¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
» —Pestilent Secrets △ Hitagi
Hoy a las 9:39 pm por Jiran

» Hogo dōmu (保護ドーム— Cúpula protectora)
Hoy a las 9:30 pm por Gakumon

» Tablón de Misiones | Hushika Kugutsu
Hoy a las 7:50 pm por Hushika Kugutsu

» Kugutsu Puppetry.
Hoy a las 7:46 pm por Hushika Kugutsu

» [Viaje] De Lluvia hasta Fuego
Hoy a las 7:39 pm por Hitagi

» [O'ween][C] Sólo se pone peor
Hoy a las 2:05 pm por Hansha Yamanaka

»  — Flexible.
Hoy a las 11:19 am por Akkarin

» Mas cerca del destino.
Hoy a las 10:55 am por Hushika Kugutsu

» El llamado de la Cascada.
Hoy a las 5:29 am por Hushika Kugutsu

» Venenos Yusuke
Ayer a las 11:15 pm por Yusuke

» Perfil de Hiro Uchiha
Ayer a las 8:12 pm por Hiro Uchiha

» —Red Ryō △ Jiran's Missions
Ayer a las 4:39 pm por Jiran

» [Viaje] De Lluvia hasta Fuego
Ayer a las 4:51 am por Hitagi

» Mision
Dom Dic 10, 2017 10:13 pm por Hiro Uchiha

» A la grande la llamo mordiscos
Dom Dic 10, 2017 10:10 pm por Hiro Uchiha

» ¡Ingresando en nuevas Tierras!
Dom Dic 10, 2017 4:25 am por Catherine

» Genin I - Fūin: Kaihō Yōken.
Dom Dic 10, 2017 3:25 am por Gakumon

» — Thunderous Freedom | Con Sukino.
Sáb Dic 09, 2017 9:25 pm por Lyd.

» (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra
Sáb Dic 09, 2017 6:19 pm por Uchiha Ōgama

» Viaje al Pais de las Aguas
Sáb Dic 09, 2017 5:29 pm por Dastan O'Donnell

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


Caninos en el Desierto

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Dom Mayo 22, 2016 4:56 pm

Aquel día era especialmente ventoso. Había elegido unas ropas anchas de color anaranjado muy pálido y había recogido mi pelo en una coleta atada con una cinta blanca. A la vez la cabeza estaba cubierta con aquella especie de pañuelo de azul claro que protegía la parte superior de la misma, terminando en una larga tira que envolvía mi rostro cubriendo mis hombros y mi barbilla. Asomando bajo la misma había un diente de huargo atado con una cuerda colgando de mi cuello, y a mi espalda enrollada se encontraba la piel del mismo lobo gigante que había cazado unos días atrás, con aquel toque cobrizo pálido. Me encontraba a las afueras de un pequeño poblado en el que había parado a descansar para continuar con mi cacería por la zona. Aquel lugar estaba sin duda plagado de criaturas de todo tipo, tamaño y especies, sin duda era un muy buen terreno para adquirir de todo. Caminaba hacia el exterior del desierto para un nuevo día de búsqueda, y Hokori a mi lado caminaba tranquilamente sin mucha preocupación, feliz por poder salir de nuevo a caminar por aquel lugar, a pesar de que su pelaje no fuese precísamente el idóneo para la región parecía estar cómodo entre las dunas del desierto por alguna razón que ninguno de los dos alcanzábamos a conocer. Podía ver como, a causa del viento que recorría en aquel día, una serie de nubes de polvo cruzaban lentamente entre las dunas, moviéndolas como el oleaje de un mar de tono rojizo, y a la vez cubriendo el ambiente de un tenue velo de arena. Si en algún momento notaba molestia en la nariz con aquello solamente debía subir el pañuelo azulado para cubrirla y evitar así que aquellas molestas partículas se introdujesen en mis fosas nasales, aunque prefería no tener que hacerlo por pura comodidad.

El sol hacía ya un rato que había salido y su luz golpeaba con fuerza el suelo creando ondulaciones en el aire a causa del calor que emitía el suelo al reflejar aquella luminiscencia. Nada parecía que fuese a ser especial aquel día, era uno más en aquel lugar y ya empezaba a acostumbrarme a todo allí cuando percibí un par de nuevos olores traidos por el aire. Uno parecía el de... ¿Una mujer? No es que no estuviese seguro exactamente, pero era un aroma fuerte e intenso, muy animal, mientras que por otra parte notaba el de otro cánido, un olor similar al de Hokori pero todavía más penetrante, similar al olor de los coyotes o el huargo que me había encontrado. Aquello me sorprendió pues notaba como si ambas formas fuesen juntas, no que estuviesen persiguiéndose ni que peleasen. No podía estar seguro de aquello pero su movimiento era más o menos paralelo.

El ninken también pareció percatarse de ello y noté como alzaba la cabeza en dirección a aquella fuente de olor, con la cola también alzada y estática en el aire, moviendola solo de vez en cuando antes de volver a detenerla, indicando que cláramente aquello había captado su atención. Pasados unos segundos vi como, por su cuenta comenzó a caminar en su dirección intentando encontrarse con esas fuentes de olor. Primero andando y despues corriendo. Por mi parte le seguí, no porque fuese él quien me guiaba si no porque igual que él tenía curiosidad por saber sobre aquello. Y no tardamos demasiado en encontrarnos con algo que me sorprendió. Lo que parecía una mujer acompañado de un gran lobo. Mientras yo reducía el paso al ver aquello y me aproximaba con cautela, Hokori corrió rápidamente hacia el gran animal con la boca abierta y la lengua por fuera en una clara mueca de felicidad al ver alguien así. No estaba seguro de si aquel animal podía ser agresivo o no, pero... Por su apariencia no pude evitar pensar que eran otros inuzuka como yo. La única diferencia es que esos dos tenían un aspecto infinitamente más salvaje que yo, lo que suscitaba más curiosidad todavía por mi parte, pero también cierta cautela al no saber quienes eran. Los únicos de mi clan a quienes conocía eran mis padres, y el haberme topado con otro miembro del mismo en aquel lugar me pilló de sorpresa.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Dom Mayo 22, 2016 8:00 pm


Una vez más nos habíamos separado. Hacía apenas unos días que estábamos en el País del Viento pero ya conocíamos ambas lo bastante bien el terreno como para permitirnos nuestro espacio. Nemuri lo necesitaba. Yo lo necesitaba. Aunque ella, sin duda, había salido ganando cuando decidimos rumbos opuestos durante esos días.

El calor era asfixiante, seco y tórrido, mientras curtía mi piel volviéndola rojiza por momentos al desfilar bajo el sol de justicia. Ella me recomendó, antes de separarnos, usar ropas tradicionales del desierto para evitar las quemaduras o el “mal de las arenas”, algo que yo rechacé creyéndome lo bastante fuerte como para resistir el castigo de los rayos dorados sin problema alguno. Cuánto me equivocaba. Ahora lo sabía y a medida que caminaba, subiendo y bajando dunas de altura imposible, notaba algo por dentro que ardía más que el propio sol. Era mi orgullo prendiéndose fuego.
Aisu, a mi lado, tampoco lo podía llevar mucho mejor. Por lo menos yo podía hacer más llevadero el camino simplemente enrollando la maltrecha capa de huargo a la espalda, pero él tenía su melena cobriza por castigo. Caminaba a mi mimo ritmo, rápido para poder sentir aunque fuese el ardiente aire del desierto, y con la lengua fuera en todo momento para expulsar la ingente cantidad de calor sobrante de la que su cuerpo no podía deshacerse.
Algo común entre ambos era el color de las cicatrices, más rojas que el resto de la piel a causa de la insolación constante. En su caso pasaban mucho más desapercibidas por la mata de pelo, pero en el mío no era posible. La amalgama de líneas perfectamente rectas que discurrían desde los nudillos hasta el codo daban buena cuenta de la anterior cacería, casi tanto como los colmillos de lobo-guardo atravesados por hilo rojo y rotos a más de la mitad en su mayoría, o el hueso de una pata delantera cruzado en el cinturón de pieles finas que sujetaba los harapos que tenía por ropa bien pegados a la piel para que no colgasen al correr.

Si Sorgnar me ha mentido con eso de la Manada juro por lo más sagrado que lo desplumo cuando vuelva a verlo. – Aseguré en voz alta, mientras que por dentro maldecía las habilidades del búho para sentir más allá de su propio ser y del de cualquiera. Aun así, si cuanto me había contado resultaba ser cierto, tal vez el castigo en forma de quemaduras fuese poco para la recompensa que me aguardaba al final de un tortuoso camino.

Perdí la cuenta de cuántas horas llevábamos caminando por las arenas ondulantes, con tan solo el sonido del viento árido rompiendo el silencio y nubes de polvo viajando en todas direcciones arrastradas por él. A ambos nos dolían las plantas a causa de la temperatura de la arena, y sin embargo detenernos era un pensamiento no atravesaba nuestras mentes en ningún momento. Aunque, eso sí, la monotonía estaba a punto de volverme loca.
Por suerte algo apareció en al frente, una silueta pequeña de color oscuro recortada contra el horizonte ondulado, que evitó a tan fatídico final posarse en mitad de mi camino.

Al principio no lo distinguí así que puse la espalda ligeramente encorvada hacia delante y adelanté las garras mientras olfateaba el aire en busca de un olor amenazador; al darme cuenta de que olía a perro relajé las garras. Su tamaño no era precisamente un problema, tratándose de un canino varias veces más pequeño que el lobo cobrizo a mi diestra, y por la falta de sangre fresca entre sus olores tampoco podía ser un coyote del desierto.

Aisu, por el contrario, pareció no ponerse alerta en ningún momento. Con sólo levantar la trufa una vez y olfatear el viento le bastó para darse cuenta de algo que a mí se me había escapado al principio, y que sólo noté cuando di un segundo repaso a los almizcles: era un cachorro.
Él podía ser un completo borde con Nemuri, Sorgnar y los inadaptados sociales que tenía por alumnos – incluso a veces conmigo, pero cuando se trataba de crías la cosa cambiaba. Parecía volverse más manso, apacible y juguetón incluso, dedicando toda su entera fuerza a protegerlas. Por eso me gruñó débilmente al notar que también me acercaba al perro doméstico.

Sonreí de medio lado y acaricié a mi lobo, mostrándole la mano al otro para que la olfatease durante unos instantes antes de hacer siquiera el amago de acercarla a su cabeza, por detrás de las orejas, para rascarle. Después levanté la vista en busca de un posible pastor que lo hubiese perdido, distinguiendo enseguida una figura humana a lo lejos. Nos miraba desde la distancia, pareciera sentir cierto resquemor a aproximarse, así que fui yo quien empezó a recortar distancias a un paso más calmado. Si iba armado o no era algo que me traía despreocupada por completo, sabiéndome capaz de tumbar a bestias de varias veces mi tamaño un humano con una daga, una espada o incluso un arco eran cosas que, sencillamente, no consideraba un peligro en absoluto.

A medida que me acercaba fui distinguiendo detalles de él. Lo primero su vestimenta, mucho más apropiada que la mía para el terreno por el que ambos discurríamos. Después pasé un rápido vistazo a través de sus rasgos, apenas distinguibles incluso a menos de diez metros por la ondulación del aire, y me pareció observar unas marcas rojizas casi idénticas a las mías salvo por la de entre los ojos. Hasta donde sabía, era la única Inuzuka con tres marcas de nacimiento en lugar de las dos típicas en las mejillas. Claro, que también es cierto que esa era la primera vez que veía a un aparente miembro de mi clan de aspecto civilizado. Ese hecho me hizo arrugar la nariz. Esperaba no fuese de los míos, sino simplemente un avispado peregrino que se pintaba las marcas para espantar a posibles bandidos.
Lo siguiente que captó la atención de mis ojos fue el colgante con un único diente de huargo al cuello, además de la piel sobresaliendo por los costados de su figura que se parecía sospechosamente a la que llevaba yo.
Cuando estuve casi frente a él, a poco más de un par de metros, me detuve y me quedé en silencio con todos los músculos del cuerpo relajados. No dije nada ni hice ningún movimiento, dedicándome solo a mirarlo fijamente a los ojos. Hablar, decir mi nombre antes de someterlo, era un error que no pensaba cometer. Si quería escuchar alguna palabra de mis labios tendría que bajar la cabeza o apartar la mirada de la mía.

Aisu seguía por detrás con el cachorro de extraña raza. Jugueteaba con él revolcándose por la arena como si él mismo volviese a una época anterior. Procuraba medir muy bien su fuerza y sus gruñidos, no quería hacerle daño o espantarlo.
Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Lun Mayo 23, 2016 1:51 pm

Pude ver como Hokori y aquel lobo comenzaron a jugar, notaba por su lenguaje corporal y sus movimientos que no tenía intención alguna en herir a mi compañero, lejos de aquello se habían puesto a revolcarse en la arena y corretear mientras se daban pequeños mordiscos y golpes con la pata. Me agradaba ver aquello y no tener problemas con ellos dos... Al menos por parte del animal. Aún recordaba la última batalla con el huargo y tenía pocas ganas de ver al ninken de nuevo en una situación así. No pude evitar echar una rápida mirada a mi brazo izquierdo donde un pañuelo rojo envolvía mi hombro, aquel era el recuerdo que me había dejado la criatura en nuestro encuentro.

Despues dirigí mi mirada hacia la mujer. Era la segunda persona que veía en aquel desierto que iba sin la ropa adecuada y que, a causa de esto, tenía toda la piel enrojecida y brillante a causa de la quemadura. Casi me daban ganas de ofrecerle agua para que calmase su sed o para reducir la molestia que su piel debería estar siendo ahora mismo. Llevaba tambien a la espalda una piel similar a la que llevaba yo, aunque de otra tonalidad indicándome que probablemente hubiese sido cazado fuera del desierto. Por otra parte otro detalle importante era que, igual que yo, ella cargaba con un collar de dientes... Pero con la principal diferencia de que los suyos estaban partidos. Todo en conjunto me indicaba algo, quizás estuviese quemada, pero no parecía tan perdida o desvalida como el otro muchacho, esta más bien parecía que le había echado huevos al desierto y había plantado cara al sol, como si le retara. Aquello me provocó una mezcla de miedo y admiración, dado que aunque por una parte una persona así era terriblemente peligrosa, por otra parte era... Envidiable, para mi al menos.

Miré su rostro y fijándome en las marcas que llevaba (Aunque para mi sorpresa descubrí una tercera en su frente) mientras se aproximaba cada vez más, hasta quedar muy cerca de mi, momento en el que nuestras miradas se cruzaron. Aquello fue peor que caer en un genjutsu. Sus ojos y los míos se encontraron y ambos nos quedamos mirando fijamente al otro. Sabía perfectamente qué significaba aquello, sabía que implicaba y qué estaba pasando.

- No me jodas... ¿En serio me está retando con la mirada? - Me pregunté a mi mismo mentalmente, sin duda su expresión seria, sus ojos detenidos sobre los míos...

Era una clara señal de duelo, pero no físico, me estaba desafiando a que le mantuviese la mirada. Las opciones eran claras, o le seguía el juego y hacía lo mismo hasta que ella se rindiese y apartase la mirada, sometiéndose a mi, o lo hacía yo. Y no era imbécil. Se notaba en su porte, en su figura que era más fuerte que yo, por mucho que doliese admitirlo. Además su lobo tenía entre sus patas a mi perro, que además no era más que un cachorro. Aunque ahora mismo estuviesen jugando nada me indicaba que no pudiese ordenarle que le hiciese daño. No sabía si este le haría caso pero debía suponer que tenía suficiente dominancia como para controlarle, y en cualquier caso no podía arriesgarme. Aquella mujer me recordaba a mi madre, quien también era capaz de manipular a mi padre con la mirada. Las mujeres inuzuka eran tremendas. Mantuve el contacto visual durante un tiempo, aunque fuese solo por no demostrar extrema debilidad y no ceder fácilmente, pero finalmente, como sabía desde el principio que debía hacer, me rendí y volví a dirigir una mirada hacia los dos animales. Como había mencionado, no me importaba si ella entablaba combate conmigo, pero no podía permitir que Hokori saliese herido. En ningún momento di muestras de miedo, solamente me mantuve firme.

- Buenas - Le dije finalmente tras mi rendición, sabiendo que aquello me rebajaba a un nivel por debajo de ella y tenía sus riesgos. - Parece que tu lobo se lleva bien con el cachorro...  - Dediqué una mirada más a su porte, si, sin duda ella y el lobo se parecían de una forma casi terrorífica.- Eres... La primera que veo desde hace mucho tiempo. -

No había especificado a qué me refería, pero quedaba totalmente claro. La situación, el contexto... Todo hablaba por si mismo. Me refería a nuestro clan. Sentía que aquella situación se ponía algo tensa y me preguntaba qué haría la mujer. Sentía deseos de hacerle muchas preguntas pero al rendirme sabía que había perdido muchas posibilidades.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Miér Mayo 25, 2016 6:33 pm


Aguantó, resistió y finalmente se rindió. Algo sorpresivo fue el tiempo que duró antes de apartar la mirada. Demostraba carácter y coraje, casi tantos como irresponsabilidad y poco juicio a ojos vista. Su tamaño de poco iba a servirle; pese a ser casi tan alto como el Gigante Pálido, estaba segura de que a duras penas sería capaz, de dejarlo, de enfrentarse al lobo pardo por su cuenta y riesgo.

Incluso después de hablar tras rendirse dejé que transcurriese un tiempo prudencial antes de hacerlo yo. Quería que saborease bien el momento, sentir el peso de sus palabras en el aire era un castigo perfecto por la insolencia cometida. Tal vez, si hubiese apartado más rápido la mirada, no hubiese dejado pasar tanto tiempo.

No mencionas al clan, pero perteneces a él. Entonces te confirmaré lo que asumes pero no te atreves a decir: Sí, soy una Inuzuka. – terminé asegurando con la voz cargada en una extraña solemnidad. Él también era el primero que veía en mucho tiempo, el único, de hecho, que no pertenecía a la tribu que me había dejado a solas con Nemuri. En parte lo agradecí, pues parecía débil aunque cargase consigo casi los mismos materiales que yo de un animal sino idéntico al menos muy parecido: – No le hará daño – añadí después, tras ver demasiadas veces y durante demasiado tiempo la preocupación en sus ojos cuando los desviaba a mis espaldas para atender a los caninos –; puedes relajarte por eso.

Seguíamos parados en mitad del desierto, de pie sobre la ardiente arena y con el sol calentándonos la espalda. Miré entonces a lo lejos, en busca de una cobertura, y vi como una duna más alta que todas las demás ofrecía una sombra fresca y necesaria. Se la señalé con la mirada, sin decir nada, y empecé a caminar hacia allí pasando por el lado derecho. Noté muy de cerca el olor a sangre seca que emanaba de la tela y sonreí. Cubría sus heridas, tenía miedo de que se infectasen; yo llevaba las mías, ya cicatrizadas casi por completo, al aire y dejaba que el sol las terminase de curtir.
Llegué primero a la sombra de la duna, sentándome bajo ella y cerrando los ojos concentrada en el aroma del aire. En el aire flotaba un perfume entre dulce y agrio que me había conducido por ese camino, el mismo que me había llevado a encontrarme con el otro Inuzuka.
Aisu ignoró por completo mi movimiento para seguir jugando con el cachorro, divirtiéndose como hacía demasiado que no podía. A él, sin duda, le había afectado tanto como a mí separarse de la manada.
Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Jue Mayo 26, 2016 11:44 pm

La chica se resistió a hablar, parecía querer crear una sensación de incomodidad en mi tras mi respuesta. Para su desgracia ya estaba acostumbrado a ese tipo de cosas y simplemente dejé pasar el tiempo mientras observaba a los canes. Si intentaba ganarme con ese tipo de juegos mentales iba mal encaminada, no era más que una simple y vulgar novata comparada con mi madre. Ella si que era capaz de hacerte arrepentirte de cada letra pronunciada por tus palabras con una simple mirada. Al menos lo intentaba, pero todavía le quedaba camino que seguir. Finalmente decidió hablar, presuponiendo que la razón por la que no había mencionado al clan o su nombre era por miedo. Exteriormente mantuve una corteza de total naturalidad, aunque en el fondo de mi ser no pude evitar mirarla con extrañeza y casi con una sonrisa. ¿Miedo? No, andaba muy equivocada, sorprendentemente equivocada para ser una Inuzuka capaz de percibir el temor de las personas con el olor de su sudor. No, la razón por la que no lo había mencionado era que no estaba seguro de que conociese el nombre del clan, sabía perfectamente que las denominaciones cambiaban en algunos sitios y una persona criada en la naturaleza salvaje no tenía por qué conocer por el mismo nombre que todos los demás el nombre del clan al que pertenecía. Habría quedado en ridículo si le hubiese dicho el nombre y ella ni siquiera hubiese sabido a qué me refería, por suerte parecía que en cuanto a conceptos iba bastante mejor que el tipo de pelo azul que me había encontrado anteriormente, eso facilitaría la tarea de hablar entre nosotros, aunque no me ayudaría a lograr que hablase mas, pero al menos si a entendernos.

Lo siguiente que dijo si tuvo perspicacia. Me aseguró que su lobo no haría daño a Hokori, algo que ya estaba intuyendo por su forma de comportarse tan amigable, pero que ella misma lo reafirmase me daba algo más de seguridad, aun así no descartaba la posibilidad de que ella misma fuese capaz de dar una orden para que hiciese lo contrario. Tras aquello se limitó a caminar hacia la sombra de una gran duna alejada de nosotros justo después de señalarla. Entendí que por su parte la conversación había acabado allí, al menos por el momento pues lo dejaba ver el hecho de que me señalase la localización y que su can no hiciese siquiera un amago de ir a seguirla, si no que siguiese revolcándose por la arena con mi ninken, sin que pareciese importarle a ninguno de los dos el abrasador calor que debía emitir aquello. Así pues y sin demorarme o entretenerme en nada la seguí a pocos metros de distancia encargando a mi perro a su lobo. Este no parecía estar pasándolo mal, todo lo contrario, hacía mucho tiempo que no lo veía tan alegre y vivaz y no iba a ser yo quien le iba a apartar de esa situación. Sobre todo cuando el otro animal tenía una larga ristra de afiladas objeciones al respecto en su boca.

Cuando llegó a la sombra se sentó con los ojos cerrados, como si se concentrase en algo. Por mi parte hice lo propio y lo primero e instintivo que me vino fue oler todo a mi alrededor. Intenté percibir todo lo que había allí... Notaba a los perros jugando cerca de nosotros, a la mujer que tenía delante, el poblado cercano... Y un extraño aroma que no lograba identificar. Me pregunté si debía decirle algo a la chica, si era mejor hablarle y arriesgarme a que dijese que la desconcentraba o callarme y esperar a que fuese ella quien hablase. Teniendo en cuenta que hasta el momento tampoco había dicho nada especial o relevante consideré oportuno decir algo. Al fin y al cabo empezaba a darme cuenta de que, hiciese lo que hiciese, iba a estar mal.

- Obviamente no eres nativa de este lugar. - Comencé sin abrir los ojos, pero atento a los movimientos de cada olor cercano.-- Pero ¿Que haces tan lejos de tu tierra? - Fuese donde fuese, estaba claro que no estaba precisamente en el corazón del Pais del Viento.- Nunca creí que vería a un Inuzuka salvaje. Supongo que he tenido suerte. -
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Vie Mayo 27, 2016 11:35 pm


El juego de los perros, el otro chico, la arena, los poblados cercanos… Y ninguno de ellos era la fuente del olor agridulce. Empezaba a sentirme desconcertada. Sabía, sentía, que estaba cerca de nuestra posición, demasiado como para no verlo si abría los ojos de golpe, pero a la vez no tenía una localización exacta. A lo mejor se trataba de Nemuri en uno de sus rituales extraños, o tal vez Sorgnar con alguna técnica desconocida… pero hasta yo sabía perfectamente lo poco probable que era eso.

Si quieres llamar suerte a esto adelante. – Respondí, algo cortante como siempre, a una de sus últimas frases. La pregunta la ignoré al principio para darle una respuesta escueta poco después: – Eso está fuera de tu comprensión. No quieras saberlo. – la rectitud del tono, supuse, bastaría para disuadirlo de un segundo intento. A fin de cuentas los curiosos eran los gatos, no los perros.

Volví a ignorarlo unos minutos para centrarme otra vez en el viento. El cambio de dirección repentino indicaba a que sí se trataba de Nemuri, sin embargo el aroma que arrastraba seguía siendo… extraño. No era alcohol, ni tampoco tabaco mezclado con café; las Pesadillas sólo olían a savia reseca y el ser que vi al fondo del bosque y que todavía acosaba mis pesadillas no desprendía olor, hasta donde alcanzaba a recordar.
Ya desesperada, rebusqué entre los colmillos de huargo con una mano y sujeté con firmeza el colgante cristalino. Falto de brillo o calor extraños como en otras ocasiones, me dejó con las mismas dudas que empecé.

Empecé a abrir los ojos lentamente para no cegarme con la luz reflejada en la superficie entre dorada y rojiza de la arena. Sí, la sombra ofrecía cierta protección contra el sol pero el calor seguía siendo igual de asfixiante y seco. Las rachas de un céfiro cálido que cruzaban ocasionalmente sus direcciones no ayudaban precisamente con la piel quemada. No me quejé en ningún momento.

Tampoco es tu tierra. Vistes mejor que yo para el desierto, es innegable, pero también arrastras contigo las trazas de un lugar más fresco… e igualmente estéril. – después de un breve silencio que dejé para que asimilase las palabras, si es que tenía algo que asimilar y no había dado ya por hecho que era cuestión de tiempo que me diese cuenta de ello, y continué: – ¿Cuánto tiempo llevas viviendo con los basrä? – al final, sin darme cuenta, se me escapó una palabra de un idioma que creía olvidado. Apenas lo usé cuando lo aprendí de pequeña, por su complejidad al punto de ser absurdo, pero al parecer seguía grabado en mí tan a fuego como las cicatrices de las pesadillas a lo largo de los brazos y piernas.

Al poco tiempo un gruñido del lobo volcó toda mi atención sobre él. Si el muchacho todavía hablaba o no ya no importaba.
Aparté la mirada para observarlo y me percaté de cómo ignoraba al cachorro pese a los intentos de este por seguir el juego. De repente la actitud cariñosa de Aisu había dado un vuelco absoluto, tornándose fiera a la par que protectora. Con los pelos de la línea negra de su lomo erizados, las orejas perfectamente rectas para no perder detalle de los sonidos que nos envolvían y el morro alzado para capturar cuanta partícula hubiese en el aire.

Väshe-dan… – De nuevo en el Idioma Olvidado hice saber al lobo, quien también reaccionó ante este muy rápidamente, que había sentido su misma preocupación. La maldición no fue lo único que se me escapó mientras me ponía de pie rápidamente para acudir a su lado: – Tzeth a Aisu.
Mi mano se posó a su lado al mismo tiempo que las palabras escapaban de mis labios.

Off:

¡Vamos a empezar a meterle un poco de acción a esto! :D

Y antes de que se me olviden, vamos con las traducciones

Trad.:

Basrä: Forma despectiva de referirse a todo aquel que no pertenece a los Inuzuka de la rama salvaje del clan. Es casi un insulto, un "sangre sucia", para que nos entendamos.

Väshe-dan: Vendría a ser algo como "mierda", "joder" o similares. Señal de que algo no va del todo bien. Se pronuncia en tono de preocupación, pero con dejes de enfado y cierta rabia.

Tzeth a {nombre}: Una advertencia. "No bajes la guardia"
Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Dom Mayo 29, 2016 2:12 am

La chica era borde por naturaleza. Entendía que ser salvaje pudiese haberla hecho más agresiva o menos considerada pero casi daba la sensación de que tenía algún tipo de odio irracional. No le daba demasiada importancia, sus razones tendría y si se daba el caso quizás acabaría enterándome de por qué era así. En mi estado en ese momento no podía ser consciente de qué era lo que podía molestarle de mi. Era un simple problema de perspectiva, ella no podía comprender mi punto como yo no lo hacía el suyo por no haber vivido ninguno en el sitio del otro.

- Se nota que tú no has vivido en la "civilización" - Le respondí sin variar la tranquilidad de mi tono ni abrir los ojos.- Entenderías por qué es una suerte haberme topado con alguien natural... Real. -

Aunque hubiese sido criado para ser una persona civilizada desde pequeño siempre había demostrado tener un espíritu más asalvajado. Era la razón de haber sido en el pasado un chiquillo tan inquieto y problemático. Si alguien me molestaba o me ofendía no tenía reparos en golpearle o meterme en peleas. Fue el paso del tiempo, la insistencia de mis padres y sus castigos los que acabaron por "civilizarme". Pero desde siempre había notado aquello como una especie de collar en el cuello, como si me atasen. En lo más hondo de mi siempre había una bestia salvaje que empujaba de mi pecho buscando salir. De hecho tenía la teoría de que aquellas marcas que me salían en el mismo eran producto de esa condición salvaje que reprimida y encerrada en mi pugnaba por salir. Casi como un cuento.

La cuestión es que tenía más aprecio a los Inuzuka salvaje de lo que cualquiera podía imaginar. Los veía como espíritus libres, sin ataduras, que no necesitaban fingir ser lo que no eran, solo vivían sus vidas en armonía con la naturaleza. Quizás los tenía idolatrados, si... Y el hecho de haberme encontrado con una así era para mi algo sorprendente, pero la actitud que esta mostraba hacia mi me resultaba molesta (Y no tanto incómoda). Al poco volvió a hablar, dandose cuenta de que mi olor no coincidía con el desierto. Avispada por una parte, tenía buen olfato, eso era innegable, aunque no era algo que ocultase precisamente, mi forma de caminar, de moverme por allí... Y un can que sin duda no pertenecía a una raza adaptada al clima eran signos bastante evidentes. También hizo al momento una pregunta, cuya palabra final no comprendí, como si la dijese en un idioma diferente.

- No lo soy, solo vine aquí en busca de presas. - Respondí a lo pregunto, esperando unos segundos para lo siguiente. ¿Se refería a la gente del desierto? ¿O a otra cosa? No podía suponer nada. - ¿Qué son los... Basrä? -

El tiempo pasaba en silencio tras aquello mientras seguía intentando determinar el origen del extraño olor. Este se esparcía por todo el desierto, no podía captar una única fuente de origen si no que era como... Si todo alrededor poseyese una pizca de ese almizcle. Sin ser capaz de determinar su posición pero si su existencia aquello me dejaba algo nervioso pues era la primera vez que me encontraba en una situación similar. Noté el movimiento de la otra, y yo también comencé a abrir los ojos. Si mi nariz no era consciente quizás los ojos lo serían... Pero cuando fui capaz de contemplar el desierto a mi alrededor no vi mas que arena y dunas, frunciendo el ceño observé como tanto la salvaje como su perro se estaban preparando para algo. De nuevo habló en un idioma que no podía comprender, pero se intuía por como hablaba y se posicionaba que era algún tipo de advertencia. Por mi parte me alejé unos pasos en dirección hacia la chica y Hokori, que instantes despues del otro animal también había sido consciente del olor y había erizado el pelaje de su lomo.

- Hokori, dos metros. - Indiqué al animal, que rápidamente se alejó de mi esa distancia. Si había que reaccionar rápidamente eso nos daría cierto margen de movimiento. - ¿Qué demonios es ese olor? -
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Dom Mayo 29, 2016 4:48 pm


Una fuerte corriente de aire levantó una nube de polvo rojizo a nuestro alrededor. La duna tras nosotros empezó a moverse inquieta, molesta, y a los pocos segundos una criatura de tamaño superior al que jamás hubiese visto se levantó de su letargo.
Llevé el brazo diestro a los ojos para impedir que entrase más arena, pero eso no me impidió ver –no del todo al menos– la gigantesca figura hinchada que recortaba su forma contra el sol a la vez que rugía con un canto parecido al de un animal marino. No estuvo mucho más tiempo cerca de nosotros, alejándose con rapidez de allí en un silencio casi absoluto; apenas era audible el viento que cortaba, no con alas sino con aletas.
Ojalá hubiese sido la única…

A pesar de alejarse, el hedor dulzón no cejaba en su empeño por inundarlo todo. Incluso era más intenso tras la marcha. Aisu buscaba, igual que yo, una fuente clara que parecía querer ocultarse por todos los medios posibles. No encontramos nada olfateando, pero ante nuestra visual apareció, en la lejanía del horizonte, lo que parecía ser una bestia de características similares a la que había huido. Ella sí se dirigía hacia nosotros. Podía notarse por cómo se ensanchaba la línea que en un principio era en la lejanía.
Apenas era visible, pero aun así podían distinguirse tonos marrones en la parte superior de sus laterales cuando los bajaba para mantenerse en el aire; por debajo era como contemplar una nube de arena en movimiento: pálida, uniforme y sin marca alguna.

Ya a poca distancia, la criatura separó unos labios tan finos como dos líneas de granos de arena una contra la otra y atrajo el aire hacia sí. Eso no podía ser bueno, estaba segura de que incluso el muchacho con el cachorro era consciente de eso. Y en efecto no me equivocaba. Una gigantesca masa de aire pasó a nuestro lado, dejándonos sentir la presión con la que estaba compactada, para después estallar creando un muro de arena de varios metros de altura que al instante siguiente se convirtió en una lluvia picante sobre mi piel quemada.

Tuvimos que movernos rápidamente hacia otro lugar para evitar el impacto de la segunda, que sí iba dirigida hacia nosotros, pero eso no impidió que, al menos Aisu y yo, fuésemos catapultados hacia la arena de una duna aledaña con tan solo el residuo de aquella fuerza. A continuación la enorme sombra de la bestia nos pasó por encima cubriendo el sol por unos momentos, y en muy poco tiempo, recorriendo el espacio mínimo requerido, dio la vuelta. Azotó el aire con su cola a tal velocidad que pareció quebrarlo con un chasquido inundando el aire.
Cada vez era más agresiva. Empezaba a intuir porqué, sin embargo no tenía demasiado tiempo para averiguarlo. Si no actuaba rápido no iba a servir de nada obtener el motivo. Por un momento quise tener a Nemuri a mi lado, protegiéndome de las bombas de aire con corrientes profanas, o tal vez sobrevolando la altura del monstruo a lomos de Sorgnar e incendiándolo desde arriba. Pero eso no iba a ser posible y lo sabía, así que sacudí la cabeza y adopté una postura más correcta, con la espalda encorvada y las garras por delante. Aisu hizo lo propio, agazapando el cuerpo por instinto para lanzarse poco después en una carrera de locura. Su trayectoria iba directa a cruzarse con la de la bestia.

¡Kata! – Gruñí mientras echaba a correr detrás del lobo. Por increíble que parezca logré alcanzarlo, y no sólo eso, sino que aproveché la estabilidad de su carrera para subir sobre él. De pie sobre su lomo, fui estabilizando la postura hasta que finalmente conseguí el equilibrio suficiente como para saltar. Mi fuerza empujó al lobo contra el suelo, incrustándolo casi en la arena.

Él por debajo y yo por arriba, ambos sorteamos a la bestia en su embestida; del mismo modo nos convertimos en sendas ruedas paralelas, arrastrando una ristra de colmillos y garras sobre sus dos polos opuestos. En caso del pardo, él sí consiguió abrir una herida de calibre importante por donde la bestia empezó a sangrar convirtiendo en barro el terreno bajo ella, sin embargo yo no logré nada. Por más que lo intenté con mordiscos brutales y arañazos capaces de atravesar la carne humana la única sangre que vertí fue la mía, desde mis manos hasta sus durísimas escamas.
Al llegar al otro lado, ambos frenamos sobre la arena, derrapando hasta ocho metros antes de detenernos. Mis manos sangraban de forma abundante, pero eso no era un problema para continuar.
Aproveché el breve instante que tardaba la bestia en dar la vuelta para mirar al chico y su cachorro. Ellos, quizás, no estaban preparados para enfrentar a semejante bestia. No había podido observar si los habían atacado o no, pero aun así me preocupaba que siendo poco más que unos retoños se enfrentasen a la criatura. Devolví la mirada al monstruo tan rápido como procesé que él también era un cazador.

Al menos puede crear distracciones. – Suspiré en un intento por calmarme y no tener otro elemento más del cual preocuparme. Si era necesario, ya los sacaría Aisu del terreno mientras yo distraía al colosal engendro desértico.

Off:

Aclaración:

Bueno, ya te dije por privado cuál iba a ser la criatura de esta cacería. Recuerda que es una bestia de rareza "Rara", y por tanto algo que escapa de lo que tú puedes cazar en solitario. Si bien Aisu ha sido capaz de herirla, tú no tendrás esa suerte a menos que te lo trabajes mucho.

Dado que ambos conocemos bien, por lo poco que hemos hablado, el sistema de DM/Jugador, ¿qué parece si yo hago de DM en esta cacería? Si te parece bien, deja tus acciones abiertas para que yo decida sobre su éxito basándome en la coherencia que tienen y la situación. Sino, ciérralas y ya está. No pasa nada. ^^
Trad:

Kata: Un grito de guerra. Significa "Muere".
Stats:

Oyuky:

Taijutsu: 14
▬ Base 3 ▬ ENT.+3 ▬ ENT. +4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 4
▬ Base 1 ▬ ENT. +3
Fuerza: 8
▬ Base 5 ▬ ENT.+3
Velocidad: 10
▬ Base 5 ▬ PAS. TAI. +2 ▬ ENT. +3 ▬
Resistencia: 15
▬ Base 5 ▬ EXM. +5 ▬ ENT.+2 ▬ ENT. +3 ▬
Aisu:

Taijutsu: 3
▬ Base 0 ▬ ENT.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 2
▬ Base 0 ▬ ENT. +2 ▬
Fuerza: 10
▬ Base 5 ▬ EXM.+1 ▬ ENT.+4 ▬
Velocidad: 13
▬ Base 5 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +2 ▬
Resistencia: 11
▬ Base 4 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+5 ▬
Técnicas:

Gadenka (鋸牙, colmillos de sierra): Esta técnica es una variación del Tsūga, en la cual tanto el shinobi como la cantidad de Ninkens que el usuario desee, comienzan a literalmetne "rodar", adaptando una forma circular que se asemeja a una sierra. Los torbellinos de colmillos y garras avanzan hacia el oponente. Si estos fallan por una distancia menor que un metro, el oponente sufrirá los efectos de un Ko-Tsuuga (cortes superficiales que haran levemente más dificil llevar a cabo el combate).
Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Mar Mayo 31, 2016 10:03 pm

Sentí el suelo vibrar y de pronto una gran nube de polvo se alzó ante nosotros, moviendo la duna que teníamos en frente como si tuviese vida... Y es que la tenía. Repentinamente se alzó de las arenas una extraña criatura de gran tamaño, que había resultado ser la mismísima duna que antes nos había protegido con su sombra. Al parecer no era más que una bestia que cubierta por el fino polvo rojizo se mantenía oculta. Rápidamente subí el pañuelo de mi cuello tapando mi rostro con el mismo a la vez que descendía el de arriba dejando mis ojos rodeados de una cortina protectora que me ayudaba a no ser cegado por aquella polvareda levantada. Hokori echó el cuerpo a tierra, agachando sus patas y dejando su hocico inclinado para no ser arrastrado por el aire. La criatura sin embargo no pareció poner ningún tipo de intención en atacarnos, si no que se alejó de allí como si pretendiese huir, en un silencio más que sorprendente para su tamaño y masividad. Si aquello hubiese sido todo no habría sido tan problemático... Pero podía notar que aquella no era la única fuente de aquel aroma, y desde el fondo pudimos ver alzarse otra nueva figura.

Eran similares a una especie de... Manta voladora. Había escuchado de aquellas criaturas, pero solo en los mares. Nunca me habían hablado de ninguna que habitase en los desiertos y planease sobre las dunas como si fuese un ave más. Por una parte era oscura, de un marrón que la ayudaba a confundirse con el entorno, mientras que la inferior era de un gris pálido y blanquecino. Prestaba atención a los movimientos de ambas, la que se apartaba no parecía dispuesta a combatir, no todavía al menos, pero la otra iba directa hacia nosotros en una más que clara ofensiva ¿Como atacaría la bestia? No tardaría en descubrirlo.

Cuando me di cuenta de lo que pasaba vi como la criatura abrió unas grandes pero delgadas fauces dejando ver su interior como una especie de saco. No parecía querer devorarnos a aquella distancia, más aun cuando no parecía tener dientes, y siendo consciente de lo que algunas veces implica abrir la boca, sabiéndolo gracias a la gran variedad de vómitos que disponían los shinobis de elemento suiton como yo, no dudé en que fuese lo que fuese que iba a hacer no quería estar delante cuando ocurriese. Hokori, que había pasado largos entrenamientos conmigo también fue capaz de darse cuenta y apenas unos instantes después ambos nos habíamos lanzado a un lado intentando quedar lejos... Pero yo no fui lo bastante rápido. El ninken, más veloz que yo y gracias a su pequeño cuerpo fue capaz de apartarse rodando y quedar a un lado, mientras que yo, algo más lento recibí parta del impacto en la espalda. No fue un golpe directo si no más bien como si una gran masa abrasiva pasara rozando por mi espalda.

Caí sobre la arena mientras a nuestro alrededor llovía el terreno que, momentos antes estaba tras nosotros. Sentía un profundo ardor en la espalda y como el aire del desierto tocaba directamente mi piel. Me llevé una mano tras de mi y sentí el contacto directo. Al mirar de nuevo mi mano comprobé que no había mucha sangre. Al parecer había logrado rasgar parte de mi ropa y producirme cortes en la piel, no muy profundos. Me recordaba a los tsuugas de mis padres, aquellos que, llegado a cierto nivel eran capaces de cortar incluso aunque no recibieses el impacto directo. Fruncí el ceño rabioso mientras me incorporaba. No había visto salir nada de su boca, pero en el momento que recibí el golpe noté como una gran corriente de aire me sobrepasaba.

Vi a la chica lobo lanzarse entonces junto a su can en una doble espiral de garras y dientes sobre la criatura. Pasando ella por encima y su compañero por debajo, aunque solo el segundo fue capaz de herir a la criatura abriendo una hendidura en la misma por la cual brotó sangre que impregnó el suelo convirtiéndolo en barro. Maldije la mala suerte del terreno y el clima, al no tener a mi disposición mi elemento de forma abundante. Sin duda el desierto era de los peores lugares para mi. Pero no podía quedarme quieto viendo como ella hacía todo por mi, además aquella cosa me había atacado y no era algo que fuese a permitir facilmente. Era momento de analizar rápidamente los datos que tenía.

Se trataba de una especie de bestia capaz de volar a baja distancia sobre las dunas del desierto, además de esconderse bajo las mismas cubriéndose de una capa de arena. Era grande en cuanto envergadura pero su grosor era bajo por lo que su peso, aunque alto, debía estar repartido por todo el cuerpo. Era capaz de expulsar aire por su boca a tanta presión que era capaz de arrancar y herir, a parte de volar por los aires pedazos del terreno creando una lluvia de arena. Vivía en un clima extremo donde por los días la temperatura era abrasadora pero en la noche se volvía gélida, pero si vivían bajo las dunas estas debían concederle protección contra esto último, por lo cual posiblemente no fuesen muy resistentes al frío. Además estaban en un ambiente seco donde no existía agua ni humedad a penas... Miré directamente a la bestia mientras realizaba una cadena de sellos rápidamente y concentraba el chakra en mi boca, apuntando directamente a la criatura. Con su ancho y tamaño era difícil fallar, su bajo grosor solo haría que mi jutsu, de darle, abarcase una mayor superficie de su cuerpo. Cuando terminé abrí la boca y expulsé con toda mi energía aquel chorro de agua en su dirección, manteniéndome siempre a una distancia respetable para poder evadir próximos ataques o peligro, y atento a cualquier cambio en los olores del ambiente. Ahora que ya sabía qué y como eran no podrían pillarme por sorpresa mucho más. De todas formas, fallase o no el agua que no le golpease acabaría por caer a la arena que la bebería rápidamente convirtiéndose en un denso limo.

Off:
Comprendo perfectamente el sistema y acepto que sea así, no tengo problema en ello :P
Por otra parte entiendo que esta bestia es de un nivel superior al mío y que por tanto, realmente yo no puedo contra ella en si. De todas formas si, dejaré mis acciones abiertas para que decidas que resultados tiene.

Satoshi:
✬ Ninjutsu: 4.
✬ Taijutsu: 11.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 8.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 6.

Armas:
Kunais: 10/10.

El Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea y de la cantidad de chakra que se le emplee. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.
Hokori:
✬ Ninjutsu: 3.
✬ Taijutsu: 7.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 10.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 4.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Miér Jun 01, 2016 10:10 pm


Fuertes rachas de céfiros cruzados anticipaban la llegada de la criatura. Volaba a baja altura, con rapidez y agilidad imposibles para algo de su tamaño. Mantenía la boca abierta en su nueva embestida, al parecer para producir las rechas contradictorias cambiando la dirección de los vientos en su profunda cavidad, negra como la noche desértica.

Supe enseguida que cargar de nuevo contra ella no iba a servir de nada, si acaso para condenarme como si siguiente bocado, así que me aparté de la trayectoria en el momento exacto. A mi espalda nació una corriente de agua de la nada, una tromba de tal magnitud y fuerza que desviaron el raudo vuelo del animal hasta una duna cercana. Se estrelló con fuerza anormal, tan dañada por la herida como por el choque de un elemento casi desconocido, y tardó en recuperarse el tiempo necesario para permitirme el acercamiento al alto.

Mientras la bestia palmoteaba en el barro formado por la técnica, en vano intento por volver a alzar el vuelo, yo me coloqué a escasa distancia del muchacho y lo miré con una media sonrisa; suficiente para dar a entender la impresión causada en mí con ese acto. – Necesito otra de esas en el suelo. Antes de que se levante. – le dije, o más bien ordené, mientras realizaba unos sellos que eran notablemente complicados para mí. Repetirme una y otra vez la necesidad de entrenar el arte espiritual no conseguía los mismos resultados que hacerlo, desde luego.

Aprovechando también la brecha en la defensa del monstruo, Aisu empezó a excavar en el suelo con movimientos rápidos de las cuatro patas. Lo hacía con ahínco, empleando incluso chakra en el movimiento para acelerarlo y volverlo más poderoso; y en pocos segundos creó un agujero que después se convirtió en túnel. Desapareció a través de él empezando un giro cuando los últimos centímetros de la cola se introdujeron en el socavón. La arena suelta, si bien corría peligro de derrumbarse en el proceso, ofrecía una resistencia menor a la de la tierra compacta a la que estábamos acostumbrados nosotros dos, permitiéndole al pardo un desplazamiento mucho más rápido.

¡Ahora! – Grité con fuerza, pese a estar a dos metros escasos de él, para después apoyar las manos en el suelo. Mi chakra se transmitió a los granos sueltos de arena y los fue compactando en su rápido viaje hacia la criatura. Un temblor empezó a sacudir el suelo justo cuando el monstruo aleteaba de nuevo contra la duna convertida casi en su totalidad en barro para elevarse. Si todo iba bien, la bestia pronto tendría buena parte del entorno en su contra.

Off:

Aclaración:

Para hacerlo un poco más justo, he hecho una tirada de un d20 en casa para ver el efecto de tu ataque sobre el bicho. Por si te interesa, has sacado un 18d20, así que el golpe ha sido bastante efectivo (lo suficiente como para tumbar al monstruo).

Por supuesto, eres libre de hacer caso a Oyuky o no en este turno. ^^
Stats:

Oyuky:

Taijutsu: 14
▬ Base 3  ▬ ENT.+3 ▬ ENT. +4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 4
▬ Base 1 ▬ ENT. +3
Fuerza: 8
▬ Base 5 ▬ ENT.+3
Velocidad: 10
▬ Base 5 ▬ PAS. TAI. +2 ▬ ENT. +3 ▬
Resistencia: 15
▬ Base 5 ▬ EXM. +5 ▬ ENT.+2 ▬ ENT. +3 ▬
Aisu:

Taijutsu: 3
▬ Base 0  ▬ ENT.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 2
▬ Base 0 ▬ ENT. +2 ▬
Fuerza: 10
▬ Base 5 ▬ EXM.+1 ▬ ENT.+4 ▬
Velocidad: 13
▬ Base 5 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +2 ▬
Resistencia: 11
▬ Base 4 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+5 ▬
Técnicas:

Oyuky:

Elemento Tierra: Movimientos Tectónicos (土遁・地動核, Doton: Chidōkaku): Una vez realizada una serie de sellos, el usuario pone las manos en el suelo y esto le permite alterar rápidamente la tierra en los alrededores, otorgándole la capacidad de bajar o subir el suelo en la zona circundante, permitiéndole crear agujeros gigantes o elevaciones en el suelo en un instante. El tamaño de la zona afectada no ha de superar un radio de veinte metros en Chunnin, treinta metros en Jounnin y cincuenta metros en Sannin, así como las profundidades y elevaciones producidas por el usuario alcanzan un máximo de diez metros en Chunnin, veinte metros en Jounnin y treinta metros en Sannin. Ésta técnica puede servir para la creación de trincheras o la evasión de ataques. La zona que es trasladada no se ve alterada, es decir, la vida vegetal, animal y las personas que allí se encuentren conservan su misma posición. En caso de que el jutsu sea usado a gran escala, solo puede usarse tres (3) veces por combate.
Aisu:

Ninken Ninpō, Sajin no Mai (忍犬忍法・砂塵の舞, arte ninja canina, danza de la nube de polvo): Utilizando sus fuertes patas delanteras, el ninken comienza a excavar, creando una enorme nube de polvo que bloquea la visibilidad. Esta técnica también sirve para crear grandes agujeros e improvisados túneles en muy poco tiempo, los cuales pueden ser utilizados en ataques sorpresa.

Jutsu oculto x1
Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Jue Jun 02, 2016 12:17 am

El chorro de agua salió de mi boca directo hacia la criatura con una potencia desmedida, sorprendente incluso para lo que estaba acostumbrado. El impacto fue tal que desvió a la criatura en pleno vuelo haciéndola chocar contra una duna cercana, la cual también quedó cubierta del resto del agua que seguí expulsando hasta que el jutsu se detuvo. El animal se quedó chapoteando sobre aquella superficie como una carpa fuera del agua. Visiblemente mi teoría había sido acertada y aquel elemento le había sorprendido y herido casi más de lo que imaginé. Rápidamente la chica lobo se aproximó a mi, permitiéndome ver que sus manos estaban cubiertas de heridas sangrantes que antes no estaban. Habiendo visto como lanzaba un tsuuga a la parte superior de su piel, la zona que estaba repleta de lo que parecían escamas marrones, y que el ataque no había hecho rasguño alguno en su carne comprendí que aquella zona era más dura de lo que ella pudo soportar, algo diferente en la parte inferior por lo demostrado por el animal. La mujer me sonrió de medio lado... Era la primera vez que mostraba algo así en todo lo que llevabamos, y por su comportamiento me fue posible saber que aquello era una muestra de satisfacción, quizás le había demostrado que valía más de lo que ella había creído en un inicio. La cuestión era no caer y defraudarla ahora.

No había terminado de pedirme que realizase de nuevo el jutsu cuando comencé a encadenar sellos y canalizar el chakra. Sabía perfectamente que era cuestión de tiempo que acabase liberándose y por tanto era vital cada segundo que aprovechase para darle el menor margen posible. Apunté, como había dicho, al suelo de la duna que tenía la criatura bajo ella. No sabía exactamente que pretendía, pero pude ver a su can hacer un agujero en el suelo con sus patas levantando una pequeña nube de arena al hacerlo, pero claramente con más intención de enterrarse que de aquel efecto secundario. Hokori por su parte se mantuvo en posición esperando ordenes o una oportunidad. Era consciente de que el tamaño del cachorro no le permitirían combatir contra la bestia, sería un suicidio, y yo necesitaba ahorrar mi chakra en técnicas elementales para gastarlo en transformarlo. Por mucho que fuese un Inuzuka había ocasiones donde debía dejar de lado aquel estilo. En esa batalla no llevaba la ventaja. En un momento dado la mujer dio una orden y abrí la boca soltando una nueva descarga de agua en la dirección mencionada para cumplir con sus planes, a la vez que ella posaba las manos en el suelo como si intentase hacer algún tipo de técnica también.

Sin perder el tiempo, y casi sin fijarme en los resultados del jutsu lanzado comencé a encadenar otra técnica con más sellos, preparando otra cosa en caso de que fuese necesario. Si fallaba el chorro, si no resultaba tan efectivo como esperaba, o si lograba levantarse aun con todo... En ese caso tendría al menos un as en la manga. Concentré de nuevo el chakra en la boca preparándome para lanzarlo cuando estuviese listo. Estaba muy silencioso, pero prefería mantener la concentración en mi flujo de chakra para evitar contratiempos así como evitar distracciones innecesarias o fallos de atención. Un error podía suponer algo muy grave.

Satoshi:
✬ Ninjutsu: 4.
✬ Taijutsu: 11.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 8.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 6.

Armas:
Kunais: 10/10.

El Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea y de la cantidad de chakra que se le emplee. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.

x1 Jutsu Canalizado.
Hokori:

✬ Ninjutsu: 3.
✬ Taijutsu: 7.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 10.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 4.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Jue Jun 02, 2016 10:14 pm


Obediencia. Eso me gustaba quizá, hasta demasiado. En apenas un instante empezó la cadena de sellos, hasta podía jurar no haber terminado de hablar cuando lo hizo, para volver a lanzar el torrente de agua en contra de la bestia. Pero fue demasiado tarde incluso a esa velocidad y el tiempo que tardó el líquido elemento en dispersarse desde su boca hacia la duna móvil fue excesivo. No recibió más que un impacto lateral y, sin consecuencias apreciables, la criatura escurrió el agua por sus escamas hacia el suelo convirtiéndolo en una piscina de barro en extremo viscoso.
Aisu tuvo mucho más acierto saliendo de la nada, atravesando las capas de arena sobre su cabeza en un rápido giro que lo convirtió en un torpedo al impacto contra la parte blanda de la aleta. Se llevó un trozo en la boca mientras giraba, regresando a poca distancia de nosotros tras desestabilizar a la bestia.
El remate fue mi técnica. Si antes había sido un temblor lo que había sacudido el suelo, ahora se veían los resultados de tan tremenda sacudida en el desierto. Granos compactados a modo de torre empezaron a elevarse hacia arriba, en un cubo rectangular perfecto que ascendió hasta los siete metros e impactó contra el lateral dañado de la criatura terminando de torcer su vuelo y derribándolo por segunda vez. Ya en el barro, de espaldas y con la parte blanda del cuerpo hinchándose cada vez más y más, el monstruo quedó indefenso durante unos valiosos instantes.

¡Es ahora o nunca; corre! – Volví a ladrarle al chico de altura considerable a mi lado. En ese momento él tenía tantas opciones como yo de dañarlo aprovechándose de la fina piel de su vientre. Aunque, estaba claro, yo iba a ser bastante menos cuidadosa que él acercándome. Había aprendido una lección, cierto, pero no era la de mantenerme a una distancia prudencial de algo de semejante tamaño.

Inicié una carrera atropellada por la arena, salté hacia mi propia estructura y recorrí varios metros en horizontal, pegada con chakra en los pies, hasta la base en altura favorable. Aisu me imitó sin pensárselo dos veces, y desde arriba ambos nos arrojamos. Primero él, girando sobre sí mismo como ya había hecho antes, e instantes después yo cuando sentí el cuerpo cubrirse de oscura piedra. No pensaba permitir un nuevo fallo como el anterior, causa de las heridas en mis garras.
A mitad de camino nuestros giros se entrelazaron con precisión milimétrica. Parecía más un baile asesino que un movimiento de lucha, pero lo cierto era que eso rozaba la perfección en casi todos los sentidos. Sentía sus garras pasarme casi rozando, su aliento chocando en mi cara cuando nuestros rostros, en mitad de la vorágine, se cruzaban; y del mismo modo le devolvía caricias causadas con ráfagas de viento al girar y hálitos calientes en el morro. Nuestras miradas se cruzaron a poca distancia, el tiempo se ralentizó un segundo para al siguiente echar a correr de nuevo con renovadas energías. Así lo sentí yo.

Un brutal impacto fue el final, aparte de esperado, perfecto para sendos torbellinos. A ese punto ya no éramos dos actuando como uno, sino uno actuando como dos. Cuatro garras, dos humanas y dos de lobo, taladraban a través de la piel blanda de la bestia hasta las escamas de una de las aletas, amenazando también con atravesarlas por ese flanco, e incontables colmillos caninos se enganchaban a jirones de carne para arrancarlos con horrible crueldad del gigantesco cuerpo de la criatura.
La sangre salpicaba en todas direcciones y se unía al barrizal en grandes cantidades; pero sobre todo bañaba nuestros cuerpos. Un calor extraño recorría todo el cuerpo, desde la base de los pies hasta la nuca, y provocaba un hormigueo que a medida que el giro se prolongaba alcanzaba más partes del cuerpo.

Los extraños lo llamaban locura. Nosotros teníamos una palabra propia en un idioma casi extinto: “Kata-Ishäk”.

Off:

Aclaración:

De nuevo tenemos dados por medio. :D. Esta vez has tenido un poco menos de suerte, 4d20, así que he hecho que tu ataque falle casi por completo. Aunque eso no quiere decir que no haya servido de nada: Has creado una trampa de lodo perfecta. ^^

Por cierto, y para dejarlo claro, el pilar de tierra enorme que se eleva es el resultado de la técnica usada en el turno anterior.
Trad.:


Kata-Ishäk: Sin una traducción literal posible siendo, lo más cercano, "Sed de Sangre" o "Sed de Muerte". Se refiere a un estado de alteración mental, casi enajenación total, en la que los Inuzukas salvajes entran en plena cacería, cuando la sangre de sus presas los baña. Dentro de este estado el Inuzuka puede volverse agresivo hacia quienes no pertenecen a su manada.
Stats:

Oyuky:

Taijutsu: 14
▬ Base 3  ▬ ENT.+3 ▬ ENT. +4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 4
▬ Base 1 ▬ ENT. +3
Fuerza: 8
▬ Base 5 ▬ ENT.+3
Velocidad: 10
▬ Base 5 ▬ PAS. TAI. +2 ▬ ENT. +3 ▬
Resistencia: 15
▬ Base 5 ▬ EXM. +5 ▬ ENT.+2 ▬ ENT. +3 ▬
Aisu:

Taijutsu: 3
▬ Base 0  ▬ ENT.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 2
▬ Base 0 ▬ ENT. +2 ▬
Fuerza: 13
▬ Base 5 ▬ EXM.+1 ▬ ENT.+4 ▬ TEC. +3
Velocidad: 13
▬ Base 5 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +2 ▬
Resistencia: 11
▬ Base 4 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+5 ▬
Técnicas:

Oyuky:



Kinobori No Waza (Subir a los Árboles): Es el arte de subir a los árboles solo con los pies, sin usar ni manos ni ninguna ayuda. Para hacerlo basta con concentrar el chakra justo en los pies. Si se ocupa demasiado, se romperá el arbol y se se ocupa muy poco, el shinobi no se sujetará. Por ello se debe mantenerla constante durante todo el tiempo que se quiera estar en el árbol. Aunque su entrenamiento se realiza con árboles, puede ser aplicada a cualquier superficie solida.

Doton: Domu (土遁・土矛? Elemento tierra: lanza de tierra): Esta técnica no necesita la realización de sellos y se puede activar o desactivar a voluntad, casi instantáneamente. Este jutsu consiste en endurecer el cuerpo del ninja—tanto por dentro como por fuera—, o parte del mismo, el cual se torna de un color oscuro, otorgándole una gran resistencia que lo hace invulnerable a un ataque Taijutsu o Kenjutsu de su mismo rango e incluso contra la detonación de  sellos explosivos. También potencia el Taijutsu del usuario, permitiéndole incluso destrozar muros con tan solo un golpe, lo que hace que recibir un ataque directo, mientras que se mantiene activa esta técnica, sea verdaderamente crítico. Este jutsu es vulnerable al elemento raiton. Esta técnica dura tres turnos activada y otorga una bonificación más (+3) en fuerza.

Gatsūga (牙通牙, colmillos cruzados): Variación del Tsūga, en la cual tanto el ninja Inuzuka como sus caninos participan, girando sobre sí mismos y saliendo disparados a una velocidad altísima mientras se cruzan entre sí, por lo que depende de una coordinación excelente entre el usuario y los caninos. Debido a que es realizada por más de un individuo, la técnica adquiere un rango de ataque mucho mayor, por lo que es difícil evadirla. El Gatsūga es una técnica mucho más fuerte que el Tsūga, por lo que fácilmente puede romper y perforar rocas al impactar con éstas.
Aisu:


Jutsu oculto revelado:


Tsūga (通牙, colmillo perforador):* El canino Inuzuka concentra chakra alrededor de su cuerpo para luego salir disparado hacia el enemigo, girando sobre sí mismo como un proyectil. Para que ésta técnica tenga éxito, cuentan tanto la velocidad de desplazamiento del ninja como la fuerza aplicada al dar el giro. Los efectos de esta técnica son iguales a los efectos de la misma cuando es efectuada por un shinobi. Siendo un Seiken, no necesita estar transformado para llevar a cabo esta técnica.

*La técnica se utiliza antes del Gatsûga. Es con esta que Aisu desestabiliza por completo y derriba al Espejismo.  

Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Dom Jun 05, 2016 4:06 am

Aun con todo hubo una gran distracción. Un temblor en el suelo que sentí y me hizo fallar el golpe. En vez de recibir un impacto directo sufrió una colisión lateral que no llegó a causar muchos daños, aunque logró impregnar todo el suelo a su alrededor del limo producto de la mezcla entre la arena y el agua. Pero por otro lado el lobo de la mujer salió del suelo emergiendo como una enorme espiral de destrucción que logró arrancar un pedazo de la carne del animal, hiriéndolo de forma considerable y además llenándo la zona de sangre. Y de pronto la arena se compactó a su alrededor... Fue sorprendente ver como un enorme pilar rectangular emergía del suelo golpeándola con fuerza... Una técnica doton, similar a otras que ya había visto antes, pero mucho más avanzada. Aquello me demostró el potencial de la chica que sin duda estaba por encima del mío, aunque eso no era algo que acabase de descubrir ahí mismo. Sin duda prefería estar de su lado antes que contra la misma.

La bestia quedó boca arriba con el impacto, moviéndose y chapoteándose intentando librarse. Pero percibí algo importante... Lo que sería el equivalente a su tripa se estaba hinchando. Aquello no me gustó, sabía qué significaba, o al menos lo intuía. No era ningún tipo de poder adivinatorio ni nada similar, era puro cerebro y lógica. Ya la había visto abrir la boca como si acumulase aire, y después expulsarlo en una potente onda destructiva... Aún sentía el escozor en la espalda, y por la sensación líquida que percibía los rasguños estaban sangrando un poco. Nada grave pero algo molesto. Si veía ahora que su panza se agrandaba no creía que fuese por que se le hubiese inflamado precisamente, no por la forma exagerada que iba tomando, sumado a la velocidad con la que crecía.

Sin perder un instante hice un sello rápidamente, transformando a Hokori en una figura similar a la mía y comencé a girar sobre mi propio cuerpo cubierto de chakra y rodeándome en una espiral similar a la que había realizado la mujer con su lobo, y con este emprendí una aproximación lateral, trazando una curva conforme me acercaba. En vez de ir en linea recta me desvié a un lado para salirme fuera del ángulo de su boca. Debido a estar tirado de espaldas dudaba que pudiese girar para encararme y cambiar su ángulo de tiro, por lo que si lanzaba otra de esas andanadas debería estar fuera de su radio de acción. Por otra parte el can también comenzó a correr en dirección a la criatura siguiendo mi estela pero sin usar la técnica. Tardaría más pero sería mi refuerzo cuando llegara el momento.

Cuando estuve situado a una distancia de él abrí la boca liberando el jutsu que había estado preparando sin detener mi giro, provocando así que un chorro de agua levemente diferente al anterior saliese disparado en dirección a la bestia, desplazándose a mayor velocidad debido al impulso que llevaba y con más capacidad de esparcirse a su alrededor debido a mi giro. Si funcionaba, aquel líquido tremendamente pegajoso empezaría a dificultar el movimiento de la criatura y además se uniría con el barro, la arena y la tierra compactada que mi compañera había creado, haciendo que tuviese un enorme lastre de peso por todos lados. Y además pronto podría recibir el impacto de mi Tsuuga.

Sabía que hasta el momento no había causado muchos daños a la bestia, de eso se había encargado la mujer y su lobo. Pero también era consciente de que aquella no era mi función en esa batalla, era mucho más débil. Me había limitado a cumplir un papel de soporte para crear un entorno ventajoso que le permitiese atacar con menos riesgo.

No tener el potencial para vencer a la bestia no implicaba que no pudiese ser una gran ayuda a la hora de facilitar su caza.

Satoshi:
✬ Ninjutsu: 4.
✬ Taijutsu: 11.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 8.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 6.

Armas:
Kunais: 10/10.

Elemento Agua: Campo de Jarabe Atrapante (水遁・水飴拿原, Suiton: Mizuame Nabara)
Es un jutsu en donde el usuario escupe agua de alta viscosidad, gracias a la infusión de chakra en el agua, destinado a una superficie de amplio alcance. Esta corriente de líquido pegajoso puede utilizarse para formar una trampa adhesiva que puede inmovilizar a una persona. Tiene como objetivo reducir el área de actividad del enemigo y de esta forma tomar el control sobre el campo de batalla. El alcance normal de esta técnica es normalmente de unos pocos metros, cinco para ser exactos. Pero si el jutsu es preparado, es posible hacer un estanque entero de jarabe que varía dependiendo de la cantidad de chakra empleado en la técnica. Para prevenir ser atrapado en el jutsu, es necesaria la canalización de chakra en los pies, de antemano, que permite andar sobre éste sin inhibiciones. Sin embargo, solamente aquellos que tengan conocimiento del jutsu, o que manipulen la naturaleza, pueden realizar dicha acción (ojo con el metarol). El radio o extensión del estanque tiene un máximo de alcance por rango para la adaptación del rol, estos son: Diez metros para Gennin, veinte metros para Chunnin, treinta metros para Jounnin y cincuenta metros para Sannin. Para la realización de este jutsu es necesario hacer sellos. (Jutsu Canalizado: Alcance máximo: 10 metros)

Gijū Ninpō, Jūjin Bunshin (擬獣忍法・獣人分身, arte ninja de imitación bestial, clon de hombre bestia): Versión modificada de las técnicas de transformación y clonación, única del clan Inuzuka. Después de realizar el sello del tigre, el ninja transforma a su ninken en una copia perfecta de sí mismo. Cuando es combinada con el Shikyaku no Jutsu, es difícil distinguir entre el ninja y el animal, ya que ambos se mueven y actúan de forma salvaje. Al igual que cualquier técnica de transformación, ésta es cancelada cuando el animal recibe daño.

Tsūga (通牙, colmillo perforador):
El ninja Inuzuka concentra chakra alrededor de su cuerpo para luego salir disparado hacia el enemigo, girando sobre sí mismo como un proyectil. Para que ésta técnica tenga éxito, cuentan tanto la velocidad de desplazamiento del ninja como la fuerza aplicada al dar el giro. Esta técnica, n o es mortal, pero si impacta al oponente, hará un daño considerable que le permitirá seguir luchando, pero no de forma cómoda.
Hokori:
✬ Ninjutsu: 3.
✬ Taijutsu: 7-1=6
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 10.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 4+2 =6.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Lun Jun 06, 2016 8:34 pm


Continué perforando hasta notar, a mis espaldas, un chorro de algo pegajoso impactando. En ese momento la fuerza del empezó a disminuir de forma paulatina, convirtiendo cada desgarro, otrora sencillo, en una tarea cuanto poco difícil hasta que finalmente nos detuvimos. La bestia también quedó empapada, pero para nuestra desgracia eso resultó más una ayuda en su favor que una desventaja; el líquido de consistencia extraña impactó sobre todo su cuerpo, lo que incluyó a la aleta dañada, y recubrió las heridas impidiendo continuar al sangrado.
Hinchada como estaba, supo ver la oportunidad y expulsó todo el aire de golpe. Levantó una ventolera, sí, pero esa no fue ni mucho menos su intención. La fuerza del disparo tuvo el consecuente retroceso, y el terreno resbaladizo permitió al monstruo escurrir su cuerpo a través de él para después, en una imposible maniobra de vuelo, estabilizarse bocabajo. Volaba con dificultad, sin embargo recuperaba a su favor el elemento.

Lo primero que hice tras recomponerme, mientras la bestia volaba en dirección opuesta escorando hacia el lateral de su herida, fue coger a Aisu en brazos y dar un salto hacia atrás de varios metros para ponerlo a salvo. Lo oculté con cuidado en el agujero creado por él mismo, ahora un lodazal que no dejaba de drenar más y más agua por momentos, y a continuación hice un sello con las manos. El chakra recorrió el cuerpo como un relámpago; una brecha se abrió entre la rocosa armadura, permitiendo a mi piel respirar mientras las escamas de oscuro tinte iban desprendiéndose como las de una serpiente en muda. Giré el rostro con los colmillos fuera, buscando en la visual al Inuzuka de gran altura, y cuando di con él mi mirada se volvió tanto o más fiera que la suya bajo los efectos de la técnica del clan.

¡Basrä! – le grité con todas mis fuerzas, para después devolver a la criatura toda mi atención. Demasiado tarde. La incapacidad del lobo me puso bajo mínimos. Nunca había peleado sin él a mi lado contra nada tan poderoso, y para cuando quise darme cuenta la criatura ya estaba creando una nueva esfera de viento. Una punzada de dolor, o tal vez la mala estabilización a causa de la herida, hizo que virase en el último momento antes de disparar a través de la profunda cueva en su boca. Apenas diez metros recorridos, pero con tal fuerza que desprendió arena en todas direcciones, y el perdigón de gran calibre terminó estrellándose contra la torre de arena compactada. Sobra decir que estalló en mil pedazos, arrojando, si cabía la posibilidad, más granos al ya incontable número de abrasivos girando en todas direcciones sin control alguno.

Perdí la visibilidad dentro de la tormenta, no así la rabia ciega. Sabía que estaba cerca porque incluso dentro de la vorágine el olor y el regusto metálico de su sangre delataban una posición inequívoca. El tiempo corría en mi contra; tan solo tenía nociones, breves explicaciones de Nemuri, sobre aquello a lo que me disponía. Ni siquiera estaba segura de hasta qué punto era una buena idea hacer aquello con el pulso disparado y la adrenalina en casi mayor cantidad que sangre; el sudor frío de todo mi cuerpo atestiguaba el miedo al más mínimo fallo.
Primero cerré los ojos. Necesitaba concentrarme en el olor, calcular la distancia en base a la intensidad, y para ello el resto de sentidos eran una molestia. Siete metros… seis… cinco… una cuenta regresiva imposible de detener que electrizaba todavía más los nervios. Apenas tenía segundos, instantes, y quizás conseguiría mi objetivo. Para continuar, puse los brazos a mis costados, apretando los puños tanto como los dientes, que crujían por la fuerza de la mandíbula. Una corriente, al principio débil, empezó a circular a través de todo el cuerpo. Los músculos se ensanchaban, las venas abrían paso a mayor caudal de sangre. Notaba la piel ardiendo, como si el sol se hubiese acercado más sólo para hervir la carne, y los caudales de sangre empujaban contra su prisión teñida de carmín, abriéndose paso y dejando marcas por donde pasaban. Restaba un paso, el último y más peligroso, el que no sabía lo que iba a ocasionar.
Fue un dolor inenarrable sentir como los músculos crecían bajo la dermis enrojecida, desgarrándose a lo largo y ancho de todo el cuerpo. Un dolor paralizante, al principio, que dio paso a una sensación de poder nunca antes experimentada.

Para ese entonces ya tenía a la bestia a poca distancia, casi pasando a mi lado, y sólo tuve que girar el brazo... ¿Cómo una acción tan cotidiana podía resultar en tal tortura? Al tensar los músculos para retroceder la extremidad, varios latigazos recorrieron el cuerpo entero. Di buena fe de la presión a la que se sometían los huesos bajo el peso del bíceps cuando escuché como crujía sin piedad. Retrasé el golpe todo lo que pude, temiendo una consecuencia todavía peor, pero al final fue inevitable y mi piel, rajada en los nudillos, entró en contacto contra la bestia en sus escamas. Esperaba causar un ligero desequilibrio, pero, a pesar de toda la fuerza puesta en el golpe, apenas conseguí que variase el rumbo. Si así no lo conseguía entonces, tenía que lanzarme otra vez a por ella y en ese estado realizar cualquier giro, incluso el más básico del Tsûga, me suponía un completo imposible. A golpes, pues, sería como tendría que luchar.

¡AAAAAAAARGH! – Un grito desgarrador partió el aire en dos a la vez que saltaba a su espalda con todas mis fuerzas, lanzando todo el peso de mi cuerpo sobre la, condenadamente, dura espalda del animal. Eso sí consiguió crear una turbulencia suficiente para dar pie a un derribo, aunque seguía necesitando apoyo por parte del Inuzuka civilizado, pues en ese estado mi chakra se había desestabilizado por completo. No podía hacer ni la más sencilla de las técnicas.

Off:

Aclaración:

Hay maneras de tener mala suerte... y luego está la tuya. xD. Tu técnica del Agua Pegajosa ha sacado pifia (1d20) y por tanto ha resultado más en una ayuda para el enemigo que en una ventaja para nosotros. Eso no quiere decir que no haya servido de nada, has conseguido cabrear a Oyuky hasta tal punto que ha abierto, por primera vez en su vida, La Cuarta Puerta.

Aisu se quedará 1d4 turnos paralizado por tu técnica (ahora tiraré el dado y te diré el resultado en el próximo post). :D

Por lo demás al bicho le queda poco, más ahora con Oyuky a su espalda convertida en una versión bizarra de Hulk de color rojo brillante.
Trad.:


Basrä: Usado como insulto. Forma de referirse a Inuzukas civilizados, a quienes los salvajes consideran inútiles casi por definición.
Stats:

Oyuky:

Taijutsu: 14
▬ Base 3 ▬ ENT.+3 ▬ ENT. +4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 4
▬ Base 1 ▬ ENT. +3
Fuerza: 10
▬ Base 5 ▬ ENT.+3 ▬ TEC. +2 ▬
Velocidad: 13
▬ Base 5 ▬ PAS. TAI. +2 ▬ ENT. +3 ▬ TEC. +3 ▬
Resistencia: 18
▬ Base 5 ▬ EXM. +5 ▬ ENT.+2 ▬ ENT. +3 ▬ TEC. +3▬
Aisu:

Taijutsu: 3
▬ Base 0 ▬ ENT.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +1 ▬ CAZ.+3 ▬
Genjutsu: 1
▬ Base 1 ▬
Ninjutsu: 2
▬ Base 0 ▬ ENT. +2 ▬
Fuerza: 10
▬ Base 5 ▬ EXM.+1 ▬ ENT.+4 ▬
Velocidad: 13
▬ Base 5 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+4 ▬ PAS. TAI. +2 ▬
Resistencia: 11
▬ Base 4 ▬ EXM.+2 ▬ ENT.+5 ▬


Paralizado 1d4 turnos. Resultado de la parálisis en el siguiente post. ^^

Técnicas:

Oyuky:



La primera puerta, la Puerta de la Apertura (開門, Kaimon) Existen resistencias dentro del canal de chakra de cada ser humano, llamadas puertas, que regulan el pasaje de chakra dentro del cuerpo para que el mismo se encuentre en equilibrio. Al romper la primera puerta de chakra, la cual está localizada en el cerebro el usuario adquiere el poder de utilizar al 50% la fuerza de sus músculos en vez del 20% que suele usarse. Al abrirla, se le otorga un bonus de +1 punto en su stat de Fuerza.

La segunda puerta la Puerta del Descanso (休門, Kyūmon): Esta es la segunda puerta de chakra también localizada en el cerebro. Cuando se abre esta puerta el flujo de energía desde el cerebro hasta el resto del cuerpo comienza a fluir de forma mucho más apresurada, cargando a la persona de energía física. Al abrirla, se le otorga un bonus de +1 en fuerza y +1 en velocidad.

La tercera puerta, la Puerta de la Vida (生門, Seimon) Esta es la tecer puerta de chakra y se encuentra ubicada en la médula espinal. Esta puerta regula el flujo sanguíneo y las palpitaciones del corazón, retirando el límite de este último y así incrementando la velocidad de flujo sanguíneo por el cuerpo. Esto hace que la respiración del usuario se agite y que su piel se vuelva completamente roja a causa de la sangre. También comienzan a resaltar las venas en el cuerpo del usuario. Al abrir esta puerta, el usuario recibe un bonus de El incremento de la velocidad del flujo sanguíneo vuelve la piel de color rojo y las venas empiezan a resaltar. Al abrir esta puerta el usuario recibe un bonus de +2 en su stat de Fuerza +2 en su stat de Velocidad y +1 en su stat de Resistencia.

La cuarta puerta, la Puerta del Dolor (傷門, Shōmon) Esta es la cuarta puerta de chakra y también está ubicada en la médula espinal. Aumenta la velocidad y fuerza de la persona. La liberación de esta puerta genera que los músculos se usen a un 70% de su poder, comenzando a hincharse y desgarrarse por su sobrecarga. La liberación de chakra en este punto se hace visible como un resplandor verde que envuelve al usuario. Al abrir esta puerta el usuario recibe un bonus de +2 en su stat de Fuerza, +3 en su stat de Velocidad y +2 en su stat de Resistencia.

Aclaración: Si bien en la guía se especifica que un Especialista Primario de rango Genin o Chûnin sólo puede abrir 3 puertas en un turno, hay que aclarar que se refiere a abrir tres puertas dejando una acción (es decir, hasta la 3ª puerta contaría como 2 acciones, dejando una posible 3ª acción para otra técnica; teniendo eso en cuenta, yo tomo la 3ª acción para emplear la 4ª puerta, quedándome sin acciones y entendiéndose por acción todo aquello que emplee chakra o haga uso de un Taijutsu avanzado, no movimientos sencillos como el que realiza Oyuky, un puñetazo normal potenciado por la puerta).
Aisu:

-
[/i]

Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Sáb Jun 11, 2016 3:33 am

Desde luego aquel no era mi día de suerte. No cuando vi como la masa de agua gelatinosa volaba en todas direcciones, cubriendo a la bestia por completo, si, pero también tapando la herida que le habíamos realizado, y para colmo, afectando a mis compañeros. La bestia esquivó mi tsuuga usando aquel disparo de aire, que si bien falló, le permitió alejarse de la zona arrastrándose hacia otro lado y volviendo a levantar el vuelo. La miré tras detener el giro y caer al suelo. Con aquella propulsión había logrado volverse a ponerse en pie, pero... Todo su cuerpo se había cubierto del jarabe, y al lanzar el aire había hecho una lluvia de arena que había comenzado a caer a nuestro alrededor. No era tan malo como parecía, pues poco a poco estas partículas deberían ir pegándose al cuerpo de la bestia, sumándole peso y restándole estabilidad, por lo que aunque conseguía mantenerse en el aire por el momento no debería tardar en comenzar a sentirse pesada y con severas dificultades. La inuzuka me gritó la misma palabra que anteriormente no había entendido. Ahora ya notaba que era algún tipo de insulto o palabra despectiva.

Ante la fuerte polvareda levantada simplemente subí todavía más mi tela, cubriéndome incluso los ojos con ella. No podía ver bien a través de la fina tela, pero lo suficiente como para percibir el entorno. Y aun así podía seguir notando el olor que lo impregnaba todo. Notaba el olor de la inuzuka, el de su perro, el de Hokori y el de la gran criatura, a la cual captaba con más facilidad debido a estar bañada en los fluidos de la que yo mismo la había cubierto. Cuando finalmente terminó de caer y volvió a la normalidad volví a bajar la tela a su altura normal y vi como la mujer, cuya piel de pronto se había vuelto más roja que antes, cuando estaba quemada, y emitía una gran cantidad de energía. No podía hacer nada contra la criatura en ese estado, y por lo que había podido notar la chica había llevado a su lobo, que había sido completamente paralizado en la masa de agua que había lanzado y que les había golpeado por meterse en medio, hacia el agujero que él mismo había cavado para realizar su ataque sorpresa. No podía dejarla sola, pero tampoco podía permitir que quedase sin su can por mi jutsu. Caminé hacia su posición, manteníendome tras ella para quedar en una zona intermedia entre su cuerpo y el agujero que había dejado atrás y mientras lo hacía iba trazando sellos. Finalmente cuando acabé moví rápidamente una mano y utilicé el agua que cubría al can para realizar la técnica. Al momento me recubrió un pequeño muro hecho del agua gelatinosa que emergió del agujero donde había dejado al animal a buen recaudo. Si solo hubiese esperado a que lo hubiese hecho antes no debería haber perdido el tiempo con aquella acción. Sabía que había perdido todavía más chakra, un recurso muy valioso en esa situación, solo para recuperar la movilidad del animal, pero me sentía responsable por aquello y no iba a permitir dejarlo fuera de combate por aquello.

Finalmente volví a correr en dirección al combate, viendo como la mujer desequilibraba a la criatura con un puñetazo que aplicó más fuerza de la que habría imaginado que podía poseer... Aquello era sin duda una apertura de puertas, una superior a la que yo podía lograr, demostrando que tenía un mayor control de su flujo de chakra que el mío... Aunque eso ya era evidente. Mientras iba hacia ellos, Hokori apareció por la parte trasera de la bestia todavía con mi forma humana y aprovechó el instante de inestabilidad para saltar por detrás con intención de aferrarse a su cola y clavar las garras en su carne para herirla severamente. Atacaba desde atrás y desde abajo, siendo ya consciente de que era más vulnerable en aquella parte. Y dado que la criatura había perdido atención en él al haberse marchado cuando atacábamos los demás probablemente no se fijaría en que estaba a punto de sufir un ataque sorpresa.

Satoshi:
Suiton: Suijinheki (水遁・水陣壁, Elemento Agua: Muro de Agua):
Una vez realizada una serie de sellos, el usuario hace uso de una fuente de agua existente para elevarla con una fuerza tremenda. Esto causa que el agua rodee al usuario, proporcionando una defensa muy abarcada que no deja punto ciego. La fortaleza de este jutsu dependerá del chakra que se empeñe en el mismo y de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el creador de la técnica posea. El usuario podrá ver lo que ocurre fuera del muro, lo que es una gran ventaja porque le permite al ejecutor de la técnica pasar a su siguiente jugada. Una vez que el ninja alcance el rango Jounnin, y posea un cantidad de stat Ninjutsu sobre quince (+15), podrá expulsar este jutsu a presión por su boca y de esta manera formar el muro de agua con una variante diferente.

✬ Ninjutsu: 4.
✬ Taijutsu: 11.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 8.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 6.

Armas:
Kunais: 10/10.
Explicación:
La técnica de Muro de Agua especifica que se requiere de una fuente de agua cercana para ser utilizada, por lo que Satoshi utiliza el agua que cubre al perro, así como los restos de la misma que haya en los alrededores, para crear el muro. Esto no lo hace como acción defensiva puesto que no hay ningún ataque que bloquear, si no con intención de retirarla del animal y así liberarlo. No he considerado que esta acción requiera tirada de dados o mastereo para efectuarse debido a que es una jugada defensiva y no es muy dificil. Aun así, si no lo consideras justo y prefieres hacerlo igualmente no me quejaré. Por otra parte he dejado abierto si Hokori logra su objetivo o no para que decidas en tu post.

Si, la suerte me odia xD soy consciente.
Hokori:
✬ Ninjutsu: 3.
✬ Taijutsu: 7-1=6
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 10.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 4+2 =6.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Dom Jun 12, 2016 7:50 pm


Un duro primer golpe, imprevisto sobre todo, llevó el vuelo poco estable del monstruo hacia la siguiente duna más cercana. Arrastrando el abdomen deslizó, abrasándose con la arena, hasta que consiguió estabilizarse de nuevo. Pero ya no importaba, su condena era segura desde el momento que subiera sobre ella, golpeando con incansable fuerza en el mismo punto. Puño sobre puño, brutales acometidas daban buena cuenta de una potencia desmedida que se veía reducida por el desgarrar de los músculos cuyo sonido incendiaba el aire a mi alrededor.
Algo a la cola devolvió la inestabilidad a la bestia desértica, solo que esta vez no bastó para que sus heridas se cubriesen de nuevo con afilada arena teñida de rojo. Giré con presteza, solo un segundo, para contemplar como la figura salvaje del muchacho se aferraba a la cola sin cuidado alguno. Necio. Irresponsable. Parte de una Manada perdida. Esa actitud devolvió a mí la fe perdida sobre su persona, aunque sabía bien que se trataba no del humano, sino del perro por el olor que arrastraba tras de sí y cuyos matices despuntaban sobre el almizcle dulzón de la criatura y el férreo de la sangre.

Un reflejo de la criatura empujó la cola sobre sí misma, alargando una sombra con dientes de sierra que logré evitar gracias a la velocidad, para dejarla caer con imposible poderío encima de su caparazón. Pero antes de que eso ocurriese salté, evadiendo por un costado el golpe, y en el camino del brinco arranqué de cuajo al cachorro transformado de la extremidad; de no haberlo hecho, su cuerpo habría terminado aplastado entre el amasijo de caparazones y dientes de sierra en espalda y cola respectivamente.

Rodamos por la arena, yo sujetándolo en su forma humana durante el primer impacto para después cobijarlo entre los brazos, con la cabeza pegada a la parte plana del pecho, hasta que el impulso nos detuvo en medio de una nube de polvo. Sin llegar a abrir los ojos pude notar cuatro patas galopando sobre la arena con rapidez, liberadas de una antigua prisión, para llegar hasta nosotros y situarse encima. Apartó mis brazos con cuidado usando un morro húmedo, y una vez llegó al cachorro lo sacó del abrazo sujetándolo por la piel del cuello mientras no desviaba sus orbes color tierra de los míos verdes, apenas abiertos en ese momento y cubiertos de polvo desértico.

Está bien. – Dije con tono débil, levantando un brazo para acariciar al mayor de los dos peludos mientras con el otro, por más que quería, no obedecía a nada. Pasado el efecto de la adrenalina descubrí las puertas de un nuevo mundo de dolor; había sufrido heridas profundas, cortes capaces de tumbar a hombres de tamaño considerable; un búho con garras de acero atravesó, en el paso, mis hombros… pero hasta ese momento no había experimentado un dolor como ese. Lo superaba todo. Lo opacaba todo, todos mis sentidos se centraban en experimentar el dolor de una manera distinta para cada uno. Llegué a no gritar, pero tampoco fui capaz de hablar nada durante los segundos siguientes.

Entre tanto la criatura sufría los últimos estertores de su vida, retorciéndose de dolor con el aguijón de su propia cola incrustado en el cuerpo como una espada de cruel filo serrado. Sangraba, de forma cada vez menos abundante, creando un lago de fango oscuro en cuyos reflejos dados por el sol se distinguía el rojo de la vida que escapaba a pasos agigantados de un cuerpo todavía más gigante.

Ataash varin kata – Solté con dificultad, cambiando la postura tumbada por una más inclinada. Sentada sobre la arena llevé la mano derecha, sana, hacia el antebrazo izquierdo y apreté con fuerza para devolver el hombro a su lugar dejando a una lagrimilla de dolor escurrir a través del ojo y rodar por la mejilla. No hubo quejido, como siempre, pero tampoco síntomas de que el dolor no estuviese quemándome por dentro como el peor de los fuegos. Las puertas se cerraron de golpe, dejándome mareada durante varios minutos tras ese hecho, cuando las contracciones del dolor se acrecentaron demasiado.

Off:

Aclaración:

¡Por fin! Cacería terminada. El monstruo ha muerto, al final perforado por su propio arpón, gracias, en gran medida, al último movimiento de tu perro; como te dije lo he manejado un poco para no alargar más esto, pues el monstruo estaba ya muy débil y no tenía sentido alargarlo otra ronda más sólo para cerrar una acción tan sencilla.

Podemos seguir el tema si quieres, pero Oyuky tendrá el brazo izquiero desgarrado para el resto del mismo.
Trad.:


Ataash varin kata: Sin una traducción exacta. Frase para la victoria sobre una presa digna. Algo aproximado podría ser "En el fin yace la gloria".

Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Vie Jul 29, 2016 1:55 am

Corría hacia la escena de la batalla siguiendo la estela del can de la mujer que aun con aquel tamaño y la clara falta de adaptación al terreno superaba con creces mi velocidad. Sin embargo, aunque estaba dispuesto a lanzarme al combate nuevamente para acabar con la criatura aquello terminó mas rápido de lo que esperé cuando tras el ataque sorpresa de Hokori, que se aferró a su cola con garras y dientes, la bestia intentó matar dos perros de un golpe y lanzó aquella parte de su cuerpo sobre si mismo en un intento de aplastar a la salvaje y al cachorro transformado que se había aferrado a él. No obstante la mujer demostró unos buenos reflejos y saltó hacia un lado agarrando al animal y soltándole de su agarre para caer sobre la arena instantes antes de que la criatura se empalase a si misma con su cola, acción que ocasionó que comenzase a convulsionar en el suelo, recorrida por espasmos mientras la sangre brotaba de su nueva herida como un manantial. Pasé a un lado de la criatura mientras me dirigía, viendo que aquel ser estaba ya moribundo y poco tenía que hacer ya por su vida, en dirección a los otros dos preocupado por su estado, encontrando finalmente a la chica tirada en el suelo con el cachorro entre sus patas ya con su transformación des hecha.

Su compañero animal le apartó con cuidado de ella usando sus fuertes mandíbulas y todavía aturdido por los rápidos y fuertes movimientos que había hecho la bestia en un intento de quitárselo de encima comenzó a andar zigzagueando en mi dirección. Me agaché para acariciarle brevemente como una forma de indicarle que había hecho un buen trabajo, así como darle un respiro para que se recuperase mientras que los otros dos tenían su propio reencuentro, pero no tardé en acercarme de nuevo a ella. Pude ver como se recolocaba el brazo, haciéndome esbozar una mueca producto de la empatía al verla así. No emitió quejido alguno, obviamente en un intento de mantener su orgullo intacto. Suspiré y me senté ante ella, sintiendo un fuerte dolor en mi espalda cuando las heridas de mi espalda se abrieron. Necesitaría tratarme aquello, pero no le di importancia en ese momento, por el esfuerzo que había hecho la mujer algo me decía que lo mío no era nada en comparación a lo que ella padecía.

-Al fin esa cosa ha caído...- Susurré finalmente mirando en dirección al cuerpo inerte de la bestia.-Has combatido con fiereza, yo...- Fruncí el ceño mirando mis manos.-Creo que necesito mejorar mi puntería. Perdona.- Eso último lo dije mirando al can y repasando su cuerpo con la mirada.- Creo que te he quitado todo el agua que tenías encima, te he visto moverte bien por la arena, pero aun así perdona por haberte dado.- Volví de nuevo la mirada hacia la chica.- Y gracias a ti por ayudar a salir al pequeño de esa situación.- Me incorporé y me di la vuelta, dándole la espalda y mirando en dirección a la ciudad cercana. Ambos necesitábamos un descanso y curar nuestras heridas.- No creo que puedas mover ese brazo en un largo rato... Bueno, mejor dicho, podrías, si, pero si lo haces acabarás por perderlo entero. No creo que quieras ser una loba coja.- Me quité la tela que había estado cubriendo la mayor parte de mi cabeza y la enrollé rápidamente alrededor de mi pecho para cubrir las heridas de la espalda y que no entrase arena.- Hazme el favor de acompañarme a la ciudad para que reposes y cuidar eso. No seas tan tozuda de largarte en el estado en el que estás, sabes tan bien como yo que no es buena idea y solo te traerá problemas a la larga y a la corta.- Me crucé de brazos mirándola, decidido a llevarla.- Y si te niegas acabaré llevándote a rastras, aunque me desmiembres por el camino, me da lo mismo.- Miré brevemente a su can.- Tú también quieres que se recupere ¿No?-Me alejé poco a poco en dirección al animal acompañado de mi can.-Voy a recoger un par de cosas de este bicho mientras te preparas para irnos, no te preocupes, es tan tuya o más incluso que mía, tendrás tu parte, pero no creo que debas mover el brazo, déjame al menos encargarme yo de esto.

Off:
Pues nada, finalizamos esto xD terminemos aquí el rol y luego si eso abrimos otro que diga que hacemos después. Ha sido una interesante caza. Puedes hacer otro post si gustas en respuesta al mío o lo dejamos ya para el siguiente, personalmente creo que no voy a añadir nada más así pues... Gracias por todo y suerte para todo lo demás xD
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Inuzuka Oyuky el Mar Sep 06, 2016 10:15 am


La sensación de dolor continuaba fluyendo por todo el cuerpo. Nada la detenía, nada la amortiguaba en lo más mínimo. Las palabras del joven melenudo no pudieron llegar en peor momento, y aunque en un principio intenté dejarlas pasar después no fui capaz. Traían demasiados recuerdos que trataba de enterrar; en cierta manera, se parecía a Yota, igual de tozudo, como también carente de toda capacidad para medir el riesgo de contrariarme en mitad de la naturaleza. Ese muchacho –Yota, no el que tenía delante– se había criado conmigo. Habíamos comido la misma carne y bebido la sangre de las mismas bestias, y aun así cuando se trataba de luchar quedaba muy por debajo; las opciones que le auguraba al chico “civilizado” delante de mí eran, en el mejor de los casos, risibles.

Escúchame, y hazlo bien porque no pienso repetirme: Si quieres ir a lamer tus heridas a algún callejón de la ciudad, o buscas que te rasquen detrás de la oreja para aliviar un poco el dolor, no tengo problema en que lo hagas. Es tu decisión como la mía es quedarme aquí, en el desierto, y dejar que esto sane por sí solo. Cuando hayas mirado tantas veces a la muerte de cerca como yo quizá llegues a entenderlo.— En el tono se notaba tanta crudeza como disposición a no cambiar de miras; si el Gigante no lo conseguía, un perro callejero mucho menos; — Y olvida lo de arrastrarme. No creo que quieras vértelas con Aisu; ha atacado a cosas que no conseguirías imaginar aunque te las describiese con pelos y señales.

Terminé levantándome, no sin la consabida dificultad, y empecé un lento caminar hacia el cadáver de la bestia. Cada paso era una nueva dimensión del dolor donde los músculos, deshinchados de un momento a otro, carecían de fortaleza para soportar las punzadas de dolor. Llegada a ese punto sentir una puñalada hubiese sido una liberación más que un castigo, e incluso los sermones del Gigante Blanco eran preferibles a soporta un instante más de ese nuevo plano de sufrimiento. A ese punto había llegado.

Aisu. — Dije firme, para después dirigir la mirada a la bestia. Estaba claro que yo no iba a poder, y acercarme a la criatura era más una cuestión de orgullo que de practicidad. — Despedázalo. Coge todo lo que sea útil. Buscaremos una cueva y descansaremos un rato, vamos.
Inuzuka Oyuky
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Caninos en el Desierto

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.