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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

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The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Zed Shades el Miér Mar 23, 2016 11:59 pm

Misión de rango C: The sand will tell.

Lugar de la misión: País del Viento || Gran Desierto
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: Un grupo de mercenarios te ha encargado seguir y averiguar el contenido de una caravana de comerciantes. Sería un trabajo sencillo, de los más fáciles que hayas podido tener de hecho, pero en este caso tendrás que vértelas contra las habilidades extrasensoriales de un rastreador que, conociendo de antenmano tus andanzas por el mundo, no bajará la guardia en prácticamente ningún momento.

Es un ninja genin con 10 de Ninjutsu, Taipu Kanchi y elemento Doton. No tienes porque enfrentarte a él sino quieres. El objetivo de tu misión, única y exclusivamente, es averiguar el contenido de esa caravana y volver con un informe detallado de su situación para entregarlo a quienes te han contratado.

Recompensa de la misión: 1400 ryus || 1700 en caso de matar al ninja sensorial antes de que entregue un reporte sobre ti
Extensión mínima de la misión: 70 líneas || 100 líneas en caso de querer matar al ninja sensorial.
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La llegada.

Mensaje por Zed Shades el Jue Mar 24, 2016 12:08 am


砂が伝えます

The Sand Will Tell

Misión rango C con Mustafá Mond


El sol se alzaba por encima de las dunas, gigantescas dunas de arenas que daban bienvenida al extranjero, un extranjero nacido del País del Hierro, un lugar tan frío y blanco, todo lo contrario al País del Viento, muy polvoriento, caluroso y épico cuanto menos frente a la odisea que significaría andar por sus extensas tierras. El carromato levantaba polvo con el pasar, Zed llevaba casi una semana viajando y todo lo que había conocido lo estaban empezando a formar de una forma más sabia como persona. Su mirada rojiza acompañaba al sol mientras se levantaba en el horizonte. No sabía qué esperarse en semejante tierra desconocida, parecía que nada estuviera oculto, una persona tan sigilosa y gustosa en la sombra se sentiría agobiado o incómodo en aquel desierto, donde no había más que arena, donde el cielo y la tierra firmaban un pacto de sinceridad única, donde nada se escaparía del juicio. Era impactante verlo desde cierta perspectiva. Los vientos torrenciales hacían tambalear el transporte de madera a tal punto que no pudiera más: Ya no estaba apto para seguir el camino fuerte de terrible desierto amarillezco. Los camellos surgieron como la esperanza en su trayecto, llevando al grupo de bandidos cruzando dunas de manera rápida, aunque tenía cierta sensación de ir lento, como si el tiempo jugara y fuera aún más despacio en tal lugar, donde muchos podían morir en agonía implacable.

El grupo de bandidos se reunieron en un campamento justo cuando el sol estaba totalmente descubierto, los rayos parecían peligrosos al estar en ellos por tiempo prolongado; aunque esa era su menor preocupación como extranjero en tal país. Todo por una misión que parecía ser bastante sencilla, el entrar vigilar un cargamento y salir, sin ningún problema. Aunque ciertos detalles serían arreglados en una breve reunión. Reunión que empezaría en breve, todos alrededor de una polvorienta mesa de madera, a excepción de Zed quien observaba y escuchaba todo recostado a una estructura antigua, lo que parecían ser restos de un templo, ahora lo único que quedaban era sus columnas desgastadas por la arena. Aunque la reunión empezaría luego de que estuviesen todos los integrantes e implicados, por lo que tenía entendido, faltaba uno más, sería su compañero frente al objetivo principal. Cuando llego, seguidamente una voz gruesa se hizo escuchar.

Bien, esto es sencillo, claro que sí. —Acotó lo que parecía ser el líder de los mercenarios presentes, actuaba con seguridad y mucha rudeza, aunque sobre todo, buen sentido del humor, algo que Zed no notaba ni le importaba. —Hay una caravana en el que estamos interesados, ¿cierto? Pues, bueno, lo único que sabemos es, está a cargo de unos “comerciantes”, la verdad, por la ruta que llevan no parecen ser eso. Tomarán la ruta de las runas escondidas, es un trecho trayecto comercial entre las grandes dunas del centro. Es el camino más largo hacía el otro punto. Para ello hemos contratado a dos ninjas de otro lugar, ¿por qué no nosotros? Hay un ninja en especial que nos conoce, un ninja sensorial y nos detectará mucho antes de ponerle la mano encima al primer carromato. No sé cómo estos ninjas se acercarán, no es mi problema, lo único que quiero es la información detallada de lo que contiene la caravana. —Fue la información que salió con cierta severidad, muchas miradas se desviaron hacía la Sombra y hacía el otro ninja, el que sería su compañero. —Tengan cuidado, las tormentas de arena son más que traicioneras… —Agregó, riendo a toda voz mientras buscaba una botella de licor, la destapaba con mucho ánimos y tomaba un gran trago. —¡Mucha suerte! —Su risa no cesaba, los demás mercenarios seguían bebiendo y festejando como si la misión ya estuviese hecha, era demasiada confianza, quizás ignorancia, descuido. Pronto sus ojos carmesí cayeron en el notable extranjero, el otro ninja que ayudaría a Zed con la misión. Debía formar un plan, bastante breve, ya que a sólo horas debían estar en posición para empezar con el registro. No perdió tiempo y se dirigió sin más hacía el masculino, colocándose a su lado con cierta frialdad, su presencia desprendía oscuridad inhumada.

La mejor forma de burlar a un Sensorial es ser obvio. Sí, infiltración y eliminación del ninja. —Sugirió sin ni siquiera presentarse, mantuvo su vista hacía el horizonte, atento por si acotaba algo; al ser de dos la misión, su deber era compaginar con su compañero, entender su modo de actuar y ser tan coordinado como pudieran. —Debemos hacer un plan, desde ahora.



|Vestidura|
Datos:

Stats:

➳ Ninjutsu: 4
➳ Taijutsu: 11
➳ Genjutsu: 1
➳ Velocidad: 9
➳ Resistencia: 5
➳ Fuerza: 5
Equipamiento:

➳ Kunais x5
➳ Shurikens x5
➳ Senbons x10
➳ Papeles Explosivos x2
Hoja del Vacío
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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Mustafá Mond el Vie Mar 25, 2016 2:16 am


Es fácil perderse entre las miles de dunas que existen en el interminable desierto llamado País del Viento. Te dicen “sigue ahí delante” y lo sigues, pero pronto esa dirección parece ser la derecha, así que viras hacia la izquierda sin dar cuenta que estás cambiando de rumbo. No hay caminos, y si los hubiera, los vientos los sepultarían en arena en un par de minutos. Hay cielo, pero despejado; y el sol apenas sirve como pequeña orientación. Ese país es vacío absoluto vuelto arena. En el País de la Arena no puedes morir, simplemente desapareces.

Mustafá fue contactado por un viejo amigo para este trabajo, pero a los clientes no los conocía. De hecho, era la primera vez que Mustafá viajaba a ese país. Ya tenía suficientes problemas con lo ocurrido en el País del Agua como para crear enemigos al otro lado del mundo, por lo que decidió trabajar de la forma más encubierta que fuera posible. Antes de ir al transporte que lo llevaría a la reunión previa a la misión, Mustafá realizó algunas compras en un pueblo intermediario entre el País del Viento y el de la Tierra. Por su ubicación, en dicho poblado vendían artículos de uso en ambas naciones. Ahí encontró cascos y pieles gruesas, objetos de protección básicos cuando se viaja entre los caminos rocosos del país contiguo al desierto. Por otro lado había vestimentas holgadas y blancas, perfectas para cuando se anda debajo de un sol abrazador. Salió de la tienda con prendas envolviéndole el cuerpo, dejando sólo sus ojos al descubierto. Enrolló su larga cabellera encima de su cabeza y se puso un turbante encima. Dejó a sus jóvenes acompañantes en aquel pueblo, y cruzó hacia el otro país como una entidad inidentificable.

Por su parada en aquel poblado, el pirata llegó último a la reunión. Su viaje no había sido tan largo, y lo había hecho bajo la sombra de una caravana halada por camellos; aún así, tenía calor y sentía cierta fatiga. El sol, cuando es intenso, se roba las fuerzas hasta de los más vivaces.

—Disculpad la demora. —Expresó de forma tan seca como el ambiente que los rodeaba. Una buena parte de ocultar su identidad recaía en la responsabilidad de esconder su voz también.

Quien se hizo sobreentender como el líder dio las indicaciones y los detalles de la misión. Eran varios los presentes, por lo que Mustafá no podía dar cuenta de quién iba a ser su compañero. Esperó a que el cabecilla terminara de hablar, y aprovechó que se dirigió directamente hacia él para preguntarle.

— Para ello es esencial que el otro implicado esté al frente para aportar también. ¿Quién es? —respondió a la propuesta del jefe, y la pregunta final la dirigió a todos los presentes. La voz que había adoptado era distinta a su tono habitual -alegre y emocional-, la había cambiado por una sombría y recta. Fue como si hubiera tomado un puñado de la arena ardiente y seca, y lo hubiera vaciado y contenido en su garganta.

Una vez que su compañero se hubiera dado a conocer, Mustafá pasaría a exponer sus ideas.
— ¿Tienen idea de qué rango de alcance pueda tener el ninja sensorial? Ese dato nos serviría para saber qué tanto podemos acercarnos a la caravana antes de ser detectados. Además, ¿se sabe quiénes y qué tipo de gente viaja dentro? No quisiera verme envuelto en una pelea que ponga en peligro el contenido de la misma. Y, para ser sincero, no creo que me estén ofreciendo lo suficiente como para arriesgar mi pellejo contra un mercenario experimentado —Las respuestas le fueron dadas: no más de un kilómetro de rango para detección; y, además del ninja sensorial, un conductor y un copiloto sin habilidades. Mustafá meditó un momento—. De acuerdo. Lo único a lo que nos enfrentamos es a un ninja que desconfiará hasta de la sombra que expidan los camellos. Se me ocurre una manera de despistarlo. —Empezó a pasear, caminando entre los bandidos. No se daba cuenta que estaba hablando en demasía, y que su idea de pasar lo más desapercibido posible se estaba fluctuando por la atención que le daban los miembros de aquella banda. — Están tomando el camino largo, vayamos por el corto. Adelantémonos, ganemos camino y luego demos la vuelta para encontrárnoslos de frente. Parecerá que vamos en caminos contrarios, y eso les hará bajar más la guardia. Todo mundo desconfía de lo que viene detrás, pero nadie teme por lo hay delante.

Esperaría a saber si alguien tenía una idea diferente, y una vez completada la planeación iría rápido al vehículo dispuesto para la misión para no perder tiempo. Esperaba además que nadie se diera cuenta que su idea no incluía la muerte del ninja sensorial -propuesta que sagazmente ignoró luego de oírla salir de la boca del cabecilla- pues el pirata estaba reacio a hacer aquello. Era un pirata, robaba, engañaba, se divertía a costas de otros y hacía mucho mal, pero le faltaba un paso muy grande que dar para convertirse en asesino a sueldo.

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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Zed Shades el Vie Mar 25, 2016 8:55 pm


De repente el contrario empezó hablar con respecto al plan, aunque Zed pensaba que tales conjeturas se dirían en la privacidad del grupo accionante, no obstante, sólo solicitaba datos sobre las habilidades sensoriales del susodicho ninja. Las palabras del otro parecían sensatas, intentando atar cabos sueltos en el plan y mayor información para contrarrestar la oportunidad y ventaja que tienen tal sensorial sobre el grupo de acción. De igual forma, la información de las personas implicadas en la caravana, la verdad era que mucha amenaza no había con respecto a un posible enfrentamiento contra los comerciantes, aunque todavía faltaba averiguar las habilidades ofensivas que tuviera tal ninja y de qué magnitud. Zed no movió ni un musculo, se mantenía de brazos cruzados escuchando y observando las reacciones de su compañero, se le daba bien planear y pensar aunque de una manera más dinámica de lo común. Ahora sus palabras rozaban con lo obvio, estaba hablando más de lo que debería; Zed era totalmente lo contrario, esperaba que su forma de expresarse no afectara a su comportamiento en el campo de batalla, de ese modo, debería de esforzarse más por cubrir posibles fallo hechos por el masculino, aunque no supondría nada más, se mantendría expectante hasta la hora de la acción. La cual, según los viento que soplan, llegaría más pronto de lo esperado.

Todos los individuos presentes prestaban una silenciosa atención a las palabras del otro, le veían de una forma extraña. La verdad era que, desde un principio el líder de los mercenarios no le importaba nuestro modo de actual, simplemente la información y para Zed la eliminación de ese ninja. No podía dejar que alguien llevase algún tipo de información en aquella tierra extranjera, no quería ser buscado en ninguna parte, no más de lo que ya era ahora. Mientras seguía hablando, Zed guardaba su arma envuelta en una tela y puesta en su espalda al nivel de la cintura, de tan sólo meter la mano y portarla; era por demasía llamativa y ese no era el plan.
Cuando escupió su fantástica idea del plan de acción, las personas en el lugar se vieron sorprendidas: Todos asentían y murmuraban afirmando la buena idea que había surgido de un criminal contratado que parecía igual que todos. Zed asintió levemente al comprender y aceptar el plan tan acertado del masculino. —Me parece muy bien, tiene buena pinta tu plan espero que salga como lo esperado. Los estaremos esperando aquí, para festejar si así desean. —Agregó el líder, rebosando de seguridad, inconscientemente mantenía una confianza en ambos de que cumplirían la misión de forma implacable.
La Sombra no hizo nada más que aceptar, le parecía bien, no había objeciones por su parte.

Dos camellos los esperan adelante, le serán útil para llegar rápido, al camino más corto es ir directo, el trayecto de ellos les obligan a rodear más de una duna grande, por lo que es más que seguro que podrán interceptarlos. —Sugirió el líder antes de volver a lo suyo: Disfrutar de una extraña bebida alcohólica con sus camaradas, esos mercenarios eran demasiado despreocupados. Por fin se movió el asesino, dirigiéndose hacia el otro indicándole para empezar la misión por el desierto. Al ir caminando, este tomó un sombrero de paja con algunas cuerdas colgando, quitándoselo a uno de los bandidos, cuando éste intentó plantarle cara, Zed no hizo más que clavar su mirada carmesí y dejarlo petrificado al instante por el miedo que infundía. Pronto se montaría en uno de los camellos en total silencio, esperaría a su compañero que montara en suyo para conversar a solas.

Yo lo mataré por ti, encárgate de registrarlo todo. —Agregó, él no era tan tonto para pasar desapercibido un detalle tan específico, y entendía perfectamente que habían criminales los cuales no querían matar. A Zed le daba igual, por lo que tal cosa no le afectaría en lo más mínimo. Su mirada pronto se posó en el camino, saldrían al mismo tiempo por el camino ya señalado, esperaba que el primer objetivo saliera excelente.  

|Vestidura|
Datos:

Stats:

➳ Ninjutsu: 4
➳ Taijutsu: 11
➳ Genjutsu: 1
➳ Velocidad: 9
➳ Resistencia: 5
➳ Fuerza: 5
Equipamiento:

➳ Kunais x5
➳ Shurikens x5
➳ Senbons x10
➳ Papeles Explosivos x2
Hoja del Vacío
Off:

Bien, como tienes mejor visión sobre el plan, te encargo el asalto: Como quieras, sé que con su carisma nos hará las cosas más fácil. x'D
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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Mustafá Mond el Sáb Mar 26, 2016 6:16 am


Los asesinos no deberían provocar miedo. Cualquiera puede acuchillar, no existe nadie que no vaya a morir; y, por otro lado, son pocos los que pueden jugar con la vida, y las existencias de personas que se someten a cuerpo y alma por el ideal de un ajeno son contadas. Mustafá ha presenciado actos de los dos tipos. Como pirata vio decenas de asesinatos a primera fila, e incluso él mismo se encargó de mandar al infierno a otros más. Y fue en este mismo oficio que fue testigo, a través de múltiples viajes por el mundo, de cómo un líder hace presencia sobre sus súbditos. Conoció a personas que sin dudar decían dar su vida por un jefe a quien apenas podían divisar, y vio a muchos cumplir esta promesa en batalla. «Una vida sólo debe ser arrancada por motivos que sustenten verdaderamente el acto», lo tenía bien presente, «Y el dinero nunca será uno de ellos».

Antes de emprender el viaje, Mustafá amarró a los lados de la silla de montar varias jarras de agua con capacidad de tres litros, todas llenas. Y, por último, subió una enorme a la parte trasera del animal. Tenía un tamaño tal que parecía poder albergar a una persona dentro. El camello, que estaba acostumbrado a tener que llevar encima hasta tres personas en ocasiones, no se inmutó por el peso.

A medida que Mustafá se colocaba en posición para montar el camello, su compañero le habló en secreto. Escuchar lo que dijo le hizo tener que montar al animal con una ligera pausa. Al estar ya arriba lo meditó un momento antes de responder.
— Démonos prisa.  —Declaró, luego arreó al camello pateando sus costillas con los talones de los pies.




Durante el viaje Mustafá daba tragos a sus cantimploras en intervalos cortos y constantes. Padecía la sed más grande en su vida. No hay experiencia más sofocante que visitar el País del Viento por primera vez, excepto hacerlo siendo Hozuki. El clan que por naturaleza exige estar todo el tiempo hidratado se las ve duras al tener que lidiar con tal acabador ambiente. Además de tener que estar bebiendo, Mustafá hizo un par de paradas intermedias para orinar. Sabía que sus precauciones podían llegar a ser fastidiosas para su compañero, pero de tener que vérselas en una batalla,estas preocupaciones se volverían fatales para ambos.

—Ahí viene, ¿puedes verlo? —mencionó luego de varias horas de camino a mudas. La caravana se divisaba a lo lejos. El sol ya había bajado de su punto más alto, y la noche se haría presente en sólo un par de horas más—Prepárate —un último trago de agua—, voy a tratar de dejar fuera de combate al sensorial de un solo movimiento. Trata de que los otros no entren en pánico para que no hagan nada estúpido. Recuerda que esa caravana debe llegar a su destino, y que nosotros sólo debemos informar de su contenido. Hagamos pasar esto por un robo fracasado, en el cual no encontramos nada de valor y simplemente nos vamos… —dudó, sin expresión alguna, sobre lo siguiente que iba a decir—… Y una última cosa. Sé que si la caravana pierde al ninja sensorial seguirá siendo capaz de llegar a su destino con sólo los conductores. Aún así, no me apetece que nadie muera por un objetivo tan simple como lo es esta misión de reconocimiento. Como puedes ver, es una misión muy sencilla, así que tratemos de no complicarla, ¿de acuerdo? —Casi amenazó. Por primera vez se giró para ver a su compañero frente a frente. Le dirigió una sonrisa, pero su rostro estaba cubierto por un trozo de tela. Entonces, una brisa de aire le levantó la mascarilla por un par de segundos, dejando al descubierto la dentadura totalmente afilada, con estacas como dientes, característica de los Hozuki.


No había tiempo para discutir la muerte del ninja sensorial. La caravana ya estaba muy cerca y debían dejar de hablar. Era momento de callar y actuar. Era posible que su compañero hiciera caso omiso a su advertencia, y no sería la primera vez que Mustafá tuviera que cobrarse una mala pagada.




No hay sensación que Mustafá disfrute más que los momentos de tensión. Es que él es aficionado a lo imprevisto, y es justo en esas situaciones cuando no puede ni reconocerse a sí mismo ni a sus acciones. Ama perderse, olvidar por unos segundos su historia y sus planes para abrirse paso y existir justo en ese instante. Sólo un par de metros los separaban ya de la caravana, con la cual se cruzarían muy de cerca por un lado.



—¡Quietos! —gritó, sacó su tridente y lo apuntó hacia ellos. Aunque había gritado a modo de advertencia, hizo alargar su arma en dirección hacia ellos. El ninja sensorial esquivó eficazmente el ataque de un salto, cayendo encima de uno de sus camellos. Entonces el arma de Mustafá, que estaba compuesta por lianas que sostenían las cuchillas, llegó hasta el conductor y se enredó alrededor del mismo, apresándolo. —Estamos aquí para asaltar. No me hagan convertirlo en un asesinato. —advirtió. El copiloto estaba aterrado pero inmóvil, acató la indicación sin problemas. Mientras, el ninja sensorial estaba quieto sobre el camello. Estaba acuclillado, como si estuviera a punto de saltar, pero sereno. Tenía la mirada puesta sobre Mustafá. Éste último dejó pasar un par de segundos antes de saltar de un vehículo a otro. — No creo que deba dejar más en claro, pero si hacen un movimiento extraño mato a este hombre y luego al resto de ustedes. —decía a medida que se adentraba en la caravana, sin perder el contacto con los ojos del mercenario sensorial. Cuando se sintió seguro, dio la vuelta a su cuerpo y comenzó a registrar las pertenencias.

Ya hemos dicho que hay cosas mucho peores que un asesino, y que entre ellas se encuentra la lealtad ciega. Ese estado en el que no importa si la situación está completamente en contra, se siguen las órdenes hasta el final. Y no hay escena más desagradable que ver a esta lealtad desafiar a la piedad de un mercenario noble. Con un movimiento sagaz, el ninja sensorial sacó tres shuriken de su manga, y las lanzó hacia la espalda de Mustafá apenas este se dio la vuelta.
Spoiler:

STATS:
• Ninjutsu: 11
• Taijutsu: 8
• Genjutsu: 0.
• Velocidad: 17
• Resistencia: 15
• Fuerza: 9
ARMAS:
» Kunays: unidades infinitas.
» Tanto: una unidad.
» Shuriken: infinitas unidades.
» Senbon: infinitas unidades.
» 3-Jū no.
OFFROL:
No me dejéis morir, plz. ;-; xD
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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Zed Shades el Dom Mar 27, 2016 11:48 pm


La evasión de su pregunta le hizo dudar, «¿y qué si quería luego defender al objetivo?» pensó en sus adentros mirando hacía al frente. No tenía ningún problema si sus conceptos sobre la vida y la importancia que le diera a ésta le diferenciaran con Zed, pero de eso a entorpecer una misión ya sería un paso muy grande y ese tipo de errores no se pueden enmendar tan fácilmente en la una situación complicada, esperaba que esa ocasión no llegase, o al menos que no fuera en aquella en mitad del desierto.
Pudo notar la sed de su compañero, que bebía agua en un dos por tres, se notaba afectado en demasía por el calor inclemente del desierto, aunque no era para exagerar, le observaba por el rabillo de su ojo en varias oportunidades, mientras las pequeñas tiras de telas de su sombrero se movían violentamente por el viento en la parte trasera de su cabeza. Las paradas le sirvieron a Zed para pensar un poco y familiarizarse con el entorno donde estaban metidos, un entorno tan árido no era lo de él. Luego de tres viajes no había conseguido comparar con la hermosura del País del Hierro, donde la nieve y los riscos helados eran cosa de sus días, recordar ese tipo de cosas le hacía dar más calor, qué fastidio.

Luego de cierto tiempo escuchó la voz de su compañero, enfocó su mirada certera hacía la lejanía, donde diferentes figuras empezaban a formarse, la distorsión del calor hacían ver ondas que ascendían, cosa que impedía el detalle de la caravana. Pero sin duda alguna estaba transitando la ruta que habían señalado anteriormente por lo que sus dudas sobre su veracidad se disiparon. Pronto se preparó a orden de su compañero, claro, mentalmente, confiaba en la velocidad de su desenfunde; alguien no saldría vivo si lanzaba su kunai entre ceja y ceja. Su atención estaba puesta en las palabras del otro, su papel como intimidador le salía bien y mantener a raya la cordura de los comerciantes sería algo fácil. Pero lo último de su oración le sacó de onda, no era simplemente una misión de reconocimiento, en tal caso que dejaran pasar aquel objetivo serviría para notificar a las autoridades del país, y dejarse registrar como un criminal en aquel país podría ser aún peor, no quería que su cabeza tuviera más valor de la que tenía en su tierra natal. Guardó silencio, pero su mirada carmesí habló por él, como el puñal más punzante se clavó en los ojos contrarios, era lo único y lo necesario que quería comunicar. Más no hizo ningún ademán de querer detenerse, cumpliría la misión después de todo.

Una vez fueron divisados, un grito de advertencia brotó de su compañero, Zed se adelantó quedando más al frente del carromato. No obstante, un arma bastante peculiar hizo aparición, un tridente que podía cambiar la forma de sus lianas, éstas apresaron al conductor. Le estaba poniendo aquella cuestión demasiado fácil para ser verdad. Las miradas con Zed se cruzaron, éste les miró sin más, como si fuera una bestia entretenida con su miedo, esperando un mínimo fallo para saltar a su cuello y romperlos sin piedad. La tensión se combinaba con el aire que arrastraba arena, haciéndolo más pesado que antes. Zed frente a ello, esperando a que terminara la revisión, desapareciendo de su cabeza la muerte del sensorial el cual estaba en posición de salto, Zed le siguió con la mirada y acortaba la distancia que más podía aunque, como esperaba el asesino, el ninja atacó a la espalda de su compañero de misión, el criminal no dudó e hizo un par de sellos y con una técnica fuuton desviaría las Shurikens, tumbaría por la sorpresa al ninja y levantaría una buena cantidad de arena, negando la visión para todos por unos instantes, instantes donde actuó el asesino. Apenas el ninja tocó el suelo, Zed metió su mano derecha en su arma y al instante la equipó, dio un salto y activó su habilidad antes de que pudiera reaccionar su contrincante, intentó hacer una serie de sellos pero fracasó, para cuando eso ya había cortado su cuerpo un número reducido de veces, pero necesarios, quedando a sus espaldas y cortando su concentración, pronto haló sus prendas hacía atrás y súbitamente clavó su arma en su espalda, destrozando la vértebra. Murió en el instante. Pronto sus prendas marrones se tiñeron de rojo por la sangre, los presentes ni hicieron más que mirar cuando la arena se los permitió, para cuando eso, Zed había terminado con el ninja y se había quedado mirando a los comerciantes.

¿Todo en orden? Completemos esto rápido. —Indicó algo impaciente, la adrenalina por matar a una persona había desaparecido, ahora quedaba la misma cascara inexpresiva y totalmente vacía de valor, ése era Zed, un muerto viviente que sólo mataba por órdenes. Sacudió su arma quedando limpia de un movimiento. Su intimidación había llegado a su punto más alto, sus víctimas tenían claro lo que pasaría si hacían algo estúpido, quedarían igual que el cuerpo muerto del ninja el cual estaba siendo enterrado por la arena, al igual que las manchas de sangre sobre la misma.


|Vestidura|
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Stats:

➳ Ninjutsu: 4
➳ Taijutsu: 11
➳ Genjutsu: 1
➳ Velocidad: 9
➳ Resistencia: 5
➳ Fuerza: 5
Equipamiento:

➳ Kunais x5
➳ Shurikens x5
➳ Senbons x10
➳ Papeles Explosivos x2
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Pasivas
Surudoi - Ojo de Águila

Activas

Elemento Viento: Palma de ola bestial (Futon: Juha Sho)
Concentrando chakra en su mano, el usuario libera una fuerte ráfaga de viento impregnada de chakra, la cual se hace visible gracias a esto. Adoptando una coloración azul. Puede generar fuertes cortes.

Susurro de la Hoja.

Más información: Habilidad Única
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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Mustafá Mond el Miér Mar 30, 2016 5:17 am


Todo sucedió tan rápido como una explosión. Mustafá, apenas darse la vuelta, escuchó un ruido a sus espaldas. Era el murmullo del ahogo, de esos que se evocan desde la garganta de alguien que se sorprende. El conductor, quien aún seguía aprehendido por el arma de Mustafá, bufó y se quedó boquiabierto con el sorpresivo ataque de su guardaespaldas. Ahogó un grito.

Mustafá volteó enseguida como acto reflejo. Sin embargo, sólo alcanzó a ver un choque de sombras detrás de una polvareda de arena que se elevó en un segundo. Al no saber qué sucedía (pero imaginando que las sombras pertenecían al ninja sensorial y a su compañero en la misión), Mustafá optó por echarse al suelo para evitar ser alcanzado por un arma perdida, o incluso de un arma que fuera arrojada hacia él aprovechando la falta de visibilidad. Cuando la nube bajó, Mustafá se asomó afuera de la caravana tosiendo granos de arena.
— ¿Qué ocurrió? —dos tosidos más— ¿Sigues ahí? —preguntó a su compañero. Una pregunta que puede llegar a ser sutil para saber si un vivo permanece en ese estado, y sin sentido si llega a un cadáver. Mustafá tuvo que bajar de la carreta para poder dar cuenta de lo que ocurría, pues los camellos le obstruían la vista.

—¡Qué carajo hiciste! —gritó en respuesta a lo que dijo su compañero. Desconocía por completo que el ninja que ahora yacía inerte en la arena había tratado de asesinarlo por la espalda. —¿Qué fue lo que te dije, ah? Me doy la vuelta un momento y desafías mi plan. Si tu pasión es el asesinato deberías meterte en un rastro. Joder… —desvió la mirada hacia el camello que tenía al lado, se acercó a él y recostó su frente en una de las jorobas. —Supongo que tampoco tengo la autoridad para impedir que lo hagas —aceptó y se relajó—. Mira, —despegó la cabeza del camello para dirigirse directamente a su compañero, bajando el tono de voz para que estas últimas palabras fueran en complicidad—él era la única amenaza. Contén esa maldita sed de sangre mientras termino de inspeccionar la caravana, ¿de acuerdo?

Luego de concluir su diálogo, Mustafá desenfundó su katana desde su cinturón. Dio un salto para reingresar a la caravana y siguió con la búsqueda. Esta vez tuvo tiempo de ver cada objeto, de hojear cada documento y de memorizar cada artículo que ahí había. Buscó, movió, desacomodó, tiró y volvió a buscar, de modo que no quedara nada fuera de su conocimiento.
—Parece ser que es todo. Estos sujetos no llevan nada de valor —vio por el rabillo del ojo cómo el copiloto soltaba un espiro de tranquilidad ante sus palabras. — Vámonos de aquí, no perdamos más tiempo.

Mustafá montaría de nuevo a su camello, se echaría a tragos fuertes una cantimplora entera de agua y liberaría al carretero regresando el arma a su dimensión inicial.

—Disculpad el inconveniente. Por favor, tomen esto en señal de disculpa. —les lanzó uno de sus recipientes lleno de agua—Les hará falta. ¡Hace un calor de infierno! —Y ordenó con sus talones al camello para que arrancara.

Spoiler:

STATS:
• Ninjutsu: 11
• Taijutsu: 8
• Genjutsu: 0.
• Velocidad: 17
• Resistencia: 15
• Fuerza: 9
ARMAS:
» Kunays: unidades infinitas.
» Tanto: una unidad.
» Shuriken: infinitas unidades.
» Senbon: infinitas unidades.
» 3-Jū no.
OFFROL:
Rastro: haciendo referencia a su uso como “matadero”.
Mustafá Mond
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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Zed Shades el Sáb Abr 02, 2016 3:24 am


Para cuando la arena volvió al suelo, su compañero ya estaba alterado por la escena protagonizada por Zed. Tenía en mente que eso sucedería, pero no de tal escala. Cada vez salía más de su cabeza la idea de que aquel masculino de extraña dentadura fuera un criminal. Su mirada implacable se posaba en los ojos de su compañero con frialdad, como si no le importase su molestia frente a sus actos, aunque no tenía el cinismo para no prestarle atención. Escuchaba su reclamo sin decir nada, las preguntas parecían retóricas por lo que ningún sonido además del respirar por la sucia tela en su rostro salía de su ser. El viendo seguía arrastrando la arena y el sol con paso lento seguía rodeando el cielo, el mundo no se había parado por su ‘error’, ya que su ataque hacía el masculino fue la excusa perfecta para arrebatarle la vida como todo cosechador de almas. Tan pronto el contacto visual fue cortado, su mirada fue devuelta hacía los comerciantes, amenazante como siempre se mantenía sin mover ni un músculo, aunque su atención auditiva estaba más en aquel chico que no superaba la muerte del ninja sensorial. Suspiró cuando volvió a ver el rostro cubierto del masculino, creo que no era para tanto la actitud que había optado frente la misión. Su sombrero mantenía cubierto su cabeza del sol, tan irradiante sol que parecía ser una tortura en aquel lugar, como el verdugo y torturador de esas tierras. Un tirano en toda regla. Apenas concluyeron las palabras contrarias emprendió paso hacía los camellos y montó el correspondiente, ahora volvía a su posición inicial antes de que el desastre surgiera, observando silenciosamente a los individuos frente a él.

Desde allí observaba como requisaba todo lo correspondiente, desde simple vista eran comerciantes vulgares y la intervención de los mismos parecía innecesaria, pero no iba a contradecir ordenes de sus contratantes, ya el plan y la misión en general estaba siendo cumplida. Lo que faltaba era revisar lo demás y seguir el camino hasta la base momentánea de los mercenarios y entregar el registro, así daría por finalizada tal tarea criminal. Allí montado limpió y envolvió su arma para luego colocársela en la espalda, a la altura de la cintura. Dejando sus brazos libres y volviendo como el principio de todo. Mantenía firme el sombrero para que el viento no fuera capaz de arrebatárselo, no obstante, las telas en su cuerpo era suficiente para que los rayos del sol no hiciera estragos en su piel. Suspiró por la espera, aunque parecía que la revisión tendría fin en breve.

Las palabras de su compañero no eran nada complaciente, esperaba que aquellos comerciantes le dieran un motivo para volverlos a ver, aunque no, desgraciadamente no volvía y posiblemente saldría del país en cuanto terminara la misión. No estaría dos veces en el mismo lugar ni en las mismas circunstancias, o al menos lo evitaría. Pronto tomó las riendas como señal de que estaban por partir, las reacciones no pasaban desapercibida para los ojos carmesí de Zed, el susto que habían llevado ese día no se les olvidaría jamás, y los orbes que rozan lo demoniaco de Zed tampoco. Las palabras reconfortantes del masculino frente a los mercaderes le sacó de la perspectiva criminal súbitamente, no había maldad en él, ¿entonces qué lo impulsaba a ser un criminal? ¿Tanta diferencia había entre el asesino y él? Aunque tal aura feliz sería rota por la inesperada voz del silencioso mientras clavaba su mirada en las de ellos: —Si llegan a mencionar esta situación, vendré por ustedes y cortaré sus cabezas —Lo que más espantaba de esas palabras con aquel tono escalofriante es que lo decía con total naturalidad, que no había nada fingido, era así la personalidad asesina del otro y que no iba a ser parada por intensiones benévolas como las de su compañero. Tan pronto el otro tomó la delantera, su camello empezó a moverse hasta ponerse a su mismo nivel.
De allí hacía la base de los mercenarios.

Una persona que ataca por la espalda merece la misma acción, eso fue lo que hice, arrebaté su vida por la espalda como él hubiera hecho contigo si yo lo fuera permitido. —Informó justo antes de cerrar con un lapidario silencio, la ruta que recorrería sería la misma, así que aceleró el paso para llegar lo antes posible.
Apenas Zed llegó, dejó el camello donde antes fue montado y se reunió con los mercenarios. Se cruzó de brazos y se recostó en un pilar en ruina. —Misión cumplida. —Sus palabras fluyeron mientras su mirada resbalaba hasta su compañero, el contenedor de la información. Pronto se quitó el sombrero volviendo a estar como la primera vez que fue visto por los mercenarios, como un ninja del desierto.



|Vestidura|
Datos:

Stats:

➳ Ninjutsu: 4
➳ Taijutsu: 11
➳ Genjutsu: 1
➳ Velocidad: 9
➳ Resistencia: 5
➳ Fuerza: 5
Equipamiento:

➳ Kunais x5
➳ Shurikens x5
➳ Senbons x10
➳ Papeles Explosivos x2
Hoja del Vacío
Zed Shades
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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

Mensaje por Mustafá Mond el Mar Abr 05, 2016 4:14 pm

Ante la amenaza que lanzó su compañero hacia los mercantes, Mustafá les mandó -sin que su compañero pudiera notarlo- un guiño con el ojo y una sonrisa divertida. «Despreocúpense», les decía con el gesto. La misión había concluido, y Mustafá no tenía más razones para seguir acosando a aquellos pobres hombres, que al fin y al cabo sólo cumplían con su trabajo como transportistas. Hay una pared de diferencia entre realizar trabajos sucios y ser una persona sucia, y esta pared era la que separaba a Mustafá de su compañero.

Una persona que ataca por la espalda merece la misma acción, eso fue lo que hice, arrebaté su vida por la espalda como él hubiera hecho contigo si yo lo fuera permitido. —escuchó. Frenó al camello. No creía lo que aquel hombre decía, pero al ver que el mismo no se detenía a explicarlo se dio cuenta de que no tenía intenciones de platicarlo. Sólo estuvo un par de segundos quieto antes de arrear nuevamente al camello y alcanzar a su compañero, esta vez tomando una distancia mayor a su izquierda.

Regresaron de vuelta con el grupo criminal. Ya era de noche, el congelante frío del desierto amenazaba sus cuerpos. Mustafá se hidrató por última vez antes de bajar del camello. Vio cómo su compañero se aislaba como lo hizo antes de partir a la misión. Mustafá entendía que en el mundo criminal existía mucha gente como él de callados, y que todos ellos tenían razones fuertes para ser así, por lo que nunca se entrometía. Aún así, no dejaba de ser cansino tener que lidiar con alguien así. Con una baja comunicación no se podía lograr un trabajo en equipo óptimo, aún y cuando el resultado de la misión hubiera salido bien.

—¿A quién le doy la información de la caravana? —preguntó alegre, saboreando aún los últimos tragos de agua. El sujeto que se había hecho ver como el líder al principio de la misión se acercó a él. Mustafá le entregó toda la información que había memorizado y se despidió de él con un saludo de mano. En definitiva, aquel hombre tendría en mente a Mustafá para próximos trabajos; no tanto por haber cumplido exitosamente la misión, sino por la forma en que se comunicó con toda la banda.

Mustafá empezó a caminar como si fuera a retirar, justo como lo hacían todos los de la banda criminal. Sin embargo, de súbito se paró sobre sus talones y giró su cuerpo en dirección a su ya ex-compañero de misión. —¡Hey!, casi me voy sin despedirme. —Se acercó a él. Mustafá tenía aún el rostro cubierto, pero las marcas que hacía su rostro sobre la tela de la mascarilla revelaban una sonrisa interior—Ha sido un gusto trabajar contigo, sin importar qué haya sucedido. La manera en que… venciste… a ese ninja sensorial me hizo ver lo fuerte que son los mercenarios aquí en el desierto. Usar la arena como una cortina de humo… no se me habría ocurrido, ja, ja. —se mostraba amigable. Alargó la plática otro poco mientras el resto de la banda criminal terminaba de irse. —Es tarde, debemos irnos —zangoloteó el cuerpo con alegría para hacer ver qué tenía frío—Pero antes quisiera agradecerte por haber enfrentado al sensorial para ayudarme. Sin embargo… —hizo un cambio brusco en su voz a uno excesivamente serio—No querrás llevarme la contra la próxima vez que nos veamos, te lo aseguro. Los piratas somos bonachones, hablamos mucho, robamos más, pero matamos poco. Pero lo que más nos caracteriza son nuestros trucos sucios, y la facilidad con la que acudimos a la traición. —Volvió a sonreír, pero esta vez no parecía alegría, sino más bien una especie extraña de delirio.

Mustafá se retiró poco después de lo dicho. Alcanzó a la banda criminal y por medio de algunas cuantas palabras consiguió un espacio junto a ellos para que lo llevaran al pueblo más cercano.
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Re: The Sand Will Tell | Con Mustafá Mond

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