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Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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The Waiter and The Harlequin (Rol social)

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The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Lun Nov 30, 2015 6:17 am

Sorprendentemente, aquella noche hacía frío. No solía salir tan tarde a la calle y parecía que esa noche en particular se tornaba un poco más fría de lo habitual. Para variar no llevaba más ropa de la que había considerado necesaria (mi usual traje de trabajo, el cual era casi el de un camarero), así que estaba tiritando a ratos. Por suerte, acababa de salir del trabajo, y aunque la casa donde estaban Yuki y mi familia estaba lejos, era cuestión de tiempo que llegase, más tarde o más temprano.

Las calles, que bullían de vida durante el día estaban ahora prácticamente abandonadas, solo destacando algún que otro comercio que alumbraba la calzada, seguramente, debido a que estarían cerrando la caja del día. Parecía que yo no era el único que trabajaba duro y eso me motivaba a ir contento a casa. Eso, y el pequeño dinero que me había ganado trabajando hoy, el cual se habia convertido antes de llegar a casa en una buena comida, que llevaba colgando de una bolsa. Seguramente a los niños les gustaría. Si, era una muy buena idea. Mirando con cierta felicidad el camino que me llevaba a lo que hacía años que consideraba mi nuevo hogar, dejaba que la amable luz de la luna y el intermitente brillo de las estrellas llenasen de una apacible sensación mi camino a casa.

En una noche tan perfecta ¿Qué podía salir mal?
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Zauron el Lun Nov 30, 2015 8:37 am

Luego de un largo viaje de mi país natal, el país de la cascada llegue a la Aldea de la hoja donde debía solucionar problemas pendientes con un tal ninja perteneciente al clan senju, no tenia mas información mas que saber que pertenecía a ese clan. No tenia nombre, no tenia apariencia, no tenia absolutamente nada... Parecía una misión imposible, pero no lo era simplemente debería dirigirme a un establecimiento de forma encubierta y dejarle una nota, asi de sencillo, a excepción de infiltrarse en la Aldea de la Hoja, ubicada en el país del fuego, un lugar donde existe y habitan los mejores ninjas de este mundo. Para mi suerte ya era de noche, lo que mi infiltración a la aldea seria un poco mas sencillo, después de todo solo dejaría una nota y me marcharía no tendría porque hacer disturbio alguno. Una vez fuera de los establecimientos de la hoja, otro disparo de suerte jugó a mi favor no había guardias ni vigilantes por los alrededores de la entrada...

Zauron: ¿Será que si estoy de suerte hoy?

Dije en voz baja. Luego de entrar me di cuenta que la Aldea estaba bastante desolada, no era mas de esperarse a altas horas de la noche, seria poco creíble ver gente jugando o caminando en esos momentos. Pegue un gran salto y me subí a los tejados y comenze a saltar uno tras otro, yendo por arriba no llamaría tanto la atención que yendo por las calles principales, hasta que en un momento vi un ninja de la aldea de la hoja. Hice un ultimo salto y rápidamente me oculte detrás de un tejado y comenze a pensar... ¿Qué es esto? ¿Qué hace este ninja a estas horas de la noche, apenas hay luces y ni siquiera hay guardias?, ¿Habrán detectado mi presencia y saben que estoy aquí? NO. no creo que sea una trampa, no hay chance alguna, en algún lado deben estar ocultos Comenze a mirar lado a lado sin ver rastro alguien mirándome , no era un ninja detector pero tampoco era lo suficientemente inútil como para saber que alrededor mio no había NADIE, o estaban bien ocultos o no había nadie, pero era todo totalmente ilógico una gran nación muy desprotegida.. Sera que... ¿Estarán haciendo guardia en otra entrada? ¿Norte, Sur o Este? ... Volví a dirigir mi mirada sobre aquel ninja el cual caminaba sin rumbo alguno valla saber hacia a donde.. a su casa.. a su trabajo.. a ver a alguien en especial.. aun no lo sabia.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Lun Nov 30, 2015 8:41 pm

Era una noche fría en la capital del país del fuego, en las calles de esta aldea no había una sola persona, solo algunos trasnochadores y ebrios que escandalosamente gritaban piropos e invitaciones sexuales, a una atractiva chica de cabello rojiazul, aquella figura femenina no podía ser más extravagante, era una mujer extremadamente pálida su rostro estaba pintado parecía un arlequín o un payaso de feria, sin embargo su atiendo dejaba poco a la imaginación, un short muy corto y una blusa recortada hasta la altura del ombligo y sin mangas, la sensual figura de la mujer quedaba en evidencia era una chica joven de aparentes 16 años, los ebrios no paraban de hacerle piropos obscenos mientras ella sonreía, aquella sonrisa casi diabólica que ellos nunca olvidarían, uno de ellos se acercó a ella y le toco el trasero mientras le decía.

-mamita porque no nos acompañas un rato-

La joven lo miro a los ojos sin que aquella sonrisa desapareciera, el hombre sitio como el mundo se le venía en sima, aquellos no eran los inocentes ojos de una colegiala como él pensaba, lo que tenía en frente, era una mirada enloquecida, una mirada oscura y siniestra rematada con aquella psicópata sonrisa que le congelo la sangre, aquella mujer o lo que fuera esa terrible y diabólica visión que tenía frente el giro la cabeza 360º dejando a todos con la boca abierta, los borrachos dieron el mas terrible, agónico y aterrador grito de pánico y se echaron a correr dejando tras de sí la botella de sake que habían estado bebiendo hasta hace un momento, aquel demonio de mujer soltó una sonora y aterradora carcajada que se escuchó por todas las calles mientras levantaba aquella botella de sake limpiando con su camiseta la botella y tomándose su contenido de un trago, la extraña figura levanto una bufanda del suelo, seguro sele olvido a alguno de los borrachos, la tomo como cuerda para saltar, y se alejó de allí riendo y cantando como una demente.

-el patio de mi casa es particular, si llegan visitas los voy a asesinar-

Repetía una y otra vez su aterradora canción mientras seguía saltando con rumbo desconocido, aquella extraña mujer era ni más ni menos que Kureijī una aterradora Ronin que se divertía asustan gente con la habilidad de su clan, se encontraba en la este lugar pues había escuchado de los ricos depósitos minerales que habían en el país del fuego, así que quiso venir a estudiarlos personalmente, además siempre caen bien unas vacaciones de vez en cuando, la joven Orochi continuo saltando hasta que a lo lejos observo una figura masculina que se acercaba a ella, con la misma sonrisa diabólica aun sin desaparecer de su rostro se escondió en un pequeño callejón, lista para su siguiente víctima, lo que aún no había decidió era si lo mataría o solo lo asustaría, espero como una serpiente a su presa paciente mente hasta tenerlo suficiente mente cerca, salió de su escondite gritando y carcajeándose mientras intentaba envolver al chico con la bufanda, para luego caer al suelo muerta de la risa y sosteniéndose su estómago.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Lun Nov 30, 2015 9:18 pm

Que bonita era la noche, que bonita estaba la luna, y que bonitas estaban las estre... De repente un grito desde una esquina. Algo me envolvió. Grité como una nena y por toda la ciudad se oyó.

-¡WUAAAAAAAAAAAH!-

¿Qué era, una cadena, un jutsu? ¿Me estaban atracando? ¿Qué narices era aquello? Miré rapidamente mientras que hacía fuerza con los brazos, realizando una serie de exagerandos movimientos, a lo que ví que fuera lo que fuera, aquello cedía con cierta facilidad. Maldita sea, era una bufanda ¡Una maldita bufanda! La culpable de tamaña broma estaba ahora, descojonándose a mi costa en el suelo "jaja, que risa..." pensé para mis adentros ¿De que narices iba la chica? A pesar de lo oscuro de la noche,  me fijé que parecía una chica, con bastante poca ropa además ¿Sería una de las chicas de los burdeles? Parecía demasiado joven como para estar ejerciendo la "profesión", pero nunca se sabía. La verdad, estaba tan cabreado que, al menos, de un par de gritos no se iba a librar. Si solo caían un par, porque con la tontería casí se me había caido la comida que llevaba. Estaba enfadado de verdad.

-¿¡Se puede saber de que vas!? ¡Casi me matas del susto! ¿¡Te parece normal ir asustando así a la gente!? ¡Cago en todo!- En un movimiento propiciado la rabia, tiré la bufanda hacia su posición más como gesto de estar molesto que con cualquier intención de hacerle daño. La miraba desde arriba, con el codo derecho doblado y apoyando la bolsa que estaba agarrando con la mano del respectivo brazo en mi omóplato, al tiempo que mi siniestra estaba en mi cadera. Mi cara tenía un aspecto un tanto agresivo, provocado por el enfado que tenía por dentro. Mínimo esperaba alguna contestación por parte de aquella chica, creo que era lo mínimo. Un lo siento estaría bien para empezar, la verdad.


Última edición por Kenshiro el Miér Dic 02, 2015 3:12 am, editado 1 vez
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Lun Nov 30, 2015 10:14 pm

Como era de esperarse la desprevenida victima dio un grito tan fuerte que algunas luces de las casas de alrededor se encendieron, la joven  Kureijī se destornillaba de risa junto a aquel chico mientras este le gritaba solicitando una explicación, la verdad la joven orochi nunca tenía una explicación para hacer sus bromas, solo las hacía porque era divertido. El joven estaba visible mente enfadado   Kureijī  se puso de pie un riendo, lo miro a los ojos con la misma mirada desquiciada que al pobre borracho de hace unos momentos y de igual modo giro su cabeza 360º grados regresándola lugar con un solo y fluido movimiento, luego de hacer esto tomo la bufanda y una vez más se puso a saltar la cuerda, pero esta vez describía círculos alrededor de aquel chico.

-Gritaste como una verdadera niña de 5 años fue muy divertido-

La joven parecía no tener coherencia o cordura alguna miraba al chico entre divertida y obsesionada,  la mirada típica de un psicópata antes de atacar,  aquella joven parecía estar completamente loca no paraba de saltar y de observar a aquel pobre sujeto, de un momento a otro dejo de saltar quedándose total mente estática mirando a aquel sujeto se acercó a él hasta estar prácticamente nariz con nariz, ambos podían sentir la respiración del otro, de pronto los labios de la chica se separaron para decir unas palabras.

-Déjame conocerte mejor-

Y sin avisarlo, sin preverlo lo beso en los labios, fueron aproximadamente 30 segundos los que estuvieron unidos hasta que ella se separó y comenzó a lamerse los labios, como un catador de vinos a quien le han dado a probar un vino especial mente fuerte.

-déjame ver solitario, se esfuerza para conseguir las cosas, determinado, una incesante hambre por ser reconocido, ah pero que tenemos aquí…..si un toque amargo, sed de venganza si eso es, hay un monstruo especial mente poderoso dentro de ti, porque no lo dejas salir a jugar-

La chica decía estas palabras distraída, mirando al cielo, era como si estuviera describiendo un vino, con un sabor robusto, fuerte, pero delicioso, una vez más sus ojos se posaron en aquel chico con la misma mirada y sin perder nunca su sonrisa le dijo.

-si dejas salir al monstruo podremos divertirnos ¿que dices jugamos?-

Una pregunta rara en un tono casi inocente, era como ver a una niña pequeña pedir permiso para que su mejor amigo saliera a jugar con ella.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Lun Nov 30, 2015 10:54 pm

Ninguna frase salió de los labios de la chica, solo carcajada tras carcajada ¿Tal vez estuviera demente, o simplemente le había gustado tomarme el pelo? Fuera lo que fuera, parecía que no estaba dispuesta a parar. Entre que estaba dejando que se enfriase la comida y que todavía tenía el corazón a mil por hora del susto que me había dado, mi enfado iba en aumento... pero la cosa cambió cuando vi que el cuello le daba la vuelta 360 grados "mierda, es ninja..." ¿Qué demonios hacía una ninja dando sustos a la gente normal, con cara de psicótica? Mientras que daba vueltas a mi alrededor, usando la bufanda para un juego que era más propio de una niña, todo mi enfado pasó a convertirse en tensión, que recorría cada fibra de mi ser: no estaba en condiciones de un combate, ni mucho menos.

Sin venir a cuento me dijo que había gritado como una niña ¿Y que esperaba? Nadie se preparaba para esas cosas, al igual que yo no estaba del todo preparado para esa mirada tan inquietante con la que me observaba. Ni para la repentina manera en la que había acercado su cara a la mía, dejándome oler ligeramente su aliento: un aliento que olía a hierro y azúcar, un olor dulce, y a la vez penetrante que erizaba cada centimetro de mi piel. Era sin lugar a dudas el olor de la sangre. Cada vez esto me gustaba menos, y cada vez mis facciones se tensaban más.

Otra vez, como llevaba haciendo desde que la había conocido volvió a sorprenderme, esta vez, con un beso. Mi cara, que estaba totalmente rígida, apenas pudo soportar el empuje de sus labios, carnosos y anhelantes, que lanzaban a mi cuerpo una promesa sobre lágrimas derramadas y promesas rotas, una promesa de desenfreno y dolor a partir iguales. En el fondo de mi corazón, una sola cosa hizo aparición, una cosa que había enterrado antaño, una cosa a la que esperaba no volver hacer frente, o eso quería desde hace tiempo. Por suerte, en esos treinta segundos, mi cabeza había conseguido retomar el control, no dejarme llevar por unos instintos básicos que, siendo realistas, hacia mucho que no satisfacía. Mi cabeza había conseguido reducir los efectos de todo aquello, aferrándome al bonito recuerdo que me unía a mi actual familia. A ello debía aferrarme y a ello me aferraría.

Seguramente estaba loca, o drogada, sería una de las chicas de los burdeles que había tomado algo demasiado fuerte para poder aguantar un trabajo que era una locura. O eso pensaba hasta que siguió hablando después del beso. No era solo locura lo que llenaba la cabeza de esa chica, y eso era realmente peligroso. Tras su última pregunta, mi ceño se frunció, no ya enfadado por lo que había hecho antes, ni siquiera por que me hubiese besado. No, estaba enfadado porque había tocado cosas que nadie se había atrevido a tocar, pues había razones para no hacerlo. Sumado a mi cara de ira, solo una cosa pudo articular mi boca.

-¿Quien demonios eres? ¿Quien demonios te crees que eres?-

Intentaba, a pesar de todo mantenerme férreo, pues en mi mano derecha todavía notaba el vapor de una comida que poco a poco se iba disipando. No quería que los niños tuviesen que comerse la comida fría... Pero aquello realmente me había dolido, más de lo que hacía mucho tiempo que algo me dolía. Ahora era un animal que había recordado que estaba herido, y nunca es buena idea acorralar a una bestia herida. Sobre todo, necesita saber porque sabía que yo estaba herido, eso era lo principal.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Lun Nov 30, 2015 11:33 pm

La reacción de aquel chico fue predecible, ante aquel inesperado beso no pudo reaccionar, quedándose paralizado, podía verse como todo el miedo que sintiera antes, se iba transformando en tención la joven orochi disfrutaba de este espectáculo con aquella perene e imborrable sonrisa en sus labios, la confusión del chico antes sus palabras era un éxtasis para ella, después de todo amaba provocar caos y confusión. Pero era realmente peligroso el juego en el que estaba involucrando a su joven acompañante quien podía verse cada vez más enfadado.

-te enfadas así por un simple beso, puedo ver tu verdadero ser muy dentro de ti, lo ataste con cadenas y crees que eso es lo correcto, vamos déjalo salir, golpéame deja que todo ese odio contenido explote-

Las palabras de esta chica eran cada vez más desquiciada, se carcajeaba como si hubiera escuchado el mejor chiste de su vida, la actitud de esta chica enfriaba aún más en ambiente, la tensión podía cortarse con una tijera, y como si nada le preocupara la joven regreso a su infantil juego cantando sin detenerse.

-el patio de mi casa, es particular, si llegan visitas los voy a asesinar-

Mientras cantaba y saltaba, su mirada no se quitaba de aquel joven quien pregunto quién demonios era esta chica, era una buena pregunta, lo había asustado, lo había besado y hasta ahora se le ocurría preguntar su nombre.

-soy la voz de los muertos, soy la voz sin hogar, de los olvidados, de los despreciados, de la escoria y la basura, soy la voz de los rechazados, la voz del caos y el desorden-

En esta ocasión ella lo miraba atenta, sin parpadear, su sonrisa era esta vez más desquiciada, parecía haber estado esperando esta pregunta desde el comienzo.

-veo odio en tus ojos, un odio profundo hacia la humanidad, una pregunta naciendo en tu mente, ¿porque?, porque ellos son felices y yo no, porque ellos sonríen y yo lloro, porque ellos tienen talento y yo tengo que matarme entrenando, porque tuvieron que irse, porque ellos, porque me dejaron solo-

La mirada de la orochi se hacía cada vez más demente, era como ver a una serpiente apunto de atacar, era como ver al mismo caos a los ojos.

-porque ellos tienen que ser felices, porque, no reprimas ese odio, deja que te invada, deja que su poder te llene, deja que él, te de la fuerza y las respuestas que buscas, el amor es banal y superficial, no te ates a cosas así de tontas, odia con todo tu corazón, odia al mundo que te golpea la cara, odia a la gente que se rio de tu desgracia, odia a tu familia por dejarte solo, y ódiame a mi odia y encontraras las respuestas-


Mientras esta chica hablaba parecía que la temperatura estaba aumentando, algo en el aire era diferente, era como si acabara de explotar una bomba cerca de ellos.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Mar Dic 01, 2015 12:17 am

Me estaba dejando llevar cada vez más, la ira cada vez se habría un mayor espacio en mi corazón ¿Pero, que era lo que me dolía tanto? Escuchaba sus palabras, palabras que taladraban mi ser, pero no... No eran mis palabras... No eran para mí ¿Verdad?

Veía como quería que le pegase, y la entendía. Yo también había querido que me pegasen, yo también había odiado secretamente al mundo, porque simplemente, era débil... Pero yo no me estaba enfadando por ese beso, y creía que la bestia que yo había encadenado no era lo que ella esperaba: no era un monstruo iracundo, al menos no con el mundo, sino consigo mismo. Hacía tiempo que le había hecho frente, pero todavía no estaba preparado para volverlo a enfrentar, esa era la verdadera razón de mi ira: todavía era débil, y esa idea cada día me torturaba más.

Escuchando su canción veía como ella se iba cada vez poniendo más nerviosa, mientras que mi expresión se volvía más dura y al mismo tiempo... más relajada. Su sonrisa cada vez se hacía más amplia, mientras que yo empezaba a ver más lo que ella me mostraba, sobre todo cuando respondió a mi pregunta. Me sentía como cuando llegaba uno niño nuevo a casa, marcado por el dolor y la ira que este mundo generaba a cada simple centimetro que se movía, esa podredumbre que se extendía por la vida de las personas, fruto de un exceso de ambición, que daba a los que podían todo lo que querían, acompañado del desdén por aquellos que, simplemente, morían cada día como simples daños colaterales. Era nuestro mundo, y era duro, lo veía en los ojos de los pequeños que veía cada día, y ahora lo veía en los ojos de esta chica.

Cuando sus últimas palabras abandonaron su garganta, el calor que sentía era ya simplemente insoportable. El peso de todas esas emociones reprimidas, de esa mente quebrada que reflejaba en el mundo y en si misma a los demás, como un espejo que destruía las estupidas mentiras que los demás se contaban a si mismos, mentiras que yo ya conocía de sobra de mi mismo, pero que como a cualquiera no me gustaba admitir. Cuando terminó de hablar, una sonrisa se formó en mis labios, sin relajarme, pero diciendo lo que realmente pensaba en ese momento, lo que realmente mis ojos veían.

-Estás rota.-

No necesitaba más palabras y lo sabía, sabía que ella entendería que estaba jugando con él monstruo equivocado, que, aunque era probable que su fuerza fuese mayor que la mía, yo era un monstruo distinto a ella, no más peligroso, ni más poderoso: simplemente distinto. El odio nunca me había dado fuerza, ni el amor. Solo cada gota de sudor, cada tirón de mis músculos al no parar de entrenar cuando tenía un descanso, cada minuto que había dedicado a trabajar era lo que realmente me acercaba cada paso a conseguir mi objetivo... Un objetivo que guardaba todavía más adentro que él monstruo que me atormentaba en mis horas bajas.

-¿Cómo te llamas?-

La miré, reconfortado por el olor de una buena comida que se estaba enfriando en mi mano, pero que, de alguna manera, me decía una y otra vez que, tal y como me había demostrado hasta ahora la vida, estaba en lo cierto.

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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Mar Dic 01, 2015 12:46 am

La respuesta de aquel chico fue algo que Kureijī no esperaba, ella esperaba un golpe y estaba dispuesta a recibirlo, pero su respuesta, una sola palabra que desarmo totalmente a la joven orochi “estas rota”, era verdad una verdad que ella conocía perfectamente, pero que había estado negándose, estaba rota, desde aquella tragedia su mente quedo rota, pero no solo era su mente, había perdido la fe, la esperanza, la cordura, había perdido todo rastro de razón, era como una muñeca rota y empolvada, una muñeca inservible que cobro vida sedienta de venganza. La joven miro a aquel chico seriamente, algo que jamás hace mucho no hacía por un segundo aquella imborrable sonrisa desapareció, mas paso solo un segundo antes que esta la recobrara de nueva cuenta.

-Padre nuestro, de todos nosotros, de los pobres, de los sin techo, de los marginados y desprotegidos, de los desheredados y de los dueños de la miseria, de los que te siguen y de los que en ti ya no creemos, baja de los cielos pues aquí está el infierno, baja de tu trono pues aquí hay guerras, abres, injusticias, no hace falta que seas uno y trino, como uno solo que tenga ganas de ayudar nos bastaría, cuál es tu reino, los palacios, la política, los feudos, nuestro reino son las calles, los callejones, los orfanatos, los hospitales, el pan nuestro de cada día son las violaciones, la violencia de género, la pederastia, las dictaduras, en la tentación caigo a diario, no hay día en el que no esté tentado de crear un dios justo, humilde, un dios que este en la tierra, en los valles, en los ríos, en la lluvia, que viaje a través del viento y acaricia nuestra alma, un dios de los triste, de los rechazados, un dios más humano, un dios que no castigue, que enseñe, un dios que no amenace que proteja, que si me caigo me levante, que si me pierdo me tienda su mano, un dios que si fallo no me culpe, que si dudo me entienda, pues para eso me doto de inteligencia, para dudar de todo, padre nuestro, de todos nosotros, porque nos has olvidado, padre nuestro ciego, sordo y desocupado, porque nos has abandonado-

Estas palabras parecían una oración, una oración dicha a la nada, como si aquel chico no la estuviera escuchando, era como si charlara con alguien que solo ella podía ver, aquel chico pregunto su nombre, lo que ha hiso regresar a la realidad.

-mi nombre es Kureijī –

La joven había recobrado su sentido del humor e hiso una exagerada caravana frente a aquel sujeto, luego sin motivo aparente, se puso a caminar de manos lo que provoco que su blusa se cayera dejando al descubierto sus hermosos y redondos senos, los cuales habían aun conservaban algunas huellas de aquella terrible experiencia.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Mar Dic 01, 2015 1:46 am

A veces la vida es realmente curiosa. La gente piensa que no podemos saber quienes somos en realidad, muchos se emperran en intentar día a día desvelar y mostrar su verdad al mundo, cuando ni siquiera se dan cuenta de que lo único que exportan son sus mentiras, berborrea, a menudo sin sentido que les permite acallar el dolor que llama a las puertas de su mente, atormentándolos cada día por cada pequeño error que han cometido, y por cada gran falta que tendrán en su vida: todos somos imperfectos, cada día caemos y nos lastimamos, llorando aquello que perdimos, lamentando aquello que no ganamos. Y es justo eso lo que veía ahora en ella... Veía desesperación, la visión de alguien que habiendo sufrido no entendía porque no había cielo ni infierno, ni Dios ni Demonio que atendiese una súplica, solo hombres egoistas, personas que masacrarían cada día por el hecho de sentirse menos vacíos, vacíos que llenaban con mentiras, solo porque tenían miedo a admitir la verdad: que solo eran hombres, y que pasara lo que pasase, consiguieran lo que consiguiesen, no dejarían de serlo.

Cada día estaba más seguro de que era justo eso lo que había causado que el mundo estuviese así. Yo lo entendía, porque era duro admitir que pasara lo que pasase, nunca podríamos ser tan fuertes como necesitásemos. Por eso simplemente mantenía una expresión impasible mientras que ella recitaba su propio mantra, aquello que la hacía darse cuenta de que el mundo estaba roto y ella con él. Era triste, pero cierto. Tal vez algún día, aquello que de verdad anhelaba se hiciera realidad. Seguramente no por mi mano: no era él un héroe, no era un gran luchador ni un gran lider. Solo sabía trabajar, pero con suerte, eso ayudaría a mi objetivo, de alguna manera. Algún día alguien lo haría por mi.

Entonces, dijo su nombre, volviendo a como estaba antes, alocada e infantil. Si, Kureiji era el nombre más apropiado para ella. La miré con una media sonrisa que seguramente, la chica no pudiese apreciar, pues andaba haciendo varias movimientos exagerados como antes...

Y fue entonces cuando se le vieros los pechos "Dios mío, porque me haces esto..." Tenía un problema serio con eso. No por que fuese un pervertido ni nada por el estilo: solamente era un chico joven y sano que tenía muchas veces que cuidar y desnudar a una chica de 19 años por su enfermedad, para tratarla con ungüentos varios. Sinceramente, era duro ser un tempano de hielo todo el tiempo, porque yo no soy así... Pero bueno, tenía que aguantarme y conseguir que la chica... Dejase de enseñar las domingas.

Intenté pensar que podía hacer manteniendo una actitud impasible, y fue gracias a esta frialdad momentánea que pude ver en sus senos unas marcas terribles que no me terminaban de ser desconocidas... Si, alguna niña llegaba así al orfanato, si no morían antes de que pudiesemos hacer nada...

En mi experiencia no era bueno tratar el tema de buenas a primeras. Esa chica estaba desquiciada, pero no dejaba de ser una ninja. Por más que quisiese podía ser peligrosa, y normalmente la gente que había pasado por... Ese tipo de experiencias no se tomaban bien el hecho de que les hablases de buenas a primeras de su pasado.

Miré con algo de tristeza a la comida que llevaba en la mano. Se iba a enfríar del todo aunque corriese a casa, y ahora mismo eso no era una opción: supongo que tendré que gastarla en una niña diferente esta vez. Sentándome con cierta tranquilidad, y con todo el autocontrol que mi cuerpo me permitía, crucé ambas piernas y saqué de la bolsa una de las múltiples bandejas que había dentro con bollos de carne.


-¿Quieres?-
Le dijé a Kureiji, intentando no centrarme en el bamboleo de sus pechos, y cruzando su mirada que veía el mundo al revés con la mía, que sabía que estaba derecho. Sin esperar respuesta abrí la bandeja y me llevé un bollo a la boca, dejando que ella oliese el olor a carne caliente. -Se van a enfríar, y frios están malísimos.-

Le dí un bocado a mi bollo, intentando mirarla a los ojos sin parar, una proeza de la que me siento más que orgulloso. Si todo iba bien hasta ese punto, y aceptaba mi invitación añadiría una pregunta más.

-¿Qué te trae por aquí, Kureiji? ¿Placer o negocios?- Tras hacer un chiste que le gustaba preguntar a mi padre a los forasteros cuando venían a nuestro pequeño pueblo, esperaría su respuesta, que con suerte no sería tirarme los buñuelos a la cara, o eso esperaba. Todavía no estaba seguro de haber salido de la zona de peligro con aquella shinobi, pero esperaba que así fuese.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Zauron el Mar Dic 01, 2015 8:20 am

Había pasado un corto tiempo desde que estaba en el tejado hasta que una mujer apareció y comenzaron a hablar entre el y aquel joven, podía escuchar algunas cosas porque estaba alejado a cierta distancia que se me hacia difícil, pero no imposible escuchar la conversación, la noche se tornaba cada vez mas y mas, los dos aparentemente desconocidos hablaban y hablaban el hombre parecia ser bueno, tenia buen aspecto, no tímido pero parecía una persona correcta lo cual me agradó, sin bien no estaba seguro que era un shinobi, parecía bastante inofensivo. En cambio ella era todo lo contrario, pervertida, inútil, compulsiva, loca, loca otra vez y todo lo que se podía meterme en la cabeza y si podia notar a larga distancia que poseia ciertas cantidades de chakra. Por un momento tuve que contenerme y seguir mirando a aquella conversación que seguía fluyendo cada vez mas y mas, entrando en cada tema que no tenia porque escuchar, si bien escuchaba poco, no me gustaba nada lo que oía y si.. cada vez me daba cuenta que la mujer esa estaba mas y mas loca. Aquel que posea chakra no merece vivir, ni menos esta persona... debería... hacer que deje de sufrir y matarla pero... Sabia donde estaba, sabia en medio de donde estaba y en la situación que estaba no podía mostrarme y menos atacar a alguien... en una noche tan desolada un mínimo ruido levantaría sospechas tuve que contenerme a mi impulso del pasado destruccion, kaos.. hasta que....

Zauron: ¿Que?

Susurré, había visto demasiado lo que hizo la joven me hizo quedar en claro que estaba fanáticamente loca, el acto que había hecho ante un supuesto desconocido era demasiado para mi que calmo mi ira y la transformo en un momento gracioso. Tome mi minicamara y apunte hacia aquella situación.. Esto vale oro... lentamente mi dedo iva hacia el boton cuando derepente...

¡ ¡ CLIIIIIICK ! !



Un potente flash, salió disparado del tejado. Ni bien vi la luz me agache rápidamente para que no me puedan ver, no sabia si se habian dado vuelta o no. Comensé a traspirar pensando en si me habían visto o no.. Hasta aquí llegue.. sera mejor que me valla... No bien me agache hice unas posiciones de mano y cree dos clones. A uno le di una carta y al otro lo deja en el lugar donde estaba sentado, tire unas piedras a los otros tejados para crear una distracción, si me vieron o no es cuestión de ellos, por suerte mia yo ya me encontraba saltando los últimos tejados cerca a la puerta de la aldea. Para mi suerte los guardias siguieron sin aparecer.. aparentemente por un largo tiempo la aldea estuvo desprotegida.. valiosa información era la que tenia, pero no me intereso bastante.. lo que me importo fue salir de ahí lo mas rápido posible.
Uno de los clones aprovecho el ruido ocasionado y salto hacia otro lado, valla saber donde, mientras que el otro quedo sentado, en la misma posición en la que estaba yo

Clon de Zauron: ¿Y ahora?
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Mar Dic 01, 2015 3:26 pm

Sobre tu post Zauron:

Buenas, no es porque a mi me moleste (me da igual, sinceramente) pero es para darte un par de consejos sobre tu personaje Zauron, para que los tengas en cuenta en el futuro.

Primero, no exiten las cámaras, si quieres míralo en este enlace: http://www.narutolegendsrol.com/t16-aclaracion-nivel-tecnologico Eso sería algo muy avanzado, así que dudo que se permitiese, sorry UwU

Segundo, actualmente creo que no se pueden usar clones que tengan resistencia y menos que tengan una parte de la conciencia del usuario (estaríamos hablando de un Kage Bunshin, y en este momento no está ni como técnica registrada del foro)

Tercero, piensa que incluso si dejases un clon, has alertado a todo el mundo, y cualquiera podría venir, no te lo recomiendo ^^U Basicamente porque Kureiji es Orochi, y eso significa que si has hecho cualquier tipo de movimiento te ha podido oler, algo que juega en tu contrar. Si quieres editar el post después de saber esto lo entenderé y le diré a Kureiji que espere antes de contestar.

Saludos y perdona las molestias ^^U
Kenshiro
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Zauron el Mar Dic 01, 2015 6:19 pm

Kenshiro escribió:
Sobre tu post Zauron:

Buenas, no es porque a mi me moleste (me da igual, sinceramente) pero es para darte un par de consejos sobre tu personaje Zauron, para que los tengas en cuenta en el futuro.

Primero, no exiten las cámaras, si quieres míralo en este enlace: http://www.narutolegendsrol.com/t16-aclaracion-nivel-tecnologico Eso sería algo muy avanzado, así que dudo que se permitiese, sorry UwU

No existirán armas de fuego.
No existirá ningún tipo de electrodoméstico ni transmisor.
Ni tampoco ninguna clase de aparatos que sirvan para la comunicación.

No hay nada al respecto con las camaras y si viste la serie de naruto SI HAY CAMARAS,
"Siempre ha sido una cuestión de debate en foros de rol de Naruto hasta qué punto ha llegado la tecnología al universo shinobi. En este foro, preferiremos aclararlo desde un inicio para no tener malentendidos."
No le veo nada malo, ni que fuera una camara ultra triple HD zoom 200x200 enorme con 3g ._.


Segundo, actualmente creo que no se pueden usar clones que tengan resistencia y menos que tengan una parte de la conciencia del usuario (estaríamos hablando de un Kage Bunshin, y en este momento no está ni como técnica registrada del foro)

- primero Nunca hable de un kage bunshin¿?¿? o si fue asi me habre expresado mal, segundo el clon no tiene conciencia no sabe porque esta ahi, y si con un golpesito puede ser destruido solo es una distraccion para retirarme del lugar

Tercero, piensa que incluso si dejases un clon, has alertado a todo el mundo, y cualquiera podría venir, no te lo recomiendo ^^U Basicamente porque Kureiji es Orochi, y eso significa que si has hecho cualquier tipo de movimiento te ha podido oler, algo que juega en tu contrar. Si quieres editar el post después de saber esto lo entenderé y le diré a Kureiji que espere antes de contestar.

crear clones no genera alboroto alguno lanze un flash y tire una piedra a un tejado ¿como se alerta a todo el mundo? es medio ilogico y bueno si leiste mi roll yo ya me fui ya no estoy mas en la escena asique nada eso quizas me expreso mal en elroll y por eso no me entendiste bien, no pasa nada :D

Saludos y perdona las molestias ^^U
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Mar Dic 01, 2015 6:36 pm

Aclaraciones:
Un bunshin no tiene sustacia ni materia, ni siquiera puede hablar ni coger cosas. Nunca han podido, eso solo lo pueden hacer los Kage Bunshin. Puedes leerlo aquí http://www.narutolegendsrol.com/t88-tecnicas-basicas Como son espectros sin conciencia, no pueden emitir sonido ni llevar cartas. Segundo, la fotografía es uno de los metodos más avanzados en lo que se refiere a tecnología, casi al nivel del cine, pues los productos químicos y el uso de los métodos ópticos no se empezaron a usar hasta basicamente pasa el siglo XIX, mientras que en China y Asía las armas de fuego existían antes del siglo XIII. Ergo, si no hay armas de fuego, no puede haber cámaras.

Ya te lo he dicho, a mi no me importa, pero no siquiera estamos en la "Hoja". Estamos en un punto que no existe. Estamos en la capital del fuego, que es distinto.

Te lo digo porque ahora mismo da igual. No importa hagas lo que hagas. Pero ya te he dicho, es por más adelante.

Si en otro tipo de misión con narrador haces estas cosas te van a denegar lo que has hecho, y podemos preguntarselo a quien quieras del staff. Lo digo por tu bien.

PD: Para estas seguros he abierto un tema de dudas en el foro correspondiente, así aseguramos y salimos de dudas y sabemos cuales son los límites narrativos que tenemos ^^.

Perdona por lo largo del post ^^U
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Mar Dic 01, 2015 11:35 pm

La razón turbia el pensamiento, el pensamiento, da lógica, y la lógica razón, un circulo interminable en el que todos estaban atrapados, todos excepto ella, aquella chica de facciones Reptilianas, parecía estar fuera de esta regla, de algún modo la razón no nublaba su mente ni su juicio, por eso podía ver al mundo como era realmente, un nido de víboras, que se comían los unos a los otros intentando demostrar quién es mejor, muchos auto llamados héroes son solo personas que intentan crearse un nombre, a través de la desgracia de otras personas, muchos que se dicen salvadores, solo buscan el reconocimiento de todos, que los miren que la gente sepa que son buenos, y esto es solo para que nadie vea al verdadero demonio que tienen dentro de ellos, la joven orochi miraba el mundo de cabeza, sería solo la percepción, será que la visión del mundo era solo una simple precepción y no una realidad absoluta, estos pensamientos cruzaban la perturbada mente de la joven orochi mientras miraba todo su mundo de cabeza.

-lo que escuchaste fueron las últimas palabras de un monje antes de morir, un hombre de fe, un hombre de dios, que había perdido total mente la fe, antes que yo le cortara el cuello me ofreció a los huérfanos que tenía a su cargo, pidió que los matara a ellos y no a él, valla dios que resulto ser-

La visión de un hombre de fe que ha perdido total mente el camino, que perdió la fe y se abandonó al mundo era algo que a la mayoría de la gente le perturbaba, pero a esta joven parecía divertirle, el hacer que un hombre santo como ese, perdiera la fe era uno de sus mayores logros. Al escuchar la palabra comida, la actitud de Kureiji cambio total mente, abandonado su actitud reflexiva regresando a su infantil mirada, aun de cabeza la joven de un solo movimiento retiro su calzado rebelando unos pequeños pies blancos como la nieve, revelando que lo pálido de su piel no era un maquillaje, al mismo tiempo revelo un par de marcas en los tobillos, donde una feroz cuerda había dejado un imborrable marca en el cuerpo de esta joven. Usando los pies como sus manos toma 3 bollos de carne sin tocar el resto, demostrando una flexibilidad propia de una serpiente, y sin decir una palabra, comienza a hacer malabares con ellos, usando únicamente los pies.

-aun estando loca, no despreciare una cena gratis-

Luego de jugar por un par de minutos con los bollos, lanzo los bollos al aire, y regreso de un salto a una postura más normal atrapando los mismos con la boca engullendo los 3 al mismo tiempo. Increíblemente logro tragarlos sin problemas, luego de tragarlos miro a aquel hombre, sin decir nada un par de serpientes descendieron de su piernas perdiéndose en la oscuridad del callejón.

-eres una persona rara sabes, nadie pensaría en compartir nada con alguien como yo, de echo ni siquiera les doy tiempo de hablar, pero ven en tus ojos algo diferente, algo que no puedo explicar con palabras, tu fuerza radica en tu corazón pero no entiendo porque-

Por primera vez Kureiji se estaba enfrentando a algo que jamás había visto, era como reflejarse en un espejo, en donde podía ver un reflejo de ella misma, pero eran tan similares como diferentes, eran como dos caras de una moneda. La joven esperaba el regreso de las serpientes mientras tanto observaba a aquel sujeto quien le parecía curioso.

-luego de oír que mate aun monje, crees que soy un monstruo-

Ella quería saber su opinión, quería descubrir lo que se encontraba en su mente, quería saber que los hacia tan iguales, y diferentes a la vez.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Miér Dic 02, 2015 12:34 am

Escuchaba el discurso de la chica, sobre fe y dios, pero en mi cabeza solo resonaba una palabra que en casi todas las frases acompañaba a estos dos adjetivos, y esa era la palabra hombre. Escuchaba como me relataba las palabras de un moribundo, un fiambre, alguien que había sido puesto contra la espada y la pared, entre una posibilidad de vivir y la muerte misma. Solo se me ocurrió el añadir una cruel ocurriencia.

-Supongo que servir a su fe era más importante que los huérfanos. Al fin y al cabo era un hombre de dios, no un hombre de niños. Era normal querer vivir por algo en lo que no creía ¿No?-

Había sido un sarcasmo un tanto amargo, pero en el fondo era algo que tenía que soltar, porque entendía a que se refería ella. Era la rueda que movía este mundo, ese eje que no paraba de crear criaturas que no veían a dos palmos de su propio ombligo, creyéndose el epicentro de un mundo que nunca tendría un protagonista. Todos somos el protagonista de nuestra propia historia, pero al mismo tiempo es justo eso lo que nos constriñe, porque las expectativas de nuestra actuación nos suelen aplastar. No somos más que las máscaras que nos obligan a poner y pocas veces mostramos la realidad que hay debajo... El problema es cuando nos arrancan la máscara a la fuerza y descubren que lo que hay debajo no se parece en nada a la careta que estaba puesta, todos se asustan, y mucho. Una pena que a mi se me diera tan mal llevar disfrazes, se me notaba a la legua cuando mentía.

Gracias a estos pensamientos un tanto amargos había conseguido distraerme de algo que me daba cuenta que no era buena idea mirar y para mi suerte había aguantado el tiempo suficiente sin mirar a las beldades que se movían libremente al son del equilibrio de la chica y, es que parecía que Kureiji iba a responder a mi invitación de comer, aunque no entendía como si no se daba la vuelta...

Anda, malabares con los pies... Con bollos, en ángulos cada vez más extraños. Vale, aquello realmente me impresionaba, de hecho me daba cierta cantidad de mal rollo, aunque el hecho me permitió fijarme en las marcas de soga que poblaban sus tobillos (así que fue durante bastante tiempo...). A veces era cuestión de sumar dos más dos, para entender un poco a las personas, solo tenías que dejarles hablar, y saber cuando intervenir, es sorprendente lo que se aprende cuidando niños y sirviendo a otros, si eres observador, claro. Para variar y sin previo aviso, mi compañera volvió a una posición más normal, permitiendo que sus senos volviesen a estar un poco más tapados, cosa que mi pobre cerebro agradecía, porque me estaba costando bastante el mantenerlo frío. Entonces se comió los tres bollos sin masticar ni nada... Guau... Ah, y luego le salieron serpientes de los tobillos. Pensé que me iba a asustar, pero parecía que mi cabeza ya había tenido suficientes emociones en demasiado poco tiempo, y había decidido quedar en standby. Total habían pasado tantas cosas en menos de 15 minutos que... Mientras que no me atacasen las serpientes, que se fueran a donde les diese la gana.

Entonces me dijo que la gente no solía compartir con ella, que se asustaban nada más verla. A ver, yo me había asustado. No suelo encontrarme con gente que gira la cabeza 360 grados y luego me besan "Y encima dice que soy raro... Pues ya somos dos, supongo". Podía entender que ella no viese el porque lo hacía pero en el fondo yo si lo sabía.

-No soy raro, creéme. Solo hago lo que quiero y lo que querrían que hiciesen conmigo supongo, no hay mayor razón. Soy más egoista que raro.-

Sinceramente, era la respuesta más simple, pero tal vez la más acertada. No creía en grandes cosas, tan solo en esa. Me gustaba que la gente me tratase bien, así que intentaba lo mismo con los demás. Simple, pero curiosamente eficaz. Tratamé con cariño y tendrás cariño, tratame con maldad y puede que te lleves una sorpresa. No solía interesarme demasiado la gente, pero había casos distintos, como el de la ninja que se encontraba ahora delante mía, pues no podía evitar verla como uno más de los chicos que tenía en mi casa, y todos esos niños necesitaban una sonrisa cálidad nada más llegar.

Entonces lo dijo, me preguntó si creía que era un monstruo. Sabía que no podía mentirle, así que simplemente le sonreí.

- Si, eres un monstruo, algo que ya sabía antes de que me contases que habías matado a un solo monje. Siendo sincero dudo que no hayas matado más.-
Entonces cogí otro bollo, todavía sentado y se lo lancé delicadamente para que lo cogiera.- Pero dime, quien es peor ¿El monstruo o el que alimenta al monstruo sabiendo que lo es?-

Hice una sonrisa amplia entonces. Sabía lo que decían de mis niños. Algunos eran hijos de ninjas, otros productos de violaciones, luego estaba los mutilados, los que tenían deformidades y a los que su mente había dejado de responderles. Sabía lo que la gente pensaba de lo que hacía, de criar posibles monstruos, huérfanos que deberían haber quedado abandonados a su suerte en millones de batallas e incursiones, pero que llegaban aquí por el simple azar, o tal vez por algo mayor.

- Conozco monstruos peores que tú, y más de uno lleva soldados a su mando. Tú no pareces de las personas que tengan a mil seguidores detrás suya.- Le sonreí, al tiempo que ladeaba ligeramente hacia mi izquierda la cabeza y miraba al fondo del callejón oscuro.- Por cierto ¿A donde han ido tus amiguitos?-

Mientras que ella respondía, mi mente le daba vueltas a una idea, una idea que no sabía si podía ser mala o buena... Pero que mis labios articularon tal vez antes de tiempo.

- ¿Tienes un lugar donde dormir?-

Esperaba no arrepentirme de lo que acababa de decir.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Miér Dic 02, 2015 8:30 pm

Por mucho tiempo la única compañía que tenía eran las serpientes, no podía entender a este sujeto, no solo era amable con una completa desconocida, le invitaba de comer, a pesar de haberlo asustado, besado e intentado provocar su ira, sino que estaba dispuesto llevarme a su casa, era una pésima idea se viera por donde se rivera, aunque la inocencia de este muchacho era algo que me causaba nostalgia, me recordaba mucho a mis padres, hace mucho que no pensaba en ellos, hace mucho que me negaba a ver esa parte de mi mente, era preferible olvidar, pasarlos por alto, su recuerdo me dolía demasiado pero este chico, era como ellos, de alguna forma el me recordaba mucho a mi misma, a mi cuando…..cuando ….. Cuando tenía familia.

-tienes razón soy un monstruo, una creación de la sociedad misma, sin embargo existe gente peor que yo, aquel monje dirigía un orfanato, solía vender a los niños que llegaban a sus manos, si eran de clanes poderosos, los vendía a los gobiernos para extraer sus dojutsus oh para criarlos como soldados, a las niñas, las prostituía con los viejos adinerados que pagaban millones, por tener el placer de acostarse con una pura y virginal niña de 9 años, pero el monstruo soy yo valla sociedad-

Las palabras que salieron de la boca de esta joven fueron inesperadas, fue un shock descubrí que un hombre santo, un hombre de dios, podía ser un monstruo peor que una asesina como aquella extraña y reptiliana chica, quien observaba a aquel sujeto con sus ojos tan azules como el mar.

-eres bastante sínico, tratas bien a los demás para que te traten bien jajajaja eso si es divertido, es la mejor respuesta que eh recibido en años, y por mucho la más honesta-

La abrumadora honestidad de aquel sujeto aun me recordaba a mis padres, ellos eran personas que hasta el último día de sus vidas creyeron en una humanidad que siempre estuvo podrida, ahora podía verlo claramente, este mundo estaba lleno de hipócritas, de gente que solo buscaba el beneficio propio por encima de bienestar de los demás, la idea de acompañarlo a su casa me tentaba, pero era peligroso, más para ellos que para mí, tener a alguien como yo cerca cuyo cuerpo emanaba el pestilente aroma de la muerte, no era algo lindo, mi cuerpo estaba marcado por la crueldad, había jurado nunca permitir que mis sentimientos nublaran mi juicio, corría el riesgo de acostumbrarme y encariñarme, cosa que no permitiría.

-es peligroso que te acompañe, créeme no quieres exponer a tu familia a alguien como yo, alguien que lleva la muerte marcada en la piel, alguien que puede despertarse de mal humor y decidir matar a todos los presentes, créeme por tu bien no te acompañare-

Mientras aquella extraña chica miraba al joven con curiosidad, intentando explicarse cómo podía ser posible que él y ella se parecieran tanto, de pronto las serpientes regresaron, tenían el vientre abultado, como si se hubieran tragado algo especialmente enorme, con mucha dificultad por el prominente tamaño de sus vientres, al llegar frente a su ama las dos serpientes regurgitaron dos sacos con un misterioso contenido, la chica sonrió y dijo.

-bien trajeron lo que les pedí?, tuvieron problemas-

Una de las serpientes mostro sus enormes colmillos manchados con sangre, y algo de lo que parecía carne atorada en ellos, la joven reptiliana sonrió y las acaricio mientras estas desparecían en su ropa, luego de perder de vista a sus dos mascotas, la joven abrió la primera bolsa cubierta de baba, encontrando dulces de todo tipo, su rostro se ilumino con una infantil sonrisa, el segundo saco habían comida, carnes frías, verduras de todo tipo, albóndigas de pulpo, en fin era una despensa como para 1 año completo, la joven tomo un par de chocolates de la bolsa de dulces y luego ato ambas,

-toma es un regalo de mis serpientes para ti, solo no preguntes de donde salio porque no te gustara la respuesta-

Los sacos estaban manchados de sangre fresca, además de estar cubiertos de baba de serpiente y se veían sumamente asquerosos, pero el contenido estaba fresco eh intacto, la joven reptil quería captar que haría este chico tan honesto con algo robado.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Miér Dic 02, 2015 10:42 pm

Veía a mi compañera hablar sobre las "bondades" de aquel monje, y a mi cabeza venía algo que llevaba tiempo pensando: era una loca psicótica, pero tenía un corazón bueno. Tal vez no el mejor, porque era una asesina despiada... Pero tenía algo bueno en su interior (está bien saberlo, la verdad... Dudo que le hiciera realmente daño a los niños.) Mi plan no era llevarla a la casa principal sino a un cobertizo que teníamos fuera, donde solíamos pasar la noche con los niños que acababan de llegar y que tenían algún tipo de problema, para que primero cogiesen confianza y, luego, pudiesen ir poco a poco conociendo a sus compañeros.

Cuando dijo que era un cínico me reí. Fué una risa verdadera y clara como el día, porque sabía que no le faltaba razón, y como me gustó que me dijese que era la cosa más honesta que había oido en años, le dije algo para que, al menos alrededor mía, se relajase todavía más.

- No voy a ganar nada mintiéndote, no mintiendote a tí ¿No te parece?- Añadí a esto una sonrisa tranquila y cálida, pues sabía que todos los locos tenían algo de adivinos e investigadores. Sabía que, como a los animales, no se les podía mentir del todo.

Luego, con ciertos modales que me sorprendieron gratamente rechazó mi ofrecimiento de venir a casa, pero no pensaba dejarla allí. No tanto porque me preocupase el hecho de que le fuese a pasar algo a ella: no era Kureiji la que me preocupaba... lo que me preocupaba era el resto de la ciudad, y la gente a la que pudiese hacer daño. La gente tiene miedo a lo diferente, y estaba seguro de que, si alguien le mostraba miedo, lo mataría. Puede que incluso  ni siquiera hiciera falta que tuviesen miedo, sino solo por que le apeteciese. En aquella ciudad puede que fuera la única persona que podría evitar que hiciese más daño de la cuenta (sin hacerle daño a ella, claro), al menos, eso esperaba. Además... No me preocupaban los niños... No mientras estuviesen con Yuki. Con diferencia, entre el miedo que me daba ella cuando se enfadaba y la sensación que creaba en mi Kureiji... Algo me decía que mientras que Yuki estuviese en casa no habría problema.

- Créeme, mi familia no es fácil de matar. A todos nos ha juntado la señora muerte, así que estamos algo acostumbrados a escabullirnos de ella.- Entonces la miré a los ojos, y levantándome y mirándola de cerca a los ojos, con cierto tono relajado le dije.- Además, yo no soy como el monje de tu historia, ni ellos tampoco ¿De verdad me matarías por un arrebato? Todavía no me has dicho que hiciste con los huérfanos del monje.-

Entonces, vinieron las serpientes. Manchadas de sangre. "mierda..." pensé. Sabía hacia donde iba esto. Mientras que la veía hablar con las serpientes, ví el rojo carmesí a la luz de la luna y el olor a hierro volvió a invadir mis fosas nasales. Entendí que aquello no había salido de un sitio que me gustase, tal y como había dicho ella. Abrí la bolsa que se me ofrecía como regalo, supongo que como agradecimiento por como la había tratado. Estaba llena de comida. Dios mío, había comida para por lo menos dos meses (contando la cantidad de gente que eramos). Miré con una mezcla de agrado y disgusto a partes iguales la bolsa: por una parte significaría dos meses dedicados a poder entrenar, lo que me permitiría ir a misiones más difíciles y ganar más dinero (además de poder ahorrar mientras tanto, que tampoco era mala cosa, por si me pasaba algo)... Pero me hacía una buena idea de donde podía haber salido. Aun así, esto solo me hizo reiterarme en mi forma de pensar; tenía que hacerme cargo de esa chica, sino, me acabarían llegando más huérfanos, más con la cantidad de capullos que había sueltos en el país del fuego. Era el momento de agradecer el regalo que me había hecho, pero no iba a dejarle de decir lo que pensaba.

- Lo voy a aceptar porque lo necesito. A diferencia de tu monje yo no soy un hombre de dios, sino un hombre de niños, y tengo veintisiete bocas que alimentar en casa, además de la mía. Yo no vendo a mis chicos, así que me temo que no tengo demasiado dinero. Gracias por la comida.-
Después me puse serio, pues no quería que pensase que esto iba a quedar simplemente así.- Pero te voy a pedir que no me vuelvas a poner en una situación como esta. Me trago mis principios a diario por el bien de mi familia, igual que estoy haciendo ahora. Así que no me pongas más a prueba, como al monje de tu historia, no quiero tener problemas contigo.- Entonces respiré un poco más fuerte de lo normal, con el objeto de sacar la tensión que se alzaba dentro mía, por no haber sido capaz de detener una muerte, fruto de una rueda que, sabía no podía detener. Más relajado, la volví a mirar a los ojos y terminé mi frase.- Después de esto tienes que aceptar si o si el venir a mi casa. A cambio de ponerme en una situación para poner a prueba mi moralidad, creo que lo mínimo es que tú cedas y vengas conmigo. Yo ya he jugado a tu juego, ahora te toca a ti jugar al mío ¿No te parece?-

Estaba decidido a que viniese, y aunque no me gustase la idea de alimentar gracias a un cadáver a mi familia, en el fondo me había vuelto ninja... Así que era cuestión de tiempo que el dinero que llevase a casa viniese de la muerte de otros. No iba a ser un hipócrita ahora.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Jue Dic 03, 2015 9:21 pm

Al parecer este chico no pecaba de falsa pureza, ese era un detalle que a mí me interesaba, muchos por hacerle caso a sus principios se mueren de hambre, habiendo tanta gente rica a la cual le sobra el dinero, existiendo tantos  idiotas que van por las calles con los bolsillos a reventar con oro y plata, uno no tendría que morirse de hambre, las personas tendríamos que tener el derecho de quitarle a aquellos que tienen de más para proveernos de lo más indispensable, no hablo de conseguir grandes riquezas, sino solo lo necesario para vivir, las palabras de este muchacho me agradaban, por dentro una parte de mi quería acompañarlo y ver hasta donde me llevaba esto, pero por otro lado, no quería encariñarme con nadie, el amor solo causa más dolor.

-me alegro que no seas hipócrita, si hubieras respondido mal ahora mismo tendrías una serpiente enredada al cuello, aquellos que pecan de falsa pureza e ideales vacíos solo roban oxigeno-

Unas duras y frías palabras por mi parte, era como solía ser, cambiante y loca, habuses risueña, otras tantas homicida, y michas veces juguetona, pero esa era mi forma de ser, y la gente tendría que acostumbrarse o morir, el chico era sincero, mucho que cualquier otro ser humano que yo conociera antes, pero  porque, acaso no tenía nada que ocultar.

-las personas que mienten suelen mentirse a sí mismas, y cuando alguien se miente a sí mismo, puedes notar la decepción en su alma, la tristeza en sus ojos, incluso puedes oír a su alma pedir a gritos la muerte, y quien soy yo para negar le a alguien ese placer-

Al escucharlo hablar sobre la muerte me molesto, la trataba como a una señora, a alguien a quien tienes que temer y por ende respetar, para mí la muerte era mi mejor amiga y compañera, una compañera fiel como pocas, alguien que no me fallaba pasara lo que pasara, y que al final me daría mi recompensa al llevarme a un sitio donde no se siente más dolor.

-la muerte no es una señora casada, la muerte es mi mejor amiga porque somos almas gemelas, ella no tiene amigos ni nadie quien la bendiga, ella y yo caminamos el mismo camino, nadie tendría que tenerle miedo a la muerte, es bella como pocas, da tranquilidad al enfermo, la reposo al moribundo y retira a los hombres de este podrida existencia, ¿ porque alguien así tendría que dar miedo?-

El muchacho no se daba provenido, quería a toda costa llevarme a su domicilio, ahora intentaba chantajearme, a mi ala maestra del chantaje, a mi quien invente muchas de las formas de chantaje que la gente usa actual mente, era ridículo que lo intentara, por lo que solté una sonora carcajada ante de añadir.

-no intentes chantajearme a mi niño, el chantaje es mi forma de vida no quieras engañas a la maestra del engaño por favor eres tan inocente-

Luego de reírme un poco continúe.

-no crees que vas un poco rápido, apenas nos acabamos de conocer y ya quieres llevarme a  vivir a tu casa,  no crees que antes de veríamos conocernos, al menos invítame una copa así nada más en seco el sexo no sabe a nada-

Una vez más demostraba el sentido del humor negro y acido que me caracterizaba, volví a doblarme de risa, pues la sola idea era cómica, sin embargo no estaba dispuesta a ir con él, era algo tonto exponer a esos 27 niños a alguien como yo, era una verdadera locura.

-si es verdad que tienes 27 bocas que cuidar, deberías pensar bien antes de intentar llevar a una asesina a tu casa, toma también la segunda bolsa, creo que a los mocosos les gustaran los dulces, yo conseguiré más para mí, después de todo creo que aún queda otra dulcería que no eh visitado-

Dije con un deje de malicia en mi voz, la verdad había visitado unas 3 dulcerías, causando destrozos en cada una de ellas y asesinando a todos sus ocupantes, habían estado sonando historias sobre el payaso que robaba dulces, y era algo sumamente gracioso ver como la histeria colectiva se apoderaba de esta aldea.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Jue Dic 03, 2015 11:20 pm

Madre mía... Aquella chica no daba su brazo a torcer, y encima me había dicho claramente que, de haber contestado mal, me hubiera enredado una serpiente en el cuello... Jesus bendito, no sabía si hoy era mi día de suerte o si tal vez estaba poniendo a la misma demasiadas veces a prueba.

- Me alegro de no estar dando malas respuestas.-

Y me alegraba. No quería tener que defenderme. Primero porque no sabría si podría salir vivo o bien, y segundo porque no quería, me sentía, en cierta manera, responsable de ella. Por tonto que parezca, verla... Tan similar a esos chicos que venían a mi casa... Me hacía sentir obligado a ayudarla.

Luego empezó a plantearme parte de su forma de ver la vida: la manera en la que despreciaba a las personas que se mentían a si mismas, la forma en la que trataba a la muerte, como su gran amiga que le permitía liberar a los demás de su cruel existencia, el como se consideraba el monstruo de monstruos, la creadora del chantaje e incluso como insinuaba que quería llevarla a mi casa para meterla en mi cama. Me dolió. Me dolió más de lo que ella seguramente se iba a dar cuenta nunca. Cerré los ojos tras escuchar aquello, girando levemente la cabeza y agachándola. Me costaba mucho asimilar lo que oía. Ella era todo lo que quería evitar para mis chicos. Ella era aquello en lo que no quería que se convirtieran: No quería que vieran a la gente que se mentía a si misma como una persona asquerosa, sino como alguien a quien ayudar a darse cuenta de quienes eran. No quería que vieran la muerte como una amiga, capaz de liberar a la gente de este horrible mundo, sino que esperaba que vieran la belleza de la vida, el sentimiento que inundaba sus pechos al reír y llorar, y que, cuando su hora llegase, como a todos les debía llegar, una sonrisa estuviese en sus labios dejándose mecer en los brazos de la muerte como una nueva madre. No quería que se considerasen parte de esa gente triste y rota, quería que fueran conscientes de como eran, pero que no parasen de aspirar a lo mejor y aquello que les hiciese felices, siempre guiados por sus ideales. Y... no quería que ninguno de ellos me viera como un monstruo, un aprovechado que quería algo de ellos, como si eso fuese importante para mí. Yo hacía lo que quería, y eso era un mundo en el que pudiese ver una sonrisa sincera en los rostros de los demás, donde la gente realmente pudiese dedicarse a lo que quisieran, mientras que dejasen que los demás viviesen. Sabía que eran una utopía, pero era mi pequeño sueño... Y me dolía verlo pisoteado de esa forma.

Y luego, termino de rematarlo. Encima me ofrecía más comida... ¿No se daba cuenta de la propia bondad que habitaba en su corazón? Ella creía que era un monstruo, veía a todos como tales. Yo solo veía hombres, tristes y con miedo, pero hombres. No existían monstruos en este mundo, y eso era algo que tenía claro: Llamar monstruo a alguien solo era una forma de quitarnos un peso de encima, de desdeñar nuestra naturaleza para no sentirnos obligados a aspirar a algo más, para no sentirnos responsables de nuestro propio camino. Al fin y al cabo el mundo era el culpable ¿No?

-Dios... ¿Tanto daño te han hecho?-
Abrí entonces los ojos, mirándola con los ojos temblorosos y la voz casi quebrada. Entonces cogí los sacos, con rabia, mirándola a los ojos y enseñándoselos con ambas manos. - ¿Es que no te das cuenta? ¿No lo ves? Incluso con el dolor que sientes, incluso con el miedo que tienes.- Si, había dicho miedo, porque era a lo que me sonaba. Dolía enfrentarse a la verdad y daba miedo ser bueno en un mundo en el que solo veías monstruos, pero uno nunca dejaba de ser bueno, igual que uno nunca dejaba de ser malo.- A pesar de ver el mundo lleno de podredumbre, a pesar de tu considerarte un monstruo más, me ofreces esto, comida. Me lo ofreces porque sabes el valor que tiene, el valor real que tiene...- Me estaba costando hablar, se me atragantaban las palabras en la garganta y tenía que retener algo que hacía mucho tiempo que no sentía: ganas de llorar.- Y lo peor es que tú lo ves claro, pero te da miedo. Es más facil matar ¿Verdad? Es más facil causar el daño, no preocuparte de nada. Solo caos. Total, todos somos monstruos ¿No? Ese es tu lema...- Cada vez la rabia me comía más por dentro, rabia que venía de ver como se sentía una chica de apenas mi edad, convertida en una resentida...- Ah, y por cierto ¿Tan claro tienes que quiero acostarme contigo? ¿Crees que estoy aquí, en medio de la oscuridad, porque quiero que pases la noche conmigo en mi lecho? Espero que fuera una broma, porque te aseguro que no me ha hecho ninguna gracia.- Intenté controlarme entonces, comerme esa tristeza que invadía mi corazón. Parpadeé un segundo y suspiré, añadiendo solo una cosa más.- Por favor, ven a mi casa. Dame la oportunidad de mostrarte mi mundo. Luego podrás decidir si merecía la pena o no. Por favor...-

No paraba de mirar a sus ojos, esperando una respuesta. Quería que ella viese lo que yo veía, quería que viera lo que reflejaban mis ojos: Quería que se viera a ella, tal y como yo la veía.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Vie Dic 04, 2015 12:17 am

Esto era lo último, me había llamado cobarde, a mí la persona que había infundido miedo en miles de corazones, a mí quien logro hacer perder su fe a un hombre santo, a mi quien ha cegado las vidas de muchos hombres y mujeres, como alguien como él podría llamarme cobarde, levante mi mano queriendo abofetearlo, quería que se retractara, pero por alguna razón no pude, podía ver la cara de mis padres reflejada en la suya, mi característica sonrisa había desaparecido, al fin lo había logrado, había penetrado en lo más profundo de mi mascara, mi cara reflejaba odio y tristeza, una tristeza infinita.

-me recuerdas a mis padres-

Es lo único que pude decir, la rabia invadía cada célula de mi cuerpo, pero no era odio asía aquel chico o su comentario, era un odio a mí misma por que, por ser débil, por dejar que alguien me quitara la máscara, no era odiaba en lo que me había convertido, era un ser sin un propósito, una persona rota, vacía por dentro, con un dolor inimaginable que trataba de apagar con lo sangre de otros, quería que sufrieran tanto como yo, quería que todos pagara, por lo que me habían hecho, quería que el mundo callera en el caos.

-como te atreves tu a decirme cobarde, si te doy esto es solo porque quiero, no por ser buena, no por ser noble, solo porque me da la gana-

El chico había logrado lo inimaginable, me había desenmascarado, nadie lo había logrado nadie tenía que saber lo que mi maquillaje ocultaba, a una mujer rota e inservible, tenía que controlarme, pero su siguiente pregunta me saco de control, abrí mis ojos desmesuradamente era como vivirlo de nuevo, era como tener a esos hombres sobre mí una vez más.

-daño…..quieres saber lo que es que te hagan daño, yo era igual a ti, era una niña noble y tierna, criada con principios y moral, mi madre una ninja médico del clan orochi, mi padre un shinobi del clan uchiha, ellos eran nobles mi madre atendía a todo el que llegaba a su consultorio, por eso no rechazo a 6 tipos que llegaron, esos mismos 6 tipos que nos ataron, amenazaron con matarla si nos oponíamos, tuvimos que ceder, ella y yo fuimos violadas, por todos lados mientras mi padre observaba impotente, fueron 3 días de agonía, 3 días en los que los 6 nos penetraban sin piedad al final cuando se cansaron de nosotras, le extirparon los ojos a mi padre y se largaron, mi madre murió por los desgarres que sufrió, mi padre murió desangrado, y todo por ser unas buenas personas, todo por querer ayudar a un mundo que está podrido, podrido desde su centro-

Con los ojos abiertos desmesuradamente, y una mirada más maniática de lo normal relataba aquella historia una historia que me dolía recordar, ese era mi pasado, las huellas de este están aún marcadas en mi cuerpo, podía escuchar sus jadeos y sus risas, podía sentir una vez más su respiración sobre mí, sin poder contenerme comenzó a manotear por todos lados intentando quitarme a un invisible atacante.

-no por favor ya no, no lo hagan me duele por favor déjenme-

Gritaba enloquecida por el recuerdo de aquella tragedia, podía ver a aquel sujeto enzima de mi podía sentirlo dentro de mí una vez más, mi respiración se agitaba mientras mi mente intentaba regresar a la realidad.

-tu eres como mis padres, y acabaras igual que ellos, muerto por tu bondad, destrozado por dentro y por fuera, echo pedazos, con tu mente intentando salir de este mundo para no recordar lo vivido, mírame. Mírame bien. Soy el resultado de la bondad, soy el pago por toda la bondad que mis padres dieron al mundo-

Mientras hablaba trataba por todos los medios de controlarme, pero al parecer mi mente estaba demasiado estresada, el recuerdo de mis padres era muy fuerte, el haber tenido que recordar todo lo sucedido hiso que mi mente abandonara su máscara y revelara la oscura cara de la bondad.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Vie Dic 04, 2015 2:43 am

No sabía como iba a actuar Kureiji después de lo que le había dicho, hasta que ví como alzaba la mano para abofetearme. Instintivamente cerré los ojos, pero, por más que pasaban los segundos, la bofetada no llegaba. Abrí uno de mis ojos manteniendo cerrado el otro, y entonces oí como decía que me parecia a sus padres. Mientras que veía como poco a poco la chica empezaba a temblar, a recriminarme que ella hacía lo que quería y a contarme su historia, su verdadera historia. No aquella que le contaba al mundo con su violencia, su odio o su locura. No, esa era la verdad más oscura de todas, el verdadero monstruo que albergaba su corazón. Entonces empezó a manotear, mientras que en su rostros se dibujaba el recuerdo de una tragedia.

-Kureiji, estoy aquí. Tranquila.-


Dicho esto, la shinobi de ojos azules profetizó mi final. Profetizó que pisotearían mi bondad y mis ideales. Machacarían mis sueños y esperanzas... Y sabía que su profecía estaba en lo cierto. Lo malo es que llegaba tarde.

-Hace ocho años, vivía junto con mis padres, mi hermano y mis dos hermanas en un pequeño pueblo cerca de la capital.-
Dije esto mientras que la miraba a los ojos y me quitaba la ligera chaqueta que llevaba.- Eramos gente sencilla, campesiones. Gente de la tierra. No necesitabamos más ¿Sabes? Vendíamos lo que cosechábamos y tratábamos bien a los vecinos. Compartíamos todo cuando escaseaba la comida, y ellos con nosotros.- Sonreí entonces, dejando que la melancolía me invadiese.- Kirara era mi vecina, una niña de mi edad que había dicho que si aprendía a plantar arroz como su padre se casaría conmigo: Era una tontería de niños, pero su padre siempre se lo tomaba en serio y me reñía cuando me acercaba demasiado a su hija. Su madre solo se reía ante la situación. Sus nombres eran Genzo y Kojuki. Eran buenas personas.- Pasé entonces la chaqueta por los hombros de Kureiji, viendo que poco a poco se estaba calmando un poco más. Intentaba que mi voz sonara lo más tranquilizadora posible, a pesar del dolor que todos aquellos nombres evocaban en mi. Estaba enfrentándome a mi monstruo y necesitaba enseñarle que, aunque débil, si que podía mirarle a los ojos. Esto ya era, incluso algo personal.- Luego estaba Miko, era la encargada de un puesto de dulces. Era una mujer mayor cuyo marido había muerto antes de que yo naciera, pero su nieta, Hikaru, siempre estaba allí para ayudarla. Con solo catorce años estaba todo el día ayudando con el puesto, sin parar ni un solo segundo. Fue mi primer amor, nada serio claro, me sacaba seis años y estaba enamorada de Sato, el hijo del herrero. Y era normal, pues era un chico guapo, alto y en buena forma. Incluso un niño podía apreciar esas características en él. Aunque no era tan grande como su padre, Kin. Aquel hombre era tan grande como gracioso. Cuando llegué aquí me extrañé de que los herreros fuesen tan serios. Todavía sigo echando en falta un par de chistes cuando voy a arreglar alguna cazuela...- Entonces, mi rostro se endureció un poco, pues la lista de nombres se extendía mucho más. Cada uno de ellos eran una historia y, aunque se merecían todos su minuto o incluso más tiempo, no podía detenerme en cada uno. Les debería una plegaría luego.- Eran muchas más las personas que vivían allí, 117 personas. Pero todo acabó. Un día simplemente unos ninjas necesitaban suministros, tal vez oro, o dios sepa que, pero entraron y arrasaron todo. No dejaron nada...- paré entonces, recordando el fuego ante mis ojos, el olor a hierro que tanto me había marcado y el horror que tuve que vivir.- Sobreviví a su primera batida gracias a mi hermano, que consiguió salvarme ocultándome en un armario. Sin embargo, decidieron que debían revisar todo el lugar en busca de riqueza, y para recoger los cadáveres desperdigados, por lo que tuve que salir de mi escondite. A día de hoy no se como lo conseguí, pero me escondí en el único lugar donde no mirarían, en la propia pila de víctimas que ellos habían creado, amontonándolos como si fueran simples sacos de arroz.- Agarré con disimulo mi mano derecha, que temblaba de puro dolor al recordar la escena, y continué. Aquel era el momento de salvar una vida más.- Mientras que los atacantes se divertían con las mujeres del pueblo en el centro de la plaza, mis ojos no paraban ver los cuerpos muertos de las personas que había amado, al tiempo que su sangre me bañaba y me hacía pasar por un cadaver más. Cuando se hartaron, mataron a las mujeres y las tiraron a la montaña de cadáveres. Luego les prendieron fuego.- El olor a humo inundó de repente mi mente mezclado con el aroma de la grasa humana chamuscándose como si fuese un simple plato más de aquel banquete repugnante de avarícia y violencia. Pero algo le limpió, un calor que hacía tiempo que no sentía, dándome fuerzas para continuar.- Pero no morí. La sangre de mi gente, que había sido derramada injustamente, me protegió del fuego e impidió que muriese abrasado por las llamas. Gracias a esto, conseguí sobrevivir...-

Entonces, la abracé. Fue un abrazo suave, nada precipitado. Quería que sintiese el calor que me inundaba, lo que significaba el saber que gracias a que había gente que había muerto, seguías vivo. Quise que la llama que ardía en mi interior, un llama fruto de la vida de otros, se transfiriese aunque solo fuera ligeramente a ella. Tal vez era algo estupido, sin embargo, era lo que sentía correcto en aquel momento.

- No puedo pedirte que dejes de odiar a los que lo hicieron. No es algo que una historia triste más y un abrazo puedan arreglar. Y tienes todo el derecho del mundo a odiarlos, porque ni tu ni tus padres lo merecías, al igual que mi gente.- Me separé entonces mirándola a los ojos, sin darme cuenta de que los mios habían cobrado un brillo especial, un brillo que parecía darles luz propia. Solo sabía que la veía y veía la energía que por ella fluía. La misma fuerza que había visto como se escapaba de los inertes cuerpos de mi familia y vecinos. Estaba alli, en ella, vibrante y plena. A pesar de todo, de lo muerta que se sintiese por dentro, ella estaba viva, y yo lo sabía.- Pero lo que me pregunto es si todo el mundo se lo merece ¿Realmente es esta la manera? Sabes que no es justo, sabes que esto es lo fácil, igual que lo fue para mi al principio no hablar y odiar a todo el que se me acercaba. Yo tuve suerte, tuve a alguien que supo darme un abrazo, aceptarme y decirme que las cosas podían ser diferentes. No solo eso, sino que me lo demostró.- Entonces le apreté los brazos, no era un apretón para hacerle daño, sino que necesitaba hacerlo por impotencia pura, necesitaba aferrarme a algo, para no pegar un aullido de la vorágine de sentiminientos que poblaban mi pecho.- Si te soy sincero, habría hecho lo mismo que tú si hubiera sido ninja. Les habría hecho pagar, les habría buscado uno a uno y los hubiera cazado como los animales que eran. Les habría mostrado que habían creado una bestia que ni siquiera ellos mismos podían imaginar.- Mis ojos cada vez eran más amarillos, más animales, a pesar de que yo me daba cuenta. Solo veía lo bella que era la vida al fluir por otro ser vivo.- Sin embargo, lo entendí a tiempo. Entendí que debía dirigir mi rabia a que eso no volviese a pasar, a que esas ratas despreciables se encontrasen un león cada vez que intentasen aprovecharse de aquellos que no se merecían esto. Muchos luchan por sus propios intereses, que se maten si quieren. Pero que dejen a los demás en paz de una vez por todas.- Intenté relajarme entonces, pues me daba la sensación de estar apretando demasiado los brazos de la Kunoichi. Luego, proseguí.- Yo decidí luchar por algo que creía justo, por los que creía que eran los que menos culpa tenían de esto: los niños que como tú y como yo se habian visto envueltos por esta mierda que algunos se encargan de esparcir. Por eso me volví lo que más odiaba. Por eso me hice ninja, para poder usar esta ira, al menos, para que a ellos no les faltase de nada. Yo nunca podré estar totalmente limpio de esto... Pero ellos... Puede que ellos puedan aprender a vivir con ello. Puede que crezcan sanos y fuertes y, un día, sean capaces de hacer frente a este mundo y demostrarle a esos hijos de puta que da igual lo que hagan, acabaran habiendo buenas personas que les harán frente, y que les acabarán arrebatando ese mundo que tan ansían poseer...-

Entonces paré, siendo consciente de todas las cosas que había soltado. Dejé caer los brazos que ya estaban casi lacios a los lados, apagándose el color de mis ojos, sin siquiera darme cuenta. Volviendo a mirarla a los ojos, añadí solo una última cosa.- No soy quien para decirte que hacer, pero quiero mostrarte lo que hago, por eso quiero que vengas conmigo... Puede que no veas la luz en el mismo lugar que la he encontrado yo, pero te puedo asegurar que tu ira puede usarse para algo bueno, en vez de para simplemente llenar un vacío de una sangre que nunca te llenará. Quedate esta noche y el tiempo que necesites con nosotros. Permíteme que te de la oportunidad que a mi me dieron cuando la necesité.-

La miré otra vez a los ojos, por última vez, esperando su respuesta, la cual esperaba con ansias.

Spoiler:
Después de ocho años sellados por el trauma que vivió en su aldea, los ojos de la bestia se abren paso, para revelar la verdadera naturaleza de su dueño.

Técnica despertada:




Kemono no Me:
A diferencia de otros Doujutsu, los ojos de la bestia solo otorgan a su portador un brillo amarillento, que hace que parezcan emanar luz propia. El cambio despierta en el usuario un instinto animal, propio del ADN que porta en su genoma, dotándolo de la capacidad de distinguir lo vivo de lo inerte (el usuario es capaz de visualizar la energía natural de los seres vivos, como si fuera un detalle añadido a su visión normal cuando activa el doujutsu) y, a rangos más altos, poder notar la agresividad de otros, además de distinguir si, con anterioridad ha conocido a alguien, a pesar de usar Hengen u otros genjutsus.

Genin: El usuario podrá visualizar en un rango normal los seres vivos pero solo de forma no nítida (no sabrá distinguir que es qué, aunque si será consciente del tamaño) Independientemente de la circunstancia (esta técnica lo que permite entre otras cosas es ver en la oscuridad, o en situaciones impedidas, de ahí lo de ver de “forma no nítida”. No va a saber que es qué a nivel gennin, pero si que está vivo y que no, podría decirse que es un efecto añadido a la visión normal.)

La bestia recuerda su origen, su sangre arde junto a la que fué derramada por el pecado de los hombres y ruge desde el fondo de su alma, clamando su ira. El camino de la bestia se abre ante los ojos del que quiere ver la vida.


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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Vie Dic 04, 2015 8:26 pm

Poco a poco mi mente se estabilizaba, el estrés iba desapareciendo, los trozos huecos de mi mascara regresaban a su sitio mientras el muchacho contaba su historia, una tragedia más en este cruel mundo, este mundo que estaba cada vez más podrido, por primera vez en mucho tiempo sería algo en mi corazón, algo que creí no poder sentir jamás, era empatía me sentía identificada con aquel muchacho, pero aun así no podía dejar que llevara a alguien como yo a su casa, lentamente mi mano se levantó y toco su mejilla delicadamente, la acción fue total mente ajena a mí, fue como si mi diestra tuviera vida propia.

-entiendo tu dolor, la voz de los inocentes clamando venganza desde las sombras, es lo que a mí me guía a seguir, pero lamentablemente para mí, es algo tarde elegimos caminos diferentes, tu elegiste el camino de la redención, yo elegí el camino de la venganza, decidí ser la voz que muestre al mundo su verdadero rostro-

Mi mano descendió poco a poco separándome del inesperado abrazo de aquel muchacho, hace años nadie me abrazaba lo que me tomo por sorpresa, al principio me desagrado y tuve el instinto de alejarlo, pero la calidez de sus brazos me recordaron a los de mi padre, ya estando separados lo mire con una mirada que jamás le había regalado a nadie, una mirada tierna y una sonrisa cálida. Muy diferente a la acostumbrada risa maniaca que normalmente me acompañaba.

-supongo que ahora no puedo negarme a ir a tu casa, aunque insisto que es una mala idea, tu familia estará en verdadero peligro mientras este con ustedes, la ley me persigue, tengo muchos enemigos en todo el mundo, mi cabeza tiene un precio correrían peligro no solo por mí, sino por la gente que está detrás de mí, si aún a si quieres que te acompañe lo are-

Respire profundamente para recobrar la compostura, sin embargo algo llamo mi atención, sus ojos eran diferente, eran como los de una bestia, en mi hombro un hilo de sangre donde él había clavado sus uñas, seguramente por la intensidad del recuerdo, la verdad no me molestaba, hace años que el dolor físico no era ningún inconveniente para mí, no es que no lo sintiera era simplemente que por dentro mi alma me dolía mucho más y el dolor externo quedaba totalmente opacado por este, al ver estos ojos mi sangre comenzó a latir, la adrenalina fluía por mis venas como una droga que hacía que mi cuerpo se tensara de la emoción.

-hay esta ahora si podemos hablar de monstruo a monstruo, tu eres mi hermano nacimos del dolor y buscamos la sangre para saciar nuestra ser de venganza-

La tención de mis músculos daba fe de la emoción que embargaba mi ser, esto es lo que estaba buscando, era esto lo que espere todo el tiempo, despertar a la bestia que dormía dentro de este muchacho, despertar su verdadero poder, demostrarle que tiene el poder de cambiar al mundo en sus garras, solo tenía que dejar de temerle a ese poder.

-esto es lo que yo estaba esperando, bienvenido al mundo hermano ahora puedes demostrarle al mundo lo que ellos crearon, puedes demostrarle a las personas a la bestia que su descuido y odio creo, somos las creaciones de un mundo podrido, somos los encargados de mostrar la locura, el rencor, el odio que en este mundo existe-

Tome a aquel sujeto de la mano mientras mi hombro sangraba.

-no temas a tu poder, puedes cambiar al mundo solo deja de reprimirlo, desata a la bestia deja que ruja, deja que sus garras prueben la sangre-
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kenshiro el Mar Dic 08, 2015 3:36 am

Ya estaba más tranquilo, había conseguido relajarme. Entonces, ella empezó a hablar y yo la escuché, tanto el como me dijo que si a mi invitación de ir a mi casa como la forma en la que compadecía mi dolor, al igual que la forma en la que correspondía a mi abrazo y su caricia, la cual me dejó bastante confundido.

- Si que quiero que vengas. Ninguno de nosotros tenemos nada, al igual que tú. Te mereces tener un lugar al que poder venir en caso de que lo necesites. No me importa si vienen a por ti. Una vez que aceptes serás parte de mi familia, y te protegeré mientras quieras ser parte de ella.-

Luego... Me descontrolé. Dejé salir algo que, hacía mucho, creía que solo había sido un falso recuerdo de como había transcurrido aquel fatídico día. Pero ahora lo veía. En aquel entonces, había sido capaz de huir gracias a estos ojos, que en la más absoluta oscuridad me habían ayudado a evadir a mis enemigos. Les debía mucho, pero eso no justificaba lo que, sin darme cuenta, acababa de hacer. Vi la sangre corriendo por su hombro, una sangre que yo había derramado. Me sentí mal. Ella no tenia la culpa. Estaba... Frustrado por lo que me había sucedido en el pasado. Deprimido y destrozado sería más acertado. Pero eso no servía para justificar el daño que hiciese injustamente aunque fuese a una sola persona, menos sin motivo alguno. Aunque lo que me sorprendió fue lo que añadió después, mientras que cogía mi mano, a la cual dirigí una mirada. Mis dedos estaban ligeramente manchados por su sangre, y eso me recordó a las manos de aquellos asesinos. No, esto no era lo que quería.

- Lo dijiste antes, tú y yo hemos elegido caminos distintos, pero eso no significa que no compartamos la misma meta. Mis métodos y los tuyos pueden diferir, pero ambos queremos lo mismo: demostrar lo mal que lo han hecho y lo equivocados que están.- La miré entonces a los ojos, agarrando con firmeza su mano, la cual ella me había dado.- Ayúdame a demostrarselo, se mi hermana, aquella que muestre la locura, y yo seré tu hermano, aquel que destruya sus ambiciones con sus propias reglas. Aplastaremos este mundo de manera que nunca nadie deba acabar como nosotros, allanaremos el camino para los que vengas, y les demostraremos a esos hijos de puta lo que han hecho, que su propia destrucción ha provocado su caida ¿Cual es tu respuesta Kureiji? ¿Quieres ser mi compañera en esta cruzada?-

Sin parar de mirarla a las dos gemas azules que regían su palida cara, mis ojos daban a entender que estaba dispuesto a llevar esto hasta las últimas consecuencias. Tal vez por el calor del momento, o tal vez por un exceso de uso de la prudencia que había ido gastando día a día, había dicho una cosa que muchos considerarían una estupidez: acababa de pedirle a alguien que declarase junto a mi una batalla contra el mundo. Sin embargo, por alguna extraña razón, era incapaz de sentir ninguna clase de duda en ese momento. Sabía que aquello era lo que debía hacer.
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Re: The Waiter and The Harlequin (Rol social)

Mensaje por Kureijī el Miér Dic 09, 2015 12:04 am

Escuche atenta sus palabras, me invitaba a formar parte de su familia, que fuera parte de los suyos, era una decisión complicada para mí, podría volver a confiar en otro ser humano, podría poner mi corazón nuevamente en las manos de una persona, mi menta estaba confundida, el recuerdo de lo mi desgracia aún seguía fresco en mi mente, sus manos entrelazadas con las mías me transmitían una seguridad que jamás había sentido, una calidez y confianza que nunca había sido capaz de sentir, ser parte de una cruzada así era algo que jamás pensaría en hacer, antes tenía un lema “en un mundo egoísta el egoísta triunfa” pero ahora este muchacho estaba haciendo que me replanteara todo, él había sufrido tanto o quizás más que yo pero su mente no se había vuelto loca, su mente era tan normal como se podría esperar, algo dentro de mi quería ir con él y ver hasta donde podíamos llegar, pero sería esto lo correcto, sería bueno unir mi camino a este chico, mire al cielo algo que jamás había hecho, buscando una señal de mis padres quería su consejo, quería que alguien me dijera que hacer.(Madre, padre jamás me eh dignado en hablar con ustedes, eh vivido siempre a mi manera, odiando al mundo, ahora en mi camino me encuentro con la oportunidad de hacer algo por otros, que debo hacer no sé qué rumbo tomar)Serré mis ojos mientras una lagrima caía por mi mejilla, de pronto paso algo jamás antes visto dos estrellas fugases surcaron el cielo una alado de la otra, un fenómeno extraño que nunca antes había ocurrido, sabía que esa era la señal que mis padres me mandaban desde donde se encontraran.

-está bien caminare a tu lado, veremos a donde nos condice el camino que me muestras, no eh vuelto a confiar en otro ser humano desde hace mucho tiempo, será difícil confiar pero lo hare porque creo que es lo correcto, lo que mis padres querrían que hiciera pero te advierto algo-

El tomo de mi voz se volvía más severo, había notado algo en sus ojos algo que no me gustaba, era miedo, el temía a sus habilidades tenía miedo de sacar a la bestia que llevaba dentro, y el miedo era algo que yo no podía soportar.

-tienes que dejar de sentir miedo de tus habilidades, no existe un mapa que nos diga cómo vivir, por eso somos libres, puedes ir a donde tú quieras, corre más rápido que el viento, apunta más allá del cielo, y podrás conocer a un nuevo tú, una poderosa bestia duerme en tu corazón, y cuando te des cuenta el llanto de tu corazón se detendrá, aprovecha la mañana brillante, protege a aquellos que amas, puedes volverte más fuere aun, acaba con tu débil tú, destruye las cadenas que te atan, deja que el cálido latido de tu corazón sea tu arma, cree en tu corazón-

Mis palabras eran serias jamas había dado un consejo desde el accidente, jamás me había preocupado por otros, pero por este sujeto sentía algo extraño, era empatía o tal vez algo diferente, quería ayudarlo, quería que se volviera fuerte, quería ayudarlo en su propósito, porque su meta valía la pena, pero esto no se lo diría a él, claro que no sino pensaría mal de mí oh tal vez creería que era blanda, y no era así, desde ahora desde ahora yo sería su compañera y no aceptaba gente débil a mi lado, si quería que caminara a su lado, tenía que caminar sin miedo o temor, tenía que caminar seguro de sí mismo y sobre todo tenía que convertirse en alguien digno de admira.

-desde ahora seré tu compañera y entrenaremos juntos, sabrás lo que significa dolor verdadero jajajaja-

To me la bolsa de dulces y comencé a caminar por el callejón como si supiera exactamente a donde me dirigía.

-no te quedes hay parado como tonto, si no vienes voy a cambiar de opinión y me iré al bosque-
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