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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

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Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Kajiya Suchiru el Jue Jun 30, 2016 1:49 am

Spoiler:
Misión de rango C: Resistance

Lugar de la misión: País de la Cascada || Capital
Tipo de misión: Misiones Específicas del País de la Cascada
Descripción de la misión: Con el final de la guerra y las pérdidas sucedidas en la misma, muchos en el País de la Cascada se han tenido que adaptar a los cambios para sobrevivir mientras que otros, por el contrario, están dispuestos a darlo todo para regresar a la gloria de sus antepasados, cuando el pequeño territorio enclaustrado entre innumerables saltos de agua brillaba con luz propia sobre sus hermanos de pequeños terrenos.

Un grupo misterioso del cual sólo sabes que usa a un enmascarado como emisario te ha encomendado, junto a otro ninja, averiguar todo cuanto te sea posible sobre la otra líder Himata Aso, comandante en jefe de las fuerzas armadas durante la conocida como "Guerra de una noche". Saben que está encarcelada y te han pasado ese dato a ti, lo que ellos ahora necesitan es información sobre dónde se encuentra la prisión, quiénes son los guardias y los puntos de presión de estos últimos.

Han sido claros también, amenazando con terribles consecuencias si traicionas su objetivo o te atreves a excederte en las labores encomendadas.

Recompensa de la misión: 1.200 ryus c/u
Extensión mínima de la misión: 80 líneas c/u
El país de la Cascada ya está en su descenso en picada hacia la destrucción o la revolución. Es increíble observar la realidad, una enorme movilización de recursos y ejército confinada a la derrota, la pérdida total. Ni siquiera fue un armisticio equitativo, fue una masacre. Es cosa de estudiar un poco de historia el encontrar las razones de este bochornoso resultado. Tradicionalismo estancado. Conservadurismo tan tenaz como un niño mimado. No se puede construir bien una nación con un código tan estúpido y reacio al cambio. ¿Quién progresa si tropieza con una piedra, y cuando vuelve a caminar por ese camino, tropieza de nuevo con el mismo obstáculo? ¿No sería mejor apartar la piedra o identificar su ubicación para esquivarla en el futuro? Pues, de modo idiota, el comité de la burocracia de la Cascada sigue haciendo que su país se estrelle contra el suelo, y de seguro hasta dejan tiradas más piedras en la ruta de las que antes se contaban. He dicho, y diré mil veces, que es obvio y natural que se presenten grupos de rebeldes en esta zona. Inclusive, deseo con ansias que derroquen a sus caudillos corruptos e ineficientes.

He contactado con varios otros guerrilleros revolucionarios en estos rincones, incluso entablé comunicaciones con guerrilleros locales, los cuales, como casi todos los criminales de hoy en día, usan máscaras. Al menos las utilizaron al reunirse conmigo. O, al menos, la utilizó quién se reunió conmigo.

Un embajador, al que llamaré "Cuervo", me presentó una situación de lo más atractiva. Básicamente, están en contra del régimen impuesto en su tierra, y por ello, solicitan mis servicios para conseguir la información necesaria para sus futuras maquinaciones, las cuales son evidentes. Si se me ha escogido por mi célebre espíritu de acción popular o porque, presente mi ideología, necesitaban a otro visionario que arriesgase su vida en vez de ellos en este "trabajo sucio", no es de mi especial interés. De todos modos, estoy seguro de que todo saldrá de modo estupendo, y me enorgullece enfrentarme directamente, pero con prudencia, a los reaccionarios implacables.

Tras cruzar esa capa de agua que hace de portón a la capital, la cual se alza en una especie de gran caverna posiblemente forjada por siglos de erosión por la humedad, lo principal fue crear una especie de mapas para orientarme de mejor modo y conducir objetivos de rastreo. No soy cartógrafo, sino escritor, mas mi maestría con la pluma me permite dibujar de modo más que decente para mi juicio, y no es necesario producir una obra de arte en este contexto. La funcionalidad es el objetivo. Un espacio tan misterioso, que exhibe con aire enigmático sus pilares de roca y su arquitectura pretenciosa, es perfecto para resguardar ubicaciones secretas... como la prisión en la que se encuentra escondida Himata Aso, la comandante del ejército humillado en la campaña contra el País del Sonido, quien actualmente yace en una celda incierta. No hubiera sido provechoso para las autoridades revelar información tan delicada al público, tomando en cuenta sus divisiones internas.

Con los rollos de mis bocetos apretados con fuerza contra mi costado derecho, los cuales están trazados en papiro de calidad estándar importado desde el País del Viento, espero al interior de una taberna de bajo perfil, sentado en un taburete de madera oscura delante de una mesa repleta de cicatrices. Próximo a mí, reposa un vaso de vino de arroz frío a medio beber. Cuando pedí tal bebestible, sentí cierto remordimiento, pues a lo primero que recuerda el arroz es a los campos del rival reciente de la Cascada. Pareciese, sin embargo, que los dueños de este bar no le tomaron gran importancia, pues sigue siendo algo bastante demandado. Tal vez soy bastante exagerado con el tema, pues cualquiera puede producir vino de arroz.

Aguardo la entrada de mi compañero de trabajo actual, escogido de entre mis aliados recientes en la organización "Ishi", otro enmascarado comprometido con la labor subversiva. Está anocheciendo, y la luz que se filtra hacia la ciudad está menguando. El manto sombrío deberá cubrir nuestras operaciones. Me siento impaciente y ansioso. Quizás deba terminar ese trago de alcohol, bastante mesurado, antes de que nos encontremos.


Última edición por Kajiya Suchiru el Jue Jun 30, 2016 6:52 pm, editado 1 vez
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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Hayato el Jue Jun 30, 2016 4:47 am


* * *


El país de la cascada se encontraba en uno de sus peores momentos históricos, quedo devastada política y socialmente luego de la derrota en la guerra de una noche. Movimientos sociales pequeños comenzaron a formarse en las localidades, sin embargo, estos eran replegados y reprimidos rápidamente por el mandato de los caudillos. Luego de que encarcelara injustamente a la líder Himata Aso, el sistema cayó en una profunda corrupción o por lo menos así lo demostraban los infelices aldeanos, los cuales cada vez más hacían escuchar su llamado de revolución.

Tras una breve reunión en el bosque de dicho país, donde se dio por consolidado el nuevo movimiento revolucionario “ishi”, conformado por un grupo de idealistas que buscan impartir justicia bajo sus propios medios. Se encontraba Hayato, entrando a lo que sería la capital del País de la cascada, lugar donde llevaría a cabo una tarea asignada junto a un compañero, uno de los integrantes en aquella reunión.

Según lo acordado debían encontrarse en una taberna del lugar, ubicada en la calle principal, común y corriente para despistar cualquier intención. Hayato iba como de costumbre, su traje de combate en colores oscuros y su máscara blanca que le cubría el rostro.

Al llegar al sitio, abrió la puerta de la taberna cuidadosamente, sin embargo, la misma hizo ruido debido a su antigüedad. La mayoría volteo a mirar quien había entrado, por suerte, eran pocos los que se encontraban en dicho lugar, uno de ellos era el compañero de Hayato. El orochi con su vista, pudo observar el panorama, se encontraban unos cinco hombres en las diferentes mesas de la taberna y al fondo su compañero, el cual se estaba terminando de tomar un vaso de vino.

Hayato se acercó tranquilamente posándose frente a su compañero, tomo asiento como si de un encuentro amistoso se tratase y tomo el vaso de vino que estaba ya vacío, paso sus bordes cerca de la nariz del orochi, que, a pesar de estar cubierta por su máscara, tenía un buen olfato.

- Vino de arroz frio.
 Dijo Hayato, con voz pausada y clara. Puso nuevamente el vaso en la mesa y se tomó de ambas manos apoyando los codos en la mesa, estaba próximo a escuchar las palabras de su compañero, referente al trabajo que debían llevar a cabo.

* * *

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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Kajiya Suchiru el Sáb Jul 02, 2016 2:42 am

Estaba absorto en reflexiones mundanas, no como las clásicas de mi mente que siempre está pensante, cuando el chirrido de un portón antiguo asaltó mis tímpanos. Estuve apunto de voltear la mirada, y a mi alrededor sentí el movimiento de los demás, quienes debieron de hacer lo que yo no me atreví a realizar. Pronto, las tablas rechinaban ante el paso del recién llegado. Al primero, la dirección a la que se dirigía me pareció confusa, mas en unos instantes ya era obvio que la trayectoria era hasta mi mesa, una apartada en un rincón. Me encontraba mirando hacia una pared, ajeno a los demás. Mi puesto no tenía ese mínimo lujo de la ventana que estaba a unos metros, contemplada por los que tenían las ganas de lucirse y sentarse al medio de la sala. En este caso, no estoy como para enamorarme del vidrio, y es mejor mantener discreción.

Cuando mi compañero se ubicó ante mí, observé con cierto desdén su protocolo ante un objeto tan común en una taberna, un vaso vacío, salvo por unas gotas patéticas en el fondo de la cerámica humilde. Acercó el recipiente a la zona de su nariz, y pronunció lo que acababa de beber. Nada sorprendente, solamente haría gracia a los niños fáciles de sorprender, que toman en cuenta "talentos" tan básicos y burdos. Para colmo, es normal que los distintos vinos de arroz presenten aromas característicos. Apenas finalizó, esperé un par de segundos, asegurándome que ya podía comenzar. Su mirada, o lo que podría dibujarse tras su máscara, la cual cubría la totalidad de su rostro en una expresión fría e invariable, debía dictarme que explicase las siguientes operaciones. Me parece bien, pues soy un excelente autor intelectual, mas normalmente requiero de otros eslabones para mi cadena, la cual atará, eventualmente, a las ideologías tóxicas en prisiones eternas.

Buenas noches, compañero. — Supuse que era necesaria esa formalidad de encuentro, modificada por la hora. — Aunque ya hemos hablado un poco de tema, haré un resumen de nuestro cometido: Sabemos que “ella”… —Me refiero a Himata Aso, y él debería saberlo, mas no puedo pronunciar a tal mujer en público, si es que alguien escuchase algo de mi charla. Con precaución, mi tono de voz es bajo, e intento dirigir mi exposición en línea recta hasta la careta pintada que no muestra reacciones. — … Ella está “en custodia” por las fuerzas de la ley de esta ciudad… y bueno, debemos rastrearla, conocer su ubicación y entregarla a nuestros compatriotas locales. La tarea es compleja y esencialmente peligrosa, mas será crucial para el futuro. Estoy seguro de que “ellos” querrán ir por ella. Los guerrilleros locales podrían hacer uso de su liderazgo. No podemos cargar toda la culpa de una guerra perdida en ella. Eso viene de más arriba en jerarquía de gobierno y más atrás en línea temporal, con problemas logísticos, carencia de avances técnicos, estancamiento político, entre otros factores. —Hice una pausa con un respiro hondo, y entonces, lentamente, deposité los papiros enrollados que traía conmigo a un costado especial en la mesa y abrí uno en medio de nosotros, cubriendo la superficie en una parte no menor.

El mapa improvisado tenía mis dibujos a tinta, con los detalles esenciales y una elegancia simplona, lo menos que mi mano artística pudo permitirse. Unas filas de casas modelaban una zona residencial, en la que algunos edificios eran distintos al resto. Cerca había una zona comercial más modesta, en la cual está este bar, la que no se compara a la plaza de comercio central que se luce en medio del papel, con un par de carretas y un hombre con ropas de comerciante rico. El dedo índice de mi siniestra iba haciendo un surco, apuntando a cada figura en secuencia lógica. — Este mapa resume de modo breve algunos puntos genéricos de la capital. No hay mucho de interés. — Luego de un rato repasando zonas residenciales y de comercio, además de otros edificios destacables como los administrativos, agarré otro mapa y lo puse sobre el primero, extendiendo este de manera tranquila. — Pero si nos adentramos más en esta gran caverna que ocupa la capital… — Los dibujos ahora mostraban vagamente una serie de “pisos” dentro de la montaña, bajadas de relieve hasta un fondo incalculable. Incluso hay subcavernas. Todo un complejo admirable creado por milenios de humedad y siglos de trabajo humano. — No me he adentrado mucho por las zonas más subterráneas de la capital, pero sé que hay más construcciones, y de por sí en el perímetro que conecta la zona “superficial” con la más “escondida” hay una pequeña penitenciaria para casos leves. Es posible que la cárcel de la militar en cuestión esté en tres posibles posiciones… — Demostrando que mi discurso estaba decentemente planificado, fui mostrando un trío de “X” marcado en el plano. — Hay una zona especialmente oscura, que no recibe mucha luz de la ciudad o del exterior, y es posible descartarla, ya que no parece tener vestigios de civilización, al menos no de la que uno consideraría. También hay unos edificios altos y fortificados en el este, mas no pude observar mucha actividad interna o externa. Para finalizar, tenemos un complejo abandonado y derruido, pero que ha tenido cierta vigilancia de lo que simulan ser funcionarios públicos últimamente. En cuanto a este último, ignoro si será una táctica de resguardo de su cautiva o simplemente algún caso de bandidos que se han instalado en esas casas abandonadas. Deberemos comprobarlo por nosotros mismos, aprovechando la noche. Cuando estés listo para partir, te seguiré. —Finalicé para al fin reposar un poco en el taburete tras estar inclinado explicando algunas sugerencias. Quedaría esperar la respuesta de Hayato. Sentí la tentación de pedir más vino, mas me negué al lapso posterior.

Segundo mapa (imagen realizada por el usuario de Hayato):


Última edición por Kajiya Suchiru el Miér Jul 06, 2016 7:22 pm, editado 1 vez
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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Hayato el Sáb Jul 02, 2016 3:56 pm


* * *


Un cordial y muy formal saludo de recibimiento fue el abreboca de lo que sería la planificación de la estrategia que debían llevar a cabo ambos shinobis, se encontraban hablando normalmente como dos compañeros en un bar, sin embargo, con la sutileza del tema que estaban tocando tenían mucho cuidado. Cualquier persona que los viera podría pensar que son solo dos viejos amigos o unos recién conocidos hablando de quizás temas políticos o reflexiones sociales.

Hayato le escuchó atentamente cada palabra y explicación. A medida que hablaba lo analizaba, demostraba ser un shinobi con un dialecto propio de alguien que ha vivido, también su capacidad para abordar el tema demostró su habilidad en el campo del sigilo ¡Vaya shinobi! Pensó el orochi al ver la calidad de compañero que había en su recién formada organización.

- Yo observe… para mí fue fácil, pero la han movido de nido.
Dijo el orochi sobre la ves que visito en una celda a Himata Aso, debía usar palabras que no hicieran mucho énfasis o despistaran la raíz del tema, pues a veces las paredes tienen oídos.

Su compañero saco de sus vestiduras lo que parecía ser un mapa, extendiéndolo por una parte de la mesa lo suficientemente amplia para visualizarlo todo. Era un boceto sobre la mayoría de lugares de la capital, muy bien elaborado y entendible, al parecer tenía un talento muy especial para este tipo de cosas. Luego abrió otro papiro en el cual había plasmado una gran caverna que ocupa la capital, explicando así la posible ubicación de la líder Aso-sama.

- Del interior del nido me encargo, solo acercarnos debemos.
Dijo el orochi nuevamente con una forma de hablar que despistara, aclarando que él podía hacerse cargo de visualizar el interior de las fortificaciones pues su habilidad se lo permitía. Acto seguido Hayato se puso de pie.

- Vamos. Expreso claramente, pues en el camino podría seguir planeando como perpetrarían dichas estructuras o lugares en donde podría estar aso-sama. Camino hacia la entrada y su compañero le siguió, al salir la puerta hizo su sonido como de costumbre y al estar lo suficientemente lejos de la taberna y sin personas alrededor Hayato le pregunto a su compañero.

- ¿Cómo podría llamarte? Ya que no hemos tenido una conversación así, a mi puedes decirme Fudo.

* * *

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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Kajiya Suchiru el Jue Jul 07, 2016 3:02 am

Volví a esconder los mapas en mis ropajes, enrollados meticulosamente antes de ello, abandonado al vaso humilde en la soledad de la mesa. Apenas Hayato marcó la marcha, yo seguí el compás a mi ritmo. No llevo mucho equipaje, lo básico simplemente. A mi pierna izquierda está aferrado mediante una prolija atadura una especie de bolso de piel de zorro de la nieve, salido de la artesanía de mi país local; en este contenedor, nacido a partir de un animal que fue noblemente sacrificado para el bienestar de un ser humano, guardo los materiales para hacer un nuevo mapa en el tercer papiro que cargo, el cual está vacío, para ilustrar la información que otorgaré a mis camaradas de la Cascada. Como dato anexo, destaco que en un bolsillo interno y oculto de mi chaqueta de diseño tradicional resguardo una máscara delgada que cubrirá mi rostro de los vigilantes. Detesto esconder mi identidad, mas no quiero ser descubierto todavía, pues entonces me tacharán rápidamente como el "revoltoso que hay que cazar". Todavía tengo muchos planes para esta ciudad. No estropearé las oportunidades.

Tras ir cruzando por un tiempo medio la zona comercial de bajo perfil de la metrópolis, la noche caía inexorablemente, y las antorchas y velas se encendieron para combatir a las sombras, las cuales, burlonas y provocativas, imitaban los movimientos de los escasos transeúntes en una danza extraña que a veces se confundía con el resto de la oscuridad y otras se valía del escenario de las áreas más luminosas para lucir su contoneo blasfemo con contraste. ¿No es raro que mientras más intensa sea la luz, más densas son las tinieblas que pueden emerger desde un infierno abstracto e incierto?

En medio de este circo sin música más que las pisadas lejanas, mi compañero, al cual seguía el rastro con prudencia, preguntó por algún nombre o apodo para mí. Por supuesto, ya había estado pensando en algo así desde hace un tiempo. Tengo más de un proyecto por declarar.

He dicho antes, en la reunión, que me llamo Kajiya Suchiru, y te confío mi nombre real personalmente, pues no estuviste cuando dí tal dato. — Al menos la mitad de mi concentración estaba en cuidar que mi tono de voz fuese lo suficientemente bajo como para no ser oído por la gente que estuviese dentro de los edificios cercanos y lo suficientemente "alto" como para que el otro miembro de Ishi entendiese lo que declaraba. — También me llaman "Artesano de la Guerra", y en mis tiempos de guerrillero de la escritura más novicios me hice llamar como "La Flecha de la Verdad". Hoy... quiero que me empiecen a llamar "Wenhua". Será mi nombre clave, por ahora. — No pude detenerme a charlar mucho, solamente a caminar, a desfilar en esta procesión confidencial contra el régimen impuesto injustamente.

En algún punto de la incursión, escogido entre el azar, quise dar más diálogo a mi colega. Vacilé un poco si podía o no hablar de otra cosa que no fuese la ideología revolucionaria que guía mi existencia, y concluí que era mejor seguir con la senda de nuestra gran misión. Hayato se convertiría en mi sacerdote para confesiones, pero... ¿podía de verdad confiar en él? Hice un sonido ahogado, como si fuese a hablar, mas callé antes de que las palabras escapasen de mis labios. No podía contarle más información sobre mí, sin más. Hay que probar su lealtad. Mi próximo libro no puede conocerse por entes de dudosa reputación antes de ser revelado al público general. El resto del trayecto, mantuve mis cuerdas vocales en sosiego.

Después de ir por barrios más pobres y ver a la distancia algunos todavía más miserables, los cuales eran el tumulto triste y lamentablemente repudiado de esta civilización al borde del colapso, llegamos hasta una frontera imaginaria que daba hasta la zona de la gigantesca caverna que daba para mitos y leyendas. Sombría, de seguro hasta tenebrosa para los infantes. Algunas luces, como ojos de predadores que acechan en lo desconocido, nos muestran que hay construcciones dispersas por allí. Lograba divisor el contorno de una infraestructura de roca, la fortaleza de mi mapa. Las ruinas que han sido centro de actividad de seguridad sin aclarar razones no producían las condiciones como para descubrirse, pero sí la villa próxima a estos. Rápidamente, con mis ágiles dedos, me coloque la mascara que estaba preparando, la cual no dificultaba mi visión. La composición era de una pieza blanca y uniforme salvo por flores moradas pintadas por mi mano. Clásico de mi creatividad.  

Entonces, señalé con el dedo índice hacia el este. — Cubramos ambos destinos de una vez sepárandonos, aunque no olvidemos que tendremos que ser extremadamente cautos. Usted se ofreció a ir por el bastión. Yo iré a los edificios que hasta hace poco estaban abandonados. Tenga éxito. La suerte es para los mediocres, y sé que usted no es mediocre. Cuando empiece a amanecer, nos juntaremos en la taberna, otra vez. — Listo para retirarme, volteé hacia el oeste, y no obstante, me quedé inmóvil a partir de allí. No abandonaría el puesto hasta que mi compañero lo hiciese. Lo consideraba como un gesto de cortesía, más o menos.


Última edición por Kajiya Suchiru el Vie Jul 08, 2016 7:43 pm, editado 1 vez
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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Hayato el Vie Jul 08, 2016 2:17 pm


* * *


Kajiya Suchiru era el nombre verdadero de su compañero de Ishi, al parecer este era una persona honorable con respecto a su nombre o andar de incognito, pues no le importaba si lo identificaban como criminal. Sin embargo, de ahora en adelante Fudo lo llamaría Wenhua, apodo con el cual se siente identificado.

El camino se tornó un poco pesado, ambos eran recién conocidos y no había muchos temas de conversaciones los cuales pudieran compartir un interés en común más que su organización y el ideal revolucionario que pregonaban. Wenhua era el que dirigía el paso, gracias a sus mapas habían podido guiarse bien hasta un punto en el que tenían que separarse para cubrir las zonas.

- Yo me ofrezco para entrar.
Dijo Fudo refiriéndose a la fortaleza abandonada que tenía en frente. Mientras que su compañero de ideales, Wenhua, iría por los edificios abandonados.

Fue asi como los shinobis se separaron. Fudo se postro frente a la estructura rocosa observándola atentamente, como reflejos de luz podía visualizar ojos entre la oscuridad que quizás serian de algún tipo de animal o abominación.

La noche era fría como el hielo, a pesar de ser un país de clima templado, por las noches los vientos del norte lograban perpetrar las cavernas y una brisa fría no dejaba de soplar hasta que amanecía. Susurros se escuchaban con resonancia entre las paredes mientras Fudo entraba a la fortaleza y goteras de agua yacían en las alturas de los pasajes, también el suelo estaba colmado de un repugnante olor, una combinación entre mierda y cadáveres podridos.

Nada agradable parecía ser esta fortaleza o en los tiempos en que funcionaba, muchos enemigos del feudo deben haber sufrido una terrible y agonizante muerte entre estas paredes rocosas. Quizás era imposible que una guerrera de tal estirpe como lo era Aso-sama, estuviera como presidiaria en un lugar así, sería un acto de deshonra y poca moralidad para las autoridades actuales del país de la cascada. Sin embargo, el trabajo de Fudo era estar totalmente seguro y no basarse de suposiciones por lo que siguió caminando sigilosamente por los pasajes oscuros y repugnantes.

La fortaleza abandonada tenía solo una entrada desde el frente, quizás pudiera haber una secreta a algún costado, tenía muchos agujeros como ventanas y poseía distintos niveles, Fudo apenas entraba a lo que sería el primer nivel de la estructura, eran un total de cinco comprendidos en uno subterráneo y cuatro superiores.

Fudo se postro en medio del primer nivel de la estructura, no pretendía recorrer cada pasaje o pasadillo secreto, pues duraría dia y noche probablemente con el mismo resultado, nada. Por lo tanto, este punto medio de la estructura le serviría para usar sus cualidades sensoriales que le permitirían observar cada nivel y pasillo como si sus ojos estuvieran en los mismos.


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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Kajiya Suchiru el Dom Jul 10, 2016 2:20 am

Así como guardé voto de silencio, Hayato también lo hizo. Ninguno quiso decir algo más allá de lo necesario para la misión. Podría considerarlo como una actitud fría, pero también profesional. Hay veces que nuestros cometidos no tienen espacio para amistades o camaraderías. Además, las entrañas del crepúsculo de la caverna no facilitan una atmósfera de cordialidad y júbilo. La arquitectura es exótica y atractiva, con todos los monumentos que los monarcas consumistas se han podido agasajar, mas ya pasamos esa capa de belleza exagerada y saturada. Estamos en el barrio bajo, en el submundo, en la mugre debajo de la alfombra, en los escombros de lo que la capital ocupó antes, o lo que otra civilización utilizó milenios atrás (material arqueológico de lo más seductor), y que ahora solamente es la madriguera de los más pobres y desamparados, que se han visto abrumados por lo repleta que está la bolsa de la central, como gotas del vaso lleno que se derraman por el borde, pues la jarra de agua no se detiene, no cesa, no muestra piedad. ¿Quién puede parar la natalidad? ¿Qué puede darle un alto a los nacimientos? ¿Por qué dejamos que esta masa creciente quede a la deriva, muriendo de modo lento, sucio y atroz? Muchas preguntas, muchas interrogantes. Eso habrá que tratarlo en mis libros, no aquí... no todavía. Es hora de trabajar.

Nos juntamos en un punto al azar y luego partimos, como lo planeé y sugerí. Él se dirigió a la fortaleza, un alcázar pequeño y de colores uniformes. No fue diseñada como una obra de arte, y me di cuenta que no la dibujé de modo muy similar a su forma real, pues el día en el que decidí explorar esa zona estaba más apurado y menos concentrado que de costumbre. En cuanto a mí, poseo el encargo de recolectar información de un complejo de estructuras que han sido víctima de mucha vigilancia últimamente, y por conversaciones con socios locales, he sabido que son fuerzas policiales las que pisan el suelo de esos rincones. Ignoro sus actividades reales, y eso mismo es lo que voy a averiguar, cueste lo que cueste.

Como siempre, procuré un equilibrio. No quise moverme lentamente, ya que la noche no es eterna, pero también evité ser tan rápido que no cuidase esconderme de las miradas ajenas. Cada movimiento o sonido me hacía titubear. Estoy en territorio amenazante e incierto, mas no tengo miedo. Decir que tengo miedo sería un insulto, pues nunca tengo miedo. Esto es solamente el estado de alerta típico de alguien que podría estar asediado por depredadores. No se puede entender totalmente si no se ha vivido como criminal por años. La ley ya no me ampara.

La ruta duró menos de lo que pensé que duraría, o al menos se sintió así de un modo excepcionalmente satisfactorio. Me deslicé entre una villa de estética rural, más bien una aglomeración de tugurios que apenas se sostenían sobre sus míseros cimientos. En sus interiores hay fogatas, pues la luz que desprende se mezcla con humo. En su interior, niños asmáticos deben estar intentando conciliar el sueño, mientras que solamente una maltratada manta separa sus desnutridos cuerpos de la dura, húmeda y helada tierra. Sus padres deben estar con insomnio, acongojados por la supervivencia de sus pequeños, ni siquiera pudiendo asegurar su propia manutención, empleándose en labores inhumanas y pesadillescas por copiosas horas para llevar un pequeño plato de comida al hogar.  Solamente pensar en esta realidad me enferma, me causa náuseas. Casi me fui huyendo de esos pensamientos, y hasta me sentí triste por escapar. No puedo fugarme de la realidad, sino que debo enfrentarla y cambiarla. Mañana analizaré la situación de esta gente e intentaré maquinar un plan para mejorarla.

“Ellos” reinan sin remordimiento, con crueldad tan pesada como el acero. ¿Por qué debería tener piedad? Escenarios como estos justifican mis asesinato contra la élite o sus súbditos más fieles.

Cómo sea, ya he llegado a mi destino...

Complejo de edificaciones en el País de la Cascada, por sobre las once de la noche.


Detrás del conjunto residencial, quizás a unos veinte o treinta metros, hay una serie de construcciones que han estado abandonadas por bastante tiempo. La madera está maltrecha y, en algunos casos, astillada, y los escasos letreros que señalizan sus antiguas funciones tienen inscripciones apenas legibles. En una de estas, y si mis ojos no me fallan, se puede leer "taller de bronce". Hay unas cuantas tablas desparramadas por el perímetro, como si no hubiesen terminado de erigir más inmuebles en algún tiempo indeterminable. Incluso, una gran casa, de muros que simulan ser muy gruesos, dan a entender que esto fue una especie de hacienda o propiedad de un señor feudal de bajo perfil, cuyo nombre y familia desapareció en la continuidad. No me extrañaría que el gobierno central de esta nación hubiese expropiado, apelando al descuido, esta finca herrera, en el que hay materiales de forja y hierro oxidado repartidos en orden y en caos según la conveniencia del azar.

Si es que puedo ver, es algo mínimo, permitido por los despojos de las hogueras del poblado vecino y el acostumbramiento progresivo de mis ojos a la oscuridad. El montón de viviendas, bodegas y fraguas es más extenso de lo que imaginé. De repente, el fulgor de una antorcha o vela dentro del domicilio principal, manifestada en el reflejo de sus ventanas, me sorprende y me obliga a retroceder, arrinconado en un almacén minúsculo con una puerta a medio abrir, la cual figura estar atascada en esa posición.

¿Hay más gente aquí? ¿Habrán escuchado mis pisadas? Solamente me queda esperar y observar. La adrenalina corre en mi ser. Lo único que pido a lo abstracto del universo es que mis posibles enemigos no sean abismalmente más fuertes que yo. Si es que son guardias comunes, no caigo tanto en ese caso. Algo positivo.


Última edición por Kajiya Suchiru el Mar Jul 12, 2016 6:31 pm, editado 1 vez
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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

Mensaje por Hayato el Lun Jul 11, 2016 11:51 pm


* * *


Estando en el centro de aquella asquerosa fortaleza abandonada, realizo una posición de manos y cerro lentamente sus ojos, de sus labios salieron unas serenas y silenciosas palabras – Kenshutsu. Lo cual era esencial para determinar quienes se encontraban en la fortaleza, su capacidad era lo suficientemente extensa.

- Vacío…
Pronuncio Fudo luego de obtener prácticamente un mapa en su mente de toda aquella persona que se encontrara en la fortaleza, pero no obtuvo ningún resultado. Repentinamente cuando iba a separar sus manos y abrir sus ojos, sintió una única presencia. ¿Quién rondara los pasillos de esta repugnante estructura? Se preguntó Fudo quien abrió sus ojos y ambas manos para ponerse en camino hacia donde ubico una presencia.

Entre escombros y mugre fue caminando, no le tardo mucho tiempo en llegar pues era a pocos metros. Cuando llego a lo que parecía ser un calabozo, miro dentro de una de las celdas en la cual había sentido la presencia, dos ratas de tamaño bestial salieron desde el interior y rastros de sangre seca se podían observar en el suelo alumbrado por la luz de la luna que entraba desde las ventanas. De pronto, una figura salió de entre las sombras, de espalda encorvada y cuerpo esquelético.

- Por favor, máteme.
Fueron las palabras que dijo el sujeto, apenas podía hablar y se notaba en un estado de agonía, probablemente era un prisionero que dejaron al abandonar aquella fortaleza. Fudo podría ahorrarle fácilmente la agonía a este cuerpo sin alma, sin embargo, debía hacer unas cuantas preguntas.

- ¿Por qué te encerraron?  Pregunto claramente el orochi, quien quería salir de este asunto lo más rápido posible.

- Esos bastardos, traicioneros de Aso-sama. Yo era el consejero de la gran guerrera y me encerraron en este lugar para pudrirme, he sobrevivido comiendo ratas, pero ya no puedo más, estoy muriendo lentamente. Acto seguido luego de estas palabras, el viejo escupió sangre al suelo y siguió suplicándole a Fudo por una muerte rápida.

Fudo le miro, sintió pena de aquella injusticia y tortura, incrementando su enemistad por los actuales gobernantes tanto del país de la cascada como del sonido y el odio por todo aquel régimen feudal que promueva actos tan atroces como la muerte lenta solo por haber perdido una batalla.  - ¿Sabes dónde se encuentra la gran guerrera? Dijo el orochi, haciendo su última pregunta.

- Cuando me dejaron en esta pocilga escuche que la llevarían a unas edificaciones cerca de aquí. Pronuncio con su último aliento aquel viejo.

Fudo pensó en frio por unos instantes, si lo que decía era cierto su compañero se encontraría en grave peligro, aquel lugar estaría custodiado y podrían capturarle. El orochi saco el pequeño tanto de su espalda, introdujo sus brazos entre las rejas y clavo el cuchillo en el corazón del anciano, dándole una muerte más rápida que la que tendría.

Salió a gran velocidad por los pasillos de la fortaleza abandonada, debía llegar cuanto antes a la posición de su compañero antes que fuera demasiado tarde.


* * *



Tecnica:

Kenshutsu (検出, Detección)
Es la técnicas más simple y básicas de los Sensoriales, aunque una de las más fáciles de aprender, es bastante importante y vital en combate. Esta habilidad le permite al usuario tener la capacidad de sentir el chakra de todos los individuos presentes dentro de un radio de alcance determinado, permitiéndole saber la ubicación casi exacta de ellos cuando se esconden o preparan jutsus. Siempre se tiene que mantener un sello de mano al momento de realizarlo y utilizarlo. Por lo que en caso de no poder usar las manos, no puede ser usado.
Chunnin: 1km a la redonda.
Hayato
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Re: Subversión bajo las cascadas [Misión con Hayato]

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