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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Lost — Azula.

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Lost — Azula.

Mensaje por Kuroh el Dom Nov 27, 2016 1:21 am

Su pequeño cuerpo se vio alterado por una respiración fuera de lo normal para un persona que debería estár dormido. También se revolvió ligeramente mientras que debajo de sus parpados cerrados, sus ojos se movían de un lado a otro con desesperación. No había que ser muy inteligente para saber que no la estaba pasando bien en su sueño. Soltó un pequeño gemido de dolor junto con un manotazo al aire. Despertó de golpe porque la misma fuerza que había aplicado lo había sacudido bruscamente. Sus ojos grisáceos se abrieron lentamente, había tenido feos recuerdos mientras dormía. Comenzó a recordar todo, no estaba en el mismo cuarto dónde había despertado durante once años, era uno apenas adaptado a él, pues hace poco más de una semana que se había mudado con su tía, más a la fuerza que por voluntad propia. Lo había traído cuando estaba inconsciente gracias a la perdida de sangre.

Los recuerdos y el dolor seguían frescos, se giró en su cama una vez más, se hizo un ovillo y comenzó a llorar, ¿por qué tenía que haberle pasado eso a él? Sin dudas, habría disfrutado mucho de un hermano, a pesar de la gran diferencia de edad que existiría, pero lamentablemente no lo tuvo, ese hermano tan deseado también se llevó a su madre junto con la cordura de su padre. Las costillas aún le dolían como si estuvieran rotas, pero era poco por lo que quejarse, se había acostumbrado al dolor a tal punto que era algo muy normal en su vida diaria, además, no era nada comparable con el dolor psicológico por el que estaba pasando ahora. Tomó un oso de felpa viejo que estaba a su lado, lo abrazó con fuerza antes de que la intensidad de sus lagrimas se viera aumentada, se quejó de dolor, esta vez real y no como el de su sueño, al abrazar al peluche hacía presión sobre su herida que aún le faltaba mucho para curarse, sobre todo porque casi había sido hecha totalmente horizontal, era más complicado que sanara de esa forma.

Eventualmente, se quedó dormido nuevamente. Probablemente no se hubiera parado de su cama, a no ser porque su tía entró al rededor de una hora después a si habitación después de tocar la puerta delicadamente un par de veces
— Kuroh, cariño, tienes que levantarte y comer algohabló con delicadeza, sabía que su sobrino se encontraba en un estado muy delicado. El mencionado —que había tenido unos sueños más tranquilos esta vez— abrió los ojos lentamente se giró para poder ver a su pariente, quien le mostraba una amable sonrisa, sin embargo el niño no pudo devolverle el mismo gesto por más que se esforzó, no podía dar más que una fugaz y quebrada sonrisa. Su tía solamente le revolvió ligeramente el cabello y se retiró, cerró la puerta al salir, en lo más profundo de su mente, se preguntaba si había sido buena idea haber tomado una responsabilidad tan grande, al principio lo hizo sin dudarlo un momento, pero... ¿realmente estaba lista para ser una madre sustituta? Era mucho menor que la madre de Kuroh, por eso aún no había tenido ningún hijo, y ahora, probablemente nunca tendría uno que fuera totalmente suyo, lo más cercano que conseguiría sería a ese pobre desgraciado, ¿había hecho lo correcto?

El peliblanco finalmente recuperó su fuerza y se levantó. Se aseo un poco y bajó para desayunar, algo simple, un poco de leche y huevos. Su tía realmente se esforzó por levantar el animo del pequeño, pero nada parecía lo suficientemente bueno. Poco después, ambos salieron a comprar, el viaje sería más cansado que de costumbre, la tía de Kuroh compraría algunos materiales raros para hacerle una comida especial a su sobrina, además de frescos, el único lugar donde sabía que podía conseguir algo así era cerca de las costas. Salieron a penas el peliblanco terminó de desayunar. No dijo ni una palabra, o mejor dicho, a duras penas y hablaba desde que lo había traído a su nueva casa, tampoco lo presionaba, seguramente estaba pasando por momentos muy difíciles. En realidad el pequeño se la pasaba pensado en que hubiera pasado si hubiera hecho esto... o aquello, si no hubiera pasado, o simplemente se perdía viendo la tierra en el camino.

Ni si quiera se dio cuenta de cuanto caminaron hasta que se comenzó una molestia en la planta de los pies. No conocía el lugar, lo más probable era que si se separaba un poco de su tía se perdería y no sabría como regresar, se vio impulsado por el miedo y se pegó a las faldas de su tía, quien lo tranquilizó de inmediato con palabras suaves. Su tía se detuvo en un comercio, mientras que el delgado niño esperaba en la entrada, se quedó inmóvil hasta que un gato apareció en la esquina, no pudo contenerse, ¡era tan pequeño y esponjoso! Bueno... seguro no pasaría nada si iba un momento junto a él para tratar de acariciarlo, ¿cierto? Sus pasos fueron poco cuidadosos, así que terminaron asustando al gato, Kuroh lo siguió con una suave sonrisa hasta la calle siguiente, donde el gato al fin se quedó quieto y el niño pudo acariciarlo.

Dio la vuelta... ¿en dónde se había metido? Sabía que era un poco distraído pero... ¿perderse a penas en unas calles? bueno... en realidad había pasado más que sólo unas calles, pero el gato le había gustado tanto que se le olvidó el cansancio de su cuerpo y caminó sin atención
¿Tía...?susurró. Su corazón comenzó a palpitar con rapidez, tanta que parecía que se le iba a salir del pecho, de repente sintió que el aire se estaba poniendo pesado, le costaba respirar, su estómago se revolvió un poco, ya se había sentido así, los demás lo llamaban ataque de pánico, pero no creyó ser tan débil como para tener uno sólo por perderse. Una extraña preocupación mezclada con miedo comenzó a crecer en su pecho, hasta el punto que no pudo más. Dio un grito ahogado y comenzó a correr sin dirección alguna, una vez más en ese día, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, dándoles nuevamente un ligero tono rojizo, no sabía si iba encontrar a su tía, si sólo se iba a perder más, pero es que ¡sentía tanto miedo!

El olor a sal no tardó en incrementar, el mar tampoco se demoró en aparecer, corrió hasta que sus pies sintieron la caliente arena, sus pasos se cortaron bruscamente gracias a una piedra que lo hizo caer, logró reaccionar rápido y poner sus manos antes de que su cara diera totalmente contra la arena, se irguió ligeramente aunque quedó de rodillas, con la respiración agitada y lágrimas en sus mejillas, su respiración comenzó a calmarse, tal vez el sonido del mar le ayudo un poco a calmarse, pero sería momentáneo, hasta que volviera a centrar su atención nuevamente a su problema: estaba perdido.
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Re: Lost — Azula.

Mensaje por Azula Uchiha el Dom Nov 27, 2016 12:51 pm



Uta Nii-san, estoy aburrida, ¿no puedes dejar que papá llegue solo a casa?, él no es estúpido —reprochaba con molestia una chica, quien surcaba la niñez hacia la adolescencia; de cabello azabache y llamativos ojos ámbar, su mirada usualmente afilada se posaba en su hermano, arrugando inconforme su entrecejo; vestida con uno de sus conjuntos habituales: Konoe Seifuku. Ryouta, su hermano mayor, el cual esperaba en el puerto la llegada de su padre luego de una importante reunión de negocios fuera de los dominios. Azula, inquieta, se bajó de la caja donde estaba sentada y al no tener respuesta por parte de su hermano tomó la iniciativa de caminar sin rumbo fijo por la playa, el sol era brillante y el calor excesivo empezaba a invadir toda la zona. Las olas llegaban a la arena con serenidad, mas el viento soplaba con fuerza arremetiendo en contra de las estructuras de maderas adyacentes al terreno amarillento.

Optó por caminar entre los almacenes, curiosa se recorría todos ellos, estando atenta a los ruidos de las personas cargando y de uno que otro murmuro entre callejones. Su paso la llevó a través de la zona de carga hasta la comercial, donde el pescado era el producto protagonista. Un bullicio normal en ese sitio hacia que poco pudiera concentrarse; las personas sudorosas y algunos mendigos hicieron que volviera su cara de molestia, agotando su paciencia. Compró una fruta jugosa para calmar su sed mientras veía la gente pasar con poco interés, para ella eran sólo eran herramientas listas para ser manipuladas, débiles y prescindibles. Sin embargo, una figura de una edad similar a la de la fémina hizo aparición
Sus características físicas llamaron su atención: de apariencia débil y extraño color de cabello. Sus orbes ámbar se posaron en él al mismo tiempo que terminó aquella fruta. Intrigada su interés se mantuvo, como toda chica de su edad sentía cierta conexión con sus contemporáneos. El chico se vio atraído por algo que no podía visualizar, ladeó su cabeza al verlo salir de su campo visual: entretenida con lo que había descubierto se dispuso a seguirlo, con cierta discreción, como si fuera un juego entre ambos –sin que el otro lo supiera, claro–. Nunca llegó a ver lo que perseguía, pero terminaron alejándose de la calle comercial.

Detrás de una esquina estaba viendo, con ambas manos sobre el filo de la pared, atenta. Terminó viendo cómo el otro recurría al pánico. «¿Acaso está llorando?», se cuestionó en la intimidad de sus pensamientos; sus ojos se abrieron más y el impulso de seguirle fue incrementado: Él no era nadie como para ser ayudado por su persona, pero su pintoresca apariencia no dejaba de interesarle: Tan frágil, ¿acaso dos polos opuesto se atraen?, o eso era lo que parecía. Antes de salir el chico salió corriendo; Azula paró en seco sin saber qué hacer, si perseguirle rápidamente y olvidar el incidente. Optó por la primera, y perdiendo la cautela trotó buscando acortar la distancia, el dichoso juego tomaba un curso más rápido –y desesperante para el contrario, por lo que podía notar–.

Terminó por encontrarlo tirado de rodillas, sobre la arena; estaban cerca del puerto donde se encontraba Ryouta. Ella conocía mucho más el sitio, probablemente podría ayudarle, claro, buscando siempre algo a cambio; en ese caso sería simplemente conocerle, saber más de él, saciar irremediablemente su curiosidad de una vez por todas.
Hey, chico, ¿estás perdido? —preguntó, con voz suave mientras se acercaba con las manos detrás de su cadera, cierta sonrisa discreta y con el rostro ladeado; a primera vista se caracterizaba por ser una persona carismática, no obstante, fue imposible evitar reír, por lo que soltó una risa entre dientes. Tan pronto cuando compartían una distancia prudente le ofreció su mano derecha para ayudarlo a levantarse. —. Es muy fácil perderse por aquí, pero para tu fortuna, conozco muy bien la zona —sin apartar su aire narcisista y poco humilde le hizo saber que era oriunda del país y que, gracias a sus viajes con sus padres, había conocido casi todo rincón de la nación.
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Re: Lost — Azula.

Mensaje por Kuroh el Vie Dic 02, 2016 9:52 pm

Escondió su cara entre las manos mientras dejaba que las lágrimas comenzaran a salir sin ningún tipo de oposición. No tardó en escuchar algunos pasos  hundirse en la arena a sus espaldas. No le tomó mucha importancia, al fin y al cabo era un puerto, mucha gente pasaba por ahí, además eran pasos muy ligeros como para ser de su tía. Lo que volvió a preocuparle aún más, creándole un nudo en la boca del estómago. No era la primera vez que le pasaba, pero probablemente era una de los más fuertes que había tenido, su tía era lo único que le quedaba, ¿qué iba a hacer? Pues, tumbado en la arena no iba a encontrarla jamás, ¿cierto?
Sorbió por la nariz después de que lograra detener ligeramente la caída de sus lágrimas, tomó un gran suspiro para relajarse, pero se vio interrumpido por una voz detrás de él, lo tomó por sorpresa, hasta el tal punto de que pegó un salto que lo hizo girar de golpe para ver quien lo estaba llamando, no respondió, aunque seguramente eso dejó clara la respuesta.  

Se sintió muy avergonzado, sus mejillas no tardaron en conseguir un color más rosado, podría decir que hasta rojizo. Se pasó lentamente su mano por los pómulos para limpiar el rastro de lágrimas, aunque quedaban muchos indicios evidentes, sobre todo para una persona tan pálida como él. No sólo estaba sonrojado porque tuviese vergüenza, también por la gran cantidad de miedo que podía acumular en su joven y pequeño cuerpo, eso sin contar el tono rojo que habían adquirido sus ojos. Ladeó un poco la mirada en lo que la chica se acercaba a él, ¿podía confiar en ella? La desconfianza y la inseguridad habían crecido como un cáncer en su corazón desde lo ocurrido con su padre, pero bueno...realmente no tenía una opción mejor.

Tomó la mano de la desconocida y se apoyó ligeramente de ella para poder levantarse — Gracias — fue la primer cosa que dijo, aún sin mirar directamente a la morena. Su aire confiado le hizo sentir que estaría seguro si se mantenía a su lado. Al parecer, la vergüenza le había servido para que su pequeño ataque de pánico desapareciera, aunque claro, aún no se recuperaba del todo, sobre todo porque tenía curiosidad... ¿cuánto tiempo llevaba observándolo? Por un momento creyó que no podía estar más avergonzado. Sobre todo porque no había dicho más que una palabra, vamos ¡que casi ni se había movido! Técnicamente estaba petrificado.

Me llamo Kuroh — Presentarse fue la primera cosa que se le ocurrió, por simple cortesía, además, podían encontrarse a su tía llamando al peliblanco en cualquier instante —. Vine a comprar unas cosas con mi tía, no vivimos un poco lejos de aquí — una sonrisa nerviosa se dibujó en su rostro, no era muy bueno conociendo a gente nueva, tampoco quería decir que se perdió persiguiendo a un gato por quien sabe cuantas calles —. Pero me distraje un poco y bueno.... no supe como volver — Sí, claramente, echarse a correr sin dirección como un histérico fue lo mejor que se le ocurrió. ¿Por qué no lo pensó un poco más?

La miró a la cara una vez más, seguramente la hubiera considera atractiva si a Kuroh le interesaran esos temas, de piel morena, un brillante cabello azabache, acompañado con un brillo en los ojos que le hizo pensar en un gato escondido en las penumbras, listo para atacar, todo eso acompañado de la gran seguridad que irradiaba... ¡qué bueno que se había topado con un pobre diablo tumbado en la arena! —. Mi tía es delgada. Más o menos así de alta — subió su mano por varios centímetros encima de su cabeza para darle una idea de la altura — También tiene el cabello blanco, ¿de casualidad no la habrás visto? — preguntó, con un poco menos de pena en sus palabras.
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Re: Lost — Azula.

Mensaje por Azula Uchiha el Dom Dic 04, 2016 10:15 am


Instintivamente y con su observación detallada se dio cuenta de una extraña marca que daba lugar en la muñeca diestra del –aparentemente– frágil masculino. Con disimulo observó antes de regresar su llamativa vista hacia los irritados orbes, aún cristalizados por las lágrimas. Al momento de sentir la palma contraria, apretó con levedad, diciéndole inconscientemente “estoy contigo, no tiene nada que temer”, no era una característica de buena samaritana, simplemente reafirmaba su autoridad, su valía, sin palabra alguna se daba su lugar como alguien superior y sin comparación alguna con su entorno. Su suave voz alivió el usual hielo entre dos desconocidos –el cual era más delgado al tratarse de simples prepúberes–, su atención estaba en él; sorpresivamente y colocándolo a un lado en comparación con los demás, veía en sus ojos algo especial. ¿Fortaleza?, no, quizás no era eso; ¿potencial oculto?, probablemente, debía averiguarse. El quebradizo chico le daba entender que no era común, que había sufrido demasiado probablemente, podía percibir falta de seguridad, algo que era abundante en la esbelta fémina.

Y yo Azula, Azula Konoe —correspondió la presentación, llena de orgullo al llenarse la boca con el apellido de su impecable familia, los que vivieran más tiempo en esas tierras han de darse cuenta, además de por la vestidura que llevaba en ese momento, la pertenencia de una sangre tan pura del clan Uchiha. Terminó por cortar el contacto físico y llevar ambas manos a la posición inicial –detrás de su espalda, irguiendo la postura–. Escuchó su vaga explicación, hasta negó con una sonrisa tenue por su inconsciencia, muy inteligente no parecía en el campo de la orientación. —Lo sé, te estaba observando; corres de manera muy ridícula —y se echó un par de risas más, que, inmediatamente, llevó su mano a su boca. Su crueldad era espontánea, y más cuando se encontraba a personas tan débiles como él, quizás podía añadir una excepción, estaba muy de buen humor como para iniciar una estúpida discusión. Fuera de utilizar un tono hiriente, ofenderlo quizás estaba siendo lo último dentro de sus objetivos.

Quizás sí la he visto —contestó, imponiendo una barrera inesperada de desinterés, desviando su mirada y dando un paso atrás, como si tuviera la intención de retirar la ayuda que antes había ofrecido. Sin embargo, luego de un par de segundos llevó su mirada periférica hacia él, alzando su ceja izquierda pero enmarcando una seriedad en su rostro. Simplemente era un juego, y para que Azula cediera, quería escuchar ruegos por su parte; era casi melodioso escuchar la voz de otros en ese contexto. —, o quizás no —prosiguió, cruzándose de brazos—, todo depende de lo que puedas ofrecerme a cambio de mi ayuda. No sé si lo sabes, pero aquí nada es gratis, Kuroh-kun —comentó, buscando observar la reacción contraria, jugar con las personas, manipularlas, era algo que siempre hacía y que le divertía de sobremanera. Su apariencia de niña buena era su carta de presentación frente a Kuroh, aunque cuando su voz se hacía escuchar, según qué quisiera, las personas podían categorizarla de otra forma. Ella tejía los hilos y los demás se quedaban atrapados en su red, tal y como quería.
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Re: Lost — Azula.

Mensaje por Kuroh el Jue Dic 15, 2016 10:22 pm

El apretón de manos le hizo sentir que la situación era aún más reconfortante, lo que provocó que una ligera sonrisa estúpida escapara de sus labios, aunque no hizo nada por tratar de borrarla. Sin embargo, parecía que estaba juzgando demasiado pronto. Por alguna razón, su apellido no fue extraño a sus oídos, sabía que lo había escuchado en algún otro lado, pero exactamente, ¿en dónde? Su padre solía hablare sobre otros Clanes, sus ramas principales y sus integrantes más poderosos, simplemente como una especie de clase. Supuso que tal vez lo había mencionado antes, no porque lo recordara, más bien por la manera en que la niña se infló, como si fuera obvio tal apellido.

Por su parte, a él le daba igual si era alguna especie de diosa mítica o un simple vagabundo, le había agradado a primera vista aunque a su lado se sintiera más inferior de lo normal, sobre todo porque aunque su padre trató mil veces de inculcarse el orgullo Senju, al pequeño peliblanco le entraba por una oreja y le salía por la otra. Pero antes de que pudiera perderse en sus recuerdos para buscar información, literalmente sintió que la chica le había clavado un kunai justo en el pecho apenas había bajado la guardia. Tal vez era resistente en cuanto a dolor físico, pero el dolor psicológico en Kuroh era completamente diferente, el pequeño niño tenía una mente y un corazón muy delicado.

¿Por qué le había dicho eso? La sonrisa de su cara desapareció de manera tan rápida como llegó, su risa cruelmente burlona fue la gota de derramó el vaso, sus labios permanecieron ligeramente abiertos, estaba adolorido y sorprendido, el ambiente incluso se había tornado pesado, para él. Cuando volvió a hablar, recordó los orígenes del apellido de la niña, era una Uchiha... bueno, ¿qué podía esperar de alguien que tuviera esa sangre? Y ahora, ¿por qué estaba actuando así? al parecer no había otra respuesta, Azula estaba tan loca como una cabra. ¿Acaso no lo había visto hace un momento? ¡estaba perdido en medio de la playa! ¿Qué le iba a ofrecer, caracolas? O tal vez, algo que estaba más allá de la imaginación del peliblanco, algo que aún no llegaba a comprender.

Su mirada, instintivamente se ladeó al sentirse incómodo, en realidad tenía muchos sentimientos dentro de sí como para poder identificar un sentimiento preciso, pero no hizo más que bajar la cabeza, cuál perro sumiso ante el grito de su amo. Tenía la opción de que de verdad hubiese visto a su tía y lo ayudara a volver, pero tampoco descartaba que no hubiese visto a nadie y sintiese placer por torturar a otros. Aunque, por muy mal que pudiese verse la situación, realmente no tenía a nadie más, era su única opción, era demasiado penoso como para pedirle a alguien más que lo ayudara, no quería parecer una molestia.

Pero vamos, tampoco se iba simplemente a quedar ahí, mirando ha su costado, realmente tenía mucho miedo de que nuevamente lo abandonaran, primero su madre, luego su padre, su tía era lo único que le quedaba. Normalmente hubiese tenido otro ataque de pánico, pero comprendía que eso no iba más que a empeorar las cosas. Se sintió como un perro acorralado en una esquina, con la cola entre las patas, soltando ladridos desesperados...todos sabemos lo que viene a continuación.

Los ojos del niño brillaron por primera vez con un fuego decidido, encaró a la morena
¿Qué podrías necesitar de mí?gruñó, sin embargo, su tono de voz no sonaba para nada amenazante comparado con el de la Uchiha. Pensó en mil cosas poco amigables que decirle, sin embargo, no era un estúpido, la niña era orgullosa y estaba seguro que si le hablaba mal se iría por donde vino. Era obvio que no quería algo material, ¿pero entonces qué?Si la viste, guíame. Hablaremos de tu "paga" en el caminofue su intento de mordida, al menos ya no se sentía acorralado, pero en el fondo, las piernas estaban a nada de comenzar a temblarle por otra oleada de miedo, de verdad que no quería estar solo.  
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Re: Lost — Azula.

Mensaje por Azula Uchiha el Miér Dic 21, 2016 1:22 pm


«Pero mira qué ternura» tales gestos hicieron que la azabache sintiera algo muy extraño; además de tener unas características físicas de alguien débil, también poseía una personalidad bastante frágil al parecer, personas tan contrarias eran; y por eso mismo se veía atraída por él, primera persona que conocía que encajaba en ese molde. No evitó sacar cierta sonrisa al ver cómo intentaba convencerla, no se había rebajado ni mucho menos, intentaba ser imponente; pero era igual a un cachorro y unos agudos ladridos. No evitó hacer un contacto visual de lleno en sus llamativos orbes de color claro, golpeó su hombro con levedad y terminó por alargar su sonrisa: —Oh, vamos... —terminó por cerrar aún más la cercanía, tornándose más flexible ante el otro, y por supuesto, más amigable —, estoy jugando contigo, Kuroh —indicó, terminando de dar cierto toque por debajo del mentón ajeno. Como era típico en ella, tener el lugar de dominante y permitirse invadir el espacio ajeno con total soltura. Aunque era una fémina, sin ánimos de intimidar. Y sí, jugaba en muchos aspectos con él, su aspecto daba para eso y mucho más.

Sin previo aviso, tomó la mano del masculino, su siniestra; convirtiéndolo en su compañero ahora. Con seguridad y firmeza dio cierto apretón, cálido y cercano. Se dispondría a llevarlo y a tratarlo como si se conocieran desde hace más tiempo que el real. —Iremos a buscarla, no te preocupes —comunicó mientras mirada al frente y se disponía a marcar pasos fuera de la playa. Estaba siguiendo ciertos pasos para que el otro se sintiera segura con ella, para que le tomara confianza; aunque era un camino difícil para simples desconocidos y al haber una barrera entre clanes, quería forjar cierta conexión con aquel chico: la razón era muy simple, el sólo hecho de que fuera tan –aparentemente– débil, hacía de su persona alguien que necesitaba de protección. Los polos opuestos se atraen, y eso se aplicaba con la chica. Quien no estaba siendo mezquina del todo, y era su primera cercanía con un chico contemporáneo con ella. —Se nota que eres nuevo por aquí, ¿no tienes amigos?, ¿de dónde vienes? —cuestionaba, sin poner ningún compromiso en responderlas; eso le tenía sin cuidado, simplemente ponía tales preguntas como un punto de inicio para su conversación.

En tal caso que el masculino estuviera de acuerdo con sus acciones, se internarían por los callejones; entre depósitos, era la manera más rápida de llegar. La algarabía se empezaba a oír, cierta molestia entraba por sus oídos: ella estaba acostumbrada al silencio de la gran morada Konoe. Ciertamente, al empezar con la exploración por su cuenta se daba cuenta de lo prescindibles que resultaban las personas y lo efímera que podía ser la vida frente a los problemas de mayor impacto. Fuera de reflexionar más, se percató de la presencia de alguien más; tres hombres bloqueaban el paso el callejón, el último para llegar a la calle de comercio: eran delgados y sin atributos físicos resaltantes, parecían ser ladrones comunes.
¿Están perdidos, niños? —preguntó uno de ellos, con cinismo y cierto vacile. Pronto todas las miradas ajenas se posaron en la pareja de menores. Azula acortó aún más la distancia, a tal punto de que su voz fuera compartido sólo con él. —¿Sabes pelear, Kuroh-kun?, quédate atrás si no sabes, yo me encargo —pudo musitar casi en el oído del otro. Pronto marcó su sonrisa más inocente, soltó a su acompañante y colocó ambas manos al frente, entrelazando sus dedos y posando de manera infantil ante los ajenos a la pareja: —. Oh, no no, estamos buscando a nuestra madre, ¿la ha visto? —su voz era suave, de una pacífica niña. Sus ojos se agrandaban y buscaban dar ternura. Eso, sin duda, provocó más a los criminales. Risas salieron de sus asquerosas cavidades bucales. Pronto darían un paso adelante y Azula crujirían sus huesos si se atrevían, con o sin ayuda de su protegido.
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Re: Lost — Azula.

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