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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

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Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por Kyosuke Yamanaka el Vie Oct 14, 2016 4:31 pm

Misión de rango C: No es más rico el que más tiene...

Lugar de la misión: País de la Tierra || Lago de la verdad
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: Ciertamente, el país de la Tierra no es que sea muy pobre que digamos, de hecho es el país con mayor extensión de todo el continente. Los habitantes del mismo viven sin dificultades, sin complejos, mas pocos son los más pudientes. Al fin y al cabo, bien es sabido que la verdadera riqueza siempre se la llevan unas pocas manos. Pues bien, el viejo Matsumoto, a sus 60 años ya, se ha aburrido de la vida tan simplona en la capital. Necesita vivir experiencias, conocer el mundo, probar nuevas exquisiteces, pues por viejo que pueda parecer, es tan joven de espíritu como cuando tenía 20 años.

Escoltado por cuatro guardias de confianza, el anciano pretende viajar hasta donde le apetezca, empezando por el país fronterizo, el país del Sonido, para lo cual deberá atravesar los valles montañosos hasta cruzar la frontera. Su objetivo es viajar sin pena ni gloria, intentando no tener problema alguno, pero al mismo tiempo pretende seguir rutas más bien poco concurridas para no levantar mucha sospecha. Pero, ¿sospecha de quien? Bien, aquí viene quién es aquel que os contrata.
Durante muchos años, su hermano gemelo Saizo le ha estado envidiando profundamente. Él siempre ha sido considerado el menor para todo, inclusive la herencia familiar, y en el momento en el que los padres de aquellos, por entonces, jóvenes murieron, todas las reliquias, casas y demás pasaron al señor Matsumoto, el que consideraban mayor de los dos.

Por este odio y la envidia acumulados hacia su hermano, Saizo os ha pedido que le asaltéis en mitad del camino y le hurtéis todas las pertenencias que posee. Da igual como lo consigais, pues Saizo no pretende volver a ver a ese hermano en su vida.

Nota (npc's):
Los npcs serán 4 en total, dos más fuertes y dos tan debiles como soldados rasos, sin control de chakra ni nada. Sin embargo, los 2 más fuertes contarán ambos con las siguientes referencias:
Ninja 1:
Rango: Gennin (full stats)
Especialidad: Iryoninjutsu
Clan: Kaguya
Elemento: Katon
Stats:
♦Taijutsu: 10
♦Ninjutsu:7
♦Genjutsu:7
♦Velocidad:10
♦Resistencia:10
♦Fuerza:10
Ninja 2:
Rango: Gennin (full stats)
Especialidad: Taijutsu
Clan: Hyuuga
Elemento: Raiton
Stats:
♦Taijutsu: 10
♦Ninjutsu: 7
♦Genjutsu: 7
♦Velocidad:10
♦Resistencia:10
♦Fuerza:10

Recompensa de la misión: 1000 ryus
Extensión mínima de la misión: 90 líneas



Había pasado ya un par de días desde que Kyosuke conoció a una singular chica ciega que aparentemente era más de lo queparecía, esta y su acompañante siriveron como semejantes a la hora de cumplir un pequeño encargo en la zona norte del país de la tierra. Esa fue el primer trabajo que tuvo el rubio que era verdaderamente peligroso, aunque a ciencia cierta no hubiera casi ningún tipo de riesgo en completar lo que se suponía que debía hacer para poder ganar su ryus. Algo bueno había sacado de estar residenciado en la capital del país más grande conocido en el mundo ninja, ya había conseguido colarse algún dinero como a él le gustaba, mas la avaricia de el Yamanaka le remarcaba que necesitaba muchísimo más. A diferencia de días anteriores, esa mañana estaba resultando un tanto calurosa y hasta pesada para el hombre, el sol, a pesar de estar en un momento del día en que debería caracterizarse por ser fresco, esto no podía estar más alejado de la realidad - Ufff - se quejó con todas las razones del mundo, siendo que no estaba acostumbrado a estar en un sitio tan caliente, además de que su vestimenta compuesta por una gabardina oscura tampoco le ayudaba en demasía.  Sus pies le estaban llevando a través de las calles de la capital, aquella que a pesar de haber visto hace poco ya le aburría un poco, a su parecer conocía los verdaderos sitios de interés en esa ciudad aunque esto no fuera más que una especulación suya - Ya eso no importa - dijo por lo bajo el shinobi de habilidades sensoriales pues ya tenía un nuevo encargo, uno en el que debía cometer un asalto o al menos eso parecía ser. El porqué se enteró de aquello es bastante simple, y es que la banda de criminales a los cuales trabajó la última vez tenían un curioso papel que termminó en las manos de Kyosuke - Veamos - se dijo a si mismo mientras sacaba la dichosa hoja de su bolsillo para ponerse a leerla de nuevo mientras hacía su caminata.

Sus pies le llevaron a través de sitios que ya eran más o menos conocidos para él, al menos desde el exterior y de una forma muy superficial. El castillo de Mogura era una parada casi obligada para el ninja sensorial si quería seguir con el camino principal, este era muy imponente y digno, algo que hasta provocaba un poco la envidia del malcriado shinobi. Las riquezas hasta ese momento eran un pilar fundamental en su vida, ya había perdido lo que posiblemente era lo más querido para él, y esto tuvo repercusiones negativas en su manera de ver el mundo centrándose sólo en las riquezas y todo tipo de cuestiones que en pocas palabras, eran vacías. Su vista observaba con alegocía el castillo y las motañas, ya había pasado por allí con anterioridad, pero eso no quitaba la tremenda impresión e imponencia que le trasmitían aquellas estructuras pues era algo impresionante para él. Su primera vez fue allí, en el país de la tierra, nación que probablemente era la más cercana al país de las de las aves y que además de todo, le permitió conocer cosas nuevas y ganar mucho más dinero como era obvio. Muchas cosas habían pasado desde su llegada, algunas tontas y otras no tanto, mas lo importante era que su objtivo estúpido de ir a esas tierras para buscar más dinero se estaba cumpliendo pues no vano, ya estaba camino a una nueva misión. Esta se desarrollaba en el lago de la verdad, lugar que entre los lugareños era conocido por poseer distintas leyendos entorno a entidades mágicas y cosas por el estilo, de igual manera fue el sitio donde el Yamanaka tuvo que ayudar a unos niños a cumplir una fechoría tonta - ¿Qué es lo pasa con los niños en este país? - era un pregunta que se hacía con cierta curiosidad, siendo que los pocos infantes que había conocido eran algo bastante alejado de lo que un niño era realmente. Aunque a decir verdad esa era su propia opinión y a nadie le importaba, él fue un pequeño bastante travieso, pero que se vio malcriado por sus padres complaciendolo en todo lo que pedía.

Ya estaba cerca del sitio, a unos pasos de llegar a las adyacencias del Lago de la verdad, territorio donde según la nota se haría la misión. El cansancio que cargaba consigo el muchacho rubio era hasta cierto punto evidente, no quería ni debía ocultarlo, siendo que estuvo bastantes horas, contando las paradas y demás para finalmente decir que estuvo caminando desde la zona más al norte de todo el país. El sol como era de esperarse no ayudaba en lo absoluto, este no hizo otra cosa más que hacer que el shinobi kanchi estuviera sudoroso como si hubiera salido de un sauna o algo por el estilo. Lo bueno fue que como conocía en cierta medida el terreno por haber estado allí antes, el rubio supo detectar que se encontraba muy cerca de la zona central, donde evidentemente estaba el lago - Ummmm - soltó por lo bajo al tiempo que detenía sus pasos, para después sacar de nuevo el papel donde se relataba un sitio en específico a donde ir. Leyó con rapidez a pesar de ser miope, levantó su cara para poder examinar los arededores con su vista y buscar lo que debería ser la casa de la familia del contratista. Se acomodó sus lentes en señal de concentración, y es que a su alrededor no había nada que no fueran árboles o matorrales; además del lago claro está. Ya sólo le quedaba la opción más la cual consistía en preguntar dónde estaba la casa del viejo Saizo, cosa que hasta cierto punto era lógica pues si tenía suerte, el hombre tendría mucho tiempo viviendo allí lo que significaría que su estampa era conocida por esos lares. comenzó su caminata de nuevo hasta que encontró lo que parecía ser un pequeño puesto de venta de comida, su pregunta fue lanzada con el evidente respeto y cortesía que caracterizaba a Kyosuke, obteniendo una respuesta completamente afirmativa sobre el paradero del sitio.

Tuvo que redirigir su dirección hacia donde le señalaron, según las palabras del vendedor esa casa no se encontraba muy lejos, además de que no sería difícil de identificar por ser una de las más grandes, estructuralmente hablando de la zona del lago. Por este último hecho, el rubio no se tardó en demasía en contrar la dichosa casa y admirarla en cuanto la vio - Pues será muy grande y todo, pero bastante sucia si está - se quejó un poco pues sus ojos le mostraban una casa que fectivamente era grande, pero que no cumplía o mejor dicho, no estaba en las mejores condiciones si se hablaba en términos de salubridad. Esta tenía un color algo extraño, parecía ser verde, pero un poco más oscuro por el sucio que terminó por cambiarlo. Se acercó con notoriedad hasta la puerta para tocarla con la suficiente fuerza como para que escucharan - Hola ¿Qué quiere? - el tono de reproche del viejo era algo natural en personas de su edad, no querían ser molestados y eso se evidenciaba en su sus palabras y gestos - Vengo por este pedido - comentó mientras mostraba el papel donde relataba un poco la dirección general y un poco de la misión - Ah, son ustedes - a su mente llegó la imagen de los bandidos a los cuales había contratado - ¿Pero no era una banda? - cuestionó pues le pareció un poco raro que mandaran a un solo hombre - Me han mandado a mí - no tardó en responder Kyosuke con un tono de seriedad lo suficientemente alto como para ser creíble - Bueno... la verdad es que había contratado a alguien más porque pensé que nunca llegarían - la sinceridad del anciano era admirable, relatando el como pensó que los bandidos nunca llegarían a repsonder a su solicitud - ¿Alguien más? - preguntó un tanto curioso el sensorial ante lo que sus oídos recibían - Ya falta poco para que él llegue - concluyó esperando que el otro hombre llegara a su casa.

Información:

Stats:


Ninjutsu 10
Taijutsu 5
Genjutsu 1
Velocidad 4
Resistencia 6
Fuerza 6
Técnicas:

Conteo de Técnicas
7/7 Disponibles || 0 Técnicas utilizadas
Armamento:

¶ 5 Kunais
¶ 5 Shurikens
¶ Hilos de alambre


Kyosuke Yamanaka
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por AlptrauM el Vie Oct 14, 2016 10:37 pm


Los rayos del sol golpeaban en el rostro del hombre de ojos amarillezcos  mientras recorría el sendero de tierra oculto entre las inmensas montañas. Se detuvo unos instantes, alzando el rostro para sentir de lleno las cálidas caricias del sol. Hacía tiempo que no sentía aquella agradable sensación de calor en su cuerpo, Hisan’na era un ser humano, si es que se le puede considerar dentro de esa especie, cuyo cuerpo acostumbraba a estar helado, por lo que el clima de países como el de la tierra, eran un verdadero agrado para él.

No recordaba porqué había venido a parar originalmente a aquel país, había sido hace mucho tiempo, tanto, que quizás ya había perdido la cuenta. Durante muchos años se dedicó a recorrer el mundo, estudiando, aprendiendo lo que pudiese para aumentar su poder. El cual, por supuesto, aún sentía demasiado bajo, demasiado bajo para lo que él consideraba que podía ser su límite. Lamentablemente, llevar aquella vida requería dinero, y ya no le quedaba nada. Estaba absolutamente pobre, no le quedaba dinero siquiera para poder comprar un trozo de pan para llevarse a la boca. Se había alimentado las últimas semanas con frutas y pequeñas bayas que lograba conseguir de vez en cuando en las áridas tierras de por allí. Pero ese no era modo de vida, tampoco es que él fuese de gustos complicados ni mucho menos, pero era hora de conseguir algo de sustento económico. Esto ocurría por el hecho de que Hisan’na, al igual que muchos Shinobis en el mundo, habían escogido el camino del Ronin, aquellos guerreros sin un señor al que servir, que vagaban por el mundo sin un estandarte tras ellos. Como resultado de aquella elección, las opciones de conseguir dinero eran limitadas, si es que no se quería hacer trabajos para determinados feudos de vez en cuando. No es que esto le molestara a él, lo había hecho innumerable veces en el pasado, pero ya lo tenía medio cansado tener que verle la cara a esos idiotas que creen gobernar el mundo, aunque dentro de cierto punto, están en lo correcto.

Es por esto que últimamente había optado por trabajos detrás de la cortina. Aquellos que todos necesitaban, pero que nadie hablaba de ellos. Los tan repudiados, por aquellos con aquel honor de guerrero, trabajos sucios. Esos que la paga era buena, pero los peligros eran aún más grandes. Tenía un contacto en la capital del país, el cual cuando él visitaba, que no era muy seguido, puesto que no le gustaba demasiado estar entre las multitudes, le entregaba ciertos “encargos”, generalmente de tipos con bastante dinero como para darse el lujo de ser asociados con ese tipo de trabajos. Más que nada pagaban para que se hiciera rápido, bien y sobre todo, sin que se les asociara de alguna manera con aquellos sucesos de dudosa reputación.

No le importaba el tener que hacer el trabajo sucio para otros, después de todo, le servía para ganar dinero y más importante aún, el poder poner sus manos de vez en cuando, en sujetos de experimentos. No es que él fuese un científico loco, sus conocimientos sobre como manipular cuerpos eran bastante rudimentarios, por ahora, pero eh ahí el objetivo de estudiarlos, de experimentar con ellos, pues sentía que era la mejor forma de aprender, y qué mejor que con sujetos que nadie extrañaría.

Su contacto, un hombre de avanzada edad que era conocido en el bajo mundo por estar relacionado con trabajos de poco honor, que en realidad la gran mayoría de las personas conocía, pero nadie se molestaba por hacer o decir algo, después de todo, él se encargaba de la ropa sucia de más de la mitad de la gente de la capital y si pensamos en que aquel país era uno de los más grandes del mundo, hablamos de mucha ropa sucia que lavar. En esta ocasión, le había dado un encargo que dentro de todo, no era nada fuera de lo común. Ir a encontrarse con el cliente, el cual le entregaría los detalles del cometido.

Por lo que allí estaba, abandonando el sendero oculto entre las montañas para abrirse paso a un magnífico lago. Uno de los más hermosos y misteriosos del país, no es que hubiese muchos en aquel rocoso país, pero sin dudar alguna, el más hermoso.  Estaba a unos buenos metros de altura, por lo que el agua reflejaba el cielo de una manera diferente a aquellos a nivel del mar, provocando unas tonalidades poco comunes. El lago, a pesar de encontrarse en aquel país donde abundaban las montañas, estaba rodeado de lo que podría decirse un pequeño bosque, aunque más bien eran un par de árboles repartidos. Para ser honestos, no se ubicaba muy bien en aquel lugar, por lo que encontrar el punto de encuentro quizás se le complicaría un poco. Rodeó el lago, por un pequeño camino que estaba a pocos metros de la orilla. Frente a él, a un costado, había un pequeño puesto de comida. Algo que desentonaba por completo con el lugar, pero después de todo, el país era tan grande, que de seguro el turismo era algo que abundaba en aquella zona, ya que era un lugar bastante interesante de conocer. Pensó en pasar a preguntar, pero después pensó que mejor era no hacerlo, con su aspecto y el preguntar donde estaba la casa, la gente podría sospechar algo. Era mejor pasar desapercibido, cosa que en realidad era algo difícil debido a su tamaño y apariencia, pero preferentemente había que mantener al mínimo el contacto.

Tras quedar atrás el puesto, donde había un par de personas comiendo algo para reponer energías, que ni se molestaron en verlo, ya que estaban demasiado ocupados con sus asuntos como para ver qué pasaba a su alrededor, siguió recorriendo el camino, el cual tomó cuesta arriba un par de metros hasta comenzar a ser revelada una casa bastante grande, de todos verdes y algo descuidada. Se detuvo a mirarla, no parecía la casa de alguien con mucho dinero. Pero eso no le importaba a él, mientras tuvieran el dinero para pagar el encargo, el cómo mantenían la casa no era de su incumbencia.

Llegó al frontis de la casa, una puerta igual de desgastada que el resto de la casa hacía de entrada. Con un suave golpe dio aviso de su llegada. Pasaron un par de minutos y nadie contestó a su llamado. Quizás no habían escuchado la puerta sonar. Cuando se propuso tocar de nuevo, la puerta comenzó a abrirse. Se podía escuchar la madera rechinar al igual que las bisagras. Desde el interior de la vivienda, un anciano de mal aspecto lo recibió. Se podía ver que no se preocupaba demasiado de su apariencia, al igual que la casa, lo que le hizo bastante sentido. — ¿Sí? ― preguntó el anciano con una voz desgastada. ― ¿Qué quie…? ― Y se le quedó mirando al recién llegado, era evidente porqué estaba allí. ― Pase, pase…. ― dijo en un tono ya más tranquilo. Sin decir palabra alguna, el pelinegro hizo ingreso a la casa.

En su interior, una alfombra igual de vieja que su dueño cubría el pasillo de la entrada. Las murallas tenían el mismo color musgo que el exterior. Cuadros cuya pintura estaba picada ya por los años adornaban las murallas a cada costado, un par de plantas muertas encima de muebles que parecía que se caerían producto de las terminas. Al final del pasillo, un arco conectaba a lo que era una especie de salón, allí, sillones de cuero viejo, mesitas de té sin barnizar adornaban el lugar, a un costado, una vieja chimenea que no se debía prender desde hace siglos. A un costado, de pie, observando por una ventana, estaba un muchacho de cabellos rubios. — Ah llegado el otro que contraté ― Le informó al joven, que daba la espalda a la entrada al salón.

85/90

Información:

Stats & Técnicas:

• Ninjutsu 3
• Taijutsu 1
• Genjutsu 5 + 5 = 10
• Velocidad 5 + 3 = 8
• Resistencia 5 + 2 = 7
• Fuerza 1

• Técnicas 6/6

Vulnerabilidad climatica (Técnica Pasiva)
Los Orochi tienen una peculiaridad que los diferencia del resto de los ninjas existentes: Son humanos de sangre fría. Tal ha sido el parecido de estos ninjas con los ofidios, que nunca han desarrollado un sistema de sangre caliente, por lo que se dice que incluso descienden de reptiles. Al poseer esta habilidad, el shinobi del clan Orochi obtendrá un bonus de 3 puntos en velocidad en climas cálidos (países como el del viento, el de la roca, el del a hierba) y tendrá una penalización de 3 puntos en velocidad en países fríos (países como el de la nieve, el de las olas y el del hierro).
En tierras templadas, como el país del Fuego, el país de los ríos y otros lugares que no sean desérticos, tropicales, nevados, fríos o tundars, no tendrán ni ventaja ni desventaja.
Armamento:

• 10 Kunais



Última edición por Hisan'na el Lun Oct 17, 2016 8:10 pm, editado 1 vez
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por Kyosuke Yamanaka el Dom Oct 16, 2016 4:10 am


Aquél viejo de aspecto descuidado no hizo otra cosa que hacer pasar al Yamanaka a la casa, esta, como era de esperarse se encontraba en muy malas condiciones - Que lindo - no pudo evitar pensar el rubio ante lo que sus ojos miopes le mostraban, todo parecía ser un chiquero con cosas tiradas de un lado para el otro, una alfombra de un color que hacía mucha alusión a la fachada de estructura y un montón de objetos que más que decorar, daban un toque deprimente a la casa. Plantas casi secas, muebles de cuero, y mesas de madera sin barnizar eran de las cosas que se podían observar allí, cosa que le pareció hasta cierto punto divertido a Kyosuke pues su cliente era el reflejo de su propia casa - Hay quien dice cada cosa... - un pequeño monólogo se estaba celebrando en la cabeza del muchacho bandido, sus pasos estaban dando adentramientos lentos pero seguros, su expresión daba como resultado una rara mezcla de gracia y seriedad que en ningún momento fue captada por el viejo. Este último iba justo detrás, había cerrado la puerta tratando de ser lo más casual y normal posible, no quería que lo inmiscuyeran en lo que pasaría después con su hermano gemelo, realmente era peligroso que el viviera tan cerca del atentado que seguramente pasaría - Siéntate - el tono de autoridad que utilizó el anciano era sin lugar a dudas atorrante, dejando entre ver al Yamanaka que ese hombre era del tipo de persona que al envejecer se ponía demasiado insorportable, mas eso algo tan vacío para él que estaba ahí para cumplir con un encargo común y corriente - Está bien - una pequeña sonrisa se dibujó en los labios del más joven, no quería contradecrile en nada pues tenía bien en claro que eso significaría una ola de regaños y cosas parecidas. El ninja sensorial no hizo más que hacer caso a los que la voz más anciana dijo, intentando no prestarle demasiada atención a los desgastes que sufrían los muebles, y a los que una persona como el rubio no encontraba ningún tipo de agrado alguno, además de todo eso, el olor que reinaba en el ambiente era sin dudar a muchas especulaciones a anciano. Una característica que el olfato del shinobi detectaba como algo desagradable y que se esforzaba por ocultar mucho, eso no era de su incumvencia, pero no dejaba de ser incómodo.

- Supongo que habrá que esperar al otro hombre - soltó con la misma autoridad de antes, como si su experiencia contada en años era lo suficientemente importante como para hacer que Kyosuke le siguiera. Este último lo hacía, pero era simplemente porque no quería problemas y que además, estaba allí por un trabajo. - Iré a buscar algo - la mirada del rubio no pudo evitar lanzar un pequeño examen al sitio donde estaba, el calor como ya era reinante y la ventana del sitio estaba cerrada como cosa normal - No se preocupe - él no debía preocuparse por estar tan aocstumbrado, pero los sentidos y sensaciones del hombre perceptivo no hacían más que pedir una señal de auxilio para con el calor reinante en el país rocoso y en esa casa - Será mejor que abra esa ventana - su indiscreción iba a ser recompensada seguramente con un par de gritos o algo por el estilo, mas no podía seguir estando allí tan tranquilo con ese calor tan infernal que estaba pasando. Se levantó con agilidad y sigilo tratando de que el tipo senil no le escuchara demasiado, se acercó a la ventana con la evidente iintención de abrirla sólo para darse cuenta de que esta estaba sellada - ¿Pero qué es esto? - su cara de asombro al no poder abrirla fue algo bastante épico, ese señor tenía que estar loco o algo por el estilo ¿Cómo podía vivir así? Cosas de ancianos seniles y sini mucha importancia, pero que se relataban en la frente ya sudorosa de Kyosuke. Curisamente, antes de que él pudiera ocurrir algo más el hombre ya había bajado y le estaba observando con un rostro de pocos amigos, pero para su buena fortuna un ruido le salvó la vida al bandido; alguien había tocado la puerta  - Debe ser él - articuló con una evidente emoción en su tono, ya todo estaba casi listo para que el traidor de su hermano tuviera un poco de sufrimiento.

Cuando la visita terminó por pasar a la sala principal, la expresión un tanto cansada del rubio cambió casi por completo - ¿Vendas? - dicha sorpresa se vio evidenciada por unos pocos segundos antes de que este recordara que debía mantener la compostura - Supongo que ya no vendrá nadie más - comentó el hombre reubio mientras no dejaba de examinar disimuladamente la curiosa apariencia física que tendría el que dentro de poco sería su compañero. Esta era sin lugar a muchas dudas bastante curiosa, pues todos esos vendajes sugerían algún tipo de quemadura u ocultamiento de algo, pero la verdad es que fuera de eso y de la presencia tan tétrica que dejaba consigo el hombre; no había mucho que decir - Pueden sentarse - el viejo dijo esto mirando un poco mal a Kyosuke pues era evidente que este le había desobedecido la última vez - Tranquilo, yo me quedo por acá - las palabras del Yamanaka sonaban bastante interesadas en que les dijeran los detalles de una buena vez - Bueno... - la impresión que tenía el señor mayor del nuevo visitante no se alejaba mucho de la de Kyosuke, este también sentía cierto miedo en torno al pelinegro - La cuestión es que necesito que hagan un robo - comenzó por intentar explicar el bien más común que tenía la misión, era necesario que supieran qué era lo que realmente se necesitaba - Quítenle todo lo que tenga encima - las palabras de Saizo se escuchaban realmente serias, no estaba jugando con aquello - ¿Alguna descripción? - no pudo evitar preguntar el shinobi sensorial pues realmente quería salir de ahí lo más rápido posible - Pues... es igual a mí. Es mi hermano gemelo - las palabras soltadas por el mayor de los tres hizo que el más normal del trio soltara una pequeña mueca en señal de sorpresa - ¿Su hermano gemelo? - el país de la tierra le había traído cosas interesantes, más de lo que él mismo pensaba - Sí, se ve igual por lo que no tendrán problema para reconocerlo. Además, seguramente esté escoltado, ese viejo zorro es tan cobarde como una mujercita - dijo en señal de burla hacia su propio hermano pues lo conocía en cierta medida - Otra cosa, si quieren pueden matarlo, yo no pienso verlo más nunca. Pero no me involucren en eso - el tono de seriedad que tenía encima sorprendió un poco al bandido rubio ¿Realmente quería matar a su hermano gemelo?.

Ya todo estaba dicho, tenían lo necesario para comenzar con aquél encargo - Obligatoriamente pasará por el lago, pero no sé cuándo exactamente - malas noticias para el duo improvisado de un miope y una aparente momia - Habrá que esperar, aunque sería mejor si supieramos el momento exacto - se quejó el Yamanaka en cuanto escuchó las palabras del viejo Saizo - Ahora... ¡Salgan de mi casa! - ese señor estaba más loco que cualquiera que hubiera conocido Kyosuke en su corta vida, mas esto le parecía divertido pues no hizo nada que no fuera salir de ese sitio que no era otra cosa que un sauna para él - Y bueno... - intentó romper el hielo cuando ya estaba afuera con el hombre momia - ¿Qué puedes hacer? - preguntó de manera directa al orochi mientras se disponía a caminar para alejarse de la casa, no sabía exactamente hacia dónde, pero quería un lugar que tuviera al menos una sombra. Sujetó sus lentes con cuidado para después mirar a su alrededor, buscaba y buscaba notando la ausencia de personas a su alrededor - Debe ser por el calor... - se seguía quejando el joven hasta que encontró un árbol que afortunadamente estaba en la misma dirección por la que iban - Yo puedo hacer técnicas de tierra - mientras menos cosas revelara era mejor, siendo que para acciones simples, no conocía a su compañero. Sin embargo, el Yamanaka no necesitaba de utilizar alguna técnica de reconocmiento pues era bastante viable que aquél sujeto fuera un shinobi.

Información:

Stats:


Ninjutsu 10
Taijutsu 5
Genjutsu 1
Velocidad 4
Resistencia 6
Fuerza 6
Técnicas:

Conteo de Técnicas
7/7 Disponibles || 0 Técnicas utilizadas
Armamento:

¶ 5 Kunais
¶ 5 Shurikens
¶ Hilos de alambre

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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por AlptrauM el Dom Oct 16, 2016 8:52 am

El anciano condujo al pelinegro hasta la sala donde esperaba quien sería su compañero en esta ocasión. Un muchacho de unos aparentes recién cumplidos veinte años, no debía superar aquella edad, con un aspecto que notaba cierto cansancio. Era rubio y de un porte similar al de Hisan’na. Durante unos segundos ambos hicieron contacto visual, era obvio que ambos estaban analizándose. A través de los lentes del muchacho, pudo ver como éste observaba con cuidado la peculiar apariencia de él. Aquel momento fue interrumpido por la intervención del anciano, el cual los invitó a sentarse para seguramente explicarles por qué estaban allí. El rubio rechazó la invitación quedándose de pie junto a la ventana. Hisan’na guardó silencio, haciendo un pequeño gesto al anciano en señal de que también prefería quedarse de pie, pero más importante aún, que fuese al grano. El tono del caballero cambio levemente, como si se sintiera algo intimidado por la presencia del pelinegro, por lo que se apresuró a seguir hablando.

¿Un Robo? Claramente no podía ser el motivo de tanto misterio y nerviosismo, para realizar un simple robo hubiese contratado un par de matones y no a personas de las aparentes habilidades que poseían los dos que habían respondido a su solicitud. Era el rubio el que hacía las preguntas obvias, así que Hisan’na prefirió continuar en silencio, permitiéndole al muchacho llevar la conversación con el Sr. Saizo. Tras explicarles que debían buscar por una persona de más menos la misma edad que él y con el mismo aspecto, puesto que eran gemelos, dijo lo que Hisan’na había estado esperando, la verdadera razón de aquella pequeña reunión. Pero fue un pequeño comentario de no menor importancia que lo hizo intervenir en la conversación. — Un momento… — dijo interrumpiendo las indicaciones del anciano de dónde podrían encontrar a su hermano. El anciano guardó silencio inmediatamente al escuchar la calmada voz del tétrico personaje junto a ellos. — ¿Q-Qué sucede? — preguntó Saizo al pelinegro con cierto titubeo. — Usted está pidiéndonos que asaltemos a su hermano, ok, no hay problema con eso. Eso es fácil y no acarrea tantos problemas. — exclamó, y agregó. — Pero no me diga que “Si queremos podemos matarlo”, usted es el contratante, ¿Lo quiere muerto? De acuerdo, pero hable claro. Y que quede claro, no es que no lo involucremos en esto, pero si su hermano muere, puede que vengan más de una persona a tocar a su puerta. Es usted quien no nos involucrará en eso, ¿Estamos de acuerdo? — Y volvió a callar, penetrando con la mirada al anciano, claramente le había disgustado la forma de expresarse del anciano.

El pelirrubio se quedó callado, esperando la respuesta del viejo Saizo, estaba claro que lo que había dicho el otro hombre era de relevancia y debía ser contestado, por lo que también le lanzó la mirada al viejo, el cual por unos instantes toda su autoridad y esa petulancia que había tenido desde que llegaron a la casa. — Sí, mátenlo. — sentenció. A lo que ambos contestaron con su silencio.

Después de que literalmente el viejo los echó de su casa, salieron de ésta bajando por el sendero de la pequeña colina en dirección del lago. Tras unos minutos de caminata en silencio, el muchacho rompió el silencio. El motivo de eso era preguntarle acerca de sus habilidades, ya que después de todo, trabajarían juntos. Tras preguntar eso, se alejó del camino unos metros, para refugiarse del calor bajo la sombra de un árbol. Para ser sinceros hacía bastante calor aquel día, pero a Hisan’na eso distaba bastante de producirle molestia alguna, por el contrario, era muy agradable sentir el calor sobre su piel. Por lo que acompañó al joven pero se quedó afuera de la sombra, expuesto al sol. El muchacho le mencionó que podía manejar el elemento doton, pero no hubo respuesta alguna por parte del pelinegro a la interrogante del muchacho. Hisan’na estaba observando el entorno, buscando una dirección posible por donde pasaría el hermano del anciano. No había mucha gente en los alrededores, pero recordó el pequeño puesto de comida que había pasado camino hacia la casa. Si la caravana pasaba por allí, difícilmente pasaría desapercibida, por lo que cometer el atraco en las cercanías al lago no era lo más productivo e inteligente.

Por el rabillo del ojo vio cómo su nuevo compañero se le quedaba mirando, esperando una respuesta, mientras se recuperaba del calor. — No es recomendable esperar al objetivo cerca del lago — dijo de pronto. Buscó entre sus ropajes y sacó un pequeño mapa, el cual comenzó a revisar deslizando su delgado dedo por él. Estuvo en silencio durante unos minutos, tras finalizar, enrolló el mapa y lo guardo nuevamente en sus ropas. — El objetivo tiene planeado abandonar el país en dirección del país vecino. — informó. — Lo mejor es que lo dejemos pasar por aquí sin intervenir, independiente de que no haya mucha gente, sí es un lugar que tiende a ser visitado, y completar la misión aquí no es ideal por donde se le mire. — Agregó, mirando al joven.

Con un agraciado gesto le hizo una señal al rubio para retomar la caminata. — Vamos, sé exactamente por donde pretender pasar si es que no quiere tomar caminos concurridos. Además… estará cerca de dos posibles caminos que puede llegar a tomar. Una vez allí, será solo cosa de esperar. — Concluyó, por lo que ambos continuaron el sendero, en dirección de los caminos que se ocultaban a la vista gracias a la cantidad de montaña que los rodeaban.

***

Atrás había quedado la casa del viejo Saizo, así como también el lago y el bosque que lo rodeaba. Ahora se abrían paso por caminos de tierra que levantaban polvo con cada paso que daban. Repletos de piedras que se sentía bajo los pies, el sol daba de lleno en sus cabezas, uno pensaría que las altas montañas harían el trabajo de evitar un contacto tan directo con el sol, pero no era el caso. Tendrían que esperar al viejo Matsumoto ocultos en lo alto de alguno de los cerros, ya que los caminos eran estrechos y no había lugar alguno donde ocultarse. Hisan’na podía notar que a su temporal compañero no le agradaba demasiado el calor. Durante todo el trayecto no intercambiaron palabra alguna.

Hisan’na no había contestado aún la pregunta del muchacho, no es que fuese mal educado, por el contrario, pero no le veía necesidad de comentarle aun sus habilidades, después de todo, debían encontrar un lugar adecuado para esperar y preparar una trampa, de ser necesaria una. El pelinegro se adelantó un par de metros, subiendo por una de los cerros, sujetándose de las rocas que sobresalían de la tierra. Parecía un buen lugar para esperar, puesto que desde la cima podían ver gran parte del camino y así, verían desde lejos cuando el anciano con su escolta estuvieran por llegar. Realizó un gesto al rubio que se había quedado abajo, esperándolo. Con cara de no tener muchas ganas de escalar, subió el cerro y tras unos minutos llegó hasta la cima.

— Mira, desde aquí arriba tenemos una mejor panorámica del lugar. Veremos con bastante anticipación si vienen por este camino. — dijo Hisan’na al muchacho que se arrodilló al igual que él. — Además, no podrán vernos desde abajo, aprovecharemos las rocas para ocultarnos. Pero existe la posibilidad de que utilicen el camino que está atravesando la otra colina… — Le informó señalándole la colina que había al otro lado del camino. Hisan’na realizó un sello con su diestra. Desde el interior de la manga izquierda de su túnica, salió una pequeña serpiente de no más allá de cincuenta centímetros de largo. — Tómala, llévala contigo en todo momento. Yo iré al otro cerro y esperaré desde allí a ver si vienen por el otro camino. Si vienen por el camino que estarás vigilando… — Señaló al que tenían abajo suyo. —…Yo lo sabré sin necesidad de que me hagas señas o aviso alguno, exponiéndonos a ser descubiertos. — Tras decir eso, la pequeña serpiente reptó por el brazo del rubio hasta llegar a su hombro, y se acomodó allí. Hisan’na se deslizó por el cerro, cuesta abajo, para cruzar el camino y subir el otro cerro, para luego ocultarse detrás de una roca y desaparecer de la vista del joven shinobi.

177/90

Información:

Stats & Técnicas:

• Ninjutsu 3
• Taijutsu 1
• Genjutsu 5 + 5 = 10
• Velocidad 5 + 3 = 8
• Resistencia 5 + 2 = 7
• Fuerza 1

• Técnicas 7/7

Vulnerabilidad climatica (Técnica Pasiva)
Los Orochi tienen una peculiaridad que los diferencia del resto de los ninjas existentes: Son humanos de sangre fría. Tal ha sido el parecido de estos ninjas con los ofidios, que nunca han desarrollado un sistema de sangre caliente, por lo que se dice que incluso descienden de reptiles. Al poseer esta habilidad, el shinobi del clan Orochi obtendrá un bonus de 3 puntos en velocidad en climas cálidos (países como el del viento, el de la roca, el del a hierba) y tendrá una penalización de 3 puntos en velocidad en países fríos (países como el de la nieve, el de las olas y el del hierro).
En tierras templadas, como el país del Fuego, el país de los ríos y otros lugares que no sean desérticos, tropicales, nevados, fríos o tundars, no tendrán ni ventaja ni desventaja.

Comunicación reptiliana: (técnica pasiva)
Mediante esta habilidad, el usuario es capaz de comunicarse con cualquier serpiente que encuentre, pudiendo intercambiar información con las misma. Esta es una táctica muy útil a la hora del espionaje.
Armamento:

AlptrauM
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por Kyosuke Yamanaka el Miér Oct 19, 2016 3:16 am

Todo parecía estar tan tranquilo en el lago de la verdad, el par de shinobis ya habían salido de la poca limpia casa de aquél viejo, ese que los había contratado para acabar con su propio hermano gemelo. El tipo de vendas no había intercambiado casi ninguna palabra desde que se encontraron, y es que era imponente fisicamente y hasta algo aterrador para cualquier persona que se asustase con facilidad - Todavía no entiendo cómo puede soportar este calor - dijo para sus adentros pues aquél ser no parecía inmutarse por la alta temperatura que se concentraba en el sitio, a lo mejor estaba acostumbrado a ese tipo de clima, pero eso ya era algo que no estaba entre sus intereses - Supongo que tienes razón - no dudó en afirmar las palabras del misterioso hombre, este no se tardó demasiado en sacar un mapa y consultarlo revelando ante los ojos miopes de Kyosuke, una información curiosa - Debe ser natal de aquí - no pudo evitar pensar por lo que veían sus ojos, aunque a decir verdad esa era una afirmación falsa. sus orbes observaron con atención como una mano de su compañero daba una señal, a lo que este, intuyendo que se trataba de una orden no pudo hacer nada más que asentir con su cabeza. La caminata continuaría, iban a buscar un nuevo sitio donde esperar a sus presas, un lugar por el que debían pasar si es que querían pasar desapercibidos según las palabras del ninja orochi - Él es de aquí - continuó afirmando para sus adentros el Yamanaka, no sabía si esto era cierto, pero eso es lo que él creía por la evidente madurez que demostró el momificado para con el terreno.

Durante su caminata no intercambiaron ni una sola palabra, el ambiente estaba dominado por los constantes quejidos internos que se hacía el rubio con respecto al calor reinante del lugar. No era suficiente con que tendría que pelear, sino que también tendría que soportar esa insoportable temperatura que ya era común en aquél extendido país. Sus sensaciones externas fueron cambiando conforme caminaban, era notable pues el paiaje que en un principio les rodeaba, donde estaba la casa del amagardo de Saizo cambió; para ese momento de la historia ya eran conjuntos rocosos los que se presentaban. Lo que rodeaba a Kyosuke y a Hisan´na era tierra, piedras y rocas; todo lo que cualquiera esperaría al mencionársele el país de la tierra, pero eso no podía faltar con la evitende visión poca favorecedora apra los ojos de cualqueira. El paisaje no era muy bonito, tenía su encanto rústico, pero este último era algo que muy pocos se animaban a reconocer o admirar - Y pensar que hemos acabado aquí - se quejó internamente, no quería pasar más calor y todo ese lienzo tan marrón y sin muchos detalles no le ayudaba, y es que para ese momento sólo podía pensar en eso puesto que ni siquiera habían tenido una conversación como tal. Lo que terminó por colmar la poca resistencia la temperatura que para ese momento tenía Kyosuke, fue la brillante idea que tuvo aquél hombre momia que no pensó en otra cosa que no fuera escalar hasta los cerros para tener una mejor vista. Él debía admitirlo, la idea era muy buena para poder tender una emboscada, mas la cuestión era que las querencias del miope para con esto no salieron de otra cosa, aunque al final de todo terminó subiendo por cosas de la misión.

Las palabras que salían de la boca de Hisan´na delataban su experiencia para ese tipo de situaciones, al menos desde el punto de vista inexperto que tenía el Yamanaka. Él no era del tipo de persona que fuera entrenado por ese tipod e cosas, o mejor dicho; sí lo entrenaron pero el rubio siempre tenía otros intereses. Curiosamente de la manga del momificado salió un animal, una serpiente que no hizo otra cosa que salir y subir por el brazo del rubio hasta posicionarse allí - Que curiosa técnica - no pudo evitar decirlo antes de que Hisan´na terminara de irse, explicando que estaría en otro cerro. Un suspiro salió por parte del miope mientras veía disimuladamente a la serpiente en su hombro - ¿Qué clase de técnica era esa? - se preguntaba con curiosidad, y es que como siempre, había escuchado rumores de cosas así, pero la verdad es que nunca lo había presenciado en carne propia. Todo era raro, pero no debía quejare sobre, siendo que él era parte de un clan que podía jugar con las mentes y todo ese tipo de cosas. Buscó con su mirada una roca lo suficientemente grande como para esconderse, imitando las acciones de su compañero pues eran las más lógicas. Había una muy cerca por lo que no tuvo que moverse casi nada para situarse detrás de una y repsirar, ahora sólo quedaba esperar a que llegara su presa.

Pasó cerca de una hora ntes de que ocurriera algo divertido o importante, el rubio ya no estaba tan harto como siempre, ya simplemente ignoraba el calor mientras veía hacia el horizonte en busca de señales de vida. Y para su buena fortuna, algo logró divisar a los lejos, era un grupo decuatro hombres rodeando a otro que iba montando un caballo - Deben ser ellos - comentó por lo bajo mientras veía con sigilo, debía cersiorarse de que todo lo que pensaba era corecto, por lo que no dudó en analizar el terreno con su técnica sensorial. Se ubicó detrás de la roca, saliendo de la vista para después cerrar los ojos y terminar dándose cuenta de que dos de ellos eran ninjas - Ya comenzará - djo por lo bajo mientras abría los ojos con rapidez. Ya tenía una pequeña parte hecha, pero tuvo que esperar un poco más antes de confirmar todo viendo la cara de su víctima - Realmente son idénticos - dijo refiriéndose al ámbito físico, siendo que este hermano se veía mejor vestido que Saizo. Los cuatros escoltas traían una vestimenta igual, de ropajes marrones sin muchas pretenciones y algunos adornos en dorado, nadie parecía destacar del resto a excepción de los ninjas. Uno era más musculoso mientras que el otro poseía un tipo de cabello azulado que sin duda resaltaba del resto, estos iban a la parte delantera mientras que los meros guardias iban detrás - Debo conocer algo de ellos - se volvió a esconder para que no le vieran, su pensamiento iba enfocado en utilizar cierto jutsu, pero la verdad era que necesitaba saber algo de ellos para que tuviera una mejor eficacia. Ya, hizo una pequeña secuencia de sellos, iba a preparar un ataque por si su compañero no hacía nada debido a su lejanía, no conocía sus habilidades y eso podría jugarles una mala estrategia.



Información:

Stats:


Ninjutsu 10
Taijutsu 5
Genjutsu 1
Velocidad 4
Resistencia 6
Fuerza 6
Técnicas:



Kenshutsu (検出, Detección)
Es la técnicas más simple y básicas de los Sensoriales, aunque una de las más fáciles de aprender, es bastante importante y vital en combate. Esta habilidad le permite al usuario tener la capacidad de sentir el chakra de todos los individuos presentes dentro de un radio de alcance determinado, permitiéndole saber la ubicación casi exacta de ellos cuando se esconden o preparan jutsus. Siempre se tiene que mantener un sello de mano al momento de realizarlo y utilizarlo. Por lo que en caso de no poder usar las manos, no puede ser usado.

Conteo de Técnicas
6/7 Disponibles || 1 Técnica utilizada

1 Jutsu oculto
Armamento:

¶ 5 Kunais
¶ 5 Shurikens
¶ Hilos de alambre




Kyosuke Yamanaka
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por AlptrauM el Miér Oct 19, 2016 1:36 pm

Las pequeñas piedras que formaban el terreno del cerro se incrustaban en la piel de la pierna del pelinegro. Estaba hincado tras aquella roca, observando el paisaje de aquel lugar. Al norte, se veía el poderoso cordón cordillerano, una vasta extensión de montañas que hacían de límite de aquel país, desconocido territorio que ni los mismísimos feudos se atrevían a cruzar. A pesar de la distancia se veía tan cercano, demostrando la enormidad de aquella maravilla de la naturaleza. En sus años en aquel país había tenido que visitarlos un par de veces, más nunca se había detenido realmente a observarlos, al menos no desde una posición así, contemplando su belleza.

Una hora aproximada había pasado desde que llegaron junto a su compañero a aquel cruce de caminos. Habían decidido separarse para cubrir más terreno, en caso de que su objetivo tomase otra ruta. ¿Se habría equivocado? Quizás la escolta había ido por otro lugar en dirección este para cruzar el territorio donde se encontraba el castillo de Mogura, de ser así, no lo verían pasar por allí. Pero si la información dada por el anciano Saizo era correcta, intentaría pasar por aquel lago, por lo que los únicos caminos disponibles para dirigirse al sur, eran los que había por donde ellos vigilaban.

La temperatura se mantenía, no había variado siquiera un grado. El sol seguía en lo alto del cielo, taladrando la piel con cada rayo de sol. Ya era cercano al medio día. Por lo que si habían tomado estas rutas, no debería faltar mucho para que aparecieran.

Ahora que lo pensaba, comenzó a recordar qué había leído del llamado “Lago de la verdad”, conocía perfectamente donde se ubicaba y los caminos que existían a sus alrededores, pues incontables veces había pasado por allí en sus viajes recorriendo el país. Aquel lugar, era conocido por servir como fuente de inspiración para todos aquellos que como él, buscaban el conocimiento ilimitado. Dicen que aquellos que buscan el conocimiento, encontrarán la inspiración o iluminación al buscar la verdad en sus aguas, otros, más alocados, dicen que tiene propiedades curativas, que han visto dioses emerger desde sus profundidades y decirles su destino. «Lunáticos» Aunque no descartaba el venir algún día a comprobar por sí mismo la veracidad de las historias.

— Están aquí… — dijo entre dientes.

La pequeña y escurridiza serpiente que había dejado acompañando al muchacho de cabellos rubios, había aparecido junto a él, por detrás de la roca. La pequeña le informó que el grupo se acercaba por el camino que tenía detrás de él, aquel que estaba vigilando su compañero. Apartó su vista del camino, girando para permanecer oculto tras la roca que servía como cobertura en la cima del cerro. Desde allí, tenía una vista no muy buena del camino, pero podía ver como se acercaban el grupo de cinco. Como era de esperarse, y había dicho el informe: Era una escolta de cuatro personas, encargados de proteger a su contratante, el viejo Matsumoto.

Matsumoto iba al medio, quien como les había dicho Saizo, eran iguales, gemelos. Montando un enorme corcel de color café. El resto, iba a pie, caminando junto a su jefe. Estaban organizados de dos en dos. Atrás, dos sujetos de aspecto corriente, a simple vista simples guerreros que se seguro sus habilidades no iban más allá de creerse diestros con la espada. Ahora que estaban más cerca, pudo darles una buena vista. Adelante, iban dos hombres de contextura fornida. Todos vestidos de igual forma, sin buscar llamar la atención, excepto claro por el hecho de que uno tenía cabellos azulados. El informe mencionaba la posibilidad de que los guardias que acompañarían a Matsumoto, al menos dos, fuesen más que simples hombres entrenados para proteger a alguien.

Ahora, había un problema. No esperó que el viejo estuviese montado a caballo, en su idea original, debido al tipo de persona que se trataba el objetivo, hiciese su recorrido en un palanquín.  Debido a que viajaba a caballo, se debía tener precaución al momento de aproximarse a ellos, puesto que ante cualquier error, Matsumoto simplemente escaparía en su corcel, dejando atrás a sus guardias para detener a cualquier atacante. Su compañero había mencionado que podía manejar el elemento doton, y considerando que estaban rodeados de rocas, piedras y tierra, esperaba que se le ocurriera algo para bloquear el camino, evitando posibles rutas de escape. El grupo estaba aproximadamente a cien metros de distancia de donde se encontraban ubicados ellos. Tenía el tiempo suficiente para bajar por el cerro, intentar cruzar el camino, para poder llegar hasta el rubio y poder planear algo. Pero existía el riesgo de ser vistos, después de todo, estaban en una zona donde, de querer evitar su paso, era la mejor posible. Eso significaba que los dos guardias que se supone eran ninjas, estarían más que atentos en todo momento a cualquier indicio de movimiento. Se deslizó por la tierra, llegando hasta el camino, para su suerte, el camino tomaba una pequeña cuesta abajo, por lo que debido a la distancia en que se encontraban, podía pasar sin que fuese visto desde la distancia.

Rápidamente cruzó el camino y se apegó al cerro. Todo indicaba que no había sido visto, comenzó a escalar por detrás del cerro, de manera de que no pudiese ser visto a medida que subía. Se arrastró los últimos metros. Alzó la vista y vio al muchacho que estaba oculto detrás de una roca, a la espera de que los otros se acercasen más. — Tenemos que bloquearle las vías de escape… — sugirió al rubio. Y agregó — Mencionaste que manejas técnicas del elemento doton, ¿Conoces alguna que pueda servirnos?


244/90

Información:

Stats & Técnicas:

• Ninjutsu 3
• Taijutsu 1
• Genjutsu 5 + 5 = 10
• Velocidad 5 + 3 = 8
• Resistencia 5 + 2 = 7
• Fuerza 1

• Técnicas 7/7

Vulnerabilidad climatica (Técnica Pasiva)
Los Orochi tienen una peculiaridad que los diferencia del resto de los ninjas existentes: Son humanos de sangre fría. Tal ha sido el parecido de estos ninjas con los ofidios, que nunca han desarrollado un sistema de sangre caliente, por lo que se dice que incluso descienden de reptiles. Al poseer esta habilidad, el shinobi del clan Orochi obtendrá un bonus de 3 puntos en velocidad en climas cálidos (países como el del viento, el de la roca, el del a hierba) y tendrá una penalización de 3 puntos en velocidad en países fríos (países como el de la nieve, el de las olas y el del hierro).
En tierras templadas, como el país del Fuego, el país de los ríos y otros lugares que no sean desérticos, tropicales, nevados, fríos o tundars, no tendrán ni ventaja ni desventaja.

Comunicación reptiliana: (técnica pasiva)
Mediante esta habilidad, el usuario es capaz de comunicarse con cualquier serpiente que encuentre, pudiendo intercambiar información con las misma. Esta es una táctica muy útil a la hora del espionaje.
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por Kyosuke Yamanaka el Vie Oct 21, 2016 5:28 am



La serpiente que al parecer pertenecía a su compañero momificado se había ido, tal vez para informarle a su amo sobre lo que había ocurrido, sobre el aproximamiento de su objetivo a la escena principal - Irá a decirle - no pudo evitar pensar el rubio ante el movimiento rápido del animal viperino, le resultaba curioso que ese hombre de aspecto intimidante pudiera tener una habilidad tal. Antes ya había escuchado sobre gente que podía hacer tal cosa, pero la verdad es que el muchacho sensorial no iba a creerlo hasta que lo viera con sus propios ojos y eso fue lo que pasó. Ya todo estaba preparado para el comienzo verdaderamente oficial de aquella misión, todo debía salir si no querían terminar muertos o capturados por algún señor feudal. La respiración del Yamanaka se mantenía calmada, no quería sobresaltarse, pues aunque estuviera oculto, eso no era verídico a la hora de hacer o decir algo. Se limitó a esperar a Hisan, pues era lógico intuir que este se intentaría acerca aún cuando ya el enemigo estaba a un punto en el que se podría verle con poca claridad - Espero que no lo arruine - no pudo evitar comentar por lo bajo el ninja Kanchi mientras volteaba su mirada y lo veía, estaba bajando del otro cerro y se disponía a reunirse con él.

En el pequeño intervalo de tiempo que el orochi se tomó para llegar hasta Kyosuke, este último no hizo nada más que pensar en un plan. Ya tenía uno y planeaba hacerlo quisiera Hisan o no, no tenían tiempo para estar discutiendo o aportando ideas cuando su objetivo estaba a unos metros de su posición. El momificado de ojos penetrantes llegó con sutileza hasta la posición del rubio - Tengo algo mucho mejor - la idea de su compañero era buena, bloquear las vías de escape era algo que sin duda alguna era básico en el comportamiento de un buen shinobi. Sin embargo, el miope ya había barajado esa posibilidad teniendo un resultado negativo, no tenía ninguna técnica en específico que le permitiera atrapar a Matsumoto - Yo me encargaré del más musculoso y de Matsumoto, no los ataques. Tú encárgate del otro hombre que está adelante, el de cabello azul - las palabras del rubio estaban siendo muy concretas pues sabía que no tenía mucho tiempo - Mi cuerpo estará insconciente, no te preocupes por eso - no quería que nada saliera mal y estaba tratando de cersiorarse de ello - Yo mataré al viejo, y cuando venga eliminaremos al más musculoso - esas fueron sus últimas palabras antes de dar un respiro y asomarse sigilosamente, el pequeño grupo estaba lo suficientemente cerca para activar su jutsu de cambio de mente y cuerpo. Ese había sido el jutsu que decidió utilizar, sus anteriores sellos eran básicamente para canalizar un poco mejor su chakra aun cuando esta técnica sólo reuqería de uno sólo, era mejor ser precavido para no cometer errores. Armó rápidamente el sello correspondiente a la técnica, y sin esperar demasiado - Shintenshin no jutsu - susurró haciendo que su mente saliera disparada de su cuerpo en dirección al hombre más musculoso del grupo. Su cuerpo cayó hacia atrás, quedando oculto por la roca que tenía ese fin desde el principio.

Si bien era cierto que la distancia era algo considerable, también era verdad que el blanco se estaba moviendo en línea recta con respecto a la posición del Yamanaka, que estaba justamente en frente. Su conciencia se tardó un poco, pero logró llegar a el cuerpo destinado, ya tenía el control absoluto del cuerpo de uno de los ninjas - Listo - pensó mientras veía todo lo que a su alrededor se mostraba, se veían los cerros desde lejos, de una forma más o menos difusa o incluso "borrosa" por el intenso calor. No se molest+o en decir nada hasta estar lo suficientemente cerca, sabía la ubicación de su compañero momia, por lo que no pudo hacer más que caminar hasta estar lo más próximo posible - Hey - dijo con un tono que denotaba sospecha y algo de intriga, llamando la atención de todos sus compañeros de viaje - Nos están observando - afirmó el Yamanaka a través del ninja especialista en taijutsu, tenía un plan - ¿Ahora eres sensorial? - comentó con gracia el individuo de cabellos azulados que no era otro que el ninja Iryo - Es en serio - lanzó una mirada intimidante intentando descifrar al hombre por sus propias razones, no le conocía y eso hacía el trabajo más complicado - Yo me llevaré a Matsumoto y a un guardia. Tú ocúpate del intruso - sus palabras eran ya en tono de orden pues todo dependía de eso - Normalmente no eres tan cobarde, pero yo no soy nadie para decir eso, así que está bien - sus palabras denotaban seguridad al tiempo que apretaba sus puños en señal de ansias, tenía tiempo sin tener un buen combate y eso se notaba muy bien - Vamos - le ordenó a un guardia y a Matsumoto - Es peligroso quedarnos aquí - todo había salido muy bien, siendo que ya los tres se estaban devolviendo al tiempo que el ninja de cabellos azulados, especialista en técnicas curativas se quedaba en escena junto a el otro guardia.

- ¿No es peligroso dejarlos solos? - se apresuró a preguntar el anciano, estaba preocupado por la vida de sus hombres - Tranquilo, ellos estarán bien - aseguró el ahora musculoso Kyosuke. No tardaron demasiado tiempo en alejarse lo suficiente como para estar fuera de la vista de cualquiera. Aquél ninja poseía armas como era de esperarse, por lo que no fue difícil para el rubio sacar un kunai y hacer un corte en el cuello del guardia, dejando salir un evidente rastro de sagre y dejando en evidencia la sopresa del viejo Matsumoto - ¿Pero qué es esto? - no pudo huir ante la impresión, dejándole a mercer de un shinobi que, con el mismo kunai que asesinó al iluso guardia lo terminó asesinando a él. Una chuchillada en el pecho fue suficiente como para hacerla tarea, el anciano ya estaba en sus últimos días de vida cosa que le hizo más fácil la tarea al miope - Esto no debe quedar acá - el camino ya cercano a un pequeño bosque, por lo que este sirvió para llevar el par de cuerpo y ocultarlos, olvidando completamente a un corcél que no hizo otra cosa que huir como un bellaco. Ya había hecho una parte, ahora esperaba que su compañero hubiera acabado con el otro para antes de su regreso o ese combate se alargaría mucho más.



Información:

Stats:


Ninjutsu 10
Taijutsu 5
Genjutsu 1
Velocidad 4
Resistencia 6
Fuerza 6
Técnicas:


Jutsu oculto revelado

Shintenshin no Jutsu (心転身の術, técnica de cambio de mente y cuerpo):
El usuario envía su mente, en forma de energía espiritual, a un objetivo, suplantando su conciencia con la propia, obteniendo el control absoluto del cuerpo por un corto periodo de tiempo. Mientras se mantiene dentro del cuerpo ajeno, el shinobi es capaz de comunicarse con el propietario. Debido a que se encuentra en otro cuerpo, también es capaz de utilizar el chakra del mismo.

El Yamanaka también puede intercambiar las conciencias de ambos cuerpos, usando éste el cuerpo de su objetivo y, a su vez, el objetivo utilizar el cuerpo del Yamanaka, todo mientras la técnica se mantenga activada. Esto último ofrece una gran ventaja estratégica al utilizarse en un aliado, ya que ningún ninja queda inutilizado y el Yamanaka es capaz de utilizar sus habilidades en conjunto con las del cuerpo al que ha transferido su mente, siempre y cuando tenga conocimiento de las mismas.

Esta técnica también puede ser utilizada en animales, lo que le otorga una gran versatilidad dentro del campo del espionaje y la vigilancia.

Debido a que el ninja Yamanaka dispara toda su energía mental al usar esta técnica, la distancia efectiva y la cantidad de usos consecutivos de la misma son bastante limitadas. Normalmente, mientras la técnica se mantenga activa, el cuerpo del Yamanaka queda indefenso y expuesto a los ataques hasta que la conciencia regresa al mismo. La transferencia de mentes sólo puede viajar en línea recta y tarda unos momentos en regresar al cuerpo en caso de fallar el disparo, por lo que la técnica sólo debería ser utilizada en blancos inmóviles. Si la voluntad del objetivo es lo suficientemente fuerte, éste puede forzar la salida de la conciencia.

Todo daño que sufra el cuerpo controlado por el Yamanaka se reflejará en su propio cuerpo, por lo que éste puede cancelar la técnica antes de recibir cualquier daño.
Sellos: Sí, uno. Sello específico de la técnica.

Conteo de Técnicas
5/7 Disponibles || 2 Técnicas utilizadas
Armamento:

¶ 5 Kunais
¶ 5 Shurikens
¶ Hilos de alambre


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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por AlptrauM el Sáb Oct 22, 2016 9:49 am

Su rubio compañero descartó la posibilidad de utilizar algún tipo de jutsu para bloquear las vías de escapes, en compensación de aquella carencia. Tenía otro plan en mente. El grupo ya estaba a una corta distancia de quedar debajo de ellos en el sendero. Quizás el muchacho quería dejarlos pasar para realizar un ataque por la retaguardia. La idea, aunque en cualquier otro escenario sería aceptable, en aquella no era el caso. Si los dejaban pasar, Matsumoto simplemente se echaría a correr montado en su corcel. Por supuesto, el compañero se limitó a decir lo que realizaría sin otorgar mayor información al respecto. Lo interesante fue que dijo que se encargaría de no sólo del más fornido, sino que además asesinaría al anciano. Normalmente, Hisan’na hubiese mandado al carajo al muchacho, pero quería ver de qué era capaz, qué haría para respaldar aquella confianza que se tenía. Lo que ocurrió a continuación, sorprendió al pelinegro.

Tras decir unas palabras que por lo bajo que fueron pronunciadas, no pudo distinguir qué había dicho. Pero su cuerpo cayó como plomo al suelo, al punto que casi se golpea la cabeza contra una piedra. Resultó ser que no estaba bromeando respecto a que caería inconsciente. Pero no entendía el propósito de quedar así expuesto. ¿Acaso esperaba que el pelinegro protegiera su cuerpo? No tenía absolutamente idea alguna de qué estaba pasando.

Fue entonces que escuchó voces provenientes del grupo, se asomó levemente por un costado de la roca que los ocultaba a él y a su inconsciente compañero. El más fornido de la escolta de Matsumoto se había detenido. Informándoles a sus compañeros y contratista que estaban siendo observados. «¿Cómo nos vio?» Era imposible que los hubiese visto, a menos claro, que se tratase de uno del tipo sensorial. Su apariencia difería de lo que se podría imaginar de uno, pero las apariencias engañaban, y eso, el bien lo sabía.

Debido a la altura a la que se encontraba, no podía escuchar del todo lo que conversaban los individuos. Aquel hombre que aparentemente los había descubierto, se comenzaba a alejar acompañado con un guardia y el mismísimo Matsumoto. «No puedo permitir que se escapen» Se ponía de pie para evitar el escape de su objetivo, pero miró de reojo a su compañero. Claramente el joven de cabellos rubios había preparado algo. Si salía ahora a darles cara, serían cuatro contra uno. No le quedaba otra que dejarlos ir y confiar en el supuesto plan del que yacía a su lado.

Las tres personas se alejaron hasta perderse de vista tras doblar en un cruce. No le agradaba para nada la situación que tenía frente a él. Pero procuraría de primero eliminar a los que quedaron atrás. Uno era un tipo de aspecto ordinario, sin mucha presencia física. El otro por su lado, a pesar de no verse como el que se llevó al anciano, parecía estar más desarrollado físicamente. Al encontrarse en desventaja, y ante la urgente necesidad de terminar rápidos con ellos, no era recomendable el realizar un ataque frontal. Llevó su diestra al bolsillo izquierdo que tenía en el interior de su túnica, del cual sacó su pequeña armónica. La enganchó en las abrazaderas que carga en todo momento en su cuello. Se mojó los labios y comenzó a entonar una melodía a medida que descendía ágilmente por el cerro hasta llegar al camino, quedando a unos cuatro metros de donde estaban los escoltas, que lo habían visto bajar y preparado para atacarlo.

— Así que tenía razón. — exclamó el tipo de cabellera azul al ver a Hisan’na frente a ellos. — Sí estábamos siendo observados. ¿Qué es lo que buscas? — Le preguntó al pelinegro que simplemente seguía tocando su instrumento, sin decir palabra alguna. — Deberíamos ir con los demás… — sugirió el guardia que empuñaba algo tembloroso una afilada y alargada lanza. — Silencio basura, que no te pagan para pensar. — escupió a su temeroso compañero.

«Esa música…» El de cabellos azules se le quedó mirando a su enemigo, quién caminaba lentamente hacia ellos, tocando su armónica cuyo sonido se escuchaba en todos los alrededores, especialmente debido a que los cerros que los rodeaban, creaban un eco, aumentando la frecuencia de las notas. — Idiota, ¡es un Genjutsu! — dijo gritándole a su compañero. En su mano izquierda cargaba un Kunai, el cual deslizó por su brazo produciendo un corte lo suficientemente profundo como para salirse del Genjutsu. Pero ya era tarde, su compañero dejó escapar un alarido. El peliazul giró en un brusco movimiento, para ver qué habría ocurrido con su compañero que se encontraba a una corta distancia detrás de él, pero sintió un par de dientes clavarse en su muslo derecho, conforme el efecto del genjutsu se desvanecía. Bajó su mirada y pudo ver como una serpiente tenía su mandíbula clavada en su pierna. Con un certero movimiento de su mano, cortó la cabeza de la serpiente, la cual calló al suelo. Su compañero, por otro lado, no había corrido con tanta suerte. El pelinegro había deslizado un Kunai por su cuello desde atrás, provocándole un corte en su garganta, causándole que la sangre fluyera. Cayó al suelo arrodillado, con sus manos sujetándose la herida intentando parar la sangre que salía de su interior. «Imbécil». Pero para ser honesto, perfectamente él podría ser el que estaba tendido en el piso con su garganta rebanada.

— Te subestimé… — exclamó el pelinegro, quién agitó el Kunai para sacudir la sangre del arma. — No pensé que pudieras detectar mi genjutsu y además poder salir de su efecto. — agregó. El de cabellera azul dio un salto hacia atrás. — Por el contrario, fui yo quién te subestimó. — dijo llevando su Kunai hasta la zona donde la serpiente había dejado sus dientes marcados. El kunai comenzó a ser recubierto por una luz verde. Acto seguido, él mismo se realizó un corte en la pierna. Estaba intentando extraerse el veneno que la serpiente había introducido.

«¡Iryoninjutsu!» Resultaba ser que él era el médico del grupo, por eso había podido identificar qué estaba bajo un genjutsu e infringirse una herida sin cortar un nervio o músculo importante. Ahora estaba intentando extraer el veneno. Hisan’na no podía permitir que aquello ocurriese. Le arrojó el kunai a su oponente, y acto seguido expulsó a gran velocidad desde sus brazos tres serpientes de un largo de cinco metros. Las cuales se arrastraron rápidamente hasta donde se localizaba el ninja médico. El hombre tuvo que cesar de su intervención, puesto que las serpientes llegaron hasta él debido a que la distancia que creó con el salto inicial no había sido lo suficientemente largo. Un error que le costaría caro. No fue lo suficientemente rápido y las serpientes se abalanzaron sobre él, enrollándose por todo su cuerpo, sujetándolo y evitando movimiento alguno. Ahora sí lo tenía.

Falso.

La mirada de Hisan’na quedó impresionado por lo que estaba pasando. Las serpientes habían sido atravesadas por todos lados por unas afiladas protuberancias que venían desde el cuerpo del tipo, el cual no podía ver con claridad debido al tamaño de ellas. Cayeron al suelo tras unos segundos, y el ninja se reincorporó. Su cuerpo estaba cubierto espinas. «¿Huesos?» Sí, eran huesos que habían emergido desde el interior del cuerpo del médico y asesinado a las serpientes, defendiéndolo de su ataque —. Bien pensado, evitaste que extrajera el veneno. Pero ahora simplemente tendré que matarte antes que esto acabe conmigo.

Empuñando su kunai en la mano izquierda, se lanzó en dirección de Hisan’na. Realizando un golpe diagonal, intentó cortarlo con aquella arma que cargaba. Era más rápido que el pelinegro, y por bastante. Tuvo que encorvarse para poder evitar el corte. Estaba claro que no podría ganarle en un combate de taijutsu, ya que no era su especialidad y era más lento que él. Desde sus hombros, salieron cuatro serpientes. Las de sus hombros, sujetaron los brazos de su oponente, mientras las otras sujetaron se enrollaron por debajo de sus axilas y la última su cabeza. Lo tenía prisionero, debido a la reducida distancia entre ambos y la velocidad con que salieron, pudo tomarlo desprevenido. Seguramente había pensado que cómo era usuario de genjutsu, no sería lo suficientemente hábil para evitar golpes a corta distancia. No estaba equivocado, pero sí podía defenderse más que bien si tu enemigo fallaba en su intento.

«¿Qué demo…?» El cuerpo del ninja comenzó a brillar con la misma tonalidad que había adoptado el Kunai cuando intentó remover el veneno. El tipo soltó un bramido y comenzó a retroceder, moviendo el cuerpo de Hisan’na junto al suyo. A continuación, se giró en un potente movimiento e inclinó su cuerpo hacia adelante, provocando que Hisan’na se elevara y saliera disparado por encima de él. Mientras se encontraba en el aire, retrajo las serpientes liberando a su atacante. Logró caer de pie, aunque no de una manera muy elegante. Se reincorporó rápidamente y observó detenidamente aquel resplandor que cubría su cuerpo —. Mira tú, bastardo, obligarme a tener que hacer esto…  

Sin decir nada más, el tipo adquirió de la nada una absurda velocidad. Parecía ser que aquella técnica que produjo el resplandor había aumentado sus atributos, ya que le dio la sensación de que simplemente desapareció frente a sus ojos, puesto que lo siguiente que vió, fue al tipo frente a frente. Sintió como si golpease contra una muralla a toda velocidad. De su boca salió sangre y saliva, el golpe que recibió en el estómago le sacó todo el aire. Sintió su cuerpo pesado, caería en cualquier segundo, pero un segundo golpe en su rostro lo envió a piso, varios metros hacia atrás. «Qué fuerza más impresionante» Le dolía cada parte de su cuerpo, nunca había enfrentado a alguien con tanta potencia en sus puños. Era tanto el dolor que le costaba respirar y sus párpados querían cerrarse.

Sintió como algo lo tomaba desde el cuello y levantaba su cuerpo del suelo. Por entremedio de sus párpados vio que el de la cabellera azul lo tenía tomado. Había levantado su cuerpo, el cual era bastante grande, como si se tratase de un bebé. — Fue entretenido, tengo que admitirlo — dijo el de cabello azul. «No puede ser, ¿Así moriré?» Podía sentir los dedos incrustándose en su cuello, asfixiándolo.  
Lo sujetaba con una sola mano, agarrándolo con aquella abrumadora fuerza. En la otra, un kunai que brillaba al igual que él. De pronto, el brillo del arma desapareció al tiempo que lo dejaba caer. Sentía como la fuerza del agarre comenzaba a disminuir considerablemente.

El veneno finalmente lo afectaba.

El peso del cuerpo de Hisan’na se hacía sentir y el brazo ya no podía sostenerlo como antes, por lo que cayó con sus pies al suelo. Tenía que aprovechar el momento de debilidad de su enemigo. Realizó una rápida secuencia de sellos y el chillido que se produjo precedió el sonido de la carne siendo atravesada. Había encestado su Chidori en el corazón del sujeto, provocándole la instantánea muerte. Cayó arrodillado frente al pelinegro tras remover su mano del interior del cuerpo. Su cabeza golpeó contra las piernas del Alhazred, para luego desplomarse en la tierra.

Así mismo, Hisan’na sintió sus piernas pesadas, provocándole la necesidad de tirarse al piso, su respiración estaba acelerada debido al esfuerzo que había tenido que realizar, sumado a sus heridas provocadas por los golpes de su ahora muerto enemigo. No pudo evitar pensar automáticamente en el viejo Matsumoto, sus escoltas y por supuesto, ¿Dónde mierda estaba su compañero?

376/90

NPC's:

Ninja Iryō # 0099cc # 009999
2do Guardia # 996633
Técnicas NPC:

Yanagi no Mai (柳の舞 - Danza del Sauce)
En esta danza ofensiva, el Kaguya hace crecer varias hojas de huesos largos en su cuerpo para utilizarlos como armas. Los más frecuentemente utilizados son aquellos que emergen de la palma de las manos, pero también es posible que usen los que obtienen de otras partes de su cuerpo, como los codos, rodillas y hombros.  La danza del sauce es muy acrobática, llena de giros difíciles de evadir. Los Kaguya pueden extender sus huesos para atacar sin tener que moverse. La duración de este jutsu es de 2 posts.
Ésta técnica incrementa en 2 puntos la velocidad y en 1 punto el taijutsu del usuario.

Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica):
Se dice qué es una técnica creada por los médicos del país del fuego, aunque es algo que aún no ha sido comprobado. Se trata de una técnica que requiere de un excelente dominio de chakra. Existen historias de médicos bestialmente fuertes que eran capaces de levantar incluso barcos debido a esta técnica. Luego de concentrar chakra en cualquier parte de su cuerpo, la fuerza del ninja incrementa drásticamente.
Genin: El ninja es capaz de levantar rocas de metro y medio, romper fácilmente la madera, sus golpes además serán capaces de generar grietas en rocas, mas no romperlas, podrá amortiguar golpes y reducir el daño de técnicas del mismo rango.  Esta técnica aumentará 2 puntos la fuerza del usuario, durante dos turnos.

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)
Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.

Shōsen no Jutsu (Jutsu palma recuperadora):
Es el ninjutsu médico más básico, y el más fácil de aprender para estos especialistas. Acumulando chakra en su mano se crea una esfera de tonalidad verde primavera medio. La cual es capaz de transmitir el chakra acumulado para acelerar el proceso de cicatrización de los tejidos vivos. Esto requiere un gran control de chakra, los expertos son capaces de utilizar este jutsu estando muy lejos de los heridos. Además si se envía una cantidad excesiva de chakra se puede llegar a desmayar a un paciente o herido.
Genin: Cura heridas leves y poco profundas, por su nivel no puede utilizar esta técnica para desmayar, tampoco puede usarse a distancia.

Ninpo: Chakura no Mesu  (Arte ninja, bisturí de chakra).

Luego de una serie de sellos, se acumula chakra en una o ambas manos. Las cuales toman una tonalidad azul, y una forma similar a la palma recuperadora a excepción de que es mas pequeña, esta técnica puede tomar diversas formar dependiendo del rango del usuario. Ya sea alargarse como una espada o tomar una forma diferente. Es escalpelo o bisturí de chakra puede ser usado para incisiones muy precisas necesarias para cirugías y disecciones anatómicas. A diferencia de escalpelos regulares, el bisturí de Chakra en realidad puede hacer cortes en el interior del cuerpo sin crear realmente una herida abierta, lo que limita los riesgos de una infección.
El bisturí de Chakra también puede ser usado para atacar, aunque requiere una gran precisión para que sea eficaz, no puede utilizar otras técnicas que requieran el uso de sellos mientras se encuentra activa.
Genin: Genera pequeños cortes tanto en la piel como a nivel muscular, no puede cambiar su forma original a este rango. Dura un máximo de 3 turnos.
Información:

• Ninjutsu 3
• Taijutsu 1
• Genjutsu 5 + 5 = 10
• Velocidad 5 + 3 = 8
• Resistencia 5 + 2 + 3 = 10
• Fuerza 1

Técnicas utilizadas: 4/8

Técnicas:

Habilidades pasivas

Cuerpo Contorsionista
Esta es una técnica característica del clan Orochi. Mediante la misma, el usuario será capaz de dislocar e incluso estirar partes de su cuerpo a placer, permitiéndole incluso girar su cabeza trescientos sesenta grados.  Esto también puede ser utilizado por el usuario para moverse en forma de serpiente, ayudándolo a desplazarse con mayor facilidad por el campo de batalla. Esta técnica se regirá bajo los siguientes parámetros:
Genin: Puede dislocar cualquier articulación de su cuerpo, más no puede estirar ninguna parte de su cuerpo.
Chūnin: Ahora no solo puede dislocar cualquier articulación de su cuerpo, sino que además podrá estirar cualquier parte de su cuerpo unos cinco metros.
Jounnin: Podrá dislocar cualquier parte de su cuerpo y además, estirar cualquier otra parte un máximo de diez metros.
Sannin: Puede dislocar cualquier parte de su cuerpo y además, estirar cualquier parte de su cuerpo un máximo de veinte metros.

Vulnerabilidad climatica:
Los Orochi tienen una peculiaridad que los diferencia del resto de los ninjas existentes: Son humanos de sangre fría. Tal ha sido el parecido de estos ninjas con los ofidios, que nunca han desarrollado un sistema de sangre caliente, por lo que se dice que incluso descienden de reptiles. Al poseer esta habilidad, el shinobi del clan Orochi obtendrá un bonus de 3 puntos en velocidad en climas cálidos (países como el del viento, el de la roca, el del a hierba) y tendrá una penalización de 3 puntos en velocidad en países fríos (países como el de la nieve, el de las olas y el del hierro).
En tierras templadas, como el país del Fuego, el país de los ríos y otros lugares que no sean desérticos, tropicales, nevados, fríos o tundars, no tendrán ni ventaja ni desventaja.

Técnicas Activas

Ninpo, Oto no Ugoki (Arte ninja, movimiento de sonido):
El usuario entonará su instrumento de forma continua, induciendo al oponente en un genjutsu que consistirá en observar al usuario moviéndose de forma lenta y apacigüe o incluso hablando, encubriendo la verdadera posición del usuario. Una vez que el oponente ataque la ilusión, la misma se desvanecerá y recién entonces será revelada la verdadera posición del usuario.  
Esta técnica no simula movimientos complejos como esquivar ataques complejos ni el utilizar técnicas.

Sen’eijashu no jutsu (Jutsu Manos de serpientes sombra ocultas)
Sin la necesidad de sellos de mano, el usuario expulsa desde sus mangas, o muñecas, tres serpientes de no más de 5 métros de largo, las cuales intentan envolver a al objetivo para inmovilizarlo. Estas serpientes son venenosas, por lo que en caso de morder al oponente, generarán que luego de 3 turnos  la visión del oponente se haga borrosa y pierda el equilibrio, recibiendo una penalización de 3 puntos en velocidad.

Karada no hebi no jutsu (Jutsu Cuerpo de serpientes):
Sin la necesidad de sellos de manos, el shinobi del clan Orochi es capaz de hacer emerger desde cualquier parte de su cuerpo una cantidad de serpientes de gran tamaño, las cuales pueden intentar sostener o morder al oponente. Estas serpientes son venenosas, e inyectan un veneno que luego de dos turnos harán que el oponente pierda su equilibrio, reduciendo su velocidad en tres puntos y haciendo borrosa su visión.
Estas serpientes no podrán alejarse más de dos metros desde la posición del usuario, y estarán unidas a su piel, por lo que si las mismas son heridas, el usuario también sentirá dolor.

Chidori (千鳥, Millar de Pájaros):
[Progresiva de cantidad | Ninjutsu | Progresiva de efecto]
Tras una cadena de sellos el usuario acumula chakra eléctrico en una de sus manos para, posteriormente, lanzarse a por el oponente con la intención de atravesarlo. Ésta técnica tiene grandes ventajas tales como la velocidad y la fuerza de impacto, que le pueden permitir atravesar un torso humano sin problemas. Sin embargo la propia velocidad que se adquiere cuando se intenta impactar con la misma la vuelven difícil de manejar, tanto que el usuario no puede variar su rumbo una vez que ha empezado a correr con el Chidori en una mano. El uso de ésta técnica conlleva un gran desgaste físico y energético, por lo que se limita a una vez al día para los gennin; dos veces al día para los Chūnin; y tres veces al día para los Jōnin y los Sannin.



Armamento:


Última edición por Hisan'na el Vie Oct 28, 2016 11:33 am, editado 1 vez
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por Kyosuke Yamanaka el Jue Oct 27, 2016 4:43 am



Por los lares de Kyosuke todo había salido bien, y de verdad, mientras iba camino al punto principal esperaba que su compañero hubiera acabado con los otros dos pues eso les reduciría el trabajo. Sin embargo, en cuanto llegó a la escena vio algo que sin duda le dejó algo sorprendido - ¿Pero qué ha pasado aquí? - no pudo evitar decir Kyosuke por ver a los tres hombres tirados en el suelo como unas tejas al sol, al parecer había sido un combate bastante mortal el que habían tenido allí. Su mirada se posicionó primero sobre el guardia, este parecía estar muerto, pero luego se dirigió hasta donde estaban los cuerpos del par de combatientes principales - ¿Estarán muertos? - no lo sabía y la verdad es que no le importaba mucho el saberlo, y es que a ciencia cierta si el hobre momia moría, el Yamanaka obtendría mayores recompensas monetarias - Debo acabar con esto - no se molestó en acercarse hasta la posición de Hisan, aunque sí pudo notar que este estaba con vida gracias a su respiración pesada y la evidente expresión - Así que no te han matado... - soltó el shinobi kanchi a través del cuerpo de su enemigo, pero además de todo, sabía que debía terminar con todo eso de una buena vez y ya tenía una idea para hacerlo. No quería tener que entrar en combate, primero porque no estaba muy acostumbrado a hacerlo, pero principalmente porque la solución que pensó durante el trayecto de vuelta era mucho más práctica - Veamos - dijo mientras se acercaba al cerro y subia su cara para poder detallar lo que ya había visto antes - Hasta allá arriba estará bien - dijo con confianza mientras señalaba con su vista un punto, una marca que databa a un sitio mucho más alto de donde se encontraba su cuerpo real. Su plan era hasta cierto punto risible para algunos, pero la situación lo ameritaba pues de no ser así, tendría que librar un combate contra un tipo que evidentemente era muchísimo meor en el combate cercano.

Dio un respiro para después a comenzar la escalada, no quería tener que hacerlo por el evidente calor que hacía en el escenario, pero era la opción más acertada para ese momento en particular. Roca, tras roca, paso tras paso llegó hasta donde su cuerpo se encontraba viéndolo por unos pocos segundos, no había mucho que decir por lo que decidió continuar hasta que terminó por llegar a una zona lo suficientemente alta - Es aquí - comentó mientras se acercaba al borde del cerro donde estaba, un respiro profundo se hizo presente en el cuerpo del enemigo musculoso por parte del ninja sensorial, era una locura lo que iba a hacer, pero si todo salía bien se llevaría su merecida recompensa. Juntó sus manos para así tener una mejor canalización de chakra para después lanzarce al vacío, quería cometer un suicido con respecto a su enemigo; el viento pasaba muy rápido por el rostro del musculoso y el Yamanaka no esperó demasiado en liberarse, sabía que era arriesgado hacer tal acción, pero esta jugada funcionó... en parte. Cuando la mente del rubio abandonó el cuerpo de su enemigo, este automaticamente obtuvo el control de su cuerpo nuevamente - ¿Pero qué carajos? - dijo rápido mientras reaccionaba ante la caída. Sacó un kunai y lo clavó en la pared de roca cercana para reducir su velocidad, mas esto no duró demasiado pues casi automaticamente posó sus pies en la pared de manera rápida para saltar dando un impulso. Era obvio que aquél hombre era todo un especialista en el taijutsu, cosa que sin duda alguna le salvó la vida de una muerte bastante penosa y poco agradable. Sus pies se lastimaron un poco por la velocidad con la que iba bajanado, además del impacto que tuvo su caída al caer de una manera tan improvisada, aunque dicho daño no fuera cosa que una molestia - ¿Qué mierda pasó aquí? - se cuestionó el ninja enemigo al ver todo el escenario que tenía a su alrededor. Su compañero había muerto, se había acercado al ninja médico ignorando al hombre momia, sólo para cersiorarse de que el primero ya había pasado a mejor vida.

Kyosuke ya había regresado a su cuerpo original, todavía no le habían descubierto y eso era bueno para él, el enemigo que quedaba en pie estaba un poco conmocionado por lo sucedido así que, en una primera instancia no se dio cuenta de la presencia del miope. Este último no hizo nada más que preparar un jutsu para comenzar el ataque, cosa que le beneficiaba pues estaba oculto y eso era una ventaja frente a un hombre que evidentemente combatía cuerpo a cuerpo. Hizo varios sellos de manos para lanzar ejecutar su técnica, la cual consistía en hacer aparecer seis pilares de roca justamente debajo de los pies del enemigo, estos aparecieron alrededor de su cuerpo de tal forma que lastimaron sus piernas, su zona abdominal, pero los que recibieron el mayor daño fueron los pies. Un grito de dolor se hizo presente en el hombre, y es que las filosos pilares le habían hecho varios cortes bastante significativos, pero que no lo dejaban totalmente fura de combate, si a lo caso reduciría su velocidad poco a poco. Además, el Yamanaka hizo aparecer los pilares de tal forma que sirvieran como una pequeña prisión para poder retener a su enmigo y poder darle el golpe de gracias con total tranquilidad.

Sin embargo, algo salió mal en los planes del rubio, y es que su contrincante, a pesar de sufrir las heridas en la zona de su cuerpo, no hizo otra cosa que liberarse de la "prisión" con una técnica propia. Dicho jutsu comenzó con la activación de su dojutsu conocido como el Byakugan, para después hacer una expulsión de chakra a través de sus propios puntos al mismo tiempo haciendo que los pilares se vieran destruidos con facilidad - ¡Sal de ahí maldita cucaracha! - gritó en cuanto se liberó pues en el momento que activó su Byakugan, tuvo la localización exacta del rubio miope - ¡Sé que estás detrás de esa roca! - afirmó con total seguridad por obvias razones, causando una evidente confusión en el joven de lentes - ¿Cómo lo sabe? - se preguntó internamente mientras reaccionaba ante un kunai que lanzado a la pared cercana a él, con esto el Hyuuga quería demostrar que sabía exactamente dónde se encontraba.

La resignación del shinobi de lentes se vio reflejada en su acto presencia, se levantó con seriedad y se dispuso observar a su enemigo - Esos ojos... - dijo por lo bajo mientras detallaba los curiosos orbes que tenía aquél hombre, y es que si bien es cierto que había escuchado de ese dojutsu, nunca lo había visto verdaderamente - Con que era eso - se justificó pues le resultaba obvio que era por culpa de esos "ojos mágicos" que el enemigo sabía su posición - Supongo que es inútil esconderse - comentó por lo alto mientras bajaba hacia lo que ahora sería su campo de batalla. El otro hombre estaba evidentemente lastimado por lo ocurrido anteriormente, eso podría representar una pequeña ventaja para Kyosuke, aunque el hecho de que ese hombre fuera un especialista en el combate cuerpo a cuerpo diminuía muchísimo sus probabilidades. - Bien, creo que es hora - dio un paso para después ver como un rápida posición fue tomada por su enemigo y un movimiento muy rápido se hizo presente, tomando por sorpresa al rubio que no prácticamente no pudo hacer nada. Ese estilo de combate con la mano abierta usada por su compañero de batalla consiguió dar tres golpes al hombre natal del país de las aves, todos en la zona abdominal; uno con la mano derecha, otro con la mano izquierda y último con ambas manos a modo de empuje. Por tal razón, el cuerpo del Yamanaka salió impulsado hacia una pared de roca ahciendo un gran impacto que provocó que este escupiera un poco de sangre por la boca - Maldita cucaracha - el estado sanguinario en el que se encontraba aquél hombre era bastante terrorífico.

Sin duda alguna ese último golpe fue muy severo, tanto por el daño interno como por el choque contra la pared rocosa, él no pensaba rendirse por sacó un kunai con algo de fuerza, quería seguir su lucha - ¿No lo entiendes verdad? - preguntó con ironía mientras se preparaba para atacar de nuevo, aunque con una técnica distinta. Se movió algo más lento que la vez anterior por el evidente daño que poseá en sus pies, pero esto fue suficiente para acercarse a Kyosuke y propinarlo un gran combo de ataques que más temprano que tarde, le impedirían realizar jutsus. Fueron treinta y dos los golpes que le dio al miope, pero al finalizar hubo un error y es que al realizar un mal movimiento un agudo dolor se hizo presente en sus pies haciendo que este se tambaleara por unos segundos, Kyosuke lo notó y en eso vio su oportunidad de atacar, debía hacerlo si no quería terminar muerto. Su movilidad se vio reducida por lo que la única oportunidad que tenía era esa, donde su enemigo también se tambaleaba y que al final terminó recibiendo un impacto en una zona muy cercana a su corazón. Otro grito de dolor se hiz presente, le había logrado darle, pero desconocía si en el punto exacto como para matarlo, ya estaba muy lastimado por lo que se limitó a dejarse caer en el suelo, cayendo sentado y con su espalda apoyada sobre la pared. Su enemigo se alejó y después de unos momentos terminó por caer pues por suerte, había terminado muerto.


Información:

NPC:

Técnicas del NPC

Byakugan (白眼, Ojo Blanco ó Visión Pura): Las personas que tienen este Kekkei Genkai se pueden diferenciar fácilmente debido a que desde pequeños poseen los ojos de color blanco malva -aunque el color de ojos puede variar mientras el Dōjutsu se encuentre "dormido"-. No solamente eso, también es que esta técnica la tiene toda aquella gente que tenga sangre Hyūga. Este Dōjutsu tiene dos fases: una pasiva y otra activa. En la pasiva se refiere cuando está desactivado, o sea es cuando sus ojos están normales. Pero al activarse parece como si las blancas pupilas se agrietaran, a la vez que se le marcan las venas alrededor de sus ojos. Al ser un Dōjutsu tiene la capacidad de ver a través de los Genjutsu, Taijutsu y Ninjutsu sin mayores problemas. Pero sus capacidades principales se basan en una visión superior, otorgando una esfera completa de visión, es decir de 360°, excepto por un punto ciego en forma de cono que se encuentra detrás del cuello por encima de la primera vértebra toráxica, sin embargo este punto ciego puede ser eliminado emitiendo chakra justo en ese punto ciego en forma de cono. Los usuarios del Byakugan pueden detectar cualquier cosa alrededor de ellos dentro de un radio de más de 1000 metros, mientras mayor es la habilidad del usuario con el Byakugan, mayor radio posee. Este Dōjutsu también presenta visión telescópica, es decir la capacidad que tiene un usuario de enfocarse en una zona en específica dentro campo visual según el requerimiento del momento en que se utilice. Otra habilidad es la de ver a través de los cuerpos, permitiendo también ver con sumo detalle el sistema circulatorio de chakra de los demás (permitiendo el uso de Puño Suave) y ver los tenketsus/puntos de chakra del cuerpo, con suficiente claridad como para golpearlos. Es por esta habilidad que no puede definir entre los clones de sombra en los que se reparte el chakra igualmente entre los cuerpos.

Jūkenpō Ichigekishin (柔拳法一撃身, Puño Suave: Golpe de Cuerpo Entero) Gracias a ésta técnica el miembro del clan Hyūga puede expulsar chakra por todos los puntos de su cuerpo al mismo tiempo. Dicha expulsión de chakra, combinada con el Byakugan, permite al usuario liberarse de prisiones o agarres por parte de técnicas de su mismo rango o inferior. Ésta técnica también puede ser usada para alejar a ninjas enemigos del propio usuario. La cantidad de chakra que consuma el jutsu dependerá del tipo de prisión o agarre del cual el usuario desee librarse o de la cantidad de enemigos que pretenda repeler; así mismo el uso de ésta técnica se limita según el rango del usuario:
Genin: Dos usos por combate. Puede alejar tres metros al rival y repeler armas arrojadizas pequeñas.
Chūnin: Tres usos por combate. Puede alejar cinco metros al rival y repeler armas arrojadizas o de mano medianas.
Jōnin: Cuatro usos por combate. Puede alejar siete metros al rival y repeler armas arrojadizas o de mano grandes.
Sannin: Seis usos por combate. Puede alejar quince metros al rival y repeler todo tipo de objetos arrojadizos, armas o técnicas del mismo nivel o inferior.


Hakke Sanjūni Shō (八卦三十二掌, Ocho Trigramas Treinta y Dos Palmas): Con ésta técnica el usuario asesta treinta y dos golpes en una sucesión de rápidos movimientos sobre los puntos de chakra de su oponente, visibles gracias al Byakugan. Ésta técnica no puede ser esquivada ni bloqueada una vez que el miembro del clan Hyūga ha asestado el primer golpe. Una vez que el Hyūga ha terminado de golpear, habiendo inyectado pequeñas cantidades de su propio chakra en el sistema del enemigo para bloquearlo durante unos instantes, el rival queda imposibilitado para utilizar técnicas de cualquier tipo -siempre y cuando requieran chakra- y además tendrá una dificultad a tener en cuenta para moverse libremente. El bloqueo de chakra dura un turno y la dificultad de movimiento dos.

Stats:


Ninjutsu 10
Taijutsu 5
Genjutsu 1
Velocidad 4
Resistencia 6
Fuerza 6
Técnicas:




Elemento Tierra: Pilares de Roca (土遁・岩柱槍 Doton: Ganchūsō)
[No progresiva | Ninjutsu]
Luego de realizar una serie de sellos, el usuario crea unas pocas columnas de rocas filosas que sobresalen del suelo para insertar al objetivo. Los pilares de roca traspasarán cualquier objeto que se encuentren en su destino. Se puede crear un máximo de seis de estas columnas. Cada una puede llegar a medir metro y medio de longitud.


Conteo de Técnicas
4/7 Disponibles || 3 Técnicas utilizadas
Armamento:

¶ 5 Kunais
¶ 5 Shurikens
¶ Hilos de alambre
 
Nota:
Espero no haberme fumado nada al hacer este pst XD
Kyosuke Yamanaka
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por AlptrauM el Vie Oct 28, 2016 11:41 am

No recordaba la última vez que se había detenido a ver el cielo. Al menos no a contemplarlo. Hisan’na estaba tenido sobre la tierra, sentía las pequeñas piedras incrustarse en su piel por encima de la túnica que cubría su cuerpo. Un halcón sobrevolaba el valle. Su cuerpo le dolía como nunca antes había sentido. Si no hubiese sido por todo lo que le enseñó su maestro, ahora estaría muerto, y sería un cadáver en el camino. Comida para aquel halcón.

Escuchó como unos pies se acercaban por el camino en su dirección, a un par de metros de él. Con dificultad pudo levantar la cabeza y alcanzar a ver al tipo que se había alejado con Matsumoto y el otro guardia, pero no había rastro alguno del anciano. Intentó mover su cuerpo para ponerse de pie, pero no le respondía del todo bien. Por lo que el peso de este lo obligó a mantenerse tendido. «Responde, maldita sea» Intentaba reincorporarse nuevamente, pero fue inútil. El sujeto le arrojó una mirada y un par de palabras salieron de su boca. No tenía sentido lo que decía, ¿Por qué no lo atacaba? Los cuerpos de sus compañeros yacían a unos cuantos pasos del pelinegro.

Simplemente pasó de largo.

«¿A dónde va?» Levantó su cabeza posando la nuca en el piso, para verle de cabeza. El hombre se alejaba de su vista a medida que escalaba el cerro donde el cuerpo de su compañero había quedado. Fue en ese momento que cayó en cuenta de lo que ocurría. En realidad, era la primera vez que se detenía a pensarlo, y tomando en cuenta lo ocurrido. Su compañero de alguna forma había podido controlar el cuerpo del enemigo, a expensas de perder el conocimiento y dejar su cuerpo vulnerable a cualquier ataque. Ahí el motivo del porqué permaneció oculto. ¿Pero qué haría ahora? A menos que pudiese eliminar a alguien que estuviese bajo su control sin causarse daño a sí mismo, estaba dirigiendo al enemigo a una posición donde se ponía a él en un posible peligro.

Ya no podía verlo. Durante ningún momento del transcurso del desarrollo de la misión supo cuál era el plan exacto de su compañero de cabellos rubios, pero debía ponerse de pie e intentar ir hasta él. Tras varios intentos fallidos, logró ponerse de pie. El golpe en el estómago aún podía sentirlo como si tuviese el puño del peliazul clavado en él, y cada paso que daba en dirección del cerro revivía ese momento. Además, había tenido que usar una gran cantidad de chakra durante el combate, por lo que su cuerpo estaba exhausto. Si no fuera por sus peculiares habilidades, el tipo hubiese acabado con él. Eso lo tenía muy claro.

Miro hacia lo alto del cerro. Parecía ser eterno ante sus adormecidos ojos y la sola idea de escalar hasta donde estaba su compañero le calaba los huesos. Posó su diestra en una roca que sobresalía del costado del cerro e intentó sujetarse de ella, para intentar comenzar a escalar. Fue entonces que sintió un agudo dolor en la zona de sus costillas. Al parecer un par se habían quebrado. Cuando iba a mitad de camino, y su respiración se dificultaba con cada esfuerzo por subir, apareció una pequeña culebra frente a su rostro. Era del mismo color de la tierra, con pequeñas manchas grises a tono. El Alhazred se le quedó mirando fijamente a sus diminutos ojos, la cual tras unos segundos, se dio media vuelta y comenzó a reptar cuesta arriba. Hisan’na posó su rostro en la tierra caliente, sintiendo el sol en sus manos y pies.

Pasaron los minutos y no hubo noticia de su nueva amiga, ni del fornido sujeto, ni mucho menos, de su compañero. Tendido en la tierra, se decidió a bajar nuevamente, no había caso de subir él. No ahora que tenía que esperar a que la culebra volviera con la información de qué estaba ocurriendo allá arriba. Al llegar al suelo, cruzó el camino y volteó mirando hacia el cerro donde estaba su compañero y posó su espalda contra una roca que había a los pies del cierro, se agachó levemente y afirmó sus piernas con sus manos en las rodillas, aprovechando aquel momento para descansar e intentar, de alguna forma, reponer lo que pudiese de energías. Sólo le quedaba esperar a ver quién aparecía primero.

423/90

Información:

Stats:

• Ninjutsu 3
• Taijutsu 1
• Genjutsu 5 + 5 = 10
• Velocidad 5 + 3 = 8
• Resistencia 5 + 2 + 3 = 10
• Fuerza 1

Técnicas utilizadas: 4/8
Técnicas:

Habilidades pasivas

Vulnerabilidad climatica:
Los Orochi tienen una peculiaridad que los diferencia del resto de los ninjas existentes: Son humanos de sangre fría. Tal ha sido el parecido de estos ninjas con los ofidios, que nunca han desarrollado un sistema de sangre caliente, por lo que se dice que incluso descienden de reptiles. Al poseer esta habilidad, el shinobi del clan Orochi obtendrá un bonus de 3 puntos en velocidad en climas cálidos (países como el del viento, el de la roca, el del a hierba) y tendrá una penalización de 3 puntos en velocidad en países fríos (países como el de la nieve, el de las olas y el del hierro).
En tierras templadas, como el país del Fuego, el país de los ríos y otros lugares que no sean desérticos, tropicales, nevados, fríos o tundars, no tendrán ni ventaja ni desventaja.

Comunicación reptiliana:
Mediante esta habilidad, el usuario es capaz de comunicarse con cualquier serpiente que encuentre, pudiendo intercambiar información con las misma. Esta es una táctica muy útil a la hora del espionaje.
Armamento:
AlptrauM
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por Kyosuke Yamanaka el Mar Nov 01, 2016 5:05 am

Había terminado todo, o al menos eso era lo que pensaba el rubio lastimado pues ya sus enemigos habían sido derrotados y el viejo Matsumoto ya estaba muerto. Ya todo estaba hecho, pero el problema radicaba era en que, tanto Kyosuke como su compañero momia estaban bastante lastimados a causa de las peleas que tuvieron que librar hace pocos minutos, el miope no tenía idea de cómo fue la lucha del misterioso hombre serpentino, pero sí que tenía bien en claro que la suya fue difícil. Estaba sentado, con la espalda recostada a una pared de roca que más arriba formaba un acantilado, respirando lentamente para intentar calmarse en ese escenario que era bastante caluroso - Ya... terminó...- soltóa  decirse a sí mismo en señal de victoria, sin embargo, sabía que la repercusión que tenía ese combate le había dejado bastante lastimado - No me puedo mover muy bien - pensó al momento de sentir como su cuerpo se hacía pesado al momento de la movilidad, cosa que realmente le preocupaba puesto que todo se centraba en ir a la casa de su cliente para recoger su dinero y largarse a descansar.

Pasó bastante tiempo antes de que el Yamanaka pudiera levantarse y comenzar un débil caminata, debía ir a ver cómo estaba su compañero, sólo para confirmar si estaba vivo o muerto, haciendo de todo eso, una ventaja monetaria para el joven rubio. Este se levantó con sumo cuidado, apoyándose en la pared de roca que hasta ahora había sido su único pilar, pero esa función se desvanecería en cuanto el miope moviera su primer paso - Duele... - un sentimiento agudo se apoderó de su zona abdominal, y es que fue en esa parte que recibió la mayoría de los golpes de aquél enemigo - Esos ojos... - sus pasos eran lentos, mas Kyosuke no pudo evitar pensar en los ojos de aquél robusto hombre, unos ojos que le permitieron saber a su enemigo la ubicación exacta del usuario de lentes - Me hace quedar como idiota - se refería a sus habilidades sensoriales, y es que esos ojos mágicos funcionaban muy bien como órgano sensor sin tener un poseedor especialista en la rama. Por su pensamiento pasó de manera fugaz la curiosas técnicas que usaba aquél hombre que, sguramente era especialista en el combate cuerpo a cuerpo. Nunca lo habían dejado tan mal herido, pero la verdad también era que no estaba acostumbrado a luchar en demasía, no era su estilo y no se encontraba muy acostumbrado. El sol brillaba con fuerza como era de esperarse, el miope siguió su lenta hasta que lo encontró, el hombre momia estaba en una posición parecido a la que él tenía anteriormente - Parece ser que tampoco lo has pasado bien - dijo intentando parecer relajado cuando en realidad, era casi imposible parecerlo - También has tenido problemas ¿eh? - una pequeña y cínica sonrisa se dibujo en el rostro cansado de Kyosuke, él también tuvo muchos problemas, pero ese no era el punto en ese momento.

Se le quedó mirando de manera superficial, todavía no entendía como es que andaba en país con ese montón de vendajes - Habla con las serpientes - afirmó para sus adentros según lo anterior visto en señal de justificación, aquél hombre era sin lugar a dudas un bicho raro, al menos desde el punto de vista del ser natal del país de las aves. - ¿Puedes levantarte? - Su pregunta la consideró algo estúpida, y es que pasados unos segundos el miembro del clan mental hizo una mueca en señal de iluminación idiota - ¿Cuánto tiempo tardarás? - quería ir a buscar su dinero, no tenía problema alguno en ir a buscarlo por sus propios medios, alegando que el hombre momia había muerto para ganar más dinero. Sin embargo, él era justo y su compañero merecía un trozo dle pastel o al menos intentarlo - Ah... - soltó mientras sentía un pequeño dolor en el abdomen que lo obligó a arrodillarse de una sola pierna, no le era el concebible camianr en ese estado, pero el dinero lo valía, al menos desde su punto de vista ambicioso y codicioso. El dolor que le causó estar en una lucha con aquél hombre de especialidad cuerpo a cuerpo le había dejado muy mal, pero ya no tenía mucho para quejarse sino ir a ver a su cliente, el viejo envidioso y fastidioso de Saizo. Eran hermanos y este no tuvo remoridimiento alguno en querer matarle, mas no sólo era eso, sino que también estaba el hecho de que eran hermanos gemelos. Aquél tipo de hermano que según muchos decían, tenian consigo una conexión altamente especial y fuerte, cosa que por alguna extraña razón no se dio entre Saizo y Matsumoto. Kyosuke no tuvo hermanos, fue hijo único y bastante malcriado la verdad, pero tenía en sí mismo un sentimiento de respeto para con su familia; su padre, su madre, su esposa y hasta su hija fallecida. Pero bueno, ya nada podía hacer él para cambiar todo el mundo como estaba, podrido por dentro y por fuera gracias al mal que se apoderó de él años antes... el dinero.


Stats:


Ninjutsu 10
Taijutsu 5
Genjutsu 1
Velocidad 4
Resistencia 6
Fuerza 6
Técnicas:


Conteo de Técnicas
4/7 Disponibles || 3 Técnicas utilizadas
Armamento:

¶ 5 Kunais
¶ 5 Shurikens
¶ Hilos de alambre
 


Última edición por Kyosuke Yamanaka el Miér Nov 02, 2016 4:37 am, editado 1 vez (Razón : Errores de tipeo)
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Re: Misión Rango C: No es más rico el que más tiene

Mensaje por AlptrauM el Mar Nov 01, 2016 8:03 am

El día comenzaba a terminarse, pero el sol brillaba con intensidad en el valle, entregando las últimas ondas de calor de la tarde. El día se había pasado volando y la misión aparentemente había sido un éxito. Su compañero había decidido despertar de su siesta y bajar de aquel cerro donde había visto por última vez al tipo que había sido contratado por su objetivo.

Su compañero, el muchacho de cabellos rubios, se encontraba aparentemente debilitado por lo que sea que ocurrió allá arriba. Ambos se encontraban cansados, y el desarrollo de la misión había sido un tanto confusa. Al tener al joven frente a él, se le quedó mirando y notar que al igual que él, estaba algo maltrecho. El muchacho le preguntó un par de cosas que no necesitaban respuesta, puesto que era evidente que no la había tenido fácil el pelinegro.

Alhazred se reincorporó lo más rápido que pudo. Los resultados de su combate aún estaban latentes, y no parecía que si irían pronto. El tipo, ahora parecía de pronto estar apurado, preguntándole que si se tardaría, cosa que no tenía sentido, puesto que  el pelinegro ya se encontraba de pie. Tenía ganas de preguntarle qué había pasado con Matsumoto, pero la respuesta sería evidente. No creía que fuese tan inepto como para haberlo dejado escapar. Aún no entendía del todo lo que allí había ocurrido y aquella técnica que utilizó, pero tampoco se pondría a interrogarle ahora, no tenía sentido ni tampoco derecho alguno para preguntarle.

Ante el evidente apuro de su temporal compañero por irse de ese lugar, que dentro de todo estaba en lo correcto, puesto habían cometido un crimen y la escena del lugar era una masacre. Alhazred le arrojó una mueca en señal de que era hora de marcharse. Los cuerpos de aquellos que se había encargado Hisan’na aún estaban calientes y el sol aportaba lo suyo, por suerte, el día ya estaba terminando y el refugio de la noche sería perfecto para aquellos asesinos.

Cuando ambos se disponían a comenzar su regreso a la casa de su empleador, el rubio que se había adelantado un par de pasos a Hisan’na, soltó una exclamación de dolor, que fue acompañada con que su cuerpo tambaleara y callera al suelo arrodillado. Parecía que el dolor era más de lo que su cuerpo estaba acostumbrado. El pelinegro detuvo su andar y se quedó detrás del rubio a un costado. Durante una fracción de segundos pensó en auxiliar a su compañero o al menos preguntarle si se encontraba bien, pero a último segundo, desistió de la idea.

¿Cuánto en realidad sabía del tipo que tenía frente a él? Absolutamente nada, ni su nombre sabía. Tampoco las motivaciones que había tenido para aceptar aquel tipo de trabajo, que después de todo, había involucrado quitar la vida a un grupo de personas. Así como tampoco si intentaría eliminarlo para cobrar todo el dinero o peor, que no hubiese testigo alguno de lo allí ocurrido, más allá claro, del viejo Saizo. Anciano que no tenía asegurado el seguir con vida después de que se cobrase la recompensa.

Retrocedió.

El rubio alzó su brazo derecho hacia un lado, en señal de que se encontraba bien. Alhazred se le quedó observando, guardando distancia y alerta. Tras unos instantes, finalmente se reincorporó y sin decir palabra alguna, comenzó a caminar nuevamente. Manteniendo la distancia original, Hisan’na lo imitó y ambos se dirigieron a la casa del viejo Saizo a cobrar su recompensa.

* * *

El manto de oscuridad ya había devorado cada rincón del valle. Se podía oír los pequeños grillos que salían por la noche a buscar compañera. Corría una leve brisa por el sendero. Ambos habían permanecido gran parte del camino más allá de una que otra indicación por donde avanzar. La caminata había sido lenta y pausada, estaban lastimados por los combates que cada uno había librado, por lo que había decidido tomarse su tiempo, después de todo, no había apuro alguno, el trabajo estaba hecho.

Mientras caminaban, Hisan’na, que se encontraba un par de metros atrás del rubio, lo observaba atentamente. Por su cabeza pasaban miles de sensaciones y preguntas. ¿Qué motivaba a aquel sujeto a hacer lo que había hecho horas atrás? Él sabía bien el motivo del porqué lo había hecho él, pero siempre le había parecido fascinante el desentrañar la mente de otros e intentar averiguar las motivaciones que los impulsaban a realizar determinados actos. Pausó su andar unos segundos, ¿Sabía él realmente su propio motivo? Retomó la caminata mientras intentaba responderse aquella pregunta. Había pasado tiempo desde que había dejado atrás la compañía de personas de mejor… reputación, por decirlo de alguna manera. Había rechazado la invitación de Rinsetsu para acompañarlo como su escolta en el ahora importante trabajo que tenía en la capital. Se había alejado del tumulto de personas que habitaba las grandes ciudades del País. Pero eso había sido tiempo atrás, tanto, que ya sólo parecía una mera ilusión de lo que podría quizás, sólo quizás, una vida normal.

Él sabía muy bien que ese tipo de vida no era para él. Rechazado por las personas y la sociedad por su aspecto y origen. Atrás había quedado la preocupación por la vida de los demás, especialmente si no le podían servir en algo, por lo más pequeño que fuese. Atrás había quedado aquel hombre que derramó lágrimas al ver una vida irse entre sus brazos en aquel bosque cerca de donde se encontraban. Se había convertido en un espíritu errante que deambulaba por la vasta tierra, sin sentimientos, sin importancia alguna por la vida humana. Simples idiotas que tenían un solo propósito, servirles para obtener más poder.

La tormenta de pensamientos que alborotaba su mente, fue disipada por el detenerse de su compañero. Hisan’na había estado mirando hacia adelante, pero sin en realidad estar viendo. Sacudió la cabeza de un lado a lado suavemente, se encontraban frente a la casa donde aquel encargo había sido tomado. El muchacho lo miró por encima de su hombro, y luego volteó la mirada hacia la casa. Avanzaron hasta llegar a la puerta de entrada de la maltrecha vivienda. Un suave golpe dio aviso de su llegada.

La puerta se abrió lentamente tras unos minutos de espera, y del interior, salió a recibirlos el anciano. Estaba sudado, nervioso. Miraba para todos lados como si el fantasma de su  hermano lo viniese a buscar, para llevárselo con él. — ¿E-Está hecho? — preguntó al rubio, debido a que Hisan’na había preferido mantenerse abajo del pórtico de la casa. El joven criminal se limitó a contestar con un firme “Sí” y al rostro de Saizo  se le dibujó lo que podría llamarse una sonrisa.

Saizo llevó su siniestra al interior de sus ropajes y sacó dos pequeñas bolsas de cuero. Las monedas podían escucharse en su interior conforme le entregaba una al rubio. El rubio recibió la bolsa que le correspondía a Alhazed, y se volteó para arrojársela a su dueño, pero entonces vio pasar de largo algo a gran velocidad junto a él, un ahogado grito escapó desde la boca del anciano. Una serpiente tenía clavada sus colmillos en el cuello del viejo, a lo que luego se enroscó en su cuello y cabeza, obligándolo a caer al piso. El rostro del joven se deformó ante la sorpresa del repentino actuar del pelinegro. A los pies del muchacho, el cuerpo del anciano se zamarreaba intentando liberarse de su captora, pero era imposible. Finalmente un sonido seco, de algo quebrándose de escuchó, y el cuerpo no se movió más. — ¿Qué hiciste? — exclamó el rubio.

Hisan’na no contestó y comenzó a caminar hacia donde el muchacho se encontraba, subiendo los pequeños escalones del pórtico. La bolsa con su recompensa colgaba de la diestra del rubio, la cual fue arrebatada en un rápido y brusco movimiento. Hisan’na se posó a un costado del muchacho, a escasos centímetros de distancia. Le clavó los ojos encima, esos apagados ojos amarillos, sin vida en su interior. ¿Qué haría el pelinegro? ¿Acabaría también con el que había sido su compañero en aquel trabajo? Hisan’na se volteó hacia dentro, por donde estaba el muchacho, y con su hombro derecho pasó a llevar el hombro y brazo izquierdo el rubio. Sin decir nada, se empezó a alejar de la casa, del viejo, y de su ex-compañero.

— ¿A dónde vas? — exclamó fuertemente el rubio dando un paso en la escalera. Hisan’na, que aún no estaba lo suficientemente lejos como para no oírlo, se detuvo. Volteó y se le quedó mirando al muchacho. — ¿Qué importa a dónde voy? — Replicó; y agregó —. El trabajo terminó y no tengo motivo alguno para seguir aquí, y tú tampoco.  No confundas el haber trabajado juntos y no haberte matado porque me importa lo que hagas o pretendas hacer.

El muchacho se quedó mudo, el pelinegro tenía razón. No eran amigos, ni camaradas, eran simplemente dos individuos que habían coincidido en un trabajo temporal y no había motivo alguno para seguir juntos —. Quizás, sólo quizás… volvamos a vernos. Hasta entonces… mantente alejado de mí.

El trabajo había terminado, la recompensa cobrada, por lo que no había necesidad de seguir en compañía del rubio. Había asesinado al anciano porque sería el principal sospechoso tras que encontraran el cuerpo de Matsumoto. El anciano cantaría, era de los que cantaba fácilmente. No se molestó en entrar en combate con el muchacho, sabía que él no hablaría de lo allí ocurrido, no le convenía ni le beneficiaba en lo absoluto. Seguramente el muchacho se iría a ser atendido en algún centro médico, cosa que quizás el pelinegro debería hacer también. Pero primero, tenía otros asuntos que atender en un lugar no muy lejos de allí.

* * *

Se adentró en lo profundo del valle, recorriendo el bosque que había al noroeste del lago. Aquel bosque donde hacía tiempo atrás, una mujer había perdido la vida. Llegó hasta donde su antigua choza debería estar, cruzó unos arbustos para llegar a un claro, y efectivamente, la choza seguía allí. Por supuesto, su condición distaba mucho de lo que alguna vez fue, no que haya sido lo mejor en lo que a chozas respecta, pero la mantenía bien cuidada. Ahora, la naturaleza reclamó lo que por derecho lo pertenecía, los arbustos cubrían las delgadas murallas, creando agujeros en ellas y metiéndose al interior de la choza.

Rodeó la casa y se quedó parado a unos metros de ella, mirando el suelo, más bien la maleza y la tierra que allí había. Bajo sus pies, estaba la tumba de aquella muchacha cuyo nombre nunca supo, pero que gran impacto había tenido su muerte en la mente del pelinegro. Se dejó caer suavemente encima del césped junto a la tumba. Su cuerpo le dolía y estaba exhausto. Observó la tumba unos minutos, en silencio. Sin siquiera que el más mínimo pensamiento cruzada por su cabeza. Finalmente, se tendió por completo y se quedó mirando las estrellas que se veían como pequeños puntos en el oscuro cielo entre las nubes que se movían lentamente. Esa sería la última vez que visitaría aquel bosque, por lo que tuvo esa pequeña sensación de necesidad de pasar la noche, de dormir a la intemperie bajo el cielo estrellado, junto a la última persona que experimentó la ahora olvidada humanidad de Hisan’na Alhazred.  


551/90

Información:

Stats:

• Ninjutsu 3
• Taijutsu 1
• Genjutsu 5 + 5 = 10
• Velocidad 5 + 3 = 8
• Resistencia 5 + 2 + 3 = 10
• Fuerza 1

Técnicas utilizadas: 4/8
Técnicas:

Habilidades pasivas

Vulnerabilidad climatica:
Los Orochi tienen una peculiaridad que los diferencia del resto de los ninjas existentes: Son humanos de sangre fría. Tal ha sido el parecido de estos ninjas con los ofidios, que nunca han desarrollado un sistema de sangre caliente, por lo que se dice que incluso descienden de reptiles. Al poseer esta habilidad, el shinobi del clan Orochi obtendrá un bonus de 3 puntos en velocidad en climas cálidos (países como el del viento, el de la roca, el del a hierba) y tendrá una penalización de 3 puntos en velocidad en países fríos (países como el de la nieve, el de las olas y el del hierro).
En tierras templadas, como el país del Fuego, el país de los ríos y otros lugares que no sean desérticos, tropicales, nevados, fríos o tundars, no tendrán ni ventaja ni desventaja.
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