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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

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Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Kazuo el Miér Oct 12, 2016 1:36 am

El viento le dio la bienvenida al fumador con un cálido abrazo, llevando con él aromas familiares que traían una mochila de recuerdos. Buenos y dolorosos. Una postura firme y una cabellera más oscura que la más fría noche de invierno. La mano derecha del exiliado descansaba sobre el mango de una katana enfundada que colgaba al costado de su cinturón. Una espada de la que nunca fue su auténtico dueño, y que su hoja se encontraba clavada sobre una rocosa superficie en lo más alto de las montañas. Arduo entrenamiento y escaso cuidado acabaron con la vida de la katana, pero que aún se mantiene junto al hombre como símbolo: “Familia”


— He vuelto... a este lugar.


En su brazo derecho llevaba sujeto un distintivo muy particular; uno que certificaba que aquel feudo era su hogar. Ahí es donde todo comenzó. Y donde todo acabó. Se podía ver del lado opuesto a su katana, una caja de cigarros medio vacía meciéndose al son del cuerpo de aquel. La oveja negra regresaba al rebaño en busca de aceptación; para volver a intentarlo una vez más. Nunca fue de sonreír demasiado, pero su seriedad había cambiado por una que emanaba una energía serena. Un aura llena de esperanza, que aún no había sido derrotada por la desesperación. La copa de cristal se había recuperado del maltrato. Cruzó la la línea que separaba al mundo de los libres con el de los que tenían un noble propósito. Confiaba lo suficiente en los ideales de aquella “facción” como para seguir su camino ninja bajo su manto. De todos modos, esa no era su motivación principal. Sólo él sabía de qué se trataba; sus objetivos en la vida no eran los de un shinobi, ni involucraban a alguien más. Pocos fueron los ojos que se fijaron en él, y no por más de unos segundos. No tenía historial, ni alguna conexión con el pasado como para llamar la atención...



“...excepto por...”



La imagen del niño cuya vida era controlada por el miedo era seguida por una enorme, atlética y humeante sombra. Como un guardián en la oscuridad, y un caballero ante los rayos del sol. El hombre se paseaba por las calles de su feudo con una mano escondida en el bolsillo, observando cómo entre tanto  cambio y progreso, algunas cosas se mantuvieron intactas en sus años de ausencia. Paz. El shinobi no podía sentir otra cosa.

Se dirigió sin tomarse ninguna prisa hacia uno de los edificios centrales para notificar oficialmente su regreso al feudo. Estaba más que preparado para los desafíos venideros, sin mostrar realmente ningún interés en particular por ello. Al parecer, realmente algunas cosas sí que no han cambiado nada. Pasó frente a una ventana que le enviaba de vuelta a aquel día nublado en que tuvo que dejar todo atrás. Un fuerte latido hizo eco en su interior. Una vez llegó, ingresó al edificio sin rodeos. Al final del pasillo, tocó la puerta de roble de una de las oficinas. Sin respuesta, entró sin más. No había nadie. Libró su primer suspiro en cuatro años, acercándose a una de las ventanas para observar los alrededores, mientras esperaba que alguien se presente.

Tras diez minutos de espera, un Jounin ingresó a la oficina y sin prestarle mucha atención al vestido de negro, tomó asiento tras un escritorio.


— Buenos días. Vengo a notificar mi regreso al feudo tras cuatro años de exilio. Mi nombre es... Kazuo.
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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Lilith el Miér Oct 12, 2016 4:52 pm








Lilith

"A heartbeat, frozen years ago"




Adults
De regreso una vez más, mientras su pelo blanquecino ondeaba mecido suavemente por la brisa que acompaña el día. Sus ojos dorados se clavaron sutilmente sobre la puerta de aquella oficina, debía comunicar su regreso tras aquel último viaje en el cual pagó un precio considerable. La comisura de sus labios se tornó en una sutil y juguetona sonrisa mientras sus ágiles pasos la introdujeron en aquella estancia. Debía admitir que en sus viajes echaba de menos este lugar, por ello siempre regresaba tarde o temprano, por eso y por Katta, no soportaba dejarlo solo después de que Kazuo se largara sin una noticia.

Cuando se encontraba en el interior del edificio subió unas escaleras para llegar a la oficina indicada. Cuando se encontraba en la puerta pudo escuchar dos voces, ambas le sonaban demasiado, una de ellas era de Haku un Jounnin bastante acosador por decirlo de alguna forma. La otra voz provocó que Lilith abriera sus ojos como platos, no podía creer que aquel sujeto hubiera vuelto y no se dignara a decirles nada a ella o a Katta. En realidad tenía mucha prisa, había quedado con Katta para verse de nuevo tras su último viaje pero no podía dejar pasar esto.

Cuando Haku abrió la puerta para irse miro a Lilith de arriba abajo como siempre hacia, le faltaba relamerse al maldito desgraciado -Me alegra que hayas vuelto Lilith preciosa, echaba de menos esas buenas vistas- Bufó, molesta ante aquellas palabras por su parte, tras negar con la cabeza simplemente entró en la oficina, ella solo tenía que firmar un papel y largarse pero cuando entro no pudo evitar mirar a ese hombre de arriba abajo. Sin duda alguna era Kazuo, no podía creer que estuviera de nuevo ante sus ojos como si nada hubiera cambiado después de tantos años separados sin una sola noticia por su parte.

Sus pasos nuevamente la llevaron a su destino, se colocó ante su antiguo compañero y tras cerrar con fuerza su puño lo estrelló de golpe contra la mandíbula de aquel que se fue como un niño y ahora volvía hecho todo un hombre, sus ojos dorados se mostraban fríos y duros como el oro más puro pero al mismo tiempo podía notarse en su mirada el dolor, el enfado y también la pena que ahora mismo inundaba su corazón habían sido unos años difíciles para ella y para Katta -!Maldito estúpido!- Su voz se escuchó por todo el edificio, después se quedó con los ojos totalmente fijos sobre su figura esperando aunque fuera una disculpa o un signo de arrepentimiento por lo sucedido.


©jn



Última edición por Lilith el Vie Oct 14, 2016 8:09 pm, editado 1 vez
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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Katta el Miér Oct 12, 2016 10:25 pm








Adults

"fate is made of
memories colliding"




Memoria. La sombra a medio atardecer, larga y estilizada espiaba a su captor desde la espalda. Cubierto de tela negra y ondeando como su bandera. Al contrario que el tieso vello encima de la cabeza, la ropa se acariciaba y estiraba por el viento clemente, mientras azotaba el rostro con dulzura. La sombra no necesitaba mirar para conocer aquella expresión. Siempre la misma, aquella sonrisa suave y discreta, dibujada a partir de cortes por la cara. El oro encendido de sol, con motas tierra como un leopardo. La felicidad por el fin de una soledad, otra. Cada segundo era una piedra más en el tiempo en que aquella mujer de nieve no rodeaba al hombre aunque su sombra seguía siendo negra, la blancura sin igual de aquellas cuerdas, hechas como un cosido de artista, el oro congelado capaz de cortar el vacío inmenso. La dulzura cuando aquel se fundía en una miel espesa. Las esperas en aquel paraje. Un campo al este, casi fuera del dominio de la ciudad, donde no había nada más que tierra, con parches de hierba y hojas, árboles enclenques y arbustos a medio-desnudar por animales hambrientos de su fruto. El aburrido captor parecía disfrutar de ver las flores crecer hasta extinguirse bajo una bota cruel o un zapato. Pero si la sombra algo debía admitir, era el paisaje más bello de todos. Porque sobre la tierra aún se podían imaginar huellas de tres niños, corriendo y alborotando con tal de jugar. Desafiando a las memorias de cada uno. Eran las sonrisas más hermosas de todo el lugar.

— Llegarás tarde... — Escuchó la sombra, levantándose al tiempo que su captor, que se giraba. En efecto, esa suave sonrisa. Y con la siempre aplastante determinación, comenzó el camino. La sombra se preguntaba si alguna vez aquel resplandor del hombre acabaría con ella. ¿Un hombre sin sombras? Aparte de ella, no había visto ninguna más. Los demás humanos siempre devolvían aquel gesto. Pobre, si, pero el captor era bien considerado entre los suyos. Siempre servicial y paciente, ligado a misiones sencillas, por el miedo a ver superada su inutilidad, pensaba la sombra. Sin embargo, era imposible recordar la debilidad del hombre. Más para ella, que tras de si, siempre observaba aquella magnífica vista. Bajo la chaqueta, pegadas a la piel con correas, cada una de aquellas obras de arte. Firmes e invisibles. Al mundo humano le asustaban las espadas. Eran un símbolo de peligro. Pero todos saludaban y se acercaban al herido. Herido.

Cada paso internó a la mole juvenil en la administración local. Edificio atestados de la burocracia tan repelente para un simple cría-caballos. La sombra se reía, aunque no del mismo modo que una figura estirada. "Esta chiquilla..." hablaba, una entidad repulsiva. No existía ninguna explicación del modo cordial en que el espadachín trataba a la sabandija en cuestión. Seguidor del honor y la paz, algo ausente en aquel cuerpo a medio hacer. "¡Maldito estúpido!" continuó. La sombra no alcanzó a ver como el cuerpo se impulsaba con máxima potencia, atravesando al hombre y al pasillo. Y el umbral de la puerta quedaba atrás solo para ver sacudir aquella nívea manta tras un movimiento brusco. Tan brusco como solo ella podía. — ¡Lilith! — Rebotó por cada pared de la estancia, al tiempo que el cuerpo aplacaba a la joven, retirándola de la víctima. Con la única prenda superior abierta, sobre aquel lienzo de piel se habían dibujado los músculos del entrenamiento, y los cortes. Era una cronología tatuada con pluma de acero y tinta de sudor. Era tiempo, visible y claro. Sin embargo, la búsqueda de la gran ofensa para aquella mujer. La más importante de todas. Encontró una definición aún más acertada del mismo río de eventos. Cada cabello negro, y cada nubecita gris se burlaron del oro terroso, petrificado. La sombra recordaba los llantos de aquel niño, que tras soltar mal la katana, esta rasgó su rostro y por poco rebanó un ojo del captor. Recordaba aquella criatura llorona tan diminuta, que ahora se mostraba con un orgulloso cuerpo. No podía creer que aún llorase de aquella manera. Con una expresión rota, sorprendida. Dejando que cada gota fuese a voluntad. — ... Kazuo... — "Han vuelto" susurraba el pensamiento, tan malicioso como la sombra. "Han vuelto los dos" repetía. Había un aura alrededor del pelinegro. Sus rasgos habían madurado, pero aquella arruga en el centro de la frente era inconfundible. Su aspecto informal era la clara firma de siempre. Sobre la piel morena descansaba la dueña de las nieves, y a pocos metros, y cuatro años de distancia, se encontraba aquel hermano desaparecido. Abandonados sin motivo, destruidos, tristes. Solos. Una infinidad de palabras producía aquel rostro, sin embargo, la sombra veía como quien lloraba con tanta sinceridad alargaba la mano y tomaba la parte de su ropa cercana al cuello. Furiosos, confusos... seguía el pensamiento. El mismo que juraba que iba a imitar a Lilith. Que habría una venganza por todas aquellas emociones, por todo lo que una cruel sombra le susurraba al espadachín. Sin embargo, solo hubo un doble tirón. Cada brazo, como una pitón a sus crías, abrazó, con desmedida fuerza a ambas partes, las apretaba como si dudase de la realidad. Dejados atrás... intentó con desespero la sombra. — ... Juntos... — lloró el luminoso espadachín.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Kazuo el Jue Oct 13, 2016 7:57 am








Kazuo

“In pain”




Adults
Una vista que pocos sabían apreciar. Los rayos del sol embestían contra el rostro de Kazuo por la ventana. Para muchos, podía ser simplemente un día más en la oficina a lo alto de la ciudad. Para él, se trataba de algo completamente diferente. Nostalgia. El pelinegro apenas miró al Jounin cuando le estaba hablando, sus habilidades sociales estaban demasiado oxidadas. Y nunca fue muy bueno con la gente. Aprendió a apreciar la naturaleza y sus alrededores, ya que el contacto con otros seres humanos siempre le trajo problemas de los que nunca podrá recuperarse. Hubo dos excepciones. Su mirada lentamente se iba desviando hacia el cielo azul y despejado. — “Me pregunto...” — Bloqueaba su mente antes de que cruzase ese límite. Miedo. Al no ser capaz de perdonarse a sí mismo por haber abandonado a aquellos dos, teme incluso recordarlos. Entre el silencio que su distraída cabeza había creado, se oía al Jounin hablando mientras escribía sobre el escritorio. No era más que un zumbido para el humeante exiliado, quien no podía creer que había regresado a su feudo.

El ninja con mayor rango de la sala se puso de pie y se dirigió a la puerta; no parecía estar muy a gusto con la forma en que el muchacho con el cigarro en la boca no se dignaba ni a hacer contacto visual para notificar su regreso. Como si no fuese más que un objeto con un corazón bombeando sangre para Kazuo. Otra aspirada, y cenizas cayeron del cigarro cayeron al piso; ya iba por la mitad del tercero. Le encontró un gran uso para calmar la ansiedad y bajas los niveles de estrés. Quién sabe cómo la oveja negra había adoptado tal vicio entre montañas, en plena soledad. De repente, oyó lo que era un llamado a tierra para el muchacho vestido de negro. Un nombre que no había oído en cuatro años, y sólo se escuchaba revoloteando en los rincones más oscuros de su cabeza. Fuertes palpitaciones. Se dio la vuelta, aterrado de que se tratase de una retorcida broma que su mente le estaba haciendo.

Adults:

— ¿Lilith...? — Todo sucedía en un parpadeo, pero por algún motivo, el tiempo se movía lento. Ojos dorados. Los mismos que una vez habían hecho su mundo temblar. Un puñetazo venía directo hacia él, pero no podía reaccionar. “¡Maldito estúpido!”. No quería reaccionar. El pelinegro siempre pudo ver a través de ella, y notó su disgusto; su enojo. Dolor. Recibió el puñetazo en la mandíbula, que causó que el pelinegro torciese el cuello y se le cayese el cigarro. El impacto había sido fuerte, pero debido a la frustración que sentía en ese momento, apenas sintió algo. No era el puñetazo lo que había dolido, sino lo que este representaba. Los ojos de Kazuo quedaron cubiertos por mechones de pelo que se despeinaron con el golpe. Inmóvil. Se encontraba en estado de shock por verla, pero su rostro no lo demostraba.

Otra persona más se presentó en la escena, sujetando con brazos fuertes a su amiga, si es que aún ella le permitía llamarla así. Alzó la mirada tras oír su nombre, la forma en la que lo llamaban. Hermano. La oveja negra y el lobo solitario. Cruzó miradas nuevamente con ese niño, que resaltaba de los demás en la academia. Él. — Ustedes... — Levemente boquiabierto. Pudo ver a través de la madurez y el crecimiento de los dos que se encontraban en frente. Sólo eran tres pequeñas sombras, dentro de tres figuras mayores; protectoras. Por dentro, sintió un enorme alivio de que los dos se encontraban bien. Otra vez ojos llenos de dolor y lágrimas intentando ser aprisionadas, que en silencio exigían una explicación. Incluso en esa situación, el pelinegro no estaba dispuesto a decirles lo que había sucedido cuatro años atrás. Nuevamente, estaba eligiendo cargar con el dolor de su antigua familia y recibir toda la culpa. Aceptar su rol en el reencuentro; aquel que había abandonado a sus amigos. Él sabía lo que Katta había pasado con su familia, y la dura infancia de Lilith. Y aún así, se había marchado. Ellos le habían confiado sus historias; y sin embargo, Kazuo nunca dijo nada sobre la suya. Quizá era por eso que, inconscientemente, no quería volver a encontrarse con ellos. Cobarde. Antes de que el pelinegro se dejase consumir por el remordimiento, sintió algo que era nuevo para él; como si su frío interior era ahora un lugar cálido. El espadachín cubrió a los otros dos en un abrazo grupal; no es necesario aclarar que ese tipo de actos afectuosos no eran algo con lo que Kazuo se encontrase cómodo. — ¡Oye! — Intentó resistirse al principio, como siempre lo hizo ante el carismático desde la academia. “Juntos”, oyó con claridad. Más lágrimas eran derramadas por una persona que siempre se vio con una fortaleza inquebrantable; Kazuo una vez más estaba atónito, ¿Por qué? ¿Por qué no podía entender al otro?

El pelinegro lentamente dejó de moverse y simplemente se rindió ante el gesto. La arruga en la frente del difícil desapareció, siendo reemplazada por un suspiro a ojos cerrados y una media sonrisa. Es la máxima expresión de paz y felicidad que se podía ver en Kazuo. — Muérete de una vez. — Un mensaje codificado, que sólo un par de niños podían entender.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Lilith el Vie Oct 14, 2016 8:23 pm








Lilith

"A heartbeat, frozen years ago"




Adults
No podía creerlo, en su mente podía recordar a la perfección el día que descubrieron tanto ella como Katta que Kazuo se había ido sin despedirse siquiera de alguno de los dos. Años habían pasado, sin una sola noticia, sin un recuerdo sin un aviso de que se encontraba bien o de que volvería y ahora se presenta como si nada, sin avisar nuevamente y Katta lo recibía con los brazos abiertos como si nada hubiera pasado. Pero ella no podía hacerlo, no podía perdonar algo así tan fácilmente. Se deshizo del abrazo de su fornido amigo, adoraba los abrazos de aquel hombre pero no soportaba la idea de estar tan cerca de Kazuo en esta situación.

Los ojos dorados de la mujer albina se clavaron con furia en el recién llegado -Cerdo insensible, miserable gusano, estúpido, te presentas aquí como si nada, sin avisar después de cuatro años sin saber nada de ti !cuatro malditos años! !me encantaría arrancarte la piel a tiras!- Tras blasfemar un rato miro a Katta se notaba que estaba algo molesta con él también por recibirlo como si nada, aunque debía comprender también que el poseía una personalidad más bondadosa que la que tenía ella. Se podía notar un brillo más apagado en uno de sus ojos, después de todo aun no le había contado a Katta su viaje y su perdida, aunque eso ahora no importaba demasiado.

Se encontraba tan enfurecida que decidió que era mejor ir a algún lugar a relajarse, tras gritar como una posesa y mirar a ambos con molestia se giró y saltó por la ventana como si nada, dejando tras de si su pelo ondeando. Cuando cayó al suelo comenzó a caminar hacia uno de sus lugares favoritos, era una especie de bosquecito con un lago y una hermosa cascada, aquel sonido lograba calmarla de alguna forma aunque aún no llegaba a comprender porque, partes de su pasado quedan ocultos incluso para ella misma, después de todo no es agradable y no tiene ninguna gana de recordar cosas que le causen más dolor o sufrimiento del que ya ha pasado.

Por la mente de Lilith comenzaron a pasar entonces las vivencias con sus dos compañeros, los quería, maldita sea cómo los quería, por eso le dolía aún más el hecho de que Kazuo se fuera sin mas, sin una sola noticia, sin dar una explicación o al menos mandar una carta para indicarles que seguía vivo. Tampoco pedían una dirección, tan solo un aviso, un recordatorio algo que les indicara que su amigo, su compañero y familia seguía vivo. Al ser huérfanos los tres encontraron una familia cuando se reunieron, pero Lilith no perdonaría tan fácilmente a Kazuo, no podía hacerlo su corazón le pedía que perdonara pero su mente se imponía a ese deseo.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Katta el Vie Oct 14, 2016 10:03 pm








Adults

"fate is made of
memories colliding"




Tiempo. Derrotaba el agarre. Un brazo indefenso ante la intensidad sin esconder. Ningún tiempo había visto otra dama similar, con el mismo fuego helado, una dualidad constante que rozaba ambos extremos, lo más lejana a los centros. Aquella era Lilith. Y el mismo tiempo se veía eclipsado por cada simple letra que disparaba sin piedad en contra del pelinegro. La mirada manchada de marrón también recibió mensajes, rojizos y borrosos por aquella lluvia plañidera. Era realidad, lo que hablaban las fauces feroces de la nevada. La más cruda y filosa realidad. — Lili... —, la cual no escuchó, rebotando su figura entorno a aquel cuarto con la gracia tan distinguida de su cuerpo. El tiempo también había visto crecer a la mujer, ágil como una bailarina sedienta de la sangre de sus enemigos. Nada, pero; ni el tiempo la detuvo en su marcha, a través de una ventana, con salvajismo por estela y nieve de capa. La fuerza y tensión sobre los brazos de armas descendieron, la mirada sobre ellos se tornaba más serena, y algo más triste. Dejaban ir, más no se alejaban, del hombre desaparecido. Las pupilas acechaban a la ventana, el cuerpo pretendía perseguir a la fugitiva, más era anclado al suelo, por razones no tan distantes a las suyas. Pues era verdad, cuatro malditos años.

Las manos subrayaban las bolsas bajo los ojos, cargadas de noches sin dormir, sujetando una espada enfrente de un árbol, o una piedra. Vanamente, la calma no se atrevía a poseer aquella otra masa de emociones amorfa, por lo que solo acariciaba su superficie, la piel teñida de cortes y bronceado. La grandeza era solo parte de la misma cosa, las lágrimas no habían caído del todo, pero se frenaban en pos de su líder, la buena imagen de una sonrisa ligera, que miraba en dirección al recién llegado. ¿Qué podía decir? ¿Qué más? ¿Qué haría un buen compañero? ¿Un buen hermano? — He echado de menos verla así... — confundió. La imagen del cuerpo se enderezaba, e invadía con aquel volumen muscular el contorno de la ventana abierta. Era una sonrisa seria... Y severa. — ... Viva. — terminaba, la adecuidad no era una virtud reseñable de un espadachín. La espada no seguía un camino tan rimbombante, pero la decoración si, a veces, podía acudir en ayuda de la diestra. Como una pintura, el cuerpo se encorvó, de espaldas al aparecido. La visión era aquella destacada falda blanca moviéndose con la habilidad de los gatos. Allí se dirige... Un raciocinio. No perseguir a la herida mujer era la opción correcta. Era muy fácil olvidar que el hielo a veces parece cristal. — Espero que hayas tenido cuidado este tiempo... — "Ve con cuidado" había resonado en la sonrisa de un niño durante años. Años felices y completos. Ir con cuidado significaba la preocupación, durante un tiempo, aquel guardián era incapaz de proteger. Era un escudo tirado al suelo. Alguna vez, sin piedad. Pero cuando deseaba aquel cuidado, el escudo sentía que aún protegía una vida. "Ve con cuidado" rezaba una mirada cada día, ensartada en las puertas del feudo. — Quiero hablar con Lilith. Y que también hables con ella. — Ningún tiempo vio qué expresión había sobre las heridas del rostro, pero cuando este viró y acertó al menor de la sala, llevaba una sonrisa, y un tramo húmedo por debajo de las pestañas. — Por esta vez... No la culpes por sus palabras. Ni a ti. No... — supe aliviar nada su dolor. No supe alegrarla. No supe dónde estabas. No supe protegeros — ... quiero que la culpa tenga nada que ver con esto. Vamos. —

El cuerpo se deslizó finalmente. Descendido por el tejado y percutido en contra de la sombra de sus pies, bajo el manto negro, sin tañir ninguna de las fijadas espada. El tiempo corre tras ellos. Sin el pensamiento, solo la consciencia de la mujer de nieve caminando hacia el este, hacia la cascada, hizo guía en los pasos de los separados. Sobre las espadas no se escuchó una palabra más. Tampoco repiqueteó más agua salada bajo los ojos de oro enterrado. El tiempo se olvidó de ellos y solo se reveló en el final del camino, con el musculoso en cabeza, mientras aterrizaba. Los árboles se agrupaban en simples parejas y tríos, con las raíces luchando por el agua y los minerales. Las hojas y ramas se alzaban hasta confundirse y mezclarse sin saber a quién pertenecían, tapando de verde la bóveda celeste, y la madera era de un marrón hermoso y vivaracho. Y fuerte. La tierra era parcheada por planas piedras, alisadas por el mismo tiempo, hechas redondeadas por el abrumante agua, que descendía a su piscina particular de forma eterna. Cristalina e impecable. Dorándose a dar del sol ante ella, espejo reflector del mismo, sin una dirección clara. Flores por las hierbas, y alrededor de la piedra gris, de colores pastelosos, comestibles. — Lilith. — Escucharon los árboles, contundente voz. La figura de ropa negra y pecho sin ocultar se postraba a la orilla del lago, dirigiendo la voz a todos los alrededores. Perturbadora de la paz de la pobre gélida. Egoista — Lilith, por favor, sal... — Allí. Allí estaba el egoismo. Pocos tiempos habían visto 'pedir' al espadachín.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Kazuo el Vie Oct 14, 2016 11:19 pm








Kazuo

“In pain”




Adults
La paz no es más que un instante en la vida del pelinegro; siempre ha sido así. Esa no fue la excepción, no existían las excepciones para Kazuo. No era posible arreglar un vínculo con tan solo unir los tres fragmentos a la fuerza. El abrazo duró un instante, y la cruda realidad le dio un golpe directo en el estómago. La mujer con el cabello de nieve no dudó un segundo en decir todo lo que pensaba. Corazón roto. La arruga volvió a aparecer en la frente del exiliado a medida que ella se alejaba, sin ninguno decir una palabra. Quizá debió haber dicho algo. Quizá debió haberse sincerado de una vez por todas y expresar parte de lo que sentía al menos con un gesto. Su mirada representaba lo muerto que estaba por dentro. Como movimiento involuntario, se alejó al instante de su hermano y regresó a su papel. Carecía de sentido buscar el perdón de sus amigos, cuando aún no podía perdonarse a sí mismo. Cobarde. Con su ceño más fruncido de lo habitual, oyó las palabras del espadachín a medida que le daba la espalda. Pasó por el lado derecho de aquel que una vez fue su hermano; Lilith y Katta parecían estar caminando por un sendero completamente diferente al de aquel que vivió cuatro años sin ninguna compañía más que el cielo y su katana. Se adelantó, dirigiéndose hacia la puerta, hasta que oyó algo muy particular de aquel chico. Seguía siendo el mismo niño bondadoso que conoció en la academia. Le irritaba. — Katta. — Le interrumpió una vez comenzó a hablar sobre la culpa. El pelinegro lo observaba de reojo de una forma afilada. — Conozco esa mirada tuya. Probablemente te estés culpando a ti mismo por lo que sucedió. — Sus ojos se clavaron en su hermano como dos espadas atravesando a su víctima. — No lo hagas. Ya no somos niños. — Vociferó el pensamiento que posiblemente los tres tenían encadenado en lo más profundo de su ser. Ya no eran los mismos. El grupo que se había formado una vida atrás, se lo había llevado el viento. Esa parecía ser la intención de Kazuo. Pesimista.

Una vez la sombra había tomado control del sereno, encendió otro cigarro mientras se alejaba de la escena. No fue capaz de dar más de cinco pasos sin que las recientes palabras de Katta resonasen en su pútrida consciencia. “Espero que hayas tenido cuidado este tiempo... ”. Apretó los dientes por unos segundos, mordisqueando el nuevo cigarrillo. Siempre los protegía. — “Este tipo... ¿Por qué...? ” — Siempre la misma pregunta rondaba por su cabeza, sin ninguna respuesta. Exhaló una pequeña nube de humo. — Guía el camino. — Se oyó desde la oveja negra con una voz débil. Su mente seguía siendo muy conflictiva.

El recién llegado siguió al espadachín con cicatrices por las calles de la ciudad, yendo directo hacia el verde bosque que rodeaba el territorio del feudo. El de atrás intentaba seguirle el paso al de adelante con poco esfuerzo. Sin duda, se imaginaba muchos escenarios similares cada vez que pensaba en su regreso durante el exilio, pero no en su primer día. Las pisadas de los dos shinobis sobre las ramas buscando a su amiga causaban temblor en las copas de los árboles. Kazuo se veía muy seguro cuando dijo que ya no eran dos niños en la oficina. Sin embargo, ya se encontraban juntos en lo que sería otra infantil aventura. Se detuvieron cerca de una zona que el espadachín parecía conectar con la mujer de ojos dorados, mientras éste la llamaba por su nombre para que apareciese. El pelinegro observaba detenidamente sus alrededores, para ver si podía encontrarla. — Lilith. — Finalmente se unió al otro, mencionándola una sola vez. No alzó demasiado la voz, ya demasiado le había costado nombrarla tras todo lo sucedido. Cobarde.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Lilith el Vie Oct 14, 2016 11:43 pm








Lilith

"A heartbeat, frozen years ago"




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Había salido corriendo, podemos decir que tras enfrentarse al problema había salido corriendo para evitar seguir viendo a Kazuo. Para evitar que Katta le diera lecciones de moral o intentase cambiar su modo de pensar o el malestar que inundaba este momento sus sentimientos. Cuando llegó al lago pensó dónde esconderse, que hacer exactamente o cómo evitar que la encontraran pues estaba segura de que sus "compañeros" irían a buscarla. Decidió esconderse tras la cascada, en ese lugar había una pequeña caverna donde Lili pasaba gran parte de su tiempo libre para pensar, para meditar en todo lo que ronda su cabeza.

Pudo escuchar sus pasos, esas voces que se alzaban una más alta que la otra para intentar que la chica saliera de su escondrijo. La verdad es que no tenía ganas, no deseaba salir, enfrentarse de nuevo a esos dos hombres, ya no eran niños, eran dos hombres hechos y derechos con pensamientos y vivencias distintas. Suspiro por un momento, cerró los ojos y apretó las manos en dos puños, ella no era una cobarde, no tenía miedo de enfrentarse a todo lo que quisieran echarle encima por lo que se levantó del suelo y tras dejar salir una bocanada de aire helada se acercó a la cascada, acarició lentamente aquella cristalina agua provocando una ligera congelación que permitió que dicha agua se dividiera en dos y pudiera salir sin mojarse.

Sus ojos se fijaron nuevamente en ambas figuras mientras caminaba sobre el agua que se iba congelando con el toque de sus pies. Ninguno de los dos conocía el elemento que Lilith podía manipular, de hecho ella lo había descubierto hace relativamente poco, podemos decir que es la mejor forma de mostrar ante sus compañeros el nuevo talento que había desarrollado. -No pronuncies mi nombre, no te atrevas Kazuo a llamarme cuando has estado ausente durante cuatro años mientras nosotros nos moríamos por dentro intentando descifrar si estabas vivo maldito insensible- Miro a Katta negando con la cabeza suavemente bufando molesta mostrando su disgusto con el comportamiento de su amigo que parecía tan tranquilo al lado de quien los dejó abandonados.

Seguía caminando lentamente hacia ellos dos congelando el agua bajo sus pies mientras un aire frío rodeaba su figura meciendo ligeramente su cabello albino, podemos decir que sus habilidades solían acompañar a su humor y ahora mismo tenía un humor de perros. No sabía que más decirles, tampoco comprendía bien sus sentimientos, en este momento tenía un huracán de emociones que no paraban de removerse en su interior -¿que has estado haciendo todo este tiempo?, ¿porque te largaste sin decirnos nada?, ¿no eramos una familia?, vamos, dame una maldita explicación quiero entender ese comportamiento tan egoísta que has tenido con nosotros- Sus labios fruncidos y sus ojos centelleantes mostraban su claro enfado y su clara molestia, no terminó de acercarse a ambos hombres, se quedó aproximadamente a dos metros de distancia aún sobre el agua congelada.



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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Katta el Sáb Oct 15, 2016 12:52 am








Adults

"fate is made of
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Historia. El agua. Robaba gran parte del sonido, ahogando sus ondas en su transparente entraña, con maldad y secreto. Tras la cortina blanquecina se escondían las nieves cosidas de la mujer. Los gritos no lo sabían. Nadie lo sabía. Ni lo supo. Pensamientos intentaban hallar la respuesta, historias del pasado, situando a una más baja muchacha en algún árbol o roca especial, sin éxito. Era cansancio, lo que respiraba la cicatriz cruzada de la morena piel. Transpiraba tras la piel endurecida, algo más oscura que la natural, cansancio, y preocupación. Constantes y eternas, tan propias de la figura como el aire. El agua rugió. Como un cuento de los que una madre contaría a su hijo, la cascada se detuvo, presa de una poderosa mujer que apareció tras ella. El sonido del líquido, petrificándose, arrastró una mano tras la bata noche, escondiendo en un puño el corto de una de las tantas armas que allí dormían. Precavido siempre. Pero si no era peligro. La historia de una mujer, con el corazón tan gélido que a su pisar, el agua se volvía sólida, que su pelo nevaba, y que sus ojos de oro parecían cristal. Unos más vivarachos, atónitos, captaban la figura de la mujer. La mano soltaba la espada, como una serpiente arrepentida de cazar a un ratón. — ¿Li... — efimeró.

Ella habló con su poderosa voz. Nada era tan afilado como mirar con los ojos de esa mujer. Hablar con su lengua o tocar con sus dedos. Era nuevamente el pensamiento. El mismo pensamiento, susurrando la razón en forma de grito. Calmaba la piel morena, una expresión serena, que no había abandonado su severidad. Peligroso. Gala de una habilidad propia de ella, los ojos de tierra manchada no veían ninguna esquirla de peligro. No lo vieron en aquel niño malhumorado. No lo veían en los golpes duros de la chiquilla que impedía a esos dos pelearse. No lo veían. Veían decepción, obvia. Una clara falta de respeto, un avergonzado remilgo. Ese hielo no era de cristal. La postura espadachina se relajaba. El cuerpo se dirigía en torno a su mismo eje, como un faro con solo dos direcciones. Y cada oración se asentaba, dura, durísima. Cada simple letra era una fina aguja hecha de recuerdo y dolor. No supiste.

Si, cada una de esas agujas se disparaba con precisión. El sol incidía en lo que antiguamente era un lago pequeño. La luz no lograba bucear, y solo se deformaba en intentos de arcoiris, alrededor de una bella mujer que acribillaba a aquellos dos. Adultos, con preguntas de niños. Sobre soles se reflejaban ambos. La dueña de aquel hielo. Y el hombre, quizás causa de aquello. Ella terminaba de caminar, de hablar. No habían siquiera muchos metros entre esas dos figuras. Pero ojos encendidos podían ver el abismo del tiempo. Dos historias sin puentes entre ellas. Puente. Las cicatrices se arrugaron. No permitieron al fumador siquiera exhalar humo en respuesta, y para cuando quisiera hacerlo, aquella muralla protectora ya estaría allí. No era, pero, una pared. Un muro sin sentimientos. Más cerca de la mujer que del hombre, caía sobre ella una mirada. Severa, no como la anterior. Dolida, con culpa de todas las direcciones. Un puente levadizo hecho astillas por la constante guerra. — Lilith. — Fue un corte. Característico. Digno de un espadachín. No un castigo, no un halago, no una invitación. Somos una familia. — corregían las palabras. "¿No éramos una familia?"... ¿Acaso no lo somos? La voz era lideraria, pero no dominante. Era un tono ambiguo que no permitía contradicciones, aseveraba el aire de forma calma y tranquila. Pero nunca obligaba. Un líder nunca obligaría — No lo hieras. — Un tono menor. Dirigdo a ella, no a él. No a los dos. Petición, favor. Ruego. En efecto, era un puente de dos historias. Debían colisionar. Dolorsamente. Tragar lanzas, rencor quizás. Un odio ficticio. La historia, las historias. ¿Necesitaban aquel interludio? En él, había una cita de miedo. Pues era un pensamiento siempre esperable. ¿Y si no lo necesitaban? ¿Y si la historia rompía el puente y volvía a desaparecer? Ojos de oro golpeándose terminaron un duelo, con un retiro del central, mientras ahora, buscaban tras el humo al hombre. No podía culparlo por aquel dolor. — Como familia, escucharemos lo que quieras decir. — Allí, de nuevo, el miedo. Incapaz de obligar. La figura espadachina finalmente se volvió, cara a la mujer de hielo. Sin ningún miedo a adentrarse en el agua, a congelarse. Susurró. A menos de un metro de ella, en una voz baja, más no secreta. No audible para Kazuo, pero sin aspecto ofensivo. — Sé que sientes... Y no te detendré. Pero no quiero que su vuelta sea así... — No estaba dispuesto a ceder, a ninguno de los dos. El sonido seguía rebotando en un eco débil a través del hielo, y se colaba en el oído tras el pelo níveo. En posición, de nuevo, de petición, favor, ruego. — Perdona, por pedir algo así... Será mi deuda para-contigo... Por favor. — La historia de la mujer, con hielo en sus pies, y un hombre a su siniestra, mirando al pasado.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Kazuo el Sáb Oct 15, 2016 8:12 am








Kazuo

“In pain”




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El hombre sobre el césped, la mujer sobre el agua helada, que lentamente comenzaba a solidificarse. Tras una pequeña cortina de humo, el pelinegro se encontraba serio, inmóvil, escuchando nuevamente cada palabra de la mujer. Aquel que parecía no sentir nada al respecto, estaba muriéndose por dentro. Poco a poco. Empezaba a comprender la situación actual, y lo que sería hoy en día lo que su antigua familia pensaba sobre él. Volvió a ser la oveja negra en el último rebaño. La mujer que se mecía con la neblina se acercaba directo a él, con los mismos ojos que miraba a un enemigo en la misiones que compartieron en el pasado. El espadachín, por otro lado, intentaba tomar una posición lo más neutral posible, para atenuar lo que podría llegar a suceder. El exiliado seguía siendo el mismo que ellos una vez conocieron en muchos aspectos; sus sentimientos por ella no parecían haber cambiado en absoluto. El viento se entretuvo con el cabello de los presentes en el que solía ser un lago; sólo un par de hojas sueltas bailando en el aire tenían el suficiente coraje de cruzarse entre esas miradas, más peligrosas que una lluvia de kunais. Kazuo mantuvo la misma posición; firme ante cualquier futura circunstancia. Nunca pudo defenderse contra la portadora de ojos dorados; estaba listo para recibir hasta una estaca de hielo directa a su corazón. Podría matarlo en ese preciso instante, que no habría ninguna clase de resistencia. Sin embargo, una sola palabra le provocó una sensación aterradora cuando se trataba de él. La razón por la que se fue y por la que ha estado entrenando tanto. — ¿Ego... ísta...?

El tiempo y lugar eran algo completamente irrelevante en su cabeza. Los dos que tenía en frente habían desaparecido, también el lago congelado. El sol se había ocultado en un abrir y cerrar de ojos, estaba sólo en el medio del bosque. Hacía frío. Mucho frío. Se oyeron gritos de una mujer, que juraría haber escuchado un sin fin de veces en sus más terribles pesadillas. Un paso delante del anterior, sin ninguna prisa. Diferentes a los de aquella vez. Movió un arbusto con sus dos manos y pudo ver con anormal claridad la escena. Dos cadáveres; un hombre y una mujer. En el centro, su reflejo. Arrodillado, cubierto de sangre que no era suya. El otro sonreía.

El exiliado volvió a la realidad, no había pasado un sólo segundo. Aún así, algo había cambiado. Dos ojos cansados sin interés en la vida eran algo que los otros dos siempre habían visto; pero ese no era el caso. Estaban abiertos como dos platos, e irradiaban una energía oscura atípica a Kazuo. Corrupta. Inhumana. La de una amenaza. Se había ahogado en los pensamientos de aquella mujer, del terror que debió haber vivido cuando él le quitó la vida con tan sólo sus propias manos. Egoísta. Se separó de las únicas personas que le conectaban a la realidad como castigo por haber asesinado a una mujer en lo más profundo del bosque, cual cazador a su presa. Egoísta. Ocultó toda su vida su contraparte oscura para no herir a su única familia. Egoísta.

El peligro se desvaneció en menos de diez segundos. Con un poco de suerte, los otros ni siquiera habrían notado un cambio en su comportamiento. Su entrenamiento no había sido en vano, podía frenar ahora sus impulsos antes de que estos creciesen lo suficiente como para manifestarse.— Lo siento. — A los dos. Una disculpa sincera, carente de mucha expresión o detalle, pero sincera. Ignoró el veloz crecimiento de la situación en la que se encontraba, por el bien de todos. Nuevamente, les estaba dando la espalda, comenzando a caminar en dirección contraria. Todos sus sacrificios y arduo entrenamiento serían en vano si continuaba reviviendo esa noche; y esa discusión no hacía más que activar sus recuerdos. — Son unos ingenuos si piensan que me marché sin una buena razón. — Las palabras se oyeron muy claras, a unos veinte metros de los otros dos integrantes del difunto grupo. Se notaba la seriedad y algo más. Kazuo también tuvo sus batallas; también lo había perdido todo. Él se fue para no ser encarcelado y a la larga ejecutado; para no causarles más dolor y cicatrices. Fue él quien pasó años en completa soledad. Egoístas.





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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Lilith el Sáb Oct 15, 2016 1:10 pm








Lilith

"A heartbeat, frozen years ago"




Adults
¿Familia?, realmente podían continuar llamándose de esa manera, los ojos de Lilith centellearon nuevamente, peligrosos mostrando una furia que jamás había mostrado ante sus dos compañeros, aquellas palabras le hicieron recordar palabras de antaño, como cuando era una simple mocosa todos le dieron la espalda, como la abandonaron a su suerte deseando que muriera en cualquier rincón oscuro sin que nadie pudiera sentirse culpable por ello -La familia no te abandona- Aquellas palabras, fuertes, hirientes salieron con un deje de puro dolor de lo mas profundo de su garganta. Aquellas palabras habían sido utilizadas con anterioridad por el propio Katta cuando la pequeña albina compartió con sus compañeros sus vivencias pasadas. Cuando compartió como toda su familia si es que realmente se les puede llamar de ese modo la abandonaron como un perro callejero.

Esta situación lograba superar a Lilith, no sabía que hacer, no sabía si debía perdonarle, golpearle, abrazarle sus sentimientos se arremolinaban sin cesar sin dejar un pequeño espacio al raciocinio que en este momento la joven necesitaba.Me pides que su vuelta no sea de este modo, pero para el no tienes mas que palabras de afecto ¿debería haberme ido yo también entonces? dejarte completamente solo y hacer mi propio camino ¿así estaría bien para ti?- Lentamente la voz de la mujer comenzaba a quebrarse, los recuerdos de su doloroso pasado la invadían, la sangre, los gritos, el desprecio y el odio todo volvía a su mente e inundaban su corazón de dolor. Su ojo izquierdo se llenaba de lágrimas mientras que el derecho permanecía impune después de todo ese ojo ya no puede mostrar las emociones que siente su portadora.

De un momento a otro se sintió mareada, demasiadas emociones, demasiados problemas de golpe para un corazón que ha permanecido helado desde hace mucho tiempo, escucho sus disculpas y las palabras de después lograron sacarla de sus casillas, ¿ingenuos? ¿aun tenía el descaro de menospreciarlos de esa forma?. Su vista se nubló por unos instantes y la concentración que mantenía para que el lago continuará helado desapareció por completo por lo que se resquebrajo bajo su peso y provoco que cayera al agua que ahora debido al anterior trato congelado se encontraba completamente helada. Las heridas aun abiertas de su ultima aventura ardían con aquel frío mientras que su cuerpo se sumergía en aquella helada y oscura profundidad. Cuantas veces pensó en morir de aquella manera, dejar que alguien acabara con su vida, dejar que el agua la tragara pero desde que conoció a Katta y Kazuo pensó en luchar por una vida mejor pero hace cuatro años todo cambió nuevamente. Ya no sabía que hacer, quien era o como comportarse, volvía a ser huérfana, ya no eran una familia como antes.

Cerró los ojos dejando que el agua helada penetrara en sus heridas, que lentamente la tragara hacia la zona mas profunda y oscura del lago. No tenía prisa por salir, de todos modos aunque quisiera sus músculos no la respondían, había llegado esta mañana después de unas vivencias que podríamos denominar como aterradoras cansadas y peligrosas no había dormido, no había descansado solo con la esperanza y el deseo de reencontrarse cuanto antes con Katta, pero todo había salido mal. Los planes nunca salen como uno espera y ahora se demostraba perfectamente con la llegada de Kazuo que cambiaba la situación por completo al igual que su marcha hace cuatro años.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Katta el Sáb Oct 15, 2016 2:41 pm








Adults

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Verdad. Una guerra, injustamente declarada. Las palabras se golpeaban en el aire, tal cual eran echadas, como los virotes de una cruel ballesta. El aire que tomaban los pulmones se contaminaba de cada sentimiento, fuerte y destructivo de la mujer. Colo el frío bajo sus piel, a través de los labios no nacía nada más que dolor. Para ella, para ellos. Y verdad. El agua sostenía a la mujer en una postura digna y firme. Los pies, ante las primeras piedras de orilla antes del precipicio, aún protegidos de botas y ropa sentían el glacial abrazo del agua a poco congelar. Pero en la superfície, en los ojos de aquella mujer. En los ojos de Lilith hacía más frío. Citaba las habladurías del hombre en su contra. La memoria se reía de él una vez más. La verdad decía, parecía tomar bandos. La verdad era que el espadachín solo ansiaba eliminar tan infernal tensión. Relajar a ambos y verlos como eran en realidad. Aquella furia, aquel aislamiento. Era lo que las espadas querían cortar, del modo más rápido posible. La verdad no era lo que decía Lilith. Tan pronto habló ella, la mirada comenzó a llover de nuevo. El corazón por un momento sintió un tacto frío. Terrorífico. Debía parecerse a la muerte. — ¿Cómo puedes decir... — Pero otra verdad, hasta más dañina, era expelida a espaldas del espadachín. Tan inadvertido había pasado aquel fantasma para Lilith, para Katta. Acosador del hermano atormentado. Lo has dejado solo, por un miserable y crucial instante.

— ¿Ingenuos? — Se le preguntó a la espalda del hombre. Era verdaderamente doloroso ver su espalda. Parecía estar en otro lugar. Aún. ¿Cuál era la verdadera distancia entre ellos tres? Petrificado. Ni siquiera el pensamiento parecía poder hacer funcionar al hombre. Racional, justo, protector. Dolido. No la hieras. La verdad volvió con un crujir bajo la alfombra helada de la mujer. Se desprendió por ella. La consciencia no funcionó, y el tañir del agua fue una alarma. El cuerpo, a la señal, se abalanzó sobre el agua, fría. Muy fría. No tan fría como ella. El sol, rebotando contra el hielo alumbraba a rayos el agua, incidía en contra de la piel tostada, las ropas blancas y el pelo brillante. La verdad, era bella. Cuan bella sería feliz. El cuerpo no respondía al frío, no temblaba sino que braceaba, metros abajo hasta tomar la mano gélida. Nadó, el cuerpo. La abrazó y nadó hacia la superficie del modo más instintivo e inconsciente que conocía el hombre. Nadó, hasta salir por el agua. Hasta verla. — ¡Lilith! — rogó.

La verdad fue, por un momento, visible. Empapado, echado sobre el suelo, sosteniéndola. En los ojos, cada mota marrón bailaba, tal como lo hacían las emociones. Rabia, miedo. Preocupación, nostalgia, añoranza. Rencor. No podía culparlo. Por esos cuatro años. Ignorando el agua fría recorriendo los tramos de piel, el ardor del anterior hielo. Ignorando la resistencia que ella opusiese, el cuerpo de la mujer se elevó en brazos del hombre. Protector. — Kazuo. — retumbó en el lugar. Podía enfadar al espadachín. — No vuelvas a llamar ingenua a Lilith. Nunca. — castigó. Aquello no era una orden, ni un aviso. La mujer se acogía a los brazos del oscuro a la fuerza, mientras él caminaba, con un temblor poco disimulado en el cuerpo. La consciencia de ella no importaba, iría al médico. La verdad, salió, viéndose por detrás de las cicatrices. — No voy a culpar a nadie por estos cuatro años. No quiero explicaciones que mi hermano no quiera dar. Lo respetaré tanto como siempre hice. Pero no toleraré que pienses que tu familia no creyó que tuvieses buenos motivos. — Se escuchó claro. Contundente y sincero. No era una voz de líder, era la voz de Katta. La verdad de Katta. Aún temblando, el caminar era recto y decidido, pasaba cerca del hombre, esta vez sin pararlo. Sin abrazos. Miró a la mujer en sus brazos. — No sé dejarte sola. Debí darte unas horas para pensar. Lo siento, Lilith. — El susurro, privado, siguió el mismo camino, si las motas de tierras se atisbaban en, ahora, el pelinegro. Más verdad. — Soy feliz... Por volver a verte. Kazu. — La verdad era que solo una persona osaba confiar en robar una letra de un nombre.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Kazuo el Sáb Oct 15, 2016 4:52 pm








Kazuo

“In pain”




Adults
El clima cambiaba a medida que Kazuo se alejaba de sus dos antiguos compañeros. Una opresión en el pecho le estorbaba la acción de fumar. Nubes de humo se llevaban con el viento el malestar del hombre. Golpeado. Las palabras que se escuchaban a sus espaldas no eran más que una molestia más para el pelinegro, quien ya había hecho las paces con su interior. Bajo su punto de vista, se había disculpado. No se atrevía a hacer algo más que eso; ellos no necesitaban saber qué había pasado hace cuatro años. Lo que él realmente era. Lo único que resaltó entre el resto de los sonidos, fue oír el hielo crujir. Sintió muchísimo frío corriendo por sus hombros. Instintivamente, el miedo y la culpa se habían apoderado del hombre. Una vez más, se dio la vuelta boquiabierto, olvidándose del tabaco. Aterrorizado por ver con qué se iba a encontrar. Sus piernas reaccionaron por sí solas, regresando atrás. Hacia ella. La vio desaparecer en el agua, aprisionada por el hielo que la mujer siempre ha tenido adiestrado. “Todo esto es mi culpa”. “Debo salvarla”. Pero se le habían adelantado; un cuerpo más grande que él había reaccionado en un abrir y cerrar de ojos, sumergiéndose en el agua para rescatar a Lilith. No tardó mucho en volver a la superficie, y sostenerla en sus brazos. Las rodillas del pelinegro temblaban, sin poder quitarse la expresión de terror por lo que había pasado. Impotencia. La distancia entre los dos extremos se había extendido de forma drástica. El que la había salvado y el inmóvil. El héroe y el villano. “No vuelvas a llamar ingenua a Lilith. Nunca”.  Por primera vez, odio. No podía respirar, ¿Cuándo pasó? ¿Cuándo él se había convertido en el malo? Finalmente entendió. Siempre había sido la sombra del grupo. Él. Todos siempre se concentraban en él; el carismático. Eran el sol y la luna.


Impotence:

La sangre corría velozmente por sus venas mientras guardaba silencio y se tragaba todo lo que el otro tenía por decir. No le interrumpió en ningún momento, ni cuando los dos pasaron por su lado. Una en brazos del otro. Apretó el puño cuanto pudo, no podía controlar ni entender lo que estaba pasando. Extrañaba las montañas. — ¿Lo entiendes ahora, Kazuo? — Resonó en su cabeza. — Ahí tienes a un hipócrita. Hecho y derecho. — Aquella voz invadía su mente. No le dejaba pensar con claridad.  — Él permitió todo esto. Decidió quedar como el héroe una vez más, y apartarte en la sombra. Qué mal... — Sus ojos se enrojecieron. Furioso. Miró al espadachín de reojo. — No somos hermanos. — Una voz más ronca de lo normal. El exiliado desapareció en un segundo, sólo dejando sus huellas en el frío y húmedo césped.




— ... nunca lo fuimos.— Arrastró el viento.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

Mensaje por Lilith el Sáb Oct 15, 2016 5:18 pm








Lilith

"A heartbeat, frozen years ago"




Adults
Frío y oscuridad, es lo único que podía ver y sentir en estos momentos. No era desagradable, el frío la había acompañado siempre. La oscuridad siempre fue un manto que de alguna forma había protegido a la pequeña niña que ahora se había vuelto una mujer. Temblaba semi inconsciente en los brazos de su salvador, pudo distinguir que había sido Katta, no podía abrir los ojos ni articular palabra alguna se sentía débil, cansada y demasiado abrumada por toda la situación como para ser capaz de digerirla de un solo trago.

Escuchaba a la perfección las palabras de Katta, podía sentir que estaba agitado, molesto, escuchaba los acelerados latidos de su corazón ya que se encontraba de alguna forma refugiada en su pecho, de alguna forma logró articular unas palabras, un leve susurro que pudo escucharse por ambos hombres antes de que el peli negro desapareciera de la escena -Kazuo no vuelvas a irte- En el fondo por muy enfurecida que se encontrara seguía queriendo a Kazuo, era parte de su familia aunque no lo admitiera, era parte del grupo del conjunto que formaron los tres huérfanos cuando se conocieron. Puede que sea una familia rota, algo desgarrada y con problemas difíciles de superar y aunque ella misma se negara a llamarlos familia en este momento aun los sentía parte de la misma.

Una vez pronunciadas esas palabras la mujer perdió la consciencia por completo, no supo qué más sucedió. Cuando Katta llegó con la joven empapada al hospital fue recibido de inmediato por las enfermeras que llamaron rápidamente al médico para que atendiera a Lilith, horas más tarde el doctor salió de la sala para hablar con el joven, todos sabían que esos tres muchachos no tenían familia -Se encuentra débil, a perdido mucha sangre y parece que ha librado una batalla complicada hace poco. Le hemos suministrado antiinflamatorios y algunos calmantes para aliviar el dolor. Necesita reposo, le quedaran algunas cicatrices bastante feas en la espalda y bueno al menos hicieron un buen trabajo con la reconstrucción de su ojo derecho. Por ahora será mejor dejarla descansar si deseas puedes pasar a verla- Tras aquella verborrea el doctor se marcho dejando a Katta solo y a Lilith completamente exhausta sobre una cama, parecía tranquila, apacible incluso podemos decir que el pequeño demonio de ojos dorados descansa como un angelito.

Todo había sido un verdadero desastre, Lilith tan altiva y con esa lengua afilada que la caracteriza había puesto en pie de guerra a todo el mundo mientras que Kazuo tampoco hacía mucho por calmar la situación y las palabras de Katta solo lograban enfurecer aún más a la albina. Parece que esta extraña y rota familia nunca volverá a reunirse como en los viejos tiempos. Tal vez solo deban dejar pasar el tiempo y olvidar un pasado que antaño los ataba y que ahora los dividen como si nunca debieron estar juntos. El destino es incierto, el camino complicado ¿que ocurrirá en el futuro? solo el caprichoso destino conoce esa respuesta.


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Re: Adults — (Katta, Kazuo, Lilith)

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