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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

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Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Uesagi Toshiro el Mar Nov 04, 2014 9:11 pm

Me encontraba en mi taller de marionetas, por lo general no tenía nada mas que hacer que trabajar en sus mecanismos, me resultaba interesante ya que podía dar a relucir mi ingenio en ellas, sin duda alguna eran mi hobby principal, aunque también se podría decir que las marionetas eran mi único pasatiempo. Tock tock tock, sonó la puerta, estaban llamando a la puerta de mi taller, rara vez alguien se pasaba por allí, no tenía muchos amigos y tampoco solía tener muchas misiones puesto que recién estaba comenzando con mi carrera como shinobi, me acerqué con lentitud tomé el pomo lo giré y la abrí. Tienes trabajo.- Un hombre grande lleno de cicatrices en su rostro me dejó una carta en mis manos, en ella estaban detalladas las instrucciones de una misión que tenía que realizar con un grupo de jóvenes shinobis de mi rango, asentí con la cabeza luego de tomar el papel y volví a cerrar la puerta. Guardé todos mis útiles en su lugar, por ahora no tenía ninguna marioneta que sea práctica para este tipo de misiones, además en la nota decía que solo se trataban de ladrones sin habilidades ninja, por lo que no estaba preocupado, con mi ninjutsu elemental podría hacerles frente fácilmente. Una vez listo inicié camino hacía las costas del país del fuego, allí se encontraba este grupo criminal al cual teníamos que exterminar, me encontraría con mi grupo en una zona cercana al poblado donde se producían los disturbios. Espero que sean shinobis competentes, no tengo ganas de cargar a los cadáveres de mis compañeros de vuelta.- Después de unos minutos de saltar entre las ramas de los árboles llegué al lugar marcado, podía escuchar pequeños gritos desde el poblado cercano, al parecer los malvivientes se encontraban causando líos en este mismo momento, me encontraba vestido con mi abrigo negro el cual cubría hasta mi cuello, mis pantalones eran grises y llegaban un poco pasando las rodillas, no tenía ningún tipo de equipo ninja, resolvería todo a base de taijutsu y ninjutsu, esperando sentado de cuclillas sobre la rama gruesa de un árbol la cual estaba unos 2,5 metros por sobre el suelo. Era el primero en llegar, pero sin duda el resto de mis compañeros deberían estar en las cercanías ya, aunque no lo pareciera estaba un tanto ansioso por conocerlos.

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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Bijomaru el Mar Nov 04, 2014 10:37 pm

Una pequeña casa apartada del pueblo, sencilla y elegante, en realidad se trataba de un lugar para pensar y convivir con uno mismo y el silencio, pertenecía a la familia de Bijomaru y por los tiempos corrientes ya nadie mas la utilizaba salvo por él, recostado en los pequeños escalones de madera de su entrada aprovechaba la combinación del clima fresco y el suave golpe del sol, tan solo se encontraba allí pasando el tiempo, intentando resolver un acertijo que había leído en un cartel de la villa, hacía mucho tiempo que no se distraía tan profundamente con algo que no fuera un arte de combate, aquel juego de intelecto había captado su curiosidad y sin dudas su empeño estaba siendo abocado totalmente a aquella tarea, un desafío por demás interesante . De pronto algo interrumpió su concentración y tranquilidad o mas bien, alguien, un shinobi vestido completamente de negro, solo dejando al descubierto la parte de sus ojos llego tras un salto a su lado, con su cuerpo cubrió el sol que abordaba a Bijomaru, pronto saco un papel desde su bolso y estiro su mano en dirección al gennin .
- Bijomaru Mogami, te han asignado a una misión en conjunto, desde ahora perteneces de forma indefinida a un equipo shinobi- Sin darle oportunidad a respuesta, desapareció del lugar tan rápido como llego, el Orochi abrió el sobre y leyó con atención la información allí escrita, sin dudar tomo su equipo y abandono momentáneamente aquel acertijo, mediante un ligero impulso alcanzó la rama de un árbol cercano y así sin detenerse se dirigió hasta el punto de reunión mencionado en el informe . A medida que avanzaba por entre los arboles a gran velocidad no podía evitar la mezcla de sentimientos, nunca había trabajado realmente en equipo, apenas había echo un par de misiones en solitario, no se encontraba seguro de como actuar, o si al menos serían personas agradables ... - Vamos, concéntrate en la misión, para eso te mandaron - ... Poco a poco se acercaba el lugar de los problemas, realizo un par de saltos mas y allí se encontraba un muchacho, aguardando sobre un árbol, de seguro era uno de sus compañeros, toco suelo a un par de metros y se acerco por debajo del sujeto, dejando en claro su presencia para no alarmarlo por accidente ... - Parece que somos los primeros - .
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Izuna Saburô el Mar Nov 04, 2014 11:04 pm


Ciertamente una experiencia envidiable. Eso es lo que concluyo de mi escasa estadía en el País del Fuego. Llegué hace un par de días, diría que en la tarde cansina del tercer jueves del mes, y me he encontrado con una doncella bastante amable, suficientemente tierna como para llevarme hasta su señor feudal. Allí descubrí que las costas del País del Fuego se encontraban bajo los dominios del Feudo de… ¿cómo dijo que se llamaba? Kakki-no-sé-bien-qué. Un nombre trillado, para un sistema trillado como lo eran esos feudos.
La mujer en cuestión era una temible gladiadora, no tan fornida como esperaba pero suficientemente fuerte como para borrarme de la existencia con un golpe. Admiré sus formas, en tanto ella se disgustaba con la peste que yo representaba.
— Llévenselo, enciérrenlo hasta que decidamos qué se puede hacer con él. Probablemente sirva de esclavo para nuestra corte, ya que estamos escasos de personal.
— ¿Está dispuesta a desperdiciar a alguien como yo? Oh Exuberante Señora del Fuego. — intenté sonar cordial, aunque más pareciera que estaba entablando una charla con un tirano y temía por mi cuello. Sonó gracioso, en fin, como para llevar unas sonrisas a los guardias. — He olvidado comentarle… Me ha arrastrado aquí la curiosidad… ¿Ha oído de un shinobi, o más bien, un samurái sin destino, de largo cabello blanco y gélida mirada, como perlas lunares? — Oh, si, por supuesto que sabía de ella. Suficiente suerte tuve de caer justo en aquel lugar que ella solía habitar.

¡Júbilo! Ah, la suerte me ha bendito desde hace años. La sensación que provocaba la ira en su mirada era incomparable con cualquier cosa. Quién eras, tu, Gigante, no tengo idea. Pero estoy a pasos de descubrirlo.

* * *

Por el momento entonces, podré decir que tengo el perdón de este feudo. Me guardarán bajo su tutela mientras su paciencia les baste. Ni bien todo este juicio tuvo lugar, un guardia me hizo llegar una misión. A resumidas cuentas, habíamos de quitar la basura del patio de la doncella de fuego. Unos hombres habían hecho trizas un pueblo y tendríamos que dejar caer sobre ellos el pesado mazo de la justicia.

Allí me aventuré, a las bellas costas que bien conocía del País del Fuego. Un perfecto escenario para mi, si preguntan. Bordeé el bosque hasta encontrarme con el par de jóvenes que se habían adelantado. Allí estaban, uno de ellos parecía la noche misma. Cabellos negros, vestimenta negra, una pálida faz se asomaba entre tanto lúgubre adorno. Provocaba en mi algo de temor, he de admitir. O al menos curiosidad.

El segundo parecía más amigable, portaba un cabello corto y negro, con un par de hipnotizadores orbes esmeraldas. Me pregunté por qué razón llevaría esas vendas en la cabeza, pero por cordialidad no hice, ni haré, pregunta alguna.

En lo que a mí respecta, preferí acoplarme a los colores de los blasones de la Dama del Fuego. Opté por una vestimenta oscura con detalles rojos, el resto en mí permanecería igual. Mismos músculos, misma sonrisa aviesa, y mismos ojos ámbar a los cuales había entrenado para convencer que era un buen joven.

— Un gusto, — murmuré por lo bajo, como si entre el bullicio del pueblo estos criminales pudieran oírnos. — Izuna Saburô, a su servicio. — me presenté, escondido con ellos bajo unos árboles.  


Misión - Líneas:

Misión: 
Misión de rango C: Shoot'em down!
Lugar de la misión: País del Fuego
Tipo de misión: Misiones varias
Descripción de la misión: Una banda de criminales, forajidos del País del Sonido, ha invadido un pequeño poblado a las afueras del territorio de Kakkinoaru'en, han saqueado, destruido y arrebatado toda dignidad del lugar. La Dama del Fuego, molesta por la insolencia de los bandidos, ha enviado a guerreros para destronarlos de su confianza. 
Su deber es asesinar a la mayoría de estos hombres, pero tomar a uno vivo y socavar toda la información posible de él. 
{ Se tratarán de 8 hombres, fornidos, pero sin capacidades para ninjutsu, sólo conocimientos básicos de kenjutsu y taijutsu. Su líder se tratará de un flacucho con facilidades para genjutsus }
Finalmente, comprenderán, tras inquirir en las razones para el saqueo, que éstos hombres fueron contratados por el feudo de Fenikkusu. Qué deberán hacer luego... queda en manos de las decisiones de la Dama de Fuego. 

Recompensa de la misión: 1000 Ryus.
Extensión mínima de la misión: 70 líneas.



Líneas: 43/70
Apariencia:

Izuna Saburô
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Yashiro el Miér Nov 05, 2014 5:30 am

El día transcurría de una manera lenta. El sol es su eje más alto alumbrando el glorioso País del Fuego. Una chica de orbes purpuras se encontraba escondida entre un oscuro callejón cerca de las viviendas de aquel poblado. A penas y había logrado enviar una carta a la deslumbrante Dama de Fuego; esperaba por medio de una solicitud escrita al papel lograr el ingreso al ejercito de la misma, sin embargo la carta no había tenido respuesta en más de cinco días. La parte más frágil y delicada de aquella dama dejaron escapar una lágrima que resbalo por su mejilla, hasta perderse en el largo camino hacia sus senos. La peli-castaña se encontraba sentada en una esquina del sucio y frio callejón, sin capacidad de raciocinio lo que le impedía pensar con claridad, y claro le dejaba mostrar su lado más débil… Y así se mantuvo por horas.

Ahora estaba totalmente sola… en un país que no era el suyo natal y no poseía ni un Ryuos consigo. ¡¿Qué haría?! Y así la chica se dio cuenta de que, sin un trabajo, y sin hacer misiones, no era nadie. Maldijo por lo bajo, nadie en aquel maldito pueblo daría nada por ella, pero tampoco quería dejarle. La chica suspiro, pues sabía que tendría que esforzarse al máximo. Aquella tarde había sido la más lenta y terrible que Akemi había pasado en toda su vida. Había comprendido que el tiempo era completamente relativo. Tres horas podían ser un segundo para alguien que necesitaba esperar, pero, un segundo podían ser tres horas si lo que querías era progresar. Pero toda esa experiencia serviría para la formación del carácter de aquella Kunoichi, esta había entendido una cosa: El mundo no estaba hecho para una jovencita solitaria y sin dinero. Por lo que pronto habría que mover algunas cartas para cambiar su situación. Akemi no podía evitar sentir aquella sensación de abandono, aunque aquello era lo menos destacable, pues su mente era invadida por la envidia. Esta dama envidiaba a todos aquellos que podían disfrutar tranquilamente de un hogar, tenían el confort de sus camas y claro… el calor de una familia bajo el mismo techo. Y así… otra persona había irrumpido en el callejón y llevaba rato observando a la Kunoichi.

Akemi se había tardado algunos segundos en notar la presencia de otra persona. No fue hasta que sus purpuras orbes se clavaron ante aquel hombre con el rostro lleno de cicatrices aunque sin llegar al punto de ser grotesco. El mismo estiraba su mano derecha, intentando hacerle entrega de una carta a aquella kunoichi. Akemi Nakumura, tu solicitud ha sido aceptada por nuestra Dama de Fuego. — La chica no pudo evitar enaltecerse tras tal noticia, por lo que velozmente se puso de pie y tomo la misma abriéndola como si se tratase de un regalo de la vida. Mientras la chica leía lo escrito en esta carta, aquel hombre había realizado un veloz movimiento para desaparecer de escena. — Pero… — Alzo su cara para notar que aquel hombre ya no estaba. El contenido de la carta hablaba acerca de una misión asignada a la chica junto con otras personas. La suerte parecía sonreírle esta ocasión. Miraba al cielo… despojada de todo pensamiento negativo y lista para su primer encargo como Shinobi del País del Fuego. No tardo en decidir marcar paso hacia las costas del País del Fuego; lugar donde se llevaría a cabo su primera misión.

Fue abriéndose paso por el camino tras enormes saltos, hasta llegar a las afueras de otro pequeño poblado en un par de horas. Lucia como el primer pueblo, a diferencia de que en este se originaban destrozos a causa de una banda delictiva. Akemi llego hasta una zona boscosa, hasta notar un árbol de unos dos metros, donde se encontraban tres personas reunidas. Se trataba de sus compañeros y a saber cuánto tenían que la estaban esperando. Dio un último y potente salto para quedar parada de golpe junto al lado de uno de aquellos hombres, precisamente de uno de cabellera oscura y corta con orbes esmeraldas aunque el mismo tenía unas vendas en la cabeza. — Akemi Nakumura, disculpen la tardanza. — Su mirada se paseo entre los demás presentes, analizándolos a todos y cada uno. Acomodo levemente su vestido rojo, parecía sacudirle el polvo cuando en realidad solo servía para estudiar a aquellos hombres. Era la única mujer en el grupo, parecía una especie de mal broma. Sin embargo, aquello no era más que otra motivación para ser más fuerte que todos estos juntos. — ¿Porque todos visten de negro? — No pudo evitar preguntarse así misma viendo a los otros dos hombres vestidos de negro, aunque el de ojos ámbar se diferenciaba por algunos detalles rojizos. Akemi de igual manera se arreglo sus delicados guantes para luego guardar silencio y esperar quien tomaría la iniciativa de liderar aquella tropa; después de todo sería su primera vez trabajando en equipo.
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Uesagi Toshiro el Miér Nov 05, 2014 6:47 pm

Asentí ante las palabras de todos los llegados, seguramente eran ninjas habiles o por lo menos eso parecía, sin embargo no podía juzgarlos por sus apariencias había que ver que tal eran en en el campo de batalla, asentí ante sus palabras, era momento de comenzar o por lo menos de enunciar el plan a seguir, no se había marcado un líder hasta ahora, pero tal ves en este caso no sería necesario ya que tratábamos bandidos, no teníamos que tomarlos a la ligera ya que si las fuerzas de inteligencia del feudo determinó que estos tenían conocimiento de kenjutsu y taijutsu seguramente estos sabían mas que lanzar cortes al azar y patear como niñas enojadas. Bien, mi nombre es Uesagi Toshiro y estoy vestido así solamente por que era lo que tenía puesto cuando la misión me fue entregada.- Contesté a lo que la chica roja había preguntado sobre el por que estabamos vestidos de negro, tal ves ella quería llamar la atención de todos nuestros enemigos para perder nuestro elemento sorpresa o muy probablemente estaba tratando de simular ser una manzana gigante que colgaba de este árbol. Yo soy un usuario del raiton, también un manipulador de marionetas ninja, pero como ven estoy aquí con las manos desnudas, no tengo ninguna marioneta ensima ni tampoco armas arrojadizas, por lo que pensé que yo podría actuar como un sueñuelo para llamar la atención de quienes estaban produciendo los disturbios de donde provienen los gritos, así ustedes podrían aniquilar a nuestros objetivos desde las sombras de manera rápida y limpia, a lo mejor así no nos podríamos librar de todos ellos por que es mu probable que no todos ellos estén en este momento actuando, sin embargo nos sacaríamos de algunos de manera efectiva y rápida.- hablaba desde mi posición con un tono de voz bajo y tranquilo, mis ojos negros recorrían cada uno de los rostros de los presentes, tal vez tendrían algo en contra de mi plan, por lo que estaba abierto a escuchar sus ideas antes de avanzar. En este momento el tiempo era oro, si bien no me importaban en absoluto la vida de los civiles el actuar rápido haría que se pierdan menos de ellas, lo que mejoraría la visión del feudo sobre nuestras personas.
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Bijomaru el Miér Nov 05, 2014 8:07 pm

Aquel muchacho no había esbozado gesto ni palabra alguna a la llegado de Bijomaru, por su parte, el Orochi decidió quedarse callado también, tal vez su compañero se encontraba concentrado por demás o quien sabe, tal vez era mudo, pronto acudió al lugar el siguiente de los integrantes del equipo, parecía un sujeto agradable para los ojos del gennin, se había presentado con cortesía, Izuna Saburô era su nombre ... - Este tipo, no me parece haberlo visto nunca antes - ... Pensó por un momento, para luego responder ...- Eh, yo soy Bijomaru, un gusto - ... Decía a la vez que levantaba su mano derecha en gesto de saludo e intentaba poner su cara mas amigable, olvidando por completo el aspecto de una persona con la cara vendada, sin dudas no era un tema que tocaría por el momento . Tan solo faltaba un miembro mas del grupo, el pelinegro se encontraba expectante a su llegada, no podía evitar oír el griterío proveniente del poblado en asalto, debía suprimir sus ansías por avanzar aquellos pocos metros y saltar al ataque de los bandidos .

Tras unos minutos de espera, algo alarmo a Bijomaru, fue un instante pero aun así sus pelos se pusieron de punta al encontrarlo desprevenido al momento de la llegada del último integrante, este se había echo presente tras un salto, para el cual eligió como destino prácticamente la misma porción de suelo que él, pensó en un primer momento de que se trataba de un ataque, la aparición de un enemigo, pero al instante evidenció que aquella persona, era una joven que pronto se presento como  Akemi Nakumura, su compañera, y con eso, el equipo estaba completo, ya podían dar comienzo al verdadero trabajo ... - De negro, supongo para intentar ser algo discretos - ... intentaba sonar amigable reprimiendo su tono irónico, o al menos intentándolo .

Allí estaba Bijomaru, aguardando a quien quisiera tomar la iniciativa, sin dudas sus dotes de liderazgo no eran las mejores, ni siquiera tenía experiencia trabajando con otros gennins . Tomando la iniciativa y cortando el silencio impuesto, uno de los shinobis se presento como Uesagi Toshiro, sin darse un instante para el respiro, se dispuso a explicar sus habilidades aparte de una sencilla estrategia, no parecía ser nada muy elaborado, ni tampoco nada descabellado, para la situación dada, lo mejor sería trabajar rápido, por lo que el Orochi decidió no dar a conocer sus dudas ni tampoco sus ideas, creyó que lo mejor sería asentir con su cabeza y esperar a la respuesta de los demás, tal vez alguien tenía un mejor plan y lo escucharía, o si todos se ponían de acuerdo con la estrategia planteada, lanzarse al ataque de una vez por todas .
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Izuna Saburô el Miér Nov 05, 2014 9:58 pm


La cuestión es que, mientras estábamos allí reunidos en asamblea arbórea una jovencita cayó a la fiesta, engalanada con las mejores prendas que pudo arrebatar de su vestuario  - o eso parecía. Llamaba la atención, notoriamente, y no escatimó comentarios sobre los gustos de vestimenta del resto del equipo. — Eh yo, esto… — titubeé, intentando con la vergüenza mostrar alguna tersa característica de un niño — yo pensé que era moda aquí y no he querido desencajar. Aparte, así se viste un ninja, ¿no? agregué por lo bajo, preguntándole a mis camaradas de negro por algo de aprobación a mi infantil comentario.
Oh bien, en tanto menos lo esperábamos, uno de ellos comenzó a explicarnos sus estrategias para la misión. Narró su plan de acción y explicó sus capacidades mientras yo aprovechaba la brecha de tiempo para zamparme sin escrúpulo el agua de mi cantimplora directo a mi ansiosa garganta. Bien, el joven se había postulado automáticamente como líder al ser el que más había abierto la boca hasta el momento. Como ley natural, lo consagré como tal en mis adentros, y haría lo que él dijera hasta que me parezca una mala idea. Aunque, como dicta mi instinto, no podía quedarme rezagado en la retaguardia y probablemente arruinara su imagen de líder al tomar la iniciativa segundos más tarde.

— Soy bastante liviano de pies — mentí, atrozmente —, puedo encargarme de los distraídos por ti, desde las sombras. — le comenté. Bien podía hacerlo, pero no porque alguna característica física en mi me lo permitiera, sino por un par de trucos que poseía bajo las mangas. Las mangas, los pantalones, todo. Yo era el truco. Pero no es algo que podamos comentarles, ¿eh, Saburo?

— Podríamos aproximarnos como tú dices, tú les llamas la atención, nosotros los atacamos por la espalda. Según el reporte, no parecen ser personas muy inteligentes, sólo fuertes frontalmente. Son un total de ocho, cada uno debería ser capaz de cargarse a 2, sin embargo, si Toshiro-san se ocupa de distraerlos, suman dos más para dos de nosotros. — o algo así, yo no sé mucho de matemáticas. — Aunque me parecería más sabio o más… audaz, enviar a algo que realmente les atrajera la atención. — murmuré, enviando la más pérfida de las miradas hacia la deliciosa figura de la joven que nos acompañaba. Yo gusto para damas a ésta edad no tenía, pero conocía los vicios de los mayores. Era una buena idea… a menos que alguno de mis compañeros se le diera por travestirse o algo. Lo cual sería aún más interesante. Pero ante el estado de los hechos, no lucía como si fueran a arriesgar la dama del tablero por una excusa tan tonta.
— No sé qué les parecerá, en todo caso, comencemos de una vez aprovechando que de por sí ya se encuentran ocupados. Busquemos sus ubicaciones y coloquémonos donde no nos encuentren a simple vista. — vamos, que seamos ninjas, eso. ¿Por qué estoy hablando tanto? Ah, puede ser para sonar más confiable, sí, sí, confiable. Nadie desconfía de un verborrágico, ¿no? Simula a que ya han dicho todo, y no queda nada dentro para comentar. ¿O puede eso ser una mera banalidad, una confusión común? Será para analizarlo otro día.

Asentí entonces, como si estuviera preparado para iniciar la misión, y me dirigí a la base del árbol, para escabullirme entre malezas y acabar por encontrarme con el muro trasero de una casa. Del otro lado de la edificación se oían claramente los gritos de una mujer, y las risas de un hombre. En ése entonces, yo era visible para mi grupo de compañeros, e hice una señal a ellos con la mirada, indicándoles seguir el plan. Pero no sería visto por mucho más tiempo. Ellos, si querían entrar en acción, deberían dispersarse por el panorama, como yo, y ocupar diversas posiciones. Posiciones desde las cuales no me verían tramar sellos ni convertirme en un charco – cosa que enervaría a cualquiera.  

Spoiler:

* Nota: me di cuenta que Akemi dice lo de la ropa pensándolo, pero para no dejar descolgados los comentarios de los otros, hice como si realmente lo hubiera dicho xD

Técnica: Suika no jutsu (Jutsu de Hidratación)

Líneas: 86/70

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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Yashiro el Jue Nov 06, 2014 7:56 am

Su pensamiento parecía haberse generado fuera de su mente, Akemi había abierto la boca y sin pensarlo su comentario acerca de la vestimenta de sus compañeros, fue escuchado por los mismos. Se había tornado un momento incomodo, aunque no dejaba de ser gracioso al menos para aquella chica, quizás le catalogarían como irónica o solo otra más que deseaba llamar la atención. La chica no pudo evitar sonreír al escuchar el comentario amigable de quien tenía la cabeza vendada, a pesar de caer a su lado no había aun escuchado su nombre, quizás porque su presentación fue incluso antes de su llegada… Después de todo era la última en hacer su acto de presencia, y los bandidos por su parte continuaban con su asalto. Sus otros compañeros Uesagi y el de ojos ámbar, parecían excusarse acerca de su apariencia, siendo el segundo más infantil y gracioso que el primero. Akemi estaba por soltar una leve carcajada, hasta que recordó que apenas eran recién conocidos, debía de mantenerse fría y escéptica… Aun no debía mostrar su lado débil si quería dar una buena impresión ante los caballeros.

Se mantuvo en silencio, tan solo cruzando sus brazos y estudiando a los presentes. Era conocida por ser una gran estratega, y claro solucionadora de problemas que ni siquiera existen. El primer hombre, quien estaba sobre la rama del árbol explicaba sus habilidades y una especie de estrategia. ¿Ingenuo, no es así? Revelar información acerca de sus habilidades a desconocidos, sin saber que se trataban de enemigos. Para Akemi su lado más sádico y cruel le hizo confiarse, y creer que aquel primer sujeto no sería una amenaza en un futuro… Aunque como siempre, era algo incierto. Hasta un simple peón podía realizar una táctica digna de un rey. Entrecruzo sus brazos, para prestar correcta atención a las palabras de aquel chico, después de todo era una excelente escucha. Su plan a pesar de ser simple, no dejaba de estar correctamente elaborado.

Aquellos purpuras orbes entonces se clavaron sobre aquel chico albino. Era quien secundaba lo dicho por Uesagi, además de que era un poco más locuaz que los demás. Parecía que no quedaba dentro de sí por decir, pero… algo ocultaba o así lo deliberaba la joven Orochi. Akemi se consideraba a sí misma como la combinación mas fatal de todas; aparentaba ser buena de una manera exacta, todo para no levantar sospechas y no revelar aquella vil criatura que era en realidad. Su suposición era entonces, de que aquel hombre no era más que otra vil criatura al igual que ella, quizás solo veía cosas donde no las había… pero sabía que debía de andar con cuidado. Había perdido la cabeza, solo se centraba en su análisis acerca de aquel hombre, ignorando por completo sus palabras hasta que menciono las que hicieron asombrar e incomodar un poco a Akemi:

 — Aunque me parecería más sabio o más… audaz, enviar a algo que realmente les atrajera la atención. — No hacía falta ser la persona más inteligente del mundo para saber a qué se refería, quería que la única dama presente fuese el señuelo… Y ¿Por qué no? Quizás no era del gusto de todo el mundo, pero estaba claro que aquella jovencita con pronunciadas curvas desviaría la mirada de los criminales sobre ella. Iba a refutar, pero estaba en todas las de perder si decidía atacar desde las sombras como sus otros compañeros, pues carecía de armamentos ninjas para hacer gala de sus habilidades en el Kenjutsu. Se mantuvo analizando la situación, si iba a ser el señuelo debía de ir con cuidado, y no levantar sospechas. Tan solo asintió con su cabeza a las últimas palabras del albino, esperando que todos entendiesen que ella sería el señuelo y no Uesagi. Visualizo como aquel caballero de albina cabellera se fue entre las malezas hasta encontrarse con el muro trasero de una casa. Akemi espero a que sus otros compañeros tomasen posiciones, para luego ella realizar una serie de sellos muy corta.

Llevo a cabo una de las técnicas más básicas en el mundo shinobi; un Henge. Sin embargo lo único de su apariencia que cambio fueron sus ropajes y cabellera. Utilizaba entonces un vestido color ocre, con una apariencia algo desgastada y ruido por el paso del tiempo. Mientras que su cabello estaba más descuidado, seco y las puntas con libertad de expresión. Así entonces, Akemi espero alguna señal para presentarse ante los criminales, aunque los nervios parecían que iban a traicionarle, pues la presión de trabajar en equipo recién transitaba por su mente. Si era descubierta, la misión sería un completo fracaso y toda la responsabilidad recaería sobre ella. Todos sabemos que a la Dama del Fuego no le gustaría que aquello fuese una misión fallida, y no fue hasta que nuevamente una dama del poblado grito que Akemi decidió intervenir. Aprovecho el quilombo en el poblado para entrar en este por entre la zona boscosa.

Salió de entre uno de los callejones para encontrarse con la calle principal de aquel pequeño pueblo. No tenía contacto visual con sus compañeros o al menos así lo creía ella. Era la hora entonces de dejar emerger aquel lado sádico de la chica. Su lengua se paseo entre sus tiernos y pálidos labios un par de veces, mientras recopilaba partículas volátiles de aquellos criminales. En diez metros a su redonda logro sentir como algunas personas permanecían ocultas entre sus viviendas, pero lo más importante como otras parecía estar reunidas un poco más hacia el oeste. Se dirigió un poco más hacia aquel lugar, quedando escondida al lateral de una casa, para ver a un fornido hombre saliendo de una vivienda, dentro una mujer partía en llanto pues aquel hombre estaba saqueando lo último de harina que esta tenia. La desesperada madre, necesitaba de aquella harina para alimentar a sus hijos, por lo que se dejo llevar por un impulso y arremetió contra aquel hombre. Termino claro, solo abrazando su enorme y musculosa pierna derecha. Aquel bandido se encontraba cargando con un par de enormes sacos de harina, por lo que basto con agitar fuertemente su pierna para patear a aquella mujer unos cuantos metros hacia atrás.  

— Maldita insolente, no vuelvas a tocarme…   Musito de manera sanguinaria aquel hombre, mientras sus ojos llenos de odio se clavaban sobre la misma. Cuando nuevamente se dio vuelta, y pretendía continuar con su camino. En todo su frente estaba Akemi, vestida como otra aldeana más.  — ¡Pero que tenemos aquí! — Su sonrisa era sádica, sus pensamientos no eran los más puros, todo esto mientras desnudaba el cuerpo de la joven con cada segundo que le miraba. — ¡He encontrado una niña buena! — Grito con todas sus fuerzas aquel fornido hombre, haciendo que otros tres salieran de diferentes lugares y rodeasen a aquella chica. Dos de ellos cargaban consigo una simple Katana, mientras que tanto el que cargaba los sacos de harina como el otro, parecían ser excelentes luchadores cuerpo a cuerpo. Si sus compañeros no hacían algo, pronto estaría en grandes aprietos. Lo curioso es que aquellos parecían ser los únicos bandidos presentes, dejando a otros cuatro aun por eliminar. Akemi se mantuvo estática, parecía más una espantapájaros allí parada sin hacer nada, mientras que aquellos cuatro hombres no hacían más que marcar lentos aunque sigilosos pasos hacia la misma. La idea de aquellos vándalos seria capturarle y jugar un poco con su cuerpo, mientras que el de la kunoichi era el de obtener una de aquellas Katana y claro… La ayuda de sus ahora compañeros.  


Tecnicas/Habilidades Utilizadas::

Captación de partículas: (Habilidad Pasiva)
Los Orochi, al igual que las serpientes, pueden captar partículas volátiles con su lengua para rastrear a alguien. De éste modo son capaces de percibir rastros que escapan a las capacidades olfativas de un Inuzuka o, inclusive, a los ojos de un Hyuga o un Uchica. Su capacidad para seguir el rastro de una persona es tal que pueden mantener la pista sobre su objetivo durante varios días hasta perderles el rastro. Sin embargo deben tener cuidado con esto, pues debido a su alta sensibilidad a las partículas son muy susceptibles a los sabores fuertes y, por ejemplo, un Inuzuka podría sobrecargar éste sexto sentido con su "Marca Dinámica" ya que las partículas de dicha técnica serían lo bastante fuertes como para nublar el ya mencionado sentido.
Genin: Pueden captar partículas a 10 metros a su alrededor. Son incapaces de aislar unas de otras -para rastrear a más de una persona a la vez, por ejemplo- y sólo pueden seguir rastros frescos.

Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.
Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Detallito::
Disculpen, no sabia como llamar la atencion de los criminales asi que solo me plante pokerface frente a ellos xD Ah y como sin querer se confundieron acerca del comentario la ropa, hice como si realmente lo hubiese dicho pero sin que Akemi lo notase. Igual continuemos que el tema esta bueno *-*
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Uesagi Toshiro el Jue Nov 06, 2014 11:16 pm

No me gustó en absoluto el echo de que tengamos que depender de ella, si bien era lógico que se le acercarían mas que a mi ya que era un tanto " comercial ", aún no la conocía y si llegaba a morir podría correr riesgo la misión, suspiré sin llevar la contraría ya que todos comenzaron con el plan planteado, no me quedaba mas remedio que seguirlos y procurar que no le pasara nada a Akemi, mantendría una distancia de aproximadamente 10 metros para estar en una posición en la cual estaba seguro que podría reaccionar a tiempo. Bajé al suelo y con rapidez corrí los pocos metros que nos quedaban desde nuestra posición al poblado, impulzandome con la fuerza de mis piernas salté al primer tejado cómodo que vi, nuestro señuelo generó un disfraz para mi inteligente, le daba una pinta un tanto mas desprotegida e instantáneamente como si Izuna hubiera visto el futuro este surtió efecto atrayendo a tres de los que parecían ser nuestros objetivos, podían no serlo pero eso no importaba mucho ahora, seguramente el matarlos generaría mas tranquilidad en el lugar. Uno de los maleantes, un hombre muy fornido cargaba dos costales de harina sobre sus brazos, mientras se podían escuchar las peticiones desesperadas de una mujer que esperaba que se los devolvieran, Akemi atrajo la atención de este y de sus compañeros lo cuales llevaban katanas en sus manos, merecían morir, únicamente los shinobis de kikkaru'en podían cargar armas de esas características en estos territorios y quienes rompían nuestras reglas solo tenían un destino.
Con los ojos de los tres hombres clavados en el cuerpo de Akemi sería por de mas fácil el matarlos, ya que podríamos posicionarnos casi como queríamos ocultando nuestras presencias ... No tenía manera alguna de matarlos a distancia, por esa razón había pedido ser el señuelo, así que tendría que saltar al medio de la acción, así los tomaría por sorpresa generando alguna turbulencia en su accionar. En el techo me erguí, estaba a las espaldas del hombre de los costales de harina y sus compañeros, seguramente las ondas generadas por el viento en mi cabello llamarían la atención de Akemi y tal ves mi sombra reflejada en el suelo la de nuestros enemigos, con un salto me colgué de la espalda del hombre que aún cargaba los costales y con un rápido movimiento de mis manos rompí su cuello girando su cabeza 360 grados, instantáneamente este calló al suelo sin poder siquiera reaccionar, separando mis piernas para que mis pies queden en el suelo rodeando el caliente cadáver me quedé expectante a lo que harían mis compañeros, los hombres de las katanas estaban a mi lado por su puesto dispuestos a matarme, lo que a mi entender no era mas que una brecha para que Bijoumaru e Izuna atacaran desde algún ángulo seguro, de todas formas no bajaría mi guardia, tendría que ser capaz de esquivar en el caso de que alguno de estos dos titubeara o tenga algún tipo de dificultad.
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Bijomaru el Vie Nov 07, 2014 1:03 am

Indeciso parecía el grupo ante la estrategia planteada por Toshiro, en cambio Bijomaru solo tenía ganas de terminar la charla y lanzarse en contra de aquellos desacatados, pronto el otro hombre dio a conocer una nueva idea, según él, sería mucho mas efectivo enviar a la muchacha para captar la atención de los bandidos y así atacarlos por la espalda . No cabía duda alguna de que una kunoichi atraería mas a aquellos tipos que un sujeto vestido de negro, por lo cual se entendió entre el grupo que aquello sería lo que harían . El que poseía los ropajes en detalles al rojo fue el primero en abandonar el escondite del grupo, avanzo aquellos pocos metros hasta alcanzar una de las paredes de una casa cercana, completamente a la vista del resto del equipo shinobi, Bijomaru por su parte hizo lo mismo, pero se dirigió hacía otra posición, rodeando el pueblo sin salir de la linea de arboles, eligió esconderse tras la pared lateral de un establecimiento que limitaba contra el exterior de la aldea, buscando así ocultarse de la vista de los extraños pero dejándose ver por sus compañeros . Así pudo notar la señal de Izuna, mediante aquel gesto daba por entendido que los gennins debían desplegarse, pronto la joven avanzo, ahora con un atuendo distinto, ocultando su identidad de kunoichi del feudo pero dejando ver una nueva y aparente vulnerabilidad, intentando de aquella forma captar la atención de un tipo, aquel sujeto cargaba unos bolsones, seguramente contenían algún tipo de alimento pues una señora rogaba y luchaba contra él para recuperarlos, inútil fue su intento, el bandido era robusto y muy fuerte, tras una leve patada se la quitó de encima, en ese momento fue cuando Akemi gano el primer punto de nuestra misión, logro engañar al individuo, es mas, producto de la actuación, aquel hombre tan grotesco había llamado tras algunos jocosos dichos a tres de sus compañeros, sus ojos y sus bocas se llenaban de perversidad ante la presencia de la gennin ... - Repugnante - ... Bijomaru se encontraba inquieto, no podía esperar mas, necesitaba lanzarse al ataque, aun así, sabía muy bien que debía esperar el momento preciso o pondría en peligro la misión . En cierto momento apareció Toshiro, salto sobre los hombros del tipo mas grande, el que cargaba los costales, mediante un rápido y ligero movimiento quebró limpiamente el cuello del sujeto, su vida se esfumo en aquel segundo, cayo en seco al suelo, era el momento de actuar, el joven Orochi observo a los restantes, quedaban tres tipos, y dos de ellos cargaban con katanas, en ese momento como un instinto innato busco a su dorsal la empuñadura de su arma, y ella no estaba, recordó mediante lamentos que tras salir de la academia había perdido posesión de su espada hasta conseguir una nueva ... - Bueno, creo que será un poco mas complicado - ... Tras dar un rápido rodeo al establecimiento con el cual estaba cubriéndose, alcanzó un callejon del mismo, la salida de este daba justo de frente contra el escenario de la batalla, la espalda de los bandidos se encontraba tan cerca que tras algunos pasos uno podría atacarle fácilmente .

- Bunshin Hebi no jutsu - ... Tras una pequeña cortina de humo la cual fue cubierta por algunas cajas de almacen apareció una replica de la persona de Bijomaru, un clon, a la señal del gennin el bunshin avanzó corriendo para interceptar a uno de los bandidos, el cual llevaba una katana entre sus manos, creyó conveniente hacerse cargo de uno de ellos al conocer la mayoría de las artes del kenjutsu . El falso gennin fue demasiado evidente, el sujeto oyó sus rápidos pasos y giro su cuerpo a la vez que abanicaba su espada para dar contra el mismo ... - Yo me encargo de este - ... Decía el espadachín con una voz aguda y maltratada por el alcohol, confiado se encontraba al enfrentar al gennin, aunque no tenía idea de que en realidad se trataba de un clon, este último salto al ultimo momento buscando sorprender a su contrincante y atacarlo a mano limpia de forma descendente, fácil de responder para alguien que llevaba una espada en la mano, tan solo tuvo que interponer el acero entre él y sus puños desnudos, al chocar ambas superficies, el bunshin se deshizo y en su lugar aparecieron decenas de pequeñas serpientes las cuales se lanzaron al cuerpo del bandido, estas era inofensivas, pero el susto y la sorpresa del tipo fueron suficientes como para que el verdadero Bijomaru avanzara a toda velocidad, utilizo aquella técnica que mediante una increíble manipulación de chakra y su cambio de forma hacía el raiton lograba una incontable cantidad de pequeñas vibraciones capaces de atravesar hasta el material mas duro, además mediante la misma técnica se ganaba una tremenda velocidad, y sumandole una distracción se volvió imposible de esquivar ... - CHIDORI - ... El ruido generado por el jutsu fue insoportable, pero en un segundo había acabado, la avanzada de Bijomaru había sido tan veloz que en un instante se encontraba cargando sobre su mano derecha el cuerpo ensangrentado del bandido, las serpientes caían secas al suelo producto del daño colateral de la electricidad, ahora se encontraba indefenso al ataque de los dos restantes por lo cual la aparición de sus compañeros era requerida con urgencia .

Técnicas utilizadas :
Bunshin Hebi no jutsu (Jutsu: Clon de Serpiente):
Luego de una serie de sellos de manos, el usuario crea un clon que será exactamente igual a si mismo. Sin embargo, este clon será formado enteramente por serpientes, por lo que al recibir un golpe, el mismo se dividirá en decenas de serpientes no venenosas y de poco tamaño.

Chidori (千鳥, Millar de Pájaros): Tras una cadena de sellos el usuario acumula chakra eléctrico en una de sus manos para, posteriormente, lanzarse a por el oponente con la intención de atravesarlo. Ésta técnica tiene grandes ventajas tales como la velocidad y la fuerza de impacto, que le pueden permitir atravesar un torso humano sin problemas. Sin embargo la propia velocidad que se adquiere cuando se intenta impactar con la misma la vuelven difícil de manejar, tanto que el usuario no puede variar su rumbo una vez que ha empezado a correr con el Chidori en una mano. El uso de ésta técnica conlleva un gran desgaste físico y energético, por lo que se limita a una vez al día para los gennin; dos veces al día para los Chūnin; y tres veces al día para los Jōnin y los Sannin.

Para Akemi :
e.e la confusión fue tuya, utilizaste los mismos colores para hablar y pensar ... Ahora te vas e.e
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Izuna Saburô el Vie Nov 07, 2014 6:41 pm


Ya todo se había puesto en marcha. La obediente damisela entendió a la perfección mi pérfida propuesta, y agradecí no encontrarme con temperamentales mujeres desde ya en mi primera misión para éste país. Me gustaba pensar qué hubiera dicho la pelirroja de dulces pecas si le hubiera pedido hacer tal cosa… ¡JA JA JA! Olvídate de tu cabeza y tu discreción, Saburô. Pero para nuestra gracia, teníamos una sabia compañera, comprensiva y práctica. Para no atraer una atención que no necesitábamos, se transformó a los ropajes típicos de aquella aldea. Quise pensar si se sentiría algo molesta por tener que abandonar el lujo de sus vestimentas por algo tan humilde, pero… un ninja no puede andarse con lujos, o eso es lo que dicen,  ¿no, Saburô? Ella siempre olía a un poco de tabaco y sus prendías hedían a alcohol, su traje ya se veía ultrajado por el inglorioso polvo de nuestra aldea, pero nunca había dejado de infundir en mí un profundo respeto.

En resumen, el señuelo fue efectivo. La candidez en la piel de la joven atrajo los viles ojos de los bandidos, y en ése preciso momento aproveché la distracción para inmiscuirme en el asunto. En tanto estuviera fuera de la vista de mis compañeros, mi cuerpo se desharía en agua y se deslizó suavemente entre grietas, entre el polvo, discretamente… hasta sus espaldas. No se me daban, por el momento, los combates exactamente frontales. Lo mío era el engaño, la sorpresa… ¡Qué poco honor puedo encontrar en mí mismo! Pero en fin, si pagaba el pan, si aseguraba mi supervivencia en aquel feudo, que así lo sea.

Tomé dos kunais que portaba en el bolso, que fueron tomando forma a la par de mi cuerpo antes tornado agua, a la retaguardia inmediata de uno de los distraídos que había quedado rezagado del grupo. Reía tontamente, como si el botín que representaba el cuerpo de aquella joven no fuera para él, pero disfrutara que sus compañeros ultrajaran las virtudes de las jóvenes. Una vez su risa calló, fui a callar su júbilo por siempre. Me deslicé como una sombra por su espalda, me alcé entre el polvo y empuñando ambas kunais, las dejé correr por su cuello… y me deshice al instante.

La sucia sangre del infame corrió, como yo, por el suelo. Dos charcos bastante… ¿disimulados? Capaz era medio tonto que hubiera un charco de agua por ahí después de tanto destrozo… no sé si vi uno por la vuelta… ¿habrá sido suficientemente discreto… dígase, ninja? ¡Bah! Nadie pareció inmutarse, pero de lo que sí se percataron fue del ataque de mis compañeros. Yo, blandiendo la virtud de un renombrado shinobi hice las paces con la oscuridad, me arrastré hacia mi enemigo para, en silencio, llevar la muerte hacia él pero… mis compañeros tenían métodos más entretenidos de acabar con la gente.

El joven que hacía despertar mis sospechas y enviaba un leve cosquilleo por mi espina… dígase, ¡aquel tétrico tipo que me daba escalofríos! Cuyo nombre obviamente no recuerdo. Bueno, ése, ése chico se lanzó desde el techo a la cabeza de uno de los bandidos y en un suave “crack” nos despedimos de un enemigo más. Salvaje, bastante, he de admitir. Aunque lo mío tampoco era muy elegante que digamos. Yo también quería tirármeles encima pero mis músculos dejaban qué desear. Me imaginaba en la misma situación que el chico, y pensé cómo me hubieran bamboleado por los aires… No, mejor vayamos acabando con ellos así como venimos.
Uno de los hombres acudió a la vana ayuda del cual yo había hecho caer, y en ése instante aproveché para darle mis cordiales saludos, directamente desde mi acuoso infierno.

— ¿Vienes seguido por aquí? — le sonreí, tomando forma desde mi pequeño charco de agua. Me lancé como una bala hacia él, empuñando con ambas manos una de las mismas kunais. Ésta llegó a su estómago, o por esos lares… el resultado fue igualmente bueno, sólo que éste se puso a retorcerse en el suelo gimiendo por ayuda.

— ¿Así gritaban ellos cuando los asesinaban? ¿Cuando las violaban brutalmente?— quise preguntar, para añadir a la sádica escena, mientras me arrastraba apenas tomando forma humana sobre él. — Dime, cuéntame, ¿tendrás tiempo? ¿Cómo rogaban por ayuda? — naturalmente el aburrido hombre no contestaba, se limitaba a llorisquear mientras sus ateridos ojos pardos se clavaban en los míos. Yo me daba tiempo con estas estupideces mientras los buenos hombres de mi equipo derribaban efectivamente otros bandidos. Eh, pero sino no tendré historias que contarles a mis nietos.

— Contéstame, ¡vamos!— clamé, hundiendo un poco más  el dedo en la llaga. Pero el hombre insistía en sostenerse las entrañas para que éstas quedaran donde estaban. Su traje se volvía más oscuro con la sangre aflorando por la herida, y el pavor del hombre ya comenzaba a devorar mi diversión. — To hell with you! — clamé, imitando algunas palabras que le había oído decir al Gigante. Ah, y ahí lo que daría color a mi historia. Juro, aunque algunos no me creen, que para terminar con la vida de aquel maldito más rápido, serpenteé por su piel y mi boca se arrastró hacia su cuello, para desgarrarle carne con mis queridos dientes.
Escupí la carne que había podido quitar y fui a unirme a la escena con mis compañeros. No sé bien si habían visto algo, sólo puedo desear lo contario.

Si han de preguntar, no recuerdo bien por qué hice aquello. Sentía una rabia tan profunda en mi cuerpo por el honor de aquellas personas que éstos habían mancillado, que pensé que lo correcto para redimirlos sería destrozar con furia y dientes los cuerpos de estos bastardos. Que plazca a la vista era dudoso, pero al menos saciaba mis ansias por cobrar venganzas ajenas.

Ah, entonces oí algo que retumbó en mis oídos, destrozó mi tranquilidad. El chirrido de un millón de aves, un relampagueante ataque de las propias manos de mi bando. Por lo que a mi respectaba, ya había cumplido mi parte del trato. Quizá podría encargarme de alguno más, de los que seguramente se encontraban en el epicentro del caos que nuestra bella dama había provocado. Corrí materializado hacia ellos, para ver en qué podría ayudarlos.

Spoiler:
155/70

Nota: Disculpen por la demora y el post apresurado, pero me tengo que ir rajando a la facu jajaja nos vemos!
Nota2: por ahí la re pifié con los tiempos verbales, lo escupí así como vino a la mente jajajaja
Izuna Saburô
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Yashiro el Sáb Nov 08, 2014 6:29 pm

La vida era reflejada en el rostro desleal de aquella mujer. Su expresión era fría y seca, parecía carecer de emoción en ese instante mientras que su señuelo había sido todo un éxito. Su bien curvado cuerpo atrajo la vista de aquellos sádicos saqueadores, además se había reportado que más de una ocasión habían abusado de las chicas más jóvenes del pueblo. Era rodeada por cuatro de los ocho criminales en total, si los cálculos del albino no fallaban debían de exterminar dos cada uno, aunque habría uno de ellos que tendría que renunciar a una de sus víctimas, para poder sacarle información y otorgársela a la Dama de Fuego. Akemi había posado su vista sobre una de aquellas armas, esperando el momento indicado para tomar lugar.

En segundos aquel primer hombre, de cabellera oscura larga y vestimenta en su totalidad negra. Había aparecido por sobre uno de los tejados, lanzándose hacia la cabeza del primer criminal quien había llamado a los demás. Uno de los más fornidos y fuertes de aquellos hombres quizás de los especialistas en Taijutsu, el fuego de su vida había sido extinto con un fuerte y brusco movimiento de 360 grados en su cráneo, dejando un suave “crack” que pudo ser escuchado por los presentes. Akemi dibujo una sonrisa en su rostro, sonriendo inclusive ante tal embarazosa situación, quien no le conociera pensaría que disfrutaba del asesinar y hacer sufrir a sus contrincantes. Esperaba que sus compañeros no hubiesen notado su sádica sonrisa.

Ahora tan solo quedaban tres de aquellos bandidos, mas sin embargo, al ver caer a su compañero no retrocedieron. Al contrario parecieron haberse excitado aun más, la adrenalina y el miedo se fusionaban en un fuerte torrente de emociones, para impulsarles a tener que atacar. No obstante, de entre uno de los almacenes de aquel pueblo, había salido otro de los compañeros de Akemi. El más amigable de todos, o esa era la impresión que había dejado el valiente Bijomaru. Arremetió a gran velocidad contra uno de los bandidos armados, iba con sus manos desnudas… Hasta el más idiota sabía como acabaría aquella situación. Aquel especialista en el arte del espada, pudo oír sus pasos y basto con girar su cuerpo bruscamente acompañado por el abanico que había realizado con su espada. Vociferaba que se haría cargo de Bijomaru, su voz era aguda y claramente maltratada por el alcohol. Aquel criminal había cometido el mismo error que Akemi en ese instante; había subestimado a aquel hombre de la cabeza vendada. Al momento de interponer el filo del arma contra el cuerpo de aquel chico, que se encontraba por los aires esperando acertar un fuerte golpe ascendente… Este último se había esfumado dejando aparecer y caer sobre el criminal decenas de pequeñas serpientes. Una habilidad conocida por aquella kunoichi, ¿sería posible que fuese un miembro de su mismo clan? No debía de sacar conclusiones precipitadas, pero nunca había conocido a otro miembro Orochi que no fuese su fallecida madre, siempre alejada de todo contacto con los de su misma sangre por causas de la vida.

La joven Orochi había quedado sorprendida al notar las serpientes recorriendo el cuerpo del bandido, mientras que los otros dos también estudiaban la batalla, sacando algunas estrategias para encargarse luego de los tres Shinobis. Aquel bandido ladeo su rostro por unos instantes, para ver a las serpientes y sonreír de una manera sádica suponiendo que todo acabaría allí. Pero aquella distracción seria lo que acabaría con su muerte;  Bijomaru había ingeniado un excelente plan y utilizado un clon de serpientes para distraer a su contrincante, el verdadero ahora arremetía a gran velocidad haciendo uso de una técnica. Un fuerte chirrido similar al de un millón de aves retumbaba en los oídos de los más allegados. Parecía manipular el elemento rayo, pues tras arremeter contra su enemigo a gran velocidad e insertar el golpe… El impacto no solo le había asesinado en seco, sino que también había hecho que las serpientes que recorrían su cuerpo cayesen a causa del efecto colateral de la electricidad. ¿Había escuchado bien? ¿Chidori? Su mente grabo el nombre de aquella técnica, pues su velocidad y fuerza de ataque había hipnotizado aquellos ojos purpuras.

La Katana por su parte, había salido mandada por los aires… Era el verdadero objetivo de Akemi. Aquellos criminales por su parte, pensaban que aun se trataba de una simple aldeana pues no había cometido ningún movimiento que le delatase y su vestimenta continuaba pasando desapercibida. Mientras que la Katana caía a gran velocidad de por los aires, aquellos dos restantes bandidos pasaron de alto a la Kunoichi arremetiendo contra los demás presentes (Bijomaru, Uesagi). Uno de ellos se preparaba para realizar un corte vertical con su Katana, mientras que el otro atacaría con un combo de Taijutsu muy elaborado capaz de aturdir a quienes tuviesen poca resistencia. No habían terminado de repasar a la dama por más de un metro de distancia, habían dejado sus espaldas descubiertas al enemigo. Aunque matar a un contrincante por la espalda era de poco honor. Akemi alzo su mirada, calculo en cuestión de segundos y corrió entre ambos bandidos inclusive rebasándolos.

Se paro unos dos metros frente a ambos, y alzo su mano derecha como para que por arte de magia agarrase la Katana que estaba anteriormente por los aires, justo en su empuñadura. Ambos bandidos detuvieron su recorrido para quedarse estudiando a la chica ahora armada. Le habían ignorado, y ese sería su peor error. Basto con impregnar aquella Katana de Chakra. Ambos hombres creyeron que solo era casualidad de la vida que aquella dama empuñase un arma de manera tan correcta, consideraron que solo era otra distracción por lo que continuaron con sus estrategias previamente interrumpidas. En lo que emprendieron nuevamente aquella corrida, la Kunoichi realizo un corte horizontal que expulsaría desde el filo de aquella arma una potente medialuna formada de chakra. Su potencia era tal, que destrozaba todo a su paso… Y así lo hizo con el cuerpo de aquellos hombres, cortándoles a la mitad y dejando sus cuerpos inertes además de despedazados. El otro de sus compañeros quien parecía haberse perdido de la acción o así lo pensaban los demás… Sin tener en cuenta los terribles actos que el Albino había cometido, se acercaba a sus compañeros entre una corrida no muy veloz. La Kunoichi por su parte alzaba aquella arma, estudiándole y viendo si podría continuar usándola un poco más. — Parece que faltan cuatro bandidos mas… — Calculaba aquella chica, sin tener en cuenta que el albino previamente había acabado con otros dos bandidos, dejando entonces dos restantes. Entre ellos el líder especialista en Genjutsu.
Tecnica Utilizada::
Hagen: Engetsu (刃弦×偃月, Blade Chord: Cuarto Creciente).
Impregnando su arma de chakra, el usuario será capaz de expulsar desde el filo de la misma una medialuna formada de chakra en dirección a su oponente. Esta medialuna será capaz de recorrer un máximo de siete metros antes de desvanecerse, provocando destrozos a su paso. Mientras más cercano se encuentre el oponente del ejecutor, más daño recibirá por el corte.
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Uesagi Toshiro el Dom Nov 09, 2014 5:37 am

Todo pasó como se preveía, los bandidos caían uno a uno, no eran rivales para las fuerzas militares organizadas de los feudos, si fueran 100 caerían de la misma manera que estos 8, mis compañeros aniquilaron fríamente a sus objetivos, sin duda alguna en un puñado de acciones me demostraron que eran shinobis de temer, ya estábamos al borde de terminar con nuestra misión, solo nos quedaban dos de nuestros objetivos. Bien, yo me quedaré vigilando esta zona por si alguien vuelve, ustedes vallan a aniquilar al resto, no tienen por que ser mas difíciles que estos. Me senté en cuclillas entre los cadáveres a esperar no pensaba moverme de mi posición sin importar la opinión del resto, alguien tenía que vigilar esta zona y sin mis marionetas seguramente era lo mejor que podía hacer.

Off: Perdonen lo corto, pero ya cumplí las 70 líneas antes y me muero de sueño y no quería atrasar la misión por que el examen ya se viene xd.
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Bijomaru el Dom Nov 09, 2014 7:54 pm

La sangre aun caliente bañaba la mano derecha temblorosa del gennin, la garganta atascada buscaba expulsar aquel fluido que inundaba sus profundidades para darle lugar al tan necesario oxigeno, la vida se esfumaba en pocos segundos, ahora un peso muerto cargaba atascado sobre su brazo, y a su espalda, él sabía que tenía el peligro persistente de los dos restantes, pero pronto su titubeo fue aplacado, la seguridad del pasar asesino de la hoja de acero en manos de aquella señorita se llevaba de un instante para otro, la vida de ambos bandidos, limpios fueron los cortes, su compañera demostraba la tremenda habilidad que poseía para el manejo del kenjutsu, pues la técnica utilizada era familiar para los ojos del joven Orochi, aquel disfraz de joven indefensa había sido perfecto y era el contrapunto total de su verdadera identidad . El cuarto miembro del grupo se unía apresurado a la escena, había llegado tarde para el despliegue, donde habría estado, eso no importaba, después de todo la tarea aun no acababa . Difícilmente olvidaría aquel momento en el que había arrebatado la vida del bastardo, en su corta vida, nunca le había tocado experimentar la muerte tan de cerca, la frialdad con la que el silencio se adueñaba de los cuerpos tras aquella última exhalación de agonía, por poco y el pelinegro se perdía entre sus pensamientos — Parece que faltan cuatro bandidos mas… —  dijo la kunoichi que ahora cargaba entre sus manos una katana perfecta y sin profanaciones, su suave hoja no había tocado ni por un segundo la carne de sus contrincantes, tan solo basto con su suave pasar por el aire para acabar con ellos .

El joven de ropajes negros se asignaba una tarea de vigilancia a la vez que tomaba asiento sobre el suelo bañado en sangre - Como quieras, pero, donde estarán los demás, con tremendo alboroto debían de haber aparecido por su cuenta - Indeciso se encontraba el joven Orochi, pero buscando algo de independencia y autoridad no aguardo a la palabra de sus compañeros y decidió hacer su propio movimiento - Esta zona esta muy tranquila, deberíamos recorrer el resto, incluso tal vez el líder ya escapo, pero deberíamos asegurar la zona, tal vez nos encontremos con alguien que necesite ayuda, yo iré hacía aya - Decía el pelinegro a la vez que señalaba hacía la parte noroeste del poblado, sin esperar a la aprobación del resto, muy seguro de sus palabras, comenzó a correr hacía la zona en cuestión, confiado por la facilidad con la cual habían vencido a los bastardos anteriores avanzó cegado en tranquilidad, esperando toparse con otro malviviente intentando lastimar a algún inocente, para hacer valer la justicia, un pensamiento algo estúpido y básico, pues necesitaba poner en peligro una vida para poder saciar sus propios deseos de reconocimiento, bastante egoísta de su parte, pero el desenlace de la misión lo había llevado a eso, como un niño emocionado que olvidaba las precauciones y luego las consecuencias de actuar sin pensar .

A medida que avanzaba por entre las improvisadas calles y las casas precarias, observaba a su alrededor la matanza y el desastre, buscaba una esperanza de vida a la cual acudir con cierta ayuda, pero aquella parte de la villa se encontraba completamente desahuciada, el azote de los bandidos había golpeado duro por aquella parte . Cuando el pelinegro se disponía a volver al encuentro con sus compañeros, una imponente masa de músculos se hizo presente enfrente de él, a tan solo cinco metros, un sujeto robusto y bien entrenado, vestía completamente de negro con una camiseta apretada y unos pantalones entubados, llevaba un calzado pesado de cuero, no mencionaba palabra alguna, tan solo estaba allí parado mirando fijo al gennin, era muy poca probable de que se tratara de uno de los afectados, las chances jugaban mas a favor de la idea de que se tratara de uno de los bandidos restantes . El ambiente quebró su pesada tensión cuando el gigante emprendió una carrera directa hacía Bijomaru, a la par de sus imponentes pisadas el polvo se levantaba del suelo, sus brazos se agitaban producto del impulso de su propio peso, sin dudas buscaba interceptar al shinobi, si aquel tipo lograba atraparlo todo se complicaría al doble, pronto busco entre sus portadores alguna herramienta que le fura de utilidad, allí tan solo encontró un par de kunais, poco podrían hacer aquellas puntas de hierro contra tremendo armatoste, al último momento el gennin salto hacía la izquierda esquivando la toma de su contrincante, con tanta masa muscular era difícil creer que tuviera tremenda velocidad, y aun mas su agilidad, pues tomo al vuelo el pie del Orochi e impidió que este escapara, lo atrajo contra sí y lo lanzo contra una pared cercana, el pelinegro confundido por lo que pasaba impacto de lleno contra aquella superficie, nunca antes alguien lo había cargado de tal forma, habían anulado su peso con tanta facilidad que le resultaba increíble ... - Con que taijutsu ah, muy bien - Decía como podía acallado por la tos, tomo uno de los kunais de su bolsa y se levanto del suelo, aquel extraño sujeto aun permanecía inmutable, miraba fijo el levantar del shinobi, y nuevamente de la nada comenzaba la carrera a su encuentro ... - Esta vez no me atraparas - Bijomaru empuñaba con fuerza el mango de su kunai, esperaba sin moverse de su posición, el gigante pronto estuvo tan cerca que sus magulladas manos se estiraron para atrapar a Bijomaru, en ese mismo instante el gennin esquivo el agarre a bajar su cabeza junto a su tronco, avanzó un par de pasos quedando agachado justo enfrente del sujeto, con velocidad y presteza hundió el hierro de su arma en el estomago del mismo, luego mediante un movimiento en lateral corto el interior del abdomen para luego sostener con fiereza el peso que caía sobre él, pues producto del derrame general de sangre el bastardo ahora caía muerto, uno menos para el grupo, ahora tan solo esperaba que sus compañeros estuvieran bien, pues su encuentro significaba que él se había equivocado, el enemigo continuaba en el pueblo, el peligro acechaba escondido .
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Izuna Saburô el Lun Nov 10, 2014 3:14 am


Mientras me acercaba al lugar, parecía que mis buenos camaradas ya tenían el asunto resuelto. Pese a mis misóginas expectativas, el par de curvas actuaron efectivamente, acabando con los dos esperados hombres de los cuales debía encargarse. Así también hicieron Bijomaru, y el restante hombre cuyo nombre jamás recordaré, pero cuya mirada frívola acechará hasta mi última pesadilla.

“Faltan cuatro bandidos más” conseguí oír de la joven, a lo que debí acotar necesariamente. — ¿Entra en esa cuenta los dos que me he cargado? — pregunté, avanzando hacia ellos para reunirme al grupo. Iba a unos pasos de Akemi, esquivando los cuerpos de los infelices cuando de repente uno de ellos tomó mi pie. — Oh mira, un insistente poco astuto. ¿Por qué no te dignas a morirte de una vez? — pregunté, en un atrevimiento casi imprudente. El hombre se encontraba herido de gravedad, pero con la suficiente fuerza de voluntad como para intentar una última vez. — ¿No te da lástima? — no me esforzé en deshacer el agarre del hombre, simplemente permanecí mirándolo. La pregunta, dirigida a Akemi, no esperaba exactamente una respuesta. Me preguntaba en mis adentros qué sentía por aquella situación, qué podía concluir de las vidas de esos hombres.

— A mi no.

Y con una patada conseguí soltarme de él. Aquel mismo pie hice descender sobre su cabeza como una maldición, y arrastré apenas el rostro del hombre en la nefasta tierra de aquel pueblo. Me agaché tras ello, tomando de su cinturón una petaca metálica, llena de líquido. No había ninguna inscripción en ella, así como no hay gracia alguna en la vida de estos bastardos más que este brebaje infausto.

— Hay un dicho en mi pueblo, ¿sabes?— propuse, jugando con el tapón y acariciando los duros bordes del contenedor. — “Si no eres lo suficientemente fuerte como para resistir el alcohol, no lo tomes” — expliqué, esbozando una enorme y perversa sonrisa en mi rostro. Entonces dejé caer sobre las heridas en la espalda del hombre el delicioso brebaje que una vez había alegrado su garganta. Pero su reacción no me contentó, sólo fueron unos pobres gemidos y un retorcer de su cuerpo antes de que se despidiera completamente de la luz.

— ¿Qué hay de ti? — le pregunté a la joven, tras la charla que entablaron Bijomaru y… ¿Uesagi se llamaba? Ése chico. Vimos alejarse al primero, y el segundo quedó en la guardia sobre un tejado. No aclaré a qué me refería en tanto a la pregunta, pero mi intención era que la joven elaborara el sentido de la misma por cuenta propia.

Bijomaru aún no regresaba, pero ningún estruendo catastrófico nos anunció peligro, ni el cuervo guardián que teníamos nos había notificado de ningún suceso.

— Según tengo entendido — clamé más tarde al pelinegro atemorizante, en voz alta y clara para que me oyera en la distancia —, eran al menos nueve hombres. Aquí hay… — paré a contarlos — cinco, allá atrás yo me he deshecho de dos más, lo que nos daría a dos vagabundos por el pueblo. ¿Dijeron de alguno un poco más… 
Entonces comencé a escuchar el paso de una multitud avanzando desde la dirección contraria a donde se había dirigido Bijomaru, y detuve mis palabras. — ¿… y esos tipos? — clamé al ver al batallón de fantasmagóricos espectros que amanecían tras nosotros. Probablemente Uesagi ya los había visto y se nos uniría para combatirlos.

— Se ve que derrotaron al sequito de trogloditas que me servían… pero… ¿serán capaces de derrotarme a mí? — inquirió una nefasta voz desde las tinieblas.

— ¿”A mi” dijo? ¿Y estos negros de dónde salieron entonces? — dije, alejándome. Noté algo raro en la singularización de la situación, y en los hombres algo fuera de lo natural, pero no entendía bien cómo encajaba toda aquella tropa de la nada, y a la distancia que estaban no podía encontrar bien las formas de sus rostros. — Esto no estaba en los números, son… como veinte locos, ¿qué hacemos? — le pregunté a mis compañeros, viendo cómo avisar a Bijomaru que teníamos problemas. Recurrí, naturalmente, a la vía más lógica.


— BIJO, VUELVE, NUEVOS ENEMIGOS, ¡APURATE! — bramé en forma de mensaje corto, como si no tuviera más tiempo para decir más palabra. Y de hecho no me hubiera alcanzado, puesto que ni bien terminé mis palabras, varias armas arrojadizas de todo tipo se fueron lanzadas contra nosotros. — ¡Abajo! — con el grito instintivamente me lancé al suelo, o eso hice parecer. No deseaba en aquel entonces mostrarle a mis compañeros cómo mi cuerpo se deformaba en agua, cómo las armas en mí no tenían efecto alguno… Y rogué a los dioses que mi terquedad no me cobrara la vida.

— No podemos contra tantos, ¿qué hacemos? — inquirí a mis compañeros, sin saber exactamente cómo lidiar con aquel imprevisto en nuestra misión. Preparé unos sellos y lancé frente a ellos un mar de agua pegajoso, que pretendía impedirles la marcha… pero dudaba de que éste tuviera efecto alguno — podían esquivarlo fácilmente. Aunque serviría para el futuro, para complicarles la existencia más tarde.

Se acercaban cada vez más a nosotros, y creí coherente alejarme del medio de la acción. Me arrastré por lo bajo entre cadáveres, sangre y el pestilente efluvio a alcohol, hasta llegar a un lado de la calle, bajo la sombra de un toldo y al resguardo del desvío de un callejón. No pude entender bien qué sucedió con mis compañeros, pero no hubo un nuevo ataque de la armada por el momento, sólo la voz de un solo hombre que se oía en la distancia.

— Se han creído la gran cosa, ¡malditos niños! Maldigo a su enferma Daimyo y sus pretensiones de guerra, ¡se pueden ir todos al mismísimo infierno! — pero más no había un tumulto de parte de los guerreros que se acercaban a nosotros. Me asomé por un costado, husmeando en la distancia constantemente.

Para mi asombro, los hombres avanzaron por el charco de agua pegajosa sin drama alguno, como si esta no estuviera allí. Pero mi ataque era siempre efectivo, y sus pies pisaron en él, ¿cómo hacían para, sin tomarse trabajo para nada, pasarlo por alto?

¿O serían ellos los que no existían?

— Akemi, Uesugi, hay algo extraño en esos tipos… — clamé, buscando la posición de mis camaradas. Lo mejor sería que nos juntásemos para idear algún plan de ataque... antes de que esos espectros nos alcanzaran.

Spoiler:
El tipo usa:
Kasumi Juusha no jutsu (Jutsu de los Sirvientes de bruma):
Este Genjutsu no induce a un solo oponente, puesto que tiene efectos en el entorno. Por ello, contrario a los genjutsus visuales, el usuario puede moverse libremente sin ataduras por efectos de ésta ilusión. La misma, consiste en crear un gran número de clones semisólidos, nacidos de un material viscoso, los cuales al ser golpeados se reconstruyen y multiplican. Los clones no pueden realizar ninguna acción más que avanzar hacia el enemigo, pero confunden y desgastan al enemigo. Mientras el usuario se encuentre ejecutando esta técnica, debe permanecer quieto. Podrá, sin embargo, arrojar armas para confundir al enemigo, y que éste piense que los clones lo están atacando. El enemigo, al verse atacado confundirá a los clones de neblina con una técnica física. La reacción esperada sería el atacarlos, y al actuar de tal manera el usuario terminará desgastándose por enfrentarse a enemigos que no sufren daños. Esto le producirá una pérdida gradual de 3 puntos de velocidad. La técnica puede abarcar 10 metros, y durar 3 turnos. Si la víctima consiguiera deshacer el jutsu antes de su culminación, no sufrirá un desgaste. Para interrumpirla se ha de quitar al usuario ejecutor de su quietud, lo cual significa atacarlo.

Yo usé:

Elemento Agua: Campo de Jarabe Atrapante (水遁・水飴拿原, Suiton: Mizuame Nabara)
Es un jutsu en donde el usuario escupe agua de alta viscosidad, gracias a la infusión de chakra en el agua, destinado a una superficie de amplio alcance. Esta corriente de líquido pegajoso puede utilizarse para formar una trampa adhesiva que puede inmovilizar a una persona. Tiene como objetivo reducir el área de actividad del enemigo y de esta forma tomar el control sobre el campo de batalla. El alcance normal de esta técnica es normalmente de unos pocos metros, cinco para ser exactos. Pero si el jutsu es preparado, es posible hacer un estanque entero de jarabe que varía dependiendo de la cantidad de chakra empleado en la técnica. Para prevenir ser atrapado en el jutsu, es necesaria la canalización de chakra en los pies, de antemano, que permite andar sobre éste sin inhibiciones. Sin embargo, solamente aquellos que tengan conocimiento del jutsu, o que manipulen la naturaleza, pueden realizar dicha acción (ojo con el metarol). El radio o extensión del estanque tiene un máximo de alcance por rango para la adaptación del rol, estos son: Diez metros para Gennin, veinte metros para Chunnin, treinta metros para Jounnin y cincuenta metros para Sannin. Para la realización de este jutsu es necesario hacer sellos.

PD: la cerveza hizo efecto contrario, no me ayudó en una poronga para redactar el post. No tengo ni pija idea que acabo de escribir, espero sea legible JAJAJA

PD2: el examen queda postergado para el jueves más o menos, para dar tiempo a toda la gente nueva que se registró hace poco :D 

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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Yashiro el Mar Nov 11, 2014 12:33 am

La Orochi apenas había anunciado sus cálculos que creía correctos, Izuna menciono casualmente que si se contarían otros dos de los cuales se había encargado. Esto nos dejaba solo con dos criminales restantes, faltaría poco para que su misión concluyera. Nuevamente estaban aquellos jóvenes reunidos como hacia un rato atrás en el enorme árbol, parecían seguros de su trabajo y entre todos cooperaban sin mucho conflicto, un equipo que a pesar de ser recién formado tenía un esplendoroso futuro si tomaban las cartas del destino correctas. Uno de los bandidos recién caídos aun luchaba con la muerte, aferrándose del pie del albino. —  Oh mira, un insistente poco astuto. ¿Por qué no te dignas a morirte de una vez? —  Pregunto aquel shinobi al moribundo bandido que apenas y podía respirar. Luego acotando unas palabras más dirigidas hacia la kunoichi. —  ¿No te da lástima? —  Akemi no supo que responder, solo guardo silencio y continuo observando el comportamiento del albino, había pasado de ser un completo charlatán de humor neutro, a una persona capaz de sacudirse al moribundo con una patada. Luego dejo caer el mismo pie sobre la cabeza de aquel bandido, pegándole con fuerza contra el suelo. El golpe sin embargo no le había sido suficiente para apagar la llama de su corazón, por lo que el albino tomo del cinturón de este una petaca metálica. Era obvio que se trataría de alguna bebida alcohólica. Su actitud era mucho más perversa que antes, jugaba con su presa antes de asesinarle… parecía disfrutar lo que hacía pues su perversa sonrisa lo delataba. Esparció el brebaje sobre las heridas de aquel hombre para así culminar con su vida.

—  ¿Qué hay de ti? —  Pregunto nuevamente a la peli castaña quien solo dejo escapar una sonrisa, sacudió su cabeza un poco y pretendió que no había entendido nada. Pero estaba completamente segura de que ese hombre era más similar a ella de lo que creían, ambos aparentaban ser buenas personas pero disfrutaban del torturar y acabar con sus enemigos. Su pulso nunca temblaba a la hora de batallar. —  Esta zona está muy tranquila, deberíamos recorrer el resto, incluso tal vez el líder ya escapo, pero deberíamos asegurar la zona, tal vez nos encontremos con alguien que necesite ayuda, yo iré hacía allá — Acotaba Bijomaru siendo el único en el grupo en tomar iniciativa para moverse. Igual habían contado a los enemigos y acordado que cada integrante del equipo se encargaría de dos, Akemi había hecho su trabajo así que no tenia porque moverse de aquel lugar. La chica quedo junto a Uesagi y el albino expectantes esperando noticias de su compañero de cabeza vendada. Izuna nuevamente intentaba contar cuantos enemigos quedaban en pie, y parecía calcular mal; solo quedaban dos. La chica de los ojos purpuras estaba segura de su cuenta cuando sus oídos parecían engañarle, escuchaba el paso de una multitud venir desde la dirección contraria que había tomado Bijomaru.

 ¿… y esos tipos? — Clamo el albino quedando asombrado al notar aquel grupo de bandidos. —  No tengo ni la más remota idea de donde han salido, solo eran 8 bandidos los que azotaban esta aldea —  Musitaba la chica mientras empuñaba su Katana y quedaba atenta a cualquier ataque sorpresa.  — Se ve que derrotaron al sequito de trogloditas que me servían… pero… ¿serán capaces de derrotarme a mí? inquirió una nefasta voz desde las tinieblas, quizás de entre la misma multitud. Izuna parecía haberse percatado también de la singularización de aquella voz a la hora de hablar, como si aquellos bandidos que se acercaban fuesen espectros sin almas. Eran veinte bandidos que se acercaban a un paso lento pero seguro a la ubicación de los Shinobis, estos esperaban nuevamente la llegada de Bijomaru a lo que entre el desespero de la situación y a falta de herramientas, el Albino grito a Bijomaru para que volviese. Los bandidos por su parte empuñaban ahora varias armas arrojadizas de todo tipo que fueron lanzadas hacia estos. — ¡Abajo! — Akemi acato aquella orden al unisonó de la palabra, lanzándose al suelo para esquivar aquella serie de proyectiles. Estaban conscientes de que no podrían contra tantos enemigos, lo mejor era planear alguna estrategia donde pudiesen derrotarles a todos. Si se arriesgaban a ir de frentes seguro fallecerían ante los bandidos. Tras una serie de sellos aquel hombre albino disparo un mar de agua babosa frente a la multitud, Akemi no entendía el funcionamiento de aquella técnica, así que no quiso arriesgarse y aprovecho ese momento para huir.

Se fue entre los callejones de aquel pueblo hasta llegar a uno a no más de diez metros. Aun podía ver aquella multitud acercarse hacia ellos. El grupo se había desplegado nuevamente, Akemi se ocultaba en uno de los almacenes de aquel pueblo, donde a través de una ventana vigilaba aquel ejercito. La misteriosa voz que se escuchaba a la distancia no motivaba al bando enemigo, tan solo continuaban con un paso firme hacia los Shinobis del País del Fuego. Avanzaron por sobre el cargo de agua pegajosa que había dejado el albino como trampa, parecía que su técnica no hubiese estado allí nunca… solo pasaron le pisaron y listo. — Akemi, Uesagi, hay algo extraño en esos tipos… — Akemi dejo en descubierto su ubicación generando un leve silbido, si sus compañeros le escuchaban seguro vendrían a su posición. Debían de reunirse e idear una estrategia para detener a aquella multitud y quien le controlaba. Aquella mujer saco su lengua, esperaba sentir las presencias a su alrededor en un área de diez metros a la redonda, pero no había nada.

Se sorprendió así misma. No sentía rastro alguno de la multitud que ahora se había detenido y estudiaba el pueblo en busca de aquellos Shinobis. Akemi nuevamente intento concentrarse con su técnica, era algo más efectivo incluso que el olfato de los mismos Inuzuka. A unos diez metros, solo lograba sentir un número no mayor de diez personas escondidas en las viviendas. Alguno de ellos debía de ser quien controlaba y daba órdenes a aquel ejercito, si se mataba su cerebro sería más fácil acabar con ellos pensaba Akemi ignorando por completo que estaba dentro de un Genjutsu. — Es extraño, no logro hallar partículas volátiles de aquel grupo de guerreros — Aquella chica vio a sus compañeros, haciendo énfasis en Bijomaru quien si estaba en lo correcto le entendería por poseer la misma habilidad de Clan. — Parece que quien les controla se esconde en alguna de las viviendas alrededor. ¿Alguna idea? — La kunoichi espero la respuesta de sus compañeros, mientras se asomaba por la ventana de aquel almacén buscando de tener algún vistazo de la multitud enemiga.

Habilidad Usada::
Captación de partículas: (Habilidad Pasiva)
Los Orochi, al igual que las serpientes, pueden captar partículas volátiles con su lengua para rastrear a alguien. De éste modo son capaces de percibir rastros que escapan a las capacidades olfativas de un Inuzuka o, inclusive, a los ojos de un Hyuga o un Uchica. Su capacidad para seguir el rastro de una persona es tal que pueden mantener la pista sobre su objetivo durante varios días hasta perderles el rastro. Sin embargo deben tener cuidado con esto, pues debido a su alta sensibilidad a las partículas son muy susceptibles a los sabores fuertes y, por ejemplo, un Inuzuka podría sobrecargar éste sexto sentido con su "Marca Dinámica" ya que las partículas de dicha técnica serían lo bastante fuertes como para nublar el ya mencionado sentido.
Genin: Pueden captar partículas a 10 metros a su alrededor. Son incapaces de aislar unas de otras -para rastrear a más de una persona a la vez, por ejemplo- y sólo pueden seguir rastros frescos.
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

Mensaje por Bijomaru el Sáb Nov 15, 2014 1:08 am

LALALA:
Disculpen la tardanza... había dado por terminada la misión :v . Recién hoy veo que la continuaron .... Disculpen nuevamente si el post es corto y no aporta nada, pero sinceramente no ando con animos de rolear .

— BIJO, VUELVE, NUEVOS ENEMIGOS, ¡APURATE! — Aquellas pocas palabras denotaban la desesperación de un individuo, el pelinegro apenas si reconocía su voz producto de la extrañeza al sujeto que acababa de conocer, pero aun así, su sangre hirvió como si se tratara de un miembro de su propia familia, sus piernas flaquearon por un segundo producto del nerviosismo que producía aquella situación en su interior, para que un shinobi se viera forzado a pedir apoyo, algo considerablemente grande debería estar pasando, no cualquiera produce temor en tres gennins . Apretó su paso para alcanzar cuanto antes la posición de sus compañeros, sin dudas el grito había venido desde la dirección en donde se había separado del resto anteriormente, avanzaba rápidamente entre los restos en ruinas de distintas estructuras, el fuego y el chisporroteo de la madera se hacía presente a cada paso alertando al Orochi, este mantenía activa su búsqueda de particulas mediante la utilización disimulada de su lengua contra el aire, de esa forma se aseguraba de no encontrarse de repente con un enemigo como le acababa de suceder, registraba de manera anticipada cada esquina y rincón .

Había alcanzado la ubicación de sus compañeros, tan solo debía saltar sobre una pequeña estructura decaída que en algún momento habría sido un comercio, utilizo nuevamente su rastreo pero no encontró rastro de nadie, extrañado por la falta de personas, ya fueran compañeros o enemigos, supero tras un impulso aquella barrera y evidencio con su propia mirada como un grupo incontable ante la sorpresa de un joven gennin avanzaba por sobre la calle central, como si nada amenazara su paso, el grupo superaba la posición donde deberían de haber estado sus conocidos - Pero, como no los sentí antes, mierda, me verán - . Luego pudo escuchar un silbido, pronto giro su mirada y registro el aire nuevamente, allí, escondidos en un almacen podía sentir la presencia de sus compañeros, pronto rodeo el poblado para alcanzar un hueco en la parte trasera del lugar, por allí se introdujo dejando clara su presencia para el trío de gennins así evitando una sorpresa inesperada, pronto se puso al tanto de los demás . Comprendió gracias a las palabras de los gennins que se trataba de un genjutsu, una técnica ilusoria, se cuestionaba en su interior Bijomaru, nunca antes había visto un genjutsu de tal magnitud, y con tremenda calidad, capaz de abarcar un pueblo entero y mancillar la mente de cuatro gennins ... — Es extraño, no logro hallar partículas volátiles de aquel grupo de guerreros — ... aquellas palabras de la kunoichi despertaron la curiosidad del pelinegro, miró por un segundo extrañado a Akemi, al mismo tiempo ella lo hacía de la misma forma con él, sus miradas se encontraron en un gesto complice que aseguraba en silencio la relación que ambos manejaban entre sí, sin perderse entre sus pensamientos, el Orochi olvido aquello y volvió al punto que los agobiaba, la misión ... — Parece que quien les controla se esconde en alguna de las viviendas alrededor. ¿Alguna idea? — ... - Sin dudas, ese grupo de individuos no es real, yo tampoco logro captar sus presencias, pero su aparición pone en evidencia la permanencia de un enemigo mas, por lo cual salir así como si nada ante un especialista en técnicas ilusorias es bastante arriesgado, ah si, por un momento casi lo olvido, en mi breve salida elimine a otro de esos renegados - decía Bijomaru intentando sonar locuaz, pero sin aportar nada ante la peligrosa situación, tan solo notificar a sus compañeros sobre la nueva baja que sufrian los malvivientes .
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Re: Acabando con los bandidos. Priv. Bijomaru, Izuna, Akemi, Toshiro.

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