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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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¿Asaltando a los muertos?

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¿Asaltando a los muertos?

Mensaje por Hyôga Yuki el Jue Oct 09, 2014 4:15 am


Así que éste es uno de esos hombres, ¿eh? —Gruñó el capitán de la guardia—. Ahora me vas a explicar, maldito bastardo, ¿qué es lo que buscan tú y tus cómplices en las tumbas de nuestros muertos?
¿Buscar? ¿Cómplices? —Undertaker se encontraba dentro del recinto oficial del Pueblo de Hinamorí, sin saber qué diablos estaba ocurriendo. Ciertamente, como siempre, lo habían pillado saliendo de uno de los ataúdes de un cementerio; pero de allí a hacerle daño a los muertos o irrespetarlo de otra manera —ya que era claro que lo que hacía constantemente no era una muestra del mayor respeto, aunque para él pareciera natural— no era su forma de actuar, de allí su confusión. Varias veces había sido zarandeado por los guardias, cuyas garras se posaban sobre los hombros del grisáceo.
¿Es que acaso vas a seguir negándolo? —Bramó el hombre de tez morena, dando un fuerte golpe sobre tu escritorio—. Déjate de juegos de una vez y dime ¿Qué es lo que buscan en el cementerio? ¿Por qué perturbar el descanso de nuestros muertos de una manera tan monstruosa? Y no niegues nada. Te hemos pillado saliendo de uno de los ataúdes. Además, anoche tres de los tuyos han agredido brutalmente a nuestros guardias con tan solo Taijutsu o Kenjutsu, seguramente eres tan diestros como ellos en eso.
¿Taijutsu y kenjutsu? —El Grisáceo dejó escapar una pequeña risa—. Ustedes no son muy inteligentes, ¿no es cierto?
¿Acaso te estás burlando de nosotros? —Aquel hombre se levantó de la silla. Era casi tan alto como Undetaker.
No, que va —contestó entre risas—. Verá, mi estimado señor, si quiere ahora mismo vamos afuera y tenemos un encuentro mano a mano, y verá que soy tan corto en el combate cuerpo a cuerpo como ustedes en pensamiento. —Cayó por un momento, disfrutaba la reacción que había causado en el capitán de la guardia. Estaba tan furioso, que incluso el Nara pudo ver la vena que le latía a aquel hombre en la cien—. Ji, ji. Bueno, dejemos a un lado los juegos y pongámonos serios. —Como si aquello fuese posible para el Grisáceo—. ¿Acaso creen que si yo cometiera un crimen de tal índole me quedaría en el cementerio esperando ser atrapado? Tal vez tenga el aspecto de un idiota, pero vamos, tampoco para tanto.
El capitán de la guardia dudó por un instante; pero al ver que la respuesta de Undertaker era sensata respondió.
Si lo pones desde ese punto de vista, no hay más nada que hacer que darte la razón. Sin embargo, contéstame algo. ¿Qué demonios hacías en esa tumba entonces?
Bueno —contestó—, nadie quería darme posada, por falta de dinero, así que tuve que encontrar un lugar donde dormitar. Y lo peor es que me mostré desnudo en varios de estos establecimientos, como pago de una noche, había funcionado con una muchacha en el País de las Aguas termales, no sé porque no ha resultado en otros lugares.
Aquello fue demasiado para los que estaban allí. En sus caras se podía notar el terror y la incredulidad ocasionados por aquellas palabras. ¿Con qué clase de demente estaban tratando?
Recibimos varios reportes de un hombre desnudos de distintas posadas. —El capitán se pasó la mano por el rostro en señal de desapruebo de las acciones del grisáceo—. Así que eras tú. —Suspiró—. Demonios, debería apresarte por dos noches para que escarmientes; sin embargo, tengo una mejor idea para otorgarte tu libertad. ¿Qué te parece si nos ayuda a capturar a los malhechores que andan irrumpiendo en el cementerio?
¿Eeeeeh? —replicó Undertaker—. ¿Y que ganaría yo con eso?
¿Es que tú libertad no te parece suficiente? —Contestó el capitán dela guardia.
Eso puedo hacerlo yo solo, librándome de estos caballeros. —Algo en la voz del Nara hizo que aquel hombre y sus oficiales se estremecieran—. Sin embargo, no soy fanático de las peleas sin razón, y por eso he dejado que me capturen y hasta ahora he hablado con usted. Esto no quiere decir que voy a rechazar su oferta pero…debe ofrecerme algo más.
Demonios —respondió, dejando escapar un largo suspiro—, Está bien. Puede quedarse con lo que están buscando esos hombre o cobrar una recompensa de seiscientos ryous.
Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro del Grisáceo.
Tenemos un trato entonces. —Y tras recibir una orden por parte del capitán, los oficiales lo soltaron. Las largas y blancas manos de Undertaker se estrecharon con las del moreno, y luego de esto, y con paso triunfante, cruzó la estación policial mientras sonreía.


La temperatura había descendido considerablemente llegada la noche. El cementerio, como debía ser todo cementerio a la media noche, estaba totalmente desierto. Las lámparas de aceite y la espectral luz de la luna hacían que la oscuridad no fuese absoluta en aquel lugar de reposo. Una niebla malsana también se había alzado, aunque la misma no era tan densa como para dejar la visibilidad a cero. Aquello parecía más bien uno de los tantos cuentos de terror que cuenta la gente octogenaria.
— <<Es una hermosa noche. —Undertaker río por lo bajo. Estaba acostumbrado a andar por los cementerios y lugares tan lúgubres como aquel—. <<Es una lástima que la mayoría de las personas no sepan apreciar esto. Por cierto, ya se está siendo verdaderamente tarde. ¿Dónde estarán esos desgraciados?.
El grisáceo esperaba escondido detrás de un mausoleo, la espalda apoyada en una de las columnas que la sostenía. Hasta el momento nada había perturbado el silencio del lugar. Undertaker comenzaba a dar señales de aburrimiento. Estaba jugando con una de las trenzas de su abundante cabellera. Una expresión de embotamiento se había dibujado en su rostro.


Pasaron diez minutos, y veinte y treinta. A las doce y cuarenta y cinco de la noche es cuando el Grisáceo por fin escuchó algo: un golpe metálico constante que hacía eco en la distancia. Sus presas al parecer por fin se habían dignado hacer aparición. Sin embargo, Undertaker tenía que planear algo para darles frente a aquellos individuos. Al fin y al cabo se trataban de tres de ellos, y cada uno especialista en algo en que él no era muy diestro: el combate mano a mano.
— <<Bien>> —se dijo así mismo—, <<creo que esto puede ser algo aceptable. Veamos cómo sale todo.
Y sin perder más tiempo se dirigió hacia el lugar de donde provenía el sonido. Iba sigilosamente, moviéndose con ligereza que solo los Nara conocían. Parecía más un espectro que un ser viviente.


Demonios, Kurokai —dijo el hombre que estaba cavando. Un sujeto de tez pálida y cabellera corta y albina. Sus ojos eran negros como la noche y poseía una contextura corporal realmente ancha. Incluso dentro de aquel agujero ya daba una apariencia intimidante, de alguien que en verdad se había especializado en el combate cuerpo a cuerpo—. Hemos estado viniendo para acá cada maldita noche. Casi nos atrapan los guardias la última vez. ¿Por qué esa baratija es tan importante?
No pienso repetirte las cosas nuevamente, Takashi —le replicó el otro individuo, que se encontraba al pie del agujero que se había abierto en la tumba, oteando los alrededores. A diferencia del otro sujeto, éste tenía una complexión más delgada pero al mismo tiempo tonificada. La camiseta que llevaba puesta dejaba a relucir sus fuertes y morenos brazos. Su cabello era de color castaño oscuro y sus ojos ambarinos. En la espalda llevaba envainada lo que parecía una espada—. Termina con tu trabajo. Eh Yuro, hermosa, ¿cómo va todo? Deja de enfocarte tanto en tus uñas, recuerda que no podemos descuidarnos.
Tsch, cierra la boca, Kurokai —le respondió la fémina. Era una mujer hermosa, de piel blanquecina. Su cabellera era pelirroja y sus ojos verdes. Era de talla menuda, quizás apenas pasaba el metro y medio. Sin embargo, era una belleza peligrosa y sus curvas engañosas. Era el tipo de dama con quien es mejor no cruzarse en su camino. La misma se limaba las uñas despreocupadamente—.  La última vez casi nos atrapan por tu culpa, por no vigilar bien tu sector.
Pues no me acuerdo de que fueras muy participativa en la defensa, Yuro. Mujer tenías que hacer. —Le había contestado el espadachín a la pelirroja, quien le echó una mirada asesina. Por un momento la tensión se sintió entre aquellos dos entes, como si estuvieran a punto de entablar un combate…
Vamos, vamos —interrumpió Takashi—, no se peleen. Suficiente tenemos con los guardias de este mugroso pueblo.
Aquello fue demasiado para Kurokai y Yuro, quienes bajaron los ánimos y se dedicaron a sus respectivas tareas mientras que Takashi continuaba con las excavaciones.


Los saqueadores no se habían dado cuenta que desde las sombras un espectro los observaba fijamente, una sonrisa macabra se dibujó en su rostro. Cualquiera que pasara por el lugar lo hubiera hecho pasar por alguna alma en pena. Sin embargo, solamente se trataba de Undertaker, quien terminaba de hacer los preparativos para encarar a aquellos individuos.
Desapareció entre la penumbra, siendo tragado por la misma. Comenzó a moverse en torno a los saqueadores, rodeándolos. Sus pasos eran tan ligeros, que los mismos difícilmente podían ser percibidos. La primera parte de su plan salió a relucir cuando dejó escapar, desde su mano derecha, tres shurikens que iban dirigidos hacia el espadachín. Undertaker le había dado aquel efecto rotatorio para que las armas hicieran un corte más profundo en el torso del moreno. Sin embargo, éste dio una muestra de su habilidad con la espada, desenfundando la misma y haciendo un violento movimiento con el que repelió el ataque del grisáceo.
Yuro, Takashi, reúnanse. —Con este aviso sus compañeros se colocaron cerca de él, haciendo una formación triangular. Cada uno estaba separado a una distancia de cinco metros. Esta vez un par de cuchillas kunays salieron de las sombras, atacando a Takashi y a Yuro por separado. Estos esquivaron el ataque dando un salto hacia adentro y cerrando más la formación. Ahora cada uno estaba a tres metros de Kurokai, aunque entre Yuro y Takashi aún había una distancia de cinco metros. Esto fue resuelto con dos shurikens lanzados a cada uno, con el mismo efecto de las tres anteriores que fueron arrojadas hacia Kurokai. Estos se agacharon, pero dado a la presión que estaba causando el Grisáceo, hizo que tanto el Albino como la Pelirroja cerraran aún más la formación—. Salgan de una vez, cobarde —gruñó la pelirroja, parecía ser la más temperamental del grupo—. Los volveremos a hacer trizas como la última vez.
La respuesta que obtuvo Yuro fue una risa burlesca que provenía desde las sombras. La misma hacía eco en el cementerio, mientras que una silueta comenzaba a dibujarse delante de los ojos de ella. Undertaker se había manifestado frente al grupo, alejado a una distancia de ocho metros del mismo. Una amplia sonrisa, como era de costumbre, estaba dibujada en su rostro.
Vaya, vaya —dijo, viendo detenidamente a cada uno de los que allí estaba presente—, pero si eres todo un primor y con semejante actitud.
Dejó escapar una leve sonrisa.
Es excitante cuando una mujer posee carácter. —Y esto al parecer fue el detonante para que la fémina decidiera entrar en acción. Kurokai no había alcanzado a decirle que se calmara, cuando la mujer ya había comenzado una rápida carrera que impresionó al grisáceo. Nunca había visto a una fémina tan veloz como aquella. Sin embargo, no era muy inteligente.
Undertaker había realizado el sello de la rata antes de que ella le diera alcance, haciendo que su sombra se estirara por detrás de él medio metro. Había usado la niebla y las sombras producidas por las lápidas de su derecha para ocultar la suya entre ellas. Cuando la pelirroja estaba ya apenas a dos metros del Nara, notó que su cuerpo ya no le obedecía. Su sombra había sido atrapada por la del Grisáceo, que había salido desde una lápida cercana a ella, del lado izquierdo de la fémina.
Muy hermosa, pero para nada lista. —Mientras sonreía había tomado otra cuchilla kunay desde su equipaje. La fémina había repetido el movimiento. Los cómplices de la pelirroja maldecían a Undertaker repetidamente y estaban a punto de atacar al Grisáceo. Sin embargo, éste les advirtió—: Si llegan a mover tan solo un músculo de su cuerpo, su querida y guapa amiga morirá.
Y mientras que los otros dos se quedaban parados, viendo que no tenían mucho que hacer, Undertaker lanzó la cuchilla hacia la mujer y ésta hizo el mismo movimiento en contra de él. Cualquiera que viese aquella acción creería que el Grisáceo buscaba suicidarse; no obstante, cuando el arma estaba a punto de darle alcance, éste echó su cabeza y la mitad superior de su cuerpo hacia atrás, evitando que la kunay se clavara en el centro de su frente y librándose de aquella mortal acción airosamente. Sin embargo, no podía decirse lo mismo de la pelirroja, quien se encontraba cercana a una lápida y cuya cabeza golpeó bruscamente el borde de la misma, haciendo que ella quedase inconsciente. Undertaker rio.
Una menos. —Dijo. Y como muy pocas veces ocurría, algo en la voz del Coloso Gris escuchó amenazante. Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Espadachín y del Albino a la vez.
Eres un bastardo —replicó Kurokai—. Cuando terminemos contigo, no quedará nada que reconocer.


Hubo un momento de quietud en el cementerio, en el cual Undertaker intentaba estudiar a sus contrincantes. Cada uno de ellos dejaba en claro a lo que se dedicaban, es decir, en lo que su especialización en artes shinobis se refería. Por el momento sabía que no debía permitir que ninguno de los dos se acercara lo suficiente como para poner sus habilidades a prueba.
Bien, comencemos. —El momento de paz se quebró cuando el Grisáceo comenzó a realizar veloces sellos con sus manos. Esto alertó a sus rivales, siendo Kurokai quien saltó hacia a un lado mientras que su cómplice caía al suelo, siendo víctima de una cantidad considerable de lodo, que se había formado bajo sus pies, y que pronto se convirtió en un río de dicho elemento que hizo que perdiese el equilibrio y que lo arrastrara unos cuantos metros. Aquello había sido suficiente para derribar y alejar a aquel hombre durante un leve lapso de tiempo, mientras que se encargaba de Kurokai.
El Espadachín estaba a tres metros del Nara; pero éste había realizado otra pose de manos. La sombra de Undertaker se extendió rápidamente hasta Kurokai, para intentar atraparlo; no obstante, el Espadachín se había dado cuenta de las intenciones de Undertaker, quien mantenía una actitud relajada, a pesar de haber fallado.
No caeré en ese absurdo truco, no soy como Yuro. —Kurokai había dado un salto, apartándose de la sombra. Sin embargo, no era intención del Grisáceo atrapar al moreno con su sombra, al menos no inicialmente, sino mantenerlo a la distancia. Sin embargo, no había contado con la rápida recuperación de Takashi, quien lo había sorprendido por su lado izquierdo. El fuerte golpe le había dado hizo que Undertaker rodara varios metros hacia la derecha, derrumbando varias lápidas.
— <<Vaya, ese golpe verdaderamente ha dolido>>. —El Grisáceo se había incorporado rápidamente, y estaba realizando nuevamente sellos con sus manos. Esta vez Takashi y Kurokai lo atacaban desde ambos flancos, pero cuando estuvieron a punto de darle alcance, seis pilares afilados se alzaron de la tierra, apuntando hacia ellos, y obligando a ambos individuos a saltar.
Esos ataques son inútiles contra nosotros —bufó Takashi, quien descendía con una patada hacia el Grisáceo. Sin embargo, éste ya se había retirado del lugar, dando un salto hacia atrás y al mismo tiempo lanzando una cuchilla hacia Takashi. Ésta no iba precisamente para dañar al cuerpo del Coloso Albino, sino que iba directo a su sombra, y ya que aquel hombre se había confiado del trayecto del arma, había caído en la posesión de sombras del Nara  en cuyo rostro se había dibujado una sonrisa. En ese momento Takashi notó que no podía mover su cuerpo.
Ahora solo queda uno —murmuró mientras realizaba otra serie de sellos—. <<Pero debo darme prisa antes de que logre liberarse de mi técnica>>


Kurokai había aparecido delante de él, haciendo un corte vertical sobre el torso del Grisáceo. El moreno estaba a punto de celebrar su certero ataque cuando de repente se dio cuenta que su contrincante había realizado una sustitución. En su lugar había dejado una lápida, que había sido picada por la katana de aquel hombre por la mitad. Su compañero intentaba por todos los medio librarse de la técnica del Grisáceo. No obstante, este era lo bastante rápido, y antes de lo lograrlo había aparecido tras su retaguardia. Su cómplice intentó llegar hasta él, pero ya Undertaker había sacado una cuchilla kunay y con el mango de la misma le propinó un fuerte golpe a Takashi en la parte posterior de su nunca. Éste colapsó. Había caído inconsciente al suelo.
Como dije: solo queda uno. —Aunque era más fácil decir aquello. No le quedaba mucho chakra. Tenía en claro que debía terminar con el hombre restante rápidamente.
Éste se había abalanzado sobre Undertaker, quien dio un rápido salto hacia atrás. Esquivarlo de esa manera no había sido suficiente, el Castaño había logrado rajar su vestimenta y hacer un corte no muy profundo sobre su torso. Una cicatriz más a la cuenta, había pensado el Nara, que más daba.
El Grisáceo comenzó a correr hacia su izquierda, y perpendicularmente, a una distancia de cinco metros, se desplazaba su rival. El Nara había retirado esta vez dos kunay su equipaje: uno destinado hacia su enemigo para distraerlo y el otro lo lanzó hacia la lámpara de aceite que quedaba cercana, cortando la mecha de la misma para que el fuego se apagara. Sin miramientos Undertaker se ocultó entre aquellas sombras por un instante.
Ese truco barato no te servirá contra mí, insecto. Soy diferente a mis cómplices, más fuertes. —Bramó el espadachín. Pero lo único que recibió por respuesta fue una risa burlona, por parte del Gigante Gris, que retumbaba en aquel sector del cementerio. Después de esto lo que se escuchó fue un agudo silbido.
Pero no eres más listo. —Sorpresivamente Undertaker había reaparecido al lado derecho del espadachín, blandiendo una cuchilla kunay con la cual intentó cortar el cuello de su rival. Éste, gracias a sus reflejos, fue lo suficientemente rápido para echarse para atrás y realizar un corte sobre el cuello del Nara. Al Grisáceo no le dio tiempo de reaccionar, ya que no era muy diestro en el combate cuerpo a cuerpo. No obstante, una vez que la cabeza se separó del cuerpo, un fenómeno extraño ocurrió.
Ni una sola gota de sangre broto del cuerpo, en su lugar la sombra del cuerpo de Undertaker quedó en el lugar y atrapó la de su rival para luego extenderse hasta el área oscura del cementerio. De allí salió el Nara, quien se notaba cansado. Sin embargo, y para la suerte del mismo, los refuerzos habían llegado y le habían puesto la mano encima a Kurokai, quien de por si estaba bajo la influencia de la técnica del Grisáceo, paralizado.
Se tomaron su tiempo en llegar, ¿no es así?. —Undertaker había cancelado la ´técnica, más por cansancio que por voluntad propia—. Ya estoy en mi límite, no me queda nada de chakra.
Y mientras jadeaba, dado al agotamiento el capitán de la guardia, quien se había presentado en el lugar, se le acercó.
¿Pudiste averiguar lo que buscaban? —Le preguntó.
Lamentablemente no. —En la voz de Undertaker se podía notar cierta decepción—. Creo que tendré que conformare con la recompensa. Pero por mis servicios, y ya que no fue fácil atrapar a estos tres, creo que al menos me merezco una habitación para descansar esta noche, ¿no lo cree?
Y tras haber asentido con la cabeza y haber asegurado a los criminales, Undertaker fue llevado hasta una posada por el mis capitán de la guardia. Estando allí se lanzó en la cama que estaba ya preparada. Había transcurrido un buen tiempo que no dormía tan a gusto.

Spoiler:
-Kagemane no Jutsu (Jutsu: Posesión de sombra):
Luego de un simple sello de manos (rata). El usuario es capaz de estirar su sombra. Con esta técnica el ejecutor es capaz de controlar los movimientos del afectado, haciendo que este imite sus movimientos como si se tratara de su propia sombra. Existe una manera de zafarse del control de sombra, solamente si el oponente posee una fuerza mayor al ninjutsu del usuario.
Genin: Naras de Ninjutsu:  Si el usuario posee un ninjutsu mayor por tres puntos a la fuerza del afectado podrá controlar sus movimientos un máximo de tres turnos. En cambio si el afectado posee una fuerza igual al ninjutsu la técnica solo tendrá efecto durante un turno. Solo se podrá estirar la sombra diez metros.

-Elemento Tierra: Flujo del río de tierra (土遁・土流大河, Doton: Doryū Taiga)
Después de haber realizado una serie de sellos, el usuario puede transformar la base sobre la cual el enemigo está parado en un río de lodo para que éste pierda el equilibrio. Esta técnica puede ser muy útil debido que da unos segundos para actuar mientras que el rival se encuentra desequilibrado. La extensión y rapidez del río de barro dependen del chakra que se le aplique a la técnica.

-Elemento Tierra: Pilares de Roca (土遁・岩柱槍 Doton: Ganchūsō)
Luego de realizar una serie de sellos, el usuario crea unas pocas columnas de rocas filosas que sobresalen del suelo para insertar al objetivo. Los pilares de roca traspasarán cualquier objeto que se encuentren en su destino. Se puede crear un máximo de seis de estas columnas. Cada una puede llegar a medir metro y medio de longitud.

-Shuriken no Jutsu (Jutsu: Imitación de Sombra Shuriken):
Se infunde chakra en la sombra de un shuriken o cualquier arma de tamaño menor, que puede o no portar un sello explosivo, haciendo que esta adopte las características del jutsu posesión de sombra. Esta se lanza a la sombra del contrincante, solamente con un detalle, ya que la técnica solo puede durar un turno inmovilizando al oponente, dificultando sus posibilidades debido al sello explosivo. Si la fuerza del oponente es mayor al ninjutsu del ejecutor, podrá liberarse sin ningún problema de la posesión de sombra. El jutsu no tendrá ningún efecto en caso de que ambos posean estadísticas iguales.

-Jutsu: Clon de penumbras:
Luego de una serie de sellos, la sombra del ejecutor se extiende unos centímetros. Dejando salir de esta un clon, este podrá hablar como si se tratara del mismo usuario. Podrá realizar técnicas de clan, elementales o de especialidad secundaría de poseer. Otra característica de este clon, es que al ser destruido su sombra queda en el campo de batalla para tomar posesión de la sombra del individuo que logre destruirlo, moviéndose hasta él. El efecto de posesión de sombra dura un turno, pero los individuos que posean una fuerza igual o mayor podrán liberarse. Además como todo clon, una vez destruido enviara la información al cuerpo original para delatar la ubicación de la persona que se encuentre bajo el efecto de posesión de sombra.
Genin: 1 clon.

-Kagemane no Jutsu (Jutsu: Posesión de sombra):
Luego de un simple sello de manos (rata). El usuario es capaz de estirar su sombra. Con esta técnica el ejecutor es capaz de controlar los movimientos del afectado, haciendo que este imite sus movimientos como si se tratara de su propia sombra. Existe una manera de zafarse del control de sombra, solamente si el oponente posee una fuerza mayor al ninjutsu del usuario.
Genin: Naras de Ninjutsu:  Si el usuario posee un ninjutsu mayor por tres puntos a la fuerza del afectado podrá controlar sus movimientos un máximo de tres turnos. En cambio si el afectado posee una fuerza igual al ninjutsu la técnica solo tendrá efecto durante un turno. Solo se podrá estirar la sombra diez metros.
Hyôga Yuki


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