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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Fortaleciendo las artes

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Fortaleciendo las artes

Mensaje por Insumo el Lun Mayo 23, 2016 1:24 am

El día había llegado con un sol que apenas podía verse entre las nubes escabrosas que poco a poco comenzaban a absorberlo.
Pronto la lluvía comenzaría a caer y no bastaría con solamente llevar un pequeño paraguas para poder cubrirse de lo que parecía ser una embestida bestial del agua hacía la tierra.

El camino había el bosque había sido corto, puesto que Insumo había tomado varios atajos por los árboles para poder llegar al lugar sin la necesidad de detenerse en ningún sitio que pudiese retrasarle de lo que haría el día de hoy.
A los diez minutos, tal vez un poco menos, el hombre de negro cabello ya se encontraba sumergido en lo más profundo del bosque, cerca de un pequeño riachuelo en dónde el agua pasaba a duras penas.

-Bien, creo que este será el lugar ideal.

El joven genin tomó de una pequeña mochila que llevaba tres trapos que había tomado de casa.
Amarrándolos a diferentes ramas que había por el alrededor, hizo lo que parecía ser tres muñecos bastante feos.
Igual, la apariencia era lo de menos, o al menos eso pensaba Insumo mientras se despojaba de su camisa blanca y de sus sandalias de madera para poder prepararse para su entrenamiento.

Acercándose a las rocas cercanas al agua, el hombre pudo sentir como el aire comenzaba a humedecerse cada vez un poco más.
Insumo se reclinó y pasó su pierna izquierda por encima de su pierna derecha para poder estar más cómodo y una vez podía sentir como las rocas ya rozaban sus pies descalzos se dispuso lentamente a cerrar poco a poco sus ojos.

La meditación era un importante recurso para el entrenamiento, sobretodo cuando se intentaban pulir las artes que la gran mayoría de Ninjas utilizaban como su mejor arma; El Ninjutsu.
Concentrando su energía vital en el estómago, el joven ninja comenzó primero a canalizar todo el chakra que podía en el punto medio de su cuerpo. Aquel lugar era el más indicado para concentran la energía ya que, desde un punto medio, el chakra podría distribuirse rápidamente a las diferentes extremidades del cuerpo y daría la habilidad a cualquier ninja de poder contra atacar o lanzar un ataque directo con solamente pensar en hacerlo.

Claro estaba que aquella clase de situaciones siempre eran más sencillas de pensar que de hacer y en aquel caso, para el pobre Gennin no sería la distinción.
Insumo pasaba el chakra de sus brazos al centro del estómago, de sus dedos al centro del estómago, de sus piernas al centro del estómago, de sus dedos de los pies al centro del estómago.
Periodicamente el joven ninja trataba de cambiar de extremidad para poder concentrar el chakra del punto que el quisiera y después distribuirlo como a él se le antojara.
Gotas de sudor comenzaban a aparecer en el cuerpo del Uchiha ante la falta de habilidad que aquel se encontraba desarrollando en aquel momento, mas, ¿Si acaso no era para aquello que el entrenamiento contaba? ¿No era para volverse más fuerte y poder encontrar una respuesta que se había puesto el mismo la meta de convertirse en un arma humana, no solo por si fuera necesario, sino para usar la fuerza en el momento que de verdad hubiese qe usarla?

Eran aquellos pensamientos los que daban una fuerte onda de motivación al de cabello azabache que, ahora, podía empezar a sentir en su cuerpo como las gotas de agua comenzaban a caer.
La lluvia aún no era muy fuerte, pero era bien sabido por el joven que pronto el agua comenzaría a brotar y tal vez haría que aquello se hiciera un poco más trabajoso.
Pasaron las horas y el estrés también había comenzado a consumir a Insumo; No había tenido la suerte que él esperaba y aquello lo hacía sentirse bastante frustrado tanto con él mismo como con su falta de determinación.
En aquellas horas, el hombre había logrado pasar el chakra ligeramente más fácil de sus manos y pies por los conductos de chakra que iban por sus piernas y por sus brazos, pero tal vez del cien por ciento de chakra que había estado moviendo para aquel momento, solamente el quince por ciento había alcanzado su destino con mayor facilidad.
Levantándose del suelo, algo fatigado, el Gennin pasó a la segunda fase de su entrenamiento.
No solo se trataba de chakra, sino también se trataba de intentar hacer los movimientos de mano aún más rápido.
Los sellos muchas veces podían convertirse en el peor enemigo de un ninja e Insumo estaba consciente de eso; La velocidad era algo necesario a la hora de los movimientos de manos y aquel que por ejemplo terminara un sello del mismo Jutsu un segundo más tarde podría dar el comienzo del camino de la via a la muerte sin necesidad de buscar un pensamiento más alejado o menos acertado.

Sintiendo como la lluvia golpeaba su cuerpo, el joven alzó la cabeza.
Pasó sus manos varias veces hacía atrás moviendo su negro y medianamente largo cabello en la misma dirección que sus manos habían ido anteriormente, y al cabo de unos segundos, fue ahí donde se comenzó.
Los sellos de La SerpienteEl TigreEl MonoEl Jabalí El Caballo → y El Tigre.
Aquel jutu era uno de los jutsus que aquel hombre que le brindaba el entrenamiento por órdenes del Señor Feudal le había enseñado.

"Katon: Gōkakyū no Jutsu", O "Jutsu Gran Bola de Fuego"; Técnica que funcionaba inflando los labios y lanzando una inmensa bola de fuego que, de impactar en el enemigo podría causar un gran daño.
El Gennin se había hecho particularmente bueno en el uso de aquel jutsu pero muchas veces el hombre que se encargaba de entrenarlo reprendía la cantidad innecesaria de chakra que utilizaba para poderlo utilizar y de igual manera, la velocidad a la cual elaboraba los sellos para efectuarlo, cosa que podría ponerlo en desventaja a menos que se preocupara por entrenar ese apartado tan importante; Y era eso lo que, ahora ya bajo la lluvia algo más fuerte, Insumo, calado hasta los huesos se disponía a hacer.

Aproximadamente le tomaba entre treinta a cuarenta y cinco segundos el formular todas las combinaciones de manos necesarias para poder obtar por la realización del jutsu.
Además de eso, era necesario también medir la cantidad de chakra exacto para que el jutsu no se saliera de control o de igual manera, no fuera a ser menos eficaz y poderoso de lo que el shinobi deseaba.
Otro factor importante era el ver la lluvia como un enemigo en ese momento; Pese a que sus gotas eran relajantes en una espalda cansa por el fuerte entrenamiento, también era necesario contar que muchas veces, con las manos desnudas, los dedos pasaban a resbalar por el agua y eso hacía que se tuviese que comenzar nuevamente todo el proceso y que esto retardara aún más la elaboración de la técnica que se estaba disponiendo el shinoi a realizar.

Moviendo los dedos, las manos, las articulaciones des sus muñecas; El chico intentaba por todos los medios hacer que el tiempo necesario para que la técnica surtiera efecto fuera menor al que ya de por si le costaba realizar.
De un momento a otro, aún con los pies descalzos, Insumo comenzó a moverse como si estuviese en un combate. Mejorar la agilidad con la que realizaba los sellos mientras se movía también era una tarea importante porque serían pocas las veces que podría estar tranquilo en un solo punto preparando su chakra y sus movimientos para poder realizar aquella poderosa esfera de fuego.

Uno, dos, tres, al suelo.... Uno, dos, tres, al suelo...., Uno, dos tres, cuatro, al suelo.... Uno,dos, tres, al suelo....
El caudal del riachuelo había aumentado hasta convertirse en un río pequeño que movía fuerte el agua.
Descansando unos insntante, el shinobi pasó a lavar sus raspadas rodillas y los cortes que ahora tenía en los pies de haberse caído tantas veces y de haberse cortado con las rocas y el barro que se encontraban en los alrededores.
No fueron tomados más de cinco minutos para descansar cuando, nuevamente, Insumo se encontraba ya realizando la misma fórmula una y otra vez.

La SerpienteEl TigreEl MonoEl Jabalí El Caballo → y El Tigre: Fallo al cuarto intento cuando se intentaba hacer el sello del Jabalí, perdida de concentración y desnivelación de chakra.

Nuevamente, la misma combinación de sellos mientras se encontraba en movimiento.
Pasaron aproximadamente cinco horas hasta que Insumo pudo encontrarse satisfecho al fin; Sin un solo error, la combinación de sellos había sido suficiente como para poder terminar el jutsu.
El chakra, pese a encontrarse poco perfilado, se había movido un quince por ciento más rápido que lo que se había movido con anterioridad y solamente, para poder terminar aquel cansado entrenamiento, hacía falta que el hombre pusiera a prueba sus habilidades con los tres muñecos de trapo que había hecho con las ramitas y los implementos de su mochila.

Aún bajo la lluvia, escuchando el fuerte sonido de las piedras que ahora traía el pequeño río por la fuerte lluvia, el shinobi comenzó nuevamente a realizar sus movimientos con la mayor sincronización posible.

La movilidad de los sellos había bajado aproximadamente cinco segundos, una mejoría que pese a no ser notable, tampoco era despreciable.
Transportar el chakra por su cuerpo se había convertido un poco más fácil para Insumo, siguiendo el mismo patrón de la acumulación de energía en un centro para así poderlo transportar más rápidamente hacía las extremidades.
Pasados unos segundos, la cara del shinobi se infló expandiendo sus mejillas.
Colocando su mano derecha como un cilindro y moviendo hacía atrás su pierna izquierda para poder soportar el efecto rebote que sucedería en su cabeza, Insumo lanzó una bola de fuego entre mediana y pequeña que causó que uno de los muñecos perdiera por completo uno de sus brazos.

El fuerte vapor y el sonido de apagado no se hicieron esperar mientras la bola de fuego pasaba a desaparecer a lo lejos gracias al agua que ahora caía a cántaros desde el cielo nublado.

Sin descanso, Insumo volvió a lanzarse nuevamente a la carga.
No le quedaban muchas energías y el mismo estaba consciente de ellos. Había pasado todo el día entrenando su mente y su cuerpo y el descanso también era algo bastante importante en todo proceso de entrenamiento.
Moviéndose de un lado a otro, como si esquivara los golpes de un oponente invisible que no se encontraba ahí, Insumo lanzó nuevamente una bola de fuego hacía el mismo muñeco que había atacado con anterioridad.
Esta vez, el chakra había disminuido por el cansancio, lo cuál había hecho que la bola de fuego fuera más pequeña de lo normal, pero eso no quitaba ni dejaba de lado que la velocidad con la que el chakra se había distribuido en su cuerpo había sido mucho mayor y los movimientos de manos habían mejorado bastante.
Pese a ser más pequeña, la bola de fuego tenía más consistencia, era más precisa y había salido expulsada de una forma más rápida que la anterior, lo que había permitido esta vez destruir por completo el pequeño muñeco de ramas y trapo y causar un ligero incendio a sus pies que fue aplacado pasados unos segundos por las fuerte lluvia.

-Solo tengo energía para un intento más...

Con las manos en las rodillas para descansar, el Gennin miraba como de su cabello que se había vuelto a acomodar hacía adelante caían las fuertes gotas.
Distribuía de manera agitada el aire a sus pulmones por el pesado respirar.
Caminó unos pasos hacía atrás para incorporarse; Tal vez, aquella vez se había extralimitado un poco, aunque, pese a que se lo dijera a él mismo todas las veces, siempre acababa extralimitándose cuando se disponía a entrenar su cuerpo.
Las piernas ya pensaban y seguir caminando en las rocas cercanas al riachuelo con los pies rotos ya empezaba a sentirse como una incomodidad extenuante.

Moviendo nuevamente las manos y cambiando su eje de posición gracias a los movimientos de sus pies como si nuevamente hubiera un enemigo, el shinobi acumuló nuevamente el chakra.
Sus extremidades se resintieron un poco por el paso de la energía de manera poco habitual, pero reaccionaron a la perfección; Nada que un simple calambre no pasara a eliminar más tarde.
Esta vez, nuevamente las mejillas infladas, la bola de fuego volvió a salir hacía los dos muñecos restantes. Consistente y con un tamaño no muy grande pero tampoco despreciable, este último ataque había logrado destruir por completo a uno de los muñecos, mas, al otro lo había dejado completamente intacto.

Tirándose hacía atrás, respirando agitado, Insumo sonreía.
Tal vez no había logrado los progresos que esperaba, pero una muralla tampoco podía realizarse en un día.
Levantándose lentamente, tomó su camisa no sin primero quejarse de los calambres que estaba sintiendo.

Aquel muñeco quedaría de prueba para una futura ocasión....
Por ahora, el descanso era algo necesario.

La lluvia poco a poco comenzaba a mermar mientras el joven Insumo volvía a una pequeña casa vacía.


Técnica realizada para entrenar:
Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu). Es un Jutsu del Elemento Fuego que consiste, tras haber realizado sellos con las manos, en almacenar Chakra dentro del cuerpo, convirtiéndolo en Fuego, y expulsándolo de la boca en una esfera de llamas masivas, que deja un cráter por donde haya avanzado. Una variante común de ésta técnica es formarla a través de los dedos índice y pulgar, formando una circunferencia con ellos, y dejando salir primero, a través de la boca, una fina corriente de fuego que luego se expandirá adoptando la forma esférica. El alcance y potencia de este jutsu dependerán del chakra que se le emplee.
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Re: Fortaleciendo las artes

Mensaje por Insumo el Vie Mayo 27, 2016 2:10 am

Otra mañana y otro día pasaba.
Caminando por las afueras del pueblo, Insumo nuevamente se dirigía a su lugar de entrenamiento predilecto; Aquella porción de bosque realmente hermosa, recubierta de árboles verdes e inundada por los sonidos de diferentes animales salvajes.

El sol entraba por entre las hojas que colgaban de las ramas mientras que el joven Gennin, ancioso por hacerse cada vez más fuerte caminaba con una decisión firme y con una inmensa determinación en su mente.

Llegado al pequeño riachuelo, el hombre no hizo esperar su decisión.
De su mochila, Insumo sacó varias placas de metal recubiertas amarradas con cuerdas, además de diferentes bloques bastante pesados que tenían como resolución ser cargados en sus hombros.
La misión de aquel día era bastante simple; Amarrando las placas metálicas a sus piernas, Insumo pasó a agacharse para segundos después tomar de su mochila los pesados bloques y, poniendo como un arco sus brazos, pasó rápidamente a cargarlos.

-Es hora de comenzar.

El olor a agua inundaba el ambiente mientras que el Ninja comenzaba a correr a la máxima velocidad que el nuevo peso adquirido le permitía.
Con músculuos tensos, Insumo comenzó a describir aproximadamente dos kílometros en línea recta, tanto de ida como de vuelta para que, de esta manera, el entrenamiento comenzara a rendir sus frutos.

La velocidad era algo necesario en las batallas; El sigilo era moderada por ella, la velocidad para emitir combinaciones de golpes y patadas y de vez en cuando, las posibilidades de describir una retirada.
Muchas veces el ser ligeramente más rápido era bastante funcional para los combates y solamente un segundo menos en el cual se pudiera completar una necesidad que las piernas pudieran conseguir era literalmente la diferencia entre la vida y la muerte.

Corriendo a todo lo que daba su cuerpo, las primeras horas Insumo había sido capaz de aguantar un ritmo eficiente.
Poca sudoración, poca falta de aire; El respirar por la nariz y botar el aire por la boca siempre había sido una de las técnicas más básicas para evitar sofocarse.
Los músculos no muy tensos y un buen estiramiento previo para evitar los molestos calambres que podían acarrear el mal funcionamiento del cuerpo.

El correr era un ejercicio bastante saludable y sobretodo; Aumentaba la cantidad de aire, algo funcional inclusive para poder aguantar la respiración por más tiempo y hacía que el cuerpo tomara más resistencia.
Todo sonaba muy bien en la teoría pero en la práctica, después de más de dos horas la teoría se alejaba de la realidad.

Insumo no era de las personas que tuviera como conciencia no extralimitarse; Los resultados solamente se veían cuando un entrenamiento era verdaderamente extremo y era por eso que, entre los trozos metálicos que Insumo andaba en sus piernas y los bloques que cargaba en sus ahora cansados hombros el Ninja había acumulado más de cincuenta kilos extras a su propio peso.

La idea era bajar la velocidad lo menos posibles para que de esta manera el cuerpo se acostumbrara al peso y se adaptara la velocidad que tenía en aquel momento como algo natural, y poco a poco, Insumo iba logrando aquella faena.
Entre las rocas que hacían un divertido sonido golpeando con sus pies el Gennin comenzaba a sentir como su cuerpo comenzaba a sentirse normal con el peso que cargaba pese a que el cansancio iba en aumento.

Un par de caídas habían hecho que sus rodillas y piernas se rasparan fuertemente pero el dolo no era algo que estuviese dispuesto a apalcar al joven.
Con algo de sudor ya y una fuerte sed que hacía que su garganta se sentiese seca, el de cabello negro había pensado que detenerse a descansar sería un desperdicio ya que tenía que hacer que su cuerpo soportara condiciones un poco más extremas a las que él mismo se encontraba acostumbrado.

De un lado de otro, ya cuando el hombre había descrito más de treinta kilómetros en su andar, pasó a soltar los bloques pesados que andaba cargando.
Aquellos bloques resonaron en el suelo haciendo que algunos pájaros que se encontraban en los alrededores salieran volando con fuerza, describiendo pequeños arcos y sonidos que sonaban como música de la naturaleza.

Al cabo de unos kilómetros más, Insumo pasó también soltar aquellas pesadas placas que se encontraban amarradas a sus piernas.
Era hora de comenzar a verificar si el entrenamiento que había estaba llevando las últimas cuatro horas había servido de algo.

Encontrándose en el punto inicial y poniendo una de sus piernas hacía atrás, sus manos en el suelo y una de sus rodillas reclinada en el suelo, el Ninja comenzó nuevamente a correr esta vez sin peso a la par del riachuelo que solía seguir para llegar a su lugar de entrenamiento en aquella pequeña porción de bosque..

Sus piernas y sus brazos dolían pero el dolor podía ser ignorado; Un pequeo maero, tal vez a causa de la sed acompañó al de cabello negro por algunos kiómetros pero al final había acabado desapareciendo.
El hombre pasó a describir aproximadamente quince kilómetros más, distancia que su cuerpo le había permitido correr a máxima capacidad hasta tener que pasar a un ligero trote para así hacer que sus resentidas extremidades no pasaran a flaquear y quedar inservibles antes del camino que se tenía que hacer para regresar a casa.

Pese a que había sido poco, Insumo sentía que aquello había rendido sus frutos.
Bajo un pequeño trote, el hombre había descrito más de cincuenta kilómetros en un solo día describiendo una línea recta al lado del riachuelo tanto en ida como vuelta.
Había corrido a todo lo que su cuerpo le había permitido y pese a ser ligero, se denotaba que el entrenamiento que había realizado había descrito sus frutos.
Era capaz de hacer que sus piernas respondieran más ligeramente tras poner una delante la otra una vez el peso extra que se sobrecargaba sobre los hombres del hombre había desaparecido.

Las caídas solamente habían hecho que el dolor fuera un causante más para poder alcanzar una meta en el esfuerzo de convertirse en un Ninja verdaderamente fuerte.
Llegado nuevamente al punto en donde se encontraba su mochila, Insumo decidió tomar un ligero descanso.
Un poco de agua y unos cuantos minutos sentados fueron suficientes para dar todo de sí en unos últimos dos kilómetros, tanto de ida como de vuelta.

Agarrando la mayor cantidad de aire posible, Insumo comenzó nuevamente a correr; Esta vez su cuerpo se encontraba en mejores condiciones tras haber descansado y de igual manera sus músculos se encontraban más descansados tras haber logrado pasar un rato en una posición que no dispusiera el tener que encontrarse moviéndose de un lado a otro por varias horas seguidas.
Ahora, dando todo de si, una pierna tras otra, impulsando sus brazos hacía adelante y hacía atrás, el tiempo descrito para hacer aquella travesía según un pequeño cronómetro inicialmente había sido veinte minuto tanto de ida como de vuelta.

Tras volverlo a hacer, el orgullo había inundado el pecho del joven cuando pudo denotar que el cronómetro marcaba un tiempo de no más de quince minutos.
Recogiendo sus pertenencias, Insumo se había vuelto a ir trotando para no perder el calentamiento que tenía su cuerpo.
Nuevamente en su mochila, el peso haría que el camino de trote hacía casa funcionara también como una ayuda más en sus metas futuras.
Insumo
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Re: Fortaleciendo las artes

Mensaje por Insumo el Vie Jun 17, 2016 2:19 am

Insumo fumaba un cigarrillo mientras caminaba a su pequeño campo de entrenamiento personal.
Sabía que fumar no le hacía muy bien, sobretodo desde que había empezado con un régimen de entrenamiento tan pesado para intentar progresar en su camino como ninja, mas, era díficil perder una costumbre o un vicio que ya se encontraba más que arraigado, por lo cual, de poco a poco, Insumo lo que intentaba era fumar menos según pasaba el tiempo.

Tras las misiones que había hecho, Insumo se había dado cuenta que aún tenía mucho que mejorar.
El último combate lo había ganado muy fácilmente ya que sus enemigos no eran ninjas, mas, el primer combate que había tenido con el primer salvador aún le hacía ruido en su mente.
No había podido ganar con facilidad e, inclusive, si no hubiese sido por un golpe de suerte que había tenido al haber logrado activar su Sharingan, tal vez en aquel momento el hombre no estuviese contando aquella interesante historia.

Era por eso que, ya debajo de los árboles, Insumo había logrado improvisar en las pocas horas que llevaba ahí un mecanimos con una cuerda, varios troncos que había recogido por el camino y la rama de un árbol lo suficiemente fuerte como para no quebrarse por el peso que se le estaba suministrando.
Tras haber apilado ocho troncos de un peso considerablmente, Insumo pasó a ponerlos todos por encima de una red que andaba consigo en el maletín de espalda que solía llevar para cuando se adentraba a aquellos pesados entrenamientos.

Una vez los troncos estuvieron bien apilados, Insumo no se hizo esperar.
Con fuerza, el hombre empezó a jalar la cuerda haciendo así una polea entre la rama, la cuerda y la red.
La idea era poder entrenar la fuerza de su cuerpo con varias repeticiones ya que en las últimas ocasiones Insumo había tenido que utilizar las pocas habilidades de Taijutsu que tenía mas, este se encontraba completamente seguro de que sus fuerzas aún no eran las suficientes.

Los troncos eran pesados.
Se podía escuchar el pequeño pasar del agual y el millar de los pájaros mientras que el genin se encontraba fortaleciendo su cuerpo.
Realizar un sola repetición era difícil por el peso que Insumo había apilado en la red; Poco a poco, las venas de los brazos del ninja comenzaron a repintarse y su cuerpo, pese a ser moreno, comenzó a pintarle de un leve rojo denotando así que la presión que Insumo estaba dando a su cuerpo era, al menos inicialmente superior a la que el hombre podría soportar de manera natural.

El viento soplaba; Habían pasado ya un par de horas e Insumo seguía realizando repeticiones.
Su cuerpo, sobretodo sus brazos habían empezado a sentirse ya bastante adoloridos, pero el lema de "Si no duele no sirve" solía ser siemre muy efectivo ante esos casos.
Por cada levantamiento Insumo pensaba en las cosas que no había podido proteger en el pesado.
Un levantamiento y a su mente venía la falta de fuerza que había tenido al no haber encontrado nunca las respuestas de qué le había pasado a su familia verdaderamente.

Con un segundo levantamiento, aquellos monges venían a su mente.
La falta de velocidad por no haber llegado a tiempo cuando lo habían necesitado de verdad y la falta de fortaleza y de acciones rápidas que había demostrado al simplemente no  haber logrado salvar al monge que habían decapitado justo delante de sus ojos.

Con un tercer levantamiento, intentaba visualizar hacía el futuro; Tenía que convertirse en un ninja fuerte, en alguien digno de fiar.
En alguien que la gente pudiese contar y que pudiera cumplir los objetivos que se tenía planteados.
Aquel feudo corrupto tenía que caer y, de una forma u otra era el mismo Insumo le que buscaba realmente traer eso a la realidad, pese a la diferencia de poder que pudiese tener.
Era por eso que entrenaba cada vez que podía y era por eso que intentaba esforzarse tanto día con día.

Habían pasado ya aproximadamente tres horas desde que el entrenamiento había comenzado e Insumo encesitaba descansar.
Sus brazos se encontraban ya bastante adoloridos.
Sacando de su mochila una pequeña botella con agua, el hombre tomó hasta lograr sacear de manera significativa su sed.
El sudor recorría su cuerpo y el color rojizo poco a poco comenzaba a perderse dejando nuevamente la piel del de cabello negro inctacta tal cual como había llegado.

No había pasado mucho tiempo de descanso cuando ya el genin nuevamente se encontraba practicando, esta vez con una cuerda que estab autilizando para saltar.
Si quería hacerse fuerte, no solamente los brazos eran importantes; La resistencia de las piernas era más que necesaria y era básico el poder controlar la fuerza de las patadas que podría dar si quería dar un buen combate físico o soportar el tener que correr por bastante tiempo sin la necesidad de sentir un calambre.
Haciendo un pequeño pre calentamiento primero, el hombre había comenzado a saltar.

Se había dejado su mochila encima; Había cargado el de cabellos negros la misma con unos cuantos troncos más livianos pero que hacían que el pequeño maletín tomara un peso significativo.
La idea era que entre más fuerza fuese empleada a nivel de sus piernas y espalda, más fácilmente el hombre podría emplear sus piernas para poder atacar o inclusive, una vez el resentimiento físico se fuera, sería más efectivo para poder proseguir con los entrenamientos.

Insumo realizó cinco repeticiones de cien saltos, para así llegar a un total de quinientos saltos, lo suficiente como para hacer que su cuerpo comenzara a flaquearle.
Su energía poco a poco había comenzado a acabarse y no fue sino hasta pasada la sexta repetición que Insumo simplemente no pudo más.
Pasando a sentarse, el hombre primero recogió sus piernas lanzando la cuerda con fuerza a un extremo mientras intentaba recuperar el aliento poco a poco.

Los pensamientos del hombre pasaron a perderse; En el fondo, su fuerza se encontraba ya bastante drenada.
Insumo no había dejado que su cuerpo descansara lo suficeinte desde que había llegado de su última misión y pese a que le hubiese gustado seguir entrenando, poco a poco, arrecostado entre las piedras del pequeño riachuelo en donde se encontraba, el ninja dejó que el sueño le venciera.

Por aquellos momentos, el entrenamiento podría esperar un poco más.
Bajo el tranquilo soplar del viento, el hombre pasó a recordar a aquellos monges nuevamente y a la ayuda que le habían brindado en el pasado.
Un poco de malestar se había acarreado en su mente al recordar su debilidad nuevamente y la falta de pericia que había tenido al enfrentar a aquél supuesto salvador.
Por alguna razón, sentía que aquella especie de secta aún se encontraba ahí afuera y que pronto pasarían a asaltar otro golpe; No era la costumbre de aquellas pequeñas corporaciones de rendirse tan fácilmente con tan solo la voluntad de un solo hombre.
En el fono, el genin sabía que enviarían a alguien más poderoso para que intentara acabar con él con toda la fuerza posible.

Mas, poco a poco, el hombre pasó a quedarse dormido.
Tal vez, aquellos problemas quedarían para un luego y para un más tarde.
Un luego y un más tarde que se encontraba más próximo de lo que el fumador empedernido podría esperar.
Insumo
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