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I. When things go tought denial is all we have + Koga.

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I. When things go tought denial is all we have + Koga.

Mensaje por Leuchten el Mar Dic 29, 2015 2:49 am

Se conocía, conocía sus sueños, los que estos significaban. Muchas veces pretendía soñar cosas y luego comentar que habían sucedido, como si de una mágica imaginación se tratara la suya. Aunque esa no era la Leuchten de siempre, esa no era la Leuchten luchona que le daba gusto ver a sus amigos y conversar con ellos durante horas, sin quejas, sin nada por medio. Era otra, una que disfrutaba mucho más el acto carnal de la guerra, todo lo que lleve con lo mismo, que las cosas no tengan un equilibrio, según su extraña mentalidad, el equilibrio genera problemas, el desequilibrio es el “balance” más adecuado para que la vida lleve su curso natural. Una manera muy rara de pensar para una señorita que va apenas por su décimo séptimo cumpleaños. La sonrisa se vio iluminada por los rayos del sol, que caía con suavidad entre las  nubes, apenas queriéndose esconder para dar el inicio a la noche. Un atardecer muy lindo, para recordar por los siglos de los siglos. Su atuendo era el común, una kunoichi corriente. Los ropajes eran de colores térreos, haciéndole ver como una mujer que está preparada para cualquier tipo de asalto. Aunque no lo estaba. El asunto de sus sueños se convertía cada vez más en algo que no podía dejar de pensar, buscándole un significado a todos esos símbolos y escenas que creía meramente alegóricas a lo que sucedería, visiones. A las cuales buscaba darles un significado.

El simple susurro del viento fue suficiente para que la chica despertara de su pensar, sacarle de su cabeza llena de cosas pésimas para su confort personal. Sonrió ante la presencia de un señor mayor, pelos blanquecinos como los montes más altos en el mundo pero con la peculiaridad de tener una estatura peculiar para una persona de ese tipo. Por lo menos un metro y cuarenta centímetros separaban la parte más baja de aquel otro de su parte más alta. Todo un sensei, tenía esa apariencia suave y sabia, que podría partirte en dos al mismo tiempo que te daba las mejores clases de tu vida.

Tu compañero. ¿Dónde está? — Susurro con la más delicada tranquilidad el mayor, mientras con ayuda de un bastón caminaba hasta cerca de la posición de la femenina, la que pensaba en una respuesta que no fuera a disgustar a aquel octogenario. —Eh… no lo sé, me dijo que llegaría temprano. Si le volví a recordar antes de venir hacia acá, no creo que este demasiado lejos. — Comento con un obvio nerviosismo hacia la figura que significaba el sensei, del cual no conocía el nombre pero si estaba segura de que un entrenamiento con aquel sería completamente satisfactorio.

La tardanza no muestra mucha responsabilidad en una persona. En lo que él está en camino, puedes ir comenzando. Alrededor estás viendo muchos árboles, todos adornados con un tenue color rosa. Pero existe una irregularidad. Coloqué sellos explosivos en varios de ellos. Tendrás que ir por todos, con tus movimientos, deberás esquivar los sellos. Así… una buena kunoichi serás… preparada para todo. — El sensei hizo camino hacia un pequeño lote que parecía estar acondicionado para observar. Estaba un sillón con apariencia de afelpado en el centro mientras que a los alrededores del mismo se disfrutaban bebidas y comida de todo tipo. Había hecho una cuestión, una de las pocas solicitudes que hizo era que los estudiantes no tocarían nada de la comida hasta que su entrenamiento sea finalizado, un método bárbaro según la mujer pero para los ojos del maestro significaba un avance significativo. Dar sacrificios rendía muchos frutos, de los cuales estarían orgullosos.

La mujer asintió y comenzó con su travesía, dando un gran salto hacia uno de los primeros árboles, de los cuales con sus piernas trato de mover todas las ramas posibles, a lo que notó en una de estas, existía un sello, el cual hizo reacción de manera inmediata, causándole un rasguño en el hombro por un par de astillas que se salieron del control. No sabía cómo terminaría todo, pero le gustaba, una ligera sonrisa se mostró en los labios de la misma, la cual saludaba hacia el maestro, el cual permanecía quieto, sosteniéndose de su bastón al otro lado del terreno.  Aun esperando a su compañero.

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Re: I. When things go tought denial is all we have + Koga.

Mensaje por Koga el Miér Dic 30, 2015 2:58 am

Era una mañana distinta en el país del rayo el viento soplaba casi sin parar hasta el hartazgo, grandes ráfagas se sentía cada ciertos intervalos de segundos, que junto con ellas volaban todo lo que encontrasen en aquellas abultadas calles. Las nubes tapaban casi en su totalidad al sol, dándole cada tanto unos intervalos por donde los rayos del sol escapaban y lentamente alumbraban aquel hermoso día.

En un pequeño pueblo escondido entre las montañas, que un poco reparaban aquel fuerte viento haciendo que aquel día sea un poco más llevadero y tranquilo, se encontraba una casa, una pequeña casa de dos pisos desde afuera parecía una casa bastante reconfortante y poco acogedora se encontraba durmiendo en la planta superior el joven gennin Son Uchiha. Era raro encontrar a aquel joven durmiendo a esas horas de las mañanas, esto se debía a que tenía un dial libre sin ninguna misión ni trabajo que lo moleste, finalmente podría volver a retomar el entrenamiento de sus técnicas. A medida que los pequeños rayos del sol escapaban entre las nubes y daban en la ventana del pelinegro Uchiha, este iba abriendo los ojos lentamente comenzado a pensar en lo que aquel día haría, en como incrementaría sus poderes.

Tal y como siempre el joven Uchiha había desayunado frente a Jashin, persona que el reconocía como un hermano, un jounnin de la aldea del país del rayo quien había rescatado a Son de sus mayores miseria, la única persona con quien Son no se comportaba frio o molesto por tenerlo cerca, la única persona a quien el Uchiha respetaba. Una vez terminado el desayuno y con sus ropas ya vestidas el joven gennin se retiraba de la casa para comenzar con su día de entrenamiento el cual normalmente le tomaba el día entero.

Tras varios minutos de estar moviéndose a su mayor velocidad finalmente había llegado al lugar donde comenzaría su entrenamiento, un lindo lugar llamado bosque Sakura reconocido por sus coloridos árboles.  Tras ya haber entrado en calor en su desplazamiento hacia el bosque comenzaría a entrar tomando unos cuantos kunais y lanzándolo a los árboles para darles justo en el medio. Luego comenzaría a cortar muchas ojos de los arboles más altos y tomarlas antes de que estas toquen el suelo mejorando así tanto su reacción como su velocidad. Finalmente terminaría esta pequeña sección practicando su taijutsu contra un árbol, destruyendo al mismo en su totalidad.

Varios segundos fueron los que el joven Uchiha estuvo sentado en el suelo meditando mientras enlazaba sus manos para una mayor tranquilidad “Es momento de comenzar a perfeccionarlo.” pensó el joven mientras lentamente comenzaba a juntar chakra en sus ojos. Era el momento, comenzaba a abrirlos muy lentamente, un rojo infernal comenzaba a verse en ellos también muy ligeramente se podía ver un pequeño punto negro, era el sharingan, el cual había despertado de niño, esos ojos lleno de miles leyenda, esos ojos que el comenzaba a dominar perfectamente. Cuando estaba por abrirlos en su totalidad se pudo oir un gran estruendo a lo lejos, en aquel mismo bosque – ¿Que fue eso?.- pronuncio el  gennin mientras comenzaba a desactivar el sharingan y saltar entre las distintas copas de los árboles para acercarse a aquel estruendo.

Al llegar se encontró con lo que parecía ser un anciano por el color de su cabello y por el bastón que llevaba consigo pero no podía sacar ninguna conclusión si verle el rostro. A lo lejos entre el humo, que al parecer provenía de la explosión oída por Son, se podía ver una silueta de lo que parecía ser una mujer aunque al Uchiha le importo poco nada, lo único que pudo ver fue una seña que la niña le hizo al maestro y una bandana ninja la cual le hacía ver que pertenecían al mismo país, pero quizá no al mismo feudo, algo que podría traer problemas de ser así. El joven se encontraba escondido en las alturas entre una sombras creada por los árboles, la espalda de aquel anciano se encontraba  apuntando hacia allí -¿No vas a salir?¿ Tu eres el otro shinobi que debo entrenar?.- dijo el profesor, obviamente refiriéndose al Uchiha “Me descubrió, es bueno, será mejor que me cuide, mi feudo no está bien visto será mejor que me cuide.” pensaba el joven mientras daba un salto para caer cerca del profesor , a unos dos metros sin darle las espalda a la joven entre los arboles  - No soy el compañero de nadie y hay que tener cuidado uno nunca sabe si el otro puede ser hostil.- dijo el joven mientras con la mano escondida dentro de su kimono con los símbolos de su clan tomaba un kunai para estar listo por cualquier cosa que pueda pasar.

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Re: I. When things go tought denial is all we have + Koga.

Mensaje por Leuchten el Miér Dic 30, 2015 8:18 pm

La mujer se sentó para descansar un par de segundos en la ramas cercas de la copa del árbol, mientras regulaba su respiración, el mayor chasqueó los dedos, a lo que la primera reacción de la mujer, viéndose en la actual situación, fue bajarse del árbol inmediatamente. Chocó con el piso a tiempo, cuando el árbol ya había caído en pedazos hacia los lados, consecuencia de una fuerte explosión que con facilidad se había escuchado a un buen de metros de lejanía. — ¡Eso fue asombroso, quiero aprender a hacer lo mismo, sensei! — Exclamó la mujer mientras se levantaba con una tonta sonrisa del piso, dirigiéndose a los árboles de nuevo mientras buscaba más sellos explosivos, en realidad le gustaba aquel entrenamiento que se le había asignado. En el trayecto de su búsqueda, exclamó, sin la mínima importancia de ser escuchada. — ¡El señor Eiji estará muy contento cuando se dé cuenta de que me estoy transformando en la mejor Kunoichi del lugar, le haré muy orgulloso! — Suspiró, era su sueño. Respetaba mucho a aquel hombre, apoyaba ciegamente las decisiones que hacía. Su familia era muy… patriota, si fuese la palabra correcta, nunca se quejaban de las personas que les gobernaban por más terroríficos o malos en sus decisiones que fueran, sabían que si querían seguir en las andadas de sus comercios, tendrían que lamer las botas de todos aquellos que les reinaban o pretendiesen hacerlo. La mujer estaba en el paraíso actualmente, ensuciarse era su especialidad y en su aspecto ya se veía deteriorado por el polvo que quieran o no soltaban las explosiones, le hacían ver toda desordenada pero muy cool. Según ella, claro. Siguió en su asunto un par de minutos, como si nadie pudiese detenerla, inclusive la ausencia de su compañero que ya se estaba tardando y sabía que el maestro se enojaría bastante, nunca le había tocado estar en una rabieta del mayor pero no lo deseaba, honestamente le daba igual pero no podía decidir si le daría o mucha risa o mucha pena de ver a su sensei enojado, debería verse chistoso a su edad y haciendo berrinches. La dama se detuvo en el suelo unos segundos, algo molesta por el polvo que se había levantado y no le permitía con ver con claridad a distancias cortas, de mal humor inclusive.

Cuando el polvo cesó un poco, la dama trató de enfocar su mirada hacia donde se encontraba el maestro y solo se topó con el lote aquel ya vacío, sin presencia alguna de una persona en específico. Buscó con su mirada a los alrededores y al principio no encontró nada, hasta que después ubicó a lo lejos que se encontraba. Al parecer la soledad de ambos se había visto interrumpida y no era su compañero, era otra persona. El joven, al parecer, era mucho más alto que el profesor, cubierto por un kimono lo cual la mujer envidiaba, la presencia de un  hombre y en Kimono le resultaba algo atractivo, ver algo que acostumbraba en una femenina dentro de un cuerpo masculino le generaba cierto sentimiento. Miró al maestro para ver su reacción, estaba sereno, en la posición de siempre, ella sabía que no pretendía lanzar ningún ataque, aunque tampoco conocía si el recién llegado lo hacía. Fue algo que le nubló totalmente los pensamientos. ¿Qué tal si les atacaría? ¿Y si ese día moriría? ¿Qué haría? Empezó su tonto nerviosismo, sentía como el sudor salía de sus manos. ¡Lo podía sentir! Aunque en su boca siempre serían de sobra los comentarios. — ¡Heeeeey! ¡Buen día! — Saludó con una sonrisa al de pelo negro que posaba detrás del maestro, apreciando la vestimenta del mismo, seguía con esa curiosidad.  Se acercó un par de metros más y el maestro se posicionó dándole la espalda a Leuchten, aunque ella le pasaba por unos 30 centímetros la estatura de aquel. — Estábamos entrenando por aquí. Mi nombre es Leuchten, significa luces. Esperábamos a mi compañero pero nunca llegó, no sé si lo viste. Pelo azul, largo, ojos oscuros. ¿No? — La mujer hizo un puchero mientras se recargaba en su maestro. Acarició su cara, mostrando un par de cortes que le habían ocasionado las explosiones, con el motivo de mostrárselas al recién llegado. Giró su mirada a la derecha, posicionando su vista en unos arbustos que se movían. Sorprendida, dio unos pasos hacia atrás al ver a su acompañante que se dejaba caer, malherido y dañado, en el piso.  Siguió con su mirada en los arboles a lo lejos, algo venía, según el sonido que provenía de allí.


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Re: I. When things go tought denial is all we have + Koga.

Mensaje por Koga el Jue Dic 31, 2015 3:25 am

El sueño de aquel joven Uchiha no era otro mas que ser útil para su hermano, aquel jounnin conocido como Jashin que lo había salvado de sus asesinos que habían acabado con la vida de su familia entera.  Aparte tenía algo más, no se puede decir que era un sueño era más una ambición algo que seguramente llegase a pasar, el encontrar y acabar con la vida de aquel que había mandado a asesinar a su familia a su pueblo entero. Allí estaba su segunda personalidad, esa personalidad sedienta de sangre llena de odio que tras varios años de terapia había logrado dominar o al menos eso creía por el momento y por un largo tiempo, esperando a salir para comenzar a cobrar vidas utilizando esos ojos, color rojo infernal maldecidos con una larga cadena de odio de muchas generaciones que ahora lamentablemente había llegado al joven Son. Este sin saberlo era vigilado por aquel jounnin Jashin, puesto que era muy raro que alguien a su edad ya tuviese el sharingan dominado tal y como el lo tenía, aun así Jashin logro un largo y próspero amor hacia quien había salvado para luego convertirse en su objetivo y hermano.

Allí se encontraba Son, en aquel bosque de coloridos árboles, un bosque que según lo que le pensaba era tranquilo y poco transcurrido pero ahora junto a él se encontraba lo que parecía ser una kunoichi y un anciano que parecía tener habilidades  varias como shinobi. Son  que anteriormente se encontraba entrenando tanto física como espiritualmente en aquel bosque,  escucho un duro estruendo por lo que decidió ir a revisar que era lo que pasaba. Al llegar se encontró con aquellos dos mencionados anteriormente, a la kunoichi no la logro reconocer ni observar debido a la gran humareda mientras que el anciano en cuestión de segundos lo descubrió lo que le llevo a pensar al Uchiha que aquel hombre sin lugar a dudas era un shinobi.

Luego de intercambiar aquellas palabras con el anciano, observo como este levantaba y chasqueba las manos lo que le llevo a pensar que atacaría y lentamente dejo deslizar su kunai entre las ropas –Tranquilo, no te atacare… Aparte pude ver tu símbolo, pertenecemos al mismo feudo.- dijo el anciano mientras nuevamente se escuchaba la explosión de lo que parecía ser un sello bomba que estaban colocados en los árboles.  Finalmente pudo  observar, debido a su gran  vista, dentro de la humareda nuevamente a la silueta de la kunoichi que ahora parecía sonreír y levantarse nuevamente.

Lentamente, mientras el humo desaparecía  aquella silueta comenzaba acercarse, era una joven de alrededor de un metro sesenta, con un cabello color castaño y unos hermosos ojos. Era sin duda una hermosa kunoichi pero aun así poca importancia le dio Son que comenzó a oír ruidos de entre los arboles al parecer nadie se había dado cuenta, de fondo se escuchaban las voces de aquella bella mujer  que se presentaba frente al Uchiha que no le dio importancia y en cuestión de segundos vio como una silueta salía de entre los arbustos “Al parecer ya se dio cuenta ¿qué será? “ pensaba el Uchiha mientras la silueta finalmente aparecia.

De entre los arbustos finalmente salió la persona que la mujer anteriormente había descrito como su compañero pero aun así algo llamo la atención de Son, el símbolo del feudo al que ambos pertenecían estaba dado vuelta y desfigurado   “ Mmm.., Si sería el compañero de ella sin lugar a dudas tendría nuestro mismo símbolo, sería raro que personas de distintos feudos formen un equipo….Ya veo un Henge no jutsu.” formulo el gennin dentro de su cabeza mientras que con una sonrisa deslizaba un kunai entre su ropaje y lo lanzaba hacia aquella persona dándole en hombre dejando ver que sin dudas era un henge no jutsu ,pero todo cambio cuando vio que desde detrás de el salía una Fuma Shuriken que gracias a sus reflejos logro esquivar  pero esta lograron destruir la mitad de su kimono, aquel kimono que utilizaba los días de entrenamiento.  Ahora su ropa ninja salía a relucir, aquella remera azul manga larga que llevaba detrás, en su espalda el símbolo de su clan, algo que el joven llegaba con orgullo.

Ahora Son se lanzaba al ataque contra aquel que había lanzado la shuriken a una gran velocidad, aquella cola de cabello muy pequeña que no le llegaba ni a la mitad de la espalda ahora golpeaba contra el enorme símbolo del clan Uchiha mientras su portador sacaba un kunai y clavaba por completo en el estómago de aquel hombre que parecía ser un simple bandido -Muy bien niña encárgate del otro.- dijo mientras dejaba caer medio moribundo a su atacante para luego de un salto volver a su anterior posición y quedarse observando los movimientos de la kunoichi.


Spoiler:
siento si el post es demasiado pobre pero estoy algo apurado hoy y no quería dejarte sin contestar en el próximo lo arreglarme xD

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Re: I. When things go tought denial is all we have + Koga.

Mensaje por Leuchten el Jue Dic 31, 2015 9:18 pm

Era su compañero. Estaba ahí, destrozado. Vio cómo su vida pasaba por la frente, reflexionando que había pasado si hubiese tomado la decisión de haber esperado a aquel en el Feudo para ir los dos juntos por el camino. Les hubiesen atacado a ambos. Rápidamente, la dama tuvo una epifanía extraña, estaba ahí tirada, no su compañero, si no ella, cubierta de sangre, con los símbolos de sus feudos rasgados y su ropa hecha polvo. Ahí yacía, muerta. Un escalofrío recorrió su cuerpo en señal de que se debía preparar. Algo se aproximaba y no eran cosas muy buenas a ser ciertas.  Posteriormente de presenciar lo que habría sido de ella si se aventuraba con su compañero, sucedió algo que totalmente le sacó de la línea de tiempo-espacio en la que se encontraba junto con su sensei y el recién llegado. — Uchiha. — Le comentó el maestro mayor  a Leuchten, la cual aún estaba sorprendida por el rasgado de la ropa de aquel otro. El fuuma shuriken chocó con el bastón del maestro, el cual cubrió a la mujer de ser atacado con el mismo, esta le tomó, sintiendo como el caliente metal se hacía uno con sus manos. Aún estaba sorprendida. No sabía, simplemente no se hacía la idea.

No se hacía de la idea en la que unas personas tengan ideas tan perversas como para cubrir sus acciones maléficas con la vida de jóvenes shinobi. La mujer aparte de sacada de onda, se había comenzado a enojar, sentía como la sangre le hervía en los pies, o era eso o estaba ya cansada. Aprovechando la situación, el maestro con su bastón dio un golpe en el piso, del cual posteriormente hizo explotar todos los sellos que cubrían la región haciendo una polvareda muy grande que dificultaba la vista.

La mujer cubrió su cara con la mano restante para que entre partículas de polvo y de madera que salían volando por la explosión, nada de eso callera en su cara, fuera un empeoramiento tener que cuidarse de las heridas. Eso que ya tenía bastante después del poco entrenamiento al cual se había sometido anteriormente. Al observar como el nuevo acompañante asesinaba a uno de los bandidos, supuso en su cerrada mente que tenía que hacer lo mismo, no sin pensar anteriormente en la vida de las personas. Si tenían una familia, si hacían lo que hacían por la necesidad de conseguir recursos o alimentos para subsistir. No pensó en nada de eso, simplemente deseo atacar. Se dirigía a otro de los bandidos, tenía un aspecto más débil de lo que tenía el ya convaleciente en el piso. Alto, muy alto. Delgado también. El pelo era largo y era de un color blanco, mientras que sus ojos eran una cosa de lo  más terrorífica. El color rojizo se apoderaba de los mismos, le miró unos segundos mientras aquel se aproximaba corriendo en su dirección y apreciaba que no se trataba de algún Uchiha extra o algo parecido. El aspecto simplemente le daba un poco más de temor. En un movimiento sencillo, la dama abrió el enorme fuuma que tenía en sus manos y emprendió a correr en la misma dirección que se aproximaba el bandido. En una vuelta completa de su cuerpo, lanzó en shuriken ya a escasos metros de encontrarse con aquel para que este pegara directamente en el estómago, sin duda eran pésimos para esquivar. Por lo menos eso creía, se había hecho esa ilusión, los ojos de la mujer se abrieron en exageración cuando este desapareció dejando simplemente un tronco con un shuriken gigante encajado más una nube que avisaba un par de cosas, se había escapado y se encontraba detrás de la dama.

Las ropas de la mujer estaban manchadas, sangre, sudor, lágrimas, polvo. Era casi una combinación artística los movimientos de la misma, las cuales podrían ser dignas de ser grabadas con una cámara. A falta de las mismas, el recién llegado tendría que grabar aquellos en su mente y nunca olvidarlos. Un día muy atriviado para ser real, la mujer seguía pensando que era alguna clase de sueño o algo parecido, aún tenía en su mente un pensamiento. ¿Dónde estaba su compañero? ¿Le pasaría algo malo?

Conocía el Kawarimi, sabía que era una técnica de la cual se desenlazaba un ataca. Si no hacía algo rápido, estaría presenciando su propia muerte, algo que nunca esperó. Hizo los sellos correspondientes y se quedó de pie. Después de unos milisegundos a lo lejos un kunai destelló con el sol a los que presenciaban y golpeó en la espalda de la dama. La cual desapareció y cambio de posición con un árbol que se encontraba a unos 5 metros de distancia. Posteriormente se escondió en los mismos, aprovechando las sombras que los mismos proyectaban con el sol. El tronco con el cual había intercambiado el lugar cayó al piso, detrás del mismo se observó al malhechor. Sonrió, todo había ido bien.

Salió del lugar, con un impulso impresionante. Sus piernas pesaban muy poco, la emoción del momento había sido suficiente para darle un shot de energía, justo el que necesitaba para sacar todo adelante. Sus manos se comenzaron a impregnar un chakra rotario que tornaba de un color azul, verde, todo dependía desde la diferencia de colores que cada persona tenía en su mentalidad, la mujer les veía verde. Ya a muy poca proximidad del bandido, la mujer unió sus manos, como si de un aplauso único se tratara. Posteriormente, un par de cortes de fuuton salieron de aquella unión, haciendo al bandido retroceder impulsado por el mismo ataque. En su ropa se podía observar sobre encimados un par de guías de color rojo, las cuales eran ni más ni menos que la sangre que había ocasionado el jutsu previo añadido con la cercanía había sido algo mortal para la existencia de aquel otro. La mujer tomó el fuuma shuriken de nuevo, quitándolo del tronco, para dirigirse a la posición del maestro, se colocó a su lado mientras se dejaba caer de sentaderas al piso. Hacer jutsus de esa forma no era una de las cosas en las que destacaba, sentía como el aire le hacía falta, como necesitaba un momento para tomar un descanso. — ¿Ya es todo? — Suspiro la misma mientras secaba el sudor y quitaba el polvo que se había combinado con aquel sudor para dejar una mancha oscura en su frente.



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Jutsus:
•Jutsu Reemplazo de Cuerpo (変わり身の術, Kawarimi no Jutsu)
Es un Ninjutsu el cual permite al ejecutor del mismo cambiar de lugar o sitio con otro objeto como un tronco, un animal o incluso un ser vivo a su alcance. Se utiliza para poder esquivar un ataque y a la vez confundir al rival, haciéndole creer que ha acertado su ataque y de esa forma poder atacarlo por la espalda o huir del lugar. El jutsu es activado cuando el ejecutor recibe un golpe, el cual es envuelto en una pantalla de humo dejando atrás al remplazo. Esta técnica solamente se puede utilizar si el ejecutor no está inmovilizado o atrapado. Para hacerla se debe especificar con anterioridad que se ha realizado sellos de manos o preparado un jutsu (Es decir, deben hacer un jutsu oculto, especificar el mismo al final del post y luego, recién, en el otro turno se aplica su uso). El ejecutor del jutsu no podrá cambiar de lugar con el cuerpo del oponente, solamente con un clon del mismo. Es un jutsu que consume mucho chakra al ser realizado para ninjas inexpertos.

•Elemento Viento: Violenta Palma de Viento (風遁・烈風掌, Fūton: Reppūshō):
Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos para lograr comprimir el viento en una dirección y se transforme en una ráfaga de gran alcance. Si esta técnica es aplicada de manera solitaria es capaz de noquear o lastimar al adversario. sin embargo, consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai con el objetivo de que obtengan impulso y sean impactados con facilidad, también puede repeler armas arrojadizas para regresarlas con el doble de poder a su respectivo lanzador.


No te preocupes, a todos nos pasa. Que me hayas contestado significa bastante<3333
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Re: I. When things go tought denial is all we have + Koga.

Mensaje por Koga el Dom Ene 03, 2016 8:27 pm

La vida pasa como un rayo de un momento para otro puede ser quitada por una persona o por mera decisión de una divinidad ser quitada de nuestras manos solo por capricho de alguien mayor. Miles de personas muriendo por día en aquel mundo shinobi donde el olor a sangre y asesinato abundaba en cada esquina, en cada shinobi que seguramente cargase con más de una vida en su espalda. Era normal en aquellos días, más que nada, para shinobi de altos rangos que se le den misiones de asesinato a otros shinobis o quizá de a ninjas desertores que se llevaban consigo varios secretos de su feudo. Guerras entre feudos en otros países, provocando miles de muerte para suerte de Son en su país los feudos llevaban una buena relación y dividían equitativamente sus tierras para todos por igual. El amor que el Uchiha tenía hacia su feudo era demasiado, era quien le había dado un motivo para vivir un para que vivir.

Allí estaba Son , que luego de varios movimientos dignos de un Uchiha se encontraba tomando la vida de aquel bandido que lo había tratado de atacar por la espalda con una fuuma Shuriken que con facilidad había esquivado pero destruido su kimono. Aquella shuriken iba directo hacia el maestro y aquella kunoichi de nombre Leuchten que al parecer se encontraba entrenando. Simplente con su bastón el anciano logro frenar la fuuma shuriken, sin duda aquel no era un bastón común y corriente, mientras esto pasaba, rápidamente Son se acercaba a su enemigo y tomaba su vida con un simple kunai.

El gennin pudo ver como aquella mujer tomaba la shuriken y en un gran movimiento la lanzaba hacia el bandido que para sorpresa utilizaría el kawarimi no jutsu “Al parecer no son simples bandidos, deben tener algún entrenamiento shinobi.” pensó el joven pelinegro mientras con la vista bien atenta observaba el siguiente movimiento de la kunoichi. Sin lugar a dudas esta seria atacada ahora, siempre luego de un kawarimi viene un ataque, siempre es así. Esa ocasión no fue una excepción un kunai se acercaba una enorme velocidad a la dirección exacta donde la bella mujer se encontraba, que sin dudarlo también utilizo un kawarimi. El silencio azotaba el lugar, el bandido se había equivocado lanzando el kunai y revelando la posición, ahora la gennin de un gran impulso se dirigía exactamente hacia la posición del ataque, mientras comenzaba a unir sus manos, para que finalmente una gran cantidad de cortes de elementos fuuton salieran directo hacia su contrincante “Elemento futton… Ya veo… No es un gennin normal después de todo me gustaría enfrentarme algún día a ella.” pensaba Son, que ahora se encontraba al lado del maestro observando los movimientos de aquella mujer.

Todo había terminado, aun así Son tomo las precauciones y comenzó a observar hacia todos lados en busca de algún enemigo que haya quedado pero al parecer solo se encontraban aquellos dos –Si, ya no queda ninguna.- respondió el Uchiha a Leutchen para luego ser interrumpido por el maestro –Dime niño que harás ahora.- dijo el vejete mientras Son cerraba sus ojos y comenzaba a pensar, para finalmente contestarle a aquel viejo – Seguir con mi entrenamiento.- dijo el joven mientras lentamente comenzaba a caminar hacia el bosque, ¿sería interrumpido por aquellos dos para algo? O ¿simplemente lo dejarían ir y seguir con su entrenamiento en solitario?

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Re: I. When things go tought denial is all we have + Koga.

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