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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Unstoppable {Invadido}

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Pendiente Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Miér 19 Oct - 12:30




Capitulo 3
Unstoppable.

Por la tarde~


En apenas un abrir y cerrar de ojos, el Nara y la Yuki habían traspasado por completo las fronteras que separaban el país de la Cascada y el país del Fuego. Habían conseguido zafarse de cualquier sospecha gracias a aquel caballo, y cualquiera que les intentara perseguir no sería lo suficientemente rápido como para alcanzarlos.
Al caer la tarde, cuando el sol empezaba a ponerse por el oeste, ya marchaban sobre las tierras del Fuego. Una explanada kilométrica, tanto a lo ancho como a lo largo, se extendía ante ellos, mientras a los lados posaban firmes aquellas imponentes estatuas que dios sabe quién las construiría. Miraban desde el cielo, una frente a otra. Cortaban el aire que venía desde el sur y daban, a su vez, la bienvenida a todo aquel que dejara su huella sobre el mismo país. No eran simples estatuas, no eran simples rocas esculpidas. Representaban la fuerza de aquella tierra, el poder de sus habitantes, la dureza con la que combatían y los inquebrantables soldados y ninjas que allí se criaban.
Sus coletas ondeaban con el viento en contra. Ráfagas intensas de aire les sacudían, llegando incluso, a veces, a impedir la visión de lo que tenían en frente mismo. –Ahhh… ¿Notas eso? –Decía mientras cerraba sus ojos, extendía los brazos de lado a lado, y simplemente se dejaba llevar por el aire –Echaba de menos esto, se siente tan… Libre.

De detrás de ellas una gran cascada dejaba que su agua cayera con fuerza por lo que serían más de medio centenar de metros hasta chocar contra unas rocas. Una caída libre vertiginosa pero que, a su vez, daban ganas a la Yuki de botar y abrir sus alas para volar. Continuaron su camino ladeando sendas estatuas por la derecha, buscando rodearlas, aunque eso les costara una pequeña subida a una montaña, y, por consecuente, tener que alargar su trayecto. Pero valió la pena. Quedando justo debajo de la grotesca sombra que proyectaban, y Safira no podía evitar alargar su cuello para mirar al cielo y ver aquella magnificencia. Ella tan pequeña y quería llegar tan alto. Llegar hasta el sol, la luna y las estrellas. Soñaba despierta, y no le importaba ahora que podía permitirse hacerlo. No pudo evitar soltar un suspiro de sorpresa, a la vez que de desánimo, quedándose embobada mirando cabizbaja a la rabadilla del pelinegro con una triste sonrisa. –Bájate de las nubes, anda, todavía es pronto para soñar con trepar tan alto. –se decía para sí misma, volviendo a la realidad que le envolvía, por poco que le gustara en comparación a aquel sueño.    
Comía de la hogaza de pan que anteriormente le había dado Kyoki. La había sabido racionar para que le durara al menos el resto del día. No era nada fuera de lo común, ya cuando era pequeña lo hacía por culpa de sus compañeras, quienes siempre que tenían la oportunidad optaban por hurtarle los víveres necesarios para que su pequeño cuerpo sobreviviera. Por algo era tan delgada, acostumbrado como estaba su cuerpo a tomar tan pocos nutrientes cada día. Era innegable, aquel pan, por seco que pudiera estar, incluso algo insípido, era un manjar para su paladar. Hacía días que no probaba bocado alguno, solo agua se había llevado a la boca, y la pelea que tuvieron tampoco ayudó mucho a que se sintiera mejor, menos aún por los repetidos golpes en el estómago que, por sus heridas, aún recordaba. Sin embargo, el dolor había disminuido considerablemente después de tantas horas de descanso que habían pasado. Apenas notaba daño alguno, quizá porque no estaba realizando movimientos bruscos, o quizá fue realmente gracias a los cuidados de aquel chico. –Realmente distan demasiado el uno del otro… ¿por qué? –su  cabello cambiaba, pero aquello no era lo que la sorprendía, sino lo mucho que se diferenciaban en la psique cada una de sus personalidades – ¿Preguntar  o no preguntar? Agh, la curiosidad me matará algún día…
–Em… Kyoki, ¿cómo…¿por qué aparecen dos “yoes” distintos dependiendo de la situación en la que te encuentres? –si algo podía decirse de la yuki es que su sangre fría como el tempano hervía con la ferviente impulsividad del saber y conocer todo a su alcance. –Entenderé que no quieras hablar de ello… Pero podríamos hacer esto más divertido, ¿no crees? Puedes preguntarme lo que quieras cuando quieras. –su extenso repertorio de temas de los que podía hablar desconocía tabú alguno, realmente podía hablar de cualquier cosa, por retorcida, extraña y absurda que pudiera parecer a primera vista.


Por la noche~

El atardecer había caído del todo. El sol se ocultaba entre las montañas del horizonte, y aquella pareja tan extraña comenzaba a adentrarse en el interior del bosque. La noche comenzaba a cernirse con ellos, y la luna emprendía su aparición para alumbrar tenuemente el cielo, que estaba, a su vez, cubierto por un extenso manto de estrellas, todas distintas entre ellas. Era una noche fría y húmeda, aunque por suerte el viento había parado de soplar. Estaban completamente solos en el interior de aquel bosque. Se escuchaban a los búhos cantar, los murciélagos emitir esos sonidos tan finos y agudos, alguna que otra rata buscando cobijo y alimento, y, de fondo, los aullidos de algunos lobos acompañaban su marcha.
El caballo se asustaba por aquellos sonidos de la naturaleza, ralentizando su marcha y mirando a todos los lados mientras galopaba.
–Ey, chico kage, –la forastera echó un ojo al pelinegro, con su torso aún desnudo gracias a la prenda de ropa que le había prestado, y no pudo evitar pensar en que, de seguir así, ambos se congelarían aquella noche –estamos bastante adentrados en el bosque, y ha sido un día largo, deberíamos descansar aquí, encender un pequeño fuego para calentarnos y guarecernos lo que queda de noche. ¿Qué te parece? –mandó su mano a la parte delantera y agarró una de las riendas del caballo haciendo que este frenara, y, a continuación, bajó del mismo para empezar a guiarlo a un lado del camino, buscando apartarse de las miradas inoportunas de cualquiera que se atreviera a cruzar aquel bosque en las siguientes horas.


Última edición por Rol Master el Mar 15 Nov - 16:38, editado 7 veces (Razón : Colores y tonterías varias)
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Sáb 22 Oct - 23:48

¿Hasta cuándo me seguirás llamando así? —Dijo Kyoki. Éste bajó rápidamente de la carreta para ponerse a la par de Safira. Su comportamiento con ella durante todo el viaje fue bastante distante, y aunque intentaba ocultarlo, ahora su voz sonaba algo acongojada—. No obstante, tengo que darte toda la razón. Permíteme.
Tomó el control del caballo, apartando a la pelinegra. Los grises ojos del Nara se movían de un lado a otro. Buscaba un lugar en específico. Aunque ella no lo supiera todavía, él tenía un gran conocimiento sobre el territorio por el cual transitaban, y fue cuestión de pocos minutos lo que tardaron en encontrar una pequeña senda, oculta entre los matorrales, por la cual la bestia podía pasar sin mucho problema junto a la carretilla.
Tenemos que abandonar esta región—se dijo el muchacho—. Es demasiado arriesgado permanecer aquí por mucho tiempo.

Caminarían por casi una hora, antes de escuchar el bramido de lo que parecía ser un río. Luego de recorrer unos cuantos metros más, saldrían a un espacio abierto, parecido a un claro. Éste era considerablemente amplio y de forma circular; por el medio corría un brioso arroyo.
Kyoki se detuvo en el  linde de la vegetación, guiando al caballo para que la carreta quedara perpendicular al mismo. Acarició a la bestia para tranquilizarla, y tras esto, por primera vez durante todo el peregrinaje, vio directamente a Safira a los ojos. Estaba a punto de decirle algo, pero aparentemente se lo había pensado mejor. Suspiró.
Ve preparando todo para la cena —dijo—. Yo iré a buscar la leña. Y no pongas mala cara, no es porque seas mujer. Hay muchas posibilidades de que te pierdas.

Kyoki se dio la vuelta antes de que Safira dijera algo, y desapareció entre los arbusto. En el bosque era fácil encontrar madera muerta para encender una fogata. No era necesario alejarse tanto. Esto era bastante bueno en caso de que ocurriera algún imprevisto y tuviera que socorrer a la fémina, aunque ella parecía estar hecha de un material mucho más fuerte del que aparentaba. Después de todo había resistido la paliza que le había propinado su contraparte.
¿Acaso estás preocupado por ella? —Kyoki miró hacia todas direcciones, buscando a quien le habló —. ¡Qué patético eres!
No es real —se dijo— Solo está en tu cabeza.
¿Que no soy real? —respondió la misma voz desde su derecha. El corazón del pelinegro se agitó cuan caballo de paso. Sentía como si el mismo fuera abandonar explosivamente su pecho. Frente a sus ojos estaba una figura apoyada en la base de un árbol. Solo podía verse, bajo las espectrales luces de los astros nocturnos, el reflejo de una blanca cabellera—. Si es así, ¿entonces porque te muestras tan perturbado en este momento?
El muchacho cerró los ojos con fuerza, esperando que aquella aparición se esfumara. Los abrió lentamente, sintiendo un gran alivio al ver que aquel espectro ya no estaba ahí…
Estoy más cerca de lo que crees — dijo la voz, ahora a su izquierda. El joven sintió el aliento de aquella entidad sobre si, y como acto reflejo lanzo un golpe reverso con su siniestra, girando a ciento ochenta grados. Solo había abanicado la nada mientras que una risa siniestra parecía quedar flotando en el aire.
Tengo que contarle todo —se dijo Kyoki, quien había regresado la mirada de donde había venido, como intentando ver que hacía su acompañante a través de la vegetación—. Es lo menos que puedo hacer si decide seguir a mi lado. Eso podría marcar la diferencia de que siga con vida.

Pasaron varios minutos antes de que el Nara regresara, esperando que Safira cumpliera con su parte. Intentó dedicarle una sonrisa antes de poner a organizar todo lo necesario para el hogar, que decidió montarlo a ocho metros del borde del bosque y a treinta de la orilla del rio.
El fuego está listo —anunció, haciendo muestra de su gran pericia a la hora de armar una fogata y encenderla, pues no le tomó mucho tiempo—. Pon las carnes en la vara. Te contaré algo mientras se asan.





Se sentó cerca del fuego, apuntando las palmas de las manos hacia el mismo para calentarlas un poco. Las llamas danzantes se reflejaban en sus ojos, y no pudo evitar dejar escapar otro suspiro antes de comenzar a hablar:
Me preguntaste porque hay dos de mí, y la respuesta a eso es muy sencilla: ni yo mismo lo sé. Yo crecí en estas tierras. Todo comenzó aquí. Mi familia siempre fue muy respetada entre los integrantes de mi clan, y debido a ello no podía tener una vida normal como cualquier otro niño, de hecho ni siquiera tuve amigos. Mis días solamente se basaron en entrenamiento físico y estudios. Muy raras veces tenía la oportunidad de hacer algo que me gustase, como leer, escribir o simplemente corretear por ahí. En fin, esto último no tiene mucha importancia. Estoy divagando.
Era costumbre en la comunidad que vivía que las familias pusieran a pelear a sus hijos entre ellos para probar sus habilidades. No eran luchas a muerte. En ellas había árbitros y gente capaz de detener a los participantes en caso de que alguno se saliera de control. A mí me tocó batirme contra el hijo de la familia más acaudalada del clan, o una de las más ricas, realmente no lo recuerdo. Este… niño, no solamente era mayor que yo, también era mucho más fuerte y solo recuerdo como una patada de él me mandó al interior de su propia casa, rompiendo uno de los ventanales. Después de eso amanecí al borde de este río, no precisamente aquí, pero si tal vez más al sur. Estaba todo cubierto de sangre, y solo los dioses sabrán lo que habrá pasado. Solo espero que mis padres sigan vivos.
Kyoki bajó la mirada, y apretó con tanta fuerza los puños, que sus nudillos se pusieron más blancos aún.
A partir de ese día comencé a percibir esa oscura presencia dentro de mí, y siempre temo diariamente que tome el control. Hay días que no logro dormir, pues siento como araña los confines de mi mente, buscando siempre salir y satisfacer su deseo de sangre; y puede que un día no despierte más nunca siendo yo. Peor aún, puede ser que definitivamente yo sea ese monstruo, solo que lo ignoro. Siempre me dice que él soy yo, o en pocas palabras, somos una misma persona. Es por eso que mantengo lo más alejado posible de las personas. No suelo quedarme mucho tiempo en un lugar o cerca de alguien.
No te mentiré, Safira. En este momento puede que nuestras vidas corran peligro, tal vez más la tuya que la mía. Acabo de tener una visión de alguien, y estoy seguro que se trataba de él. Aún escucho como se burla de mí, y tampoco sé cuántas enemistades me haya traído. ¿Estás segura que quieres seguir a mi lado? Eso no quiere decir que te dejaré sola en este país, después de todo te debo el mantenerte lo más segura posible. No obstante, cuando salgamos de esta región, tal vez es mejor que nos separemos. No aseguro que pueda refrenarlo de nuevo.
Cayó por un momento, apartando su mirada de Safira y regresándola a las llamas. Siempre se ha dicho que ver algo brillante contiene las lágrimas, y al Nara esta práctica le servía bastante.
Otra cosa —agregó, mostrando sorpresa—. Algo extraño pasó contigo. Nunca suelo recordar al salir de ese estado lo que ha sucedido, pero lo que ocurrió entre los dos aún lo tengo plasmado en mi mente. Ya la carne está lista. Creo que cualquier cosa que me quieras decir, es mejor escucharla con algo en el estómago. Y ya que te he contado una gran parte de mi vida, ¿qué hay de ti? Sea cual sea tu decisión, eres la persona con quien más tiempo he compartido, por decirlo de alguna forma. Al menos conocerte un poco más sería bueno.


Última edición por Kyoki el Miér 26 Oct - 15:59, editado 1 vez
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Mar 25 Oct - 0:14

Se quedaba de brazos cruzados mientras el joven Nara inspeccionaba la zona. Sus piernas se movían como si tuviera un tic en las mismas. Se encontraba impaciente por asentarse, por descansar, por cenar un buen pedazo de aquella suculenta carne que habían estado portando durante todo aquel viaje.  Sin embargo, su cuerpo se volvió inmóvil durante unos segundos. Aquellos en los que el otro la miró fijamente. Sus ojos aún le causaban un poco de pavor, el cual trataba de negarse a sí misma y evitarlo de cualquier forma, en ocasiones refunfuñando, en otras apartándole su propia mirada, y en otras como esta haciendo una mueca de enfado con su boca.
–Vi pripirindi tidi li di li cini, mimimi. –protestaba a sus espaldas haciendo burla de lo que le acababa de decir. –¡Como si yo no supiera encontrar madera! ¡Solo son palos! –no llegaban a ser gritos lo que lanzaba al aire, pero su tono si se había vuelto un poco más alto, quizá no lo suficiente para que el otro la oyera, pero en cualquier caso tampoco le importaba que lo hiciera.

Carne de cerdo, de vaca, de oveja, de pollo… Distintos tipos de carne transportaban en aquel pequeño carro que se habían agenciado. ”Grrrrrrr” le empezó a sonar el estómago como nunca antes lo había hecho, como si un oso se encontrara detrás de ella apunto de atacarla. Se acercó el magro de ternera a la nariz, oliéndolo como si fuera a ser la última comida de su vida. Sus ojos se quedaron en blanco y su boca comenzaba a producir mucha más saliva de lo normal. Descargó aquellos dos pedazos de carne y los ensartó con un palo delgado a la vez que largo, capaz de aguantar el peso cuando las pusieran encima de la hoguera.

Una vez el pelinegro volvió, ambos dejaron reposar sus cuerpos alrededor de la hoguera, uno frente a la otra, mientras veían hacerse la carne.
Sonaba melancólico, triste, rememorando los días del pasado. Dejaba notar todo el sufrimiento por el que había pasado, todo el dolor que había vivido, y peor, el que le quedaba por vivir. No apartaba sus ojos grisáceos de los del otro, donde quedaba reflejado el fuego que tenía en frente, pero sin dejar, todavía, que penetraran más allá de la superficie. Era imposible leer las emociones que aquellos globos transmitían.
Comenzó a acomodarse mientras el otro contaba la historia. Colocó sus brazos detrás de su espalda y apoyó las manos en el suelo hasta lograr recostarse con las piernas estiradas en el suelo. Cualquiera diría que daba la impresión de no hacerle mucho caso, sin embargo tenía todos sus oídos y ojos puestos en él. Le interesaba aquello que le contaba, era cierto, pues aquella información le sería realmente útil en un futuro si no quería volver a quedar moribunda en el suelo, o peor, no volver a levantarse nunca más. No obstante, había una razón más por la que no apartaba aquellos sentidos de él: su propia supervivencia. Esta vez no la volvería a pillar distraída, no la volvería a pillar con una de sus monstruosas patadas. Hacía una noche idéntica a la anterior, y no había olvidado ninguno de sus golpes. No los olvidaría en mucho seguramente, aunque el dolor cesara, y aunque ya no quedaran marcas ni heridas por sanar.

–No entiendo por qué crees que debería apartarme de tu lado, la verdad. –dijo mientras alargaba uno de sus brazos hasta coger aquel jugoso pedazo de carne. –Entiendo que tengas miedo, y entiendo tu sufrimiento mejor de lo que crees. –le dio un par de bocados grandes a la comida, los tragó rápido y prosiguió su charla –Es más, alguien debería intentar sacarte de ese estado rarito ese en el que entras, ¿no crees? Quizá podríamos ayudarnos mutuamente. – “o al menos por el momento…” pensaba mientras daba otro mordisco y quedaba con su mirada fija en el fuego. Para antes de continuar con aquella conversación, la forastera ya había conseguido acabar con toda su cena. Su apetito era realmente voraz, y a la que te descuidaras podría comerse tu comida en un santiamén. Si no hubiera sido porque el otro ya la tenía entre sus manos, esa misma carne habría sido el segundo plato sin que el otro cayera siquiera en la cuenta. –Preguntas por mi pasado… Eso va a ser, hmmm, complicado quizá. –Se levantaba del suelo para alargarse hasta la carreta que portaban y hacerse con una pata de pollo. –Verás, no tengo pelos en la lengua, tal vez te hayas dado cuenta ya. –dijo continuando con una pequeña risa y empezó a caminar hasta volver al sitio donde se había sentado durante todo el tiempo.
“Donde tu tuviste una familia y un clan, padre y madre e incluso amigos del mismo clan, yo solo tuve a las mujeres con las que convivía día a día. Todas jóvenes bellezas con cuerpos voluptuosos que movían a placer. –Dejó la carne ensartada con un palo encima del fuego mientras esperaba que se hiciera rápida –Fui adoptada por un chico joven, de hecho por aquel entonces tendría poco más de tu edad. Mismo cabello oscuro, mas sus ojos eran esmeraldas, tan brillantes y llamativos que todas las damas quedaban embelesadas con ellos. Crecí feliz, la verdad, no puedo quejarme de aquella infancia jugando con todos como cualquier otro niño, aunque sin salir de los límites de aquel gran edificio. Cocinaban para mí todos los días, me lavaban, me vestían, las chicas se peleaban por peinar mi melena. Ryuji, así se llamaba él, concedía cada capricho que salía por mi boca sin rechistar. Y dirás ¿qué más podría desear? Suena realmente bien, ¿verdad? –entonces sus ojos volvieron a posarse en los del otro, abiertos como platos y con las cejas arqueadas –Apenas a los seis años mi vida comenzó a cambiar. Pusieron una fregona, una escoba, un trapo sucio… de todo, en mis manos. Cada día que pasaba me dedicaba limpiar cada uno de los rincones de aquel lugar. Las cosas que vi… no se las deseo a ningún niño. Nadie merece criarse así. Debía entrar a cada habitación, aun incluso si estaba ocupada o sino. Tenía que limpiar los baños de los distintos fluidos que en él había. Pero aquello, aunque no lo creas, no fue lo peor. Para nada.
“Tan pronto me consideraron una “mujer” hecha y derecha, Ryuji dejó de verme como a las demás. Solo tenía diez años aquel entonces, y mis tareas habían comenzado a excederse de simplemente limpiar la casa. Pasé muchas noches en vela, bien por trabajo o bien por no poder dormir por las muchísimas pesadillas que tenía. Las mismas chicas que me habían criado empezaron a despreciarme. Me quitaban la ropa para que no pudiera vestirme, las sabanas y el colchón para que no pudiera dormir, los zapatos para que mis pies sangraran cada vez que iba a hacer la compra a la ciudad. Dejaron incluso de cocinar para mí, y peor, se acababan toda la comida caliente que habían preparado y solo me quedaban los restos. Muchas fueron las veces que lo único que podía llevarme a la boca era la poca carne que quedaba en los huesos. Y el mismo que me había educado y querido, me veía como un pedazo de carne con patas. Un simple muñeco al que utilizar como a las demás. Si hacía algo mal, por pequeño que fuera, no iba a escaparme de rositas. Al principio los clientes se quejaban de como hacía… mi trabajo. Su solución era simple: debía pasarme horas con las manos apenas a cinco centímetros por encima de una vela. Así aprendería la lección, decía él.
“Hubieron infinidades de atrocidades que me hicieron, sin embargo acabé acostumbrándome a todas. Mas llegó el día en el que todos pagaron.
–quedó con su mirada fija en el fuego mientras sonreía como si la locura se hubiera apoderado de ella por momentos –Recuerdo sus cuerpos ardiendo. La carne se deshacía y acababa cayendo poco a poco. Sus gritos eran la melodía perfecta para acompañar la velada. Incendié aquel burdel de mala muerte, y a cualquier de los muchos dioses que dicen existir pongo por testigo que lo volvería a hacer. –entonces agarró el palo que sujetaba el muslo de pollo y se lo llevó a la boca. Estaba hecho, aunque no tanto para, así, poder notar el verdadero sabor de la carne. –Oh mira, ya está lista. ¡Buen provecho! –su tono de voz había cambiado por completo. Parecía otra Safira la que había hablado hacía apenas unos segundos. ¿Cuan fácil le resultaba cambiar de faceta de un momento a otro? Era preocupante a la vez que interesante. –Ah, ¿quieres un poco? –le dijo ofreciéndole un mordisco del muslo mientras le disparaba otra sonrisa de oreja a oreja. Después de aquella historia dudaba que le quedara estómago para continuar cenando, mas ella aún no había acabado, no solo con la carne, sino con la historia. Aunque por el momento callaría. Todas sus vivencias estaban a fuego grabadas en su mente. Nunca olvidaría de donde viene, pues aquello la había convertido en lo que es ahora.
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Miér 26 Oct - 18:41

No —dijo Kyoki frente al ofrecimiento de la fémina. Él ya había terminado ya con su porción y se sentía bastante satisfecho—, muchas gracias. A diferencia de ti, de una forma u otra, nunca he sufrido hambre. Tan solo mírate. De los dos eres quien más necesita comida. Eres bastante delgada. —Se dibujó una media sonrisa en la expresión del Nara, aunque en ningún momento apartó los ojos del fuego, ni siquiera cuando Safira le contaba su relato—. Me sorprende que hayas sobrevivido a tanto. Eso habla bastante de ti.

Por  un momento permaneció en silencio, jugueteando con la vara que tenía en la mano, avivando el fuego. La noche era bastante tranquila. Solo se escuchaba el crepitar de la madera bajo las llamas y el correr del río que estaba al este del pequeño hogar. La fría brisa nocturna agitaba la cabellera del Nara, quien a pesar de no poseer prenda alguna en la parte superior de su cuerpo ni siquiera temblaba gracias al calor de las llamas.
Lamento todo por lo que tuviste que pasar. —Miró por sobre la fogata, directamente hacia a Safira—. No soy quien para decir si esas personas merecían ese destino, pero tu si merecías tu libertad. Eso explica muchas cosas, sobre todo tu personalidad. —Le dedicó una sonrisa—. Eres más fuerte de lo que aparentas, Safira.

Se levantó lentamente, y a paso calmado se acercó hasta la carreta. Allí rebuscó entre todo lo que había, y se mostró victorioso al encontrar un saco de dormir. Nuevamente se acercó a la fogata, aunque esta vez por el lado de Safira. Aflojó el cinturón que mantenía asegurado el fardo, y lo extendió a las espaldas de la fémina.
Deberías dormir —dijo el Nara—. Yo tomaré la primera guardia. Seguro debes tener bastante sueño después de haber tragado como un huargo. Te despertaré si llego a sentir cansancio.
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Sáb 29 Oct - 23:02

La luna ya había llegado a su punto álgido, mostrando su cara completa y alumbrando cuanto apenas la oscuridad del bosque. Había sido una charla bastante interesante, cualquiera que la hubiera escuchado habría quedado, de seguro, perplejo. Tanto por las palabras de uno como por las de la otra, las cuales no se quedaban atrás. Sin embargo, el joven Nara no se había asustado, ni había hecho signo de repudio ni nada parecido. ¿Era normal todo aquello? ¿Por qué la trataba tan bien? ¿Por lástima? Preguntas pasaban fugazmente por la cabeza de la forastera, creando un nivel de incertidumbre tal que solo conllevaría una mirada aún más penetrante al fuego, como si a través de él pudiera encontrar las respuestas que buscaba.
El saco se dejó caer por su espalda, sacándola del estado de concentración en el que se encontraba. Le dedicó una mirada de soslayo al Nara, seguido por una falsa sonrisa de aceptación, bastante lograda de hecho. La vida le había enseñado varias cosas, y una de ellas era que aquellas sonrisas que iban dirigidas a ella acababan siendo una señal, y no una grata. Los halagos, las sonrisas, las florituras, etc; nada de eso valía con Safira. Había aprendido que el mundo era un lugar cruel, que las personas se aprovechaban las unas de las otras, y que aquello era un simple recurso para obtener lo que querían. Pero no, esta vez no lo conseguiría.
Se alejó un par de metros de la hoguera, lo suficiente para sentir su calor pero no ser achicharrada por el fuego, y extendió en el suelo aquel saco harapiento donde podría “dormir”. –Já, como si fuera a hacerlo… Pobre imbécil. –pensaba mientras dirigía su mirada al terreno bajo su cabeza. No podía dejar que el otro notara sus verdaderas intenciones. –Dormiré un poco, tienes razón necesito descansar. –sus palabras fueron acompañadas de un resoplido, un bostezo fingido para dar coherencia a aquel teatrillo improvisado.

No podía negarse que sus ojos se cerraban solos. El cansancio hacía hincapié, pero ella era más fuerte. Su voluntad de quedarse despierta en pos de su propia supervivencia era mucho más poderosa que aquel cansancio. Una vez bajo aquella manta donde yacía tumbada, intentando moverse lo menos posible sacó uno de los kunais que llevaba escondidos entre los pequeños bolsillos de sus pantalones y se lo puso bajo la cara. Pareciendo que hacía uso de su mano como si fuera un cojín, cuando verdaderamente el mejor cojín que podía sentir era el frío acero en su mejilla, la Yuki dejaba fluir sus pensamientos, pues eran los únicos que la acompañarían en las próximas cuatro o cinco horas.
-Ese idiota… ¿Qué trama? ¿Por qué se comporta de esa manera tan… amable? No puedes caer otra vez Safi, seguro busca algo de ti. Recuerda, no bajes la guardia. –ponía toda su atención en los ruidos de su alrededor. El fuego y las hojas ardiendo, la respiración de Kyoki, cualquier paso que pudiera dar y con el que pudiera averiguar a qué distancia se encontraba de ella, etc. Debía recopilar toda la información que pudiera para, así, no volver a caer ante él.

Pasaron las horas y la joven “despertó” de aquella pantomima a la que podría llamar sueño. –Vamos, es la hora. Descansa tú un rato anda. –le dijo con un tono dulce, como el de alguien que acaba de despertarse y su voz suena incluso demasiado suave a cómo debería.
-Míralo… sería tan, pero que tan fácil. –pensaba mientras se acercaba procurando no hacer ruido alguno, con el más estricto sigilo, hacia el pelinegro, quién yacía dormido en el suelo. Parecía perturbado. Su cuerpo se movía entre pequeños espamos, y murmuraba palabras en un tono tan flojito que las volvía inentendibles. Se pasó uno de los kunais entre las manos y se lo llevaba a la boca incluso, jugando con él como una psicópata planeando la muerte del otro. Se encuclilló en el suelo, cerca de su cara, y preparaba el filo del kunai para rebanarle el cuello y acabar con él de una vez. Mas aquello no sería lo que ocurriría. –Pensándolo bien… podrías venirme bien, al menos de momento. –decía mientras pasaba sus dedos casi rozando el lacio pelo que le caía por su sudada frente. Ella sabía perfectamente los peligros de aquel mundo en el que vivían. Llevarse bien con aquel chico no era fácil, ni tampoco lo buscaba. Lo único que necesitaba era tenerlo de su parte, hacerle creer que confiaba en él. Era un chico fuerte, talentoso, y sobre todo útil en el combate. El futuro era incierto, y tener una herramienta como lo era él podía ser la diferencia entre la vida y la muerte.



Por la mañana~


Amanecía lentamente unas horas después. En el cielo distintas tonalidades de amarillos, naranjas, rosas y azules se entremezclaban dando un lienzo de lo más extraordinario. La primera brisa mañanera era lo mejor, mas no lo suficiente como para despertar al Nara. Safira, sin embargo, se caía de sueño. Después de pasarse casi veinticuatro horas despierta, sumando las heridas de su torso, apenas podía tenderse en pie.
-Necesito despertarme… -pensaba buscando a su alrededor con la mirada alguna forma de conseguirlo, hasta dar con a más indicada. Sus cejas se entornaron y una sonrisa apareció en su boca. ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Un pequeño baño en el río era justo lo que necesitaba. Sin dudarlo un momento, corrió con sus últimas fuerzas hasta la orilla del mismo y comenzó a desnudarse. Se deshizo de aquellas vendas que cubrían su pecho y quedó completamente en cueros. El agua se sentía tan fresca en su espalda. Sin duda alguna necesitaba un baño como aquel. Como si fuera una niña pequeña, había recobrado toda la energía. Nadar se sentía como una experiencia totalmente renovadora. Sentía como si pudiera volar, como si flotara en el aire de alguna manera.
Se sentó en la orilla, encogida de piernas y rodeándolas con sus brazos mientras apoyaba su cabeza en sus rodillas. Notaba como el sol empezaba a calentar su cuerpo, secandolo poco a poco, pero a la vez la corriente del río continuaba mojándola. No sentía pudor o vergüenza alguna. Al contrario, adoraba su cuerpo, pues este había dejado de ser un juguete, una marioneta, para convertirse en suyo y solo suyo.
Safira
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Dom 30 Oct - 23:44

Todo estaba inmerso en las tinieblas. Solo se podía vislumbrar una irradiante luz al final del oscuro pasadizo. La respiración del Nara era bastante agitada, su corazón latía con brusquedad, y sus oídos captaban como los pasos de su perseguidor se acercaban más y más.
Me va alcanzar —se repetía—, me va alcanzar. No quiero volver a pasar por ello. Ayúdenme. Que alguien me ayude, por favor.

La desesperación le hacía apreciar, sin importar que tan rápido corriera, como el final del túnel se alejaba de él. Parecía que una fuerza opuesta lo hacía más largo, o más bien lo halaba a él hacia atrás. Sentía que comenzaba a sofocarse en aquel corredor, que pronto colapsaría y caería en manos de quien lo estaba cazando. Sin embargo, fue más su deseo de escapar, sin importarle que sus pulmones llegaran a estallar, lo que hizo, por medio de ese esfuerzo sobrehumano, notar que esta vez la distancia a la salida se acortaba. “Lo lograré”, pensó.
Había llegado por fin al espacio luminoso; pero en vez de sentirse aliviado por salir de la oscuridad, lo que sus ojos presenciaron lo dejaron estático en el umbral del pasadizo. Ahí se encontraba nuevamente, en el cuadrilátero. Aquel muchacho con el que se enfrentó alguna vez lo esperaba con los brazos cruzados. Sin poder entenderlo, su cuerpo había regresado a la edad en la que apenas entraba en la pubertad. Incluso sus padres estaban presentes en el lugar, observándolo.
¿Qué está pasando? —dijo—. Madre, padre
Pero antes de que diera un paso más, lo que lo alejaría un poco de la entrada del pasadizo, unas manos pálidas, acabadas en uñas negras, le taparon  la boca e intentaron arrastrarlo hacia las sombras. Por un momento luchó contra aquella fuerza, intentando sostenerse en los bordes del umbral. No obstante, inexplicablemente su antiguo rival apareció frente a él, y por medio de una fuerte patada hizo que perdiera la firmeza del agarre y retornara a la oscuridad.


Despertó sobresaltado, sudando frío, y se incorporó de golpe. En su mano izquierda blandía una cuchilla kunay. Cuando se dio cuenta de esta acción, se preguntó en qué momento lo había hecho. Sabía que era rápido, pero esto le pareció bastante ridículo. ¿Cómo no iba a estar consciente de sus propios movimientos?
Inspiró profundamente y aguantó la respiración por unos pocos segundos, mientras que mantenía los ojos cerrados. Luego dejó escapar el aire lentamente, contando hasta ocho al mismo tiempo que hacía esto. Guardó el arma. Lentamente abrió los ojos.  
Lo primero que notó es que Safira no se encontraba en las cercanías, lo que le preocupó bastante. Sin embargo, su angustia fue calmada, de cierta forma, cuando vio a la fémina salir totalmente desnuda de las aguas del río y sentarse como si nada en la orilla del mismo.

La joven sentiría un fuerte empujón que la regresaría de nuevo a las aguas. Kyoki se había acercado silenciosamente hasta donde ella estaba, el rostro completamente rojo. En sus ojos podía notarse una gran rabia, al mismo tiempo que un hilillo de sangre descendía del orificio derecho de su nariz. La pierna que había usado para empujar a la fémina aún la mantenía alzada.
¡Cúbrete, idiota! —Exclamó el Nara, y se dio la vuelta, caminando a un paso que denotaba su malhumor.

En serio —se dijo—. ¿En qué demonios piensa al estarse pavoneando como los dioses la trajeron a este mundo? Ciertamente está bastante bien… demonios, lo que me faltaba. No es momento para esas cosas, Kyoki. Termina de entenderlo.
Aún enojado, el Nara buscaba ávidamente entre las cosas de la carreta. La carne se había acabado, o mejor dicho, su acompañante se la había comido toda. Solo quedaba hogazas de pan duro. “Peor es nada —pensó el pelinegro—. De todas maneras en este bosque siempre se puede cazar algo. Esto podrá mantenernos mientras tanto”. Sin embargo, lo que buscaba el pelinegro era ropa, y se mostró bastante complacido al ver que el comerciante al que asaltaron en verdad tenía mercancía bastante variada.
Podría considerarse que aquí hay algo mejor que los harapos que tienes, Safira —dijo Kyoki mientras que se colocaba una sencilla franela negra, su voz era ahora tan calmada como siempre—. Solo espero haya algo de tu talla. —Intentaba no ver directamente a la fémina, enfocando su mirada solo en sus piernas, más abajo de las rodillas—. Aunque preferiría que anduvieras con una tienda, si fuera el caso, en vez de que vayas en cuero por todo el País del Fuego. Espero encuentres algo de tu agrado.

Tomó un pedazo de pan y se lo llevó a la boca, apartándose de la carreta para darle a Safira el espacio que consideraba necesario para vestirse. Tuvo la tentación por un momento de mirar de reojo, ya que se había posicionado a unos tres metros de la carreta, y en ese momento sus mejillas se sonrojaron —aunque hubiera sido difícil ver algo si ella se ponía detrás del vehículo. Dejó escapar un largo suspiro mientras que volvía bruscamente la mirada al frente, sus oídos enfocados al entorno.
Entonces, del otro lado del arroyo, vio algo que definitivamente era bastante malo. Ya se había topado con una bestia como esa, y seguramente había sido el olor de la carne lo que la había atraído. Solo las deidades sabrían desde cuando los estaría asechando.
Safira —dijo en tono alarmado el Nara, soltando la pieza de pan y viendo como el carnaburos corría hacia ellos—. Sería bueno que te apresuraras un poco.
Pero ya el pelinegro realizaba un sello con sus manos. Era humillante gastar chakra con una animal como aquel, pero no podía darse el lujo de esquivar. En caso de hacerlo, iría directo hacia su compañera, y aunque no eran criaturas con una fuerza abrumadora, si ella recibía un golpe directo de la misma, quien sabe que tan lesionada quedaría; después de todo parecía apenas estar convaleciente de sus heridas.

La sombra del Nara se extendió hacia adelante, atrapando a la de la bestia la cual se detuvo a cinco metros de él. “Diablos —pensó—, ¿por qué siempre termino en situaciones como estas?
En serio —dijo Kyoki—, ¿tendrías la amabilidad de apresurarte y ayudarme a matar a esta cosa de una vez por todas? No resistiré mucho.

Spoiler:
Acciones:
-Kagemane no Jutsu (Jutsu: Posesión de sombra):
Luego de un simple sello de manos (rata). El usuario es capaz de estirar su sombra. Con esta técnica el ejecutor es capaz de controlar los movimientos del afectado, haciendo que este imite sus movimientos como si se tratara de su propia sombra. Existe una manera de zafarse del control de sombra, solamente si el oponente posee una fuerza mayor al ninjutsu del usuario.
Naras de Taijutsu/Kenjutsu: Podrán moverse mientras llevan a cabo esta técnica, sin embargo, la atadura solo tendrá efecto si la fuerza del oponente es igual o menor al ninjutsu del usuario, y dicha técnica solo se mantendrá activa en el oponente durante un turno. En caso de que la fuerza del oponente sea mayor que el ninjutsu del usuario, esta técnica no tendrá efecto.  Solo se podrá estirarla sombra cinco metros.
Stats:
• Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 7
• Velocidad: 10
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Off:
A partir de ahora empezará un par de cacerías que tengo pendientes más un entrenamiento para Safira.
Kyoki
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Jue 3 Nov - 11:55

-Ah… esto es vida. –solo el sonido del agua chocando contra las piedras del río mientras se dejaba arrastrar por la corriente acompañaba aquel ambiente tan sumamente tranquilo. Mas toda aquella paz no tardó en romperse. De detrás suya, los pasos del Nara empezaban a escucharse con el salpicar del agua. -¿Qué quieres ahor… ¡AAAAAAH! –un fuerte empujón por su espalda la devolvió al río, haciendo que se mojara por completo de nuevo cuando ya estaba casi seca. -¡Pero qué diablos te pasa! –dijo, o más  bien gritó al chico mientras se levantaba tras él sin pudor alguno -¡¿Es que nunca has visto una mujer antes?! ¡Maldita sea! –empezó a caminar tras él, preparándose para soltarle un puñetazo en el estómago en el momento en que lo pillara como compensación por aquel empujón, mas se refrenó. No era la mejor idea, menos aún después de las palabras de recomendación que obtuvo la noche anterior, pero sobre todo después de aquella desagradable experiencia en los callejones oscuros del país de la Cascada.

Manga larga, manga corta, pantalones largos, faldas y vestidos. Había ropa bastante variada en aquel carro, sin embargo nada que acabara de gustarle o con lo que realmente se sintiera satisfecha. Durante muchos años había vestido el mismo atuendo, día tras día, y a pesar de que aquel, ciertamente, no dejara mucho a la imaginación, se sentía realmente cómoda llevándolo. No obstante, como si de un regalo del destino se tratara, ahí se encontraba, el mismo tipo de ropa que le agradaba, algo más grande de su talla, pero por el momento serviría. De tonalidades grises oscuras, la tela de algodón cubría cada parte de su cuerpo, dejando entrever un poco su torso por los lados, y también dejando los brazos totalmente al descubierto.
-Fuiste tú el que dijo que tratara de no mostrar agresividad contra ti… tsk, imbécil. -refunfuñaba mientras acababa de vestirse en la parte trasera de aquel carromato. –Buenos días a ti también, por cierto. –su voz sonaba algo enfurecida y protestona. No había sido la mejor forma para acabar de despertarse, sin embargo había sido la más efectiva sin duda. –Estoy mejor, por cierto. Gracias por preguntar. –acababa de vestirse mientras profanaba más palabras en forma de queja hacia su compañero, quien le metía prisa desde la otra parte del carromato. –Ya va, ya va. ¿A qué viene tanta prisa? –preguntaba sin necesidad de obtener respuesta verbal, pues conforme se asomaba por un costado del vehículo la imagen de un animal grotescamente grande se avecinaba sobre ellos de forma aparentemente imparable.

Su cuerpo comenzó a moverse con presteza y toda la agilidad que le permitía. La adrenalina del momento frenaba cualquier dolor que pudiera sentir, por mínimo o grave que fuera, de las heridas de su cuerpo. Sin saber muy bien qué hacer pero augurando que de quedarse quietos ambos morirían allí mismo, la Yuki se acercó rápidamente hasta el lugar donde previamente había dejado el pantalón. No se encontraba muy lejos, apenas a tres metros de donde se encontraban ambos. Sin pensárselo mucho, agarró todos los kunais que llevaba con ella todo este tiempo y los llevó consigo hasta ponerse en apenas unos segundos a la diestra del pelinegro. Lanzó aquellos diez kunais un par de metros por encima suya y, ya con las manos libres, abrió los brazos de banda a banda, totalmente extendidos y con las manos completamente abiertas, y los cerró con toda la potencia que pudo, consiguiendo así crear una ráfaga de aire con la que poder impulsar aquellas pequeñas armas contra la alimaña que Kyoki tenía retenida entre sus sombras.
No podía permitirse que el otro la salvara más veces. No era una damisela en apuros, no era alguien que necesitara ser salvada. Sabía sacarse sus propias castañas del fuego, y no iba a quedarse allí sin demostrárselo. Salir de allí con vida era su único propósito, mas ¿tan fácil sería vencer a aquella bestia?

Off:
Stats:
• Ninjutsu: 7 (+3) =10
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 3 (+3)=6
• Resistencia: 3 (+3)=6
• Fuerza: 2
Técnicas:
Elemento Viento: Violenta Palma de Viento (風遁・烈風掌, Fūton: Reppūshō):
[No progresiva | Ninjutsu]
Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos para lograr comprimir el viento en una dirección y se transforme en una ráfaga de gran alcance. Si esta técnica es aplicada de manera solitaria es capaz de noquear o lastimar al adversario. sin embargo, consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai con el objetivo de que obtengan impulso y sean impactados con facilidad, también puede repeler armas arrojadizas para regresarlas con el doble de poder a su respectivo lanzador.
Técnicas usadas: 1/7
Armas:
• 10 Kunais
Safira
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Dom 6 Nov - 0:51

La criatura emitió un bramido estridente en el momento que fue lastimada por las armas y técnica de Safira. Ciertamente no fue suficiente para aniquilarla, pero si le dejó considerables heridas —casi moribunda—, pues algunas se habían clavado en su cráneo. Por supuesto que esto también la hizo enfurecer más, por lo que el Nara perdió por completo el control de la posesión de sombras ante la fuerza de la bestia, la cual se encabritó antes de disponerse a arremeter nuevamente en contra de ellos.

Kyoki maldijo por lo bajo, y temerariamente fue al encuentro de aquella fiera. Ésta trató de llevárselo por el medio, pero el pelinegro fue más rápido. Por medio de un gran salto se había librado de la embestida del animal, y aterrizo con gracia en el lomo del mismo.
Como si se tratara de un toro de rodeo, el Nara se aferró fuertemente con sus piernas al dorso del carnaburos. Mientras que la bestia luchaba por quitárselo de encima, Kyoki extrajo de su porta armas un par de cuchillas kunays cuyo metal resplandeció fríamente bajo los rayos del sol. Sin mostrar ni una pizca de emoción, el muchacho clavó con todas sus fuerzas ambas armas en los ojos del animal. Éste izó las patas delanteras, y aunque seguía luchando, poco a poco la vida se le iba escapando, hasta que por fin se dejó caer sobre sus patas. El joven saltó antes de que el animal se desplomara, aterrizando a salvo a un par de metros del cadáver, a la derecha.
Demonios —dijo Kyoki, mirándose las manos cubiertas de sangre. Parecía estar en un trance mientras caminaba hacia donde estaba Safira—. Detesto hacer esto. Sin embargo, no había otra salida.

Abría y cerraba las manos constantemente, como si estuviera esperando algo. Al final simplemente dejó escapar un suspiro; y alzando por fin la vista, intentó sonreírle a su compañera, ya que ella había hecho una buena intervención y deseaba felicitarla. No obstante, sus ojos se abrieron como platos al ver lo que se aproximaba desde las espaldas de la Yuki.
¿Opciones? Había muchas, y tal vez lo que menos necesitaba Safira era que su acompañante interviniera. Sin embargo, la preocupación de Kyoki hizo que su cuerpo prácticamente se moviera por sí solo; y en menos de un segundo ya se encontraba con el brazo izquierdo extendido hacia la fémina, que fácilmente hubiera podido considerarlo como un acto ofensivo en su contra, y arrojándola hacia un lado.
Se cubrió con los brazos para intentar amortiguar la carga del animal. El golpe lo mando a volar hasta chocar contra una gran roca que estaba cerca de las orillas del río. De su boca salió una cantidad considerable de sangre a causa del impacto, y como un saco de cemento cayó bocabajo al polvoriento suelo. El carnaburos, creyendo que su objetivo estaba muerto, había perdido por el momento todo interés sobre el pelinegro; ahora toda su atención se enfocaría en Safira, por la cual se lanzaría con las fauces abiertas, intentando partirla en dos con sus afilados dientes.


***
 

Eres tan patético —dijo una voz en aquella oscuridad. Por un momento Kyoki pensó que se encontraba muerto, que había caído en la condena eterna—. No, no estás muerto, aún. Pero si sigues siendo así de débil, seguramente nos matarás a los dos. No puedo permitir eso. Todavía hay mucho caos que sembrar en este patético mundo.
Kyoki abrió los ojos de súbito, sintiendo como si la cabeza estuviera a punto de partírsele en dos. Se contorsionó en el suelo, dejando escapar un grito que incluso sorprendería a la bestia que intentaba matar a Safira, haciéndole perder el interés en ella. El Nara ahora se encontraba dando vueltas sobre sí mismo, en ocasiones se detenía simplemente para golpear el suelo. Aquella escena duró por unos pocos segundos, hasta que por fin pareció tranquilizarse. Sin embargo, era otra aura la que ahora rodeaba al muchacho.
Ku, ku, ku — bufó el Nara, quien comenzaba a incorporarse, lentamente—. Es mi turno ahora.

Una vez que se había levantado, comenzó a correr hacia el carnaburos. Éste hizo imitó el movimiento del chico. La mirada del Nara era salvaje, de ser posible aún más que la de la bestia que intentaba interceptarlo, y la sonrisa que acompañaba a su expresión solo lo hacía ver más feroz. Parecía que ambas fuerzas iban a chocar entre sí, pero Kyoki hizo muestra una vez más de sus reflejos, haciéndose un lado y estirando su brazo para prenderse al cuello del animal como si de una araña se tratara. Estando allí saco uno de sus kunays y comenzó a clavarlo una y otra vez en el cuello de la criatura, al nivel de la yugular.
¡Muy débil, muy débil, muy débil! —Decía eufóricamente—. ¡Papá y mamá están viendo! ¡Muy Débil, muy débil, muy débil!

Por fin el animal había sucumbido, producto de los continuos apuñalamientos del pelinegro. Y luego de apartarse del animal, dejando caer al mismo tiempo la cuchilla en el suelo, buscó frenéticamente con la mirada a Safira. En sus ojos no solo se podía notar aquel salvajismo, también existían en ellos un gran temor. Calló de rodillas, el cabello comenzaba aclarársele mientras que se cubría con sus manos el rostro, dejando entrever entre sus dedos solamente sus grises globos oculares. Todas sus uñas ahora eran tan negras como el carbón.
Corre, Safira —Su  voz sonaba suplicante—. Huye de aquí… por favor.

Cayó sobre sus brazos, quedando en posición cuadrúpeda. Su cabello cada vez se hacía más blanco. No obstante, ahora no gritaba como sucedió escasos momentos atrás, simplemente reía; y una vez que no quedó ni una sola hebra negra en su cabeza, dejó escapar una larga exhalada de aire, como si hubiera estando conteniendo la respiración por mucho tiempo.
Libre al fin —dijo, mientras que se ponía en pie. Su nívea cabellera cubría sus ojos ya que tenía ahora la cabeza gacha—. Te has resistido bastante esta vez.

Alzó la mirada, y ahora la misma parecía cualquier cosa menos humana. Al ver a Safira sonrío maliciosamente.
Vaya, vaya —dijo—. Mira lo que tenemos aquí. Déjame decirte que alguien por acá ha estado muy cachondo contigo últimamente… patético en verdad. —Hizo tronar su dedo índice mientras ladeaba la cabeza hacia la derecha como un pajarito—. Aún tenemos algo pendiente, ¿no es así? No pienses en huir, sabes que no eres tan rápida. Sin embargo, esta vez haré que este juego sea más interesante. Usaré en este comienzo solo mi brazo derecho. Por cada minuto que haya transcurrido, sino me has derrotado, usaré mi otro brazo, luego mis piernas, y así sucesivamente. ¿Comienzas, o debo ir yo por ti?

La distancia que los separaba era diez metros. Yami había tomado una pose de combate algo extraña, mostrando el dorso de su mano derecha por delante y apuntando hacia la pelinegra, con las piernas ligeramente firmes, semi-perfilado a ella.

Spoiler:

Stats:
• Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 7
• Velocidad: 10
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Inventario:
• Kunais: Son cuchillos negros de mediano tamaño, afilados por sus dos lados. Son perfectos para combatir cuerpo a cuerpo, o bien, arrojándolos a moderadas distancias.Diecisiete unidades.
• Shurikens: Se tratan de figuras de, por lo regular, cuatro puntas con un hueco en el medio. Miden pocos centímetros y son capaces de hacer heridas. Su diseño las hace verdaderamente rápidas al ser lanzadas. Veinte unidades.
• Hilos de alambre: Son cables que funcionan para inmovilizar oponentes, poner trampas y fusionarse con otros tipos de armas, muy útiles para casi todo tipo de ocasión. Infinitos metros.
• Bombas de humo: Estas armas funcionan para llenar un perímetro de humo, y de esta manera, imposiblitar la vista de un oponente. Se tiene que ser cuidadoso al momento de utilizar estos artefactos, pues pueden ser contraproducentes para el mismo usuario. Dos unidades.
• Sellos explosivos: Son papeles que llevan el kanji explotar grabado. Estos pueden detonar al cargarse con chakra y con fuego. También funcionan como trampas y para mezclarlos con armas. Cuatro unidades.


Última edición por Kyoki el Sáb 12 Nov - 17:34, editado 3 veces (Razón : Corrección de redundancia.)
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Jue 10 Nov - 17:49

La sangre se resbalaba de entre sus manos y cara. Las gotas caían y manchaban el suelo que se encontraba bajo de aquella bestia, ahora muerta gracias al trabajo en equipo de aquellos dos. Su mirada solo podía fijarse en un punto en concreto debido al acumulado agotamiento. Sus ojos, abiertos como platos, hacían un gran esfuerzo por no cerrarse. Su respiración parecía acelerada, y su boca se encontraba seca. Y la fiesta no había hecho más que empezar.
Un golpe en la cabeza lo suficientemente fuerte con su diestra la despertó de aquel trance en el que se encontraba. –Despierta imbécil. Estate atenta. –se repetía a sí misma mientras veía como su compañero se quedaba atónito al observar lo que le aguardaba a sus espaldas. La sombra de aquella segunda bestia cubría por completo su pequeño cuerpo mientras entornaba su cabeza hasta observarla fijamente. El miedo, el agotamiento, y el estrés invadían por completo su cuerpo, quedando paralizada mientras el carnaburo se acercaba corriendo encabritado hasta donde se encontraban. La forastera empezaba a girarse, dispuesta y preparada para contraatacarlo, y fuera de toda lógica con una sonrisa maliciosa en su boca. Podía vencerlo, estaba segura de ello, mas aquello no ocurriría. Antes de que siquiera pudiera empezar a realizar sello alguno, un agarre realmente fuerte de su brazo la arrastró hacia atrás.

-¡Imbécil! –
gritaba a su compañero mirando su espalda. Sin embargo su expresión facial cambió por completo al verle volar por el aire con la trompada que le propinó aquel animal. La sorpresa la invadía, pero también la dicha y la rabia a la vez. Un sabor dulce y amargo al mismo tiempo por haber podido usarlo de escudo pero por haber necesitado que la salvara de nuevo.
Apoyaba sus manos en el suelo, asustada mirando aquella bestia. Mas su cuerpo, en acto de supervivencia, supo moverse más rápido de lo que su cerebro dictaba. –Tsk. –se levantaba del suelo, no con poco esfuerzo, mientras la daba la espalda al carnaburo y se dirigía al cadáver del otro. Se movía ágil y veloz como podía, mas sus pies eran torpes por la falta de sueño.

La perseguía sin descanso y con paso firme, apuntando con sus grandes y potentes cuernos, y sus fieras fauces, hacia la espalda de la Yuki. Un ruido esperpéntico surgió por la boca del bicho, provocando que, como si de un impulso se tratara, la pelinegra se tirara hacia uno de los costados, acabando al lado del cadáver del otro y manchando, ella también, sus manos de sangre al apoyarlas en el charco del suelo. –Oh. –pensaba mientras visualizaba a apenas un metro de donde se encontraba uno de los kunais que había lanzado anteriormente. –Gracias universo. –su cuerpo se abalanzaba hasta atraparlo, y prosiguió moviéndose en la misma recta tratando de evitar la embestida de aquella especie de cabra gigante.

Un par de animales, uno frente a la otra. Una la bestia más grande que jamás había visto, armada de sus cuernos y dientes. La otra con un simple kunai, con una complexión que dejaba bastante que desear, pero con su paciencia completamente colmada y agotada. Ambas bestias suspiraban fuertemente, agotadas, mirándose fijamente tratando de adivinar el paso que daría la otra. ¿Se movería a la derecha  o a la izquierda? ¿Atacaría de frente? Ninguna de aquellas opciones. Desde la parte trasera de aquella alimaña, un estruendo les distrajo de la situación.
Kyoki parecía haber despertado de su trance. Se revolcaba en el suelo con movimientos totalmente aleatorios, como si de espasmos se trataran. Safira se encontraba perpleja, sin llegar a comprender lo que ocurría. –No puede ser… ¿es esto lo que se refería? –pensaba recordando las palabras del pelinegro advirtiéndola. Huir no estaba dentro de sus esquemas.

Como si de un animal en su máximo estado de frenesí, como un tiburón al oler la sangre bajo el agua, el Nara se impulsó de la forma más sanguinaria hacia su presa. Su voz parecía alterada, pero más aún su comportamiento. Donde antes se comportaba de manera seria, responsable, incluso vergonzoso, ahora era todo lo contrario. Se había convertido en alguien maquiavélico, impulsivo, feroz. Su otro “yo”, su contraposición, se había hecho cargo de él. Se había apoderado de su cuerpo por completo.
El cambio había comenzado, y Safira lo observaba desde el mismo lugar todo el tiempo, con sus grisáceos orbes abiertos de par en par. La ansiedad, el miedo, podía verse completamente reflejada en los ojos del otro. Su voz volvió a cambiar por un instante, tornándose preocupada y espantada. Mas ella no haría caso a sus advertencias. Quería combatirlo, sentía que podía intentarlo. Era cierto que el agotamiento podía resultar un gran problema, volviéndose incontrolable. También lo era que aquello podía acabar con ella. Pero algo en su interior la impulsaba a quedarse allí. Lo necesitaba. Necesitaba saber que podía, necesitaba devolvérselas todas.

-Je…-levantó sus manos, portando el kunai aun en su diestra, ante aquel comentario del albino –Bueno bueno, qué se le va a hacer. Es comprensible que lo estuviera, ¿no crees? –se pavoneaba de la situación haciendo con una sonrisa maliciosa imitando, a la vez como respuesta, a la del Nara. Entonces, su postura cambió por completo, mas no su expresión. Adelantó uno de sus piernas hacia delante, no más de medio metro, y las dobló para ganar un mayor equilibrio. A su vez, sus brazos quedaron doblados, con sus codos casi pegados a las costillas, consiguiendo adoptar una postura defensiva por lo que pudiera ocurrir. –Parece interesante tu propuesta. Pero claro, las damas primero. –su pierna trasera sirvió para impulsarse hacia delante con todas las fuerzas que podía. Seguía intentando mantener las piernas flexionadas cuanto pudo, al igual que se protegía con sus brazos de los golpes que el otro pudiera propinarle, mas esto no quería decir que ella no lanzara la primera piedra. Sus golpes se dirigían principalmente a la cara. Un puñetazo tras otro, algunos con la palma abierta, con toda la agilidad que podía. Sin embargo, aquello no era todo. Sus piernas, firmes contra el suelo como estaban, también eran de gran utilidad en un momento como aquel. Quedando cerca del otro, cuerpo con cuerpo, prácticamente rozando sus ropajes, levantó su diestra y la estiró hasta alcanzar sus partes inferiores y propinarle una merecida patada. –Una debilidad demasiado a la vista diría yo.

Off:
Stats:
• Ninjutsu: 7 (+3) =10
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 3 (+3)=6
• Resistencia: 3 (+3)=6
• Fuerza: 2
Off:
Puto
Safira
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Dom 13 Nov - 21:50

Los golpes de la pelinegra fueron evadidos y desviados  con facilidad por parte del albino, quien, como había anunciado, solamente usaba su mano derecha para defenderse —mantenía su brazo izquierdo detras de él, al nivel de la espalda baja—, más que todos de aquellos que iban dirigidos con la mano abierta. Para alguien como el Nara, los ataques de la Yuki le parecían demasiado predecibles y carentes de fuerza; y el hecho de que era más baja que él, y buscaba golpear de manera ascendente, no la ayudaba del todo.
No obstante, Yami se vio obligado a retroceder un paso por cada arremetida de la fémina. Había notado lo firme que se había parado y lo peligroso que podría llegar ser un ataque con sus piernas al plantearse no usar él las suyas todavía. De esa forma procuró mantener cierta distancia y así poder reaccionar a cualquier clase de patada. Ésta no tardó mucho en llegar.

El níveo tenía que dar gracias de poseer buenos reflejos y de haber sido precavido. De no ser así hubiera terminado con un par de amígdalas extras. Aquella peligrosa patada fue detenida con su mano derecha muy cerca de tan crítica zona de impacto. La presión que ejercía sobre la pierna de Safira era bastante fuerte.
Entonces Yami la halaría hacia él, considerando que la fémina estaría desequilibrada. Rápidamente el níveo sacaría su mano izquierda de detrás de su espalda, y aunque posiblemente ella pensaría que iba a golpearla con toda su fuerza con la extremidad con la que más fuerza tenía  por su osadía, el Nara se contentaría solamente con tomar el seno derecho de Safira y apretarlo como si de una fruta madura se tratara, probando su consistencia.
Pues en verdad no sé qué te vería —dijo el peliblanco con una media sonrisa burlesca dibujada en su rostro—. Realmente no tienes muchas. Hasta una llanura tiene más protuberancias que tú.
Soltando una risita maquiavélica, Yami colocaría rápidamente su mano en el centro del pecho de la Yuki para empujarla mientras que él se impulsaba hacia atrás. Dando un par de saltos terminaría a unos cinco metros del río, no muy lejos de la piedra a la que fue a dar por la embestida del carnaburos. Había otros guijarros en las cercanías de la orilla, y otros dos en casi todo el medio del cauce del río y que dividían momentáneamente las aguas, estando posicionadas diagonalmente a las espaldas del níveo.

Bueno —dijo el Nara. El lugar aún era tan silencioso que de momento solo su voz, con el acompañar del correr de las cristalinas aguas, era lo único que se escuchaba; ni siquiera el caballo hacía ruido, pues se encontraba rumeando sin prestarles atención el pasto que había cerca—, por tu deshonroso ataque decidí penalizarte y usar mi siniestra. —Hizo un par de sombras con su puño izquierdo—. Continuemos. Ven con papá.
Spoiler:
Stats:
• Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 7
• Velocidad: 10
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Inventario:
• Kunais: Son cuchillos negros de mediano tamaño, afilados por sus dos lados. Son perfectos para combatir cuerpo a cuerpo, o bien, arrojándolos a moderadas distancias.Diecisiete unidades.
• Shurikens: Se tratan de figuras de, por lo regular, cuatro puntas con un hueco en el medio. Miden pocos centímetros y son capaces de hacer heridas. Su diseño las hace verdaderamente rápidas al ser lanzadas. Veinte unidades.
• Hilos de alambre: Son cables que funcionan para inmovilizar oponentes, poner trampas y fusionarse con otros tipos de armas, muy útiles para casi todo tipo de ocasión. Infinitos metros.
• Bombas de humo: Estas armas funcionan para llenar un perímetro de humo, y de esta manera, imposiblitar la vista de un oponente. Se tiene que ser cuidadoso al momento de utilizar estos artefactos, pues pueden ser contraproducentes para el mismo usuario. Dos unidades.
• Sellos explosivos: Son papeles que llevan el kanji explotar grabado. Estos pueden detonar al cargarse con chakra y con fuego. También funcionan como trampas y para mezclarlos con armas. Cuatro unidades.
Off:
Gorda . Por si acaso tus neuronas de rubia no lo comprenden, cuando me refiero a sombras es a lanzar golpes en el aire. Besitos, te quiero, que diga, te odio ♥️. Inmolaciones.
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Narrador el Mar 15 Nov - 16:35




Las pisadas de las botas de dos individuos pisaban los hierbajos del bosque del país del fuego, dejando a su paso la evidente marca de su presencia sin preocupación alguna. Por aquel paraje pocos eran los que pasaban, lugar ideal para viajes de gente a quien no le gustaba llamar la atención. Si Kyoki y Safira habían elegido pasar por aquel lugar por mantener el anonimato, esta pareja de personajes de reforzadas armaduras había tomado la misma decisión por los mismos motivos.

Al igual que cuando los niños pequeños eligen el mejor escondite y acaban teniendo que compartirlo, estos dos grupos también sufrieron un inevitable encuentro. Ellos también eran hombre y mujer. El hombre tenía un aspecto realmente aterrador. Una pesada armadura negra que no dejaba lugar a fisuras, cargado con un gran sable de unos ciento veinte centímetros, no pesando más de kilo y medio. Su cabello era entre castaño y pelirrojo y sus ojos de un característico y brillante azul. La barba le daba un aspecto curtido, se notaba que había participado en muchas batallas y que era quien estaba al mando. Por otra parte, a su lado, una pequeña jovencita de morado color de cabello portaba consigo una espada más liviana y un libro del que parecía no despegarse. No llevaba armadura alguna, aunque sus ropajes también eran negros, y brillaban tenuemente como si también encerraran algún misterio.

La pareja de orientales podría detectar a los nuevos invitados, quienes estarían observándoles a lo lejos. Por aislados que hubiesen estado del mundo, Kyoki y Safira deberían de conocer sobre la existencia de occidentales y las recompensas que los feudos otorgaban a cualquiera que les diese información sobre ellos. De lo contrario, estaban jodidos, pues no solo no sabían que se les venían encima unos sujetos con  habilidades capaces de sembrar el caos en medio de un feudo, tampoco tendrían posibilidad de cobrar la recompensa por sus cuerpos. Suerte que los anuncios y los rumores de la invasión oscura se extendían como la espuma.

Los oscuros invitados conversaban en su peculiar idioma, en el tono y los gritos se adivinaba que aquello era una discusión. El pelirrojo intentaba acercarse a la pareja pero la joven que lo acompañaba le estiraba fuerte del brazo. No, con o sin sus hombres, él era un gran líder así como un bravo guerrero, no iba a hacer caso a las inseguridades ni los caprichos de una niña a la que tenía que cuidar. Reaccionó con violencia mostrando su gran fuerza en un brusco zarandeo que no solo lo liberó, le hizo también caer contra el suelo a la chica.

Tenían tiempo todavía de escapar, aunque cada vez menos, el hombre andaba a paso ligero mientras desenfundaba su gran sable. La chica lo seguía por detrás abriendo las páginas de su libro con un deje de preocupación en su rostro. A unos cinco metros de Yami y, por ende, a una distancia todavía superior de la de Safira, el pelirrojo arrojó un bravo grito de guerra incomprensible para ellos mientras que una gema en su espada emitía un brillo de morado fulgor. La joven, por su parte, aunque se mantenía en silencio también hizo que su libro se iluminara.


La batalla era inminente, los invasores de más allá de lo conocido no dudarían, aquel continente les pertenecía, y sembrarían el caos en él hasta hacerse con su control. Perder esta batalla tenía un destino más fatal que la propia muerte, la condena a ser una oveja de chakra era una mucho más cruel.


occidenales:
Hombre:
The dark Knight

"— Los ninjas solo son escoria. Una batalla se gana con honor y fuerza bruta —"


Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: ??
Velocidad: ??
Fuerza: ??
Resistencia: ??
Físico completo

Jutsu oculto x1

inventario:
-???


Mujer:
The reader lady

"— La información es poder. La estrategia es la clave de la victoria. —"


Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: ??
Velocidad: ??
Fuerza: ??
Resistencia: ??
Físico completo

Jutsu oculto x1

inventario:
-???
-???

offrol:
Habéis sido invadidos de acuerdo a la mecánica del evento del siguiente tema: http://www.narutolegendsrol.com/t6119-anuncio-global-repercusiones-del-10-examen-chunnin

A partir de ahora en este tema hay peligro de muerte, aprovechad la oportunidad de enriqueceros pero sed precavidos, sus habilidades no tienen nada que ver con lo conocido hasta la fecha, aunque, evidentemente, tienen puntos débiles.

¡Mucha suerte a ambos!

Narrador
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Sáb 19 Nov - 16:35

”Fuf…fuf…fuf…” se cansaba demasiado rápido, y de forma demasiado llamativa quizá, aun cuando no quería aparentarlo. Sin dormir ni una mísera hora, y a pesar de tener sus heridas casi curadas por completo, la Yuki trataba de hacer lo que podía contra alguien como su oponente. Alguien que le sacaba una clara ventaja física, pero que, gracias al duro entrenamiento, ahora podía aguantarlo mejor.
Un toma y daca constante, el Nara paraba cada uno de los golpes de la pelinegra. Aún solo pudiendo usar una mano, la velocidad con la que se movía y los reflejos que poseía eran mucho más fieros que antes, como si de un animal salvaje movido por la sangre se tratara.
Curiosa era la escena que protagonizaban aquellos dos, pues por muy cansada que estuviera, Safira no podía dejar de sonreír de aquella forma maliciosa que tanto la caracterizaba, con picardía por el combate que estaban teniendo, sintiendo que esta vez sí podría con él. Mas aquello no avanzó como tenía esperado. Como si de una muñeca de trapo se tratara, y debido a su bajo peso, al Nara no se le hizo difícil atraerla hasta donde se encontraba agarrándola de la pierna con la que había atacado. Si se descuidaba podría rompérsela, debía pensar con cuidado cual podría ser su próximo golpe, sin embargo aquel momento de lucidez no duraría mucho tiempo. Aprovechando el despiste del otro, y el tiempo que empleaba en hablar y burlarse de la Yuki, ella fue más lista. Con su puño derecho cerrado, y sabiendo que el otro agarraba su pierna con su siniestra, arremetió un puñetazo con toda la fuerza que podía y más en la quijada derecha del níveo, aún sabiendo que aquello dejaría marca en sus finas manos.

-Pues no sé, la verdad, pero podrías preguntarle a tu pequeña cosita empalmada. –dijo mientras contestaba a aquella risa del níveo con otra del mismo calibre. Sin embargo, a pesar de todo, el Nara hizo beneficio de su fuerza, como tantas veces hacía, y empujó a la joven hasta acabar de bruces contra el suelo. Tampoco había supuesto un gran golpe, pues al ser de una altura bastante pequeña, el suelo no le pillaba tan lejos.

Se encontraban a varios metros de distancia, no más de diez, quizá menos, después de que el otro se alejara tanto de ella. No obstante el río se encontraba demasiado lejos como para que pudiera hacer nada de momento. -¡¿Enserio?! ¿Hablas de mi deshonroso ataque después de agarrarme un pecho como quien agarra una manzana? –decía a modo de queja, totalmente desacuerdo con lo que el otro le espetaba. Sin acercarse demasiado rápido, Safira empezaba a levantarse y poner un paso frente a otro, hasta que la punta de su pie chocó contra una pequeña piedra. Sin darse cuenta, el suelo en el que se encontraban estaba hecho por arena y piedrecitas por todas partes. -Supongo que la madre naturaleza me sonríe esta vez.- Pensaba mientras se agachaba a recoger varias de estas, cinco en total. –A esto, de donde vengo, se le llama hacer trampas. –Haciendo uso de su fina habilidad para lanzar proyectiles como aquel, agarraba cada una de las piedras con sus delgados dedos para empezar a lanzárselas al otro a la cabeza –Yo también sé jugar, ¿sabes? Esto se llama tiro al blanco, jeje. –irónico el juego de palabras que, sin pensarlo, le había salido. Aquellas piedras no eran más que una simple distracción mientras usaba el tiempo para pensar una nueva estrategia.

Se le habían acabado las piedras, pero no era su única forma para atacar. –Yo también sé hacer trampas. –y tras aquello, la Yuki comenzó a realizar una serie de sellos, insuflando chakra en sus manos de la forma más rápida que su cuerpo le permitía. Mas aquello tampoco culminó de la forma que esperaba. Frente a ella, sus ojos vislumbraron en la lejanía un hombre, alto y fuerte como nadie que hubiera tenido el “placer” de conocer. Sus pasos comenzaban a hacer ruido contra la gravilla del suelo, indicando la distancia a la que se encontraba y la velocidad a la que avanzaba hasta Yami. Sus manos se pararon en seco, y el chakra dejó de fluir hacia estas. Entonces, sus ojos se abrieron como platos, cosa que seguramente haría alertar al níveo. -¡Eh! Ponte a la cola. Esta es mi presa. –decía, con un tono de superioridad y chulería que no convenían para nada en una situación como aquella. –Creo que había dicho que pararas… -entonces, sus manos comenzaron de nuevo una realización de sellos, los necesarios para formar el primer ataque a aquellos nuevos contrincantes.

Off:
Stats:
• Ninjutsu: 7 (+3) =10
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 3 (+3)=6
• Resistencia: 3 (+3)=6
• Fuerza: 2
Técnica:
Jutsu oculto x1
Safira
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Mar 20 Dic - 3:17

¿Manzanas? —Dijo el níveo, quien ahora se movía de un lado a otro, por medio de rápidas traslaciones, para así evadir las piedras que le eran arrojadas por Safira—. Yo diría que son más bien limones. De hecho, pienso que quedarían mejor unas cabezas de ajo. —Sonrío—. “Aunque no se puede pasar por alto que posee una puntería muy fina. Es humillante aceptarlo, pero me está complicando un poco las cosas.
La última piedra fue atajada por el níveo con su mano izquierda, antes de que la misma le golpeara en la frente. “Esta hubiera sido imposible esquivarla —se dijo, mientras que dejaba caer aquel pequeño pedrusco al polvoriento suelo—. Tengo que buscar la forma de acercarme a ella y darle fin.”

Los músculos del Nara se tensaron automáticamente frente a las posiciones de manos realizadas por la pelinegra, preparándolo para intentar esquivar cualquier amenaza. Sin embargo, que se detuviera llamó bastante la atención del níveo, y dado a la expresión de la fémina, y que definitivamente podía escuchar a sus espaldas unos pasos apresurados, tomó la dedición de girar medianamente y así quedar perfilado a ella en caso de que se le ocurriera arremeter en su contra.
¿Y desde cuando una oveja llama “mi presa” a un lobo? — Le dijo Yami a Safira tras haber dejado escapar un suspiro que denotaba su molestia de ser interrumpido. Ya tenía en claro que aquellos dos no estaban ahí para entablar una conversación amistosa—. Mujer, preferiría dejar lo nuestro para después. A diferencia de ti, ese par pueden que sean un verdadero dolor de cabeza.

Yami había escuchado rumores de gentes extrañas, de lenguaje peculiar,  que arribaron al continente mientras iba en la carreta que abordó camino al País de la Cascada. Se rumoraba que pusieron todo de cabeza en uno de los países de la región, y se les consideraba bastante peligrosos. El níveo también oyó algo sobre una recompensa si eran llevados a cualquiera de los Señores Feudales, fueran vivos o muertos, pero al final se aburrió y decidió no prestarle más atención al asunto, perdiéndose entre coqueteo que armó con las damiselas que iban en el carromato.
— “¿Y si dejo que se entretengan con ella mientras me fugo de aquí? —Se dijo el peliblanco mientras realizaba rápidos sellos con sus manos, viendo como aquellos dos individuos se acercaban cada vez más, sus pasos resonaban ahora sobre las cristalinas aguas del río que atravesaba aquel claro—. No, ¿luego con quien podría divertirme?
El albino extraería discretamente de su porta-armas un objeto esférico que encajaba perfectamente en la palma de su mano. En el momento que el hombre que blandía el sable pisó la orilla del río —considerando que Yami se encontraba a cinco metros de éste—, una densa nube de humo y pólvora le haría perder de vista a su objetivo al igual que a su acompañante. ¿Atacaría aquel par de extraños a ciegas? Era difícil saberlo; pero era el Nara aprovecharía cualquier hueco.

Una corriente de fuego, cuyas llamas alcanzaban los dos metros de altura, saldría detrás de la espesa estela, y por un momento parecía que la misma buscaba interceptar a ambos forasteros. Sin embargo, antes de que esto llegara a suceder, estando a dos metros de aquellos individuos, la llamarada rápidamente se abriría hacia los costados para formar un semi-círculo ígneo que les dejaría un espacio de movimiento reducido hacia los lados y que además no les permitiría avanzar más. Un movimiento carente sentido quizás, puesto que ninguna de las partes podría tal vez determinar en qué posición se encontraban. Pero posiblemente lo que desconcertaría a los espadachines, sería el ver a Yami encaramado en uno de los guijarros —específicamente al cual fue a dar por la cornada del carnaburos, que superaba aproximadamente por un metro la altura de las llamas—, mirando hacia la dirección que presuntamente ellos se encontraban. Mostraba una sonrisa en su rostro, y haciendo señas con sus manos, simuló con su dedo índice y medio el movimiento de una persona caminando; y luego, con su dedo pulgar, llevándolo hacía su garganta, hizo el universal gesto de lo que significaba asesinar a alguien. En pocas palabras, lo que buscaba con esto, era advertirle a aquel par que si movían un solo músculo más, morirían irremediablemente. ¿Qué clase de sorpresas les aguardaba a los occidentales?
Spoiler:
Acciones:
Elemento Fuego: Fuego Cortante (火遁・火走り, Katon: Hibashiri)
[Invariable]
Después haber realizado los sellos necesarios, con esta técnica el usuario crea una corriente de fuego que puede ser manipulada a gusto. Esta corriente de fuego se desplaza por el suelo, y comúnmente es usada para rodear al oponente en un círculo de llamas que alcanzan los dos metros de altitud. Esto con la finalidad de impedir la huida del enemigo y al mismo tiempo anularle la visión. Puede encerrarse a más de un objetivo en este jutsu, siempre y cuando la circunferencia del círculo no sobrepase los siete metros.
Jutsu Oculto X1.
Stats:
• Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 7
• Velocidad: 10
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Off:
Lamento la demora, chicos, ya saben, llevo una vida bastante agitada ahora. No obstante, comenzaré a postear más seguido, y bueno, lamento si el post no es muy bueno. Tengo que quitarme el óxido de un mes. Ammm, bueno, cualquier duda, pueden consultarme por skype, aunque el movimiento creo que fue bastante claro. Saludos. Abrazos, besos e inmolaciones.
Kyoki
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Narrador el Sáb 24 Dic - 15:53


Los dos orientales eran astutos, estaban bien preparados para la batalla. Sabían que responder a lo desconocido a ciegas no tenía sentido, que lo mejor era prepararse el terreno.

El fuego y el humo encubrían movimientos de ambos bandos. Mientras Safira y Kyoki preparaban su estrategia ocultos tras el humo podrían escuchar claramente a ambos enemigos discutir entre ellos. Aunque trataran de escuchar con atención serían incapaces de reconocer ninguna palabra. No obstante, si estaban astutos podrían percatarse de que la mujer había dicho la misma frase dos veces a lo largo de su charla: "Tenebris, commoda mihi potentiam tuam". O estaba siendo muy insistente en su discusión o sus palabras encerraban algo extraño.

Cuando Kyoki se asomara y acabara con su, a ojos de sus enemigos, ridícula amenaza, podría observar que había dos de aquellos hombres junto con la jovencita. ¿Había empleado el jutsu de replicación? No, era el resultado del brillo del libro el cual a través de la voz que habían escuchado había creado un genjutsu auditivo de lo más simple. Los dos gemelos tenían el mismo brillo en la espada, producto de un aura morada de lo más corrosiva que rodeaba el filo de la misma. La ilusionista no se había dejado ningún detalle, claro, tan siquiera emular el aura que tanta energía le había costado a su compañero.

La mujer se mantendría quieta en su posición, parecía alguien sensata con la cabeza suficiente como para comprender que todo aquello era una trampa. Sin embargo, los dos hombres no se contendrían por aquellos gestos del albino. Juntos hicieron una serie de cortes en el fuego para desintegrar sin dificultad una parte creando una brecha por la que pasarían. No irían por el humo, el tipo parecía bastante cabezahueca, pero no era tan estúpido como para meterse de lleno en la boca del lobo. Bordeando el humo fueron uno hacia Kyoki y el otro hacia Safira, dispuestos a rebanarlos con sus espadas, aunque claro, solo uno era real.

Los hombres eran rápidos, más que ellos. Intentar moverse para ganar tiempo solo retrasaría lo inevitable, más aún para el caso de Safira. Más les valía que aquello que habían preparado valiese realmente la pena si no querían convertirse en filete. El occidental preparaba una técnica. Aunque parecía obcecado con su objetivo no había que subestimarle. Había participado en muchas batallas, sabía lo que eran las sorpresas y ya había visto muchos clones, troncos y demás trucos baratos de ninjas a los que les había rajado el cuello. Sería mejor que fueran capaces de sorprenderlo.


occidenales:
Hombre:
The dark Knight

"— Los ninjas solo son escoria. Una batalla se gana con honor y fuerza bruta —"


Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: ??
Velocidad: 12
Fuerza: ??
Resistencia: 20-5=15
Físico completo


inventario:
Dark blade:
Jutsus restantes: 5/6 (4 si contamos el oculto de este turno)
Chakra sellado: 10 Ninjutsu/0 Genjutsu

Jutsus empleados:
Jutsu oculto liberado:
-Capa oscura: El usuario, es capaz de rodear el filo de su arma o la superficie de una armadura forjada en un material especial con una capa del chakra corrosivo encerrado en su arma. Esta técnica no es muy avanzada, con lo que no podrá destruir el cuerpo humano dado que se debilita al acercarse al chakra del mismo, no obstante, puede ser un útil apoyo para facilitar la perforación en armas cortantes o el entumecimiento en los golpes. Por cada turno que esta técnica se mantenga, el usuario perderá 5 puntos de resistencia.

Aclaraciones: No atraviesa la piel pero sí cualquier otra cosa (por eso el alto consumo de resistencia). Es por ello que corta el fuego sin problema alguno.


Jutsu oculto x1

Mujer:
The reader lady

"— La información es poder. La estrategia es la clave de la victoria. —"


Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: ??
Velocidad: ??
Fuerza: ??
Resistencia: 20-1=19
Físico completo


inventario:
Dark pages:
Jutsus restantes: 6/7 (5 si contamos el jutsu oculto de este turno)
Chakra sellado: ? Ninjutsu/13 Genjutsu
???:

Técnicas empledas:
Jutsu oculto liberado:
-Quisque Illusion: Genjutsu auditivo que transmite el chakra de un grimorio a través de la voz para materializar con forma de chakra cualquier objeto, persona o lo que alcance a la imaginación del usuario. Es una técnica muy simple, con lo que tan solo perderá un punto de resistencia, el cual será recuperado tres turnos después.

Aclaraciones: Ha sido empleado para crear una copia exacta de su compañero. Esta es solo una ilusión, incapaz de dañaros física o psicológicamente, pero puede controlarla a placer añadiendo cuando quiera los detalles que quiera. Su participación en el corte del fuego no ha aportado nada, ha sido simplemente un movimiento de la ilusionista para que Kyoki no supiese quien es el real.

Jutsu oculto x1


offrol:
Iré llenando los interrogantes conforme vayáis viendo sus movimientos. Como habéis visto que el señor se mueve bien rápido y que la chica es una gran ilusionista he destapado dichos stats. También la resistencia debido a que han empezado a consumirla. Las gemas de las armas tamién han sido relevadas.



Última edición por Narrador el Sáb 18 Feb - 3:20, editado 1 vez
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Mar 31 Ene - 20:32

-Será imbécil… -no había resultado mala idea del todo aquel fuego que el albino había lanzado contra los occidentales, mas tampoco era la mejor. La polvareda que levantaba, y el calor que se propagaba cada vez con más ímpetu, obstaculizaban la visión tanto para unos como para otros. Solo palabras de fondo podían escucharse, pero con total falta de comprensión por la parte que tocaba a Safira, pues aquellas palabras podrían considerarse de un hechicero de la más recóndita cueva. Mantenerse ojo avizor parecía el mejor plan para aquel momento, atenta de cualquier movimiento, cualquier sonido que pudiera indicarle donde se encontraba cada uno de sus enemigos, que en aquel momento para su disfrute o desgracia eran todos.
Mantenía sus manos juntas, dedos levantados preparados para realizar un jutsu en cualquier momento. De la nube, empero, no parecía salir ninguno de ellos a atacarla, sino que proseguían con su discusión acalorada. ¿Era realmente aquello una discusión, o acaso eran aquellas las palabras que los occidentales usaban como grito de guerra? Fuera como fuese, el fuego y el polvo se reducían por momentos, permitiendo una mejor visibilidad desde donde la Yuki se encontraba.

-Pfffff… no puede ser… -suspiraba sosegada al ver que ya no era uno solo, sino que de la nada habían aparecido dos como él. Nunca había estado expuesta a ninguna ilusión de este calibre antes, de haberlo hecho la habría reconocido sin dudarlo, sin embargo con solo verlos su sangre se heló. ¿Miedo por su vida? Para nada. Sí, esa valentía era cosa de necios, totalmente. Mas nunca dije que ella no lo fuera. Aquella impulsividad y violencia, tanto física como verbal, que la caracterizaban hacía tiempo que solo le había traído más que desgracia, sin embargo eran esas mismas dos facetas las que la hacían como era, y, sobre todo, como siempre había deseado verdaderamente ser –Como si no fuera suficiente con un gordo, ahora dos… ¡Pero si uno de ellos ya pesará más que Kyoki y yo juntos! –espetaba más bien en voz alta, como si con eso quisiera provocarlos más aún, aunque aquello no era más que una simple muestra de la libertad verbal de la que gozaba a cada instante.

Antes de que pudiera darse cuenta, los dos mastodontes ya habían empezado a moverse. Eran rápidos, demasiado para la joven forastera, pero eso no le impediría acabar de preparar el jutsu por el cual tenía las manos juntas desde hacía rato. –Creo que tu amiguita se merece un aplauso después de haber conseguido clonarte, ¿no? –decía con tono de burla y con rapidez mientras sus brazos se abrían. Su enemigo se encontraba ya apenas a dos o tres metros de distancia con ella, poco más y le daría caza, mas estaba preparada. Sonreía con aquella mueca maquiavélica. Sus palmas chocaron la una con la otra, comprimiendo el viento lo máximo que pudo para lograr lanzarlo contra él como si de una potente ola se tratara. No lograría mucho daño quizá, pues la armadura que le cubría parecía demasiado poderosa, no obstante sí conseguiría el tiempo suficiente para poder alcanzar la orilla de aquella suerte de lago y poder prepararse para lo que estaba por venir.

La adrenalina había menguado el dolor que sentía, pero a cambio su corazón estaba más acelerado que nunca sintiendo la muerte cerca. Sin embargo sonreía. ¿¿Por qué coño sonreía en una situación así?? Sin duda alguna, lo estaba disfrutando.


Off:
Stats:
• Ninjutsu: 7 (+3) =10
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 3 (+3)=6
• Resistencia: 3 (+3)=6
• Fuerza: 2
Técnicas:
Elemento Viento: Violenta Palma de Viento (風遁・烈風掌, Fūton: Reppūshō):
[No progresiva | Ninjutsu]
Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos para lograr comprimir el viento en una dirección y se transforme en una ráfaga de gran alcance. Si esta técnica es aplicada de manera solitaria es capaz de noquear o lastimar al adversario. sin embargo, consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai con el objetivo de que obtengan impulso y sean impactados con facilidad, también puede repeler armas arrojadizas para regresarlas con el doble de poder a su respectivo lanzador.

Jutsu oculto x1

Recuento de técnicas:2/7
Safira
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Sáb 18 Feb - 2:28

Cada segundo era valioso, el Nara era consciente de ello. Por el momento retroceder no estaba contemplado entre sus planes. Decidido, bajó de la roca en la cual se había encaramado, y temerariamente fue al encuentro de su atacante. Sus ojos brillaban cuan bestia salvaje que buscaba bañarse en la sangre de su presa. Una sonrisa maquiavélica iluminaba su rostro mientras que su blanca cabellera danzaba bruscamente debido a su vertiginosa carrera.
Ya era poca la distancia que lo separaba de su adversario, estaría casi al alcance de la espada del mismo. Quizás, a los ojos de su “compañera, y de cualquier ser racional, lanzarse hacia un sujeto de ese porte y protegido por una armadura era una verdadera locura; no obstante, el níveo confiaba en sus reflejos, e intentando minimizar cualquier movimiento del pelirrojo, daría un rápido giro —que serviría también para evadir—, usando su pie derecho como eje y acompañado con un salto, para arremeter con el talón de su pie izquierdo contra la cabeza del titán.
Pero realmente no importaba mucho el resultado de aquella maniobra. Fuera que el espadachín se adelantara y partiera a Yami en dos, o que de alguna forma se defendiera, o que definitivamente no encontrara salida frente al ataque del Nara, el resultado sería el mismo: la silueta del peliblanco se desvanecería como si de un fantasma se tratara. Al mismo tiempo, el resto de las llamas se extinguiría, dejando los flancos de la fémina al descubierto. Todo se trataba de una mera distracción, y  de la más básica. Sin embargo, hasta lo más sencillo a veces puede ser bastante efectivo; y el joven había llevado aquella actuación hasta al final con su réplica.

Cinco cuchillas kunays surcarían con precisión el aire, justo después que las llamas desaparecieran. La trayectoria de aquellas armas provenía del pedrusco que se posicionaba a  la derecha de la ilusionista, justo a seis metros de ella, e iban con la intención de interceptar a la misma en el cuello, cabeza, brazo y rodilla de dicha lateralidad. No obstante, y quizás la más peligrosa, era la que iba descendiendo, buscando dar en la sombra de la joven de morados cabellos. Ésta estaba un poco más atrasada que las demás, ya que había sido arrojada de último. Como aditivo extra, la cuchilla llevaba atado al mango con hilo ninja un sello explosivo.

La explosión no se haría esperar mucho. Antes del que kunay alcanzara su objetivo, el sello sería activado, y el estruendo invadiría por un momento el entorno, buscando sosegar la voz de la occidental y tal vez hacerle perder un poco el balance debido a la onda expansiva de la explosión. En ese instante el níveo saldría a toda velocidad de su escondite, siguiendo un trayecto en forma de “C” para ganarle las espaldas. Lograrlo no debería ser tan difícil debido que el níveo era poseedor de una velocidad aceptable. En su mano izquierda blandía una cuchilla, y en caso de lograr su cometido, degollaría a aquella muchacha desde atrás con la misma.
Me pregunto si esa zorra se habrá percatado del brillo de sus armas —se dijo. Es algo que había notado en el momento que tuvo una mejor perspectiva de sus rivales—. Definitivamente no es algo normal.
Spoiler:
Stats:
• Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 7
• Velocidad: 10
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Acciones:

Jutsu oculto revelado:
Bunshin no jutsu (分身の術, Técnica de replicación)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu básico el cual se basa en crear copias exactas del shinobi a partir de su chakra. Las copias son espectros, es decir, no son cuerpos reales, por lo tanto son incapaces de utilizar chakra o producir daño físico. Esta técnica está diseñada para crear confusión y engañar al enemigo. Sin embargo, no son efectivas contra usuarios que posean el sharingan, byakugan o empleen tecnicas de detección puesto que estos pueden diferenciar las falsas copias. Estos clones no tienen mente propia, por lo que no pueden realizar acciones muy elaboradas, además luego de cumplir la acción para la que fueron creados desaparecen. Si se desea alegar un ataque enemigo diciendo que era un clon, se debe haber mencionado con anterioridad que se realizaban sellos de manos o se preparaba un jutsu y anunciado el jutsu oculto. La cantidad máxima de espectros que pueden ser creados varia según el rango y la habilidad en ninjutsu del usuario. Con menos de 3 puntos en ninjutsu las copias presentaran fallas volviéndolos reconocibles. Esta técnica requiere sellos de manos.

Gennin: hasta 4 copias
Jutsu oculto X1
Inventario:
• Kunais: Son cuchillos negros de mediano tamaño, afilados por sus dos lados. Son perfectos para combatir cuerpo a cuerpo, o bien, arrojándolos a moderadas distancias. Doce unidades.
• Shurikens: Se tratan de figuras de, por lo regular, cuatro puntas con un hueco en el medio. Miden pocos centímetros y son capaces de hacer heridas. Su diseño las hace verdaderamente rápidas al ser lanzadas. Veinte unidades.
• Hilos de alambre: Son cables que funcionan para inmovilizar oponentes, poner trampas y fusionarse con otros tipos de armas, muy útiles para casi todo tipo de ocasión. Infinitos metros.
• Bombas de humo: Estas armas funcionan para llenar un perímetro de humo, y de esta manera, imposiblitar la vista de un oponente. Se tiene que ser cuidadoso al momento de utilizar estos artefactos, pues pueden ser contraproducentes para el mismo usuario. Una unidad.
• Sellos explosivos: Son papeles que llevan el kanji explotar grabado. Estos pueden detonar al cargarse con chakra y con fuego. También funcionan como trampas y para mezclarlos con armas. Tres unidades.
off:
Disculpen la demora y lo mierdero del post :V



Última edición por Kyoki el Mar 28 Feb - 23:33, editado 1 vez
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Narrador el Lun 20 Feb - 0:58

Qué triste. A ambos les quedaba mucho por aprender. Safira empleó un jutsu ideado para devolver proyectiles o reforzar el lanzamiento de los suyos propios. ¿Quién podía usar aquello para atacar con el gran arsenal que tenía a su disposición? Tan sólo una fugitiva que había aprendido a pelear contra quienes no podían defenderse. Esto era un combate real.

El occidental decidió demostrárselo liberando aquello que había estado preparando mientras se acercaba a ella. Realizó un tajo al aire. Uno que logró atravesar sin piedad la técnica de la muchacha. No sólo se defendió de ella, también siguió hacia delante tratando de llegar hasta la lanzadora de tal insulto contra su honor. Para ser sinceros, Safira no estaba tan mal. Si bien se había equivocado de técnica tenía un nivel del manejo de chakra similar al de la espada, cualidad que pudo paliar su error deteniendo la velocidad de la media luna y el filo cortante de la misma. En caso de recibir el golpe la pelinegra sentiría un gran dolor en la zona afectada y empezaría a sangrar. También saldría dispara en dirección contraria, algo que quizás no le venía tan mal después de todo.

Por otro lado, el clon de Kyoki desapareció al golpear a la ilusión de la maestra del engaño, la cual decidió deshacerlo una vez siendo evidente quién era el original por la ejecución de la media luna. El verdadero Nara lanzaba proyectiles contra la mujer esperando con un sello explosivo darle fin de una forma fácil y sin arriesgarse. ¿Acaso el orgulloso forastero tenía miedo de una chica tan delgadita?

La explosión resonó haciendo que todo resto de llamas o humo desapareciera por completo. La figura de la ilusionista había desaparecido junto con todo aquello. No pudo haberla desintegrado, no, un sello explosivo no era tan potente. Al final Kyoki tan sólo había logrado malgastar un sello con una ilusión. Ese viejo truco deberían de conocerlo ya de sobra, era el mismo que empleaban simples gennin aficionados a tocar instrumentos para insuflar ilusiones. Era la misma técnica pero el canalizador fue la voz, en concreto aquella frase. Así funcionabam los grimorios occidentales, una parte de genjutsu auditivo mediante la voz.

La verdadera jovencita, una vez su engaño había sido descubierto perdió su privilegiada invisibilidad, momento que aprovechó para, cerca de Safira como estaba, a unos cuatro metros a su izquierda, descargar un segundo ataque después de la media luna. En este caso fueron dos cuchillos oscuros que salieron de su capa dispuestos a perseguirla. No le importaba cómo se encontrara la Yuki. Si estaba en el suelo después de recibir la técnica del hombre o si estaba tan tranquila después de cambiarse con un kawarimi por la primera gilipollez que encontrara. Lo lanzaría allá donde estuviese. Había sido buena idea por parte de la pareja centrarse en acabar primero con la muchacha, ya se encargarían juntos del otro, quien ahora estaba alejado varios metros de la posición de ambos occidentales.

Estaban juntitos, como pidiendo un ataque en zona, o un segundo sello, pero parecían preparados para todo. A esto era a lo que se enfrentaban la pareja de fugitivos. Más les valía seguir asumiendo su papel y salir con el rabo entre las piernas si querían conservar la vida.



occidenales:
Hombre:
The dark Knight

"— Los ninjas solo son escoria. Una batalla se gana con honor y fuerza bruta —"


Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: ??
Velocidad: 12
Fuerza: ??
Resistencia: 20-5-2=113
Físico completo


inventario:
Dark blade:
Jutsus restantes: 4/6 (3 si contamos el oculto de este turno)
Chakra sellado: 10 Ninjutsu/0 Genjutsu

Jutsus empleados:
Jutsu oculto liberado:
-Tenebris ball:

Esta técnica puede emplearla cualquier tipo de arma, pero en función de la empleada puede variar a nivel estético. Consiste en lanzar energía hacia el oponente del chakra negro y corrosivo. Conforme mayor sea el nivel de Ninjutsu del arma con la que se emplea mayor será la potencia de dicho proyectil. No tiene ventajas ni debilidades elementales contra ningún elemento, avanzado o simple.

En caso de las armas de filo tendrá forma de media luna, y en caso de grimorios y bastones tendrá forma de bola de energía. El consumo de resistencia es de 2 puntos
.


Jutsu oculto x1

Mujer:
The reader lady

"— La información es poder. La estrategia es la clave de la victoria. —"


Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: ??
Velocidad: ??
Fuerza: ??
Resistencia: 20-1-1-2=16
Físico completo


inventario:
Dark pages:
Jutsus restantes: 5/7
Chakra sellado: ? Ninjutsu/13 Genjutsu
Dark cape:
Técnicas restantes: 2/3(1 si contamos el jutsu oculto de este turno)
Chakra sellado: 10 de ninjutsu

Técnicas empledas:
Jutsu oculto liberado:
-Spem furatus es: La técnica más básica de los grimorios. El usuario es capaz de canalizar a través de su voz cualquiera de las ilusiones de la especialidad del genjutsu auditivo. El consumo de resistencia será de 1 punto en caso de emplear un jutsu de rango Gennin. Se consumirá un punto extra por cada rango que supere.

Genjutsu empleado:
Ninpo, Oto no Ugoki (Arte ninja, movimiento de sonido):
El usuario entonará su instrumento de forma continua, induciendo al oponente en un genjutsu que consistirá en observar al usuario moviéndose de forma lenta y apacigüe o incluso hablando, encubriendo la verdadera posición del usuario. Una vez que el oponente ataque la ilusión, la misma se desvanecerá y recién entonces será revelada la verdadera posición del usuario.  
Esta técnica no simula movimientos complejos como esquivar ataques complejos ni el utilizar técnicas.
Resistencia consumida-->Rango gennin-->1 punto
técnica de la capa:
-Gladius persecutoris: Esta técnica tan solo es posible canalizarla medianta la gema de un armadura o prenda de ropa, jamás desde la de un arma. Del material imbuido de chakra de su prenda, el usuario es capaz de crear tantos proyectiles como puntos de resistencia sea capaz de sacrificar. Estos estarán compuestos enteramente de chakra corrupto, cuya fuerza dependerá del nivel de Ninjutsu de la gema de la que se extraigan. Una vez lanzados viajarán hacia delante pero serán capaces de desviarse en busca de una fuente de chakra. Esto no hace a los proyectiles inesquivables, si se posee mayor Taijutsu y Velocidad que el Ninjutsu de la gema aun con la sorpresa será posible reaccionar a tiempo ante el truco. Si esta técnica es empleada por segunda vez con el mismo sujeto, el truco será mucho menos eficaz.
La primera vez es muy difícil esquivarlo, pero puede ser bloqueada por otras técnicas. Además, a una distancia demasiado elevada como más de 7 metros, es fácil ver que se mueven con lo que el truco tampoco tendrá demasiado efecto.

2 proyectiles empleados---> 2 de resistencia consumida

Jutsu oculto x1



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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Safira el Jue 23 Feb - 11:32

Sus manos se movían de forma grácil, doblando el ritmo de los pasos de su oponente al acercarse hacia donde se encontraba. Mas parecía no ser suficiente. Ni siquiera aquella palma de viento tan poderosa, al menos bajo su punto de vista, había conseguido pararle. Aquella estaba por rebanar a la Yuki en dos, pero ella fue más lista. No por nada había estado preparándose para aquel momento. Las moléculas del aire empezaron a congelarse, el ambiente se volvió más y más frío, pero la sangre de la pelinegra fluía de forma continua y cálida mientras que si sadismo solo hacía que aumentar. Así pues, de la nada, Safira fue capaz de crear un muro de hielo, ni muy gordo ni  muy fino, pero justo para conseguir atenuar aquel espadazo. Obviamente, no consiguió detenerlo. La fuerza del contrincante era demasiado para ella, sin embargo sí fue capaz de salir relativamente ilesa de aquello, con la única consecuencia de un empujón que la impulsó varios metros hacia atrás. Mas aquello no salió del todo como ella esperaba.
La presencia de la usuaria genjutsu apareció casi tras ella, a su izquierda, de forma totalmente sorpresiva, como por arte de magia. Se quedó, irónicamente, congelada. Apenas tenía tiempo para reaccionar antes de que aquellos cuchillos la atravesaran por completo. Sin embargo, aquel momento se enlenteció. Veía su vida, su corta y miserable vida, pasar por delante de sus ojos en cuestión de milésimas de segundo. Y, como no, se dio cuenta de que aquello no podía acabar así, ni en aquel lugar. ¡No había tenido tiempo de vivir!

Sus manos empezaron a moverse por sí solas, mientras por su boca dejaba salir un grito estridente para darse coraje. Un sello, con eso bastó para conseguir esquivar el último golpe de la occidental. A sus pies se formó un espejo hecho completamente de hielo por el cual la Yuki se dejó caer para lograr una fuerte defensa de aquellas cuchillas. No era la primera vez que lo usaba, pues cuando Ryuji aplicaba toda su agresividad y rabia en su contra, ella necesitaba defenderse de alguna forma. Por aquello mismo sabía que no duraría por mucho tiempo aquella técnica, pero sí le daría la oportunidad de escapar de aquel pequeño infierno.
Al salir de allí abajo, se giró hasta encontrar al níveo con su mirada y, al fin, dedicarle una sonrisa maliciosa como despedida. Quién sabe si volverían a encontrarse, o en qué situación lo haría, pero sí sabía que, por el momento, ya se había aprovechado suficiente de él. –¡Chaito! –aquello, con una voz realmente aguda, fue lo último que le dirigió, junto a su diestra haciendo un movimiento de despedida.

Así pues, preparada para su último movimiento, la forastera concluiría aquel combate, tras unos sellos, con unas pirámides de hielo en el suelo que seguía tras ella, tratando con ello impedir que cualquiera de sus contrincantes la persiguiera. Puso pies en polvorosa, corriendo y alejándose del lugar como pudo y como le permitió su desgastado cuerpo. –Fuf… pienso dormir por días aunque sea encima de una piedra. –pensaba debido al cansancio acumulado que portaba.
Si todo había funcionado como esperaba, la Yuki no tardaría mucho en ponerse a salvo en el interior de aquel bosque laberintico, ocultándose entre la maleza y prestando atención a sus alrededores para tratar de no ser sorprendida por nadie.


Off:
Stats:
• Ninjutsu: 7 (+3) =10
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 3 (+3)=6
• Resistencia: 3 (+3)=6
• Fuerza: 2
Técnicas:
Hyoton: Sōzō (Hielo: Creación]:
Esta técnica es una de las básicas del clan Yuki. Mediante esta técnica, el usuario es capaz de hacer creaciones de hielo, ya sea animales, armas o demás.
Esta es la única técnica que puede utilizarse utilizando las moléculas de agua del aire, es decir, que no necesita que haya agua/hielo/nieve en un espacio cercano. Esta técnica permite crear el hielo necesario para poder efectuar el resto de las técnicas del clan, y el volumen de hielo que pueden crear y controlar será:

Gennin: Un metro cúbico.
Chunnin: Dos metros cúbicos.
Jounnin: Cuatro metros cúbicos.
Sannin: Ocho metros cúbicos.

Makyō Hyōshō no jutsu (Espejos de hielo) [nivel  1]:
El shinobi del clan Yuki comienza a aprender las habilidades de su clan y comienza a incursionarse en la técnica básica del mismo. Mediante esta técnica y tras un único sello de manos, el usuario es capaz de crear un espejo de hielo dentro del cual puede meterse. De esta forma, será capaz de recibir el impacto de una técnica y emerger de entre los pedazos del espejo, sirviéndole como protección.

Kisa Hyōshō no jutsu (Pirámides de hielo) [Nivel 1]:

Luego de una serie de sellos de manos, el usuario será capaz de crear pirámides de hielo cuyas puntas serán capaz de causar heridas profundas en el oponente, y cuyas aristas tendrán el mismo filo que una espada. Estos cristales tienen sus caras extremadamente lisas, por lo que son capaces de reflejar la luz a la perfección. Puede dársele cualquier altura con un máximo de un metro setenta. Puede crear un máximo de diez pirámides.

Recuento de técnicas:5/7
Safira
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Pendiente Re: Unstoppable {Invadido}

Mensaje por Kyoki el Lun 6 Mar - 2:01

Con que también pueden usar ilusiones —se dijo el níveo mientras guardaba la cuchilla en su porta arma tras haberle dado un grácil giro entre sus dedos—. Tal como predije: estos dos son un verdadero dolor de cabeza.
Poco le importaba el bienestar de Safira. Y mientras que ella luchaba por su vida, por un momento el Nara se quedó estático, observando de lo que eran capaces los occidentales. Si ella cumplía su función de carnada por unos segundos más, tal vez él podría encontrar una forma de darle fin a aquellos dos. Sin embargo, fue la pelinegra quien aparentemente se había burlado de Yami; y no pudo ocultar en sus facciones la sorpresa ocasionada por las acciones de la fémina.
Es una verdadera harpía —se dijo mientras realizaba veloces sellos con sus manos—. Maldición, no me queda otra opción. Dudo poder con los dos al mismo tiempo sin tener una información más concreta sobre ellos.

Fue así como Yami comenzaría una veloz carrera hacia su izquierda; y a los ojos de los occidentales, verían como éste se desvanecería en el aire tras haberse desplazado unos cinco metros de su posición. Una sombra, que se extendería hasta unos cinco metros por detrás un gran pedrusco, seguiría a la tentativa de huida de del Nara, buscando así hacerles creer a sus adversarios que se dirigía hacia esa dirección. No obstante, esto era una mera estratagema del albino.
El original se encontraba aún tras la gran piedra de la cual el clon de penumbra había surgido, y miraba todo desde allí. Ni siquiera Safira pareció haberse percatado que se estaba despidiendo de una réplica.
Realizando un simple sello con sus manos, el Nara haría que a través de su cuerpo recorriera una cantidad de chakra considerable, y de esta manera se desplazaría hasta el otro lado del río, llegando así un poco más adentro del linde del bosque. La velocidad con lo que esto ocurriría sería verdaderamente extremo, imposible de seguir para el ojo humano común; y ya que se encontraba detrás de aquella gran roca, la probabilidad de que los occidentales notaran este intento de escape —tomando en cuenta la distracción que montó con su clon— debía ser escaso. No obstante, el níveo no se contentaría con esto. Era preciso seguir moviéndose y así perderse entre aquel laberíntico verdor; y nadie mejor que él, al conocer aquel país casi como lo palma de su mano, para borrarse del mapa.
Spoiler:
Stats:
• Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 7
• Velocidad: 10
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Acciones:

Jutsu oculto revelado:
Jutsu: Clon de penumbras:
Luego de una serie de sellos, la sombra del ejecutor se extiende unos centímetros. Dejando salir de esta un clon, este se verá y podrá hablar como si se tratara del mismo usuario. Podrá realizar técnicas de clan de su nivel (consumen chakra del creador) y portar armas, su fuerza y velocidad dependen del ninjutsu del creador. Otra característica de este clon, es que al ser destruido su sombra queda en el campo de batalla para tomar posesión de la sombra del individuo que logre destruirlo, moviéndose hasta él. Esta sombra puede recorrer un máximo de 5 metros (+2 por rango extra del ninja) antes de desaparecer. Estos clones son sumamente frágiles pudiendo soportar sólo un golpe y además particularmente sensibles a la luz directa la cual podría deshacerlos si el ninjutsu del creador es bajo. El efecto de posesión de sombra dura un turno, pero los individuos que posean una fuerza igual o mayor al ninjutsu del creador podrán liberarse. Los dojutsus no pueden distinguir estos clones del original, otros tipos de sensoriales si.

Genin: 1 clon.

Jutsu de Cuerpo Parpadeante (瞬身の術, Shunshin no Jutsu)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es una habilidad básica en todos los ninjas que se basa en mover el cuerpo a altas velocidades para desplazarse cortas o largas distancias a una velocidad casi imposible de ver. Para un simple observador pareciera como si la persona se hubiera teletransportado en una nube de humo para ocultar sus movimientos. Esto se logra mediante el uso de chakra para vitalizar el cuerpo y de esa forma permitir que el mismo se desplace a velocidades extremas. La cantidad de chakra que se utilice en esta técnica dependerá de la distancia recorrida con la misma. Esta técnica no puede ser utilizada en un combate, pero si puede ser utilizada para huir de uno. Los ninjas inexpertos no pueden desplazarse grandes distancias.
Genin: Cualquier parte del mismo lugar en donde se encuentra.
Inventario:
• Kunais: Son cuchillos negros de mediano tamaño, afilados por sus dos lados. Son perfectos para combatir cuerpo a cuerpo, o bien, arrojándolos a moderadas distancias. Doce unidades.
• Shurikens: Se tratan de figuras de, por lo regular, cuatro puntas con un hueco en el medio. Miden pocos centímetros y son capaces de hacer heridas. Su diseño las hace verdaderamente rápidas al ser lanzadas. Veinte unidades.
• Hilos de alambre: Son cables que funcionan para inmovilizar oponentes, poner trampas y fusionarse con otros tipos de armas, muy útiles para casi todo tipo de ocasión. Infinitos metros.
• Bombas de humo: Estas armas funcionan para llenar un perímetro de humo, y de esta manera, imposiblitar la vista de un oponente. Se tiene que ser cuidadoso al momento de utilizar estos artefactos, pues pueden ser contraproducentes para el mismo usuario. Una unidad.
• Sellos explosivos: Son papeles que llevan el kanji explotar grabado. Estos pueden detonar al cargarse con chakra y con fuego. También funcionan como trampas y para mezclarlos con armas. Tres unidades.
off:
Disculpen lo corto del post, y lo medio mierdero. Solo quería cerrar el tema rápido para concentrarme en lo más importante. Saludos :V
Kyoki
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