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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Hei Bai

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Hei Bai

Mensaje por Kamissama el Sáb Jun 18, 2016 4:13 am

Perdido. Muchas veces en la vida podrías describirte en esta situación, pues son más bien pocas las ocasiones en que sabes a donde te diriges con certeza, o incluso con plena dirección, terminas llegando a una situación que cambiara tu vida para bien o para mal. Puedo decir que a lo largo de mi vida, el comienzo siempre será categorizado por mi como los tropezones más complicados de mi existencia, pues desde que salí del vientre de mi madre, mi primer falla fue el nacer con mis ojos de color opaco, lo que me provocaría caer directamente de los brazos de mis padres, de su gracia y hacia una vorágine de desgracia, de la cual no podría ver salida, aun si en verdad pudiera ver algo. Es curioso, pero esos tormentosos recuerdos de los cuales no debería tener ni la menor idea, se encuentran impregnados como fuego en mi memoria, casi como si algo o alguien necesitara que recordara aquella desgracia de mi infancia, lo suficiente como para crearme un resentimiento en el resto de mi vida contra mis progenitores… bueno, sea como fuese, ese fue precisamente el resultado que obtuve.

Es raro, pero a lo largo de mi vida, y en específico ahora que he comenzado a vivir como un Shinobi en pleno apogeo, recibo en mi mente ciertas imágenes que son de un mundo alterno, distinto a mi realidad de vida y obscuridad… no estoy seguro de que representan, ni por qué son mostrados los puedo ver, pero me llevan a creer algo de forma indubitable; todo aquellos son recuerdos de lo que me sucedió, todo visto desde una perspectiva ajena y reveladora, casi como una epifanía. El saber porque estaba solo en el mundo en definitiva es una experiencia reveladora, pero no siempre fue así. ¿Cómo podría un infante sobrevivir en él frio mundo por su cuenta?


Flashback


En el frio del bosque en una noche de luna nueva, el mundo era completamente obscuro como de costumbre, para aquel pequeño bebe, que reposaba sobre un arbusto, solamente limitándose a llorar con toda la fuerza de sus pulmones, hambriento y desesperado por atención, por unos brazos o simplemente calor. Es curioso, pero en aquella noche de invierno uno pensaría que los primeros en acudir al llamado exasperado de un bebe en medio de la umbra, serian varios tipos de depredadores, pero contrario a toda expectativa, aquel niño fue recogido por unos brazos humanos, esperando encontrar al extremo de sus pulgares a la fuente del sonido que los atrajo hasta ese punto. Ahora los podía ver, en medio de la quietud de la noche, pero de forma nítida, de una forma en la que mis ojos nunca podrían mostrarme –nuevamente- podía ver aquel momento decisivo de mi vida. – ¡Mira Riku! -. Dijo aquella mujer con una voz melodiosa - ¿Quién podría haberlo dejado abandonado en medio de la noche? – Aclaro, mientras le extendía sus brazos a quien aparentaba ser su pareja – Hay que ser desalmado como para dejar a un bebe a su suerte ¿eh? -. Comento a la vez en que tomaba con sus gruesas manos al pequeño – No debe tener ni si quiera una semana de haber nacido -. Declaro tras inspeccionarlo un momento – Deberiamos llevárnoslo con nosotros – hizo una ligera pausa, en la que volteo a ver a su mujer – Ya sabes… lo cuidamos un tiempo, y vemos si no llegan sus padres para ehm… -. Fue interrumpido abruptamente por la mujer – Estoy de acuerdo, querido. Me encantaría cuidar a este niño junto a ti. -. Y así, con una sonrisa cálida, todo fue sellado… casi como un contrato, el cual fue respondido con una sonrisa de vuelta  - Si, amada Akari -. Y casi como la metáfora perfecta, la luz del sol comenzó a brillar tenuemente, emulando aquel dulce nombre que era el nombre de mi madre. Y no fue hasta el momento en que aquel brillo disiparon las sombras, que pude ver entre toda esa maleza, lo que aparentaba ser un animal… mi protector en medio de las sombras. No estaba del todo seguro quien era, pero si recordaba su color: blanco y negro, justo como la vida.


Fin del flashback.


Ahora lo sabía, contrario a lo que pensaría en un inicio, esa fatídica noche Riku tuvo 3 héroes, en vez de 2, y entre uno de ellos, estaba uno extrañamente familiar, su único amigo en el mundo, Hei bai… o al menos eso me pareció en su momento cuando lo vi, a la expectativa, cuidando a aquel yo del pasada que no fuese atacado por ningún otro animal, pero después de reflexionarlo un poco, llegue a la conclusión de que eso no podría ser posible, después de todo, Hei bai es menor que yo. ¿Cómo sería posible que el estuviese presente en ese día? A fin de cuentas, había un método por el cual podría cerciorarme… preguntándole. – Si no le pregunto ahora… entonces me quedare con la curiosidad – Y tras decir aquello, mordí una pequeña parte de mi pulgar, evocando sangre en el mismo – ¡Kuchiyose no Jutsu! -. Y tras colocar mi mano en el pergamino de invocación, una enorme estela de humo fue aquello que dio salida a mi compañero de peleas, el enorme oso moteado Hei Bai. – Vaya, vaya… hace cuanto tiempo que no me invocabas -. Remarco el enorme oso con una sonrisa pintada - ¿A qué se debe el honor? -. Y tras la pregunta, un silencio se creó por un par de minutos. – Yo… Bai, ¿Recuerdas los sueños de los que te he hablado? -. ¿Sueños? – Pregunto, para hacerme algo de tiempo para recordar. - ¡Ah! Si, aquellos donde ‘‘recuerdas’’ lo que te sucedió en el pasado ¿verdad?Si, justo esos… -. Aclare, con mis ojos bajos, pues andaba un poco nervioso. Extrañamente, frente a Bai, mi fachada de estoico se caía al suelo, casi como si dejara de sentir la necesidad de permanecer en control – Veras… en este último sueño que tuve… -. Me detuve, respire profundamente y termine con la pregunta – Te vi el día en que mis padres adoptivos me encontraron.

El silencio se hizo por varios momentos, en aquella guarida que llamaba hogar en medio de las llanuras pobres del país de la tierra. - ¿Ah? Eso es imposible – Aclaro sorprendido y en un tono de burla – Tu bien sabes que no estaba vivo para ese tiempo.Sin embargo… juraría que eras tú,  al menos… -. ¡JA! Dijo el ciego ¿Cómo es que me reconocerías? ¿eh? ¿Acaso me has visto alguna vez? -. Y tras esas palabras, baje la cabeza, reconociendo la situación – No lo puedo explicar, pero… podría jurar que… -. Y casi de manera simultánea, una idea cruzo por nuestra mente – Okaa-chan… -. Aquella osa que marco la vida de ambos de maneras en las que ninguno de los 2 podría imaginar. Aun lo recordaba, pero ahora en mis propios términos. La noche en que el infierno se desato en mi vida, en mi hogar y todo lo que conseguí hasta los 5 años… fue destruida. Pero la vida me mostro que todo terminaba por volverse bueno tarde o temprano. Fue tras ese trágico incidente en el cual llegue a conocer a aquel oso panda, que cambio mi vida, en el que desperté mi vista por primera vez y me permitió crecer y valerme por mí mismo.


Flashback


- ¿Quién eres tú? -. Dije con una voz sumamente temerosa, buscando claramente una respuesta de aquel ser que se me aproximaba. Pasaron mucho tiempo, y aquel ser que mis ojos percibían por primera vez extrañados no respondía, ni emitía ningún sonido.  - ¿En verdad estas esperando mi respuesta? -. Finalmente declaro, y para mi sorpresa, era una voz amable – Pues si… ¿Por qué no habría de hablarte? -. Inquirí, con la naturalidad del mundo – Pues… porque soy un panda -. Y en total calma, el mundo cambio totalmente para mí. Mis ojos me permitían en un inicio no ver diferencia entre todo lo que vive enfrente de mí, y gracias a eso, el mundo se pintó de una manera que nunca pude ver. – Mi nombre es Nen. -. Espeto con lo que sospechaba era una sonrisa, un extraño presentimiento tal vez, o más bien un augurio de mis capacidades sensoriales. - ¿Cuál es el tuyo? -. Jamás olvidare esa pregunta… aquella que marco mi vida y me hizo redefinir mi identidad. ¿Quién era? La verdad es que pase gran parte de mi vida sin un nombre real, pero ahora era mi turno elegir una forma de identificarme – Mi nombre es… Riku -. Y tomando el nombre de mi padre postizo, comencé mi nueva vida.

El tiempo de mi vida fue distinto desde comencé a crecer alrededor de aquella oso panda y en un futuro de mi gran amigo Hei bai. – Hoy vamos a aprender a cazar -. Nos instruyó Nen, la mujer que estaba a cargo nuestro a partir de ahora. – Es bastante simple… todo se trata de buscar un animal más pequeño que ustedes, acorralarlo y… bueno, el resto ya lo saben -. Instrucciones simples, pero que tardaría mucho tiempo en conseguir, de hecho, hasta la fecha recuerdo me demoro semanas completar. El buscar entre el bosque por un pequeño conejo no era nada complicado para mí, pero el problema llegaba a la hora de capturarlo. Ahora que lo pienso, si no hubiese aprendido a controlar mi cuerpo mejor y mi aura con el Zetsu, probablemente hasta la fecha no hubiese logrado mi objetivo, al contrario que Hei Bai, que aparentaba ser mucho mejor dotado que yo en ese tipo de capacidades. El aprender a comer animales o vegetación cercana fue de las cosas más complicadas a las que tuve que acostumbrarme, pero como todo, eventualmente llego un punto en común. Recuerdo las palabras de Nen, que todo día nos recordaba a Hei y a mí, el cómo parecíamos verdaderamente hermanos, y el cómo ambos teníamos unos ojos tan obscuros, y no solo eso… incluso con mi cabellera completamente blanca y mis ojos obscuros, -según sus palabras- en verdad parecía un oso panda, su propio hijo. La verdad es que nunca podria confirmarlo, pues el mirar mi reflejo no estaba en la lista de mis capacidades, pero sus palabras eran reconfortantes… por primera vez me sentía en un hogar, identificado con una familia real.  Aun lo recuerdo con claridad, conoci por primera vez a Hei Bai a los 12 años, y no fue hasta los 13 años en que Nen nos comenzó a entrenar a Bai y a mí; supongo que debimos sospecharlo, pero éramos demasiado jóvenes.


Fin del flashback


El recordar esos tiempos era sin duda una enorme carga de melancolía, pues fuera como fuese, habíamos perdido ambos nuestra madre, y aunque nos tuviésemos aun los 2, el vacio que dejo en nosotros Nen se sentiría por el resto de nuestras vidas. – Hey Bai… ¿No quieres entrenar conmigo? -. Dije, en un esfuerzo por cambiar el tema de conversación. - ¿Entrenar? ¿Entrenar qué? -. Aclaro el ya enorme oso – Mm tengo un ninjutsu que te seria bastante útil. Se llama: Doton: Dochū Eigyo. Es bastante útil, con el podras esconderte bajo tierra sin que nadie te note y… sembrar sin que nadie te vea y no correrás peligro… -. Tal vez mis intenciones eran claras, o no, pero en verdad buscaba que aunque Hei bai quería ayudarme en combates, yo no estaría dispuesto a que el corriera algún tipo de peligro. – Suena bien… Riku. -. Asintió al momento en que hablaba, aunque aún se notaba un poco cabizbajo, el cambio de tema era claramente una buena decisión. – Bueno… primero que nada ¿Recuerdas el cómo te enseñe a realizar sellos de mano? Los necesitaras en esta ocasión. -. Le dije, con la intención de que rememorara algunas de las lecciones que le di una vez que yo me convertí en ninja.


Flashback


Un día después de regresar de la academia ninja en el feudo de Mogura, me encontré con un Hei Bai algo decaído; era un poco después del tiempo en que nuestra madre nen había muerto, y en la búsqueda de seguir adelante, sin detenerme, me comencé a hacer cargo de nosotros, buscando mejorar estudiando. – Escucha Hei Bai, si vamos a ser ninjas, debes saber como realizar sellos de mano -. Le dije, buscando que me prestara atención - ¿Qué estas ciego? ¡No tengo dedos! ¿Cómo quieres que realice sellos de mano? Esto es estúpido… -. Dijo bajo su aliento, aun a expensas de que con mi oído de sordo no tendría ningún problema para escucharlo. – Oh ho… pobre de Hei Bai, no tiene dedos, que enorme impedimento, no se me ocurre otro tipo de impedimento que podría frenar a alguien en convertirse en Nin… espera un momento. – Declare de forma irónica, dando a entenderle a Hei Bai de que podía salir adelante, pues su problema era mucho más nimio que el mío. – Bueno… ¿Qué tienes en mente? -. Termino, accediendo a seguir con lo que tenía planeado. – Bueno… es simple, los sellos de mano no son más que una manera de moldear chacra. ¡Eso significa que solo debemos reemplazar los sellos en tu caso para que aprendas a moldear de otra forma! -. El entusiasmo se mostraba claro en mi rostro, un poco en contraste al de mi compañero, pero poco me importaba, sabía que debía mostrarme positivo frente a él, pues de lo contrario,  todo terminaría de irse desechado.

Ese día lo recuerdo muy en lo particular; como tuve problemas para buscar posiciones alternativas para las patas de Hei Bai, todas y cada una de forma que emularan con suficiente parecido al sello en cuestión: el solo hecho de que este no pudiese entrelazar los dedos como en la mayoría de los sellos no implicaría que no pudiese aprender a realizar jutsus en el futuro solamente porque requieran de sellos… siempre hay una manera de adaptarse y este era el caso. Creo que hasta ese día, Hei Bai se había mostrado completamente abstraído del mundo y de la realidad, pero las cosas cambiaron para mejor, pues comenzó a interesarse de verdad en mis estudios y capacidades… comenzó a superar la muerte de nuestra madre y seguimos avanzando como hermanos, colegas y más importante aún: mejores amigos. Aunque lo escuche en la academia, nada te queda más claro hasta que lo tienes que transmitir a otra persona o bien realizar por ti mismo: fue ese día en que comprendí los efectos de los sellos, por qué son necesarios para realizar jutsus y que cambios originan en el cuerpo, pues el moldeo de chacra es tan necesario para el ninja como el respirar, para funcionar correctamente. - ¿Cómo lo llevas Bai? -. Le pregunte después de varias horas de entrenamiento, en las cuales no habíamos parado a descansar – Bien. ¡Creo que ya estoy tomándole el sentido! -. El entusiasmo se volvia aparente en su rostro, lo que me llenaba de júbilo. En retrospectiva, ese fue uno de los primeros recuerdos felices que compartimos después de aquel día tan terrible.


Fin del Flashback


Pasaron un par de segundos, y la voz de Bai se hizo presente - ¡Claro que recuerdo! ¡Ni que estuviera senil como tú! -. Me aclaro efusivamente, con su clásico tono de burla que lo caracteriza. Siempre hemos sido bastante unidos, pero desde que Nen murió…. Todo fue mucho más complicado… era casi como sentir una enorme brecha entre Bai y yo, pero con el entrenamiento ninja, teníamos una excusa para seguir viviendo como antes, nos daba un objetivo en el cual centrarnos y seguir adelante. Yo nunca podría perderlo a él, no como perdi a Nen y nuestro hogar, pues nunca he tenido que pasar por algo tan difícil, y tan doloroso, pero lo peor de todo no era el ver morir a alguien que amas, sino el hecho de sobrevivir, el sopesar que frente a todo, tu sigues vivo y ya no estas completamente seguro si vale la pena, si debiste o no morir con tus seres queridos, pues las heridas que quedan suelen formar cicatrices muy dolorosas. Aun puedo ver las mismas en el cuerpo de mi compañero, quien –aunque no como antes- aun solloza ante el mero recuerdo de Nen, y se estremece ante  aquella memoria que nos marcó por siempre. – No puedo perderte, Bai -. Pensaba para mis adentros, al tiempo en que completábamos cada vez más el entrenamiento en el que estábamos, más específicamente el ninjutsu con el que Bai aprendería a ocultarse bajo tierra y así, me sentiría mucho más seguro llamándolo al combate, después de todo, la sola idea de perder a mi hermano... no, no podía ni si quiera considerarlo.


Flashback


El calor del fuego era abrazador, envolvente y simplemente sobrecogedor. Uno llega a comprender la idea del porque el fuego fue una creación que aterra a los animales de manera natural; algo tan indomable y salvaje solamente tendía a esparcirse y destruir, no crear. Aquel bosque que habíamos llamado hogar durante tanto tiempo, ahora solamente estaba por convertirse en grandes pedazos de carbón, pues las llamas hambrientas devoraban sin discriminar, tomando la vida de animales y bestias. Para mí, un hombre sin ojos comunes, la experiencia del fuego me parece bastante curiosa, pues un ente que produce luz y calor, es casi invisible para mi, de tal forma que nunca he llegado a comprender con totalidad el nivel del terror que experimentaron todos los demás a mi alrededor en aquel incendio: tal vez el miedo se forma en gran parte por la visión, y la admiración de como las lumbreras bailan a nuestro circundancia, cortando nuestro paso. Hei Bai también era muy joven, él no tenía ni la menor idea de en qué estábamos metidos, algo como yo, cuando la vida me arrebato a mis padres adoptivos por aquel inclemente incendio. Perdido y lleno de tizne, así podría describirnos a ambos en esa situación tan terrible. La vida es una gran cadena de sucesos, algunos desafortunados como las llamas carmesí que nos sofocaban rápida y agresivamente, aunque todo no se suponía que fuese así: aquel día debió haber sido como cualquier otro: Nen salía al bosque a buscar algo de alimento para Hei Bai, todo mientras me quedaba haciéndole compañía y jugando con él, pero las acciones de los lugareños terminaron por cambiar de forma radical todo. ¿Por qué prender llamas al bosque? ¿Estaban en medio de una pelea? ¿Necesitaban las tierras para otra cosa? ¿Mera maldad? Nada de esto estaba claro, pero si algo sabíamos desde que surgieron aquellos colmillos voraces, es que nada volvería a ser como antes. Nuestras piernas nos permitieron alejarnos un poco del foco principal del fuego, de donde las llamas nos hubiesen alcanzado mucho más rápido, pero el movimiento se volvería cada vez más complicado, pues el humo que este producía nos provocaba que el fuego tomase más terreno, por lo que nos alcanzaría eventualmente. Deberíamos estar muertos, eso lo sé ahora: si no hubiese sido por Nen, ambos tendríamos ahora mucho más parecido del que gozamos en la actualidad. ¿Qué se necesita para salvar la vida a otra persona? Determinación. Hay muchas formas de crearla, pero muy pocas de conservarla, y a través de ese océano infernal, pocas cosas pudieron servirle de motivación... nada viene a mi mente, más que el profundo amor que sentía, por Bai y por mí.


Fin del Flashback.


El escuchar las palabras de Hei sobre el cómo su pelaje tan lleno de tierra y suciedad lo incomodaban, me traía una gran sensación melancólica, toda vez que desde siempre, era la misma sensación a la cual estaba acostumbrado, todo a raíz de mis ojos o mi nombre… en verdad que no estaba seguro que era lo que sucedió primero, pero de algo estaba completamente seguro, y eso era de que el simbolismo que implicaba era casi poético. – Yo soy tierra -. Pensé para mis adentros, mientras observaba la agitada pero tranquila aura de Hei bai, quien realizaba su entrenamiento de manera diligente, casi como si no existiera nada en el mundo más que él. – Y tú lo serás también… lo necesito. -. Un pensamiento extraviado, que me acosaba con constancia, pues no podía permitir que algo le sucediera a mi compañero, la única persona que me quedaba en el mundo que tal vez podría comprender en algún modo la manera en que me siento o incluso él se siente. Lo podía ver, aun cuando Hei bai a veces se mostraba sumamente reservado respecto a sus asuntos, pero mis ojos me dejaban espiar incluso contra mi voluntad: sabia de su creciente odio en su interior, tal como una plaga, propagándose rápidamente por su interior, cada vez en mayor cantidad… y no necesitaba preguntarle cual era la fuente de su condición, pues todo resultaba sumamente obvio, pues de poder verme en un espejo, seguro que yo podría ver estos detalles en mí. ¿Qué fue lo hicimos mal? Absolutamente nada, solamente fuimos víctimas de una situación que no tenía por qué involucrarnos, y ese es precisamente el principal problema de hoy en día; el mundo está cubierto de personas que poco se preocupan del impacto que pueden o no tener en la sociedad, en quienes los rodean, en el futuro del camino que transitan si acaso, a tal grado de destruir incluso tus recursos, todo en aras de sacar un provecho inmediato, de volver realidad sus deseos sin importar en lo absoluto nada más. Sakae, ese nombre me enfermaba, y en lo general, las personas me importan muy poco, a tal grado de decidir que en caso de tener que asesinar a alguien, poder hacerlo sin mayor dificultad, pues como en la naturaleza, todos somos solamente huéspedes del ciclo de la vida… aun cuando el humano se a sobrepasado de su posición, creo que es tanto mi labor, como la de Hei bai regresar todo a su orden natural.

Aquel día terminaría después de alcanzar el sol su último punto visible en el horizonte, incluso siendo suplido en su totalidad por la luna, aunque aún sin haber sido usurpada su posición por completo. Poco importaba la luz que nos rodeaba, yo podía ver calmado a mi compañero, y aun sin que este pronunciara palabra, yo ya sabía a qué se debía su tranquilidad. – Bien hecho -. Dije esgrimiendo una sonrisa, tratando de transmitir mi felicidad hacia él, lo que prontamente pude ver reflejado en su aura. – Gracias Riku… seguiré entrenando duro, todo sea para poder ayudarte en tus misiones -. Y aunque no lo pudiera ver, simplemente lo sabía; me estaba sonriendo, devolviéndome el esfuerzo en forma positiva. Él es la razón por la que a día de hoy sigo adelante, por la que considero que mi meta es justa y busco el siguiente paso, incluso cuando seguir bajo el camino que transito es degradante y doloroso. Hei bai, mi familia, mi amigo y mi apoyo, él es todo eso, a veces en un sentido literal, como cuando por las heridas termina cargándome y llevándome a nuestro hogar. Incluso siendo un animal, ha logrado volverse un buen médico, lo suficiente como para poderle confiar mi vida, apoyándole en todo lo posible por mi parte, pues su meta es curar el mundo: tal vez no pueda ayudarle mucho como médico, pero si acaso es haciendo un pequeño morral donde lleve sus semillas o derrotando un señor feudal corrupto, que así sea.


Dialogos:
Riku joven
Nen (Madre de Riku y Hei Bai)
Akari (Madre adoptiva -Humana- de Riku)
Riku (Padre adoptivo de Riku)

Entrenamientos:

90 lineas reglamentarias para usar el pacto.
80 lineas para entrenar el Doton: Dochū Eigyo no Jutsu (水遁・水鞭, Elemento Tierra: Jutsu Escondrijo Bajo Tierra)
80 entrenamiento ninjutsu +1 punto
Kamissama
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