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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

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6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Lun Ago 31, 2015 4:15 am

Recuerdo del primer mensaje :




— Es más, tomar esas tierras es de vital importancia. — comentaba un fornido hombre de cabello marrón con ambas manos apoyadas en una mesa. En ella, el mapa de las tierras del viento se expandía en un papiro, con varias piezas marcando los castillos, ciudades, puestos de avanzada, entre otros. El hombre las examinaba con paciencia y de vez en cuando levantaba la mirada hacia su líder. Cuatro shinobis rondaban la sala, todos al fiel servicio de su señor.
Ellos habían estado a su lado cuando su hermano murió, en aquel momento en el cual esa familia extranjera, tan extravagante como imprudente se intentó apoderar de la herencia de su incauto familiar. Yoshida había sido capaz de hacerse con algunos hombres fieles – los cuales siempre escaseaban – y recuperar el mando de unas tierras al este del país. Antes el territorio entero le pertenecía a su familia, pero poco a poco fueron dejando que pequeños poderes en torno a ellos les quitaran las tierras, como si empezaran a arrancarles retazos de piel. Así, eventualmente, el imperio de su familia se había reducido a la infértil tierra en la que él habitaba.
Pero Yoshida nunca había perdido la calma.

La situación parecía algo tensa para los generales de Tetsu Rinri, más no para su señor feudal.
Yoshida Taiga, un hombre de pocas palabras y poca paciencia, miraba a sus subordinados debatir la situación, más no aportaba comentario. Se remitía a suspirar de vez en cuando, en un gesto aparentemente aburrido.
— Se encuentran al resguardo de una meseta al norte y noreste... además, las costas...
— Si, si, las costas, la economía, el comercio, las rutas... ya sabemos por qué sería bueno apropiarnos de Ponhiki, Seijin.— bufó Yoshida, quitándose de su cómoda posición relajada para cruzarse de brazos. — Los bastardos se quedaron con la parte más aprovechable de este desierto.
— Así es... todos ellos han sabido cómo sacar ventaja de...
— De todos nosotros. Sin embargo no se han llevado de nosotros lo que más preciamos. Nuestra inteligencia y voluntad. Pero no se diga más, llevamos prisa. ¿Habéis llamado a los hombres y los mercenarios? — los cuatro shinobis le devolvieron la mirada y asintieron.
Hacía un par de semanas se habían organizado para llevar a cabo aquel emprendimiento. Mercenarios de varios lugares del continente acudieron al extraño pedido, bastante bien camuflado para no llamar la atención de los restantes feudos.
Uno de los hombres rondaba la habitación. Su cabello rubio llamaba la atención, pero más lo hacían sus extrañas vestimentas. Según se excusaba, le servían para su estilo de combate.
— Es penoso que hayamos tenido que recurrir a hombres de otras tierras... — vaciló éste, algo incómodo con la situación del feudo. Sin embargo, no recibiría la misma inseguridad del resto de los hombres de Yoshida.
— El fin lo justifica. — sentenció éste.
— Lo justifica. — respondieron los restantes generales, a coro.
— Eso espero... — susurró el dudoso cuarto.

* * *

Atrás dejaron el escondido cuarto del Castillo, se abrieron paso entre pasillos y finalmente llegaron al hall. Una escasa tropa de hombres los esperaba, parte de su feudo. — Zerseia, ¿les has entregado las armas? — curioseó el pelinegro, observando a los soldados alineados. — No, aún no. Faltan algunos...
— ¿De qué tan lejos vienen que aún tardan? — farfulló uno de ellos.

— El grupo de hombres que ha reunido se encuentra casi listo para partir, Señor Yoshida. — dijo uno de los generales, tras mantener algunas cortas conversaciones con los hombres. — Sólo faltan unos hombres y estaremos prontos a partir.

— Ya falta menos... — balbuceó el hombre al atravesar las filas, cubriéndose con una oscura capa adornada en blancas pieles. Se encaminaría hacia el portal de su castillo y amanecería ante la opaca luz que cubría el feudo de Tetsu Rinri. El viento hilaba canciones entre los edificios alrededor del castillo, unas escalinatas le esperaban camino abajo.

— ¿Serán aquellos? — preguntó, al ver a un grupo de hombres acercarse en dirección a la ciudadela.
— Seijin, Teiko, Rorin, Zerseia... — observó a sus generales, que se unieron a los soldados. — No olvidéis entregarles las armas... ahora partiremos hacia el feudo de Ryôma.


Spoiler:

Bueno chicos, damos comienzo a esta misión-examen :)
Tendrán 48hs. C/u para postear desde ahora.

Recuerden poner en su post sus pertenencias (armas, armaduras, etc.) y ante cualquier problema que tengan para postear me avisan.
Pueden tomar un arma del feudo. Entre las opciones se encuentran: Una lanza, dos puñales, una katana y un mazo de una mano.

Los turnos son los siguientes:
• Gio Ptery
• Siegfried Domain
• Jinzo
• Thorfin Lyon

NPCs:

Seijin:
Seijin: ???
# BC5B1B
Teiko:
Teiko: ???
# B8C142
Rorin:
Rorin: ???
# 1B81BC
Zerseia:
Zerseia: ???
# BC1B59
Yoshida:
Taiga Yoshida: Ficha
# A60606


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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Jue Oct 08, 2015 9:43 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 6:59 pm, editado 1 vez
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Mar Oct 13, 2015 3:22 am

Aquel sangriento frenesí que se había apoderado del cuerpo del arlequín se había disuelto, su conciencia se encontraba sumergida en el desentendimiento. Más temprano aquél día le hubiera sido inconcebible, incluso impensable quedarse con la vida de un ser humano tan arbitrariamente. Aquella situación habría sido ignorada gracias a la adrenalina que corría por sus venas. El joven de cabellos rubios había terminado de limpiar y quitar de su cuerpo y arma cada centímetro de sangre de su víctima y había comenzado su marcha hacia la parte más alta de la torre, donde esperaba nuevamente, quitar una vida – ¿En esto me estoy convirtiendo? – Pensaba el arlequín a cada paso que daba, cada escalón era una preparación física y psicológica para lo que tendría que realizar una vez arribara a su destino. Toda esta nube de pensamientos y nerviosismo se vio disipada al observar a un cuerpo conocido, a una persona que le ahorraría la desagradable idea de nuevamente tener que despojar de su alma a otro cuerpo, Jinzo. El joven de cabellos oscuros se dirigió al ilusionista comentándole el paradero de otro de sus compañeros y a su vez destacando el estado de situación en lo más alto de aquella vigía. – Gracias al cielo – Murmuró el mancebo a medida que suspiraba de alivio.

Por supuesto aquel sentimiento no duro mucho, la misión aún no había terminado y Siegfried aún no hacia acto de presencia. – Esta bien… – Dijo con cierto tono de resignación, aquella situación no era lo que él imaginaba, no quería ensuciarse las manos, solo quería aparentar ser un mercenario para que su misión alterna no se descubriera. Entonces fue cuando una frase se hizo presente en su cabeza, “El fin justifica los medios”, extrañamente, aquello resonó con la voz de su señora feudal. Llevó su mirada a Jinzo y nuevamente trato de inundarse, por más dura que la situación parezca, de júbilo, para que aquel personaje de circo no perdiera credibilidad. – Thorfin se encargó de todo afuera – Explico sonriendo mientras cerraba sus ojos por un breve lapso de tiempo para luego abrirlos disponerse a descender las escaleras – Debemos revisar como se encuentra Siegfried, ¿Puedes decirme por qué no estás con él? ¿Cuántos se encontraban allí abajo? – Inquirió el joven algo agitado, haber mantenido por cierto tiempo aquel genjutsu y su desafortunado encuentro con aquel hombre ebrio habría logrado que la fatiga comenzara a hacerse notar. Comenzó a bajar los escalones esperando que su compañero le siguiera el paso hasta el sótano.

Gio no pudo evitar apartar la mirada de la planta baja, no quería observar el cadáver de aquel hombre, no quería recordar lo que había hecho, ese nuevo capítulo de su vida había dado inicio y era imposible querer apartarse de él, ahora realmente se había ganado el título de “Shinobi”. Cada paso hacia resonar su gorro con un leve tintineo, el apuro por encontrar a su compañero y, de ser necesario, ayudarlo provocaba que este se moviera aún más. El joven ilusionista empuño su violín nuevamente y se adentró al sótano de lleno acompañado por Jinzo. – ¡Siegfried! – Vociferó tras observar el cuerpo de su compañero tirado en el suelo, no había sangre a su alrededor por lo que todo indicaba que seguía vivo. Sin pensarlo dos veces, el rubio se acerco al cuerpo de su compañero haciendo zigzag por entre los objetos y apareció detrás del mismo. No comprobó que este se encontrara con vida, lanzó nuevamente 2 kunais directamente al pecho de sus contrincantes, nuevamente el factor distancia y sus entrenamientos básicos harían que aquellos proyectiles den en el blanco esperado sin tanta dificultad. Esto no impidió que el joven ilusionista realizara una serie de sellos, preparándose para entablar aquel combate, observando todo a su alrededor y no dejando cabos sueltos.

Spoiler:
Off:
Perdón por esta bosta de post... No hay excusa solo me salió asi Q_Q

Armas:
* Violín de Guerra
* Shurikens x6 [-2] = x4
* Lanza (Arma entregada por el Feudo) [En la maleza fuera de la torre]
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Acciones/Jutsus realizados:
• Jutsu Oculto x1
Movimiento:

Como no estoy seguro si describí bien lo del zigzag, es decir la ruta que hice para llegar a Siegfried, sería algo mas o menos así... Obviamente Nemuri tiene todo el derecho a manipular o interpretar eso como ella quiera, pero dejo esto como guia de lo que mas o menos hice.

Stat's:
* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1
Gio Ptery
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Jinzo el Jue Oct 15, 2015 4:30 pm

Pese a sentirse cómodo con la silente labor que le correspondió asumir, cuyos resultados dejaban entrever una transición tímidamente exitosa, aún podía sentir su corazón palpitar fuertemente dentro de su pecho, producto del furor que instaba la ocasión. No obstante, el alivio llegaría con el acompañamiento de un conocido, con quien cruzó algunas miradas y palabras antes de decidir auxiliar a Sieg, ya que no mostraba ningún signo de haber completado su parte – No supe. Me fui antes. La idea era dividir el trabajo para ganar tiempo – Respondió a través de un susurro mientras seguía los pasos de Gio; ignorante de lo que podía o no haber pasado en las inmediaciones de la torre, pero con el respiro de saber que la presencia de su compañero le indicaba confianza –¿ Qué ha pasado con Thor? – Dijo casi al punto de cruzar el arco que llevaría al sótano, mostrando interés por la seguridad de aquel y su can, a quienes tenía puesta mucha fe.

Tan pronto como el espacio entre el sótano y los mercenarios se redujo, la escena no podía ser más desafortunada. El cuerpo de Sieg en el suelo, inerte desde la primera impresión del Kami, sugirió un enfrentamiento que no escatimó en esfuerzos para hacer justicia – ¡Qué! – Fue lo único que se logró colar desde sus labios, acompañando su estupefacción con un rostro de asombro y una mirada atónita. Su primera reacción ocurrió en simultáneo con la de Gio; mientras él tomó la iniciativa de la distracción, su enfoque primeramente fue advertir el estado del marionetista, no sin antes arremeter contra los guardias que lo habían herido, encimándoles aquella arma de papel con destreza, para propinarles duros golpes en las zonas más letales del cuerpo sea en cualquier dirección donde quisiera escapar.

Tras contar con la ayuda de su creación, el joven Kami decidió acercarse rápidamente hacia donde se encontraba Sieg, no detallando con detenimiento la naturaleza de sus heridas pero si buscando los primeros signos vitales para estar seguros de que auxiliarlo valía la pena. Encontró la fuerza de tomarlo y arrastrarlo fuera de la habitación, compartiendo su atención entre el ataque que se desarrollaba contra los guardias y la humanidad de su compañero. Para aquel momento, no tenía prioridad alguna, pues se dividía entre constatar el estado de Sieg y culminar con la amenaza que aquellos dos guardias representaban, a pesar de sentir el agobio que sus músculos empezaban a manifestar en su intencionalidad.

Spoiler:
Armamento:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Stats:
• Ninjutsu 5
• Taijutsu 3
• Genjutsu 3
• Velocidad 7
• Resistencia 6
• Fuerza 0

Técnica Mantenida:

Ninpo: Kami no Sōzō (Arte ninja: creación de papel):
El usuario realiza una serie de sellos de mano y a continuación  mueve sus manos, para darle forma al papel que lo rodea. De esta forma, el usuario puede mover el papel que se encuentra en el ambiente para darle distintas formas, pudiendo así crear armas, animales o cualquier otra cosa que se le ocurra. Esta técnica se regirá bajo las siguientes consignas:

Gennin: El usuario será capaz de manejar un máximo de un metro cúbico de papel. En caso de que el usuario haga creaciones animadas (como animales), no podrá ejecutar ninguna otra técnica mientras se mantiene esta, y sus manos deberán estar unidas durante los dos turnos que dura esta creación. En caso de objetos inanimados (armas), el usuario podrá moverse libre mente y hacer sellos de forma libre, sin embargo, la creación únicamente se mantendrá por dos turnos.
Jinzo
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Lun Oct 19, 2015 4:36 pm

Thorfinn

Los guardias se habían visto superados por la increíble destreza de sus enemigos. Varios de ellos ya habían alcanzado el descanso eterno, de la peor manera que puede llegarse a las puertas del más allá. Otros deambulaban intranquilos cerca de aquel lugar, intentando en vano aferrarse a la vida… o sacrificarla para un bien mayor.

El restante hombre que quedaba en el jardín no pudo abrir más que una puerta para su compañero. Tras realizar el muro de rocas, no pudo defenderse del ataque del rubio del País del Fuego, ni de su can. Éste último cegó al soldado tras distraerlo, dándole la oportunidad a su compañero de atacarlo. La rodilla del rubio llegó hasta su rostro, y con aquel golpe logró dejarlo inconsciente. Sin perder tiempo, cavó un hoyo en la tierra para atravesar el muro y comenzó con la persecución del guardia que continuaba con su huida hacia Ponhiki.

Gio & Jinzo

La parte superior de la atalaya parecía ya estar limpia. Jinzo se había encargado sin problemas de los soldados, y Gio había ayudado a despejar la planta baja. Sin embargo, restaba el sótano, dónde el soldado de Tetsu Rinri, Siegfried, no mostraba signos de victoria. Ambos hombres decidieron socorrer al joven, temiendo lo peor.

Por suerte, en tanto descendieron por las escaleras, encontraron a Siegfried inconsciente en el suelo. Gio serpenteó hasta él y pudo ver que éste aún respiraba, y no había sufrido mayores daños. Los guardias parecían haberlo golpeado sólo para dejarlo dormido, y quizá luego hacer preguntas. Aquellos dos guardias conocían la grave situación en la que se habían visto envueltos. Los ruidos provenientes de la planta baja y el último piso de la atalaya les dieron la advertencia. El octavo guardia se retrajo al ver los nuevos hombres llegar, en tanto el séptimo decidió servirle de muro y contraatacar ante las estocadas del forastero del país del agua. Formó una corriente de viento que empujaría al joven hacia atrás, pero también debió retroceder algunos pasos para evitar los ataques.
Para su mala fortuna, aquellos pasos eran los últimos que daría.

Desde la oscuridad del sótano, de las velas moribundas caídas al suelo y del caos provocado por los mercenarios de Tetsu Rinri, amaneció la sigilosa e inesperada presencia de un quinto aliado. Hilos cargados en chakra rodearon el cuello del séptimo guardia, y la presión con la cual eran ajustados terminó con sus restantes respiros. Cayó al suelo y dejó ver en la penumbra a su asesino. Un joven de cabellos blancos desordenados, con un ojo oculto tras un parche negro. *
Junto a él estaba Teiko, general bajo la orden de Yoshida. Al parecer, se habían encargado del restante hombre aprovechando la distracción de los dos mercenarios.

Teiko había insistido en añadir un hombre más a la compañía de los cuatro hombres, y fue suficientemente terco como para que le permitieran acompañarlo. El rubio sospechaba de las acciones que podía tomar aquel arlequín, por lo que convenció a los restantes generales para observarlo con más cuidado, y así consiguió el permiso para asistir a los jóvenes.
Quizá la ayuda no era exactamente necesaria, puesto que al parecer la compañía de mercenarios había logrado deshacerse de los guardias con presteza y sigilo.

— Llevemos al pelinegro de vuelta con la armada. Nuestros médicos se encargarán de reponer sus fuerzas.
Los hombres podrían entonces retirarse de la atalaya, con su trabajo completado.

* * *


Afuera, el combate no había terminado. Sólo restaba un guardia, en la posición más complicada de todas. Tenía destreza para correr en terrenos como aquel, donde la arena ya comenzaba a poblar la tierra. Sus pies eran ágiles y parecía contar con la ventaja en aquella carrera, pero ignoró ser perseguido sólo por aquel hombre. Otro de los generales de Tetsu Rinri se hizo presente y detuvo la carrera del hombre, para así darle oportunidad a Thorfinn de asestarle el golpe.
— ¿Habéis despejado la atalaya? — preguntó Seijin. — Parece que hicieron un buen trabajo. — comentó sonriendo. — La armada comienza a desplazarse hacia Ponhiki, uniros lo más pronto posible. Hablad con Zerseia, los redirigirá hacia algunos médicos que los ayuden a recuperarse. — le dijo, y continuó con el sigiloso camino en dirección a Ponhiki. Parecía ir como alguna especie centinela, vigilando el camino que les quedaba por recorrer.

Spoiler:

* Perdón por el pequeño control de personaje, me gustó esa manera para introducir a Shinka :) Esperemos no le moleste, cualquier cosa me avisan.

También discúlpenme por el retraso, fue un fin de semana que no estuve casi en casa. Igual no fue en vano esperar, ahora ya conseguimos quien pueda ocupar el lugar de Sieg. ^^

Sieg cuando vuelva puede seguir roleando en donde le guste, este examen no le supone ningún daño a su pj. Y se puede quedar con el arma que le dieron de Tetsu Rinri :)

Nota: no se rian de mis malos intentos de conjugar el "vosotros" xD

Nuevas posiciones de los guardias y las suyas:

enemigos y sus daños:
Guardia 1 "Tsukimaro" - Muerto
Guardia 2 - Muerto

Guardia 3 :: cc9900 - Muerto
Guardia 4 :: 6699cc - Inconsciente
Guardia 5 :: 3333cc - Muerto
Guardia 6 :: 6633cc - Muerto
Guardia 7 :: ff0000 - Muerto
Guardia 8 :: 99cc99 - Muerto
Guardia 9 "Gon" :: ff3300 - Muerto

Inventarios y estados:

Thorfin: Llegando a agotarse, pero sin daños.
Maki: Cansado.
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Shinka: En buen estado.
Shinka:
A completar. También puede tomar un arma :)

Gio: Llegando a agotarse, pero sin daños.
Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10 [-4] = x6
* Lanza (Arma entregada por el Feudo) [En la maleza fuera de la torre]
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo: Llegando a agotarse, pero sin daños.
Jinzo:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin

Turnos!:
Thorfin
Shinka
Gio
Jinzo


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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Mar Oct 20, 2015 11:02 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 6:59 pm, editado 1 vez
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Shinka el Miér Oct 21, 2015 12:54 am

Acabando de arrebatar la vida de un desafortunado de una forma limpia, sin derramamientos de sangre que mancharían la inmaculada cualidad artística de su operación, se hallaba atiborrado de orgullo, el cual se derritió mientras descubría, en su subida por las escaleras y la salida del fortín, otros cadáveres en cuyos finales no había participado. Los había visto de reojo, y no en su totalidad, con anterioridad, y no obstante se había "olvidado" de ellos. Un duro golpe de la verdad le recalcaba que todavía no era el protagonista de la obra. Los soldados que le acompañaban eran guerreros curiosos. Un rubio payaso, ridículo y burdo a primera vista en la "humilde" opinión de nuestro habitante de Tetsu Rinri, y un acarreador de pelambrera oscura sin mucho que destacar, a pesar de que iba "vestido para la guerra". No, no era relevante, es obvio que debe ir preparado para el campo de batalla. El pensador no iba así, pues su estilo de combate era diferente, y llevar una armadura tradicional solamente sería un peso extra que de poco le serviría. Sus orfebrería hecha arma lo proveería de protección y método de asalto. Por lo demás, también estaba enterado de la caída de otro muchacho. Lo exiguo que había averiguado en el pasado del sujeto se resumía en la curiosidad de que era un marionetista. Vergonzoso para él. Además, parte de su mismo "imperio". Haber perecido, en sentidos figurados, tan velozmente y sin haber contribuido sustancialmente, es un deshonor desaprobado por el tuerto artesano.

Mientras sus rodillas se forzaban dificultosamente, especialmente la de su pie defectuoso, atravesando la ruta de escalones, meditaba en su cerrado interior, tocando con la diestra el mango de un cuchillo que descansaba en su cinturón, como si el tacto de esa superficie dura y ergonómica le inspirase. Se había planteado destrozar el edificio, dejar su piedra en pedazos y desmoronar las paredes de ladrillos. Sus habilidades, por el contrario, no empujaban sustento ni argumento válido para acompañar esto. Debía admitir que era mejor eliminando objetivos individuales y haciendo de "mina antipersonal" humana, destrozando a los solitarios, a los aislados. Esto se equilibraba con su escaso poder destructivo en masa y en grandes áreas. Tal vez usar las máxima capacidades de su "Elemento Rayo" ayudaría, pero no valdría la pena. Inclusive, ese torreón podría ser de ayuda para su señor en cuanto conquistase todo Ponhiki. Solamente imaginar esa utopía tras el belicismo hacía que ahogara una risa áspera. Entonces debatía sobre qué debería hacer cuando, en teoría y anteponiéndose a un futuro probable o improbable, capturase a el Alto Mando de ese despreciable "Ryoma Usui", familiar y némesis de su comandante absoluto. Quizás, siendo más modesto, solamente cazaría a otra presa de menor rango. Pues, en ese contexto... ¿Era mejor un armisticio, una negociación, un aplastamiento absoluto, una maniobra impía? Claro, no tendría el "don" de la clemencia para esos desgraciados, y trataría de sacar el mayor beneficio posible, mientras no atentase contra los objetivos de su querido líder. O bien podría ser un ejecutor veloz y profesional que solamente arrasaría con lo que debiese, sin preguntar, por un bien mayor. Ambas opciones eran viables.

Cuando la luz del cielo, alternando ya de la fulgurante violencia del Sol a lo que sería el melancólico destello plateado de la Luna, tocaba su piel y revelaba su camino con el apoyo de las llamas de las teas, se encontró con esa maciza barrera parda. Hasta podría ser adobe, los cimientos de una nueva construcción, cualquiera, estándar. Bajando la mirada a la altura del suelo, encontraba un agujero, y luego, colocando en altivez la cabeza, se exteriorizaba un "campesino", al menos eso parecía, con un animal que figuraba apreciar. Emitió un sonido de disgusto y se adelantó a paso apresurado, ondulante. Hasta podría considerarse que estaba "indignado", por motivos desconocidos.

No podía pasar por el túnel subterráneo. Sería demasiado incómodo y agotador, y no le agradaría perder valiosa resistencia y energía en algo tan poco elegante. Además, su resolución ayudaría, en caso de ser efectiva, a sus aliados, además, formando un puente para todos, suplantando a esa salida artificial que solamente permitiría que egresasen uno a uno. Elevó la daga con la que antes jugueteaba, cargándola de energías que sus dedos emitían. La cerca era bastante antinatural, y dado el clima conflicto, concluyó que sería una técnica de elemento tierra. Una básica y ampliamente conocida. Aunque bien no tenía claro cómo formar esa especie de escudos, al menos conocía lo más rudimentario en el enfrentamiento a usuarios creadores de estas peripecias. El metal se cargaba eléctricamente, las chispas hacían manifestación visual, y poco después el barro fue atravesado por la momentáneamente mejorada herramienta. Esperando nada más que el éxito, colmó el vaso pateando unas tres veces la valla como quien efectúa la demolición de un hogar. Algo similar intentaba con ahínco, lo suficiente como para no quedar de perezoso y no tanto como para gastar gran parte de su vigor. Recuperó el equilibrio y dio otro golpe más. Dando por finalizada su tarea, se habría apartado para dejar paso libre al resto de equipo.

—Goruden Shinka, a su servicio. Especialidad: Asesinato sistemático y ofensiva posicionada.— Guardó su pertenencia, regalada por sus superiores. Tras la formalidad digna de un cabo que se une a un batallón diferente, mudando su puesto de trabajo, sonrió como fiel amigo, vetusto y finamente pretencioso.—Un regalo estar en una misión de tal calibre junto al fantástico soporte de hombres de exquisito aspecto.— En sus pensamientos, metafóricamente se dio una bofetada imaginaria, asqueado de su repentina hipocresía, consecuencia de un tacto obligado en manera colateral.
Off-Rol:

Tomaré como que aceptamos que "todos salimos de la torre", apelando al mensaje indirecto del narrador y a la propia escritura de Lyon. Supongo que no habrán inconvenientes. En caso contrario, podemos conversar el problema.
Stats:
• Ninjutsu: 9.
• Taijutsu: 4.
• Genjutsu: 0.
• Velocidad: 6.            
• Resistencia: 3.
• Fuerza: 2.

Inventario:
-Marionetas de combate.
*Venenos (Controlados por dispensadores dentro de las marionetas).
*Caja de madera en su espalda (depósito de sus marionetas).
-Dos puñales (entregados por el feudo).

Jutsus utilizados:
1.-Ninpō: Yōso no seigyo (忍法: 要素の制御, Arte ninja: Control Elemental):
El usuario es capaz de cargar cualquier arma con chakra y fusionarlo con su afinidad elemental. De esta forma, el arma (ya sean kunais, espadas, lanzas, entre otras.) canalizarán el chakra y acabarán por tener alguno de los siguientes efectos, dependiendo de la naturaleza del usuario.
Raiton: Mediante esta naturaleza las armas son ionizadas, generando así no solo cortes sino también choques eléctricos de baja magnitud. La función de estos choques eléctricos es generar espasmos en los músculos, para así reducir la velocidad del oponente en 2 puntos durante tres turnos al recibir este daño.

Nota: No, no me molestó la forma de introducción de Shinka, en verdad. Bastante apropiada.
Shinka
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Mar Oct 27, 2015 5:06 am

El tiempo parecía acelerarse por cada suspiro, el joven ilusionista ya se había mentalizado para entablar un combate más feroz a comparación de lo que había venido enfrentando hasta el momento, aquellos dos guardias no daban la impresión de ser débiles en lo absoluto. Sin embargo, el rubio no debía enfrentarse solo contra aquellos dos, ya que, por gracia de los dioses, tenía a su lado uno de sus compañeros que se encontraba pleno para la batalla, con armas revoloteándole por todo su alrededor. Luego de haber lanzado aquél desesperado ataque en contra de aquellos dos y realizar una cadena de sellos para continuar con el combate, el joven rubio ya se encontraba listo para lo que se venía, observando como su compañero también arremetía contra los desafortunados terratenientes de Ponhiki. Si bien dentro de una pelea uno debe desplegar su mayor potencial, el ilusionista se encontraba en una misión de espionaje e infiltración, por lo cual, sería imprudente demostrar realmente de lo que era capaz, la sorpresa y el cuidado eran sus mejores amigos en aquella desesperada situación.

Un pequeño sonido en señal de sorpresa se escabulló por la boca del mancebo al observar como de aquella penumbra que rodeaba la retaguardia de los terratenientes de Ponhiki aparecían súbitamente unos extraños hilos de chakra, parecidos a los que Siegfried controlaba, lo cual indicaba que o se encontraba en pleno uso de sus facultades y uso aquel cuerpo falso como señuelo o bien alguien más se había unido a la batalla, y quien quiera que sea ese alguien, pretendía ser un aliado. – ¿Alguien más quiere aparecer? – se preguntó frustrado el joven esbirro de Meiko, quien reprimió el chakra que había liberado para no realizar ninguna acción, ya que lo que tenía pensado podría dañar la integridad física de aquel nuevo “aliado”.  Se concentró tanto en aquel abrupto asesinato, que casi perdió de vista al segundo guardia que debía ser eliminado, sin embargo, para cuando el joven clavó su mirada en él ya era tarde, su vida había sido arrebatada por Teiko, el comandante de Taiga.

Una vez el atalaya se encontraba completamente despojado de aquellos quienes militaban para el gobierno de Ryoma, el joven pero temible general dio las órdenes de cargar el cuerpo de Siegfried fuera de la edificación para que pueda ser tratado por los médicos del pelotón. Gio no logró quitar por unos segundos la mirada de aquel joven emparchado, su aspecto, sus singulares ropajes y aquella extraña caja que cargaba en su espalda – Genial… Alguien más a quien engañar y con quien lidiar… Y por si fuera poco seguro es un cachorro de Taiga, debo andarme con cuidado – Quejó en sus adentros el arlequín quien también escaneó de arriba abajo nuevamente aquella extraña caja – Allí debe esconder sus muñecos – Afirmó también dentro de su mente, el joven parecía poseer las mismas habilidades que Siegfried y, por ende, las mismas sorpresas. Giovanni cortó el contacto visual con aquella persona y se dispuso a agarrar a su compañero para escoltarlo fuera de la torre.

Una vez en la planta baja del edifico, en camino hacia la puerta principal para por fin abandonar aquel palacio de muerte, Gio observó por última vez el cuerpo inerte de quien había asesinado con sus propias manos. Trató de evadirlo y proseguir con la evacuación sin siquiera sentir algún tipo de remordimiento por lo ocurrido, todo era por su Daimayó, todo era por su causa personal, ahroa si realmente no había vuelta atrás.

La luz del exterior cegó momentáneamente al mancebo quien aún cargaba en sus hombros a Siegfried. Al parecer a Thorfin se le había complicado más de lo que Gio recordaba, con solo ver aquel gran muro de piedra que interrumpía la marcha fuera del perímetro. Anteriormente y de reojo, el rubio había observado como el peligris había estado jugando con lo que parecía ser una cuchilla, la cual usó para destruir aquel muro de tierra para abrirnos paso. Se colocó a un lado del derrumbado muro y emitió lo que serían las primeras palabras que Gio oiría de él. – Taiko Shinsu, a tu servicio – Dijo el joven sonriendo alevosamente como acostumbraba, su alegría y júbilo habían sido retomadas con total normalidad y no tardó en decir su primer chiste post-misión – No sabía que Taiga contrataba piratas, ¿Quieres adueñarte del puerto? – Rió, para luego darle un pequeño toque en el hombro al muchacho para simbolizar que solo estaba bromeando. Siguió su camino, atravesando los escombros, para a lo lejos observar dos siluetas. – ¡Eh Thorfin! – Vociferó para llamar su atención. El joven se acercó trotando para llegar hasta su compañero y luego bromear con él – Veo que te fue más complicado de lo que aparentabas – nuevamente rió hasta que esta se vio apagada por el comentario sobre la duración de su ilusión – A decir verdad, no lo vi necesario – mencionó algo ofendido para luego reprochar – Quizá deposite demasiada expectativa en ti – concluyó.

Gracias a su compañero, recordó que debía ir a buscar la lanza que el feudo le había regalado. Observó a Jinzo y amablemente le pidió que sostuviera a Siegfried y lo llevara al pelotón para que sea atendido mientras él se disponía a recuperar su arma. Corrió hacia ella, la retiró, ignoró el cuerpo que se encontraba reposado a un lado de la lanza y, con piruetas completamente innecesarias, salió de aquel bosque hasta las interminables arenas donde el ejército y sus compañeros ya habían emprendido la marcha hacia Ponhiki. El joven, con nerviosismo, agarró su violín y, para calmar su ansiedad, comenzó a tocar una melodía para que todos en el ejército pudieran disfrutar antes de la gran batalla, caminando a la par de Jinzo, Thorfin y el nuevo enviado de Taiga.


Spoiler:
Off:
Ando sin imaginación, perdonen los errores de narración y las redundancias que pueden llegar a haber en el post.
Cualquier error me comentan y edito. Cambié los colores de narración, si tienen dudas están en mi firma.

por último, Perdón la demora!

Armas:
* Violín de Guerra
* Shurikens x4
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Stat's:
* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1
Gio Ptery
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Sáb Oct 31, 2015 7:38 am

El atalaya se veía ya despejado. Los nueve soldados al mando de Ponhiki habían sido descartados del tablero gracias al efectivo grupo de mercenarios, para con los cuales Yoshida se encontraba bastante satisfecho. La armada avanzó en sigilo, serpenteando por el desierto. Ocupaban capas reversibles de dos tonos, las cuales al derecho se veían negras, y al revés en un claro color que se camuflaba con las arenas del desierto durante el día. Eran guiados por los generales los encaminaban hacia el noroeste, directo hacia Ponhiki.

Yoshida se apartó de la vanguardia y se detuvo junto a Seijin para felicitar de muy escueto modo a los mercenarios. El severo líder no era diestro en dar halagos, pero los jóvenes podrían inferir por su expresión satisfecha las palabras que él no había pronunciado.
— Ahora seguiremos avanzando. Incorpórense a las tropas de Teiko, él les detallará sus siguientes tareas. — explicó, devolviéndose pronto al frente de las tropas, seguido por Seijin.

La figura de Teiko amaneció luego a sus espaldas, poco feliz del rol que le correspondía. Él poseía un estilo de combate a distancia, ideal para mantenerse al frente, pero por alguna razón Taiga había decidido moverlo a la tercera fila del ejército. Lo cierto es que era un guerrero perspicaz, versátil y con un sentido de liderazgo casi natural, por lo cual cederle el mando de las fuerzas a las cuales él, en la vanguardia, no conseguía controlar completamente no era tarea menor, pero éste no lo apreciaba así. Se sentía recluido y opacado; razones por las cuales su semblante evidenciaba su disgusto.

— Responderán a mis indicaciones, de aquí en más. — les dijo, haciéndoles entrega de las mismas capas que el ejército llevaba. — Una vez avancen la primera y segunda tropa, seguiremos. Nuestro deber fundamental es lidiar con los enemigos que se escapen del alcance de los dos primeros, que intenten huir. — finalizó, avanzando hacia el noreste para liderar a los mercenarios. — Ah, y déjenme decirles, Yoshida-dono recuerda bien los rostros y en qué tropa se encuentra cada uno. Cualquiera que se encuentre fuera de lugar será alcanzado por su vista, y no quiero siquiera describir lo que sucederá. — explicó, lanzando una furtiva mirada en dirección a “Taiko”.


Dicho aquello, los jóvenes se verían habilitados a avanzar tras el paso de Teiko. El viaje hacia Ponhiki no era exactamente largo, aun así, la noche había ya avanzado cuando las primeras líneas vislumbraron los muros del feudo. Los soldados de la segunda línea, de cantidad mucho más vasta que la primera, se distribuyeron en torno al castillo, rodeándolo y avanzando a medida que la primera limpiaba el camino. Mientras tanto, la avanzadilla exterminaba con los guardias más alejados a los muros del castillo, y así también a los que se encontraban en él, en mortífero sigilo.

Sin embargo, tarde o temprano, alguien daría alarma ante la anomalía. Las guardias que circulaban por los alrededores percibieron la extrañeza, y acudieron al protocolo debido – comunicar el peligro antes de que fuera demasiado tarde. Las señales despertaron a los hombres del feudo, y a varios habitantes del mismo que alarmados, huían de la ciudad. Al alzarse la alerta sobre el feudo, su presencia era innecesaria de ser ocultada, los soldados de la tercera línea comenzaron a destruir la aldea en torno al castillo y a terminar con la vida de quienes insistieran en huir o no se rindieran.

Teiko había tenido la especial atención de dividir a los mercenarios en torno al castillo. Dos de ellos, Thorfinn y Shinka, habían sido dirigidos al sur con las órdenes de neutralizar a cualquier soldado o aldeano que escapara. Gio iba a quedarse con él, para avanzar por el este. Luego Jinzo iría por el oeste, y podría unirse a las fuerzas de Rorin.

Todos se encontraban ya en posición, y notaban las primeras líneas avanzar sembrando el caos en el feudo de Ryoma Usui. Qué sucedería más allá, por dónde Yoshida avanzaba, parecía quedar sólo para el imaginario por el momento. Quizá más tarde podrían enterarse de los resultados… pero por el presente, su misión consistía en detener a la resistencia del feudo.
Altos muros de roca se alzaron ante sus ojos, voraces llamas comenzaron a erguirse como titanes hacia el cielo. En medio de aquel pandemónium, no debían perder la cordura… ni olvidar las ambiciones que los habían arrastrado hacia allí.


Spoiler:
Gente, perdón, esto tardó demasiado. Hubo varios inconvenientes y parciales en el camino.
No esperé en esta oportunidad el post de Jinzo porque suele tardar, y ya se pasó su turno.
Si se incorpora de nuevo o quiere dejar el examen que avise, así vemos cómo proceder.
Si podés Gio, contesta más temprano el próximo post, si se te complica te dejamos para último en el turno, así no tenés problemas con el tiempo y tenés un margen más amplio para contestar.

Vi sus post en orden, y estoy contenta de cómo van avanzando y cómo se incorporaron :) Pasemos ahora a la segunda “etapa” del examen, con la cual concluiría el mismo. Espero que la trama les vaya gustando ^^

Les aclaro que pueden conversar lo que gusten durante el camino a Ponhiki, y también médicos se les acercarán para devolverlos a un estado óptimo xD

Estas son las posiciones finales en las que podrían quedar.
Spoiler:

Si le hacen click está la pic más grande.

Les aclaro que están puestos allí por ponerlos en algún lugar. Pueden cambiar de posición, pueden desviarse del plan. Todo queda en ustedes.

Por el momento no los quería llenar más de información, así que los enfrentamientos empezarán a partir del próximo post.
Cualquier duda me escriben!
Saludos :)


Inventarios y estados:

Thorfin:  En buen estado.
Maki: En buen estado.
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Shinka: En buen estado.
Shinka:
-Marionetas de combate.
*Venenos (Controlados por dispensadores dentro de las marionetas).
*Caja de madera en su espalda (depósito de sus marionetas).
-Dos puñales (entregados por el feudo).

Gio: En buen estado.
Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10 [-4] = x6
* Lanza (Arma entregada por el Feudo) [En la maleza fuera de la torre]
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo: En buen estado.
Jinzo:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin

Turnos!:
Thorfin
Shinka
Gio
Jinzo

Rol Master
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http://www.narutolegendsrol.com/

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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Sáb Oct 31, 2015 9:33 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 7:00 pm, editado 1 vez
Thorfin Lyon
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Shinka el Dom Nov 01, 2015 2:15 pm

Sitiada la casa de vigilantes, lo sucesivo es un boccone di cardinale. Pero un bocado desorbitantemente complicado, intenso y difícil de masticar, y para muchos también de tragar y digerir. Cual banquete de sashimi envuelto en un sobre de papel de lija, no hay recompensas legendarias sin esfuerzos heroicos. Las garras gélidas que emana la noche del desierto se clavaban en la carne para luego abrazar con dedos cubiertos de imaginaria sal las heridas abiertas, provocando escalofríos que se arreglaban con pisotones y marcha solemne para darle calor al cuerpo y valor a la mente, hinchando el corazón con orgullo y expectación junto a la precaución. Si centraba sus divagaciones en su propio ser enlazado a la naturaleza, podía sentir los latidos de su corazón agitado, y casi conseguía apreciar la sangre moviéndose por las arterias y volviendo a las venas, como un circuito de fábrica, una cadena incesante. La máquina de la guerra se mueve, se mueve y se mueve todavía más. La máquina con engranajes de orgullo y combustible de ira. La máquina con metales pesados, ligeros, precios y vulgares por igual, con acero y cobre, con oro y plomo. Al ver a sus camaradas, a todo un pueblo moviéndose cual marea de hombres armados y pintados con sed de sangre impuesta por sus superiores, hasta la maldita caja que parecía llevar un trío de cadáveres se volvía más liviana. Los pies se aligeraban como plumas, y a pesar de esto, se dejaba manipular por el ritmo colectivo. Una bestia en cautiverio, un animal controlado que desea que su dueño lo desate para lanzarse contra los gatos del vecino y triturarlos con sus fauces.

La luna era testigo de las carnicerías. Millares de personas mueren por unos metros de tierra, no siendo esta la excepción, y Shinka contribuiría a que no lo fuese. El germen de la guerra se sembraba en su interior mientras sus pies hacían huellas en la arena al borde de endurecer ante la helada, y se acrecentaba con cada respiro ahogado y empañado, contenido. Las antorchas que se acercaban a cada paso dado eran ojos llameantes y acusadores, inclusive melancólicos, esperando con obediencia y conformismo su destino final. Su estimado y respetado general aprobaba sus acciones, hecho que llenó más el pecho del muchacho. Apenas podía respirar, se imaginaba que ese era el clímax de su vida, el momento de mayor fuerza y pasión de su existencia, y luego se arrepentía y se decía que era solamente un gran comienzo. Un inicio para sus futuras victorias, más jugosas y venerables que las anteriores. Algún día tan preciosas como las que envuelven a Yoshida, el rey indiscutible de estas dunas y tormentas. Si solamente pudiera ser más cercano a él, mucho más podría hacer. Él solamente es un dueño temporal, algún día moriría o sería derrocado por un quizás más experimentado marionetista. Y para arrebatarle mucho poder, debía dárselo primero. Tendría que hacerlo desde ese momento, sin remordimientos.

Su siguiente cometido estaba trazado. Respondió con una mueca soberbia y grata, no sintiéndose del todo inútil con su lugar. El amaestrador de perros, su verdadero compañero de pelotón actualmente, elegido directamente mediante el mando de uno de los principales heraldos del reconocido "traidor" del País del Viento, no podía considerarse un muñeco de trapo. Después de todo, al menos era lo suficiente capaz como para matar por su cuenta, o eso había inferido con anterioridad, y para moverse por túneles subterráneos con respetable agilidad. Si había perseguido a alguien, pues deseaba que así siguiese a los que huirían de las hachas y espadas de Tetsu Rinri.

Las tropas ingresaban, los centinelas se percataron de la ofensiva. La invasión se gatilló violentamente, de un segundo a otro. En la mixtura de gritos y correteos a las murallas, el cojo se armó de una tea colgada en la piedra ladrillada. Empujado por las motivaciones de los demás que pateaban las suyas propias con las maneras de un amigo en culto a la violencia y represión, corrió como pudo a la ubicación que debía tomar junto a su falsamente querido león del fuego. Agotado, los largos segundos de descanso, que en verdad fueron pocos, se bañaban en sonidos sordos e inconexos alrededor a los que no prestaba atención. Cuando iba recuperando el aliento, estos se aclaraban y afinaban en una cacofonía de chillidos y llantos de terror. En un principio, Shinka sintió ese mismo miedo. Sintió impotencia y debilidad. Fue aplastado por la situación, machacado y rebanado. Cuando la tan familiar máquina del belicismo terminó con él, lo limpió y lo devolvió al plano de la verdad. Con la siniestra, la mano libre, desenvainó un cuchillo, y empezó a regalar golpes de gracia sin piedad ni juicio mayor que identificar si los objetivos eran de Ponhiki o no. Los movimientos cada vez más negligentes, la mirada arrepentida de Thorfin, a quien seguía los movimientos... ¿se debían a una especie de arrepentimiento, de empatìa? Pura debilidad, le daría una bofetada de autenticidad. En el mundo de la no ficción, hay momento donde es asesinar o ser asesinado.

—El fuego es un modo de expurgar los pecados. Vamos a librar los nuestros quemando todo lo demás.Todas las casas serán cenizas, y quienes no se dobleguen también lo serán. Rojo y negro, y luego la reconstrucción. Ya hemos conquistado esto. Sin embargo, hay que asegurarlo formalmente.— Obtenía vida de los lamentos de los que luego perecían. En el fondo de su alma se sentía un tanto "mal", "enfermo", y no comprendía el por qué en principios. Su humanidad, por supuesto. La moral, los sentimientos por el prójimo que todos tienen al menos en una pizca ínfima. Tropezó por su vorágine, por poco perdió el equilibrio, tal como su cordura pareció irse por un segundo. No, él no es así. Se paró firme y miró con suma agudeza el paisaje horrible a su alrededor. Extendió el brazo hasta las casas y dejó que el fuego tocase las murallas.

Entonces, habría brasas que darían paso a la hoguera y a metros más de infierno. Ya no se sentía nada de la frigidez de las tinieblas, la frescura del sudor se mezclaba con la luz de la masacre. Habría quemado todo lo que pudiese hasta consumir la totalidad de la resina de la vara de madera ígnea, y la hubiese lanzado hacia un soldado o campesino horrorizado. Otra pausa para contemplar la obra de todos sus socios. El perro amaestrado se unió para morder piel y hueso. Ni esa alimaña se emancipaba. El aire caliente dibujaba surcos elegantes y esculturales que intentaba remarcar con su pupila saludable.

—Comprendo tus emociones, mas no las comparto.— Profirió al Inuzuka, apenas se percatase de que este había perdonado la vida a unos pueblerinos. Soltó su baúl de combate y lo dejó en posición vertical con poco más que la gravedad, el peso de las propiedades. Una segunda hoja estándar, sedienta de líquido rojizo, depositó su hierro en las falanges cubiertas de su dueño. Con ambas manos ocupadas, sus cavilaciones daban paso a mejor productividad, efectividad reducida a cuántos podría dejar preparados para la tumba, y qué tan rápido. Muy difícil es no poder apuñalar a alguien sumido en ese caos y distopía.—No irán muy lejos. Dales sepultura aquí. Supongo que los que se rindan sin escándalos gozarán de sus antiguas rutinas, en sentido relativo. No será lo mismo... así es esto, este mundo, un universo de cambios. En tus manos tienes un borrador de lo viejo y anticuado. Sé revolucionario, entonces.— Como si alguien quisiera robar sus aglomeraciones de mecanismos, dio un salto para estar cerca del ataúd sellado. Si sería conveniente manipular lo que estaba dentro o no, lo decidirían los elementos venideros. Toda consecuencia es escupida por una causa.

Off-Rol:

Iba a responder ayer, pero perdí buena parte del post por unos problemas X y me enfurecí por ello. Lo siento si la respuesta se volvió sosa por el tener que rehacer el tema.
Stats:
• Ninjutsu: 9.
• Taijutsu: 4.
• Genjutsu: 0.
• Velocidad: 6.            
• Resistencia: 3.
• Fuerza: 2.

Inventario:
-Marionetas de combate.
*Venenos (Controlados por dispensadores dentro de las marionetas).
*Caja de madera en su espalda (depósito de sus marionetas).
-Dos puñales (entregados por el feudo).

Jutsus utilizados:
-----------

Considero que Shinka posee entre sus estilos de Kenjutsu el "Arte Rápido".
Guerreros que dominan la velocidad de sus movimientos mejor que cualquiera. Este es el estilo de combate más rápido en el mundo y uno de los más letales en cuanto al Kenjutsu se refiere. Su combate consiste en el uso rápido del arma, ataque feroz y la limpieza de su hoja en un simple movimiento.
Shinka
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Miér Nov 04, 2015 9:14 pm

– Muéstrenmelo – Sentenció aquella figura escondida en las fauces de la noche. Todo alrededor estaba sumido en el silencio, el encuentro se dio en las afueras de aquella ciudad que el joven visitó inoportunamente. Escondido entre los objetos de sus actos se encontraba aquel niño de  envuelto en lágrimas, reprimiendo cualquier sollozo o sonido que era capaz de emitir deseando que todo fuera una de sus pesadillas, rezando que todo acabase. Sus progenitores se encontraban fuera del carruaje, lidiando con el hombre que emitió aquella orden de manera casi inútil. Entre los quejidos y llantos de su madre y los quejidos con gruesa voz de su padre se impuso nuevamente la voz de aquel joven gobernante – He dicho, muéstrenmelo – Ese sepulcral silencio que le prosiguió a dicha orden se sintió como una eternidad para el pequeño vestido de conejo, quién aún se encontraba llorando aferrado a su violín.

No logró reprimir por completo el chillido cuando las puertas del carruaje se abrieron de par en par y su padre se abrió paso por entre los objetos, buscando al joven. Este fue alzado por el mismo y el mancebo se aferró a él con la intención de nunca dejarlo ir… Nuevamente demostrando su ignorancia e ingenuidad. – Todo estará bien, Giovanni – Expresó el padre con cierto nudo en la garganta, notable incluso para el infante. La gélida noche que cubría el interminable desierto carcomía hasta los huesos de cualquiera que fuese lo suficientemente valiente como para encontrarse fuera de sus casas. El niño, en el segundo que ambos pusieron  pié fuera del carruaje, fue separado de su padre por dos escoltas de aquella misteriosa silueta, quien no esperó mucho para realizar su siguiente declaración – Es perfecto, a ella le encantará. Tomen su pago, no quiero volver a escuchar de su circo cerca de mi feudo – Sentenció, el niño, sumido en el terror, al igual que su madre, emitieron un desgarrador chillido que inundó aquella interminable manta de arena. – ¡PADRES! ¡NOOO! – – ¡GIOOOO! – – Tal Insolencia no será tolerada – expresó uno de los acompañantes del extraño joven que, a la pequeña luz de la antorcha colocada en el transporte, podría notarse sus rojos cabellos – Ryoma-Sama, ¿Me permite? – Expresó el segundo escolta, quien tras recibir un pequeño movimiento de cabeza de parte del Daimayo, realizo el selo del tigre, sumiendo en un sueño profundo tanto al infante como a su madre – Ry… Ryoma… – Expresó el infante antes de desplomarse en los brazos de su captor. Desde aquél día, pertenecía ilegalmente al feudo Ponhiki y a su Daimayo, o al menos lo hizo, por un solo día.

***

La marcha del pelotón no duro demasiado, sin embargo duró lo suficiente como para que el joven arlequín tuviera un momento a “solas” dentro de su propia mente, recordando el pasado y tratando de descifrar que le esperaría en un futuro. Volvió en sí luego de unos minutos y observo impaciente como el ejército de Tetsu Rinri ponía fin a su marcha metros antes de llegar a las murallas de Ponhiki. Su corazón se aceleró por un instante, debía descifrar cual sería su siguiente movimiento, de ahí en más se encontraba solo para realizar su encomienda oculta. Sin duda el gesto de aprobación, por mas reprimido que fuese, por parte del Señor Feudal a quien Gio se encontraba “sirviendo” de momento era algo en lo cual pensar, mas su lealtad no podía comprarse, le era devoto a la Dama Escarlata y nada podría hacerlo disuadir de sus ideales y convicciones. – Gracias señor de todo el desierto – Bromeó con ironía al severo comandante temerariamente, quien les ordenó incorporarse a la cuadrilla del joven con ropajes similares a los suyos. – ¿Bajo la supervisión de Teiko?... – Reflexionó el joven mientras caminaba lentamente con sus compañeros.

Escuchó con la mayor seriedad que pudo demostrar las indicaciones de su ahora comandante de pelotón – ¿Tercera Tropa? ¿Me colocarán en las murallas para asesinar a quien trate de escapar? No, me niego rotundamente. Además, me encontraré muy alejado del castillo de Ryoma… – Hizo una pausa en sus propios pensamientos para recordar brevemente a quien estaba tratando de “defender” por órdenes de su Daimayo – Ryoma… – Ese nombre hasta el día de hoy le causaba una sensación de ira, un sentimiento de venganza que apenas podía entrar en aquel cuerpo, mas no tuvo otra opción que reprimirlo y seguir con su fachada hasta que todo se descubra, pues, tarde o temprano todo tendría que salir a la luz. – Es difícil olvidar mi bello rostro, a decir verdad – Volvió a bromear el ilusionista mientras le dedicaba una sonrisa al rubio. La marcha final había comenzado, los mercenarios habían sido sorteados en diferentes posiciones mientras que el resto de ls pelotones avanzaba sobre el feudo infundiendo terror y bañando en sangre todas sus calles, de un momento a otro, la tranquilidad que profesaba el desierto se vió sustituida por los alaridos y gritos angustiosos de la población de Ponhiki, mientras que el sonido del acero chocando entre sí coronaba una completa obra maestra de terror auditivo.

– No estoy preparado para esto... – Se dirigió con nerviosismo y miedo hacia el joven comandante de extraños ropajes. Su movida había comenzado, se encontraban posicionados en el punto Este de la ciudad, para alivio del joven arlequín, no se encontraban muy lejos del castillo Usui'Ko, conocido en toda la totalidad del País del Viento como el castillo personal del Señor Feudal de Ponhiki. – Debo relajarme un poco antes de seguir… No me siento bien... – Expresó Gio ante la idea de ser escolta de Teiko y llevando su mano diestra hacia el estómago, sin duda no podría realizar su plan si se veía completamente vigilado por él. – Me dirigiré rápidamente hacia el pelotón Médico, te alcanzaré en un momento – Dijo entre tropezones, realmente se encontraba nervioso, eso no era una artimaña, sin embargo no era necesario que visitase el puesto de enfermería ¿Qué irían a hacer? ¿Darle un sedante? No era la idea. Palmeó el hombro del comandante y caminó entre tropezones hacia el pelotón médico, no sin antes dedicarle unas últimas palabras al joven comandante – No hace falta que me acompañes, ¿Qué piensas que Taiga haría si descubre que estuviste inactivo en el asedio por cuidar a uno de sus mercenarios enfermo y acobardado? A lo sumo no me pagará mi recompensa, pero a creo que tu castigo será más severo… – Expresó el ilusionista mientras lo miraba de reojo. — En efecto, no es mi papel cuidar niños. — respondería el general en un breve comentario al joven arlequín mientras ordenaba al pelotón a su cargo detener a ciertos mercenarios del feudo. — Tengo un trabajo mucho más complejo que liderar una armada. — comentó luego, poco interesado en su presencia, ocupado en observar que todo se encuentre en orden. El enfrentamiento con las fuerzas de Ponhiki se encontraba en su mayor punto, y Tetsu Rinri parecía tener la clara ventaja que la sorpresa les había otorgado. Teiko fingió estar enfocado en la guerrilla, y le hizo señas de manos para que se marchara por donde le gustara.

Al parecer aquella pequeña artimaña por parte del arlequín había funcionado, logró quitarse de encima al comandante y al cabo de unos segundos se dirigió en línea recta a la segunda muralla interna donde se erguía imponente un centro de mando del cual el sonido de una campana se mezclaba con los llantos y los gritos de la muchedumbre asediada. Tetsu Rinri tenía la delantera, eso se veía a simple vista, el factor sorpresa suele ser determinante si de estas cuestiones se trata. — Algo no me cuadra — pensó el ilusionista mientras corría evitando cada ataque y persona que veía, no quería seguir derramando sangre de inocentes. Realizó una pequeña cadena de sellos y 3 copias exactas del arlequín se podían divisar corriendo a la par del verdadero. Al parecer estaba siendo perseguido por al menos 4 guerreros de Ponhiki. Sin más, el joven se dispuso a crear una distracción y los clones, junto con el verdadero, comenzaron a saltar a los tejados de las casas que no se encontraban en llamas en forma diagonal, para todos lados, con la intención de que se perdiera de vista quien era el ilusionista original. Tras esto, el verdadero logró escapar de sus perseguidores y los clones se disiparon una vez estos fueron capturados por los mismos. Sin parar su carrera, el ilusionista tras el sonido de sus cascabeles, se vio corriendo en línea recta por uno de los puentes del Feudo, el cual desembocaba en una atalaya que se interponía entre él y su objetivo verdadero.


Spoiler:
Armas:
* Violín de Guerra
* Shurikens x4
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Stat's:
* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1

Jutsus Utilizados:
Bunshin no jutsu (分身の術, Técnica de replicación)
Es un Ninjutsu básico el cual se basa en crear copias exactas de sí mismos. Estas copias son espectros, es decir, no son cuerpos reales. Por lo tanto son incapaces de utilizar chakra. Esta técnica está diseñada para crear confusión y para engañar al enemigo. Sin embargo, no son efectivas para usuarios que posean el sharingan o el byakugan puesto que estos pueden diferenciar las falsas copias. Estos clones o espectros no tienen mente propia, por lo que no pueden realizar acciones muy elaboradas. Si se desea alegar un ataque enemigo diciendo que era un clon, se debe haber mencionado con anterioridad que se realizaban sellos de manos o se preparaba un jutsu
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Dom Nov 08, 2015 8:52 pm

Shinka & Thorfin

En el pandemónium en el cual la ciudadela de Ponhiki se había convertido, la armada de Yoshida había reaccionado de la peor manera – a gusto de su feudal. Algunos creían innecesaria la crueldad con la que ciertos soldados habían actuado, considerando que sus generales habían ordenado sólo asesinar a quien se resista. Para Yoshida no había honor alguno en arrebatar la vida de un indefenso, mucho menos en masacrar a quienes ya se habían rendido. Pero con la adrenalina corroyéndolos como un virus, pocos soldados pudieron tener juicio claro sobre sus acciones. Aquellos quienes intentaron frenar los intentos extremistas fracasaron, pues sus voces se perdían en el llanto de la ciudad.

Un grupo de aldeanos cruzó por frente a la tropa de dos de los mercenarios. El primero, del país del fuego, decidió dejarlos huir, puesto no representaban amenaza alguna. El segundo, de Tetsu Rinri, consideró aquella piedad algo impropio. Pareció entonces disponerse a acabar con ellos, más lo que habría preparado para el combate debería ser usado en oponentes realmente dignos. Protegiendo el alud de ciudadanos que huían, dos hombres se detuvieron a la retaguardia. Típicos soldados de Ponhiki, con un sinfín de arabescos garabateados en su ropa. El primero, de corto cabello negro, hizo frente a los dos mercenarios de Tetsu Rinri. Tras él, un alto hombre de cabellos violetas comenzó a realizar sellos de manos, sin perderles la vista.

— Hasta extranjeros han traído… —
balbuceó uno, al distinguir como foráneo al joven de cabello rubio.
— Con ellos o sin ellos… aún así hubieran tenido éxito. — le contestó la voz resignada de su compañero. Los soldados de Ponhiki parecían comprender que, tarde o temprano, la maldición de Yoshida caería en su feudo… y cuando lo hiciera, sería imparable.

Pese al desánimo, ambos parecían dispuestos a detener el avance de los soldados de Yoshida, y a la vez proteger la mayor cantidad de ciudadanos que les fuera posible. El primero creó en sus manos una serie de estacas rojas que lanzó hacia ambos jóvenes. Se encontraban a una distancia prudente, y por la simpleza de aquel ataque parecía fácil de esquivar.


Gio

Jovial huyó el arlequín al comprender que su treta había tenido éxito. Huyó no hacia la enfermería, sino al centro de la ciudad donde Yoshida avanzaba implacable sobre las defensas de Ryoma. Habían ya ingresado al castillo, y pocas habitaciones separaban al atemorizado feudal de su tío.

El espía de Bashinpu pareció notar que lo perseguían, por lo que creó otro engaño para deshacerse de los infortunios. Clones se dispersaron por los tejados, confundiendo a los restantes clones de Teiko que les seguían el rastro. En poco tiempo los clones del general desaparecieron, dándole a éste entender que el objetivo había sido perdido. Mucho no le había molestado, puesto que la conquista sobre Ponhiki, a esas instancias, estaba asegurada.

— No hay mucho que un espía pueda hacer a estas horas… — habló para sí el general, quien, sentado en la altura de una torre, unía sus manos en un sello. — No, en efecto. — Respondió una voz lejana. Al parecer, la comunicación se había establecido con éxito. — Yoshida ya ha avanzado dentro del castillo, yo aún estoy en las salas de entrada. — fueron las palabras de Seijin, quien batallaba en el castillo con fiereza. — ¿Has dejado huir al arlequín? — inquirió Zerseia, quien sonaba ya agobiada. — Era demasiado trabajo, estamos ocupados en este costado. — se defendió, a sabiendas de que sus acciones no tendrían mayores repercusiones en el campo de batalla.

— ¿Algún reporte? — se escuchó la apresurada voz del feudal.
— Todo relativamente en orden. — aclaró Rorin. Seijin asintió. Más Zerseia debió comentar. — Tuve un par de entredichos… pero el escuadrón médico ya nos ha asistido.
Un par de aclaraciones más, y dieron la comunicación por finalizada. Yoshida no parecía estar molesto por el destino del espía, y Teiko se vio aliviado de su carga.

El panorama apocalíptico se abrió ante los ojos del arlequín, y si éste deseaba avanzar aún, se encontraría con un laberinto de cadáveres y derrumbes en llamas. El castillo parecía ya asediado, con estrepitosos sonidos que se escapaban por sus puertas. La vía más fácil que tenía de entrar al castillo era aquella por la cual Yoshida y Seijin habían avanzado, pero… eventualmente, se toparía con uno de ellos. Sino, podría optar por aventurarse entre los enormes muros e intentar escalarlos, para escabullirse hasta el cuarto donde Ryoma se escondía. Sin embargo, nada le impedía encontrarse con soldados de Ponhiki rezagados en el camino, los cuales, por la situación, atacarían a cualquiera que no identificaran dentro de sus filas.

Spoiler:

Al parecer Jinzo no alcanzó a postear, lo estuvimos esperando pero bueno... Seguimos :)

Spoiler:
Los colores de referencia son los mismos de siempre. No moví a Shinka ni a Thorfin porque parecía que se quedaban en los alrededores de donde se los puso en primera instancia xD

Spoiler:

Nuevos Enemigos:
¿????

Estado: Levemente Cansado
Rango: Chuunin
Especialidad: ¿????
Elemento: Doton
Stats:
Ninjutsu: ¿??
Taijutsu: ¿??
Genjutsu: ¿??
Velocidad: 15
Fuerza: 5
Resistencia: 15

Técnicas:
Técnica oculta x 1

¿??????

Estado: Levemente cansado
Rango: Chuunin
Especialidad: Kenjutsu
Elemento: Raiton
Stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 15
Genjutsu: 5
Velocidad: 15
Fuerza: 7
Resistencia: 15

Técnicas:
Seishin’ha (精神刃, Hoja de Temple).
Sin la necesidad de un arma, el ninja concentra chakra en las palmas de sus manos creando una especie de aura de color rojo en forma de pico. La misma tiene capacidades semejantes a las de una espada de corto alcance, lo que permite a esta técnica provocar profundos cortes en la piel si se acierta un golpe. Esta arma etérea también puede ser lanzada en forma de espinas con un diámetro de treinta centímetros y grosor de diez centímetros. Generalmente se la utiliza como recurso auxiliar si se ha perdido la empuñadura del arma principal. Dura un total de tres turnos y no permite el uso de más técnicas que requieran del chakra.

Inventarios y estados:

Thorfin:  En buen estado.
Maki: En buen estado.
Thorfin:
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)

Shinka: En buen estado.
Shinka:
-Marionetas de combate.
*Venenos (Controlados por dispensadores dentro de las marionetas).
*Caja de madera en su espalda (depósito de sus marionetas).
-Dos puñales (entregados por el feudo).

Gio: En buen estado.
Gio:
* Violín de Guerra
* Shurikens x10 [-4] = x6
* Lanza (Arma entregada por el Feudo) [En la maleza fuera de la torre]
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Jinzo: En buen estado.
Jinzo:
* Armadura de Guerra
* 2 Puñales
* Capa negra

Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin

Turnos!:
Thorfin
Shinka
Gio
Jinzo

Rol Master
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Thorfin Lyon el Miér Nov 11, 2015 6:22 pm

...


Última edición por Thorfin Lyon el Sáb Nov 26, 2016 7:00 pm, editado 1 vez
Thorfin Lyon
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Shinka el Miér Nov 18, 2015 11:47 pm

Era fantástico quemar. La incineración levantaba nubes rojas y amarillas de las que se precipitaban lluvias de negras cenizas y materiales carbonizados. Como un monstruo horripilante y admirable el escupe un huracán de queroseno, vomitando napalm encendido para calcinar todo lo que pudiese cual voraz animal cuya gula es insaciable, cuya dieta no discrimina entre nutrientes obtenidos, sino que todo desafortunado, inerte o vivo, que cayese en sus fauces sería inmediatamente consumido y finalizado con magmáticos ácidos gástricos, líquidos que depositarían huesos tostados y desnudos en el suelo artificialmente descubierto. Ratas débiles se escabullían entre la mayoría, la masa, en una protección indefinida de torsos, piernas, brazos y cabezas. Quien estuviera a tu lado podría recibir una flecha en vez de tu persona. Seguridad a medias, miedo a morir. Ellos ya sabían que lo habían perdido todo, que sus escasos bienes no eran más que harapos de lo que disfrutaron cotidianamente en el pasado. Inclusive, muchos de sus familiares no serían vistos de nuevo salvo por azares del destino o el rescate de un difunto que permitiese ritos mortuorios. Por unos segundos memoró las reacciones de la caravana que lo acogió en la niñez al avistar bandidos de las arenas. Lejos de derramar una lágrima, guardó con resignación sus cuchillos y mordió su labio antes de acusar en un vozarrón bíblico temas sobre cobardía, dependencia, fragilidad. Una gota de sangre acarició la blanda carne y se derramó en tierra, y una segunda coronó macabramente el gesto de satisfacción del ingeniero en el lapso sucesivo al tiempo perteneciente a su encuentro con dos batalladores que se ofrecían para dar más tiempo de evacuación a un racimo de almas. No aparentaba ser "soldados de juguete baratos", al menos sabían "estar a la altura" de los requerimientos pertinentes.

—Encantador...— Rescatando entre los retazos de sus "quiebres" emocionales, brevísimos, su recurrente capa de serenidad vetusta, observó fijamente a los osados, oyendo sus palabras. Podía inferir que ellos tenían clara la derrota final, que solamente se veían envueltos en el efecto de su fraternidad, de su generosidad. Casi podía venerar ese amor por el prójimo que le chocó como un superhéroe que vuela sobre la aldea más simplona y monotóna. Perecer por el deber, por el bien común, entregar la vida propia para preservar una docena más. No, no intentaría sortear con celeridad la muralla, sino que se detendría a derribarla, a quebrar sus cimientos y a pisotear los escombros. Sus valores tan apegados a la moral, a lo correcto y bondadoso, permitían que estacas de inquietud atravesasen el pecho agitado de Shinka. Les odiaba y apreciaba por igual, pero el mal tiene un peso mayor que lo angelical. La venganza es una miel dulce y densa. El regusto podría soportarse si así podría hacer pagar a quienes lo hicieron titubear por un instante. Las oraciones y los honores se darían en su totalidad cuando esto finalizase.

En medio de su voto de mutismo, su pupila se dilató cuando advirtió los movimientos manuales de un titán prudente. Unas sombras punzantes volaron atravesando el aire caliente, y apenas pudo reaccionar para no ser herido de gravedad, sintiendo roces en su pantalón en sus saltos. Cuando su inteligencia reemplazó a la temporal fuerza del impulso natural, volvió a brincar, esta vez para tener al alcance la representación física de su creatividad armamentista. Frenéticamente arrancó las etiquetas pegadizas de la madera y liberó de las yemas de sus dedos unos hilos casi invisibles, pisando los talones de la transparencia. Con el instrumento del arranque muscular, desvinculó a sus títeres de su funda rígida y los exhibió en el exterior como tantas otras veces. Primero, un monstruo hecho a mano, un cíclope de casi dos metros cuyo gran ojo atravesaba fríamente la esencia de la vida, arrancándola con su mera presencia. Y, a pesar de todo, había espacio para la ironía de un bigote tallado y unido como relieve sobre el rostro del demonio. Unas garras férreas y unos dedos de gigante leñador, con una chaqueta abierta en los que emblemas amenazantes que anunciaban una "sentencia" se paraban estáticos como otros dos iris del terror. Su hermano mecánico no era menos importante en la escena de pesadilla. Cual bárbaro que nació de la fusión entre un samurái japonés y un belicoso mongol, placas protectoras y un casco le resguardaban. Su brazo izquierdo se delegaba a una ballesta, su cinturón no era más que para sujetar su sable. Hecho para la lucha y poco más, sin duda alguna. "Muerte" y "Ríndete" se pintaban en su sombrero y su cara, respectivamente. Cierta energía se aglomeraba sobre el arco de "Cazador de Soldados", moldeando una especie de dardo. Lento pero seguro, el proceso anunciaba algo extraño.

Irrisorio era que el león miedoso corriera por su presa primero, reclamándola a las profundidades con su dominio de la excavación y el ataque sorpresa. Y ese can suyo se sumaba a combinaciones mordientes que más de un aplauso cobrarían en un coliseo. Este gladiador era muy selectivo. Sin embargo, aparentemente, apenas posaba su apetito en un infeliz, este insecto debía esperarse el frenesí del "rey de la selva". Aprovechando la distracción ofensiva que la agresividad del blondo mozo disparó sin aviso preliminar, el "científico" activó ciertos resortes y palancas de su "Recolector de Almas", los cuales bombardearon al portador de espada con unas pinzas desgarradoras atadas a cadenas, un arpón que viajó raudo forzando al máximo la tensión de la cuerda y la tenacidad del freno, y luego retrocedería a su base con su premio atrapado. Shinka encontraba regocijo en esa técnica, pues le regalaba un control individual veloz y sólido. Si funcionaba o no, poco importaba para su siguiente movimiento, pues la flecha de chakra que se había creado antes ya fue apuntada al desconocido que Thorfin dejo de lado. En el centro del tronco de su cuerpo, para intentar herirlo aun en caso de que se mueva. Derecha o izquierda, atravesaría las extremidades superiores. Saltase o se agachase, heriría la cabeza o su vientre, o su pelvis. Al menos eso había calculado. Las singulares características de esa saeta le confieren la capacidad de pasar como mantequilla ante cualquier sustancia hasta que toca un ser vivo, donde provocará daño real en su interior y desaparecerá finalizado su cometido con un único hombre o mujer. Por otro lado, si en diez metros no halla jamón que aserrar, será inútil.

—Su sacrificio será tema de hablar por días, semanas, tal vez meses, "amigos míos". La hombría y el coraje les sobra.— Un cruento método de exhibir la dentadura afilada y maliciosa no decidía si caminaba por amabilidad o por una burla ácida. Cerró la fuga de sutil mordacidad y cortesía al acodarse de los preparativos de cierto humano de cabellera púrpura. Sin saber qué tramaría en verdad, y dolorido por esa duda mortal repentina, exclamó algo al hambriento "encantador de perros", esforzándose por no sonar histérico o sinceramente asustado. Se asemejaba a un comentario general que se destinaba a un auditorio numeroso. —¡No dejes que tus sentidos no recolecten información del campo de batalla ni por un segundo!—
Off-Rol:

Ya hablé con Nemuri sobre mi ausencia, mas es necesario que me disculpe con todos directamente. Tengo bastante trabajo en este último período de Noviembre-Diciembre, y esa es mi excusa de incumplimiento. Intentaré responder más pronto a la siguiente vez.
Stats:
• Ninjutsu: 9.
• Taijutsu: 4.
• Genjutsu: 0.
• Velocidad: 6.            
• Resistencia: 3.
• Fuerza: 2.

Turnos restantes de duración de Hilos de Chakra:
2 (Este es el primero de 3).

Inventario:
-Marionetas de combate.
*Venenos (Controlados por dispensadores dentro de las marionetas).
*Caja de madera en su espalda (depósito de sus marionetas).
-Dos puñales (entregados por el feudo).

Jutsus utilizados:
1.-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.

Técnicas utilizadas por armamento:
Recolector de Almas: (Ah, es necesario decir que las cadenas de sus "manos" miden ocho metros, y eso es lo que pueden viajar. Se suma un poco de distancia por la propia longitud de los ganchos, pero no es demasiada. Es como contar el largo de una mano.)
1.-Persecución: Sentencia sin Escapatoria: La marioneta puede forzar aun más su mecanismo de disparo de cadena para así otorgarle una potente fuerza extra, pudiendo atravesar obstáculos como árboles o la mayoría de las paredes, e inclusive, carne humana (en el caso del gancho), o pudiendo crear fracturas en varios tipos de huesos (especialmente en materia de la mano especializada/con dedos humanoides, si las estructuras óseas no son muy "fuertes", como en el caso de las extremidades), con relativa facilidad, efecto que se intensifica si se recibe el impacto desde corta distancia. El ataque bien puede usarse para ayudar a capturar a un fugitivo protegido o crear un poderoso ataque sorpresa que, en el caso correcto, puede ser de daño grave. Sin embargo, al exigirle bastante "esfuerzo" a los mecanismos de la marioneta, se deben esperar dos turnos antes de poder utilizar la técnica de nuevo, pues el uso excesivo podría estropear el sistema participante.

Cazador de Soldados:
1.-Proyectil de Dios: Sin la necesidad de utilizar una de sus flechas reales, la marioneta puede disparar una saeta de energía/chakra con algo de ayuda de su marionetista, la cual atraviesa casi toda materia sin mayores repercusiones. Sin embargo, al empezar a atravesar algo vivo, se materializará dentro de este provocando daños reales internos cortantes y punzantes que bien pueden ser letales (dependiendo de la zona atacada), para luego separarse en energía liberada al ambiente apenas salga por el otro extremo del cuerpo afectado. La velocidad de disparo es bastante veloz, pero el chakra concentrado es bastante visible y requiere un corto tiempo de preparación que da tiempo de reacción. Solamente puede usarse dos veces por combate (tres en a partir de rango Jonin), y no en turnos consecutivos.
Si el marionetista es...
Gennin: El proyectil viaja diez metros como máximo.

Shinka
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Gio Ptery el Sáb Nov 21, 2015 7:16 am

Enérgica la marcha que aquel joven emprendía, adornando cada paso con el tintineo de sus cascabeles que, a su vez ataviaban su sombrero con largas orejas de conejo y colores chillones. Su mundo se estaba viniendo abajo, su mente no paraba de maquinar posibles escenarios con los que se encontraría mientras más se adentraba en la ardiente ciudadela que se encontraba en constante asedio. Varias fueron las armas que el arlequín debía esquivar en su trayectoria, escuchando los alaridos de aquellos que se veían envueltos en un escenario que tristemente les había sido impuesto, el sonido del metal chocar contra su igual en una danza mortífera que acabaría con la vida de alguno de sus portadores, todo aquello cruzaba la visión periférica del mancebo quien, entre saltos y volteretas, no cedía el paso hacia el castillo del Feudal Ryoma.

La incógnita de saber si se encontraría con Ryoma antes de que su nefasto tío lo despojara prematuramente de su vida o lo tomase como prisionero para dejarlo pudrir en una celda a pan y agua, provocaba que sus sentimientos se encontrasen. Sus heridas del pasado no habían sanado del todo y Ryoma era la principal causa de ellas, a su vez, su sentimientos personales que ubicaban a Meiko como su “mentora” su “madre” y un personaje de respeto y obediencia casi ciega provocaban que, muy a su pesar, tratase de salvarle la vida solo porque su Daimayo se lo había pedido tan encarecidamente.

Sus pensamientos eran tan fugaces que casi no se sentían en la realidad. El joven había escalado el lado derecho de la muralla que terminaba en una campana que, luego de un tiempo, había sido acallada por alguien dentro de las tropas de Taiga. El arlequín aún se encontraba llevando como un tapado la vestimenta que distinguía a los integrantes del feudo de Tetsu Rinri, por lo que varios de sus guerreros, que a aquellas alturas eran la mayoría, miraron hacia otro lado por desinterés en los asuntos del rubio. No pasó tanto tiempo que ya se encontraba en la cima, y desde luego no se sorprendió al ver el inerte cuerpo del shinobi encargado de sonar la alarma, la campana, para alertar a los guardias. Un “aliado” de Tetsu Rinri se encontraba empuñando una espada ensangrentada al lado del cuerpo, sin pensar dos veces arremetió contra el arlequín pero este, al observar que llevaban el mismo tapado, frenó su marcha y con arrepentimiento en sus ojos, pegó un salto y desapareció de la escena.

Gio pasó aquella muralla y el castillo Usui’ko se encontraba cada vez más próximo. Su marcha no se detuvo hasta llegar a la puerta principal del castillo, donde sin duda se encontraría con Seijin y/o al señor feudal de Tetsu Rinri. El joven se adentró sin dudarlo dos veces hacia el castillo. Se movía ágilmente esquivando y evadiendo a cada uno de los shinobis que se encontraban combatiendo dentro de él, pasando desapercibido de la mejor manera posible, sobretodo en el momento que se topó con el comandante Seijin, quien al parecer se encontraba en un combate bastante intenso, por lo que no reparó mucho en la presencia del arlequín más que observarlo de reojo, Gio se dispuso a dejarlo atrás, sin hacer contacto visual, no quería mas contratiempos.

***


La marcha del arlequín fue interrumpida abruptamente en el momento que éste llegó a una antesala bastante amplia. El piso de la misma había sido cubierto por sangre, reflejando en la misma el tragaluz que se encontraba en el techo. En el medio de la sala se hallaba Yoshida, acariciando levemente con unos trapos su espada quitando de ésta los restos de sangre de sus víctimas, dándole la espalda al joven ilusionista. — Debemos hablar — Expuso el rubio para llamar la atención del señor feudal. — ¿Deberíamos? — respondió Yoshida, girándose hacia a él. Blandió la katana hacia un lado, admirándola. Parecía ya saber que se dirigía allí, y no debió mirar para saber quién se dirigía a él. — O deberías hablar por Meiko, quien no ha tenido la gracia de presentarse... y para ello ha enviado a, ¿un arlequín? — comentó, notoriamente molesto. El joven arlequín, como nunca antes en su vida, no se inmutó y su semblante se encontraba inmóvil como si de una estatua se tratase — No necesitó enviar a nadie más, estoy aquí ¿no es así? — replicó, esta vez no logró reprimir una pequeña sonrisa de autosatisfacción — Fui completamente suficiente para, a pesar de que todos tenían sus dudas, engañar a todos tus comandantes. Noté en sus caras la desconfianza, pero nunca les dí motivo para realmente desconfiar… Meiko me entrenó bien — Agregó — Debemos hablar de lo que nos compete en este preciso momento… Si mi señora no se ha presentado, tendrá sus motivos — concluyó. — ¿Entonces de qué tienes que hablar? — le preguntó con suficiente tranquilidad. — Del destino del joven a quien viniste a derrocar — Replicó, sin parar de observar la cantidad de cuerpos que se apilaban en aquella sala. — Eres tan bueno disfrazándote como sacando conclusiones, arlequín. — le dijo, avanzando hacia a él y hacia la salida de la sala. Por lo visto se retiraba, en dirección hacia donde se encontraba Seijin. El joven ilusionista no sabía si tomar aquello como un cumplido o un insulto, mas no reparó mucho en ello, lo observó fijamente sin bajar la guardia, retrocediendo un paso a paso mientras este avanzaba — Mis órdenes fueron claras, me envió para salvar el pellejo de su hijo. Si bien al principio tuve la intención de obedecerla ciegamente, no puedo darle la espalda a mi propio pasado. Quiero arrancarle la vida a quien me la arrancó a mí en un principio, quiero ver correr su sangre — Era extraño y sumamente shockeante escucharse a sí mismo. Nunca antes había sentido tanta necesidad de asesinar a alguien, todo lo contrario, hasta antes de aquella misión había evitado despojar a cualquiera de su vida, no se consideraba alguien que debía decidir quién debía morir y quién no. Pero no había vuelta hacia atrás, el rubio había cambiado su forma de ser, aquella misión lo habría llevado al borde y sacó a su piel el lado más oscuro de su ser. — Quiero ayudarte a hacerlo o, de no ser posible, observarte mientras lo haces — dijo, temblando de pies a cabeza. — No sé qué historia tendrás con este hombre, pero por lo que de él conozco no ha de ser de las más gratas. — le dijo, buscando alguna daga en su bolsillo. — Allí está la puerta si quieres matarlo. — le señaló la entrada al despacho con aquel cuchillo. — Pero antes, tengo dos preguntas para ti. Primero, ¿por qué crees que me fiaría de un hombre de Meiko? y segundo, ¿qué excusa tienes para que yo permita que salgas de este castillo vivo? — El joven se sintió algo abrumado por la pregunta. Trato de poner su mente en frío y preparar una buena respuesta que pudiera sacarlo de aquel predicamento intacto, mas su mente no logró concebir tal cosa — No lo sé. Podremos estar en bandos diferentes, sin embargo hay una frase que se me ocurre en este instante, “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”, no tengo nada en contra suya Taiga-Sama, tampoco dejaré de ser devoto a Meiko… es algo que no está en mi naturaleza… morder la mano que me da de comer. No tengo ninguna excusa para que me dejes vivir luego, eso está a disposición tuya. Si Ryoma no me asesina primero, estaré a tu disposición, solo usted puede tomar la decisión de ejecutarme o dejarme en libertad… Ahora, si me disculpa — Dijo, llevando su cuerpo hacia la puerta previamente señalada — Debo ajustar cuentas — menciono mientras se encaminaba lentamente hacia la puerta del despacho. — Antes de que abras la puerta, has de saber. — le dijo, mirándolo ir hacia la puerta. — No tengo intención alguna de negociar con Meiko ningún trato. Pero tu, que eres su ciervo, podrás ver qué hemos hecho con el feudo de su hijo. Puedes entonces ir y comentarle cuál será su destino si no se rinde de buenas a primeras. — terminó, para dejarlo acudir a la enorme puerta. El joven podía notar que no se encontraba trabada. — No sé qué esperas encontrar ahí. — murmuró Taiga al verlo abrirla. El ilusionista movió su cabeza antes de proseguir con la apertura de la puerta, y dijo — Entonces al parecer nos volveremos a encontrar en un campo de batalla… — y le volvió a dar la espalda.

La pesada puerta se vio atracada a mitad de camino. Algo parecía trabarla, pero si se empujaba con suficiente fuerza cedería eventualmente. El joven pareció intentar con toda su fuerza correrla, y de repente aquello que la trababa se movió, como un pequeño taco que se rindiera finalmente. Pero lo que el arlequín no previó fue que la puerta se le iría de las manos y éste caería ante el empuje, de cara al suelo. Cayó sobre el suelo frío y en tanto se levantase se encontraría impregnado tanto el pecho como las manos de una viscosa sustancia. Era de esperar aquello, al incorporarse tras la caída el joven pudo observar el mismo panorama de la sala anterior. Los guardias de Ryoma no habían parecido mucho reto para Yoshida, casi podría haberse dicho que habían sufrido los daños colaterales del enfrentamiento de ambos feudales. Pero el cuerpo de Ryoma no estaba en ningún lugar visible. Un quejido de repente fue escuchado tras lo que había sido su escritorio. Una figura se revolcaba en la oscuridad, en un trono perdido entre el caos. Carcomido por quien supiera que arte, probablemente llamas de algún tipo, lo que restaba de Ryoma rogaba por el descanso. Su rostro parecía desfigurado, sus brazos y piernas no parecían ya tener cura alguna. — Má... má... — balbuceaba el joven Feudal. — ¿Y bien? — exigió Taiga con severidad en sus palabras. Tratando de remover el exceso de líquido carmesí, el joven ilusionista observaba con horror aquella escena — ¿Mamá? — Inquirió, ese sentimiento de empatía desapareció luego de escuchar sus balbuceos. ¿Con que descaro rogaba por su madre a alguien a quien él mismo se la había arrebatado? — Acabaré con su sufrimiento de una vez por todas… — Dijo retirando de su espalda la lanza que el feudo Tetsu Rinri le había otorgado — Nos vemos en el más allá… Ryoma — Y con una estocada certera en el corazón del señor feudal, había oficialmente quitado su segunda vida. — Lo lamento… Meiko — Murmuró entre dientes mientras una sola lágrima recorría su mejilla — No me mal interpretes, Taiga. No te metas con Meiko, correrás la misma suerte. Sin duda eres poderoso… Pero mi señora lo es aún más, sin mencionar que gobierna la mayor parte de este Inhóspito desierto, le entregaré tu mensaje, pero no nos rendiremos sin pelear… — Amenazó con cierta firmeza al joven señor feudal — Me sorprende ver un poco de nobleza en un engendro de sus ejércitos. — dijo éste, observando la escena. — Por más que las tierras se extiendan por aquí o allá, ¿qué sentido tiene ocupar un espacio lleno de inhóspita arena? Las dunas no me atacarán, y allí se quedaran siempre. No tomes a mal a Meiko, pero dudo que le interese el destino de su hijo más que por razones políticas - así como nunca le interesó el destino de mi hermano. Y en efecto, le entregarás mi mensaje... cuando te llevemos hasta allá. — sentenció, clavándole la mirada. Pretender escapar de aquella mazmorra, y de las manos de Yoshida era algo impensable. — No me gustaría tener que repetir esto. Por lo que esperaría poder hablar en otros términos con Meiko, quien sé es un poco más razonable que Ryoma. ¿Qué dices? — le sonrió, esperando que éste dejara el lugar con él. — ¿No estás ansioso de volver? — Un escalofrío le recorrió la columna, no había escapatoria alguna, el golpe había terminado, Ryoma había caído y Meiko… Ciertamente no tenía interés de ayudar a su hijo y, por ende, tampoco a Gio. El ilusionista había sufrido incontables crisis emocionales y psicológicas en lo que iba de la misión, y en ese momento se encontraba padeciendo otro episodio de aquellos. Si bien había sido entrenado y cuidado por Meiko, esta nunca le otorgó su libertad. Ryoma lo había comprado ilegalmente y ella lo había recibido como un regalo de cumpleaños, un lindo niño violinista vestido de conejo. ¿Era solo una atracción? ¿Era solo un peón en sus juegos bélicos?. Jamás tubo la libertad para encontrar a sus padres una vez más, Meiko no se la concedía por alguna razón. Gio necesitaba depositar todo ese odio que alguna vez sentía por Ryoma y, por descarte y por las situaciones extremas como las actuales, decidió inconscientemente atribuírselo a Meiko. — No estoy seguro — Dijo agarrándose la cabeza y, por primera vez en mucho tiempo se quitó el sombrero de conejo, dejando su corto cabello rubio al aire. — Este hombre… — Comenzó su relato señalando al cadáver de Ryoma — Me compró ilegalmente a los 8 años, separándome de mis padres y mi circo, jamás los volví a ver. Meiko me acogió y me entrenó… sin embargo caigo a la cuenta de que jamás me permitió encontrar a mis padres… No era libre y ahora me estoy dando cuenta. He sido un peón de esta familia durante años, uno más en su enfermizo juego de incesto… — Dijo, sentándose en la destartalada silla del ex Señor Feudal. — Escrúpulos y justicia son palabras que jamás aplicarán a los Usui. — comentó Yoshida, barriendo algunos cadáveres con la punta de la espada. — Tienen cierto arte para atraer a sus filas a hombres y mujeres arrancados de sus lugares y hacerlos sentir cómodos allí en un mar de mentiras y perversiones naturalizadas. — se agachó para recoger un collar del suelo. — Y ocultan la pobreza que generan con estas cosas. Mientras la fachada sea agradable, los seguirán y se mantendrán al poder. — arrojó el collar al suelo, y se volvió al joven. — No puedo ofrecerte ningún trato con Meiko, pero sí a ti. Ayuda a nuestro feudo con la derrota de Meiko y será un trabajo simple encontrar a tus padres. Podrás redimirte sirviendo a nuestro feudo así, y podrás presentarte ante ellos con orgullo. — Se levantó de la silla abruptamente, con sus ojos inundados en lo que parecían lagrimas, nuevamente un comportamiento inusual en alguien tan alegre como Gio, pero aquellas circunstancias lo habían llevado a su límite — Y decirles que ayude a acabar con aquellos que nos separaron desde el comienzo… — Analizó entre murmullos la situación, traicionar no era algo que él haría, pero la vida ya lo había traicionado más de una vez… Era momento de tomar las riendas de su propia vida y hacer algo egoísta por primera vez — Acepto… Yoshida-sama — Dijo, estirando su diestra. Sus ropajes estaban cubiertos de sangre, algo que no soportaba, odiaba la sangre, odiaba estar cubierta en ella, era desagradable y anti estético, sin embargo no tenía más que esperar para que eso termine de una vez y por todas. — Bien, finjamos que no ha sucedido nada entonces. — le dijo éste, dándole la mano y apurándolo a levantarse. — Reunámonos con Seijin. — El arlequín asintió y siguió al morocho fuera de aquella morgue.


Spoiler:
Armas:
* Violín de Guerra
* Shurikens x4
* Lanza (Arma entregada por el Feudo)
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)

Stat's:
* Ninjutsu: 2
* Taijutsu: 2
* Genjutsu: 6
* Velocidad: 5
* Resistencia: 6
* Fuerza: 1

Off:
Disculpen la demora!
Todo lo roleado con Yoshida esta abalado por Nemuri, no vayan a creer que manipulé al Señor Feudal Sin permiso xDD

Referencias

Ryoma :: #ffff00

Saludos!
Gio Ptery
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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

Mensaje por Rol Master el Mar Nov 24, 2015 9:00 pm

Shinka & Thorfinn

Los mercenarios de Tetsu Rinri avanzaron con voluntad inquebrantable. Sus ánimos no flaquearon al vislumbrar las figuras de sus dos oponentes que como leviatanes se irguieron en defensa de los suyos. En el aciago campo de batalla, contraatacaron en cólera implacable.

El retumbar de tambores inundaba la escena, que el caos de lejanos de guerreros y perdidas almas no conseguían ocultar, imponiéndose como los mercenarios de Tetsu Rinri habían hecho sobre aquel feudo.

El primero de ellos, áureo Inuzuka, su espíritu tan claro como su piel, inició la estrategia en contra de aquellas dos figuras. Se ocultó en la pequeña nube causada por la transformación de su compañero canino para entrar en la tierra. Murasakiro, el joven que por lo que parecía había optado por no iniciar el combate, observó al potente remolino acercarse con violencia a él, pero no encontró en el panorama al can del joven que lo atacaba. Se previno para el desastre, creando una corta cadena de sellos.

Entretanto, el ferviente soldado de Tetsu Rinri atacó a Seitô, el enemigo que empuñaba una espada. Éste no tuvo reparos en esquivar ambos golpes ya que pudo prever el ataque mientras el marionetista ponía en juego su armamento, simplemente retrocedió con apuro para alejarse del alcance de los ataques y luego encorvó la marcha por el flanco contrario al de su compañero. Desde ese camino que tomó, comenzó a arrojar las mismas estacas que había arrojado antes hacia el invocador de las marionetas.

Al mismo tiempo, lucha de los otros dos continuaba. La figura de Murasakiko aulló al sentir un objeto similar a una daga clavarse a su pie – pero ésta sólo le presentaba una seguridad – el enemigo que buscaba estaba justo bajo suyo. Por lo tanto, el ataque que había iniciado antes, en tanto viera al remolino avanzar, no sería desaprovechado en absoluto. Ése ataque había levantado una ancha estaca de rocas que se elevó frente a él, que se había agachado para tocar el suelo e invocar dicha extrañeza. Tal cubría el frente y parte de los flancos del hombre para resguardarse del ataque del contrario, pero también había afectado las áreas alrededor de Murasakiko, que se habían elevado y hundido en la cólera que debía provocar la energía del hombre en el entorno. Quien fuera que se ocultara bajo la tierra, habría sufrido el temblor de la peor manera que podría sentirse. En tanto al compañero que coordinó aquel ataque con él, debería encargarse de esquivar otros varios pináculos de roca que se elevaron en dirección a él.

Entre el desorden y el clamar de las voces desesperadas, una sombra serpenteaba apoyándose entre los escombros. Zerseia se veía gravemente herida, se sostenía uno de sus brazos al caminar. Desde lejos observaba el campo de batalla, pero estaba demasiado alejada como para prevenir a los jóvenes. — Tengo que advertirles… — apenas susurró, pero en el momento, se desplomó de rodillas al suelo.

* * *

Gio

Mientras el feroz combate del primer grupo de mercenarios se llevaba a cabo, en la mazmorra en la que se había convertido aquel castillo Giovanni se había encontrado con un duelo diferente. Un duelo de palabras con el mismísimo Yoshida, para no pertenecer al igual que otros al montón de cadáveres que los soldados de Tetsu Rinri y su comandante habían apilado.

Por lo visto, habían convenido cierto trato. Giovanni traicionaría a Meiko y Yoshida le perdonaría la vida. Para la suerte del pequeño arlequín, este no había afectado al resultado de la guerra en absoluto, porque de ser otra esa realidad… probablemente no hubiera tenido tanta suerte.
Ambos marcharon hacia el salón donde se encontraba Seijin, quien ahora estaba sentado en el suelo recibiendo atención médica.

— ¿Y esto? — habló Yoshida, algo sorprendido de ver al titán de su feudo herido. — No podíamos esperar que no tengan oponentes fuertes. — respondió el hombre, chistando por las heridas que los médicos sanaban en sus piernas, brazos y en su pecho. Un corte profundo se marcaba de un lado a otro del tronco del hombre. — Por suerte está todo en orden.

— ¿Está todo en orden? — se repitió Yoshida, voz ante la cual no respondieron en la comunicación todos los generales.
En la distracción, un salvaje que aún se mantenía con vida creyó aprovechar la situación y se abalanzó contra el feudal, empuñando una katana.




Spoiler:
Perdonen que no posteé antes, pero la verdad me costó un huevo pensar el post jajaja
 
Enemigos
Murasakiko
Murasakiko:
Estado: Levemente Cansado
Rango: Chuunin
Especialidad: ¿????
Elemento: Doton
Stats:
Ninjutsu: 12
Taijutsu: ¿??
Genjutsu: ¿??
Velocidad: 15
Fuerza: 5
Resistencia: 15
Técnica oculta revelada: (no es que se haya revelado justamente, pero para que no haya dilemas con las reglas)
Doton: Kage Bunshin (土遁・影分身, Elemento Tierra: Clon de tierra):
El ninja crea un clon de tierra, después de realizar una serie de sellos, que es capaz de manipular las técnicas de la naturaleza Doton, del nivel del ejecutor, y utilizar el manejo de armas. Al tener una gran resistencia puede aguantar una cantidad de dos golpes. Se puede crear un máximo de un clon en Gennin, dos en Chunnin y tres en Jounnin y Sannin.
Elemento Tierra: Movimientos Tectónicos (土遁・地動核, Doton: Chidōkaku)
Una vez realizada una serie de sellos, el usuario pone las manos en el suelo y esto le permite alterar rápidamente la tierra en los alrededores, otorgándole la capacidad de bajar o subir el suelo en la zona circundante, permitiéndole crear agujeros gigantes o elevaciones en el suelo en un instante. El tamaño de la zona afectada no ha de superar un radio de veinte metros en Chunnin, treinta metros en Jounnin y cincuenta metros en Sannin, así como las profundidades y elevaciones producidas por el usuario alcanzan un máximo de diez metros en Chunnin, veinte metros en Jounnin y treinta metros en Sannin. Ésta técnica puede servir para la creación de trincheras o la evasión de ataques. La zona que es trasladada no se ve alterada, es decir, la vida vegetal, animal y las personas que allí se encuentren conservan su misma posición. En caso de que el jutsu sea usado a gran escala, solo puede usarse tres (3) veces por combate.
Aclaración: El jutsu no es usado a gran escala. Solo afecta una zona.
Jutsu Oculto: x1
Seitō
Seito:
Estado: Levemente cansado
Rango: Chuunin
Especialidad: Kenjutsu
Elemento: Raiton
Stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 15
Genjutsu: 5
Velocidad: 15
Fuerza: 7
Resistencia: 15
Seishin’ha (精神刃, Hoja de Temple). Turno 2/3
Sin la necesidad de un arma, el ninja concentra chakra en las palmas de sus manos creando una especie de aura de color rojo en forma de pico. La misma tiene capacidades semejantes a las de una espada de corto alcance, lo que permite a esta técnica provocar profundos cortes en la piel si se acierta un golpe. Esta arma etérea también puede ser lanzada en forma de espinas con un diámetro de treinta centímetros y grosor de diez centímetros. Generalmente se la utiliza como recurso auxiliar si se ha perdido la empuñadura del arma principal. Dura un total de tres turnos y no permite el uso de más técnicas que requieran del chakra.
 
 
Conteo de técnicas (según resistencia)
Thorfinn:
Thorfinn:
Resistencia: 8
Jutsus base: 5 técnicas
Bonus por resistencia: +2 técnicas
Total: 7 técnicas posibles.
Ocupados: 3 técnicas
Restantes: 4 técnicas.
Shinka:
Shinka:
Resistencia: 3
Jutsus base: 5 técnicas
Bonus por resistencia: +1 técnica
Total: 6 técnicas posibles.
Ocupados: 2 técnicas (1.-Proyectil de Dios [ya que se describe que usa chakra del usuario] & 2.-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1])
Restantes: 4 técnicas.
Cualquier desacuerdo me avisan y edito.
 
Gio
Gio:
Gio anda conversando para que no lo maten, así que por el momento no anda peleando.
Nuevo mapa de posiciones (Shinka+Thorfinn):
Para complementar el post del combate.
Inventarios y estados:
Thorfin:

Thorfinn: Pendiente* - Si logra salir tranquilo del contraataque, estará medianamente cansado. De lo contrario, estará herido, con varios moretones y cortes. Se sentirá cansado por el daño, pero nada que no le permita continuar el combate.
Maki: Pendiente* - Si no se golpea de lleno contra el muro, estará en buen estado. De lo contrario, estará levemente herido por el golpe.  
• Makibishi x 20
• Cascabeles x1
• Kunais x5
• Shurikens x10
• Arma Ninken
• Dagas x2(Arma escogida del armamento feudal)
 
Shinka:
Estado: Pendiente* - Tiene que esquivar el ataque. Si no lo esquiva, será herido por los proyectiles y quedará cansado y herido, pero podría continuar con el combate. Si lo esquiva, se encontrará medianamente cansado y sin daños.
-Marionetas de combate.
*Venenos (Controlados por dispensadores dentro de las marionetas).
*Caja de madera en su espalda (depósito de sus marionetas).
-Dos puñales (entregados por el feudo).
 
Gio:
Estado: En buen estado.
* Violín de Guerra
* Shurikens x10 [-4] = x6
* Lanza (Arma entregada por el Feudo) [En la maleza fuera de la torre]
* Ropas de arlequín (exactamente igual al avatar)
 
Ref:
# A60606 :: Taiga Yoshida
# BC1B59 :: Zerseia
# 1B81BC :: Rorin
# B8C142 :: Teiko
# BC5B1B :: Seijin
 
Turnos:
Thorfin
Shinka
Gio
 
Rol Master
avatar


http://www.narutolegendsrol.com/

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Re: 6º Examen Chuunin :: Throne of Lies

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