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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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― Earth meets Water

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― Earth meets Water

Mensaje por alptrauMantiguo el Lun Sep 26, 2016 4:03 pm

Earth meets Water

Entrenamiento

"En esta tierra, me encuentro abatido.
Una parte de mí quiere pelear y repeler a todos los extranjeros. La otra parte de mí es el extranjero."

― Alptraum reflexionando sobre su afiliación

Bastante tiempo había pasado desde la última vez que la bestia había pisado las costas de Mizu no Kuni por motivo que no fuese trabajo, Alptraum vivía en la zona centro del País, por lo que visitar las bastas costas de su nación no era algo que acostumbrase, pero por algún motivo aquella gélida mañana había salido a caminar horas antes del alba. La vida cotidiana comenzaba a aburrirle, no había demasiada emoción para alguien que necesita de la constante adrenalina de enfrascarse en una contienda. Debido a la soberanía del Feudo Shiryoku no Keiji, y sin nadie que enfrentase la legión del Daimyō, las posibilidades de encontrar algo de acción más allá de uno que otro delincuente, era prácticamente imposible. Se había unido a aquella facción ya que prometían constantes emociones, siempre buscar la batalla, pero después de un tiempo, ya no quedaba nadie en aquella tierra a quien enfrentar. A decir verdad, estaba empezando a sentirse incómodo entre tanta aparente paz.

La lluvia caía gentilmente sobre los árboles del bosque que cruzaba el pelioscuro. No había gente a kilómetros a la redonda, solamente él que rompía el silencio al quebrar las pequeñas ramas que se encontraban en el suelo, junto al sonido de las gotas golpeando las hojas. Pocas veces se podía presenciar tanta tranquilidad, atrás había quedado el ruido de la maquinaria de la ciudad, constante movimiento de los engranajes que hacían la hacían funcionar mediante silentes peones atrapados en la cotidianidad. No muy lejos comenzaba a escucharse el rugido de las olas quebrar en las rocas, la niebla característica de aquel país no dejaba ver más allá de un par de metros por delante, por lo que sólo debido a aquel inconfundible sonido, tenía claro que se encontraba cerca de la costa. Cruzó lo que era el último árbol para encontrarse con gigantescas olas, golpeando con una furia tal que parecía que destrozaría el acantilado al cual había llegado.

Interesante la fuerza con la que el mar embestía contra la tierra, determinada a reclamar lo que alguna vez le perteneció. Daba la impresión que sus ganas de pelear eran mayor que aquellos que habitan la ciudad que por el momento, Alptraum había dejado atrás. ― ¿Por qué? ¿Cual es la ídea? ― Se preguntaba mientras introducía su diestra en el bolsillo interior de la gabardina negra que llevaba puesto. Caminó hasta la punta del acantilado, la lluvia seguía cayendo mientras la niebla comenzaba a disiparse lentamente. Del interior de la gabardina sacó un habano y un encendedor, el cual utilizó para prender aquel tabaco que tanto le gustaba. Sintió el humo llenar su garganta para luego dejarlo escapar formando argollas que desaparecían instantáneamente ante el viento que corría en aquel lugar. El sol se comenzaba a asomar en la lejanía a la vez que la lluvia cesaba, el frío quedaba atrás dando paso a la calidez de la mañana y sus rayos de sol que golpeaban el rostro del Zyunjessen provocandole cerrar sus ojos y entregarse a aquel momento. Al abrir sus ojos, se encontró con una gigantesca ola encima de él, decidida a golpear aquel peñasco donde se encontraba, el agua golpeó aquel lugar mojando todo a su paso, incluido Alptraum. Tiró el habano que ahora estaba empapado e inservible al suelo cuando se percató que a unos cien metros unas figuras se movían en la arena de una pequeña playa que se formaba entre los acantilados. Notó también un bote el cual parecían estar cargando con cosas. Tras un rápido conteo, cinco personas eran las que estaban allí, pero ¿Qué hacían a estas horas personas en este lugar? El puerto estaba lejos y que estuviesen aquí significaba lo más probable una cosa... ― Piratas... ― Y una mueca se dibujó en su rostro, ladrones de los recursos de la Nación, asesinos sin honor que solamente buscaban llenar sus arcas con oro y joyas.


***


Alptraum había decidido acercarse para tener mejor visión de lo que estaba ocurriendo en aquella playa. Cinco sujetos estaban cargando baúles de a dos hombres dentro del bote, mientras el quinto montaba guardia, lo que mostraba que estaban repletos de bienes valiosos. El hecho de que estuviesen allí antes del alba, y a lucir por el aparente apuro por cargar el bote, seguramente habían atacado alguno de los pueblos cercanos a la costa. Alzó la vista por encima de su hombro en busca de alguna señal de fuego a lo lejos, pero no logró divisar algo que indicara el atraco. Honestamente no le importaba mucho si habían quemado o destrozado alguna de las pequeñas villas, ya que no eran de su preocupación qué le pasase a simples pescadores o granjeros, pero que hubiesen optado por atacar gente que no pudiese defenderse en vez de buscar mejores oponentes, eso le hervía la sangre. ― Cobardes. ― Musitó, cuando una incómoda sensación lo invadió. ¿Qué era esto? Por unos instantes sintió ganas de tomar acciones frente a los bucaneros por sus fechorías. ¿Por qué se preocupaba por lo que habían hecho ellos? Su rostro tomó una disconformidad con lo que estaba sintiendo, pero algo en su cuerpo le decía que debía acabar con ellos, claro, era la oportunidad de practicar o simplemente de divertirse partiendo algunos cráneos, pero había más. Hacía tiempo que estaba sintiéndose un forastero en aquellas tierras, sin más vínculo con su feudo y país más allá de las ganas de luchar, pero aquella sensación de querer castigarles lo tenían nervioso. Sin darse cuenta, ya se encontraba a escasos metros de los Piratas, los cuales notaron su presencia rápidamente. ― Maldición, nos han encontrado.. ― Exclamó uno de los sujetos que se encontraba dentro del bote. ― ¿Qué haremos? ― Preguntó el más delgado de los cinco, cuyo aspecto desgarbado mostraba su mala alimentación. Los otros tres se le quedaron mirando al pelioscuro, vacilando unos instantes sobre qué hacer con él. Una carcajada rompió el silencio ― Es solamente uno muchachos, ¿Qué puede hacer uno contra cinco? ― El más grande de ellos sacó una espada que tenía en su cintura. Acto seguido los otros lo imitaron. No solamente lo superaban en número, sino que además no se veían en mal estado físico, exceptuando aquel tipo desgarbado que se encontraba atrás del resto.

Se les quedó mirando una fracción de segundos, mientras sacaba un Kunai del interior de una de las riñoneras que tenía en la parte de atrás de su cinturón. ― No deberían venir a estas tierras, menos intentar robarle al Feudo Shiryoku no Keiji. Son muy valientes, no, más bien muy estúpidos. Ya que de seguro asaltaron alguna de las villas pesqueras creyendo que nadie los atraparía. ― y agregó ― Pero para su mala fortuna, los he pillado intentado abandonar nuestras tierras sin siquiera pasar a saludar. ― Mientras daba un paso hacia adelante. ― Vayámonos, quizás vienen más en camino... ― Tembloroso dijo el más delgado. ― No, éste está solo, nadie más vendra. ― Aseguró el más grande de ellos, que debía ser un poco más bajo que Alptraum. ― Matémoslo rápido entonces y larguémonos de aquí ― Sugirió uno con un parche en su ojo izquierdo, que no había hablado hasta ese entonces. Los cinco se colocaron en formación de flecha invertida, quedando tres al frente: El del parche en el ojo izquierdo, un sujeto que tenía el pelo largo tomado en un moño y el tercero que tenía una enorme barriga. Detrás de ellos estaba el que parecía estar desnutrido, que apenas sabía tomar su espada, debía ser nuevo en la tripulación y quizás este era su primer atraco, pero atrás de todos ellos, estaba el más grande, menor estatura que Alptraum, por un par de centímetros, pero similar contextura. Para ser Piratas tenían un cierto sentido de la estrategia, pero aquella formación no tenía sentido alguno, ellos lo superaban en número, por lo que la que habían adoptado, que era defensiva, no hacia mucho sentido, aún siendo éste un Shinobi y ellos sólo ladrones. Entonces sus espadas se activaron y una capa de chakra baño las espadas, no eran simples piratas entonces, tenían conocimiento del chakra e incluso podían manejarlo a un nivel básico, pero lo suficiente para hacer más peligrosas sus armas. Los tres primero dieron un paso al frente y luego corrieron hacia Alptraum, cargando con sus espadas. Tsubaki no Ma Y de su brazo un alargado y filoso hueso emergió para tomarlo con su mano diestra, mientras arrojaba el Kunai hacia la izquierda. Haciendo uso de sus armas, frenó el ataque de los tres piratas, dos con el hueso y el tercero con su kunai, la fuerza de los enemigos no era menor, ya que tuvo fue arrastrado un par de centímetros hacia atrás tras detener el ataque. Con el Kunai, haciendo uso de su fuerza y velocidad, deslizó éste hacia un costado y lo soltó en un rápido movimiento para tomarlo apuntando hacia abajo y cortarle la muñeca al pirata que lo atacaba por su siniestra, provocando que soltara la espada en un grito de dolor. Mientras el de la barriga continuaba ejerciendo presión con su espada en el afilado húmero, el otro dio un corto salto hacia un costado quedando atrás de Alptraum obligándolo a tener que girar en 90° para detener el golpe con el Kunai, quedando cada uno a un costado. De pronto, sin previo aviso, aquel muchacho que parecía inofensivo, apareció frente a él empuñando su espada, decidido a atravesar su corazón. ¿Qué hacía? Podía recibir el golpe del tercero y frenarlo con su Hone no Yoroi, pero perdería movilidad y luego tendría que lidiar con los tres en corto rango, dificultándole el trabajo. La mejor opción era retroceder en un salto y así escapar momentáneamente del rango de los tres. Con un movimiento hacia adentro, cortó el choque de las espadas y dio un salto hacia atrás que lo alejó una buena cantidad de metros de los Piratas, pero el tercero, el más delgado, lo era por una razón, su velocidad era increíble. Sin darle oportunidad a Alptraum de siquiera llegar a tierra después de aquel salto, el muchacho ya estaba frente a frente con él, y él tenía la ventaja, puesto que Alptraum estaba en el aire. ― ¡Eres mío! ― Gritó mientras en un ágil golpe dirigía la espada por abajo del Zyunjessen, para clavársela en la espalda.

― Yanagi no Mai ― Del interior de su cuerpo instantáneamente emergieron afilados huesos cubriendo gran parte de ellos, uno de ellos justo en la zona donde la espalda se iba a clavar, provocando que la trayectoria y velocidad del impacto disminuyera lo suficiente para poder, gracias a la velocidad adquirida gracias a su Kekkei Genkai poder girar sobre su mismo eje y quedar, ambos en el aire, frente a frente. Pero en aquel instante, los otros Piratas que habían quedado atrás aparecieron junto a ellos, como era posible todo ésto, definitivamente no eran bucaneros ordinarios, alguien los había entrenado. Posó su pie derecho en el pecho del más delgado y con eso pudo tomar impulso necesario para dar otro salto, esquivando el ataque de los otros dos sujetos. Antes de dar el salto, desde la planta de su pie derecho, un hueso salió atravesando al más rápido de los tres. Éste cayó en la arena sangrando y gravemente herido. Ya solamente quedaban dos, puesto que el primero había perdido mucha sangre producto del corte en la muñeca, debido a que con el Kunai había logrado cortar lo suficientemente profundo para abrirle una arteria. Durante todo el transcurso de la batalla, el más grande había optado por no interferir, pero no por eso Alptraum podía perderle de vista, ya que si los otros cuatro tenían un buen nivel, de seguro el aparente líder, debía tenerlo. Pero esto significaba que no podía gastar demasiadas energías en acabar con los otros dos, sino se quedaría sin chakra para enfrentar al último, aún tenía sus dos técnicas activadas, por lo que le daba la ventaja por algunos minutos más. Al instante que el más delgado tocó el suelo, también lo hizo Alptraum, que en un brusco y potente tercer salto, se lanzó en contra de los dos restantes. Sin darles tiempo de reaccionar frente a su compañero caído, arrojó el Kunai al más lejano que se encontraba a menos de un metro del otro, obligandolo a utilizar su espada para frenar el objeto cortapunzante. Haciendo uso del húmero que tenía en su diestra, y fuerza, embistió al de la barriga, que tenía más cerca provocando que retrocediera, perdiendo el equilibrio y trastabillara, por lo que Alptraum pudo, apoyando su pie izquierdo en la arena, realizar un corte horizontal en su vientre, abriéndolo de lado a lado. Alzó su mano izquierda al nivel de la cabeza del tipo al que le arrojó el Kunai y desde la palma de su mano, un alargado hueso creció lo suficientemente para en un movimiento hacia adelante, le atravesara un ojo. Los dos cuerpos cayeron al mismo tiempo junto al que ya estaba en la arena, más adentrado en la playa, el cuarto finalmente moría desangrado. Ya sólo quedaba uno.


***



Había logrado eliminar a los cuatro primeros Piratas, no le habían causado mayores daños, pero debido a la velocidad y el hecho de qué podían utilizar chakra, le había requerido un esfuerzo que no tenía considerado utilizar el día de hoy cuando salió de su casa. El quinto tipo, era muy parecido a Alptraum como ya se había mencionado, su cabello era rubio eso si y lo tenía levantado formando picos. Su vestimenta era a torso descubierto con pequeñas placas de armadura en sus hombros y muslos. Sus ojos eran blancos como la luna y tenía una sonrisa sádica que mostraban que aquel espectáculo lo tenía entretenido, y ansioso. ― Cuando me dijeron que tenía que venir a este lugar, me puse muy contento puesto que sabía que aquí existen tipos muy fuertes y feroces, pero cuando supe que solamente atacaríamos una pequeña villa con nada más que insignificantes pescadores y comerciantes, me sentí desilusionado, pero doy gracias que apareciste.. y tal vez, resultes una buena entretención y que haya valido la pena venir hasta acá. ― Exclamó mientras caminaba hacia Alptraum. Comenzó a jadear, casi al punto de babear ― ¡VEN!― Grito con todas sus fuerzas ― ¡VEN Y DÉJAME TRITURAR TUS HUESOS! ― Vomitó aquellas palabras mientras sus pasos tomaban más velocidad. De un segundo a otro, desapareció frente a sus ojos y apareció a quema ropa, babeando, envuelto en locura, no llevaba espada ni arma alguna, iba a pelear a puño desnudo. Alptraum logró modificar a tiempo uno de los huesos para evitar el golpe, pero poco y nada le importo al Pirata, su fuerza era tal que, gracias al poco chakra que le iba quedando, ya no tenían la fuerza de antes, que logró romperlo y encestar un golpe directo en la boca del estómago del pelinegro, provocándole un dolo que nunca antes en su vida había experimentado. Éste cayó al piso con sus rodillas, jadeando, sintiendo como su cuerpo parecía que fuese a explotar por aquel golpe. El tipo pudo acabarlo allí mismo, terminar con la vida de Alptraum, pero se quedó allí, mirándolo, y riendo. ― ¿Eso es todo? Vamos, yo sé que puedes dar más. ― Dijo entre carcajadas. Aprovechando aquel momento de respiro que le regaló, Alptraum se levantó y se alejó un par de metros de él. Quizás su técnica ya estaba perdiendo eficacia, pero aún le proporcionaba la velocidad, que quizás, era igualmente o más rápida que la de aquel sujeto. Realizó una serie de sellos y en su mano derecha comenzó a verse una cantidad de chakra considerable. ― ¡ESO! Déjame ver qué tan fuertes son aquí.. ― El tipo parecía que iba a acabar de la excitación, nunca antes había visto tantos deseos de pelear, solamente en él mismo. Con su mano izquierda sujetó su antebrazo derecho, Chidori y un agudo sonido comenzó a escucharse proveniente de aquella masa de chakra que ahora tomaba la forma de electricidad pura. La arena a su alrededor se levantó creando una cortina detrás de él al momento de salir disparado en contra del Pirata, que lo esperaba ansioso. No había forma que una persona corriente, independiente del entrenamiento que tuviese, pudiese detener aquel ataque, incluso para algunos ninjas era imposible de esquivar. La velocidad del ataque, en conjunto de la potencia del mismo, iba cortando la arena en el suelo, al momento de llegar donde se encontraba el Pirata, Alptraum levantó el brazo con gran dificultad para encestarle el golpe en el pecho.

― Muy lento... ―

Los ojos de Alptraum se abrieron completamente, y su cuerpo se detuvo en seco, la mano del Pirata sostenía su brazo derecho justo en la muñeca, el ataque había sido detenido. ― ¿C-Cómo es posible? No puede ser, es solamente un Pirata, no puede haber sido capaz de detener mi Chidori. ― No lo podía creer, pero así había sido, el Pirata estaba parado frente a él, sosteniéndolo como si se tratase de un niño pequeño. Estaba atónito, pero no podía quedarse allí parado, debía retroceder inmediatamente, intentó liberarse de las garras del sujeto, pero no podía, la fuerza del pirata era mucho mayor que la de él. El tipo levantó sólo con un brazo, aquel que había utilizado para detener su Chidori, el cuerpo de Alptraum, y lo golpeó contra la arena con una brutalidad que sus amarillentos ojos nunca habían visto. Todo su cuerpo sentía el dolor de aquel impacto, sentía como sus huesos iban a convertirse en polvo en cualquier momento, no le quedaba chakra alguno para seguir peleando. ― No puede ser, ¿Cómo? ... ― Le preguntó mientras retrocedía aún estando en la arena, intentó ponerse de pie, pero volvió a caer al suelo. Sus piernas no le respondían, y comenzó a sentir algo que nunca antes había sentido, y que creyó que nunca sentiría: Miedo.

― ¿Acaso crees que ustedes son los únicos que saben manejar el chakra? Más allá de estas costas, hay gente aún más fuerte que los poderosos guerreros del Shiryoku no Keiji Contestó ya más calmado, ya no babeaba extasiado por la batalla, puesto que estaba claro que ya se había terminado. ― ¿Quién eres? ― Su cuerpo ya no daba más, en cualquier momento caería desmayado del dolor y el agotamiento. ― ¿Qué quién soy? Quizás ya que morirás deberías saber el nombre de quien terminó con tu vida. Mi nombre es Creaton y soy miembro de la tripulación del llamado "Hombre Muerto" ― Dijo dando pasos lentamente en dirección de Alptraum. Era todo, hasta acá llegaba su camino ninja, moriría en una tierra que no sentía suya, pero que intentó defender de quienes resultaron más fuertes que él. Presionó su puño fuertemente y dio un golpe a la arena, no podía creer que así terminaría todo. ¿Tan débil era? Que aún que quisiera defender su vida, no podría hacer absolutamente nada ante un enemigo que simplemente arrasó con él. ― ¿Uhm? ― Observó la frustración del pelioscuro ante su clara derrota y eminente muerte. ― ¿Qué sucede? ... ah, ya veo, de seguro pensaste al venir a esta playa que sería otro día en la oficina, romper algunos cráneos en la mañana y volver a casa a almorzar. ― Soltó con evidente malicia. ― ¿Tan bajo es mi nivel? Años entrenando, mejorando mis habilidades, para ser derrotado tan fácilmente.. ¿Para qué? ― Expresó su frustración en aquellas palabras. Creaton se le quedó mirando unos segundos, mirando a su indefensa víctima que yacía en la arena, esperando el golpe final. ― Aún eres joven, y en este mundo lleno de personas que buscan ser el más fuerte, siempre encontrarás a alguien mejor que tu. Es inevitable, es la forma en la que funciona este mundo. Algunos nacen para ser poderosos, harán lo que sea para conseguir esa meta y otros, bueno, otros jamás lo lograrán. ― Declaró mientras volteaba, quitándole la vista de encima. Finalmente Alptraum pudo levantarse de la arena, su cuerpo estaba hecho un desastre, su mentón y boca estaban bañadas en sangre, su estómago parecía que hubiese explotado por el primer golpe. Inhaló aire por su boca y soltó. ― Estoy listo, terminemos esto de una vez. ― Ya había aceptado su muerte y no quería alargar más el momento final. Creaton volvió su vista hacia él y una especie de sonrisa se dibujó en su rostro. ― Realmente eres un buen guerrero muchacho, eramos más que tu y aún así decidiste probarte y enfrentarnos. Cuando viste que perderías frente a mi, seguiste adelante, y ahora, aún en boca de la muerte, la aceptas y eso, no es algo que se ve todos los días. ― Comenzó a alejarse del Zyunjessen en dirección de su bote. ― Vive... vuélvete más fuerte si es que estás destinado a serlo, y quizás, algún día, nos volvamos a ver y espero que en ese momento pruebes realmente quién y qué eres. ― Le había perdonado la vida, Alptraum comenzaba a tiritar, en vez de sentirse aliviado, se sentía insultado de gran manera. No sólo había sido derrotado, sino que además le habían perdonado su vida. El Pirata se subió a su bote y comenzó a remar entre las potentes olas de la costa, hasta desaparecer en la distancia. 

***



Sus piernas no aguantaban más el peso de su enorme cuerpo apabullado, colapsó cayendo en la arena, sintiéndolo cien kilos más pesado. Había experimentado su primera derrota, y vaya paliza que había recibido, pero estaba vivo, por misericordia de aquel Pirata, pero vivo al final de cuentas. Una sensación invadió su cuerpo, ya lo conocía, habiendo estado tan cerca de la muerte, se sentía más vivo que nunca, las ganas de volverse más fuerte, más poderoso y nunca más tener que vivir aquello que vivió. Esto era algo que no se contaba dos veces, y si la próxima vez que enfrentase a alguien, que resultara más fuerte que él, no habría una tercera oportunidad. Tenía ganas de levantarse, salir corriendo e ir a entrenar, pero su cuerpo no lo acompañaría en esta ocasión, tendría que entrenar en sus sueños si es que quería hacerlo, estaba agotado, su espalda cayó hacia atrás golpeando la arena y perdiendo el conocimiento. Era joven, aún tenía mucho que mejorar y aprender, el tiempo diría si aquella lección dada por el visitante del mar, y más importante aún, aquella oportunidad, sería apreciada y puesta en práctica.

Entrenamiento +4 Resistencia
252 líneas


Piratas:

Pirata # 1
Pirata # 2
Pirata # 3
Pirata # 4
Pirata # 5

Jutsus:

Tsubaki no Mai (椿の舞 - Danza de la Camelia.)
Esta técnica consiste en modificar el hueso del húmero derecho o izquierdo para crear una espada de hueso. Tal espada puede ser más fuerte que el acero porque los Kaguya son capaces de incrementar y comprimir la densidad de sus huesos. La espada se utiliza en un estilo de cortes rápidos y estocadas a los enemigos, que permite acabar con ellos rápidamente. También es una técnica útil para evadir ataques de shurikens o armas similares, las que puede cortar en dos con facilidad.
Ésta técnica incrementa en 2 puntos la velocidad y en 2 puntos el taijutsu del usuario, sólo por tres turnos de la técnica.

Yanagi no Mai (柳の舞 - Danza del Sauce)
En esta danza ofensiva, el Kaguya hace crecer varias hojas de huesos largos en su cuerpo para utilizarlos como armas. Los más frecuentemente utilizados son aquellos que emergen de la palma de las manos, pero también es posible que usen los que obtienen de otras partes de su cuerpo, como los codos, rodillas y hombros.  La danza del sauce es muy acrobática, llena de giros difíciles de evadir. Los Kaguya pueden extender sus huesos para atacar sin tener que moverse. La duración de este jutsu es de 2 posts.
Ésta técnica incrementa en 2 puntos la velocidad y en 1 punto el taijutsu del usuario.

Chidori (千鳥, Millar de Pájaros):
[Progresiva de cantidad | Ninjutsu | Progresiva de efecto]
Tras una cadena de sellos el usuario acumula chakra eléctrico en una de sus manos para, posteriormente, lanzarse a por el oponente con la intención de atravesarlo. Ésta técnica tiene grandes ventajas tales como la velocidad y la fuerza de impacto, que le pueden permitir atravesar un torso humano sin problemas. Sin embargo la propia velocidad que se adquiere cuando se intenta impactar con la misma la vuelven difícil de manejar, tanto que el usuario no puede variar su rumbo una vez que ha empezado a correr con el Chidori en una mano. El uso de ésta técnica conlleva un gran desgaste físico y energético, por lo que se limita a una vez al día para los gennin; dos veces al día para los Chūnin; y tres veces al día para los Jōnin y los Sannin.
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