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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Peces Gordos [Misión C con Sorey]

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Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Sáb Feb 27, 2016 1:14 pm

Misión de rango C: Peces gordos.

Lugar de la misión: País de la cascada
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: Un grupo de importantes comerciantes del este van a tener una reunión para determinar el futuro de la región. ¿No da un poco de asco como unos pocos peces gordos definen tan abiertamente el destino de cientos de familias campesinas? Por eso tu misión es bastante sencilla, sabotear dicha reunión, no necesariamente tienes que matarles, pero si asegurar que detengan sus actividades y dejen a la zona crecer por sus propios medios. Ten en cuenta que dada la naturaleza de la reunión habrá una gran seguridad en el lugar. No será fácil llegar a los cabecillas.
Recompensa de la misión: 950 ryus
Extensión mínima de la misión: 75 líneas


A su paso por el país de la Luna, Sheik decidió seguir su camino por tierras que desconocía. Atravesando el país de la Tierra, con sus rocosas y puntiagudas montañas, y su clima árido y seco, encontró un lugar grandioso. Un lago con una grandísima cascada por la que caía agua fría y cristalina hasta llegar a chocar contra las piedras. Aprovechando para refrescar su cabeza y su cuerpo, Sheik traspasó el torrente de agua, pues así es cómo le habían explicado el camino al país. Las vistas eran las más hermosas que jamás habría podido imaginar. A un lado y otro había una fauna espectacular, con flores de todos los colores, árboles por todas partes, y un riachuelo de agua que le sirvió de guía hacia la capital.

Paisaje:

A su llegada, todo era un alboroto. Todos corrían de un lado a otro, pero dirigiéndose hacia el mismo sitio. Empujada por la muchedumbre, Sheik se vio obligada a asistir allá donde estaban reunidos todos los ciudadanos. Al parecer, aquel lugar al que se trasladaban era la plaza central de la capital. Los gritos y el barullo del personal alteraban la mente de la joven ronin, su cabeza quería explotar, no estaba hecha para convivir con las grandes masas. De repente, una voz se oyó en mitad de  la plaza. -¡Conciudadanos! Siempre hemos vivido felices decidiendo por nosotros mismos nuestra vida en el campo. Nos hemos sabido organizar y hemos podido conseguir grandes éxitos sin recibir las órdenes de nadie. ¡Pues ahora no es el momento de empezar a hacerlo! Desde aquí os pido que os alcéis contra aquellos que pretenden decidir nuestro futuro sin tener en cuenta nuestros sentimientos ni nuestras vidas. Os pido que os levantéis junto a mí y luchéis por vuestras vidas. –Dijo aquel hombre a la vez que alzaba el puño como signo de rebelión. Todos parecían estar atentos sus palabras, y a la vez tenían miradas de indignación en sus caras. Sheik no estaba entendiendo nada de lo que ocurría, pero su expresión de atención cambió en el momento en que dos hombres asaltaron a quien reivindicaba su libertad, le golpearon con fuerza en el estómago dejándolo sin aliento y, cogiéndolo de los brazos, se lo llevaron rápidamente de allí.

Sheik no podía permitir aquello que ocurría ante sus ojos, y aunque no supiera muy bien cómo pararlos, comenzó a caminar pretendiendo encararse a aquellos hombres. A primera vista eran, para ella, bastante grandes, como 2 metros de alto. Además su cuerpo estaba bastante musculado, cualquier ostia que le dieran a la ronin la dejarían cuanto menos destrozada. Paso a paso cada vez estaba más cerca, por lo que empezó a agarrar fuertemente la lira de su espalda, por si en algún momento le sería necesario usarla. -¡Eh, vosotros!- dijo Sheik señalándolos directamente- ¿Quiénes os habéis creido para dañar así a alguien que solo está demandando la libertad que merece? ¿Acaso ha hecho algo malo? Venga, ¡dejadlo en paz! – concluyó su discurso en posición de defensa por lo que pudiera ocurrir. No se refiaba ni un pelo de las posibles acciones que tomarían aquellos cabezas huecas, pero si de algo estaba segura es que no iba a dejar pasar una situación como aquella. El dolor en los demás le causaba un sufrimiento tal como si lo viviera ella.

-¿Y tú quién eres?-dijo uno de los hombres entre gruñidos y con una expresión realmente cabreada. – Bah, da igual. Eres una simple don nadie que cree tener voz y voto aquí. Anda, bonita, vuelve por dónde has venido si no quieres que te ocurra nada malo.- haciendo un gesto con la mano en señal de que se largara, aquel hombre sin escrúpulos estaba dispuesto a llegar a las manos si no quedaba otra.


Última edición por Sheik el Dom Oct 16, 2016 2:16 pm, editado 1 vez
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Sáb Feb 27, 2016 1:43 pm

Seguido de una pequeña discusión con su mejor amigo Pieromaru, los dos shinobis se separaron antes de volver a su hogar en el país del Agua. Discutieron porque los serafines tenían pensado para Sorey seguir alargando el viaje mientras que para Pieromaru lo que le recomendaban era volver a casa. Su labor en ese viaje había terminado. El Bokushi quería quedarse con el pierrot y asegurarse de que volvía a salvo a casa, pero si su deber estaba ahora en otro lado debería seguir con su viaje, por mucho que le pesara.

Viajando guiado por sus alucinaciones, Sorey acabó llegando al país de la cascada. La gente empezaba a reunirse y los espíritus elementales ya no le acompañaban. El experimentado Ronnin actuó con cautela y decidió mezclarse entre la gente para averiguar qué sucedía allí. Tal vez tenía alguna relación con su misión de acabar con las guerras ninja. Con los brazos cruzados apoyado en una pared cubierto por la seguridad del anonimato, el shinobi observaba, escuchaba y analizaba todo lo que allí sucedía.

Había una especie de líder exigiendo una revolución. Sonaba a la misma historia de siempre. Los poderosos acaban oprimiendo a los débiles, siempre pasaba así. Si no era por la fuerza o la habilidad, lo era a través del dinero. Ésa injusticia siempre había enfurecido mucho a Sorey, ¿no podía la gente con poder dejar de ser tan egoísta y mirar un poco más por los demás? –(Qué asco de mundo nos ha tocado…) –pensaba el Bokushi con expresión de rabia sin dejar de cruzar los brazos ni apoyar el pie en aquella pared.

El movimiento revolucionario era un suicidio. Un montón de gorilas malcontratados junto con un puñadito de shinobis más hábiles mejor pagados masacrarían al valiente/estúpido que hiciera caso del hombre que se negaba a adaptarse a la basura de mundo en que se encontraban. Ése no era el modo. Casi todo su clan fue destruido por comportarse como el hombre que ahora alzaba el puño como señal de revolución. –Máxima de los Bokushi nº9: nunca dejes que tu pie quiera andar más rápido que tus zapatos. –sonaba con la voz de su madre en la cabeza del chico. Él lo sabía perfectamente, primero había que ganar el poder y luego utilizarlo para acabar con las injusticias. Hacerlo a la inversa solo llevaba a estúpidas muertes que todavía metían más miedo y seguían reforzando la superioridad de aquello con lo que se quiere terminar.

Al final pasó lo que tenía que pasar. Un par de los gorilas malcontratados se llevó al hombre infundiendo respeto pero sin llegan a hacer cundir el pánico. Matarlo allí no les convenía, a ninguno de los dos bandos en realidad. Sorey tenía unas pintas muy extrañas con su capa, pero el sujeto que iba tapado casi hasta las vejas ocultando todo su cuerpo con una cómoda vestimenta daba todo el cante de ninja. El caso es que dicho sujeto empezó a exigir que soltaran al muchacho. Sorey no dudaba en que incluso por sí mismo podía derrotar a los musculosos tipejos, pero el combate ahora era la peor de las ideas. ¿Por qué?

Todos los ciudadanos reunidos se giraron asustados hacia la persona que ahora sacaba su lira. Los osos que sabían que no les convenía dañar la imagen de sus jefes con un baño de sangre de un modo bastante grotesco le mandaban cesar sus actos. Si ahora se armaba una, algún flacucho ciudadano sobornado por los poderosos que probablemente se encontrara allá perdido entre los presentes informaría a sus jefes, además, una batalla era peligroso para la integridad, tanto física como psicológica de los pueblerinos.

-Perdonad a mi hermanito, es un poco tonto –decía con una risita nerviosa fingiendo estar muy asustado. –llevaros a ese anarquista que solo busca conflicto y dadle su merecido.

Girándose hacia el desconocido que con buena intención intentaba ayudar a aquel chico le dijo sin todavía percatarse de que se trataba de una mujer. –¿Qué te tengo dicho de hacer caso a estas reuniones? Ya sabes lo que dice mamá. –acercándose a la oreja de la kunoichi, Sorey le susurró: -No es el momento ni el lugar. Espias, personas inocentes… luego les tendemos una emboscada, no van a hacerle nada en medio de la calle a plena luz del día. –alejándose de la oreja y hablando de nuevo en un tono alto y asustadizo como el fingido anteriormente decía para todos. –Ya hablaremos en casa Kagami, ¡vámonos de aquí!

Sorey intentaba huir de aquel lugar sin perder de vista a los gorilas y esperando que la persona a la que le susurraba decidiera seguirlo y hacerle caso en cesar su ofensiva. Con o sin su ayuda debía de impedir que hicieran daño al muchacho, pero no debía descartar los otros factores, como un posible interrogatorio a los captores, la posibilidad de ser visto por el enemigo, ni el bienestar de aquellos ciudadanos.
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Dom Feb 28, 2016 11:12 pm

Sheik se encontraba observando a aquellos dos mastodontes, esperando a ver su reacción. Pensaba que se abalanzarían sobre ella, y por lo cual aquel hombre podría huir escondiéndose entre la multitud. Sin embargo no estaba ocurriendo nada, simplemente la observaban con una mezcla de chulería y enfado. “Muy bien, cuando vengan daré un salto, los esquivaré y lanzaré algún kunai al suelo. O quizá mejor salto y…” pensaba Sheik, hasta que, de repente, una voz sonó a su espalda interrumpiendo su diálogo interior. Sin darse la vuelta pudo oir la voz masculina disculparse ante aquellos hombres, y escusando a la ronnin fingiendo que se trataba de su hermanito pequeño. “¿¿De qué va este?? ¿Cómo que hermanito? ¡Y además quiere que se lleven a ese tio!” pensaba Sheik realmente enfurecida, por suerte los que se encontraban frente a ella no pudieron ver su mueca de descontento debido a la banda que cubría su boca.

Posteriormente, y volviendo a interrumpir sus pensamientos, aquel chico se le acercó a la oreja y comenzó a susurrarle el plan que seguirían, tratando de calmarla para que no provocara un escándalo. Aquella voz era la más apacible, tranquila, cálida y con confianza que había oído nunca.  Automáticamente, se relajó su cuerpo por completo, y sintió como un escalofrío que la recorrió de arriba abajo. Decidió creer en sus palabras, un poco a regañadientes, no podía fiarse del todo de él, al fin y al cabo era un desconocido que se había metido en medio de aquel lio sin razón aparente. De todas formas tampoco estaba segura de conseguir mucho metiéndose en una reyerta así como así, solo se había dejado guiar por su corazón, de una forma estúpida pensó en el momento en que recapacitó sobre lo sucedido.

Aquel joven comenzó a caminar en dirección contraria de donde se encontraban, y la kunoichi decidió seguir sus pasos, sin saber dónde se dirigían ni si era seguro acompañarlo. “¿Pero qué haces, Sheik? ¿Quién es este chico? Es como si mis piernas caminaran por sí mismas.” Realmente no sabía que cojones estaba haciendo. Al llegar al lugar donde se dirigían, y antes de que aquel chico dijera nada, lo miró directamente a los ojos. Era la primera vez que veía su rostro y su cuerpo entero. Su pelo marron en punta le hacía parecer despreocupado. Su porte era grande y alto, además vestía de una manera bastante curiosa, con aquella bata blanca tan larga que lo cubría entero. Sin embargo, como de costumbre, lo que más llamó su atención fueron sus ojos. Unos ojos verdes esmeralda que repartían seguridad y serenidad, a la vez que fortaleza. Volviendo a la realidad que acaecía en aquel momento, su mente despertó después de estar absorta tanto tiempo y decidió hacerle todas las preguntas, por el momento, sin respuesta.

-¿Por qué te has metido dónde no te llamaban? ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Acaso no viste lo que le estaban haciendo? Aquel hombre indefenso, ¡se lo han llevado! Venga dime, ¿Cuál es tu plan ahora, chico?- esta ultima pregunta iba ciertamente con un tono burlesco y con sarna, pues estaba muy inquieta por lo que había ocurrido recientemente. –Hagas lo que hagas, mi intención es resolver lo que empecé. Si me gusta tu idea me uniré y confiaré en que saldrá bien, por el contrario seguiré mi camino. No pienso permitir un derramamiento de sangre.
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Lun Feb 29, 2016 2:47 am

Por suerte para Sorey aquella kunoichi decidió hacer caso de sus palabras y le siguió el juego. Los hombretones cargados con el revolucionario se marcharon del lugar y rápidamente Sorey fue en dirección contraria para seguirles la pista sin ser descubiertos. Iba concentrado siguiéndoles el rastro con cautela, tan ensimismado con la tarea que ni se dio cuenta de que la muchacha a la que había confundido con un hombre le había seguido. Empezó a escupirle una cadena de preguntas como si de una ametralladora automática se tratara. Parecía algo alterada, además, le dejó claro que le haría caso si le gustaba el plan, que de lo contrario actuaria por su cuenta.

La chica hablaba muy rápido, y mientras lo hacía, combinando la voz con sus ojos, Sorey se percató de su error. Esta máquina de parlotear no era un hombre, para nada. Su voz, aunque no era la más femenina de las que había oído (quizá por la seriedad con la que hablaba), la delataba bastante, pues tenía un cierto agudo que, unido a la velocidad de emisión de las cuestiones, era lo único que Sorey percibía de sus discurso mientras la miraba directamente a los ojos. Esos ojos, rojos oscuros, eran de un carmesí penetrante que hipnotizaba. Con aquellas largas pestañas negras pero claras, incluso un poco rubias al inicio de las mismas, parecía como si sometieran al chico en un Genjutsu. Uno que le impedía concentrarse en lo que esta decía. -¿Eh? –dijo Sorey pareciendo realmente estúpido cuando la chica dejó de hablar. ¡No se había enterado de absolutamente nada de lo que le había dicho! Solo detectó el tono serio y la sorna de alguna frase. –Oh, sí, perdona por confun… por decirte que eras mi hermano… -esto fue la primera gilipollez que salió de su boca. –(Calma Sorey, tío. La has cagado, improvisa)

Tras dos intensos segundos en los que el chico cerró los ojos y pensó en cómo actuar, decidió identificarse y explicarle sus objetivos. Estaba claro por las vestimentas que aquella chica se trataba de una ninja y la ayuda de la misma podría serle útil.

-Mi nombre es Sorey. Sorey Bokushi. –dijo calmado con una cálida sonrisa que trataba de transmitir una sensación de paz y seguridad. –vengo desde lejos. Soy un shinobi sin dueño que trata de evitar las injusticias. Odio las guerras y las situaciones que provocan. Situaciones como esta. –poniendo su mano derecha a la altura del cuello y apretando el puño con firmeza prosiguió. –he decidido obtener poder para proteger a aquellos que no pueden hacerlo por sí mismos.

Ese era el resumen del resumen de por qué Sorey había elegido el camino del ninja. No era uno malo, pero dejaba de lado muchísimo. Si Sheik conseguía su confianza, tal vez algún día obtuviera la versión completa. Por el momento, tampoco quería aburrirla con sus batallitas. Poniendo las manos en los bolsillos y con una mirada un poco más seria con un media sonrisa de emoción dijo: -Supongo que te preguntarás por qué he actuado como antes en la plaza. –Claro que se lo preguntaba. ¡Se lo había preguntado antes! Pero perdido en sus ojos ni se había enterado. –Acabar con esos dos tíos, aunque da muchas ganas, no va a acabar con el problema. Los que deciden el futuro de los reunidos en la plaza no son ellos, son sus jefes. Ahora podemos seguirlos y ver adonde intentan entrar. Además, como te he dicho antes, allí podían vernos e informar a los peces gordos. Si eso es así, adiós misión. No podemos luchar contra toda la retahíla de sucios ninjas –decía con cierto asco. Ahí se denotaba que realmente Sorey odiaba aquello en lo que se estaba convirtiendo, un ninja. –que tendrán contratados. Tenemos que sabotear sus planes de algún modo, y la fuerza bruta no sirve. Vamos a tener que ser sigilosos y listos. Contamos con el factor sorpresa.

El Bokushi se quitó la mano derecha del bolsillo y señalándose a sí mismo con el pulgar decía con una amplia sonrisa en el rostro y los verdes ojos brillando con vida. –Confía en mí. –bajando de nuevo la mano, añadió. –Este es el plan. Los seguimos hasta que lleguen al edificio. Uno de nosotros tendrá que infiltrarse para salvar al chico antes de que le hagan algo, y el otro tendrá que hacerse pasar por uno de esos ricachones para averiguar qué traman. Sin información, tampoco podemos dete… -El chico miró de reojo a los tipos a los que antes seguía, estaban bastante lejos e iban a girar. Si no se movían rápido iban a perderles el rastro. –Sigue los kunais. –añadió justo antes de salir disparado hacia una casita. Aprovechando el impulso, dio un salto vertical hacia la pared en la cual rebotó hacia la derecha agarrándose con agilidad a un saliente. Colocando los pies ahora en ese saliente se impulsó hacia el tejado de la misma. Desde allí todavía veía a sus objetivos. Lanzó un kunai hacia el suelo situado en la calle izquierda de la casa, dándole a entender a Sheik que fuese en esa dirección.

Claro que Sheik podía subir, pero Sorey no sabía si podía hacerlo sin malgastar chakra, le había costado mucho entrenamiento realizar proezas como aquella. Trepando por postes y andando por cables el chico seguía una rápida ruta en la que iba dejando kunais fáciles de encontrar generando una ruta más sencilla que no permitía ver hacia donde se dirigían los gorilas. El último kunai que la chica encontraría estaría reposando bajo el pie izquierdo de un sonriente Sorey que le señalaría una enorme vivienda con varios pisos. Había varios tipos con aspecto de matones repartidos por el exterior, y junto a la puerta se encontraban dos repeinados ricachones vestidos con el mismo traje negro fumando, tal vez como descanso entre reunión y reunión.

-Perdona por irme tan repentinamente, sino íbamos a perderlos. –le diría en caso de que esta hubiese decidido seguirlo hasta allí. -¿Hay algo que no te haya dado tiempo a decirme? –diría con los ojos entrecerrados como muestra de afabilidad. Era una lástima que el tonto de Sorey, despistado en la mirada de la kunoichi, no hubiese escuchado que ella no iba a permitir un derramamiento de sangre. El Bokushi aún no había matado a nadie, y haber podido escuchar una frase como aquella le hubiese hecho cambiar radicalmente la percepción de la chica desde una persona útil a una persona increíble.
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Mar Mar 01, 2016 10:02 am

Ahí estaba, plantada frente a aquel chico esperando todas las respuestas que pudiera darle. Mientras el tiempo corría en contra de aquel hombre de la plaza. Sheik se sentía cada vez más impaciente, y él… bueno él parecía que no le perturbase nada. Sin embargo, los segundos pasaban lentamente entre ellos, como si en parte el mundo se hubiera parado. “Creo que este chico ha hecho oídos sordos… ¿Por qué tarda tanto en contestar? Me está inquietando.”Sheik decidió descubrir sus labios bajándose la banda hasta el cuello. Entonces, de repente Sorey pareció volver en sí y comenzó a contestar a todo lo que la joven le había preguntado. Sin embargo, sus palabras resonaron dentro de Sheik como si alguien le hubiera dado un golpe a un Gong. Ella nunca había considerado que la violencia era la solución, ni que la venganza llevaba a ningún sitio. De hecho, a pesar de lo ocurrido en la plaza, no pretendía herir a aquellos hombre, al menos no gravemente, como mucho lo justo para tener tiempo de huir.

-… he decidido obtener poder para proteger a aquellos que no pueden hacerlo por sí mismos. – dijo aquel shinobi. Apenas hizo caso al resto de palabras que salían por su boca, pues con esa simple frase había conseguido erizar el vello de su cuerpo. ¡Por fin había encontrado alguien que compartía su manera de pensar! Ayudar a los demás era, en parte, el sentido de su viaje. No podía creer lo que estaba escuchando tan atentamente. No quería ilusionarse tontamente de la palabrearía de un desconocido, pero a la vez le atraía tanto todo lo que decía. Aquel chico prosiguió su discurso, al parecer se llamaba Sorey. Por cómo hablaba parecía que tuviera más o menos la edad de la kunoichi, sin embargo se le veía más feliz. Con una sonrisa que cubría toda la parte inferior de su cara le dijo a Sheik que confiara en él. ¿Enserio pretendía que eso ocurriera? no iba a serle tan fácil hacerlo. No obstante, a pesar de negarse a sí misma esa idea, algo en su interior le dictaba que creyera en él. No sabía explicar muy bien de que se trataba, y tampoco estaba segura de querer hacer caso a aquello que fuera que quería que actuara de esa manera.

De un modo totalmente natural, al igual que hace un momento le estaba hablando, Sorey trató de devolver la mente de ambos a la realidad explicando la estrategia que seguirían. A Sheik no le hacía mucha gracia aquella situación, ¿en qué momento le había dicho a aquel chaval que podía capitanear la situación? Sin embargo, después de escuchar el enfoque que le había dado aquel moreno, su mente parecía conforme de seguirle allá donde fuera si con eso conseguía salvar la vida de aquel hombre. De repente, Sorey comenzó a correr como alma que lleva el diablo en una dirección totalmente desconocida. No obstante, pensó en la forastera por un instante, y con una sonrisa que producía luz por sí misma, le mostró un kunai al son de decir que los siguiera para, así, no perderse de vista el uno del otro. Gracilmente comenzó a saltar por las paredes subiendo a los tejados, entonces dejó caer un kunai al suelo para que Sheik pudiera seguirlo fácilmente. Por ese entonces no podía seguirlo a tanta velocidad ni con tanta agilidad, inconscientemente agradeció de corazón a aquel shinobi todo lo que estaba haciendo por ella.

Kunai tras kunai llegó al final del camino, donde el último se encontraba bajo los pies de Sorey. Agachada como estaba, comenzó a erguir su cuerpo hasta mantener una posición recta frente al chico. Como no, su sonrisa lo descubría, pero era algo que Sheik encontraba tierno a la vez que alentador. Al momento, Sorey le mostró una casa bastante grande que se encontraba frente a ellos. Tenía varios pisos, pero lo que más llamaba la atención era la horda de matones que esperaban fuera, custodiando la mansión.  Antes de ni si quiera poder colarse allí dentro, deberían superar los dos hombres que se encontraban en la entrada sin cara de buenos amigos. Con la mirada entornada, aquel ronnin le preguntó algo que apenas pudo escuchar debido a lo asustada que se encontraba frente a aquella situación. Cuando volvió en si, trató de responder, pero boquiabierta solo supo decir –N-no… nada…- Entonces, removió su cabeza hacia los lados hasta conseguir recobrar el conocimiento. –¡Espera! No me he presentado. Yo soy Sheik y, básicamente, soy una trotamundos. De momento no necesitas saber mucho más… -contestó con una voz un tanto seria e intranquila –y bueno… gracias –dijo en un tono bastante más bajo. No se hacía aun a la idea de que un desconocido la hubiera tratado de una forma tan abierta y sincera, tan confiable y seguro. No sabía si Sorey podría haberlo escuchado o no, pero en cualquiera de los casos no lo repetiría. –Veamos, si uno tiene que encargarse de entrar a salvar a ese chico, esa persona quiero ser yo. Creo que puedo conseguirlo.- “Creo… no estoy segura…” pensó mientras volvía a girar la vista hacia la casa, observando y analizando todos los posibles problemas que le acarrearía esa tarea.- ¿Te parece bien, Sorey?- preguntó a aquel chico de pelo moreno que estaba frente a ella. No sabía con certeza qué le contestaría, pero fuera lo que fuera estaba orgullosa tanto de su decisión como de participar con él en aquella misión repentina. Seguía sin entender muy bien cómo se encontraba, pero aun así no trató de apagar esos sentimientos tan extraños para ella.
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Miér Mar 02, 2016 2:24 pm

Cuando la chica llegó al último kunai bajo el pie de un sonriente Sorey, se presentó. Al parecer se llamaba Sheik. –(Qué nombre tan raro… o no es de aquí o sus padres son tan raritos como los míos) –pensó el Bokushi analizando toda la información con meticulosidad. En los tiempos que corrían uno no podía fiarse de nadie. También le agradecía algo, el chico no sabía muy bien qué era, pero supuso que debería de tratarse del sendero alternativo con kunais. –No te preocupes, en parte, lo he hecho porque te necesito, así que casi podría ser un acto egoísta. –bromeaba con un tono amable mientras se frotaba el pelo por detrás.

Había algo de lo que tenía que advertirle, y aunque pudiese perjudicar en su aspecto simpático y bonachón que trataba de transmitir debía de hacerlo por su bien. –Es un placer Sheik, pero ves con cuidado de decir tu nombre a la ligera. –con una seria mirada cargada de una gran experiencia iba siguiendo con su discurso. –Yo no juzgo a nadie hasta verlo actuar, aunque sea un criminal. Pero hay otros ninjas que no dudarán en matarte si creen que puedes ser una espía del extranjero.

Una brisa de aire empezó a mover el pelo y la capa de Sorey. Esa blanca capa parecía juguetear ondeando libre mientras el muchacho hablaba. –Ves con cautela sobre todo con quienes trabajan para feudos. Yo, aunque mi nombre tampoco es japonés, soy originario del país del Agua. He visto cómo funcionan las cosas allí y he preferido vagabundear por el mundo siguiendo únicamente mis propias órdenes.

Sheik dijo que quería salvar al chico al que seguían. En parte, Sorey se alegró, espiar en la reunión tenía pinta de ser una tarea mucho más peligrosa, y tampoco quería que nadie más que él mismo sufriera. –Claro. –dijo con una sonrisa inocente que trataba de esconder la total conciencia de la situación. –Tienes pinta de ser muy fuerte, seguro que lo consigues fácil.

No estaba mintiéndole, solo le ocultaba la información de que él se encontraría en la zona más difícil donde un error podía suponer la muerte. Fuera de la reunión, los verdugos no deberían de estar bajo demasiada seguridad, a nadie le importaban los presos, seguro que esos ricos solo querían proteger sus brillantes culos. –Antes que nada, voy a analizar la situación. No te asustes, voy a activar un jutsu ocular. –le advertía para que no reaccionase con violencia pensando que iba a atacarla o algo. Cerró los ojos frente a ella y concentrando chakra en los mismos susurró pero con intensidad: -¡Nijigan! (trad: ojo arcoíris) –abriendo con fuerza los ojos, miró directamente a los rojos ojos de la muchacha con su nuevo iris multicolor. –No sé si has oído hablar alguna vez del Byakugan. Es un gran ojo de rastreo y espionaje, perfecto para colarse en sitios. El mío no está a la altura, pues no me permite enfocar como ellos ni percibir a todo el mundo. Con esto –decía señalándose el ojo. –puedo ver las fuentes de chakra elemental. Veo el agua de ese pozo a través de la tierra. También veo agua en tu interior. Veo que tienes una sinergia con el Suiton. Yo… -decía mirándose a través de las manos. A sí mismo se veía con una mezcla de colores. Cuando la gente lo veía transformarse y emplear más de un elemento solía tratarlo como un monstruo o como un dios. No le gustaba ninguno de los dos adjetivos. Haciendo como que no había dicho eso último se giró de nuevo hacia el edificio. -8 arriba, 2 abajo y 1 en… ¿el sótano?

Volviéndose hacia Sheik le dijo. –Lo más probable es que hayan cargado la seguridad en la zona de la reunión, donde yo iré. Intenta evitar a los dos ninjas o mercenarios, o lo que coño sean. Hay uno junto a la puerta por dentro, el otro está más al fondo. Debes de encontrar el modo de bajar al sótano, bajo el suelo veo una última fuente de chakra. Es Raiton, estáte alerta. –Cogiéndole del hombro y chocando su mirada con la suya, muy seriamente le quiso advertir de algo. –Te he dicho que mi ojo era más limitado que el de los Hyuuga. Aunque puedo distinguir quién es fuerte y quien no, no puedo percibir a la gente débil. ¿Ves todos esos hombres de aquí afuera? Ninguno tiene afinidad elemental. De un pequeño golpe en la carótida podría noquearlos a todos, supongo que tú también, pero por experiencia… podrán ser débiles, pero saben gritar la palabra “intruso”, te lo aseguro. No sé cuanta gente puede haber en el sótano.

Advirtiéndole del peligro, intentaba camuflar el riesgo que suponía subir allá arriba con los 8 ninjas. Un paso en falso y sería hombre muerto. Si quería acabar con las guerras no tenía más remedio que asumir estos riesgos, esto empezaba a parecerse a un minifeudo, y ese sistema autoritario donde la gente poderosa manda sobre la débil suele desembocar en conflictos externos. Ahora, era el momento de empezar a movilizarse, no podían perder más el tiempo o acabarían matando al revolucionario que les había llevado hasta allí. –Aunque lo inteligente pueda parecer tomar el aspecto de los hombres que hemos visto, yo no puedo. Dudo que tengan rango para entrar donde necesito hacerlo, y no puedo acercarme a los tíos estos que están fumando para tomar su apariencia. Tengo que jugármela. –decía mientras ejecutaba rápidamente un par de sellos. –Henge no jutsu. –susurraba para no ser escuchado por los enemigos mientras concentraba chakra alrededor del cuerpo. –Voy a tener que hacerme pasar por uno de ellos. –sentenciaba mientras tras un filo humo sus ropajes cambiaban. Ahora iba vestido con la misma chaqueta negra y pantalones que los hombres que parecían fumar como “breack” de la reunión. El símbolo del pecho lo recreó con suma precisión, le parecía importante, pues podía ser alguna especie de seña de identificación.

-Odio ir sin la capa de papá, me siento gordo. –decía en tono bromista palpándose la nueva ropa. Sorey era bastante delgado, pero sus 2 años de entrenamiento le habían hecho aumentar su masa muscular. Acostumbrado a verse como un fideo, en realidad se sentía algo acomplejado.

-¿Cómo tienes pensado entrar? Se me ocurren varias ideas, pero seguro que no tan buenas como las tuyas. –decía con cariño esperando una respuesta por parte de la kunoichi, antes de entrar quería asegurarse de que no iba a correr ningún peligro.




Aspecto de Sorey:

Evidentemente sin la colita (ni la espada)

técnicas empleadas:

Nijigan (Ojo arcoíris): Este ojo tiene dos fases, una inactiva, en donde el usuario poseedor del dōjutsu tiene los ojos de su color natural con el que ha nacido (en ese estado su única función es la explicada en la introducción) y una activa que torna el iris de los colores de los 5 elementos.

Activar este ojo le permite distinguir las fuentes de chakra de los distintos elementos, cambiando las recepciones de su espectro visual para ello. Verá los colores de las fuentes de energía elemental de un tono más brillante y podrá percibirlas a través de los estímulos neutros.

Los elementos percibidos como más brillantes serán el chakra del interior de los shinobis cercanos y el de las técnicas elementales.

ventajas e inconvenientes:
Ventajas:

-Saber qué elementos poseen los shinobis cercanos.

-Saber si alguien que utiliza técnicas elementales está luchando en la lejanía (porque se percibirían).

-Detectar a enemigos ocultos al ver su elemento a través de objetos que no sean una fuente elemental. (si el oponente se esconde tras una cascada será imposible verlo (se oculta tras Suiton), si el usuario del nijigan se encuentra dentro de un aro de fuego no podrá detectar nada (solo vería Katon).

-Distinguir clones no elementales del ejecutor de la técnica o clones monoelementales de un usuario que domine dos elementos.  


Inconvenientes:

-Si el poseedor del dōjutsu en estado inactivo no es consciente de que hay un enemigo oculto no va a tener la necesidad de activarlo y por tanto va a sufrir un ataque sorpresa como cualquier otro shinobi.

-Detectar ninjas y fuentes de chakra (inclusive ninjutsus elementales) tiene limitaciones que van a depender del nivel del shinobi:

Genin - 100m
Chunin – 500m
Jōnin - 1km
Sannin - 3km



Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.
Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.



off-sexy:
En el siguiente post explica tu plan y mete un poco de relleno, al siguiente empezará la acción, prometido xD
Sorey Bokushi
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Jue Mar 03, 2016 5:23 pm

La brisa sacudía la cara de Sheik, quien se encontraba frente aquel extraño shinobi escuchando lo que parecía un consejo. Se alegraba en parte porque aquel chico, que de nada la conocía, pudiera preocuparse por su supervivencia. Era un sentimiento que raramente recibía, siempre había creído que ella misma se bastaba para luchar contra todos los obstáculos que se le antepusieran, pero poco a poco fue descubriendo que aquello no era de color de rosa. La vida era dura, y aquel viaje se lo estaba demostrando. Sin Nir al principio se encontraba perdida en aquel vasto mundo, sin embargo en su aventura se encontró con personas que la trataron como una más y le hicieron sentir que no estaba sola. Recordaba la expresión de felicidad en la cara de Han cuando salvó sus cosechas, o la mirada cómplice del pequeño Natsuki al hacerles creer a sus padres que tenía potencial para ser un shinobi. Sus ojos se humedecieron de la emoción, pero no dejó que ninguna lágrima brotara frente a Sorey, no quería parecer débil ante alguien a quien acababa de conocer. A decir verdad, no quería parecerlo ante nadie, y esa era una carga que muchas veces se le hacía difícil de llevar, pero que jamás compartiría con nadie.

La respuesta que le dio aquel chico sorprendió a Sheik, a pesar de su apariencia delgada, consideraba que su fortaleza estaba en su interior. No le era preciso mostrar músculo alguno, o pegar puñetazos sin ton ni son, y en el momento en que lo fuera, preferiría no hacerlo. La capa de Sorey se movía con el aire, lo cual volvió a llamar la atención de la kunoichi. “Que extraña vestimenta lleva… cualquiera diría que es un shinobi.” Pensó, sinceramente todo él le parecía curioso e interesante, le intrigaba cada palabra, cada movimiento, incluso cada pensamiento que pudiera estar teniendo. De repente, sin dejar de observarlo, ¡su ojo se volvió del color del arcoíris! A pesar de que le hubiera advertido, aquello era algo totalmente nuevo para ella. Anteriormente había visto el Byakugan de aquel peliblanco en una misión de infiltración, pero esto era físicamente muy distinto. Oía como Sorey le comenzó a hablar, y pudo adivinar que le hablaba de aquel poder, sin embargo no escuchaba nada, seguía petrificada observando atentamente sus ojos ahora cambiados.

Al momento, su mente volvió a la Tierra, y se dio cuenta de que con aquel ojo podía saber la carga elemental que poseían las personas, puesto que adivinó la que tenía aquella ronnin. Sin embargo, cuando fue a hablar sobre sí mismo su voz se apagó en un silencio que duró unos segundos. “¿Qué se está callando? Dios, Nir, como me incomoda que me dejen con esta intriga…” Entonces, después de usar su vista para inspeccionar toda la zona, aquel shinobi se dispuso a concretar la estrategia a seguir. No iba a ser una misión fácil, ¿pero desde cuando lo fácil vale realmente la pena? Poniendo las manos en su cintura escuchó expectante todo lo que salía por la boca de Sorey, y al finalizar asintió insistentemente con la cabeza haciéndole parecer que lo había entendido todo.

En su interior había un batiburrillo de emociones, por una parte se sentía tranquila por ver que aquel chico se preocupaba por ella, por otra se sentía motivada por el rescate, sin embargo también se encontraba realmente asustada, puesto que deberían separarse para lograr con éxito ambos objetivos. No tenía aún muy claro la manera en la que se infiltrarían, había muchos guardias parados en la parte exterior de la mansión, y todos tenían el mismo porte que aquellos dos que se habían encontrado en la plaza, cuerpos realmente musculados y preparados para cualquier cosa, no obstante, Sorey procuró calmarla diciéndole que no tenían ninguna afinidad elemental, pero sí que tenían voz para gritar en cualquier momento.

Al instante, Sorey cambió su aspecto con un jutsu bastante básico, solo cambiaron sus vestiduras haciéndole parecer un joven rico. Con esta estrategia seguro que conseguiría colarse con mayor facilidad. “Pero espera, ¿¿¿Qué cojones hago yo???” los ojos de Sheik se abrieron como platos en señal de incertidumbre. ¿Qué podría hacer? ¿Buscar algún hueco en aquella mansión por el que colarse? ¿Quizá hacer algún genjutsu? No tenía la menor idea de cómo manejar aquella situación, pero, como siempre, se dejaría guiar por su intuición. Por otra parte, Sorey tenía toda la razón, hacerse pasar por uno de los ricachones que seguro vivían allí dentro era la mejor idea, pues en caso de haber copiado el aspecto de cualquiera de los guardias que encontraron y le descubrieran en un futuro, estaría realmente en apuros. Por no hablar de si alguien le trataba como a aquellos hombres por ser físicamente igual. La verdad es que tenía todos los cabos atados fuertemente, solo quedaba comenzar.

Mientras Sheik daba vueltas a la cabeza, pudo oír mínimamente como aquel chico se llamaba gordo a sí mismo. “¿Se acaba de llamar gordo? Pero ¿de qué? ¿Acaso no se ha visto nunca en un espejo?” pensó la ronnin, aquel era el chico con mejor porte que había conocido desde que salió del bosque. Una espalda bastante ancha, y con un torso musculado del que salían unos brazos capaces de cualquier cosa. Esto era algo que obviamente se callaría para ella, pero no pudo evitar lanzarle una mirada de arriba abajo que hablaría por sí sola. "¿Qué hago preocupándome de estas niñerías? Hay cosas más importantes en las que pensar, Sheik, venga ya."

Era su turno de hablar, y no tenía la más remota de qué decir o cómo actuar, estaba completamente en blanco, mas no podían quedarse allí toda la vida, por lo que su boca fue más rápida que su mente. –No te preocupes por mí, Sorey- dijo mientras sacaba su lira de su espalda pretendiendo mostrarle que no estaría indefensa – me buscaré la vida para entrar, pero lo lograré. ¿No será tan difícil digo yo, no? –le dijo mientras soltaba una pequeña carcajada con cierto tono de desesperación, el cual esperaba que no se notara.

Esperó a que aquel extraño chico consiguiera adentrarse en el interior de la mansión, para entonces comenzar a producir un Genjutsu con su lira, el cual si aquel lo escuchara quizá quedaría atrapado bajo sus encantos. Al pensar esto último Sheik reaccionó interiormente de manera extraña. ¿Acaso quería que cayera bajo sus encantos? ¿Qué le ocurría? Seguía sin entenderse a sí misma en aquella marea de pensamientos y disonancias que aparecían cada dos por tres y que tantas distracciones le estaban causando. –Buena caza, Sorey.- dijo en voz baja a la vez que le dedicaba una mirada intranquila mientras aquel se alejaba, realmente esperaba que le fuera todo bien y volvieran a verse sin nada que lamentar, pero al mismo tiempo se preocupaba por su propio futuro deseándose lo mismo a ella.

Off-rol:
No pasa nada por tardar, más stats (?)
Por cierto, ¿qué te parece si yo narro lo que ocurre a tu alrededor y tu narras lo que ocurre al mio? :D
Sheik
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Dom Mar 06, 2016 12:50 am

Sorey escuchó como Sheik le decía que no se preocupase por ella. Debía confiar en aquella kunoichi, seguro que podía conseguir su objetivo sin riesgos. –Confío en ti. –respondió mientras se volteaba con aquel traje negro hacia el enorme edificio. No podía evitar preguntarse cómo iba a entrar la muchacha. Tal vez era un usuario Doton y podía entrar subterráneamente, ¡ah no! Era un usuario de Suiton, lo acababa de ver con su Nijigan. ¿Qué haría entonces? Intentando concentrarse en su cometido y despreocuparse un poco con la situación de la muchacha, avanzó hasta llegar a la puerta.

Los dos fumadores que allá descansaban lo miraban por encima del hombro, al fin y al cabo tenía el aspecto de 18 años de siempre. Ya que había hecho un Henge, podía haber cambiado su rostro, aunque a estas alturas, ya era tarde. Cambiando su parar simpaticote por uno mucho más narcisista, su expresión cambió radicalmente. Ojos entrecerrados, espalda bien erguida. Era “alto” y fuerte, tenía que aprovecharlo. Lanzó una terrorífica mirada hacia aquellos tipos, como la de un perro de caza lanza a su presa antes de echársele encima. Una mirada que hubiese petrificado a cualquiera.

Sintiéndose él el dueño de la situación, con seguridad, como si fuera él quien realmente estaba en ese edificio por invitación y fueran ellos las personas sospechosas, logró atemorizar a aquellos ricachones fumadores. Los guardias de alrededor tampoco parecieron prestarle mucha atención por lo que tranquilamente andando del modo más natural posible entró en aquel edificio.

Una gran sala se hallaba tras esa puerta. Ese piso era como un pasillo muy ancho en donde al fondo había unas escaleras que daban la vuelta sobre si mismas para llevar al piso de arriba. Ése era su objetivo, así que con naturalidad se aproximó hacia allá. ¿Qué se encontraría el Bokushi allá arriba? Pronto lo sabría.

El largo y ancho pasillo tenía en su final algo más que las escaleras ascendientes. A su derecha se encontraban unas escaleras descendientes que probablemente debieran ser el objetivo de Sheik. A mitad del camino había, tanto en la pared de la derecha como en la de la izquierda, dos puertas. Una entreabierta (la izquierda) y otra cerrada, ¿con llave? Quien sabe… (la derecha)

En esa misma sala en donde el chico andaba no había más que dos personas, aquellas que con su ojo había anunciado antes que allí se hallaban. Debían ser, por tanto, dos personas fuertes. Como mínimo, del nivel de un Genin que recién acababa de aprobar en la academia. Uno de ellos, con el pelo negro, y una katana en la espalda iba circulando por el largo pasillo. Iba por la parte izquierda desde el fondo hasta la entrada y luego volvía por la parte derecha. De este modo controlaba que nadie ajeno al personal autorizado entrara donde no debiera. Custodiando las escaleras que llevaban al sótano, había otro tipo, con media cara tapada y con una cinta roja. Se encontraba sentado frente al acceso a las mismas con un kunai en mano. Miraba hacia la entrada pero parecía algo distraído.

Sorey se cruzó con el chico de la katana intentando no hacer ni decir nada, sólo andar como si de su casa se tratase. Incluso estaba dispuesto a tratarlo como a un criado si hacía falta, pues ese modo era el que con mayor probabilidad sería tratado por esa gentuza. No sabía si este le iba a decir algo o no, pero intentaba no pensarlo demasiado. Solo quería subir aquellas malditas escaleras y ver cómo estaba el panorama allá arriba.

el paseítos:
el "escaleritas":


Off:
Este es el panorama que te vas a encontrar al entrar allí, sea como sea que entres xD

Te dejo como has dicho describir que cojones va a pasar arriba, recuerda que deberán haber 8 ninjas, un puñado de ricachones y si quieres algún que otro guardia pringao
Sorey Bokushi
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Jue Mar 10, 2016 7:56 pm

-Y ahora, ¿¿qué puedo hacer??- se preguntó a sí misma en voz alta,  hablando ella sola pues Sorey ya se había empezado a adentrar en aquella mansión. Tenía miedo, y tampoco sabía cuál podría ser la mejor actuación. Trataba de analizar las distintas y posibles opciones, pero tan si quiera veía alguna. Por un momento, se puso las manos en la cintura, cerró sus ojos y respiró muy profundamente varias veces, concentrándose en sus pensamientos, tratando de dar un poco de luz sobre la oscuridad que se cernía en su mente. Súbitamente, sus ojos se abrieron en señal de haber tenido una idea, al menos para ir tirando. Ya pensaría más adelante en una nueva estrategia. Ahora era momento de actuar, el tiempo corría en contra de aquel hombre, y ahora también iba en contra de Sorey. En cualquier momento le podía pasar cualquier cosa a ese chico, y sin saber por qué, se encontraba intranquila por su situación, aunque lo acabara de conocer apenas unas horas atrás.

Una dulce melodía comenzó a sonar frente a aquel enorme edificio. Una melodía que transmitia tristeza, un poco de rencor, y miedo, pero que hipnotizaría a los guardias atrapándolos, sin que se dieran cuenta, dentro de una ilusión, un genjutsu de los que hacía con su lira. Así pues, mientras Sheik se movía hacia el interior de la mansión, creó una ilusión en la que su cuerpo, su apariencia completa, se encontraba frente a todos aquellos hombres.-¡Eh tú! ¿Qué te crees que estás haciendo aquí? Este no es lugar para que te pongas a tocar cancioncita, vamos, vete de aquí.-Con esta estrategia consiguió atraer a aquellos hombres hacia ella, mientras, al mismo tiempo que se acercaban, la verdadera Sheik se movía hacia la puerta consiguiendo adentrarse a la mansión. Cuando aquellos hombres se encontraron frente a la ilusión y veían que esta no les hacía caso ni respondía, trataron de agarrarla para sacarla de allí, pero entonces el cuerpo ilusorio se desvaneció entre sus manos, sin entender muy bien que ocurría.

Una vez dentro, Sheik se topó con una gran sala frente a ella, lo que parecía una especie de pasillo abruptamente ancho que concluía con unas escaleras. Sin embargo no se encontraba sola, aquellos dos ninjas que Sorey dijo que se encontrarían ahí también estaban. En aquel momento en que usó el Niijigan no creía que todo eso fuera real, pero podía darse por errada completamente. Esto la hizo pensar en el propio Sorey y en cuál sería su situación dentro de la propia mansión. “Debí haberle dado un voto de confianza a aquella técnica desde el principio….” Pensó Sheik, pero ya no era momento para pensar en el pasado, por muy reciente que fuera. Así pues, por puro impulso decidió empujar su propio cuerpo contra la pared, sigilosamente, para pasar desapercibida y poder observar a su alrededor cada detalle de la sala. Por aquel pasillo, un sospechoso chico seguía siempre el mismo recorrido. Primero iba por el lado derecho hasta el final, y posteriormente volvía por el lado izquierdo hacia la parte en la que se encontraba Sheik. Parecía un joven fuerte, del nivel que la kunoichi, pero que llevara una katana en su espalda provocó una sensación aversiva en la Ronnin. Por otra parte, hacia mitad del mismo pasillo, había dos puertas a cada lado. “Está bien, seguiré por la espalda a ese chico cuando vaya hacia el fondo y trataré de entrar por la puerta de la derecha.” Pensó, sin tan siquiera plantearse si aquellas puertas estarían abiertas para ella. Si hiciera falta estaría preparada para luchar, pero habría preferido no tener que hacerlo.

Así pues, paso a paso, con el mayor sigilo que podía mantener, Sheik respiró hondo y empezó a caminar a un par de metros de ese chico. Estaba asustada, pero a la vez trataba de controlar ese miedo, sabía que si se dejaba llevar por él podría acabar mal. Al llegar a la mitad del pasillo, trató de entrar por la puerta que había previsto, sin embargo se encontraba completamente cerrada. “¿Qué cojones? ¿Qué hago? Vamos piensa…” De repente, el chico que iba delante suya se paró como si hubiera escuchado algún ruido. Instintivamente, y esta vez dejándose guiar por el miedo y el afán de supervivencia, Sheik se abalanzó hacia la otra puerta grácilmente, tratando de esa vez no hacer el mínimo ruido, y consiguiendo, así, esconderse de aquel ninja. Su respiración acelerada se volvió a estabilizar poco a poco, desde donde se encontraba, con la puerta entreabierta, observó que en el fondo del pasillo se encontraba otro shinobi, un poco en la luna, vigilando la entrada a las escaleras. Sheik supuso que ese sería su objetivo, pues lo normal era que unas escaleras ascendentes también fueran descendentes, por no decir que no había encontrado otra forma de bajar hasta el sótano. Cuando el joven del pelo negro pasó por delante de su puerta los nervios invadieron de nuevo a la forastera, pero esta vez supo controlarlos mucho mejor, entonces, con movimientos fluidos y sigilosos, cuando aquel estaba de espaldas comenzó a dirigirse hacia el fondo. “Aquel shinobi que se encontraba en el fondo aguardando parece algo distraído. Quizá si hago uso de todo mi potencial logre pasar sin que pueda seguirme…” pensó la kunoichi, mientras movia su cuerpo rápidamente dirigiéndolo hacia las escaleras, por las cuales descendió, esperando que aquello que se encontrara allí abajo no hubiera herido al hombre que buscaba.

Por otra parte, Sorey se dirigía hacia la sala de reuniones que, como había predicho, se encontraría en la parte de arriba de la mansión, concretamente en el segundo piso. Al llegar allí arriba, en un pequeño rellano con una puerta grande había dos guardias, como los que se encontraban en la puerta del inicio, sin ningún tipo de afinidad elemental. No haría falta molestarlos, seguramente estaban ahí para controlar la entrada solamente. Sin embargo, dentro de aquella sala se encontraban aquellos que debía espiar para saber qué estaba ocurriendo. Pero no estaban solos, como Sorey había predicho con su ojo, dentro de la sala también había 8 ninjas que protegerían a los peces gordos sin importar qué o quién se enfrentara a ellos. Debía ir con cuidado, escucharlo todo, estar atento. Pero si hiciera falta siempre podría tratar de escapar, volver por donde había venido.

Técnica:
Ninpo, Oto no Ugoki (Arte ninja, movimiento de sonido):
El usuario entonará su instrumento de forma continua, induciendo al oponente en un genjutsu que consistirá en observar al usuario moviéndose de forma lenta y apacigüe o incluso hablando, encubriendo la verdadera posición del usuario. Una vez que el oponente ataque la ilusión, la misma se desvanecerá y recién entonces será revelada la verdadera posición del usuario.  
Esta técnica no simula movimientos complejos como esquivar ataques complejos ni el utilizar técnicas.

Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 8 (+1 +1=10)
• Velocidad: 3 (+1=4)
• Resistencia: 4 (+2=6)
• Fuerza: 2 (+1=3)
Sheik
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Mar Mar 15, 2016 3:11 am

Escalera tras escalera, a Sorey le entraban las dudas. Si Sheik se había encontrado con aquellos dos tipejos que le iban a entorpecer su parte de la misión. ¿Qué demonios encontraría el Bokushi allá arriba? Pues justo lo que esperaban. Un montón de ninjas y matones y los ricos reunidos. –(Demasiado fácil… pero bueno) –pensó Sorey mientras mostrando seguridad mientras andaba hacia donde estaban los trajeados hombres aparentando ser uno más. Se paró entre dos personas tratando de ocultar su rostro entre la muchedumbre. Estuvo atento a lo que quien parecía ser el líder informal decía.

-Bueno, ya sabéis. Lo repetiré una vez más para los que venís de fumar. –decía mirando a los hombres que antes esperaban en la puerta que recién se incorporaban a la reunión. –Tenemos que monopolizar todo el comercio agricultor. Esta tierra es rica y fértil, y los hombres que la trabajan están viviendo por encima de sus posibilidades. Nosotros somos los privilegiados, si no queremos que las cosas se inviertan, tenemos que enseñarles donde está su lugar. -Paró un momento para ajustarse el cuello de la camisa con cierta pedantería. –claro que podemos contratar a todos estos poderosos ninjas para protegernos de sus tontas revoluciones, pero hijos míos… -decía mirando a los shinobis y kunoichis que allá se encontraban de brazos cruzados. –seréis fuertes, pero sois bien caros, hijos de puta.

Sí, claro que podía permitirse hablarles así, él era quien les pagaba. Si alguien se tiraba contra él, el resto lo mataría. Más recompensa. Ese sucio modo de pensar de unos y otros estaba asqueando a Sorey, quien no podía evitar mostrar el asco en su rostro. –El dinero del vulgo no nos va a durar para siempre, pero tranquilos, tengo un plan. –decía atribuyéndose el éxito de personas a quienes había pagado para averiguar ese plan. –desde el país de la Hierba, va a venir un carruaje lleno de una droga que los sedará y les quitará toda voluntad. La vertiremos en las bombonas de agua que almacenan y distribuyen este bien tan consumido por todo el pueblo. Pronto estarán bajo nuestras órdenes. Les podremos hacer trabajar más por menos, y encima, no necesitaremos de estos chupasangres. –concluía con una estridente carcajada. –¿Alguna duda?

-Yo. –diría Sorey confiado. -¿por dónde vendrá la droga? Por mandar a unos escoltas al punto de encuentro. –si no lo descubrían a pesar de habérsela jugado a hablar, el objetivo de esa pregunta era averiguar más sobre el recorrido completo de la mercancía para poder asaltar el carruaje antes de que llegara al punto de encuentro donde él propondría hacer esperar a los ninjas. –(Ya podrán esperar, ya… Sheik y yo no les vamos a dejar nada por esperar)

Por otro lado, Sheik…

Cuando la kunoichi se resguardó en la habitación de la izquierda, podría observar una estantería con algunos libros, una mesa con sus respectivas sillas, y una sospechosa trampilla en el suelo con una viga de madera entre un par de hebillas que la anclaban al suelo. Incluso en caso de que decidiese quitarlas no podría abrir la trampilla, pues al parecer también debería de tener otra viga por la parte de bajo, lástima, era el lugar perfecto para esconderse.

Al salir de la habitación e intentar pasar por el lado del chico absorto en sus pensamientos, este despertaría de su inopia para gritar. –¡Intruso! –se levantaría y correría escaleras abajo para perseguir a Sheik, quien pocas opciones más aparte de correr le quedaban.

Al llegar abajo, las escaleras darían la vuelta sobre sí mismas, llevándole a una enorme y oscura sala llena de muebles. El revolucionario, estaba atado con unas cadenas a la pared, y el hombre que Sorey predijo que estaría abajo, se encontraba alejado en una mesa fisgoneando en una maleta en donde poseía un montón de herramientas cortantes y punzantes. –Vas a hablar chico. ¡Ya lo creo que lo vas a hacer! –diría con un tono burlesco.

Sheik tenía un abanico de posibilidades para obrar ahora. Podía hacer miles de cosas diferentes, muchas de ellas válidas, otras, incluso podrían suponer la muerte del jovencito. No hay que olvidar que aquella sala, por grande que fuera, no dejaba de ser un sótano y el techo arriba no era más que el suelo de la otra planta. ¿Cómo actuaría Sheik?

técnica empleada:
Mantenimiento del Henge. Turno 2/3

off:

Perdona la tardanza, pero entre la trama, el examen y otras movidas personales no he tenido mucho tiempo. Espero no haberla liado. Te he descrito la sala en la que has entrado. Puedes interactuar en ella todo lo que quieras mientras luego te vayas como dijiste en el post anterior. También puedes cagarte en todo lo que digo y hacer lo que te dé la gana xD
Sorey Bokushi
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Lun Mar 21, 2016 8:21 pm

Previamente de salir de aquella habitación oscura en la que se resguardaba hasta que el guardia con la katana pasara de largo, la joven ronnin investigó un poco la zona en la que se encontraba, guiada por la curiosidad que sentía hacía una parte del suelo que era distinta al resto. Usando uno de sus pies, tocó lo que parecía un trozo de madera en el suelo, seguramente se trataría de una trampilla. Una vez asegurando que no era nada peligroso, agachó su cuerpo de forma que una de sus rodillas tocara el suelo para posteriormente, usando una mano para apoyarse sin caer, con su diestra trató de abrir aquella trampilla para ver a dónde la llevaría. Sin embargo, esta acción no dio resultado positivo alguno, pues a pesar de haber podido abrir las cerraduras, algo bloqueaba la misma. Se encontraba algo confusa, pero decidió desistir en intentarlo y se marchó de aquella sala rápidamente, tratando de que ninguno de los dos ninjas pudiera perseguirle.

Después de bajar lo más ágilmente que pudo por las escaleras, mientras aquel ninja que vigilaba la puerta la seguía, llegó hasta el sótano. Había conseguido dejar atrás a su acosador momentáneo, pero no había sido fácil, y se encontraba algo cansada, sin embargo su cabeza y su ferviente corazón no le permitían bajar la guardia, aún quedaba por resolver aquello por lo que Sorey y ella habían llegado hasta aquí, era lo más importante para la forastera, salvar a aquel sublevado de la plaza.

Sigilosamente, sus pasos fueron avanzando hacia el interior de aquella habitación, hasta que comenzó a escuchar la voz de alguien que allí dentro se hallaba. Era una voz grave de hombre, como si se tratara de alguien corpulento, a pesar de no haberle echado el ojo, pues prefería esconderse tras una pared antes de mover un músculo. Quería evitar cualquier pelea, no porque se considerara débil, sino porque no pretendía hacer daño a nadie. Para ello trataría dejarlo inmóvil de alguna manera, y si fuera necesario, tratar de noquearlo. Parecía que él no tenía las mismas intenciones, pues le hablaba al chico con un tono amenazante, pero a la vez con el mismo que un loco hablaría a su próxima víctima. No podía permitir que cumpliera con su amenaza, por lo que se vio obligada a hacer de tripas corazón y salir del lugar del que se encontraba. Al momento su cuerpo comenzó a dirigirse hacia aquel tipo que se encontraba frente al chico y, por tanto, de espaldas a ella. Sheik no era tonta, pero tampoco una cobarde, aprovechando que aún no se había percatado de su presencia, trató de echar un rápido vistazo a la habitación, analizando cada pared y cada rincón de la misma. No había mucho que ver, era una sala bastante simple. Cuatro paredes sin nada colgado, sin ningún mueble, solo se encontraba el revolucionario en la pared del fondo colgado atado con unas cuerdas y a su lado una pequeña mesa de mano donde había un maletín abierto con múltiples artefactos que seguramente serían usados para torturar. No obstante, el techo era algo que llamó la atención de Sheik. Una viga que iba del suelo hasta un trozo de madera que se encontraba en el techo hizo recordar a la ronnin aquella trampilla bloqueada de la habitación donde se había escondido anteriormente. “Perfecto, creo que ya sé por dónde escaparemos.” Pensó, permitiéndose sentir alegría, pero sin desconcentrarse ni por un momento volvió a poner su mirada sobre aquel hombre tan robusto. No iba a engañarse, estaba algo asustada, pero confiaba en que todo saldría bien.

Sin parar de caminar, la forastera cogió con su mano izquierda la lira y con su mano derecha comenzó a entonar una de las melodías que Nir le había enseñado. Tocar la lira era una de las cosas que más amaba hacer, más aún si con esta acción podía conseguir salvar vidas ajenas. Con esta sonata lo que pretendía conseguir no era otra cosa que hacer que el tipo tan robusto cayera por causa de un desequilibrio, y así aprovecharse de la situación para sacar de allí al chico. –Venga, salgamos de aquí.- diría Sheik con un tono lo más sereno posible después de desatar a aquel hombre y apoyándolo en su hombro para que pudiera caminar más fácilmente, no quería transmitirle los nervios que ella misma tenía, era lo último que necesitaba. Mientras el grandullón se encontraba tirado en el suelo aún mareado, la ronnin se dirigió a la viga de madera, aún cogiendo al hombre para que no cayera, pues debía estar mareado también por culpa del genjutsu que había hecho. “Supongo que en este caso, el fin justifica los medios.”

Dejando al revolucionario en el suelo por un momento, cogió la viga y la movió, dejándola de forma diagonal, para así poder abrir la trampilla para salir de ahí trepando por la propia viga. No sería fácil cargar con el hombre al mismo tiempo que subía, teniendo en cuenta que el cuerpo de la ronnin tampoco es que fuera muy fuerte, pero era la única solución y su deber moral era poner toda su voluntad en conseguir tal objetivo. Volver por donde había venido era un plan suicida por el ninja que recientemente la había perseguido. Al llegar a la habitación volvió a dejar en el suelo a aquel hombre, para que pudiera descansar por un momento, y así podría cerrar la trampilla para evitar que el tipejo del sótano no les siguiera tan fácilmente. –Ey! Ey despierta!-comenzó a hablarle para que volviera en sí del todo, necesitaba que estuviera consciente para continuar su camino -¿Estas bien? ¿No te ha herido verdad?-decía mientras analizaba su cuerpo comprobando si tenía algún daño –El plan es el siguiente, toma aire, enfría tu mente, pues esto va a ser movidito. –Alzó su mano y señaló la puerta de la sala-¿Ves esa puerta? Al salir un shinobi está vigilando el pasillo caminando en ambas direcciones, por lo que deberemos salir cuando se encuentre de espaldas. Tendremos que ser rápidos y silenciosos, y al salir de la mansión me las apañaré para atrapar a los guardias que se encuentran fuera, mientras tú no pares de correr hacia el exterior, nos encontraremos en el camino te lo aseguro.-concluyó Sheik poniendo una mano en su hombro al mismo tiempo que le mandaba una sonrisa tranquilizadora, que al mismo tiempo pedía un voto de confianza.

Como había predicho, todo fue como la seda: No fueron descubiertos por el ninja con la katana del pasillo y consiguieron salir de aquella casa. Una vez fuera, todos los guardias giraron su vista hacia los dos extraños que salían por la puerta. –¡EH! ¡Es la chica de antes! ¡Qué no escape!-gritó uno de ellos a la vez que agitaba el brazo indicando a todos los demás que los atraparan. No obstante, Sheik fue más rápida. Concentrando chackra en su boca, se dispuso a hacer una técnica de su elemento, Suiton. Como le había dicho, el revolucionario comenzó a correr todo lo rápido que pudo, tratando de que no le siguiera nadie, sin mirar atrás si quiera. La ronnin no esperaba que se preocupara por ella, por lo que no se extrañó que no le dijera nada. Simplemente usó aquella técnica que estaba preparando, con la cual dejaría atrapados a los guardias en un charco viscoso por el cual no podrían moverse del lugar en el que se encontraban, y así Sheik podría huir tras el chico. “Venga Sorey, sal ya, te estamos esperando…” pensaba rezando para sí misma que no le hubiera ocurrido nada y pudiera volverlo a ver.

Por otro lado, Sorey había conseguido adentrarse en la reunión, aun yendo de incógnito. Con su apariencia de joven rico, los ninjas no lo habían tomado como alguien peligroso, sin embargo con la pregunta que hizo sembró una pequeña semilla de duda en algunos de ellos, por lo que se mantendrían e00alerta, sin apartar los ojos de él. -¿Acaso no estuviste en la reunión del otro día? ¿O es que estabas en la luna y por eso no te enteraste? En fin… da igual.-miró uno de los portavoces a Sorey con una cara de desprecio, pues la falta de atención en este tipo de asuntos no solía sentar bien, aunque claro, no era una falta de atención, ¡simplemente el Bokushi no formaba parte de aquel grupo! –Deberías escoger un escuadrón de 4 escoltas, incluyéndote entre ellos, e ir hacia el sur de la ciudad, casi en las afueras. Escondeos entre los arbustos y el carromato parará, podréis identificarlo fácilmente, y solo van 2 de mis compañeros dentro. –su voz se tornó seria y prepotente, el “mandamás” cuando ordenaba no permitía que nadie le contradijera, si Sorey se atrevía a interrumpirle, o a no acatar sus mandatos, no saldría impune de aquella habitación.

Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 8 (+1 +1=10)
• Velocidad: 3 (+1=4)
• Resistencia: 4 (+2=6)
• Fuerza: 2 (+1=3)

Técnicas:
Ninpo: Anbaransu (Arte ninja, Desequilibrio):
Esta técnica consiste en mantener una melodía de forma constante con el instrumento, de forma que el oponente comenzará a escuchar dicha tonada y lentamente comenzará a escuchar como el sonido se deforma.  Este sonido deformado y fuera de escala comenzará a generar un fuerte mareo en todos aquellos que escuchen la técnica excepto el usuario, de forma que el equilibrio del/los oponentes se verá seriamente afectada, reduciendo la velocidad del oponente en 3 puntos durante 3 turnos.

Elemento Agua: Campo de Jarabe Atrapante (水遁・水飴拿原, Suiton: Mizuame Nabara)
Es un jutsu en donde el usuario escupe agua de alta viscosidad, gracias a la infusión de chakra en el agua, destinado a una superficie de amplio alcance. Esta corriente de líquido pegajoso puede utilizarse para formar una trampa adhesiva que puede inmovilizar a una persona. Tiene como objetivo reducir el área de actividad del enemigo y de esta forma tomar el control sobre el campo de batalla. El alcance normal de esta técnica es normalmente de unos pocos metros, cinco para ser exactos. Pero si el jutsu es preparado, es posible hacer un estanque entero de jarabe que varía dependiendo de la cantidad de chakra empleado en la técnica. Para prevenir ser atrapado en el jutsu, es necesaria la canalización de chakra en los pies, de antemano, que permite andar sobre éste sin inhibiciones. Sin embargo, solamente aquellos que tengan conocimiento del jutsu, o que manipulen la naturaleza, pueden realizar dicha acción (ojo con el metarol). El radio o extensión del estanque tiene un máximo de alcance por rango para la adaptación del rol, estos son: Diez metros para Gennin, veinte metros para Chunnin, treinta metros para Jounnin y cincuenta metros para Sannin. Para la realización de este jutsu es necesario hacer sellos.
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Mar Mar 22, 2016 12:51 pm

Los músculos de Sorey empezaban a dolerle, el aliento se le entrecortaba y notaba una terrible fatiga dado que mantener el Henge durante toda la reunión le estaba pasando factura. Aun así, cuando escuchó la respuesta a su pregunta de parte del mandamás, trató de disimular ese cansancio respondiendo en el tono de voz más serio y formal que podía emitir: -Claro jefe, que vengan conmigo los mercenarios que más pasta nos hayan costado. –dijo Sorey tratando de parecer confiado. –Y una mierda… -se quejó el jefe. –Esos se quedan aquí protegiéndonos. Llévate a estos 4. –sonriendo con sorna haciendo gala de su superioridad tanto económica, como de rango en aquel lugar, el jefe de la reunión creyéndolo fastidiar le estaba realmente haciendo un gran favor, al fin y al cabo, por muy escoltas que fueran ahora, no dejaban de ser los enemigos.

El Bokushi, manteniendo con sumo esfuerzo la técnica de transformación, salía tratando de ignorar a los estúpidos guardias atrapados por la técnica de Sheik. –No piséis eso, ¡u os quedaréis atrapados! –advirtió uno de ellos. En respuesta a eso, un encapuchado shinobi de los que le seguían para alcanzar la caravana cogió a Sorey en brazos y saltó dicho charco con habilidad seguido de sus otros escoltas. Al parecer, no iba a ser sencillo derrotarlos aun con la ayuda de Sheik, pues parecían bastante habilidosos e inteligentes. Cuando salió, el pastor lo hizo haciendo señas con la mano hacia la nada para que la forastera lo siguiera. A decir verdad, no tenía ni idea de donde estaba, pero esperaba que la kunoichi interpretara correctamente ese movimiento adelante y atrás de su mano como una señal para que lo siguiera. Conforme estaba la situación, entablar un conflicto tan cerca del lugar en donde se hallaban tantos poderosos enemigos no era la mejor idea. El objetivo de Sorey y Sheik era desbaratarles los planes y para ello debían de destruir aquel carro lleno de aquellas sustancias estupefacientes capaces de sublevar a los ciudadanos con menos recursos.

Paso tras paso, Sorey se dirigía al sur de la ciudad al borde de las afueras de la capital. Acompañado de sus 4 escoltas, se escondió en los arbustos para esperar el carro con la droga sin ser vistos por nadie del pueblo. Evidentemente, si Sorey formase parte de aquel grupo de ricachones se hubiese escondido para no ser relacionado con un evento de tráfico de drogas, por lo que tenía que asumir ese rol si no quería llamar la atención de los mercenarios que lo acompañaban. Pronto llegaría el vehículo. La pareja de ronnins con afición por meterse donde no les llamaban contaba ahora con el factor sorpresa. El henge no aguantaría mucho más, pero el Bokushi hacía un último esfuerzo por mantener la técnica hasta que la kunoichi decidiera atacar aprovechando la ventaja y hacerlo coordinado con ella. –(Vamos Sheik, son más y son fuertes, pero tenemos la ventaja… es ahora o nunca) –pensaba Sorey para sí mismo. No tenía modo de comunicarse con la chica, con lo que esperaba que esta supiera interpretarlo o acabaría agotándose demasiado con la mantención de su transformación. Al final el lujoso traje acabó saliéndole caro…
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Miér Mar 23, 2016 12:05 am

Sorey no parecía tener dificultades al salir de la casa, a la lejanía lo observaba fijamente Sheik y al lado suya aquel revolucionario, el cual parecía aún asustado por los acontecimientos, cosa esperable dado que apenas había tenido un momento para tranquilizarse. –Aquí se separan nuestros caminos…-dijo la ronnin a aquel tipo, con una voz relajada y serena, buscando transmitirle la calma que necesitaba –¿Ves a aquel chico de allá? Es mi compañero, y está pasando de incognito con esos otros ninjas, va a necesitar mi ayuda en esto seguramente.-bajó la cabeza y dibujó una pequeña sonrisa en su rostro, la cual no podría ver el otro pues estaba tapada, le resultaba irónico pensar que alguien pudiera necesitar su ayuda, no se consideraba un portento de ninja. –Queremos librar tu pueblo del mandato de esos peces gordos. –concluyó Sheik y se dispuso a levantarse y seguir a Sorey quien le había hecho una señal con la mano, sin embargo algo, o mejor dicho alguien, la paró antes de continuar. –Gracias por todo, sin vuestra ayuda seguramente no habría salido vivo de aquel sótano. No se me ocurre nada que podría hacer ahora mismo, esos ninjas que acompañan a tu compañero parecen ser fuertes.-su tono se tornó triste, dando una sensación de impotencia por su parte -¡Ya sé! Volveré al pueblo y haré una colecta para poder, de alguna manera, pagaros por esto.-así pues, su boca se transformó en una sonrisa y comenzó a alejarse rápidamente de allí, haciendo una despedida con la mano a Sheik.

“Venga, vamos allá.”
Se repitió a sí misma mientras se incorporaba del todo y esperaba a que Sorey se alejara precavidamente para seguirlo por un camino paralelo. Al parecer se estaban dirigiendo hacia el sur de la ciudad. En esta ocasión, Sheik copió el comportamiento de Sorey cuando se dirigían a la mansión, y decidió seguirlos corriendo por los tejados, de forma grácil y a la vez sigilosa. Veía a su compañero algo fatigado, y deseaba bajar y rescatarlo como él había hecho en su momento, pero la kunoichi sabía que si hacía algo en aquel momento lo pondría aún más en peligro, y al resto de los habitantes también, no era la idea más inteligente. Al llegar a las afueras, todos quedaron parados, como si estuvieran esperando a algo. “Este es el momento.” Pensó la forastera, con una sonrisa un poco pícara.

Eran 4 los ninjas que acompañaban a Sorey, dos de ellos parecían bastante distraídos, mirando hacia el cielo con las manos en la cabeza o en la cintura, como si aquello no fuera con ellos. Los otros dos parecían bastante más fuertes. Uno de ellos era el que había cogido al propio Sorey en volandas al salir de la mansión, con una máscara que le cubría el rostro por completo, y por otra parte uno que la kunoichi no sabía distinguir muy bien si se trataba de un hombre o una mujer, por los rasgos faciales y el pelo largo y recogido que llevaba, además de las dos marcas moradas de debajo de los ojos.

Aprovechándose  de los ninjas que estaban más distraídos, Sheik, a unos 5 metros de distancia y siendo más silenciosa que nunca, sacó su preciosa lira de su espalda, y tocó primero un par de cuerdas para llamar la atención de aquellos shinobis y Sorey. Una vez todos se dieran la vuelta, con una cara completamente seria comenzaría a tocar ese extraño instrumento, el cual seguramente los demás pensaran que no sería si quiera peligroso, o que podrían mofarse de él fácilmente. -¿Eh? ¿Quién es esa?-se preguntaba uno de ellos, el que parecía más “novato” de  los cuatro, los demás se mantuvieron en silencio y se dedicaron a observarla –Oye tú, si vienes a por nosotros, no es la idea más inteligente que has tenido en tu vida.-dijo mientras sonreía de una forma burlesca y avanzaba lentamente hacia ella. No obstante, antes de que ninguno pudiera hacer nada, Sheik comenzó a mover sus dedos contra las cuerdas de la lira, produciendo una melodía que aquellos que la percibieran creerían que la kunoichi se encontraba en el mismo lugar, incluso que se movía grácilmente como si bailara al son de la música, lo que seguramente no sabrían era su verdadero paradero. Sacando un buen provecho de esta situación, la ronnin, sin cesar la sonata, comenzó a moverse hasta ponerse al lado de Sorey, y en voz muy baja le susurró al oído: -Sorey, soy yo, la verdadera Sheik, aquella que ves ahí es una simple ilusión para engañarlos- le explicó la kunoichi, puesto que no sabía si su compañero sería capaz de distinguir entre la realidad y la ilusión que había provocado –Aprovechemos este momento y aturdámoslos, dos de ellos parecen shinobis bastante simples, yo iré a por uno y tú a por el otro –le comentaba una posible estrategia a seguir que esperaba aceptara –y luego tendremos que volver a dividir el trabajo con los otros dos más fuertes. Te dejo a ti elegir, no puedo seguir hablando mucho más tiempo encubierta…

Aquel ninja que había empezado a adelantarse hasta la posición de la ilusión de Sheik llegó hasta ponerse frente a ella. -¿Es que acaso no me escuchas? Y encima te pones a bailar…-su tono parecía bastante enfadado, al fin y al cabo parecía como si la ronnin se estuviera burlando de ellos un poco. Sin pensarlo dos veces, el shinobi de aspecto bastante juvenil lanzó un puñetazo a aquella ilusión, la cual se desvaneció por el ataque y la posición verdadera de la kunoichi fue revelada a sus espaldas. -¡Pero qué cojones! ¿Qué está ocurriendo?-se preguntaba el ninja. Una vez se giraron para comprobar si Sorey se encontraba bien, pues para ellos seguía siendo un joven rico al que proteger, podrían ver como Sheik se encontraba junto a él, preparada para entonar una segunda melodía diferente a la primera.

Al mismo tiempo que cesaba la primera canción, miró a Sorey asintiendo para dar comienzo a su plan si el chico lo aceptaba. Con la nueva canción, una especie de ente fue apareciendo frente a todos, un ser de tonalidad de piel grisácea, vestido como un campesino pero empuñando fuertemente una espada. Si todo iba bien, aquellos shinobis seguramente sentirían un poco de miedo por esta ilusión con aspecto de demonio. Comenzando con aquel chico que se había acercado a la forastera, y entonando la melodía de acuerdo a lo que quería que hiciera la ilusión, hizo que se dirigiera corriendo hacia él,  y, usando el mango de la propia espada, le daría un golpe contundente en la sien que con todo pronóstico le dejaría inconsciente en el suelo. “Venga Sorey, muéstrame tus dotes de combate.”

Npc's:

"El tonto que se acercaba":
"El otro que se distraía":
"El la":
"El máscara" :

Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 8 (+1 +1=10)
• Velocidad: 3 (+1=4)
• Resistencia: 4 (+2=6)
• Fuerza: 2 (+1=3)

Técnicas:
Ninpo, Oto no Ugoki (Arte ninja, movimiento de sonido):
El usuario entonará su instrumento de forma continua, induciendo al oponente en un genjutsu que consistirá en observar al usuario moviéndose de forma lenta y apacigüe o incluso hablando, encubriendo la verdadera posición del usuario. Una vez que el oponente ataque la ilusión, la misma se desvanecerá y recién entonces será revelada la verdadera posición del usuario.  
Esta técnica no simula movimientos complejos como esquivar ataques complejos ni el utilizar técnicas.

Mateki: Genbusō Kyoku (Instrumento demoníaco: Melodía Manipuladora Ilusoria de guerreros) [Nivel 1]:
Este es un genjutsu antiguo, que está en el límite entre el Genjutsu y el Ninjutsu. Mediante el mismo, el usuario será capaz de invocar demonios desde otro plano astral, los cuales serán enteramente formados de chakra. El chakra que forma a los demonios, será manejado mediante la melodía ejecutada por el usuario, utilizando su instrumento como catalizador. De esta forma, los demonios serán controlados por el usuario a placer. Todos los demonios deben ser creados en el apartado de “creación de jutsu”, especificando que son para esta técnica. El tamaño de los demonios podrá variar, y tanto la estética como el arma que posean los demonios quedarán enteramente a elección del usuario. Estos demonios no tienen habilidades especiales y generalmente tienen sus ojos vendados. El daño ocasionado por estos demonios será real.

A este nivel, el usuario podrá invocar un solo demonio y manejarlo por tres turnos antes de tener que volver a ejecutar esta técnica.

Nota: El usuario podrá moverse libremente mientas ejecuta esta técnica, más no podrá ejecutar otra técnica al mismo tiempo.

Técnicas usadas en total: 5
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Miér Mar 23, 2016 3:00 pm

Sorey sintió a su lado una presencia, pues sus dotes en genjutsu gracias a Pieromaru habían aumentado bastante volviéndose algo sensible a las ilusiones. Hasta la fecha, su mejor amigo, el pequeño pierrot, no había empleado un recurso como aquel. ¿Crear una ilusión y moverse siendo invisible? Sorey no lo había vivido nunca así que realmente creyó que la verdadera Sheik era quien se encontraba allá arriba. -(A la mierda el ataque sorpresa, supongo…) –pensó resignándose al creer que ahora alarmados no tendrían ese factor clave que era un ataque combinado para acabar rápido con los dos más débiles.

Algo cambió por completo el esquema mental de la situación que se había recreado el Bokushi, pues una voz sonó desde lo bajo aprovechando la distracción para darle indicaciones. Bien, Sheik era una persona inteligente, una gran aliada sin duda, extraño que los serafines todavía no hubiesen dicho nada como con Pieromaru, tal vez para ser guardián hace falta algo más que aptitudes, entendiendo esto como algún fuerte vínculo con el pastor como la relación que tiene con el pierrot.

Sin mediar palabra, Sorey, con ágil movimiento se abalanzó contra dos de los ninjas para pegar dos puñetazos en su dirección. Por la distancia a la que había empezado el golpe iba a darle, ¿al aire? ¿en qué estaba pensando el Bokushi? –¡Doton: Bïto echo! –gritó cuando ya era demasiado tarde para reaccionar. En menos de un segundo, y tras volver a su aspecto normal sin el henge, le creció el pelo y se volvió de color blanco. Su capa se extendió para rodearlo y formar una nueva vestimenta. A su vez, los ojos, las plumas y algunos detalles se volvieron de color marrón, representando al Doton.

Cuando todavía no se había perdido la inercia de la fuerza dada con sus puños e incluso se encontraba en su punto álgido, unos enormes guantes rocosos aparecieron alrededor de las manos de Sorey. Con su gran maestría en ninjutsu, estos puños eran bien duros y afilados, además, dirigidos con la enorme fuerza del Bokushi, eran una tremenda y contundente técnica de Nintaijutsu, un estilo de batalla muy poco empleada que unía dos artes para crear un recurso que aprovechaba los dotes que con esfuerzo y entrenamiento, el pastor se había ganado. El golpe impactó de pleno en las cabezas de los dos ninjas, dado que fue totalmente inesperado. El menos experimentado, como era evidente, tanta era su falta de experiencia, como su falta de fuerza, así que cayó al suelo rendido inconsciente. Por otro lado, el otro objetivo del ataque, el ninja enmascarado, a pesar de recibir el golpe, no cayó con tanta facilidad y junto con el que parecía una mujer se alejó con unos ágiles saltos.

Extrañados por la reacción de quien creían su jefe y deduciendo a través de su nuevo aspecto, aquellos mercenarios contratados por los integrantes de la clase alta del poblado se pusieron a la defensiva y dijeron molestos: -¿para quién trabajáis? ¿Putos anarquistas? –dijo el enmascarado. –Para el pueblo. –respondió Sorey. –no son los ryus lo que nos mueve, ¿no os dais cuenta de que con lo que hacéis estáis provocando que se explote al pueblo? –riéndose, el medio hombre contestaría: -perdona, pero quien gobierna aquí son ellos. ¿Sabéis que quienes estáis comportándoos como criminales sois vosotros? No vais a ganarnos, pero aun si lo hicierais olvidaros de aparecer por este pueblo. Vuestras caras aparecerán por todas partes y seréis considerados criminales. Así funcionan las cosas chico, si peleas por tus propias creencias vas a tener que asumir ciertos sacrificios.

A Sorey le daba igual ser perseguido, no podía permitir que esa droga llegara a su destino, de lo contrario, aquello que siempre había odiado tanto, sucedería de nuevo. Unos pocos arriba y otros muchos abajo, sin poder, sin libertad, sin nada… -Sheik, cúbreme con el petit pierrot. ¡Esto acaba aquí y ahora! –dijo Sorey refiriéndose al demonio invocado por la chica. Tras 5 sellos rápidamente ejecutados, Sorey empezó a concentrar chakra concentrándose en drenar el de la naturaleza a su alrededor y cambiarlo por el suyo propio. Ya habían caído otros dos ninjas, pero estos todavía se les resistían. Parecían raudos en combate, ágiles y fuertes, ¿podría Sheik con su técnica ganarle el tiempo suficiente para poder obtener la victoria?


técnicas empleadas:


-Doton: Bïto enchō (extensión del golpe de tierra): Esta técnica añade la propiedad de dureza característica de la tierra al chakra del ejecutor, creando alrededor de sus puños una capa de chakra (como unos guantes) de unas dimensiones gigantescas. La dureza de estos guantes tendrá una relación directa con el nivel de ninjutsu del usuario y la fuerza y probabilidad de impactar con ellos corresponderán al taijutsu y la fuerza. Este chakra tiene la propiedad de dureza por lo que permite el choque de los puños con armas de filo, no obstante, cualquier ninjutsu será capaz de atravesarlos sin ningún problema, dañando directamente al usuario.

Ventajas:
-Permite luchar contra shinobis con dominio del kenjutsu, así como bloquear ataques a distancia con kunais y otros proyectiles semejantes.
-Este estado puede durar varios turnos, y permite el uso de taijutsus y ninjutsus Doton

Desventajas:
-Cualquier ninjutsu atravesará sin dificultad alguna los “guantes de chakra” por lo que usarlos como técnica defensiva no tiene sentido.
-Un golpe con esta técnica será como un golpe con los puños desnudos si el ejecutor tiene poco nivel de ninjutsu
-Una gran limitación para usuarios que no tengan el elemento Doton como especialidad primaria dado que tendrán que limitarse a golpear, sin poder hacer combinaciones con el ninjutsu.


-Katon: Genso no ken (Espada elemental de fuego):
Sellos necesarios: Pájaro->Liebre->Dragón->Perro->Tigre
Después de realizar 5 sellos, el shinobi empieza a concentrar mucha energía durante todo un turno para formar una enorme espada de fuego que deberá blandir con ambas manos. Una vez creada será capaz de moverse con ella pero tan solo podrá realizar un impacto con ella, pues cuando esta toque el suelo o a una persona estallará toda su energía hacia delante y hacia los lados.

Ventajas:
-Es una técnica muy poderosa dado que requiere un turno de carga, así que en caso de recibirla, provocará quemaduras de segundo grado
-Una vez creada la espada el usuario es capaz de moverse con ella, por lo que esquivarla es complicado
-El choque con otra espada también desencadenará la explosión, si el enemigo cree que esta espada se va a utilizar como un arma corriente y trata de pelear cuerpo a cuerpo va a sufrir las consecuencias de su error

Desventajas:
-Necesita un turno entero para cargar la espada, por lo que será muy vulnerable a cualquier ataque del enemigo
-Al realizar 5 sellos, el enemigo va a tomar consciencia de que se va a efectuar una técnica poderosa, por lo que se pondrá alerta
-La espada solo dispone de un impacto, una vez realizado desata toda su fuerza y desaparece, si se golpea el suelo y el enemigo está lo suficientemente lejos o detrás del usuario se va a desperdiciar la técnica
-No se pueden realizar otras técnicas ni pelear con los puños dado que la espada debe de sostenerse con ambas manos.
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Vie Mar 25, 2016 10:45 pm

“¿Sorey?” pensó la forastera, asombrada mientras observaba como su compañero cambiaba por completo, ¿se trataría de otro henge? Se debía encontrar bastante fatigado después de haber mantenido por tanto rato el anterior. ¿Qué era aquella versión de Sorey, si es que continuaba siendo él? Ya no sabía que creer, pero sí sabía que era real, de lo contrario se habría dado cuenta de la ilusión. Un pelo blanco como la luna, y largo que le llegaba por la cintura le había crecido de repente. Todo aquello era realmente extraño a ojos de la kunoichi, pero no pudo hacer nada más que aceptarlo y continuar como si nada pasara. Ya habría tiempo más tarde para preguntar.

Sacando provecho del ataque del, ahora, peliblanco, con esos puños rocosos, Sheik reaccionó haciendo que aquella ilusión demoniaca se moviera a su merced mientras no paraba de tocar la lira. Sus dedos temblaban por aquel repentino cambio, pero no podía permitirse desconcentrarse demasiado y sumirse en los nervios, tenía que mantener control completo de sí misma si quería que ambos salieran vivos de esta. Vencer a los dos shinobis más novatos fue realmente fácil, pero lo que no sería tanto serían los otros dos, los cuales se alejaron de Sorey y Sheik, un poco temerosos después de haber visto sus ataques. La kunoichi no podía dejar de tocar aquella melodía, debía mantener viva la ilusión que había creado y que todos podían ver como si fuera tan real como un humano cualquiera, sin embargo escuchó atentamente la respuesta de su compañero a aquellos ninjas. –Para los que no pueden contraatacar.-dijo la kunoichi al mismo tiempo que Sorey, dando conceptualmente la misma respuesta, era la primera vez que, sin conocer de nada a alguien, tenía una conexión mental como aquella, algo que le resultó realmente extraño y curioso, tanto que un nuevo brote de interés apareció en el interior de Sheik. -¿Criminales nosotros? Si ser criminal es salvar a los menos favorecidos, ójala me persigan por ello alrededor del mundo.- dijo la ronnin con total convencimiento y determinación en contestación a aquel ninja cuyo genero aún era un misterio.

Sin responder nada, y con la mirada clavada en aquellos dos, Sorey le pidió entretenerlos mientras comenzó a concentrar chakra y a realizar jutsus. Era demasiado extraño para su gusto aquel chico, pero despertaba la parte más curiosa de la chica. No se había ganado aún su confianza lo suficiente, sin embargo era una batalla que no podían perder, por lo que sin rechistar le hizo una señal con la cabeza asintiéndole, y comenzó a hacer mover a aquel demonio.

Haciendo uso de la espada que poseía, trató de hacer un ataque aprovechando lo juntos que estaban los dos shinobis, quienes habían caído de lleno en su genjutsu. No pretendía matarlos, eso habría sido demasiado cruel por su parte, solo quería que no estorbaran durante un momento, lo suficiente para que Sorey reaccionará. Con unos gráciles movimientos, aquel demonio hizo unos pequeños cortes en sus piernas, con lo que seguramente caerían de rodillas por el dolor imprevisto. Posteriormente, con sus propios puños, el demonio golpearía la cara de uno de ellos, el enmascarado, para tratar de noquearlo y dejarlo en el suelo, aunque no cayera inconsciente eso le dejaría más tiempo a su compañero. El otro ninja más afeminado trató de parar aquel guerrero, pero antes de que si quiera pudiera levantarse, y aprovechando la inercia del puñetazo, le pegó una patada en el costado, en las costillas, dejándolo prácticamente sin aliento. -Sorey dime que ya está.-imploró a su compañero, no quería provocar mucho más daño a aquellos dos, aunque lo haría si fuera totalmente necesario. Su cara hacía denotar el sufrimiento que, sin quererlo, compartía con aquellos dos ninjas. Aunque fueran enemigos, la empatía de la kunoichi le hacía parar en situaciones así.

Técnica (mantenida):
Mateki: Genbusō Kyoku (Instrumento demoníaco: Melodía Manipuladora Ilusoria de guerreros) [Nivel 1]:
Este es un genjutsu antiguo, que está en el límite entre el Genjutsu y el Ninjutsu. Mediante el mismo, el usuario será capaz de invocar demonios desde otro plano astral, los cuales serán enteramente formados de chakra. El chakra que forma a los demonios, será manejado mediante la melodía ejecutada por el usuario, utilizando su instrumento como catalizador. De esta forma, los demonios serán controlados por el usuario a placer. Todos los demonios deben ser creados en el apartado de “creación de jutsu”, especificando que son para esta técnica. El tamaño de los demonios podrá variar, y tanto la estética como el arma que posean los demonios quedarán enteramente a elección del usuario. Estos demonios no tienen habilidades especiales y generalmente tienen sus ojos vendados. El daño ocasionado por estos demonios será real.

A este nivel, el usuario podrá invocar un solo demonio y manejarlo por tres turnos antes de tener que volver a ejecutar esta técnica.

Nota: El usuario podrá moverse libremente mientas ejecuta esta técnica, más no podrá ejecutar otra técnica al mismo tiempo.

Stats:
▲ Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 8 (+1 +1=10)
• Velocidad: 3 (+1=4)
• Resistencia: 4 (+2=6)
• Fuerza: 2 (+1=3)
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Lun Mar 28, 2016 5:47 am

Aunque en guardia y atento por la inminente batalla en la que se iban a ver sumidos los ninja, Sorey no pudo evitar quedarse estupefacto durante un par de segundos tras esa doble respuesta que dieron el Bokushi y aquella kunoichi ante ese razonamiento que les parecía tan repugnante. Ambos tenían claro lo mismo, parecían pelear por los mismos motivos y no iban a echarse atrás ahora por las amenazas de estos ninjas sin moral que tan solo obedecían órdenes a cambio de dinero. Con una tonta sonrisa en el rostro, Sorey miró de reojo a Sheik mientras esta manejaba aquella ilusión con precisión. Aunque para el pastor siguiese tratándose del “petit pierrot”, pues era la misma técnica que la de su amigo Pieromaru, este no tenía nada que ver con la que su compañero del equipo 3 del país del Agua manejaba. Este guerrero era mucho más alto y parecía imponer bastante más. Se movía con agilidad y manejaba la espada con destraza. ¡Qué mente tan creativa debía de tener esta chica para manejar a un ser tan complejo!

El Bokushi pudo sentir cómo su vínculo con la naturaleza se había completado. –¡Katon: Gensho no ken! –gritó con fuerza Sorey mientras alzaba el brazo derecho. Sufriendo la misma transformación que antaño solo que cambiando los colores marrones por rojos en representación del elemento Katon, el muchacho logró dar forma de espada a todo el chakra de tipo Katon que iba acumulando. El aspecto de esa espada respondía a la misma lógica de intercambio de su propio chakra por el de la naturaleza, la manifestación de esa balanza eterna que vinculaba a Sorey con el entorno.

Rápido como él solo, el shinobi aprovechó la distracción que había generado con sus ataques el demonio invocado por Sheik para con el emplee de su agilidad dar la sensación de desaparecer de su posición para aparecer justo frente a sus adversarios. ¡La velodidad de este ninja es abrumadora! Podría pensar cualquiera que viera la escena. Sin duda, su entrenamiento le había costado, y en una situación como esta no iba a desperdiciar uno de sus más potentes recursos. Con un impacto de la espada contra el suelo se generó un mar de llamas hacia delante y los lados de Sorey que recubrió una enorme zona y que parecía bien concentrado y doloroso, todo ello gracias a su buena habilidad natural con el arte del Ninjutsu, fruto de su conexión con la energía de la que se alimenta este arte.

Aun siendo tan fuertes, las heridas causadas por el demonio de Sheik unidas al abrasador y agotador resultado de exponerse a las llamas de la más poderosa técnica de Sorey, hicieron que ambos adversarios acabasen inconscientes con graves heridas que de no ser atendidas pronto podrían resultar bien peligrosas. El shinobi les tomó el pulso preocupado. –Están vivos. –anunció el Bokushi. –pero deberíamos de llevarlos a todos a algún sitio para ser atendidos, la velocidad a la que laten sus pulsos no me da buena espina. Sé que son el enemigo, pero aunque crea que se equivocan, no lo veo un motivo suficiente para desearles la muerte, espero que me comprendas. –decía con miedo recordando todas esas veces que le habían llamado inmaduro, infantil, idealista y niñato. –Ahora encarguémonos de nuestra verdadera misión. ¡Vamos a destrozar ese carro!

Sorey se dio cuenta de que la chica parecía bastante exhausta. Se había estado forzando mucho y su papel en la anterior fase de la misión había sido bastante más agotador, seguro que no le vendría mal descansar un poco. Viendo que parecía a punto de perder las fuerzas, el shinobi rápidamente corrió para sujetarla antes de que pudiese caer, eso en caso de que realmente le costase mantenerse en pie, claro está. Fuera como fuera, sujetándola para ayudarla le diría. –Te veo agotada Sheik, estoy seguro de que antes te has estado esforzando mucho. No te preocupes, yo me encargo de destruir el carro. –le decía amablemente con una cálida sonrisa.

Sorey aún tenía mucho chakra así que para asegurarse de no ser reconocido por quien escoltara el carro haciendo un poco caso a las advertencias que antes le habían proporcionado sus oponentes, realizó un Henge tomando un aspecto de otro ninja que no concordara para nada con el aspecto suyo ni el de su compañera. Un cuerpo grande y fuerte, de una gran altura, pelo morado, ojos del mismo color. Unas vestimentas que no delataran a ningún país o feudo, que entendiesen que no era más que un mercenario contratado por el pueblo para joderles los planes a los ricos.

Se alejó bastante de la zona donde estaban los cuerpos de sus oponentes y cuando encontró el carro realizó dos jutsus que no iban a precisar de sus estrafalarias transformaciones. Concentrando chakra de viento en su boca y pasándola a una mano lanzó una potente esfera de viento capaz de atravesar rocas. Si atravesaba rocas, el carro, y su contenido no iban a suponer ninguna dificultad. Volvió a ejecutar el mismo jutsu para asegurarse de destruir toda la mercancía por la zona que parecía menos afectada y rápido como ya se había demostrado antes que era huyó haciendo que los que le habían visto con esa transformación le perdieran la pista.

Cuando volvió a donde estaban los cuerpos inconscientes de sus adversarios, se dio cuenta de que no iba a poder cargarlos a todos hasta un lugar seguro así que le propuso lo siguiente a su compañera: -¿Llamamos al tío que has salvado y a sus amigos para que vengan y nos ayuden a curarlos?  


Aspecto del Henge:

técnicas empleadas:


Henge no jutsu

Elemento Viento: Bola Espiral de Viento (風:風のスパイラルボール, Futon: Fū no supairarubōru):
Esta técnica permite al usuario dar forma de bola en espiral al viento con la infusión de chakra en la palma de su mano,  al espirarlo de su boca como torbellino. Luego, el usuario dispara a su oponente la esfera de viento. Puede llegar a ser muy rápida y potente, ya que es capaz de atravesar una roca sin grandes dificultades.

x2


técnica manejada del turno anterior:


Hay que aclarar que esta técnica no ha consumido chakra este turno porque fue ejecutada en el turno anterior así que me mantengo bien en el límite de los 3 jutsus



-Katon: Genso no ken (Espada elemental de fuego):
Sellos necesarios: Pájaro->Liebre->Dragón->Perro->Tigre
Después de realizar 5 sellos, el shinobi empieza a concentrar mucha energía durante todo un turno para formar una enorme espada de fuego que deberá blandir con ambas manos. Una vez creada será capaz de moverse con ella pero tan solo podrá realizar un impacto con ella, pues cuando esta toque el suelo o a una persona estallará toda su energía hacia delante y hacia los lados.

Ventajas:
-Es una técnica muy poderosa dado que requiere un turno de carga, así que en caso de recibirla, provocará quemaduras de segundo grado
-Una vez creada la espada el usuario es capaz de moverse con ella, por lo que esquivarla es complicado
-El choque con otra espada también desencadenará la explosión, si el enemigo cree que esta espada se va a utilizar como un arma corriente y trata de pelear cuerpo a cuerpo va a sufrir las consecuencias de su error

Desventajas:
-Necesita un turno entero para cargar la espada, por lo que será muy vulnerable a cualquier ataque del enemigo
-Al realizar 5 sellos, el enemigo va a tomar consciencia de que se va a efectuar una técnica poderosa, por lo que se pondrá alerta
-La espada solo dispone de un impacto, una vez realizado desata toda su fuerza y desaparece, si se golpea el suelo y el enemigo está lo suficientemente lejos o detrás del usuario se va a desperdiciar la técnica
-No se pueden realizar otras técnicas ni pelear con los puños dado que la espada debe de sostenerse con ambas manos.

off-rol importantísimo:

Ahora puedes postear cómo vamos a por ellos. Si quieres narrar cómo van a actuar, te aconsejo que digas que matan a los que están inconscientes sin que podamos evitarlo porque lo que decían iba en serio. Trabajar como Ronnin es un peligro, si nos ganamos enemigos de otros países va a ser un problema. Vamos a tener que cerrar este tema con mucho cuidado para no cagarla, no hay que dejar ni un cabo suelto
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sheik el Jue Mar 31, 2016 7:30 pm

Tan rápido que la mirada de la kunoichi apenas pudo notarlo, Sorey cambió sus colores marrones por rojos, como los ojos de Sheik que miraban estupefactos la espada gigante del chico. ¿De dónde la había sacado? ¿Y por qué habría tardado tanto? Quizá formaría parte de algún clan extraño, o eran habilidades labradas con el paso de los años. En cualquier caso, la forastera se sentía realmente contenta de haberle conseguido el tiempo necesario a su compañero, no estaba segura de sí misma pero la seguridad que le había transmitido bastaba para sentir que podía. Al momento que el shinobi cambió su aspecto, desapareció del lado de la ronnin de forma tan súbita que dejo una pequeña brisa que agitó su flequillo apartándolo de la cara. Enseguida llegó donde se encontraban sus contrincantes y dio un golpe realmente fuerte contra el suelo, dejando salir llamaradas de su espada hacia aquellos ninja. La mirada horrorizada de la kunoichi ante aquel acto, un grito ahogado que no salió por su boca, el cuerpo totalmente paralizado… “Sorey ¿qué haces? Yo… no quería esto…” pensaba Sheik. En su cabeza solo existía la idea de que aquellos ninjas estaban siendo abrasados por las fieras llamas de la espada, no obstante todo aquello cambió cuando su compañero comprobó que estaban vivos.

Era realmente extraño pensar que podían haber sobrevivido a ambos ataques. Los cortes realizados por la ilusión de la kunoichi eran bastante débiles, pero junto con el fuego, podía haberlos matado. Se sentía preocupada por ellos, pero prefería mantenerse al margen, después de todo podría hacer que Sorey malinterpretara sus actos pensando que estaba de su parte, mas no pudo evitar echar un vistazo rápido a sus cuerpos desfallecidos. El horror por ver las heridas de aquellos ninjas inundó su mirada, la cual apartó, avergonzada, por haber permitido que resultaran tan heridos.

El cuerpo de la kunoichi se desmayó repentinamente, cayendo contra el suelo y dejándose oír un sonido en seco. Pronto abrió los ojos, dándose cuenta de qué había ocurrido. Estaba realmente cansada, había gastado mucho chakra a lo largo de aquel día, y habían sido muchas las emociones sentidas, y este último combate no había sido nada fácil tampoco, controlar aquel demonio la había dejado realmente exhausta. Sorey, por su parte, fue bastante veloz y la recogió ayudándola a levantarse, todo un detalle por su parte, pero que Sheik no vería con buenos ojos y respondería al ponerse de pie ella sola. No le gustaba parecer débil a ojos ajenos, pues sabía que podrían usarlo en su contra en cualquier momento, fuera quien fuera, y más aún un chico que hace tan solo un momento se había transformado, primero, obteniendo dos puños gigantes y, más tarde, una espada llameante. –Gracias, Sorey, no te preocupes, estoy bien-su voz fue bastante seca, provocándole un sentimiento de culpabilidad posterior por haber reaccionado así ante una muestra de amabilidad como aquella, pero ya era demasiado tarde. Estaba acostumbrada a actuar de una manera y luego arrepentirse o creer que habría sido mejor reaccionar de otra forma. –Pero sí, por favor, haz tú los honores. Yo esperaré aquí vigilando a estos dos por si acaso. –intentaba relajar su respiración, serenarse, buscando de alguna forma que Sorey no volviera a preocuparse por ella. En un abrir y cerrar de ojos, gracias a un salvaje soplido, por así decirlo, el carromato se derrumbó por completo.

-Por lo que me dijo, aquel tipo se dirigía de regreso a la aldea, creo que mencionó algo sobre una colecta, o algo así…-su mente no daba para mucho más, los recuerdos eran borrosos pues en ese momento no le prestó mucha atención –Quedate aquí tú, Sorey. Si ellos despiertan yo no podré combatirlos sola, como podrás observar…-su voz poco a poco fue apagándose, tornándose más baja, como queriendo que la oyera pero de forma muy inadvertida -Tú, sin embargo, no estás tan agotado. Tranquilo, te prometo que volveré.-concluyó mientras se levantaba a la vez que le hacía un guiño gracioso, quería aparentar que se encontraba bien, que nada le ocurría, que nada le inquietaba.

El regreso al pueblo fue bastante tranquilo, sin problema alguno, mas no bajó la guardia en ningún momento, podrían volver a perseguirla y en ese momento no podría huir, debía andarse con ojo. A lo lejos, un rostro conocido llegó hasta los ojos de Sheik, y agitando la mano le saludó y comenzó  a acercarse a ella. –¡Has vuelto!-la miró de arriba abajo y prosiguió con un tono más intranquilo- ¿Qué ha ocurrido? ¿Necesitas ayuda?- aquel hombre realmente se estaba preocupando por la kunoichi, pero la misma no se dio cuenta, estaba demasiado ocupada pensando en Sorey y si se encontraría bien, si había sido buena idea dejarlo solo con aquellos ninjas quienes, a pesar de estar inconscientes una vez los había dejado, podrían dar mucha guerra si despertaban. –Mi compañero está esperándome, y necesito de tu ayuda.-sus ojos se tornaron afligidos-Hemos conseguido retener unos ninjas, pero no podemos llevarlos por nuestra cuenta al médico para que revisen sus heridas. Por favor sígueme hasta el lugar donde se encuentra él.-concluyó Sheik, extendiendo su mano en pos de que aceptara su propuesta. –Está bien dame un momento, reuniré a 2 compañeros míos para que nos ayuden. –mientras giraba su cara dirigiéndose a buscar a esos otros 2 hombres, Sheik podría jurar haber visto una sonrisa pícara y un tanto maquiavélica en la cara del revolucionario. Pensaba que quizá deliraba, pero pronto se daría cuenta de que no era así.

Una vez los cuatro llegaron al lugar donde Sorey se encontraba, los 3 hombres ayudaron a Sorey y Sheik cargando con los cuerpos de los ninjas que habían atrapado.-Seguidnos por aquí, vamos a una cabaña que está un poco más allá.-el revolucionario agitó su cabeza señalando con la misma donde se dirigían, pues tenía las manos demasiado ocupadas cogiendo a dos de los shinobis. Rápidos pero sin prisa llegaron a aquel lugar a donde les habían indicado. Era una pequeña y acogedora casa en mitad del bosque, solitaria entre tanto árbol que la rodeaba, alejada de la población, como si no quisieran ser encontrados fácilmente. Podría tratarse perfectamente del lugar de reunión de una organización de gente no partidaria por cómo estaba funcionando el pueblo por culpa de esos peces gordos de la mansión. –Dejadlos por ahí.-ordenó el revolucionario a sus compañeros, dejando tirados en el suelo a los ninjas. No parecían muy tristes por cargar con moribundos, de hecho su cara parecía albergar algún ápice de felicidad. “Traman algo, lo presiento…” pensó Sheik, acercándose a Sorey, pero sin decirle nada, simplemente alargando una de sus manos a un kunai en su espalda por si acaso todo era una farsa y querían hacer algo peor con ellos dos.

-Qué…¿Qué hago aquí?-el ninja más afeminado despertó, recuperando la consciencia -¿Quiénes sois?-parecía bastante desorientado, al fin y al cabo llevaba horas desmayado, no se había dado cuenta de que le habían traído hasta aquí junto a sus compañeros, por suerte su cuerpo parecía aún bastante incapacitado para reaccionar motrizmente. Por otra parte, aquel a quien Sheik pidió ayuda le cogió del pelo con bastante fiereza, levantándolo del suelo un poco y tirando atrás su cabeza.-Así que tu estás ayudando a esos ricachones, ¿eh?-su boca se volvió de nuevo malévola, Sheik había visto bien en el pueblo, aquel tipo escondía una personalidad tenebrosa, seguramente por los horrores que debió vivir por querer proteger su pueblo y a sus habitantes. De cualquier manera, sacó de su bolsillo rápidamente una navaja y apuñaló el cuello de aquel shinobi que seguía cogiendo del cabello. La sangre brotaba de su cuello formando una cascada y manchando toda su ropa. Una escena espeluznante que impactó de forma muy fuerte en la kunoichi. Sus ojos observaban con todo lujo de detalle lo que ocurría frente a ella, y su boca trataba de inspirar todo el aire que podía, pero este cada vez fue aminorando, tornándose su respiración irregular y empezando a hiperventilar. Los otros dos compañeros del revolucionario siguieron el ejemplo del mismo, y con sus propias cuchillas asesinaron a los ninjas que restaban, provocando que el suelo y las paredes se mancharan de la sangre de los que habían sido sus oponentes. Sin esperar a Sorey ni ver su reacción, la kunoichi salió de la casa, no podía contemplar durante más tiempo esa escena, era demasiado para ella, tanto que incluso le llevó a recordar la cara de sus padres momentos antes de que cayera por el acantilado, los mismos ojos que irradiaban enajenación.

Tanto si Sorey decidía permanecer ahí, como si salir fuera con su compañera, el revolucionario, con su ropa manchada y guardando la navaja en el bolsillo como si no hubiera pasado nada le diría: -Ya no os molestarán más.-guiñó el ojo al shinobi y prosiguió -Deberías ir a ver qué le pasa, como si nunca hubiera visto morir a alguien… Tsk, que cría.-apartó su cara y puso fin a la conversación con unas últimas palabras-Por cierto, aquellos tipos de la entrada que tu amiga atrapó en un charco para que pudiéramos escapar, no debéis preocuparos, con estas agujitas-decía mientras mostraba en su mano unos pequeños pero punzantes objetos-les inyecté un veneno bastante potente que les dejaría sin vida en cuestión de minutos.

Afuera Sheik trataba de recuperar el aliento, y luchaba contra su estómago por no vomitar recordando aquella situación tan desagradable. Sentía que no había valido para nada su esfuerzo por mantener a salvo incluso a quien menos podía merecerlo. Reconocía que no era quien para juzgar quien merece vivir y quien no, pero aquellos tipos tampoco lo eran. Por su cansancio acumulado, sus piernas no aguantaron más y cayó de bruces al suelo, pero no notó dolor alguno más que en su alma. Sin buscarlo, las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, recordando cuando tampoco pudo evitar que Allen le cortara la mano a Ryu, al igual que ahora no pudo evitar que los ninjas murieran. Su lloro invocó gritos ahogados que solo podía escuchar en su interior, el sufrimiento la invadía, pero esto no detendría su camino, más bien al contrario, la haría más fuerte, mas por el momento necesitaba limpiar todo su pesar.
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

Mensaje por Sorey Bokushi el Miér Abr 06, 2016 5:47 pm

Sorey aceptó la petición de Sheik de buen gusto con una sonrisa y un gesto con el pulgar hacia arriba. Cuando la chica salió él se volteó rápidamente con una expresión seria en el rostro. Ahí tenía a sus 4 adversarios en el suelo. Se sentó en el centro rodeándose de los cuerpos inconscientes de quien antes habían sido sus enemigos. En esa posición apoyando una mano en el suelo, una pierna estirada y la otra con la rodilla arriba trataba de descansar tras su agotador día, efectivamente, había algo en aquel muchacho que le impedía sentarse con las piernas cruzadas, pequeñas nimiedades de la vida al fin y al cabo… mientras el muchacho trataba de evadir su mente por primera vez desde que había llegado a esa aldeucha en el país de la cascada una luz azulada salió del interior de su guante.

Cuando dicha luz tocó el suelo se materializó tomando la forma de un muchacho de unos 15 o 16 años con unos extraños ropajes azulados. Sus ojos violeta y su pelo blanquinoso y azulado harían asustarse a más de uno al verlo, pero por suerte o por desgracia, Sorey era la única persona capaz de ver a estos seres aparte de aquel viejo que conoció con Pieromaru en el país de la tierra. –¿Qué pasa Mickleo? ¿Acaso no puedo tomarme ni un segundo de descanso? –le reprochó el Bokushi a su fiel compañero el serafín de agua.

-Estaba pensando… esa chica. ¿Cómo la ves para guardián? –le contestó Mickleo ignorándolo por completo. –No sé Micky… -dijo Sorey cruzándose de brazos ahí sentado. –los Genjutsus de Pieromaru me parecen más acojonantes. Y aunque me recuerda mucho a nosotros, tal vez sea demasiado desconfiada por una parte y demasiado inocente por otra. –diría el Bokushi ahora que la muchacha no podía oírle. –¿Has visto cómo me ha mirado cuando los he chamuscado? Sabía que no iba a matarlos pero coño, estamos en esta mierda de mundo, sé lo que es que te capturen unos hijos de puta que quieran tus órganos, sé lo que es ver morir a alguien y no poder hacer nada para salvarlo. Si no les atacaba con una técnica de este calibre, tal vez alguno de los dos no estaría ahora sin un rasguño como es el caso, Mike. –sí, cada vez lo llamaba de un modo, el nombre del espíritu representante del agua se le hacía raro a Sorey.

-Capullo… -dijo Mickleo atizándole al Bokushi con su bastón. En la zona de la cabeza en donde recibió el golpe, el pelo del chico se volvió algo blanco rápidamente. Poco a poco, el blanco se fue volviendo marrón de nuevo. –no te olvides que soy el Suiton hablándote. Esa chica es un usuario de Suiton, ¿sabes lo que significa? Que soy capaz de ver cómo funciona en su cuerpo, es más… yo mismo le presto parte de mi fuerza, como a ti… la diferencia entre tú y cualquiera es el intercambio que haces… BAH, eres demasiado tarugo como para explicarte esto de nuevo. –contestó realmente molesto Mickleo. –Esa chica tiene dentro un gran poder que sobrepasa lo que puedas imaginar. Su fuerza aún está por emerger… e igual el que es demasiado confiado y se ha vuelto demasiado gilipollas con el paso del tiempo eres tú, tontaco. –le diría ya más en broma (o no tan en broma) mientras reía y le seguía dando golpes con el bastón.

-Aquí el único que es un serafín del tres al cuarto eres tú… ¡cuidado, que viene Mickleo a acorralaros con su prisión de agua! Juajuajua. ¡Hasta Edna la tiene más grande que tú! –decía Sorey mientras se levantaba de un salto y se ponía a pellizcarlo peleando en broma como dos hermanos pequeños. –¿Que yo qué? –dijo Edna, la serafina del Doton apareciendo de golpe entre los dos.

Este espíritu, aunque era el de aspecto más pequeño e inofensivo podía ser el más cruel de todos si le pegaba así, toda una tsundere de esas. Agarrándose Mickleo y su pastor de las manos y gritando ambos de un modo un tanto ridículo representarían una escena bastante cómica. Sobre todo porque en ese justo momento aparecían Sheik y los otros quienes si habían estado espabilados podrían haber pillado a Sorey gritando solo agarrado a nada. Los serafines desaparecieron de golpe y el muchacho disimuló la ridícula situación como pudo. -¡AAAAAAAH!-aaaaaaaaaah… conque ya habéis llegado… qué bien. –diría un sonrojado Sorey al ver cómo todos ellos aparecían. Al desaparecer de golpe la materialización de Mickleo en quien se estaba apoyando, perdió el equilibrio e hizo el amago de caerse. Tratando de mantener la dignidad se incorporó rápidamente.

Después de un buen rato acabaron llegando a aquella aparcada vivienda fácilmente atribuible a un cuartel para conspirar contra los poderosos. Lo que ninguno de los dos miembros de aquella dantesca pareja de “shinobis” no se hacía a la idea era el tipo de uso que le daban, al menos no lo imaginaban por el momento. Mientras Sorey se distraía mirando a la chica ahora que Mickleo le había dado la información de que encerraba un gran poder, aprovechando ese momento de confianza que tanto Sheik como él habían depositado en ellos creyendo que iban a curarlos, los asesinaron de un modo rápido y sin previo aviso sin ningún tipo de miramiento. La chica salió corriendo sin mediar palabra. Una vez más, las expectativas de Sorey se confirmaban, todavía le faltaba por ver cómo era en realidad este mundo. Aunque sea un tanto ilógica la reacción que estaba a punto de tener ahora mismo el Bokushi, era más humana y común de lo que parece. Hay cosas que podemos pensar nosotros, pero cuando son otros quienes lo dicen, nos repugnan. “como si nunca hubiera visto morir a alguien… Tsk, qué cría”.

-¡Imbécil! –gritaría Sorey empujando al sujeto para tirarlo al suelo. Desde abajo, tal vez para regodearse y hacer enfadar al Bokushi, añadió aquello de que había envenenado a más de sus adversarios de esa controvertida misión. -¿Quieres morir, payaso? –amenazaría un furioso Sorey. –No me hagas reír. –contestaría cínico y cruel el hombre al que tanto se habían esforzado por salvar. –un niñato que se molesta de que le salve el culo cargándome a los que le iban a delatar y dar caza no es capaz de matarme. Anda toma, esta bolsa para ti y esta para ella. Compraros un par de unicornios e id a vivir vuestras aventuras al mundo de la piruleta. –se burlaría mientras uno de sus hombres le pagaba por sus servicios. No eran mala gente, aunque Sorey aún no fuese lo suficientemente maduro como para admitirlo. Simplemente habían vivido lo suficiente en este mundo como para acabar obligados a jugar bajo sus propias normas. Quién sabe a cuantos habrían perdido para llegar a aquello.

Con las bolsas en la mano el pastor saldría de la casa con un aire serio. El flequillo le tapaba ahora los ojos y solo podía adivinarse por el matiz que tomaba la boca su enojo. Sin consolarla, sin decirle nada, Sorey pasó por al lado de Sheik y la adelantó. Estaba comportándose como un verdadero imbécil, pero se sentía realmente furioso. Su primer impulso fue rechazar el dinero y tirar la bolsa contra el suelo. Ahora que la había pasado, le lanzó la bolsa a la chica de espaldas mientras decía: -Aquí tienes tu parte de la recompensa por nuestro pecado. No sé tú, pero yo voy a usarlo… para… para… -en ese momento se detuvo, y se giró de golpe totalmente serio, con una expresión de ira, una penetrante mirada de esos ojos verdes se clavaría en la chica. –¡Para seguir mi puto viaje al mundo de la piruleta!

Unos pocos segundos de silencio y luego diría. –Hay que detener al traficante. Si los peces gordos iban a usar una de sus drogas para controlar al pueblo hay que detenerlo. Tengo un plan, venirte o no es cosa tuya. –la voz era seca y seria. Se había hartado ya de mostrarse todo el rato amable y cálido, en ese preciso instante tenía algo en la cabeza, un nuevo objetivo, lo cierto es que le traía sin cuidado lo que esa chica o cualquiera pensaran de él.


off:
Puedes dar por finalizada la misión ya, esto es para contextualizar la misión en el país de la hierba en la que nos metemos
Sorey Bokushi
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Re: Peces Gordos [Misión C con Sorey]

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