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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Forgotten Ones | Con Sorey

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Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Lun Oct 10, 2016 9:37 pm


忘れられもの

Forgotten Ones

Misión con Sorey Bokushi



Introducción
Pueblo cercano a la Capital – Medianoche

El trote de los caballos eran intensos en aquella noche, el carromato saltaba por cada piedra que sus ruedas pisaban. La luz de la Luna era intenso, demostrando así todo su esplendor en las llanuras aledañas a la Capital. Dos caballos al frente y el carromato en medio, cargando más ninjas. Todos se dirigían a un mismo lugar, un pueblo perteneciente a la jurisdicción de la Capital, no obstante, dicha jurisdicción sería cedida a la del feudo Mogura por el gran control que tenían sobre los poblados, gracias a ellos la inseguridad había bajado y los problemas reducidos. La rapidez en la que se movían era en parte impulsadas por la necesidad de acudir a la ayuda y posible encarcelamiento de los responsables. Yeul ya lo daba por perdido, no intentaba quitarle la esperanza a sus compañeros, pero la lejanía daba como resultado un lapso de tiempo largo en el que los posibles responsables pudieran escapar.

Luces traspasaron el carromato, indicaba la llegada al pequeño pueblo. Éste paró en seco al igual que los caballos, los cuales relincharon indicando su presencia. Del transporte bajaron dos ninjas, además de Yeul y el superior encargado: El señor Daiki, un Chunin que lideraba el escuadrón, además de ser el instructor de la fémina. Pronto los ninja barrieron el área con rapidez, la fémina se dirigía a la casa donde había ocurrido el suceso junto con su superior. Todos los vecinos estaban afuera, viendo con preocupación; el miedo se notaba en sus miradas, cosa que tensaba más a la fémina. «¿Qué pudo haber pasado», pensó mientras se dirigía a la morada sin ninguna luz, con las ventanas rotas, parte del techo quemado: Era señal de que, lo agresores, eran ninjas. Alguien había dado pelea, alguien valiente. Los ninjas pronto revisaron el edificio en cuestión, un “despejado” sirvió como aviso para la entrada de Yeul y Daiki. Una mujer, sentada en el suelo, indispuesta a dejar su hogar: Temblaba, su vestidura estaba rota, bajo la luz inmaculada de la Luna se podían ver moretones y señales de forcejeo. Ambos afiliados de Mogura se vieron sorprendidos.

¡Que alguien traiga a un médico! —Exclamó Daiki, con furia en su voz. Se le veía bastante tenso, la femenina mantuvo la compostura, aunque resultaba de manera insensible, ocultaba todo su sentir en su pecho, apretado se hallaba. Pronto se acercó a la mujer, agachándose, ésta involuntariamente negaba y retrocedía, mas la verdosa mirada infundía confianza. Yeul colocó su mano frente a ella, pidiendo la suya como muestra se sinceridad, los orbes de la mayor estaban vacíos, mirando al vacío. —Sea lo que sea que pasó aquí, ha acabado —Solucionó por decir, con voz suave y comprensiva—. Pero estamos aquí para solucionarlo, por favor, ayúdanos en nuestra labor —las dulces palabras pronto surtieron efecto, frescas y relajadas. La mujer frente a ella soltó en llanto, ignorando la mano antes ofrecida, aunque tomando un abrazo cálido; abrazando a la pequeña con fuerza mientras lloraba en su hombro, parecía buscar comprensión, protección, sus manos eran frenéticas y temblantes en la espalda de la pequeña chica. Yeul correspondió, dando todo su calor, como si le entendiera en su dolor. —Me han quitado a mis hijos… —Musitó entre sollozos, una voz débil y desesperada, apretaba con más fuerza; sus dedos agarraban las prendas, dispuesta a proseguir y la ojos verdes a escuchar—, se los han llevado. Los… malditos carceleros — Injurió con mucho odio entre sus palabras, era un montón de sentimientos tan intensos como el Sol; era el dolor de una madre, desconocido totalmente pero tan denso y palpable como ningún otro. —¿Sabes dónde se los han llevado? —Inquirió Daiki, impaciente pero preocupado. Su rostro mostraba la frustración de un superior al ver que su operación no obtuvo resultados. La mujer adolorida se separó de Yeul, ésta a su vez sostuvo sus manos y las apretaba con sutileza. —Dentro del Condor Montañoso del Norte, es una cárcel, pero… ¡Mis hijos no hicieron nada! —Volvía a levantar la voz, histérica, exasperada. Su mirada cristalizada llenaba de pesar a la pequeña Shinobi. Pedía esperanza, todo su mundo se desbarataba en un abrir y cerrar de ojos, todo perdía sentido y ella parecía perderse con él. Se llenó de valor y aclaró su garganta, forcejeando con la presión en su pecho. —Los encontraremos, señora, le doy mi palabra. —Había firmeza, seguridad y un temple de acero tal y como lo reflejaban sus impenetrables ojos. Pero no podía negar lo imparable que estaban sus sentimientos en ese momento.

Poco a poco se fue separando, al soltar las manos femeninas se abrazó a sí misma, llorando en silencio, acurrucada débilmente en medio de la casa destruida. Dejó que le atendieran los golpes en su cuerpo. Yeul y su superior salieron, ambos parecían tener la misma idea en mente, ambos con una increíble responsabilidad. —Es mejor que te vayas ahora, Yeul. —Resaltó el mayor con la mirada en la casa, con los brazos cruzados. —Eso haré, Daiki-san. Tenemos trabajo.

♒♒♒
Salida de la Capital – Mañana

La pequeña shinobi se encontraba frente al carromato que pronto los llevaría a las inmediaciones del lugar que estaría bajo investigación. Revisaba con el cochero que todo estuviera bien, además de hacerle un poco de cariño a los caballos, intentando despejar su mente de lo que vivió aquella noche, era inútil, suspiraba al recordar cada una de las dolidas palabras que fueron depositadas en su mente como parte de una responsabilidad, la cumpliría por mucho que costase.
Aún esperaba a su misterioso compañero, misterioso en cuanto no sabía de su identidad pero su instructor había dado fe en la orden, venía de arriba, cosa que le impresionó en su momento. Pronto dio un tenue giro para darle la mirada al camino principal de la Capital, con sus manos en la espalda dando una postura firme e implacable. En su cintura se hallaba su confiable tanto y en sus piernas dos bolsos con sus respectivas kunais, repartidas en cantidades iguales. Sea quien fuera le vería venir, si le desconocía, esa misión sería una buena oportunidad para enterarse de quién se podía tratar, una mínima curiosidad le distrajo por un momento, expectante en todo momento.


Datos:
Equipamiento:

Tanto (1)
Kunais (10)
Misión:

@Uchiha Sukino escribió:
Misión de rango C: Forgotten ones

Lugar de la misión: País de la Tierra || Cordón Montañoso del Norte (Interior de las montañas)
Tipo de misión: Misiones Varias.
Descripción de la misión: Encerrados sin motivo aparente, así se encuentran los prisioneros de una prisión extraña e ilegal. Nadie sabe quién la ha construido, tampoco porqué, ni a quiénes está destinada realmente, ya que sus instalaciones parecen más orientadas a mantener presos a ninjas, por la cantidad de sellos que existen en su interior, que simples personas normales. ¿Qué cómo sabes todo esto? Porque te lo ha dicho una mujer. Su voz era apenas un hilo a punto de romper en llanto; su desesperación te cubría, como un manto pesado, a cada palabra y las súplicas no se podían ignorar de ninguna manera. Se han llevado a sus dos hijos, apenas dos adolescentes de catorce y quince años respectivamente. No sabe el motivo, pero ha sido informada mediante carta de que permanecerán allí de manera indefinida por sus "crímenes".

Negándose a creer, la adolorida madre, que sus dos pequeños puedan haber cometido alguna infracción contra la ley, ha acudido rápidamente al feudo de Mogura para que haga algo. Tú eres ese algo que ha hecho el feudo, junto a otro ninja de un país extranjero que anteriormente ha colaborado con otro ninja de tu misma patria. Ambos habéis sido enviados al Cordón del Norte, lugar misterioso por antonomasia, a resolver qué ocurre con la susodicha instalación y desmantelarla.

Una vez lleguéis no os pondrán las cosas fáciles. El sitio estará lleno de ninjas, presumiblemente mercenarios contratados por el alcaide, que no dudarán en negaros la entrada de las maneras menos amables y más peligrosas que se les ocurran. Cuando alcancéis el corazón de la cárcel descubriréis la verdad: Un recinto de combates ilegales. Los más crueles, sádicos y sangrientos de toda la nación, donde niños, adolescentes, adultos y ancianos se ven obligados a luchar entre sí cada día, con un premio final que no es otro que su propia vida.
El jefe del tugurio, un miembro expulsado de Mogura y desterrado para siempre de los territorios de Ganryu, es un Chûnin cuyo expediente militar es de sobras conocido por cualquiera que haya crecido en alguno de esos dos reinos. Un perro de guerra, inclemente, sádico y bastante tocado por las cosas que le ha tocado vivir, que no han hecho más que agravar su ya de por sí estado mental decadente. No hay porque matarlo, bastará con reducirlo y llevarlo al feudo para que allí sea juzgado y castigado por sus actos, pero si en el transcurso de la misión resultase herido, o incluso muerto, nadie os miraría mal.

Recompensa de la misión: 1.500 ryus c/u
Extensión mínima de la misión: 80 líneas c/u
Yeul
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Mar Oct 11, 2016 7:17 pm

-¡Devolvédmela! –gritó Sorey con cólera mientras se incorporaba de un aspaviento. Miró las sábanas que ahora le tapaban hasta la cintura y las apretó con las manos temblando. Había sido una pesadilla… bueno, otra pesadilla. Hacía tiempo que no lograba conciliar el sueño, y cuando lo hacía, solía ser para sufrir como esta vez recuerdos de aquella noche. Un sudor frío le recorría la espalda desnuda, el corazón estaba tan acelerado que parecía que se le iba a salir del pecho, su respiración estaba agitada, y su flequillo, ya tan largo que lo portaba hacia los lados, le caía ahora por enfrente, tapándole sus verdes ojos.

Unas lágrimas mudas, sin llanto que las acompañaran, actuarían como catarsis de aquel estallido emocional. Volvió a tumbarse en la incómoda cama de aquel hotel, apartándose con la caída el pelo a los lados. No quería levantarse. No. No lo haría. ¿De qué valía seguir buscando? La parte más insegura y negativa del muchacho, la mayoría de veces tapada bajo su ilusión y simpatía empezaba a consumirlo. No quería pensar en nada, así que simplemente miró al tejado. Aquel tejado… sí, Sorey ya estuvo ahí una vez, en esa misma posada, años y años atrás, junto con su mejor amigo el pequeño Pieromaru. La posadera los confundió con pareja y les puso una sola cama. –Jumf… -soltó ridículamente el Bokushi como un acto reflejo al recordar tan cómica situación. La risa fue seguida por una sonrisa, y con ella, un ligero alivio del dolor estomacal producido por la ansiedad. Recordar aquella época le hizo recordarse a sí mismo. El amor que sentía hacia Sheik a veces sacaba lo peor de él, pero seguía adicto al mismo como si del más poderoso de los genjutsus se tratara. Si quería encontrarla no podía dejarse  arrastrar, debía recordar la época de esa escena, al ilusionado y soñador Sorey. Él nunca se rendiría, él jamás se plantearía otra posibilidad a la de encontrarla.

El Bokushi tomó su ropa de Howaitohasu, aquel chaleco tan bello que le había confeccionado su padre, que era tan cómodo para luchar como elegante. Lo mismo podía estar en una misión que en una fiesta de gala. Se colocó ese blanco atuendo y se aseguró de que en los bolsillos internos se encontraban sus preciados Sai y que en sus bolsillos externos estaban tanto kunais como shurikens, sin olvidarnos del utilísimo hilo de alambre. Además, llevaría gracias a una cinta que se apoyaría en su hombro izquierdo, un gran pergamino que quedaría en horizontal a su espalda. Gracias a aquello era capaz de llamar a algunos de sus amigos a que le ayudasen. Antes de salir, se puso una mascarita que lo cubría hasta la nariz para poder mostrar la boca y se tapó con la capucha oscureciendo dicha máscara hasta el punto en que no se adivinase siquiera su existencia.

Cuando salió de la posada lo hizo entregando la mayoría de ryus de su bolsa, estaba ya en las últimas, no lograría dormir bajo techo una noche más. Suerte que tenía ya un trabajo apalabrado gracias a la ayuda de sus águilas, quienes se mantenían en contacto con el feudo a través de sus técnicas mentales. Según le habían contado Kuroko y Kagami, su misión era, una vez más, acabar con los planes de una banda criminal. Sorey poseía escasa información al respecto, pero mientras pudiese ayudar a quienes lo necesitaran, no dudaría en ofrecerse.

Pronto llegó el Bokushi al punto de reunión, donde vio a una hermosa peliazul acariciando a los caballos del carro que iba a llevarlos. La delicadeza con la que pasaba sus pequeñas manos sobre la piel del caballo la hacían parecer un ángel caído del cielo. Además, sus ojos de un verde más claro todavía que el de las esmeraldas del Bokushi, unidos a su clara piel no dejaban lugar a dudas, aquella chica era hermosa. Seguro que su belleza le habría jugado alguna mala pasada, hombres pesados, hombres vergonzosos, hombres que la subestimaran… No, Sorey no era así, ya había madurado lo suficiente como para no dejarse influir por las apariencias físicas. Para él, las personas, eran interesantes o no por lo que tenían que contar, no por cómo se lucían. –Buenos días. –dijo con una cálida sonrisa como las que estaba acostumbrado a dar. Aun con el dolor por la pérdida no dejaría de ser él mismo. –Tú debes de ser el shinobi de Mogura del que me hablaron. –hipotetizó en ver el tatuaje que actuaba como símbolo del entrañable feudo de Raiden, uno de sus favoritos. –Mi nombre es Niji, un placer conocerte. –su sonrisa sería todavía más radiante y agitando la mano brevemente a modo de saludo daba esos pequeños detalles que a nivel inconsciente marcan la diferencia cuando conoces a alguien, quería transmitir que no la veía como una carga, sino a alguien de quien aprender, por muy misterioso o élite que pudiesen haberle descrito los superiores de la muchacha.

Antes de que le preguntara sus motivos le debía una disculpa y una explicación: -Siento mucho la máscara. –confesaría frotándose con la mano derecha la parte trasera de la cabeza. –Provengo de una organización dedicada a ayudar en misiones donde se proteja al débil o se busque la paz, algo que, por desgracia, suele hacer que los miembros nos ganemos el odio de mucha gente. Me parece descortés ocultar mi identidad, pero si me gano enemigos puedo poner en peligro a las personas a las que quiero.  –sentenció mirando directamente a la muchacha. Los ojos verdes del encapuchado por suerte quedarían sepultados bajo la oscuridad del atuendo, pues aquella última frase le había devuelto un poco el amargor de momentos atrás. ¿Sabría percibirlo ella?


off:
equipamiento:
-Sai (el par)
-Kunai (5 unidades)
-Shuriken (5 unidades)
-Hilos de alambre
-Pergamino de invocación de los hijos de Raiden
stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15
Sorey Bokushi
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Miér Oct 12, 2016 4:18 am

Una figura masculina se alzó en su campo de visión, portaba una vestidura blanca, además de ciertos detalles que lo arrojaban en un interesante anonimato. Desligando el anonimato como parte de la desconfianza, ella veían en el individuo cierto propósito: Quizás al caminar, no estaba segura del qué le indicaba aquello, pero no parecía uno de sus matones que ocultan su identidad para que los fantasmas del pasado no le perturbaran la vida. Detrás de ese rostro oculto había otras razones. Se mantuvo dentro del margen, el interés que demostraría sería el propio del que un compañero tiene en otro, nada más. Sus palabras fueron correspondidas de inmediato, como parte de una educación ciertamente estricta: —Buenos días —su mirada buscaba por inercia encontrarse con la del contrario, mas era prácticamente inútil; la sombra de su capucha hacía que tal contacto se viera frustrado. Atenta ante las palabras ajenas, afirmaba en cuando se nombró su feudo, asentía levemente. Su rostro se mantenía estoico mientras que lo único relevante emocionalmente eran sus llamativos orbes verdosos. —. El placer es mío, Niji-san. Soy Yeul —Dio una reverencia pronunciada al momento de su presentación, aunque sintiese ese intento de conexión ella se limitaba al protocolo. Ese sentimiento extraño de igualdad, donde el masculino ponía sobre la mesa una intensión de igual a igual. «Es sensato el no subestimarme, Niji-san, lo aprecio», pensó al alzar la mirada. Aunque no se lo hiciese saber, estaba funcionando. Todos, absolutamente todos habían subestimado a la muchacha; ya sea por sus ideales, apariencia o por su apariencia estoica que la acompañaba en todo momento. Sin embargo, ella no era capaz de realizar una acción de desagrado hacia ellos, les aceptaba tal y como eran sin ningún tipo de prejuicios. Que ahora fuera diferente hacía que el compañerismo fluyera, así fuera con un individuo totalmente desconocido.

Se fue por las nubes en su mente, se reenfocó cuando escuchó la voz masculina dirigirse una vez más hacia su persona. Aunque la explicación estaba de más, no la consideraba innecesaria. Su trabajo se basaba en el de un ninja, donde la identidad puede ser mucho más importante de lo que pudiera llegar a pensar. Sin embargo, para ella fue toda una sorpresa la existencia de una organización como la describía el chico, tanto así que por un simple instante levantó ambas cejas: Un fuerte palpitar fue resultado de la identificación que tuvo en la primera impresión de tal filosofía. Tan pronto como sintió el enfoque contrario encima de ella, desvió la mirada al horizonte, intentando no mostrar emociones más allá de lo normal, intentando no nublar el enfoque de la misión. —Comprendo completamente —respondió de tajo. No había pensado correctamente el tono que utilizó, había sido demasiado tajante, tanto que se podía considerar mala educación. —. Es gratificante que mi feudo trabaje con ustedes, Niji-san —Terminó por comentar antes de liberar presión con un suspiro. Caminó hasta la parte trasera del carromato, donde entrarían. Tomando la noción del tiempo una vez más, indicaría que el factor era importante para el bien funcionamiento del plan de acción. —. Debemos irnos. Por favor, entre. Le explicaré todo lo que necesita saber por el camino. —Su suave, pero firme voz indicaba con mucha severidad. Tan decidida y serena como ninguna, demostraba tener muy buenos dotes de mando o al menos en el análisis de situaciones y tomar acciones sensatas, sin embargo, aún seguía siendo una novata.

♒♒♒
Camino comercia – Condor Montañoso del Norte – Mañana

Una vez dentro el carromato empezó a moverse al son del sonido de los cascos equinos. El transporte estaba camuflado como si se tratara de un comerciante, techado con una tela ocultando totalmente el interior. La pequeña Sacerdotisa meditaba en silencio por un momento, organizando sus ideas y repasando el plan una vez más. —Bien… —rompió la mudez con sutileza, con una palabra más para ella misma que para su compañero. Se cruzó de piernas y recogió sus manos sobre su regazo, entrelazando sus dedos; una postura recta y segura. Aclaró su garganta y dirigió su mirada a su receptor.
El plan comenzará al pasar el punto de vigilancia en la ruta comercial. Hay un punto ciego, justo en una curva, el cual utilizaremos para bajar y posicionarnos en el perímetro de la estructura —tales palabras no tambaleaban, cada una salían con seguridad—. Los centinelas aliados han informado de la rutina de vigilancia: Una de las entradas, la del oeste, es la que posee menos guardias. Se cree que es la entrada de recursos al complejo, los guardias tendrían como simple tarea el registrar la entrada y salida de suministros. Esta entrada no se ve desde fuera, sino que conecta con un sendero entre las montañas. Por fortuna, es relativamente fácil entrar desde nuestro punto de partida—hizo una pequeña pausa, necesaria para no sobrecargar a su compañero misterioso de información—. Si las condiciones nos favorecen, tendremos que combatir menos de cuatro guardias. Dos arriba y dos abajo. Ese es el fin del reporte, no hay nada más. No sabemos qué hay dentro, cuántos enemigos ni cuántos prisioneros, sólo sospechamos la identidad del líder de tal organización; por ahora es irrelevante —desvió su atención a la ruta, observaba por una pequeña abertura a un lado del cochero, dicho empleado conocía los diferentes caminos comerciales: Era de confianza, más no vendría mal mayor cuidado. Otra información surcó su mente, no dudó en compartirla: —. Tenemos un grupo de extracción liderado por mi superior, Daiki-san. Intervendrán en nuestra retirada si no salimos del complejo antes del ocaso. Pero una vez dentro, estamos solos hasta finalizar la misión —advirtió, en su mirada se podía notar la valentía y la pasión que ardían en su helado corazón.
Aquella misión era más personal, el dolor de esa madre había quedado grabado en su mente como si de un cincel sobre la piedra fuese. Ese día no se tragaría la impotencia—. ¿Alguna pregunta, Niji-san? —resolvió por dejar una breve espacio para el cuestionamiento ajeno. Esperaba que su explicación fuera ser tan concisa dentro de la situación de incertidumbre en la que se encontraban.


Datos:

Stats:

✢ Ninjutsu: 10
✢ Taijutsu: 7
✢ Genjutsu: 4
✢ Velocidad: 8
✢ Resistencia: 10
✢ Fuerza: 9
Equipamiento:

Tanto (1)
Kunais (10)
Yeul
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Vie Oct 14, 2016 11:49 am

Aunque tajante y seca, las palabras de quien se acababa de presentar como Yeul fueron unas empáticas. Comprendía lo de la capucha, algo que tranquilizó bastante al castaño. Algo que también le hizo sentir cómodo a Sorey fue la reacción de la fémina ante el conocimiento de la organización. Se alegró profundamente que no fuese otra más de esas personas que se rieron de sus sueños, aunque, ahora que lo pensaba, desde que le puso a aquellos optimistas objetivos el apodo de Howaitohasu nunca nadie había vuelto a ningunearlo. ¿Acaso habría madurado el propio Bokushi? ¿o se trataba tan solo de una casualidad?

Antes de que el pastor de los elementos pudiese continuar, Yeul lo invitó a entrar en la caravana, y lo hizo en tercera persona, sin tutearlo, desde el respeto. –Graaacias. –empezó alargando esa “a” con una amable sonrisa. Trataba de mostrarse cercano, pues se le hacía raro el lenguaje formal que ella empleaba, algo que le transmitía demasiada distancia. –No es necesario tanto formalismo. –dijo sentándose al fondo y haciéndole una seña para que entrase a la caravana para sentarse a su lado. –no soy ningún superior tuyo, no requiero de ningún tipo de respeto, puedes tutearme. –le indicó sin obligarla tampoco a hacerlo. Después de su comentario se sintió un poco violento, pues notaba como si aquella chica estuviese cubriendo su alma con una barrera psicológica. Aunque tal vez era tan solo su impresión por el lenguaje y la expresión serena, sí era algo que le estaba poniendo de los nervios.

La caravana arrancó y Sorey se quedó mirándola de reojo pensando el por qué de su formalismo. Cuando ella se giró, él apartó bruscamente la mirada de un modo muy poco disimulado y empezó a silbar mientras movía la pierna rápido síntoma de su nerviosismo. Acababa de hacer un ridículo flipante, suerte que Yeul no podía ver claramente la cara de circunstancias del Bokushi, a quien sí podía vérsele algo sonrojado por la vergüenza propia.

Había estado pensando alguna frase sabia para hacerle ver la importancia de generar confianza con los aliados pero aquel momento anterior no le dejaba otra opción que callarse pensando en algo que decir: -(Piensa Sorey, siempre se te ha dado bien conocer personas, ¿Qué coño te pasa ahora?) –se decía a si mismo en pensamientos. –(No puede ser tan difícil, piensa, ¿qué podría interesarle a una chica de su edad? No-no-no… ¿acaso tiene pinta de una chica de su edad? ¡Es un ninja! Jodeeer, jodeeer…) –seguía el joven en sus adentros mientras su nerviosismo lo llevaba a un nivel superior de acompañar el movimiento de pies con toquecitos en la pared. Si el punto fuerte del castaño era ganarse la confianza de la gente, el punto débil era su falta de adaptación cuando no lo lograba. Por suerte, Yeul, pragmática entonces, se puso a hablar del plan antes de que al encapuchado le entrara un ataque al corazón. El chico se calmó y la escuchó atentamente, luego, cuando ella le preguntó si había alguna pregunta, él asintió con la cabeza y respondió: -Me parece un buen plan, la base para actuar, aunque en mi experiencia personal, los planes siempre empiezan como se planean pero nunca acaban como lo teníamos pensado. Por eso, creo que es importante que confiemos también en nuestra capacidad para improvisar, y no solo eso, además creo fundamental que la mejoremos. –decía gesticulando sutilmente con las manos para acompañar su habla. –Para poder adaptarnos a lo que pueda ocurrir creo que es vital que conozcamos las habilidades del otro. ¿Cuáles son tus habilidades? –terminó formulando por último una pregunta como se le había pedido hacer.

Cuando la peliazul terminase de explicar sus capacidades para el combate y le llegara su turno, Sorey explicaría las suyas. –Yo por mi parte, me especializo en el cuerpo a cuerpo, añadiendo el poder de los jutsus a mis golpes, un estilo nintaijutsu. Mi elemento es el viento, aunque por mi conexión con la naturaleza puedo controlar los cinco elementos. Tengo también un doujutsu que me permite ver el chakra a través de objetos, algo que nos puede servir para analizar la situación desde fuera antes de actuar... ¡Oh! –dijo porque casi se le olvidaba, pues era algo que acababa de aprender. –aunque nunca antes he probado a hacerlo, si las cosas se ponen feas, puedo llamar a unos buenos amigos a través de este pergamino. Si la situación nos fuerza a separarnos, a través de ellos podemos estar en contacto. –dijo por último. Luego, se quedó pensativo, con las manos entrecruzadas. Le había dicho sus virtudes, mas tenía que explicarle sus defectos. –mmm… Yeul. También tengo una serie de puntos débiles que a la hora de la acción es mejor que conozcas. Soy pésimo contra el genjutsu, mis movimientos no son tan ágiles como quienes suelen pelear cuerpo a cuerpo, y… no puedo matar, al menos no con facilidad. Por odioso y desagradable que sea alguien, me veo incapaz de juzgarlo. Me bloqueo y eso suele traer problemas.

Para cuando llegaron a la curva, Sorey levantó la mano con el objetivo de que la joven no se precipitara a salir. Miró al frente, dándole a Yeul el lado izquierdo de su cara, donde podía verse asomar por debajo de la capucha una castaña patilla, extensión de su peinado natural. Cerró sendos ojos, concentró chakra en los mismos y susurró para sí mismo: -¡Riaru Nijigan! –la frase vino acompañada de una brusca apertura de sus globos oculares, los cuales no se limitarían ahora al verde, se compondrían de una mezcla de colores, como si de un cuadro abstracto se tratase. Además, si la chica se fijaba en el pelo que asomaba por la capucha, podría ver como este crecía y se empezaba a aclarar hasta llegar a un rubio tan claro que parecía blanco. Lo más luminoso que percibió con aquella nueva mirada fue el chakra de ella. –Tu Suiton es muy especial, el más bonito que he visto. –le confesó mientras empezaba a incorporarse y abría la puerta del carro. –Despejado. No nos vigilan de cerca, ¿vamos para allá? –le preguntó con un movimiento de cuello y una expresión de complicidad. –¡Salvaremos a esos prisioneros!

Cuando se acercaran lo suficiente a la estructura, el Bokushi sería capaz de distinguir entre quienes tenían chakra y quienes no, algo que serviría para saber cuáles de los guardias eran más fuertes y cuales eran solo para imponer. Además, podría identificar cuantos enemigos había en el interior del complejo, aunque sería incapaz de detectar a aquellos cuyas habilidades fueran las de un humano normal y corriente, algo que siempre podía ser peligroso. Dejándose llevar por Yeul pero añadiendo sus pinceladas al plan, Sorey tenía la atención entonces puesta en rescatar a quienes le necesitaban, olvidando por momentos sus propios problemas, unos con los que ya cargaría cuando hubiese terminado con su deber.

off:


Una pequeñita aclaración. Mientras no especifiques el diálogo concreto, puedes decir sin temor alguno que Sorey te revela el número y las posiciones de los enemigos, no lo consideres control de personaje.

Ya que estás ambientándolo tan bien, me gustaría que siguieses con ello, aunque si puede ser me gustaría mucho describir al líder a mi mismo. Sepas que me lo estoy pasando muy bien ^^

equipamiento:
-Sai (el par)
-Kunai (5 unidades)
-Shuriken (5 unidades)
-Hilos de alambre
-Pergamino de invocación de los hijos de Raiden
stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15


técnica empleada:
-Riaru Nijigan (ojo arcoíris verdadero):

riaru nijigan:
El Nijigan, desde la cutura Bokushi se ha visto como el antagonista del Sharingan. Los dos poseen el poder para dominar los elementos del chakra, con diferentes métodos. En sus futuras evoluciones, el Sharingan ha sacado su poder de los sucesos traumáticos y del odio, haciendo que su portador aumente sus capacidades a costa de pelear movido por bajas pasiones. En el caso del Nijigan, ocurre justo lo contrario, y aunque todavía ningún Bokushi ha sido capaz de despertar el verdadero poder de su doujutsu, el subestimado Nijigan que no le llega ni a la suela de los pies a los de los grandes clanes obtiene un gran potencial para plantarles cara.

Para evolucionar su doujutsu el Bokushi debe de hacer lo contrario que un Uchiha: en vez de perder un fuerte vínculo debe de crearlo. Puede ser una relación amorosa, mejorar una amistad profunda o vincularse fuertemente de un modo súbito a alguien que hasta entonces no había significado tanto.

La mecánica de activación, duración, y los efectos básicos son los mismos que su anterior versión. Además, cuando lo active, el Bokushi quebrará un poco el sistema con el que operan sus técnicas.

Normalmente los Bokushi hacen un intercambio equivalente entre su propio chakra y el de la naturaleza. En este caso, el Nijigan, alterará un poco esta fórmula, absorbiendo más cantidad de la que libera. De este modo se produce un cambio en su chakra, permitiéndoles el uso sólo durante la activación del doujutsu del elemento avanzado simple que hayan escogido en Jounnin (tan solo podrá ser Acero, Magnetismo o Cristal). Además, tener activo este doujutsu será requisito para el uso de algunas técnicas más avanzadas y evitará tener que deshacer las técnicas “Doton: Bïto Encho” y “Fuuton: Toruendo no Tsubasa” para emplear técnicas de otros elementos sólo mientras el Nijigan esté activo.

posee las características del Nijigan, que son estas:
Nijigan (Ojo arcoíris): Este ojo tiene dos fases, una inactiva, en donde el usuario poseedor del dōjutsu tiene los ojos de su color natural con el que ha nacido (en ese estado su única función es la explicada en la introducción) y una activa que torna el iris de los colores de los 5 elementos.

Activar este ojo le permite distinguir las fuentes de chakra de los distintos elementos, cambiando las recepciones de su espectro visual para ello. Verá los colores de las fuentes de energía elemental de un tono más brillante y podrá percibirlas a través de los estímulos neutros.

Los elementos percibidos como más brillantes serán el chakra del interior de los shinobis cercanos y el de las técnicas elementales.

Sorey Bokushi
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Lun Oct 17, 2016 5:16 pm

Escuchó el agregado del masculino, hablaba desde la experiencia. Realmente intentaba ser sistemática y lo más organizada posible, pero en el caso de la situación que pronto enfrentarían sería casi imposible trazar un plan lineal y sin ningún tipo de errores. Sin embargo, la confianza no sería un problema para ella y esperaba que el chico tampoco presentara problemáticas al respecto. Dentro de su pequeña pausa, la fémina comentó: —La improvisación es parte del plan una vez dentro —arregló su cabello, la carreta estaba dando ciertos saltos al entrar en un campo de piedras: La ruta no gozaba de buenos caminos, lo que provocaba esos movimientos algo bruscos. Escuchó su pregunta, algo común para organizar un buen plan de acción. Sin embargo, cuando lo pensó en profundidad no hallaba la forma de que la explicación surgiera; era complicado y para su cabeza algo indescriptible. Sin embargo, luego de abrir la boca sin que nada saliera, su tenue voz se hizo escuchar denotando su inseguridad en el tema:

E-es… algo complicado —resolvió por decir antes de mirar al techo de la carreta, aunque no fuera un tema fuera de lo común, nunca había descrito sus habilidades. Resonó su garganta antes de proseguir, aliviando un poco su inconsistencia al explicar—. Puedo modificar la composición del agua —indicó, buscando palabras más apropiadas para describirlas—, poseo la capacidad de darle forma y darle… vida. —Cerró con algo de indecisión, nunca lo había pensado de esa forma. Siempre había tomado sus técnicas como algo ajeno, algo que le proporcionaba esa marca en su espalda. Pero al hablar como si tal habilidad fuera de su propiedad hacía que su cuerpo realmente aceptase tal poder como suyo. —Pero por otra parte —inició de nuevo, centrándose una vez más en su escueta explicación—, mi estilo de combate es de largo-medio alcance, soy una especialista en Ninjutsu elemental después de todo. —Concluyó, desviando la mirada una vez más a lo poco que se veía del exterior desde su punto de vista, a través de pequeñas aberturas en la tela que cubría el transporte. Aunque su atención volvió a la voz del chico cuando se dispuso a comentar sus habilidades, de nuevo no esperaba ese gesto, pero allí fue cuando vio el verdadero significado de la confianza; aunque ambos eran desconocidos y uno de ellos era enmascarado, se había dedicado a compartir información –que para ella resultaba sensible– con una simple extraña. «Cuerpo a cuerpo, su estilo de combate es de corto alcance. Podemos ser una buena combinación» comentaba para ella misma mientras analizaba y se imaginaba la situación en la que podrían caer y cómo reaccionar satisfactoriamente. Al escuchar que dominaba los cinco elementos volteó hacia él: «Sukino también posee la habilidad de manejar el resto de elementos, ¿es como él?», se preguntaba, y aún más con la mención de un Dojutsu. ¿Era Niji un Uchiha como lo era Sukino?
Pronto el otro ofreció una alternativa en caso de perder contacto, parecía hacer mención a algún tipo de habilidad con la utilización de pergaminos. ¿Fuinjutsu quizás?, no podía afirmarlo. Pero asintió con su cabeza dando aprobación a tal planteamiento, la comunicación era de gran ayuda. Pero tal como la otra cara de la moneda, el de vestidura blanca se dispuso a describir sus deficiencias en el combate, cosa que sorprendió a la fémina, todo parecía ir fuera de lo común. —La vida es sagrada y respecto debes tener —susurró rememorando las palabras que una vez le dijo a Sukino. En plena misión sabía que era necesario, pero se vio incapaz de presenciarlo. Realmente no tenía mente para abarcar la muerte de personas, sean atroces o no, su vida era un regalo que no debía ser arrebatado. Enorme conflicto en ese mundo que al parecer el chico compartía con la pequeña Sacerdotisa. —Haré lo posible para cubrir sus puntos débiles mientras estemos juntos, Niji-san

El carromato pronto giró repentinamente, era la señal que esperaba, sin embargo debían esperar un instante más antes de entrar en acción. La postura de Yeul pasó a estar más preparada, tomando una túnica de color marrón con capucha. Se colocó aquella vestidura y se posicionó para salir. Vio la seña contraria y esperó que éste se preparara. El chochero tocó tres veces la madera mientras reducía el paso de los caballos, eso indicaba que la entrada que optarían estaba a la vista. Desde su mirada periférica captó algo extraño, por lo que volteó y vio como las hebras que escapaban del anonimato cambiaban de color a uno más claro, y crecían; clara señal de que efectuaba una técnica, ¿estaba utilizando su Dojutsu o preparando una técnica elemental? No lo sabía, pero por la manera que se fijaba hacia adelante podía deducir que intentaba visualizar la zona. Al escuchar el elogio a su tipo de chakra se avergonzó «¿Qué está viendo?», exclamó en su interior antes de ocultar su rostro y mentalizarse. No sabía qué podía ver exactamente en su interior, sea lo que fuere le restaría importancia o andaría incómoda todo el tiempo. Respiró profundo y dio dos toques en la madera para indicarle al cochero la salida de la pareja. —Estoy lista —asevera antes de salir de inmediato del carromato una vez abierta la puerta. Pronto su mente –al tocar tierra– dio un vuelco intentando orientarse en el lugar desconocido, pronto vio la brecha donde debía entrar.

Una pequeña figura femenina cubierta por una tela que buscaba mimetizar el color predominante en el terreno. Fijó su carrera hacia una brecha entre las montañas, con el grosor para la entrada de una sola persona a la vez. Esperaba que su compañero le siguiera el ritmo. El sendero rocoso llegaría a la parte lateral de la ruta de entrada a la parte oeste de la estructura. Yeul se apegó a la pared y asomó la mirada por el filo de ésta. Por lo que veía había los guardias indicados por la información, lo que suponía menos dificultad al momento de sumergirse dentro de ese misterioso y reforzado lugar. Hizo una seña con sus dedos indicando el número de individuos en dicho lugar, de igual forma también indicó que sería la primera en salir y en atacar. Trataría de ser lo más rápida posible. Una vez estuviese preparada, realizó una serie de sellos y acumuló luego de canalizar suficiente chakra para su habilidad. Salió despedida fuera, directo hacia la entrada: Los objetivos estaban a los lados de la puerta metálica mientras que había dos arqueros arriba como vigías. Un ataque directo no parecía buena idea frente a una supremacía en número, no obstante, las habilidades de la Sacerdotisa le permitirían desarrollar una ofensiva efectiva en contra de estos.
Se posicionó frente, a unos siete metros desde ella hasta la pared de la estructura. Su mirada decidida paseó por sus diferentes objetivos con el último sello de su jutsu. Mas cuando se percataron de su presencia, Yeul soltó el sello y pronto generó una gran cantidad de agua que se dirigía a una velocidad considerable en línea recta, esta se agrandaba conforme su trayectoria se alargaba. —¡Pero qué mier…!—, exclamó uno de los guardias antes de ser desequilibrado y tumbado por la presión en sus pies, mientras que otro fue a cubierto detrás de una roca mientras desenfundaba su katana. —Preparados para atacar. — Parecía ordenar uno de los arqueros luego de preparar sus flechas y apuntar a la fémina. Cuando terminó la expulsión se apoderó de todo el agua generada, la cual había sido un charco sobre el suelo rocoso. Transformó la constitución del agua a una más densa; para los usuarios de Dojutsus se podría apreciar un oscurecimiento en el color normal del chakra. Tomaron propiedades densificadas comparándolo con lo fluido que es el agua común. Corrió inmediatamente hacia el guardia caído mientras realizaba otra corta secuencia de sellos, ahora generando figuras que pronto tomaron formas diferentes: Parecían ser dos zorros a los laterales, cuatro aves que pronto alzaron vuelo y un clon transparente cual espectro que cubría la espalda de la inmaculada fémina.
Con sólo mirar indicó a uno de los lobos para que inmovilizara al guardia que intentaba levantarse: Colocando sus patas en sus extremidades y apretando moderadamente el cuello con su hocico, buscando dejarlo inconsciente. Giró repentinamente hasta la posición del atrincherado en la roca; temerario se lanzó al ataque, la firme Yeul desenfundó su tanto y desvió el corte recto –el cual se dirigía a su pecho– con un sutil chocar de metales, haciendo que el paso del contrincante se desviase hacia su izquierda, siendo presa fácil para el lobo restante: éste le saltó encima y le inmovilizó utilizando la misma mecánica que el anterior. Tan pronto fue inhabilitado y ambos guardias terrestres fueron desmayados se fijó en los dos arqueros que apuntaban desde las alturas, encima de la pared que no superaba los seis metros. No dudaron en disparar, ambos al unísono soltaron y dejaron salir sus impetuosas flechas mientras la impenetrable mirada verdosa se clavaba sobre sus pupilas: Su clon se interpuso entre las flechas y el pequeño cuerpo, parando de seco la acción de estas. Tan pronto que recibió el clon tal impacto, Yeul cerró los ojos al mismo tiempo que éste brillaba intensamente. Las victimas pronto quedaron cegados, momento oportuno para que sus aves se dirigieran rápidamente a sus posiciones y golpearan con fuerza sus cabezas, buscando desmayarles: dos para cada uno.

Tan pronto cuando todos estuvieron caídos en la inconsciencia, la fémina respiró profundo. Se había concentrado al máximo para atacarlos a todos casi de manera simultánea y sin realizar demasiado ruido. Aquellos guardias decidieron atacar antes de alarmar a los demás, error por su parte. Debía decir que fue arriesgado, pero lo logró y eso era lo que importaba. Las figuras de aguas se desvanecieron, todas. Enfundó su tanto y dirigió su mirada hacia su compañero, dispuesta a compartir su principal –ahora obvia– desventaja. —Mi principal desventaja es la necesidad de tener una fuente previa de agua —hizo una breve pausa y se acercó a uno de los hombres, buscando hasta que encontró una llave—. ¿Todo correcto, Niji-san?, ¿planeamos nuestra entrada al lugar antes? —cuestionó mientras posaba una vez más firme ante el masculino. Su respiración buscaba normalizar lo agitada que estaba mientras que su mente abierta se mantenía frente la posible idea del otro. —Dime qué puedes ver


Datos:

Stats:

✢ Ninjutsu: 10
✢ Taijutsu: 7
✢ Genjutsu: 4
✢ Velocidad: 8
✢ Resistencia: 10
✢ Fuerza: 9
Equipamiento:

Tanto (1)
Kunais (10)
Técnicas:


Conteo de técnicas
8 disponibles
2 usada
6 restantes

Pasiva
Sensibilidad Acuática:

Tipo de Aqua: Densa

Activa

Akua no sakusei - Creación Aqua
4 Aves.
2 Lobos.
1 Clon.

El Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.

Más información: Suisei Shinka
Yeul
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Miér Oct 26, 2016 12:14 am

Sorey no se sorprendió tanto como pudiese ante las explicaciones de Yeul sobre sus increíbles habilidades, como ya le había dicho, su chakra Suiton era especial. Se sentía cómodo con gente que peleaba en la distancia, pues veía en las habilidades de la muchacha gran sinergia para con las suyas, y sobre todo, si podía ser él mismo quien corriese los riesgos de la vanguardia, mucho mejor, pues otra de las múltiples debilidades que el Bokushi de las que ni era consciente era su excesiva preocupación por el bienestar de sus aliados.

Cuando la fémina se adelantó por la brecha, el encapuchado le ofreció gentilmente el paso, no por aquello de “las damas primero”, más bien porque parecía ella conocer mucho mejor aquellas tierras y le parecía lo más sensato dejarse guiar. Entre el apretado estrechamiento, una de las debilidades del doujutsu de Sorey se haría presente, y es que a través de grandes concentraciones de Doton como el suelo o una montaña era incapaz de ver, motivo por el que hasta que no llegó a asomarse como lo hizo la peliazul no logró divisar un peligro que no tuvo tiempo de advertir. La edificación estaba llena de gente, pero la mayoría estaban demasiado lejos de la entrada oeste tal y como el equipo de exploración les había indicado, sin embargo, cierto usuario de Doton que pasaba cerca se alarmó con los gritos de sus compañeros y se hundió bajo el suelo. A través de las paredes de la estructura, la mirada arcoíris del pastor sí fue capaz de detectar tal amenaza, pero tampoco podía advertirle a su compañera con un berrido o le arruinaría el ataque sorpresa.

Se decidió entonces a guardar vigía al suelo, lugar del que probablemente saldría la ofensiva de tan inesperado enemigo. No podía verlo a través del suelo, pero estando atento a su llegada, no lo pillaría desprevenido. Las coloridas esferas de Sorey observaron maravilladas con fugaces movimientos sacádicos el espectáculo de las fabulosas habilidades de Yeul. Su chakra ciertamente era especial, cuando cambiaba de propiedades también lo hacía de color, llegando a un tono más oscuro para su visión. Con un estilo de combate más propio de una sacerdotisa que de un shinobi, la fémina neutralizaba a sus enemigos de una, combinando con gracia las ventajas de cada forma de sus creaciones de agua.

Un tenue sonido en el subsuelo cerca de Yeul que se encontraba a pocos metros del encapuchado alertó al mismo del peligro, la entrada del usuario de Doton era inminente. -¡Cuidado Yeul! –gritó a pleno pulmón el ahora peliblanco muchacho con la intención de que su compañera se apartara de su posición. Haciendo acopio entonces del frenético estilo de batalla con el que había decidido dedicar su poder a la protección de los demás, Sorey concentró una buena cantidad de chakra sobre sus gemelos para iniciar una veloz carrera hacia ella. La velocidad del encapuchado era sorprendente comparada a la de un Gennin, pero insuficiente para detener a tiempo el ataque del adversario que emergía del suelo ya de cuerpo entero con un gran salto y un kunai en mano que tenía como objetivo la cabeza de la peliazul. Sin más remedio que un desesperado salto en plancha cual jugador de voleibol dándolo todo en una final, el Bokushi se dejaba la piel en cada milímetro para salvarla. El impulso hizo que su capucha se le saliese haciendo que su blanca cabellera bailase libre atada con la coleta.  Su mano extendida no llegaría a tiempo por escasos centímetros si tan solo de su taijutsu dependiese, pero Sorey tenía un as bajo la manga. Sin necesidad de sellos, unas gigantescas manos forjadas a través del chakra natural drenado a cambio del suyo propio, le darían el alcance necesario para detener a su oponente, quien recibió un rocoso puñetazo en la boca del estómago que lo hizo salir impulsado unos pocos metros.

La caída fue dolorosa, rascándose las piernas con el roce a través de la tela de las piedras sobre las que aterrizó. La tela no se rasgó, pero sí se tiñó de suciedad y pequeñas gotas de sangre, heridas muy superficiales que no le impidieron levantarse de un fuerte impulso y correr hacia la posición de tan inesperado adversario para con un golpe seco en la sien noquearlo: -Duerme… -diría el Bokushi mientras sujetaba la cabeza para amortiguar el impacto y evitar heridas letales. Dejó descansar con suavidad el inconsciente cuerpo de aquel hombre y se dirigió hacia la peliazul mirándole con sus ojos arco iris a través de la máscara que le cubría media cara. Pronto cubrió de nuevo su blanca melena fruto de la absorción de la energía natural con la capucha: -Perdona por no haberte advertido mejor del peligro, tus técnicas me han dejado maravillado, como si fueran un genjutsu. –apuntó con un pequeño cumplido en forma de broma ahora que el peligro había pasado.

Acercándose entonces a la estructura, observaría a través de las paredes los reflejos de cuarenta y dos llamas de chakra, de diferentes tamaños y colores. –Imposible. –diría alarmado el Bokushi. –No puede haber cuarenta y dos mercenarios o ninjas, tan siquiera la más grande de las organizaciones contra las que he peleado tenía tantos miembros, y dudo que exista alguien con tantos ryus… -se colocó entonces el pulgar en la barbilla, algo que le ayudaba a pensar. –no… algo se nos escapa, hay que cambiar el enfoque. –diría mientras se quitaba el pergamino de alrededor del cuerpo y lo extendía en el suelo. Sacó entonces un kunai de su arsenal personal y haciéndose un pequeño corte en la palma de la mano, haría caer sobre el mismo una pequeña gota de sangre junto con unas palabras: -Sed mis ojos, sed mis oídos, no dejéis que ningún mal escape de mi vigía. –puso entonces la palma de la mano directamente sobre el pergamino, haciendo aparecer una pequeña nube de humo del mismo al sonido del mantra: -Kuchiyose no jutsu.

Tres águilas aparecieron volando sobre ellos. La más pequeña de ellas, de color negro, se posó sobre el brazo izquierdo de Sorey, saludándolo con un cariñoso frote de su pico en la mejilla. El águila marrón más grande de ellas y con la cola rojiza, se mantuvo volando con fuerza observando a ambos humanos por encima con soberbia. Y el águila blanca, quien parecía la más serena y magnificente de ellas, bajó al suelo para observar con mejor detenimiento a la muchacha. –Chicos, os presento a Yeul, nuestra nueva amiga y compañera. –dijo Sorey con una gran sonrisa a los hijos de Raiden. Acto seguido, la blanca ave que observaba a la fémina con curiosidad cerró ambos ojos y con una adorable reverencia y un tono de voz de lo más educado dijo: -Es un placer, señorita, soy Snow, el mayor de los hermanos. Espero que mis habilidades médicas puedan seros de ayuda en esta misión.

-¿Cómo puedes ser tan pomposo hermano? –dijo con desdén el marrón aguilucho que volaba con demasiado orgullo. -¿Desde cuándo somos esclavos de los humanos? No entiendo por qué tenemos que pagar las deudas del imbécil de nuestro padre. –en su tono se adivinaba rabia, se notaba lo mucho que odiaba sentirse una herramienta.

Por último, la pequeña águila que seguía introvertida en el brazo de su amigo Sorey, analizaba a la muchacha con los ojos bien abiertos. No le gustaba relacionarse con la gente, pero tampoco quería que se ofendiese por el comentario de su hermano: -Mi nombre es Kuroko, perdona la actitud de mi hermano Kagami, es demasiado orgulloso. –justificó de ese modo aquel negro ser. Al ver que quizá quedaba demasiado seco su saludo, hizo un esfuerzo por resultar más amable: -Los amigos de Sorey también son mis amigos, haremos todo lo posible para que esto salga bien.

El encapuchado calló en la cuenta de que la falta de coordinación con sus voladores amigos le acababa de pasar factura, se había presentado como Niji, y Kuroko acababa de llamarlo Sorey. Un cómico espasmo junto con unos tontos balbuceos trataban de cambiar de tema. –B-bueno… Kagami. ¿Qué ves a través de este edificio? –preguntó tratando de que no se hubiese notado demasiado. –Como si fuera a decírtelo a ti, booooooooobo. –se burló el águila de cola roja. El ronnin, ya acostumbrado a tratar con él, se encogió de hombros mientras sonreía con los brazos abiertos y las palmas de las manos arriba: -¿Ves lo que te dije Yeul? Mi ojo arco iris es el mejor doujutsu del mundo, pues no solo me ayuda a cambiar de elemento, puedo ver mejor que… -decía señalando al ave que no había dejado de volar orgullosa transformando todo aquello en una tonta competición: -un águila sensorial. Te lo dije, ¡soy el mejor! –terminó apuntándose con el pulgar mientras Snow y Kuroko miraban al suelo con vergüenza porque sabían que su hermano iba a picar en tan evidente trampa. -¡Tu ojo de colorines nada tiene que hacer contra el maravilloso ojo de Kagami! –se quejó el águila mientras el humano sonreía con picardía bajo la capucha. –Hay cuarenta y nueve personas dentro de este edificio. Cuarenta y dos de ellas con chakra, siete tan solo poseen energía vital. Hay una habitación en el centro donde mucha gente está inmóvil, con los brazos como si estuviesen encadenados. En otra sala, dos personas se pelean mientras ocho observan el combate. Aunque la mayoría de guardias están en la otra entrada el sigilo no es una opción, hay gente por todas partes.

-Yo no había visto a la gente sin chakra, he de admitir que eres el mejor Kagami. Son quienes observan el combate, ¿verdad? –preguntó Sorey. El otro asintió con la cabeza mientras añadía: -siete de los ocho observadores son quienes no poseen chakra. –sentenció calmando el tono arrogante por uno más calmado, propio de alguien que disfruta empleando sus habilidades. –Justo como me temía… -empezó el ronnin dirigiéndose a Yeul. –Esta prisión no es una convencional. Los presos no son gente corriente, poseen todos ellos control del chakra, algo que los vuelve muy valiosos. Puestos a apostar en un combate ilegal, seguro que es mucho más interesante un combate a vida o muerte con técnicas ninja. –dijo con amargor el Bokushi mientras apretaba con furia el puño de su mano ante atroces acciones de aquellos criminales. –No parece que podamos liberarlos con sigilo, así que o entramos a lo bestia a pelear sin estrategia contra tanto guardia o… aprovechamos lo fuertes que son los rehenes para que se ganen su libertad. Puedo hacer de carnada, atraer la atención de los guardias entrando por aquí y buscar que me persigan incluso quienes están vigilando las celdas. Mientras, Kuroko cavará un túnel con las indicaciones de Kagami para que llegues hasta las celdas. Él mismo sabrá cuando se habrán marchado por mi llamada de atención. Cuando la sala esté libre, salís de bajo el suelo y liberáis a todos para que escapen o nos ayuden a combatir.

Subiendo hacia arriba su pulgar y acompañando el gesto por una confiable sonrisa, añadió: -No debes temer por mí, si la cosa se me va de las manos, siempre puedo avisaros a través de Kagami, que es capaz de leer los pensamientos. –aseguró el pastor quitándole importancia al riesgo que suponía hacer de cebo. –¡¿Verdad que soy increíble?! –dijo el otro bajando al suelo junto con su hermano de color blanco.

Kuroko no esperó a la respuesta de la fémina, sabía que aquel plan era el mejor para asegurarse de que los guardias no tomaban a los presos como rehenes, empezó a cavar con el pico un túnel del tamaño de una persona. -¿Cómo lo ves? –preguntaba Sorey. –si se te ocurre cualquier otra cosa, soy todo oídos. –terminó este haciéndole ver a su compañera que tenía derecho a cuestionarlo y añadir cuanto hiciese falta. Con la punta de su capucha como pico, el hombre águila Sorey invitaba a su compañera a volar en aquel alocado plan que contemplaba a los presos como algo más que simples víctimas, convirtiéndolos en la pieza principal para completar su jaque mate. El rey mandaba a la pieza más valiosa, a la dama, para liberar a los peones, poniendo en peligro su propia integridad atrayendo la atención de las piezas enemigas. Yeul no era una pieza bajo su control, era libre de decidir qué hacer, mas si confiaba en él, sabría que podría soportar aquel peligro.


off-rol:
jutsus empleados por Sorey:


-Doton: Bïto enchō (extensión del golpe de tierra): Esta técnica añade la propiedad de dureza característica de la tierra al chakra del ejecutor, creando alrededor de sus puños una capa de chakra (como unos guantes) de unas dimensiones gigantescas. La dureza de estos guantes tendrá una relación directa con el nivel de ninjutsu del usuario y la fuerza y probabilidad de impactar con ellos corresponderán al taijutsu y la fuerza. Este chakra tiene la propiedad de dureza por lo que permite el choque de los puños con armas de filo, no obstante, cualquier ninjutsu será capaz de atravesarlos sin ningún problema, dañando directamente al usuario.

Ventajas:
-Permite luchar contra shinobis con dominio del kenjutsu, así como bloquear ataques a distancia con kunais y otros proyectiles semejantes.
-Este estado puede durar varios turnos, y permite el uso de taijutsus y ninjutsus Doton

Desventajas:
-Cualquier ninjutsu atravesará sin dificultad alguna los “guantes de chakra” por lo que usarlos como técnica defensiva no tiene sentido.
-Un golpe con esta técnica será como un golpe con los puños desnudos si el ejecutor tiene poco nivel de ninjutsu
-Una gran limitación para usuarios que no tengan el elemento Doton como especialidad primaria dado que tendrán que limitarse a golpear, sin poder hacer combinaciones con el ninjutsu.
-La duración de la técnica es de 3 turnos. Si se cambia de elemento sin emplear el "Riaru Nijigan", esta técnica se cancelará
-Si se mantiene la técnica, aunque no consuma chakra de nuevo, ocupará una de las 3 posibles técnicas a emplear por turno lo que reduce infinitamente las cantidades de combos debido al inconveniente del doujutsu.



Kuchiyose no Jutsu, 口寄せの術 (Técnica de invocación):
[Invariable]
Gracias a esta técnica los ninjas a partir de rango chûnin son capaces de traer a esta dimensión a sus invocaciones. Para ello, el ninja deberá haber firmado previamente un pacto con algún animal. Una vez que se posee el pacto firmado, el usuario deberá derramar unas gotas de su sangre sobre la mano con la que firmara el contrato y apoyarla en cualquier superficie, convocando de esta manera a su animal elegido para el contrato.

técnica mantenida:
Riaru Nijigan: Turno 2/7

técnicas de los pactos:
Kuroko:
-Doton. Excavación como un ave:  


Kuroko emplea su afilado y duro pico para, reforzado con grandes cantidades de chakra cavar un túnel de un tamaño mucho mayor al que necesita para que Sorey o alguno de sus amigos pueda beneficiarse de entrar por el mismo. Tanto la entrada como la salida, en caso de hacer el tamaño propio de un ser humano, son bastante lentas debido a que quien realiza la técnica no se trata de un shinobi sino de un pacto, motivo por el que es muy difícil emplearlas para un ataque sorpresa o como una herramienta evasiva. Sin embargo, si el tamaño del túnel es cavado a tamaño del animal, la técnica es tan rápida como la original, y aunque no puede activar nuevos jutsus mientras está en el interior del túnel, sí puede mantener los que ya estaban activos.

Kagami:
-El fabuloso ojo de Kagami: Técnica evidentemente bautizada por el propio Kagami. Una vez activada la técnica, y durante los siguientes 5 turnos, el águila es capaz de detectar en un rango de 500 metros (el rango de un especialista sensorial secundario) a cualquier forma de vida animal o humana y distinguir si posee flujo de chakra o tan solo energía vital, incluso a través de obstáculos. Su única función es ver cómo se concentra una técnica antes de ser liberada. Cabe aclarar que con un poco de consumo de energía y la aguda visión que se les confiere a las águilas, Kagami es capaz de enfocar y desenfocar su vista, pero nunca se le amplia el rango de visión a algo más periférico.

equipamiento:
-Sai (el par)
-Kunai (5 unidades)
-Shuriken (5 unidades)
-Hilos de alambre
-Pergamino de invocación de los hijos de Raiden
stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

aspecto de los pactos:
Snow:
Kagami:
Kuroko:
Sorey Bokushi
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Jue Oct 27, 2016 5:26 pm

Una serie de crujidos minúsculos sucesivos se hicieron notar bajo los pies de Yeul, razón suficiente para pensar que algún transporte –algo pesado– se acercaba a las inmediaciones. Tomó su kunai casi sin pensarlo, manteniéndose inmóvil para captar con mayor facilidad tal señal mientras utilizaba su mirada periférica para registrar el fenómeno, mas fue inútil. Toda su piel se erizó, un frío que bajó de su cabeza a los pies al momento del grito de advertencia, el miedo la paralizó al ver una sombra emerger de la tierra, como si se tratara de un muerto viviente que vendría a por su alma. Fue aún peor cuando vio un arma de filo ser levantada por el otro, amenazando con su muerte en un pequeño instante. En busca de valor apretó la empuñadura de su kunai e intentó mantener una imagen fija en su mente, le era complicado: Estaba entre la espada y la pared, su vida o la de un criminal –en tal caso que le diera tiempo de reaccionar–. Cerró sus ojos y tensó su brazo dispuesta a contestar antes de que un pedazo de metal diseñado para matar le arrebatase la vida al ser empuñado por un criminal. Giró su rostro para aunque sea dilucidar la mirada asesina que poseía su contrincante, quedó aterrorizada con lo que vio en aquellos ojos: Nada, simplemente nada. ¿Cómo era posible? ¿Mataba por matar?

Fuera de todo plan, el otro se aproximaba para defender. Ella misma sabía que su velocidad no sería suficiente para frustrar la intención contraria –aunque pareciera impresionante–, sin embargo, la rendición parecía no estar en el corazón del peliblanco. El aire que surgía del salto enemigo hizo que cambiara de postura, a una más defensiva, agachándose un poco e irguiendo su kunai de modo que pudiera contraatacar con mayor facilidad sin dejar más espacios vitales a su alcance. La actuación de su compañero le llenó esperanza, aunque sintió dolor cuando le vio lanzarse con el pecho al suelo. Nada pronosticaría lo que pronto iba a suceder: Lo que parecía ser una mano se formó de –aparentemente– una masa de chakra, milagrosa la veía al interrumpir el intento de asesinato. Un quejido por parte del atacante y salió disparado en otra dirección, aún atónita por lo cerca que estuvo de morir de una manera poco honorable se mantenía estática por unos segundos, intentando procesar los sucesos que dieron lugar en su cercanía.

Su mirada –luego de pasar esa etapa de estrés y temor– fue llevada hasta el masculino que le salvó la vida. Sucio y con ciertas pizcas de sangre, inmediatamente se preocupó por él mientras recuperaba su postura natural, sin embargo, ninguna palabra salió de su boca. «Yo pude haber evitado eso...» se recriminó a sí misma al mismo tiempo que tomaba en cuenta un detalle sumamente importante: Había agua bajo sus pies, con un simple y fugaz sello pudo inmovilizarlo –o matarlo– en el instante. Pero el miedo le paralizó e hizo que su compañero corriera en apuros para que la salvara. No era una fémina débil, ¿cómo iba a proteger a los demás si ella era más propensa a necesitar protección? Guardó su kunai, internalizada en sus pensamientos y la cabeza apuntando hacia abajo como parte de su terrible decepción interna. Sintió su presencia frente a ella, cuando alzó la mirada una combinación de colores impresionantes se reflejaron en sus cristalinos verdes. Era como mirar al universo, como ojos con innumerables misterios y un poder –al contrario del Sharingan, que representaba sufrimiento– cálido y emocionalmente positivo. Se indujo en un trance momentáneo mientras intentaba entender tal Dojutsu de diseño extraño. La voz de Niji le despertó del estado, haciendo que su atención volviese a su persona. —Le agradezco su ayuda y lamento representar una molestia hace unos segundos. No volverá a ocurrir —aseguró la Sacerdotisa con severidad antes de realizar una reverencia pronunciada como parte de su agradecimiento, sin darse cuenta había ignorado su cumplido, pero era más importante su honor y la gratitud. Aunque no lo pareciera, el código de conducta era estricto y rígido, pero no indispuesto a cambiar.

Su inclinación terminó cuando el otro se dispuso a visualizar el interior de la estructura con ayuda de su Dojutsu, observaba su espalda, se vio extrañada cuando escuchó sus palabras. La cantidad descrita por el masculino parecía ser colosal. No había tenido una misión en la que tuviera que hacer frente a una cantidad absurda de usuarios de chakra. Sin embargo, no podía descartar la posibilidad de aquello, había visto con sus propios ojos campamentos de Riku-gui con una cantidad considerable de usuarios de chakra, por lo que podría ser una estratagema por parte del señor feudal enemigo. Sus manos volvieron a su espalda para mantener su postura tan firme como de costumbre, también pensando en algunas alternativas, en silencio, y con la atención de sus oídos en el masculino. Su mención con respecto a los pergaminos no era en vano, haría una técnica de esa índole justo frente a sus ojos, la curiosidad de la pequeña fue encendida una vez más. Tras un breve rezo dispuso de su propia sangre para la activación. El nombre de la técnica le resultaba familiar: Por lo poco que había leído se trataba de un jutsu espacio-tiempo que servía para invocar, pero... ¿invocar qué?

Tan pronto cuando la nube se disipó en el aclarado cielo, salieron tres aves. Su cuerpo inconscientemente dio respingo tenue por la sorpresa. Seres vivos dentro de sellos, no tenía mucho sentido en su cabeza pero aceptó lo que sus ojos veían. Su atención fue desviada a una de ellas: Ave blanca de porte modesto pero notablemente sabio. Se agachó al tenerla al frente, maravillada por lo que veía, no obstante, su comportamiento no rompía sus costumbres de etiqueta. —El placer es todo mío, Snow. Me siento halagada con su ofrecimiento, no dudaré en contar con usted —pronunció antes de retomar su postura y esconder sus manos bajo el manto que le cubría de los pies a la cabeza bajo el sol inclemente, el nombre Snow retumbó en su mente por alguna razón desconocida. Aunque fueran animales, estos se comunicaban y pensaban, así que los consideraba igual a ella, serían sus nuevos compañeros de misión. Pronto una voz soberbia resonó desde la altura, llevó su mirada hacia éste y con una mirada de cierta molestia por su tono, prestó atención a sus reclamos. «Tan diferente...», se dijo a sí misma, con tolerancia hacia sus palabras, quizás podía empatizar y sentir lo que sentía él.  Un ave de color oscuro y de gran vuelo. Su sombra enfilaba el sendero con imponencia, aunque fuera orgulloso y poco honesto consigo mismo, su vuelo era magnifico. El ave restante, con una postura de intromisión en el hombro de Niji hizo sonar su voz. —No se preocupe, Kuroko. Cuando se dé cuenta de sus errores, él mismo pedirá el perdón por sus actos —hizo una breve pausa. Había llamado a su invocador como Sorey, cosa que descuadraba algunas cosas, pronto su mirada verdosa se clavó en los coloridos orbes, algo desconfiada. Sin embargo, cortó tal preocupación y se centró de nuevo, indispuesta en pensar más ese tema hasta que tuviera tiempo y fuera otra situación—. Me alegro que todos estén para apoyar, la bienandanza nos cubrirá, gracias por trabajar junto a mi persona. —Concluyó como parte de su presentación, inspirando a todos por igual, finalizando con una leve reverencia.

Tras la descripción de la situación dentro le era mucho más fácil mimetizar la estrategia en su mente. El plan de Niji era poco sensato, pero parecía ser el más indicado y –posiblemente– el más efectivo. Respiró profundo antes de pensar en las brechas que pudiera tener, parecía no tener ninguna. La información parecía tan certera que no cabía otra opción más que confiar y hacer los movimientos claves de infiltración y liberación de prisioneros. «Haremos temblar los cimientos y todo caerá» pensó metafóricamente, el hecho de que los propios prisioneros combatieran hacían de estos la base –después de todo, son esclavos– de todo el negocio, sin ellos nada funcionaba.

Tras su gesto de “todo saldrá bien” podía notar algo de poca madurez. Intentaba infundirle a la fémina tranquilidad, pero era imposible en estas situaciones. Una vez más, debía ser tolerante, no hizo más que asentir. —Entendido —concluyó por decir, accediendo a realizar tal parte del plan, aunque no estaba participando activamente en la construcción del mismo le parecía bien la estructuración que poseía. Esperaba que todo no se fuera al subsuelo una vez dentro. —. No tengo ninguna objeción. El punto de reunión será la entrada norte, a unos cuantos metros de allí está el grupo de extracción —informó, encaminando su paso directo al túnel: El agua del lugar descendía por dicha abertura en el terreno, le sería más fácil utilizar técnicas de su extraño clan dentro de la sala, aunque no sabía hasta qué punto confiarse del movimiento acuático hasta ese lugar. —Espero verlos a todos en el punto de reunión, sanos y salvos; en especial a ti, Kagami, gracias por colaborar. —giró su cuello para darle la vista a la ave con problemas de autoestima, una fugaz mirada esperanzadora y una sonrisa discreta fue regalada hacia Kagami. Sabía que necesitaba atención, un trato especial, pero no de superioridad sino de igual a igual y un conjunto de buenas emociones para que esos síntomas de incomprensión e incompatibilidad con los humanos fueran dejados atrás. La fémina tenía su encanto y combinado con su amor incondicional a los animales resultaba entregar todo su cariño a las especies. Además de que sentía una conexión especial por tal tipo de ave.
Se retiró por el túnel, hubieron zonas totalmente oscuras pero pronto tocaron el suelo de la sala. El águila frente a ella sabía lo que hacía.

♒♒♒
Dentro de la Cárcel

La sala, reforzada paredes le rodeaba. Grilletes con sus respectivos prisioneros, parecían estar cansados, algunos heridos. El guardia se hallaba dormido en una silla, con la llave de las ataduras en su cintura. —Gracias, Kuroko, mantente a una distancia segura... —«Es hora de hacer justicia». Sus ojos verdosos brillaron intensamente mientras realizaba una cadena de sellos, compuesta por tres de ellos, se quitó la prenda larga y dejó que sus vestiduras usuales lucieran. Su respiración se aceleró al momento de sentir algo frío adherirse a su espalda, parte del agua que se había filtrado por el túnel la estaba utilizando para su habilidad. Brazos tan transparente como el agua, de apariencia fuerte, se formó en su espalda. Fijó su mirada en carcelero antes de proclamar el fin de la esclavitud en esa sala, toda la atención se posó en la pequeña Sacerdotisa, con ropajes inmaculados y con el símbolo de su feudo ahora expuesto. —Ninjas, su sufrimiento y esclavitud ha llegado a su fin —alzó su suave pero inspiradora voz femenina, el guardia saltó de la silla, confundido por lo que pasaba—, vengo a representar al feudo Mogura, el cual me ha concedido la misión de liberarlos a todos para desmantelar este infierno de grilletes y gruesas paredes —el opositor se levantó, teniendo lo que parecía ser una porra en su diestra, posando amenazante mas sin ninguna palabra que contrarrestar a la pequeña—. Ha llegado el momento de destruir este lugar, y con ello, castigar a los opresores. ¡Ayúdenme a liberar a todos sus compañeros! —Finalizó, los brazos de aqua se pusieron en guardia antes de que el carcelero y la justiciera se batieran en un breve duelo

Ambos se aproximaron uno al otro desde las dos esquinas de la sala; ella con la firmeza y decisión única, mientras que él –dudoso de lo desconocido– se aproximaba con cautela. Los brazos acuáticos no dejaron que el contrincante se acercase demasiado, sus golpes iban a parar en las extremidades hechas por su jutsu. Bastó con un golpe con el puño cerrado por parte de su creación para estamparlo en la pared con violencia. A pesar de ello, no había utilizado toda su potencia, si lo fuera utilizado quizás todo su tórax fuera acabado astillado, victima de subestimar a la pequeña. Aun moribundo intentó defender las llaves, inútil cabe resaltar. Una vez desató a todos los prisioneros abrió la puerta que los contenía en la habitación: —¡Haced de esto una revolución, que ningún opresor quede en pie! ¡Por la libertad y la justicia! —Gritos de coraje retumbaron en todo el lugar, había encendido una llama de pasión en aquellos hombres, todo el sufrimiento sería canalizado y utilizado para derrumbar todo abuso que tuvo lugar en ese edificio. Justo antes de salir de las cuatro paredes, dispuesta a ayudar a los liberados, la voz agónica del caído se hizo notar, con furia, quizás con cinismo, pero con mucha seguridad —Eres una inútil, conocerás lo que es meterse en la boca del lobo —tosió, conjunto a quejidos de dolor—. Este lugar va a estallar, en todos lados hay sellos explosivos. Quedarán bajo las montañas, tú y tus ideales de libertadora. Mi jefe te matará con todas estas ratas —la inamovible mirada de Yeul nunca se fue de él, su rostro estoico y su postura firme no dejó que el temor le consumiera. Ignorándole por completo salió de allí, mientras las risas macabras del hombre se hundían en la soledad.

Una vez fuera corrió por el lugar, todo era un caos: Fuego, rayo, tierra y agua, se podían ver jutsus de naturalezas diferentes. No veía nada más allá que peleas volátiles y agresivas. —Niji-san... Cuidado... —Susurró, reflejando su preocupación en su cara. Utilizó sus brazos acuáticos para escalar a la segunda planta y seguir buscando. Si no tenía ningún resultado iría al punto de encuentro, su parte ya estaba lista. Por lo poco que sabía, el jefe tenía el detonador, debía ser encontrado y llevado a la justicia.


Datos:

Stats:

✢ Ninjutsu: 10
✢ Taijutsu: 7
✢ Genjutsu: 4
✢ Velocidad: 8
✢ Resistencia: 10
✢ Fuerza: 9
Equipamiento:

Tanto (1)
Kunais (10)
Técnicas:


Conteo de técnicas
8 disponibles
3 usada
5 restantes

Pasiva
Sensibilidad Acuática:

Tipo de Aqua: Densa

Activa

Umi no ikari - Ira del Mar
Genin: Tiene dos brazos. Los puños trituran madera y huesos.
1/3

Más información: Suisei Shinka
Yeul
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Dom Oct 30, 2016 6:47 pm

Yeul parecía demasiado afectada por el pequeño error que había cometido. Estaba claro que en aquel mundo, el más pequeño detalle podía significar la diferencia entre la vida y la muerte, pero el equivocarse siempre forma parte del aprendizaje, algo que el castaño sabía muy bien. –También ha sido culpa mía por no avisarte mejor, se supone que el sensorial soy yo, debería estar atento a estas cosas. De todas formas… “Máxima Bokushi número seis: cae siete veces, levántate ocho”. Los errores son una gran fuerte de aprendizaje, cada vez que caemos conocemos un nuevo modo de evitar tropezar. –dijo mostrando su lado más filosófico. Tal vez ella había podido percibirlo como alguien ilusionado e infantil, pero lo cierto era que Sorey también tenía un lado culto y espiritual, solo que no estaba reñido con su personalidad alegre y su optimismo.

Antes de despedirse, el Bokushi hizo una última petición a sus amigos: -Si hay alguna información importante que deba saber, comunicádmelo a través de Kagami, voy a distraer a los enemigos. Mantenedme localizado e intentad reuniros conmigo en cuanto podáis. ¡Cuento con vosotros!

Una simple ojeada se lo indicaba más que de sobra, eran muchos los enemigos como para enfrentarlos cuerpo a cuerpo tan a la ligera. Mientras Yeul incrementaba la cohesión de tan complejo grupo con sus frases, Sorey realizó una cadena de cinco sellos que hicieron que su mano izquierda brillara con un gran fulgor azul. De un símbolo que le dejó sellada Impa, la antigua guardiana del Suiton de Taro, salió un ser de ojos violáceos y cabello azul claro. Se trataba de Mickleo, el serafín de agua, alguien que tan solo Sorey o alguien con un fuerte vínculo con la naturaleza, eran capaces de percibir. El espíritu miró al Bokushi con melancolía, hacía meses que no se veían: -Sorey… -murmuró con pena. Conforme se hacía mayor, el castaño cada vez se alejaba más de los bosques donde se había criado, se preocupaba mucho más por los seres humanos y menos por el resto de seres. Conforme crecía, iba perdiendo su inocencia, y aquello traía consecuencias. No se veían cada día como antaño, los serafines empezaban a ser casi parte de una etapa de su pasado.

Aun con aquel batiburrillo de sentimientos, el serafín del Suiton hizo su papel y se fusionó con otra luz que salió del interior de Sorey para tomar la forma de un gran arco blanco y azul que apareció de modo corpóreo en el plano físico con la ayuda de chakra Doton. –Te ayudaré a ganar tiempo, Sorey. –le dijo aun con su forma de arma. El Bokushi asintió para no parecer un chiflado a ojos de Yeul y salió corriendo con el ojo arcoíris, los guantes de roca y el arco de agua.

Entró por la puerta principal como si aquella base fuese su casa. Nada más verlo, todos los mercenarios, que como ya había percibido él, quedaban lejos de la entrada, salieron corriendo hacia su posición, mas este no les daría tiempo para ello. No había flechas físicas, las creaba él mismo. Sus dedos índice y corazón daban forma a un gran proyectil de Suiton recubierto de fuuton que salía disparado hacia un grupo de aquellos tipos. Realizó aquel movimiento repetidas veces, creando una serie de explosiones de agua que empaparon a todos sus oponentes ralentizándolos muchísimo. Además, aquello los convertía en muy vulnerables al Raiton, pues dicha agua tenía la principal propiedad de conducir ese elemento. Si los movimientos de los mercenarios eran más lentos que los suyos de per se, con aquellas cinco explosiones aquello era más que evidente. Haciendo parkour en una de las paredes los esquivó sin problemas y se dirigió a otro lugar en busca de más presas. Cuatro, cinco, seis, siete explosiones más. El chakra de Mickleo y el suyo funcionaban como uno solo ahora. Ninguna de aquellos flechazos dañaba para nada a ninguno de sus contrincantes, pero los volvía muy vulnerables, dejándoselo fácil a los verdaderos protagonistas de su plan, los presos que Yeul estaba a punto de liberar. Ocho, nueve, ¡diez flechas! El chakra de Mickleo ya se había agotado, haciendo que el arco se fundiese en motas de chakra espiritual y volviese de nuevo al sello del dorso de su mano izquierda.

De pronto, la voz de Kagami alertó al encapuchado sobre algo: -Sorey, el edificio va a petar. El jefe tiene un activador que lo hará caer en pedazos. -(¡Tienes que huir!) –escuchó en su cabeza. –(No, me adelantaré y le robaré el aparato, de lo contrario todos los presos que aun estén luchando morirán. ¿Dónde está la sala de combates?, seguro que es el tío con chakra que estaba con los civiles.) –la respuesta de Kagami vino precedida de un gruñido y un resoplido, pero finalmente llegó. –(En el piso superior. Ve con cuidado, has gastado mucho chakra de golpe.)

Sin más dilación, el ronnin llegó a la sala en concreto. Lujosos asientos alrededor de una enorme jaula que protegía a los observadores con sellos de fuinjutsu avanzado que también habrían costado un dineral. Sobre las sillas, gente con grandes fajos de billetes miraba el combate en el que había apostado miles de ryus con éxtasis, y sosteniendo una gigantesca Katana, un viejo lobo con un ojo de cristal que solía llevar cerrado, se llenaba los bolsillos con el precio de la entrada. Aquel debía de ser el jefe. Por suerte, ninguno de sus incompetentes hombres había llegado para avisarle. –¿Quién demonios eres? No tengo ningún encapuchado entre mis filas. –diría con un carajillero tono de voz mientras levantaba un pequeño rollo de fuinjutsu con el kanji “explosión” inscrito en él. –¡No te acerques más o lo activo y el edificio entero se va a la mierda!

El Bokushi necesitaba actuar rápido, frenéticamente. Había prometido a Kagami no malgastar su chakra pero tenía que incumplir su promesa. Tomó aire y en su boca empezó a fundirlo con chakra, lanzando un montón de perdigones. Primero en la cabeza, luego en el brazo, y en diferentes zonas vitales del cuerpo de su adversario. Sabía que no era tan estúpido como para dejarse golpear, pero mientras se entretenía esquivando los golpes vitales o bloqueándolos con la espada, el joven analizaba el patrón de movimiento de aquel hombre con el símbolo de Mogura tatuado en su cuerpo. La última bala iba direccionada al lugar donde para esquivar, terminaría el rollo, logrando perforarlo destruyendo el kanji y salvando el edificio.

Cabreado por lo ocurrido, su oponente gastó sus recursos en castigar al intruso, quien sin chakra, estaba más bien indefenso. A una velocidad espectacular, apareció delante suya tratando de cortarle, estaba claro que había empleado algún taijutsu para tan veloz movimiento. Luego de un intento de corte que Sorey esquivó con un salto hacia atrás, lanzó desde su boca propulsada un cuchillo que rozó el brazo del pastor provocándole, aparentemente, poco más que un simple corte.

No fue así, el encapuchado cayó de rodillas al suelo, incapaz de moverse. Algún tipo de veneno debía de llevar la hoja del sucio Orochi que ahora se acercaba a paso lento con una burlesca expresión de satisfacción a la posición de Sorey con el firme objetivo de cortarlo en dos. La integridad del chico dependía de que Yeul y sus águilas llegaran a tiempo para detenerlo. Kagami se lo gritaría mientras ella subía al segundo piso: -Sorey está en peligro, ¡acelera el paso niña! ¡Ya estamos contigo, aguanta!



off-rol:
jutsus empleados por Sorey:



-Densetsu no jutsu, Kami no Yumi (Jutsu legendario, arco divino):

Requisitos: Tener activado el Riaru Nijigan, haber cumplido con un entrenamiento de 300 líneas

Sellos requeridos: 3

El Bokushi, tras superar cierta prueba, es capaz de dominar la técnica legendaria Bokushi del Suiton e invocar el arco divino. Se trata de la técnica más poderosa que un Chunnin de este clan puede dominar y para ello requiere del uso coordinado de los elementos Suiton, Fuuton y Doton.

Tras la realización de los sellos, el Bokushi alza su mano para dar forma a un robusto arco creado a partir de Doton. Una vez lo tenga en su poder, el usuario será capaz de crear, con su mano derecha, un total de 5 proyectiles sin requerir sellos, pero con unos 3 segundos desde que se toca con la punta de los dedos índice y corazón el mango del arco. La “flecha” iría creándose paulatinamente conforme el usuario tira hacia atrás su mano buscando la tensión de la cuerda.

Los proyectiles serían una concentrada masa de un denso y pegajoso Suiton que guardaría su forma gracias a una capa exterior de Fuuton que, girando a gran velocidad, lograría evitar que el agua perdiese la forma. Una vez lanzada la flecha, adquiriendo impulso a través de la fuerza empleada para la tensión de la cuerda esta seguiría una línea recta hasta que el usuario, haciendo con su mano derecha medio sello del tigre hiciese que el chakra de Fuuton giratorio se comprimiese con fuerza, causando la dispersión del Suiton en muchas direcciones llegando a abarcar un radio de 5 metros, y siendo muy fácil cubrir la mayoría del cuerpo de alguien que se encuentre cerca de la explosión de la flecha, pero, al contrario que las flechas reales, sin llegar a traspasar el cuerpo humano. Este pegajoso Suiton es un gran conductor de la electricidad, y estar en contacto con el mismo generará la pérdida de dos stats de velocidad y de taijutsu por cada flecha recibida durante un total de 3 turnos.

El arco desaparecerá pasados 5 turnos desde su creación o tras consumir los 5 proyectiles de los que se dispone. El arco, como es físico puede ser destruido, dejado en el suelo y luego ser recogido y cualquier otra acción posible para hacer con cualquier arma normal.



Elemento Viento: Esfera del vacío (風遁・真空玉, Fūton: Shinkūgyoku):
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un jutsu que utiliza la naturaleza de tipo viento en donde el usuario, al realizar los sellos correspondientes, y luego haber inhalado por su boca una gran cantidad de aire puede lanzarlo en forma de balas de viento comprimido juntados con su chakra. Las ventajas de esta técnica es que la velocidad de los ataques y la cantidad de disparos es lo suficiente como para dañar gravemente a su enemigo, además de que su poder de ataque es tan grande que es capaz de perforar la carne con su simple contacto.
Genin: 5 disparos. Su poder será como el de un perdigón al impactar con la carne.
Chūnin: 10 disparos. A este nivel un rosé con las esferas de viento es capaz de generar cortadas leves a la carne, romper prendas. De dar directamente con los rivales o grupo de rivales serán capaces de romper huesos y generar sangrado de consideración.
Jōnin: 15 disparos. Pueden atravesar sin ningún problema un cuerpo y seguir su trayectoria hasta otro, pero con un poder de impacto rango Chūnin.

técnica mantenida:
Riaru Nijigan: Turno 3/7

técnicas de los pactos:


Kagami:
-El fabuloso ojo de Kagami (MANTENIDA): Técnica evidentemente bautizada por el propio Kagami. Una vez activada la técnica, y durante los siguientes 5 turnos, el águila es capaz de detectar en un rango de 500 metros (el rango de un especialista sensorial secundario) a cualquier forma de vida animal o humana y distinguir si posee flujo de chakra o tan solo energía vital, incluso a través de obstáculos. Su única función es ver cómo se concentra una técnica antes de ser liberada. Cabe aclarar que con un poco de consumo de energía y la aguda visión que se les confiere a las águilas, Kagami es capaz de enfocar y desenfocar su vista, pero nunca se le amplia el rango de visión a algo más periférico.


-Conexión mental: Desde que esta técnica es activada y hasta 5 turnos después, Kagami es capaz de, como Kuroko establecer un vínculo sensorial con alguien a 20 metros de distancia. Durante ese tiempo, todo lo que piense uno de los conectados resonará también en la cabeza del otro, y no valdrá para nada más en absoluto.  


Aunque esta técnica se la enseñó su padre para que hiciese de apoyo, Kagami suele emplearla con los enemigos, para llenarles la cabeza de insultos y burlarse de ellos. Fue en efecto, su propia estupidez, lo que le llevó a aprender que también era una técnica útil para el espionaje.


Técnicas del NPC enemigo:

Impulso (移動, Idō): El usuario acumula una gran cantidad de chakra en sus piernas y esto le confiere la capacidad al usuario de moverse a gran velocidad, permitiéndole esquivar varios proyectiles que hayan sido lanzados al mismo tiempo, o esquivando una técnica usada por el oponente. Esta técnica únicamente puede usarse una vez por batalla a rangos Chunnin y Jounin, pero dos veces siendo Sannin. Se puede avanzar un máximo de 8 metros y no se puede usar esta técnica si por algún motivo, el usuario tiene las piernas incapacitadas.


Ninpo Kakusareta buki (Arte ninja, arma escondida):
Sin la necesidad de sellos de manos, el usuario es capaz de asomar una espada/hacha/lanza/etc desde su garganta y luchar empuñando la misma desde su boca. Además, si el usuario lo desea, podrá acumular chakra en su garganta de forma que será capaz de escupir a gran velocidad dicha arma para atacar al enemigo.
Nota: El arma que pueden hacer emerger, debe ser o bien creada, o bien comprada en el respectivo tema.

equipamiento:
-Sai (el par)
-Kunai (5 unidades)
-Shuriken (5 unidades)
-Hilos de alambre
-Pergamino de invocación de los hijos de Raiden
stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

aspecto de los pactos:
Snow:
Kagami:
Kuroko:
Sorey Bokushi
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Mar Nov 01, 2016 4:47 am

La marca de su espalda brilló y su sentido para detectar las fuentes de agua identificó una en las inmediaciones, lo cual era imposible. La fuente parecía incrementar la energía, sentía como si una entidad fuera una especie de fuente poderosísima de agua, lo cual le confundió. Su sentir no desaparecía y tampoco tenía explicaciones que darse a sí misma. Dio una bocanada de aire y lo único que salió fue una nube fría, blanquecina, como si estuviera congelada. Nunca había sucedido, pero probablemente era lo que vio en el libro: Un ente tendrá conexión contigo y tu poder se hará sentir. Quizás su meditación y su conexión natural con el agua le estaban dando oportunidades de cruzar al otro lado del puente, donde lo real y lo irreal se unen, donde lo fantástico nace y no hay explicación lógica que lo describa.
Tuvo que sacudir un par de veces su cabeza para volver al mundo real, frente a sus ojos sólo había caos por doquier, personas gritando con efusión. Reclamando su libertad y destrozando lo que una vez fue una cárcel, y lo que ahora era un campo de batalla con gruesas paredes. Por donde pasaba Yeul con sus grandes extensiones acuáticas se apartaban, algunos se maravillaban con el poder que poseía la pequeña, otros –normalmente los guardias de la prisión– terror podían visualizar. Pero ella, con sus prendas inmaculadas representaba la viva imagen de la paz, tanto interna como externa.

Sus extremidades extras la auxiliaron al momento de escalar por la estructura con facilidad suficiente. Su concentración no se rompía y pasaba los obstáculos rápidamente. No obstante, la preocupación aumentó cuando escuchó una voz conocida referirse a ella. Una vez más escuchó el nombre Sorey al ser denominado el presentado como Niji. Aspecto que ignoró una vez más cuando le vio arrodillado frente a un hombre musculoso al otro lado de la puerta. Y fue allí cuando decidiría actuar rápido.
Utilizando ambas extremidades acuáticas, utilizó las manos de las mismas para impulsarse hacia arriba y saltar por encima del aliado, posicionándose pronto entre ambos masculinos: Con gracia y delicadeza la Sacerdotisa aterrizó, mas su mirada de determinación se clavaba en el contrario. Hombre musculado con una katana en mano. Su jutsu estaba preparado para accionar a las órdenes de su poseedora. Echó una mirada periférica a Niji, pudiendo deducir que se encontraba en aprietos: Por alguna razón se le veía incapaz de moverse, sus verdosos buscaron a los coloridos contrarios. Seguidamente, su atención regresó al atacante, quien no borraba la expresión de su rostro, sin embargo, había retrocedido debido a la aparición femenina. —Debiste borrar ese símbolo de tu piel cuando decidiste ser lo que eres —sentenció, levantando sutilmente su barbilla y petrificando aún más sus iris: Una mujer rígida y valiente.

Sin previo aviso, ambas manos acuáticas se aproximaron una a cada lado del hombre frente a ella, buscando chocarlo como primera medida de ataque. Ambos compartían una distancia aproximada de cinco metros, por lo que tal movimiento fue rápido. Sorpresivamente, el contrario utilizó sus brazos para parar el impacto, soportando el ataque. Yeul alzó su diestra e intentaba cerrar la misma mientras su técnica hacia lo mismo, a pesar de eso, la fuerza del otro era superior a sus habilidades con el Ninjutsu. Por un momento titubeó la fémina, momento en el cual repelió totalmente su técnica. Su rostro se tornó expresivo por la sorpresa, ahora ambos estaban en aprietos. —Prepárate, Niji-san —musitó con tranquilidad, intentando no entrar en pánico para que todo saliera bien. El hombre se aproximaba a gran velocidad. Yeul actuó igualmente, lo más rápido que tuvo. Tomando a Niji con la mano izquierda –perteneciente a su jutsu– y con la derecha se agarró del techo alargando el brazo del mismo un par de metros más. Tal alargamiento fue cancelado una vez tuvo agarre, propinando así un efecto resorte que los sacaría del frente enemigo. Pasaron por arriba de la jaula, Yeul buscó posicionarse en las gradas más altas que habían en la habitación, parecía ser un lugar grande para el espectáculo que seguramente se libraba dentro de la celda central. —¡¿Por qué huyen?! ¡Yo sólo quiero sacarlos de lo que es MÍO! —Gritó de forma demencial mirando hacia la dirección de ambos. Su voz gruesa resonó como eco por todo el lugar, alzando su katana a la altura de su cuello, como parte de una amenaza mortal hacia los salvadores de los prisioneros

Dejó a Niji en una de las gradas mientras Yeul observaba con atención el terreno, intentando trazar una estrategia ya que el combate directo no iba a ser efectivo. Era más fuerte y rápido, no sabía mucho de sus habilidades y no quería combatir a desgaste, sabía que perdería según sus expectativas. —Niji-san, necesitamos un plan, debemos detenerlo —solicitó su ayuda, era evidente que no podía sola pero haría todas las posibilidades posibles para detener el hombre desequilibrado mentalmente dueño del infierno metálico que había construido. Se mantenía en guardia, parada una grada más abajo que su compañero. Sus brazos acuáticos parpadeaban levemente, su chakra empezaba a debilitarse en el interior de los mismos, eso significaba que quedaba poco tiempo de uso. Era su único recurso cuerpo a cuerpo que poseía ahora mismo, perderlos significaría desventaja.


Datos:

Stats:

✢ Ninjutsu: 10
✢ Taijutsu: 7
✢ Genjutsu: 4
✢ Velocidad: 8
✢ Resistencia: 10
✢ Fuerza: 9
Equipamiento:

Tanto (1)
Kunais (10)
Técnicas:


Conteo de técnicas
8 disponibles
3 usada
5 restantes

Pasiva
Sensibilidad Acuática:

Tipo de Aqua: Densa

Activa

Umi no ikari - Ira del Mar
Genin: Tiene dos brazos. Los puños trituran madera y huesos.
2/3

Más información: Suisei Shinka
NPC:
The Sadistic Boss

"— ¡¿Por qué huyen?! ¡Yo solo quiero sacarlos de lo que es MÍO! —"

Clan: Orochi
Especialidad Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Chūnin

Ninjutsu: 12
Genjutsu: 12
Taijutsu: 15
Velocidad: 15
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Físico completo

Yeul
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Vie Nov 04, 2016 11:41 am

Cuando todo parecía perdido, Yeul, acompañada por los tres alados amigos de Sorey interpuso su brazo acuoso con el ataque enemigo. El Bokushi no podía moverse, y ella lo había deducido con facilidad por lo que se decidió a levantarlo y huir con él en su brazo a más allá de la jaula, en unas gradas donde gran multitud de ricachones sin escrúpulos podía acudir a ver un espectáculo a costa de vidas inocentes.

Un comentario amenazante del rival, una petición de la muchacha reclamando un plan. Snow, en ver que el encapuchado no podía moverse, preguntó: -¿Dónde te ha cortado, Niji? –podía verse como aquel ave blanca era la más astuta de las tres, quien ya se había percatado de la situación en la que Sorey se encontraba. No le dejó dar respuesta, halló el corte por sí mismo y su boca empezó a ensancharse. De la misma podía verse un vapor verdoso, propio del chakra curativo de los médicos, lo que evidenciaba que estaba imbuyendo su saliva con propiedades curativas. Luego, como un ave que alimenta a su hijo, dejó caer el líquido sobre la herida, haciendo que este entrara en él. Dicha sustancia no atacaba directamente a la enfermedad, la analizaba y dotaba al sistema inmunológico de las defensas para combatirla. Era un proceso lento, sí, pero a cambio volvía a quien recibía la técnica de inmunidad al veneno. –Necesitará unos pocos minutos para recuperarse. Déjame que te dé un poco, si te golpea con este veneno podría ser peligroso. Pon aquí la mano. –le anunció a Yeul preocupado. Repitió el proceso y creó una nueva medicina para la muchacha. –puedes tomártela, tiene un sabor afrutado. Si te da demasiado asco, puedes hacerte un corte y verterla en la herida.

Sorey empezaba a recuperar la capacidad de moverse, pero era muy sutil, al menos los nervios unidos a los músculos bucales y de la lengua ya se habían estabilizado y podía hablar: -Distráelo desde la distancia, es muy rápido. Cuando esté libre puedo… -calló un par de segundos. –(No, esa técnica lo mataría, necesitamos otra cosa) –se me ocurre un buen… combo. Noquearlo parece imposible, al menos sin morir antes, y matarlo no es una opción, es Raiden quien debe decidir qué hacer con él. ¿Tienes alguna técnica que conduzca bien la electricidad? No importa cuanto lo dañes, sacrifica potencia para obtener tamaño o manejabilidad, es importante que le cubras cuantas más extremidades posibles con el agua, yo lo paralizaré después.

-Es de mala educación cuchichear frente al anfitrión. –gritó con su grave voz mientras se acercaba a paso lento con la katana apoyada en la espalda. Su expresión de soberbia era bárbara, parecía creer tenerlo todo bajo control. No era de extrañar, un roce de su katana y sus enemigos estaban a su merced, en su cabeza el encapuchado ya estaba muerto, solo quedaba ocuparse de Yeul. –¡Niña! ¿Te atreves a decirme que me borre esto? Tú lo portas con orgullo, yo también, representa perfectamente lo que soy, ¿en qué se diferencia lo que hago de lo que hace Raiden con todos nosotros? ¿Crees que a él le importa mandar a unos niños a una misión suicida? Todo ninja trabaja para él, es muy bonito todo cuando funciona. Educación, justicia… blá… blá… blá. ¡Cuentos para bebés! ¿Qué pasa cuando te cruzas a alguien de Riku-gui que vale la pena y decides no cargártelo? ¿Y si ayudas a un criminal? ¡Traición! –gritaba burlándose. -¡Al libro bingo! ¡Pongamos precio a su cabeza! –tornó de nuevo a serenarse. –Conseguiré los ryus suficientes para vengarme, no importa lo que tenga que hacer. Estas ovejas no dan lana, dan ryus. Los aplastaré como me aplastaron, ¡y pasaré sobre el cadáver de todas las ratas que como vosotros intenten detenerme!

Acercándose a toda velocidad hacia la posición de Yeul, agarrando la daga emponzoñada del suelo, el Orochi se preparaba para el combate. Le daba igual niño o adulto, culpable o inocente, tenía un objetivo fijo, y nada le haría dudar de su venganza.



off-rol:

técnica mantenida:
Riaru Nijigan: Turno 4/7

técnicas de los pactos:


Snow:
-Saliva purgativa: Dándole Snow a su saliva unas propiedades médicas distintas a la técnica anterior, logra que su saliva adquiera un color azul cian y un no suficientemente agradable sabor a mora. Escupiendo el brebaje sobre una herida o haciéndoselo beber a alguien afectado por algún veneno o droga, este líquido viajará bien a través del corriente sanguíneo, bien a través del estómago al resto de órganos, y localizará toda sustancia ajena al cuerpo del paciente y dotando a su sistema inmunológico de las propiedades químicas necesarias para erradicar aquello ajeno al cuerpo. En casos extremos, puede incluso eliminar directamente el veneno si con lo primero no es suficiente. Tan solo podrá eliminar venenos, virus o drogas del mismo rango que el paciente, y no distinguirá de sustancias buenas como pastillas del soldado u otras drogas, con lo que en caso de querer curar de un veneno a alguien con estas pastillas, perderá el buff. Tarda un turno en hacer el efecto.

equipamiento:
-Sai (el par)
-Kunai (5 unidades)
-Shuriken (5 unidades)
-Hilos de alambre
-Pergamino de invocación de los hijos de Raiden
stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

aspecto de los pactos:
Snow:
Kagami:
Kuroko:


NPC:
The Sadistic Boss

"— ¡¿Por qué huyen?! ¡Yo solo quiero sacarlos de lo que es MÍO! —"

Clan: Orochi
Especialidad Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Chūnin

Ninjutsu: 12
Genjutsu: 12
Taijutsu: 15
Velocidad: 15
Fuerza: 15
Resistencia: 15
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Sorey Bokushi
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Jue Nov 10, 2016 12:46 am

Se percataba de la técnica con naturalezas curativas que realizaba el ave Snow para su invocador, aunque no podía deducir su función a ciencia cierta, le daba la impresión de saber muy bien lo que hacía. Su atención estaba posada totalmente en el objetivo, ella respiraba con profundidad, manteniendo en todo momento la cordura y el buen manejo de su poder. Una sugerencia por parte del soporte médico llegó; no hubo duda por su parte, dejó a disposición la palma de su mano de modo que el líquido que cayera en ella se mantuviese. Una vez sintió que era todo, se lo llevó a la boca y lo bebió inmediatamente: El sabor frutal, más específicamente, de mora, inundó sus papilas gustativas. No era muy agradable más su rostro no dio señal de desagrado. Era una medicina al fin y al cabo, ella sabía muy bien lo que se debía hacer como buena alquimista. —Gracias, Snow —pronunció como agradecimiento, sincero aunque no le diera la mirada y la suficiente atención que merecía, pero el enemigo ameritaba más aún.

La voz de su compañero se hizo escuchar, la preocupación bajó al escucharlo: Era buena señal. Algo que temía de los venenos o drogas paralizadoras era el hecho de poder parar el corazón de una manera atroz. La explicación de Niji parecía cobrar sentido cuando se limitaba a la detención del individuo, el plan era relativamente fácil: Disponer de algún tipo de aqua para la conducción de electricidad, no estaba segura cuán efectiva sería su técnica sobre una persona con un nivel de poder por encima de ella. Movía los dedos de sus extremidades acuáticas para retomar el control óptimo del mismo, apuntando al otro lado de la sala con disimulo y sin gestos bruscos: Estaba lista. —Entendido, a mi señal —indicó, respirando una vez más con profundidad, tomando las riendas de sus nervios.

Los agravios violentos por parte del hombre armado parecían ir de forma indiscriminada, con una extraña sed de venganza y poco raciocinio. Yeul no se sentía afectada por sus palabras, le sostenía la mirada sin más, aunque intolerante a su comportamiento no se sentía capaz de juzgarle; aunque creía que la luz podía tocarlo, que estaba siendo prisionero de su propia locura. Debía detenerlo y no alargar más el peligro que podía estar asechando, impredecible se volvía una persona al abrazar la demencia. Sus músculos inferiores se tensaron cuando observó la preparación que tomaba para lanzarse al ataque, sus creaciones de agua vibraron mostrando el nerviosismo que poseía: Su poder le daba transparencia a los sentimientos de la Sacerdotisa.


Vio el primer paso y el brazo salió disparado, alargándose hasta llegar a la distancia deseada: Enganchó y haló, regresando su longitud normal. Justo a tiempo para cuando el violento masculino blandiese su espada en su contra, su pie izquierdo se impulsó en el hombro del otro, provocando mayor rabia y desespero en él. Como animal segado por la ira, le siguió: dio un medio giro sobre la grada para, seguidamente, saltar hacia Yeul, cuya pequeña estaba suspendida en el aire gracia a su jutsu. La distancia era suficiente para marcar una serie de sellos manuales que le permitieron moldear su chakra –y poniendo todo su esfuerzo y potencial en él–, lista para efectuar la técnica una vez lo tuviera a rango, que fue en un breve instante. La ráfaga ininterrumpida de agua le golpeó de lleno en pleno salto, la fuerza era suficiente como para lanzarlo al otro lado de la sala, de nuevo a las gradas bajas: Había concentrado mayor empuje por menos radio de acción.
Un sonido en seco fue por la caída del mismo, dolorosa cuanto menos. Yeul cayó con gracia ya que, al activar una técnica ninjutsu, sus brazos perdieron contextura –cancelándose inmediatamente–. Su aterrizaje fue poco aparatoso, manteniendo la sensación de inamovilidad que causaba la Sacerdotisa. Antes que el musculoso hombre se reincorporara con ciertas quejas roncas, la ama del agua transformó el líquido mundano en una versión especializado de sí mismo. Se volvió viscoso y resbaloso, imposibilitando momentáneamente el movimiento ordenado del afectado. De manera inminente, cinco tentáculos salieron del pozo y empezaron a agarrarlo: El poder de agarre era débil, pero difícil de soltar debido a lo adherente del mismo. Yeul mantenía un solo sello en su mano, por lo que a medida que el hombre se quedaba en el mismo lugar, lleno de tal sustancia se iba creando nuevos tentáculos que reemplazaban a los destrozados por el furioso hombre —¡¿Qué es esto?! ¡Quítalo ahora mismo! —Exigía, mas la misma mirada que percibió sus arrebatos de furia contra su feudo, se mantenía inmóvil encima de él. —¡Niji-san, cuando pueda! —era su señal, podía aguantar un rato más generando de sus creaciones, pero podía propinar que el otro se liberase con una técnica o parecido, debían aprovechar los arranques de locura y descontrol para tomar la delantera.

Datos:

Stats:

✢ Ninjutsu: 10
✢ Taijutsu: 7
✢ Genjutsu: 4
✢ Velocidad: 8
✢ Resistencia: 10
✢ Fuerza: 9
Equipamiento:

Tanto (1)
Kunais (10)
Técnicas:


Conteo de técnicas
8 disponibles
5 usada
3 restantes

Pasiva
Sensibilidad Acuática:

Tipo de Aqua: Pegajosa

Activa

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.

Wadatsumi buki - Armas de Poseidon.
Aqua Pegajosa: Pueden realizarse tentáculos desde el agua, de un grosor de 30 centímetros, éstos pueden llegar a un largo de 5 metros desde la fuerte donde están siendo creados. Tienen la habilidad de sujetar por su pegajosidad al enemigo, que si se llega a librar de ellos reducen 2 de Velocidad al tener aquella Aqua. Pueden crearse hasta 5 tentáculos y son suficiente 3 para agobiar el movimiento de un objetivo.

Umi no ikari - Ira del Mar
Genin: Tiene dos brazos. Los puños trituran madera y huesos.
3/3

Más información: Suisei Shinka
NPC:
The Sadistic Boss

"— ¡¿Por qué huyen?! ¡Yo solo quiero sacarlos de lo que es MÍO! —"

Clan: Orochi
Especialidad Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Chūnin

Ninjutsu: 12
Genjutsu: 12
Taijutsu: 15
Velocidad: 15 (-2)
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Estado: Agobiado, movimiento limitado
Físico completo

Yeul
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Vie Nov 11, 2016 12:50 pm

El antídoto de Snow había empezado a hacer efecto y ya no solo podía volver a moverse sino que jamás quedaría inmóvil de nuevo con el mismo brebaje, pues su sistema inmunológico estaba preparado contra esa sustancia concreta. Era el precio de tan lenta acción. Sorey empezó a mover los dedos de sus manos y a apretar los puños. Se notaba todavía algo entumecido pero aun con los picores podía moverse, no importaba demasiado la molestia. –Me alegro de haberlo logrado a tiempo. –dijo el ave blanca sabiendo que poco tiempo le quedaba con el castaño. –No nos falles ahora, ¡asegúrate de darle su merecido! –siguió Kagami ladeando la cabeza para no mirarlo mientras le daba apoyo. Por último, Kuroko se acercó a su encapuchado amigo y con un choque puño-ala se despidió. Justo en el contacto, las tres águilas desaparecieron en una pequeña nube de humo, probablemente habrían vuelto a su dimensión cuyo portal era el pergamino.

Sus amigos eran quienes le daban fuerzas. No solo las águilas, el estilo de combate del Bokushi, tanto su clan como su personalidad, sacaban su energía de los vínculos con sus amigos. Los serafines con la naturaleza, sus nakamas cuando confiaban en él, incluso Yeul protegiéndole y abriéndole el terreno. Sin ellos no era nadie, pero junto con ellos podía superar límites  que desconocía. La pequeña sacerdotisa había encadenado técnicas acuosas para no dejarle ni respirar a su oponente. El ninjutsu de la peliazul era asombroso, y lo utilizaba con mucha astucia, llegando tanto a atrapar como a empapar a su rival. Tenía que aprovechar la oportunidad que le había brindado Yeul, no podía dejar ni un cabo suelto, lo daría todo en aquel último ataque. Se recostó escondiéndose tras las gradas y realizó un conjunto de sellos cuya sorpresa no quería revelar hasta el final.

Junto con la exclamación de su compañera que le rogaba culminar con su trabajo, un encapuchado peliblanco, cuyos arcoíris brillaban con más luz que nunca a través de la oscuridad de su capucha, apareció de un gran salto haciendo acopio de su velocidad. No iba a perder el tiempo, se lanzó en carrera contra el atrapado espadachín, quien aunque seguía empapado hasta las cejas había logrado con su gran fuerza y el tiempo en el que Sorey tardó en bajar, librarse de las ataduras de los tentáculos de Yeul. No mostraría compasión con el encapuchado. Blandiendo su espada con ambas manos haría un gran tajo que cortaría el cuello del Bokushi aprovechando lo sorpresivas que eran sus acciones.

La espada se hundió en su cuello, y la sonrisa de arrogancia y prepotencia asomaron en el rostro del renegado de Mogura. Cuando su víctima desapareció en un montón de luces de todos los colores que se fundieron con la naturaleza la arrogancia se convirtió en terror. ¿Un kawarimi? ¿Dónde estaba el objeto de reemplazo? Presa total del desconcierto se giró atemorizado observando a otro Sorey acercándose a sus espaldas. Este segundo tajo no fue uno tan vistoso y habiloso, fue más bien una enorme puñalada en el corazón del encapuchado. El espadachín hundía la hoja de su espada con miedo, y de nuevo, en vez de la muerte, fueron las luces. Yeul ya debería haberse dado cuenta, el verdadero Sorey había estado ganando tiempo para subir al tejado. Estaba justo sobre su oponente, apoyando pies y una mano en el tejado, con unas enormes alas verdes a sus espadas, las encargadas de mantenerlo pegado allá arriba sin caerse. Aunque tal vez los dos clones ya fuesen distracción suficiente, tal vez si la peliazul se sumaba a la distracción, fuese más fácil para el pastor de los elementos.

Sorey dejó de aplicar chakra a sus alas, haciendo que sus pies dejaran de estar pegados al suelo, cayendo en picado contra su adversario. El alado hombre-águila rodeó entonces sus puños con una capa de chakra Raiton. Al golpear con el primer golpe, la electricidad se extendió por todo su cuerpo para paralizarlo. Tras aplicar chakra de nuevo en las alas para evitar el impacto de la caída Sorey continuó con su combo aéreo de golpes electrificados. Cada golpe cargaba más el cuerpo del adversario de electricidad, extendiéndose toda la misma por cada rincón que el agua de Yeul había recubierto.

Cuando hubo terminado su combo, el Bokushi estaba realmente agotado. Tres técnicas tan de golpe. No pudo mantener chakra circulando por sus alas y cayó contra el suelo golpeándose el hombro. Escocía, pero no era nada grave.  Estaba demasiado relajado junto a tan brillante espadachín, pero era justificable, pues este no podía moverse debido a la combinación de elementos de esa pareja de shinobis con cierta conexión con la naturaleza. –No puede moverse, átalo con esto, por favor. –aseguraría a Yeul mientras le lanzaba un par de metros de hilo de alambre. Lo único que podía mover el criminal eran los ojos, en realidad estaba bajo la completa merced de la pequeña, podía atarlo como le había pedido o cobrarse la venganza por los hijos de la señora, Sorey estaba demasiado cansado como para impedírselo.


off-rol:

técnica mantenida:
Riaru Nijigan: Turno 5/7

técnicas empleadas:

-Bokushi bunshin (clon Bokushi): Como los Senju o los Aburame, este clan posee también su propio Bunshin. Los clones creados tendrán unas capacidades físicas y un dominio del arte del ninjutsu y el taijutsu en función del nivel de ninjutsu del usuario. Al ser invocados tras un la realización de 2 sellos, poseerán las mismas condiciones que su creador, lo cual implica tanto a los posibles buffs y pasivas como a los debuffs y heridas recibas en batalla, hecho que puede ser muy beneficioso o muy perjudicial.

Estos clones son físicos, y serán capaces de emplear las técnicas del clan, siendo incapaces de realizar cualquier otro tipo de técnica, ya sea básica o de especialidad (tan siquiera creaciones). La principal debilidad de estos clones reside en su poca resistencia, que será la mitad de la del usuario, desapareciendo en caso de recibir cualquier jutsu o ataque con arma de tamaño grande.

El número de clones para crear variará en función del rango del usuario del siguiente modo:
-
-Chunnin: 2 clones
-Jonnin: 3 clones
-Sannin: 4 clones




- Fūton: Torunēdo tsubasa (Alas del tornado de viento): El usuario realiza una transformación que durará como máximo un número de turnos equivalente a la mitad de su resistencia (redondeando por bajo). Durante este estado solo se permite utilizar técnicas del elemento viento y taijutsus que no requieran del uso de otros elementos.
En esta transformación, el cuerpo crea unas alas de viento en la espalda del usuario otorgándole una serie de ventajas en función de su nivel:

Genin: Impulso en los saltos para llegar a un máximo de 5 metros de altura, con la capacidad de concentrando chakra de viento en sus alas levitar durante un máximo de 5 segundos (esto puede utilizarse también para evitar daños desde cualquier caída al levitar justo antes de tocar el suelo)
Chunin: Capacidad para volar con un máximo de 10 metros de altura
Jonin: Capacidad de volar hasta 10 metros
Sanin: Capacidad de volar hasta 15 metros


Ventajas:
-Se puede pelear cuerpo a cuerpo con enemigos débiles en este tipo de combate pero que posean la habilidad de volar.
-Se puede optar por un combate a distancia contra enemigos con una mayor destreza en el cuerpo a cuerpo a partir de Chunin

Desventajas:
-Tiene una limitación de turnos en que puede mantenerse
-Aunque no sirve para atacar consume tanto chakra como una técnica normal, lo cual puede suponer un gran problema
-Solo pueden realizarse ninjutsus de viento o ataques físicos en este estado, por lo que es muy poco útil en combate para alguien que no tenga el Futon como especialidad primaria (ACLARACIÓN: al tener activo el Riaru Nijigan puede mezclar esta técnica con la de Raiton sin problemas).




-Raiton. Inazuma no kakutō (Puñetazos de relámpago eléctricos): Esta taijutsu es bien simple, el usuario otorga a su chakra la propiedad vibrante del raiton y la canaliza en sus puños para otorgarles la velocidad y fortaleza de este elemento. El primer golpe de este ataque, de ser recibido hará que el contrincante quede momentáneamente paralizado por lo que recibirá una sucesión de rápidos puñetazos imbuidos en esta propiedad concentrados en la zona del primer impacto.

Las consecuencias de recibir este impacto dependerán del nivel del usuario:

Genin: Entumecimiento de la zona afectada durante dos turnos
Chunin: Parálisis de la zona afectada durante un turno
Jōnin: Parálisis de la zona afectada un turno y entumecimiento en el siguiente
Sannin: Parálisis de la zona afectada durante dos turnos



equipamiento:
-Sai (el par)
-Kunai (5 unidades)
-Shuriken (5 unidades)
-Hilos de alambre
-Pergamino de invocación de los hijos de Raiden
stats:
Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15


NPC:
The Sadistic Boss

"— ¡¿Por qué huyen?! ¡Yo solo quiero sacarlos de lo que es MÍO! —"

Clan: Orochi
Especialidad Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Chūnin

Ninjutsu: 12
Genjutsu: 12
Taijutsu: 15
Velocidad: 15
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Físico completo

Estado: liberado pero completamente inmovilizado durante un turno

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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Mar Nov 15, 2016 2:53 am

Se estaba tardando demasiado, le estaba costando mantener la integridad de su técnica ante la defensa contraria. Parecía no querer rendirse, quizás indignado por las técnicas que le agobiaban. La concentración era su mejor aliada, estaba siendo una con sus técnicas, una con el agua. Sentía su espíritu fluir en cada gota de sus creaciones, parte de él mismo seguramente. Su chakra empezó a palpitar sobre sus tentáculos acuáticos, propinando mayor debilidad en los mismos, la consistencia cada vez era más débil y era preocupante. Una figura con sus llamativos ojos saltó con rapidez desde las gradas; Niji, mejor tarde que nunca, se lanzaba al ataque, mas su salto parecía poco sensato al no evaluar la situación en la que se encontraban. Como era de esperarse su técnica perdió efectividad ante la fiereza contraria, su musculoso cuerpo se liberó de las pegajosas ataduras. Se tensó al perder su poder, dejó de realizar el sello manual al ver la inutilidad del asunto donde se encontraba. Debilidades albergaba en su cuerpo y mente, meditar en completa soledad y tener paz interior no era lo único que necesitaba para realmente ser lo que quería ser.

La espada sanguinaria de aquel hombre se clavó en la figura masculina que se disponía a atacarlo. Los orbes color jade se abrieron de par en par al no tener nada a su alcance para contrarrestar al fatal ataque que tenía lugar en su cuello. —Niji-san... —salió de su garganta presionada; su corazón parecía que se saldría de su pecho, todo su cuerpo vibró y sus manos se apretaron con suma impotencia interna. Asustada se quedó sin aliento unos pocos segundos, mas toda la pesadilla se transformó en diferentes colores que se juntaron con el ambiente. El aire volvió a sus pulmones, como gesto de alivio. «Un clon, está ganando tiempo», se dijo a sí misma como respuesta a los actos que tenían lugar al otro lado de la sala. Otra figura se hizo lugar dentro del espectáculo, Yeul no tenía nada claro en su cabeza por lo que actuar de manera deliberada podría ocasionar peligros innecesarios; necesitaba saber a ciencia cierta cuál era el objetivo de su encapuchado compañero. Y de pronto, el verdadero posaba encima del objetivo, con hermosas alas verdosas dignas de un querubín. Impresionada sólo observaba. Inseguridad, la inseguridad invadía todo su cuerpo y mente, había desencajado completamente dentro de la estrategia de la misión. Sus puños aún no dejaban de ser presionado, decepcionada de sí misma e impotente.

El caballero alado pareció atacarle con una sucesión de golpes, no sabía qué tan efectiva sería tal ofensiva pero podía observar las reacciones del otro ante los impactos: Como si sus músculos dieran movimientos bruscos, quejidos con tonos rústicos. El final de la ofensiva masculina mancilló la defensa del otro. Tras la caída del compañero se aproximó inmediatamente, preocupada pero impresionada. —Niji-san, ¿se encuentra bien? —cuestionó, mostrando inquietud a través de sus hermosos iris verdes. Sentía la fatiga por utilizar el chakra de manera poco controlada, además de las etapas de ansiedad ante el peligro inminente que existía en el combate. Tomó sin titubear el hilo para proceder con las ataduras del contrincante ya inhabilitado. Este gruñía como si estuviera poseído por su propia rabia, parecía no tener ningún tipo de control óptimo sobre su cuerpo. Apenas acercó sus suaves manos a las del espadachín sintió cierta energía fluir entre ambos, como si estuviera cargado de electricidad. Rápidamente juntó sus muñecas –al frente de su torso–, las envolvió con el hilo e hizo un buen nudo, asegurándolo. —Objetivo asegurado, Niji-san. Buen trabajo, salgamos de aquí —asintió frente a él, tomando desde sus ataduras al hombre, que –con suma dificultad– se colocó de pie, movimientos erráticos en su paso. Se aproximarían a la salida de la sala, pero cuando Yeul pensaba en el fin de la estrepitosa misión el destino dijo un “no” en respuesta.

El edificio retumbó, el suelo se sacudió con fuerza, con tal magnitud que las paredes vibraron y el techo débil empezó a echarse abajo. —¿Pero qué-? —se cuestionó a medias mientras sorteaba los pedazos de metal que caigan al suelo, teniendo al prisionero agarrado por el hilo; éste, tambaleante y poco estable se reía, con el cinismo que le había acompañado desde el primer momento. —¡Es vuestro fin! —gritó a toda voz el atado, no ofrecía resistencia pero gozaba de la catástrofe que resultaba la estructura. Corrió halando al otro hasta la puerta, donde veía a todos corriendo sin ningún trayecto lógico, reinaba el caos mientras se escuchaban los metales rugir y caer sobre el suelo, causando un escándalo e hiriendo a los poco afortunados que se hallaban debajo. —¡Todos a la salida del norte!, ¡ayuden a los heridos y salgamos de aquí! —ordenó desde la altura, infundía valor en cada una de sus suaves palabras. Era delicada pero podía manejar la situación. Se dispuso a bajar con cuidado las escaleras, parecía que fuera un terremoto lo que azotaba el edificio, pero podía ver cómo piedras de tamaños considerables caían al techo para posteriormente derrumbarlo por partes e ir demoliendo la estructura. —Niji-san, necesito ayuda con él. Debemos salir por el norte, a la zona de extracción —resolvía por informar mientras bajaba, intentando mantener la firmeza en sus pasos y la fuerza en su agarre para que su prisionero no cayera de boca a las escaleras.

Los hombres, otrora reclusos, se ayudaban entre sí para salir de ese aterrorizante lugar. Habían guardias inconscientes pero no podía salvarlos a todos, simplemente no podía. Suspiró y no miró atrás, tomando espacio entre la horda de hombres hacia la salida norte. Esperaba compartir el peso de su prisionero con Niji y salir de allí juntos. Empezaba a sudar, a sentirse cansada por el esfuerzo que realizaba. Daba todo de sí para salir de allí, no tanto para lograr la misión, sino para salir de allí con vida.
Una vez abierta la salida, todos empezaron a evacuar la zona. —Que ningún recluso quede dentro. El equipo de extracción se encuentra en línea recta. ¡Buen trabajo a todos! —Daba voces de alivio, parada a un lado de la puerta, asesorándose de que nadie quedara atrás. Se podían ver una cantidad considerable de heridos, por fortuna los sanos eran más y podían ayudarse entre todos. Las piedras no dejaban de caer y con ellas, la estructura no duraba mucho tiempo más. Parte de la misma se caía a trozos frente a sus ojos.
Una vez finalizada la evacuación salió ella, y detrás de sí se dio la destrucción del lugar. Tuvo que correr con su detenido arrastras. Ciertas esquirlas metálicas rozaron su blanca piel, haciendo heridas sangrantes en la superficie. Cuando dio mirada al frente el equipo de extracción ya estaba en el lugar: tenían detenidos, un equipo médico y otros de ayuda. Su superior, Daiki se encontraba liderando todo.


Se sentía realizada al poder contar con ellos, y más con su extraño compañero. —Niji-san, lo hemos lograd- —su voz se cortó, de su garganta no salió más sonido.
Se quedó paralizada, toda su vista fue nublada a tal punto que no vio nada más que oscuridad. Dentro de esa infinita oscuridad empezaron a escucharse susurros, ininterrumpidos y sin orden lógico. Frente a ella, un sendero de fuego negro y una figura: alta, con vestiduras oscuras y largas, con un rostro sin ninguna simetría, cambiante y horroroso. Empezó a hiperventilar, pero de su boca no salía más que una nube blanquecina. Yeul estaba helada. Punzadas por todo su cuerpo hicieron que cayese de rodillas, colocando ambas manos en el suelo mientras observaba a la silueta acercarse. Su respiración cada vez era más pesada, el calor se desprendía de su cuerpo y sólo quedaba frío, una gélida sensación sepulcral. No podía mantenerle la vista a su extraño rostro. Sólo escuchó unas tétricas y agudas palabras: —Sheul ha vuelto.

Todo volvió a la normalidad, mas la pequeña estaba aún de rodillas. Estaba totalmente helada, su piel se había tornado pálida y donde estaban sus manos había una placa hecha totalmente de hielo, como si fuese congelado la pequeña parte de suelo. Como pudo se colocó de pie, exageradamente débil buscaba irse hacia los lados, sus pies buscaban flanquear. Sus ojos verdes estaban desprovisto del brillo que siempre tenían. No era más que una frágil muñeca sin ningún calor humano. —Niji...san —su nombre salió de sus poco coloridos labios, pedía ayuda. Su marca en la espalda brillaba con intensidad. ¿Acaso no podía controlar su poder?, ¿realmente estaba hecha para eso?

¡Yeul! —gritó su superior, Daiki; quien preocupado salió corriendo a la ayuda. Nunca le había visto así, y por ello había dejado todo por el bienestar de su subordinada más sobresaliente. —Ayúdala, debemos llevarla a la Capital. ¡De prisa! —en tal caso que Niji ayudara, Daiki buscaría rápidamente una carreta con su respectivo cochero para dejarla a la disposición de la pareja shinobi. La Sacerdotisa seguía tan helada al tacto, pero de manera inexplicable aún seguía viva. Su fuerza de voluntad le permitía mantener la consciencia, pero sus ojos no se enfocaban en un punto fijo: Estaba viviendo un episodio de shock intenso.

“...Y aunque fue advertida de aquello, toda la preparación se derrumbó con un simple susurro: Sheul ha vuelto.


Datos:

Stats:

✢ Ninjutsu: 10
✢ Taijutsu: 7
✢ Genjutsu: 4
✢ Velocidad: 8
✢ Resistencia: 10
✢ Fuerza: 9
Equipamiento:

Tanto (1)
Kunais (10)
Técnicas:


Conteo de técnicas
8 disponibles
5 usada
3 restantes

Pasiva
Sensibilidad Acuática:

Más información: Suisei Shinka
NPC:
The Sadistic Boss

"— ¡¿Por qué huyen?! ¡Yo solo quiero sacarlos de lo que es MÍO! —"

Clan: Orochi
Especialidad Taijutsu
Elemento: ???
Rango: Chūnin

Ninjutsu: 12
Genjutsu: 12
Taijutsu: 15
Velocidad: 15 (-2)
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Estado: Detenido. Bajo custodia
Físico completo

Aclaración:
Yeul fue victima de una especie de Genjutsu, sólo ella. Aunque Sorey que tiene contacto con la naturaleza quizás pueda sentir una entidad flameante pero oscura por los alrededores.
La pequeña zona congelada y lo síntomas que sufre se debe al poder agobiante de su Marca. Por lo que necesitará que se la lleven a un hospital para tener reposo.
Cualquier cosa puede mandarme un MP y estaré gustosa en comentarte todo.
Yeul
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Miér Nov 16, 2016 5:18 pm

Cuando parecía que nada más quedaba que celebrar la victoria, una cadena de acontecimientos fatales empezaría desencadenada por un temblor en el suelo. El edificio se venía abajo, y Sorey no acababa de entender el por qué. –(Mierda… ¿no había destruido el rollo?) –maldecía internamente mientras todo se venía a pique. Algunas personas quedaban sepultadas bajo lo que empezaban a ser las ruinas de aquel lugar. –(No… otra vez no…) –se lamentaba en el reencuentro con tan amargo sentimiento de impotencia. No podía salvarlos, el uso imprudente de su chakra no le dejaba alternativa, si hubiese actuado de un modo más astuto como Yeul tal vez en ese momento pudiese haber hecho algo, tenía mucho que aprender de gente como ella.

Resignándose a la realidad observaba como la peliazul empleaba sus dotes de liderazgo para dirigir a quienes podían moverse. Le recordaba tanto a él en la guerra del Sonido… ¿Cuándo había dejado de confiar en los demás y se había vuelto  tan dependiente de su poder? Casi parecía que volverse fuerte lo había llenado de debilidades cuando se comparaba con ella.

Cuando salieron con el cuerpo del espadachín entre manos, el equipo de extracción los recibió con los brazos abiertos. Al final todo había salido bastante bien, pero cuando las palabras de Yeul se entrecortaron, todo volvió a torcerse de nuevo. La sacerdotisa empezó a convulsionar y calló al suelo, y los arcoíris de Sorey ennegrecían todo a su alrededor, como si el bosque entero se estuviese abrasando con oscuras llamas. El miedo empezó a apoderarse del Bokushi, se sentía como atrapado en una realidad que no era la suya. Era incapaz de ver nada, pero de algún modo lo sentía, y la claustrofobia de sentirse encerrado en aquella dimensión le aceleraba el corazón. Fuertes palpitaciones, agonía, respiración agitada… -¡Déjala en paz! –gritó con fuerza dirigiéndose a alguien que no veía y probablemente siquiera existiese. Ver a Yeul en un estado de afectación superior al suyo era lo único que le permitía superar ese miedo, tenía que socorrerla.

Se puso de cuclillas para tocarle la frente esperando notar calentura. Nada más lejos de la realidad. Sus expectativas se truncaron con el inesperado frío que le congeló la mano. Instintivamente apartó sus dedos de aquella helada frente, pero cuando la vio tratar de incorporarse forzadamente le echó valor y le ayudó a levantarse entrando en contacto prolongado con ella. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la marca de su espalda brillaba. El contacto con ella helaba tanto que empezaba a quemar, pero no dejó de agarrarla hasta que, siguiendo las indicaciones de quien parecía el jefe, la llevó al carro.

Se sentó junto con ella, estaba consciente por su gran fuerza de voluntad, pero su mirada parcia vacía, perdida. –Yeul… -dijo en voz baja con un deje de preocupación en el tono. Todavía desprendía mucho frío, tanto, que el propio Sorey empezó a tiritar. La adrenalina hizo que su metabolismo convirtiese con velocidad la poca energía que le quedaba en chakra, moldeando el del entorno. El Bokushi rodeó sus manos de una fina capa de fuego. Era una técnica pensada para combatir elementos, apenas dañaba el cuerpo humano, y menos con lo débil que se encontraba ahora. –No llegues a tocarlas, podrías quemarte. –dijo con dulzura mientras le acercaba las flamas a la muchacha. Le nacía paternalmente darle un abrazo, pero el temor de incomodarla le hizo retenerse. No entró en contacto con ella, se limitó a acercar el fuego a las distintas partes de su cuerpo para tratar de contrarrestar el frío. Tal vez era un esfuerzo inútil, pero era mejor que quedarse de brazos cruzados.


Al llegar al hospital, las enfermeras se la llevaron con presteza a una sala especial con maestros en el iryoninjutsu para casos especiales como aquel. Cuando el encapuchado intentó entrar, le denegaron el paso: -Ahí adentro tan solo molestarías chico. Más vale que informes del éxito de la misión. –le dirían invitándole a marcharse. –Las visitas serán esta noche, cuando se estabilice.

Resignado, el Bokushi se marchó a realizar el protocolo. Tenía mucho de qué hablar, no había que olvidar que la misión tenía como objetivo financiarse el viaje al país del Rayo para buscar a Sheik. Reunirse con uno de los ministros le resultó fácil, ya lo estaban esperando. Era un joven de cabello morado y de aspecto amable. Vestía elegantemente y se abanicaba sonriente. –Ya es la segunda vez que colaboras con nosotros si tengo entendido. –le evidenciaba este, esperando una confirmación que llegó con un asentimiento. –Creo que Mogura, así como los feudos del país del Rayo son aquellos con mejores valores. Seré sincero. Nuestra organización cuenta con buenos medios pero carece de la suficiente potencia para enfrentarse a amenazas que requieran grandes números. En un futuro, quisiera que colaborásemos. Como ha podido ver, somos de ayuda para este tipo de misiones. Sé que todavía no tenemos vuestra confianza, pero permítame un favor y le demostraré que Howaitohasu cumple su palabra. –decía haciendo una reverencia a modo de súplica. –Esa chica… Yeul… creo que es alguien muy especial. Sus habilidades de contención nos vendrían muy bien. No quiero robársela, no se equivoque, pero me gustaría que actuara como punto de unión entre nosotros. Pídame otro favor a cambio si lo desea, pero déjeme llevarla a nuestra base en el país de la Luna y que colabore con nosotros en alguna misión. Siempre será primero de Mogura antes que nada, y su labor principal ahí será precisamente comprobar que somos unos aliados dignos del feudo, gente de fiar. ¿No resulta atractiva la idea de conocer a sus aliados desde dentro? –preguntaría retóricamente para luego añadir: -Esto es tan solo una petición, en todo momento la ayuda que la organización le ha proporcionado ha sido desinteresada, centrada en la salvación de las víctimas.

El ministro lo había estado escuchando con atención todo ese tiempo y ahora lo miraba interesado, contactando con los arcoíris a través de la máscara. –Lo lamento, pero dos misiones no son suficiente confianza como para mandar a un valioso miembro con vosotros… -empezó algo tajante. –¡Sin embargo…! –siguió con énfasis mostrando una leve sonrisa. –Dijiste que estabas dispuesto a ofrecerte para un favor, y tus águilas dijeron que necesitabas dinero para viajar al país del Rayo… ¿sabes por dónde voy? –preguntaba mientras extendía una carta cerrada con el símbolo de Mogura sellado. –Ve a Kumo no bun’ya, un feudo recientemente aliado. Trabajarás en nuestro nombre para ellos tras entregarles esta carta. Si demuestras ser alguien confiable, es posible que Yeul pueda viajar al país de la Luna con tal de comprobar si sois dignos de ser nuestros compañeros. ¡Ah sí! Esto también es solo una petición, aunque dudo que la rechaces. –culmino mientras guiñaba un ojo y se levantaba dejando el sobre ahí mismo. –Tengo que atender otros asuntos, ¡saluda al viejo ministro de Kumo de mi parte cuando lo veas!


------------------Al llegar la noche----------------



Sorey estaba hecho polvo, había peleado todo el día y necesitaba descansar, sin embargo, no podía desfallecer todavía. Tenía que visitar a Yeul para contarle lo que había hablado con el ministro de su feudo. Parecía muy seria, pero se le notaba que tenía buen corazón, si además era bajo las órdenes del feudo al que le había guardado fidelidad, ver cómo trabajaba en el país de la Luna y ayudarlo debía de ser incluso agradable.

Había pasado el resto del día sin capucha ni máscara, con el cabello castaño y los ojos verdes así que entró al hospital sin necesidad de cubrirse el rostro, confiaba en ella como para mostrárselo sin miedo. Siguió las indicaciones de un enfermero y llegó hasta la habitación de Yeul. ¿Estaba durmiendo? No lo sabía, pero tomó asiento cerca de la cama, en una silla algo incómoda. Se cruzó de brazos y trató de analizar si estaba despierta pero los ojos empezaron a fallarle, se sentía demasiado fatigado, era la primera vez que se relajaba en todo el día, y su cuerpo se permitió el lujo de desconectar llevando su conciencia al mundo de Morfeo.

Cuando despertó lo hizo con la cabeza apoyada en el colchón de Yeul, con el pelo alborotado y en punta por dormir en tan mala posición. Se reincorporó desorientado apoyando de nuevo la espalda en el respaldo de la silla. –Bu-buenos… noches… o días… -dijo sobresaltado al ver de nuevo a la peliazul. –Soy yo de nuevo, Niji… Sorey.


Off-rol:
Técnica usada:
-X, Purotekutāpanchi (X, puñetazo protector. Siendo “X” el elemento escogido) -En este caso Katon-

El Bokushi, sin necesidad de sellos, rodea su puño de chakra concentrado de un elemento a su elección y golpea hacia delante con el objetivo de desintegrar, aunando el poder de su chakra con la fuerza de su golpe, una técnica enemiga.

Esta técnica sólo surtirá efecto cuando la media entre la fuerza y el ninjutsu del usuario supere o bien el ninjutsu o bien la fuerza del oponente, en función del tipo de ataque realizado. En caso de que se esté enfrentando, concretamente, a un ninjutsu elemental, si este es vunerable ante el elemento escogido por el Bokushi la técnica será rechazada a no ser que el stat de ninjutsu del oponente supere en 5 o más la media de ninjutsu y fuerza del usuario.

Si además se golpea con esta técnica al enemigo podrá sufrir pequeñas quemaduras, entumecimientos o cortes en función del elemento escogido, los cuales no resultarían más que una pequeña molestia en el combate. Sólo podrá ser empleada 2 veces por batalla

Off:
Perdona el post tan largo y haberlo terminado en ese punto tan abierto, pero no quería controlar tus acciones ni soltarte la chapa de la org de forma brusca. Si quieres darle velocidad al tema puedes ibcluso decir que antes de que se hiciera de noche viene alguien en nombre del feudo a contarte sobre la petición que ha hecho el encapuchado.

PD: estaría muy chulo que en sueños siguiera esa pesadilla tan intrigante que te ha entrado depierta, me muero por saber qué es todo eso *-*
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Yeul el Sáb Nov 19, 2016 5:02 pm


☾☉☽
Todo se veía borroso, como si intentase ver a través de un cristal sumamente empañado. Podía sentir su propio palpitar, su propia respiración más se encontraba totalmente fría. Una habitación que nunca había visto antes, hecha totalmente de hielo, los detalles pasaban por alto por culpa de la calidad de visión que ahora poseía.
Una figura masculina, parado frente a ella, como si quisiera protegerla. Un porte firme y admirable, con vestiduras blancas que brillaban como si de una estrella se tratase; no le podía mirar el rostro. La puerta de la gran sala se abrió estrepitosamente, dejando entrar a las tinieblas que pronto inundaron todo: Sin embargo, en su cuello llevaba un collar radiante, el Pequeño Océano, mientras que el hombre seguía brillando. Una figura oscura, la misma que irrumpió en su mente en la misión, tal razón aceleró su corazón y entrecortaba su respiración. En el ambiente se respiraba el olor a azufre. El protector intercambió algunas palabras con la silueta inicua, se percibía el objetivo de la oscuridad: Ser el lugar de muerte para todos los presentes.

Fuera de todo pronóstico, aquel hombre frente a ella, valiente y audaz abrió sus alas; cristalinas como el hielo mismo, pero emanaban luz, dignas de un ángel en todo su esplendor. Las hizo batir con fuerza, entre destellos luminosos y un fuerte viento, todo quedó en oscuridad. ¿Había vencido el mal?

Prepárate, vendrá por ti, Paddra Nsu-Yeul —la misma voz, razón suficiente para quebrar toda su fortaleza.

☾☉☽

Yeul se levantó, ansiosa y temerosa. Al abrirse sus parpados sus ojos se encontraban totalmente blancos, brillantes mientras el agua del florero vibraba con intensidad, la suficiente como para agrietarlo; se cuerpo se volvía frío una vez más y las nubes –por encima del hospital– se arremolinaban; las ventanas se empañaban y la habitación era acogida por un frío gélido, como si la pequeña fuera el centro del gran poderío a quien respondía el agua en todos sus estados. Cuando dilucidó su regreso a la realidad sus ojos volvieron a la normalidad, inconscientemente estaba formando el caos en el ambiente. ¿Podía llegar a ser peligrosa para todos?
Aún nerviosa apretó la sábana que tapaba su pecho, cerró sus ojos con fuerzas y controló su respiración. Una presión en su pecho era el producto de su culpa: Había caído, estaba siendo buscada por un extraño ente y apenas podía controlar su abrumador poder. Echó un vistazo a su cama cuando escuchó la voz del masculino «¿Ha estado allí todo este tiempo?» apenada posó su mirada por unos cuantos segundos antes de desviarla, tratando de mantenerse al margen como siempre lo hacía. Se relajó, dispuesta a poder hablar.

¿Todos están bien? —Su suave –pero aún débil– voz se escuchó, mientras veía cómo la ventana se aclaraba luego de aquel episodio poco común. Intentó aclarar su garganta para comunicarse con claridad—. Lamento las molestias, una vez más —descargaba su culpa, a sabiendas que no cambiarían nada sus palabras, aun así, lo consideraba necesario. Suspiró, sentía su cuerpo pesado y su mente tempestuosa. Debía descansar y reintegrarse a sus usuales deberes en el feudo. El mal no descansa y ella, como símbolo de paz, justicia y libertad, tampoco lo haría. —Niji-san, no quiero ocuparle más su tiempo. Gracias por su visita, fue un placer trabajar a su lado y con sus correctos ideales —hizo una breve pausa, y como si no fuera quedado claro, repitió: —, lamentos los inconvenientes causados.

La puerta sonó, alguien tocaba. La señorita indicó que la visita entrara con un simple “adelante”. Se sorprendió al ver entrar a su superior, Daiki. Se le podía percibir feliz por la rápida recuperación de Yeul frente a un estado totalmente inusual; estaba claro que no era afectada por una enfermedad, ni el diagnóstico médico había dado demasiadas pistas de las causas. —Daiki-san... No se debió tomar tantas molestias... —Fue lo primero que salió de entre sus labios, nuevamente, apenadas y poco acostumbrada a tanta atención. —Yeul, puedes dejar un poco la modestia, ¿de acuerdo? —su sonrisa fue alargada, fue a cambiar las flores y notó las grietas del envase, extrañado dejó el pequeño ramo de cuatro flores –de variados colores– en la mesa—, además, debo comunicarte la oportunidad —indicó, colocando ambas manos en su espalda y dándole la vista a Sorey, una mirada de complicidad que dejaba a la Sacerdotisa con cierta curiosidad. —El caballero presente ha hecho una propuesta y queda de ti aceptarla o declinarla. Una alianza entre su organización y nuestro feudo, y tú serás el punto de enlace —la mirada de Yeul, mostrando la sorpresa, pasó de Daiki hasta Sorey. Titubeó en silencio unos minutos, la misión que hicieron juntos demostró que podía pertenecer a tan bonitos ideales; de tal manera que, su participación beneficiaría a ambas parte. Por otra parte, apenas le conocían, por lo que de buenas a primera no se desarrollarían las cosas. Daiki, al ver la indecisión de la fémina decidió apoyar la idea de manera positiva. —Son de fiar, o al menos lo ha parecido hasta ahora. La unión aún no se hará, pero quiero que tengas en mente la oportunidad —como un gesto paternal, le regaló una sonrisa a la pequeña y colocó su mano derecha sobre el hombro del ninja extranjero, justo antes de retirarse: —Nos vemos cuando te den de alta, Yeul. Mejórate

Yeul se quedó en silencio, todo estaba dicho, por ahora no se daría la alianza. Al parecer debía esperar a que se concretaran los planes para avanzar y por ella no era problema. Aunque todo llegaba juntos, necesitaría tiempo para digerir tanto lo que había sucedido en su interior como lo exterior. —Lo pensaré, Niji-san. Por ahora necesito tiempo, si me permite... —accedió dar probabilidad. Y de la manera más educada posible le hacía saber que ahora necesitaba descansar, en soledad claro está. Aunque le dijera su verdadero nombre, la Sacerdotisa le seguiría tratando como Niji, no era nada en espacial, pero para ella tenía mucho más significado que Sorey.


NPC:

Daiki - # 3366ff


Última edición por Yeul el Sáb Nov 19, 2016 5:23 pm, editado 1 vez (Razón : Apariencia de Daiki)
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Re: Forgotten Ones | Con Sorey

Mensaje por Sorey Bokushi el Dom Nov 20, 2016 3:12 am

La peliazul despertó con cierto pánico, preguntando si estaba todo el mundo bien. La naturaleza estaba inquieta, había un desequilibrio con el Suiton, algo parecido a cuando la sensei de Sheik se selló dentro del Bokushi, solo que a una menor escala.

Contrarrestó el frío con calor. Ella se apartó física y psicológicamente, él hizo justo lo contrario. Le puso una mano en su frío hombro y esbozó una cálida sonrisa. Yeul podría notar en la atemperada mano de Sorey el sincero intento de equilibrarla mostrándole su apoyo. –Todos están bien, es por ti por quienes estamos todos preocupados. –confesó ladeando ligeramente la cabeza y entrecerrando los ojos con ternura. Se sentía en parte responsable de lo que había pasado, le debía una disculpa. –Yeul… la próxima vez, esa cosa negra… no dejaré que se te acerque. –no sabía cómo expresarlo, ni tampoco como iba a lograrlo, pero algo estaba claro, aquello era una promesa. –Me volveré más fuerte… -se susurró a sí mismo. Su nivel actual no era suficiente, debía de sacar más de su potencial.

De pronto, la puerta sonó, y cuando la muchacha invitó al otro a entrar, el castaño cubrió su rostro rápidamente con la capucha que le colgaba. Que el feudo supiese su identidad no era tan relevante, pero sus padres y sus amigos podían correr peligro si algún día se ganaba alguna reputación. Yeul y Daiki tuvieron una conversación que ondeaba en el finísimo margen entre la formalidad y la paternalidad. El encapuchado se mantuvo en silencio respetándolos, no quería molestar en lo que podía ser un momento importante para ellos. Llegó un momento donde este le explicó a la muchacha sobre lo que había propuesto al ministro. Ella no sabía muy bien cómo reaccionar, estaba confundida, y era normal. Antes de marcharse, el hombre al servicio de Mogura colocó su mano sobre el hombro de Sorey, quien rápido posó su mano izquierda sobre la que le tocaba para evitar que se marchase y para denotar que también lo tenía en cuenta. –Gracias Daiki. –añadió a aquel gesto. Había estado hablando bien y parecía depositar cierta confianza en su causa.

Cuando este se marchó, la peliazul volvió a su helada barrera. No le aseguró nada, parecía muy confundida, incluso cuando él había peleado para hacerlo todo con buenos ojos de cara al feudo. ¿Tanta era su fidelidad a la causa? No se molestó, al contrario, sonrió ante aquel gesto. –Me alegro de escuchar eso Yeul. Céntrate ahora en recuperarte. –dijo mientras se levantaba. ¿Qué demonios se suponía que tenía que hacer ahora? ¿Estrecharle la mano? ¿Choque de puños? ¿Un abrazo? Aquella mirada seria y las distancias que se tomaba le gritaban con el lenguaje no verbal que se diese la vuelta, que cualquier otra cosa sería incómoda. Pues esta vez Sorey iba a pasarse por alto el lenguaje no verbal. Si se sentía incómoda era su problema, para él encontrar a alguien también sensible al senjutsu y con esa bella forma de pensar había sido algo significativo, no iba a marcharse sin más. Le puso una mano en el pelo y se lo revolvió un poco, como si fuese su hermana pequeña. –Llegará un día en el que conseguiré decir una tontería tan grande… que ni siquiera tú podrás evitar reírte a carcajadas. –dijo por último antes de darse la vuelta.

Yeul podría ver la capa de Sorey bailando en el aire a cada paso que este daba. Abrió la puerta dispuesto a partir. Dio un paso y ladeó la cabeza buscándola de reojo. La media sonrisa del Bokushi sería lo último que vería de él, su optimismo y despreocupación eran abrumadores. –Gracias por todo Yeul, cuídate mucho. –dijo antes de desaparecer tras aquella puerta. El pastor de los elementos se había marchado, dejando a la diosa del agua sola consigo misma. A él no le cabía la menor duda, volverían a encontrarse. Tarde o temprano.
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