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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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El Peor Dia

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El Peor Dia

Mensaje por Setsu el Jue Jun 30, 2016 4:12 am

Setsu es el típico joven aventurero. No perdió la costumbre de explorar por los exteriores de la ciudad. Ya conocía una pequeña parte del bosque pero no logró llegar más allá, ya que las misiones y algunas otras actividades lo tienen muy bien atado. Ya podía sentir como le hervía la sangre aventurera y eso que apenas había despertado. Se estiró como un gatito. Era las cinco de la mañana, su impulso era salir de la cama de un salto y recorrer trotando por unas manzanas en las afueras cerca del bosque oh otra parte que no conociera. Y lo hizo. Para que finalmente regresar a su habitación. Y ¿quién sabe? Tal vez lo hizo para matar tiempo. Se aseó luego de eso. Uno podría imaginarse qué cosas piensa el joven. Estaba en sí, por ahora, alucinado. Desesperado por salir, fuera de su casa nuevamente. Imaginándose que aventuras le aguardan en el bosque. Los bosques eran como su segundo hogar, lo conocía muy bien y hasta nota los pequeños cambios en el. Antes de salir, descansó lo suficiente. Odia cocinar, pero ya que tenía el estómago vacío, calentó la comida en conserva que estaba en su mini bar. Comió a bocados, o mejor dicho, “tragaba” la comida, ni saborearla siquiera. Comió más de cinco platos. Por poco comía el tenedor (?) podría decirse que estaba ansioso de salir.

Por alguna razón, seguía teniendo el estómago vacío, planeaba salir con tubo digestivo llenito.
— A no ser… —  De repente,  tuvo la idea de comer en el bosque y lo mejor es que conoce un lugar muy tranquilo como para comer, conectado a la naturaleza y estar tranquilo en soledad a la vez. Llevó una mochila y salió con ella una vez listo con cuatro botellas de agua. Era lo suficiente para el entrenamiento, por lo tanto era algo de costumbre. Y de no ser así, no necesita del agua para hidratarse gracias a su resistencia. Cargó la mochila en un hombro. Él no recuerda como era la historia de esta ciudad, pero se ha familiarizado rápidamente y hasta hizo muchas ‘‘amigas’’. — La familia se hizo cada vez más grande…— dijo mientras cambiaba su método de entrenamiento y hacia el pino, con sus puños cerrados y caminando casi que con sus pulgares. Eufórico. Bueno, lo único que estaba presente era los abrazadores rayos de sol y unos que otros seres que daban paseos matutinos de un lado a otro sin ni si quiera sabiendo que había gente apresurada que no iban de paseo por aquellas calles. Él intentaba no meterse en el camino para aquellos “apresurados”. Más bien Setsu es un chico poco preocupado.

La temperatura corporal se adaptó rápidamente con la actual, sin ni si quiera alterarla con sus emociones. Pero lo malo es que lastimaban ligeramente a los ojos claros del joven. — “Empiezo a creer que tener ojos claros es una maldición” — El viento se sacudía entre si ferozmente, obligando a que Setsu se distraiga en seguida, escuchándose, los cristales de las ventanas de las casa y negocios por los que pasaba estremecerse. Entrecerraba los ojos frunciendo más el ceño que de costumbre. El sol se descubrió del horizonte, cada vez que el tiempo avanzaba y el lento pero con paso decidido, y la luz se hizo más intensa. Sus jeans blancos brillaron y produciría la atención de los demás en seguida. Se cubría el rostro con su cabellera ocultándose de aquellos rayos solares y gracias a esto miraba de a poco por donde iba, mientras que iba haciendo el pino, paso a paso, asegurándose de prestar  suma atención a cualquier sonido que viniera frente a él para no tropezar con nadie. Estaba con una camiseta negra que ahora se encontraba bañada en sudor. De pronto un pensamiento paso por su mente y haciendo el pino aun ya más cerca de su objetivo dijo casi susurrando para si mismo — ¿Qué comeré hoy de cenar? — se preguntó empezando a acelerar su paso  y lo único que pensaba era carne. Ama la carne — Hamburguesas… — En fin, al llegar a la entrada del bosque, salto y quedando de rodillas  empezó a jadear mirándose levemente bañado en sudor, apenas su entrenamiento había empezado, así que agarrando aire se dirigió al bosque, empezando lentamente a trotar, no podía enfriarse tan rápido aún quedaba mucho por hacer.

Empezó a suspirar, inhalando el aire fresco de la mañana. El viento mecía sutilmente su cabello rojizo y blanco. Ya que no es común, la velocidad de su trote empezó a aumentar sin percatarse que estaba la comida en la mochila. Era algo involuntario, había llegado al bosque sin tomar mucho en cuenta cuanto tiempo había tomado para llegar. Se detuvo de golpe. Se adentró tranquilo y despreocupadamente a la espesura del bosque.

La altura de los árboles hacía que el bosque se viera más oscuro, ya que era de la mañana, había pasado aproximadamente cuatro horas. El sol apenas empezó a lucirse ante este lado del planeta. Trotó y corrió. Paseó y a la vez esquivaba, o mejor dicho, saltaba sobre aquellos troncos o raíces del camino que sobresalían del suelo. Se dirigió al suroeste, donde el aire se humedeció y estaba repleto de robles que parecían guardianes del lugar, protegían la zona. Uno de aquellos majestuosos árboles, era el más grande y viejo y estaba justamente en el centro de un campo abierto y allí era el lugar favorito de Setsu. Luego de pasar menos de unos kilómetros. Era el manantial. Simplemente un lugar tranquilo y sereno para poder concentrarse y a entrenar. Asintió cuando llegó y dejó su mochila junto a su viejo amigo, el roble
— Hola!!… Cuida esto… — luego estiró sus brazos hacia arriba y se agachó estirando las piernas antes de comenzar… Pero observó su mochila.

Setsu se caracterizaba más que todo, ser un joven muy distraído. Se alejó a cierta distancia del viejo y solitario roble. El joven oji verde inflando el pecho. A su vez inhalando. Poniéndose firme, luego en posición de ataque, separando los pies al igual que sus manos. No podía evitar observar su mochila. De repente olvidó el porqué estaba en este bosque, en aquel manantial. Parecía que podía ver a través de la mochila, como una visión de rayos x. Es donde se encontraba la comida.
— Bueno… comer un poco antes de entrenar no es nada malo… — no podría darle nauseas, por supuesto ya era común para él, el comer y entrenar después. Tragó un poco de saliva y se acercó de un salto donde se encuentra la mochila. Estaba a punto de abrirla pero a la vez escuchó otro ruido a parte de su pisotón al césped. Giró la mirada atentamente donde había creído haber escuchado el ruido. Precisamente un arbusto se movió, el peli rojos había contemplado ese movimiento. Ligeramente como si un pequeño animal estaba oculto en ella. El joven se puso a la defensiva, aunque más bien estaba en su modo juguetón de siempre. Sonriendo ladinamente

La temperatura ambiente estaba muy alta, debido a que es verano, Setsu es capaz de elevar esa temperatura aún más con su entrenamiento. Dio otro salto, como si fuese un temible felino mientras que fijó el blanco para usar sus poderes, que era el arbusto, y tiro algunas rocas. Detrás de ese arbusto se encontraba un conejo, al parecer, paralizado del miedo.
— ¡Te tengo! — dijo una vez llegó sobre el arbusto y a la vez sosteniendo al conejo — no, no… tranquilo — lo acaricia, aunque mantenía aquella sonrisa maliciosa — Los conejos son muy deliciosos pero ya tengo comida… — y el lugar donde lo aguardaba. Soltó al conejo, pero el conejo parecía haber perdido el miedo y miraba al joven con algo de interés. Setsu se encogió de hombros al ver que el conejo no intentó huir. Era el típico joven a los que los animales parecían no tenerle miedo, no importaba el tipo de animal. El joven se alejó del conejo elevando una ceja — “¿En qué iba?...” — Examinó el lugar. Estando solo, en sí se aburre y es por eso que se distrae fácilmente. Olvidó que debería entrenar pero bueno… Se preguntó, hacia dónde se dirigía aquel pequeño rio que se conectaba con el manantial o con la cascada mediana.

Miró a los lados pero al final decidió bajar, o sea, seguir el río. Por su puesto no se olvidó la mochila, se dirigió hacia ella, la sostuvo y la cargó en el hombro derecho. Se fue a dar un “breve” paseo cerca del manantial, o a lo mejor, lejos. Donde lo tenía planeado. Nunca había ido rio abajo.
— “Algún día sin falta iré a por arriba…” — pero es posible que se olvidara. Siguió su camino, caminando tranquilamente contemplando la melodía del bosque… y pateando piedras. Había un constante sonido pero de repente escuchó algo fuerte, se despistó por unos pequeños segundos, tomando más en cuenta a su alrededor pero no en el suelo. Sin querer pisó levemente, a través del zapato sintió que había pisado algo suave y antes de pisar completamente con todo su peso se detuvo y alzó el pie. — ¡¿Pero qué es eso?! — era un sapo y ese se escapó dando saltitos y que finalmente se puso a nada al río. — ahh.. Lo siento… — siguió bajando pero se distrajo porque vio algo brillar en el río — ¿acaso será?… — se calló en seguida — “¿Oro?” — miró a los costados un par de veces por si alguien lo vigilaba, pero existían muchas como las de los animales y plantas pero una fuerte aunque calculó que no estaba lejos.

Cogió una rama larga y firme. Empezó a picar esa parte donde brillaba. Entrecerró los ojos, el brillo de aquella piedra era dorada pero casi lo cegaba, causa del reflejo de los intensos rayos de sol. Se sorprendió alucinado pero una cosa viscosa y despegable saltó al rostro del joven de repente. No lo dejaba respirar. Era un condenado sapo o rana, sin duda, tenía algún problema con el joven. Setsu se confundió ya que la gordura del sapo le cubría completamente toda la cara, inclusive los ojos.
— ¡Nooooo! ¡¿Por qué en la cara?! — exclamó pero no muy rotundamente. Dio unas vueltas intentando deshacerse pero sin dañar al sapo. Iba a parar de hacer tanto espectáculo pero se desequilibró. Tropezó con una gran roca, no deja de ser torpe, y se fue rodando rio abajo. La inclinación se hacía más alta cada vez que iba rodando, hizo que Setsu rodara más rápido. Sintió que la mochila voló a quien sabe dónde. Hasta que finalmente dejó de rodar terminando bien sentado y sucio. Se mareó pero un poco al igual que el sapo. Se zafó a duras penas del sapo a la fuerza. Lo agarró y lo sacudió — ¡¿Qué problema tienes con….?! — notó el lugar donde se encontraba.

-Ahora si es verdad …. Donde demonios me encuentro ¿?- una caverna se encontraba ante sus ojos, valla entrenamiento de resistencia y fuerza estaba llevando hasta entonces, en fin ahora se encontraba sin comida y sin idea de cómo salir de aquella caverna, no tenía siquiera idea de cómo había entrado ya que el riachuelo había desaparecido misteriosamente, tras él , la verdad es que él había caído fuera del riachuelo y había terminado gracias al sapo en aquella cueva y tras él la puerta se había sellado por la corrosión de las rocas, un derrumbe natural, así que luego de un rato empieza a buscar por todo aquel lugar una salida hasta darse cuenta que en la sima había una posibilidad de una entrada alterna, además que le serviría como un entrenamiento, pero tendría que tener cuidado, ya que no usaría nada más que sus manos y pies para escalar por aquellas paredes, al principio no fue nada sencillo, porque con cada 4 pasos dados retrocedía 3 teniendo que casi volver a empezar, obviamente si utilizaba sus habilidades seria sencillo llegar a la sima pero entonces habría venido en vano a este lugar y habría perdido mi comida en vano también, - Valla, ahora vendría muy bien aquel conejo-  yo y mi mala maña de desviarme de las cosas importantes, pero ahora si era verdad que estaba haciendo mi entrenamiento, esto sería bueno para los exámenes chunnin, los siguientes ya que no esperaba alcanzar los que se avecinaban este año, en fin debía de estar en forma para ellos y para ello me entrenaría a diario, hasta volverme mucho más fuerte y poder pasar cada prueba que se  me colocara en frente, aun me faltaba la mitad del camino y a estas alturas ya estaba sobre esforzando mi cuerpo y mis músculos, había empezado muy bien la mañana, pero valla sí que me encantaba tratar de llegar a mi limite sin razón alguna, aunque si que era muy buen entrenamiento.

No solo fuerza si no resistencia, gracias a todo lo que había pasado y las escalada más el entrenamiento de pino de la mañana que había tomado hasta aquí, eso me había llevado al límite de mi resistencia física, pero la verdad es que tenía por manía terminar lo que había empezado y volver mis pasos atrás ya no era una opción y menos con la mitad del camino recorrido, luego de 1 o 2 horas más, llegue al punto en donde alcance la sima de aquella caverna / Cueva, al llegar a la sima me di cuenta que había una salida pero tendría que escalar por unos paneles de madera que se encontraban por aquel lugar, al parecer era un lugar que había sido usado como punto estratégico en alguna guerra pasada o un túnel de escape o algo por el estilo, me senté alrededor de 15 minutos y descanse un poco para empezar a saltar entre aquellos paneles de madera, tras haber transcurrido el tiempo, me coloque de pie aun con mis piernas temblorosas y salte al primer panel  el cual falle por muy poco y me tome a duras penas del filo y me subí jadeante por el miedo,  de ahí en adelante tomaba impulso y saltaba ayudado por mi cuerpo hasta lograr salir, me resbalé por la pendiente de aquella caverna y llegue a un pequeño claro del bosque, donde me recosté en el suelo con una de mis manos en mis ojos, quedándome entre dormido, una hora después me levante y empecé a caminar por aquel bosque buscando mi maletín sin éxito, el sol empezaba a ocultarse, tenía que volver, agotado y con el cuerpo maltratado, empecé a caminar hacia mi casa, para tomar un muy buen merecido descanso.
Setsu
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