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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

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Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Lun Dic 12, 2016 6:04 pm

Recuerdo del primer mensaje :


鍛冶屋

Ichimaru Mansion




Era ya de tarde y Ichimaru había pasado una hora completa decidiendo en que hogar quedarse por supuesto por la ubicación, diseño y tamaño, era difícil elegir entre las tres casas que le habían dado a escoger y más aun por que las tres quedaban a la perfección con su expectativa, tenían una herrería perfecta para que el practicara junto, pero finalmente eligió la más grande que tenía un patio un poco alargado que le daba un poco de espacio para futuros proyectos. Ya aquel viejo le había quitado su dinero y había aceptado a la perfección, no podía retractarse puesto era un trato entre hombres hecho a la ley del castillo ya había prometido tratar de no meterse en problemas de pleitos a menos que fueran necesarios. Observo un buen rato desde lejos su hogar con tejados triangulares perfectos para la lluvia y la nieve, juntos  varios pisos con varias habitaciones ¿Quién se atrevería a vivir con Ichimaru? ¿Era esto en lo que se habían convertido en parte de los ahorros de toda la vida del joven?

Allí trataría de vivir una vida tal vez pacifica pero no lo suficiente como para aburrirse puesto sería capaz de volverse loco. La casa ya tenía implementos como camas, mesas entre otras cosas que por los momentos el moreno no necesitaría, una cocina perfectamente armada pero sin los alimentos. Ichimaru corrió la puerta de entrada a un lado y finalmente entro con una mochila y una cantidad de armas endemoniada, no llevaba mucha ropa en realidad el gran peso eran sus armas, Kunai, Shuriken, Yari, pergaminos, ya había inspeccionado un poco la casa y sabia donde colocarías las armas repartidas y escondidas en caso de un intruso siempre estaría armado. Ya estaba limpia la misma persona que se la vendía había contratado a alguien para que la limpiara y no tenía nada más que hacer que descansar luego de tiempo sin saber lo que era estar en un hogar, se acostó en cualquiera de los cuartos sin saber si  seria este el que usaría finalmente cerrando los ojos profundamente por un rato hasta que cuando los volvió a abrir ya era temprano en la mañana, apenas los rayos del sol comenzarían a salir dentro de poco.

Esta mañana había tanto que hacer y a la vez nada, ningún trabajo para hacer a servicios del señor feudal puesto aun no confiaba del todo en él y por supuesto era difícil elegir alguna misión para Ichimaru mas no importaba siempre y cuando le diera trabajo de vez en cuando. Mientras, podría dedicarse a trabajar en su adorada herrería que era lo que pedía en ese momento, después de todo, ¿cómo podría superar a Celebrimbor si no se atrevía a practicar? Tomo de la sala de estar una mochila la cual traía unas cuantas menas, ya le quedaban pocas y en un lugar como aquel sería difícil conseguirlas por sí mismo si no era que tendría que ir a la capital a comprarlas. Lanzo todas las menas sacándolas de la mochila directo a una especie de rectángulo metálico donde se podía escuchar el eco que provocaban. En ese momento pasaba sus manos por todos aquellos utensilios de la herrería sintiéndolas una a una, reconociéndolas de a poco mientras respiraba relajamente, tomando las herramientas como lo era el martillo, las pinzas entre otras cosas y hasta que finalmente llego hasta la fragua.

Era aquella tan hermosa diseñada para conservar la mayor cantidad de calor y un poco de carbón que luego encendió con unas rocas al chocarlas haciendo fricción provocando que soltara chispas al punto de que de a poco se encendiera, estaba bien equipada y era así como lo deseaba puesto había pagado mucho por ella. ¿Cuál sería su primer creación? se preguntaba, un hacha, mas cuchillos pequeños, Kunai, Shuriken, personalizados, perdido en la inmensidad de sus pensamiento observando el fuego arder en la forja pudo sentir como si le llamara, una espada, del estilo de hacha, un estilo algo olvidado del cual había leído que seguro podría ser de utilidad en cualquier combate. Por un momento le sorprendía que le sirviera de algo el usar las bibliotecas del feudo aparentemente había elegido el líder correcto al cual servir a pesar de no tener confianza sobre el mismo Ichimaru, tomo una mena y comenzó a derretirla para al cabo de un tiempo verterlo en el molde que deseaba dando forma a el arma que próximamente seria realizada.

A continuación comenzó a martillar mientras la sostenía con unas pinzas de metal, martillazos que retumbaban en toda la herrería al punto de escucharse en las afueras pero en tonos más bajos hasta el punto en que el arma había tomado la forma de media luna con segmentos distinto. Finalmente comenzó a sacarle filo por unos cuantos minutos hasta que cuando se dio cuenta el arma estaba completamente afilada y lista, solo se podía ver a Ichimaru tomándola por la empuñadura pasando un trapo por el filo limpiándola. Sin embargo no acababa allí puesto podía escuchar unos pares de pasos en las afueras de su casa, eran conocidos pero aun así Ichimaru no dudo en portar aquella nueva arma en su mano mientras salía de la herrería para lograr ver a las personas sin detallarlas muchos.  – Hey esta es mi casa salgan de aquí.- Era como el viejo gruñón que gustaba vivir solo, pero la respuesta no era la esperada puesto lo que vio fueron tres chicos escabulléndose en aquel hogar, niños que conocía bien y que terminaron llamándolo. – ¡ICHIMARU SENSEI!.- Gritaban aunque no de correr sino con una sonrisa ¿quién rayos correría con una sonrisa hacia a alguien que llevaba un arma con esa y habiéndoles hablado con una voz tan amenazante? Quien más sino sus “alumnos”.

– Vinimos por que Yato nos hablo de su nueva casa y también queríamos saber si podemos entrenar juntos, la última misión nos sirvió mucho para mejorar, seguro que con usted aprenderemos mas.- Dijo con tanto orgullo Gouji, si te quedas al lado de los fuertes y no te limitas sino a ser más fuerte que ellos tu poder crecer más rápidamente, no obstante el castillo del feudo no era un lugar donde Ichimaru los quisiera entrenar. – Esta bien los entrenare, pero sabrán que soy muy duro con respecto a entrenar. Esperen aquí.- El moreno se adentro a su casa para tomar sus cosas, un ninja siempre debía estar preparado en caso de ser emboscado y más aun si se encontraba con Gouji, Chad y Marick, debía protegerlos a toda costa. Por supuesto los jóvenes no obedecieron y entraron amenos por uno rato mientras Ichimaru buscaba sus armas pero ya el hombre no le importaba, les había tomado un poco de cariño y sabia que no valía de nada regañarles por ello simplemente les dijo. – Saldremos del castillo por un rato.-


Lista V.I.P:

Solo los colcados en esta lista pueden entrar en la casa libremente, de no estar en la lista y entrar en ella podria caer en las trampas (de haberlas) o ichimaru podria tomarlo como enemigo y empalarlo sin ningun remordimiento, sin importar si es de mogura o no y no tendra ninguna consecuencia por ello.

- Ichimaru (Dueño)
- Belladona (Residente)

Herreria:
♠ Nombre del Arma: Khopesh

♠ Descripción Visual:
Spoiler:

♠ Descripción Técnica: Una espada corta que mide unos 70 cm de longitud y se compone de tres partes principales: una empuñadura de unos 15 cm, una sección recta sin filo de unos 15 cm y un final en forma de media luna, con el borde exterior afilado, que mide 40 cm todo hecho de hierro.

♠ Ventajas: - Contrapeso: El poder de corte de esta espada esta ligada, más que por su filo, por el uso de su peso, el cual se acumulaba en el punto de percusión del arma en lugar de cerca de la empuñadura.

- Corta: EL arma es capaz de atravesar ropas de cuero y escudos de baja calidad con facilidad.

♠ Desventajas: - Filo: A diferencia de las espadas normales este no posee filo en la parte trasera y tampoco posee filo entre la empuñadura y la media luna. También es débil contra armaduras de estilo placa y escudos de calidad.


Última edición por Ichimaru el Mar Mar 07, 2017 11:32 pm, editado 2 veces
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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Belladona el Mar Mayo 23, 2017 1:14 am

La joven aun no era lo suficientemente madura, aun le faltaba mucho por entender las cosas, a las personas, a que las cosas han cambiado cuando recobró su añorada libertad. Como decía Ichimaru y quizás tenga razón que le andaba tomando demasiada importancia a su pasado, que debía dejar las cosas atrás como debería ser, aun no había sanado esas heridas con totalidad sentía que le hacía falta algo, tenía un vacio que añoraba llenar, quería ser más fuerte para volverse a enfrentar a esa organización y si fuera posible extinguir la existencia de cada uno de ellos que era lo que realmente quería ¿Venganza? Aunque sería algo realmente absurdo ir detrás de ello y matarlos ¿Acaso eso no la haría igual de basura que esa gente? ¿Le importaba su reputación? O la del feudo que ahora representaba, por ahora tenía que hacer las cosas por lo legal.

Ichimaru hablaba de sus cicatrices como si tuviera orgulloso de ellas, las miraba y él seguía en confianza diciendo un relato de la experiencia que le dio aquellas cicatrices –La tuyas te llenan de orgullo, pero las mías son por sumisión, no sé que es estar en una guerra, qué cosas pueden pasar estando allí, aun me falta mucho por aprender… una de las cosas que quisiera aprender es a pelear, defenderme, ser una buena curandera… Y si es posible al final de todo esto convertirme en la esposa que tanto quieres, pero con eso que no te gustan que te toquen esta difícil muy difícil- la joven cubre su boca para evitar dar una carcajada y volteando hacia el lado contrario donde se encontraba Ichimaru, ya que eso último no lo tenía en mente ya  se lo había recalcado anteriormente.

Belladona había parado de reírse por fin estaba avanzando con su compañero, esta sería una buena señal porque se estaba abriendo a su compañero –Disculpa si dije muchas cosas sin sentido, supongo que necesitaba desahogarme como me sentía realmente. Desde que salí de allí no había hablado más del asunto. Sabes en ese momento el único deseo que me mantuvo en pie era encontrarme con mi hermanita, pero… ahora que lo pienso nunca hice las cosas para mí misma, trate de sobrevivir por otra persona y no por mí, no muy diferente a lo que hago ahora contigo. Ahora la verdadera pregunta es ¿Qué es lo que quiero ahora? ¿Venganza por todo lo que me hicieron? No… Quiero justicia… pero primero debo hacerme más fuerte para encararme a esa gente- en ese momento la joven estaba comenzando a ser franca, era su deseo personal que andaba saliendo desde el fondo de su corazón, quería hacer las cosas de manera correcta aunque el mundo shinobi está lleno de engaño tampoco podía dejarse llevar por la justicia a ciegas –Tampoco seré una ingenua, ya conocí lo que son capaces de hacer las personas por algo de dinero. Solo quiero hacer las cosas de la manera correcta, no acabare con sus vidas al menos que el feudo me lo ordene, como tú también le tengo lealtad al feudo por ser tan generoso conmigo-la joven mira fijamente hacia donde Ichimaru regalándole una sonrisa, ya era momento de dejar todo atrás y avanzar.
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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Jue Mayo 25, 2017 1:12 am


El hombre no hacía nada más que escuchar las palabras de la dama mientras admiraba la luna plateada, aquella mujer era tan deprimente pero deseaba cambiar tanto que comenzó a pensar sobre lo que sucedía, una nueva vida ameritaba nuevos compañeros, nuevas habilidades, nueva reputación y posiblemente un nuevo nombre. Ichimaru estiro los brazos y piernas para luego dejar salir un enorme bostezo mientras se levantaba del suelo. – Supongo que es cierto, lealtad le tengo a Rhaiden. Pero él y su guardia deben de saber que la lealtad se gana día a día, deben saber perfectamente que si un día dejan de ganarse mi lealtad no dudare en hacerlos entrar en razón. – Ya no sería estúpido como la última vez, confió en sus maestros, su padrastro luego de ayudarlos con todo para luego ser traicionado y encarcelado por años siendo aún tan joven haciéndole perder tanto años como habilidades.

– Belladona. – Pauso mientras se perdía en sus pensamientos por unos segundos. – Una nueva vida amerita nuevas cosas ¿Te apetece un nuevo nombre? – Callo sus palabras mientras se rascaba la cabeza un poco volviendo a verla desde arriba. – Algo así como Tsuki o Hana, esta vez tú elegirás tu nuevo nombre, uno que te represente bien. – Camino unos cuantos pasos adentrándose en la casa para detenerse frente a la mesa. – No debes decidir ahora mismo, tal vez mañana u otro día pero deberás de presentarme a esa nueva chica cuando llegue ¿No crees? – Dio una pequeña carcajada mientras alzaba la mano desde lejos moviéndola de un lado a otro despidiéndose. – Me marcho a dormir, si te quieres hacer fuerte mañana comenzaremos con eso. Un entrenamiento o algo por estilo. – Volvió a callar mientras se metía en el pasillo de la casa, subió las escaleras y finalmente se adentró en su habitación donde se desvistió y acostó en su cama observando la luna desde su cama por unos segundos hasta quedarse dormido.


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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Sáb Mayo 27, 2017 8:27 pm



Post pasado antes de que belladona entrara en escena.

La luna se alzaba con un brillo plateado en el cielo rodeada de sus tan brillantes estrellas de menor tamaño, el cielo era algo que Ichimaru normalmente no observaba desde hacía mucho y aun en sus viejos tiempos de guerra no lo observaba para ver las estrellas y la luna puesto no conocía de posicionamiento de las estrellas para crear rutas sino hasta hace unos pocos meses leyendo libros astronómicos. La lectura había sido algo apaciguarle para el hombre al igual que lo eran ahora las estrellas, su paz era momentánea y extraña puesto lo había elegido, el solo hecho de no hacer nada más que ver el cielo era extraño y un poco incómodo pero comenzaba a acostumbrarse a ello. – has cambiado mucho desde entonces falsa muerte. – Se escuchó la voz de una fémina que no era Belladona ¿Un extraño en su hogar?  La tranquilidad ante la voz femenina de Ichimaru solo daba a entender que la conocía, una voz nostálgica de hace años. – Hacia tiempo que no me hablabas Morrigan, no creas que no te eh visto siguiéndome de vez en cuando Señora de la guerra. –

Un ave descendió del techo del hogar plantándose a un lado del Kaguya, una corneja extrañamente más grande con un plumaje de un tono verdoso ante la luz de la luna y unas pocas plumas desarregladas. – Donde muere un guerrero estaré yo, esa última vez que te vi fue luchando contra esa chica. La hija de Sora, fue algo cruel negarle su linaje al asesinarla. –  Trataba de genera culpa sobre el hombre, pero era algo inútil a pesar de que había cambiado su personalidad debería saberlo ya Morrigan quien fue su compañera de hace años ¿Lo estaba probando? – Morrigan en un combate entre guerreros no se ve el después solo el momento en el que sus armas chocan hasta el punto en que hay un vencedor. Dejarla vivir me hubiera metido en más problemas, tendría a una adolescente tras de mi tratando de matarme una y otra vez, eso a la larga sería muy molesto. Por cierto ¿Qué edad tienes ya? –  La corneja al escuchar sus últimas palabras dejo salir aquel sonido que cualquier cuervo haría, un sonido molesto. – Cállate idiota, sabes que soy joven y punto. Pero es cierto, supongo que ella nunca hubiera podido contigo al estar tan cegada después de todo ya debe estar con su padre aunque él no esté muy contento de verla. –

El joven extendió su manos observándola por un buen rato escuchado las palabras de Morrigan podía recordar un poco la sensación de como asesinaba a aquella mujer mientras esbozaba una leve sonrisa. – Hump, supongo que no eh cambiado del todo. Aún tengo ese gusto por la muerte, aun puedo recordar como la asesine mientras todo me observaban… Aun puedo recordar esos días de guerra sin inmutarme tan solo un poco de lo que sucedió ¿Le hiciste los honores a la chica? – La corneja movió su cabeza un poco colocando su ojo justo sobre Ichimaru dejando salir un pequeño destello de su ojo. – Yo siempre rindo honores a buenos guerreros, hombre o mujer mientras luche con toda la vida en sus manos le rendiré honores. – pauso un par de segundos. – Lastimosamente ella tardo un poco más en morir después de que te marchaste así que tuve que cantar por más tiempo del que creí pero durmió para siempre. –

Era triste saber que tarde un buen rato en desangrarse, que había sufrido durante tanto tiempo  hasta que finalmente muriera pero era así el destino y lastimosamente no pudo darle una estocada final como tanto quería, pero ya los tiempos no eran como los de antes y no podía seguir luchando así. Morrigan estaba muy nostálgica y se notaba en sus comentarios pero termino de aclararlo con su último comentario siendo más directa. – Aun recuerdo cuando te conocí, un joven de la mitad de tu tamaño asesinando hombres en un campo clandestino de batalla rodeado de hombres que solo le temían a un joven y otros que hacían todo lo posible por sobrevivir asesinándolo. – Ichimaru no quería seguirle el juego pero realmente era algo que finalmente había dado en el clavo podría decirse, esos viejos tiempos que hasta hace poco le afectaban. – Si, aún recuerdo esa batalla antes de conocerte. Era más imprudente que ahora. –


♠♠ 10 años antes ♠♠


El amanecer había acabado hacía mucho tiempo y el sol se postraba en el centro con un calor tan sofocante el cual provocaría que cualquiera deseara darse un baño en el rio, calor que no parecía afectar a feroces hombres luchando en el país de los ríos, entre ellos ninguno portaba armaduras o armas de materiales caros, a lo mucho unos pocos llevaban algún tipo de emblema como lo eran de los líderes de las aldeas del país de los ríos quienes luchaban entre sí en luchas clandestina enviando pequeñas fueras a la batalla para que ningún feudo exterior quisiera tratar de adentrarse en el país a luchar por sus tierras. Mientras tanto ellos luchaban entre sí por extender sus territorios. A lo lejos se podía ver a un chico de piel morena con una sonrisa macabra luchando contra hombres que aduras penas podían defenderse de tal agilidad y maniobrabilidad de sus habilidades, huesos que brotaban de su cuerpo y eran usadas como armas para aniquilar a sus oponentes e apilándolos a su alrededor uno tras otro.

Bañado en sangre el chico tenía un estilo de pelea que aunque poseía habilidad y agilidad dejaban una multitud de aperturas para algún experto en la batalla o algún suertudo, era esta la forma de luchar de un joven que no valoraba su vida y solo pensaba en quitársela a sus oponentes. Ese día después de mucho tiempo se le podía ver como apilaba los hombres a su alrededor de distintos emblemas mientras sus aparentes compañeros no lo resguardaban sino que luchaban en lugares mucho más alejados de él. Era este el miedo que le tenían a un monstruo que apenas era controlado por su líder y que no pensaba en nadie más, fue esto lo que cegó su aparente derrota cuando su pierna se resbalo entre la sangre y los cadáveres mientras un enemigo lo atacaba provocándole una herida en su brazo la cual le dejaría una cicatriz que recordaría para siempre y una lección “Siempre ten en cuanta tu escenario y como va cambiando”.

¿Era aquella su muerte? No, con el grito de un hombre aparentemente aliado y el sonido de una Katana cortando al mismo oponente que le había provocado la herida al moreno todo había sido solucionado, la batalla concluía con un estruendo y la voz de una mujer enfurecida. – ¡ICHIMARU¡ ¿DONDE ESTA MI BEBE? ¿QUIEN A SIDO EL DESGRACIADO QUE A HERIDO A MI BEBE? – Era la madre de aquel monstruo que corría y provocaba un estruendo que provocaba que la tierra se moviera y los hombres salieran volando por los aires, la titánica mujer que había abandonado el campo de batalla hace mucho se había adentrado tan solo para sacar a su “bebe”. Lo siguiente que vio al abrir sus ojos nuevamente el Kaguya fue a su madre vestida con un kimono con algunas manchas de sangre dándole la bienvenida, observo su alrededor para darse cuenta que habían regresado a su base. – ¿Que sucedió? – Su madre le sonrió acariciando su frente.– No te muevas mucho cariño, siempre eres tan descuidado. Alguien logro herirte cuando estaba peleando, perdiste mucha sangre y te traje a casa para que descanses puesto tu brazo no estará listo hasta dentro de un buen tiempo. –

Su madre siempre era tan paciente con él a pesar de que este no le tomara importancia y la detestara tanto a ambos padres, se levantó ignorando las advertencias de aquella mujer puesto le costaba estar en un lugar acostado por mucho tiempo mientras era observado por alguien más, quería descansar un tiempo pero no allí no con ella cerca y no importaba si la herida se abría un poco después de todo sabía que lo hacía apropósito para que pudiera quedarse con él un tiempo más. Su padre, que había llegado en un momento justo cruzando la puerta con sus vestimentas elegantes de un general con una Katana en su cinturón y una actitud totalmente seria. – Deja de jugar, cúralo de una vez la guerra no ha acabado y él es solo una herramienta. – Estricto hombre que estaba bien centrado en su objetivo y que no le importaban los métodos mientras consiguiera su tan añorado objetivo, un hombre clandestino y pobre sentado en la cima de un país reinado por sí mismo. La dama con un semblante muy triste levanto su mano diestra con un chakra verdoso tan potente que las heridas sanaban de una manera alarmante, un nivel que siquiera un chunin lograría. – Si tanto quieres acabar con esto deberías volver al campo de batalla Kimiko. – Finalizo el hombre mientras se marchaba esperando que Ichimaru lo siguiera al sanar sus heridas. – Yo jamás volveré al campo de batalla…– Susurro la Kimiko cabizbaja a la nada mientras terminaba de sanar a Ichimaru el cual apenas sentir mejor su brazo se marcho

Al día siguiente el joven se encontraba con su entrenamiento matutino obligatorio vigilado por su maestro de espada, este tan solo se encontraba sentado en una banca de madera al aire libre comienzo una manzana mientras Ichimaru cortaba el aire con una espada de madera realizando múltiples cortes veloces como le habían enseñado desde el desfundar velozmente hasta técnicas de contrataque para desequilibrar el enemigo. En aquel momento logro notar como una corneja se posaba sobre un tronco alto y que había sido perfectamente cortado y lijado para usarlo como blanco de entrenamiento, aquella ave no dejaba de observar al ninja quien comenzaba a sentir incomodo e incluso llego a pensar que le recordaba a algo pero era difícil después de todo “las aves eran aves y todas iguales”

Por un momento observo los alrededores buscando que su maestro estuviera distraído y de la nada saco un pequeño cuchillo de su manga, este siempre lo llevaba oculto puesto dentro del campamento no le dejaban portar armas pero se sentía tan a gusto con aquellas armas pequeñas que la llevaba siempre cerca. En un veloz movimiento saco el cuchillo de su manga y la lanzo directo a la corneja mientras aparentaba dar un corte con la espada de madera, el ave lo sorprendió cuando se adelantó de tal manera a su acto que sin volver movió su cuerpo a un lado y el cuchillo pasó de largo. – Que demonios… – Se escuchó salir de la boca de Ichimaru, su maestro enseguida que lo escucho se alertó. –¿Que dijiste y que fue ese corte tan estúpido que hiciste? – Ichimaru volteo a un lado.   – No fue nada, simplemente tengo sed y hambre. – Lo observo de reojo mientras le daba un pequeño golpe a un costado de la cabeza empujándolo. – Tch Quédate aquí, traeré algo. – El hombre se marchó caminando dentro del campamento dejando a Ichimaru y el cuervo solos.

Observo alrededor nuevamente mientras empuñaba la espada de madera, sabía manejar el chakra a esa edad y sabía que podía hacer que esa espada de madera podía ser tan peligrosa como una real en sus manos, la empuño y cuando volteo a ver la corneja escucho una voz. – Tienes razón no hay nadie, pero no me mataras por solo observarte niño. – Su rostro de sorpresa no podía ocultarlo, un cuervo que hablaba y había podido adelantarse a sus acciones. – ¿Eres un demonio cuervo? –  Morrigan continuaba observándolo desde el tronco. – Es cierto que no soy de este mundo, pero no soy un demonio. Yo soy la diosa de la muerte, soy quien le canta  a los guerreros cuando llega su hora de morir. La muerte en este lugar me ha obligado a estar aquí por mucho tiempo y a verte. – Cayó sus palabras para cuando antes de que Ichimaru pudiera responder. – Niño por más que me desees, yo no te daré tu descanso. Puedes buscar a la muerte pero ella decide el momento y yo no decido que es tu fin al igual que Kimiko. –

El nombre de la mujer que le había curado había salido del pico de aquella gran ave ¿Eran aliadas? ¿Era acaso la razón del por qué Kimiko ya no luchaba? – Hacia mucho tiempo tu madre no era diferente a ti, luchaba todo el tiempo y la muerte estaba siempre a su alrededor hasta que finalmente llego el día en que cambio hizo un voto de no volver a matar. Voto que rompió hace dos días al intentar salvarte, que gusto fue verla nuevamente luchar a ese monstruo. – ¿Un voto de no volver a matar? Era algo estúpido si realmente era tan fuerte pero una asesina que además sanaba era realmente extraño, aun así no sería como ella ¿un voto de no matar? Por más que le dijera que era parecido a ella el no matar era tonto si tanto le gustaba debía eliminar a todo oponente frente a él. – Tú eres cono Kimiko cuando era más joven, como cuando la conocí y pacte con ella. ¿Te interesaría pactar conmigo y llevarme al campo de batalla? Tendrás a la muerte siempre a tu lado. –

Ichimaru aún era muy joven para comprender si ella realmente era la muerte o no pero ciertamente le gustaba la idea de llevar a la muerte a su lado, después de todo si estaba cerca tal vez apresuraría su muerte y finalmente podría descansar. – ¿Qué debo hacer para pactar contigo? – Morrigan no espero un segundo para acercarse con sus enormes alas a Ichimaru bajando del pedestal portando un pequeño pergamino en su pata. – Toma este pergamino, ábrelo y escribe tu nombre con sangre en él. – El joven niño le quito el pergamino mientras abrió el pergamino para morderse el dedo gordo para dejar salir un poco de sangre y finalmente escribir su nombre justo al lado del de su madre, estaba listo pero no podía evitar ver el nombre de su madre justo al lado de el de él en un acto de rechazo con el mismo dedo ensangrentado hizo una raya en el centro del nombre de la mujer tachándolo. – No pienso tener mi nombre escrito a un lado de ninguno de ellos ¿Entiendes? – El ave se posó sobre el hombre de Ichimaru. – No importa, ahora tú eres mi contratante y Kimiko ha quedado atrás por decisión propia, solo no me defraudes chico. –

Morrigan sabía que alguien se dirigía a donde estaban con su poder y por tanto comenzó a volar llevándose el pergamino en sus patas. – Alguien viene, luego te encontrare y t enseñare como invocarme. – El ave había tenido razón, a los pocos segundos de marcharse Manato regreso con unas frotas y una cantimplora de agua. – ¿Que te sucedió en la mano? – El kaguya observo su dedo. – Hice mucha fricción con la espada y me corte usando el chakra. – EL hombre lo volvió a golpear de la misma manera de antes y le entrego la fruta y cantimplora. – Eres un idiota, en vez de avanzar vas hacia atrás. Esa lección ya la habíamos superado.  – Como siempre Ichimaru tenía que ser pasivo con sus maestros bajando la cabeza y respondiendo con un – Lo siento maestro, no volverá a pasar – Luego dejo la espada a un lado y prosiguió a comer lo que le habían entregado.

Al anochecer Ichimaru regreso a su pequeña habitación en una parte subterránea de la base donde apenas tenía una pequeña ventana en la parte de arriba cercana al techo por la que podía ver e exterior, en su cama logro ver un pergamino que reconoció enseguida era el pergamino de aquella ave negra y a la vez verdosa que había conocido en la mañana que además no tardo en presentarse entrando por la ventana. – Finalmente llegas,  bueno comencemos con la lecciones. – Ichimaru había pasado todo el día entrenando ya que no había un combate ese día y estaba cansado pero era tanto el interés por el ave que no pudo evitar el querer entrenar, asintió con un rostro un tanto serio. – Lo primero es que este pergamino lo debes llevar siempre contigo ya que será la puerta entre ambos, lo segundo es que debes realizar una serie de sellos que te enseñare, usas tu sangre para marcar la palma de tu mano y luego la colocas sobre el pergamino y seré invocada enseguida a tu lado. – Parecía simple un poco de chakra, sangre y el pergamino, a cambio recibiría ayuda de la muerte. Recibió las órdenes del ave al pie de la letra con los sellos de mano, enseguida el ave al comprender que los había aprendido decidió deshacerse en una nube de humo blanco.

Ichimaru comprendía que debía hacer por lo que prosiguió realizando los sellos cuidadosamente concentrando el chakra mientras marcaba la palma de su mano con sangre tan solo presionando el dedo que esa mañana se había herido, finalmente con el pergamino abierto coloco la mano sobre el mismo y dejo salir una nube de humo dejando ver finalmente aquella ave quien no tardo en presentarse. – Ahora que finalmente hemos pactado, soy Morrigan la Reina espectral y para tu información no soy un cuervo, soy una corneja una especie del cuervo pero en si no soy un cuervo. No seas ignorante. – No era la mejor de las presentaciones pero Ichimaru aún era joven y no poseía la misma actitud que en un futuro la habría matado enseguida. – Enterado reina espectral, espero que me ayudes a acumular muertos. – El niño Kaguya finalmente se lanzó a la cama quedando completamente dormido, había sido un duro día y Morrigan decidió ocultar el pergamino en la cama para luego marcharse en una nube de humo blanco. Al día siguiente Ichimaru uso en el campo de batalla la invocación de Morrigan y mediante la ejecución comenzó a comprender las habilidades de su nuevo acompañante.


♠♠ 5 Años antes del Presente ♠ ♠


El joven había crecido mucho más en estos últimos años y ahora era un joven más seguro, con un cuerpo fornido y mucho más fuerte en sus habilidades aprendiendo a manejarse con distintos tipos de armas las cuales apenas podía nombrar pero las que mejor sabia usar eran la Yari, Espada, Arco e flecha y armas pequeñas arrojadizas como dagas, un sinfín de armas utilizables combinadas con una hábil maniobrabilidad y alto uso de ninjutsu de su clan de huesos, asesinando a diestra y siniestra bañado en sangre. Mientras, en el cielo se podía ver un color entre negro y verde cantando una canción de cuna con una voz femenina la cual todos temían, era esta la señal de sus despedida el símbolo de su muerte en aquel campo de batalla allí donde Ichimaru se ganó el sobrenombre de “La muerte” y aquella ave era su mensajera.

Con aquel temor en el campo de batalla las cartas de tregua no tardaron en llegar, todos decidieron dejar las batallas hasta allí y ser un país más unificado mientras Gin se ganaba su puesto y fama en el país del rio. Aunque la paz se había asentado Ichimaru era capaz de digerirla, su mente había sido dañada entre muerte y guerra y no podía pasar un día sin pensar en matar a alguien al punto de dejarse llevar y terminar asesinando personas en lugares escondidos. Gin siendo su líder no pudo soportar esto y tendiéndole una trampa a Ichimaru lo apreso y encerró en prisión para lo que el prefería y creía que para siempre.


♠♠ Presente ♠ ♠


Ichimaru en sus 20 años podía observar a la corneja a un lado, se hacía una idea del porqué de que le recordara aquel pasado ¿Era que deseaba que cumpliera con su promesa? Ya no lo haría, ahora estaba con una organización extraña y además bajo el mando de Mogura por lo que no podría hacer actos tan barbáricos. Aquel hombre era ahora más paciente sobre las cosas aunque aún se estaba acostumbrando debía seguir el legado de su madre, Morrigan saco un pergamino de sus alas cubiertas por plumas y lo entrego a Ichimaru. – Tal vez no eres el mismo de antes, pero antes hacíamos buen equipo y quiero que lo sigamos siendo. Cuando me necesites vuelve a llamarme cuando quieras Ichimaru Takahashi. – Finalmente partió en vuelvo hacia el cielo nocturno donde finalmente en el cielo despareció en una nube de humo blanco, esta había vuelto a su mundo. El Kaguya sonrió mientras abría el pergamino viendo los nombres. – Kimiko Takahashi, Ichimaru Takahashi, a pesar de sabré pelear de niño fue tan estúpido al firmar con el apellido de mi madre. – Mojo su dedo con saliva y comenzó a tallar sobre la raya hecha sobre el nombre de Kimiko hasta que finalmente dejo ver el nombre completo. – Fui un niño estúpido en ese tiempo, pero supongo que a Kimiko fue la única que ame aun escondido en mi corazón. – Callo sus palabras al escuchar a Belladona venir, guardo el pergamino entre sus ropas con una sonrisa mientras se quedó mirando la luna.


Spoiler:
Lineas 230 de pacto Morrigan

Morrigan #4a6350 Ichimaru #5977ff Kimiko #Pink Gin #Indigo Manato #099aad
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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Belladona el Dom Jun 18, 2017 9:54 pm

Belladona se quedó reflexionando sobre lo que le había dicho Ichimaru, cambiar de nombre empezar desde cero, se encontraba sola mientras observaba la luna pensando en todo y sonríe mientras que piensa en uno de los nombres que le había dicho el  –Tsuki… que corriente Ichimaru…- para levantarse luego e ir a su habitación para recostarse en su cama ya que andaba sumamente agotada, pero en un gran dilema, realmente querría cambiar el nombre que le había dado su padre o simplemente colocarse un apodo y solo los que merecen saber su verdadero nombre, su verdadero yo eran lo que lo sabrían. Sin darse cuenta la joven se queda dormida dándole vuelas al asunto –Hana está bien supongo-…

Esos momentos en el pasado donde tenía una familia feliz, unos padres ejemplares, trabajadores tenía que entrar en razón que ya no podía volver al pasado, ellos habían fallecido y no los volvería a ver al menos que muera, ni siquiera su tumba podría ir a visitar, ni siquiera sabe donde están los cuerpos de sus hermanos, ya era tiempo de enterrar ese pasado, esos momentos felices atesóralos y las cosas malas dejarla de un lado, aunque había una espina en su pecho que decía que quería justicia y hasta que no la tuviera no iba a descansar. La única forma que podía tener una familia feliz es que ella misma la formara, pero en este momento ella no quería algo como eso, primero quería recuperar el tiempo perdido, entrenar y hacerse más fuerte para enfrentar todo lo que se le avecina.

Ya era el día siguiente y Belladona había descansado lo suficiente, se sentía más ligera mientras estiraba los brazos y mira por la ventana y mira la posición del sol que ya casi era medio día en lo que se levanta rápidamente para dirigirse a la cocina para empezar a cocinar aunque ya era algo tarde para el desayuno tenía que empezar por el almuerzo, cuando de repente se da cuenta de que hay una nota sobre la mesa que era de Ichimaru que se había ido de misión –Bueno, supongo que comida solo para uno… pero ¿Qué es esto? ¿Pollo?- por su mente lo que paso era una especie de granero en el patio trasero de Ichimaru, no sabía cuánto tiempo iba a tardar era mejor irse por lo seguro. La joven come algo y se va al mercado a comprar una gallina para alimentarla cuando vuelva Ichimaru estará lo suficientemente grande y lista para cocinar. Ya teniendo la gallina la joven la lleva hasta la casa en una jaula y la coloca en el patio trasero dándole de comer todos los días. Poco a poco la joven iba haciendo de la casa de Ichimaru un criadero y una pequeña granja, pero era una forma muy fácil para conseguir verduras y frutas frescas sin necesidad de ir a la ciudad –Me pregunto qué cara pondrá cuando vea la gallina en el patio, va a ser muy chistoso-  mientras sonríe de tan solo pensar en la situación –Ahora que lo pienso… debería ponerle un apodo también...-  
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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Jue Jun 22, 2017 6:24 pm


Días pasaron desde que aquel hombre partió desde el cordón montañoso entre el territorio de Ganryu y el de Riku-Gui, había sido obligado a marchar a paso lento tomando largos descansos para que sus heridas no se abrieran hasta el punto de tener que dormir en la capital. Muchas horas perdidas para un hombre que siempre estaba impaciente sobre qué hacer pero que aun así le había otorgado el tiempo para pensar en todo lo que había sucedido, aquella organización Howaitohasu, Belladona, su madre, su nueva manera de vivir su vida era todo tan extraño y enigmático que no podía dejar de pensar en que sucedería mañana para encontrar con que no sucedería nada más que un viaje tranquilo.

Los territorios estaban bastante tranquilos a excepción de Sakae donde se notaba a leguas que era regido a punta de espada, el joven pensando sentado sobre su caballo podía ver finalmente el castillo de Rhaiden donde se encontraba su hogar, habían pasado 4 días desde su partida ¿Pensarían que habría muerto? ¿Acaso se molestarían en saber por qué desapareció de un momento a otro? La misión no era de parte de Rhaiden pero aun así al cruzar las puertas nadie lo miro con una mala mirada, todos solo pasaban de él observando sus heridas, amenos ahora no lo miraban con desprecio pensó Ichimaru mientras mantenía oculta la insignia de Howaitohasu en su espalda gracias al Gumbai. Dejo el caballo en la caballería y finalmente comenzó a caminar suspirando, finalmente estaba en casa y podía sentirse tranquilo la paz y tranquilidad pensaba.

Al deslizar la puerta de su hogar y entrar lo primero que pudo observar era a Belladona sentada comiendo en la mesa. – Al fin en casa. – Dijo con un tono de voz normal y tranquila suspirando, se sentó al otro lado de la mesa dejando la bolsa de piedras con lo que lo había recompensado aquel minero. Era extraño, había marchado con todas sus armas pero ahora aquellos minerales suplantaban el peso de las armas que había perdido, mientras en su cinturón estaba su Katana rota con una hoja del tamaño de un cuchillo y su empuñadura ¿Por qué la había tomado si ya estaba rota? Era por los lazos que había hecho con ella. – Y bien ¿Ya pensaste en un nombre? – Actuó de forma normal aunque cualquiera podía ver los cortes en sus ropas, brazos, piernas y pecho un cortes que ahora estaban suturados mas no estaban completamente sanos.



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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Belladona el Mar Jun 27, 2017 4:17 am

Habían pasado los días y no sabía nada sobre Ichimaru, la joven se dedicó a acomodar la casa y a darle forma al patio trasero de Ichimaru para que no se viera un completo desastre y se viera mas adornado, continuaba dándole de comer aquellas gallinas que había comprado anteriormente para hacerlas cada vez más gordas a la hora de cocinar tuviera bastante carne. Llevaba varios días haciendo de comer bastante comida para no tener que realizar la cena ese mismo día, ese tiempo se lo tomo para pensar detenidamente las cosas, sobre lo que le había ofrecido Ichimaru ¿Por qué ella no pensaría en un apodo para él? ¿Cuál sería el indicado? Se quedaba pensando cual nombre le daría a ese hombre por el cual ella daría todo.

Un día como cualquier otro la joven se encontraba en la mesa comiendo, cuando de repente escucha como la puerta se desliza observando como Ichimaru entraba por la puerta, sentándose a acompañarla y ella se levanta –Bienvenido, deja y te sirvo….- cuando lo ve detalladamente tiene heridas en todo su cuerpo pero no eran tan graves como para necesitar ir al hospital, al parecer ya habían sido tratadas pero no habían curados completamente  –Otra vez siendo descuidado Ichimaru… de seguro te metiste a morir sin pensar en la consecuencias-  la joven se sienta al lado de Ichimaru  realizando unos sellos de manos y así de ellas emanaba un chakra de color verde comenzando a curar su brazo izquierdo donde claramente se veía que tenía un moretón, siguiendo con las cortadas y por último sus piernas donde se veía que tenia los cortes –Por lo que veo tu misión fue algo intensa, ya te serviré de comer para que recuperes energías-   la joven se levanta para ir a la cocina y servir sopa de miso que le había sobrado, con un plato de arroz, carne picada acompañada de hongos comestibles, mientras colocaba la tetera a hervir agua, lleva los platillos y la taza a la mesa al frente de Ichimaru escuchando como la tetera comienza a sonar devolviéndose por ella, sentándose junto a él sirviéndole el té  –Me alegra que tus heridas no fueran tan profundas, luego te termino de curar como es debido. Necesito que te bañes y luego me dejas examinarte mejor, pero primero come algo-

La joven regresa a su lugar para continuar comiendo escuchando las palabras de Ichimaru de que era lo que había pensando –He pensando mucho al respecto, cambiar mi nombre… fue el nombre que me dieron mis padres, pero ellos ya no están. No puedo vivir aferrada en un pasado y lamentándome cada día de lo que pudo ser si esas cosas no hubieran pasado. Aceptare el nombre que me diste de ahora en adelante seré Hana y tu para mi serás Hashi, ya que jugamos con eso de los apodos sería injusto que solo yo me bautice con un nuevo nombre, de ahora en adelante eres mi Hashira-  al culminar las palabras comienza a reír, ya casi se había olvidado cómo era sentirse de esa manera, como era sentir tener una familia, pero ahora comenzaba a entender que eso no lo era todo, lo importante era vivir cada día, aprender cosas nuevas –De seguro te andarás riendo de mi, que andarás pensando cosas raras. Solo quiero que sepas que ahora eres como de mi familia, gracias por aceptarme en tu casa aunque fue obligada… pero me he esforzado para no ser un estorbo y serte útil, con eso me conformo-  mientras terminaba de su comida y acompañaba a Ichimaru mientras el comía –Avísame si quieres mas té o de comer-
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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Sáb Jul 01, 2017 12:10 am



LUGAR DE ROL





•••••••••Rol•••••••••


Ninjutsu:

12

Taijutsu:

15 (+2)

Genjutsu:

12

Velocidad:

15 (-2) (+2)

Resistencia:

15

Fuerza:

15

Jutsus Disponibles:


8G / 6C


Belladona era siempre tan atenta hacia Ichimaru sirviéndole en lo que podía, ciertamente era como si le debiera algo mas Ichimaru no le exigía nada más que cumplir con sus reglas y esto era lo que necesitaba para que se quedara en su hogar. Aun así la joven luego de haberle ofrecido de comer le dirigió unas palabras para proceder a curar su brazo izquierdo, aquella peligrosa arma que había sido destruida le había provocado un gran daño en su brazo y por tanto fue lo mejor que pudo decidir ante tal poder. – No hablare mucho sobre eso, pero si… fue algo complicada. Uff conservar vidas es más difícil que arrebatarlas. – Culmino con un movimiento de negación con su diestra a la vez que con su cabeza, toda una vida arrebatando vidas le había llevado por un cierto camino fácil.

Luego Belladona continuo siendo tan atenta como siempre, le sirvió de comer para luego dirigirle nuevamente unas palabras. –  ¿Crees que me dejaría matar tan fácilmente? Has olvidado con quien hablas subordinada. – Dijo en un tono de hacerla ver como una alumna, tratando de que no se diera grandes humos de gloria puesto no permitiría que lo rebajara a tanto. – Pero está bien, luego de comer me relajare y te dejare examinarme. Solo por el hecho de quitarme esa molestia del brazo. – Un hombre que no dejaba mostrar sus verdaderos sentimientos ni que sabía demostrar gratitud, comenzó a comer lentamente usando su brazo izquierdo que ahora estaba mejor puesto el moretón había sido curado y ahora no sentía molestia alguna sobre este.

Siempre devorando la comida tan rápido ya solo estaba bebiendo la sopa de miso mientras la dama dirigía sus palabras. – Hmm, no recuerdo haberte llamado Hana… bueno supongo que si lo habré hech… – Se detuvo un instante. – Espera ¿Como que Hashi? El apodo es para olvidar tu pasado y seguir adelante, yo no olvido mi pasado. Hmp creí haberte dicho que mi pasado me huye. – Pensó por unos segundos todo lo ocurrido, tal vez belladona solo estaba abriéndose hacia a él y el apodo no era algo más que para culminar con una relación más allegada ¿Sus sentimientos comenzaban a importarle? – Esta bien, seré Hashi solo no te sobrepases. – Volvió a suspirar mientras terminaba su tasa de té escuchando como Hana se expresaba sobre sus sentimientos, era tal como pensaba que se sentía y no debería dejar que pasara por lo que debía comenzar a tratarla mejor, solo que le costaría un poco más de lo esperado al ser algo nuevo en él.

– Estoy bien así, supongo que iré a darme un baño para que cures las heridas o lo que sea que vayas a hacer. – Se levantó tranquilamente como si estuviera todo bien para que esta dejara de preocuparse por sus heridas y comenzó a caminar hacia su habitación, paso los pasillos, subió las escaleras y entro a la habitación lentamente dejando sus armas en la mesa y otras al suelo, el Gumbai colgado sobre el muro y la Katana rota la dejo en su funda sobre la mesa más tarde se encargaría de ella. Luego de aquello se dirigió al baño metiéndose en la bañera de piedra se puso cómodo y comenzó a bañarse con tranquilidad pensando finalmente en librar su mente de toda molestia, tal vez trabajar en la herrería si Hana no le molestaba. Trabajar en un arma que había visto sobre la mesa de aquel herrero, unas Katar que ya tenía pensado realizar pero el diseño del traicionero hombre le agradaba más a la vista y este solo sería un boceto puesto todo lo que había hecho hasta ahora no eran más que pruebas de lo que podría hacer más adelante y por ello las hizo con un material mucho más barato.

El hombre habría tardado unos diez minutos en el baño para finalmente salir viendo sus heridas, su cuerpo estaba lleno de cicatrices y ahora tendría nuevas si no se curaban adecuadamente, se preguntaba qué pensaría Hana de ver todas sus heridas de batalla. Se colocó un taparrabos de tela blanca y luego se colocó una Yukata de estilo simple para el baño, luego se dirigió hacia la sala observando a Hana. – Bien, has lo que vayas a hacer. – Se quitó la Yukata y se sentó en el tatami viendo hacia el patio de la casa desde adentro.





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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Belladona el Jue Jul 13, 2017 3:59 am

Belladona se encontraba en la mesa junto a Ichimaru comiendo tranquilamente, como siempre el mostrando distancia hacia ella, sin mostrar cómo se sentía es mas Belladona estaba pensando que si no se percataba ella misma de esas heridas él no le diría nada, al parecer su orgullo era mas grande como para pedir ayuda, así tuviera en un estado crítico ese hombre no mostraría síntoma de molestia o algo por el estilo, sinceramente no sabía cómo lidiar con esa personalidad pero trataba de ayudar lo mas que pudiera hasta el punto donde él se lo permitiera. Surgió la conversación, al parecer Ichimaru no recordaba nada de su conversación anterior -¿Eh? Si incluso ibas a ponerme un nombre de perro.-  cuando escucho replicar a Ichimaru sobre el apodo que ella le había dado en lo que ella respondió  –Eso no tiene nada que ver con tu pasado, ni con el mío. Simplemente es eso, un “apodo”. Tú sigues siendo Ichimaru y yo sigo siendo Belladona, Quisiera ser como tu… algún día quisiera que mi pasado huyera de mi, que tuviera el mismo miedo que yo tuve. Que al escuchar mi nombre tiemblen del temor. Mientras no cumpla con ese cometido, me quedare con el nombre Hana así tengo un perfil bajo.-  de repente el joven de tez morena y cambia de parecer sin chistar –Eres raro Ichimaru, hace un rato estabas en desacuerdo y ahora cambias de parecer.-

Ichimaru se levanta de la mesa para darse el baño que ella le había pedido, mientras tanto el hacia eso la joven busca una bandeja para recoger todos los platos que se encontraban en la mesa junto a la taza donde había servido el té para llevarlo a la cocina a lavarlos uno por uno y dejándolo escurrir regresando a la mesa con un pañuelo húmedo pasándolo sobre la mesa que andaba algo sucia dejándola limpia para luego dirigirse a la cocina lavarlo y tenderla en la ventana. Se va hacia la sala esperando que Ichimaru salga de su baño, mientras se sienta en el tatami dejando la puerta corrediza entre abierta para que pasara el viento, voltea y ve a Ichimaru con una yukata y un tapa rabo, desnudándose al frente de ella –Oh cuanta sensualidad y te andabas quejando porque veías  mis pechos a través de la ropa y tu eres peor, solo tapas tu entrepierna. No era necesario que te lo quitaras todo, al menos que yo te lo pidiera-  la joven se acerca hacia él, en parte agradece que se hubiese quitado todo porque así puede ver con totalidad la gravedad de sus heridas, se dirige directamente hacia su brazo derecho en donde se podía ver que aun no había curado bien, inmediatamente comenzó a curar haciendo un recorrido por todo su brazo en donde se veía heridas de menor gravedad.

Revisaba su espalda observando que no tenía ninguna herida se veía la cicatrices de su pasado de las cuales el estaba orgulloso, pasando por su brazo izquierdo que ya había curado anteriormente, sujetando su muñeca con su dedo índice y medio para sentir su circulación y recostándolo en el suelo ella acercando su oído a su pecho examinando los latidos de su corazón conjunto a lo que sentía en su muñeca, al parecer todo estaba normal. Seguía revisando su pecho y su abdomen viendo una que otra herida mientras iba curando hasta el límite que se le permitía, su herida ya no era tan grave al menos estaban cerradas, fue revisando hasta sus piernas mientras curaba las heridas.

La joven se encontraba algo cansada aun no tenía suficiente resistencia para utilizar tanto chakra, aun no se acostumbraba a utilizar técnicas –Bueno, está listo… pero tampoco te sobre pases solamente las he cerrado. Te recomiendo a descansar, aunque dudo que me hagas caso sobre eso-  mientras se sentaba a su lado –Supongo que la puedes vestirte-  la joven no quería mostrar que se había cansado con tan solo utilizar una técnica, Ichimaru ya se encontraba mucho mejor de lo que estaba antes, ya no se veía con magullones, y andaba en mejores condiciones de la que había llegado.
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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Ichimaru el Vie Jul 21, 2017 2:33 am



Mansión de Ichimaru





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Ninjutsu:

12

Taijutsu:

15 (+2)

Genjutsu:

12

Velocidad:

15 (-2) (+2)

Resistencia:

15

Fuerza:

15

Jutsus Disponibles:


8G / 6C


Belladona había sido una chica muy bromista abriéndose a jugarle algunas chiste a Ichimaru que no respondió más que con una sonrisa, le agradeció por las curas realizadas y luego se marcharon a descansar con un cuerpo más sano para moverse estaría listo para una próxima misión para cumplirla con gran facilidad. Su feudo no estaba al tanto de la misión que había cumplido por lo que seguramente no tendría algo que decir, prefería que realmente no lo tuviera puesto la organización era algo aparte del feudo y no sabía cómo se pondría frente a esto mas no obstante le tranquilizaba un tanto el hecho de saber que no era el único del feudo trabajando para Howaitohasu, solo un respiro más mientras se hundía profundamente en sus sueños.

Al día siguiente no eran los rayos del sol quienes lo despertaron ni mucho menos su instinto por levantarse, era más bien el hecho de que algo golpeaba insistentemente su ventana, un pedido de ayuda. Ichimaru observo la  ventana y se levantó al ver un ave que aparentaba ser un águila o halcón, no sabía diferencia mucho de estos. – Un ave más que molesta. ¿Es la nueva moda? – Culmino mientras abría la ventana observando una pequeña carta amarrada a su pata, la leyó con el final del remitente quien era el feudo Mogura, sin entender el hecho de que fuera enviado por un ave y no por alguien como Yato quien siempre lo tenían de encargado para estas cosas, sin embargo con entender el hecho de que era una misión delicada entendía el hecho de que no llamaran a Yato para entregarla o tal vez se encontraría ocupado.

Guardo su vestimenta negra en un cajón mientras tomaba el emblema de Howaitohasu para guardarlo entre sus ropas, no sabía que podía suceder al igual que la última vez al cumplir la misión anterior. Vestido de un traje de tonos azules con una capucha de un tono más oscuro, sus ropas cubrían la mayor parte de su cuerpo pudiendo ocultar incluso los tatuajes que cubrían su brazo, no era el estilo de vestimentas para Ichimaru pero era la necesaria para la misión, esta vez no podía llevar armas grandes y ya no poseía su Katana por los momentos, por tanto debía dejar a un lado su plan de reforzar su Katana, realizar las Katar y comenzar a centrarse en su misión. Se dirigió a la habitación de quien sería su compañera y toco tres veces la puerta. – Belladona, debemos partir apenas podamos. Tenemos una peligrosa y meticulosa misión. – callo sus palabras esperando recostado a la pared a un lado de la puerta esperando a su compañera, mientras poseía la carta en su mano izquierda para dársela cuando saliera.




•••••••••Off Rol•••••••••
Vestimenta:
Equipamento:
♠ Kunai (15)
♠ Shuriken (15)
♠ Hilo de Alambre (20 mts)
♠ Vendas
♠ Senbons (20)
♠ Daga (2)
♠ Bombas de humo (3)
♠ Bombas de luz (3)
♠ Sellos explosivos (7)
♠ Píldoras de soldado (3)
♠ Droga: Sanguínea (5)
♠ Droga: Éxtasis (5)
Pergamino de Pacto con Corneja: Morrigan



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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

Mensaje por Belladona el Lun Jul 24, 2017 7:33 pm

Belladona después de terminar de examinar a Ichimaru y lo mando a tener reposo aunque no era nada de gravedad, la joven se levanta y se dirige hacia su habitación despidiéndose del joven ya que tenía que reponer energías, al llegar a su habitación la joven se cambia de ropa por algo más cómoda para acostarse a dormir, se sienta al borde de la ventana mientras miraba aquel cielo estrellado admirando tal belleza la luna se veía tan blanca recordando que esa luz era lo único que la mantuvo convida, una luz que era capaz de penetrar en el alma, antes no prestaba atención a estas pequeñeces pero de un momento a otro comenzó a ver estas cosas como parte de la vida ver la belleza en esos pequeños detalles, estando mejor emocionalmente la joven decide acostarse a dormir.

La joven se despierta muy temprano para hacer el desayuno como siempre lo hace, eran alrededor de las 6 la mañana apenas, y había hecho unos onigiri  y el té dejándolo todo en la mesa servido para ir al baño a bañarse y al terminar se dirige hacia su habitación mientras estaba cambiándose escucha a Ichimaru tocar su puerta y decirle unas palabras  -¿Misión? No se supone que deberías estar en descanso… bueno, supongo que siempre eres así de imprudente… Voy saliendo-  la joven se dirige hacia donde se encuentra su ropa y buscó una para ir de misión ya que tenía tiempo ya que se encontraba haciendo las labores del hogar.

Salió de la habitación con un atuendo de tono azul y ver a Ichimaru recostado de la pared con un traje similar –Vaya como que nos pusimos de acuerdo sin hablar-  al salir de la habitación Ichimaru le hace entrega a Belladona un papel donde tenía pautado de que trataba la misión mientras que se encamina hacia el comedor leyendo la nota –El desayuno y el té está listo. Comemos y vamos en marcha-   agarrando uno de los onigiri dándole un bocado y comenzando a comer mientras esperaba que Ichimaru se sentara con ella para acompañarla, al terminar de comer agarra su taza de té para beberla, para levantarse y retirar los platos de la mesa, guardando provisiones en su mochila, agua, comida seca, cosas para la supervivencia, al terminar de recaudar todo se dirige hacia la puerta saliendo de la casa.


Datos:


Vestimenta



29 Líneas

Armas:
2 Kama

Stats:
• Ninjutsu: 4
• Taijutsu: 2
• Genjutsu: 4
• Velocidad:4
• Resistencia:  8
• Fuerza: 4
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Re: Mansión de Ichimaru [Casa de Ichimaru]

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