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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Misión Rango D: By The Carriage

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Misión Rango D: By The Carriage

Mensaje por Kyosuke Yamanaka el Miér Sep 21, 2016 6:05 am

Ichimaru escribió:
Misión de rango D: By the carriage

Lugar de la misión: País de la Tierra / Lago de la Verdad
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: Siempre están los hombres y jóvenes trabajadores que se encargan de la agricultura y de cuidar de sus hermanos pequeños o hijos ¿Pero que sucede cuando estos enferman o se lastiman? pues esta es la ocasión el joven hermano mayor se a lastimado y no puede ni tomar un instrumento para seguir trabajando en la cosecha.

Sus hermanos menores no saben nada sobre cosechar pero si son muy escurridizos y buenos para tomar cosas que no son suyos, siempre lo hacen cuando van a la capital por mas que su hermano los regañe siguen haciéndolo. Recientemente se han dado cuenta que un carruaje de comida pasa por uno de los caminos del Lago de la Verdad constantemente hacia la capital del país, pero esto es ya algo muy grande para ellos así que han vendido las pequeñas cosas robadas y tomado el dinero para pagarte y así les ayudes a robar el carruaje de alimentos, no lleva guardias en si, solo un malhumorado campesino que va a vender sus alimentos a la capital. Como ya ves tu deber es robar los alimentos con los niños y llevarlos a sus hogares, al estar allí ellos te pagaran pero no intentes hablar con el hermano mayor o las cosas podrian salir muy mal.
Recompensa de la misión: 500 Ryus
Extensión mínima de la misión: 60 Lineas

Habían pasado días desde que el Yamanaka había llegado al país de la Tierra, este era la primera vez que visitaba esa gran nación, cosa que en más de una ocasión hizo que el muchacho de veintiún años de edad se sorprendiera. No estaba acostumbrado al ajetreo que se vivía en las grandes tierras, él como nativo de un país menor así lo afirmaba, y es que la diferencia que había entre esas dos naciones era bastante notable en muchos aspectos si se les comparaba. Él ya había salido del país de las Aves antes, pero lo que ocurría era que el bandido nunca había tenido la oportunidad de visitar a alguna de las grandes naciones del mundo ninja, la de la Tierra era una de las que tenía cerca y a la que tuvo que ir por los últimos acontecimientos ocurridos en su vida. Realmente estaba hasta cierto punto tranquilo pues sabía que no le buscarían problemas en aquellas zonas, le tomarían como un simple extranjero más que viene a conocer o a comprar, no obstante, la cosa complicada radicaba en el hecho de que su desconocimiento le jugaba en desventaja total. No conocía nada acerca de los caminos que allí se despejaban, su mente estaba en un hueco total, siendo que a sólo le quedaba el pedir direcciones constantes para así tratar de aprovechar su aparente invisibilidad allí.

Sus pasos le terminaron llevando hasta una de las fronteras existentes, aquella donde se encontraba el pueblo Tayuinbo, un sitio que representaba, al menos para el rubio criminal, la cosa más simple y hogareña que podía encontrar. Sin embargo, lo curioso fue que allí se hizo víctima de una vil estafa que a decir verdad no se esperaba, supo detectarla a tiempo, pero la cosa es que él había sido estafado por unos niños, unos simples y no tan inocentes niños. Hasta él mismo no lo creía, se sentía algo idiota por eso, pero lo cierto era que muy en su interior sentía una especie de comicidad con respecto al tema, y es que de todo eso se terminó haciendo un circo que llevó un mini combate y todo. Esa fue su primera experiencia en ese sitio,  y es que todo comenzó cuando este sólo quería un buen sitio para comer y descansar que al final de cuentas no pudo completar cuando él quería. Kyosuke no quería sufrir por ese mismo sentir, no quería volver a ser víctima de la ignorancia de no saber hacia dónde se dirigía, le parecía estúpido el seguir rondando por ahí sin tener idea alguna de por dónde dirigirse o algo. La decisión tomada por el criminal no fue otra que pedir indicaciones, debía llegar a la capital en busca de clientes para poder costearse sus propias cosas, aquél pueblo tenía su encanto, pero eso no le ayudaba en lo absoluto cuando no había tenido ningún encargo desde su llegada. La ciudad más grande era su única opción o al menos eso es lo que creía el rubio, para él, el llegar hasta allá sería algo que llevaría su tiempo pero que valdría la pena. La mujer a la que pidió ayuda le relató que debía pasar por el camino que le llevaba hacia el norte, este le llevaría hasta el Feudo de Mogura y ya ahí tomar el camino de la derecha.

Sus pasos se hicieron algo lentos con el pasar del tiempo, el cansancio hacia efecto conforme pasaba el tiempo en el shinobi, sin embargo, para la buena fortuna del Yamanaka el viaje no fue tan pesado como la última vez. Los caminos no tenían nada pasable, haciendo que la llegada del hombre hacia el castillo Mogura y sus alrededores fuera rápido y sin muchas pretensiones, no obstante, el problema pasó cuando se dispuso a ir hasta la capital. Kyosuke estaba confiado en recorrer el camino correcto, pero esto no pudo jugarle en contra ya que lo había olvidado y eso como consecuencia trajo que el bandido tomara un camino distinto. Su confianza estaba bastante alta, mas esta cayó cuando terminó llegando al Lago de la Verdad. Un cartel le había divisado las cosas, él estaba molesto consigo mismo, debió preguntar antes de tomar esas decisiones tan rápidamente, pero bueno, no podía hacer nada más. Ya se encontraba en lago de la Verdad, o mejor dicho, en uno de sus caminos; no había mucha gente que observar que se saliera de lo común, y es que según esas leyendas ese sitio era bastante respetado por supuestamente tener auras míticas. Nadie sabía si estas cosas eran ciertas o no, a Kyosuke no le interesaba en lo absoluto, pero lo verdaderamente curioso fue cuando un par de niños se acercaron al rubio para pedirle ayuda - ¡Hey! – comentó uno de ellos, captando la atención del shinobi criminal – Necesitamos que nos ayudes – la cara de sospecha que tenía el bandido era notable y aceptable, ya había tenido una pequeña aventura con niños y esta no terminó de la mejor para él, no le pasó nada malo, pero la verdad es que nunca terminó con algo de dinero que es lo que realmente esperaba. No quería volver a pasar por lo mismo, no le importaba en lo más mínimo en ayudar o no a los infantes, su objetivo o sus razones estaban orientadas en el dinero - ¿Y qué obtengo yo al ayudarlos? - su pregunta fue tajante y sin rodeos, no les iba a tener consideración sólo porque fueran niños ya que estos ya le habían “engañado” anteriormente. El par de infantes no se inmutaron demasiado al escucharlo, tal vez se lo esperaban cosa que dejaba de entrever que eran más listos de lo que parecían – Aquí está – le mostraron al ninja una bolsa donde aparentemente estaba su recompensa, esto le daba un aire de respiro al Yamanaka siendo que sabía que aparentemente había algo de dinero, y si estos no se lo querían dar al final, simplemente se los arrebataría.

La situación se le fue explicada al hombre, al parecer debía cometer un simple robo de alimentos a un carruaje que usualmente pasaba por allí. Todo parecía ser bastante sencillo, y hasta cierto punto lo era, al menos para el ninja renegado que no dudó en aceptar el pequeño encargo que tenía de improviso. Debido a la hora que era debieron esperar un poco a que el carruaje llegara, él junto a los niños estaban escondidos entre los arbustos esperando pacientemente a que el susodicho pasara por allí, la idea era perseguirlo desde un ubicación paralela a la carretera, iban a correr detrás del transporte, peor a través de los matorrales y los árboles. Ese pequeño plan era el que había hecho, tal vez no era la mejor opción, pero tenía que hacerlo pues los niños se quisieron involucrar en todo el hurto de la comida por sus propias razones. Tal vez para ellos no era suficiente el pagarle a Kyosuke, tal vez ellos también desconfiaban del hombre que para ese momento les estaba haciendo un trabajo.

Pasaron un par de horas hasta que la paciencia diera sus frutos, la tarde estaba en su mayor auge y el sonido característico de ese tipo de vehículos se hizo presente – Ese es – comentó uno de los niños, haciendo que el ninja se volteara una seña de silencio con la mano, no era conveniente que los descubrieran pues eso haría las cosas mucho más complicadas. Otra señal se hizo presente en Kyosuke cuando el carruaje estuvo más lejos, ya debían comenzar a correr y así lo hicieron, estaban lo suficientemente lejos para que no les escucharan y lo suficientemente cerca como para no perder de vista al campesino malhumorado. Kyosuke iba a la cabeza, estaba liderando esa pequeña misión con sus “compañeros”, sus pies iban tan rápido como podían, y a pesar de que este para ese momento no se caracterizaba por tener una buena velocidad, el peso de las cajas llevadas por el carruaje le facilitaban las cosas. Su carrera era algo simple pero efectiva, mas esta estuvo detenida cuando el transporte no hizo otra cosa que parar el paso para descansar, el camino hasta la capital era algo incierto y la verdad es que ni siquiera sabían de dónde venía ese campesino, pero era fácilmente deducible que de un lugar lejos si se tenía que detener. La expresión del ninja fue de satisfacción, ya su mente tenía maquinado un plan que seguramente saldría exitoso – Esperen aquí, les aviso cuando salgan – dijo por lo bajo mientras salía hacia la carretera casi desierta y se disponía a comenzar con todo. Su ubicación se detallaba por la parte trasera del transporte por lo que, antes de hacer algo comenzó a reunir chakra aprovechando que el campesino no se había cuenta, sus manos pusieron un sello bastante particular para él que era un miembro del clan caracterizado por jugar con las mentes – Shintenshin no jutsu – fueron las palabras dichas por el hombre antes de que su consciencia fuera disparada hasta el campesino, llegando de manera efectiva hasta él y por su consecuente, adueñándose de su cuerpo.

Su técnica había funcionado, ya tenía el control del cuerpo del robusto campesino, ahora sólo le quedaba llevarles el carruaje de comida a los niños a su casa ya que ahora no había ningún inconveniente. Dio un respiro antes de bajarse con sutileza del transporte, debía hacerse cargo de su cuerpo pues este, como era de esperarse, estaba tirado en el suelo como cualquier trapo viejo. Ese era uno de los efectos de la técnica,  y es que como ahora su consciencia estaba dentro del cuerpo de su objetivo, su propio cuerpo estaba inhabilitado para hacer algo. Se acercó con lentitud hasta su realidad física, allí estaba, un adulto joven que cualquiera pensaría que era un shinobi respetable de las reglas pero no, era un bandido, un criminal que en su país natal había cometido actos delictivos. Lo levantó con relativa facilidad gracias a dos cosas, primero a que el cuerpo del campesino tenía bastante fuerza como era de esperarse, un trabajo como ese le otorgaba muchas ventajas a lo que su constitución física se refería, pero además, estaba el hecho de que el rubio era una persona bastante delgada por lo que no le supo casi ningún problema levantarlo. Tomó su abdomen y lo posó sobre su mano derecha cargándolo, su cabeza y sus piernas y brazos por consecuente estaban abajo, señalando al suelo lleno de tierra – Ya pueden salir – ordenó el shinobi haciendo que el par de infantes salieran de su escondite con unas expresiones faciales que evidentemente demostraban confusión total.

Ya todo estaba hecho, ahora el hombre que tenía posesión total del cuerpo del campesino debía dar algunas explicaciones, aunque era obvio que no iba a contar todo  - Súbanse a la parte trasera del carruaje – ordenó el ninja a los pequeño chicos – Yo iré en la parte del conductor – aclaró el Yamanaka, pero este no pudo continuar pues el par de chiquillos no quitaron en ningún momento su cara de asombro - ¿Qué le has hecho? – cuestionó uno de ellos asumiendo lo peor para ellos, no sabían cómo era es posible pues fueron espectadores y nada tenía sentido – Soy yo, no se alarmen – la voz del campesino era intimidante, al menos para los niños que obviamente no le creyeron demasiado a este - ¿Qué pasó? – seguían preguntándose sobre lo que sus ojos veían, y para ellos el plan había fallado rotundamente. Realmente no sabían que hacer ya, si corrían los perseguiría como si fueran unos criminales, pero también estaba el hecho de que los estaba viendo y los reconocería si los volviera a ver. Pero lo peor de todo era que seguramente le iría con el chisme a su hermano mayor, aquél que estaba enfermo y por lo cual estaban haciendo todo esto, o al menos hacían el intento - ¿Me contrataron para robar la comida no? – esa pregunta lo aclararía todo, al menos desde la perspectiva del bandido, y es que él ya había constatado que ese dúo infantil eran más listos de lo que parecían - ¿Cómo supiste eso? – las dudas estaban comenzando a aclararse para ellos, y es que el rubio era el único que sabía eso además de ellos. Además, no era posible que el campesino supiera tal información pues ellos mismos habían visto todo lo sucedido – Soy yo, ya vengan antes de que pase alguien – las palabras de Kyosuke ya eran más órdenes porque en cierto modo sabía que ellos le entenderían y hasta cierto punto, así fue. Ellos decidieron confiar en el campesino al cual estaban robando, y es que además, ya tenían en su poder la comida que era lo que les importaba.

Ya todos estaban en el carruaje, el par de niños estaban en la parte trasera con la comida, mientras que el campesino estaba adelante como conductor junto al cuerpo del Yamanaka a un lado. - ¿Y cómo hiciste eso? – era evidente que iban a preguntar por todo lo ocurrido como niños que eran – Es un secreto – respondió el ninja mientras intentaba acomodar todo antes de partir, no quería compartir información con ellos porque si bien era cierto que no iban a lograr nada con ello, no le mataba o quitaba el suelo el contarles sobre esa técnica. Kyosuke observó su propio cuerpo y decidió acomodarlo un poco, este debía parecer una persona dormida pues era mejor estar precavido para cualquier cosa, no sabía si algún inconveniente de camino a la casa de los niños. Su cuerpo estaba sentado, pero él mismo lo acomodó haciendo estar un poco explayado sobre el asiento con la boca abierta, y es que notable pensar o intuir que el tipo estaba dormido por el cansancio ganado en un día de trabajo. No quería ninguna sorpresita en el camino, pero lo que él no sabía era que se encontraría con una que, para su buena suerte y acciones pudo pasar con éxito. Ya se habían puesto de regreso, todo parecía ir con calma, los niños no habían nada más que hablar entre ellos, al parecer estaban haciendo una competencia sobre quién adivinaba primero lo que Kyosuke le había hecho al campesino, no obstante, alguien detuvo el avance del carruaje; una mujer de apariencia joven los detuvo para preguntarles una cosa – Buenas, quería pregun… - quiso hacerlo, pero algo la detuvo, había reconocido al conductor de algún sitio – Es usted de nuevo – comentó haciendo que la cabeza del ninja comenzara a maquinar rápida alguna respuesta – Creí que iba hacia la capital a entregar comida – la cara de confusión que tenía consigo la mujer era evidente – Si, lo que pasa es que este joven me pidió el favor de que lo llevara hasta su casa pues está muy cansado y anda con sus hermanos pequeños – su idea fue hecha a la carrera, pero funcionó bastante bien – Si, la verdad es que se quedó hasta dormido – comentó con un tono burlesco la chica pues le daba gracia la posición de sueño de Kyosuke - ¿Qué pasa? – cuestionaron los niños un tanto nerviosos porque no querían que los descubrieran – Nada, es sólo una muchacha que ya me había encontrado antes – sus palabras eran resonantes y validas – Ahora, debemos irnos, tampoco quiero llegar tarde a la capital – se excusó para sacársela de encima – No hay problema, pero debo pedirle que cuando esté en esa dirección me lleve también – ella no iba a desaprovechar la oportunidad de un transporte gratis. – No hay problema – aceptó el Yamanaka al tiempo que sonreía y se disponía a seguir con su camino.

No tardaron demasiad en llegar hasta el sitio en cuestión, descargaron los cajones de comida en una zona oculta de la familia y los niños le pagaron lo que le debían a su contratado – Gracias – comentó el hombre mientras tomaba la bolsa y se disponía a contar, quería cerciorarse de que estaba todo el dinero. - ¿Y se va a quedar así para siempre? – preguntó uno de los pequeños ante lo que pasaba, y es que como no le quisieron decir, tenía esa enorme curiosidad – No te preocupes por eso – se excusó de nuevo el tipo, eso era algo que no tenía importancia para él, aunque los niños llegaran súper contentos e intrigados por todo lo ocurrido. – ¡Nos vemos, muchas gracias! – ambos se despidieron y se dispusieron a irse a su hogar para avisarle a su hermano mayor, casi al tiempo el Yamanaka se montó de nuevo en el carruaje para que este no le viera ni le cayera a preguntas. Cuando estuvo más adelante detuvo el transporte, ya era la hora de terminar con todo, guardó el dinero en uno de los bolsillos de su gabardina y tomó su cuerpo de nuevo, debía desactivar el jutsu cuando estuviera lejos y escondido para que el campesino no supiera lo que le hubiera pasado. Ubicó su cuerpo en uno de los arbustos que lo que cubría bastante bien, para después subirse de nuevo al carruaje, ahora sí todo estaba listo para desactivar la técnica - ¡¿PERO QUÉ SIGNIFICA ESTO?! – fue lo único que alcanzó a decir el hombre cuando recuperó su cuerpo y vio que no estaba la comida, estaba sumamente confundido ¿Qué había pasado? ¿Acaso se le había olvidado ese GRAN detalle? No lo sabía y seguramente no lo sabría hasta ya pasado un tiempo, esa chica le contaría algo, pero especialmente revelador. El pobre hombre no podía pensar con claridad, sus pensamientos estaban tan confusos que ni siquiera pudo concebir alguna posibilidad que no fuera “producto de su imaginación”, ya el trabajo estaba hecho y Kyosuke estaba en su cuerpo que estaba acostado y oculto entre los matorrales. Debía esperar a que el campesino se fuera para poder moverse, si salía en ese momento levantaría las evidentes sospechas de un robo y eso no era muy conveniente. El tipo robado no tuvo nada más que resignarse e irse, o mejor dicho, devolverse de nuevo a conseguir más alimentos, pero este no se conseguiría con nada puesto que para que cuando el pasara no vería nada, y es que habían escondido las cosas en un pequeño cuarto que sólo era accesible para su familia, ahora era problema de ellos si su hermano mayor aceptaba esa comida. Tal vez lo haría o no, ya el bandido había hecho su trabajo y para ese momento se encontraba en mitad del camino contando minuciosamente su dinero, le gustaba hacerlo y pues ya estaba todo hecho – Creo que eso es todo – comentó para sí mismo apenas terminó de contar, ya el encargo estaba completo - ¿Quién diría que me toparía con niños de nuevo? – seguía teniendo un mini monólogo al tiempo que se sacaba la suciedad de su gabardina, el hecho de que tuviera que ocultar su cuerpo entre matorrales y árboles dio como conclusión una vestimenta sucia. Hacer eso no le había tomado demasiado tiempo, o al menos no el que se esperaría, él agradecía ser descendiente de los Yamanaka pues eso le facilitaba mucho las cosas – Ahora si, a la capital – dijo para después internarse de nuevo entre los árboles, él era precavido y sabía claramente que se iba a encontrar a la chica de antes porque ella iba hacia allá, y además, estaba casi seguro de que le iba a acribillar de preguntas que Kyosuke no tenía ganas alguna de responder. Ya su camino hacia la capital del país de la Tierra estaba despejado de nuevo,  y para él era permisible tener uno que otro trabajillo simple mientras llegaba allá y pues, conseguía dinero. Lo más curioso de todo es que el ninja no sabía que en su viaje se terminaría yendo hacia otros países por razones monetarias como era de esperarse, eso expandiría sus horizontes en aquél mundo ninja donde las guerras, el poder y el dinero eran la principal fuente de ingreso. Países que nunca llegó a visitar eran o mejor dicho, iban a ser objetivos de un hombre que a fin de cuentas sólo quería dinero sin saber que más tarde que temprano llegaría una noticia que reviviría la muerte de su pequeña hija. Tal vez sería provechoso el poder vengarse de sus verdaderos causantes, pero esto no lo sabía, en algún lugar de ese mundo tan desgastado había suelto una persona culpable y que obviamente, él desconocía, alguien que se hacía pasar como inocente cuando en realidad había cometido un crimen atroz con la más asquerosa de las traiciones, de esas que nadie espera y que Kyosuke nunca se llegó a imaginar en su corta vida. Ya las cartas estaban siendo preparadas para ser echadas, su propia guerra interna estaba pro comenzar sin que este lo supiera.

Técnicas, objetos y demás:


Shintenshin no Jutsu (心転身の術, técnica de cambio de mente y cuerpo):
El usuario envía su mente, en forma de energía espiritual, a un objetivo, suplantando su conciencia con la propia, obteniendo el control absoluto del cuerpo por un corto periodo de tiempo. Mientras se mantiene dentro del cuerpo ajeno, el shinobi es capaz de comunicarse con el propietario. Debido a que se encuentra en otro cuerpo, también es capaz de utilizar el chakra del mismo.

El Yamanaka también puede intercambiar las conciencias de ambos cuerpos, usando éste el cuerpo de su objetivo y, a su vez, el objetivo utilizar el cuerpo del Yamanaka, todo mientras la técnica se mantenga activada. Esto último ofrece una gran ventaja estratégica al utilizarse en un aliado, ya que ningún ninja queda inutilizado y el Yamanaka es capaz de utilizar sus habilidades en conjunto con las del cuerpo al que ha transferido su mente, siempre y cuando tenga conocimiento de las mismas.

Esta técnica también puede ser utilizada en animales, lo que le otorga una gran versatilidad dentro del campo del espionaje y la vigilancia.

Debido a que el ninja Yamanaka dispara toda su energía mental al usar esta técnica, la distancia efectiva y la cantidad de usos consecutivos de la misma son bastante limitadas. Normalmente, mientras la técnica se mantenga activa, el cuerpo del Yamanaka queda indefenso y expuesto a los ataques hasta que la conciencia regresa al mismo. La transferencia de mentes sólo puede viajar en línea recta y tarda unos momentos en regresar al cuerpo en caso de fallar el disparo, por lo que la técnica sólo debería ser utilizada en blancos inmóviles. Si la voluntad del objetivo es lo suficientemente fuerte, éste puede forzar la salida de la conciencia.

Todo daño que sufra el cuerpo controlado por el Yamanaka se reflejará en su propio cuerpo, por lo que éste puede cancelar la técnica antes de recibir cualquier daño.
Sellos: Sí, uno. Sello específico de la técnica.
Kyosuke Yamanaka
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