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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Misión: Rango C - Tears of War

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Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por Mikael. el Jue Jul 21, 2016 8:58 pm

Días siguientes transcurrieron en paz y armonía luego de la cacería que sostuvo junto al marionetista. Aún seguía en aquella posada, en resguardo de la mujer que estaría siendo acosada por alguien cuya identidad habitaba en las teorías de Mikael, su guardaespaldas. Habían decidido mantenerse ocultos tras el incidente contra los dos ninjas enmascarados, uno que por poco acababa con la vida de la mujer y el otro que le había salvado en el momento exacto. - Toca irnos, creo que las aguas se han calmado. - Indicó diligente el muchacho de rojizos cabellos mientras la dama de ojos carmesíes terminaba por ajustarse su traje falto de notoriedad que la solía destacar, en contra parte, su fisonomía de por sí era llamativa. Finalmente, terminó sus quehaceres para seguir sin dudar a quien fungía como su escolta personal. Ambos salieron de la habitación y justo, apenas abrió la puerta, un hombre se disponía a tocar la misma sólo alcanzando la frente del pelirrojo en varios toc-toc cual martilleo a su cerebro que se escondía debajo de aquella fina capa de piel y hueso que suponían ser su cráneo y frente.

¡Oh! Jaja, disculpa, te atajé de salida. - Era el constructor de antaño, aquel que le había encomendado a buscar a su infante marioneta que justamente se encontraba detrás de sus piernas, escondida, mostrando la cabeza a medio lado. Era algo que seguiría resultándole ciertamente perturbador. Sin embargo, tras aquello, intentó seguir reparando nada más que en su interlocutor. - Casualmente te estaba buscando. Ryûma, el dueño de éste lugar y gran amigo, me dijo que estarías aquí. - Explicó. - Verás, luego de devolverme a mi niña sin mayor daño, le comenté a mi hermano de tu hazaña junto con aquel joven castaño y tal parece que le cayó como anillo al dedo. Según note, también necesita una mano con un pendiente que tiene, y quisiera saber si podrías y dispones para ese encargo. - Reveló el hombre en espera de alguna respuesta por parte del bermellón quien lo miraba algo dubitativo. - Depende de donde sea, cuando y cuanto.

Tiempo después...

Tras el encuentro con el famoso creador de marionetas, Uhei y Mikael iban de regreso desde la Isla Kiraio a la Capital de la Niebla. El camino para ambos, mujer y hombre, fue realmente tranquilo tal cual y cómo habían llegado. Aprovecharon justo un oleaje calmo para poder llegar sin mayor vicisitudes a la costa de la ciudad, cerca del puerto, por medio de una embarcación que les dejó en el muelle cercano. Tras ello, el muchacho dejó a la dama en el Ancla Dormida como en un principio, al llegar al País del Agua, habían llegado y se habían hospedado mientras en esos instantes él y su flamante cabello ondeante se dirigía hacia donde Suketsu, el contructor, le había indicado que se encontraría con su buen hermano. Tal parecía que el susodicho era famoso también al igual que su pariente, sólo que él se desenvolvía en otro campo muy diferente a él: Era un Herborista, y uno bastante conocido dentro de sus tierras.

Corto fue el camino en aquellas calles concurridas de la capital cuando finalmente se halló frente, a lo que parecía, un enorme Invernadero que aludía a ser también el hogar de su futuro contratista. Se adentró a través de la puerta principal y un tintineo sucedió nada más piso el interior del lugar donde yacían dos hombres hablando. El primero era tan viejo como Suketsu, un hombre cuarentón pero que, a diferencia de su calvo hermano, era un sujeto escuálido mientras su cabellera así como su barba y sus vellos corporales eran bastante abundantes, tal y como si jamás en su existencia se hubiese rasurado. Vaya contraste entre ambos afamados personajes, siendo el marionetista como un formidable herrero y aquel como un inmundo mendigo. No obstante, el pelirrojo desvió su atención hacia el segundo que, sencillamente, le hizo entrecerrar sus ojos discretamente por su aspecto oscuro y silente: Aquella azabache y corta cabellera junto a esa fría y distante mirada.

Ese sujeto distaba en apariencia a la suya, que mientras aquel vestía todo de negro con un aire tan lóbrego cual cementerio, el pelirrojo se ataviaba con una blanca y nívea capa junto a su capucha descolgada, que junto a su verde mirada y las hebras extensas que caían cual rojiza cascada tras su espalba, le daban un aire lleno de vida y energía. - Buenas, usted es... ¿Musashi? - Inquirió el moreno mientras dejaba la puerta cerrarse tras de él. Tal parecía que no iría hacer el encargo en solitario a juzgar por el papiro que aquel hombre de aspecto oscurecido mostraba en su mano, y percibiendo algo aparte, también notaba que a la reunión había llegado tarde... O eso intuía.

off:
Bien. He dado una leve descripción del hombre que nos contratará, y he dejado en claro que llegó después que ha indicado sus instrucciones e indicaciones respecto a la escolta que se le hará. Puedes tomarte la libertad en describir qué te dice y ese tipo de cosas, siempre y cuando en alguna parte te mencione que llegaré, aunque no sepa quién soy, pues su hermano le ha avisado. Espero que lo disfrutes.
Cualquier cosa, estoy a un mp de distancia. :)
Mikael.
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por ERU el Vie Jul 22, 2016 5:47 am

Mi viaje en barco hasta el país del  agua había sido placentero, nada fuera de lo normal e incluso pude admirar una familia de delfines rosados durante unos pocos minutos, al cabo de algunas largas horas ya me encontraba en la costa del nuevo y desconocido lugar, el país del agua, allí estaba yo contemplando la belleza del ambiente que se hacía resaltar por la poca niebla que aún quedaba como evidencia del  frio clima  nocturno. Tras comenzar a emprender una larga caminata a través de los senderos de tierra y los vastos ríos que atravesaban toda la zona y con un pequeño mapa del país, sabía que no me faltaba mucho para llegar a lo que sería el punto de reunión. No contaba con mucha información acerca de la misión que estaba a punto de empezar, solo sabía que un reconocido herborista necesitaba escoltas, la razón de ello me era desconocida pero pronto lo sabría. Miraba el mapa cada cinco minutos para no perder el rumbo hasta la capital, esto hizo que el trayecto pareciera más corto, pero la sensación de fatiga muscular en mis piernas me daba a entender otra cosa. No paso mucho hasta que a la lejanía de mi posición, mientras caminaba con entusiasmo e impaciencia, puede divisar un caserío rodeado por algo de  niebla. Tal era mi emoción que aumente la velocidad de mis pasos para llegar has rápido.
Y así fue como el joven e inexperto ninja del fuego estaba por llegar a la capital del país del agua, era su primera vez en el exterior y esto lo hacía entusiasmarse más de lo que debería, al cabo de unos instantes ya se encontraba rodeado de las pintorescas casas y tiendas de la ciudad. Estaba situado en la gran avenida mientras admiraba los puestos ambulantes y los rostros de desconocidos con mirada inmutable, pero en el fondo de su mente, en el fondo de su ser, sentía una felicidad inexplicable ante la situación.

<< Así que esta es la capital del agua, parece un lugar bastante agradable y frío, me agrada, bueno… será mejor llegar al punto de reunión, no quisiera llegar tarde a tal evento con  famoso herborista>>

Me dirijo a toda prisa hasta donde debo de encontrar a la persona a escoltar, se trata de un invernadero de enormes dimensiones con  abundancia de muchas especias y plantas que a causa de mi poca experiencia en el área me son desconocidas.  Ya había entrado y ahora me encontraba hablando con el experto herborista, un hombre mayor cuya edad oscila entre los cuarenta y cincuenta, lucia una larga melena oscura y cabellera corporal que se daba a notar a simple vista, mientras que llevaba puesto prendas holgada de colores claros y marrones.
- Gracias por venir tan rápido joven extranjero- dijo el  hombre mientras me miraba de arriba a abajo detenidamente – no tengo completa confianza en los shinobis de estas tierras, la mayoría tienen intenciones ocultas y no quiero correr riesgos con eso
-no se preocupe por eso, me tomo las misiones muy enserio, y a decir verdad quería agradecerle por darme la oportunidad de estar ante su presencia y permitirme ser su escolta, aunque debo decirle que me causa curiosidad el hecho de haber solicitado protección cuando solo se trata de recoger hierbas en el campo- dije mientras mantenía  la mirada fija en el rostro de aquel viejo, no me interesaba que podía pensar de mí, a pesar de no poder expresar con total claridad  mis emociones, estaba emocionado pero mi rostro decía todo lo contrario.
-y te daría toda la razón si ese fuera el caso, pero esta no se trata de una planta común, se trata de un afloramiento de Lágrimas de Guerra, una flor con propiedades especiales, que sólo crece en lugares especiales. Pero existe un detalle con esta planta, no se sabe con suma certeza pero la planta emite un olor característico que atrae a los criminales. Sé que suena muy extraño pero  la esencia que emana de esta planta parece tener cierto efecto de atracción sobre criminales… en fin, no estoy dispuesto a ir solo es por ello que he contratado a… - no había terminado de hablar el herborista cuando cruzan por la puerta  del invernadero dos personas desconocidas para mí, un hombre calvo y de contextura formidable junto a un joven de larga cabellera roja.  Estos se acercan hasta donde habíamos estado conversando dispuestos a introducirse en la conversación. El joven pelirrojo de prendas claras dice unas palabras y llega a pronunciar el  nombre del herborista que también me resultaba desconocido, este asintió con la cabeza ante las palabras del pelirrojo y guardó silencio

<< será mejor si me presento, así evito cualquier situación de incomodidad y además me involucren la situación. Si… eso hare>>

-gusto en conocerlos señores, mi nombre es ERU, del país del fuego- pronuncie antes de que alguien pudiera decir otra cosa, manteniendo una postura calmada y prestando atención a quienes acababan de llegar.
-Hasta que al fin han llegado, no  veo la hora de partir- dijo el herborista dando señal de su impaciencia, al parecer estaba dispuesto a obtener esa flor cueste lo que le cueste, por el simple hecho de no querer perder tiempo.
<<  Hasta que al fin han llegado!?... significa que no soy su único escolta,  supongo que así será más interesante esta misión>>

OFF:
Gracias por guiarme, lo tomé mucho en cuenta ^^
ERU
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por Mikael. el Vie Jul 22, 2016 5:55 pm

El espacio que rodeaba a las almas presentes tenía una vaga iluminación artificial con lámparas de aceite y natural con la luz que se colaba a través de las ventanas. Era el vestíbulo de aquel invernadero donde se encontraban, siendo la antesala al lugar en el que se cultivaban diversas cantidades de especies vegetales a juzgar por la puerta abierta a la derecha que daba al sitio de cultivo, allí donde la luz del astro rey traspasaba los translúcido ventanales en un espacio semi-cerrado donde el calor se condensaba a nivel del suelo y ascendía hasta escaparse por las ventanas abiertas como un respiradero.

Inmediatamente a la pregunta del pelirrojo, el velludo y escuálido hombre se acercó con impaciencia. Tal era su prisa. - Lamento la demora, tenía que finiquitar algunos asuntos. - Explicó el forastero al susodicho en consecuente al otro sujeto que se presentaba como Eru. Casual fue la sorpresa que el mencionado provenía de tierras que el ojiverde conocía, después de todo, era oriundo de aquellos lares que sus acompañantes en su conocimiento no concebían. Era lógico, no lo conocían. - El gusto es mío, Eru, me llaman Rojo. - Correspondió la presentación si mayores preámbulos sólo dando a revelar su apodo, nada más ni nada menos junto a ese acento tan informal como cortés. Su aspecto en sí era afable mientras detallaba la serenidad de su contrario.

Bueno, ahora que ya conocen sus respectos nombres, comencemos. - Aseveró el sujeto de oscuros cabellos intercambiando miradas entre ambos seres que fungirían como su guardia personal. - Imagino que mi querido hermano te habrá comentado los detalles de éste trabajo y los riesgos previstos, de ser así, no hay más qué decir. Vayamos de una vez. - Finalizó su monólogo esperando que ambos hombres comenzaran a seguirle el paso.

Según tenía presente, se adentrarían al interior de la isla hacia el sur, bordeando el feudo Shiryoku no Keiji comandado por el Daimyo Hisao Arata hasta llegar a las Ruinas de Kara, antiguo hogar del extinto feudo Hebi no Hassho'chi tras la Guerra de la Niebla. Ese evento no estaba dentro de los confines de la mente del pelirrojo por el simple hecho que, hasta esos instante, no tenía demasiada noción histórica del País del Agua y sus alrededores. - Debemos tener precaución a la hora de adentrarnos en aquellas tierras. - Enunció. - Si es cierto que atrae criminales, los mismos deben estar asentados en las cercanías. - Asumió el melenudo mientras andaban por las calles de la ciudad a tan sólo unas cuadras de la entrada sur.

Eso es correcto, buen joven, la planta expide un perfume que seduce a quien haya cometido actos sórdidos, por lo que habrán bandidos en la zona. - Explicó Musashi mientras andaba a sólo unos cuantos pasos delante de ellos, mirándolos por el rabillo del ojo sin prestar mucha atención al frente. - Quiero averiguar el porqué, pero intuyo que pueda ser por alguna bacteria en su aroma capaz de transmitirse en el aire, que se aloja en el cerebro y controla el mismo. Sin embargo, de ser así, ¿cuales son las condiciones que alguien debe tener para ser portador? Es lo que deseo saber. - Finalizó, una vez más, su diálogo mientras poco a poco se acercaban a la salida de la ciudad y entrar en los caminos que conducían hacia el sur.

Aquella explicación sonaba interesante para los oídos del extranjero quien sabía acerca de la peligrosidad del lugar, pues al llegar a la ciudad había sabido de asaltos y desapariciones en la parte sureña de la isla que pronosticaba el riesgo que suponía ir por aquellos sitio, y ahora conocía el porqué. - De acuerdo, en cualquier caso estaré en el frente. Se me da mejor la cercanía contra los adversarios. - Apuntó el pelirrojo reflejando la destreza que tenía para el cuerpo a cuerpo. Faltaba que su compañero definiera en qué se especializaba en pos a trazar alguna estrategia que pudiera hacer frente a los bandidos circundantes.
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por ERU el Vie Jul 22, 2016 10:28 pm

Mantuve silencio y me limité a pensar tras recibir respuesta por parte del otro escolta
《 Rojo...? Que clase de nombre es ese?  No, ha de ser una especie de apodo, afirmó que hacia le dicen o quizá puede que no tenga nombre propio y es llamado así por quienes le ven su larga y roja cabellera.  Bueno... puede que esté personaje este lleno de sorpresas, como sea creo que debería de no dar tantos detalles sobre mi, será mejor si me apego a la misión. Mientras más pronto avancemos, mas rápido podré regresar al país del fuego 》

El afamado herborista había dado la orden para partir hacia las supuestas Ruinas, me mantenía a espaldas del contratista junto a mi compañero escolta mientras atravesábamos la gran avenida de la ciudad para llegar a las afueras sur del pintoresco poblado y encontrar el camino hacia el afloramiento. Algo en mi compañero de misión me había llamado la atención, no podía asegurar si era el hecho de tan larga cabellera roja o la brillante esencia que emanaba, sin embargo, mi atención ahora estaba sobre la problemática de la dichosa planta. El hecho de emitir un olor capaz de atraer a criminales era un problema, además de no poder asegurar la naturaleza de los criminales que podrían aparecer, si podrían tratarse de criminales ninjas o simple malhechores con poca destreza; tampoco podía contar con la opción de un trabajo en equipo con Rojo, desconocía sus habilidades y desde luego que no era el lugar para discutir estrategias complejas de trabajo en equipo y por supuesto desconocía también su afinidad elemental.

《 Si llegarán a emboscarnos un grupo de criminales tendré que proteger al herborista y obviamente será con ninjutsu, es mi mejor opción por los momentos, pero si de casualidad Rojo tiene afinidad con el Raiton fuera perfecto, podríamos hacer ataques combinados pero de otra forma supongo que también puedo hacerme valer sólo con el Suiton; en fin, solo espero que todo salga bien 》

El joven pelirrojo también mostró cierto interés en ser precavidos ante la amenaza y tras eso, hombre afamado de ser un gran herborista dio su hipótesis acerca del por qué las flores emanan ese olor que les caracteriza. Me mantengo en total silencio durante su explicación dándole toda mi atención.
Ya habíamos llegado a la salida sur  de la aldea, donde se supone que es el camino hacia las ruinas, al parecer el viejo Arashi sabía a la perfección el camino a seguír, ya que en todo momento estaba siendo de guía.
Luego escucho las palabras de Rojo al hacer saber su fuerte al momento de pelear, al parecer se especializa en el combate cuerpo a cuerpo, taijutsu. Al decir aquello, dirijo mi atención junto con mi mirada hacia el mientras ofrece ir hacia adelante de nosotros como medio preventivo, allí es donde me dispongo a hablar

-me parece bien, yo en cambio me inclino más hacia el ninjutsu, a de decir verdad mi afinidad es el Suiton, es por ello que uso técnicas acuáticas así que imagino podré cubrirte y atacar a distancia, creo que no estaré en desventaja pues en cada lugar de este país hay un río cerca, le queda el nombre de país del agua
- dije como impulso luego de saber un poco mejor sus habilidades, pero aun así esta información era escasa, ya no podía contar con su colaboración en ninjutsu, pues al parecer su modo de pelea se basa en el taijutsu, por lo que de inmediato descarté esta posibilidad como táctica ofensiva.

El herborista no pareció mostrar alguna clase de interés en las habilidades de sus escoltas  sólo se limitó a escuchar y mirarnos de reojo por unos cuantos segundos. Continúe caminando hacia el sur, esperando lo mejor del día, no tenia frío ni calor y tenía confianza en mis habilidades. Mi rostro mostraba seriedad y mi mirada hacia daba a notar mi  determinación ante la misión y ante cualquier situación.
ERU
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por Mikael. el Miér Jul 27, 2016 11:36 pm

Sonrió antes las palabras del pelinegro. Tal parecía que su afinidad elemental era el Agua aunada a una pericia en el ámbito del Ninjutsu, en oposición a el, que difería inversamente entre dichas destrezas; sin embargo, si se compenetraban bien, podían armar un dinamismo imparable en contra de todo aquel que se interpusiera en el camino, el cual, curiosamente, duró un periodo de tiempo mientras transitaban a través de caminos rodeados de altos y grisáceos arboles entre pequeños pantanos y ríos que obstaculizaban el camino. - Sí, en eso tienes una ventaja territorial, propicia para sorprender a cualquiera. - Enunció el pelirrojo en vista a la acotación del extranjero, en aquellas tierras, que aludía a ser su compatriota sin que lo supiera. El hecho de haber una fuente de agua por doquier en aquellos dominios isleños era un factor importante que ayudarla a cumplir la misión si Eru lo aprovechaba en su máximo potencial.

A diferencia de lo que pudieran suponer, tanto el guía como su par de guardaespaldas eran ignorantes a lo que sucedía alrededor. Sombras se paseaban discretas y sigilosas en torno a ellos sin entrar en su espacio perceptivo por sus sentidos, vigilándolos furtivamente mientras que sonrisas maliciosas y oscuras intenciones florecían desde sus existencias. Era allí donde el ambiente se tornaba tenso y misterioso, con un frío antinatural que bordeaba los confines mentales de los transeúntes cuyas miradas variaban de un lado a otro con suspicacia, con desconfianza hacia lo desconocido. Y así, mientras Eru y Rojo se mantenían atentos y alertas, el viejo herborista caminaba con un andar despreocupado cual si fuese un ser invulnerable ante cualquier suceso externo, o simplemente, desbordaba pura confianza ante la guardia que le custodiaba a sus espaldas. Sea como fuere, era bastante negligente.

Ya falta poco. - Aseveró el velludo hombre cuarentón que aludía a la cercanía del afloramiento. Cabía resaltar que el camino había sido ciertamente silencioso, tanto por el pelirrojo como por el azabache, pues el segundo no parecía dado a el hablar y era esa forma de ser tan serena y taciturna de su compañero ojiazul que no le inspiraba demasiado a dialogar. Al final, llegaron a los lindes del bosque que señalaba como su salida encima de una alta pendiente hacia un valle, y que en su centro, se vislumbraba un amplio y llano páramo desolado como ruinoso, un antaño lugar poblado y regido por un ya extinto feudo en sus ultimas instancias conspirador, y que dicha traición, los llevo a su desaparición. - No parece haber ni un alma en estas tierras. - Profirió ante el paisaje pesimista con su tonalidad grisácea y cielos plomizos, un firmamento que auguraba la pronta caída de un diluvio torrencial.

Sera mejor apurarnos. Nos veremos en aprietos si comienza a llover en éste sitio. - Sugirió viendo con detalle el entorno que tenían por delante pendiente abajo, con aquellas húmedas tierras junto a sus pantanos tanto lodosos como profundos, con la maleza abundando dispareja y agresiva por doquier, con las enredaderas escalando entre las destruidas y derruidas edificaciones que en su momento fueron erigidas con piedra caliza ahora ennegrecidas por el fuego y desgastadas por la inclemencia del clima y el tiempo. Los escombros era algo icónico del lugar junto a esa humedad ambiental que se colaba entre cada fosa nasal. Y así, el camino del trío fue precedido por aquellos desolados dominios abandonados por la mano de los dioses.

¿Lo has sentido, Eru? - Dejó caer el melenudo sin apartar la vista del frente, susurrando a su compañero acerca de lo que había percibido momentos antes de recorrer el sendero. - Tal parece que nos acechan. - Soltó mientras con discreción recorría con la mirada los alrededores. A la fortuna, contaban con que el terreno era un sitio llano cerca de uno a dos kilómetros de amplitud hasta ser delimitado por un mar boscoso hacia el norte, este y oeste, y el mar oceánico al sur donde se apreciaba la costa con ese infinito horizonte azul. Sin embargo, a pesar del amplio espacio que tenían, los escombros y las ruinas circundantes del entorno eran propicios para provocar una emboscada, sin contar los pantanos alrededor que no definían bien su profundidad a simple vista.

La piel del bermellón comenzaba a erizarse ante una extraña y escalofriante sensación, como si la temperatura iniciara su descenso conforme se adentraban mas en aquellos fantasmales territorios, y en contraste a ese sentimiento que aumentaba cada vez más, el viejo Musashi iba tan campante como si nada le atemorizara en su lugar. Era realmente un ser extraño. - ¡Miren, ahí están! - Exclamó el susodicho con gran entusiasmo pero alertando al pelirrojo a sabiendas de que el grito llamaría la atención más de lo debido. El cuarentón salió disparado al encuentro de su preciado tesoro, un afloramiento tal y como había descrito de decenas de Lágrimas de Guerra. Delgados tallos surgían de la tierra, tan blanquecinos como la nieve pero tan pálidos como un cadáver, comenzando con una curiosa y ascendente coloración rojiza hasta las hojas, seis triangulares hojas alrededor con arterias y manchas negras teñidas en rojo cual si las hubieran bañado en sangre y cenizas que convergían en su centro como si guardaran celosamente un néctar carmesí.

off:
Lamento la demora pero estuve esperando a que nuestro posible compañero posteara, pero en vista que aùn no, continuamos la misión con normalidad. Te doy libertad en que plantees, si quieres, mejor el panorama del terreno y los sucesos que vendràn. Si no, no hay ningün rollo. Cualquier cosilla, me dices :)
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por ERU el Vie Jul 29, 2016 2:18 am

No sabía por qué tenía esta extraña sensación, sentía que era observado desde lo lejos, el frio del ambiente no me ayudaba ni un poco y aunque estaba atento la mayor parte del tiempo a mi alrededor aún tenía un mal presentimiento, algo no andaba bien en este lugar, el silencio no  me daba para nada buena espina y la despreocupación por parte del herborista me daba curiosidad

<< que lugar más desolado y sombrío, no me cabe duda el porque nos contrató como escoltas, no sé cómo puede haber tanto silencio pero siento que hay algo más en todo esto>>  pensé, hasta que mis pensamientos fueron interrumpidos por las palabras del experto, habíamos llegado rápidamente a la zona donde se supone que esta la legendaria flor, al fin habíamos salido de aquel bosque y llegado lugar que parecía corta s historia con solo una mirada, todo el entorno estaba adornado por gran cantidad de edificaciones destruidas, una especie de ruina antigua nos rodeaba mientras que el cielo se hacía notar a través de las oscuras nubes y el lejano sonido de los truenos. Para mi beneficio todo el lugar estaba impregnado de humedad y el agua nos rodeaba de forma sutil, numerosos pozos e pantano y riachuelos estaban a mi disposición. No esperaba un combate en un lugar tan desolado pero me mantenía abierto y pendiente de todo el lugar.

Tras haber estado caminando siendo guiados por el herborista, no paso mucho tiempo para que mi compañero me hiciera saber sus sospechas acerca de algo o alguien que nos acechaba, no solo había confirmado  mis sospechas sino que también me había hecho saber que en cualquier momento podríamos ser atacados
<<  Así que el también percibió algo, entonces no eran locuras mías, puede que estemos siendo vigilados, la pregunta sería ¿por quién?, que debe de hacer si llegamos a ser emboscados, claro que no puedo quedarme sin hacer nada, debo de proteger al herborista y a Rojo… no hay de que preocuparse, además cuento con la ayuda de compañero>>

-desde hace un rato algo me ha estado molestando, creí que me lo estaba inventando, pero si tú también tienes esa ala espina, entonces algo debe de estar rondando por la zona- dije muy calmada mientras mantenía un tono de voz tan bajo que solo mi compañero y yo fuéramos capaces de oír.
La caminata transcurrió, y sin darme cuenta ya habíamos llegado afloramiento de las lágrimas de guerra, a simple vista podía verse una flor un tanto inusual con colores que llamaron mi atención, no fue la excepción de experto herborista quien se estaba deleitando con la cantidad de flores que tenía a su disposición, efectivamente las habíamos encontrado, no había resultado ser un trabajo difícil, y si el destino estaba de nuestro lado terminaríamos esto más rápido de lo que pensé.

-así que esa son las míticas flores, a simple vista no parece ser una planta muy común, incluso podría decir que tiene una cierta belleza escondía- fueron mis palabras al contemplar la extrañas flores. El  herborista seguía mostrando un entusiasmo y sentimiento de exaltación tras el gran hallazgo

el clima no parecía estar a nuestro favor, luego de asegurarme de  tener un pequeño riachuelo no muy lejos de mi, que por alguna razón me da un sentimiento de seguridad, comienzo a ver a mi alrededor, a lo lejos en el horizonte se podía diferenciar la presencia del mar o que podría ser un lago e proporciones enormes, seguimos rodeados por estructuras destruidas y adornadas por la maleza del lugar. el sonido de la brisa se hacia notar en mi oído derecho mientras que el frio hacia que mis vellos corporales se erizaran.

-creo que no deberíamos permanecer mucho tiempo aquí. Señor, tome todo lo que necesite y salgamos de aquí de una vez, este lugar de verdad me da mala espina, además hay un diminuto olor en el ambiente, similar al olor de la...

en el ambiente podía olerse un extraño aroma, sentía el cuerpo pesado y por alguna razón desconocida no me sentia agusto en el lugar donde estaba parado, el herborista pareció no haber tomado en consideración mis palabras y siguió alabando la majestuosidad de las flores, que para mi no tenia sentido alguno el hecho de querer tanto una flor como aquella
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por Mikael. el Sáb Jul 30, 2016 3:09 pm

Sangre. - Interrumpió en última instancia las palabras del azabache acerca del perfume que circundaba perenne en el ambiente, como un toque entre aquella humedad natural que abrigaba el entorno hasta los cimientos. Las iris esmeraldas del pelirrojo se clavaron en aquel anómalo afloramiento de colores tan llamativos pero que a su vez señalaban un auténtico peligro. No había sido el único en percibir aquel sentimiento opresivo cual si estuvieran siendo observados desde las sombras, miradas furtivas que escrutaban sus fisonomías de una forma incesante y amenazadora. - Vamos, vamos, tranquilos. Sólo agarro unas cuantas y nos iremos. - Decía el velludo mientras sólo acariciaba las plantas con la mirada, sin mantener siquiera un contacto directo con su piel en ellas a la vez que repasaba con la vista el terreno donde florecían.

El cielo, cada vez más negro, anunciaba la inminente descarga fluvial que en aquel sitio tendría a lugar. Destellos en el firmamento, centelleantes y retumbantes, eran significados de poderosas sacudidas atmosféricas que aludían a su inestabilidad climatológica. La marea a lo lejos comenzaba a crecer y las olas se revolvían con agresividad golpeando duramente las costas de la isla. Parecía que pronto sucedería un cataclismo de titánicas proporciones siendo no más que el presagio de una futura tormenta impetuosa mientras el grupo seguía siendo observado desde todos lados. ¿Qué retenían aquellas presencias de atacarles? - Estate alerta, no tardarán. - Anunció, el pelirrojo, paseando su mirada con desconfianza y precaución a su alrededor.

Todo el espacio, ruinoso y desolado con aquellos cielos ennegrecidos, no daban una buena señal a los visitantes. La facilidad que tuvieron en llegar, gracias a los prodigiosos y vastos conocimientos de su protegido y guía al mismo tiempo que honraban a su inherente fama terrenal, sería compensada con la dificultad que pronto les vendrían encima cuando los vellos del pelirrojo se erizaron a tal punto cual felino amedrentado que giró ipso facto hacia el herborista. - ¡No los toque! - Exclamó de un grito cuando el susodicho paró en seco a centímetros de palpar una flor. El viejo Musashi viró suavemente su cabeza tras de sí para mirar a su guardaespaldas con un gesto indiferente aún manteniendo su brazo estirado al frente. - ¿Qué ocurre? - Inquirió.

Estamos rodeados, y si aún no nos han atacado es porque no ha tocado alguna planta. - Soltó el moreno forastero sin despegar la mirada de su entorno mientras él y su compañero se mantenían a la espera de cualquier agresión en cualquier dirección. Ambos se daban las espaldas para vigilar mutuamente todo el campo entre los dos. - Mientras más se acerque, más se agitan. Sus presencias son más evidentes y el aire más tenso se pone. - No había nada visible que respaldara sus palabras, pero su intuición no le mentía. La agresividad que sentía en el aire se hacía cada vez más palpable conforme el herborista se acercaba, pero aquel sujeto no escuchó.

Pues ustedes están aquí para protegerme, ¿o no? Háganlo entonces. - Sentenció al tiempo que, finalmente, tomó una flor y un relámpago en el cielo centelleó con un sonido atronador. Al instante, una flecha salió disparada desde un punto. ciego para el afamado buscando impactarle en su sien y ser atravesado de lado a lado, y con la misma rapidez, el objeto salió desviado de un sonido metálico y tintineante al golpear contra el acero de un kunai que portaba el oriundo del fuego con su melena colorada ondeando en el aire. - ¡Eru! - Espetó, y al tiempo, tres sombras saltaron desde las ruinas directo al azabache taciturno con sus armas en lo alto dispuestos a matarlo, y pese a la situación, el viejo herborista continuaba impávido, indiferente y despreocupado en su examinación e investigación.

off:
Enemigos
Abatidos/Totales
0/30
Atacando
4
Armas
Arco
???
???
???

Pd. Copia ésto en tu post y lo modificas según vayas derrotando y/o agregando bandidos. Los "???" son para ti, dejando a tu creatividad que tipos de armas utilizan para atacarte. Puedes revisar aquí.
Mikael.
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por ERU el Sáb Jul 30, 2016 10:22 pm

-Estate alerta, no tardarán. - fueron las palabras del pelirrojo que interrogaron mis pensamientos, el hecho de ser atacados ya se estaba haciendo evidente, la sensación de ser vigilado no desaparecía y el silencio del lugar junto al sonido de las olas y correr de las aguas no me ayudaban en nada, solo hacían que estuviera más atento. Continué mirando a mi alrededor con sumo detenimiento, a simple vista nada parecía fuera de lo normal pero no podría saber que se ocultaba tras los lejanos árboles o las ruinas a nuestro alrededor.
El herborista tubo la Intención de tomar una de las flores pero inmediatamente se escuchó la voz de mi compañero evitando que se desencadenara cualquier desastre.

《 Por poco la toma, estoy seguro que si intentamos llevarnos las flores seriamos el blanco de cualquier criminal cerca, que curioso que no se haya aparecido ninguno, han de estar vigilando nuestros movimientos y esperando que nos descuidemos para atacar, una flor de verdad puede atraer a criminales? Me pregunto cual será el secreto de tal olor... en caso de un ataque ¿Cómo debería de reaccionar? Lo mejor que tengo sería el látigo de agua, además de tener la ventaja del terreno por tener afinidad al Suiton, podré defenderme bien... o eso espero》dirijo la mirada a mi izquierda a la altura de mis pies para asegurarme de tener una fuente de agua, efectivamente muy cerca de mi corría un riachuelo con suficiente agua para defenderme 《 bien, tengo con que emplear mis técnicas si nos llegasen a sorprender 》
Noto como el herborista toma una de as flores incluso luego de las advertencias de rojo
Rojo, sin darme cuenta el ataque comenzó, una flecha apareció y tenía un objetivo claro, asesinar al herborista que aún tenía la flor en sus manos, acto seguido cuatro sujetos aparecieron de repente, mediante un salto desde una estructura antiguo y con armas de mano tenía todas las intenciones de atacar. Escucho a mi compañero decir mi nombre y rápidamente reaccionó al llamado. Concentro un poco de chakra en mi mano derecha para formar un látigo hecho del agua provenientes del riachuelo. Antes de que los cuatro atacantes tocarán el suelo tras su salto desde la ruina, hago un movimientos con el brazo proporcionándole al látigo una trayectoria de ataque más amplia, el movimiento horizonte me permitió golpear a los tres sujetos a la vez hacerlos retroceder un poco, los deje un poco desequilibrados por lo que aprovecho para desencadenar un fuerte ataque hacia el rosto del mas flaco, la fuerza del golpe le hizo caer al suelo inmediatamente, los otros dos al ver esto comenzaron a correr hacia mi pero la velocidad de mis ataques con el látigo me permitieron acabar con uno de ellos con un golpe el en rostro. Ya había acabado con el portador de un tanto y con el atacante de la daga, solo faltaba el tercer hombre, un sujeto alto y flaco de piel oscura que llevaba una espada de dos manos, a simple vista no parecía tener la fuerza para manipular el arma con habilidad, algún sentimiento de temor en el apareció puesto que detuvo su carrera hacia mi.
Mientras tanto el herborista parecía estar sumamente tranquilo ante la situación, incluso continuó tomando más flores, no tenia conciencia de lo que estaba provocando o solo quería generarnos  problemas a rojo y a mi. Esto provocó la aparición del cinco sujetos más, y de alguna forma el hombre de piel oscura pareció recobrar las ganas de atacar
- han parecido cinco más, no son muy fuertes, pero aun así la hecho de que anden en grupo podría ser un problema- noto como el herborista sin preocupación alguna seguía tomando más y más flores - eso lo explica todo- dos de los cinco sujetos portaban tantos en sus manos mientras que los demás cargaba dagas en ambas manos, venían en carrera hacia nuestra posición pero a pesar de eso tardarían en recorrer los metros que nos separaban.

-son como cucarachas, se multiplican o que!- Centre mi atención antes los seis enemigos, totalmente dispuesto a derrotarlos con mi látigo. Por unos segundos veo una sobra en tras un pilar destruido, la sombra se reveló dando a saber que el había lanzado la flecha. Me desplazo por unos segundos hasta estar Lo suficientemente cerca para propinarle tres azotes con el látigo y dejarlo fuera de la batalla, el hombre de piel oscura seguía son poder hacer nada ante como había acabado con los otros tres criminales.

acciones:
Suiton: Mizu no muchi (水の鞭, Elemento agua: Látigo de Agua.):
[No progresiva]
No se necesita la realización de sellos para esta técnica, pero si se requiere una fuente de agua cercana. De las manos del usuario, o de una fuente de agua próxima, se genera un látigo que tiene la capacidad de atrapar una extremidad del rival. La resistencia de este látigo es similar a la de un látigo normal. La fuerza del látigo es mayor si es creado desde el rival. Puede ser acompaño de un jutsu Raiton para herir seriamente a quien esté aferrado.

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Tanto
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por Mikael. el Mar Ago 02, 2016 7:06 pm

Y la primera oleada comenzó con algo más que un aperitivo, con tres sujetos atacando de frente a la escolta del herborista y uno manteniéndose a distancia mientras lanzaba proyectiles que eran bloqueados por el pelirrojo. Y así, mientras el especialista en Ninjutsu encaraba al trío que le asaltaron, su compañero en Taijutsu se mantenía en la retaguardia cubriendo las espaldas de su protegido contrariamente a lo que habían hablado en principio; Eru se hallaba en primera fila y Rojo detrás suyo interceptando las flechas, pero todo cambió cuando al instante de ser abatidos los primeros aparecidos un quinteto surgió sumándose al último sobreviviente de la oleada anterior.

¡Protege al viejo!. - Espetó el forastero adelantándose a la posición de su compañero y encarar a los seis sujetos que se abalanzaban hacia ellos. En cuestión de segundos acortó la distancia que les separaba deslizándose sobre el húmedo suelo en un patinaje casi agazapado colándose por debajo de la línea de ataque de un agresor que aludía ser espadachín por la Nodachi en la mano. Apenas lo evadió, giró sobre su eje asestando una patada inversa con el talón al costado del malhechor y estamparlo contra su bandido camarada. Dos pájaros de un tiro asumió cuando escuchó el sonido de las costillas crujir tras el impacto, y luego, los cuatros restantes se dispusieron a rodearle cerrando cualquier vía de escape por todos los flancos.

Vaya, vaya. Cuatro contra uno. De acuerdo, así sí estamos igualados. - Soltó el muchacho con una amplia sonrisa de suficiencia y un deje presuntuoso que expedía inherente seguridad. Sin embargo, mientras él se hallaba inmerso en un conflicto, al azabache se le iba otro cuando sin tiempo a respirar tres sujetos más surgían desde las ruinas directo al herborista quien, ensimismado, seguía con su recolección sin prestar demasiada atención a su alrededor e incluso un silbido surgía de entre sus labios como si estuviera plácidamente canturreando. ¿Qué le pasaba? ¿Acaso le importaba un bledo lo que ocurría? No obstante, lo puntual ocurría a ojos del azabache que vería una Kusarigama surcar por el aire hacia él, y a los lados, los dos restantes criminales con una Chokutô en mano cada uno.

Mientras aquello ocurría, el pelirrojo evadía los tajos de aquellas armas punzocortantes que se esforzaban por rasgarle la piel, y en contra parte, acariciaban el aire ante lo escurridizo que era el bermellón forastero. Y es que claro, aquellos individuos no eran en absoluto rivales para él, pero cada vez se las vería más complicada cuando nuevas sombras hacían acto de presencia al igual que ante Eru; y los que fueron cuatro enemigos para el extranjero, ahora se convertirían siete; y los que fueron tres enemigos para su compañero, ahora se convertirían en ocho. Los bandidos seguían saliendo cada vez más como ratas de cañería seducidas por el olor a carne fresca. Y ellos eran esa carne fresca. - Diablos.

Agresivos con una sed de sangre mucho más iracunda, con un brillo rojizo en los ojos de cada uno, más y más bandidos saldrían de sus escondrijos sin intenciones de retroceder ni de dar tregua a sus presas. Parecían nada más que animales salvajes dominados por sus más primarios instintos, o realmente, algo mucho más que eso y un atronador destello fue la antesala del diluvio destinado. Dos flechas salieron despedidas hacia Eru y una explosión se escuchó a su espalda en donde una vez estuvo el pelirrojo. La humadera se expandió y un manto lluvioso comenzó a caer sobre todos. El bullicio de los bandidos enardecidos abrumaba el antaño silencioso lugar, y en donde antes era un sitio fantasmal se había convertido en una batalla campal de más de quince sujetos contra nada más que dos. Un enfrentamiento desigualado a toda regla.

¡Katon! - Cantó, y tras la articulación, una gran bola ígnea del tamaño de un metro de diámetro proveniente del cielo surcó el campo de combate arrasando con tres de los hombres salvajes. El pelirrojo había eludido el embate de un sello explosivo en un salto al aire pero no lo mismo con el abrazo de una cadena que había atrapado en sorpresa su pierna, jalándola y estrellar su cuerpo con violencia en el suelo quien, con presteza, pudo disponer de sus brazos e interponer en la caída con sus manos contra la tierra. Rápidamente, contraatacó tirando con su pie la cadena que le había enrollado a fin de jalar en el acto a su agresor, y cuando lo tuvo al alcance, su pierna libre le propinó una potente patada a la mandíbula que lo despidió por el aire.

¡Eru, debemos salir de aquí o nos abrumarán! ¡Coge al viejo y vámonos! - Exclamó terminando por eludir a otro más que osaba acercarse hasta su posición de un golpe seco a palma abierta directo a la nuca tras un giro evasivo, y sin embargo, el bandido pudo interceptarlo, encararle y pararle el golpe que indudablemente lo dejaría fuera de juego. Rojo pudo notar en aquella mirada algo inusual que le hacía preocupar y a su vez entender que aquellos individuos no se detendrían por nada, como si estuviesen siendo manipulados por algo que estaba fuera de cualquier comprensión, y la única opción viable que aparecía frente a sus ojos era huir o enfrentarlos a todos hasta que todos cayeran o ellos perecieran. Una o la otra, para el forastero era imperativo la seguridad del herborista.

off:
Enemigos
Abatidos/Totales
[3+6] 9/30
Atacando
11
Armas
Chokutô
Tantô
Wakizashi
Arco
Nagitana
Nodachi
Kanabô
Kusarigama

Stats
Fuerza: 11
Velocidad: 11
Resistencia: 10
Ninjutsu: 7
Genjutsu: 7
Taijutsu: 11

Técnicas
Por Defecto (Genin): 5
Por Resistencia (10): 3
Totales: 8 - 1 (7)

Técnica Usada
Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu)
Es un Jutsu del Elemento Fuego que consiste, tras haber realizado sellos con las manos, en almacenar Chakra dentro del cuerpo, convirtiéndolo en Fuego, y expulsándolo de la boca en una esfera de llamas masivas, que deja un cráter por donde haya avanzado. Una variante común de ésta técnica consiste en, tras hacer los sellos, formarla soplando a través de los dedos índice y pulgar, formando una circunferencia con ellos, y dejando salir primero, a través de la boca, una fina corriente de fuego que luego se expandirá adoptando la forma esférica. El alcance y potencia de este jutsu dependerán del Ninjutsu de su creador.
Mikael.
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por ERU el Jue Ago 04, 2016 4:30 pm

Sin duda alguna la batalla había comenzado, las capacidades de la flor estaban haciendo lo suyo. La flor atraía a los criminales como abejas a su panal. Pude acabar con algunos, ahora rojo se encontraba frente a frente con cuatro individuos más mientras yo me mantenía con guardia para proteger al herborista.
El herborista seguía concentrado en la malditas flores, estaba seguro que cualquiera se daría cuenta en la situación que estábamos pero el herborista parecía ignorar todo a su alrededor, seguía tomando las flores, al parecer era lo único que le importaba
Tres nuevos enemigos aparecieron, pero no con intenciones de atacarme directamente, su objetivo era el herborista, el cual se encontraba sumido en el mundo de las flores. Yo en cambio pude ver los momentos de los atacantes, aunque eran tres también tenían poca destreza física, eran lentos para mis ataques. Nuevamente formé el látigo de agua y con todo la fuerza propone un golpe con el látigo a cada uno, respectivamente, el impacto logró retrocederlos y frenar su ataque antes de que alguno pudiera llegar a tocar al herborista. Los criminales parecían estar siendo controlados, tenían todas las intenciones de volver por mas, pero unos cuantos golpes en la cabeza de los agresores fue suficiente para hacerlos caer.
La actitud del herborista me tenia impactado, no podía creer que le importara más las flores que  su propia vida, o quizá se sentía completamente seguro conmigo y con rojo como escoltas
《 ¿que le pasa? ¿De verdad puede ser tan materialista a tal punto de no valorar su vida? Se expone demasiado, además, estos criminales parecen estar bajo los efectos de las flores. Estoy seguro que sería mejor si se detuviera》
- señor, sería mejor si se detuviera, si es cierto que la planta los atrae, lo más seguro sería dejarlas. No veo que valgan más que su vida o la nuestra. Debemos salir de aquí- dije al herborista con un tono de preocupación, pero el hombre afamado seguía ignorando mus palabras y toda a su alrededor
《 que va... Este sujeto no tiene remedio. Rojo se esta ocupando de los demás, yo me encargaré de proteger a este descuidado 》 mis pensamientos fueron interrumpido,  cuatro enemigos parecieron de la nada. El herborista estaba seguía inclinado tomando las flores, lo que me daba espacio para atacar a los cuatro que nos rodeaban con más facilidad.
《 tendré que ser rápido si quiero mantenerlos a raya, si atacó más rápido mis golpes no serán tan fuertes, tendré que darles varias veces, el problema será darles uno por uno. Allá voy... 》
Comencé a poner a prueba mi entrenamiento con el látigo, movimientos rápido y cortos por parte de mi brazo me permitieron atacar a cada uno, mis ataques eran rápidos y lo suficientemente fuertes como para mantenerlos alejados del herborista. Continué atacando a cada uno, llegando a acertar más de cuatro golpes por criminal, tas vez fueron más golpes, no llevaba la cuenta.
Los segundos fueron Lo más largos mientras acababa con los atacantes
Logré exterminar a los agresores, el herborista se levantó del suelo de repente, me pregunté si había tomado algo conciencia del riesgo que era seguir con el afán de recolectar las flores
dos flechas aparecieron tras el herborista, se dirigían hacia el a sus espaldas, uno a la izquierda y otro a la derecha. Además traían consigo sellos explosivos adheridos en la punta de hierro. Acabar con la vida del viejo parecía ser lo que buscaban.

Impulse mi cuerpo hacia delante, mi cuerpo se abalanzó contra el del viejo, aproveché ese instante para sujetar su cuerpo y llevarlo hacia adelante , con el fin de evitar  el impacto. Pudimos esquivar las flechas pero la explosión sería otra historia. Las flechas terminaron pasado de largo, se incrustaron en el suelo, muy cerca del afloramiento de las lágrimas. Los sello explosivos detonaron, la parte trasera di cuerpo sirvió como escudo para el herborista, las explosión ocurrió a mis espaldas arrasando con gran parte de las flores. Una explosión hizo levantar el agua del arroyo y algo de tierra. Seguíamos a salvo, no me importaban las flores en absoluto, aunque el hombre seguía con vida y sujetaba algunas flores recogidas anteriormente, mostró una expresión de disgusto ante e exterminio de las plantas.
Por un momento pareció que el hombre estaba a punto de descargar su rabia en mi contra,  pero solo permaneció callado con una expresiónde disgusto.
La batalla se estaba tornando tediosa y problemática, la cantidad de adversarios hacia que el luchar fuera más complicado.
Escuche las ordenes de rojo, lo más sensato sería abandonar el lugar. Tomé al herborista con los brazos para cargar su cuerpo
Lleve al herborista en brazos hasta donde se hallaba Rojo, aun tenía el látigo de agua en mi mano, enrollado en la mano derecha. Le llego por detrás al criminal que amenazaba con atacar a mi compañero. Dejo al herborista en el suelo y rápidamente libero el látigo, lo extiendo hacia el enemigo, logró tomar el cuello del criminal. Segundos después de haber sofocado al criminal con el látigo, este cayó muerto.

-¿estas bien?- pregunté mientras mi respiración  se aceleraba como muestra de mi cansancio- lo siento... Rojo. Ya me estoy cansado, supieron jugarla bien con los sellos explosivos. De seguir así nos acabarán, lo mejor será salir de aquí - me dejé llevar por el cansancio y la adrenalina de mi cuerpo para caer al suelo en una posición de reposo

Mientras tanto, el herborista tenía en su poder algunas de las flores, mas criminales aparecerían pronto. Y efectivamente, no pasó más mas de cinco minutos cuando siete hombres más aparecieron a lo lejos  la distancia en la que venían sería suficiente como para huir, era obvio lo que querían pero estaba seguro que el herborista no entregaría las flores de la mejor manera

Enemigos:

Abatidos/Totales
(9+8) 17/30
Atacando
7
Armas
Katana
Chokutô
Tantô
Nagitana
Kusarigama
Kunais  (x2)

Stats:

•  Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 6
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 8
• Fuerza: 7

acciones:

5/7
Suiton: Mizu no muchi (水の鞭, Elemento agua: Látigo de Agua.):
[No progresiva]
No se necesita la realización de sellos para esta técnica, pero si se requiere una fuente de agua cercana. De las manos del usuario, o de una fuente de agua próxima, se genera un látigo que tiene la capacidad de atrapar una extremidad del rival. La resistencia de este latigo es similar a la de un latigo normal. La fuerza del látigo es mayor si es creado desde el rival. Puede ser acompaño de un jutsu raiton para herir seriamente a quien esté aferrado.
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por Mikael. el Sáb Ago 06, 2016 7:28 pm

El bermellón seguía tratando de quitarse de encima a los adversarios que cada vez más surgían hasta debajo de las piedras. La batalla parecía ser interminable con cada nuevo enemigo que aparecía mientras el herborista seguía en su paciente recolección ignorando lo que sucedía a su alrededor. Ya fuese voluntario o no, su actitud era instintivamente exasperante ante la naturalidad y pasividad de su actitud, cosa que a ambos hombres que le escoltaban no les daba buena imagen. Era allí donde el azabache actuó cuando un par de flechas salieron volando a la dirección del viejo Musashi, lazándose sobre él y terminando por eludir los proyectiles que provocaron una irremediable explosión.

El sonido de las armas chocar con otras era propiciado por el pelirrojo al usar las agresiones de los bandidos contra ellos mismos, de tal forma, unos a otros se herían sin que él siquiera llegase a tocarlos con la salvedad de aquellos que fueron chamuscados por su gran bola de fuego, quienes seguían quejumbrosos por los quemaduras y el ardor que sentían en el cuerpo. Rojo se había asegurado de no quitarle la vida a ninguno, simplemente, dejarlos incapacitados pues así era su manera de actuar. Eru rápidamente se acercó con el afamado hasta su lugar. Estaba llegando a su límite y eso sería un factor contraproducente, pero él mismo también se mostró de acuerdo con la idea de huir del lugar. No era por cobardía, era por sensatez.

Si es así, de acuerdo. Ya tengo las suficientes. - Acotó el herborista mientras introducía una serie de las anómalas plantas dentro de un frasco cilíndrico de vidrio y éste lo resguardaba dentro de su mochila que traía a sus espaldas. Tal parecía que el envase llevaba un líquido transparente como el agua pero al entrar en contacto con las plantas su coloración rápidamente se transmutó a una amarillenta olivada. - Entonces eso es ya. - Espetó el pelirrojo tomando al viejo entre sus brazos cargándolo a cuestas. Para él sería más sencillo llevarlo debido a su condición física, a diferencia de su compañero que no parecía tener afinidad a eso.

En un abrir y cerrar de ojos, el grupo empezó la marcha a gran velocidad mientras el moreno cargaba con el viejo en su espalda. Sin  demora, emergieron más bandidos como se tenía previsto saliendo desde sus escondrijos en búsqueda de aquellos individuos que se llevaban sus flores, como si las plantas le llamasen a ser rescatadas de unos infames villanos que las raptaban. Proyectiles eran disparados hacia ellos mientras escapaban del amplio y pantanoso terreno al que habían llegado. Tenían la pendiente arriba por donde habían bajado. Aquello supondría un gasto extra de energía pero, mientras Rojo llevase al hombre y Eru estuviese libre, estarían en mejores condiciones para afrontar cualquier obstáculo de regreso al bosque.

El azabache podría actuar como un factor disuasorio antes sus técnicas de agua que le otorgaban ataques a distancia, al contrario del forastero, quien irremediablemente tendría que atacar a corta escala, cosa que no sería viable en una huida a menos que el enemigo se le postrara justo por delante. Los pasos de cada uno ascendían por aquella pendiente y hasta llegar a la cima y perderse en la profundidad del bosque, pero antes que sucediera, el pelirrojo dio un último vistazo al lugar que dejaron tras de sí. El agua caía, todo y todos se hallaban empapados. Gotas frías de agua lluviosa se deslizaban por la piel del muchacho ojiverde, su pelo yacía mojado a su espalda. Parecían tristes perros bajo la lluvia. Continuó con la huida.

Con éste clima mi efectividad en el fuego no será tan potente. Creo que a ti te viene de perlas, ¿no? - Expresó el bermellón observando, fugazmente, de reojo a su compañero con un semblante amistoso. Pese a la persecución, en la cual habían ganado bastante distancia de los bandidos por sus capacidades superiores a las humanas, su expresión era auténticamente despreocupada. No tan negligente como el herborista, claro estaba, pero aquel rostro parecía reflejar inherente confianza.

off:
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Abatidos/Totales
17/30
Atacando
7 + ???
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por ERU el Mar Ago 09, 2016 11:35 pm

Huir fue la mejor opción. Los adversarios parecían multiplicarse al ser atraídos por la planta, sin duda el olor que la flor emitía estaba haciendo lo suyo. El herborista no parecía mostrar alguna clase de interés por la batalla, solo le preocupaba el bienes de su nuevo gran tesoro y obviamente el mismo. Rojo, el herborista y yo, habíamos logrado escapar de la manada de criminales pero ¿por cuanto tiempo?

《 al fin... un respiro, son muchos enemigos, de haber seguido enfrentándonos a ellos e. Un espacio tan abierto nos hubieran podido rodear por completo... y eso si hubiera sido un problema. Ahora el problema seria a ocuparnos de los siete que nos siguen. Si... creo si eran siete. Debo buscar la forma de hacer algo, no quiero ser un estorbo... pensaré en un plan, a ver que se me ocurre. Hmmm... 》

Comencé a expresar con mi rostro el hecho de estar planeando algo.  Lleve mi mano hasta mi cabello y con el pulgar comencé a jugar con un mechón de mi cuero cabelludo, no sabia porqué pero parecía ayudarme a relajarme o mejor dicho a concentrarme

-Ahh.... si- las palabras de Rojo me tomaron por sorpresa -claro supongo que tendré más facilidad con mi Suiton... bueno, estoy pensando en algo- le dije a rojo aún con la duda de si mi supuesto "plan" serviría de algo

《 Estamos en el bosque, esta lloviendo y mi Suiton tendría cierta ventaja. Los árboles podrían darnos cierta ventaja en un ataque sorpresa y considerando que son criminales sin aprendizaje en las artes ninjas podré usar mis técnicas sin ninguna preocupación, pero... ¿Qué haré?》 Mi rostro seguí expresando mi concentración al pensar, junto con el movimiento de mis mamo

《 lo tengo... nunca pensé usar ese jutsu acuático, pero sin duda el la mejor opción, solo tengo que prepararlo y cuadrar con rojo 》

-oye rojo- dije sin pena pero atento ante la opinión de mi compañero - se me a a ocurrido algo, puede que nos ayude contra los criminales- comencé a explicar mi plan- puedo usar un jutsu acuático para atrapar a los criminales cuando se acerque, como andan todos en grupo estoy seguro que podré atraparlos a todos- tome más confianza en mis palabras y en mi plan - el jutsu consiste en crear una especie de fluido, un jarabe, muy pegajoso al contacto, incluso tu podrías ser afectado por el jutsu, pego también hay una forma de prevenir su efecto, al acumular chakra en los pies puedes evitar quedar atrapado en el jutsu y como son criminales sin conocimientos en las artes ninja no podrán escapar de la técnica, ¿que dices?- terminé de explicar el plan con una leve sonrisa en el rostro, sin duda estaba seguro que era un buen plan

《 fue lo mejor que se me ocurrió. De esa forma Rojo no tendrá problemas con acabarlo y a la vez ellos no podrán hacer nada contra nosotros, el herborista permanecerá a salvo y todo acabará, sin duda alguna un plan perfecto... Dos pájaros de un tiro.e pregunto si rojo pensará igual que yo, no quiero serle un estorbo o algo parecido》

Me dije a mi mismo mientras observaba mu alrededor atentamente, no quería que nos tomarán por sorpresa

La lluvia no parecía que fuera a ceder, las nubes grises parecían tragarse para sí mismos los rayos del sol. Los rayos y truenos azotaban la quietud del ambiente y me ponían los pelos de punta. Un clima así es ventajoso pata cualquier ninja con afinidad Suiton pero para mi sólo me traían malos recuerdos. No podía recordar en concreto algo de mi niñez, mis ojos se sentían pesados, no había dormido desde hace días pero eso no había que me agotara más

La razón de mi leve agotamiento fue el uso continuo del látigo de agua, no es un jutsu que conlleve un gran gasto de chakra pero aun así no estaba acostumbrado a usarlo tanto, incluso después de haber entrenado la técnica

Aunque la técnica del jarabe, el jutsu de atrape que nos daría algo de ventaja, me era totalmente desconocido si tomaba en cuenta que nunca lo había usado, pero siendo usuarios del Suiton por supuesto que conocía la técnica, y estaba dispuesto a usarla con tal de acabar con los enemigos

Un plan sería esencial, lo que yo proponía no sonaba nada descabellado. Un plan simple pero ventajoso, no quería agrandar mi ego al decirme a mi mismo que el plan es bueno y que sin duda daría resultado, pero era la opinión de a
Rojo la que me interesaba

No lo conocía mucho, pero por alguna razón sentía ese necesidad de demostrar mi capacidades, el ser aceptado y sobre todo no ser un estorbo.

El momento había llegado, el plan era la oportunidad que necesitaba pasa destacar ante los ojos del herborista y de mi compañero.

No faltaría mucho tiempo para que nos alcancen los enemigo, y aunque su velocidad de dezplazamiento y de reacción habían sido casi escasos, la probabilidad de que pudieran lograr "algo" aumentaba de forma  exponencial de acuerdo a el número de enemigos. Estaban enfurecidos, estimulados por la fragancia maldita de la flor. Buscaban recuperar lo suyo. Peyorativos la flor es el objeto de nuestra misión, a decir verdad, el objetivo del herborista y nosotros debíamos de protegerle, cosa que nos ponía en constante conflicto

Spoiler:
Abatidos/Totales
17/30
Atacando
7
Armas
Katana
Chokutô
Tantô
Nagitana
Kusarigama
Kunais  (x2)


STATS:


•  Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 6
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 5
• Resistencia: 8
• Fuerza: 7

OFF:
disculpa la demora, posteo desde el tlf yeh estado ocupado  
ERU
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

Mensaje por Mikael. el Jue Sep 08, 2016 10:50 pm

off:
Comienzo con un off para, por sobre todo, ofrecerte disculpas ante mi desaparición, a pesar de si me hubieses visto posteando en el examen. Debido a un viaje que tuve que realizar por mi trabajo, me vi incapacitado de postear en otros temas más del que estuviese estrictamente obligado (como en el examen). Hasta un mes después de tu respuesta he podido escribirte y me apeno por ello, después de todo, es algo que no me suele suceder y detesto que me lo hagan, por ello mis disculpas. Si aún andas por ahí te dejo ésta respuesta para no dilatar más la misión, y en caso que lo desees podremos seguir roleando en otro momento cuando gustes. Un saludo :)

Cada charco de agua hacía su natural sonido al ser pisoteados por las andanzas de los fugitivos. El agrio clima no vislumbraba serenidad durante un tiempo e incluso se sentía que su inclemencia se acrecentaría conforme pasasen las horas. El cabello rojo del forastero bailaba en su huida al son del azabache quien planeaba un ataque. El moreno sin duda lo escuchó y sopesó su medida preventiva mientras el herborista sólo les miraba a los dos, o en realidad no, estaba en otra dimensión dentro de su imaginación seguramente maquinando qué creación podría originar con sus indiscutiblemente preciadas lágrimas de guerra. - ¡Suena estupendo! Entonces pongámonos en marcha. - E inmediatamente a su declaración el pelirrojo desapareció entre los árboles que a los margenes del camino que transitaban les rodeaban.

Eru quedó solo frente a los enemigos que les perseguían. En él recaía la responsabilidad de que aquella trampa funcionara. Mientras tanto, el forastero junto al herborista en su espalda andaban a una distancia prudencial dentro de la zona boscosa a los lados de aquel abandonado sendero que el azabache se encaminaba. Los verdes ojos de Rojo se mantuvieron atentos de aquel camino sin descuidar el suyo propio y sus alrededores. El afamado hombre velludo se mantenía a la expectativa de lo que irían hacer sus escoltas tras la separación que ambos acordaron, y cuando llegó el momento, su compañero haría lo prometido al tener dentro de su alcance a aquellos bandidos. Ilusos fueron en provocar la exhibición de habilidades acúaticas por parte del oriundo del fuego, cayendo fácilmente en su estratagema, aún con mayor sencillez debido a sus frenéticos deseos por recuperar lo que les había sido arrebatado.

Siete sujetos, víctimas de la aparición de una sombra celestial que provino del grisáceo firmamento tras un salto desde las copas arbóreas; y apenas tocó suelo, un área cubierta de pura secreción viscosa como pegajosa, sólo se pudo un espectáculo de talento desbordante que apaleó a los pobres rufianes de mala muerte; un teatro engalanado por una estela rojiza dejada tras de sí durante aquella danza puramente marcial. Finalmente, sólo quedó en pie aquel pelirrojo con sus enemigos inconscientes. Alguien con una vista excepcional podría ver que en las plantas de sus pies se suscitaban en todo momento la liberación pasiva de una corriente continua de pura energía recreando, así, una imperecedera y fina capa de chakra que le impidió tener el mismo destino que sus contrincantes, todo gracias a la oportuna advertencia de aquel hombre de cabello azabache. Ese sería un útil conocimiento en futuros momentos.

Misión cumplida. - Afirmó levantando su dedo pulgar con el herborista aún tras su espalda. Tiempo después ya estaban en la casa del contratista, el cual se veía diligentemente apresurado en resguardar apropiadamente las muestras de aquellas plantas susodichas. El pelirrojo con las manos en la cintura veía todos los malabares que el afamado hombre amante de la flora hacía con sus cosas. Le parecía alguien sumamente extraño y suponía que era algo familiar a juzgar por su marionetista hermano. Una hora después ya había terminado. - Bueno, con ésto quedamos así. Gracias por todo y ahora... ¡Shu! Que necesito trabajar. - Y casi a las patadas los sacó a ambos con una bolsa cargada en monedas en sus manos. La puerta se cerró de golpe a sus espaldas.

No te preocupes, creo que es algo de familia. Así también fue su hermano. - Enunció recordando cómo, a él y a Kinzo, el constructor ni siquiera les dio las gracias cuando habían terminado la misión. Por la situación era evidente que no descubrirían los motivos del porqué aquella flor atraía sólo a los maleantes, no al menos ese día, quién sabía, pero lo que sí se señalaba seguro era que se llevarían su paga merecida. Ese encargo sería un buen ejercicio para el forastero entre tantos oponentes al mismo tiempo. - Bueno, creo que hasta aquí llegamos. Fue un placer trabajar contigo, compañero. Quizás nos veamos en otra próxima. Ojalá, hasta entonces... ¡Que te vaya bien! - Finalizó con una grata como amistosa expresión sólo para despedirse con la mano agitada signo de su evidente partida. De pronto, se paró en seco rozando el horizonte. - ¡Por cierto, en el bosque me encontré con unos cuantos más! ¡Tenían buenas habilidades! - Exclamó, y al instante, desapareció.

off:
Como dije, no quería más dilatar esto, y por ello la poca profundidad de la despedida. Afortunadamente en mi anterior misión fue así, y digo afortunada pues me valí de ese fundamento para cerrar con rapidez y sin explayarme demasiado en esto. Espero que te haya gustado lo que planteé. Una vez más, un saludo ^^
Mikael.
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Re: Misión: Rango C - Tears of War

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