¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
» Taiki (太基) Gran Resplandor {Tessen}
Hoy a las 1:31 pm por Gakumon

» Tabla de Misiones: Dastan O'Donnell
Hoy a las 1:13 pm por Dastan O'Donnell

» Perfil de Ryōtsuka
Hoy a las 9:15 am por Ryōtsuka

» Mision (D) Sandcats:Un comienzo interesante(1)
Hoy a las 6:52 am por Arashi Tessen

» Tablon de Misiones de Zak: Encajes de un Rompecabezas.
Hoy a las 5:10 am por Razak

» Misión Rango C: La Banda de Tarato
Hoy a las 5:09 am por Razak

» Decisiones a futuro. Ft Kyoki [Pt2]
Hoy a las 4:30 am por Kyoki

» Ryūjin Yoba[Perfil de Misiones]
Hoy a las 2:56 am por Ryūjin

» Entrenamiento Taiki arma
Hoy a las 2:49 am por Arashi Tessen

» Entrenamiento//(Taiki)El Gran Resplandor
Hoy a las 2:31 am por Arashi Tessen

» Ryūjin Yoba[Ficha Ninja]
Hoy a las 1:20 am por Ichimaru

» Mudando de Piel | Entrenamientos
Hoy a las 12:07 am por Ichimaru

» Entrenamientos del fantasma albino.
Hoy a las 12:05 am por Ichimaru

» ¡Superación! (Entrenamientos de Ikki)
Hoy a las 12:03 am por Ichimaru

» Entrenamientos, tecnicas, jutsus, armas.
Hoy a las 12:00 am por Ichimaru

» Entrenamientos de Pao
Ayer a las 11:59 pm por Ichimaru

» Ficha Dlarossa
Ayer a las 11:47 pm por Ichimaru

» Tablero de Misones Arashi
Ayer a las 11:12 pm por Gakumon

» Ficha de Ryōtsuka
Ayer a las 6:07 pm por Ichimaru

» Onpu: Shi (音符: /シ/ Nota musical: /Si/)
Ayer a las 5:13 pm por Gakumon

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


Aguas de Rojo Sangre

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Aguas de Rojo Sangre

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Vie Jul 29, 2016 2:31 pm

El desierto. Aquella poderosa región tan letal en la que el mismo entorno podía matarte mermando poco a poco tu resistencia. El calor abrasador de la mañana, el frío helador de la noche, las terribles y venenosas criaturas que lo habitaban, los espejismos que aparecían y desaparecían, la sed provocada por la ausencia de agua o humedad en el ambiente. Y en medio de aquel mar de dunas de color cobrizo caminaba yo. Cubierto y ataviado con mis ropajes finos que permitiesen a mi cuerpo transpirar sin morir asado dentro de mis propias prendas, acompañado de mi can que intentaba evitar que sus patas se quemaran al pisar la ardiente arena. A mi espalda llevaba la púa que había extraído de la anterior caza con la Inuzuka salvaje que me había encontrado. Era una especie de recuerdo de aquel combate, sin duda el más duro que había tenido en mucho tiempo, pero por otra parte era como defensa propia. Había comprobado la dureza de aquel arpón, y dada su forma y su largura servía por si mismo como una especie de lanza improvisada muy basta que podría utilizar si se daba el caso. No sabía bien lo útil que me sería.

Mi objetivo no era ninguno concreto, había viajado al desierto en busca de caza, si, pero aquel viaje no estaba destinado a nada concreto. Esperaba encontrarme algo que pudiese despiezar tras un enfrentamiento, pero tampoco era algo seguro. Ya había aprendido que aquello no era una ciencia exacta y no todos los días podía encontrar algo. No obstante, no tardé demasiado en encontar en el aire dos aromas que me llamaron la atención y me hicieron acelerar el paso para encontrarme con estos. El primero era fresco, húmedo y vegetal: Un osasis. No era común pero tampoco extraño encontrarse ese tipo de cosas por el desierto, eran pequeñas paradas donde, como si por arte de magia fuese, el desierto había dado un respiro a la vida permitiéndole tener un pequeño reducto en su infinita marea de muerte y crudeza. Donde las plantas crecían verdes y frescas a las orillas de alguna balsa de agua que había logrado acumularse sin ser ávidamente bebida por las arenas del desierto. Este lugar por si mismo ya habría llamado mi atención lo suficiente como para acercarme a tomar un trago y así poder aplacar mi sed y rellenar mi cantimplora de agua. No podía dejar pasar esas oportunidades.

Pero la otra era quizás incluso más llamativa. Huargos. No era la primera vez que había tenido la ocasión de olerlos, y en concreto en aquella dirección el olor era muy intenso, muy acumulado. No sabía exáctamente qué significaba eso o por qué olía así pero la curiosidad me llevaba a acercarme para comprobarlo. Durante largo rato, varios minutos, mi camino continuó en aquella dirección, siempre con las aletas de la nariz abiertas en dirección a aquel lugar, atento a los olores que de allí provenían. Era posible que alguno de estos animales hubiese decidido hacer un alto en el camino en aquel lugar para beber agua tal y como cualquiera de los habitantes del desierto habría hecho, pero aun que fuese así no lograba comprender por qué el olor a este era tan intenso en el lugar ¿Quizás había pasado mucho tiempo allí?

No tardé en descubrirlo, pues desde la lejanía ya pude ser consciente de lo que ocurría cuando, entre la silueta de las palmeras que se erguían firmes pude ver la figura de varias de estas bestias combatiendo, aunque no pude ser conscientes de cuantas exáctamente desde allí. Afiné el olfato y aminoré el paso, haciendo que Hokori hiciese lo propio, y me concentré en ver cuantos matices diferentes percibía en aquel lugar. No podía estar seguro realmente, el aire estaba cargado del aroma a sangre y unos se habían pegado su olor a los otros. Ante esos datos no costaba demasiado comprender la situación, los huargos se estaban peleando, y lo más probable es que fuese por aquel territorio. Sonreí de medio lado entendiendo la situación o como mínimo elaborando mi propia teoría, que quedó confirmada cuando llegué a la distancia suficiente como para ver el lugar y lo que sucedía con más detalle.

El oasis era enorme, de un tamaño más que aceptable, repleto de agua y plantas que dejaban una agradable sombra en el terreno, y entre las mismas corrían los animales entre zarpazos y mordiscos dejando regueros de sangre por todos lados. Probablemente aquel sería el territorio de uno de ellos, y atraidos por la vida y el frescor de un lugar tan agradable en una región tan agresiva como el desierto acabaría por tentar a otros solitarios lobos gigantescos a atacar a su antiguo propietario en un intento de hacerse con el control y los derechos de la zona. Pude distinguir ya desde aquella distancia un total de cuatro figuras que corrían en todas direcciones entre ataques, todos de un tamaño enorme, similar al que ya había enfrentado, y con el pelaje del mismo tinte rojizo que les daba un leve camuflaje entre las arenas del lugar. Parecieron ser conscientes de mi presencia allí, pues más de una vez descubrí a alguno lanzando una mirada en mi dirección, pero rápidamente la aparaban intentando sobrevivir a aquella cruenta batalla a cuatro bandas. Me aproximé a las aguas del estanque con tranquilidad, respirando tranquilamente mientras empezaba a mover mis manos y mis dedos trazando sellos. Me agaché sobre la superficie y vi mi rostro cubierto de las telas que me protegían reflejado en su superficie, bebí un poco de agua usando mis manos como un cuenco, y momentos después, tras mi reflejo aparecieron unas enormes mandíbulas de dientes amarillentos.

Pude oler como se acercaba la bestia a mi, preparada para devorarme por osar profanar su estanque, mientras Hokori todavía seguía agachado en el agua bebiendo a lametones. No perdí un solo instante y me di la vuelta agarrando la espina que pendía de mi espalda y enarbolándola en dirección opuesta a la que aquel animal se abalanzaba. El resultado fue el esperado, y segundos despues se retiró emitiendo un aullido de dolor con su mandíbula chorreando sangre por todos lados con la boca perforada y la enorme púa entre mis manos goteando aquel mismo espeso fluido rojizo sobre el suelo. La mirada de furia del animal fue a posarse directamente sobre la mía, que le devolvió la misma fiereza que él demostraba. No me iba a atemorizar por algo así, no iba a dejar que una criatura como ella me dijese donde podía estar y donde no. Era libre. Pude verla con intenciones de abalanzarse contra mi, pero antes de que lo hiciese abrí la boca y escupí una decente cantidad de agua al suelo, cubriendo una extensa área ante mi, dejando perdida de este líquido todo el suelo que había ante mi y con el estanque a mi espalda. Aquella era la técnica que había estado preparando mientras avanzaba.

En cuanto el animal se arrojó en mi contra y pisó el terreno quedó adherido a él, y la cara de sorpresa e incomprensión se hizo presente en su rostro cuando sus patas no se levantaban del terreno, cubiertas de una densa capa de agua pegajosa. Realicé un sello y rápidamente el animal a mi lado se convirtió en una versión humanizada pero más salvaje de mi que sonrió a forma de reto a la criatura, momentos antes de correr en su dirección con las garras en ristre hundiendo su mano en su garganta y rajándola con suma facilidad. El animal se tambaleó herido pero siguió intentando avanzar a duras penas hacia mi, hasta que con un rápido movimiento hundí la enorme púa en su pecho y se desplomó sobre el suelo muerto. No había sido el combate más emocionante, pero no sabía que esperaba. Estaba en plenas facultades, recientemente había estado cazando con una poderosa Inuzuka salvaje y además no era el primer Huargo al que me enfrentaba, ya conocía como atacaban, como se movían y lo duros que eran. Suspiré y limpié la punta del arma, confiando en que ahora pudiese beber tranquilo, pero lo que ocurrió a partir de ese momento me dejó helado durante unos segundos.

Los otros tres Huargos se quedaron mirando el cuerpo que yacía ante mi, y al unísono me sacaron los dientes rugiendo. Al parecer no les había gustado un pelo que hubiese matado a uno de los suyos delante de ellos en mitad del enfrentamiento ni que les hubiese arrebatado el dominio de aquel oasis. A mi lado Hokori se colocó en posición defensiva observando a nuestros nuevos enemigos. Vale, si, lo admito. Quizás un huargo ya no fuese un problema mayor para mi, si, pero... Quizás tres si que lo fuesen. Por mucho que fuesen estúpidos y ya entendiese como se movían, eran tres. Pero bueno, nosotros eramos dos... Seguíamos en ventaja ¿No? Eso quería pensar. De todas formas no me amedrenté y lejos de eso sonreí dejando ver mis colmillos a aquellas criaturas. ¿Querían pelear? Pues adelante, no iba a tener piedad con ellos, estaba confiado en que ganaría aquella batalla costara lo que costara.

-Os lo advierto, perritos con complejo de superioridad.-Les dije directamente con tono firme y severo.-Como os metáis en esta batalla me llevaré vuestras pieles. No saldréis bien parados, os lo aseguro.-Pero por el rugido que emitieron al escucharme parecían dispuestos a pelear. Me encogí de hombros. Como quisieran. Quien avisaba no podía ser acusado de traidor.

---------------------

90 Lineas.

Satoshi:
✬ Ninjutsu: 7.
✬ Taijutsu: 11.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 11.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 6.

Elemento Agua: Campo de Jarabe Atrapante (水遁・水飴拿原, Suiton: Mizuame Nabara)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un jutsu en donde, tras una serie de sellos, el usuario escupe agua de alta viscosidad, gracias a la infusión de chakra en el agua, destinado a una superficie de amplio alcance. Esta corriente de líquido pegajoso puede utilizarse para formar una trampa adhesiva que puede inmovilizar a una persona. Tiene como objetivo reducir el área de actividad del enemigo y de esta forma tomar el control sobre el campo de batalla. El alcance normal de esta técnica es normalmente de unos pocos metros, cinco para ser exactos. Pero si el jutsu es preparado, es posible hacer un estanque entero de jarabe que varía dependiendo de la cantidad de chakra empleado en la técnica. Para prevenir ser atrapado en el jutsu, es necesaria la canalización de chakra en los pies, de antemano, que permite andar sobre éste sin inhibiciones. Sin embargo, solamente aquellos que tengan conocimiento del jutsu, o que manipulen la naturaleza, pueden realizar dicha acción (ojo con el metarol). El radio o extensión del estanque tiene un máximo de alcance por rango para la adaptación del rol, estos son:

Diez metros para Gennin

Gijū Ninpō, Jūjin Bunshin (擬獣忍法・獣人分身, arte ninja de imitación bestial, clon de hombre bestia): Versión modificada de las técnicas de transformación y clonación, única del clan Inuzuka. Después de realizar el sello del tigre, el ninja transforma a su ninken en una copia perfecta de sí mismo. Cuando es combinada con el Shikyaku no Jutsu, es difícil distinguir entre el ninja y el animal, ya que ambos se mueven y actúan de forma salvaje. Al igual que cualquier técnica de transformación, ésta es cancelada cuando el animal recibe daño.
Hokori:
✬ Ninjutsu: 3.
✬ Taijutsu: 9.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 12.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 8.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Aguas de Rojo Sangre

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Vie Jul 29, 2016 3:16 pm

El primero de ellos se lanzó contra mi cargando como el primero, y como este acabó hundiendo sus patas en la superficie pegajosa que había dispersado por el campo. Ni Hokori ni yo teníamos problemas con ella, y podíamos cruzar por encima sin sufrir ningún tipo de problema. Al fin y al cabo habíamos entrenado para aquello y le había enseñado a evitar el efecto de la técnica. Aun así, antes de que pudiesemos acabar con él apareció un segundo corriendo por un lateral hacia mi, cercano al borde del lago donde no había aquella sustancia. Quizás fuesen criaturas estúpidas pero tras ver aquello dos veces ese animal pareció comprender que no era buena idea atacar de frente. Retrocedí rápidamente para evitar que me alcanzara y canalicé mi chakra hacia el suelo pegajoso que había generado, creándo a partir de este un látigo tentacular que salió disparado hacia el morro de la bestia, cerrándose alrededor del mismo con fuerza. La criatura dió un fuerte movimiento con su cabeza y lo arrancó del sitio, lo que en un inicio podría haber hecho parecer que mi técnica quedó inutilizada, pero rápidamente se dio cuenta de que no podía abrir la boca. La sustancia con la que el látigo había sido hecha había sido el propio agua pegajosa así que cuando se enrolló a su alrededor le colocó una atadura en la misma que ahora le impedía abrir sus fauces exponiendo sus dientes.

No tardé en fijarme en que el tercer huargo había desaparecido de escena, y mientras los otros dos se debatían por librarse de aquel denso jarabe concentré mi atención en mi nariz para localizar su olor. No tardé en darme cuenta de que se aproximaba por mi espalda y sin perder un solo instante corrí hacie al lago acumulando el chakra en mis pies para caminar por su superficie a tiempo de esquivar por los pelos el embiste de la criatura que apenas un segundo después arrasó con su cuerpo el lugar donde yo estaba anteriormente. Por su parte el can se deslizó hacia el lado contrario, donde estaba el jarabe, quedando entre los dos animales que ahora hacían restallar sus dientes en su dirección sin llegar a alcanzarle, uno por estar atrapado y anclado en el mismo lugar, y el otro por saber que si avanzaba acabaría pegado al suelo. No perdí un segundo y saqué dos kunais de mi bolsa, arrojándolos al que estaba libre para llamar su atención. Estos proyectiles se clavaron en su pierna trasera, arrancándole un rugido de dolor y logrando que desviase su mirada hacia mi fulminándome con ella. Aprovechando esa distracción Hokori saltó encima de la criatura y con una fuerte embestida la derribó sobre el suelo mientras la asolaba rajando su carne con uñas y dientes, literalmente.

El huargo al que había cerrado la boca no tardó en unirse a aquella batalla y cargó contra el otro para herir al cachorro transformado en mi versión salvaje, pero este demostrando una velocidad sorprendente se apartó saltando hacia el agua y corriendo hasta mi posición sobre la superficie de la misma forma en la que yo lo había hecho. Por su parte, el otro animal no lo pasó tan bien. Ante la carga de su compañero y estando en el suelo vio como su pesado cuerpo impactaba contra él y se escuchó un sonoro crujido múltiple resonar en el aire seguido de un aullido lastimero. Le había fracturado varios huesos tras el impacto y al chocar todo su peso contra el del otro. Suspiré con resignación y finalmente la bestia consiguió romper a base de fuerza bruta la atadura bucal que le había impuesto, relamiéndose al instante y mirándome con odio. Era su culpa por haberse metido en aquella batalla y como les advertí al principio no mostraría piedad. Ágilmente, tanto Hokori como yo nos separamos tras una breve mirada y ambos cargamos contra aquel enemigo. El primero en actuar fui yo amenazándole con la pua con una rápida estocada que él esquivó retrocediendo con un rugido, para momentos despues ser atacado por uno de los flancos por el can con un rápido zarpazo en mi forma humanoide. Este intentó responder con otro zarpazo pero instantáneamente le hostigué con una nueva estocada dirigida al pecho que le hizo tener que dar un salto hacia atrás para no ser empalado. En ese momento sonreí.

De que se dio cuenta era tarde, le habíamos hecho retroceder lo suficiente y ahora sus patas estaban pegadas al suelo en aquel jarabe que había liberado sobre el suelo, y cuando intentó atacarnos alzando una pata fue cuando se percató, al tiempo en el que hundía la espina de la cola de la bestia sobre una de sus patas. El objetivo inicial fue el pecho, pero resistiéndose hasta el último momento la criatura se removió en su sitio logrando que no alcanzase a acertar y esta atravesara de lado a lado el músculo de una de sus patas frontales. Sin embargo no pude permanecer allí mucho tiempo, pues en ese momento fue cuando la otra bestia se liberó de su atadura y cargó hacia mi con las fauces abiertas. Solté el improvisado arma y retrocedí mientras realizaba una rápida cadena de sellos y antes de que las mandíbulas llegasen a mi me cubrió una fuerte barrera de agua surgida del oasis que repelió al animal en su ataque y me dio el tiempo necesario para volver a posicionarme sobre la superficie del lago. Fruncí el ceño mientras Hokori se mantenía peleando contra aquella bestia. Se limitaba a provocarla y evitar sus zarpazos y mordiscos, y no fue hasta un par de segundos después cuando comprendí su estrategia. Bastante bien hilada.

El animal ya estaba agotado de por si tras haber pasado un buen rato intentando salir del agarre de las densas aguas que había arrojado sobre el suelo, pero además estaba atacando frenéticamente a mi compañero, que no gastaba sus energías en responderle, si no que se limitaba a apartarse del camino de cada zarpazo emitido por su rival. No era demasiado complejo, a pesar de que atacase a diestro y siniestro sin ningún tipo de patrón todos los golpes eran lineales, rectos, directos. Iban dirigidos a su posición, de forma que era facil esquivarlo, sobre todo después de la velocidad que había ido adquiriendo con el tiempo. Me había demostrado que era un combatiente ágil, más de lo que otros shinobis podrían haber dicho, más incluso que yo en aquellos momentos. Durante casi un minuto permaneció así, y yo opté por quedarme quieto, observando su modo de batalla y manteniendo mi atención en el otro, por si se escapaba, y en si en algún momento mi compañero fallaba la esquiva y finalmente era impactado por algún ataque. Pero finalmente noté como la intensidad y cantidad de golpes iba disminuyendo y la mirada del animal se cargaba de fatiga y cansancio, para llegado un punto, detenerse incluso jadeando para tomar aliento. Ese fue el instante en el que Hokori aprovechó para atacar. Rodó hacia un lado para adoptar el ángulo que necesitaba rápidamente y a gran velocidad giró en el aire convirtiéndose en un torbellino de garras y dientes que impactó de lleno contra el animal en mitad del lomo, arrojándolo al suelo frente al lado con serias heridas en el costado. Momentos después salió de esta forma volviendo a recuperar su aspecto animal y corrió hacia mi posición buscando una defensa en caso de que hubiese un contraataque. Por mi parte busqué finalizar con aquello y me lancé contra el animal con un kunai en la mano y lo hice caer en el lugar donde debería estar la sien de la bestia perforándola y matándola en el acto. Otra menos, solo quedaba la última.

---------------------

163 Lineas.


Satoshi:
✬ Ninjutsu: 7.
✬ Taijutsu: 11.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 11.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 6.

Suiton: Mizu no muchi (水の鞭, Elemento agua: Látigo de Agua.):
[Invariable]
No se necesita la realización de sellos para esta técnica, pero si se requiere una fuente de agua cercana. De las manos del usuario, o de una fuente de agua próxima, se genera un látigo que tiene la capacidad de atrapar una extremidad del rival. La resistencia de este latigo es similar a la de un latigo normal. La fuerza del látigo es mayor si es creado desde el rival. Puede ser acompaño de un jutsu raiton para herir seriamente a quien esté aferrado.

Suiton: Suijinheki (水遁・水陣壁, Elemento Agua: Muro de Agua):
[No progresiva | Ninjutsu | Efecto añadido]
Una vez realizada una serie de sellos, el usuario hace uso de una fuente de agua existente para elevarla con una fuerza tremenda. Esto causa que el agua rodee al usuario, proporcionando una defensa muy abarcada que no deja punto ciego. La fortaleza de este jutsu dependerá del chakra que se empeñe en el mismo y de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el creador de la técnica posea. El usuario podrá ver lo que ocurre fuera del muro, lo que es una gran ventaja porque le permite al ejecutor de la técnica pasar a su siguiente jugada. Una vez que el ninja alcance el rango Jounnin, y posea un cantidad de stat Ninjutsu sobre quince (+15), podrá expulsar este jutsu a presión por su boca y de esta manera formar el muro de agua con una variante diferente.
Hokori:
✬ Ninjutsu: 3.
✬ Taijutsu: 11.
✬ Genjutsu: 1.
✬ Velocidad: 12.
✬ Resistencia: 3.
✬ Fuerza: 4.

Ninken Ninpo, Tsūga (忍犬忍法・通牙, colmillo perforador): Canino concentra chakra alrededor de su cuerpo para luego salir disparado hacia el enemigo, girando sobre sí mismo como un proyectil. Para que ésta técnica tenga éxito, es necesario que el Ninken esté bajo los efectos de Gijū Ninpō, Jūjin Bunshin (擬獣忍法・獣人分身, arte ninja de imitación bestial, clon de hombre bestia). Solo podrá utilizar dos veces por combate esta técnica, y una vez utilizada, el cachorro automáticamente se des transforma, estando imposibilitado de transformarse nuevamente por el resto del combate. Los efectos de esta técnica, son iguales a los del shinobi.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Aguas de Rojo Sangre

Mensaje por Satoshi Inuzuka el Vie Jul 29, 2016 3:49 pm

Me fijé en ese momento en que el tamaño de aquel Huargo era menor que el de los otros tres, era casi una cría, un adolescente quizás. Y aunque me miraba con fiereza con la púa todavía clavada en la pata y estas ancladas al suelo por mi jutsu, se podía notar como temblaba, probablemente empezando a aceptar la perspectiva de su muerte. Sentí una punzada de pena durante un instante. Aquel animal era todavía joven, y había sido impulsivo a la hora de atacarme. Una parte de mi quiso liberarle, dejarle marcharse de allí sin más problema y esperar que viviese su propia vida... Otra parte de mi sabía que aquello no era posible. Primero porque aunque le hubiese liberado no habría mostrado agradecimiento ni habría rebajado su instinto de matarme. Me habría atacado de nuevo y al final habría tenido que matarle igualmente, solo que me habría complicado yo mismo la tarea al perder mi posición ventajosa. Por otra parte, aunque no hubiese hecho eso, aunque se hubiese ido de aquel lugar no habría sobrevivido mucho tiempo. Tenía la pata delantera destrozada despues de haberla atravesado con aquella púa. Desde luego no sería capaz de caminar bien de nuevo nunca más, y aquello le dificultaría la caza en el ya de por si dificil y cruel terreno del desierto.

Su destino ya estaba sellado desde el principio, estaba muerto, solo restaba elegir como y cuando quería que muriese, pues era eso lo que tenía en mis manos, el tiempo de vida. Suspiré y me acerqué de nuevo a él, que arremetía en mi contra con dentelladas furiosas. Sin mostrar un ápice de miedo agarré la espina que tenía clavada en su pata y la arranqué de su sitio, sacándole un aullido de dolor que rápidamente fue acallado, pues ni un segundo después tenía el arma perforándole el corazón tal y como había hecho con el primero momentos antes. Suspiré sacando el arma de su cuerpo con una mirada apenada y la hundí en el agua para limpiarla, viendo como esta se teñía de rojo poco a poco. La sangre de los cuerpos de los cuatro huargos les abandonaba y fluía lentamente hacia el estanque tintándolo de aquel carmín tan característico y dándole al lugar un aspecto y un ambiente muy diferente al que tuvo originalmente. Me senté frente a aquel último cadaver y saqué un kunai, comenzando a abrirlo rasgando su piel y soltándola de la carne. No iba a desaprovechar aquellos materiales, me los llevaría conmigo como hice anteriormente con las otras bestias. Empezaba a hacerme una idea de qué podía hacer con tantas pieles y materiales de aquellos animales.

Allí tenía conmigo una gran cantidad de partes listas para hacer lo que quisiera con ellas, desde luego había sido una caza productiva y llena de recursos, aunque siempre me apenaba tener que cazar a aquellas criaturas. Era una lástima aquella territorialidad tan extrema que tenían, si no fuesen tan tozudos no habría tenido por que hacerles nada. Miré mis manos ensangrentadas en mitad de aquel proceso y fruncí el ceño en clara señal de desagrado. No me importaba tocar aquellos cadáveres, ni la carne cruda entre mis dedos o la sangre secándose en mi piel y dejándola pegajosa. Nada de aquello me importaba realmente, era natural y además era mi trabajo, pero comenzaba a pensar que aquel desierto tendría poco más que ofrecerme. Quizás iba siendo el momento de regresar a mi tierra o buscar nuevas tierras con nuevas criaturas. Ciertamente me había hecho más fuerte en aquel viaje, y yo mismo era consciente de aquello. Miré a Hokori mientras este arrancaba trozos de carne del animal y los masticaba alegremente. Él también se había fortalecido mucho.

Desde que habíamos cazado al primero de aquellos animales habíamos aprendido a combatir mejor en una situación real en la que nuestras vidas estaban en juego. Después de aquello además habíamos tenido aquel encuentro con Oyuki, donde la salvaje Inuzuka tras juzgarnos nos había ayudado a sobrevivir al ataque de una enorme manta del desierto de la cual en ese momento llevaba el arpón de su cola a mi espalda y había usado como arma bruta en aquella batalla. Aquello también nos había fortalecido, así como las otras caminatas por el desierto, las cazas realizadas, los viajes, los entrenamientos. Todo comenzaba a dar sus frutos. Recordé incluso el veloz combate con Aimi contra aquel loco espadachín armado, que a pesar de acabar en unos breves minutos estuvo a punto de decapitarnos...

Acabé con aquella criatura y me dirigí a la siguiente, sacándole la piel, los huesos, la carne... Aun quedaban tres más. ¿Que iba a hacer con tantas cosas? Recordaba que tenía una piel muy parecida a aquellas, tambien de huargo, guardada en la posada en la que me hospedaba. Con esa y todo lo que había sacado algo me hacía creer que sería fácil confeccionar un traje usándolas como materia prima. Había escuchado que la piel de Huargo era buena aislante, y si además a eso le uníamos que tenía más que de sobra y que desde luego, el aspecto que podía tener un traje hecho con las pieles de aquellos fuertes animales debería ser sin duda ciertamente amenazador... Parecía una gran idea. Sobre los huesos y el resto de componentes no lo tenía tan claro. Quizás podía hacer algún tipo de arma con ellos, su dureza era excepcional, similar a la del acero. Pero aun así no sabía para qué podría necesitar tantísimas armas de huesos cuando me valía de cualquier cosa.

Vi al can corretear a mi alrededor buscando jugar un poco como forma de distraerse y hacer algo mientras seguía con mi labor. Le sonreí de medio lado y cogí la calavera que había extraído del anterior huargo, colocándosela encima. Pude ver como alzó la cabeza con la boca abierta y sacando la lengua, con una mirada alegre ensombrecida por la oscuridad que proyectaba aquel cráneo. Ladee la cabeza observando como más o menos su forma se amoldaba y asemejaba a la del animal. No creía poder utilizarlo así, en bruto, pero aquello me estaba dando una idea de donde podría utilizar algunos de aquellos huesos. Sonreí al animal nuevamente y le quité aquellos huesos de encima, revolviéndole un poco el pelaje todavía con las manos ensagrentadas. Después de aquello necesitaría limpiarme las manos en el agua, aunque me daba la sensación de que los próximos que bebiesen de él notarían el metálico sabor de la sangre en sus aguas.

Cuando acabé de coger todo lo que necesitaba y quería de aquellas criaturas me levanté y me sacudí el polvo que se me había pegado a la ropa, agachándome en el borde del oasis para limpiar mis manos y los bordes de mi ropa que habían quedado manchados. Y tras unos minutos relajándome con aquella acción volví a emprender mi camino, esta vez rumbo hacia la ciudad donde reposaba. Dejé los cuerpos de los animales allí, lo que había quedado de ellos y no necesitaba. En algún momento otro animal, quizás otro huargo, acabaría llegando a la zona y allí podría aprovechar aquellos cuerpos para alimentarse. Era el ciclo natural, unos cazan, se alimentan, y lo que dejan se lo comen los carroñeros. No creía correcto enterrar los cuerpos o esconderlos para que nadie los utilizara. No ganaba ni perdía nada, solo hacía más difíciles las cosas para el resto ¿Y por qué hacerlo si a mi no me importaba?

Mientras regresaba, en silencio, fui pensando en mis próximos objetos. Otros países que podría visitar para obtener materiales de otros animales. Algún lugar donde pudiese hacerme tranquilamente los artículos que en mi mente se iban ya diseñando hechos con las pieles y los huesos de aquellos animales. Había tantas posibilidades, el mundo estaba abierto a todo. Desde que había estado con la Inuzuka me sentía más libre que nunca. Quizás más... Frío también, si, pero libre. ¿Era aquello lo que significaba volverse más salvaje? ¿Dejarse llevar por los instintos? ¿Por lo que te dictaba aquella fuerza interior? ¿Centrarse en vivir sin importar el resto? Durante un momento me ardió el pecho, y me llevé la mano a este, rozándo mi piel y sindiendo en esta una cicatriz, como si un arañazo me hubiese arrancado un trozo de carne. Fruncí el ceño. Aquellas marcas... ¿Por qué me dolían espontáneamente? Quizás algún día lo descubriese.

---------------------

245 Lineas.
Satoshi Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Aguas de Rojo Sangre

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.