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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Gambling dangers

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Gambling dangers

Mensaje por Hyūga Kaname el Lun Mayo 23, 2016 7:13 pm


Un día como otro cualquiera. Aburrido.

Las ramas del bosque circundante a un pueblecito modesto se mecían al son de una canción en el viento cálido, humedecido tras recorrer incontables kilómetros del vergel, y creaban una danza de sombras reflejadas en la alfombra de hierba y tierra que apaciguaban incluso al más intranquilo. Ni siquiera ella era capaz de escapar del sopor que producía estar allí.

Un perezoso bostezo se le escapó. Se llevó la diestra a la boca mientras desperezaba el siniestro, crujiéndose los huesos del hombro con movimientos que la hacían bambolearse desde la rama en la que estaba colgada. No como todos los ninjas, claro, pues ella era especial; sujetaba los pies por el empeine a la rama, moviéndose como una rama más mientras la parte roja de la falda rozaba contra su naricilla y causaba un molesto picor. La trenza, con la punta a casi medio metro de ella, parecía una liana más: densa, oscura y enredada entre sí, a la espera de que alguien llegase y la cogiese.

Esto es… aburrido… ¿cómo lo hace Azazel para aguantar tanto rato quieto? – se preguntaba mientras balanceaba el cuerpo inquieta, impacientada por algo de acción que a todas luces la evadía de manera descarada.

Este trabajo no me gusta un pelo, Sakada. – Escuchó decir a una voz masculina a lo lejos. Rápidamente sus ojos se abrieron al máximo, mostrando el tono castaño tan extraño en su familia, y un repentino interés despertó en ella. El suficiente, al menos, para que prestase atención mientras aumentaba la velocidad del balanceo. Al poco tiempo escuchó otro tono de voz, uno menos dubitativo, algo más cerca de su posición: – Desde luego no es lo mejor que hemos hecho en años. Pero dime, ¿piensas quejarte tú a Hibari? Porque ese cabrón está cada día más loco. Si rechazamos un encargo, por disparatado que sea, quién sabe qué podría hacernos… Lo mejor es no pensar en ello. Cuando volvamos a la base nos emborracharemos y se nos olvidará todo, Aoshi.
Pocos momentos después un par de pies pisaron los suyos, haciéndola caer un par de ramas por debajo de la que estaba. Sakada, el más experimentado de los dos, se giró extrañado y estuvo unos segundos oteando con la mirada para no encontrar nada antes de saltar a la siguiente rama. Aoshi le dedicó una mirada extrañada: – ¿Pasa algo? – a lo que su compañero no mentó palabra, dedicándose sólo a negar con la cabeza.
Ambos continuaron avanzando.

Mordiéndose todavía el labio inferior, salió de detrás del tronco. Su velocidad fue clave para esconderse antes de que Sakada pudiese llegar a verla. Ella, sin embargo, no los perdió de vista desde ese momento. Ni siquiera entendía en qué estaba metiéndose, ni mucho menos la seriedad del asunto, pero para Kaname, y más en ese momento, sólo existía un pensamiento posible rebotando dentro de su cabeza con agitación inhumana: “Seguirlos y que no me vean es más divertido que seguir colgando de la rama como un melocotón maduro.

Off:

#224b57 - Aoshi {Bandido - Secuestrador}
#575422 - Sakada {Bandido - Secuestrador}
Hyūga Kaname
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Re: Gambling dangers

Mensaje por Yuto Uchiha el Mar Mayo 24, 2016 8:39 pm

Orgullo. Eso era lo que mi corazón, mente y cuerpo exudaban a mares tras la reunión. A pesar de ser un Genin que apenas había empezado a actuar como ninja, había sido llamado por los consejeros del señor feudal para reunirme con ellos. Mi emoción fue tal que casi se me salía el corazón por la boca, pero debía serenarme y mostrarme calmado como un buen shinobi. Según lo que me había llegado, me citaban para concederme una misión, de rango C, las cuales son, de entre lo menos peligroso, lo que más. Que me ofrecieran algo así a mi... Me dejó sin palabras e hizo que sentimientos encontrados de honra y temor llenasen mi mente. No temor por los peligros que pudiera entrañar aquella misión de la que aún no sabía nada, sino temor por fallar en lo que fuese que me pidiesen y eso me alejase de mi objetivo. El sentido de la responsabilidad pedía a gritos que no perdiera la concentración y que me esforzase al máximo.
En la puerta de acceso a la sala donde me esperaban, suspiré nervioso. Era la hora de la verdad, la primera misión medianamente importante que tenía, y debía demostrar su valor. Abrí la puerta y entré.

Su decepción fue ligeramente notoria al ver que el Daimyo del Feudo Hinoarashi no se encontraba allí. De verdad tenía ganas de conocer a aquel que quería tener a su lado en el futuro, aquel al que se había prometido a sí mismo proteger, servir y ayudar a alcanzar la grandeza... Además de corregir su actitud si era necesario. Agitando muy levemente la cabeza, se centró y observó a los tres consejeros que veía ante él.

—¡Genin del feudo Hinoarashi, Yuto Uchiha, presente y esperando órdenes!—solté con seriedad. No quería ser descortés, y aquella presentación era la protocolaría, si no recordaba mal, cosa que no sería de extrañar.

Los consejeros se limitaron a colocar sobre una mesa un pergamino con una C plasmada en el papel que lo cerraba. Entendí que aquello llevaba la misión que debía hacer, así que lo tomé, desenrollé y leí. La misión, al parecer, implicaba más de lo que parecía, y el punto en el que empezaría era un lugar que no me era desconocido. No hacía mucho tiempo atrás había estado allí para otra misión, conocía bien el territorio. La misión consistía, ni más ni menos, en seguir a unos bandidos que pretendían secuestrar a unos pobres niños, y rescatarlos, por una deuda y una mala jugada de un borracho... Lamentable. Debía seguirlos para que ellos mismos me llevaran hacia su líder, y acabar con el árbol arrancando las raíces. El punto de encuentro habitual de aquella panda de... Criminales, era el templo de mi clan. Lo conocía bien. Asentí levemente a medida que leía los detalles de la misión. Parecía algo fácil, dentro de lo que cabía, así que volví a enrollar el pergamino y miré fijamente a los consejeros, uno a uno, con firmeza.

—Partiré ahora mismo. No os decepcionaré—salí por la puerta con decisión y, una vez que logré llegar al exterior del lugar, marché a toda prisa en dirección al templo de mi clan. Otra vez ese sitio. En aquel momento, mis pensamiento, más que a la misión, iban dirigidos a como parecía verdad que los Uchiha teníamos inclinación a acercarnos a ese lugar. El destino nos llevaba allí de un modo u otro. Curioso.

A medida que me acercaba más al lugar indicado, mi mente comenzó a trabajar en un plan para poder salvar a los niños sin ponerlos en peligro o acabar malherido... O incluso muerto, y al mismo tiempo detener a aquellos tipos. Pero justo cuando empezaba a estar cerca, fui a topar con una situación que solo podría definir como... Extraña.
Un par de hombres de aspecto duro avanzaban charlando entre ellos sobre algo que no discerní a oír, pero que claramente cuadraban con la descripción que me habían dado de los hombres que se iban a llevar a los niños. Quizás la misión terminara antes de lo que esperaba... Hasta que vi a una chica moverse rápidamente desde detrás de un árbol a otro, ante lo que uno de ellos miró, pero no se percató y siguió a lo suyo, probablemente pensando que alguna criatura escurridiza habría provocado su distracción. Yo, desde mi posición elevada sobre las ramas de los árboles, sí que me había dado cuenta de lo que pasaba, y salté al árbol situado justo encima de la chica. Colgándome boca abajo, acumulando chakra en mis pies, de la rama más baja, para mirarla y hablar con ella. Aquello podía ser peligroso.

—Si pretendes que no te descubran... Deberías ser algo más sutil—dije entre susurros, colgado cual murciélago de la rama. Como lo repentino de mi aparición provocase que la chica armara un alboroto... Estaríamos en serios problemas. Rogué por que aquello no pasara y mantuviera el temple. Rogué mucho.


Última edición por Yuto Uchiha el Miér Mayo 25, 2016 7:02 pm, editado 1 vez
Yuto Uchiha
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Re: Gambling dangers

Mensaje por Tsuki Hyuuga el Miér Mayo 25, 2016 1:49 am

Hacia un día caluroso en el país del fuego, la joven Hyuuga caminaba con pesar por las calles de dicho país luego de una sesión de entrenamiento con su equipo. Abanicándose con la mano para alejar lo más que pueda el calor, pero fallando miserablemente, suspiró con pesadez, la intensidad del sol le quemaba su nieva piel.

Siempre le había gustado, después de entrenar dar un paseo por la zona, para despejar la mente ahora pasaba por el marcado local, oía el típico bullicio de las personas, niños riendo, mujeres charlando, hombres tratando de vender su mercancía, lo normal, hasta que escucho un distante sonido desde lo más profundo e la multitud, lamentos y llanto desconsolados.

La chica paro en seco, nunca le había gustado oír a alguien llorar, y si ella podía ayudar a esa persona a cesar sus lágrimas lo haría. Se hiso paso entre la multitud agudizando cada vez más su oído para descifrar de donde venía el lamento, cuando por fin dio con el origen, se encontró con y un hombre sentado en una banca con unas cuantas personas con miradas preocupadas parecían darle consuelo, lloraba desconsoladamente, sus ojos rojos saltaban a la vista.  ´´Me pregunto que habrá pasado´´ pensó la chica mientras se acercaba cada vez más. Cuando estuvo lo suficientemente cerca las personas la miraron mientras le hacían paso hasta la pareja sentada en el banco, el al oír el silencio que se había formado a su alrededor levanto la mirada y vio sorprendido a Tsuki.

-Tu….eres un ninja..¿no?- pregunto el hombre con voz ronca

-Sí, ¿en qué puedo ayudarl…-
Tsuki no termino de responder cuando la mujer se le abalanzó a sus pies.

-¡POR FAVOR! ¡Ayúdanos! ¡Nuestros hijos desaparecieron! – sollozo el hombre de rodillas en el piso. La joven ninja se agacho para estar a su altura -Hare todo lo posible para encontrarlos, ¿le han dicho a las autoridades?-

-Sí, acabamos de decirles-  respondió el hombre

-¡Los encontrare y se los traeremos! Me podían decir ¿dónde los niños estaban, cuando fue, como iban vestidos los niños, alguien vio algo?….Toda la información posible me ayudaría mucho, por favor- les pidió amablemente, todos los presentes se amontonaron a su alrededor y le dieron la mayor cantidad posible de información.

Después de recolectar la información, Tsuki salió hacia el lugar donde fueron vistos por última vez. No había señales de lucha en ninguna parte, se modio el labio con frustración.

-¡Byakugan!- activando el dojutsu de su familia sería más fácil encontrar mirar a su alrededor, pero no vio nada, decidió moverse un poco por el área. Saltando entre los tejados diviso el bosque más cercano a esa zona del país, al acercase pudo ver con el Byakugan a dos personas en una rama de un árbol y otras en la senda del bosque, las primeras parecían andar vigilando las segundas. Quiso acercarse más, sin que ningún grupo supiera de ella.  En las ramas del árbol, un chico colgado de una de cabeza y otra chica, ´´Quienes, serán, no recuerdo haberlos visto.´´ pensó un poco alarmada Tsuki, quizás eran ninjas de la aldea, quizás eran el enemigo, quizás ellos saben de los niños desaparecidos. La mente de Tsuki comenzó a analizar cada detalle que podía capturar con su dojutsu, dándose cuenta de que no tenían una apariencia hostil.

-Di…disculpen- susurró suavementecuando ya estaba al lado de ellos
Tsuki Hyuuga
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Re: Gambling dangers

Mensaje por Hyūga Kaname el Miér Mayo 25, 2016 10:35 pm


La innata impulsividad de Kaname la llevó a saltar de rama en rama, siempre a una distancia prudencial, siguiendo a los sujetos de aspecto sospechoso. Por supuesto ella no se imaginaba de quiénes se trataban, ni lo que pretendían hacer; no entraba en su loca cabecita algo tan retorcido. Todo cuanto buscaba ella era distraerse, dejar el aburrimiento de lado hasta que Azazel volviese a tener un día libre entre guardias y su negocio. Para su suerte, y desgracia de otros dos, estaba en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Entre salto y salto, alguien a su espalda la sorprendió colgando de la rama de un árbol. Se giró presta, con una mano en la bolsa con armas que llevaba. Cualquier otro, al ver la actitud pasiva del chico pelinegro colgando cual murciélago de una rama, hubiese sacado la mano del amasijo de metal, e intentado llevar la situación por buen cauce. Pero eso mismo, cualquier otro. Ella optó por algo que a todas luces era una completa falta de sentido común, una clara señal de su total desprecio por la lógica, incluso la más básica.
Tampoco lo hizo a propósito, pero cuando quiso darse cuenta su mano estaba extendida hacia delante y un par de estrellas metálicas habían salido volando desde ella con trayectoria al Uchiha. La falta de tiempo para apuntar, y un poco la suerte del Uchiha, provocó un fallo estrepitoso en el lanzamiento. Pero el acto estaba ahí, le había atacado sin más y eso podía tener consecuencias terribles… ¡O quizás no! Una segunda desconocida se presentó allí mismo, saludando con apenas un hilo de voz mientras miraba con ojos perlados rodeados por venas. Era el blanco perfecto para sus bromas, pero primero tocaba el turno del desconocido hombre-murciélago.

¡Anda, otra Hyûga! – Exclamó Kaname, para acto seguido lanzarse a por ella desde la rama del árbol. Un par de piruetas innecesarias pero bien ejecutadas la hicieron caer a muy poca distancia de la desconocida. Una distancia que desapareció en tanto la chica de la trenza recuperó el poco equilibrio que necesitaba para ponerse ante sus narices, acercando el cuerpo lo más posible y examinándola de muy cerca con ojos de tono castaño en los que brillaba una mezcla de maldad infantil, curiosidad y algo de miedo. – ¡Ese loco me ha atacado! ¡Seguro que quiere nuestros ojos; tienes que ayudarme a darle una buena tunda, para que aprenda! – por supuesto, por más que gritase como lo hacía, o agitase los brazos gesticulando para exagerar todavía más, no tenía ni la más mínima pizca de razón o verdad en sus palabras. Sencillamente quería gastarle una broma al chico, una cruel.

El Byakugan de la Hyûga fugitiva apareció entonces en sus ojos, sustituyendo al marrón habitual por un blanco esmaltado y dejando las venas igual de marcadas que las de la otra chica. Aprovechó la confusión del momento para corregir su postura, encarando al muchacho con una pierna adelantada y las palmas de las manos abiertas, emanando leves cantidades de chakra. Le gustaba esmerarse en sus bromas incluso si eso significaba gastar chakra.

Off:

Dije que iba a ser una misión caótica. Yo cumplo lo prometido. :D. El detalle del chakra en las palmas es algo más estético que funcional, no es nada para una técnica oculta ni nada. La única técnica usada por Kaname es el Byakugan.

Byakugan: No gasta una técnica de las posibles en combate, pero sí cuenta como una de las tres que pueden activarse por turno.
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Re: Gambling dangers

Mensaje por Yuto Uchiha el Vie Mayo 27, 2016 4:09 pm

Ésta misión iba a ser problemática. Desde que vi a aquella chica de ojos castaños moviéndose furtivamente y sorprenderse repentinamente de mi aparición, supe que las cosas se torcerían. Lo cierto es, que mi vida siempre era un cúmulo de problemas incluso en lo que parecía sencillo... Así que no tenía motivos para pensar que ésta misión sería sencilla. La culpa era mía por esperar que algo saliera bien desde un principio, para variar. Así que allí íbamos, a enfrentarnos con el destino, y con una cantidad de inconvenientes enorme

La jugada de aparecer sobre la rama directamente superior a donde ella estaba, salió mal. Muy mal. La chica se giró de forma instintiva, a una velocidad tal, que casi podría decir que igualaba a la mía propia. No se me escapó el detalle de que su mano se dirigió a cierto sitio, y escasos segundos después, dos estrellas metálicas se dirigieron hacia mi. Sus Shuriken me pasaron rozando, y cortaron algún pelo. Mientras yo daba un salto, girando en el aire al tiempo que sacaba de la bolsa atada a mi pierna, un kunai para defenderme, para luego posarme sobre la rama de la que hacía unos segundos estaba colgando. Mis ojos se entrecerraron y miraron a la chica con intensidad, pero ella había dejado de prestarme atención. La chica había dado un salto y caído frente a otra chica, de ojos nacarados y con las venas de alrededor de éstos muy marcados. Mientras la joven de ojos castaños había saltado de la rama, la oí decir algo sobre “otra Hyûga”, así que supuse que formarían parte del mismo clan. Mi mirada se suavizó al ver que no pretendía combatir contra mi... Hasta que escuché lo siguiente que dijo. La muy loca estaba haciendo una extremadamente realista actuación frente a la chica nueva, tratándome de un loco que quería robar sus ojos... ¿Para qué querría alguien los ojos de ellas? A no ser que...

La otra chica, repentinamente hizo que sus ojos sufrieran el mismo cambio que los que tenía la otra chica: Blancos marcados con venas. Se puso en posición de guardia, con las palmas abiertas, pierna adelantada y mirada desafiante pero divertida. Lo único que hice fue suspirar y dejar caer mi kunai, que se clavó en la rama del árbol. Mi espada estaba a mi espalda, pero no iba a desenvainar habiendo una persona allí que no me había sido hostil, por mucho que de las manos de la muchacha de la trenza comenzara a hacerse visible un azulado chakra, signo de que podía estar preparándose para atacar. Dispuse en mi rostro una de mis mejores sonrisas, y las miré. Tenía que intentar salir de aquella situación con diálogo, y no matándonos.

—Venga... ¿De verdad parezco un perturbado que arranca ojos? No es algo que me apasione. En cambio, me gusta mucho leer—suponía que una distracción no sería suficiente como para disuadirlas, o al menos a la que parecía más agresiva, pero había que intentarlo. No sabía bien qué hacer con ellas. No tenía intención alguna de atacarlas, pero a cada momento que pasaba, los bandidos se alejaban más, y al final acabaríamos perdiendo su rastro... Y la idea de que eso llegase a pasar me irritaba. Había que zanjarlo ya—Estabas persiguiendo a esos tipos, ¿verdad? Yo también... Si nos peleamos ahora, ya será tarde para encontrarlos. Seguro que tú estás de acuerdo conmigo...—finalicé mirando a la última en llegar a aquel rincón perdido del bosque. La verdad, es que aquella situación era bastante pintoresca. Pero necesitaba que acabase ya. Recogí el kunai de la rama, lo guardé en la bolsa y salté a terreno firme.

Si se producía una pela finalmente, acababa de perder la ventaja de la altura, pero a pesar de negarme a usar el Sharingan, seguía siendo un Uchiha y un orgulloso miembro del feudo Hinoarashi. Tendría recursos de sobra para defenderme si llegaba a ser atacado. Además, no hacía falta que hiriese a nadie para detenerlas, tenía a mi fiel Ken no Henkō a la espalda, la cual podría convertir en un arma que solo me hiciera de defensa y ya estaría todo arreglado. O eso esperaba. Algo en mi cabeza me pedía luchar, para acabar la misión y hacer sentir orgullo al feudo, pero definitivamente... No pensaba hacer caso a la voz, aunque ello implicara el fracaso.
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Re: Gambling dangers

Mensaje por Tsuki Hyuuga el Sáb Jun 11, 2016 3:50 am

Eh, ¿que acababa de pasar? Un segundo la joven kunoichi estaba investigando sobre la desaparición de un niño y había encontrado unas personas sospechosas cerca para luego ver como una chica que aparentemente es Hyuuga, saltar y moverse por las ramas hacia ella y acusar a un chico que estaba con ella de que les quería quitar los ojos y luego activar el Byakugan y ponerse en posición de ataque.

El cerebro de la joven Hyuuga no podía entender lo que pasaba, en algún punto de esos al menos 5 minutos dejo de funcionar debidamente, para solo quedarse observando como el chico suspiraba, le parece que el chico tampoco entendía muy bien lo que pasaba

—Estabas persiguiendo a esos tipos, ¿verdad? Yo también... Si nos peleamos ahora, ya será tarde para encontrarlos. Seguro que tú estás de acuerdo conmigo...—


Ese comentario le iso sacar de su estupor y ponerse en frente de la otra chica con una postura firme pero no amenazante –Disculpa, pero en verdad no creo que él nos quiera….atacar- le dijo tratando de calmarla –Ya te hubiese atacado cuando estaban solos hace unos momentos ¿No?- pregunto esto último volteando su mirada hacia el chico

-Además- continuó – Esos hombres…- menciono mientras señalaba con un leve movimiento de su cabeza hacia los hombres que ya se habían dirigido un poco más lejos de la posición de ellos –… ¿Los conocen?- les preguntó con una mirada seria. Aún seguía un poco sobresaltada por la actitud de la chica, y aun no podía confiar en ellos, no los conocía, pero algo le decía que ninguno de ellos tiene sentimientos malos. Aunque supone que si sigue con ellos, no acabara en NADA bueno el día, o en nada normal al menos, eso sí lo tenía seguro.

OFF:
Perdón perdón! Gomen! Sorry por la ausencia es que los exámenes y estudiar y la uni y todo! Como me queda poco para terminar el trimestre ya saben...todo se vuelve cada vez mas loco. También gomen por lo poco poquisimo que es este post (En verdad, shame on me, shame on my cow), es que no he tenido inspiración por el estrés. Gracias por su comprencion y paciencia
Tsuki Hyuuga
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Re: Gambling dangers

Mensaje por Hyūga Kaname el Dom Jun 12, 2016 10:34 pm


Pero… pero… - Tartamudeó, no muy segura de sí misma, mientras veía la figura femenina, otrora en su costado diestro, situarse al frente buscando calmarla con palabras. Al principio lo hizo; – Aburrida. ¡Y tú también! – su mirada fue en un segundo a buscar los ojos del único chico en escena; cuando los encontró sacó la lengua, inclinó un poco el cuerpo y se estiró la ojera derecha con el dedo índice del mismo costado. Un gesto muy infantil, muy tonto… muy… Kaname.

Poco tardaron en aparecer en la conversación los sujetos extraños a los que, hasta hacía nada, ella misma perseguía. Un punto de inflexión que devolvió a su mente el sentido de la carrera desesperada por mitad del bosque, anterior a la aparición del supuesto “ladrón de ojos” –que vaya uno a saber por qué acusaría nadie a otra persona de algo tan descabellado– y la chica de su misma familia, lejana por supuesto, pero familia a fin de cuentas.
Las energías volvieron a ella de forma inusual, como un torrente que sacó la bestia caótica de su interior, y en menos de lo que cualquiera de los dos presentes hubiese podido predecir se arrojó de nuevo a la carrera. Con el dôjutsu activado, viendo todo a su alrededor, seguirles el rastro no era algo difícil, y gracias a su velocidad atraparlos iba a ser cuestión de unos pocos minutos a todo correr.

¡Volved aquí, desgraciados! – Gritó, dando a la par un sprint para recortar todavía más la distancia interpuesta por ellos; – ¡No va a quedar así! – añadió en un segundo grito después.

Todo un caos, una hecatombe. La carga de dinamita justa para lanzar por los aires la misión del Uchiha y la otra Hyûga de no atrapar pronto a la niña de la trenza, porque si algo estaba claro era que Kaname, de atrapar a los bandidos, no iba a darles opción de llegar hasta su líder para acabar con él. Al menos no sin todos los músculos del cuerpo paralizados; y más que llegar, sería ella quien los lanzara contra la puerta haciendo saltar todas las alarmas del grupo criminal.
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Re: Gambling dangers

Mensaje por Yuto Uchiha el Mar Jun 14, 2016 10:46 pm

La locura y el caos no habían hecho más que empezar. Si ya de por sí, aquella chica me había atacado y acusado de cosas ilógicas, ahora volvía a actuar de forma impulsiva y, a decir verdad, poco conveniente para lo que debía hacer. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos por pasos, pues aquel día estaba dando demasiado de sí para mi gusto en cuanto a locura, y ya había tenido días malos antes, y no como aquellos de la gente corriente.

El asunto de la “pelea” y la acusación de robar ojos no duró demasiado. La muchacha de cabello claro escuchó mis palabras, gracias al cielo, y pudo hacerse una idea de la situación a grosso modo. Se plantó delante de la chica de la trenza y la sermoneó sobre la situación. No pude evitar sonreír ante lo que estaba sucediendo, se veía curiosa la forma en que parecía ser una madre regañando a su hija pequeña tras haber soltado una mentira y hecho una travesura. La muchacha aludida, se giró hacia mi, tras llamarnos aburridos, con una mirada que al principio fue difícil de identificar, pero tras lo que justo después sacó la lengua e hizo un gesto de burla de lo más infantil que había visto hacer a una persona de aquella edad en  los últimos tiempos. Mi expresión de perplejidad debió de ser un poema, pero antes de poder siquiera terminar de ver bien lo que estaba sucediendo, aquella muchacha reaccionó al oír mencionar a los dos tipos de antes que habían seguido su camino.

Como una exhalación, la chica salió corriendo a toda velocidad, pasando por mi lado como si una repentina brisa se hubiese desatado. No me di cuenta de lo que había pasado hasta que ya se había alejado unos pocos metros. Caí de pronto en que si alguien como ella alcanzaba a aquellos hombres, podía dar por finalizada la misión. Así que ante esa perspectiva sólo había una cosa que podía decir.

—¡Mierda!—tras aquel improperio, empecé a correr a la máxima velocidad que mis piernas me permitían. Según podía ver, lograba equipararme en cierta forma en rapidez, pero aquella chica había salido antes y me llevaba ventaja. No la lograría alcanzar de forma sencilla en lo más absoluto, así que tendría que usar mi mejor arma: Mi cerebro.

Tomé impulso, utilizando chakra concentrado en los pies, flexionando las piernas lo máximo posible a mitad de carrera, y salté hacia un árbol. No alcancé en carrera a caer sobre una rama, pero logré adherirme con el chakra a ella y, balanceándome, tomé impulso hacia delante, ganando algo más de distancia, pero sin llegar a alcanzarla ni de lejos. Necesitaba sacarme algún truco de la manga. En ese momento, reparé en el kunai que aún mantenía en la mano, y que podía serme inmensamente útil. Seguí corriendo lo más rápido que pude, mientras revisaba en la pequeña mochila que llevaba en el cinto en busca de algo concreto. Al fin lo encontré: Dos shuriken unidos entre sí a un hilo. Mi idea era sencilla, pero difícil de ejecutar. Calculaba que aquella muchacha me sacaba unos tres metros de ventaja en la carrera, lo cual no era una distancia imposible para el tiro que pretendía, pero sí bastante complicada. Necesitaba parar un segundo en una de las ramas por las que iba saltando, para lanzar ambos shuriken y tratar que cada uno se clavase en un árbol distinto del ante ella, para que la cuerda le pusiese la zancadilla y frenase. Por si aquello fallaba, lo cual era más que posible, tenía un plan B: Retar. Lanzaría el kunai que llevaba en la mano, justo delante de ella, como si le plantease el reto de derrotarme. Lo que fuese necesario para evitar que atacara a aquellos bandidos y los alertara de todo lo que pretendíamos... O simplemente que los dejara inútiles y yo no pudiera cumplir mi objetivo. A grandes problemas, grandes remedios.

Me dispuse a intentarlo. Seguía saltando de rama en rama, corriendo a un ritmo que haría que mis pies sangrasen si se prolongaba en exceso. De pronto, vi un árbol perfecto, justo cuando empezaba a oír voces lejanas. Frené en seco y lancé los shuriken aprovechando el impulso de mi torso hacia delante por la repentina parada. El primero de ellos se clavó con éxito en la madera de un árbol a medio metro delante de ella, muy justo, pero servía. En cambio, el otro quedó suelto y flotando en el aire ante el impacto de su atado compañero. Ese cable suelto se podría enredar en un pie si tenía suerte, pero tampoco quería arriesgar, así que en cuanto los había lanzado, reprendí la marcha, tirando hacia el suelo, a mitad de salto el kunai que tenía en la mano, intentando gritar con él: ¡Detente y lucha!. Sólo el destino diría si lo lograba.

A pesar de ello, me dejé caer al suelo e intenté alcanzarla a zancadas, para ver si podía agarrarla del hombro para que no continuase avanzando. Debía impedir a toda costa que consiguiese llegar a aquellos tipos, o todo se iría al garete más rápido de lo que se tarda en decir “Fracaso”. Palabra que no dejaría que apareciese en mi expediente ninja bajo ningún concepto. De mi honor y mi futuro dependía que no fuese así. Ya estaba mentalmente agotado y aún quedaba mucho día por delante.

—¡Detente, trencita!—dije a modo de provocación. Cualquier recurso del que pudiera echar mano para convencerla nunca estaba de menos. Estiraba el brazo a medida que me notaba cerca. Sólo agarrar su hombro y ya podría hacer algo. “Un poco más”, no dejaba de decirme a mí mismo, “Un poco más y todo estará bien...”, con cierto límite. Con aquella chica, a pesar del poco tiempo que la había conocido, tenía la sensación de que nada iba a ser sencillo o iba a estar bien. Un agente del caos parecía haber entrado a mi vida, porque ya había estado en dos situaciones comprometidas en menos de... ¿Cuanto?¿Media hora? Aquello no tenía pinta de salir bien sin que me produjese alguna enfermedad por aquel agobio. No recordaba cuantos ryus pagarían por aquella misión, pero de algo me estaba convenciendo: No era dinero suficiente como para pagar lo que había pasado y prometía que seguiría pasando. Aquel iba a ser un día muy largo.[/color]
Yuto Uchiha
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