¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
»  Kiba raijin, la espada de los mil truenos
Hoy a las 3:52 pm por Gakumon

» || Misiones ||-||Kisato Nara||
Hoy a las 3:36 pm por Gakumon

» [Private Investigator]
Hoy a las 2:18 pm por Kisato

» Tabla de Misiones: Dastan O'Donnell
Hoy a las 12:24 pm por Gakumon

» Forest Path | Misión con The Tsviets
Hoy a las 11:30 am por Uchiha Ōgama

» Misiones || Leorick
Hoy a las 12:29 am por Ichimaru

» Misiones Ren Mitsuki
Hoy a las 12:17 am por Ichimaru

» Tablon de Misiones || Tanuki Shayra
Hoy a las 12:15 am por Ichimaru

» Misiones // Jurou
Hoy a las 12:07 am por Ichimaru

» "Entrenamientos" — Iko.
Hoy a las 12:06 am por Ichimaru

» Master
Ayer a las 11:41 pm por Gary

» Which side is the good side?
Ayer a las 8:17 pm por Arata Hikari

» Armería de Guerra
Ayer a las 6:08 pm por Gakumon

» MISIÓN DE RANGO D: WELL WATCH
Ayer a las 1:21 pm por Ren Mitsuki

» Misiones de Howaitohasu
Ayer a las 1:05 pm por Sheik

» Katta vs. Kazuo — Final Showdown
Ayer a las 1:00 pm por Kazuo

» [Mision] The boat
Ayer a las 5:29 am por Shayra Tanuki

» Ficha Ninja de Bardo
Ayer a las 12:43 am por Ichimaru

» Nobu || Perfil.
Ayer a las 12:31 am por Nobu

» Nobu || Ficha.
Ayer a las 12:01 am por Ichimaru

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }


Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Lun Dic 12, 2016 6:04 pm

Recuerdo del primer mensaje :


鍛冶屋

Ichimaru Mansion




Era ya de tarde y Ichimaru había pasado una hora completa decidiendo en que hogar quedarse por supuesto por la ubicación, diseño y tamaño, era difícil elegir entre las tres casas que le habían dado a escoger y más aun por que las tres quedaban a la perfección con su expectativa, tenían una herrería perfecta para que el practicara junto, pero finalmente eligió la más grande que tenía un patio un poco alargado que le daba un poco de espacio para futuros proyectos. Ya aquel viejo le había quitado su dinero y había aceptado a la perfección, no podía retractarse puesto era un trato entre hombres hecho a la ley del castillo ya había prometido tratar de no meterse en problemas de pleitos a menos que fueran necesarios. Observo un buen rato desde lejos su hogar con tejados triangulares perfectos para la lluvia y la nieve, juntos  varios pisos con varias habitaciones ¿Quién se atrevería a vivir con Ichimaru? ¿Era esto en lo que se habían convertido en parte de los ahorros de toda la vida del joven?

Allí trataría de vivir una vida tal vez pacifica pero no lo suficiente como para aburrirse puesto sería capaz de volverse loco. La casa ya tenía implementos como camas, mesas entre otras cosas que por los momentos el moreno no necesitaría, una cocina perfectamente armada pero sin los alimentos. Ichimaru corrió la puerta de entrada a un lado y finalmente entro con una mochila y una cantidad de armas endemoniada, no llevaba mucha ropa en realidad el gran peso eran sus armas, Kunai, Shuriken, Yari, pergaminos, ya había inspeccionado un poco la casa y sabia donde colocarías las armas repartidas y escondidas en caso de un intruso siempre estaría armado. Ya estaba limpia la misma persona que se la vendía había contratado a alguien para que la limpiara y no tenía nada más que hacer que descansar luego de tiempo sin saber lo que era estar en un hogar, se acostó en cualquiera de los cuartos sin saber si  seria este el que usaría finalmente cerrando los ojos profundamente por un rato hasta que cuando los volvió a abrir ya era temprano en la mañana, apenas los rayos del sol comenzarían a salir dentro de poco.

Esta mañana había tanto que hacer y a la vez nada, ningún trabajo para hacer a servicios del señor feudal puesto aun no confiaba del todo en él y por supuesto era difícil elegir alguna misión para Ichimaru mas no importaba siempre y cuando le diera trabajo de vez en cuando. Mientras, podría dedicarse a trabajar en su adorada herrería que era lo que pedía en ese momento, después de todo, ¿cómo podría superar a Celebrimbor si no se atrevía a practicar? Tomo de la sala de estar una mochila la cual traía unas cuantas menas, ya le quedaban pocas y en un lugar como aquel sería difícil conseguirlas por sí mismo si no era que tendría que ir a la capital a comprarlas. Lanzo todas las menas sacándolas de la mochila directo a una especie de rectángulo metálico donde se podía escuchar el eco que provocaban. En ese momento pasaba sus manos por todos aquellos utensilios de la herrería sintiéndolas una a una, reconociéndolas de a poco mientras respiraba relajamente, tomando las herramientas como lo era el martillo, las pinzas entre otras cosas y hasta que finalmente llego hasta la fragua.

Era aquella tan hermosa diseñada para conservar la mayor cantidad de calor y un poco de carbón que luego encendió con unas rocas al chocarlas haciendo fricción provocando que soltara chispas al punto de que de a poco se encendiera, estaba bien equipada y era así como lo deseaba puesto había pagado mucho por ella. ¿Cuál sería su primer creación? se preguntaba, un hacha, mas cuchillos pequeños, Kunai, Shuriken, personalizados, perdido en la inmensidad de sus pensamiento observando el fuego arder en la forja pudo sentir como si le llamara, una espada, del estilo de hacha, un estilo algo olvidado del cual había leído que seguro podría ser de utilidad en cualquier combate. Por un momento le sorprendía que le sirviera de algo el usar las bibliotecas del feudo aparentemente había elegido el líder correcto al cual servir a pesar de no tener confianza sobre el mismo Ichimaru, tomo una mena y comenzó a derretirla para al cabo de un tiempo verterlo en el molde que deseaba dando forma a el arma que próximamente seria realizada.

A continuación comenzó a martillar mientras la sostenía con unas pinzas de metal, martillazos que retumbaban en toda la herrería al punto de escucharse en las afueras pero en tonos más bajos hasta el punto en que el arma había tomado la forma de media luna con segmentos distinto. Finalmente comenzó a sacarle filo por unos cuantos minutos hasta que cuando se dio cuenta el arma estaba completamente afilada y lista, solo se podía ver a Ichimaru tomándola por la empuñadura pasando un trapo por el filo limpiándola. Sin embargo no acababa allí puesto podía escuchar unos pares de pasos en las afueras de su casa, eran conocidos pero aun así Ichimaru no dudo en portar aquella nueva arma en su mano mientras salía de la herrería para lograr ver a las personas sin detallarlas muchos.  – Hey esta es mi casa salgan de aquí.- Era como el viejo gruñón que gustaba vivir solo, pero la respuesta no era la esperada puesto lo que vio fueron tres chicos escabulléndose en aquel hogar, niños que conocía bien y que terminaron llamándolo. – ¡ICHIMARU SENSEI!.- Gritaban aunque no de correr sino con una sonrisa ¿quién rayos correría con una sonrisa hacia a alguien que llevaba un arma con esa y habiéndoles hablado con una voz tan amenazante? Quien más sino sus “alumnos”.

– Vinimos por que Yato nos hablo de su nueva casa y también queríamos saber si podemos entrenar juntos, la última misión nos sirvió mucho para mejorar, seguro que con usted aprenderemos mas.- Dijo con tanto orgullo Gouji, si te quedas al lado de los fuertes y no te limitas sino a ser más fuerte que ellos tu poder crecer más rápidamente, no obstante el castillo del feudo no era un lugar donde Ichimaru los quisiera entrenar. – Esta bien los entrenare, pero sabrán que soy muy duro con respecto a entrenar. Esperen aquí.- El moreno se adentro a su casa para tomar sus cosas, un ninja siempre debía estar preparado en caso de ser emboscado y más aun si se encontraba con Gouji, Chad y Marick, debía protegerlos a toda costa. Por supuesto los jóvenes no obedecieron y entraron amenos por uno rato mientras Ichimaru buscaba sus armas pero ya el hombre no le importaba, les había tomado un poco de cariño y sabia que no valía de nada regañarles por ello simplemente les dijo. – Saldremos del castillo por un rato.-


Lista V.I.P:

Solo los colcados en esta lista pueden entrar en la casa libremente, de no estar en la lista y entrar en ella podria caer en las trampas (de haberlas) o ichimaru podria tomarlo como enemigo y empalarlo sin ningun remordimiento, sin importar si es de mogura o no y no tendra ninguna consecuencia por ello.

- Ichimaru (Dueño)
- Belladona (Residente)

Herreria:
♠ Nombre del Arma: Khopesh

♠ Descripción Visual:
Spoiler:

♠ Descripción Técnica: Una espada corta que mide unos 70 cm de longitud y se compone de tres partes principales: una empuñadura de unos 15 cm, una sección recta sin filo de unos 15 cm y un final en forma de media luna, con el borde exterior afilado, que mide 40 cm todo hecho de hierro.

♠ Ventajas: - Contrapeso: El poder de corte de esta espada esta ligada, más que por su filo, por el uso de su peso, el cual se acumulaba en el punto de percusión del arma en lugar de cerca de la empuñadura.

- Corta: EL arma es capaz de atravesar ropas de cuero y escudos de baja calidad con facilidad.

♠ Desventajas: - Filo: A diferencia de las espadas normales este no posee filo en la parte trasera y tampoco posee filo entre la empuñadura y la media luna. También es débil contra armaduras de estilo placa y escudos de calidad.


Última edición por Ichimaru el Mar Mar 07, 2017 11:32 pm, editado 2 veces
Ichimaru
avatar


Volver arriba Ir abajo


Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Belladona el Mar Mayo 23, 2017 1:14 am

La joven aun no era lo suficientemente madura, aun le faltaba mucho por entender las cosas, a las personas, a que las cosas han cambiado cuando recobró su añorada libertad. Como decía Ichimaru y quizás tenga razón que le andaba tomando demasiada importancia a su pasado, que debía dejar las cosas atrás como debería ser, aun no había sanado esas heridas con totalidad sentía que le hacía falta algo, tenía un vacio que añoraba llenar, quería ser más fuerte para volverse a enfrentar a esa organización y si fuera posible extinguir la existencia de cada uno de ellos que era lo que realmente quería ¿Venganza? Aunque sería algo realmente absurdo ir detrás de ello y matarlos ¿Acaso eso no la haría igual de basura que esa gente? ¿Le importaba su reputación? O la del feudo que ahora representaba, por ahora tenía que hacer las cosas por lo legal.

Ichimaru hablaba de sus cicatrices como si tuviera orgulloso de ellas, las miraba y él seguía en confianza diciendo un relato de la experiencia que le dio aquellas cicatrices –La tuyas te llenan de orgullo, pero las mías son por sumisión, no sé que es estar en una guerra, qué cosas pueden pasar estando allí, aun me falta mucho por aprender… una de las cosas que quisiera aprender es a pelear, defenderme, ser una buena curandera… Y si es posible al final de todo esto convertirme en la esposa que tanto quieres, pero con eso que no te gustan que te toquen esta difícil muy difícil- la joven cubre su boca para evitar dar una carcajada y volteando hacia el lado contrario donde se encontraba Ichimaru, ya que eso último no lo tenía en mente ya  se lo había recalcado anteriormente.

Belladona había parado de reírse por fin estaba avanzando con su compañero, esta sería una buena señal porque se estaba abriendo a su compañero –Disculpa si dije muchas cosas sin sentido, supongo que necesitaba desahogarme como me sentía realmente. Desde que salí de allí no había hablado más del asunto. Sabes en ese momento el único deseo que me mantuvo en pie era encontrarme con mi hermanita, pero… ahora que lo pienso nunca hice las cosas para mí misma, trate de sobrevivir por otra persona y no por mí, no muy diferente a lo que hago ahora contigo. Ahora la verdadera pregunta es ¿Qué es lo que quiero ahora? ¿Venganza por todo lo que me hicieron? No… Quiero justicia… pero primero debo hacerme más fuerte para encararme a esa gente- en ese momento la joven estaba comenzando a ser franca, era su deseo personal que andaba saliendo desde el fondo de su corazón, quería hacer las cosas de manera correcta aunque el mundo shinobi está lleno de engaño tampoco podía dejarse llevar por la justicia a ciegas –Tampoco seré una ingenua, ya conocí lo que son capaces de hacer las personas por algo de dinero. Solo quiero hacer las cosas de la manera correcta, no acabare con sus vidas al menos que el feudo me lo ordene, como tú también le tengo lealtad al feudo por ser tan generoso conmigo-la joven mira fijamente hacia donde Ichimaru regalándole una sonrisa, ya era momento de dejar todo atrás y avanzar.
Belladona
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Jue Mayo 25, 2017 1:12 am


El hombre no hacía nada más que escuchar las palabras de la dama mientras admiraba la luna plateada, aquella mujer era tan deprimente pero deseaba cambiar tanto que comenzó a pensar sobre lo que sucedía, una nueva vida ameritaba nuevos compañeros, nuevas habilidades, nueva reputación y posiblemente un nuevo nombre. Ichimaru estiro los brazos y piernas para luego dejar salir un enorme bostezo mientras se levantaba del suelo. – Supongo que es cierto, lealtad le tengo a Rhaiden. Pero él y su guardia deben de saber que la lealtad se gana día a día, deben saber perfectamente que si un día dejan de ganarse mi lealtad no dudare en hacerlos entrar en razón. – Ya no sería estúpido como la última vez, confió en sus maestros, su padrastro luego de ayudarlos con todo para luego ser traicionado y encarcelado por años siendo aún tan joven haciéndole perder tanto años como habilidades.

– Belladona. – Pauso mientras se perdía en sus pensamientos por unos segundos. – Una nueva vida amerita nuevas cosas ¿Te apetece un nuevo nombre? – Callo sus palabras mientras se rascaba la cabeza un poco volviendo a verla desde arriba. – Algo así como Tsuki o Hana, esta vez tú elegirás tu nuevo nombre, uno que te represente bien. – Camino unos cuantos pasos adentrándose en la casa para detenerse frente a la mesa. – No debes decidir ahora mismo, tal vez mañana u otro día pero deberás de presentarme a esa nueva chica cuando llegue ¿No crees? – Dio una pequeña carcajada mientras alzaba la mano desde lejos moviéndola de un lado a otro despidiéndose. – Me marcho a dormir, si te quieres hacer fuerte mañana comenzaremos con eso. Un entrenamiento o algo por estilo. – Volvió a callar mientras se metía en el pasillo de la casa, subió las escaleras y finalmente se adentró en su habitación donde se desvistió y acostó en su cama observando la luna desde su cama por unos segundos hasta quedarse dormido.


Ichimaru
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Sáb Mayo 27, 2017 8:27 pm



Post pasado antes de que belladona entrara en escena.

La luna se alzaba con un brillo plateado en el cielo rodeada de sus tan brillantes estrellas de menor tamaño, el cielo era algo que Ichimaru normalmente no observaba desde hacía mucho y aun en sus viejos tiempos de guerra no lo observaba para ver las estrellas y la luna puesto no conocía de posicionamiento de las estrellas para crear rutas sino hasta hace unos pocos meses leyendo libros astronómicos. La lectura había sido algo apaciguarle para el hombre al igual que lo eran ahora las estrellas, su paz era momentánea y extraña puesto lo había elegido, el solo hecho de no hacer nada más que ver el cielo era extraño y un poco incómodo pero comenzaba a acostumbrarse a ello. – has cambiado mucho desde entonces falsa muerte. – Se escuchó la voz de una fémina que no era Belladona ¿Un extraño en su hogar?  La tranquilidad ante la voz femenina de Ichimaru solo daba a entender que la conocía, una voz nostálgica de hace años. – Hacia tiempo que no me hablabas Morrigan, no creas que no te eh visto siguiéndome de vez en cuando Señora de la guerra. –

Un ave descendió del techo del hogar plantándose a un lado del Kaguya, una corneja extrañamente más grande con un plumaje de un tono verdoso ante la luz de la luna y unas pocas plumas desarregladas. – Donde muere un guerrero estaré yo, esa última vez que te vi fue luchando contra esa chica. La hija de Sora, fue algo cruel negarle su linaje al asesinarla. –  Trataba de genera culpa sobre el hombre, pero era algo inútil a pesar de que había cambiado su personalidad debería saberlo ya Morrigan quien fue su compañera de hace años ¿Lo estaba probando? – Morrigan en un combate entre guerreros no se ve el después solo el momento en el que sus armas chocan hasta el punto en que hay un vencedor. Dejarla vivir me hubiera metido en más problemas, tendría a una adolescente tras de mi tratando de matarme una y otra vez, eso a la larga sería muy molesto. Por cierto ¿Qué edad tienes ya? –  La corneja al escuchar sus últimas palabras dejo salir aquel sonido que cualquier cuervo haría, un sonido molesto. – Cállate idiota, sabes que soy joven y punto. Pero es cierto, supongo que ella nunca hubiera podido contigo al estar tan cegada después de todo ya debe estar con su padre aunque él no esté muy contento de verla. –

El joven extendió su manos observándola por un buen rato escuchado las palabras de Morrigan podía recordar un poco la sensación de como asesinaba a aquella mujer mientras esbozaba una leve sonrisa. – Hump, supongo que no eh cambiado del todo. Aún tengo ese gusto por la muerte, aun puedo recordar como la asesine mientras todo me observaban… Aun puedo recordar esos días de guerra sin inmutarme tan solo un poco de lo que sucedió ¿Le hiciste los honores a la chica? – La corneja movió su cabeza un poco colocando su ojo justo sobre Ichimaru dejando salir un pequeño destello de su ojo. – Yo siempre rindo honores a buenos guerreros, hombre o mujer mientras luche con toda la vida en sus manos le rendiré honores. – pauso un par de segundos. – Lastimosamente ella tardo un poco más en morir después de que te marchaste así que tuve que cantar por más tiempo del que creí pero durmió para siempre. –

Era triste saber que tarde un buen rato en desangrarse, que había sufrido durante tanto tiempo  hasta que finalmente muriera pero era así el destino y lastimosamente no pudo darle una estocada final como tanto quería, pero ya los tiempos no eran como los de antes y no podía seguir luchando así. Morrigan estaba muy nostálgica y se notaba en sus comentarios pero termino de aclararlo con su último comentario siendo más directa. – Aun recuerdo cuando te conocí, un joven de la mitad de tu tamaño asesinando hombres en un campo clandestino de batalla rodeado de hombres que solo le temían a un joven y otros que hacían todo lo posible por sobrevivir asesinándolo. – Ichimaru no quería seguirle el juego pero realmente era algo que finalmente había dado en el clavo podría decirse, esos viejos tiempos que hasta hace poco le afectaban. – Si, aún recuerdo esa batalla antes de conocerte. Era más imprudente que ahora. –


♠♠ 10 años antes ♠♠


El amanecer había acabado hacía mucho tiempo y el sol se postraba en el centro con un calor tan sofocante el cual provocaría que cualquiera deseara darse un baño en el rio, calor que no parecía afectar a feroces hombres luchando en el país de los ríos, entre ellos ninguno portaba armaduras o armas de materiales caros, a lo mucho unos pocos llevaban algún tipo de emblema como lo eran de los líderes de las aldeas del país de los ríos quienes luchaban entre sí en luchas clandestina enviando pequeñas fueras a la batalla para que ningún feudo exterior quisiera tratar de adentrarse en el país a luchar por sus tierras. Mientras tanto ellos luchaban entre sí por extender sus territorios. A lo lejos se podía ver a un chico de piel morena con una sonrisa macabra luchando contra hombres que aduras penas podían defenderse de tal agilidad y maniobrabilidad de sus habilidades, huesos que brotaban de su cuerpo y eran usadas como armas para aniquilar a sus oponentes e apilándolos a su alrededor uno tras otro.

Bañado en sangre el chico tenía un estilo de pelea que aunque poseía habilidad y agilidad dejaban una multitud de aperturas para algún experto en la batalla o algún suertudo, era esta la forma de luchar de un joven que no valoraba su vida y solo pensaba en quitársela a sus oponentes. Ese día después de mucho tiempo se le podía ver como apilaba los hombres a su alrededor de distintos emblemas mientras sus aparentes compañeros no lo resguardaban sino que luchaban en lugares mucho más alejados de él. Era este el miedo que le tenían a un monstruo que apenas era controlado por su líder y que no pensaba en nadie más, fue esto lo que cegó su aparente derrota cuando su pierna se resbalo entre la sangre y los cadáveres mientras un enemigo lo atacaba provocándole una herida en su brazo la cual le dejaría una cicatriz que recordaría para siempre y una lección “Siempre ten en cuanta tu escenario y como va cambiando”.

¿Era aquella su muerte? No, con el grito de un hombre aparentemente aliado y el sonido de una Katana cortando al mismo oponente que le había provocado la herida al moreno todo había sido solucionado, la batalla concluía con un estruendo y la voz de una mujer enfurecida. – ¡ICHIMARU¡ ¿DONDE ESTA MI BEBE? ¿QUIEN A SIDO EL DESGRACIADO QUE A HERIDO A MI BEBE? – Era la madre de aquel monstruo que corría y provocaba un estruendo que provocaba que la tierra se moviera y los hombres salieran volando por los aires, la titánica mujer que había abandonado el campo de batalla hace mucho se había adentrado tan solo para sacar a su “bebe”. Lo siguiente que vio al abrir sus ojos nuevamente el Kaguya fue a su madre vestida con un kimono con algunas manchas de sangre dándole la bienvenida, observo su alrededor para darse cuenta que habían regresado a su base. – ¿Que sucedió? – Su madre le sonrió acariciando su frente.– No te muevas mucho cariño, siempre eres tan descuidado. Alguien logro herirte cuando estaba peleando, perdiste mucha sangre y te traje a casa para que descanses puesto tu brazo no estará listo hasta dentro de un buen tiempo. –

Su madre siempre era tan paciente con él a pesar de que este no le tomara importancia y la detestara tanto a ambos padres, se levantó ignorando las advertencias de aquella mujer puesto le costaba estar en un lugar acostado por mucho tiempo mientras era observado por alguien más, quería descansar un tiempo pero no allí no con ella cerca y no importaba si la herida se abría un poco después de todo sabía que lo hacía apropósito para que pudiera quedarse con él un tiempo más. Su padre, que había llegado en un momento justo cruzando la puerta con sus vestimentas elegantes de un general con una Katana en su cinturón y una actitud totalmente seria. – Deja de jugar, cúralo de una vez la guerra no ha acabado y él es solo una herramienta. – Estricto hombre que estaba bien centrado en su objetivo y que no le importaban los métodos mientras consiguiera su tan añorado objetivo, un hombre clandestino y pobre sentado en la cima de un país reinado por sí mismo. La dama con un semblante muy triste levanto su mano diestra con un chakra verdoso tan potente que las heridas sanaban de una manera alarmante, un nivel que siquiera un chunin lograría. – Si tanto quieres acabar con esto deberías volver al campo de batalla Kimiko. – Finalizo el hombre mientras se marchaba esperando que Ichimaru lo siguiera al sanar sus heridas. – Yo jamás volveré al campo de batalla…– Susurro la Kimiko cabizbaja a la nada mientras terminaba de sanar a Ichimaru el cual apenas sentir mejor su brazo se marcho

Al día siguiente el joven se encontraba con su entrenamiento matutino obligatorio vigilado por su maestro de espada, este tan solo se encontraba sentado en una banca de madera al aire libre comienzo una manzana mientras Ichimaru cortaba el aire con una espada de madera realizando múltiples cortes veloces como le habían enseñado desde el desfundar velozmente hasta técnicas de contrataque para desequilibrar el enemigo. En aquel momento logro notar como una corneja se posaba sobre un tronco alto y que había sido perfectamente cortado y lijado para usarlo como blanco de entrenamiento, aquella ave no dejaba de observar al ninja quien comenzaba a sentir incomodo e incluso llego a pensar que le recordaba a algo pero era difícil después de todo “las aves eran aves y todas iguales”

Por un momento observo los alrededores buscando que su maestro estuviera distraído y de la nada saco un pequeño cuchillo de su manga, este siempre lo llevaba oculto puesto dentro del campamento no le dejaban portar armas pero se sentía tan a gusto con aquellas armas pequeñas que la llevaba siempre cerca. En un veloz movimiento saco el cuchillo de su manga y la lanzo directo a la corneja mientras aparentaba dar un corte con la espada de madera, el ave lo sorprendió cuando se adelantó de tal manera a su acto que sin volver movió su cuerpo a un lado y el cuchillo pasó de largo. – Que demonios… – Se escuchó salir de la boca de Ichimaru, su maestro enseguida que lo escucho se alertó. –¿Que dijiste y que fue ese corte tan estúpido que hiciste? – Ichimaru volteo a un lado.   – No fue nada, simplemente tengo sed y hambre. – Lo observo de reojo mientras le daba un pequeño golpe a un costado de la cabeza empujándolo. – Tch Quédate aquí, traeré algo. – El hombre se marchó caminando dentro del campamento dejando a Ichimaru y el cuervo solos.

Observo alrededor nuevamente mientras empuñaba la espada de madera, sabía manejar el chakra a esa edad y sabía que podía hacer que esa espada de madera podía ser tan peligrosa como una real en sus manos, la empuño y cuando volteo a ver la corneja escucho una voz. – Tienes razón no hay nadie, pero no me mataras por solo observarte niño. – Su rostro de sorpresa no podía ocultarlo, un cuervo que hablaba y había podido adelantarse a sus acciones. – ¿Eres un demonio cuervo? –  Morrigan continuaba observándolo desde el tronco. – Es cierto que no soy de este mundo, pero no soy un demonio. Yo soy la diosa de la muerte, soy quien le canta  a los guerreros cuando llega su hora de morir. La muerte en este lugar me ha obligado a estar aquí por mucho tiempo y a verte. – Cayó sus palabras para cuando antes de que Ichimaru pudiera responder. – Niño por más que me desees, yo no te daré tu descanso. Puedes buscar a la muerte pero ella decide el momento y yo no decido que es tu fin al igual que Kimiko. –

El nombre de la mujer que le había curado había salido del pico de aquella gran ave ¿Eran aliadas? ¿Era acaso la razón del por qué Kimiko ya no luchaba? – Hacia mucho tiempo tu madre no era diferente a ti, luchaba todo el tiempo y la muerte estaba siempre a su alrededor hasta que finalmente llego el día en que cambio hizo un voto de no volver a matar. Voto que rompió hace dos días al intentar salvarte, que gusto fue verla nuevamente luchar a ese monstruo. – ¿Un voto de no volver a matar? Era algo estúpido si realmente era tan fuerte pero una asesina que además sanaba era realmente extraño, aun así no sería como ella ¿un voto de no matar? Por más que le dijera que era parecido a ella el no matar era tonto si tanto le gustaba debía eliminar a todo oponente frente a él. – Tú eres cono Kimiko cuando era más joven, como cuando la conocí y pacte con ella. ¿Te interesaría pactar conmigo y llevarme al campo de batalla? Tendrás a la muerte siempre a tu lado. –

Ichimaru aún era muy joven para comprender si ella realmente era la muerte o no pero ciertamente le gustaba la idea de llevar a la muerte a su lado, después de todo si estaba cerca tal vez apresuraría su muerte y finalmente podría descansar. – ¿Qué debo hacer para pactar contigo? – Morrigan no espero un segundo para acercarse con sus enormes alas a Ichimaru bajando del pedestal portando un pequeño pergamino en su pata. – Toma este pergamino, ábrelo y escribe tu nombre con sangre en él. – El joven niño le quito el pergamino mientras abrió el pergamino para morderse el dedo gordo para dejar salir un poco de sangre y finalmente escribir su nombre justo al lado del de su madre, estaba listo pero no podía evitar ver el nombre de su madre justo al lado de el de él en un acto de rechazo con el mismo dedo ensangrentado hizo una raya en el centro del nombre de la mujer tachándolo. – No pienso tener mi nombre escrito a un lado de ninguno de ellos ¿Entiendes? – El ave se posó sobre el hombre de Ichimaru. – No importa, ahora tú eres mi contratante y Kimiko ha quedado atrás por decisión propia, solo no me defraudes chico. –

Morrigan sabía que alguien se dirigía a donde estaban con su poder y por tanto comenzó a volar llevándose el pergamino en sus patas. – Alguien viene, luego te encontrare y t enseñare como invocarme. – El ave había tenido razón, a los pocos segundos de marcharse Manato regreso con unas frotas y una cantimplora de agua. – ¿Que te sucedió en la mano? – El kaguya observo su dedo. – Hice mucha fricción con la espada y me corte usando el chakra. – EL hombre lo volvió a golpear de la misma manera de antes y le entrego la fruta y cantimplora. – Eres un idiota, en vez de avanzar vas hacia atrás. Esa lección ya la habíamos superado.  – Como siempre Ichimaru tenía que ser pasivo con sus maestros bajando la cabeza y respondiendo con un – Lo siento maestro, no volverá a pasar – Luego dejo la espada a un lado y prosiguió a comer lo que le habían entregado.

Al anochecer Ichimaru regreso a su pequeña habitación en una parte subterránea de la base donde apenas tenía una pequeña ventana en la parte de arriba cercana al techo por la que podía ver e exterior, en su cama logro ver un pergamino que reconoció enseguida era el pergamino de aquella ave negra y a la vez verdosa que había conocido en la mañana que además no tardo en presentarse entrando por la ventana. – Finalmente llegas,  bueno comencemos con la lecciones. – Ichimaru había pasado todo el día entrenando ya que no había un combate ese día y estaba cansado pero era tanto el interés por el ave que no pudo evitar el querer entrenar, asintió con un rostro un tanto serio. – Lo primero es que este pergamino lo debes llevar siempre contigo ya que será la puerta entre ambos, lo segundo es que debes realizar una serie de sellos que te enseñare, usas tu sangre para marcar la palma de tu mano y luego la colocas sobre el pergamino y seré invocada enseguida a tu lado. – Parecía simple un poco de chakra, sangre y el pergamino, a cambio recibiría ayuda de la muerte. Recibió las órdenes del ave al pie de la letra con los sellos de mano, enseguida el ave al comprender que los había aprendido decidió deshacerse en una nube de humo blanco.

Ichimaru comprendía que debía hacer por lo que prosiguió realizando los sellos cuidadosamente concentrando el chakra mientras marcaba la palma de su mano con sangre tan solo presionando el dedo que esa mañana se había herido, finalmente con el pergamino abierto coloco la mano sobre el mismo y dejo salir una nube de humo dejando ver finalmente aquella ave quien no tardo en presentarse. – Ahora que finalmente hemos pactado, soy Morrigan la Reina espectral y para tu información no soy un cuervo, soy una corneja una especie del cuervo pero en si no soy un cuervo. No seas ignorante. – No era la mejor de las presentaciones pero Ichimaru aún era joven y no poseía la misma actitud que en un futuro la habría matado enseguida. – Enterado reina espectral, espero que me ayudes a acumular muertos. – El niño Kaguya finalmente se lanzó a la cama quedando completamente dormido, había sido un duro día y Morrigan decidió ocultar el pergamino en la cama para luego marcharse en una nube de humo blanco. Al día siguiente Ichimaru uso en el campo de batalla la invocación de Morrigan y mediante la ejecución comenzó a comprender las habilidades de su nuevo acompañante.


♠♠ 5 Años antes del Presente ♠ ♠


El joven había crecido mucho más en estos últimos años y ahora era un joven más seguro, con un cuerpo fornido y mucho más fuerte en sus habilidades aprendiendo a manejarse con distintos tipos de armas las cuales apenas podía nombrar pero las que mejor sabia usar eran la Yari, Espada, Arco e flecha y armas pequeñas arrojadizas como dagas, un sinfín de armas utilizables combinadas con una hábil maniobrabilidad y alto uso de ninjutsu de su clan de huesos, asesinando a diestra y siniestra bañado en sangre. Mientras, en el cielo se podía ver un color entre negro y verde cantando una canción de cuna con una voz femenina la cual todos temían, era esta la señal de sus despedida el símbolo de su muerte en aquel campo de batalla allí donde Ichimaru se ganó el sobrenombre de “La muerte” y aquella ave era su mensajera.

Con aquel temor en el campo de batalla las cartas de tregua no tardaron en llegar, todos decidieron dejar las batallas hasta allí y ser un país más unificado mientras Gin se ganaba su puesto y fama en el país del rio. Aunque la paz se había asentado Ichimaru era capaz de digerirla, su mente había sido dañada entre muerte y guerra y no podía pasar un día sin pensar en matar a alguien al punto de dejarse llevar y terminar asesinando personas en lugares escondidos. Gin siendo su líder no pudo soportar esto y tendiéndole una trampa a Ichimaru lo apreso y encerró en prisión para lo que el prefería y creía que para siempre.


♠♠ Presente ♠ ♠


Ichimaru en sus 20 años podía observar a la corneja a un lado, se hacía una idea del porqué de que le recordara aquel pasado ¿Era que deseaba que cumpliera con su promesa? Ya no lo haría, ahora estaba con una organización extraña y además bajo el mando de Mogura por lo que no podría hacer actos tan barbáricos. Aquel hombre era ahora más paciente sobre las cosas aunque aún se estaba acostumbrando debía seguir el legado de su madre, Morrigan saco un pergamino de sus alas cubiertas por plumas y lo entrego a Ichimaru. – Tal vez no eres el mismo de antes, pero antes hacíamos buen equipo y quiero que lo sigamos siendo. Cuando me necesites vuelve a llamarme cuando quieras Ichimaru Takahashi. – Finalmente partió en vuelvo hacia el cielo nocturno donde finalmente en el cielo despareció en una nube de humo blanco, esta había vuelto a su mundo. El Kaguya sonrió mientras abría el pergamino viendo los nombres. – Kimiko Takahashi, Ichimaru Takahashi, a pesar de sabré pelear de niño fue tan estúpido al firmar con el apellido de mi madre. – Mojo su dedo con saliva y comenzó a tallar sobre la raya hecha sobre el nombre de Kimiko hasta que finalmente dejo ver el nombre completo. – Fui un niño estúpido en ese tiempo, pero supongo que a Kimiko fue la única que ame aun escondido en mi corazón. – Callo sus palabras al escuchar a Belladona venir, guardo el pergamino entre sus ropas con una sonrisa mientras se quedó mirando la luna.


Spoiler:
Lineas 230 de pacto Morrigan

Morrigan #4a6350 Ichimaru #5977ff Kimiko #Pink Gin #Indigo Manato #099aad
Ichimaru
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Belladona el Dom Jun 18, 2017 9:54 pm

Belladona se quedó reflexionando sobre lo que le había dicho Ichimaru, cambiar de nombre empezar desde cero, se encontraba sola mientras observaba la luna pensando en todo y sonríe mientras que piensa en uno de los nombres que le había dicho el  –Tsuki… que corriente Ichimaru…- para levantarse luego e ir a su habitación para recostarse en su cama ya que andaba sumamente agotada, pero en un gran dilema, realmente querría cambiar el nombre que le había dado su padre o simplemente colocarse un apodo y solo los que merecen saber su verdadero nombre, su verdadero yo eran lo que lo sabrían. Sin darse cuenta la joven se queda dormida dándole vuelas al asunto –Hana está bien supongo-…

Esos momentos en el pasado donde tenía una familia feliz, unos padres ejemplares, trabajadores tenía que entrar en razón que ya no podía volver al pasado, ellos habían fallecido y no los volvería a ver al menos que muera, ni siquiera su tumba podría ir a visitar, ni siquiera sabe donde están los cuerpos de sus hermanos, ya era tiempo de enterrar ese pasado, esos momentos felices atesóralos y las cosas malas dejarla de un lado, aunque había una espina en su pecho que decía que quería justicia y hasta que no la tuviera no iba a descansar. La única forma que podía tener una familia feliz es que ella misma la formara, pero en este momento ella no quería algo como eso, primero quería recuperar el tiempo perdido, entrenar y hacerse más fuerte para enfrentar todo lo que se le avecina.

Ya era el día siguiente y Belladona había descansado lo suficiente, se sentía más ligera mientras estiraba los brazos y mira por la ventana y mira la posición del sol que ya casi era medio día en lo que se levanta rápidamente para dirigirse a la cocina para empezar a cocinar aunque ya era algo tarde para el desayuno tenía que empezar por el almuerzo, cuando de repente se da cuenta de que hay una nota sobre la mesa que era de Ichimaru que se había ido de misión –Bueno, supongo que comida solo para uno… pero ¿Qué es esto? ¿Pollo?- por su mente lo que paso era una especie de granero en el patio trasero de Ichimaru, no sabía cuánto tiempo iba a tardar era mejor irse por lo seguro. La joven come algo y se va al mercado a comprar una gallina para alimentarla cuando vuelva Ichimaru estará lo suficientemente grande y lista para cocinar. Ya teniendo la gallina la joven la lleva hasta la casa en una jaula y la coloca en el patio trasero dándole de comer todos los días. Poco a poco la joven iba haciendo de la casa de Ichimaru un criadero y una pequeña granja, pero era una forma muy fácil para conseguir verduras y frutas frescas sin necesidad de ir a la ciudad –Me pregunto qué cara pondrá cuando vea la gallina en el patio, va a ser muy chistoso-  mientras sonríe de tan solo pensar en la situación –Ahora que lo pienso… debería ponerle un apodo también...-  
Belladona
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Jue Jun 22, 2017 6:24 pm


Días pasaron desde que aquel hombre partió desde el cordón montañoso entre el territorio de Ganryu y el de Riku-Gui, había sido obligado a marchar a paso lento tomando largos descansos para que sus heridas no se abrieran hasta el punto de tener que dormir en la capital. Muchas horas perdidas para un hombre que siempre estaba impaciente sobre qué hacer pero que aun así le había otorgado el tiempo para pensar en todo lo que había sucedido, aquella organización Howaitohasu, Belladona, su madre, su nueva manera de vivir su vida era todo tan extraño y enigmático que no podía dejar de pensar en que sucedería mañana para encontrar con que no sucedería nada más que un viaje tranquilo.

Los territorios estaban bastante tranquilos a excepción de Sakae donde se notaba a leguas que era regido a punta de espada, el joven pensando sentado sobre su caballo podía ver finalmente el castillo de Rhaiden donde se encontraba su hogar, habían pasado 4 días desde su partida ¿Pensarían que habría muerto? ¿Acaso se molestarían en saber por qué desapareció de un momento a otro? La misión no era de parte de Rhaiden pero aun así al cruzar las puertas nadie lo miro con una mala mirada, todos solo pasaban de él observando sus heridas, amenos ahora no lo miraban con desprecio pensó Ichimaru mientras mantenía oculta la insignia de Howaitohasu en su espalda gracias al Gumbai. Dejo el caballo en la caballería y finalmente comenzó a caminar suspirando, finalmente estaba en casa y podía sentirse tranquilo la paz y tranquilidad pensaba.

Al deslizar la puerta de su hogar y entrar lo primero que pudo observar era a Belladona sentada comiendo en la mesa. – Al fin en casa. – Dijo con un tono de voz normal y tranquila suspirando, se sentó al otro lado de la mesa dejando la bolsa de piedras con lo que lo había recompensado aquel minero. Era extraño, había marchado con todas sus armas pero ahora aquellos minerales suplantaban el peso de las armas que había perdido, mientras en su cinturón estaba su Katana rota con una hoja del tamaño de un cuchillo y su empuñadura ¿Por qué la había tomado si ya estaba rota? Era por los lazos que había hecho con ella. – Y bien ¿Ya pensaste en un nombre? – Actuó de forma normal aunque cualquiera podía ver los cortes en sus ropas, brazos, piernas y pecho un cortes que ahora estaban suturados mas no estaban completamente sanos.



Ichimaru
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.