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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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The scorpion king.

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The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Vie Nov 11, 2016 4:50 pm

Act. I - La llamada al terror.

Eran alrededor de las seis, casi siete de la mañana. El sol comenzaba a asomar sus primeros rayos de luz en el horizonte, mientras impactaban contra los edificios ubicados a la sombra del inmenso Castillo de Yoshida, estructura principal de la ciudad feudal capital, Tetsu Rinri. Unos golpes en la puerta de madera de la residencia de la shinobi, despertaron a ésta quien, de un sobresalto, salió de las fauces de su cama, su lugar de descanso, para dirigirse a la entrada de su vivienda. Un pórtico pequeño, con blindajes de acero en las aberturas y formando, a medida de seguridad, barrotes protectores. Los golpes en la puerta delimitaban el tiempo que la muchacha tuvo que tomarse para poder abrirles. Tomó su llave y, luego de abrir cada cerradura y candado correspondiente, la puerta se inclinó hacia atrás. Dos hombres, con vestiduras plateadas, anaranjadas y con detalles e dorado portando el famoso martillo de hierro como colgante de sus cuellos, se presentaban en la residencia de la kunoichi. -Órdenes directas de los emisarios de Taiga Yoshida. Kugutsu, Hushika, ¿Verdad? -Dijo uno de ellos. -Así es... -Replicó, mientras tomaba un pergamino que le entregaba el guardia que no había hablado. Algo extraño pasaba, usualmente no contactaban con ella de esa manera, mucho menos en un horario tan temprano. Procedió, luego de cerrar su puerta, a sentarse y leer con suma cautela el papiro.

"Hemos enviado este testimonio por orden del Señor Feudal, Taiga Yoshida, para informársele a usted, shinobi del feudo, que la información que aportó sobre la bestia hace unos días atrás, realizando la caza de la misma, no ha sido en vano. Hemos recibido numerosos rumores sobre testigos que aseguran ver a un hombre extraño, de estatura baja y encapuchado, cantando salmos y haciendo actitudes fuera de lo común. Este hecho, además de pertenecer en el mismo tiempo-espacio que la aparición del Gran Escorpión, se cree que está ligado a la desaparición de ganado que estamos experimentando en nuestras zonas rurales desde hace días. Necesitamos que tú, quien conoces acerca de esta bestia, te encargues de la misión. Al ser de un rango mayor al tuyo, dos personas más te acompañarán en la travesía. Se encontrarán en la entrada sur del Desierto de Naradi, ya que allí, a un kilómetro, se encuentra el poblado rural más afectado por estos acontecimientos. Busca, averigua datos y, si es posible, trae con vida al misterioso sujeto. En caso de violencia extrema, estáis dispuestos a usar cualquier tipo de método para defenderse, y las consecuencias no serán penadas. Es tu misión". La carta expresaba firmemente que los sucesos pasados todavía continuaban atormentando a los poblados de campesinos. Sin más, la muchacha tomó sus armas. Unas kunais, su marioneta, hilos de alambre, y partió dispuesta a encontrarse con aquellos dos sujetos que, según el pergamino, iban a estar allí, en el pilar rocoso sur, que daba inicio al territorio del Desierto de Naradi.

Caminó hacia la salida norte de la ciudad. Cientos de mercaderes, comerciantes, intentando convencerla de comprar sus víveres y objetos. Ella, por otro lado, se encontraba convencida de su tarea. Mirada firme al frente, el sol pegándole en los ojos y en su larga cabellera verde. Caminó y cruzó el pórtico norte que delimitaba la ciudad con el exterior. La caminata habrá sido de una hora, aproximadamente, a paso bastante rápido para lo que el calor de la zona exigía. Buscó, con su mirada, el famoso pilar, una estructura geográfica que, cuando el camino terminaba, daba inicio territorialmente al famoso desierto. Efectivamente, a unos metros, logró visualizarlo. No corría ni siquiera un gota de aire en aquella zona, aunque mucho no importaba; había que hacer el trabajo, era una tarea importante y algo relevante para la seguridad del feudo. -En fin... no me gusta hacer estas cosas acompañada... aunque supongo que si llaman a otros para acompañarme debe ser por algo. No comparto las ideas de Yoshida, aunque no es un hombre tonto. Supongo que habré de esperar a que lleguen. Espero que lo hagan pronto. -Expresaba, sin más y bajando su cabeza, mientras su cuerpo se apoyaba contra la formación rocosa, la ninja del Desierto. Habría que ver qué deparaba el futuro.


OFF:

Líneas:
44.5, se redondea en (44).
Stats:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1
Aclaraciones:
Bueno, esto da inicio a la misión. Es un post corto como para dar un contexto acerca de cómo es que se encuentran los ninjas, es como la pre-historia de la misión. Pueden rolear lo que quieran, pero nos tenemos que encontrar allí xD Eso, saludos!


Última edición por Hushika Kugutsu el Miér Nov 23, 2016 2:13 pm, editado 2 veces (Razón : Agrego las líneas al spoiler.)
Hushika Kugutsu
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hyūga Tsuki el Vie Nov 11, 2016 6:04 pm

La noche era cerrada y la luz de mi hermana de nombre bañaba con calidez toda la ciudad. Las calles estaban llenas de arena y la leve brisa que se levantó durante un momento provocó que esas pequeñas partículas impactaran contra mi cuerpo y me molestasen en cierta medida. Por mi parte, me encontraba en la terraza de mi pequeño piso, el cual apenas me podía permitir con el dinero que conseguía por las misiones realizadas. En aquél lugar, apenas había espacio y difícilmente se podía llamar piso, por lo que yo optaba por denominar a aquél lugar como habitación. Consistía en una sala de apenas diez metros cuadrados, con un baño en una esquina tapado con una puerta y un armario con puerta corredera. Mi cama era un pequeño y viejo futón que me llevé cuando partí de mi casa y para cocinar utilizaba un pequeño infernillo bastante castigado por el paso del tiempo, que sin embargo, cumplía con sus funciones a las mil maravillas. La única suerte que tuve al llegar a ese lugar, y quizás el único motivo por el que decidí hospedarme allí mientras pudiese, fue el hecho de que aquella habitación contaba con un pequeño balcón de apenas tres metros cuadrados, que sin embargo me daba la vida. Cuando no estaba entrenando en el desierto o buscando algún tipo de dojo para realizar prácticas por allí, permanecía tumbado en aquél balcón observando el paisaje y en algunas ocasiones, practicando con el Byakugan. Era una sensación de bienestar enorme el hecho de poder controlar todo con la visión. Podía ver a las personas que caminaban por la calle marchando hacia el mercado, otros hacia el trabajo y hasta incluso algún ninja corriendo por los tejados. Por otra parte, podía ver por las ventanas a los vecinos y de ese modo, podía sentirme como si estuviese acompañando aunque realmente estuviese más solo que un grano de arena en medio del mar. Quizás, si él estuviese conmigo, las cosas cambiarían, pero nada de eso era así y no podía dejar que su imagen continuase descentrándome en mis quehaceres.

Rápidamente, y bajo el embrujo de la oscuridad nocturna, comencé a escuchar un sonido bastante fuerte, como si muchas personas se estuviesen movilizando. Bajo condiciones normales y si fuese de día ya, no me hubiera sido posible escuchar el ajetreo de las personas, pero en aquella ocasión las cosas ocurrieron así. Desde el balcón donde yo me encontraba, un grupo de soldados entraron al edificio y tan rápido como pude reaccionar, me obligado a abrirles la puerta, ya que de la forma con la que estaban llamando, temía que tirasen la puerta abajo y luego me tocase pagarla a mí. –Buenos días, ¿Qué está ocurriendo aquí?- Pregunté algo desconcertado, ya que no sabía qué estaba ocurriendo y por qué unos soldados del feudo estaban aporreando mi puerta. Tampoco sabía muy bien si decir buenos días o buenas noches, ya que apenas quedaba un rato para que amaneciera. Sin embargo, creo que no les importó demasiado el saludo. –Órdenes directas de los emisarios de Taiga Yoshida. ¿Hyuga, Tsuki?- Preguntó uno de los hombres que portaba el martillo del feudo. –Eeemmm, sí. ¿He hecho algo malo?- Pregunté por si las moscas mientras me escondía un poco el cuerpo tras la puerta y entrecerraba los ojos, sospechando de aquellos guardias. –Has sido elegido para encargarte de un problema que atenta contra el bien común del país- Comentó otro hombre mientras leía con la mirada un pequeño manuscrito que nunca llegó a mostrarme. – Esto… creo que os habéis equivocado. ¿Y cómo demonios sabéis quién soy o que estoy aquí?- Pregunté con desconfianza, ya que era cierto que aquellas personas parecían ser guardias del feudo, pero solamente mis padres sabían que estaba momentáneamente allí. –Tu tío es muy influyente muchacho, nunca olvides eso.- Y nada más pronunciar la palabra tío, mi rostro cambió y me puse frente a los guardias, como sabiendo que si aquello lo había dicho mi tío, las cosas se harían de esa forma sí o sí. – Está bien, haré lo que digáis.- Dije para segundos después darme la vuelta, vestirme con un yukata negro con motivos blancos.

Después de salir de allí, me mandaron al lugar donde se encontraba la ninja del desierto, aquella importante estatua que marcaba el límite entre la capital del país y el desierto Naradi. El viento no corría, y me hacía sentir como si me sangre tampoco lo estuviese haciendo. Sin embargo, una orden imperativa de mi tío era suficiente excusa como para no permitirme fallar en absolutamente nada de lo que me hubiesen encomendado, así que no dejé de correr hacia el lugar designado hasta que no lo vislumbré. Una vez detuve mi marcha, me sacudí mis ropajes para eliminar todo el polvo que pude, y una vez terminé, me di cuenta de que allí yacía una muchacha. Tenía el cabello verde y parecía poseer un aura muy extraña, sin embargo, si se encontraba allí sola, seguramente sería porque seríamos compañeros en aquél encargo. Al no saber absolutamente nada del mismo, y como muestra de mis buenas intenciones, me acerqué andando lentamente a la muchacha y la saludé. –Buenos días, mi nombre es Tsuki. ¿A ti también te han mandado esperar aquí? No tengo la menor idea de por qué, pero a mí sí.- Sin duda alguna estaba siendo un poco previsor y quizás aquella chica fuese violenta y se encontrase allí por casualidad, pero no quería perder tiempo y tenía ganas de saber qué demonios tendría que hacer.


”Stats”:
▲ Stats:

• Ninjutsu 2
• Taijutsu 6
• Genjutsu 1
• Velocidad 4
• Resistencia 4
• Fuerza  3
Hyūga Tsuki
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Noche el Dom Nov 20, 2016 1:55 pm

Hacía varios días había dejado atrás el país del fuego. La estepa se había perdido dejando paso a la inmensidad del desierto, que como el mar, los había engullido sin piedad alguna. Era el precio que debían pagar todos los foráneos para poder llegar a las ciudades del País del Viento; un precio que Alain había decidido asumir. Sin embargo, no padecía tanto la inclemencia del frío o la inconsistencia del suelo para avanzar, lo que peor llevaba el joven ninja era la sequedad del ambiente. Había vivido demasiados años en la Ciudad del Agua y ahora se podría decir que se sentía como un pez fuera del agua.

Ajram, era un joven albino que acompañaba al pelinegro en esta ocasión. Era delgado, de piel morena, oriundo de la Capital de Tetsu Rinri. El Senju lo había contratado como guía después de que una persona de confianza se lo recomendara. — Hemos llegado.— pronunció éste, haciendo un alto en la cima de una duna de arena.

En lontananza, la luz de la luna dibujaba los contornos de los edificios sobre la oscuridad de la noche. — ¿No es un espejismo?—preguntó Alain, deteniéndose junto al albino. Ajram se permitió reír por la pregunta.— No. Claro que no; los espejismos sólo se dan durante el día.— El pelinegro asintió, embelesado mientras se recreaba contemplando la escena. Era una imagen que se le antojaba cargada de belleza, fuera o no una ilusión.

¿Seguimos?—apuró el guía. Sin perder más tiempo, ambos retomaron la marcha; hacía unas horas que había caído la noche y el albino tenía ganas de pasar la noche bajo un techo, en la comodidad de un lecho y si la situación se terciaba, con buena compañía.

[…]

***

Las primeras horas en la gran capital fueron parecidas a lo que se había encontrado a otros países. Había conseguido agenciarse una habitación durante los días que podía permitirse y luego se había dedicado a escuchar conversaciones ajenas en la mesa de una taberna. Después de unas cuantas cervezas se preocupó de dejar circular la información de que era un ninja mercenario que buscaba trabajo; horas después, en su habitación, una esperada visita llegó hasta la puerta de su habitación.

Alain abrió la puerta enérgico después de que sonara dos veces, golpeada por los nudillos de un guardia. —Buenas noches.— Saludó el Senju completamente sereno. Los mensajeros dubitaron; tenían ante ellos un hombre que no solo no aparentaba padecer los efectos del alcohol, sino que además no parecía tener sueño alguno. No pensaron que los esperaran. —Traemos una oferta de trabajo.

Soy todo oídos.—confirmó el pelinegro sonriente, con una asensión. Después de todo, había servido para algo invertir parte de su dinero en cervezas.

Se busca un ninja para desarrollar una misión. No hay más detalles; si te interesa, acude después del alba a la salida norte de la ciudad. Allí te esperará tu líder para la tarea.— No hubo carta. El mensaje ni siquiera fue leído desde un pergamino; solo eran las palabras de un hombre que ni se había presentado. Antes de que Alain pudiera formular alguna pregunta los guardias se marcharon, sin despedirse. Para Alain, eran poco menos que desconocidos; pero era lo que había. Se había embarcado en esa aventura sin haberlo pensado más detenidamente en su momento, ahora necesitaba trabajo y aquella parecía ser su mejor oportunidad para empezar a ganarlo. No podía dejarla pasar.

[...]

Con las primeras luces del alba hizo acto de presencia en la zona norteña de la ciudad. Al rebasar la última fila de edificios, sólo quedaban unos pilares de piedra desgastados con el tiempo. En la distancia divisó dos figuras; no estaba seguro de si ambas tenían que ver con su misión. No sabía nada, iba a ciegas y con la guardia en alto. —Buenos días.
Noche
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Dom Nov 20, 2016 3:12 pm

Act. II - La búsqueda.

La soledad es el aliado de cualquier persona. Es quien va a estar allí en todo momento, incluso cuando no quieras que ronde cerca. Quizá, es por esta razón que la shinobi del Desierto se sentía tan a gusto allí, apoyada sobre el pilar de roca, sin la más mínima preocupación sobre absolutamente nada. Sólo disfrutaba, como de costumbre, las brisas cálidas que por allí transitaban, golpeando su cuerpo mientras el calor invadía su sangre. Había sido encomendada para una misión importante, y de la que ella tenía plena información; sabía lo que había sucedido con el escorpión y lo que su llegada había provocado. Sinceramente, era algo extraño por cuanto menos, y es, seguramente, el motivo por el que se le encargó eso. Quería algo distinto, algo heroico en cierto punto, algo que beneficie a alguien. No era una persona malvada, ni mucho menos egoísta. Su objetivo vital, redundante, radicaba en las demás personas antes que en ella misma. Aunque claro, cada día alejaba más su vista de aquel gran sueño, debido a la falta de convicción y valores que los otros tenían para con ella. Sin dudas, día a día buscaba la manera de llevar a cabo su plan, pero para ello debía seguir entrenando, haciéndose más fuerte. La misión la debía realizar junto con otras dos personas, según advirtieron los guardias al darle la nota a la shinobi. Sus ojos postraban su vista en el camino, contrario al horizonte. Podía visualizarlo bien, sus ojos estaban acostumbrados a lidiar con la arena y las ráfagas de viento, punzantes, que llevaban los granos de ésta misma a impactar en los ropajes de la ninja. Una figura masculina se alzó en aquel sendero. Su metro setenta, aproximado, quizá menos, contrastaba con el color amarillento, brilloso, de su cabello, que resaltaba con los rayos de sol que en éste impactaban. Su nariz, pequeña. Su tes era bastante normal, tirando para el lado de lo blanquecino. Pero, sin dudas, su mayor rasgo eran los ojos. Unas orbes blancas, aparentemente poseedoras de algún tipo de visión diferenciada. Hushika se centró en los ojos, sin duda.

-… ¿A ti también te han mandado a esperar aquí? No tengo la menor idea de por qué, pero a mi sí. –Pudo oír la chica, entrecortado. Sabía que algo había dicho antes, aunque no lo había oído. -¿Cuál es tu nombre? –Preguntó. La brisa corría con más fuerza, mientras que otra figura humana se hizo presente en la pequeña reunión que yacía allí. Estaban en una posición relativamente segura y, sabiendo que esperaba a alguien más, no se alarmó con su presencia. –Buenos días. –Expresó el nuevo individuo. Era un joven, al igual que ellos, aunque con algo más de edad, quizá uno o dos años. Su altura era la misma, exacta, que la del chico. Hushika, con su metro setenta, los superaba a ambos en longitud. Algo raro, pero era lo que había. Su rasgo más distintivo, según los pensamientos de la kunoichi, era sin duda su cabello. Largo y negro como la noche, estaba recogido por una coleta de caballo, dejando a la vista unos ojos marrones, algo más pequeños que los del anterior muchacho. Por sus ropajes y apariencia, no parecía de aquella zona. –Estimo que serás nuestro compañero. ¿Cómo te llamas? –Irrumpió la shinobi, directa, cortante. Sabía que así tenía que ser si quería que la tomen en serio. Por supuesto no iba a ser descortés; realmente se interesaba en saber quién la iba a acompañar en la misión y lo primero que debía conocer eran los nombres de sus acompañantes. Intentaba ser fría para no entablar ningún tipo de relación, aunque luego de pensarlo un tiempo, supuso que no era malo tener algún tipo de aliado cercano. Sin embargo, sus acciones seguían siendo, por demás, poco amigables. Quitando eso, estaba feliz de recibir ayuda en alguna misión; su transtorno de personalidad evitaba a su mente pensar o estar en un estado de ánimo estático, sino que su opinión sobre las situaciones que la rodeaban era, por demás, conflictiva dentro de su cerebro. Lo único que con certeza se puede afirmar, es que allí se encontraba, con dos extraños para partir en la búsqueda de alguien aún más extraño.

-Bueno, supongo que no hace falta nada más. Les explicaré brevemente, si es que no saben, por qué estamos aquí. –Tomó el papel de discruso. –Un escorpión gigante, mitológico, apareció aquí hace unos días. Yo misma lo presencié e informé a las autoridades. Se cree que esto está relacionado con la misma llegada de un hombre, bajo, poseedor de una túnica de un color aún no definido, gracias a que la información varía según testimonios. Estos mismos, afirman que hay una actitud extraña por parte del sujeto y, además de coincidir con la situación del escorpión, paralela en espacio y tiempo con la desaparición de ganado en la zona. –Explicó, brevemente. –Nuestra misión es averiguar todo lo que podamos acerca de este sujeto. El poblado más afectado por la repentina ida de los bovinos se encuentra a un kilómetro, al oeste de aquí. Si quieren, pueden seguirme, no soy líder de nadie, aunque por allí debemos empezar… esto… no se me dan bien los discursos, así que hagan lo que les plazca. –No era una líder nata ni mucho menos, por lo que no quiso tomar ese rol en la misión. Dio a entender que cada uno era libre de su decisión y que no iba a ser cuestionada, puesto que no era ni por asomo la comandante del encargo. Sus pies, inmediatamente, comenzaron a moverse en dirección al poblado rural. Las plantas descalzas de estos tocaban la arena al mismo tiempo que el calor emanaba su sensación por el cuerpo con túnica de la shinobi. Las inmensas colinas de este mineral y las formaciones rocosas que allí se encontraban, incluso debajo de las pequeñas montañas, eran una molestia para la caminata. Al mismo tiempo, el sol se hacía presente, mientras los rayos impactaban de lleno en el la cara de la kunoichi. Sin lugar a dudas, el calor era un elemento en contra para realizar caminatas extensas en el Desierto de Naradi. Su paso no fue ameno para nada, más sus pies se sentían como clavos impregnándose en la arena. Su cuerpo era pesado, la falta de agua se hacía notar. Luego de un tiempo largo, aproximadamente una hora, logró llegar al poblado.

Literalmente, eran doce casas, hechas de piedra y arena mezclada con algún otro tipo de material en reemplazo de alguno más potente. Su diámetro era pequeño; quizá cinco metros por lado, más una pequeña habitación al fondo, de dos metros por tres. –Chozas. Las chozas del Desierto. –Pensó para sí, la marionetista. Su fuente de agua era una gran canaleta que convergía con un pozo hecho a varias centenas de metros en relación con los cultivos y sus campos. Asimismo, no era muy extenso esto; en las pocas extensiones de yerba pastable que había, una cerca delimitaba el paso de estos terrenos mientras que, al otro lado, se podían observar algunos cultivos de rábano y cebolla, alimentos de rápido crecer y resistentes propiedades. Los campesinos reaccionaron de manera terrorífica ante la llegada de alguien con túnica, y por mucho menos iba a ser así. Ya habían tenido una mala experiencia con gente forastera. Uno de ellos, quien parecía ser el jefe del poblado, se acercó al grupo. Hushika, entendiendo la situación, puso su mejor cara de niña buena mientras quitaba su capucha, dejando a la vista esa cabellera verde y los ojos color miel que ostentaba. –Buenos días. Mi nombre es Kugutsu, Hushika. Somos shinobis representantes de Taiga Yoshida -odiaba decir eso- y venimos aquí en busca de información. ¿Ha habido algún suceso extraño… últimamente? –Sus palabras fueron claras y concretas. No buscaba entablar relaciones con el tipo que tenía parado frente a sí, sino que su objetivo era extraer cualquier dato que la lleve a encontrar al sujeto que buscaban, con más rapidez. La misión era esa. Y estaba dispuesta a cumplirla.


OFF:

Líneas:
81 de este post. 44 del anterior. En total, suman (125).
Stats:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1
Aclaraciones:
Bueno, ya pasamos supongo a la segunda instancia de la misión. Hay que buscar información. Es un poblado de doce casas, así que hay más gente. Pregúntenle a los demás sobre algo, cualquier cosa que les parezca pertintente para la misión y para la información que tenemos. Yo hablaré con este hombre pero ustedes pueden hacerlo con quien quieran. Estos post (el mío y el que viene de cada uno) deben ser de recolección de información. Yo dejé abierta la respuesta de mi npc para seguirla, brevemente, en el siguiente, teniendo ya información suya y poder proceder a la siguiente parte, a perseguir al tipo raro que estamos buscando ajajajaa. Pero bueno eso a su tiempo. Por ahora eso, no quise manejar sus acciones ni nada aunque consecuentemente había que ir los 3 al poblado xD Pero bueno, literalmente, on rol nadie es el líder, lo de buscar información lo digo yo acá off rol para que tengamos una coherencia en los hechos de la misión y así se hace más facil (1. Presentación / 2. Buscar información / 3. Buscar al sujeto / 4 y 5. Batalla épica).

Bueno, eso es solo un plan de post que tengo pensado, obviamente por rol puede cambiar todo, pero creo que es una manera sencilla de mantener un orden o un plan provisional. Nos vemos!!


Última edición por Hushika Kugutsu el Miér Nov 23, 2016 2:18 pm, editado 1 vez (Razón : Agrego líneas al spoiler.)
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hyūga Tsuki el Lun Nov 28, 2016 4:12 pm

Nada más llegar al lugar desiganado para que comenzase aquella especie de encargo o misión, me encontré con una muchacha de cabellos verdes, a la cual poco le importaban mis palabras ya que se quedó mirando mis ojos, como si fuese la primera vez que viese el Byakugan, cosa que podría ser cierta, pero aquello me incomodó bastante, como si solo fuese un par de ojos y nada más. A pesar de que me había presentado y que yo mismo le había dicho mi nombre, aquella muchacha pareció ensimismarme demasiado con mis ojos y obvio el hecho de que ya me había presentado. –Si me estuvieras prestando atención en vez de mirarme los ojos, te habrías dado cuenta de que ya he dicho mi nombre. Es más, es lo primero que he dicho. Así que preséntate tú si quieres que yo lo vuelva a hacer.- Contesté de muy mala gana y esbozando una sonrisa pícara ya que, en cierta medida, tenía ganas de darme de hostias con aquella muchacha por no haberme escuchado. Quizás la más mínima expresión de otra persona que no fuese la que yo esperaba en aquél momento, era un detonante para hacerme sentir con ganas de iniciar una pelea o una pequeña trifulca. Era como si una pequeña chispa de cualquier sentimiento, despertase en mí las ganas de combatir y de armar barrullo.

Después de aquello, un hombre más hizo acto de presencia. Era más o menos de mi estatura pero parecía más mayor que yo. Su cabello era largo, atado con una coleta y tan oscuro como la misma noche. Su tez era bastante pálida y el hecho de que dijese buenos días a aquellas horas, me sonó un poco raro. –Buenos días.- Respondí sin apenas mirarle más y sin querer dar más importancia a su presencia allí, ya que lo que quería era que alguien explicase por qué demonios estábamos allí y qué debíamos hacer. Las redes de mi tío me ponían enfermo y eran tan largas, que mientras estuviese en aquél país, él podría encargarme de hacer cualquier perrería que quisiese, total, no era un miembro de la rama principal y tampoco perdían mucho por enviar a un muchacho con problemas de temperamento a ensuciarse las manos.

Una vez que los tres estuvimos presentes en aquél lugar en el que me habían dicho que debía estar, la muchacha se dignó a explicar cuál era la situación, aunque cuando terminó no sabía bien si aquello era una broma de mal gusto o si estaba hablando en serio. El relato de la muchacha era que un escorpión gigante había atacado una aldea o algo por el estilo y que un tipo enano que vestía túnicas del color del que quisiera el que contaba la historia se había visto más o menos en el mismo lugar y tiempo que referido animal. La conclusión que saqué de forma rápida fue que un tipo de baja estatura y multicolor vestimenta sabía invocar animales y que tendría algo que hacer por los lugares atacados, algo estilo cobrar deudas, simplemente saciar su sed de venganza o atacar porque sí. Sin embargo, lo que más me escamaba era el hecho de por qué mi tío quería que yo hiciese aquél encargo. Si se trataba de un tipo que podía invocar animales de tamaños considerables, era evidente que su poder era superior al mía. Por lo tanto, nada más escuchar a la muchacha que parecía ser la líder aquella expedición, pensé que todo aquello era una trampa. Simplemente tendríamos un enemigo demasiado poderoso al cual no podríamos derrotar con fuerza bruta, o al menos sería así si mi tío quería que estuviese allí en aquél amanecer.

Sin más dilación, aquella muchacha comenzó a caminar en la dirección que nos había comentado, para después de un tiempo llegar a una especie de aldea bastante coqueta y muy pintoresca. Quizás lo más curioso era la canaleta de agua que suministraba aquella sustancia tan importante para todo ser vivo. Después de aquello, se acercó a un hombre oriundo del lugar y, cambiando su tono anterior radicalmente, le hizo varias preguntas. Por mi parte, me limité a sonreír desde detrás de la muchacha y observar todo lo que podía ver, esperando encontrar aquello por lo que estábamos allí.


Stats:
▲ Stats:

• Ninjutsu 2
• Taijutsu 6
• Genjutsu 1
• Velocidad 4
• Resistencia 4
• Fuerza 3


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Re: The scorpion king.

Mensaje por Noche el Dom Dic 04, 2016 3:34 pm





Se detuvo junto a los dos desconocidos. El saludo del rubio tenía un desinterés que para Alain no pasó desapercibido. La sequedad con la que la chica se dirigió a él acto seguido le hizo preguntarse si tal vez había hecho algo mal al llegar. No estaba especialmente interesado en hacer amigos, pero como primera impresión la cosa no marchaba sobre ruedas.

Así es. Y me pueden llamar Noche.—respondió. El rubio no parecía muy sociable y la encapuchada seguía la misma línea. Inhaló lentamente hasta llenar los pulmones. Aquella iba a ser una de esas misiones en las que había que limitarse a hacer el trabajo y nada más. Durante los siguientes segundos permaneció en silencio, esperando una presentación que no llegó. Sin más preámbulos la chica comenzó a explicar en qué consistiría la misión.

Alain se mantuvo en silencio, escuchando con atención. Por lo menos así sabría por qué estaba allí y si merecía la pena seguir adelante con aquella empresa. Dentro de su necesidad, no tenía intención de arrojarse en una misión suicida, aunque no le hizo falta mucho tiempo para decidirse. Quedó ensimismado por la información que la joven iba facilitando.

Te sigo.—enunció cuando el discurso terminó. Hushika parecía estar mejor ubicada que él, lo más inteligente era seguirla allá donde fuera y ayudarla como pudiera mientras terminaba de familiarizarse con el entorno. Dejó que la desconocida fuera por delante.


El trayecto fue silencioso, largo y tortuoso. El sol de aquellas horas de la mañana lo atosigaba. Su atuendo estaba bien preparado para aguantar el frío del bosque, la humedad y las lluvias, pero ahora estaba guardando tanto calor en su cuerpo que comenzaba a ser asfixiante. Incluso los pies le quemaban al caminar sobre la tórrida arenisca de aquel camino. No dijo nada, pero en su fuero interno deseaba llegar lo antes posible al destino al que le conducía la joven.

Distorsionadas por el calor, las chozas del pueblo aparecieron tras una duna de arena. Eran unas casas hechas con la misma tierra del desierto; Alain se preguntó cómo habrían hecho para hacer que la arena se endureciera y se quedara lo suficientemente compacta como para que aguantara el viento y el sol. Se llevó la mano a la frente y se hizo sombra sobre los ojos. Su vista no lo engañaba; había también una especie de estructura de piedra que no sabía para qué era y hasta grandes extensiones de terreno verde. "En medio del desierto... ¿Cómo es posible?"—pensó el Senju.

Se adentraron poco a poco en las calles. La gente los recibió con desdén; les rehuían. Las miradas se clavaban especialmente sobre la chica que acompañaba. Lo más lógico era pensar que la gente había asociado su túnica con la del desconocido al que tenían que encontrar y habían sospechado de ella. Al llegar a la plaza se la encontraron casi vacía. El pelinegro observó cómo una madre levantaba a su hijo pequeño en brazos y se perdía tras una esquina. La voz de la kunoichi lo hizo desviar la mirada hacia ella de nuevo. Estaba hablando con alguien.

Clavó su mirada en la chica mientras se presentaba. Hushika Kugutsu. Por fin sabía cómo se llamaba.

Mientras ella hablaba, se acercó hasta la boca de una calle del otro extremo de la plaza. Desde allí se veían los campos que colindaban con el pueblo; hasta la brisa traía el frescor de la tierra de aquella zona de la tierra. También en ese momento entendió el servicio de la estructura pétrea, que descargaba el agua sobre una especie de pozo tremebundo desde el que divergían otros muchos canales para suministrar el agua al terreno de pasto y cultivo. Era una forma inteligente de aprovechar la basta extensión de tierra.

La gente del pueblo no parecía estar dispuesta a interactuar con ellos; la mejor recogida de información que podían hacer era trabajar sobre el terreno y observar. Miró a la peliverde, esperando a que terminara de hablar. Descansó la espalda en la pared de una casa, a la sombra. Los pies dejaron de arderle y allí aguardó.
Noche
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Miér Dic 14, 2016 12:19 am

Act. III - La entrada a la muerte.

–No… no lo sé… con exactitud. –Respondió, dubitativo, el campesino residente de aquella villa ubicada en la mismísima nada del Desierto de Naradi. Hushika alzó su mirada e impactó con sus grandes orbes verdosas en los ojos del hombre, clavándole la mirada fijamente y con suma presión ante la respuesta que había emitido segundos atrás. Se produjo un silencio, poco ruido había en el pequeño poblado. Sus compañeros de misión tampoco hablaron, se resignaron a escuchar y a oír las palabras que el aldeano tenía para decir, mientras la marionetista sentía su respuesta como desconforme. –No voy a volver a repetirlo… ¿Ha pasado algo extraño aquí? –Levantó su tono de voz y sus ojos se abrieron de forma grotesca, infringiendo un miedo considerable en el poblador de aquel lugar. El hombre tensó sus músculos, sus brazos se quedaron entumecidos y paralizados. Su mente trató de conservar la calma, aunque la voz lo delató completamente. Tartamudeo y trabas en su lengua, dejaron escuchar ciertos sonidos que, con un atento oído, como Hushika poseía, eran palabras, en una tenue voz. -De hecho, sí. Ha habido una desaparición de ganado por éstos últimos días, y no sabemos exactamente por qué.

-Hay algo que no me estás contando aún. –Irónica, la titiretera se impacientaba con las vueltas que ponía el campesino a la hora de dar una respuesta firme y concreta. –Está bien, lo diré. Tengo más miedo de ustedes tres que de aquel estúpido anciano… -Expresó. Hushika lo miró atenta. El gallo estaba por cantar como gallina al amanecer. Un poco de presión tuvo su efecto. –Un hombre con aspecto a sucio, nariz algo grande y pequeño de estatura, alrededor de un metro cincuenta, ha estado en la posada de la aldea. Preguntó por unos libros antiguos, aunque mi gente y yo no sabíamos nada acerca de eso. Hablaba con terminología rara y llevaba consigo unos cuantos pergaminos, con kanjis que no pude descifrar incluso conociendo varios idiomas originarios. Cuando este individuo dejó el poblado, nuestros animales comenzaron a desaparecer. Eso es todo lo que sé. –Respondió, con miedo, mirando fijamente a la kunoichi, el campesino de la escondida aldea. Hushika observó y analizó la situación. Era rápida, tanto en movimientos como con la mente. Los datos coincidían en tiempo y espacio con la aparición del escorpión gigante, mientras que la descripción del hombre era la entregada por parte de los feudales allegados a Yoshida. Sin dudas, estaban en el camino correcto.

Se dispuso a hablar, una vez más. Tomó aire, mientras cruzó sus brazos, como una madre regañando a su hijo. –Última pregunta. ¿Hacia dónde fue este hombre? –Dijo, permitiendo descansar a su entrevistado. El señor señaló el camino del noroeste, siguiendo con el trayecto que ya venían haciendo los shinobis. Luego de eso, se disculpó y volvió a sus labores habituales. La usuaria de marionetas comenzó a pensar, a usar su inteligencia, su conocimiento del terreno. -¿Por qué ese camino? –Se decía. Piensa. Piensa. Piensa. Piensa. Piensa. Resonaba en su cabeza como una gota que caía e impactaba en una habitación hermética. -¡Lo tengo! –Expresó, eufórica. No era de demostrar sus sentimientos con tanta facilidad, aunque la felicidad de haber logrado entender la situación le cambió el humor notablemente. –Allí, por aquel camino, se encuentra uno de los múltiples templos abandonados. Apostaría mi alma a que se encuentra residiendo en ese lugar. Es hora de marchar.

Y así, partió. Una extensa y nueva caminata, en búsqueda de su individuo. Los pies sostenían un peso de la arena cayendo a granos sobre la piel caliente de la mujer. Los cabellos se disipaban al viento, mientras que la cálida brisa chocaba contra sus fauces. Otro rato más, en soledad, aunque acompañada. Era raro lo que sentía, seguridad por los compañeros que tenía, aunque sentía que si fallaba o ellos fallaban la misión iba a ser un fracaso. No conocía sus habilidades, y ellos tampoco las de la chica. Aunque, si Yoshida confió en ellos, por algo había sido. Luego de una hora bajo el agonizante sol, lograron llegar a destino. Allí, bajo una montaña y un pilar de roca y arena, se encontraban un pórtico de acero oxidado y madera casi podrida, custodiada por dos columnas de piedra que llevaban consigo inscripciones arcaicas. Una energía arcana podía sentirse desde fuera, a pesar de no percibir el chakra como sí. –No hay ninguna duda. Él está aquí. –Dijo, mientras preparaba su cuerpo para lo que se avecinaba.


OFF:

Líneas:
47 de este post. 125 del anterior y su suma. En total, suman (172).
Stats:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1
Aclaraciones:
Ante todo, perdón por la tardanza. Estuve con unos parciales en la universidad y bueno, tuve que darle a eso. Pero ya estoy de nuevo bitchz.
En cuanto al post, algo tranqui. Transición entre el pueblo y el lugar donde se encuentra él. Por lo de los pergaminos y demás, le da el toque de usuario de fuinjutsu, alguien misterioso y antiguo. No va a haber peleas con él en este turno, pero si quieren rolear cómo entramos al templo y verlo a él, pueden hacerlo. Pueden también optar por dejarlo justo ahí, a punto de entrar. Queda en ustedes!

Un saludo, y nos vemos en el siguiente posteo!
Hushika Kugutsu
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hyūga Tsuki el Mar Ene 03, 2017 1:20 pm



Tanto yo como aquél tipo de oscuros cabellos y taciturna mirada, nos mantuvimos al margen mientras la joven de cabellos esmeralda interrogaba a un pobre hombre que no sabía o no quería entender bien de qué lado estábamos. Tampoco nos habíamos presentado de una forma correcta, por lo que el miedo que parecía tener aquél pueblerino estaba bien infundado.

Poco a poco, la labia de la joven y nuestro aspecto aparentemente intimidante dieron sus frutos y aquél sujeto comenzó a explicarnos varias cosas. Resultaba que un extraño hombre con una capa sucia y con un aspecto bastante dejado, había aparecido hacía un tiempo por el poblado. Las inquietudes de aquél tipo extraño con una nariz que no se quedaba atrás no eran otras que antiguos libros de los cuales ni los pueblerinos conocían, por lo que no tardó en marcharse y al cabo de un tiempo, el ganado de la aldea comenzó a desaparecer. La historia que nos contaba aquél hombre asustado parecía ser cierta, aunque era extraño el hecho de que nos hablase tan libremente de algo o alguien del cual también tenía miedo. Sinceramente, aquél personajillo me resultaba sospechoso, pero no sabía de qué.  

Después de que Hushika volviese a insistir, aquél hombre sospechoso para mí nos indicó libremente el camino hacia el cual nos debíamos de dirigir. Pasaron unos segundos y la muchacha, la cual parecía ser algo así como la líder en aquella misión, recordó lo que había en esa dirección: Un templo abandonado. Y nada más decir eso, arrugué el ceño y me pregunté a mí mismo por qué demonios mi tío me había mandado a realizar aquél encargo. No era capaz de entender el motivo de hacerme ir a un lugar como aquél y de una forma tan abrupta. Sin embargo, como aquél lugar quedaba lejos, me limité a despedirme de aquél señor tan amable y tan sospechoso haciendo como que me quitaba el sombrero aunque no llevase ninguno.

El camino hacia aquél templo no fue demasiado largo, pero el hecho de caminar sobre la arena era cada vez más monótono. La brisa no dejaba de azotar mis cabellos de forma frontal, por lo que me vi obligado a sujetarlo con una cinta de color crema que solía llevar atada en una de mis muñecas. Al cabo de un rato, conseguimos llegar al lugar designado. Eran tan extraño como inquietante y una extraña energía se podía sentir aun estando a una distancia prudencial de aquella antigua puerta oxidada encajada en la piedra. – Siento ser agorero, pero esto me huele a trampa.- Dije rompiendo el silencio que nos acompañaba por el camino. – Aquél hombre al que interrogaste…- Dije mirando a Hushika. –Parecía temernos mucho al principio y en cuestión de segundos, nos contó absolutamente todo de una forma muy fácil. Esto no me gusta.- Comenté de nuevo sentenciando mi frase anterior. Y era bien cierto que anda de aquello me gustaba y que me parecía una trampa, pero también sabía que necesitábamos averiguar qué estaba ocurriendo y por qué. Sin embargo, comencé a mirar aquella puerta y a adoptar una pose defensiva, como poniéndome en guardia por si algo ocurría.

Stats:
▲ Stats:

• Ninjutsu 2
• Taijutsu 6
• Genjutsu 1
• Velocidad 4
• Resistencia 4
• Fuerza  3



Aclaración:
Antes que nada, feliz año nuevo. Siento la demora pero entre las fechas que son y que hasta hace unos días no he conseguido una buena conexión a internet... ha sido un caos. Lo peor fue perder este post porque internet no quisó hacer su trabajo y me dio error, por lo que perdí este post la primera vez que lo escribí hace unos días. Gracias a los cielos ya no tengo esos problemas y puedo ser más rápido a la hora de responder.

Para no spamear el correo de Hushika, te digo que esta noche contesto a nuestro tema que ahora me tengo que ir a trabajar xD

Un saludo y que tengáis un buen año.
Hyūga Tsuki
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Noche el Miér Ene 04, 2017 4:02 pm



Por algún motivo, la mirada de la joven kunoichi intimidaba sobremanera al anciano que reveló casi sobre la marcha todo lo que la chica exigía saber. Alain frunció el ceño, pero en vista de la tranquilidad que tenía la chica respecto a la información supuso que debía ser buena. Al fin y al cabo, era ella quien más sabía de todo aquel asunto; el papel que había asumido hasta el momento era el de mero apoyo para el combate que de seguro se desarrollaría. "Normal que abusaran de esta gente teniendo un líder tan cobarde"―observó Noche mentalmente, sintiéndose asqueado de ver cómo un hombre ya tan avanzado en edad cedía tan fácilmente frente a las sugestiones de una desconocida por mero miedo. Era algo que él no podía entender o concebir.

Pstch...―escuchó de pronto muy cerca de él. Una mano lo agarró de la ropa y antes de que pudiera reaccionar tiró de él hacia el interior de una casa. Le empotraron la espalda contra la pared de aquella oscura estancia mientras una mano pequeña y llena de callos le tapaba la boca. La puerta se cerró de inmediato y escuchó claramente el sonido metálico del pestillo al ser pasado. ―Por favor, no grites. Necesitamos ayuda.―imploró con voz quebrada una mujer.

No era capaz de ver nada. La luz del sol había dilatado sus pupilas sobre manera y ahora estaba completamente ciego; ni siquiera era capaz de ver a la persona que tenía delante de él. ―¿Quién eres tú?

Me llamo Ferah. Por favor... no me odies...―imploraba la chica, ya llorando a lágrima viva.

¿Por qué?―preguntó el chico, extrañado. Algo no iba bien.

El sonido metálico de un objeto al golpearle la cabeza le hizo vibrar todos los huesos de la columna, desorientándolo. Colocó las manos por delante para evitar que la caída le hicera más daño que el golpe que acababa de recibir.―Mierda... ¡Mier...―exclamó, antes de caer en la inconsciencia.



***




El pelinegro se incorporó al grupo como uno más. Tenía un andar ligero, recio y rezagado. Participó en silencio de la conversación que mantenían los chicos sin decir nada hasta el final. ―Es cierto...―convino. ―Tal vez estaban tramando algo... ¿pero qué?―comentó, meditabundo.

Al llegar al templo abandonado, el pelinegro se sintió vigorizado por el poder que confluía alrededor de aquella antigua construcción. Sus labios dibujaron una tenue sonrisa; sacó un kunai y les dio la espalda a los chicos, buscando la palpable amenaza que los acechaba desde los alrededores. ―¿Vosotros también lo sentís?―inquirió en voz queda. Oculto en esas palabras estaba el matiz de la mentira, del placer de saberse infiltrado en un lugar que le daba una poderosa e indetectable ventaja.


Aclaración:
¡Edito para añadir esta pequeña explicación! Me he dado cuenta de que no me expliqué bien, disculpadme por la confusión jaja.

En mi post lo que trato de decir es que a Noche lo han retenido contra su voluntad en el pueblo mientras vosotros estábais centrados en el viejo. En ese lapso de tiempo en el que salís y os encamináis hacia el templo abandonado, el viejo de las runas que estamos buscando se transforma en Alain y os sigue, fingiendo ser vuestro compañero (transformado en Noche, claro) para pillaros por sorpresa y atacaros. Sus habilidades he tratado de no ponerlas de manifiesto para que sigan la línea que marque Hushika.

En vuestras manos dejo el PNJ. ^^ De nuevo, disculpadme por lo mal explicado del post. Lo subí rápido y no lo revisé. Fallo mío. :/
Noche
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Vie Ene 06, 2017 1:57 am

Act. IV - Sensaciones extrañas.

La entrada al templo. Los dos compañeros de la kunoichi, a su lado y detrás, esperaban, expectantes. Alguien debía dar el primer paso, abrir la puerta y cruzar la barrera de lo que consideraban desconocido. Era una tarea difícil si de alguien con miedo se tratara. Claro, este no era el caso. Hushika estaba dispuesta a cumplir la misión. Aquello con lo que había luchado antes tenía una explicación, y, según ella, se encontraba detrás de la puerta. Aunque claro, todo era muy… extraño. –Yo tampoco estoy muy confiada… esto… ¿Tsuki era tu nombre, correcto? –Respondió al muchacho de pelos claros. En tanto al pelinegro, asintió con la cabeza a sus dichos. Lo que sucedía allí era cosa digna del misterio, aunque no podían retrasarse más en la misión.

–No tengo una muy buena espina de esto, si te soy sincera. Pero realmente, conozco este desierto. Y no todos los templos me dan tanta mala espina como este, sobre todo en esta situación. Además, la misión es encontrar el origen de las misteriosas desapariciones y de la aparición del escorpión. No necesariamente quiere decir que haya que matar a nadie… o que solo uno sea el total responsable. Así que, entrar de todas formas nos dará información valiosa, supongo. –Dijo. Era mejor que nada. Sus manos se apoyaron en la madera de aquella entrada al lugar, mientras sus pies hicieron fuerza hacia adelante.

Un leve rechinido, un mínimo ruido. El polvo que salió también fue poco. Alguien había usado ese templo, o caminado en él. El lugar era igual a todos los que se encontraban diseminados por Naradi; unas cuantas banquetas, una imagen del creador del Desierto, aquella bestia mitológica con forma de mapache, y un pequeño altar en el medio de lo que parecía ser un balcón, mínimo -un metro de alto- al centro de la pared que tenían hacia su frente. Columnas sostenían el techo, y un candelabro se alzaba colgando de éste. –Pero… ¿Qué? No hay nadie… -Desconfiada, la kunoichi comenzó a observar a todos lados. Aún continuaba con esa sensación rara, de mala espina. Algo la tenía dubitativa, expectante de un suceso. Con su mirada, veía todo su alrededor. Decidió investigar el lugar con más calma. Caminó y caminó, pero no había rastros de absolutamente nada. Nada… exceptuando en el altar. Allí, lo pudo ver. Se encontraba un libro, de color violeta, antiguo y escrito en un idioma que ella desconocía. Lo abrió, y un escalofrío recorrió su cuerpo. Sintió como, del lado donde sus compañeros estaban, alguien la había observado.

Su piel se tornó fría, y sus pelos se pusieron en punta. Sabía que había algo que no cuadraba, que no estaban solos en aquella habitación, llamada templo por los antiguos religiosos, ahora perdidos en el tiempo. Su cuerpo se tensó, mientras pensaba una solución. Observó, por unos segundos, a sus compañeros, mientras de su boca surgían unas palabras. –No se si lo han sentido… pero tengamos cuidado. –Dijo, mientras en un abrir y cerrar de ojos sacaba a relucir su armamento principal. –Chakura no Ito. –Expresó, mientras su marioneta salía al campo de batalla. Se puso detrás de una columna, para que no pudiese ver nadie lo que estaba haciendo. Unos sellos de mano salieron de su repertorio, y comenzó a formularlos. Salió de allí, y se puso contra una de las  paredes, la izquierda. Cubría su espalda. –Esta es Koma. Es mi manera de pelear y de defenderme ante todo. Mi debilidad es el combate cuerpo a cuerpo, soy muy frágil allí. Les comento, únicamente, por si en algún momento tenemos que batallar. Es mejor saber qué es lo malo del otro, así poder suplirlo. –Expresaba.

En sus palabras, algo de verdad había. Por supuesto, llevaban algo de trampa. Creía, o más bien suponía, que alguien la estaba escuchando. Y ese alguien debía creer lo que ella quería que crea. Era una manipuladora, más su inteligencia y sus trucos eran su principal arma en combate. Todo estaba al caer del primer movimiento extraño, y Hushika estaba preparada para ello.



OFF:

Líneas:
41 de este post. 172 del anterior. En total, suman (213).
Stats:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1


Técnicas utilizadas:

-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.
Turnos usado: 1.

-Jutsu oculto (x1).
Aclaraciones:
Bueno, se entiende bien mi post. Sabe que algo anda mal y se prepara, con un jutsu, para la batalla.
Dejé espacio como para que Tsuki realice tranquilo lo que quiera, investigue, y se supone que el que ataca ya es, en este turno, el npc (manejado por Noche), en su respectivo post. Por eso mi respuesta es de transición digamos, como expectante de algo, aunque obviamente no aclaro de qué porque el pnj va a rolearse en otro posteo xD
Asi que nada más, no hay mucho que decir :P
Hushika Kugutsu
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Noche el Sáb Feb 18, 2017 3:38 pm


Alain en una casa desconocida del pueblo

Despertó con un profundo dolor de cabeza. Tenía las manos atadas a las cuatro esquinas de la cama y estaba completamente desnudo. ―Kai…―murmuró. Poco a poco, sus pensamientos se fueron organizando y entendió que su situación no era culpa de su vieja amiga. Su vista, ya hecha a la oscuridad, le permitió ver que se encontraba en una casa de paredes terrosas. Junto a la cama estaba la mujer, sentada en una silla. Tenía en la mano uno de sus cuchillos kunai y lo vigilaba con toda su atención. Alain por fin volvió en sí completamente. Se miró el cuerpo y comprobó que al menos aquella mujer había tenido el decoro de cubrirle el género; aunque a aquellas alturas aquello no supusiera un gran consuelo.

Reconozco que me has pillado desprevenido. ―enunció Noche, mirándola con dureza. La mujer no pronunció palabra. Parecía tener los ojos rojos. ―¿Por qué haces esto? ¿Dinero? ¿Poder? ―Ferah abrió los ojos sorprendida y frunció el ceño, molesta. Se sintió insultada y no pudo evitar responder.

Lo hago por mi hijo.

¿Y qué te hace pensar que te lo devolverá cuando todo esto acabe?

Si no lo hago, lo matará de igual manera. ―Respondió resuelta. Parecía tener muy claras las cosas.

Si sigues haciendo lo que dice, también morirá.

No tengo elección. Debo tener esperanza.

Estás depositando tus esperanzas en la persona equivocada.


***


En el templo

El pelinegro se adentró en aquel templo en silencio, paseando la mirada por las ya conocidas columnas y paredes del lugar. Sacó un cuchillo kunai y recorrió la estancia tenso, como en guardia, como si realmente la estuviera inspeccionando por primera vez. Sin embargo, su atención estaba puesta en sus compañeros que curioseaban por el escenario que él había preparado con esmero en previsión a circunstancias como aquellas. Las cosas marchaban muy bien; todo iba como lo había planeado.

Se acercó hasta Tsuki; ese chico poseía unos ojos que atrapaban la atención de cualquiera por su fama y poder. Tal vez pudiera más adelante explotar también esa fuente; parecía que ese día los astros habían decidido ponerle en el camino todo lo necesario para alzarse como un ninja más poderoso.―¿Crees que esté por aquí el enemigo? Tal vez ya se haya ido…―enunció, con la mirada perdida en la inmensidad del templo. El chico, pensando en sus palabras, lo imitó. Justo momento que se dio la vuelta, le dio un golpe en el cuello. El sonido fue sordo, seco y certero. Lo dejó inconsciente de un solo impacto. Alcanzó a agarrarlo antes de que cayera al suelo y lo dejó sentado, apoyado contra una columna de forma que fuera poco visible. “Es mejor así… no me interesa meterme en combates cuerpo a cuerpo. Y menos contra un Byakugan. He tenido suerte.” ― ya seguro de que estaba bien escondido, siguió paseando entre los bancos disgregados por ella habitación.

Observó con avidez a Hushika mientras se acercaba al libro. Deseaba con todas sus fuerzas que lo abriera y desatara el jutsu que había dejado en él. Mas no se sintió decepcionado porque no lo hiciera; hubiera sido demasiado fácil y aquello habría perdido la gracia. Detuvo la mirada en el mapache del desierto, disimulando correctamente para que la chica no sospechara de él.

Había llegado el momento de mostrar parte del arsenal. La chica resultó ser una marionetista, una información muy valiosa que manejó para planear sus siguientes movimientos. Era bueno que fuera débil en taijutsu; aquello le facilitaría las cosas. Él también lo era. ―A mí se me da bien el sellado. He tenido suerte con esta misión, al menos así el enemigo no nos pillará desprevenido. ―reveló él, con un ademán de manos. En la palma de ellas tenía unas marcas, como tatuajes, que no había eliminado porque los iba a necesitar. Unas marcas que no tenía el Noche original y en las que solo repararía una persona muy observadora. ―¿Crees que el enemigo siga por aquí? No me gusta esto de esperar a que sea él quien tome la iniciativa―


Off:


He noqueado a Tsuki para no matarlo ni meterlo en el combate ya que abandonó el foro. Si más adelante se incorpora, que pueda de esa manera continuar con su historia. :)

Perdón por la tremenda tardanza. Salí de la ausencia y justo se me juntaron varias cosas. >.< Espero poder incorporarme, ahora sí, con más constancia al rol. Cualquier cosa que no entiendas, ya sabes, mensaje y aclaramos. ^^




Información del NPC:

Rango Chunin.

Ninjutsu 11
Genjutsu 7
Taijutsu  4
Resistencia 10
Velocidad 4
Fuerza 5

Técnicas utilizadas: 2 Rango genin.

Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]
Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.
Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

Noche
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Lun Feb 20, 2017 8:16 pm

Pudo observar cómo, al intentar abrir el libro, alguien la observaba. Así es, estaba en lo cierto, aunque por ahora no lo sabía. Simplemente, tenía aquella sensación, aquel sentimiento de estar siendo mirada de algún lado, una presión en el aire que ella no podía describir como si una kunoichi sensorial fuese. Comenzó a mirar a su alrededor, cada detalle. Las columnas, a sus lados, cuatro en cada uno. Ocho en total. El altar estaba a dos metros de ella, que se encontraba detrás de una de los pilares. Podía notar como su compañero estaba recorriendo la sala, mirando todo con cautela, como investigando. Observó la figura del mapache, aunque no le dio importancia. Parecía ser un extranjero, por lo que sería normal que no conociera la cultura que allí hubo, siglos atrás. Esa historia era bien conocida por los habitantes del País del Viento, sobre todo por Hushika. No era la primera vez que ingresaba a uno de esos templos, aunque esperaba que fuese la última.

Escuchó unas palabras del pelinegro. Salió de detrás de la columna y lo observó a los ojos. –No lo sé. Quizá no haya nadie. Es más… hay demasiado silencio, lo cual me resulta sumamente extraño. –Decía, mientras buscaba a algo o a alguien con sus ojos. Cierto era que todo estaba muy apagado, en cuanto a ruido se tratara. El aire que golpeaba contra el portón de madera era lo que más se escuchaba, mientras que el pelinegro se encontraba a una distancia prudencial de ella. Las antorchas iluminaban el lugar y el candelabro colgando, situado por encima del libro, daba una sensación de escena terrorífica, digna de ser relatada. El silencio hizo que la kunoichi comenzase a repasar todo una vez más. Y… algo anduvo mal. -¿Dónde está el otro? –Pensó, sin poder recordar su nombre. No lo hizo evidente, aunque buscaba con la mirada. Las columnas más alejadas tenían una oscuridad imponente; quizá estaba allí, aunque no lo sabía. Su visión estaba concentrada en mirar todo el lugar, escuchar cada sonido, cada recoveco.

Subió nuevamente las escaleras, cortas, para quedar como en aquel balcón, al inicio de su búsqueda. Su marioneta se encontraba a su derecha; desde su capucha, los hilos de su mano oriental la sostenían. Una de las placas, separada del cuerpo del títere, se deslizaba por el aire manejada por uno de los dedos de la shinobi, el índice particularmente. Desde detrás de las columnas, ésta placa se situó a la altura de la imagen del mapache, a unos dos metros del pelinegro. Los hilos de este cuadrado de madera filoso por la kunai y de su marioneta eran visibles, aunque finos; podían notarse a simple vista, aunque el hilo aislado requería una concentración extra, debido a su distancia con la marioneta. Pero, no todo era tan sencillo. Su túnica tenía las mangas largas, y no dejaban ver los movimientos de los dedos; casi planeado, sistemáticamente para ser una usuaria de este tipo de armas. De su mano izquierda, tapada por la muñequera y manga de sus ropajes, otra placa se movía, en dirección hacia donde Hushika creía que estaba el Hyuuga. Ésta estaba siendo manejada por su dedo anular izquierdo, y su hilo era completamente invisible a simple vista; esperaba topar este pedazo de madera, con su kunai incrustada en él, con el shinobi joven, que debería haber estado revisando el lugar.

Se preparaba para un ataque, aunque no sabía realmente de donde podría venir ni dónde se encontraba, si es que estaba allí, el enemigo. Movió esas partes de su marioneta para divisar el terreno, y tener una amplitud en el campo donde estaba investigando. Notó, con su mirada, unas marcas en la mano de su compañero. -¿Siempre estuvieron ahí? –Pensaba, daba vueltas al asunto. No había estado muy atenta a esos detalles. Quizá, era muy desconcentrada en ese aspecto. Quizá, Noche, como expresó que lo llamasen, poseía esas marcas; después de todo, acababa de decir que era especialista en Fuinjutsu. Podría ser normal que las tuviese. Pero… ¿Por qué no recordar algo así de importante? Si no estaba en su cabeza, la desconfianza invadía a Hushika. Por su condición mental, era desconfiada de todo, y se hizo notar en las palabras que propició después de mirar aquel detalle. -¿Cómo dijiste que te llamabas? ¿Eres de aquí, del País del Viento, cierto? –Preguntaba. Las respuestas las conocía; quería asegurarse de que todo estuviese en orden. Se ubicaba a tres metros del pelinegro, mientras que con la mirada continuaba buscando al rubio. -¿Dónde estás… Tsuki? –Pensaba para sí misma. Había recordado su nombre, pero no podía ubicar su paradero.



OFF:

Líneas:
47 de este post. 213 de la suma de los anteriores. En total, suman (260).
Stats y Técnicas:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1


Técnicas utilizadas (6/8):

-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.
Turnos usado: 2.

-Jutsu oculto revelado: Asenburi (アセンブリ, Ensamblaje). El usuario, mediante hilos de chakra, puede reestructurar sus marionetas como más le convenga para cada momento durante el combate. Puede alterar completamente la forma de su marioneta, siempre y cuando los dos diseños sean parecidos, y puede también manejar cada parte de manera independiente si tiene su otra mano libre.
Hushika Kugutsu
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Noche el Dom Feb 26, 2017 1:58 am


En el templo

El silencio era tan tenso que destacaba. Era lo normal, estaban en territorio hostil. Aquello era metafóricamente una telaraña, los genin eran las presas y él la tarántula. ―Sí…―murmuró conveniente, mientras repasaba las columnas que sostenían la bóveda de aquel templo; eran siete, tan gruesas y formidables que ni siquiera se podían rodear con los brazos. Aquellos pilares debían jugar a su favor para ocultarse y transportarse mediante sellos según lo planeado. Tenía la técnica ya preparada de antemano; pero todo a su debido tiempo. No había por qué precipitar las cosas, lo mejor era manejar a la chica con sutileza para evitar un combate más agotador de lo necesario. Si había algo que tenía el impostor era paciencia.

Lo acabo de ver indagando por aquella zona, buscando indicios de vida con sus ojos. ―Señaló el chico haciendo un gesto con la cabeza hacia una esquina en la que no estaba Tsuki; pero quería que la chica dirigiera hacia allá su atención para evitar que encontrara el cuerpo del ojiblanco. De soslayo la observaba, estudiaba su técnica y lo que estaba haciendo. Sabía poco sobre los conocidos marionetistas del País del Viento, y siendo crítico, tampoco podía sacar grandes conclusiones con las observaciones que estaba haciendo.

Pronto, la chica comenzó a hacerle preguntas incómodas, de esas de las que no se deben responder en una misión de infiltración. Maldijo por dentro; a él nunca se le dieron bien ese tipo de papeles. Sin embargo, pudo mantener una cara de circunstancia adecuada al momento. ―Sí, soy de aquí. ¿A qué viene esto? Y me llamo…―se detuvo en seco, como poniendo toda su atención en algo. ―¿Escuchaste eso? ―inquirió. Agudizó el oído, buscando detectar un sonido lejano y apenas perceptible. Desde luego, todo era una farsa. Pero estaba interpretando bien su actuación. Desvió la mirada en dirección a una pared.― ¡Por aquí! ―exclamó antes de echar a correr en esa dirección. Rebasó una columna y en el mismo momento en el que se ocultó de la vista de Hushika hizo sangrar uno de sus dedos de una dentellada y sus manos ejecutaron una cadena de sellos. ―Kuchiyose no Jutsu…―murmuró en un susurró. Golpeó la pared y de ésta emergió un enorme escorpión de tres metros de altura y siete de envergadura, contando su cola venenosa. Con su aparición rompió la pared que estaba detrás de él; daba la impresión de que el tremendo animal se había abierto paso desde la habitación contigua.

¡¡Maldición!! ―gritó el pelinegro, todavía oculto. Salió corriendo como un poseso, continuando su actuación y buscó la protección de la chica intentando ponerse detrás de ella. ―¿Pero qué diantres es eso? ―  Con el calor del momento, esperaba que su burda improvisación hubiera dado el pego. De lo contrario, iba a tener que ponerse más serio.

***

En el pueblo
Alain terminó de ceñirse a la cintura la mochila ninja con todas sus pertenencias dentro. Todavía se encontraba en la habitación de su captora, pero esta vez ella lo observaba con la ropa puesta y una expresión diferente en la cara. El shinobi percibía perfectamente la preocupación que destilaba el gesto de aquella madre preocupada por su hija, pero él había dado su palabra de que cambiaría el rumbo de los acontecimientos y empujaría hacia el éxito a sus compañeros. Había podido convencerla de que la muerte esperaba a su hija de cualquier manera y que la única posibilidad de recuperarla era dejar que la misión siguiera su curso sin más incidentes.

Ya no había nada más que decir. Noche sabía cuál era su siguiente punto en el mapa y cómo llegar. Salió de la habitación y abrió la puerta que daba a la calle. Allí se detuvo un momento. No intercambió ni siquiera una mirada de comprensión con la mujer, era superfluo. Le dolieron los ojos al mirar al exterior, a pesar de que ya no iluminaba el intenso sol del mediodía. No tenía mucho tiempo, tenía que darse prisa. Después de cerrar la puerta, salió corriendo.



Spoiler:


Creo que no falla nada, pero como siempre. Si ves que cualquier cosa no te cuadra, avísame. Soy consciente de que me ha quedado un post un poco malo. ^^U
Información del NPC:

Rango Chunin.

Ninjutsu 11
Genjutsu 7
Taijutsu  4
Resistencia 10
Velocidad 4
Fuerza 5

Técnicas utilizadas: 3 Rango genin – 5 restantes.

Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]
Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.
Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

1 Rango chunin

Kuchiyose no Jutsu, 口寄せの術 (Técnica de invocación):
[Invariable]
Gracias a esta técnica los ninjas a partir de rango chûnin son capaces de traer a esta dimensión a sus invocaciones. Para ello, el ninja deberá haber firmado previamente un pacto con algún animal. Una vez que se posee el pacto firmado, el usuario deberá derramar unas gotas de su sangre sobre la mano con la que firmara el contrato y apoyarla en cualquier superficie, convocando de esta manera a su animal elegido para el contrato.

Noche
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Dom Feb 26, 2017 6:00 pm

Observaba el ambiente. Quería fingir que no estaba nerviosa. Pero así se encontraba, y mucho. Podía suponer que el enemigo no estaba. Quería suponerlo. Las piezas del rompecabezas, poco a poco, iban ajustándose, aunque algunas, a pesar de estar ahí, a simple vista, no encajaban. Sabía que había rectángulos que no formaban aquel cuadrado, aquella obra de arte llamada vida, situación, hecho. Se encontraba frente a un extraño, su compañero, el cual no conocía y le traía mala espina. La desaparición de uno de ellos la hacía dudar, aunque parecía ser sólo a simple vista. No podía ubicarlo, lo cual le resultaba, por demás, raro. A pesar de ello, fingía estar tranquila. Pero su mente… su mente funcionaba a una velocidad incomparable. Analizaba la situación, intentaba encontrarle la vuelta al por qué de la inexplicable salida del enemigo.

Su compañero respondió a la pregunta de la kunoichi. Señaló dónde podría encontrarse el muchacho rubio, por una zona detrás de él y en la cual la vista de Hushika no llegaba con fuerza. ¿Por qué se habría separado así? Era algo que importaba, y mucho. Algo lo habría llevado a irse tan lejos. ¿Un genjutsu tal vez? Pensamientos que rondaban en la cabeza de la ninja. Observaba todo. Se paraba bajo el candelabro, mientras observaba el lugar donde el pelinegro había señalado que se encontraba su otro compañero. Su atención, por un momento, se puso en aquella zona.

–¿Ts.. Tsuki? ¡Muéstrate, maldita sea, me estás asustando! –No estaba asustada. Quería que el enemigo, si estaba oculto en la zona, lo pensase. Estaba siendo observada. Pero… –¿Desde dónde? –Pensaba.

La respuesta a la otra pregunta que Hushika había hecho, sin embargo, la dejó inquietante. Según el individuo, sí era de allí. Cuando se habían conocido, daba la impresión de no ser del lugar, por la forma en la que miraba a su alrededor. Su nombre, no obstante, seguía sin decirlo. Algo no cuadraba. En otro instante, dijo oir un ruido, mientras caminaba para el sitio donde decía, escuchaba aquello. Hushika no lo escuchaba para nada; sus sentidos eran agudos, por lo que le resultaba aún más raro que no supiese de dónde provenía aquel sonido, que tampoco escuchaba.

–Algo no me cierra… –Pensaba.

En un abrir y cerrar de ojos, una escena parecía volver a repetirse. Inmediatamente, una de las paredes del templo se rompió, y aquel escorpión con el que la marionetista había combatido anteriormente, se desataba en el terreno de batalla. No sabía de dónde había salido; la habitación contigua, quizás. Su cabeza intentaba, rápidamente, analizar la situación. Sus compañeros habían quedado cerca del animal, por lo que deberían ser atacados primero. Deberían.

–¡Asenburi! –Gritaba, mientras movía sus placas, todas las que se encontraban allí, mediante sus hilos de chakra.

La formación de un aparente escudo, creado a base de las partes de madera con kunais incrustadas en ella, se ponía en medio de la titiretera y el animal. Observaba todo de reojo; estaba protegida, y sus compañeros podrían atacar al escorpión. Con su mano izquierda, que no estaba sosteniendo absolutamente ninguna de las placas, tomó dos kunai de su bolsillo, y los arrojó hacia el animal, evitando el escudo de placas. Intentaba ganar tiempo; estaba esperando que sus aliados acierten el primer golpe, ya que habían quedado realmente cerca de la bestia.

Las kunais estaban llegando hacia el enemigo, iban a impactar en la cabeza del enorme animal, exactamente apuntando hacia sus ojos, por lo que impediría su visión en caso de acertar. Mientras tanto, Hushika, en posición defensiva, analizaba todo lo que había pasado en ese lapso de tiempo. Sabía que algo no cuadraba, no había cerrado todo debidamente. Sus ojos se abrieron, y recordaron, como si su mente hubiese descubierto el tesoro escondido más grande de todos. No le importó que estuviese peleando contra un enemigo. La pregunta, era necesaria. Y esperaba una respuesta; caso contrario, debería tomar acciones en contra.

–¡Cuidado…! ¿Cómo dijiste que era tu nombre?
–Así como había pasado con Tsuki, hizo lo mismo con el pelinegro. La única diferencia era que, en este caso, sabía la respuesta. Estaba esperando que su compañero también la supiese.




OFF:

ACLARACIONES:
No tenía mucho para hacer en este post xD Digamos, sospecha pero no lo confirma, y off rol yo estoy esperando a que llegue el noche real y ahí se va a dar cuenta :P Pero on rol, muchas acciones no tenía para hacer, o no se me ocurrieron al menos :PPPPP
Líneas:
44 de este post. 260 de la suma de los anteriores. En total, suman (304).
Stats y Técnicas:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1


Técnicas utilizadas (5/8):

-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.
Turnos usado: 3.

-Asenburi (アセンブリ, Ensamblaje). El usuario, mediante hilos de chakra, puede reestructurar sus marionetas como más le convenga para cada momento durante el combate. Puede alterar completamente la forma de su marioneta, siempre y cuando los dos diseños sean parecidos, y puede también manejar cada parte de manera independiente si tiene su otra mano libre.
Hushika Kugutsu
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Noche el Miér Mar 01, 2017 5:39 pm

El escorpión no tardó en ubicarse en el campo de combate, preparado para desatar la destrucción para la que había sido convocado. Sus enormes ojos vieron a una figura que salvaguardaba a un chico de pelo negro. Sus grandes pinzas se cerraban, frenéticas, como deseando capturar en ellas algo que poder aplastar. Su magnánimo aguijón se retrajo, preparándose para un potente picotazo que, además de interceptar los kunais de la kunoichi, se ensartó en las placas de madera que la Kugutsu había colocado como escudo. Dio un tirón y desclavó su venenosa aguja, dejando en la madera de las placas restos de veneno líquido.

¿Te parece momento para estar con nombrecitos? ―inquirió el chico con un grito, justo después. No era un buen momento para preguntar, ni para responder. Jugar la baza del oportunismo era lo único que podía hacer en ese momento. Retrocedió algunos pasos, tomando distancia con la chica. Era el momento… La tenía justo donde quería. Y en ese momento las puertas del templo se abrieron de par en par, irrumpiendo en la sala un chico de cabello negro idéntico al que se encontraba detrás de la peliverde.

¡Tú!―exclamó el recién llegado. ―¡Te voy a partir la cara por sucio impostor! ¡Aléjate de ella!―exclamó a voz en grito Noche. El impostor, cuyo nombre era Kuraidesu, quedó patidifuso. ¿Cómo diablos había conseguido escapar de Ferah? Todo había sido minuciosamente calculado, ¡no había lugar para errores! No supo reaccionar.

Después de la impulsividad inicial, Noche observó el campo. No veía a Tsuki; asumió que estaría en algún lugar estratégico preparando algo contra el escorpión gigante que había a un lado de la sala. ¿No era ese el animal del que Hushika había recopilado información? Sin pensarlo más, echó a correr en dirección a su falsificación y sacó un kunai para enzarzarse en un combate cuerpo a cuerpo contra él. Era una temeridad,; desconocía completamente sus habilidades y se exponía sobremanera a emboscadas y tretas de todo tipo, sobre todo teniendo en cuenta lo mediocre que era el ninja en sus habilidades individuales. Pero Noche no tenía miedo y la carencia de ese sentimiento le hacía a veces lanzarse al peligro sin siquiera pensárselo.

Maldito desgraciado―enunció con ganas. ―¡Él es el impostor!―exclamó, echándole la culpa al recién llegado. ―¡Está tratando de dividirnos!―añadió antes de sacar un kunai, imitando a su doble y comenzar un combate cuerpo a cuerpo en el que Noche resultó estar en una muy ligera desventaja.

¡Ocúpate de ese bicho! Yo me cargo a éste malnacido

El escorpión alzaba de nuevo su aguijón para lanzar otro picotazo contra la chica.


Información del NPC:



Rango Chunin.

Ninjutsu 11
Genjutsu 7
Taijutsu 4
Resistencia 10
Velocidad 4
Fuerza 5

Técnicas utilizadas: 4 Rango genin – 4 restantes.

Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]
Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.
Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

1 Rango chunin ― 3 Restantes



Información del escorpión:


[img][/img]

Ninjutsu 1
Genjutsu 1
Taijutsu 4
Resistencia 8
Velocidad 6
Fuerza 8



Información de Noche:


Ninjutsu: 5
Taijutsu: 4
Genjutsu: 2
Velocidad: 4
Resistencia: 1
Fuerza: 4

Kunais: 10 Unidades.

Noche
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Jue Mar 02, 2017 3:10 pm

Las placas del escudo de la kunoichi, forjado con su propio títere, habrían evitado lo que al parecer era un ataque punzante del aguijón de la bestia. Un líquido espeso, similar al que la marionetista usaba en sus armas. Era el veneno. Ponzoñoso, esto se impregnó en las placas como si de pintura se tratase, y tiñó el ambiente en algo mórbido y putrefacto. Estaba luchando contra algo muy peligroso; debía ser cuidadosa en extremo, o podría acabar mal. Pies rápidos y mente atenta. Era lo único que necesitaba, junto con la estrategia y la táctica, para poder doblegar el poder del escorpión.

La escena dio un giro rápido e inesperado. El pelinegro que estaba en la habitación con ella, fingiendo una lucha contra lo que acababa de aparecer, comenzó nuevamente a dudar de las preguntas de Hushika. Fue ahí cuando un hombre exactamente igual a él apareció en el templo, alegando que quien estaba con la ninja era un impostor. Este nuevo individuo se abalanzó por sobre el anterior, quien alegó que era una farsa y que sólo trataba de dividir al grupo. La mente de la kunoichi no hacía más que dar vueltas al asunto.

–Maldita sea, no puedo concentrarme en eso ahora. ¿Quién diablos es el origi…?

No pudo completar su pensamiento siquiera, cuando otro ataque con el aguijón era propiciado por la bestia. No tenía escapatoria. Fue muy rápido, veloz para la ninja. Sus placas estaban por detrás del picotazo lanzado por el escorpión, y pocas chances dejó a esquivarlo. Sabiendo esto, reaccionó de una manera algo extraña, aunque intentó que fuese efectiva.

El aguijón impactó contra la pierna derecha de la shinobi, que había usado para impulsarse hacia la izquierda mediante un salto que no logró ser totalmente efectivo. Estaba tan distraída por lo que había pasado que perdió unos segundos en cuanto a reflejos. Vitales. El corte provocado fue doloroso, aunque lo peor estaba dándose. El veneno comenzaba a circular en su sangre, y se sentía con la vista algo borrosa. Todavía, al parecer, no había alcanzado a llegar a un estado avanzado, aunque si pasaba mucho tiempo quizá podría hacerlo. No buscaba jugársela, no en esa situación tan adversa.

Quizá, obra de la casualidad, pero aquel movimiento del escorpión puso a la kunoichi en una especia de espada de doble filo. Por el lado malo, dejó golpearse por este aguijón. Por el lado bueno, la mente de la marionetista reaccionó de manera rápida, y por demás, eficaz. Las placas que flotaban formando un escudo, ahora habían cambiado su forma mediante los hilos controlados por la muchacha de cabellos verdes, clavando sus kunais, también envenenadas, en la totalidad de la cola de la bestia. Muchas de estas armas fueron clavadas, además, para retener la extremidad de este animal.

–Maldita sea… al menos sentirá eso, supongo.

El brebaje debería comenzar a ser efectivo. De ser así, la velocidad del escorpión se reduciría bastante, ya que el veneno impregnado en los kunais de la kunoichi hacía más pesadas a las células y hacía lento el sistema nervioso, por lo que era una gran ventaja en caso de tener contacto sanguíneo con el afectado.

Mientras tanto, una batalla entre los dos pelinegros se estaba desatando en la misma habitación que ella; tenía que encargarse del animal, para poder intervenir en aquel conflicto.




OFF:

Líneas:
34 de este post. 304 de la suma de los anteriores. En total, suman (338).
Stats y Técnicas:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1


Técnicas restantes (5/8):

-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.
Turnos usado: 4.
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hyūga Tsuki el Dom Mar 05, 2017 1:16 pm

La cabeza me daba vueltas. Me sentía mareado y un tanto… pesado. Abrí los ojos poco a poco y la negrura del ambiente comenzó a ser patente y por mucho que me esforzase, no sabía qué hacía allí. Alargué mis brazos y comencé a tocar el suelo, el cual parecía estar compuesto de piedra; de fría e inerte piedra vieja. Intenté girar la cabeza para ver un poco mejor la zona, pero sentí un pequeño dolor en el cuello y al segundo, recordé algo. No sabía qué era, pero parecía ser aquél chico de pelo negro mirándome mientras yo estaba apoyado en aquella piedra y justo después, oscuridad.

La piedras que me sostenía la espalda parecía ser…¿Una columna?. Aguardé un rato hasta que el cuello dejó de dolerme y me puse en pie. Me sentía un tanto aletargado y pesado, por lo que comencé a hacer estiramientos  y una vez que prácticamente la inmensa mayoría de mis huesos hicieron “clack”, comencé a pensar en la situación.

Intenté recordar algo, pero mis recuerdos sólo llegaban a estar delante de la puerta de aquél lugar y después ver al muchacho aquél de los pelos negros. ¿Qué conexión tendría ese muchacho con lo que allí estaba pasando? No me gustaba ni un pelo y además, un tercer compañero, en este caso compañera, podría seguir por allí por lo que no me podía quedar quieto. Comencé a caminar sin ningún tipo de referencia, solamente buscando algo que me ayudase a seguir, pero no encontraba nada. De repente, escuché algo, como un golpe y seguidamente, más sonidos de golpes. En un primer momento me dio igual, porque no parecía ser más que el ruido de una gotera salpicando en su charco en la lejanía, pero el sonido de golpes y pasadas no parecía acabar nunca. Era extraño y a la vez, la única señal que tenía para seguir, por lo que comencé a caminar en dirección a los sonidos con cuidado y abriendo bien los ojos.

En la lejanía, se podía ver una polvareda. Pero lo más raro era que aquello no parecía ser normal. Desde donde yo estaba, podía ver unas patas grandes moverse tras un agujero en la pared sumamente extraño ya que no parecía haber un pasillo allí. Sin embargo, no tuve tiempo de pensar más sobre la arquitectónica del templo ya que me pareció ver a mi compañera de refilón tras aquella cosa con patas. Cuanto más me acercaba, con más claridad los podía ver: Eran ella y un escorpión gigante, amén de que el chico de cabellos negros se estaba enfrentando… ¿A sí mismo? Era algo sumamente siniestro, pero no parecían haberse dado cuenta de mi presencia, por lo que activé el Byakugan y me dispuse a atacar. A tenor de lo que veía, la joven de cabellos verdes se enfrentaba al escorpión, y como yo estaba detrás de este, él sería mi primer objetivo.

Cuando uno vivía en el desierto y en un lugar como era el país del viento, sabía cuáles eran los puntos fuertes de un escorpión: La cola. Era si principal arma, y aunque también tenía otras, esa era la peor para el enemigo. La joven de cabellos verdes de nombre Hushika, parecía haber disparado kunais en esa dirección. Seguidamente a aquello, el enemigo apareció tener algunos problemas para moverla, o al menos aquella era mi impresión. Observando con el Byakugan, la miré desde la lejanía y pude ver cómo poseía una especie de hilos de chakra naciendo de sus dedos, pero como aquello no era demasiado relevante en aquella ocasión, decidí actuar. Salí de las sombras por detrás del escorpión mientras realizaba una serie de sellos y de mi brazo comenzaban a emanar una sucesión de chispas y crujidos, más parecidos al canto agónico de las aves que a otra cosa. Una vez estaba a una distancia prudencial, acumulé chakra en mi mano y alargué, como si de una lanza con una cuchilla afiladísima se tratase, mi técnica para poder golpear a la cola del escorpión y cortarla de raíz con toda la fuerza que podía ejercer en aquellos momentos. -¡Muere, bicho del demonio!- Dije en bajito mientras dibujaba en mi rostro una mueca de inhumanidad extraña hasta para mí.

Stats:
▲ Stats:

• Ninjutsu 2
• Taijutsu 6
• Genjutsu 1
• Velocidad 4
• Resistencia 4
• Fuerza  3


Técnicas:
Byakugan (白眼, Ojo Blanco ó Visión Pura): Las personas que tienen este Kekkei Genkai se pueden diferenciar fácilmente debido a que desde pequeños poseen los ojos de color blanco malva -aunque el color de ojos puede variar mientras el Dōjutsu se encuentre "dormido"-. No solamente eso, también es que esta técnica la tiene toda aquella gente que tenga sangre Hyūga. Este Dōjutsu tiene dos fases: una pasiva y otra activa. En la pasiva se refiere cuando está desactivado, o sea es cuando sus ojos están normales. Pero al activarse parece como si las blancas pupilas se agrietaran, a la vez que se le marcan las venas alrededor de sus ojos. Al ser un Dōjutsu tiene la capacidad de ver a través de los Genjutsu, Taijutsu y Ninjutsu sin mayores problemas. Pero sus capacidades principales se basan en una visión superior, otorgando una esfera completa de visión, es decir de 360°, excepto por un punto ciego en forma de cono que se encuentra detrás del cuello por encima de la primera vértebra toráxica, sin embargo este punto ciego puede ser eliminado emitiendo chakra justo en ese punto ciego en forma de cono. Los usuarios del Byakugan pueden detectar cualquier cosa alrededor de ellos dentro de un radio de más de 1000 metros, mientras mayor es la habilidad del usuario con el Byakugan, mayor radio posee. Este Dōjutsu también presenta visión telescópica, es decir la capacidad que tiene un usuario de enfocarse en una zona en específica dentro campo visual según el requerimiento del momento en que se utilice. Otra habilidad es la de ver a través de los cuerpos, permitiendo también ver con sumo detalle el sistema circulatorio de chakra de los demás (permitiendo el uso de Puño Suave) y ver los tenketsus/puntos de chakra del cuerpo, con suficiente claridad como para golpearlos. Es por esta habilidad que no puede definir entre los clones de sombra en los que se reparte el chakra igualmente entre los cuerpos.

Genin - 500m

Chidori (千鳥, Millar de Pájaros):
[Progresiva de cantidad | Ninjutsu | Progresiva de efecto]
Tras una cadena de sellos el usuario acumula chakra eléctrico en una de sus manos para, posteriormente, lanzarse a por el oponente con la intención de atravesarlo. Ésta técnica tiene grandes ventajas tales como la velocidad y la fuerza de impacto, que le pueden permitir atravesar un torso humano sin problemas. Sin embargo la propia velocidad que se adquiere cuando se intenta impactar con la misma la vuelven difícil de manejar, tanto que el usuario no puede variar su rumbo una vez que ha empezado a correr con el Chidori en una mano. El uso de ésta técnica conlleva un gran desgaste físico y energético, por lo que se limita a una vez al día para los gennin; dos veces al día para los Chūnin; y tres veces al día para los Jōnin y los Sannin.

Chidori Eisō (千鸟鋭枪, Lanza del millar de pájaros):
[No progresiva | Ninjutsu]
Tras haber realizado el Chidori, y antes de utilizarlo, el usuario puede manipular éste para alargarlo en forma de lanza y blandirlo en contra de su oponente. Es una técnica sumamente útil, pues permite atravesar o cortar objetivos a distancia, sin embargo, al requerir primero el uso del Chidori, sólo puede utilizarse una vez al día siendo genin -o las que correspondan al Chidori dependiendo del rango del ninja-. El largo de lanza puede ser de un máximo de cinco metros y su ancho no puede variar, siendo el mismo de cinco centímetros.
Hyūga Tsuki
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hushika Kugutsu el Mar Abr 04, 2017 8:03 pm

El golpe del Hyuuga parecía haber afectado a la bestia. No obstante, la defensa de Hushika aún se encontraba intacta. Intentaba mantenerse al ras, aunque el veneno comenzaba a afectarle los sentidos. Principalmente, el de la audición. Parecía encontrarse en una burbuja; algo raro, como si no existiese nada más que sus pensamientos y el ruido que hacían los latidos de su corazón.

Observó el panorama con sus ojos ámbares; la cola del insecto gigante había sido arrancada de raíz, aunque parecía querer seguir combatiendo. Por supuesto, con mucha menos agresividad; su principal arma había sido erradicada. Notó, mientras giraba su cuerpo buscando una mejor posición, mientras el escorpión se daba vuelta para golpear a Tsuki, un sello en la pared. Intentó recordar algo de los libros que leía cuando era pequeña, y pudo diferenciarlo.

–El sello de invocación… justo detrás de la columna donde la bestia irrumpió de la nada misma. ¡El impostor lo hizo! –Casi como en las caricaturas, como una luz que se prendía sobre su cabeza, le cayó toda la idea a la ninja. –¡Tsuki, creo saber qué es lo que ha sucedido! ¡Tienes que entretener al insecto!


✦ ✦ ✦


Mientras el combate entre el hyuuga y la invocación se daba, Hushika tornó su marioneta hacia donde estaban combatiendo ambos pelinegros. Comenzó a analizar; uno debía ser el impostor. El otro, el original. No sabía a ciencia cierta cual era cual, debido a que, si bien el que estaba con ella era el copión, ahora no tenía conocimiento de la posición de éste debido a que, parte anterior del combate, concentró su mente en esquivar, nulamente, el ataque del escorpión. Observaba, con sus ojos, toda la escena.

Casi estática, comenzó a visualizar cada detalle. Recordó, por un instante, algo que le había llamado la atención; las marcas de la mano. El original, por lo que recordaba, no las tenía. La réplica, el duplicado de Noche, no había transformado bien su cuerpo, y había dejado ciertas imperfecciones que la titiretera notaba.

Lo visualizó, y actuó rápido. Moviendo sus dedos de entre su túnica, comenzó a cambiar la forma de la marioneta a su antojo; volviéndola, esta vez, una especia de piña con filo en su punta, como si de una lanza se tratase. Miró a quien tenía lo negro en la palma de sus extremidades, y no dudó en soltar una carcajada.

–Te tengo, maldito impostor. Has jugado bien, pero no lo suficiente.

Parecía que éste no tenía habilidades muy llamativas en el cuerpo a cuerpo; de hecho, casi nulas. Pudo entender que su capacidad de fuinjutsu era muy superior. De hecho, una invocación tan colosal debía requerir una cantidad inmensa de chakra y, además, mantener la transformación por supuesto que requería cierta destreza con esta energía. El enemigo no era alguien fácil de roer. Pero claro. Tenía evidentes debilidades.

–¡Mantenlo ahí, Noche! –No sabía realmente lo que podría pasar. No sabía qué iba a hacer el original. Lo cierto es que este grito desconcentró al falso, quien giró su cabeza observando al lado donde se encontraba la ninja de pelos verdes.

Un flechazo pareció ser. Invisible, fugaz, rápido. Quizá más de lo normal. La lanza de kunais y placas, su marioneta, se había clavado en la espalda de quien, ahora, comenzaba a volverse a su cuerpo normal. La sangre salía por sus poros, y comenzaba a toserla, saliendo de su boca este líquido. Desde detrás, Hushika había movido los hilos de chakra a una buena precisión y firmeza, haciéndolos invisibles a cualquier ojo normal. Seguramente, el Hyuuga podría haberlos visto y entender el plan que quería hacer la shinobi.

–Kyougure no Jutsu. –Expresó, mientras la marioneta comenzaba a emitir otro movimiento.

Mandó una gran cantidad de energía a los hilos, casi el triple del chakra que usaba para mantenerlos. Con una estocada con las manos, esta comenzó a girar desmesuradamente, descuartizando todo a su paso, como su fuese carne de cañón. La forma real del impostor, un aparente anciano, cayó muerto al suelo, desangrado.


✦ ✦ ✦


Como si de un clon se tratase, la invocación también se extinguió, en una nube de humo y polvo, sin dejar rastros de sí. El veneno afectaba a la ninja, aunque no había sido determinante en esta lucha.

–Bueno, creo que eso es todo. –Tocía. El polvo le molestaba, y el veneno todavía se resentía en su cuerpo. –Maldito anciano… maldito escorpión… todavía no lo vencí… aunque no va a aparecer más. Creo que es un… empate. –Mientras decía esto, se recostaba. No iba a morir allí, aunque debía permanecer aquella noche.

Observó al Hyuuga, mientras recitaba unas palabras.

–Has sido de gran ayuda. Espero que nos volvamos a encontrar por estos lares, siempre estoy aquí, en Naradi. –Y con una sonrisa, se dormía en una de las columnas, confiando plenamente en su compañero quien, ahora, era libre de seguir por el mundo.  





OFF:

Líneas:
50 de este post. 338 de la suma de los anteriores. En total, suman (388).
Stats y Técnicas:

Ninjutsu: 10
Taijutsu: 1
Genjutsu: 1
Velocidad: 8
Resistencia: 10
Fuerza: 1


Técnicas restantes (5/8):

-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.
Turnos usado: 5.

-Asenburi (アセンブリ, Ensamblaje): El usuario, mediante hilos de chakra, puede reestructurar sus marionetas como más le convenga para cada momento durante el combate. Puede alterar completamente la forma de su marioneta, siempre y cuando los dos diseños sean parecidos, y puede también manejar cada parte de manera independiente si tiene su otra mano libre.

-Kyougure no Jutsu (何の術を): El marionetista envía una gran cantidad de chakra hacia los invisibles hilos y rápidamente, genera un movimiento circular que provoca a la marioneta girar a una gran velocidad, cortando (con sus kunais) todo lo que toque en el camino. La velocidad con la que se mueve, tanto en circulos como para los lados, varía segun el nivel que el usuario posea en Ninjutsu.
LEER:
Bueno, noche me dijo por mp que si queríamos seguir sigamos sin él. Yo quería terminar esta misión, ya que hace 6 meses que la tenemos pendiente y realmente no la quería extender más. Dejé un espacio para que Tsuki, puedas relatar tu parte de pelea con el escorpión y para que Noche pueda rolear si quiere como fue su pelea con el impostor. Aún así, la misión para mí ya ha concluído, y creo que nada más es 1 posteo sólo para que ustedes las concluyan. Un abrazo!
Hushika Kugutsu
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Hyūga Tsuki el Miér Abr 05, 2017 4:17 pm



El enemigo había sido desprovisto de su mayor baza para ganar en aquél combate, su enorme aguijón, sin embargo no me parecía que las tornas hubiesen cambiado demasiado. Observé a Hushika durante unos segundos y ella parecía encontrarse realmente mal, como si le estuviese ocurriendo algo producto de algún tipo de ente nocivo. Pero a pesar de eso, no podía ayudar más que a derrotar al enemigo, y siguiendo las palabras de la propia kunoichi de entretener al enemigo, decidí emplearme a fondo y golpear al enemigo con todo lo que pudiese.

En un principio quise realizar una de las técnicas que me habían enseñado cuando aún estaba en lo que e podía llamar casa, sin embargo, aquél enemigo no era humano y no creí correcto tener que emplear algo así contra un enemigo tan diferente. Por eso mismo, opté por la ofensiva total y peleé sin ningún tipo de pudor, cuerpo a cuerpo y que fuese lo que tuviese que ser.

El enemigo no tenía su aguijón, el cual rodó por le suelo mientras soltaba chorros de un líquido viscoso y de color repulsivo. –Puaj, ¡Das asco, bicho!.- Le espeté a aquél horrible animal mientras me dirigía a lo que parecía ser su rostro. Digo parecía porque aquello era espantoso, pero al menos podía intuir que los ojos se situaban allí. Había muchos pelos, o al menos lo parecían, y una multitud de partes asquerosas que parecían ser tripas, músculos, o lo que diantres tuviese una animal así, nunca había estudiado la fisionomía de los bichos asquerosos y no iba a empezar ahora. La cuestión era que yo me centré en pegar puñetazos a la cara, sin pensar que aquél bicho seguía teniendo pinzas con las comenzó a golpearme. El primer golpe lo sentí bastante fuerte, pero para el segundo me agaché y le propiné una para patada desde el suelo al escorpión. Era realmente cansado moverme en un espacio tan pequeño contra un enemigo tan grande y tan fuerte, pero contaba con la visión amentada que me proporcionaba el Byakugan, por lo que al menos podría presentar algo de guerra.

La sucesión de golpes continuó durante un rato y casi parecía un juego de esquivar, protegerse y golpear. Mientras yo intentaba atizar una patada al animal, este se cubría con una pinza y me soltaba un guantazo con la otra. Con cada golpe me emocionaba más y más pero llegó un momento en el que me quedé completamente vacío. El enemigo, tan pronto como había parecido ante mis ojos, desapreció. Sin dejar huella ni rastro alguno. No los miré de frente, pero pude observar que Hushika tenía algo que ver, por lo que quité mi mueca de pelea tan brutal como era y comencé a tranquilizarme un poco… al menos todo lo que pude. Estaba cubierto por heridas, tenía algunos moratones por todo el cuerpo y me sentía bastante dolorido, pero todo parecía haber terminado en un empate.

-¿Estáis todos bien? – Conseguí preguntar mientras me agachaba e intentaba recuperar el aliento. – Lo mismo digo.- Respondí a las palabras de la kunoichi y acto seguido, me dispuse a salir del lugar mientras me despedía con un gesto al aire ejercido con mi mano derecha. Una vez vi la salida, me precipité hacia fuera y comencé a correr para dirigirme cuanto antes a visitar a mi tío y comentarle lo ocurrido. Quería respuesta y se las iba a sacar por las malas o por la buenas, peor lo que realicé un shunshin y me largué de allí como alma que guiaba el diablo.

Stats:
▲ Stats:

• Ninjutsu 2
• Taijutsu 6
• Genjutsu 1
• Velocidad 4
• Resistencia 4
• Fuerza  3


Técnicas:
Byakugan (白眼, Ojo Blanco ó Visión Pura): Las personas que tienen este Kekkei Genkai se pueden diferenciar fácilmente debido a que desde pequeños poseen los ojos de color blanco malva -aunque el color de ojos puede variar mientras el Dōjutsu se encuentre "dormido"-. No solamente eso, también es que esta técnica la tiene toda aquella gente que tenga sangre Hyūga. Este Dōjutsu tiene dos fases: una pasiva y otra activa. En la pasiva se refiere cuando está desactivado, o sea es cuando sus ojos están normales. Pero al activarse parece como si las blancas pupilas se agrietaran, a la vez que se le marcan las venas alrededor de sus ojos. Al ser un Dōjutsu tiene la capacidad de ver a través de los Genjutsu, Taijutsu y Ninjutsu sin mayores problemas. Pero sus capacidades principales se basan en una visión superior, otorgando una esfera completa de visión, es decir de 360°, excepto por un punto ciego en forma de cono que se encuentra detrás del cuello por encima de la primera vértebra toráxica, sin embargo este punto ciego puede ser eliminado emitiendo chakra justo en ese punto ciego en forma de cono. Los usuarios del Byakugan pueden detectar cualquier cosa alrededor de ellos dentro de un radio de más de 1000 metros, mientras mayor es la habilidad del usuario con el Byakugan, mayor radio posee. Este Dōjutsu también presenta visión telescópica, es decir la capacidad que tiene un usuario de enfocarse en una zona en específica dentro campo visual según el requerimiento del momento en que se utilice. Otra habilidad es la de ver a través de los cuerpos, permitiendo también ver con sumo detalle el sistema circulatorio de chakra de los demás (permitiendo el uso de Puño Suave) y ver los tenketsus/puntos de chakra del cuerpo, con suficiente claridad como para golpearlos. Es por esta habilidad que no puede definir entre los clones de sombra en los que se reparte el chakra igualmente entre los cuerpos.

Genin - 500m

Jutsu de Cuerpo Parpadeante (瞬身の術, Shunshin no Jutsu)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es una habilidad básica en todos los ninjas que se basa en mover el cuerpo a altas velocidades para desplazarse cortas o largas distancias a una velocidad casi imposible de ver. Para un simple observador pareciera como si la persona se hubiera teletransportado en una nube de humo para ocultar sus movimientos. Esto se logra mediante el uso de chakra para vitalizar el cuerpo y de esa forma permitir que el mismo se desplace a velocidades extremas. La cantidad de chakra que se utilice en esta técnica dependerá de la distancia recorrida con la misma. Esta técnica no puede ser utilizada en un combate, pero si puede ser utilizada para huir de uno. Los ninjas inexpertos no pueden desplazarse grandes distancias.
Genin: Cualquier parte del mismo lugar en donde se encuentra.


Off:
Por mi parte igual, doy por terminada mi estadía en este lugar y la misión la doy por completada.
No tengo mucho más que añadir xD
Hyūga Tsuki
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Re: The scorpion king.

Mensaje por Noche el Sáb Jun 10, 2017 3:55 pm



El intercambio de golpes comenzó tan furioso como enérgico. Noche sentía un doble deber moral de acabar con él; para cumplir con la promesa que le había hecho a la chica y para sanar su orgullo herido al haber caído en una trampa como la que le habían tendido. La primera sucesión de movimientos se saldó con un golpe de gancho en la mandíbula del impostor que hizo esbozar una sonrisa de satisfacción al Senju. Sin embargo, aquel golpe melló poco el ánimo y el cuerpo de su oponente que, poco a poco, comenzaba a ganarle terreno. Estaban a la par en fuerza y velocidad, pero Noche era claramente inferior en experiencia y resistencia; aquello, poco a poco, le hizo ir perdiendo terreno.

Los brazos de Alain comenzaron a perder fuerza mientras que los de su enemigo se mantenían firmes como un templo. Los bloqueos por parte del Senju dejaron de ser eficaces y comenzaron a convertirse en desviaciones ineficientes; los puñetazos del impostor comenzaron a conectar con su cuerpo y comenzó a retroceder. La voz de Hushika lo instó a aguantar; en el momento no había tiempo de pensar. Era su equipo, tenía que confiar en ella. Sus palabras ejercieron en él un efecto revigorizador y, empujando con todas las fuerzas que pudieran quedarle, atacó.

Aprovechando su breve distracción lo alcanzó en la cara con un directo. Le partió la nariz. Bloqueó bien dos golpes más; conectó un puñetazo al estómago y bloqueó, de mala manera, un último golpe que atentaba contra su sien. Entonces, el combate se detuvo. Su enemigo se quedó estático; perdió el aliento. Su rostro esbozó un gesto de sorpresa y horror entremezcladas a partes iguales. Alain intercambió una mirada breve con Hushika antes de mirar de nuevo a su enemigo; el estómago se le revolvió en una mala corazonada. El impostor perdió su transformación hasta volverse un viejo con una mirada fría y resignada. Algo más allá, en lo más profundo de sus ojos detectó algo que no esperaba encontrarse. Triunfo.

El anciano esbozó una pequeña sonrisa. Luego todo fue una lluvia de carne, sangre y entrañas. –¡¡¡NOOOO!!! –gritó Noche. Cuando todo acabó, no quedó del hombre más que su túnica raída y separada como su cuerpo en multitud de trozos por el suelo. La invocación desapareció y, con la muerte del anciano, toda posibilidad de recuperar a los rehenes que había hecho. Tardó varios segundos en recuperar la compostura y analizar la situación. –Sí, estoy bien…– respondió de último, tras comprobar que los demás también lo estuvieran. Con el ceño fruncido y meditabundo, ladeó la cabeza y miró alrededor. Tendría que investigar mucho. Los demás se marchaban ya.

Nos vemos–enunció. Esperaba que contactasen con él para el pago tal y como lo habían hecho para asignarle la misión. Solía ser lo habitual. Ahora tenía entre manos otros asuntos de mayor urgencia.

A trabajar…




Off:
Aquí acabamos todos. Gracias por la admirable paciencia que habéis tenido y gracias por una participación animosa a pesar del tiempo que ha durado el rol. Ese ánimo no es fácil de encontrar, no lo perdáis.


¡Nos leemos! Me ha encantado esta misión. :)
Noche
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Re: The scorpion king.

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