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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

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entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Chandra Nalaar el Lun Nov 03, 2014 8:02 pm

http://www.narutolegendsrol.com/t445-noche-de-paz

Como un apestoso día cualquiera en la tierra de los arboles, los bichos y el polen que tanto hace enfermar a la gente, aunque eso último solo a los alérgicos. Estaba realizando mis calentamientos normales para un entrenamiento básico de movimiento de marionetas, para no perder el truco, siempre es bueno moverlas un rato. Al menos nunca está de mas. Pero notaba que siempre fallaba algo, pues estaba manipulando a araña arriba y abajo por el patio de entrenamiento del castillo, haciéndola aparecer y desaparecer de aquí para allá. Era realmente una buena marioneta en cuanto a ataques sorpresa se trataba, pero no llegaba a mas. Necesitaba nuevas estrategias y una idea surgió en mi interior, necesitaría refinamiento, práctica y muchos muchos errores, así como muchos sujetos de pruebas, pues todo lo que salía de mi cabeza acababa ardiendo y en pedazos. Por eso mismo creí que sería una gran idea si funcionaba, pues con esta pequeña marioneta era fácil agarrar a las personas, aparece de la nada y se enrolla al tobillo, normalmente lo aprietas, inyetas veneno y poco mas… Por supuesto, esta pequeña no tiene la potencia suficiente como para cercenar una extremidad sin llevar velocidad. Y si llevaba velocidad, entonces no podía atacar por sorpresa, pero algo estaba a punto de cambiar en este mundo de marionetistas, que se basan en atacar de lejos, pues no tenía pensado ser como ellos. Ni mucho menos, pensaba brillar con un fuego propio sobre todos los demás. Iba a ser la mas grande, la mas temida y supongo que por ende, la mas odiada de todos. Era algo que debía asumir, aceptar y aprender a convivir. Pero lo que tenía que hacer, antes de nada, era aprender los medios para conseguirlo. Dejé el patio de entrenamiento en el que jugaba como una niña con su muñequito y fui al laboratorio de marionetas, aunque el resto se referían a ese sitio como taller, pues ellos arreglaban cosas. Para mi era un laboratorio, pues experimentaba, probaba y ante todo, destruía. Tal y como estaba a punto de hacer ahora mismo. Al llegar allí, sabía que no debía usar mi propia marioneta como artefacto de pruebas, por lo que pensé en qué podría usar para probar mis teorías y así crear mis propios ninjutsus para marionetistas, los cuales no revelaría a ningún otro. Consiguiendo así que nadie pudiese copiarme el estilo de lucha, pues a pesar de que los fundamentos eran los mismos, cada cual tenía su propia forma de utilizar las marionetas. En mi caso traté de, para empezar. Armar unas cuantas piezas sueltas haciendo una cosa efectivamente amorfa y carente de sentido, para después comenzar a acumular un poco de chakra en su interior y usar la base de los sellos explosivos, pero ni siquiera se rompió. Esta técnica no sería tan fácil, a pesar de mi innegable habilidad por romper, quemar, incinerar, destruir, aniquilar… Pero puesto el primer paso, cogí unas cuantas piezas mas así como marionetas viejas abandonadas en el lugar. Trastos viejos que nadie echaría de menos. Me los llevé conmigo hasta la biblioteca para repasar una vez mas, pero esta vez con los papeles delante el funcionamiento exacto de los sellos explosivos, tras eso miré aunque de pasada el funcionamiento de la energía calorífica del Katon que tan bien corría por mis venas. Teóricamente parecía de lo mas sencillo, por lo que fui a probar. 34

Cogí a mi marioneta trampa y decidí llevarla como brazalete en el brazo derecho, enrollando sus patas a mi alrededor, cuchillas por fuera para no cortarme obviamente, quedaba bastante abultado pero funcional. Me arreglé las botas largas color rojo con ribetes metálicos que me llegaban hasta la mitad del muslo y de paso las limpié un poco a ojo. Me dispuse a alejarme de cualquier lugar donde pudiera hacerle daño a alguien. Hasta que llegué a una tranquila zona, donde la espesura del bosque se atenuaba a mera hierba en la que poder recostarse, con un pequeño riachuelo corriendo cerca. Era hora de hacer milagros, pues todo el mundo tardaba semanas en aprender una técnica, no digamos desarrollarla, claro que al ser de gennin tampoco sería para tanto, pero algo era un comienzo. Pues desarrollar una técnica gennin en unas horas, siendo un gennin, tenía su merito, pero aun así tendría que hacerlo, pero aplicando conocimientos básicos de ninjutsu con todo lo que me había mirado hacía un rato, no sería tan difícil transformar los elementos de las marionetas en bombas. No parecía tan complicado, pero todo sería probar las cosas, así como luego rectificar una… y otra… y otra vez. Al principio parecía una tarea fácil y sencilla pero si que me llevó algo de tiempo hasta que al fin conseguí hacer saltar por los aires uno de aquellos elementos extraños para taijutsu, un brazo mecánico para sustituir amputaciones. Obviamente nadie lo echaría de menos, pero la explosión no era ni mucho menos lo que yo esperaba, pero estaba claro que tenía lo fundamental. Al menos había explotado. Lo siguiente era mejorarlo, hacerlo mas grande y potente, mas Chandra en definitiva. Pues estaba totalmente claro que el tamaño si importa. Claramente en este tipo de combates quien tiene el arma mas potente gana y esa esta claro que será la mía. Da lo mismo quien tenga delante, no tengo intención de perder nunca. Y con ese pensamiento en mente seguí mejorando por momentos mi técnica utilizando mi don innato para la destrucción hasta que por fin, una fea cabeza de una vieja marioneta destartalada salió por los aires, haciéndose añicos en una preciosa, magnifica, perfecta bola de fuego cuya luz y calor llenaron mi corazón por un instante, 57 transportándome al cielo de la destrucción. Dejando así una prueba final, cogí un brazo de marioneta y lo moví a derecha e izquierda por los aires un poco usando el control de los hilos de chakra, hasta precipitarlo contra un árbol y realizar los sellos en pleno vuelo para que al clavarse en el árbol la técnica se llevase a su fin y estallase destrozando un trozo del tronco, por lo que una vez acabado el entrenamiento, me dispuse a recoger todos los trocitos de marionetas que había dejado esparcidos por todas partes.
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Izuna Saburô el Lun Nov 03, 2014 10:05 pm

¡Ah! Ése, definitivamente, había sido un buen escape. He de reconocer, para mis adentros, que mis habilidades piratezcas cada vez se hacen más… más… bueno, ¡cómo fuera! Logré escapar de aquel lío y he dejado al pobre hombre allí, perdido por la vida. En cierto punto me arrepiento, ése cabello gris suyo me recordaba a ella, y hacía que me cayera un poco bien… pero no se puede ser feliz con todos, siempre hay que traicionar a algún desvariado.

Atravesé tan apresurado las aguas del Mar que no me enteré cuando toqué la costa del Fuego. Por segunda vez, ése país me asombraba con sus cálidos paisajes, sus infinitas costas repletas de blanca arena, playas escoltadas de palmeras que se perdían en una vasta jungla, jungla que se convertía en bosque, bosque que disminuía en torno a pequeñas, hogareñas, dulces y melancólicas urbes… ¡Ah! País del Fuego, tan cálido como extraño. ¿Qué misterios podré encontrar en ti?

Añorando esos misterios, me inmiscuí en la profundidad del bosque. Los caminos no eran lo mío, poseía casi naturalmente un sentido de la ubicación envidiable y estos artilugios humanos sólo molestaban la naturaleza, sólo me indicaban cómo ser visto por los pobladores de aquel país. No deseaba eso, para nada. Era un forastero del País del Remolino, una extraña criatura con mala reputación en mi casa… no quería saber qué le harían a los forasteros en esta tierra. Según me habían dicho, allí había “Daimyos” pero nunca terminé de entender bien qué demonios eran, o para qué servían. Creo haber oído que eran como gobernadores, reguladores de las mercancías… algo por el estilo. Bueno, de ellos quería escapar, por ellos no quería ser visto.

Merodeé por el bosque, trepé a árboles, me senté a descansar en las ramas de varios y a devorar el agua en mi cantimplora. Media tarde había pasado, y por tonto no se me había ocurrido llevar conmigo más agua. El apuro no me lo había permitido. Y ahora que lo pensaba, conmigo cargaba un objeto que debía venderle a alguien… ¿Estarían interesados esos “Daimyos” de los que hablan? Quizá me camufle con sus multitudes y le ofrezca la pieza a alguno.
Me detuve en un manantial que corría por un tierno arrollo entre rocas, que caía por ellas como una pequeña cascada. Mi ya sedienta garganta agradeció la cristalina agua, y tuve la prudencia de llenar mi colección de cantimploras. Mientras estaba en éste trámite, oí a lo lejos una explosión, como si de violentas bombas se tratara. Apresuré la marcha y me escabullí hasta el lugar, en búsqueda de saciar mi curiosidad. ¿Qué habría provocado aquel estruendo?

Me sorprendí al encontrar allí, en un claro del bosque, a una fogosa mujer de cabellos encendidos, de tierna faz y clara piel, recogiendo un par de objetos del suelo. Interesado por saber si ella era la progenitora de aquellos sonidos, me acerqué evitando reptar la zona, demostrando no ser una amenaza y saludé, amablemente:

— ¡Hola! — Clamó mi juvenil voz, — Escuché algo de desorden por aquí, ¿te encuentras bien? — pregunté, intentando iniciar alguna conversación y saciar mi intriga. Para parecer aún más amigable, recogí uno de los pedazos de vaya-a-saber-qué que se encontraban caídos en el suelo, para alcanzárselos.
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Chandra Nalaar el Mar Nov 04, 2014 3:19 pm

Estaba recogiendo cuando de la nada apareció alguien… No sabía quien era, obviamente no de aquí. Cogió uno de los pocos pedazos de marionetas que quedaban esparcidos aquí y allá. Parecía amable, por lo que me dirigí hacia él, dejando resonar un poco el sonido metálico de mis botas al caminar y cuando estuve frente a frente alargué el brazo hasta aquel trocito -No eres de aquí Me di la vuelta para volver hacia donde había dejado la bolsa con los trastos de mi ensayo y al haber dado un par de pasos, sin girarme siquiera, observé un poco mas detenidamente aquello que tenía entre las manos y comenté con aire natural -Gracias por el… Dedo. Mostrándoselo por encima del hombro derecho.
Al llegar al lugar donde estaba la bolsa, lo dejé caer con las demás piezas y casi entre risas me di la vuelta para volver a mirarle. -Si, yo estoy bien, mi contrincante no tanto. Levantando la bolsa en la que guardaba las partes de marioneta prácticamente todas rotas. Y tras una leve pausa que aproveché para observarle mejor, estaba claro que era un forastero, no solo por la ropa… -Veras, aquí hay una norma que todo el mundo sabe, No hablar con la pelirroja pirómana, porque es peligrosa. Dije casi riéndome, por la ironía del momento. Llevé mi mano izquierda hasta la marioneta trampa A que estaba enrollada en mi brazo derecho, al tocarla esta se abrió y tomó su forma de fuma shuriken de nueve aspas, que comencé a girarlo con ambas manos para luego sostenerlo solo con la derecha. -No te lo tomes como algo personal, mi deber es llevar a los forasteros que no se identifican ante la Daymato. Con mas motivo si quedaba patente que eran ninjas. -Así que… ¿Quién eres y que quieres? Acabo de realizar unas pruebas y no tengo ganas de juerga, no me tientes. Rematando la amenaza con una sonrisa, pues era la pura verdad, no tenía ganas de pelear y si se rendía pacíficamente, hasta podría hablar bien de él ante la Daymato, lo que viniendo de mi, era mucho decir.
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Izuna Saburô el Mar Nov 04, 2014 9:02 pm

— ¡Me harías un enorme favor! — clamé en mi amabilidad, mi tonto modo de tratar situaciones tensas como estas. Otra vez, me veía amenazado por la seductora presencia de una dama. La última vez que me había encontrado en una posición como esta, las cosas no habían terminado bien. Había tenido que dejar mi aldea natal, y de no haber sido por la ayuda de aquel Gigante, no estaría vivo. — Pero ahora ella no se encuentra aquí para salvarnos… ¿eh Shikigami? — me dije, observando con detalle el panorama. La hierba alta me llegaba por los tobillos, había unas rocas que sobresalían, al igual que algunas de las partes perdidas por la joven, por sobre la misma. Árboles por todos lados, circundando el claro. — No seas precipitado, esto no tiene por qué terminar en un combate.

— Al llevarme con tu Daimyô. — expliqué… tan solo por si las dudas. Entre nervios, no hilaba bien las palabras. Aunque para estar ennervado como estaba, no actué muy mal ante la presencia de su armamento. Quizá mi poca reacción me tacharía como un idiota, pero no bajé la guardia en ningún momento. Permanecer alerta no haría mal, en ningún caso. — Soy Izuna, del País del Remolino. ¿Conoces ése país? Es una isla, más cerca de las costas del País del Fuego que del País de la Niebla. No es un buen lugar para vivir, sabrás, si has estado ahí u oído algo al respecto… — intenté parecer convincente. A medias, mi objetivo se cumplía, puesto que no era ninguna mentira lo que comentaba. — Las cosas se han ido del control de la población, y muchos han huido del lugar. Yo soy uno de ellos, vine a buscar asilo al País del Fuego. Soy un “ninja” — y no pude evitar darle poca certeza al término. ¿Ninja, yo? ¡Pft! Los ninjas son almas que se venden al mejor precio, entre feudales y señores a los cuales no tienen mucho vínculo más que un par de oros. Yo no era un ninja, pero al parecer ahora debería convertirme en uno, para el bien de mi supervivencia. ¿Ante quién me llevaría aquella chica? No tenía idea. Pero si al menos se asemejaba un poco a ella, estaría contento de servir a alguien bien parecido.

— Y estoy en búsqueda de servir a alguien, para poder saciar el hambre. — expliqué, tomando mi cantimplora del cinturón y dándole unos buenos tragos, tras escuchar el rugir de mi estómago.

— ¿Tú quien eres? ¿Trabajas para alguno de estos Daimyôs? — dije sin presura, intentando no sonar como si la obligara a responderme, era sólo una pregunta de pura curiosidad.
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Chandra Nalaar el Miér Nov 05, 2014 1:24 am

Gracias al cielo, porque no tenía ganas de pelear en estos momentos, por lo que aminoré la velocidad de rotación del fumahuriken y lo lancé al aire. -El país del remolino ¿eh? Claro que se donde está, tenemos mapas. Pero no, nunca he estado allí. No presté mucha atención sobre la posición del fumashuriken ya que lo tenía controlado a través del hilo de chakra, dado que en verdad era una marioneta. Tan solo alargué el brazo derecho, parecía que me lo cortaría pero este se abrió en su forma normal, la araña de aliens vs predators y se enrolló en mi brazo derecho cuan brazalete egipcio, cuchillas por fuera dado que si me cortaban me aplicaría a mi misma mi veneno y eso seria un tremendo fail. Al tiempo aquel chico seguía hablando sobre lo ocurrido en su país. Me acerqué un poco a él, amablemente. Quedaba patente que aquello que tenía en el brazo era un arma y se me daba bien usarla, así como la potencia de fuego que tenía por las explosiones que lo habían traído aquí, por lo que avanzaba confiada hacia aquel individuo, tenían cosas que hablar. -Con que eres un ninja… No es una buena decisión. Obviamente si trabajas con un Daymato tienes misiones regulares, sueldo mas o menos fijo, tu familia tiene donde vivir, estará bien si le pasa algo… Porque debía cuidar de mi tía ahora, ya que ella me cuidó siempre a mi cuando era un pequeño renacuajo rojo que estrenaba su primera antorcha.

Quería trabajar para alguien para subsistir… -Mi consejo, panadero. Si, panadero. Muy bien pagado, trasnochas lo mismo que siendo ninja, tienes menos peligros y haces arder cosas por igual. Una vez a su lado sonreí y extendí la mano, en un saludo bastante típico cuando uno se conoce y le dije: -Chandra Nalaar, el fuego de la destrucción, ninja del cuerpo tecnológico del feudo Kakkinoaru’en, estudiante para entrar al cuerpo médico. Por lo que algo rondó por mi cabeza, los implantes que acababa de destruir… Debería arreglarlos pronto, ya que no estuvo bien petarla así como así. -Y allí es donde te llevaré, si te parece bien. Tenemos una larga caminata por delante, si ves otros ninjas avísame, no todos son aliados por esta zona. Y comencé a andar.
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Izuna Saburô el Miér Nov 05, 2014 4:55 pm


— Pan… ¿panadero? — algo confundido por la propuesta de trabajo de la dama, tuve que dudar en el nombre de la profesión que ofrecía. Las ventajas parecían claras, y sonaba como algo que podría beneficiar a la comunidad. — Ah, parece un buen prospecto. — sonreí, tras ella se detuviera de comentar. Se acercó a mí, extendió su mano e interpreté aquello como un saludo, al cual incómodamente respondí. Extendí mi diestra y sentí la calidez de su mano. Trabajada, típica de un shinobi, pero con un austero desliz de elegancia. Entonces, cuando analizaba los sentidos en su piel, me detuve a pensar en qué sentiría ella de mi penosa, ajada y enorme palma. La retiré cordialmente, sintiendo que el saludo había durado lo suficiente.

Quizá me distraje en sus formas y obvié sus palabras, pero pude diferenciar su nombre. “¿Chan…do…ra? Na-ra-ru?” ¡Era tan complejo de pronunciar! Sin embargo, ése nombre se había despegado de sus rojizos labios como un canto tan natural… ¿Cómo la apodaría, entonces? “Chan-chan” no sonaba… no, no era una opción. En mi fuero interno ladeé la cabeza de un lado a otro, negando tal apodo malsonante. Quizá un gesto de leve disgusto se mostraría en mi faz, pero intenté no dejar ver tanto. — ¿Chandora-san? ¡Un gusto! — fue lo  que conseguí pronunciar mientras ella sostenía mi mano.

Tras el saludo avanzó con el camino, no sin antes comunicarme a dónde me llevaría. Un lugar de nombre tan trillado como el suyo. De ahora en más, el País del Fuego sería para mí el País de los Nombres Raros. Ea, así lo llamaré para mis adentros.
Tengo que admitirlo, una cierta dosis de gracia me inundó al imaginarme como panadero. Había defenestrado cualquier otra profesión. Había cumplido mis días como leñador, albañil, acarreador-de-cosas, levantador-de-otras-cosas, trabajo bruto, si se quiere. Pero un panadero sonaba a algo tan… tierno, no propio para mis brutas manos. Mi concepción de estos artesanos es de personas con tal fuerza en los brazos, pero con una delicadeza extrema en la elaboración de sus…
¿En serio estaba pensando en panaderos mientras avanzaba por un bosque con semejante dama en mi compañía? ¡Há, Saburo, eres un niño!

Le seguía el ritmo, pero unos pasos atrás. Así, oculto tras su sombra, ladeé la cabeza, riéndome de mi propia estupidez. — Panaderos, entonces. ¿Qué tal va el comercio en su feudo? — inquirí, como quién no quiere la cosa. Algo de conversación tenía que sacar, y si pudiera interesarla con alguna palabra, lo haría. — Aunque estas cosas no se nos dan muy bien, Saburô. Somos naturalmente atractivos, dejemos que nuestra tonta inocencia actúe y llame los ojos de las damas. No nos ocupemos mucho de ello. — concluí, mientras avanzaba observando sus curvas… ¡disimuladamente!

Pero había un desdén en mis orbes… ella, y creo que ninguna otra dama, conseguía despertar en mí ése fervor extraño, ése palpitar del alma y ése fuego que quemaba las entrañas que sólo ella podía provocar. La condené como hechicera, como si me hubiera embrujado con algunas artes místicas. Pero en el fondo sabía que sólo era debilidad mía, ningún truco suyo.
Volviendo al bosque, y a la joven, sentí necesario indagar alguna que otra idiotez, para no aburrir nuestra caminata.

— ¿Qué te ha llevado a ser ninja y no un panadero a ti? ¿Prefieres el riesgo? — dije, dando un aire bastante solemne a las palabras como para que la cuestión no pareciera para nada cómica, sino una pregunta que se sostenía como verdadera.
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Chandra Nalaar el Miér Nov 05, 2014 6:46 pm

-Si, panadero. Una profesión honrada como la que mas, sin sangre, sin lios… Cuando él me alargó la mano y devolvió el saludo, casi militar… Tenía algo húmedas las manos, era algo extraño, pero no decidí pensar en eso, mucho menos mencionarlo, ya que vete a saber qué ocurriría ahí. Quizá acabase de beber hacía un momento o hubiese estado jugando con ese montón de cantimploras que llevaba… O quizá le sudasen las manos, lo que lo volvería un tema algo incómodo, por lo que solté sutilmente su mano y me sequé de nuevo la mia sutilmente en la bota derecha, trasteando con los ribetes metálicos… -Chandra-chan, que no soy tan vieja. Igualmente, Izuna. Cuando empezamos a caminar todavía me rondaba la palabra “Chandora” pero… ¿En qué estaría pensando? Lo habría entendido mal yo? Quizá, porque mas que a sus palabras estaba atenta en sus ojos… ¿Se habría fijado en las pecas de mi cara? Espero que no… Son muchas, rojas y bueno… me dan un toque mas infantil. Espero que con la corrección a la edad no se lo tomara muy a pecho, que tampoco tengo cinco años… -Mierda, deja de pensar en esas cosas que te irritan. pensé para mi, tenía cosas mas importantes en que pensar ahora mismo, como que quizá hubiese personas non-gratas por la Daymato en los alrededores, quizá fuesen peligrosos, o quizá estuviese totalmente sola con Izuna, un tipo encapuchado que no sabía si decía la verdad o mentía. Tampoco es que se le viese bien los ojos con toda esa ropa, capucha… Por lo que, de forma instintiva llevé mis manos a mis gafas, las cuales no me quitaba nunca para recolocármelas en la cabeza, las usaba mas bien de diadema que otra cosa, aunque en las batallas iban bien para no tener que cerrar los ojos ante las explosiones, que yo misma provocaba.

Y tras soltarlas de nuevo una voz rompió el silencio, únicamente atenuado por el entrechocar de mis metálicos complementos entre ellos, pues caminaba con soltura, piernas muy cerradas, como una señorita y por tanto chocaban los de una bota con los de la otra. Pero la pregunta fue algo… Curiosa, ¿Economía? Nunca me había preocupado por eso, nunca había pensado en ello… -Bueno, como lo demás. Bien si vives en nuestro feudo. Todo va bien para nosotros, a costa de nuestros vecinos. Y eso era todo lo que me surgía acerca de nuestra economía… No era gran cosa, pero la siguiente pregunta del chico, la animó mucho mas, pues era un tema especial para ella. Su camino del ninja… Concentrada en lo que iba a decir, dejé de mantener una postura firme, comenzando un pequeño balanceo con las piezas que llevaba en la bolsa, caminar con mas soltura, que no acelerar el paso. Mas natural, dejándome llevar por los movimientos zigzagueantes de las caderas y comencé una vez mas con mi monólogo preferido. -Mira, dije ladeando la cabeza para poder mirarle. -Desde pequeñita jugaba con cosas como estas. moví un poco el brazo derecho para resaltar la araña metálica que se enrollaba en el. -Además aquí todos saben que lo que mejor se me da es mandar cosas al infierno. Volví la cabeza al frente y levanté un poco la bolsa para hacer alusión a los trocitos que llevaba conmigo. -Por lo que digamos que estaba destinada a ser así, pero eso no es todo… Quiero dejar mi granito de arena, proteger a los que quiero, por eso quiero aprender el ninjutsu médico, para no tener que utilizar tantos implantes mecánicos como estos… Cogí la bolsa con ambas manos y rebusqué un poco, sabía que quedaba alguno, lo agarré y se lo mostré a aquel chico que venía conmigo. Un brazo izquierdo de marioneta, demasiado bien echo como para un uso tan burdo. Tras eso lo volví a guardar en la bolsa y continué en mi felicidad. -¿Y qué hay de ti? Esperas quedarte con nosotros o estas solo de paso como… Mercenario, o algo así? Y comencé a reírme de tal modo que parecía que se me había ido la cabeza. -Pero recuerda, cuando estés en el fragor de la batalla, cubierto de la sangre tanto enemiga como aliada… Panadero, era una buena elección. Pero no para mi, a mi me gusta el sabor de la sangre.
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Izuna Saburô el Miér Nov 05, 2014 8:58 pm


Naturalmente la primera pregunta sólo era una prueba. Maniobrar entre piratas requería astucia, tal como para desentramar sentidos ocultos en breves fragmentos de léxico, estructura gramatical, suaves dejes de pronunciación… Claro, estos trucos no los habían enseñado los piratas, que tan sólo parecen tener mente para beber ron, saquear y maldecir la dignidad de mujeres, sino que los había desenterrado de libros que éstos traían junto con botines, y terminaban arrojando a la basura en vista de que no poseían “mapas de tesoros” ni referencia alguna a riquezas ajenas. Perdidos del interés de estos hombres, los libros caían en mis manos. Con ellos nutrí mi experiencia en palabras, y de allí la riqueza que podía apreciar en ellas. Como un astuto personaje de una novela de antaño, empecé a probar preguntas aleatorias para descubrir verdades, o mentiras.
Aunque mis libros fallaban en el detalle de que mucha referencia para todos estos elementos no tenía en este país nuevo, ya que tenían códigos levemente diferentes al mío. Pero me armé del mejor intento.

La joven respondió con curiosidad ante el interrogante, y no pareció dejar ninguna duda, ni emitir mentiras. Tenía una leve idea de lo que se le había preguntado, suficiente para mí.

Oh, pero la siguiente fue mucho más interesante para ella. Quizá más acorde a su posición jerárquica en el sistema. Comenzó entonces a relatarme su pasión por los aparatejos que llevaba, aunque yo pudiera entender de ellos poco y nada. Mi gusto por armamento era más rudimentario – yo era el arma. Pero no más de mí, hablemos de ella. Sus pasiones se centraban también en proteger a sus seres queridos, por lo cual deseaba aprender otras artes. — Oh… ninjutsu médico. — susurré por lo bajo, para hacerle comprender que llevaba el hilo de la conversación, más que nada. Pero ella hizo una leve pausa que me permitió comentar en ello. — He oído que se requiere un control perfecto del chakra, ¡vaya meta te has puesto! — clamé, halagando sus aspiraciones.

Y, para el poco gusto del lector, la pelirroja volvió sus preguntas hacia mi trasfondo. ¿Qué hacía yo allí? ¿Qué soñaba de esa tierra? Oh, bien, mi querida compañera, no es algo que pueda comentarte. Secretos rondan por las costas, secretos duermen entre sinfines de hojas. Susurros pululan por los bosques, tiernas conspiraciones duermen en la cuna de varios feudos, y no hay historia escrita – sólo tradición, que me explique razones para la existencia de algunos fenómenos. La curiosidad ha dado sentido a mi vida, la curiosidad me ha llevado hasta donde he alcanzado caminar. Con tanto sentido tras mis pasos… expliqué, serenamente. — Oh bien, no creo que me dejen ir una vez esté dentro. Pero sólo espero sobrevivir, por el momento – ésa es mi meta. Quizá no es tan interesante por ahora, pero quién sabe qué deparará el futuro.

Y sonreí la sonrisa más tierna que pude haber inventado. Cada vez se te da mejor la actuación, Saburo. La naturaleza ha bendecido tu rostro con la inocencia, aprovéchala, ¡exprímela! Y sacia tu curiosidad mediante ella.

Ah, pero a continuación hubo algo que me despertó de la naturalización de la conversación, de los límites de lo esperable y escuché a la pelirroja decir, entre dulces palabras que sus elegantes labios sabían entramar, tras una risa colmada de júbilo y algún trastorno extraño detrás. — “cuando estés en el fragor de la batalla, cubierto de la sangre tanto enemiga como aliada… a mí me gusta el sabor de la sangre.”
Vaya. Ciertamente he de confirmar los rumores, aquí sólo parecen haber damas de fuego y hielo, poderosas mujeres que no le temen a nada. Pero no me pude distraer tanto en su femenino hablar y su danzar de caderas al caminar, en mí despertó un interrogante. “Cubierto de la sangre, tanto enemiga como aliada”. ¿Te has puesto a pensar, Saburo, quién tienes como enemigo y quién tienes como aliado?

Enemigos… he adorado, venerado la figura de quien arrebató de mi lo más preciado, por haber sido obnubilado por ella, el Titán de Marfil. Ella era mi enemigo, según dictaría la lógica y el sentido natural, pero… yo no lo sentía así. El límite entre aliados y enemigos se hizo borroso en el momento en el cual miré a sus ojos. El bien y el mal ya no tenían sentido, todos éramos aliados y enemigos por igual.

Yo, en cambio, soy el único futuro enemigo de mí mismo. Como no hay nadie a mi lado como aliado, el único que puede traicionarme es mi propio ser, y por ése desdichado sendero, sabiendo ésa única verdad, he de transitar.
Izuna Saburô
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

Mensaje por Chandra Nalaar el Dom Nov 09, 2014 11:19 pm

Así que una meta muy difícil… ¿El ser ninja médico? No lo creía. –Si, requiere una técnica perfecta con el chakra, pero eso es algo que ya domino. Lo que sí sería un verdadero reto para mí… No se, taijutsu. Porque bueno, en lo que venía a ser pelear cuerpo a cuerpo estaba mas verde que el bosque por el que caminábamos, que bien pensado no me iría mal, ya que en el cuerpo a cuerpo sólo podía salir corriendo a esconderme. Ya que en efecto estoy echa una debilucha que no podría ni contra un niño pequeño, además no me imaginaba yo dando patadas y puñetazos a los enemigos, pues eso te dejaría cardenales en las manos, estropearía mi perfectamente cuidada piel y hasta llevaría a la ruina mis queridas uñas. Aunque por otra parte, ser especialista en taijutsu podría tener sus ventajas, dado que las historias que se cuentan en el clan sobre algunos ninjas que decidieron especializarse en la creación de partes del cuerpo como brazos o piernas para el combate cuerpo a cuerpo, se decía que prácticamente no tenían rival en el combate ya que les permitía atacar de un modo mucho mas salvaje y al poder hacer técnicas de taijutsu con sus miembros mejorados resultaban mucho mas eficaces. Aunque yo creía que era mas bien al revés, que primero ellos usaban su taijutsu para atacar de forma salvaje y después debían “arreglar” las perdidas de sus miembros con marionetas que los suplan.

Y tras eso el chico comenzó a responderme las preguntas, las pocas que le había echo yo a él, dado que esto casi había llegado al punto de parecer un monótono interrogatorio. -Pues no tienes muchas aspiraciones tú la verdad. Y dime, ¿A ti que se te da bien? Pregunté irónicamente. Dado que iba controlando ambos lados de nuestro sendero por si acaso, y no había visto absolutamente nada desde hace un rato. Muy mala señal, Alguien o algo asustaba a los animales de esta zona y nosotros no estábamos siendo discretos precisamente. –Bueno, eso de que quieres sobrevivir, ahora lo veremos. Yo si se que nos depara el futuro: Sangre, mucha sangre. Comencé a reír nuevamente pues un grupo de bandidos nos tenían casi rodeados, podríamos huir sin problemas retrocediendo un poco o saltando a las partes altas de los árboles y acelerar desde ahí pero… ¿Huir? No, esa palabra no estaba en mi diccionario, pues yo nunca retrocedía ni siquiera para tomar impulso. –¿Te he dicho que mi manejo del chakra es buenísimo? Ahora lo vas a ver. Le dije a Izuna, pues ellos eran como poco seis enemigos, mas bien soldados desertores de poca monta. Mal alimentados, mal vestidos, mal armados… Pero por sus venas corría una cálida sangre que estaba mas que dispuesta a esparcir, explotar y quemar.

Desde mas delante de nuestra posición se acercó un grupo de cinco hombres hacia nosotros y el de en medio comenzó a hablarnos. –Buenos días amigos, somos los guerreros de los bosques del este, tengo a mi mando mas de cien hombres. Dijo sin siquiera pensar sus palabras, pues estaban ensayadas y obviamente era un farol, pero quizá si fuesen alguno mas de los que había contado a simple vista. –Tirad todo lo que llevéis encima ahora mismo al suelo. Tu chico, corre por tu vida y tu niña, tira también toda tu ropa. Acabó con mirada lasciva y casi babeante, mientras andaba hacia nosotros.
Chandra Nalaar
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Re: entrenamiento ninjutsu Noche de Paz

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