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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

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The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Itazura Sennyukan el Jue Oct 29, 2015 1:33 pm

Una nueva apariencia y nuevos motivos para seguir manteniéndose en el país del fuego; tras los sucesos en el país del rayo noto que también deseaba un arma, pero no una tan poco practica como la que vio en aquella oportunidad, siempre odio las armas que constaran simplemente de un palo de madera con una piedra dura en la punta y eso es lo que pensaba de las Katana y Lanzas, pero no le molestaban siempre y cuando abarcaran algo más que simplemente agitar sin sentido de un lado a otro, al menos en eso se reducían sus pensamientos. — Aunque esto no parece exageradamente practico. — Musito observando el arma que había adquirido comprándola por unas cuantas monedas a los mercaderes más ocultos de las calles principales, el arma era un Kusarigama, una hoz con cadena que incluía un peso en el extremo final de la cadena. — Aunque supongo que si pongo practica a lo que he observado. — Murmuraba poco convencido de si mismo, se refería a que el vendedor le hizo un par de demostraciones de sus usos, nada demasiado extraño o exagerado, el contrapeso era un “Todo el trabajo” y la hoz era la “Acaba lo hecho” mientras que la cadena era el “Medio para un fin”, todo bastante bien pensado por el creador de aquel diseño, admirable en realidad pero algo confuso en combate si no se es sagaz en la medida correcta.

Mientras caminaba por las calles acomodo el arma de nombre “Utsubyo” en la medida de su cintura colgando la hoz de su lado derecho, la cadena a la que estaba unida pasaba por la parte trasera extendiéndose 50 centímetros y luego se hallaba unida a los 3 metros restantes colgados a su lado izquierdo, no eran molesto para ser cargados aunque las cadenas hacían un ligero sonido que irritaba conforme más tiempo lo oías. — Es aquí, sigue sorprendiendo lo enorme que es. — Aclaro observando el dojo de entrenamiento público que se hallaba en la capital, normalmente nadie lo usaba ya que los shinobis prefieren no mostrar sus habilidades y los ciudadanos no se sienten tan llamados por la disciplina por lo que 5 o 6 personas lo frecuentaban o al menos así era en los días que Itazura iba llegando. Entro no siendo reconocido por nadie, aunque el conocida de vista a varios de los que se hallaban ahí, visitantes constantes de hecho, pero el motivo de que ni tomaran en cuenta su identidad se debía a que era una completamente distinta a la que acostumbraban a verle; Cabellera larga de tonalidad rojiza que se amarraba en una cola de caballo la cual caía un poco más por debajo de la mitad de la espalda, piel cálida como las arenas pero tersa, a excepción de una cicatriz que se marcaba en la mejilla derecha, orbes de color marrón claro, su vestimenta era un Yukata de parte superior azul y parte inferior blanca, junto con unas sandalias simples y poco más que agregar que sea realmente relevante.

Avanzo desde la puerta 30 metros dentro adentro del patio observando un espacio perfecto que se extendía en una planicie de 80 metros cuadrados, en todo el centro de la misma había un pequeño lago con abundante agua que ocupaba unos 20 metros de radio aproximadamente. No había utilería de entrenamiento, era lo que escaseaba normalmente, pero también quería decir que no había obstáculos que interrumpieran con un entrenamiento libre y fluido, era esto lo que hacía sentir a Itazura que el lugar indicado para practicar los movimientos de su arma de tanta extensión era el espacio en el que se hallaba ahora mismo. — Que comience pues. — Dijo soltando la extensión de cadenas con su mano izquierda y la hoz con su derecha tomando una posición firme de combate. — Primero se gira el contrapeso… sin perder el equilibrio con la fuerza constante. — Empezó siguiendo lo que su voz susurraba girando poco a poco el peso primero a su lateral izquierdo y poco a poco lentamente por encima de sí. — Luego dirige el contrapeso a tu rival intentando… — Y en ese instante observo que no habia nada ante el, tampoco obstáculos, pero sobretodo personas. Se enfadó, dejo caer el contrapeso fuertemente en el suelo, giro su cabeza brusquedad y observo a la entrada bramando intensamente. — ¿Eh, alguno de ustedes tiene ánimos de cooperar? — Su irritación era notable lo que hacía que varios de los presentes no dirigieran una mano en ayuda. — Malditos bastardos cobardes ¿Tienen miedo de morir en manos de un jodido aprendiz? Esto da asco, en serio. La gente de este país me da cada día más repugnancia. — Pensaba descontroladamente yéndose de sus motivos, ahora mismo tendría que considerar otras opciones posibles, como usar un clon, tal vez ¿Pero era aquello factible? Lo dudaba, solo lograría cansarse mucho mas rapido y perder tiempo de productividad. Ahora mismo el joven shinobi se cagaba en todos los ancestros de aquellos cobardes, claro una exageración que traía su humor impaciente pero no dejaba de ser un pensamiento verdadero. Tomaba su tiempo para pensar que hacer a continuación pero no llegaba a nada completamente beneficioso, mientras mas pensaba mas pasaban los minutos y se iba el valioso tiempo.


Tecnica Usada:
Mokuton: Henge no Jutsu (Elemento Madera: Jutsu de Transformación):
Esta técnica actúa como cualquier técnica de transformación, aunque casi que de forma perfecta. El usuario realiza una serie de sellos de manos y tras apoyar las manos en el suelo, un montón de ramas emergen del suelo para rodear al usuario formando un capullo, y luego de un instante, el capullo se rompe para dar lugar al usuario con su nueva transformación.
Esta es una técnica de transformación casi perfecta, ya que al ser observada con un dojutsu no se sabrá distinguir la diferencia (siendo una transformación a nivel celular y al estar el usuario recubierto de chakra un Byakugan o un Sharingan no podrán dar con la diferencia). Sin embargo, la voz del usuario no podrá ser cambiada.
Esta técnica gasta una técnica al ser creada, y luego no gastará más chakra con el pasaje de los turnos. Sin embargo, contará como una de las tres técnicas que se pueden activar por turno, obligando al usuario a luchar únicamente con dos técnicas por turno si esta se mantiene esta técnica activa.


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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Hozuki Taiyō el Lun Nov 02, 2015 1:45 pm

Hacía ya un tiempo que el joven natural del país del agua rondaba la las calles de la capital de la hoja ya que los rumores de que su abuelo se encontraba en aquél lugar habían venido a sus oídos hacía ya bastante tiempo. No es que los rumores viniesen de personas de dudosa confianza, sino que venían de gente del pueblo a la que Taiyo había visto interactuar con su abuelo hacía bastantes años por lo que todo aquél rumor le hizo pensar que aquellas palabras podrían tener algo de razón y que debería invertir su tiempo es buscar a aquél hombre que le cuidó desde pequeño además de que fue el que le había entrenado en las artes ninjas, aunque nada más lejos de la realidad, aquél viaje le serviría para desarrollarse como persona y como shinobi más allá de todo lo anteriormente descrito.

Después de aquél extenuante y largo viaje, y después de tener que atravesar el angosto mar montado en diferentes tipos de transporte marítimo tales como un barco de mercancías o una galera en la cual tuvo que remar para que su viaje pudiese llegar a su fin, el joven chaval de dorados ojos llegó a su destino. El caso es que el muchacho no hizo todo eso más que para encontrar a una persona importante como lo era su abuelo y seguía sin darse cuenta de que lo que quería aquél hombre el día que, a ojos del muchacho de cabellos azulados, le abandonó no era otra cosa que hacer que el muchacho madurase, creciese de forma sana y natural y que se curtiese en la vida además de la artes ninjas que con mucho amor y cuidado le había enseñado.
A pesar de lo largo que había sido el camino y de lo cansado que se encontraba en aquellos momentos, el muchacho sacó fuerzas de flaqueza y se dirigió a la capital del lugar para así, y de una vez por todas, buscar a su abuelo el cual se encontraba en paradero desconocido. Lo primero que hizo al llegar al lugar fue dirigirse a un pequeño hostal en el que hospedarse y así poder descansar del duro viaje. Seguidamente a aquello el muchacho comenzó a buscar a la persona la cual le habían comentado que había visto al hombre que buscaba en los alrededores más las pistas eran tan sumamente vagas que por más que buscase el joven usuario del Suiton, no consiguió más que encontrar simples ancianos que no hacían nada más que negar con la cabeza que conociesen al hombre en cuestión o que simplemente se encogían de hombros al desconocer la identidad del anciano que buscaba el muchacho. Cuanto más buscaba el joven más se frustraba ya que, a pesar de las vagas descripciones de aquél hombre que estaba buscando, muchos ancianos vestían igual y vestían de formas casi idénticas cosa que hizo que el muchacho, con todo el dolor de su corazón, tuviese que cesar en sus intentos por encontrar al hombre que había visto a su abuelo en aquél país.

Pensamientos turbios rondaban el corazón del muchacho que no dejaba de sentirse instigado a seguir buscando por su conciencia que no dejaba de repetirle una y otra vez todo el largo y arduo camino que había seguido hasta llegar allí y que no debía, bajo ningún concepto, dejar de ningún modo de buscar a aquella persona a la que quería tanto. Sin embargo, su cabeza era un mundo aparte que hacía que el corazón apenas tuviese la fuerza necesaria para hacer que el muchacho obedeciese a sus designios ya que, al fin y al cabo, sólo era un joven solitario y desamparado lejos de casa, sin conocer a nadie, sin apenas dinero para subsistir y con el alma por los suelos al ver que su única esperanza era prácticamente nula y que todo su viaje no había servido de absolutamente nada. Lo único que le hizo permanecer en aquél lugar por un tiempo más fue que el único sitio el cual no había registrado fue el dojo de la ciudad y que quizás, de alguna forma o de otra, allí encontraría a aquél hombre que tanto ansiaba encontrar para que le diese respuestas sobre el paradero de su anciano abuelo.
Una vez llegó a dicho lugar, se encaminó hacia el interior donde no encontró a ninguna persona que practicase algún arte ninja ya que al parecer eso era algo privado y que no se debía mostrar al resto para así no dar pistas a los rivales de cómo eran los movimientos de uno y como actuaba en caso de necesitar emplear la fuerza, por lo que ni el mismo se dedicó a entrenar. Una vez entró en el patio interior del dojo el muchacho comenzó a observar con atención a todos los que allí se encontraban esperando de algún modo que el hombre al que buscaba estuviese allí, y sin embargo, no encontró nada por lo que se limitó a caminar en dirección al pequeño lago central de aquél lugar para hidratarse ya que no lo hacía desde que llegó al lugar.
Mientras el muchacho se acercaba al pequeño lago central, escuchó el sonido de unas cadenas que no hacían más que chocar los eslabones unos con otros dejando un sonoro y metálico ruido que se apaciguaba con la distancia que mantenían el dueño de la cadena con el joven Hozuki. Seguidamente detrás de aquél joven que portaba un extraño utensilio de guerra con cadenas, entró un ruidoso y anciano hombre que se limitó a sentarse en el suelo y observar a todo aquél que se hallaba en el lugar. Mientras el joven Taiyo se dedicó a introducirse en el agua y a diluirse en ella, el muchacho que portaba las cadenas con armas en cada extremó se molestó porque nadie quería ayudarle. Ante aquella queja del joven de rojizos cabellos, Taiyo decidió por aburrimiento y por pasar el rato ayudar a aquél joven que portaba una extraña arma que últimamente se había visto mucho y que al parecer se estaba poniendo de moda; todo parecía estar preparado para que el joven del país del agua practicase con otro muchacho y así conocer cómo y para qué servía aquél extraño instrumento. Con la idea de ayudar en mente, el joven de cabellos azules, comenzó a solidificarse bajo su propia voluntad mientras comenzaba a caminar en dirección al joven pelirrojo hasta que fue detenido por el puñetazo del anciano cascarrabias que había entrado hacía ya un rato. –Por fin te encuentro Hozuki, tú me pagarás todo lo que el anciano Hozuki rompió en mi tienda- Espetó el anciano al joven que no sabía cómo reaccionar ante semejante situación ya que por una parte se sentía emocionado de encontrar al anciano que había visto a su abuelo y por la otra parte no sabía cómo tratar a aquella persona que parecía encontrarse de los nervios. A pesar de aquello, y fomentado por el hecho de que el muchacho no reaccionase de forma rápida, el anciano prosiguió con su enfado: -Un anciano de tu clan apareció hace meses en mi restaurante de pescado y rompió una mesa y unos cuantos platos- Gritó el anciano de una forma muy seria ya que al parecer aquello era verídico –Y cuando me enteré que uno de su clan lo estaba buscando y rondaba por la capital decidí que esa persona me lo pagaría todo. Aunque nunca pensé que fuese un muchacho como tú- Se limitó a comentar el anciano con extrañeza ya que Taiyo no aparentaba mucha edad.

Ante tal situación, y preso de sus deseos, el joven de morados mechones dio dos pasos para atrás en dirección al lago para tocar levemente con la palma de su mano la cristalina cantidad de agua y sólo la levantó en el momento que creyó oportuno para lanzar un potente hilo de agua que aprisionó al anciano atando sus brazos a su espalda y haciéndole perder el equilibrio. Con el extremo de aquél hilo aún en la mano, el joven comenzó a caminar en dirección al anciano para agarrarlo por el cuello y apretarlo contra el pasto que crecía en el lugar: -Muy bien, ahora vas a decirme todo lo que sabes sobre mi abuelo, ¿Estamos?- Se limitó a preguntar el chaval encolerizado y lleno de rabia ante la escena que el anciano dependiente de un restaurante le acababa de mostrar en aquél lugar. –No me hagas daño, por favor.- Exclamó el anciano al borde del llanto. –Sólo sé que un anciano que hablaba en nombre de su clan se molestó y me insultó diciendo que mi pescado no era fresco- Balbuceó el anciano mientras Taiyo aflojaba el hilo de agua que había creado con anterioridad mientras se reía a carcajadas. –Típico de mi abuelo. Venimos de un clan de pescadores, ¿Sabes?- dijo el muchacho con aquella pregunta retórica. –Es lógico que se molestase si le vendiste pescado pasado en lugar de un buen ejemplar fresco. Es algo que se nota y para alguien que ha dedicado su vida a ello es normal que sea un insulto- Concluyó el joven que le propinó un puntapié en el trasero al anciano mientras le hacía gestos de que se largase de aquél lugar mientras intentaba dejar de reír. Una vez que el anciano dejó el lugar, el joven comenzó a divagar en voz alta: -Al final venir aquí no ha merecido la pena, ese tipo no sabía nada sobre el paradero del abuelo. Ah!- Exclamó mientras hacía un gesto con sus manos en el cual daba un puñetazo a su otra mano que estaba puesta de forma perpendicular al suelo. –Yo me había levantado del agua para practicar con aquél chaval y su arma- Exclamó el muchacho que comenzó a mover la cabeza hasta que vio a quién quería ver, y mientras caminaba en su dirección, se fue presentando al pelirrojo. –Buenas tardes. Espero no haberte asustado, mi nombre es Taiyo- Explicó Taiyo con una sonrisa- Antes te he oído hablar sobre entrenar con tu arma y yo estaría encantado de entrenar contigo. Pero con una condición muy clara: no me mates- Soltó el joven que remató su frase con una nueva y sonora carcajada seguida de una risa amigable.

Técnica utilizada:
Suiton: Mizu no muchi (水の鞭, Elemento agua: Látigo de Agua.):
No se necesita la realización de sellos para esta técnica, pero si se requiere una fuente de agua cercana. De las manos del usuario, o de una fuente de agua próxima, se genera un látigo que tiene la capacidad de atrapar una extremidad del rival. La fuerza del látigo es mayor si es creado desde el rival. Puede ser acompaño de un jutsu raiton para herir seriamente a quien esté aferrado.
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Itazura Sennyukan el Mar Nov 03, 2015 2:04 am

Nadie se ofrecía, la paciencia del joven llegaba a su clímax y probablemente se hubiera retirado de no ser por la cantidad de acontecimientos inesperados que se dieron de repente. Primero se dio la manifestación de un muchacho que emergía directamente del agua, la misma que se hallaba pisando el joven de cabellera roja, cosa que le dio una ligera sensación de escalofríos y un pizca notable de nervios, motivo por el cual se movía lentamente 10 metros hacia la derecha, a las orillas fuera del agua. — ¿Qué mierda acabo de ver? — no escatimaba en sincerar su opinión, aunque lo expresaba mentalmente aun observando lo que seguía pasando. El joven parecía acercarse a Ita pero las palabras de un anciano que apenas se hacía presente de la nada le llamo la atención de forma bastante drástica al mencionar a otro ancestro, detalles que le eran desconocidos al simple espectador que mantenía en hiatus su entrenamiento.  

Otra escena no pasaba inadvertida en la que se veía el uso de el joven sobre el elemento de agua, algo que no sorprendía en absoluto a Ita, verle salir del agua le adelantaba este suceso, aunque los usos que se le dieron a la especie de látigo de agua creado sí que eran súbitos. — Al carajo. — musito observando al joven y el anciano en su acalorada discusión que fue más lacónica de lo que se esperaba.

Aquellas imágenes eran como observar el drama mismo de una obra teatral escrita exclusivamente para el deleite de la oscura comedia que solía animar al ahora pelirrojo Itazura. Un joven de cabellera azul y características que normalmente se delatarían calmadas estaba degradando públicamente la dignidad de un anciano que parecía solo saber balbucear excusas y lamentos. — Tengo que aguantar la risa. — pensó, incluso soltó la cadena por un momento para llevar la mano a la altura de su boca y tapar la mitad de su rostro que contenía intensamente una carcajada que podría explotar en un instante inesperado. La improvisada presentación pareció durar unos majestuosos minutos, hasta que al final el hombre se vio retirado por obra y gracia de un puntapié en sus posaderas, en aquel momento solo como un humilde espectador quiso aplaudir imparable pero no lo hizo, aun así eso no negaba que estaba extasiado en alegría por lo observado, el joven de cabellos azulados quien recibía todo crédito seguramente no podría entender el logro que había conseguido ante los ojos del actualmente sonriente Itazura.

Por último el joven hizo un par de gestos y soltó palabras al aire marcando cierta desconformidad con lo que recién le había sucedido, aunque Ita estaba más ocupado intentando aun no reírse que no le presto demasiada atención solo escuchando torpemente una que otra palabra al azar. — Ya, contrólate. — Retiro la mano que cubría su semblante y se inclinó para recoger el peso, en la mismo instante recordó por lo que había venido, procurando volver a eso. El joven de cabellera azul en un momento determinado empezó a dirigírsele a Itazura presentándose formalmente. — Ah, descuida... todo lo contrario. — tosió ligeramente aclarando un poco su voz y camuflando una que otra carcajada escurridiza en su garganta. — Ah, claro! Buenas, me llamo Izaru. — parecía ser la primera vez en un largo tiempo en que el Senju lograba presentarse alegremente sin fingir la sonrisa amigable en su semblante, todo debido a un agradable rato que se le pudo proporcionar en un par de minutos, aun siendo así mantenía su identidad oculta por una ligera y precavida desconfianza al contrario.

¿Entrenar? — y entonces recordó nuevamente que era lo que lo había llevado allí. — Mierda, es verdad a eso venia yo. — se le escapaba de la boca aquella última frase delatando lo enormemente distraído que estaba disfrazándola inmediatamente con una torpe sonrisa ingenua que solo lo dejaría un poco más en ridículo. — Por supuesto, justo eso necesitaba. Pero estoy entrenando esta arma ¿Estás seguro que quieres enfrentarme sin poseer una? Puedes tomar cualquier arma de la bodega y venir aquí. — propuso afablemente mientras señalaba la puerta a la bodega dentro del dojo.

Aun  como si aceptaba tomar un arma tanto como si no las acciones y palabras del pelirrojo serian exactamente iguales. Ita Colgaria brevemente la hoz y el peso en los laterales de su cintura, realizaria una muy breve secuencia de sellos y luego volveria a tomar el arma rápidamente en forma defensiva y empezando a girar el peso.  — Te sedo el primer ataque, pero ten cuidado. — desde la espalda del joven empezaria a notarse una pequeña aura de chakra que emanaba tenuemente y en su rostro habría una confianza desbordante. — Y tranquilo, no habrá matanza, esperemos tu tampoco llegues a considerar matarme.


Mantencion: Mokuton: Henge no Jutsu.
Jutsu oculto x1

Arma:
• Kusarigama, Utsubyō egao | 锁镰, うつ病笑顔 •
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Hozuki Taiyō el Miér Nov 04, 2015 9:22 pm

Mientras la carcajada del joven de azulados cabellos aún resonaba en el ambiente, el muchacho al que el joven había decidido ayudar comenzó a hablar y a explicarse diciendo que su ayuda era lo que necesitaba y, además de aquellas palabras disfrazadas con una leve e inquietante sonrisa, invitó al joven usuario del Suiton a que se dirigiese a la estancia del dojo donde se guardaban las armas y así, en caso de que Taiyo aceptase aquella condición, entrenasen en igualdad de condiciones; cada joven portando un arma y entrenando el uno contra el otro en una amigable y apacible pelea de entrenamiento en caso de que todo se desarrollase como la seda y circulase por los cauces normales. Ante semejante invitación de entrenar en igualdad de condiciones, y debido a la buena educación que el abuelo de Taiyo le había enseñado y mostrado dese que el joven era pequeño, este aceptó la proposición con una amplia sonrisa y sin dudarlo un momento se dirigió de forma presta hacia el lugar donde se encontraban las armas del dojo.
Después de aceptar la proposición de aquél chaval que acababa de conocer y que se había presentado con un nombre un tanto extraño, pero que a Taiyo le pareció normal ya que él era extranjero en esas tierras, el muchacho que anteriormente había golpeado a un anciano impertinente, se dirigió sin prisa alguna y con cierta parsimonia hacia el lugar donde  se encontraban guardadas las armas del dojo de la capital. Nada más llegar a la primera puerta había que girar a la izquierda hasta el fondo del pasillo y una vez allí tomar la salida de la derecha y continuar hasta encontrar una puerta doble decorada con motivos orientales en un color dorado muy maltratado por el tiempo. Al llegar, Taiyo estiró su mano izquierda para agarrar el borde de la puerta de estilo oriental, moverla a un lado y cerrarla de golpe tras de sí haciendo que todas las acciones que realizase el joven quedasen completamente escondidas a ojos ajenos y una vez oculto, realizó una serie de sellos y comenzó de una vez por todas a buscar un arma decente que le sirviese para entrenar con aquél joven y poder defenderse de sus cadenas, su hoz y su peso todo a la vez y sin perecer en el intento.

Lo primero que hizo el joven fue acercarse a un montón de katanas que yacían en el lugar, inertes por propia naturaleza, y cubiertas por una fina capa de polvo que parecía decir que aquellas afiladas y elegantes armas no habían sido utilizadas en bastante tiempo. El joven agarró una de ellas, la desenfundó y pudo comprobar del porqué del no uso de aquellas espadas orientales: el filo de katana tenía muchas mellas, producto de los múltiples usos que se le dieron en un tiempo no muy lejano. Por ese motivo, y que parecía que estaban un poco pegajosas debido a la humedad y al polvo del lugar, el joven dirigió la mirada hacia una caja donde se encontraban diversos tipos de armas de corto alcance, algunas con filo y otras sin él. Las primeras armas que reconoció el muchacho fueron unos sai que a primera vista le parecieron útiles para intentar a entorpecer a la cadena y defenderse de la hoz y del peso pero luego le pareció que debería tener demasiada pericia a la hora de utilizarlos ya que si actuaba sin precisión podría darse por derrotado antes incluso de intentar hacer nada. Al lado de aquellos sai se encontraban varias tonfas, pero éstas presentaban el mismo problema que generaba el usar un sai contra el arma de aquél chaval; se debía ser muy preciso a la hora de utilizarlo, su rango era muy limitado y había que defenderse con una rapidez tan alta que el joven no estaba seguro de poder ejercerla en el combate que se avecinaba por lo que, de nuevo, siguió en su búsqueda de armas. Mientras seguía intentado encontrar un arma que le sirviese en aquella campaña, encontró una diversidad muy dispar de útiles de batalla pero a todos y cada uno de ellos les fue encontrando mil y una pegas para no agarrarlos y salir a pelear ya que no las tenía todas consigo y no le apetecía mucho hacer el ridículo delante de un grupo de desconocidos en un país ajeno a él en el cual se encontraba desamparado.

Casi cuando toda esperanza de encontrar un arma en condiciones de utilizarla y que le sirviese para enfrentar el arma del joven pelirrojo, el muchacho peinado con una coleta y con el flequillo hacia atrás dio una patada sin querer a un objeto metálico que inundó el lugar con su sonido gracias al eco que producía una estancia como aquella prácticamente vacía y deshabitada. Cuendo el joven miró hacia sus pies pudo contemplar como una gruesa cadena se encontraba infringiendo su espacio personal por lo que se agachó para retirarla del camino y guardarla apropiadamente más esta le dio una agradable sorpresa; no era una simple cadena. Aquél estilo de cadena tenía un nombre, que no era otro que Manrikigusari o lo que es la mismo una larga cadena con un peso en cada extremo y ésta en concreto tenía una punta afilada como un cuchillo con una forma de romboide tridimensional y en el otro extremo una gran bola que pesaría lo suyo. Al sostener aquél arma, al joven se le iluminó la mirada y sin vacilar un momento se quitó el abrigo para poder agarrar el arma con sus dos brazos. En un principio pensó en hacerla pasar por su espalda y hacerla circular por sus mangas para así poder desplegar cada extremo de la cadena por sus brazos más cuando se quiso dar cuenta, la cadena se partió por la mitad, o eso le pareció al joven. Al parecer, aquellas cadenas estaban atadas de alguna forma entre ellas por dos brazaletes que encajaban a la perfección el uno con el otro. El muchacho pensó durante un instante, se puso de nuevo el abrigo, y en cada brazo se ató un brazalete para después enrollar las cadenas a sus antebrazos.

Después de aquello, se dispuso a llegar a la parte descubierta del dojo para encontrarse con su compañero de entrenamiento que permanecía allí con su extraña arma. Una vez el joven su situó a unos escasos diez metros de su, en esta ocasión, rival comenzó a explicar del porqué de su tardanza –Siento haber tardado tanto, es que no encontraba nada que realmente me sirviese para este entrenamiento pero parece que ya he encontrado algo y es bastante curioso- Exclamó el joven mientras se sorprendía de que su acompañante le cediese el primer turno. –Muy bien, si así lo quieres empezaré con esto yo, que también quiero practicar con mi Manrikigusari- Exclamó el muchacho a la vez que estiraba de forma violenta su brazo derecho para dejar ver un trozo de la cadena, la que tenía una bola en el extremo, y con unos rápido movimientos de muñeca hacía girar la cadena formando una ilusión de escudo al producirse el movimiento de ésta. Mientras intentaba aguantar el ritmo de su brazo derecho, comenzó a correr hacia su rival hasta aproximarse a unos escasos 2-3 metros de este cuando extendió su brazo izquierdo dejando caer al suelo el resto de la cadena con el extremo puntiagudo que comenzó a arañar el suelo para un segundo después lanzarlo hacia su rival. –Supongo que puedes detener esto, ¿No?- Esgrimió el muchacho mientras intentaba apuntar con su cadena hacia aquél muchacho que en esta situación sería su rival.


Jutsu Oculto x1
Arma utlizada: ->Manrikigusari.
Manrikigusari:
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Itazura Sennyukan el Dom Nov 08, 2015 4:01 pm

Tras el ofrecimiento del joven de cabellera roja su contrario acepto gentilmente y se dirigió en búsqueda de un arma adecuada para el entrenamiento cosa que dejaba a Itazura complacido gratamente y en una espera impaciente que delataba su deseo por comenzar lo más pronto posible. — Me pregunto ¿Qué tan efectiva será esta arma? Esto es algo completamente nuevo, ni siquiera el maestro de mi infancia me menciono algo al respecto. — cuestionaba entonces lo bien que le podría salir cada movimiento que le explico el mercader recordando un poco su complejidad en determinadas situaciones, era razonable sentirse ligeramente nervioso pues un error en un combate le podría llevar la vida o una herida intratable. — Ya, para algo estoy aquí. — pensó para calmar la nube de negatividad que llegaba a su cabeza, su semblante ahora se mantenía circunspecto y una vez dejada de lado la cómica situación de hace unos instante pudo concentrarse en su cometido.

El tiempo transcurrió, tiempo que Itazura simplemente uso para pensar brevemente en sus acciones siguiente, las técnicas que podría usar e incluso impresionar un poco a su contrario con jutsus propios que se ingenió a diseñar por su cuenta pero claro, todo era muy situacional y dependía también de que arma traía por lo que ninguna parte de su plan tenía un detalle especifico. — Ya ha pasado algún tiempo. — dijo a si mismo ya un poco agotado y el sol no ayudaba demasiado, por suerte logro divisar la silueta de su compañero de entrenamiento que se acercaba sin portar arma alguna. — ¡Eh! ¡Tanto tiempo! — bramo sarcásticamente, aunque era en un sentido jocoso. — ¿Dónde está tu arma al final no lograste encontrar algo de tu estilo? — el mismo se explicó calmadamente dejando claro los motivos de su tardanza y afirmando de que en efecto si traía un arma consigo, la cual no era visible en ese momento.  

Con palabras y la compañía de un brusco movimiento de su brazo el joven de cabellera azul rebelo su arma la cual le recordaba demasiado a la misma Kusarigama y claro esto se debía a que constaba de una larga cadena sostenida por su brazo la cual de inmediato vio como empezaba a girarse de la misma forma en que el pelirrojo lo hacía solo que el contrario usaba su mano derecha. — Vaya, esto me intriga. — no pudo evitar soltar una sonrisa ante aquel momento inesperado, su oponente decidió batirse en un combate de entrenamiento con igualdad de condiciones, algo que inesperadamente ameritaba recibir respeto o vergüenza, pero a Itazura solo le era interesante. Sin embargo había algo que añadir a esta particular herramienta en manos del enemigo y era ¿Poseía entonces un arma más en el brazo izquierdo? Era una posibilidad y algo de lo que serse precavido.

Teniendo como aviso únicamente sus rápidos movimientos el joven de cabellera azul corrió dirigiéndose a Itazura con obvias intenciones de atacarle desde uno de sus flancos, las posibilidades se reducían al derecho dado que era el que se hallaba desprotegido cosa que pudo certificarse al notar como un arma caía desde el brazo libre del rival. Pero el aura que emanaba a espaldas del joven Itazura afortunadamente no eran un adorno a la vista, pronto el mismo reacciono liberando una nueva cadena de chakra rojizo que se movilizo desde el costado derecho moviéndose para proteger del ataque al joven pelirrojo. La técnica se dirigiría al frente de Itazura y se enredaría con el arma del rival para eventualmente jalarlo aún más cerca, a menos que este se soltara de las cadena. De haber logrado el jalón que el contrario se acercarse una segunda cadena de chakra saldría desde el mismo costado anterior para golpear al rival en el torso empujándolo hacia el suelo gracias a la fuerza que estos tenían al chocar. — Madre mía, eso es arriesgado. — comentaría y a su vez usaría el contrapeso para dirigirlo hacia el propio contrapeso del rival chocándolo y evitando la potencia que les proporcionaba el giro para procurar evitar algún movimiento que pudiera afectar la ofensiva ya planteada.

Todo dependería de los movimientos del rival, quien debería esquivar de alguna forma los distintos golpes dirigidos desde variados puntos y a su ves retomar la ofensiva, aunque de cualquier forma Itazura estaba ligeramente confundido de lo que lograra hacer y de si debería realmente usar la hoz en el momento en que su oponente bajara su guardia. — Esto es bastante delicado de entrenar… — tras unos instantes de haber aparecido las cadenas las mismas desaparecerían inevitablemente habiendo al menos cumplido su cometido inicial. — ¿Qué dices? ¿Te gusto esa técnica? Se que mencione armas pero esta técnicas es el principal motivo por la que esta arma fue mi elección, hacen una sinergia bastante importante. — agrego orgulloso de su creación y su idea, algo que ni siquiera podría derrumbar una idea negativa por parte del contrario.

Mantencion: Mokuton: Henge no Jutsu.

Jutsu Oculto Revelado.
• Ninpo, Dākukomedī no jutsu | 忍法 ダークコメディー, •
Arma:
• Kusarigama, Utsubyō egao | 锁镰, うつ病笑顔 •

PostData:
1) Los nombres de las tecnica y arma tienen link al post de creacion, para que sepas de ellas :B
2) por aqui te dejo mi perfil con mis stat para que tengas referencia a mi rapidez / destreza de nin y etc
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Hozuki Taiyō el Lun Nov 09, 2015 5:08 pm

De forma imprudente, el joven muchacho de azulados cabellos se lanzó completamente sin pensárselo ni un momento hacia su rival, sin intentar cuidarse más que por su brazo derecho en el cual oscilaba de forma bastante simple una parte de la cadena; la que portaba el lado redondo de ésta. A medida que el muchacho se iba acercando a su rival, más se iba cerciorando de que su ataque kamikaze era una locura de proporciones bíblicas y así fue lo que le pasó ya que su ataque se vio completamente mermado por el contraataque rival ya que el muchacho de rojizos cabellos alzó su chakra generando una extraña cadena con anecdóticos motivos que se enredó en la que Taiyo había lanzado con su brazo izquierdo impidiendo que el ataque del muchacho oriundo del país de agua acertase en su objetivo y frustrando su ataque inicial en aquella pelea.

De aquella manera, los dos muchachos quedaron enganchados por su cadena pero aquella situación no dudaría mucho más de lo que uno de los dos querría ya que sin vacilar ni un solo instante, el otro joven comenzó a tirar de las cadenas que anteriormente se habían quedado enganchadas haciendo que el joven que iba peinado con una coleta se acercase irremediablemente hacia su rival de forma que quedase completamente a merced del pelirrojo ante sus inminentes ataques. –Mierda, esto es un problema. Si no se me ocurre algo pronto este muchacho me va a dar una paliza bastante seria- Pensó el joven usuario del Suiton mientras tenía que dar leves pasos hacia el frente si no quería perder el equilibrio y por ende caer al suelo lo que ocasionaría una visible y flagrante falta de habilidad y sobre todo de dignidad.

A medida que el muchacho se acercaba a su rival viendo coartada su libertad, un nuevo ataque de su rival le sorprendería y le haría caer irremediablemente al suelo dándose, en el caso en el que llegase a tocar el suelo, un fuerte golpe al impactar contra la fría e inerte tierra del lugar. Al parecer, desde el mismo costado desde el cual el rival del joven había lanzado su cadena de chakra, acababa de lanzar otra de forma inesperada para el peli azul que le golpeó irremediablemente en el pecho y le hizo caer al suelo mientras veía como la cadena que su rival había creado golpeaba el contrapeso de su cadena y la hacía descender. Después de aquello, el muchacho pelirrojo sin morderse la lengua, lanzó una frase en cierto tono desafiante que hizo que Taiyo intentará contestar de forma sagaz, sin perder las formas e intentando adecuar cada palabra que esgrimía:- Bueno, esto es un entrenamiento y hay que probar de todo además de no olvidar que hay que divertirse, ¿No?- Escupió el muchacho mientras caía hacia el suelo, o eso es lo que parecía porque a escasos  centímetros de que el cuerpo del muchacho alcanzase a rozar el suelo se esfumaría dejando en su lugar un pedazo de rama que acababa de traer una repentina ráfaga de viento proveniente de unos árboles situados fuera del dojo que el joven de azulados cabellos habría intercambiado con su cuerpo y apareciendo al parecer detrás de su rival. De aquella forma y aprovechando que lo más seguro es que su rival no se esperaría aquél movimiento que un ninja experto habría adivinado a la primera, Taiyo aparecería detrás de su objetivo y lanzaría sus cadenas hacia las muñecas de su rival intentando atarlas e impedir reacción alguna mientras el joven muchacho proliferaría unas cuantas palabras sueltas producto de la emoción que le embargaría en aquél momento: -Por lo que parece todos tenemos nuestros trucos y triquiñuelas-.

Seguidamente de aquello, el muchacho de oscuras uñas aprovecharía que estaría detrás de su compañero de entrenamiento y que podría tener las manos de este sujeto detenidas y que por ende su cuerpo no podría realizar muchos movimientos para lanzar algo que a él le gustaba llamar “Moco Pegajoso” que no consistiría en otra cosa que en lanzar una cierta cantidad de agua imbuida en chakra que haría que en cierta medida su rival se quedase medianamente pegado al suelo impidiendo que se moviese mucho de allí y fuese más fácil esquivar sus movimientos. –Así podrás entrenar mejor tu arma y demás, ¿No te parece?- Diría el joven Taiyo ante esa hipotética situación mientras intentaría retirar sus cadenas de las muñecas de su rival en el supuesto de que le hubiese podido agarrar anteriormente.


Sigo utilizando mi arma ->Manrikigusari.

¡Jutsu Oculto revelado!
Reemplazo de Cuerpo:
Jutsu Reemplazo de Cuerpo (変わり身の術, Kawarimi no Jutsu)
Es un Ninjutsu el cual permite al ejecutor del mismo cambiar de lugar o sitio con otro objeto como un tronco, un animal o incluso un ser vivo a su alcance. Se utiliza para poder esquivar un ataque y a la vez confundir al rival, haciéndole creer que ha acertado su ataque y de esa forma poder atacarlo por la espalda o huir del lugar. El jutsu es activado cuando el ejecutor recibe un golpe, el cual es envuelto en una pantalla de humo dejando atrás al remplazo. Esta técnica solamente se puede utilizar si el ejecutor no está inmovilizado o atrapado. Para hacerla se debe especificar con anterioridad que se ha realizado sellos de manos o preparado un jutsu (Es decir, deben hacer un jutsu oculto, especificar el mismo al final del post y luego, recién, en el otro turno se aplica su uso). El ejecutor del jutsu no podrá cambiar de lugar con el cuerpo del oponente, solamente con un clon del mismo. Es un jutsu que consume mucho chakra al ser realizado para ninjas inexpertos.


Jutsu Utilizado:
Elemento Agua: Campo de Jarabe Atrapante (水遁・水飴拿原, Suiton: Mizuame Nabara)
Es un jutsu en donde el usuario escupe agua de alta viscosidad, gracias a la infusión de chakra en el agua, destinado a una superficie de amplio alcance. Esta corriente de líquido pegajoso puede utilizarse para formar una trampa adhesiva que puede inmovilizar a una persona. Tiene como objetivo reducir el área de actividad del enemigo y de esta forma tomar el control sobre el campo de batalla. El alcance normal de esta técnica es normalmente de unos pocos metros, cinco para ser exactos. Pero si el jutsu es preparado, es posible hacer un estanque entero de jarabe que varía dependiendo de la cantidad de chakra empleado en la técnica. Para prevenir ser atrapado en el jutsu, es necesaria la canalización de chakra en los pies, de antemano, que permite andar sobre éste sin inhibiciones. Sin embargo, solamente aquellos que tengan conocimiento del jutsu, o que manipulen la naturaleza, pueden realizar dicha acción (ojo con el metarol). El radio o extensión del estanque tiene un máximo de alcance por rango para la adaptación del rol, estos son: Diez metros para Gennin, veinte metros para Chunnin, treinta metros para Jounnin y cincuenta metros para Sannin. Para la realización de este jutsu es necesario hacer sellos.
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Itazura Sennyukan el Miér Nov 11, 2015 12:25 pm

Si ha de haber algo que sea conocimiento obligatorio para el entrenamiento de aquellas armas podría probablemente ser una norma que es de vital importancia para los shinobis del pasado, presente y del futuro “Las cadenas no son nada útiles para el sigilo” eso esto, una simple norma, si llevas cadenas debes olvidarte de ser una simple sombra, serás localizado por cualquiera que tenga un oído medianamente decente, sobre todo si te le encuentras a escasos 3 metros. Esta norma de logística ahora afectaba al compañero de entrenamientos del joven Ita quien aparentemente ocupo una sustitución de las que se aprenden en la academia básica. — Maravilloso, pero... — el sonar de las cadenas a espaldas del pelirrojo delataban la presencia de Taiyo, eso, o habrían muchas cadenas de moda por el dojo y eso era mucho menos probable.

El único movimiento por el que se vio guiado Ita fue girar hacia la dirección de donde provenía el ruido para usar de forma convencional su arma optando por una pose defensiva que levantaba ligeramente su brazo a la altura de la parte superior del torso. El movimiento de las cadenas de su contrario se dirigía hacia sus muñecas, aunque solo podría alcanzar a una de ellas, la izquierda, más la derecha estaba fuera del alcance de su lanzamiento. — Un movimiento indudablemente astuto. — Mantuvo la calma absoluta, pero esto era bien pensado. — Me toca. — no paso de unos pocos segundos de haber sido sostenida su muñeca y mientras hablaba el joven pelirrojo se vio tragado por la tierra de una forma horripilantemente literal. La técnica ninja tragaría al usuario, pero viéndose sostenido este por medio de una cadena el contrario también se vería jalado, una de las pocas opciones que tenía era soltar el arma, la segunda era dejarse llevar o quizás usar fuerza bruta para sostener el cuerpo de Itazura en aquel movimiento, todos eran casos demasiado complicado de elegir, sin duda el joven de cabellera azul tendría que elegir o formular su propia solución.

Si el joven no era interrumpido notablemente durante su técnica saldría inmediatamente a 5 metros por detrás de donde se había sustituido el contrario, de esta forma, de Taiyo no haberlo jalado tendría aun una posición ventajosa. Suspiro, realmente aquel movimiento lo había cansado un poco, pero una afable sonrisa se dibujaba en su semblante, estaba entusiasmado. — Deberíamos usar más nuestras armas a partir de ahora. — soltó un par de carcajadas ante su propio comentario. — ¡Te has pasado con el Kawarimi! — dijo recordando el uso del mismo, no había impuesto reglas pero veía injusto que este fuera usado en un entrenamiento honorable, cosa que no parecía ser, ambos estaban usando triquiñuelas bastante sorpresivas.  

Luego de aquello el Senju procuro recoger la larga cadena que había dejado suelta al haber sido atada la mano que las sostenía y eventualmente la colgaría de su lateral izquierdo, al igual que su Kusarigama. — Intenta atacarme con tus cadenas, vamos ¡Prueba mas mis reflejos! — vocifero con extrema confianza esperando retomar debidamente el combate.

Tecnicas Usadas:

Mantencion:
Mokuton: Henge no Jutsu.
Tecnica Usada:
Doton: Moguragakure no Jutsu (土遁・土竜隠れの術, Elemento Tierra: Jutsu de la Ocultación como un Topo):
Sin la necesidad de realizar sellos, el ninja puede introducirse en la tierra, haciendo un agujero en ésta, y trasladarse por ella sin dificultad alguna. Esta técnica es muy útil para huidas rápidas. El usuario puede detectar a sus rivales estando bajo el suelo a pesar de no poder ver lo que ocurre en la superficie. No es posible realizar otros jutsus mientras se está oculto bajo la tierra.
Jutsu Oculto.
Arma:
• Kusarigama, Utsubyō egao | 锁镰, うつ病笑顔 •
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Hozuki Taiyō el Miér Nov 11, 2015 3:51 pm

Después de realizar un simple kawarimi, que no fue otra cosa que usar un señuelo para, aprovechándose de un movimiento rápido unido a la distracción ocasionada por la rama, reaparecer justo detrás del compañero de entrenamientos del joven usuario del Suiton que fue más listo que el muchacho en esa acción, el muchacho de con coleta se dio cuenta de que había cometido un error. En el preciso instante en el que el joven se movía con sus cadenas sujetadas por sus manos, no cayó en la cuenta de que estas, a pesar de que él se moviese rápido y que el rival no debería estar pendiente de aquello, estas harían ruido y por lo tanto su posición quedaría al descubierto antes de que pudiese sorprender a su rival. Pero para darse cuenta de todo, el joven de azulados cabellos tuvo que errar en su movimiento permitiendo que su rival reaccionase con tiempo a su siguiente movimiento sin mucho apuro y sin perder esa aura mística a la par que enigmática que cubría el cuerpo del joven peli rojo.

La intención del joven Taiyo no era otra que la de lanzar sus cadenas, una por brazo, y atar a su rival impidiéndole el movimiento para de esa manera lanzar un jutsu al suelo que atraparía al rival y le obligaría a permanecer allí pegado prácticamente haciéndole un poco más lento, mermando su capacidad de esquivar golpes, jutsus o algún ataque de las cadenas y obligando al joven de oriental vestimenta a limitarse mucho a la hora de realizar ataques ya que su rango de ataque se vería gradualmente disminuido. Pero, como todo en esta vida ya que si tienes el más mínimo error tu rival lo aprovechará en tu contra para aplastarte, debido al error del joven Taiyo de no enredar las cadenas sobre sus brazos para de aquella manera amortiguar el sonido de estas, su rival pudo escuchar desde que flanco iba a atacar el muchacho y organizó su ofensiva girándose hacia aquél lado por el cual el muchacho iba a aparecer y, con una actitud un tanto defensiva alzaría levemente su brazo derecho impidiendo que la cadena izquierda del muchacho alcanzase su objetivo y quedase inerte hasta que su momentáneo dueño hiciese un movimiento de retirada para así, volver a contar con aquél extremo de la cadena de nuevo en su poder en pos de un nuevo ataque. Pero contrariamente con su otro extremo, la cadena derecha del joven foráneo del lugar, si pudo lograr su objetivo de agarrar o aprisionar el brazo izquierdo del compañero de entrenamientos de Taiyo y este, lleno de una euforia pasajera que no tardó en evacuar su cuerpo respondió en tono sarcástico hacia sus propios pensamientos que no dejaban de atormentarle con un simple “No tienes ni idea de usar unas cadenas, volvamos a casa”: -¡Bien!, ya parece que puedo usar esto de alguna forma- Pensó el muchacho que se sumergió tanto en sus pensamientos que no le dio tiempo apenas de reaccionar al ataque de su rival, que sin previo aviso alguno, fue tragado por la tierra a pesar de que estuviese atado. El hecho de que estuviese atado por una de las cadenas que el joven Taiyo portaba en sus brazos hizo que el movimiento del joven de introducirse en la tierra ocasionara un tirón de una gran potencia que hizo que el despistado muchacho de morados mechones cayera, esta vez si, de forma abrupta hacia el suelo: -¡Mierda!- gritó para sus adentros el muchacho –Tengo que soltar la cadena de su brazo si no quiero ser devorado vilmente por la tierra- gimió para si mismo el joven mientras hacía un movimiento que le permitiese librar la cadena del brazo de su rival que anteriormente había agarrado.

Consiguió librar la cadena de la atadura que le había realizado a su compañero de entrenamiento pero aquello no le supuso ningún alivio ya que aquel extraño muchacho, el cual no se había presentado, había sido tragado súbitamente por la tierra y se desconocía por dónde iba a salir para realizar su próximo ataque. Ante aquella situación, el muchacho de azulados cabellos que sólo había llegado a aquél lugar buscando a un ser querido, se encontró confuso pero sobre todo anonadado. Lo primero era que no sabía por qué estaba en aquél lugar combatiendo aunque fuese de entrenamiento contra un joven desconocido y lo segundo es que con cada movimiento que realizaba él mismo, veía como su rival lo esquivaba con gracia o contraatacaba de forma que todo lo que hiciese el muchacho quedase en papeles mojados, nunca mejor dicho.

Ante la desaparición de su rival el muchacho no supo cómo reaccionar ante nada hasta que este apareció a 5 metros del pálido muchacho que apenas se dignó a mirar a la cara a su rival mientras intentaba reincorporase y erguir su cuerpo para proseguir con el entrenamiento. -¿Cómo lo haces?- esgrimió el joven Taiyo ignorando todo lo que el otro muchacho le había comentado anteriormente esgrimiendo e incitando al usuario del Suiton a usar más su arma en vez de otro tipo de técnicas. -¿Cómo haces para ir siempre un paso por delante?- escupió el muchacho de azulada cabellera mientras completaba la acción que había iniciado anteriormente de ponerse en pie y, mientras comenzaba a enfocar a su rival que aunque se encontrase cerca después del golpe sufrido la cabeza de Taiyo aún no se había asentado correctamente, prosiguió con su discurso. -¿Qué hay que hacer para anticiparte a tu rival de esa manera? Me siento estúpido cada vez que hago algo y tiene el mismo impacto que el aleteo de una mariposa- musitó el joven que comenzó a entrecerrar los ojos mientras su mirada se iba posando sobre el frío y yermo suelo del lugar.
Súbitamente, y lleno de la cólera producida por un combate en el que no estaba haciendo nada de forma correcta, el joven Taiyo comenzó a realizar una serie de sellos mientras gritaba mirando hacia el suelo y se inclinaba sobre una rodilla apoyando su brazo en el suelo para realizar un nuevo ataque.- ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿POR QUÉ?- Clamó el joven muchacho en un tono tan alto que hasta los dioses le oirían. Ciertamente aquella era algo muy raro en el muchacho que prefería estar alegre y calmado todo el tiempo pero que, en aquella ocasión y fomentado por su novatez, sucumbió a la rabia de sentirse completamente inútil en combate.
De aquél modo, y completamente encolerizado, el muchacho crearía gracias a su chakra un muro de agua de proporciones considerables a 3 metros de su propio cuerpo situándolo entre él y su rival. Una vez realizado aquél jutsu, el joven avanzaría hasta situarse prácticamente frente al muro de agua que poco a poco iba perdiendo fuelle para vislumbrar la silueta de su objetivo y lanzar una de sus cadenas, concretamente la derecha, hacia el tobillo de su rival de forma que pudiese agarrarlo, estirar de la cadena usando las dos manos y haciendo acopio de las furas que le quedasen, tirar de su rival para, con un poco de suerte, lanzarlo unos metros a la derecha y saciar de algún modo la rabia que tenía dentro de él haciendo que gradualmente se calmase un poco.



Sigo utilizando mi arma ->Manrikigusari.

Técnica Empleada:
Suiton: Suijinheki (水遁・水陣壁, Elemento Agua: Muro de Agua):
Una vez realizada una serie de sellos, el usuario hace uso de una fuente de agua existente para elevarla con una fuerza tremenda. Esto causa que el agua rodee al usuario, proporcionando una defensa muy abarcada que no deja punto ciego. La fortaleza de este jutsu dependerá del chakra que se empeñe en el mismo y de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el creador de la técnica posea. El usuario podrá ver lo que ocurre fuera del muro, lo que es una gran ventaja porque le permite al ejecutor de la técnica pasar a su siguiente jugada. Una vez que el ninja alcance el rango Jounnin, y posea un cantidad de stat Ninjutsu sobre quince (+15), podrá expulsar este jutsu a presión por su boca y de esta manera formar el muro de agua con una variante diferente.

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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Itazura Sennyukan el Miér Nov 11, 2015 7:22 pm

Ver sus movimientos hacer un efecto perfecto le llevo una gran satisfacción y alivio al pelirrojo quien cada vez aprendida más sobre mantener la calma en las situaciones de riesgo, sobreponiendo un pensamiento ante un movimiento. — Perfecto. — fue su pensamiento tras entender que su rival le habría soltado antes que ser engullido por un agujero negro a algún lugar desconocido para el, eso era inteligente, pero podía notarse que esta había caído abruptamente en el suelo, de ahí que se levantara lentamente del mismo para luego dirigir palabras que no ofrecían respuestas a lo dicho por Ita, cosa que lo desconcertó claramente y le hacía preguntarse qué estaba pasando. — ¿Qué dijiste? — pregunto incluso con un ápice de preocupación en su mirada, el sujeto había cambiado drásticamente en su tono, su semblante, todo era distinto acompañado de un aura invisible de sentimientos particulares. — No es como que lo hiciera adrede, hay mucha gente allá afuera superiores a nosotros. — el tono que acompañaba a estas palabras era serio, el Senju ahora tenía en crecimiento un cierto rencor hacia lo que observaba pues su contrario aparentaba sentir lastima de si mismo. — Que penoso ¿Es eso envidia? No puedes simplemente racionalizar un poco e idear tus propios métodos. — no pudo evitar soltar esa frase dejándose llevar por la actitud que solo su apariencia compartía, mas no su verdadero yo, quien quería pisotearle aun mas si era posible.  

Lo que se podría presenciar era que cual danza de aficionados; uno que sabe tan solo dar un giro más que su compañero sería suficiente para considerarle un escalón por encima, al menos esa era la mentalidad que ocupaba su contrario, sus bajas de ánimos a una frustración evidenciada no podrían dejarlo más claro. — Pero era de esperarse, después de todo, en realidad nadie está por encima de este príncipe. — menciono en su mente, sin la intención de perder su papel principal. Observo detenidamente los movimientos de su contrario quien solo miraba a su alrededor, el agua, delatando quizás algo a futuro, cosa que el Senju no discernió en totalidad hasta que vio las manos juntarse e identifico los sellos de manos. — Maldita sea, no de nuevo. — se percató de que se hallaba rodeado de agua y dio saltos hacia atrás forzosamente, sin demasiada destreza pero con precisión justa para guardar una nueva distancia de 8 metros a su rival. — No, los ataques por sorpresa desde el agua son jodidamente populares. — bramo inconscientemente al observar la silueta de su enemigo a través del agua que ya empezaba a descender por si misma.

La imagen era clara, mostraba un movimiento agresivo de su rival que dirigía sus cadenas hacia donde anteriormente estaba posado el joven Itazura, algo que probablemente tenia intensión de atraparlo o incluso herirle. — Ahora estas desquiciado, fuera de tus cabales, eso me irrita mucho. — dijo rudo y con franqueza en cada  palabra, su expresión de ceño fruncido no podría dar mejor compañía y ejemplo de su desprecio hacia las emociones de ninja oponente. — Y pensar que me caíste bien. — entonces su mano derecha emano chakra y formo rápidamente una figura reconocible, la de un arma pequeña que era accesible, un kunai de tonalidad completamente carmesí, un aura lo bañaba haciéndolo perceptible en cualquier ambiente. Inmediatamente al poder sostener aquella arma no dudo en lanzarla hacia el costado del rival, procuraba darle en el brazo, pero sería fácil de esquivar por lo que le resultaba una distracción adecuada. Agrego sellos de manos para manipular el suelo en un radio de 5 metros por debajo de su oponente haciéndolo lodoso de forma de que el enemigo resbalara por el mismo, callera en el fango y se le complicara retomar una posición de combate. — Me canse, creo que este combate debería acabar aquí mismo. — sería lo último en musitar si su rival caía en esa sencilla trampa, de no ser así probablemente algo de respeto se podría guardar y el combate podría continuar, dependiendo de la reacción de su contrincante.

Realmente todo aquello era indeseable, creía que este sujeto era diferente a la mayoría de la escoria que rondaba por el mundo shinobi, solo era una equivocación; su pensar calmado, su actuación principal, todo era una fachada más, era un ser común, frágil como una hoja. Itazura esperaba que estuviera equivocado y que fuera solo una comedia oscura, chiste negro sobre los sentimentales que no toleraban nada, esperaba poderse reír de tan estúpida actuación y que el contrario no quedaran tan por debajo como lo hacía. — Pero así son todas las personas, débiles. Así son los plebeyos. — pensó, puesto que no había remedio para los mas humildes y esta coyuntura era una buena prueba del punto que el Senju quería demostrarle al mundo, evidenciarlos en su estupidez.

Tecnicas Usadas:

Mantencion:
Mokuton: Henge no Jutsu.
Jutsu Oculto Revelado:
• Ninpo, Tan'ya gōsuto | 忍法 鍛冶ゴースト, •
Tecnica Usada:
Elemento Tierra: Flujo del río de tierra (土遁・土流大河, Doton: Doryū Taiga)
Después de haber realizado una serie de sellos, el usuario puede transformar la base sobre la cual el enemigo está parado en un río de lodo para que éste pierda el equilibrio. Esta técnica puede ser muy útil debido que da unos segundos para actuar mientras que el rival se encuentra desequilibrado. La extensión y rapidez del río de barro dependen del chakra que se le aplique a la técnica.
Arma:
• Kusarigama, Utsubyō egao | 锁镰, うつ病笑顔 •
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Hozuki Taiyō el Vie Nov 13, 2015 9:17 am

Durante un breve espacio de tiempo, el joven de azulada melena, se dejó guiar por sus instintos más básicos y arremetió inútilmente contra su rival de forma descontrolada. En aquél momento, el joven Taiyo sintió rabia al comprobar de primera mano cómo había gente más fuerte que él y que se la había encontrado de buenas a primeras lo que ocasionó aquella pérdida de papeles completa por el muchacho. En un principio, su ataque iba bien dirigido ya que levantó un pequeño muro de agua entre él mismo y su rival marcando las distancias e impidiendo que el joven de rojizos cabellos tuviese oportunidad de ver qué es lo que haría Taiyo en ese entonces. De ese modo, el joven del país del Agua observó atentamente el desconcierto de su rival y ante semejante situación, lanzó una de sus cadenas para agarrar un pie a su compañero y lanzarlo lejos de lugar; lo que venía siendo un enfado mayúsculo y la forma en la que al joven de morados cabellos se le ocurrió apaciguar de alguna manera más no todo fue como lo había planeado.
En un primero momento parecía que el joven rival de Taiyo no se iba a mover del lugar y que recibiría el ataque del muchacho dirigido hacia su tobillo sin mayor dilación pero nada de eso ocurrió. El joven rival del muchacho de la coleta estuvo muy despierto en todo el combate y muestra de ello fue que nada más percatarse de que no podía ver a través del muro de agua de Taiyo, comenzó a saltar hacia atrás unos 8 metros para distanciarse de cualquier golpe que el muchacho pudiese lanzarse. Y así fue como Taiyo lanzó su cadena hacia el tobillo de su rival y falló por mucho. Las palabras del joven de asiática vestimenta no ayudaron mucho al oriundo del país del agua ya que comenzó a enrabietarse más hasta que llegado a un punto cesó de todo movimiento, quedando completamente inmóvil en el suelo observando a su adversario.

-Vaya, por lo que parece he perdido los papeles- atinó a exclamar el muchacho mientras observaba sus manos incrédulo. –Hacía muchísimo tiempo que no me enfadaba tanto ya que no soy una persona que se altere mucho, ¿Sabes?- Exclamó el joven mientras se sentaba en el suelo con las piernas cruzadas formando la posición del loto. –Creo que me he enfadado tanto ya que  hace mucho tiempo que no medito y últimamente con todo esto de encontrar a mi abuelo me ha afectado mucho- Concluyó el chaval mientras se quitaba las muñequeras que portaban las cadenas y las arrojaba hacia atrás a unos 15 metros de su persona. En aquél instante, el muchacho de áureos ojos comenzó a entrecerrarlos y a meditar durante unos escasos segundos hasta que escuchó a su rival hablar sobre lo que le irritaba de su ser y que en un principio le había caído bien y abrió los ojos de forma simple para ver como su compañero de entrenamiento lanzaba un extraño kunai que había formado con su chakra y se lo lanzaba al pálido joven.
Cualquier persona en su sano juicio habría intentado esquivar un objeto filoso arrojado por otra persona hacia su cuerpo más el joven Taiyo permaneció inalterable e impertérrito ante semejante escena. En aquél instante el joven no tenía miedo a nada ya que se dio cuenta de cuál era su situación en aquél entrenamiento y cuáles eran las opciones que le quedaban por lo que encajó el impacto del kunai en su hombro sin mostrar ápice de dolor, más sólo atinó a soltar una pícara frase hacia su compañero de rojizos cabellos: -Pensaba que nos habíamos puesto de acuerdo para no matarnos, pero por unos centímetros casi lo haces- Exclamó el joven Taiyo sin pizca de emoción en su palabras.

Aquellas palabras parecieron motivar al compañero del joven que realizó una serie de sellos para hacer que el suelo donde Taiyo se encontraba se transformase en un pequeño rio de fango donde cualquier movimiento se vería mermado y las capacidades físicas de cualquiera serían puestas a prueba y el cual tragó al joven que portaba una coleta que permaneció en aquella posición del loto hasta que el ataque cesó.

Una vez el ataque de su enemigo terminó, el joven Taiyo comentó la jugada sin mostrar ningún tipo de emoción: -Vaya, ese último ataque me ha hecho bastante daño. Te felicito por ello.-Comentó Taiyo mientras se ponía en pie de forma un tanto costosa para proseguir explicándose ante su rival mientras se sacudía la tierra del traje: -La verdad es que hay una diferencia entre tú y yo ya que a mí me falta más experiencia en el campo de batalla, cosa que tú has demostrado tener y eso es algo que te honra. Más mi camino no acaba más que comenzar y me gustaría enfrentarme a ti de nuevo algún día- Esgrimió el chaval mientras se dirigía a recoger las cadenas que había utilizado en el entrenamiento para devolverlas a su legítimo sitio. Una vez las recogió se dio media vuelta y se dirigió hacia su rival para terminar su actuación con una frase que dirigiría hacia el joven que permanecía en aquél lugar: -Me mantengo firme en mi decisión de combatir de nuevo contra ti algún día. Pareces buena persona- Culminó el joven Taiyo que se puso en marcha en dirección hacia el lugar donde había encontrado sus cadenas.
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Re: The crazy red & the quiet blue [Taiyō].

Mensaje por Itazura Sennyukan el Vie Nov 13, 2015 12:02 pm

Aquello entonces era como una simple ida de los cabales, así de sencillo. El enemigo pareció enfurecerse tras fallar irremediablemente su último ataque con las cadenas y con la ayuda de las palabras que Itazura agregaba su raciocinio iba en picada, al menos hasta que llego a un punto límite de retorno en el que su actitud fue la misma que al comienzo. — No me creo lo que estoy viendo. — pensaba mientras observaba a su rival hablarle con serenidad absoluta queriendo retomarse a si mismo. Se sentó en el suelo con una particular pose, de allí empezaba a seguir hablando y comerse todas y cada una de las ofensivas que les eran lanzadas como si no les fuesen a hacer daño, algo extremadamente inesperado y sin lugar a duda innecesario. — Pero muévete, has algo, subnormal. — el kunai afortunadamente no fue dirigido a su corazón y solo impacto en su hombro, a lo que su rival añadía una frase que debería ser sínica cuando poco. — Ahora es mi culpa que el tipo decidiera sentarse en puto suelo y hacerse el santo. — razono para sí mismo. Su contrario también se dejó atrapar fácilmente por el fango pero fue inalterado, el ninja ni se inmutaba.

Ah, que jodido. — expreso vulgarmente ante aquella escena que no quería comprender, fue tan ilógico que causaba intrigas incomodas de formular. — Yo te veo vivo, sangrando, pero vivo. — dijo como si aquello fuera digno de gratitud, tampoco era la idea llegar a los extremos de causarle dolorosas heridas pero la idea del lanzamiento era distraer y que de cualquier forma la puntería de Itazura no era tan buena para atinar tan precisamente, cosa que si logro. — Hombre, que tampoco es que fuera adrede, tú te sentaste en el suelo a pensar en que-se-yo. — excuso al motivo de sus movimientos, aunque a sus adentros consideraba que no debería.

Aquel sujeto no tenía ni una pizca de condescendencia, no sabía en lo que estaba, dejarse atacar así era imprudente y bien pudo haber muerto si uno de mis ataque hubiera sido mortales con la intención de que este los esquivara, por suerte para el contrario nada fue de esa forma y termino lo más a salvo posible. — Define daño. — dijo algo jocoso, aunque el chiste era para sí mismo y su propia comprensión. El joven empezó a profetizar de lo que había aprendido a lo largo del entrenamiento relacionando la falta de experiencia. — No soy precisamente un veterano, pero te tomo la palabra. — dijo con humildad en su exterior puesto que en su cabeza rondaban otras palabras. — O talento puro. — sonrió ligeramente. — Honrar no sé si sea la palabra adecuada, pero te tomo la palabra. — si fuese un honor ser como es sus padres aun lo tendrían bajo su cuidado, aún faltaba demasiado por aprender para tener ese “titulo” de “honorable”.

El muchacho de cabellera azulada no dudo ni un instante en mencionar que desearía combatir nuevamente con Itazura, hizo énfasis incluso, algo que resultaba grato para el Senju debido a que podría ver si el propio joven avanzaba en su camino ninja y alcanzaba a pelear contra Itazura de formas más iguales alcanzándose en la experiencia de batalla. — Supongo, debes controlar esos arranques de malhumor, es lo único que te diré, no te lo tomes a mal. — fue lo suficientemente afable con esa frase como para no ser considerado un insulto, aunque bien podría preocuparse su rival de interpretarlo adecuadamente. No sabía si volvería a ver a ese sujeto pero estaba seguro de que si pasaba habría un cambio bastante drástico y tendría que estar preparado para ello, si es que no quería ser destrozado. — No soy del todo bueno. — soltó con franqueza observando al muchacho su empedernida sonrisa de mejilla a mejilla. — Pero no soy malvado tampoco. — dejo una pausa ante esa frase y aclaro su voz para volver a dirigírsele. — Espero poder encontrarte y probar nuestras habilidades en un situación adecuada. — le parecía prudente añadirlo, no desearía que si lo encontraba fuese un enemigo al cual asesinar, pero de ser asi ¿Lo mataría? La duda estaba en el aire y podría ser respondida. Como último movimiento el muchacho realizo un único sello de manos y se esfumo en una cortina de humo repentina. — Hasta entonces. — fueron las palabras que se dejaron en el viento. Ahora el joven estaba a decenas de metros fuera del dojo, se traslado a un negocio cercano y entro al mismo para pasar un poco el tiempo. — Estoy agitado. — pensó dejando que de su cuerpo escaparan jadeos constantes símbolos, junto a su sudor, de su  notable cansancio.

Tecnicas Usadas:
Mantencion:
Mokuton: Henge no Jutsu.
Tecnica Usada:
Jutsu de Cuerpo Parpadeante (瞬身の術, Shunshin no Jutsu)
Es una habilidad básica en todos los ninjas que se basa en mover el cuerpo a altas velocidades para desplazarse cortas o largas distancias a una velocidad casi imposible de ver. Para un simple observador pareciera como si la persona se hubiera teletransportado en una nube de humo para ocultar sus movimientos. Esto se logra mediante el uso de chakra para vitalizar el cuerpo y de esa forma permitir que el mismo se desplace a velocidades extremas. La cantidad de chakra que se utilice en esta técnica dependerá de la distancia recorrida con la misma. Esta técnica no puede ser utilizada en un combate, pero si puede ser utilizada para huir de uno. Los ninjas inexpertos no pueden desplazarse grandes distancias.
Genin: Cualquier parte del mismo lugar en donde se encuentra.
PostData:
Lineas totales: 295.
Arma creada: 45 de 45.
• Kusarigama, Utsubyō egao | 锁镰, うつ病笑顔 •
1º Tecnica creada: 60 de 60.
• Ninpo, Dākukomedī no jutsu | 忍法 ダークコメディー, •
2º Tecnica creada: 50 de 50.
• Ninpo, Tan'ya gōsuto | 忍法 鍛冶ゴースト, •
Entrenamiento +2 Ninjutsu 140 de 120.
Itazura Sennyukan
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