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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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La búsqueda (Misión rango D)

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La búsqueda (Misión rango D)

Mensaje por Yzak el Miér 25 Ene - 20:04

Hoy era un día realmente caluroso, y un ser de sangre fría como Yzak del clan Orochi lo agradecía plenamente por lo que estaba bastante contento, sonrió brevemente pues para él no solía ser algo normal. Caminaba decidido a través de una aldea con muchas personas que lo miraban sin parar, el pelinegro vio entonces un cartel sobre una misión que le llamó la atención bruscamente. Lo miró bien y vio la descripción en la básicamente comentaba la desaparición de una niña en las costas del País del fuego; por su pasado, en la mente de Yzak apareció un recuerdo en el cual perdía a su hermano por no haber podido salvarlo, así que decidió ayudar e ir a rescatar a aquella niña pero primero quería informarse un poco hablando con los padres de la desaparecida así que empezó a caminar al destinatario que el cartel ponía por si se encontraba a su hija. Cuando llegó a la puerta del destinatario, este, la golpeó dos veces; pasaron largos segundos y al no haber respuesta volvió a golpearla, ahora sí la puerta fue abierta por un hombre rubio de mediana edad que parecía bastante apenado. Se asustó un poco pues los ojos amarillos de Yzak lo sorprendieron, pero inmediatamente al enseñar el cartel que Yzak llevaba en la mano, le dejó pasar. El rubio ofreció a Yzak sentarse, y este lo hizo con gusto pues estaba bastante cansado de sus viajes de aldea en aldea sin ningún tipo de objetivo más que el de entrenar. - Vengo por la misión viejo, si fuera posible, me gustaría que me diese un poco de información sobre donde podría estar la niña perdida. - El hombre nada sorprendido pues ya había visto el cartel de la misión en las manos del joven empezó a hablar. - Mi hija, como pone en el cartel, se perdió en alguna parte de las costas del País, mi esposa y yo fuimos allí a recolectar un piedra porque soy minero, pero mientras lo hacíamos mi querida hija se perdió y no hemos vuelto a verla hasta ahora y ya ha pasado día y medio. Mi esposa se encuentra en la habitación y está tan deprimida que apenas puede hablar, si la encuentras por favor tráela y te recompensaremos. - El hombre bajo su cabeza y sus lágrimas cayeron sobre la mesa, Yzak lo miró con gran tristeza pues compredía el sentimiento de frustración y dolor que producía perder a alguien tan querido como su hija, o en el caso de Yzak, su hermano pequeño. Se levantó sin decir nada, marchándose por la puerta y dirigiéndose hacia las costas de su país, esperaba no demorarse demasiado en esta misión ya que quería seguir entrenando, pero lo que no sabía en ese momento era que, en su trayecto podría hacerlo y le ayudaría tanto a hacerse más fuerte como a completar la misión que se le había puesto entre manos.

Antes de llegar a las costas, Yzak, quién tenía ya como era costumbre un cigarrillo en su boca por su horrible adicción, tuvo que pasar por un pueblo, no era muy grande pero tenía bastante actividad puesto que parecía ser una aldea comerciante donde la gente iba comprar buenos materiales. Su objetivo era cruzarlo sin demora para asistir a la niña perdida que probablemente se hallaba sola en las colinas o en alguna parte de aquel lugar, además no era ninguna broma puesto que el clima de la costa parecía ser bastante irregular y las noches eran un poco frías. Pero, de repente, un aldeano sospechoso lo paró con una interesante propuesta lo que hizo que sus ojos amarillos se abriesen como platos, esto era inusual en el chico, la cosas no solían sorprenderle demasiado a no ser qe fuera entrenar o algo parecido; y así parecía ser. Una prueba se había colado entre sus planes y tenía que lograrlo, no iba a ganar nada solo la poca experiencia que el reto pudiera darle pero para aquel ninja con falta de entrenamiento esto le venía como "sellos a las manos" y lo consideraba una buena oportunidad. Su deber era superar el ninjutsu de aquel aldeano que sin duda parecía más que eso. Ambos se fueron a un lugar un poco lejos y que se veía rocoso, el hombre comenzó a hablar después que se enterase que el elemento principal de Yzak era el katon. - Curiosamente poseemos el mismo elemento por lo que será un entrenamiento interesante, pero no creo que puedas ganarme. - El aldeano acabó de hablar mientras reía, parecía muy confiado por lo que Yzak tiró el cigarro desde su boca y lo pisó, una vieja manía. Ninguno debería salir herido así que al momento de la señal ambos hicieron sellos y dijeron a la vez. - Katon: Gokakyou No Jutsu. - Una gran bola de fuego salió de la boca de cada uno y chocaron bruscamente provocando una gran llamarada en el aire; probablemente el fuerte de Yzak siempre había sido el ninjutsu así que pensó que podría ganar con facilidad a aquel aldeano creído pero no, las llamas no se expandían hacia ningún lado, la misma técnica en ambos lados no parecía decantar un vencedor por lo que los dos pararon el jutsu poco a poco sorprendidos. - Vaya, realmente pensé que podría ganarte fácilmente, pero ya veo que no eres alguien usual. - Yzak más que sorprendido parecía decepcionado, un aldeano había podido igualar el nivel de su propio jutsu, se quedó pensando y luego lo miró seriamente. - Volveré mañana por aquí y haremos esto de nuevo. - Pocas fueron las palabras del joven antes de irse y de que aquel hombre aceptara el reto mañana. Una vez más, el pelinegro de los orochi pasadas ya 2 horas volvió a tomar el camino hacia las costas para concentrarse en su misión y por fin zanjarla de una vez por todas y llevarla a la niña a sus padres.

Por fin después de 2 horas de viaje, consiguió llegar a las costas del País de Fuego, pero haberse quedado en aquella aldea no había ayudado nada a su causa pues acababa de hacerse de noche y encontrar a la niña iba a ser imposible, pero no podía esperar más tiempo y por suerte tenía una solución cedida gracias a sus antecesores, su lengua; la cual, podía rastrear el calor. Muchos animales pasaban por allí de vez en cuando así que podría confundirse aún encontrando un rastro, pero de repente, encontró uno que parecía humano, así que lo siguió hasta un acantilado donde las huellas parecían detenerse, Yzak encendió un cigarrilo pues empezaba a ponerse nervioso, la opción más lógica era pensar que la niña se había caído y que sin duda a esa altura hubiese muerto, también se mantenía un poco en este estado debido a que las temperaturas habían bajado en un buen grado y a los seres de sangre fría como el joven no les sentaba bien. Cerró un momento sus ojos y se calmó, los volvió a abrir dándole una oportunidad contraria a su creencia y pensando que estaría viva. Pero ahora estaba perdido, no sabía por donde buscar, ¿bajaba el acantilado o quizás debería seguir la línea de este?. Las dudas lo molestaban profundamente y entonces pensó en algo que podría hacer al recordar lo había hecho hoy. Hizo sellos y realizó la técnica de antes, pero la técnica debía ser lanzada hacia el cielo a modo de señal para que la niña quizás la viera; sin duda, debía ser mucho más fuerte y poderosa que la técnica anterior puesto que si no, Yzak creía que no la notaría y que por lo tanto no podría llevarla otra vez con sus padres. Yzak pensó bien esto y decidido lanzó por fin la gran llama hacia arriba, Yzak estaba bastante sorprendido la técnica había sido mucho más fuerte que la que usó contra el aldeano, la luz del fuego aún persistente en el cielo puesto que no había detenido el jutsu llegaba a unos 20 metros en su esplendor y se podía ver simplemente la llama desde más lejos aún. Alguien entonces gritó. - Que alguien me ayude estoy atrapada, por favor, me duele mucho, quiero volver a casa. - Rapidamente Yzak miró hacia abajo del acantilado y en un pequeño sobresaliente de este se encontraba la niña, pero al parecer no en perfecto estado pues una roca no muy grande obstaculizaba su pierna. El pelinegro realmente preocupado, bajó cubriendo sus pies con chakra y caminando por el acantilado hasta llegar a ella. Estaba llorando y muy asustada, así que con cuidado y ejerciendo una gran fuerza y concentración en la roca para no hacerle más daño se la quitó de encima; la roca era mucho más pesada de lo que parecía así que los daños no serían menores. Su pierna definitivamente estaba rota y no podía levantarse por lo que para que se calmase, el shinobi de ojos amarillos, explicó la situación con una sonrisa puesto que los niños, con lo que pudiera parecer le caían muy bien y curiosamente él a ellos también. - Soy un ninja de donde reina la dama del fuego, no tienes porque temer estoy aquí para llevarte con tus padres. - La niña se calmó rápidamente aunque su pierna parecía dolerle mucho.

El shinobi del fuego era consciente de que aún habiendo pasado casi dos días no podía ir de noche a cumplir la misión puesto que sería algo impredecible lo que pudiese ocurrir, las probabilidades de que fueran atacados de noche eran altas, por lo que Yzak siendo aún un ninja de no tan alto nivel optó por la opción más segura que era la de quedarse allí y pasar la noche. La niña parecía conforme y viendo la sensación de seguridad que le provocaba el chico sonrió un poco aliviada. - Gracias por venir a salvarme, ¿crees que podríamos casarnos?. - Dijo la niña ruborizada aunque sin tapujos mirando claramente los ojos amarillos del chico, parecía que le gustasen mucho. Yzak se sorprendió gratamente y tomándoselo a broma empezó a reir con grandes carcajadas mientras acariciaba el pelo de la niña. - Encontrarás a alguien que cuide de ti mejor de lo que yo lo hago ya verás. - Yzak le dejo su negra chaqueta a la niña mientras la llevaba en su espalda, hasta que encontraron una especie de cueva donde pudieron dormir plenamente a pesar de todo lo ocurrido. A la mañana siguiente Yzak se levantó realmente temprano y praticó el jutsu de fuego otra vez pues tenía pensado volver a aquella aldea tal como le había dicho a aquel hombre que haría, su jutsu sin duda había mejorado mucho desde el día anterior; pero lo primero era lo primero debía llevar a aquella niña a casa con sus preocupados padres. La despertó de una forma tranquila, la chica parecía mucho mejor a pesar de su miembro fracturado por lo que Yzak se alegró bastante también; así que la cogió con mucho cuidado comprobando que no se quejase y poniéndola rapidamente en su espalda tambíen sujetándola de una forma correcta para llevársela ya de allí, el día se tornó caluroso por lo que Yzak estaba cómodo para el viaje.

Después de un poco más de tres horas Yzak llegó de nuevo a la primera aldea donde había cogido el cartel de la misión y todo el mundo estaba sorprendido porque a pesar de que habían pasado ya dos días, la niña, no sufría daños más graves que una fractura, todos le dieron las gracias varias veces pero a Yzak no le gustaban nada las multitudes así que empezó a molestarse en cierto grado hasta llegar a correr a la casa de los padres de la niña que anteriormente acababa de salvar. Golpeó entonces la puerta varias veces pero como la última vez, las llamadas no recibían respuesta alguna así que entró sin llamar pues, para el shinobi de sangre fría, que los padres de la niña no estuviesen en un momento tan importante como aquel que habían solicitado una misión de búsqueda para su hija le parecía muy extraño. Entró con cuidado en la casa pues obviamente no estaba bien lo que estaba haciendo, no era de su propiedad aquel lugar; encontró entonces a los padres de la niña en un estado bastante lamentable, su padre parecía tan cansado que apenas podía moverse, su madre aún parecía encontrarse en la habitación y ninguno de los dos daba indicios de haber podido comer ni beber nada en aquellos dos días y medio. Sin embargo la niña aún en la espalda del Yzak empezó a llamarles y preguntarles si estaban bien, ambos se levantaron rápidamente y abrazaron a su hija llorando, todo aquello era demasiado triste para mí, quién, en el pasado lo había perdido todo y no podía recuperarlo como lo acababa de hacer la niña. - Muchas gracias, de verdad, deberíamos darte todo lo que tenemos por devolvernos a nuestra preciosa hija. - Entonces cogió el dinero en alguna parte de su casa y pagó al joven por haber cumplido la misión. - Siento que su hija haya sufrido esa fractura, cuando la encontré ya estaba así y como no soy un ninja médico no he podido tratarla apropiadamente; por lo que deberían llevarla al médico o curandero del pueblo. - Aquella niña explicó también que había llegado a aquel saliente del acantilado mientras su padre conseguía el material ya que perseguía una mariposa y al salir esta volando por encima del acantilado ella se calló con una piedra encima con la que había tropezado. Quedadas todas las formalidades a mano al fin y habiéndome despedido apropiadamente de los tres me dirigí hacia el pueblo donde tenía aún que mantener aquellas palabras con el aldeano y hacer el enfrentamiento de ese jutsu, el cual había termindado en un doloroso empate. No estaba seguro de si funcionaría esta vez o sería como antes pero debía seguir intentándolo para volverme más fuerte.

Las dos horas del viaje pasaron rápidamente y al fin llegó a la aldea, en dos días no había cambiado mucho como era de esperar; de hecho, Yzak siguió por el mismo camino de aquella vez como si fuese a cruzar el pueblo y encontró a aquel interesante aldeano de nuevo en medio de la calle y como la otra vez también parecía hacerlo por diversión o simplemente por entrenamiento. El aldeano sonrió mientras miraba el cigarrillo del pelinegro. - Si sigues fumando vas a morir joven. - Dijo el hombre entre risas. Los comentarios hacia su adicción al tabaco eran bastante resbaladizas por lo que simplemente lo ignoró y señaló hacia el camino por donde probarían de ya expuesto jutsu. - Han pasado dos días, es imposible que hayas mejorado tu jutsu tan pronto, pero bien vayamos. - Ambos se encaminaron hacia el lugar de la última vez para acabar, si se podía, de una vez con el reto. Al final del camino había un lugar con muchas rocas, para que el jutsu no pudiera quemar nada a su alrededor. Como siempre, Yzak tiró su cigarrillo y se puso serio; estaba un poco preocupado porque aunque las dos últimas veces que la había hecho, su técnica se hizo más grande, esta vez no tendría porque ser así; por lo que lo descolocaba un poco e intentaba concentrarse para que su determinación diese sus frutos. Los dos estaban preparados y diciendo el nombre de la técnica a la vez una gran bola de fuego salió de sus bocas poniendo los dedos en sus labios para direccionarla. La técnica de ambos parecía bestial y en un principio no hubo cambios en relación con la vez anterior, pero la llamarada del joven empezó a crecer más que la aldeano. Éste, sorprendido al haber lo que en unos segundos podría venirle encima, se apartó bruscamente para esquivarla y detuvo su técnica en el proceso. Yzak paró su técnica también y se quedó bastante sorprendido sin decir absolutamente nada por unos cuantos segundos, después, miró al aldeano que parecía tener una cara preocupada y sorpendida al mismo tiempo. - Vaya... ha sido impresionante, en dos días has mejorado tanto como para superar algo que estaba tan igualado..., tienes un gran talento, aprendes las cosas realmente rápido. - Las palabras de aquel hombre no fueron cortas, aquel aldeano elogió al chico en muchos aspectos y parecía realmente sincero. Yzak lo miró contento y agarró uno de sus cigarros de la cajetilla en su bolsillo inferior trasero. - Muchas gracias ha sido muy interesante practicar contigo he aprendido mucho. -

Yzak no le quedaba nada más que hacer por allí, así que miró al hombre señalando el camino de vuelta para irse; el hombre empezó a andar detrás de Yzak para ir juntos a la aldea y depués despedirse. Cuando llegaron a la plaza mayor donde en un principio se habían encontrado, Yzak dio una señal de despedida colocando su dedo índice y corazón en el extremo izquierdo de su frente pero el intento de ida se vio frustrado por las lagrimas del hombre. El pelinegro se veía realmente confuso y la verdad estaba bastante cansado de no parar de ir a un lado para otro en estos 2 días y medio por lo que esperaba que no tuviera que ayudarle a nada. El aldeano lo miró a sus ojos de reptil y aún con las lagrimas en sus ojos pronunció algunas palabras que echarían luz a su estado anímico aztual. - Mi sobrina volvió a casa ayer, ¿Y fue gracias a ti verdad?, la verdad es que te vi coger el cartel de la misión hace dos días y quise ponerte a prueba para ver si serías capaz de encontrarla y si algo pasara de protegerla sin problemas aunque no fuese un lugar peligroso; por eso muchas gracias. Por cierto ¿Como es posible que la encontraras? Las costas son grandes y con el tiempo que te fuiste ayer debiste de llegar en plena noche por lo que debería haber sido casi imposible encontrarla. - El hombre se agacho un poco su cabeza en señal de gratitud y levantó la mano para que el ninja la tendiese también y así cerrar el trato. - Gracias por contratarme, si necesitan algo de nuevo llamadme, soy como ya sabreis del feudo de kakkinoaru´en. Salvé a tu sobrina gracias a una huellas que pude detectar por mi visión térmica, uno de los orgullos de mi preciada familia, después utilicé el jutsu que utilizamos hoy y ayer como señal para que ella pudiera verlo pues sus huellas desaparecieron en cierto punto, desgraciadamente solo tenía su pierna fracturada y no tenía ningún daño que no pudiese curar con un poco de tiempo. Por cierto, muchas gracias también señor, usted me ayudó a aumentar mi nivel y fuerza en mis jutsus, estoy muy agradecido con usted y espero que nos veamos de nuevo. - Yzak dio su mano como acto de iguales y se encaminó hacia alguna parte para volverse más fuerte, ahora mismo no tenía claro su siguiente objetivo, pensó en que podría seguir haciendoalgunas misiones pues le resultaban divertidas y podría adiestrarse en el proceso; entonces mostró una pequeña sonrisa al cielo y encendió el cigarrillo, para por fin, irse de allí con un último vistazo.
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