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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Rompiendo barreras [Entrenamiento]

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Rompiendo barreras [Entrenamiento]

Mensaje por Ryûta. el Miér Ago 03, 2016 6:18 pm

Calor, un gran y abrasador calor, apenas apaciguado por una fuerte corriente de aire fresco, el cual recorría gran parte del país del Fuego, incluido aquí el inmenso bosque del mismo, en el cual me encontraba en este preciso instante – Joder… Qué calor que hace. – Se quejó Amida, el joven Chunnin de aproximadamente 18 años, de cabello negro azabache, y ojos color café, el cual se encontraba caminando junto a mí a través del bosque – Demasiado… ¿Ya estamos cerca? – Comenté, y en seguida chasqueé mi lengua, una costumbre que últimamente me resultaba un tanto molesta, pero que sin embargo no podía cambiar. Esta vez nos encontrábamos en este profundo bosque por una única razón, y esta era muy importante, nada más y nada menos que entrenar, y… ¿Entrenamiento de qué? Buena pregunta – Prácticamente ya estamos. – Estas palabras ciertamente me aliviaron, pues habíamos caminado por aproximadamente tres horas, aparte que era de día, y el día anterior había estado muy ajetreado, y hoy no estaba en las mejores condiciones.
Amida era muy amable, pues yo necesitaba algo de ayuda para los entrenamientos, aparte de que necesitaba alguien que me ofreciera un par de consejos e instrucciones, y en ese preciso instante apareció él, dispuesto a ayudarme, y no era quien para rechazarlo. Continuamos caminando aproximadamente durante veinte o treinta minutos, cuando se supone que ya estábamos muy cerca. Aunque este intervalo de tiempo en el que nos encontrábamos caminando me estaba funcionando un poco, pues tenía un gran dilema en mi interior, debido a que no sabía con exactitud qué atributo era el que íbamos a entrenar el día de hoy, la decisión estaba completamente en mis manos, pero aún no tenía nada en específico – Emmm… Amida, aún no sé qué debería de entrenar, ¿Alguna recomendación? – Pregunté, pues ya que él sería quien me ayudaría en el entrenamiento, quizás también me podría ayudar a decidir.

- ¿Qué tal si antes que nada entrenas tu fuerza? – Asentí ante esta pregunta, pues realmente estaba pensando más que nada en Velocidad o Fuerza, pero ya que me daba esta opción él, lo haría. En un punto, llegamos a un espacio abierto, en el que únicamente se distinguían árboles a los alrededores, algunos matorrales, y algunas enredaderas, lo cual me resultaba un tanto extraño – ¿Se supone que es aquí…? – Me resultaba un tanto extraño, pues no veía nada de especial en este ambiente, aunque de algo sí estaba seguro, este lugar era un tanto peculiar. Amida hizo caso omiso a mis palabras, mientras que empezó a buscar con las manos algo entre unas enredaderas, hasta que consiguió una abertura, o más bien una especie de pasaje, separó estos y se veía claramente un camino un tanto estrecho y obscuro, simplemente me introduje en él, siguiendo a mi compañero, y luego de atravesar este pequeño espacio, salimos a un lugar completamente abierto, una especie de campo de entrenamiento, con más o menos un kilómetro de extensión, tenía muchos troncos, además de muñecos de entrenamiento, rocas y demás – Está bonito, ¿No es así? – Así que esto era… Había caminado tantas horas para esto, Amida me había prometido un excelente lugar de entrenamiento, que era únicamente suyo, según él, ya que estaba bien escondido, y tenía razón.
El lugar era realmente muy curioso, pues era un espacio muy abierto para estar en este tipo de escondite, pero era una idea muy ingeniosa, aunque no sabía muy bien si este escondite se trataba de una obra de la naturaleza, o más bien de la creatividad de un ninja – ¿Cómo conseguiste este lugar? – Me dispuse a analizar el entorno, ciertamente me impresionaba bastante, al escuchar mis palabras, mi acompañante simplemente dejó escapar un largo suspiro – Es una larga historia. – No sé por qué, pero tenía el presentimiento de que hablaba en serio, por lo que decidí no hacer más preguntas con respecto a la procedencia de este lugar – Y bien… ¿En qué consistirá mi entrenamiento? – Pregunté en seguida, pues no podía esperar ni un momento más para iniciar.

Observé cuidadosamente mi entorno, habían troncos y rocas, los cuales eran buenos para practicar la fuerza bruta en sí, aunque también habían muñecos de entrenamiento, de esos que son hechos de paja, los cuales también me podían servir, aunque al ver todo esto, realmente no se me venía nada en específico a la mente – Pues, es muy fácil… ¿Qué tal si empiezas con los muñecos? Son los más suaves, luego con los troncos y luego con las rocas, en orden de dureza, así el entrenamiento es más efectivo – Me dispuse a observar todo, y seguidamente, a hacerme una imagen en mi mente sobre cómo resultaría este entrenamiento, sin duda se vea muy bien, aunque, lo de las rocas ya era un poco excesivo, quizás serviría un poco, además, esto era mejor que nada, y debido a que mi compañero tenía mucha más experiencia que yo, no era quien para rechazar su ayuda.

El campo estaba dividido en varias secciones, bueno, no precisamente dividido, pero los objetos estaban ubicados en orden, por un lado muñecos, por otro los troncos, por otro rocas, en otro habían una especie de zona de tiro, también habían otros elementos que no podría reconocer y mucho menos describir – Estos muñecos son de paja, pero créeme que son más duros de lo que parecen, solo intenta tirarlos. – Me posicioné frente a uno de los muñecos, el cual estaba fijado al suelo por una especie de vara, lo que no haría tan fácil el simple hecho de arrojarlo al suelo de un solo golpe. Me preparé para asestar un golpe, dirigí por unos segundos la mirada hacia Amida, quien me hizo un gesto de aprobación, y en seguida acerté un golpe en donde debería ser el pecho del muñeco, este se tambaleó pero no se movió, pues tenía que romper la vara o lo que fuera que tenía detrás para poder arrojarlo al suelo, por lo que no sería tan fácil.

Comencé a arrojar puñetazos uno tras otro, pero mis esfuerzos parecían ser inútiles, aunque no del todo, pues cada vez se podía decir que lograba mover un poco más el muñeco, pero entendía que no bastaría con un golpe en seco, y fue entonces cuando se me ocurrió una idea - Taitanikku-ryoku – Murmuré, mientras que apretaba mi puño derecho, con esto seguro que podría derribarlo, era una habilidad de hecho muy fácil, que podía dominar gracias a mi control del ninjutsu médico. Asesté un fuerte golpe con mi puño derecho a aquel muñeco, rompiendo parte de la vara en la que se encontraba fijado, lo que hizo que dicho muñeco volara unos tres o cuatro metros hacia atrás con fuerza – Muy bien, parece que has encontrado una buena táctica – Me dijo mi acompañante, o en este caso mi “Entrenador” Ciertamente me causaba algo de gracia esto – Sí, supongo que así es más fácil, aparte así me acostumbro un poco más a esta técnica – Comenté con confianza.

No frecuentaba mucho las técnicas de mi especialidad médica, aunque me era muy útil el jutsu de fuerza titánica, sólo lo usaba en contadas ocasiones, y esta era una de ellas. Me dirigí con calma a la zona en la que se encontraban los troncos de madera, habían unos cuantos, y como estos eran más fuertes y resistentes, quizás intentaría romper uno o dos. Estos estaban clavados firmemente en el suelo, y eran unos fuertes troncos de aproximadamente treinta centímetros de grueso, y de un poco más de metro y medio de largo. Lo observé, y me di cuenta de que sería más fácil destruirlo si continuaba usando la táctica que había empleado anteriormente, por lo que de nuevo activé el jutsu de fuerza titánica, y mi puño derecho se vio recubierto por un momento de una fuerte capa de chakra, apreté el puño y observé fijamente el tronco, para luego arrojar un fuerte puñetazo directamente hacia él, el cual hizo que se estremeciera fuertemente, pero no logró romperlo, apenas logró generar unas fisuras mínimas en su corteza – Eso está bien, quizás si intentas un poco más lo logres, también recuerda buscar un punto en el que pueda ser más frágil, si encuentras un punto débil será más fácil romperlo. – Analicé estas palabras durante unos cuantos segundos, y en los siguientes minutos realicé bastantes intentos, golpeando distintas partes del tronco, pero nada daba resultado, solo conseguía hacer que este se estremeciera. Me hice hacia atrás unos cuantos metros, para luego arrojarme corriendo hacia el tronco, dejando escapar un grito ahogado al estampar mis nudillos contra el mismo, al parecer el impulso no había servido de nada – Creo que lo sé.

Comencé a golpear repetidas veces el tronco, pero esta vez siempre en el mismo punto, poco a poco este se iba agrietando más y más, hasta el punto de que se iba haciendo una fisura más profunda, quizás esta sería la única manera posible de lograr romperlo. Finalmente, luego de unos diez o quince minutos golpeando aquel firme tronco repetidamente, ya me preparaba para acertar el golpe, con el cual estaba casi seguro de que iba a conseguir romper la madera, por lo que me puse en posición de combate, y observé fijamente el tronco, observando todas las grietas que se habían formado en él, y analizando el lugar exacto para golpear, seguidamente, recubrí todo mi puño de una gruesa capa de chakra, y lo apreté lo más posible, pues requería de toda mi fuerza para este último golpe – Adelante. – Escuché decir a mi acompañante, el cual, se estaba limitando más que nada a observar. Finalmente, golpeé con fuerza el tronco, a puño cerrado, mientras que mi fuerza lograba separar el trozo de madera en dos partes, ocasionando que la parte superior del mismo saliera volando aproximadamente un metro hacia atrás, y se estampara fuertemente contra el suelo – Al fin – Se me hizo inevitable dejar escapar un suspiro al momento de lograr derribar el tronco, pero quizás debería seguir practicando otro rato más antes de continuar con las rocas – Lo mejor es encontrar el punto débil, o crear uno – Dijo mi acompañante, aunque no estaba haciendo el típico trabajo de “Instructor” Realmente los consejos que daba sí que servían de algo, pues eran algo parecido a una lección.

Continué durante un rato, quizás por media hora, o incluso una hora, rompiendo unos cuantos troncos que se encontraban atrapados en el suelo, rompía uno tras otro, aunque cada uno con más facilidad que el anterior, estaba a punto de romper ya el sexto tronco, y ya me empezaba a doler un poco el puño, pues ya había golpeado demasiadas veces esta clase de objetos, que no eran para nada suaves.

Continué golpeando y golpeando, hasta que llegué al décimo tronco, me puse frente a él, y finalmente, concentré una gran cantidad de chakra en mi puño, mientras que también activaba mi jutsu de la fuerza titánica y me preparaba para derribarlo al primer golpe, era lo que más quería, pues cuando lo hiciera sabía que ya podría pasar a las rocas, aunque no creía que fuera posible romper las rocas, quizás me llevaría mucho tiempo y muchos golpes llegar a romper una, o al menos dejarla muy agrietada. Propiné un fuerte golpe al tronco, un poco más arriba del centro del mismo, con un fuerte impulso y una gran potencia, con este primer y único golpe logré destrozar el tronco, y toda la mitad superior salió volando, luego de esto, simplemente me sobé con suavidad los nudillos del puño derecho, pues ya estaban bastante adoloridos, aunque sinceramente aún me faltaba bastante entrenamiento por delante – Muy bien – Volteé a observar a mi acompañante, quien hizo un gesto de aprobación - ¿Podemos descansar un rato? – Ya no aguantaría mucho más si no tomaba un descanso al menos, pude ver claramente como él soltaba una pequeña carcajada, y me decía que sí, por lo que dejé escapar un profundo suspiro, y me dediqué a caminar unos cuantos metros hasta encontrar algo de sombra, mientras que Amida me seguía.

Finalmente me senté, y me puse a analizar las rocas que seguidamente tendría que romper, al mismo tiempo que intentaba encontrar una táctica para romperla con más facilidad, aunque para esto no había ningún truco ni secreto, se trataba nada más y nada menos que de fuerza bruta, por lo que tendría que golpear con todo si es que realmente quería lograr mi objetivo - ¿Qué tal he estado? – Pregunté, esperando una respuesta que fuera agradable, aunque realmente no estaba muy seguro de que hubiera tenido un desempeño excelente – Has estado bien, también tienes mucha determinación y eso es bueno, recuerda que ahora estamos simplemente hablando de fuerza bruta y nada más, para esto no hay tácticas ni habilidades, es simplemente fuerza y ya. – Escuché sus palabras y realmente tenía mucha razón, pues de eso se trataba, de la fuerza, únicamente tendría que pensar en tácticas si estaba entrenando taijutsu o cualquier otra destreza, pero en este caso para logar mi objetivo solo tenía que usar la fuerza bruta.

Continuamos allí sentados durante unos quince o veinte minutos, ya eran aproximadamente las dos de la tarde, no habíamos comido nada y no habíamos tampoco traído nada de comer, así que sería mejor terminar lo más pronto posible, ya que el estómago me empezaba a rugir. Me levanté finalmente, seguido por mi acompañante, y me posicioné frente a una de las rocas, habían unas más pequeñas, las cuales eran de aproximadamente cuarenta centímetros de alta y de grueso, aunque habían otras que eran de poco más de un metro de alto, y que no serían muy fáciles de romper, más bien, lo veía algo imposible. Comencé primero por las rocas pequeñas, tomé una fuerte bocanada de aire, mientras que me preparaba para dar un golpe, estas probablemente serían difíciles de romper, obviamente más que la madera, pero al ser pequeñas, y no tan gruesas, no era imposible. Concentré chakra en mi mano y activé el jutsu de fuerza titánica otra vez, ya me estaba agotando, pues había usado varias veces esta técnica, y estaba empezando a consumir una buena cantidad de chakra.

Acerté un fuerte golpe justo al centro de una de las rocas de aproximadamente cuarenta centímetros, y logré resquebrajarla bastante, por lo que con un golpe más quizás la rompería, era un buen primer intento, en realidad. Nuevamente la golpeé y esta se rompió por completo en muchas partes, sacudí fuertemente mi mano, pues ese último golpe me había dejado los nudillos un tanto adoloridos. Continué en este proceso, pero cada vez, el tamaño de las rocas iba aumentando, rompía una tras otra, algunas me tomaban simplemente dos o tres golpes, mientras que otras de mayor tamaño y grosor me costaban aproximadamente seis o siete golpes, unas rocas un poco más pequeñas de un metro me tomaron aproximadamente veinte golpes seguidos.

Repetí este proceso aproximadamente durante media hora, ya había roto unas diez rocas, y la roca más grande que quedaba era una que medía un poco más de un metro, y realmente veía muy difícil romperla, pero no perdía nada con intentar – No creo que puedas con eso – Comentó Amida, pero de igual manera quería intentarlo, aunque sabía que no lo lograría, podría llegar a romperla si la golpeaba seguidamente, y eso era lo que buscaba, y cuando me proponía algo, nunca cambiaba de opinión. Cerré mi puño, mientras que una fuerte capa de chakra recorrió mis dos puños, aunque esta vez en mayor cantidad que las veces anteriores, la fuerza titánica también estaba activa, por lo que se podía decir que iba a dar todo de mí para acabar con esta roca – Anda, que eres necio… - El Chunnin soltó un suspiro luego de decir estas palabras, y yo simplemente solté una pequeña risa ahogada. Luego de observar la roca unos segundos, comencé a golpearla repetidamente, esta vez con los dos puños, y con mucha rapidez.

Los primeros golpes no hacían nada, pero a medida que iba golpeando notaba que la roca empezaba a resquebrajarse poco a poco, y luego de unos cincuenta puñetazos aproximadamente, ya tenía muchas grietas, y me di cuenta de que no sería muy difícil alcanzar mi objetivo. Concentraba más y más chakra en mis puños y continuaba golpeando, un puño tras otro, no descansaba ni un segundo. Finalmente, tuve que dar unos ciento cincuenta golpes a la roca hasta que se deshizo completamente en más de cuarenta trozos de diferentes tamaños, de inmediato me fui hacia atrás, estaba demasiado agotado y había consumido mucho chakra, caí sentado al suelo bastante adolorido, pero sí que había valido la pena.

Pude ver como mi acompañante se ponía frente a mí y me ofrecía su mano para ayudarme a levantar – Anda que eres insistente, pero eso te llevó a lograr tu objetivo, te felicito… Has estado excelente. – Este comentario me alegró bastante, aparte de darme bastante confianza, pude notar una amplia sonrisa de oreja a oreja en el rostro de Amida, en seguida tomé su mano y me puse de pie como pude, ahora otro reto sería llegar a la villa luego de este entrenamiento tan agotador – Vamos, que no puedo esperar para comer algo… - Esta frase vino acompañada de un fuerte rugido de parte de mi estómago, lo que provocó una fuerte risa de parte de los dos. Finalmente, comenzamos a caminar hacia la villa oculta de la hoja, a ritmo lento, pues no estaba en las mejores condiciones, agradecí más de una vez al Chunnin por ayudarme en el entrenamiento, pues antes de venir, veía completamente imposible el siquiera romper una roca.
Ryûta.
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