de su hermano...

— Sin ánimos de robarles más tiempo, ni de aburrirlos con más discurso, partiremos hacia las tierras de Ryoma. Nos dividiremos por varios frentes para atacar el castillo de Usui'ko, y finalmente apresar a su Señor Feudal. Si alguno precisa detalles, mis generales podrán proveérselos. — comentó, encaminándose hacia las afueras de la ciudadela. Todos podrían unírsele en el viaje en cuanto se encontrasen listos.

Había varios soldados hablando sobre las cuestiones políticas que los habían llevado hasta aquellos eventos, otros narraban la situación como si fuera una telenovela. Los mercenarios que no conocían detalles podían acercarse a ellos para conocer los detalles, mientras viajaban hacia su objetivo.


Spoiler:

Importante: Chicos, se olvidaron del orden de posts.
A partir de ahora, para no mezclar, el orden es el siguiente:
1. Thorfin
2. Sieg
3. Gio
4. Jinzo

Otra cosa, intenten no manipular NPCs. Si quieren algo de info o usar a alguno (que no sea algo minúsculo) me lo comentan por skype y respondo por los NPCs, como hicimos con Gio.
En este post pueden averiguar detallecitos importantes o no :P depende de lo que se pregunte con NPCs. Recuerden que cualquier info que quieran obtener me la preguntan por MP o por skype.
Suerte! :D

Inventarios:
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Sieg:
- Kunais X 10
- Katana (Entregada por el feudo)
- Marionetas

Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo:
* Armadura de guerra
* 2 puñales

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Jue Sep 03, 2015 8:37 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 6:56 pm, editado 1 vez
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Siegfried Domain el Vie Sep 04, 2015 1:10 am

Ya todos los involucrados estaban reunidos, ya no faltaba nadie en aquella agrupación que planeaba realizar un ataque al feudo Ponhiki, todos y cada uno de los mercenarios que fueron llamados y contratados estaban ahí, a la espera de nuevas órdenes. Yoshida había estado pasando por toda la fuerza, su vista observaba a cada integrante de la armada con cierta desconfianza, provocando que algunos se inmutaran un poco. Sieg no hizo nada más que estar allí quieto, sin hacer movimientos demasiados bruscos o llamativos, prefería estar así que verse a sí mismo matando a otras personas por las razones que fueran – Órdenes son órdenes – afirmó mentalmente con referencia al hecho de que dentro de poco tendría que ser partícipe en una contienda terrenal. Cuando Yoshida se dispuso a comenzar a hablar, Domain no hizo otra cosa que voltearse para verle el rostro al emisor y escucharlo con atención. Las palabras que salieron de la boca del Daimyo fueron señaladas hacía de la historia que poseía el país del viento, sobre cómo la conocida tierra de los desiertos se vio afectada por el casamiento de su hermano Fugaku con una hermosa y conocida dama. Domain ya conocía parte de esa historia, siendo que su madre se la llegó a contar hace un par de años atrás, cuando este todavía no era shinobi ni pensaba serlo. Pero esa no era más que la historia contada desde el punto de vista de unos mercaderes sin mucho revuelo, él no conocía la verdad absoluto sobre lo acontecido con esa familia, ni quería saber pues estaba ahí sólo por la recompensa que le iban a entregar.

La posición que tenía Taiga frente a la situación actual era tan rígida y formidable que era casi imposible pensar que este desistiera de aquella invasión, pero era notable pensar que se sintiera de esa forma pues con ese arrebato de tierras que supuestamente había sufrido, cualquiera hubiera reaccionado de forma parecida. No obstante, eso no eran problemas que le interesaban al marionetista novato, mas estos si le afectaban como habitante y persona nacida en el país actual. Cuando el líder de todo ese rebullicio terminó de hablar, todos se dispusieron a caminar en dirección a su objetivo, ya no había espacio para grandes discursos que de buenas a primeras, retrasaban lo que ya era inevitable. Pero, al pensamiento de Domain llegaron un par de dudas que por lo último dicho por Yoshida, debía resolver con la ayuda de uno de sus cuatro generales.

La presencia y saludo por parte de un rubio ya conocido, detuvo la mira de Sieg – Si, bueno, la verdad es que nací aquí – respondió con amabilidad mientras veía como el can que solía acompañar al rubio ladraba en señal de entusiasmo – No te preocupes – fue lo único que alcanzó a decir el titiritero ante la rápida ida de este – Que rápido – pensó el muchacho mientras veía como el par se alejaba cada vez más, dirigiéndose a la posición del feudo que estaba orquestando todo ese alboroto – En fin – comentó Siegfried mientras continuaba con la caminata y miraba hacia los lados para poder localizar al general más cercano a él. Aquél era un hombre de cabellos marrones que claramente se destacaba por su buena condición física – Oiga ¿Podemos estar seguros de que Ryoma estará en el castillo? – cuestionó el muchacho una vez estuvo lo suficientemente cerca como para que el general le escuchara con claridad - Nada es seguro, pero es difícil que se encuentre en algún otro lugar. No hay mucho por dónde esconderse, y el lugar más seguro para estar es su castillo. Según nuestros informantes, no ha iniciado ninguna huida – la respuesta que le dio el hombre a Sieg fue lo suficientemente completa como incitar al marionetista a preguntar mucho más.

Los vientos del desierto soplaban con su acostumbrada fuerza, mientras el joven controlador de marionetas seguía dispuesto a continuar con las preguntas a Seijin, que se mostraba serio, con los brazos cruzados - ¿Qué sucederá si las fuerzas de Meiko Usui intervienen para reforzar las de Ryoma? ¿Nos retiraremos? ¿Seguiremos? – cuestionó con duda pues  por su cabeza rondaba esa posibilidad -  Meiko... no, sus tropas tardarán mucho más que las nuestras en llegar. Las dunas de polvo quedan en medio de su feudo y el de su hijo, cruzarlas les costará la mitad o más de los hombres que lleven, y bordearlas les tomará días. En cambio, nuestro viaje es más tranquilo y más rápido. Si llegan, llegarán tarde – de nuevo, la seguridad con la que respondió Seijin, calmó un poco las dudas de Domain, y a pesar de que este había vivido sus pocos años en aquél país, su inexperiencia como ninja le daba de lleno en ese tipo de razonamientos de guerra. Y aunque llegara a escuchar rumores acerca de las dunas de polvo, este no se tomaba demasiado en serio ese tipo de relatos que no servían más que para entretener - ¿Todos entraremos al castillo? ¿Algunos quedaremos afuera? – volvió a preguntar pues al final, no estaba de más despejar todas sus dudas -  La mayor parte de la ofensiva probablemente permanezca fuera, abriendo paso para Yoshida-dono. Creería que con él sería suficiente, una vez hayamos podido entrar – sus palabras continunaban siendo igual de serias, pero eso no importaba pues todas las dudas que tenía Sieg con respecto a aquella misión le fueron resueltas.

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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Vie Sep 04, 2015 6:59 pm

Era difícil para el rubio mantener una sola posición por mucho tiempo, su alma juguetona lo obligaba a pasearse entre el tumulto de guerreros allí reunidos. No era miedo lo que sentía, tampoco experimentaba ningún tipo de inquietud o nerviosismo, más bien era víctima de su propio pasado: el circo. Una persona de circo se la entiende como alguien que se encuentra en un movimiento casi constante, sin reposar su cuerpo en un solo lugar por más de unos pocos segundos, tratando de impresionar y llamar la atención de su público. Gio entendía completamente porque se hallaba donde se hallaba, porque se encontraba ahí mismo y no en otro lugar, y la razón era simple, debía llevar a cabo la misión que le había sido encomendada por su Daimayo sin ser reconocido, en otras palabras, realizar lo que realizó en toda su infancia, actuar.

Las artes dramáticas y escénicas era algo innato para el joven ilusionista, al fin y al cabo se dedicaba a falsificar la impresión que las diferentes personas poseen de la realidad. Adulterar la realidad le resultaba sencillo, esconder su verdadera escencia, no tanto. No pudo evitar sentir aquella fría mirada que el Señor Feudal le dedicó por un acotado periodo de tiempo, la cual fue indudablemente respondida con la misma intensidad, mas con la cabeza más gacha, simbolizando quien realmente era el que dirigía aquel lugar. Cuando sus miradas se desencontraron finalmente fue cuando el discurso dio inicio.

A pesar de pertenecer al feudo Baishunpu aquel relato le resultaba ajeno. El joven no poseía conocimiento alguno sobre lo que el señor feudal se encontraba describiendo, había escuchado ciertos rumores dentro de las calles de su feudo, más nada que fuera de verdadera importancia. Le resultaba increíble pensar que alguien con el apellido Yoshida en el País del Viento se viera enredado en aquella trama tan complicada y haya tenido que legar a estos extremos para recuperar lo que, al parecer, por derecho le pertenecía. Sin embargo, le sorprendió como se mantenía neutral respecto al tema de su cuñada, al mancebo le hubiera resultado difícil reprimir sus sentimientos se en algún momento se hubiera manchado el nombre de su Daimayo, sin embargo esto no sucedió, Taiga no tenía (o al menos, por ahora) nada en contra de su cuñada, más sí con su heredero. – Ryoma… - resonó en su cabeza mientras este levemente ejercía fuerza cerrando su puño levemente. Primera regla sobre el espionaje: nunca involucres tus verdaderos sentimientos.

Para un shinobi experimentado y entrenado desde nacimiento aquello podría ser un juego de niños, sin embargo, para alguien como el joven ilusionista no lo era, le resultaba difícil no involucrar su rencor hacia el imberbe Señor Feudal que había sido el responsable de separarlo de su familia a corta edad. El discurso había llegado a su fin y la marcha hacia la verdad había comenzado.

***

Ya se había acostumbrado a que todas las miradas se dirijan hacia él, sus vestimentas no eran las más comunes y por sobre todo, cada paso era un tintineo de cascabel, suficiente para poder tachar a alguien de bicho raro. Taiga había incitado a los soldados a despejar sus dudas en cuanto a la cruzada con sus respectivos generales. Sin pensarlo dos veces, hizo un mapeo general de su entorno, moviendo su cabeza de un lado hacia el otro, esperando poder ubicar a alguno de los generales. De entre la multitud se podía divisar a alguien que sobresalía, sus ropajes no eran exactamente comunes a comparación del resto del pelotón. Impulsándose con sus piernas realizó una innecesaria acrobacia en el aire, acompañada del sonido característico de los cascabeles que adornaban sus orejas de conejo artificiales. Aterrizó a la diestra del mismo. El general poseía una áurea cabellera la cual se veía acompañada por pequeños detalles en sus ojos de color carmesí, como una especie de tatuaje de guerra. – Nunca me sentí tan identificado con alguien – Fueron las palabras elegidas para romper el hielo, el joven Giovanni acomodó su armamento de tal forma que en un futuro sea completamente cómodo alcanzar tanto su violín y arco como su nueva lanza. – Es extraño que ambos tengamos pintura en nuestros ojos… ¿También perteneces al circo? – Inquirió sin siquiera cuidar su lenguaje, más entendiendo a quien se dirigía. La caminata sobre aquel desolado desierto había comenzado y ya se encontraban varias personas despejando sus inquietudes con los diferentes generales de guerra. A tan solo unos cuantos metros de distancia, los suficientes para poder reconocer su vos, que decía y su apariencia física se encontraba Siegfried, un joven shinobi que había sido su adlátere en una misión no mucho tiempo atrás, por suerte Giovanni, a los ojos de este joven, no existía. Mientras esperaba la respuesta del general rubio, Gio paró sus orejas y escucho toda la conversación que Siegfried entablaba con aquel fornido caudillo, como dice el dicho, nunca hay información de más, solo información mal aprovechada. La mirada sentenciosa que el joven general había dirigido hacia el ilusionista había respondido la pregunta.

Se aclaró la garganta para retomar la conversación a algo mas relevante. – Bien, Taiga nos pidió que despejaramos nuestras dudas con sus generales, asique bueno… estas son mis dudas. ¿Cuál es el plan de ataque? ¿Quién dirigirá las ofensivas? – Comenzó la entrevista, el rubio, de mala gana, respondió a su primer pregunta — Hm... Cada uno de los generales nos ocuparemos de los cuatro frentes de ataque. Yoshida-dono irá por la parte frontal junto con Seijin. La vanguardia ya está organizada, el resto de los soldados deberán asistir el asedio. Ése debería ser tu lugar, a menos que tengas algo provechoso para otro tipo de ofensiva... — respondió Teiko. Éste entonaba las palabras con cierto carisma, y parecía bastante seguro de sí mismo. El joven tenía otra idea, si, pero no era momento de expresarla. – Entendido, ahora, no puedo quitarme de la cabeza si poseen alguna información útil acerca del Daimayó enemigo, Ryoma y/o sus allegados – Inquirió un poco mas profundo, para poder tomar más información de que quizá merecía al ser un “Extraño” en el asunto. El rubio nuevamente y sin titubear comenzó a hablar. — No creo que ustedes deban preocuparse por el Daimyo. — A Teiko se le notaba no querer extenderse en asuntos irrelevantes o sin fin práctico. — Aunque es bastante fuerte, puedo asegurarte. De él se encargará un grupo particular a cargo de Yoshida-dono. Los detalles te los puede comentar él. En tanto a su séquito, es bastante diestro en términos de Ninjutsu y, aunque más en Taijutsu. No se los conoce por ser buenos usuarios de Genjutsu. Un combate a distancia o media distancia será el mejor para ustedes – concluyó. “Ustedes” era una palabra amplia, asumiendo que el ilusionista por el momento poseía habilidades muy básicas en cuanto al taijutsu, pero por suerte su especialidad le brindaba cierta ventaja. Para concluir sus dudas hacia el general rubio, Giovanni comenzó a hablar, ya que no se veía como el resto de los reclutados, no poseía músculos voluptuosos ni era bueno combatiendo de frente. - Quisiera saber exactamente donde podrían ubicar mis habilidades, ciertamente, considero que de confiar en mí, podría incluso hacer que la puerta principal este abierta para la invasión… - Los motivos por los cuales el joven quería encargarse de la infiltración aún se mantendrían para él, mas no perdía nada en proponer dicha opción. — Sería de gran ayuda, aunque yo no puedo tomar ese tipo de decisiones. Puedes comentarlo a Seijin o a Yoshida-dono. – Menciono, relevando al joven a su superior. – Gracias, iré a hablar con él de inmediato – Concluyó haciendo una pequeña reverencia con su cabeza, pegó un salto y una voltereta, también innecesaria, para aterrizar cerca del sombrío Daimayo.

El joven clavó su mirada en el mismo y comenzó a hablar en su forma característica, sin cuidado con sus tonos, más parcialmente consiente de con quien estaba lidiando. Si tenía mucho cuidado en como dirigirse, quizá se descubriría su identidad y allí terminaría la historia del ilusionista de circo. - Taiga-sama, es esencial conocer a sus hombres para el éxito de esta contienda… si me permite y con todo respeto, si bien no soy un shinobi experimentado, creo ser capaz de abrir la puerta principal sin tener que perder hombres en el proceso… solo debe confiar en aquellos a los que contrató… - Destacó — ¿Qué cualidades posees que puedan ayudar? — preguntaría Yoshida. Su expresión fue neutra, no hizo mucho caso a las demás palabras mencionadas. El shinobi prosiguió con el alardeo de sus habilidades. - Escuché por uno de sus generales que los hombres de tu sobrino son débiles en lo que yo soy fuerte... - Menciono acomodándose su sombrero, el cual no paraba de emitir sonido - No le cerrarán la puerta en la cara a un arlequín que viene a "entretener" a su Daimayo, ¿me explico? – concluyo, observando el horizonte, evitando contacto visual con aquél hombre que le erizaba la piel. — Es una propuesta lógica. Me gustaría saber cómo un arlequín esconde la presencia de los cuatro mil hombres dispuestos a asediar un feudo. — responde Yoshida, mirando hacia los flancos por donde se unen cantidades inmensas de soldados. — Además, en el estado de alerta que probablemente se encuentren, dudo que dejen pasar un "arlequín" — agrega Seijin, el general que se encontraba no muy lejos de Taiga, y que al parecer se sentía parte de la conversación. Su punto era válido, más la respuesta ya estaba bien articulada por el shinobi - Pues... - Dijo mientras viraba su cabeza hacia el general que tomo la palabra. - Los espejismos son muy comunes en el desierto... - Destacó el joven ilusionista, quien ya había retomado su posición inicial, observando la delantera - Con mis habilidades soy capaz de realizar un espejismo o "ilusión", como deseen llamarle, para que los guardias no se percaten de la llegada de su ejército, Taiga-sama - Hizo una pausa para tragar saliva, el calor empezaba a provocar sed lentamente. Sacó una pequeña botella de agua, bebió un sorbo y continuó - Solo debe permitirme adelantarme unos kilómetros, haré que me abran la puerta, los induciré y yo les abriré la puerta a ustedes, fácil y sin bajas - Concluyó el joven, esperando haber convencido al Daimayo. — Vendrás conmigo entonces, para elaborar ésa estrategia. — respondió el Daimyo, para sorpresa de Seijin quien lo seguía. Éste, lo observó algo perplejo. Yoshida le devolvió la mirada asegurándole que todo estaba bajo control. - Si puedes mantenerte oculto, para mi será todo un honor... - Respondió el mancebo quien por dentro deseaba no haber abierto la boca.

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* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

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* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Jinzo el Vie Sep 04, 2015 8:55 pm

La intervención apropiada de quién precedía la jefatura del Feudo, y por consiguiente, la comandancia del ejército al cual comprometía sus asistencias, ocurrió en momentos donde la necesidad de información se hacía pertinente para muchos de los presentes, sobre todo, para aquellos que no formaban parte directa de la adherencia del cuerpo militar. Apenas la alocución tomó lugar entre el eco de la sala, un profundo silencio advino en respuesta a las palabras de aquel hombre, joven y ligero como su apariencia dictaba, pero poseedor de un poderío tal que permitía reinar sobre un vasto territorio. Fue entonces que Jinzo conoció de primera mano, junto con información preliminar, el meollo que movía la querencia de iniciar maniobras bélicas para irrumpir contra un reino. Datos como la preeminencia de una familia por sobre un territorio sabido muy amplio, resquebrajaban un poco los prejuicios del ninja, que solamente atendía al llamado entretanto echaba a andar sus pensamientos. Por alguna razón, su postura ante la circunstancia era de seriedad e imparcialidad, toda vez que eran necesarias para desempeñar el rol que indirectamente su madre le había adjudicado pero que muy convenientemente debía representar por respeto a la faena correspondida.

Era tiempo de reivindicar el derecho ajeno para apropiarse de las tierras que proporcionaron alguna vez el bienestar de un Feudo, pero que les fue arrebatado producto de un evento nupcial atribuyente de todas las subsiguientes adversidades. Esa y otras motivaciones más, fueron las que logró extraer el joven Kami del entrelineado de palabras, con las que se intentaba justificar el proceder de aquella renacida armada. Considerando eso, trató de dimensionar la situación formándose pensamientos para convencerse de la causa, pero sabía que las razones verdaderas solo yacían en la conciencia de sus actores y en el historial de su propia familia. Fuere como fuere, tomó la iniciativa de indagar entre las conversaciones y los murmullos que dieron lugar una vez se dio por terminado el discurso del líder.

No pasó mucho tiempo antes de que el ninja de las costas transitara calmo por las cercanías de los cuatros generales, cuyas indumentarias despuntaban entre la multitud de hombres. Así pues, dando apenas unos pasos más, elevó intenciones de expresar sus dudas ante sus presencias. No obstante, antes de poder siquiera decir alguna palabra, y tan pronto como se percató de la convocatoria de los demás mercenarios, su mirada se topó sorpresivamente con una figura conocida de antemano – Wow, wow. Espera – Se dijo para sí en tanto su visión se afinaba – Es Sieg jaja – Fue entonces que una medio carcajada salió de su boca, respondiendo a la grata presencia de quién fuera su compañero en el pasado, y rompiendo así el semblante ecuánime con el cual se estaba dando a conocer. Tras acercarse en diagonal y por detrás, tuvo la oportunidad de escuchar cada respuesta que se ofrendó como parte de las dudas que surgían con motivo de la contienda. Aguardó el momento propicio hasta posar su mano en el hombro del muchacho una vez hubo culminado con sus interrogantes – Que grato verte de nuevo Sieg… Veo que también fuiste uno de los convocados  – Dijo, abriendo paso a una breve conversación con el marionetista y rememorando el pseudónimo que le había signado antes – No olvido el espectáculo que dimos en la fiesta jaja – Destacó entre la plática.

Eventualmente, la silueta de otro de sus compañeros acaparó la atención del Kami momentos después, sorprendiéndole una vez más su particular forma de mostrarse y actuar, se trataba de Taiko (Gio), con quien compartió igualmente las labores de aquella celebración. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió con Siegfried, Jinzo no tuvo la oportunidad de saludarlo, pues se dispuso muy rápidamente hacia otro lugar, más precisamente en las proximidades de Líder, Taiga. Ante su singular forma de caminar, el Kami solo soltó una risilla que logró cubrir con su diestra, puesto que le era un tanto gracioso los ademanes de aquel. Posteriormente, no pudo eludir la silueta del muchacho rubio con un can de acompañante, pero a éste solo le concedió una rápida mirada, sabía que era uno de los que respondieron a la citación como mercenarios.

Volviendo al ruedo de lo que le correspondía, se dispuso entonces a manifestar sus dudas, eligiendo entre los generales, el de vestiduras más llamativas – ¿Qué tal? – Saludó con la diestra arriba en tanto iluminaba su rostro con una característica sonrisa que, aún bajo situaciones complejas, dejaba entrever su simpatía y diplomacia – Hm Hm – Aclaró su voz un poco, quería sonar interesante – Me permito elevarle mis inquietudes sobre la batalla que se avecina – Enserió un poco su voz – Adelante – Recibió como respuesta el pelinegro.

Teiko, como era llamado aquel general, tras haber hablado con el chico curioso llamado Gio (Taiko), atendió a las preguntas. Para ese momento, se sentía un poco halagado por recibir tanta atención. – Bien… Inicialmente ¿se conoce la magnitud de la armada enemiga? – inició el joven -  Si, son aproximadamente dos mil quinientos, dos mil setecientos hombres. La nuestra se compone de cuatro mil hombres - - Entiendo… En ese caso ¿Cuál será el modo de proceder del ejército, el ataque será frontal o paulatino? – Resolvió inmediatamente después en consecuencia - Por la disposición del terreno, no nos queda más que un ataque frontal. El feudo de Ponhiki está rodeado por planicies, por esto ver a un ejército llegar no es difícil. Esperaremos a distancia prudente por la noche para mejor oportunidad. Se atacará por cuatro frentes, el propósito principal de la vanguardia es abrir camino hacia el castillo. El del resto, dividir las fuerzas y mantenerlas ocupadas.- Se continuó, asaltándole otra duda al ninja extranjero - ¿Existe alguna estrategia para la agrupación de soldados por habilidades o armas similares? - - Aquellos que sean muy diestros con ataques a distancia se encuentran agrupados con los arqueros. No es que haya muchos portadores de arcos, pero son escuadrones de retaguardia que se ocupan de ataques a larga distancia. Delante de éstos, no hay mucho cuidado. Pueden ir tras las vanguardias si sus ataques no tienen mucho alcance. – Fue en ese instante que entendió su posición dentro del grueso del ejército – Entonces es allí donde me corresponde – Asintió levemente con su cabeza.

Antes de pensar en retirarse, otras dos dudas vinieron a su mente - ¿Se conoce de antemano los flancos débiles de la defensa enemiga? - - Se trata de una armada con poca potencia a larga distancia, son más diestros en Taijutsu y Ninjutsu de corta distancia.- Entendió entonces la ventaja de su posición y la debilidad del enemigo ante un arte que poco conocía pero del que no era ajeno, el Genjutsu – Valiosísima información… Entonces, ¿se tiene puesto en un plano hipotético el alcance del éxito? O ¿existen dificultades importantes que pueden decidir de un momento a otro el destino la batalla? -- Tenemos un porcentaje de éxito bastante alto, en vista de que las fuerzas de Bashinpu tardarán demasiado en asistir a Ryoma. Sin éste respaldo, tenemos una ventaja bastante importante. La mayor dificultad puede ser que Ryoma escape, pero ante los ojos de Yoshida... es poco probable. – Puntualizó el general, abriendo paso a una pequeña y corta reverencia por parte de Jinzo que finalizó en su retirada hacia su conjunto – Toma, deberías llevar algo para cubrirte del desierto, a veces suele ser inclemente – Ofreció por último Teiko, lanzándole una capa negra al Kami antes de posicionarse – Está bien. Gracias - Refirió agradecido. No faltaba mucho tiempo para emprender el viaje hacia territorio enemigo.

Spoiler:

Armamento:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales

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• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 3
• Velocidad 7
• Resistencia 6
• Fuerza 0
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Sáb Sep 05, 2015 3:13 am

— Fenikkusu... — murmuró Seijin, quien guardaba el flanco derecho de Yoshida. El feudal permaneció a la espera de las palabras de su asistente, puesto que aparentemente tenía algo para decirle al joven de melena ambarina.
— Es un gusto, Thorfin Lyon del Fuego. Yo soy Seijin del Viento. Desconozco tus motivos para querer algún lugar en tu feudo... pero... — pero Yoshida no le pareció oportuno que éste continuara hablando.
— Tenemos buenas relaciones con Kakkinoaru'en, no creemos que haya inconveniente en admitirlo. Respecto a Fenikkusu, mucho contacto no mantenemos. Podría decirse que tenemos trato neutro. — admitió el joven Daimyo, mientras avanzaba a la par de Seijin. Éste lo observaba con cautela, algo extrañado. — Por lo tanto, no creo que nuestra recomendación te sirva de mucho, pero gustosos se las daremos. — concluyó. Le explicaría más tarde a Seijin que no tenía muchas esperanzas en ése feudo, y que un comentario favorable acerca de un mercenario no haría mucho dilema.


Pocos minutos pasaron de viaje para que los mercenarios comenzaran a aclarar sus dudas. No fue extraño que el más avasallado con la curiosidad de éstos fuera Teiko, un joven que emanaba carisma y era bastante abierto para entablar una conversación – aunque a veces algo caprichoso.
Un arlequín se presentó ante él, mientras se encontraban cerca de Yoshida, quien escuchaba la conversación, aunque simulara no hacerlo. La joven extrañeza no le dio una buena primera impresión al rubio, ni tampoco al Daimyo. Sin embargo, el general se dispuso a responder sin problema alguno las preguntas del joven, hasta que llegara el momento de que sus palabras no pudieran encontrar solución en las de Teiko.
El rubio le sugirió ir con el Daimyo por asuntos de tal importancia, y así hizo el joven.
Yoshida no rechazó la propuesta del joven, de hecho, la pensó oportuna para el ataque. Le permitiría incluso adelantarse a la vanguardia para plantar una trampa. Continuaron el viaje juntos, conversando detalles de cómo se infiltraría en el feudo.

No pasó mucho tiempo para que Teiko se ocupara de otro joven más que se acercara, ésta vez, aquel joven que venía de tierras tan lejanas como el País del Agua. Bastante preocupado por los números y estrategias, algo que agradó al general. Tanto que éste decidió cederle una capa para protegerse del clima.



La luna y el sol se sucedieron dos veces hasta que llegaron a las cercanías del castillo de Ponhiki. Varios kilómetros adelante se presentaría el primer puesto de avanzada, el cual tendría que ser “limpiado” con sigilo. El ejército se dispuso a acampar al resguardo de la lomada que se alzaba en frente, probablemente la última que verían en bastante tiempo. De allí hasta el castillo de Ryoma habría un par de horas, y la tarde ya estaba comenzando a caer.

— ¡He visto varios entusiastas! — clamó Seijin, blandiendo su espada de manera ceremonial ante la multitud de guerreros que disfrutaban del descanso. — Algo que alegra la vista de un hombre como yo. ¡Tú! — y señalaría primero a Sieg — ¡Tú, tú y tú! — procedería a señalar a Thorfin, Gio y Jinzo. — Ustedes se ven bastante ansiosos por la lucha! Aquí está su primera oportunidad. Tras la lomada, a unos diez kilómetros, se encuentra el primer puesto de avanzada de Ponhiki. No tiene muchos hombres, pero es un puesto de vigilancia y queremos llegar de la manera más sigilosa que fuera posible. Asesinad a aquellos hombres con el mayor sigilo posible, así podremos avanzar.

La orden fue dada. Más allá de las lomadas al frente, podrían divisar una alta torre alzarse por encima de bajos árboles. Rodeada por estos, a medida que se acercaran, podrían ver que estaba resguardada por algún par de guardias. Unos estaban dentro, otros fuera de la torre, y otros merodeaban de aquí a allá.



Spoiler:
Bueno jóvenes, primer problemática :)
Allá adelante se encuentra una torre de avanzada, habitada por algún par de soldados. Su misión es simple, tienen que matarlos sin levantar alboroto.
Para que se imaginen el paisaje, es este.
Panorama:
El mapa de la torre es el siguiente:
Mapa:
Y esta es una vista (aproximada) de la torre. (tendría árboles atrás y no montañas jajaja)
Vista Torre:

Cualquier duda que tengan, por MP o skype.
Saludos!



Inventarios:
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Sieg:
- Kunais X 10
- Katana (Entregada por el feudo)
- Marionetas

Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo:
* Armadura de guerra
* 2 puñales
* Una capa

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin
Rol Master
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Sáb Sep 05, 2015 5:37 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 6:57 pm, editado 1 vez
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Siegfried Domain el Mar Sep 08, 2015 3:52 am

La caminata que estaban haciendo todos se hacía larga y ansiosa con cada paso que daban, la suave arena hacía que todos los presentes se sintieran apabullados por un combate que prácticamente estaba a la vuelta de la esquina. El destino y la historia del país del viento se definirían con esa batalla entre dos de los tres feudos gobernantes en el reino de los desiertos, un problema de familia que comenzó con la muerte de un antiguo líder y una aparente traición. La economía, los envíos y hasta los mercaderes se verían afectados por el resultado que diera aquél confrontamiento – Si logramos hacer lo planeado, tal vez pueda tener mayores recompensas – iba pensando el marionetista mientras iba dando pasos con todos los mercenarios que estaban allí. El joven de cabellos oscuros no hacía nada más que pensar en el dinero que podrían darle en esta misión, era muchísimo al nivel de comparación, siendo que nunca antes había ganado tal cantidad de Ryus – Vamos avanzando – pensaba con una clara imagen de su hermano, poco a poco iba a poder ayudarle de la manera en la que sólo él podría.

Sus ojos se hallaban casi perdidos en el horizonte del desierto, siendo prácticamente llevado por la multitud que se dirigía a cierto castillo. Sus ideas estaban en otro lado, ya había preguntado lo que se le había ocurrido en primera instancia, y la verdad era que ya no se le ocurría nada más que cuestionar o sugerir, no en balde era un comerciante que de un momento a otro se metió a shinobi por circunstancias de la vida. Su vista no pudo detectar hasta ese momento, la presencia de cierto hombre que por sí mismo resaltaba del grupo, era aquél cirquero del país de la nube que en algún momento fue su compañero de misión - ¿Ese no es…? – fue lo único que alcanzó a decir Sieg ante los evidentes saltos de “Taiko”. Domain estaba un poco sorprendido internamente, no por la presencia de aquél ninja, sino por el hecho de que no lo había visto desde su llegada muy a pesar de que este era bastante contrastante con todos – Debo concentrarme – se exigió muy a su pesar, ese no era el momento como para estar distraído ni nada por el estilo. Se quiso acercar a “Taiko”, mas antes de que pudiera hacer siquiera un movimiento, una mano se posó en uno de sus hombros - ¿Eh? – fue lo único que alcanzó a decir el joven ante la sorpresa que le había propinado el ninja de los papeles - ¡Hola Jinzo! – soltó con algo de alegría de ver al que curiosamente, también sería su compañero en una misión anterior – Esa fiesta fue algo… - no pudo terminar la frase ya que a su mente se vinieron recuerdos de él mismo, vestido como una geisha. Esa sin duda había sido una misión rara para él, pero no se quejaba pues el hecho de que tuvo que infiltrarse vestido como mujer, era menos cansado que estar matando gente a diestra y siniestra. Lo curioso fue que Jinzo se fue tan rápido como llegó, siendo que él también tenía sus propias preguntas que hacerle a uno de los generales de Toshida.

El ejército continuó su curso a lo largo y ancho del desierto, todos iban con los ánimos prendidos y totalmente dispuestos a la batalla, mas hubo un momento en el cual todos se detuvieron por órdenes de los guías - ¿Qué está pasando? – se preguntaba el titiritero al tiempo que trataba de obtener una visión lo suficientemente cómoda como para saber qué estaba pasando. Algunos estaban preguntándose qué ocurría, otros simplemente se mantenían callados a la espera de la explicación a todo el paro de la caminata. La explicación fue dada antes de que todos se  pusiesen a acampar en una zona en la cual no caerían presas de la vista enemiga, los días de viaje se hicieron largos y hasta tediosos, además de que la tarde a pesar de que seguía en vigencia, no paraba de ceder ante el aclamado atardecer. Siegfried y otros tres hombres fueron llamados para cumplir con un objetivo en particular – Que curioso… - comentó de forma burlesca mientras detallaba de forma sutil a quienes serían sus compañeros para ese pedido – Cualquiera creería que esto fue planeado – comentó Sieg refiriéndose pequeño grupo donde estaba, y es que ya conocía a todos sus compañeros. Ya había trabajado con dos de ellos, y al otro lo había conocido en una curiosa ida al país de la Lluvia – Esta vez no tendremos que disfrazarnos – seguía soltando comentarios algo burlescos hacia la interesante situación en la que se encontraba – Aunque a alguien le gustaría ser una geisha de nuevo – miró a Jinzo con una burlesca sonrisa mientras intentaba no recordar todo lo que había pasado en aquella reunión celebrada en el país de la tierra.

Cuando el rubio comenzó con dar una sugerencia acerca de lo que podrían hacer, Sieg no hizo más que pensar rápidamente en lo que había comentado el Inuzuka – Pero si atacamos de noche, probablemente también sea una desventaja para nosotros – añadió pensando en el hecho de que probablemente seria algo complicado hacer un acción sigilosa a ese tiempo ya que la noche les podría jugar en contra – Aunque, si contemplamos lo de esa capacidad sensorial que dices tal vez se pueda hacer algo – Sieg se quedó pensando sobre qué podían hacer para cumplir con el objetivo – Tal vez yo pueda utilizar un jutsu para que podamos entrar por la tierra – intentó explicar el marionetista – Si podemos acercarnos sin que nos vean, podría utilizar ese jutsu para poder entrar. Supongo que lo que rodea a la torre es tierra y no arena – explicó el muchacho pues le era muy complicado, por no decir imposible, hacer uso del doton en un lugar lleno de arena. Cuando ya este había dado las sugerencias que en el momento se le ocurrieron, se dedicó a esperar la respuesta por parte de los otros dos, esperando que a estos se les ocurriera una idea mucho mejor que la que él había tenido.

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• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 0
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Mar Sep 08, 2015 11:05 pm

El resto de la caminata se tornó más tranquila, el rubio seguía charlando con el supremo Daimayo sobre el ataque, puliendo detalles y brindando un poco de información sobre sus propias habilidades. Habrían pasado un par de horas cuando la muchedumbre fue detenida abruptamente, mientras cada vez más y más el astro rey iba rotando su ciclo para darle paso a la reina de la noche, era evidente que en algún futuro cercano la marcha iba a detenerse.

El mancebo se abrió paso entre las filas, luego de despedirse cordialmente de Taiga, para colocarse dentro del área de visión de Seiji, mientras este último comenzaba lentamente a realizar su discurso. - ¿Entusiastas? – Se preguntó a sí mismo, su misión de espionaje e infiltración había dado frutos, nadie sospechaba nada, incluso le sorprendía como era tratado en líneas generales. El acotado discurso siguió su rumbo hasta que el general comenzó a señalar lentamente uno por uno a 4 shinobis, incluyendo al joven rubio. No pudo ocultar su sorpresa al ver al resto de los señalados - ¿Jinzo? ¿Siegfried? – Se preguntó en su cabeza, aquellos recuerdos siempre le brindaban algo para lo cual reír, por lo que compartir esta nueva expedición con dos antiguos camaradas era algo grato para él. Un pequeño sentimiento de remordimiento cruzó su pecho, anteriormente, en la misión donde había participado con ambos shinobis, el joven al igual que ahora se encontraba en una misión de reconocimiento, por lo que su verdadera identidad seguía escondida, era triste pensar que aquellos únicos que conocen tu verdadero nombre sea tu Daimayo y algunos colegas dentro del feudo.

Sacudió casi instantáneamente aquel sentimiento para enfocarse nuevamente en lo que le atañe. - ¿Puesto de avanzada enemigo? ¿ASESINAR? – aquella palabra le quedó resonando dentro de su cabeza. Si había algo que un artista jamás haría sería asesinar a su público, el joven había llegado a un cruce de sentimientos, no quería que el resto de las personas lo consideraran alguien débil, por lo que si el momento llegaba debía obligatoriamente quitar una vida. A su vez, lo veía poco ético y moral, no era quién para decidir si alguien debe o no morir. Sin embargo el acotado tiempo no le permitía ponerle más cerebro a la cuestión, era momento de tomar un accionar y preparar un plan, cuando la hora llegue el joven tendría tiempo de decidir qué hacer. Se dispuso a caminar hacia los jóvenes para saludarlos cordialmente, después de todo, habrían pasado algunas semanas desde aquella bizarra misión. – Casi no los reconocí sin sus alegres vestidos, muchachos – Comenzó a bromear el joven a medida que se acercaba a sus compañeros – Que gracioso es el destino, juntos en una guerra ajena, ¿quién lo diría? – Nuevamente con su tono sarcástico. Se había aproximado lo suficiente como para estrechar la mano de ambos, su sonrisa al recordar aquella misión era inevitable, más debía enfocarse en el momento, luego de aquella encomienda tendrían tiempo de ponerse al día. El cuarto joven permanecía siendo un misterio para Gio, mas eso no lo privó de saludarlo cordialmente, puesto que de ahora en más debían actuar como equipo. – Mi nombre es Taiko Shinsu, del País de la Nube, un gusto en conocerte – Mintió. Era sorprendente como la mentira se le hacía cada vez más natural.

El momento de presentaciones había concluido y aquel muchacho con su can ya habían expresado una opinión en cuanto al futuro accionar. Durante aquel corto periodo, la cabeza del mancebo no paraba de maquinar, recordando las habilidades de sus ex compañeros e incorporando a la mezcla aquel sistema sensorial que el joven misterioso había mencionado, estaba seguro que algún plan se le iba a ocurrir. Siegfried fue el segundo en dar su opinión, el plan del joven ilusionista ya casi estaba completo, pero antes debía pacientemente escuchar lo que todos tenían para decir. Siegfried concluyó con una observación que cerró todo. Era el momento de exponer su plan. – Ciertamente si atacamos de noche, por más que poseamos dicha habilidad sensorial, nos juega en contra. Ya que solo tú la posees - Dijo dirigiéndose al rubio - No nos permitiría dividirnos, y lo mejor que podemos hacer ahora es dividir y vencer, como dice el dicho. Este mapa que nos proporcionaron lo demuestra, no podemos permitir que la noche haga el trabajo de ocultar a nuestros enemigos y permitirles el escape – Comenzó tímidamente, no se le daba bien esto de exponer sus pensamientos tan severamente, generalmente iba con la corriente, pero en este caso podría ser de vida o muerte. – Sigefried, con tu chakra podemos ingresar directamente al sótano. – Recordó – Tu, el shinobi con el perro, podrías esperar escondido en algún lado con tu can, asumo que sabe bien como pelear, esa mandíbula puede aterrorizar a cualquiera – Observó el joven mientras clavaba su mirada en el perro. – Ahora bien, mientras el shinobi y su perro se mantienen escondidos en los alrededores de la torre, Jinzo, Siegfried y yo nos infiltraremos sigilosamente directo al sótano de la torre. Si tu habilidad sensorial te dice exactamente cuántos guardas hay alrededor de la torre, y tú crees que con tus habilidades puedas derrotarlos a todos sin armar un alboroto, confiamos en que lo harás – Dijo con seriedad, después de todo un paso en falso y tendríamos a la armada de Ponhiki en nuestro cuello y la misión, tanto la oficial como la que escondía el ilusionista, se iría por el caño – Una vez dentro, Jinzo, utiliza tus papeles para tapar las bocas de los shinobis, incluso si no quieres mancharte las manos con sangre innecesaria, puedes taparle las bocas y las narices, así se asfixian hasta morir. Debemos asesinar todo aquel que se encuentre en el sótano de manera sigilosa, una vez hecho esto pasamos a la fase 2 del plan – Continuó explicando, mientras dibujaba sus tácticas en la arena – Al haber limpiado el sótano, subiremos las escaleras a la planta baja, donde yo comenzaré a tocar mi instrumento, ambos dos saben que sucederá. Al mismo tiempo necesito que tú Jinzo, crees un tubo de papel que amplifique mi sonido hacia la escalera que guía a la terraza, de esa manera inutilizaríamos a todos de una sola vez. Ahí es cuando Siegfried se encarga de los que se encuentran en la planta baja y Jinzo sube a la terraza a asesinar a quienes se encuentren en ella. El shinobi con su perro asesinará a quienes se encuentren patrullando fuera. Así nadie escapa, nadie grita y nadie realiza ninguna acción, la torre estará limpia en menos de una hora y media y las tropas podrán seguir su curso hacia Ponhiki – Concluyó, aunque un sentimiento le arrebató la boca por un segundo, la inseguridad, por lo cual emitió una pequeña frase al finalizar con la exposición de su plan – Claro, si les parece… Deberíamos atacar apenas rompa el alba – concluyó, esperando que si los 3 se encontraban de acuerdo con el shinobi ilusionista, se prepararan y descansaran para el gran ataque.

Spoiler:
Armas:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Stat's:
* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Jinzo el Jue Sep 10, 2015 7:22 pm

El avance del ejército hacia territorio enemigo se hizo inminente apenas se hubo articulado todos los pelotones. Más atrás del frente de guardia, se encontraba ubicado Jinzo con su respectiva escuadra, advertido desde hacía poco del tramo que debía recorrerse hasta llegar al objetivo. La efervescencia de la guerra podía sentirse desde el primer día, al unísono del entusiasmo de muchos soldados que blandían sus armas contra un mismo enemigo. Por su parte, el joven Kami seguía escapando de aquella sensación de arrebato, manteniendo su perfil calmo pero presto a las órdenes de quienes amasaban el grueso militar, no con intenciones de querer mostrar apatía, mas sí de interpretar el papel que le correspondía, como un auxiliar al servicio de la guerra.

Dos días pasaron antes de que el tránsito de la armada pudiera continuar – Por fin, me estoy muriendo de hambre – Dijo en un susurro el muchacho al escuchar la ordenanza para tomar un descanso. El viaje había sido largo y el menester de un bocado de comida se hacía cada vez más presuroso. Tras asentarse en un lugar amplio, asediado por una lomada próxima, la voz enérgica de uno de los generales irrumpió el bullicio en el preciso momento cuando Jinzo se disponía puntualmente a ser servido de las despensas, siendo señalado justo cuando daba su primer bocado – ¿Ah? – Fue la única reacción que tuvo el muchacho una vez descubrió el plan para poder seguir ganando terreno.

Con la suerte de llevar a cabo la siguiente faena acompañado de sus dos colegas, ninguno perdió tiempo para ofrecer comentarios alusivos a aquel bochornoso espectáculo del pasado – Aunque no lo quieran admitir, ambos se sintieron muy cómodos jajaja – Dijo, luego de reunirse con ambos y saludarlos – Pues… Yo sí – Continuó, en medio de un guiño con su ojo, esta vez, respondiendo al comentario irónico de Sieg – Tú estabas muy entusiasmado jeje – Culminó entre risillas.

El momento del reencuentro franqueó eventualmente cuando se instó a una estrategia para proceder. Las primeras salvedades provinieron de aquel chico rubio, inseparable de un canino que parecía formar parte de su equipo; ambos figuraban diestros, al menos, en habilidades sensoriales. Posteriormente sería oyente de lo que tenían que decir sus otros dos compañeros, ambos apostando por el sigilo y la confusión; sabía de antemano el alcance de sus habilidades – Soy partidario de que el ataque se lleve a cabo bajo la oscuridad de la noche. No sólo porque nos favorecería ocultando nuestras presencias, sino porque ellos desconocen que sufrirán un ataque – Ofreció como primer comentario mientras todavía se gestaba la estrategia – Si el puesto de avanzada cuenta con la iluminación suficiente para darle una buena cobertura visual a los vigías, podemos utilizar eso como un pro. Más aún, aprovechando la exactitud de su habilidad sensorial, pues sería una ventaja propicia para esconder cuerpos y encubrir ataques  – Continuó, mostrando su punto de vista frente a la diatriba de la circunstancia – Por otro lado, si la posibilidad de trasladarse bajo tierra y llegar al sótano es cierta, fácilmente podemos emboscarlos de forma silenciosa, y aún más, bajo los efectos del genjutsu de Taiko una vez pueda tocar su melodía – Refirió, confiado de que el plan podía dar los resultados esperados – Sin embargo, también es importante considerar en un plano hipotético el hecho de que la estrategia presente dificultades – Abrió la posibilidad de que no todo puede resultar con la asertividad esperada – Lo ideal sería cubrir la zona posterior de la torre en caso de que lleguen a percatarse de nosotros, así pues, frustrar cualquier huida que pueda darse hacia el castillo. De la misma manera, debemos tener muy presente cualquier otro método de alerta que estos –los guardias- tengan, pues por la distancia, podría adivinar que tienen un sistema más diligente para hacer saber que están bajo ataque – Compartió, formándose la pequeña posibilidad de bengalas o morteros. – Por lo demás, podría utilizar mis papeles también para distraer y confundir – Finalizó, dando paso a lo que sería una arremetida crucial para el éxito de la anunciada guerra.

Spoiler:
Armamento:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Stats:
• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 3
• Velocidad 7
• Resistencia 6
• Fuerza 0
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Sáb Sep 12, 2015 4:14 am

Los jóvenes se reunieron ante la orden de Seijin, y fueron asistidos por el atento oído de Zerseia. Thorfin, el rubio del País del Fuego con ansias de reconocimiento, fue quien habló primero.
Propuso esperar a que la noche cayera, sugerencia ante la cual la mujer debió añadir:
— Es factible, puesto que la noche está por caer...  — poco quedaba ya de la tarde, si elevaban la vista al claro cielo, los últimos rayos del sol ya se escondían al oeste. — Sin embargo, si nos descuidamos podría ser que  desperdiciemos tiempo valioso. No se duerman. — terminó por recomendar la general de Yoshida.
Los planes de los jóvenes prosiguieron. Thorfin confesó su capacidad sensorial, la cual bien les serviría más tarde. Sieg, el soldado del feudo, sugirió una entrada sorpresa por tierra. Zerseia le aclaró: — Es, en efecto, tierra. — explicó, moviendo con su mano una fina capa de arena por sobre el árido suelo del lugar. — Seca y no exactamente fértil, pero tierra al fin.
Luego aquel joven al cual Seijin y Teiko no quitaban la vista de encima llamó también la atención de Zerseia. Era ciertamente parlanchín, para su disgusto. Ella prefería los hombres de pocas palabras, misteriosos y para nada llamativos. Aquel era un embravecido volcán erupcionando en una isla llena de paz, era imposible no notarlo.
Los planes del joven parecían bastante claros y oportunos, suficientemente sigilosos y efectivos. Sin embargo, llamó al detallista oído de la shinobi la cantidad de oportunidades que éste había repetido la palabra “asesinar” y toda su familia de palabras, como si tuviera cierta fijación con aquel hecho. Aquello, más las últimas palabras, el tono de ellas y las expresiones del joven le dieron a entender varias cosas a la general... quien permaneció en silencio, limitándose a asentir al plan.

El joven de las tierras lejanas del País del Agua, Jinzo, se unió a la planificación. Aquel ponía en cuestionamiento la iluminación del lugar, por lo que Zerseia, tras que éste terminara, sugirió: — Siempre hay antorchas prendidas a la noche, sólo vasta con asomarse por sobre las colinas para divisar el brillo lejano.

Una vez el grupo decidiera ponerse en marcha, teniendo en cuenta su plan de acción, se encontrarían con varios detalles.
Inicialmente, Thorfin podría olfatear el aroma de al menos seis personas. No podría precisar bien en dónde se encontraban, pero éstos estaban distribuidos de la siguiente manera en la torre: Había dos hombres descansando en el sótano. Uno de ellos escribía alguna carta en un escritorio, otro descansaba sobre pajares y de vez en cuando se levantaba a recorrer la habitación.
En la planta baja de la torre había dos hombres sentados frente a la chimenea, bebiendo y conversando distendidamente. En el segundo piso, un hombre mantenía en orden ciertos registros.
Ya fuera de la torre, cuatro hombres mantenían guardia. Tres dentro de los muros de la torre, uno fuera de ésta. Varias antorchas iluminaban el lugar, aunque algunas partes se encontraban en penumbra, más que nada la zona tras los árboles, por donde las antorchas no podían llegar.

Quedaría en manos de los mercenarios ver cómo ocuparse de aquellos hombres sin despertar la atención de todos.


Spoiler:
Chicos, les agrego las posiciones de los tipos. No se alarmen por el número.
Spoiler:

Cualquier duda que tengan, por MP o skype.
Saludos!



Inventarios:
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Sieg:
- Kunais X 10
- Katana (Entregada por el feudo)
- Marionetas

Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo:
* Armadura de guerra
* 2 puñales
* Una capa

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin
Rol Master
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Sáb Sep 12, 2015 8:38 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 6:58 pm, editado 1 vez
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Siegfried Domain el Lun Sep 14, 2015 7:20 pm

Todo se estaba planeando entre los cuatro solicitados para cumplir con aquella misión, la idea era el asesinar a cada uno de los vigías que se encontraban en la torre de vigilancia. La inutilización de dicho lugar serviría como una gran ventaja para el ejército de Yoshida, siendo que sin dicha torre, la posibilidad de un ataque sorpresa se incrementaba de una forma increíble. Sieg había soltado lo primero que se le había venido a su mente, no era muy experimentado en esas cosas y eso se notaba un poco. Cuando el mentiroso de Gio  comenzó con su explicación, el muchacho de las marionetas no hizo nada más que escucharlo atentamente para ver si en base a lo dicho se le ocurría alguna otra cosa, pero de buenas a primeras no se le vino a la mente nada, siendo que en su inexperta opinión, el plan dicho por “Taiko” estaba bastante acertado – Eso significaría que Thorfin quedaría solo afuera – pensaba el joven mientras intentaba no quitar sus oídos de las palabras que llegó a soltar el shinobi de vestimentas poco sutiles. Cuando Jinzo tomó la palabra para dar su opinión, comentó algo que pronto sería afirmado por uno de los generales de Yoshida – Si existe al menos un tipo de iluminación, tal vez lo más productivo sería atacar lo más pronto posible – volvió a hablar Sieg, aunque con un notable cambio en su opinión con respecto a la hora y el momento de la infiltración.

Ya prácticamente todo estaba listo para la infiltración, la noche ya había caído en el desierto y no faltaba nada más que comenzar con la operación para que todo el espectáculo se diese. Los cuatro shinobi ya tenían un plan trazado, el cual tan sólo tendrían que seguir para poder cumplir con su objetivo actual. El grupo se acercó sigilosamente hacia los árboles, siendo que estos no eran alcanzados por la luz proyectada por las antorchas de la torre, siguiente le tocaría al Inuzuka que sin más ni menos se dedicó a utilizar su nariz como buscador – Que raro es eso – no pudo pensar en lo inusual que era eso de utilizar el olfato de tal forma, aunque era esto era bastante ventajoso para todo el grupo – Seis guardias… - comentó por lo bajo mientras pensaba para sí mismo, no sabía a ciencia cierta cuantos enemigos se encontraban en el sótano, pero eso no le supondría un problema muy grande pues cuando estuviera bajo tierra, podría saberlo. Thorfin no tardó demasiado en ocupar otra sugerencia, la cual básicamente se trataba de dividirse en pares, siendo que él iría con “Taiko” y Siegfried con Jinzo – Yo no tengo problema alguno – añadió sin más mientras se agachaba para comenzar a examinar la tierra que estaba bajo sus pies – Como dijo Zerseia, es tierra – afirmó algo aliviado pues el simple hecho de que esta no estuviera, arruinaría parte del plan que ya estaba tomado.

Cuando el otro par comenzó a moverse por la penumbra de la noche, Sieg posó sus manos en la tierra – Ya vamos, Jinzo – su jutsu ya había comenzado, sus manos eran sus herramientas ya que con ellas era podía hacer el agujero en la tierra por donde podría trasladarse. Su paso por la árida tierra que rodeaba el castillo no fue demasiado espectacular, siendo que eran pocas las ocasiones en las llegó a soltar palabra alguna. Su mente estaba concentrada en ubicar de manera eficaz a los enemigos que probablemente estuvieran en el sótano, esto le ayudaría mucho en saber por dónde salir puesto que podría resultar un problema si los descubrían apenas salieran. Cuando el muchacho titiritero llegó a la zona más cercana del sótano no pudo evitar advertir a su compañero de los papeles – Hay dos enemigos, Jinzo – ya estaba justamente debajo del sótano, con los objetivos fichados como marcas en su mente concentrada. Ya estaban próximos a llegar al sótano, por lo que el usuario de doton no hizo más que darle una orden a su compañero del país del agua – Ya vemos a llegar, no hables – su paso por la tierra se detuvo en cuanto estuvo en el borde que daba con el suelo del sótano. Respiró un poco para después dedicarse a hacer el agujero de salida, aunque esta vez fuera con todo el sigilo posible, no quería que los descubrieran en esas circunstancias. Al momento de hacer el agujero lo suficientemente ancho como para que pudiera salir, no hizo más que hacer movimientos más lentos a su salida para que no hacer demasiado ruido. Cuando ya estaba completamente afuera, pudo notar que se encontraba justo al lado de unas cajas de madera pegadas a una pared, que más adelante daba con una especie de puerta – Ahí – pensó de forma rápida el joven mientras sacaba un kunai con su mano derecha. Señaló con el kunai a la puerta de la habitación, allí era que se encontraba uno de los objetivos del sótano. Finalmente le hizo una seña con el rostro a Jinzo para que este entrara primero, el asesinarlos no sería en muchos problemas pues para ese justo momento, sus otros dos compañeros ya deberían estar encargándose de los guardias que se encontraban en la planta principal.

Los pasos hechos por Domain le parecieron eternos, pues a pesar de que estaba bastante cerca de la puerta, sus pensamientos sobre el hecho de asesinar a alguien le venían a la mente. Nunca había hecho algo así en su vida, y la verdad es que le daba algo de desconfianza y miedo el tener que matar a alguien a sangre fría, él no era así, estaba dudando de toda la operación. No obstante, a su mente vinieron los recuerdos de una vida trabajosa gracias a la lesión de su hermano mayor, un día a día que se veía entorpecido por esa horrorosa situación en la que se encontraba su familia – Debo hacerlo – se dijo a sí mismo el marionetista al tiempo que abría la puerta con su mano derecha. Al abrirla, vio a un hombre descansando sobre paja, pero sin pensarlo mucho, lanzó el kunai de su mano hacia la garganta del hombre de en frente. La sensación que tuvo le resultó extraña, mas no podía quedarse sorprendido ante la situación que estaba ocurriendo, por lo que con una seña de manos le indicó a Jinzo la otra puerta.

Spoiler:
Armas y Stats:
Armas:

- Kunais X 9
- Katana (Entregada por el feudo)
- Marionetas

Stats:

• Ninjutsu: 8
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 0
• Velocidad: 4
• Resistencia: 6
• Fuerza: 1

Técnicas utilizadas:

Doton: Moguragakure no Jutsu (土遁・土竜隠れの術, Elemento Tierra: Jutsu de la Ocultación como un Topo):
Sin la necesidad de realizar sellos, el ninja puede introducirse en la tierra, haciendo un agujero en ésta, y trasladarse por ella sin dificultad alguna. Esta técnica es muy útil para huidas rápidas. El usuario puede detectar a sus rivales estando bajo el suelo a pesar de no poder ver lo que ocurre en la superficie. No es posible realizar otros jutsus mientras se está oculto bajo la tierra.
Siegfried Domain
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Miér Sep 16, 2015 4:41 am

Al haber expresado por completo su plan, el cual había podido pensar en tan solo unos minutos, gracias a su previo conocimiento de aquellos presentes quienes formarían parte del asedio, el joven ilusionista quedo expectante a la reacción de ellos hacia el mismo. No podía evitar mostrarse algo inseguro, pues era su naturaleza, pero la situación y el motivo requerían compostura, algo que logró hallar luego de escuchar el aporte de Jinzo al plan. Ciertamente era factible el ataque nocturno, puesto que la oscuridad sería nuestra aliada, sin duda la combinación del sigilo con el manto nocturno nos proveía de un plano propicio para tal tarea. Sin embargo, el joven aún se mostraba firme en cuanto a su afirmación, sin duda la protección de la oscuridad ayudaba más a aquellos que escapan que al grupo que persigue, pero al ver la cuasi unanimidad en la decisión, el joven decidió no discutir al respecto y asentir a la ofensiva durante el anochecer.

Su atención se vio desviada a la interrupción realizada por una de las generales del ejército de Yoshida, su identidad permanecía siendo un misterio para el joven, mas no era momento de ponerse meticuloso. Su afirmación era presumible, el astro rey se encontraba en el borde del horizonte, culminando su trabajo para ser relevado por aquel satélite plateado que, en la mayoría de las noches, se alzaba glorioso como el rey del cielo nocturno. El joven llevó su mirada al atardecer, para luego volver a observar a la kunoichi, la cual había nuevamente expresado el nivel de urgencia que la misión suponía – “No se duerman” – Planteó, lo cual alivió al ilusionista de no haber peleado su postura anteriormente, ya que habría quedado como un desentendido de la situación y su credibilidad se hubiera visto desacreditada.

Las nuevas opiniones no tardaron en llegar, y el plan, si bien mantenía su esencia inicial, ya no era el mismo. Oyó todos aquellos cambios y el joven no podía mostrarse en desacuerdo, ciertamente sus habilidades serían más provechosas si se utilizaban delante de varios shinobis a la vez. No pudo evitar abrir sus ojos de par en par cuando uno de sus acompañantes inhaló profundamente el aire, para luego develar la cantidad de guardias que había fuera de la torre. – Debes estar bromeando – Dijo con asombro y con cierto deje de broma – Eso si es peculiar – Expresó el joven, para luego volver a colocar su mente en el trabajo. - ¿Actuar de prisionero?, ciertamente será algo divertido – Nuevamente interpuso su humor en el trabajo. El plan ya había sido acatado por todos, cada personaje del mismo aparentaba saber de qué forma aportaría al mismo, Gio metió su mano en la pequeña bolsa que llevaba y extrajo de la misma un pequeño recipiente que contenía pintura vegetal color rojo, lo abrió e introdujo sus dedos en la misma, acto seguido pintó su cara con extrañas formas, cruzando desde su frente de forma vertical hacia su mejilla cruzando por el ojo. – Estoy listo – Dijo guardando el recipiente e incorporándose

***


Una vez de pie el joven emprendió su viaje a la penumbra de aquel misterioso bosque, no sin antes decir unas últimas palabras a aquellos que irían bajo tierra. – Jinzo, Siegfried, aquel sistema al que Jinzo aludía anteriormente podría encontrarse en dos lugares, el techo o el sótano, de encontrarse en el segundo, neutralícenlo, de encontrarse en el primero, ahí es donde deben ir luego de encargarse de lo suyo – Culminó, y luego viró hacia su compañero Thorfin y su can para seguirles el paso.

La noche no tardo en cubrirlos, llegaron al perímetro de la manera más sigilosa posible, escondidos entre la maleza. Con su cuerpo encorvado y gacho, el joven ilusionista logró divisar la primera silueta enemiga, no logró esconder su nerviosismo del todo, por lo que su corazón latía cada vez más rápido. La fugaz mirada de Thorfin marcó el inicio del asedio, se movieron por entre las sombras como si de espectros se tratasen, danzando en la oscuridad como si estas fueran su hogar, arribando a la cercanía de una de las murallas. Fue entonces cuando el can tomó protagonismo y distrajo al primer guardia con el cual lidiarían. El mismo, confundido y asustado por la súbita presencia del animal, no logró emitir acción alguna debido al brutal lanzamiento del joven del país del fuego. – Demonios – Pensó tras observar como la vida de un hombre era tomada tan a la ligera, el joven no lograba concebir algo de tal frialdad.

Recibió sin dudar la antorcha para sostenerla e iluminar al difunto para que Thorfin realizada la siguiente movida, sin embargo no logró evitar que su estómago se sintiera como un nudo al observar el cuerpo inerte de aquel joven shinobi. – Lo lamento – pensó para luego ser sacado de aquel trance por los susurros de su compañero. – Si te dijera la verdad preferirías que los guardias nos matasen en este instante – Bromeó el joven arlequín entre susurros, enmascarando a su vez el conflicto moral que le suponía formar parte de aquella misión.

El joven se incorporó, le otorgó la antorcha a su adlátere para luego retirar de su espalda el arma otorgada por el feudo y dejarla escondida entre la maleza, su violín sin embargo seguía sujeto a su cintura de tal forma que con un simple movimiento éste pueda ser empuñado rápidamente. Thorfin no tardó en caracterizarse y asumir su papel, y los brazos de Gio se vieron sujetados fuertemente por éste a tal punto de simular su arresto. Antes de emprender la caminata hacia las puertas Gio debía explicarle un detalle a Thorfin. – Escucha – murmuró el ilusionista – Cuando la música comience aquellos alcanzados por la misma observarán que ambos nos estamos moviendo lentamente, en dirección a ellos, esa será la ilusión, debes acabar con la mayoría, yo… yo ayudaré en lo que pueda, pero debes moverte muy muy rápido ¿Entendido? – culminó, no podía evitar sonar como si se creyera el jefe de la operación, pero a estas alturas de la misión nada podría salir mal.

Una vez aclarado los puntos, ambos emprendieron marcha hacia las puertas del asentamiento caracterizando sus nuevos personajes. Con la cabeza gacha, el ilusionista no perdía la oportunidad de observar de reojo su entorno, ningún tipo de información era excedente. No tomo mucho tiempo para que ambos se vieran rodeados por los shinobis enemigos, una vez traspasadas las puertas. Gio se encontraba con cara de frustración, frunciendo el ceño forcejeando, fingiendo que intentaría escapar, todo parte de aquella pequeña puesta en escena, esperando que la mayoría de los presentes guardias se aglomeraran lo más cerca posible de ambos shinobis. Con un rápido movimiento el joven llevó sus manos hacia su violín y sin perder siquiera un segundo comenzó a tocar una melodía que se apoderó toda la paz en aquel pequeño asentamiento. El instrumento de cuerdas sonaba con una potencia increíble, induciendo a cualquiera que oyera sus acordes en una ilusión que les costaría la vida.

Aquellos inducidos podrán observar como el compañero del joven arlequín y él mismo caminaban lentamente hacia dos de los guardias el que se encontraba a la izquierda de ambos y el que se encontraba a la derecha, dejando aquel más alejado observando el panorama, pero aun así inducido en el mismo. – Encárgate de estos dos, yo te preparo aquél – Dijo el arlequín mientras con algo de prisa caminaba hacia el que se encontraba más alejado, sin dejar de tocar su melodía. Era imperioso realizar todas las jugadas rápidamente, un solo contratiempo y no solo podrían alarmar a la armada enemiga, sino que tendrían lidiar con el mismísimo Taiga por aquel error y la misión oculta del Shinobi se vería también fallida. Por lo tanto, esperando que Thorfin se encargue rápidamente de aquellos dos guardias, Gio se posicionó, aun manteniendo la música, detrás del guardia que se encontraba más alejado de ambos, teniendo un espacio entre él para realizar algún tipo de ataque y estar alerta ante cualquier movimiento. Lo último que paso por su cabeza era desear que Jinzo y Siegfried cumplan con su parte del plan y se encarguen de aquellos que se encontraran dentro de aquella misteriosa torre.


Spoiler:
Armas:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Técnicas Utilizadas:

Ninpo, Oto no Ugoki (Arte ninja, movimiento de sonido):
El usuario entonará su instrumento de forma continua, induciendo al oponente en un genjutsu que consistirá en observar al usuario moviéndose de forma lenta y apacigüe o incluso hablando, encubriendo la verdadera posición del usuario. Una vez que el oponente ataque la ilusión, la misma se desvanecerá y recién entonces será revelada la verdadera posición del usuario.
Esta técnica no simula movimientos complejos como esquivar ataques complejos ni el utilizar técnicas.

Stat's:
* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Jinzo el Vie Sep 18, 2015 12:04 am

La intervención de uno de los generales como parte de la reunión que dio lugar en el marco de la determinación estratégica para la arremetida próxima, fue oportunamente necesaria, y cubrió parte de las interrogantes que se disponían en aquel momento. Tanto el sigilo como la táctica, revestían el devenir de la jugada que emplearían aquellos mercenarios, en cuyo seno, finalmente, se habría fijado la oportunidad del avance, mientras la penumbra todavía ocupase el firmamento del desierto.

Conforme el desplazamiento ocurría bajo el silente encubrimiento de la flamante noche, varias ideas se manifestaron, sugiriéndose nuevas modificaciones del plan original que no desdibujaban su carácter certero y sumamente meticuloso. Ante las nuevas propuestas, siendo que constituían mejoras, el joven Jinzo asintió sin necesidad de ahondar en consecuencias, por el contrario, coincidió en que dividir las fuerzas no podía ser mejor forma de proceder. Cuando se hubo llegado a un punto cercano, próximo a la gran torre y en medio de una arbolada propicia, fue que se decidió tomar caminos distintos, no sin antes esbozar ligeras y finas palabras para revelar y afinar detalles – Que precisión – cruzó la mente del shinobi de las costas, respondiendo al gesto del que hizo gala el de vestiduras pardas. Tras conocerse la información de los guardias y la consideración última de Taiko, lo único que restaba era emprender el plan bajo la escabrosa voluntad de aquellos cuatro.

Para cuando el jutsu de su compañero comenzó a ejecutarse, ya Jinzo contaba con la complicidad de su capa, contrastando esta plenamente con el entorno sombrío. Eventualmente, el recorrido debajo de la tierra dio pie a que la respiración del Kami exteriorizara su inminente temor y nerviosismo ante lo que iba a suceder. Se encontraba justo detrás de Sieg, quien le iba informando de lo que acontecía en la medida que la brecha se hacía más y más ineludible. La llegada al sótano de la torre, fue anticipada cuando su compañero se detuvo y tomó un profundo respiro, siendo que en ese momento luchaba porque sus propias ansias no arremetieran contra su cuerpo.

Con la cautela que debía caracterizarlos, ambos lograron salir desapercibidos del suelo sin levantar, todavía, ninguna sospecha. No obstante, y justo antes de que pudiera ejecutarse alguna acción, Jinzo llamó la atención de su compañero con suaves palmadas en su hombro. Esperando que éste lo volteara a mirar, el Kami le quiso dar a entender a través de mímicas y gestos que él iría hasta la última planta y que cuando terminara (Sieg) fuera a auxiliarlo, aludiendo lo que hacía unos segundos atrás Taiko había propuesto.

El siguiente movimiento de Jinzo estuvo empañado naturalmente por la discreción y el silencio, demostrándolo con sus pasos cautos y precisos que lograban minimizar al máximo cualquier sonido; ello, mientras se disponía a subir las escaleras hasta lo que sería la planta baja de la torre. En el transcurso, logró divisar la abertura (entrada) que sugerentemente le indicaba la conexión con la planta, al mismo tiempo en el que varias voces con alta resonancia se colaban entre sus oídos. Para evitar cualquier contacto visual que pudiera exponerlo directamente, concentró algo de chakra en sus pies, siendo ello una alternativa para luego apoyarse en los muros de la edificación y así lograr eludir su exhibición ante quienes se encontraban en dicha sala. Por suerte, las mismas escaleras dirigían hacia lo más alto de la torre, por lo que el Kami no perdió pisada para continuar su camino bajo la desatendida seguridad del enemigo.

No tardó demasiado antes de dar con el segundo piso de la torre, en cuyos escritorios se encontraba un hombre en pleno trabajo administrativo. La distracción pareció provechosa para el joven Kami, quien contaba con una posición en donde dicho sujeto no podía verlo llegar. Fue entonces que con todo el rigor y sangre fría que ameritaba la ocasión, ejecutó el asesinato de aquel hombre, teniendo en mente el resultado ya planeado. Sin embargo, antes de tomar la iniciativa, tomó dos bocanadas de aire que explicaban el impacto de su cometido en su psiquis, aunque menos desproporcionado que en oportunidades anteriores, pues era inevitable que su corazón se tornara férreo ante los embates de la guerra. Extendió sus dos brazos al tiempo que daba pequeños pasos hacia el frente. Entre sus palmas se expulsaron dos shurikens que fueron dirigidos hacia la nuca de su objetivo; no lo matarían al instante, pero proporcionarían un dolor terrible que seguramente iba a ser exteriorizado. Tras esperar que aquel sujeto se volteara, Jinzo estaría lo suficientemente cerca como para tomar uno de sus puñales y extinguir la vida de aquel hombre con un corte en la zona más vulnerable de su cuello; éste último movimiento no lo vería con claridad voluntariamente, pues justo antes de ver la sangre emerger, una patada sería propinada en el estómago de aquel que lo alejaría hasta caer violentamente en uno de los escritorios.

La muerte del vigía necesariamente despertaría la alerta de los demás guardias, sobre todo de los que estaban en planta baja. Sin embargo, para cuando éstos decidieran ir a inspeccionar, ya Jinzo no se encontraría en su forma corpórea, aquellos se toparían con una escena que distaba de lo habitual, pues todo el segundo piso estaría bajo la presencia de cientos de papeles blancos a merced de su creador.

Spoiler:
Armamento:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Stats:
• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 3
• Velocidad 7
• Resistencia 6
• Fuerza 0

Técnicas Ejecutadas:

Kami Shuriken no jutsu (Jutsu de shurikens de papel):  
Sin la necesidad de hacer sellos de manos, el usuario es capaz de hacer que desde su propio cuerpo o desde papeles ya existentes en el campo de batalla, se creen cinco shurikens de papel, las cuales viajan a gran velocidad hacia su oponente, teniendo estas el mismo filo que una shuriken normal, al estar impregnadas con chakra Futon. Se puede hacer esta técnica mientras el usuario se encuentra en movimiento.

Ninpo Kami no shigure (Arte ninja: Dios de papel):
Sin la necesidad de sellos de manos, el usuario es capaz de desmaterializarse de forma brusca, en cientos de papeles que quedarán suspendidos en el capo de batalla. La cantidad de papeles que queda en el campo de batalla es igual a la creada por la técnica “Nimpo Hai-Shi”, y estos también podrán ser utilizados para hacer las técnicas del clan. Esta desmaterialización no es involuntaria, por lo que el usuario debe estar consciente de que será atacado para poder efectuar esta técnica.
Solo puede utilizarse esta técnica una vez por combate, y no podrá re-materializarse a menos de dos metros del oponente.
Jinzo
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Lun Sep 21, 2015 12:20 am

Thorfin & Gio

El preciso olfato del Inuzuka distinguió seis olores. Aproximadamente cada una de las personas que había visto se encontraban donde esperaban. Su plan pareció funcionar de maravilla. El can sirvió de distracción para el guardia, mientras éste se escabullía por su espalda y asestaba un golpe mortal. Pero aquel leve forcejeo se haría notorio para el guardia más cercano a ellos, que se aproximaría a revisar la situación.
— ¿Tsukimaro? — llamó este, levantando la antorcha para investigar. A medida que se acercaba podría ver la antorcha de su compañero a lo lejos, y se sorprendería al ver que su camarada traía una presa. Un joven de vestimentas estrafalarias, quien aquel guardia podría bien haber reconocido como natural de Bashinpu, su feudo aliado. — ¿De dónde ha salido ése? ¿Quién eres? — preguntó el guardia, acortando la distancia hacia su compañero. Ante aquella alarma, los dos hombres que se encontraban en el patio de la torre se acercaron, más aquel que quedaba fuera de la muralla permaneció en su puesto. No estaba tan cerca para enterarse con detalle de todo, pero miró de reojo la situación, y al no ver un caos llameante a sus espaldas consideró que todo estaba en orden.

— ¿Qué sucede? — preguntaron los dos guardias, ignorando todo lo que ocurría dentro de la torre, y lo que había acontecido poco antes a manos de aquel falso compañero suyo.
— Espera, qué hace ese niño de Bash...— naturalmente, no era complicado para un hombre de Ponhiki reconocer a una mascota de Meiko. Pero para suerte del arlequín, su melodía interrumpió las palabras del guardia.
Los mercenarios de Tetsu Rinri no les dieron lugar a reaccionar. Ya el arlequín había tomado su violín y entonado la melodía, hechizando a ambos hombres, dejándolos a merced de la ilusión.
Los hombres observaron a sus enemigos moverse lentamente, algo confundidos por lo ocurrido. Por lo que entendieron, el arlequín decidió atacarlos, y a éste buscarían detener. Se aproximaron a él, buscando sostenerlo e impedir que se moviera, más sólo atraparían a un espectro. En tanto la ilusión se deshiciera, ambos mercenarios tendrían que tener previsto cómo aniquilar a los dos guardias que se les habían acercado, si no querían que éstos alertaran a otros más.


* * *


Domain & Jinzo

Mientras tanto, el restante par se escurría por debajo de la tierra. Pudieron comprender que dentro del sótano de aquel lugar había dos hombres, aunque no tenían certeza de qué exactamente estaban haciendo. Los hechos del curioso par serían bastante riesgosos, por la manera en la que decidirían actuar.
Domain, el único natural del país del viento, se apresuró en su ataque contra su primer enemigo. El sonido de la puerta alarmó a su objetivo, quien si bien reposaba sobre la paja no se encontraba dormido. Sin embargo, la velocidad con la que actuó el joven tuvo cierto efecto. El kunai que éste le arrojó se clavaría en la zona de su hombro, más difícilmente llegaría hacia su garganta. El guardia se puso de pie de inmediato, quitó el arma y rugió, alertando a su compañero en la habitación contigua:
— ¡¿Quién demonios anda ahí?! — ante esto, su colega se unió a él, abriendo la puerta bruscamente. Entretanto, el hombre se apretaba el hombro, su sangre brotando lentamente. Parecía no ser una herida muy profunda. Ambos hombres avanzaron con la guardia en alto, el primero, algo lastimado, tomó la vanguardia. Portaba dos puñales. El segundo, empuñó una katana, y lo seguía por detrás. Siegfried debería enfrentarse a ambos, puesto que, al parecer, Jinzo había dejado la habitación antes de que su camarada realizara aquel ataque.
El primer guardia abrió la puerta de un golpe, buscando al culpable.

Para la suerte de los jóvenes, los restantes guardias de la primera planta estaban riéndose bastante fuerte y la bebida les había surtido algún efecto, como para escuchar el llamado de atención de su colega. Por ello continuaron con lo suyo, sin prestar atención.

Mientras tanto, Jinzo se deslizaba por las escaleras como un fantasma. Encontró a un hombre concentrado en su trabajo, y no pareció dudar en atacarlo. Su ataque fue certero, derribó al hombre de la silla, y éste cayó herido al suelo. El mercenario se aproximó a él, lo apuñaló y luego arrojó con violencia hacia su propio escritorio.
El impacto del hombre provocó un fuerte estruendo, lo cual ahora sí alertaría a los destartalados hombres en la planta baja. Uno de los ebrios, algo mareado pero aún capaz de mantenerse en pie y establecer un combate medianamente digno, comenzó a subir la escalera para comprobar qué había sucedido. El restante hombre permaneció en su lugar, bastante inutilizado por su propia negligencia.
Para su horror, su compañero había sido brutalmente asesinado. La sangre se había escurrido por el suelo, los muebles y sus preciados papeles. — ¡¡YON, YONNN!! ¡¡¡SUBE!!! — gritó éste, sin ser capaz de explicar por qué necesitaba ayuda, gracias a que el alcohol no le ayudaba a expresarse apropiadamente.
Afuera, el plan del arlequín y el rubio parecía funcionar decentemente. Sin embargo, aquel guardia lejos del epicentro del catástrofe parecía comenzar a alertarse por el inusual movimiento en la torre.



Spoiler:
Sieg: Tu kunai falla porque tus puntos en Taijutsu son muy bajos para realizar un ataque tan preciso.
Jinzo tiene más suerte porque utiliza ninjutsu, que es su especialidad, en la cual tiene más puntos.
Afirmé que subió la escalera porque le pregunté por privado qué decidía hacer.

Gio: Se te va a complicar xD Sólo conseguís llamar a los guardias que estaban dentro de los muros, el tercero no va porque sigue fijo en su puesto. A él no le llega el genjutsu, pero si matan violentamente a alguien lo va a escuchar y se va a acercar…. depende del caso.
Thorfin: no tiene ningún problema con su plan. La distracción prueba ser efectiva.

Cualquier cosa me preguntan :)

Nuevas posiciones de los guardias y las suyas:

Las suyas son estimadas. Jinzo está disperso en papeles, y no sé bien que hará Sieg, Gio y Thorfin :) Así que son aprox. Cualquier error o malentendido me avisan.
enemigos y sus daños:
Guardia 1 - Tsukimaro
Muerto
Guardia 2
Muerto

Guardia 3 :: cc9900
Guardia 4 :: 6699cc
Guardia 5 :: 3333cc
Guardia 6 :: 6633cc
Guardia 7 :: ff0000
Levemente herido.
Guardia 8 :: 99cc99
Guardia 9 :: ff3300

mierda, eran muchos jajajaja

Inventarios:
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Sieg:
- Kunais X 10
- Katana (Entregada por el feudo)
- Marionetas

Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo:
* Armadura de guerra
* 2 puñales
* Una capa

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin

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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Mar Sep 22, 2015 1:30 am

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 6:58 pm, editado 1 vez
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Lun Sep 28, 2015 9:22 pm

La piel se le erizó al joven ilusionista, aquellas palabras esbozadas por uno de los guardias pudieron haberlo desenmascarado de haber culminado con ellas, más su reacción fue instantánea y logró tapar aquella boca con su mortífera melodía. Su rol estaba siendo cumplido a la perfección, dos de aquellos vigilantes cayeron ante la ilusión de su música, dejándolos atónitos ante la confusión. Era el turno de su compañero, sus acciones debían ser rápidas y silenciosas, puesto que, a lo lejos, podía observarse uno más de aquella guarnición de terratenientes de Ponhiki.

El horror se apoderó del cuerpo del rubio. Si bien en su mente tenía entendido en la situación en la que se encontraba era imposible prepararse para observar tanto despliegue de violencia y sangre por primera vez. Su compañero se había convertido físicamente en una bestia, veloz y letal. Sus manos se transformaron en armas y su rostro se volvió parecido al de un can, con los ojos tajantes y los colmillos afilados y puntiagudos – Wow… - Pensó el ilusionista al observar tal cambio. Una vez su mano se incrustó dentro del pecho del guardia el ilusionista entró en sí – Es obvio… No puedo esconderme de esto, desde el momento que comencé a entrenarme para ser un shinobi supe que… asesinar era parte del trabajo – El joven de orbes esmeralda trataba de convencerse de que quitar una vida a cambio de conservar la suya era algo común dentro del mundo en el que se había sumergido, las fatalidades eran algo cotidiano y la perdida de seres queridos dedicados a eso era siempre prevista, más su mente seguía colocándole trabas al asunto impidiéndole al joven moverse de donde se encontrase – Vamos, muévete pedazo de gallina… - Se presionaba a sí mismo - ¿Qué diría Meiko-Sama de verte así? ¿He? ¿Qué diría de ver a su shinobi “favorito” paralizado ante la posibilidad de cumplir sus órdenes? – Su mente era un revuelo de palabras e insultos hacia su persona mientras su cuerpo seguía paralizado observando la situación.

Fue aquel aullido lo que logró despertar al muchacho del trance en el que él mismo se había sumido, en el instante en el cual el rubio del país del fuego vociferó aquella orden para su oculto can, del cual el arlequín ya se había olvidado, fue cuando su mente volvió a tomar conciencia de su cuerpo y éste reaccionó. – ¡OYE! – Exclamó saliendo del trance por completo. – Alertarás a los demás guardias – Destacó corriendo hacia la puerta principal de la torre.

El tintineo de los cascabeles de su sobrero de conejo lo seguía por todos lados. El muchacho se acercó a la puerta principal y la abrió de par en par con su violín aún en mano. No fue sorpresa observar a uno de los guardias reposando sobre una silla. No hubo duda en su cabeza en aquel momento. Rápidamente llevo su mano hacia su bolso y de él sacó 4 Shurikens, sin duda no era su fuerte el lanzamiento de las mismas, mas con su entrenamiento básico y la corta distancia entre ambos cuerpos, fallar se hacía casi improbable. Las empuñó y lanzó con fuerza hacia el cuerpo de aquel hombre. Una vez estas estuvieran en su camino a introducirse en el enemigo, Gio se movería rápidamente empuñando su arco de violín, esta vez utilizado como su tanto. Cargó hacia el muchacho de Ponhiki e introdujo justo en la zona izquierda de su pecho aquella arma punzante, quitándole la vida casi en un instante. Mancharse de sangre era inevitable, tras retirar aquella parte de su instrumento del cuerpo inerte de aquel shinobi no pudo evitar susurrar – Lo lamento… - Observó su mano, la cual no paraba de temblar y noto como estaba manchada de sangre. Su cuerpo entró nuevamente en un leve shock, mas esto fue interrumpido tras recordar que su compañero había matado a 3 personas hace poco, no era el único asesino allí, no era el único manchado de sangre, su psiquis asimiló ese hecho y logró escapar nuevamente de ese pequeño estado de shock.

Llevo su diestra hacia la mesa y de la misma retiró 2 pañuelos de tonalidades grisáceas. Con uno de ellos comenzó a limpiar el filo de su arco mientras que con el otro trató de limpiar la sangre que tenía en su cara y sus manos. – Thorfin… - Dijo retomando su compostura y volviendo a inundar su cara de júbilo y alegría - ¡Vamos! Tu ve abajo y revisa que Jinzo y Siegfried se encuentren bien y hayan cumplido con la encomienda, yo iré arriba y me encargaré de quien se encuentre allí – Dijo el shinobi de circo mientras, tras el tintineo de su gorrito, corría hacia las escaleras empuñando su tan preciado instrumento musical. Sin duda, aquella misión sería mas que solo una misión, sería un momento clave dentro de la vida del arlequín.

Spoiler:
Off:
Perdón por el post este, lo hice rapido y la verdad ando medio corto de imaginación hoy día

Armas:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10 [-4] = x6
* Lanza (Arma entregada por el Feudo) [En la maleza fuera de la torre]
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Stat's:
* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1
Gio Ptery
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Jinzo el Sáb Oct 03, 2015 1:53 am

Todo parecía desarrollarse conforme a los planes preliminares. Cada uno, con labores muy específicas, se adentró a la base enemiga, y desde las distintas posiciones, comenzó a gestarse lo acordado, con resultados hasta aquel momento positivos. La faena de Jinzo ya había dado inicio en las alturas. Pudo ser espectador de la alerta iniciada por su reciente acción, que indudablemente captó la atención de los guardias del piso de abajo y los instó a revisar los alrededores. Solo uno de ellos respondió al llamado, atendiendo con ello el requerimiento de ayuda que indudablemente no se hizo esperar. Sin embargo, antes de que la situación tomara caminos demasiado desajustados, la aparición del Kami en la habitación ocurrió poco después del grito del guardia. La misma se hizo a escasos dos metros por detrás de quien levantara fuerte su voz, muy cerca de los primeros escalafones de la escalera. Tras dar forma a su cuerpo con los múltiples papeles, decidió atacar nuevamente sin aparente clemencia, esta vez, desde la espalda y haciendo uso de uno de los puñales para burlar la guardia enemiga hasta propinarle un corte en la yugular a su adversario con sumo sigilo que, eventualmente, terminaría una vez más con una fuerte patada para finiquitar el ataque.

Posterior a ello, el siguiente movimiento mantuvo el perfil silente y cauteloso de las anteriores acciones por parte del Kami, quien tras corroborar el estado fatídico de los dos caídos desde la prudente distancia, tomó la iniciativa de avanzar hasta la zona inferior, donde aun se encontraba al menos un guardia más. Mientras emprendió su silencioso recorrido, no pudo evitar realizar unos sellos de manos, teniendo en mente una nueva forma de proceder. Cuando hubo llegado a las cercanías de la sala en planta baja, el jutsu estaba completo, se trataba de un mazo con motivos punzantes hecho íntegramente de papel. No obstante, para sorpresa de él, apenas se asomó a través del arco que daba a planta baja, escuchó un alboroto que consecuentemente pudo detallar con sus ojos; era Gio – Hey… - Fue lo primero que logró decir al verle el rostro – Sieg se encuentra en el sótano. Arriba ya no hay nadie – Dijo con voz baja, intentado informarle de la situación.

En ese momento supo que el plan en las inmediaciones de la torre había salido bien, por otro lado, desconocía el estado de Sieg y el resultado que habría tenido abajo con los demás guardias, por lo que se encaminó hacia el sótano igualmente manteniendo la reserva en sus pasos.

Spoiler:
Armamento:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Stats:
• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 3
• Velocidad 7
• Resistencia 6
• Fuerza 0

Técnicas Ejecutadas:

Ninpo: Kami no Sōzō (Arte ninja: creación de papel):
El usuario realiza una serie de sellos de mano y a continuación  mueve sus manos, para darle forma al papel que lo rodea. De esta forma, el usuario puede mover el papel que se encuentra en el ambiente para darle distintas formas, pudiendo así crear armas, animales o cualquier otra cosa que se le ocurra. Esta técnica se regirá bajo las siguientes consignas:

Gennin: El usuario será capaz de manejar un máximo de un metro cúbico de papel. En caso de que el usuario haga creaciones animadas (como animales), no podrá ejecutar ninguna otra técnica mientras se mantiene esta, y sus manos deberán estar unidas durante los dos turnos que dura esta creación. En caso de objetos inanimados (armas), el usuario podrá moverse libre mente y hacer sellos de forma libre, sin embargo, la creación únicamente se mantendrá por dos turnos.
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Lun Oct 05, 2015 9:35 pm

Las fuerzas conjuntas de Thorfin y Gio parecieron, a primera vista, haber tenido efecto. El tercer* guardia había perecido ante las garras de la vesania del Inuzuka. Éste sesgó sus dedos, luego perforó el corazón del guardia y por último, arrebató sus últimos suspiros al hendirle sus garras en la garganta. Sin embargo, en ése mismo momento el siguiente guardia había tocado al clon de Gio, y despertado de su ilusión para presenciar el horrible asesinato de su compañero. Éste pudo entonces evitar el feroz ataque dirigido hacia él, puesto que de un salto se impulsó en dirección a la puerta principal de la muralla. Se tornó hacia ésa dirección inmediatamente, no planeaba enfrentarse ante tales engañosos hombres. Aún más, su misión no era aquella. Debía apresurarse para avisar al feudo  lo ocurrido.

— ¡GON, NOS ATACAN! ¡HUYE! — rugió con toda su fuerza, para alertar a su restante compañero tras las murallas. Éste, quien escuchó la voz de su compañero no demoró en hacer preguntas. Comenzó a correr a toda prisa fuera del lugar, en dirección al feudo. Sus pies eran rápidos, su trabajo en gran parte se trataba de dar avisos como aquellos. Además, estaba acostumbrado a aquella superficie poco estable… a la cual algunos de aquellos mercenarios quizá no.

El último guardia que restaba en el patio de la torre decidió comprarle un poco de tiempo a su compañero. Hizo varios sellos de manos y creó un muro de tierra que se alzó frente al can que intentaba darle caza al shinobi tras la muralla, y luego empuñó su espada, presto para enfrentarse a sus oponentes.

Gio habrá creído que Thorfinn pudo hacerse cargo de sus contrincantes, y por ello entró a la torre a deshacerse de los ninjas restantes. No tuvo problemas en eliminar al pobre borracho que descansaba frente a la chimenea. Sin embargo, parte de él parecía quebrarse a medida que aquella misión avanzaba. Dependía de él, y solamente de él mantenerse en una pieza… tanto en cuerpo como mente.

Jinzo se unió a él más tarde, deshacerse de un borracho no le representó mucho desafío. Todo parecía bien para aquellos dos, sin embargo… por fuera y debajo de la torre varios inconvenientes habían para sus compañeros.
Sieg tendría que habérselas visto contra los dos guardias del sótano, y restaban dos guardias en el jardín.



Spoiler:
Primero, les aviso que no pueden ayudar a Sieg. Los márgenes de tiempo no les dan, así que él tendrá que defenderse en el próximo post de los ataques que le han hecho. Tras una riña más o menos larga con sus enemigos, ustedes podrán entrar en escena. Sería una secuencia de, al menos, 5 o 6 movimientos c/u. No podrán llegar antes, puesto que están ocupados matando gente afuera y arriba :P

* es “tercer” de acuerdo con el gráfico, para no confundirnos xD

Nota: A Sieg lo seguimos esperando. Cuando pueda que postee. Si no puede postear más en la misión, que nos avise así incluímos a alguien más en la siguiente fase. Pero por el momento no tenemos drama de esperarlo, ya que el resto puede manejarse tranquilo mientras tanto :)

Nuevas posiciones de los guardias y las suyas:

enemigos y sus daños:
Guardia 1 "Tsukimaro" - Muerto
Guardia 2 - Muerto

Guardia 3 :: cc9900 - Muerto
Guardia 4 :: 6699cc
Guardia 5 :: 3333cc - Muerto
Guardia 6 :: 6633cc - Muerto
Guardia 7 :: ff0000 - Levemente herido.
Guardia 8 :: 99cc99
Guardia 9 "Gon" :: ff3300

Inventarios y estados:

Thorfin: En buen estado, comenzando a cansarse.
Maki: En buen estado.
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Sieg: En buen estado (en combate).
Sieg:
- Kunais X 10
- Katana (Entregada por el feudo)
- Marionetas

Gio: En buen estado, comenzando a cansarse.
Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10 [-4] = x6
* Lanza (Arma entregada por el Feudo) [En la maleza fuera de la torre]
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo: En buen estado, comenzando a cansarse.
Jinzo:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin




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