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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Mistery

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Mistery

Mensaje por Seiichi el Lun Feb 20, 2017 6:54 pm



Desapariciones. Últimamente, el manipulador de las llamas parecía tener un imán para los misterios, lo cual realmente no le importaba, siempre y cuando los méritos terminasen en su historial. Un individuo peculiarmente vacío, que no conocía el mundo más allá del entrenamiento y el camino a la perfección. Sin embargo, los deseos más triviales que latían con fuerza en los seres humanos, ausentaban en el muchacho de cabellera "dividida". Su fuerte sentido de la justicia, era posiblemente una de las razones que movilizaban su cuerpo directo a las costas del País del Fuego. Aunque él mismo era un misterio a medio resolver; carente de muchas cosas que deberían ser piezas necesarias en una persona. Era tanta su falta de vida social y sentido aventurero, que había esperado con calma la noche, pues no podría resolver el asunto de las desapariciones durante el día.

La luna llena era la única protagonista de la noche; brillando en un cielo sin estrellas. Seiichi llevaba su vestimenta de combate, en caso de que la misión fuese más grave de lo esperado. En el pergamino, informaba que estaría acompañado por otro Genin más, el cual no era parte de ningún feudo del País del Fuego. Al joven Shinobi de Hinoarashi no se le daba bien trabajar en equipo, pero tampoco mal. A pesar de ser un estratega y meticuloso perfeccionista; era un inexperto en la comunicación. Quizás era hora de que el infame hijo del fuego tuviese contacto con otro ser humano por más que sólo trabajo. En su mente, eso ni siquiera era una opción. El sonido de las olas rompiéndose era lo único que se escuchaba en cientos de metros; estaba completamente solo. "Los rumores se esparcieron rápido..."; pensaba el muchacho que era incapaz de sentir frío y calor. Normalmente, la gente solía disfrutar de caminatas nocturnas frente al mar... Ahora, ni los espíritus se atrevían a estar allí. Mientras caminaba con su típica serenidad y rostro inexpresivo, se mantenía atento; buscando a la persona que compartiría ese mismo deber con él.





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Última edición por Seiichi el Sáb Feb 25, 2017 10:45 am, editado 1 vez
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Re: Mistery

Mensaje por Akkarin el Vie Feb 24, 2017 6:14 am



Viajar a través de las tierras del Fuego nunca había estado dentro de su zona de confort, incluso si el precio por ello valía la pena ahora que su monedero se encontraba vacío. No era por el clima, que admitía tener su ligero encanto. Tampoco su gente, puesto había notado que la cultura general de esas tierras tendían mucho al 'easy-going', sin ser tan extremo como en la Nube. Eso incluso la reconfortaba: había sido parecido a tener un pequeño trozo de su cultura en un país extrangero.

Pero lo que no podía aguantar, eran sus bosques. Sus densos, magnánimos e interminables bosques.

Hubiera deseado porder decir que solo llegar a su destino, había ido directa a buscar al informante que el halcón había mencionado. Pero no había sido así, optando por ceñirse a 'los días de viaje' que requería una travesía estándar entre la Tierra y el Fuego, y buscó el tejado más cómodo para pasar ahí la noche sin que una ruidosa disputa familiar o vecino chillón le despertasen. Había masterizado ese proceso de selección durante los últimos meses, todo sea dicho. Pero una vez el sol había despuntado, no pudo procastinar más, dentro de su terrible horario que normalmente le hacía llegar días antes.

Los detalles de la misión le habían sido facilitados cuando el informante Yuki había sido encontrado por ella, seguido de una amonestación por el comportamiento en sus últimos meses. De todas formas, un par de disculpas habían sido suficientes: el clan conocía sus acciones, tan indignas o impropias (dependiendo del camino que la persona quiera tomar respecto a su amonestación) de un asesino como los Yuki. Sin embargo, Akkarin sabía mejor sobre las rígidas y duras maneras de su clan: habían optado por criar así a su descendencia para asegurarse la supervivencia. Solo era una manera de proteger al clan de las duras condiciones en el país del Agua, y era por eso que su comportamiento errático durante meses había sido simplemente amonestado.

Incluso si pensaban que era indigna, la familia era la familia.

Pero volviendo al hecho que pertoca, la misión. A pesar de que no tenía ganas alguna de tener que trabajar junto a un compañero ésta vez, no mencionó nada. Simplemente pidió información clave para reconocerlo: nombre, descripcción física, palabra clave para confirmar. Las instrucciones la mandaban a cruzar el maldito bosque otra vez, y una vez en la costa daría inicio a la susodicha. Ahí se encontraría a su compañero.

El viaje por el bosque fue lo más similar a una speed-run, si un civil tuviese los ojos entrenados para seguir la velocidad shinobi exponenciada con chakra. Le daba absolutamente igual llegar antes, mucho antes si con ello cruzaba el bosque antes de que alguien pudiera tan siquiera plantearse quien había pasado por ahí. Tal vez debería plantearse superar su paranoia, pero ese día no sería hoy.

La costa estaba en frente de ella cuando hacía varias horas que había anochecido. Las distancias en aquel país eran simplemente risibles: era tan grande, que tardaba lo mismo en viajar a la Hierba que llegando al lugar de su misión.
Habían sido notadas desapariciones en su basta extensión, culpando sin evidencia a los pescadores sobre ello. Cuando revisó las indicaciones respecto al punto de encuentro, se dio cuenta de que estaba en la otra punta, como siempre.

"Jo-der, lo que me faltaba. ¿Sigue tan desfasado mi sentido de la orientación después de los laberintos de la Tierra?" —cerró los ojos, inhalando para calmarse y empezar a andar, con calma, hacia el punto marcado en el mapa. Tal vez debería empezar a entrenar su orientación, en vez de seguir aumentando la resistencia de su cuerpo. Sí.

La medianoche llegó al mismo tiempo que vislumbró una figura cerca del punto de encuentro, algo desgastada después de el rodeo, la paranoia, y los días que llevaba acumulando sin un descanso propicio. Aunque un shinobi debía estar preparado para dormir en cualquier lugar, se notaba la diferencia cuando uno descansaba correctamente o no. Normalizándose la respiración e irguiendose un poco, se acercó hasta la figura, algo cautelosa y sin duda nerviosa. Era una chica social, sí, pero la timidez siempre estaba ahí incluso si era para cuestiones de trabajo—. E-Esto... ¿U-Usted es el señor S-Seiichi Kaen?





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Re: Mistery

Mensaje por Seiichi el Sáb Feb 25, 2017 2:37 pm



La noche. Entre la oscuridad y la arena de las costas del País del Fuego, el Shinobi más perfeccionista del feudo Hinoarashi esperaba compañía. Inmóvil, como si careciera de vida. La quemadura alrededor de su ojo izquierdo contrastaba con la luz de la luna, al igual que los cabellos rojizos de ese mismo lado de la cara. Lados, pues él se separaba en dos partes iguales. Simétricas. Uno, que representaba la llama más ardiente de la familia de la cual fue desterrado. El otro, un frío fenomenal que no encajaba en ningún pergamino histórico sobre los usos del chackra. Durante la espera, ajustaba los finos vendajes que cubrían las falanges medias y proximales de cada dedo, exceptuando pulgares. Quemaduras recientes eran ocultadas, esperando que sanasen en esas heridas manos. Intentaba que no se convirtiesen en una molestia a la hora de realizar sellos. "Llevo aproximadamente catorce minutos solo, sin señales de otro ser vivo en un radio de doscientos metros. De haberme querido capturar, éste sería el mejor momento. Algo anda mal..."; incluso su razonamiento era aprendido directamente de las guías y libros. Genérico; sin dejar que su pasado defina la firmeza de sus pisadas en el camino hacia lo "correcto". Por lo único que éste podría ser reconocido, es por cumplir las misiones con inmutable eficiencia. Sin embargo, por alguna razón continuaba siendo un Genin con mucho trabajo por delante. Recordaba esas exactas palabras de uno de sus superiores, y le generaba malestar que la respuesta no se encontrase dentro de toda la información que había obtenido de sus estudios. En ese momento, Seiichi tuvo una reacción humana. Su mano derecha formaba un puño, con fuerza.

Minutos más tarde, pudo visualizar una... "mancha", que se movía a gran velocidad desde la dirección contraria por la que él había llegado. Apareció entre los árboles del bosque, sin siquiera intentar no llamar la atención del único que se encontraba presente en ese terreno arenoso. Podía tratarse de su compañero, o simplemente de ese misterio que debía resolver antes de regresar a casa. Antes de que amanezca. Los ojos dispares de Seiichi se entrecerraron levemente, convirtiendo su inexpresiva mirada en una llena de disgusto. El cual no tenía, sino que se encontraba más atento en caso de tener que entablar combate con ese individuo no reconocido.  Mantuvo la misma posición firme, con su cuerpo apuntando hacia el mar. Sin embargo, giró levemente su cuello para mantenerse atento. Bajó lentamente la guardia cuando se percató de que esa figura había dejado de moverse rápido, y se acercaba al Genin con mucha calma una vez había puesto sus pies sobre la costa. Estaba lejos, por lo que aún no podía distinguir la figura. "Probablemente el feudo haya enviado a algún sereno para vigilar los alrededores", sus ojos volvieron a fijarse en el mar, y el movimiento del mismo. Tan desordenado y espontáneo... opuesto a su actuar. Podía sentir cierta envidia.

Cuando los pasos de esa persona resonaron en la arena húmeda cerca de su posición, se giró completamente para entregarle su completa atención. Ya que eran los únicos dos presentes en ese desolado lugar, no importaba si tenía conexión con la misión o no. Lo primero que pudo ver es que era una mujer de cabello largo y color turquesa. Tez pálida; pero era una blancura muy particular y característica de algo, pero no podía encajar esa pieza en ninguna parte. Juzgando por el estado de su vestimenta, había recorrido muchos kilómetros con pocos descansos. Escuchó las palabras de la fémina, la cual había tartamudeado un poco. Seiichi podía sacar conclusiones por la apariencia y estado de una persona, mas no por acciones que eran modificadas por emociones o sentimientos. No estaba dentro de su comprensión. — Así es. — Respondió a secas, con una pausa de suficientes segundos para hacer la espera un poco incómoda. Recordó que para la comunicación, ambos lados debían cooperar. — Debes ser mi compañera. — Darle voz a la última palabra se sintió extraño. "Compañeros". Realizó una reverencia de sesenta grados; un intermedio entre lo formal e informal. — ¿Puedo saber tu nombre? — A pesar de mostrarse serio y calmado, siempre buscaba ser educado con aquellos que, dentro del tecnicismo, se encontraban en su mismo bando. De todos modos, su incontrolable honestidad a veces podía sentar mal.



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Re: Mistery

Mensaje por Akkarin el Dom Feb 26, 2017 11:48 am



Incluso bajo la tenue luz de la luna, era posible distinguir no solo simples siluetas, sino suaves colores apagados e incluso vislumbrar algo de los rasgos de la persona que tenía justo en frente de ella. Era práctico, al menos eso podía sonsacar debido a su vestimenta, óptima para el tipo de trabajo que llevarían a cabo. Pero una vez sus ojos se adaptaron suficientemente como para detectar detalles, se dio cuenta del estado del rostro ajeno, así como una franja de su cabello totalmente más oscura. Sorprendentemente, su semblante logró no reflejar la sorpresa de ver tales heridas en su cara; debieron haber dolido en su momento, y siendo honesta consigo misma, se preguntaba cómo había conseguido un muchacho que parecía menor que ella tales cicatrices. De todas maneras, el joven parecía cargar con ellas al menos con un mínimo de indiferencia, puesto no las ocultaba a ojos ajenos. Eso la hizo irremediablemente sonreír con un ápice de emoción que no lograba apuntar exactamente, pero sí podía catalogarla de buena manera. No haría mención a nada, puesto entre shinobis, los secretos y privacidad estaban a la orden del día. Además, estaban en una misión, y no quería agravar a su compañero solo empezar.

Cuando su identidad fue confirmada, la joven del hielo ni siquiera tomó en cuenta su escueta respuesta. Simplemente suspiró, aliviada de que al menos hubiese encontrado a la primera al otro miembro de la misión sin percance alguno—. M-Menos mal… —Durante el silencio que pareció haber antes de un nuevo comentario, extendió su sonrisa con educada cordialidad y amabilidad totalmente sincera. Parecía que estaba ante alguien que era, como mínimo, no era catalogado como extrovertido o inclusive sociable. Eso estaba bien para ella; sabía cómo tratar a alguien que podía llegar a sentirse identificada dada su torpeza social—. A-Así es, s-señor. L-Lamento profundamente la d-demora, fui a-avisada con poco m-margen de t-tiempo y no estoy f-familiarizada con este p-país. O al menos, no está z-zona.

Correspondió a su reverencia con una totalmente formal, aferrándose al trato políticamente correcto de los nacidos nobles, sin desestimar en ningún momento su sonrisa hacia el joven—. P-Por supuesto —acotó, enderezándose de nuevo con lentitud mientras parpadeaba. El muchacho tenía maneras, detectó, y ella misma tomaba en consideración a cualquiera con esas características—. M-Mi nombre es A-Akkarin, es un p-placer. H-He sido a-asignada a dicha m-misión como soporte t-táctico, así como e-especialista en b-búsqueda y c-captura —comentó, argumentando el motivo de su asignación, así como para facilitar la compenetración entre ambos compañeros como equipo—. ¿T-Tiene alguna información a-adicional que h-haya tenido la p-posibilidad de encontrar d-durante su e-espera, s-señor?

Mientras decía esto, escudriñó de reojo sus alrededores, tratando de hacerse un mapa mental de por dónde había venido, dónde estaban, y la localización que les habían entregado sobre las desapariciones. En una playa era más difícil seguir un rastro, pero dicha costa consistía en escarpados motivos y calas, con la playa siendo no una vasta extensión como había llegado a esperar. Ya estaba en su modo de eficiencia característico del entrenamiento recibido en el Agua, por lo que ya había salido de su estado cordial y pasado a ‘ambiente de negocios’, aunque tomar la iniciativa era realmete algo con lo que nunca se sentiría cómoda, incluso si veía que era más beneficioso para lograr que su compañero se abriera lo suficiente como para abordar su trabajo correctamente—. ¿U-Usted sabe si hay alguna zona t-topográficamente idónea c-cercana al lugar de las de-desapariciones? Puede ser tanto una gr-gruta creada por la a-acción del mar, como algún lugar difícilmente accesible para c-civiles corrientes. Si siguen v-vivos, estarán en algún lugar, pero podrían estar tr-tranquilamente en el fondo del m-mar, aunque e-espero que n-no sea el caso. Sin embargo, considero pr-prudente inicialmente descartar cualquier posibilidad de encarcelamiento, o incluso se-secuestro, ¿n-no cree u-usted?

El recuerdo de la gruta de la cascada y los niños inundó su mente durante unos segundos. En ese caso, habían sido escondidos en un lugar difícilmente accesible para un simple civil, y en una zona improbable de ser registrada. Le había enseñado a ser cauta, y plantear primero las diversas posibilidades de acción. Pero no conocía estas tierras, así que necesitaba todo el Intel posible que  su compañero pudiese aportar, así como su cooperación sincronizada si querían terminar rápido y eficazmente.




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Re: Mistery

Mensaje por Seiichi el Dom Feb 26, 2017 8:18 pm



Entre el sonido de las olas y el resoplar del viento, los dos Shinobis asignados con la misión de resolver un misterio, tenían su primer conversación. La cual podría verse ligeramente extraña para ausentes espectadores. Seiichi absorbía información como una esponja, preguntándose por dentro si ese peculiar sombrero era un distintivo de algún clan fuera de sus conocimientos. O tal vez no era más que un detalle estético. Por eso mismo, los ojos dispares del Shinobi no se fijaron demasiado. Observador, sacaba conclusiones tras las primeras palabras de su compañera, dado que era un poco consciente de lo corto que era en el ámbito comunicacional. Por ende, debía rellenar los espacios que dejaban cada oración, normalmente rellenados con emociones humanas que otros podían prever. Las cejas se arqueaban levemente ante la sonrisa apacible de la turquesa; como si estuviese buscándole el por qué a la amabilidad de la mujer. Ser amable no era un requisito para completar la misión. Entonces, se escapaba de su pobre comprensión.  Durante su disculpa, se fijó en cierta dificultad de ella para comenzar a pronunciar algunas palabras. "¿Tiene frío?"; Seiichi Kaen necesitaba urgentemente conectarse con su lado más... humano. Sabía que eso podía ser causado debido a muy bajas temperaturas, aunque nunca lo había experimentado personalmente. No podía sentir el frío. — Descuida. — Mostró la palma de la mano izquierda, en señal de que no se preocupe al respecto. Nunca antes se habían referido a él como "señor", pues era una palabra que él utiliza para dirigirse a sus superiores. Como alguien que es demasiado duro consigo mismo, no se creía merecedor de semejante trato. — Llegué un par de minutos antes del horario asignado. Quería atraer a los culpables de las últimas desapariciones, pero no ocurrió nada. — Explicaba, sin gesticular ni adherir emoción alguna a sus palabras.  "Viene de otro país. Esta serie de sucesos causó un mayor impacto de lo que pensé".

Akkarin. El medio pelirrojo realizó asentimiento con la cabeza tras haber escuchado su nombre, expresando agradecimiento de la forma más simple posible. Podía ser poco, pero en situaciones como esas, incluso la revelación de un nombre era símbolo de confianza. Otorgándole su completa atención, dedujo por su presentación que estaba capacitada para la misión. Lejos del egocentrismo y la soberbia, Seiichi no podía tolerar la mediocridad. Aquellos que carecían de la seriedad necesaria para ser un Shinobi, no eran más que piedras en el camino para el manipulador de las llamas. — No he podido encontrar ningún rastro desde nuestra ubicación actual y mi punto de partida. No hay prendas de ropas, ni indicios que revelen algún tipo de lucha por parte de los desaparecidos. —   Voz suave. Le informaba todo lo que fuera relevante a la misión. Inexpresivo, mostraba su habitual serenidad ante este tipo de situaciones. Seiichi, mientras tanto, prestaba atención a ambos extremos de la costa, intentando dar con la presencia de otros individuos en el área. No había nadie. Se cruzó de brazos, escuchando a su compañera con el mayor detenimiento posible. Parecía ser alguien altamente funcional en este tipo de misiones, por lo que Seiichi se encontraba... cómodo, con alguien competente. — Creo que estamos buscando en el sitio equivocado. — Había tomado la decisión de compartir con ella algo que había estado rondando en su mente desde que llegó.

El viento sopló con mayor fuerza de repente. Sentía en la piel quemada, cómo el panorama se tornaba algo sombrío. Sus sentidos se habían agudizado al cabo de segundos; no le resultaba segura la posición descubierta en la que estaban. — En el caso de tratarse de secuestradores, interceptar a sus víctimas en un lugar tan abierto es una mala decisión. Civiles y pescadores frecuentan esta zona a todas horas. — Realizó una breve pausa, intentando armar sus pensamientos de la mejor forma posible en una sola oración. — Si aquí fue la última vez que vieron a las víctimas de las desapariciones, entonces... — Giró el cuerpo, apuntando al mismo lado por el que él había llegado, pero no precisamente la misma dirección. Parte de su cabellera blanca estorbaba un poco la visión a causa del viento. — Un cinturón rocoso divide la costa a unos trescientos metros de nuestra ubicación. — Lo señaló, pues se podía ver de que algo no permitía ver más lejos. A causa de la falta de iluminación, al menos Seiichi no podía ver las grandes piedras con claridad. Necesitaban expandir su campo de visión. Realizó el sello del dragón; dos segundos después de esto, desde los hombros hasta la punta de sus dedos, los brazos del Genin se bañaron en llamas de un color diferente al fuego. Eran de la misma tonalidad que el cabello de Akkarin, y brillaban en la oscuridad de la noche. La temperatura no aumentaba cerca de ellas, sino que disminuía mucho. Al ser otro tipo de luz que una simple antorcha, también podría servir como intimidación o generar misterio en caso de estar siendo observados en ese momento. — Espero que sea suficiente para comenzar. — Reconocía que él era mucho más hábil en el combate. Por otro lado, la especialización de Akkarin, parecía ser en la búsqueda. Respetó su rol en la misión, esperando que ella comenzase a caminar.




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Técnicas:
* Nombre: アイストーチ — Iced Torch
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Uno (Dragón)
Rango de alcance: Cuerpo a cuerpo
Descripción: Una vez efectuó el sello del dragón, libera una premeditada cantidad de chackra para convertirlo en ascuas azules, que rodean ambos brazos desde los hombros. De este modo, los golpes del usuario tendrán un minúsculo aumento en el alcance de sus ataques y también ocasionarán quemaduras por exposición a temperaturas glaciales. Pero lo más importante, es que puede combinarse con el resto de las técnicas para mejorar sus resultados. Uno de sus brazos puede ser cubierto por el elemento Katon para otorgar distintos tipos de quemaduras, pero de este modo no podría potenciar otras técnicas de las ascuas azules.
Duración: Tres turnos. Si al cuarto no es desactivada, se proporcionará graves heridas a sí mismo.
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Re: Mistery

Mensaje por Akkarin el Lun Feb 27, 2017 11:47 am



Análisis de la situación, tomando una visión inicial del panorama sin información extra que pudiera empezar a divagar. Así empezaba siempre la investigación de sus misiones, intentando ceñirse siempre a cuáles eran los hechos, y luego, cuáles eran las suposiciones que hacían a partir de ellos. Su mente vagaba alrededor de donde ambos se encontraban, tranzando posibles resultados o caminos que podrían haber desencadenado las consecuencias que trataban de solucionar en su misión. Había una atmósfera pacífica, pero aquello sucedía por ser un lugar aislado. No había más sonido que el de las olas, la suave brisa, y los puntuales ruidos que ambos de ellos llegaban a hacer mientras permanecían quietos o hablaban—. Y-Ya veo. ¿T-Tiene r-recuerdos de si hubo a-algún tipo de t-tormenta, o f-fenómeno meteorológico p-parecido a esto?

Podía haber sido producto de la mala suerte, tampoco podían descartarlo. Ella no era consciente al 100% de la situación, ya que había llegado apenas del país de la Tierra. De todas maneras, una desaparición si podía ser tildada fácilmente como una consecuencia de la mala mar, o incluso accidente, pero varias… mostraban un comportamiento metódico, un modus operandi que no podían ignorar y apuntaba demasiado evidentemente que se trataba de alguien o algo. No había tan siquiera el mínimo rastro que, a pesar de tratarse de una playa, la acción del viento no borraría nunca completamente los rastros en el poco tiempo que había pasado.

No descartaba tampoco que, en consecuencia, los desaparecidos estuvieran ya muertos. La captación de personas en entornos aislados y sin una amenaza acompañaba normalmente era la manera de los traficantes humanos, o incluso el mercado de órganos que había en el propio mercado negro.

… Tal vez había pasado demasiado tiempo analizando y pululando por los suburbios de todos los sitios a los que iba, e incluso echaba un poco la culpa a la ruda manera de instruir que tenía su padre. En fin, al menos serviría para no descartar ninguna posibilidad, aunque fuera en cierto modo escalando demasiado.

E-Entonces, iniciaremos el s-sondeo ahí —concluyó con aire definitivo, desviando sus ojos hacia donde el muchacho señalaba. No veía nada bien más allá de unos metros, pero vislumbraba siluetas más oscuras. Enderezó su postura y se preparó para avanzar, cuando el cuerpo del contrario la hizo soltar un respingo de sorpresa al empezar a... ¿arder, con llamas azules?

No estaba segura, puesto que, con la proximidad entre ambos, al menos un ápice de calor debería sentir, y al revés: empezaba a sentir una temperatura que le era más sencilla de tolerar, recordándole más al clima de la Nieve. Una pequeña sonrisa se deslizó en sus labios por la inesperada comodidad y el nuevo halo de luz que permitía con más facilidad el rastreo; asintió con satisfacción, sin puntualizar en ningún momento nada al respecto su habilidad—. G-Gracias, S-Seiichi-san. Facilita en gr-gran medida el tr-trabajo. Pr-Procedamos.

Con algo de confianza al tratarse de su campo de experiencia, la joven del hielo tomó la delantera, empezando a avanzar a un ritmo constante y moderado hacia dicho cinturón rocoso. De mientas, aprovechó para poner al día a su compañero sobre lo que había llegado a divagar e su cabeza, añadiendo su información a la ecuación. Al tener que forzarse a respirar correctamente, el tartamudeo esta vez no apareció—. Si no ha habido ningún tipo de rastro o lucha, significa que hay un modus operandi detrás. Incluso un accidente dejaría un rastro, así que la suposición más probable es que se hayan ocultado. Un cinturón rocoso es ideal, puesto no deja señales a su paso, y es más sencillo encontrar puntos ciegos a la vista para los pocos que se aventuren a explorar esa zona. Primero, buscaremos cualquier posible rastro de sangre en la propia piedra, pero me aventuro a divagar qué tal vez, si no hay señales de lucha, hayan sido drogados antes de ser secuestrados. Lo cual apuntaría a un secuestro, y que sigan tal vez con vida. ¿Sabe usted si… —una pausa por unos segundos, puesto no sabía como se tomaría una pregunta así su compañero. Había gente que era tan sumamente patriótica, que dar a entender que hubiera algo mal en su país lo tomaba a ofensa personal—, s-si hay algún tipo de mafia, o incluso simplemente un grupo oportunista en su país? Estos sucesos suelen vincularse al mercado negro.

Ya está, lo había dicho. Esperaba de verdad no haberlo ofendido, pero creía conveniente tener todas las variables presentes y, a ser posible, empezar a descartar.

Con la luz que proporcionaba el brazo de Seiichi, una vez cerca del círculo rocoso empezó a ver que su suposición parecía tener más fundamento. Pequeños trozos de roca sobresalían del mar, oportunamente hundidos por las olas de vez en cuando. Algún que otro risco se adentraba un poco más en este, generando una zona irregular, difícil de visualizar en su totalidad si no se atrevía uno mismo a bajar y poder sufrir las consecuencias de un oleaje demasiado fuerte. La joven no era sensor, así que sus artes no consistían en la detección, no.

¿P-Podría acercarse m-más a la roca S-Seiichi-san, aproximadamente a unos c-cincuenta centímetros del s-suelo, por favor? A-Ahora sí que v-va a ser verdaderamente n-necesaria su luz —preguntó con educación la joven, haciéndole un gesto hacia los bordes de la escarpada zona, irregular. Sus ojos estaban clavados en el suelo, analizando con lentitud antes de pasar a un metro más allá, e ir moviéndose—. ¿U-Usted puede d-detectar chakra, o es s-sensor por algún c-casual? No había tenido en c-consideración que tal vez pueda s-serlo, y no está de más a-asegurarme.




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Re: Mistery

Mensaje por Seiichi el Lun Feb 27, 2017 3:51 pm



Eficiencia. Ser eficiente es una cualidad que debería ser obligatoria en las personas que llevan el título de Shinobi. Seiichi Kaen creía fervientemente en que podría representar a su feudo algún día mediante la eficiencia. Sin orgullo, pero con el valor único e inimitable que el manipulador de las llamas llevaba dentro suyo. Si quería tener algún impacto en el País del Fuego, contar con compañeros aptos para expandir su historial de éxitos era un lujo que nunca creyó poder tener. A pesar del silencio y la calma, el medio pelirrojo era muy estricto. Posiblemente porque su familia siempre le había impuesto cargas mayores de las que un niño pudiese tolerar. Intencionados en escribir su destino, mientras observaban sobre el hombro a su mayor adquisición. Llamaban prodigio a su más valiosa herramienta, cegados por el brillante futuro del heredero principal de la familia. Pero rechazado tras ver que sus llamas no ardían del mismo color, ni podían encender una cálida fogata. — Negativo. — Respondió ante la pregunta de Akkarin, quien intentaba reducir la cantidad de posibles respuestas, para dar con la correcta.

Ascuas azules. Seiichi no tenía problema alguno en mostrar sus habilidades únicas, las cuales fueron despreciadas años atrás por quienes se hacían llamar su familia. Había trabajado muy duro para convertir sus imperfecciones tanto genéticas como psicológicas en su más grande invento. Una respuesta positiva de su compañera tras haber presenciado las llamas heladas que recorrían por ambos brazos. Involuntariamente, los labios de Seiichi se arquearon en una casi invisible sonrisa; reacción humana por su parte. Usualmente, suelen referirse a sus habilidades como un elemento incompleto. Tomó inmediatamente la posición de escolta, dejando que Akkarin fuese la que liderase la investigación. Proveer luz y protección sería la función primaria del Genin de aspecto simétrico. Extendía el brazo izquierdo hacia adelante, alumbrando el camino. Mantenía el derecho pegado al cuerpo, para estar conscientes del terreno sobre el que estaban pisando. Y en caso de ataques sorpresa.

El cerebro del perfeccionista no dejaba de funcionar ni por un segundo. Generaban teorías y conclusiones con lo poco que llevaban. La comunicación no presentaba un problema en el desempeño del dúo como se temía al principio. Aún así, Seiichi no veía necesario compartir cada idea que cruzaba por su cabeza, pues no había pruebas que pudiesen respaldar lo que pensaba. Las suposiciones no serían demasiado útiles de momento. Prefería darle un buen uso a sus oídos, y prestar atención a lo que su compañera tenía que decir. De momento, desconocía las habilidades de la que llevaba un sombrero puntiagudo. Siempre se mostraba abierto a aprender más sobre otros campos que no son el suyo, para así incrementar su desempeño. — La presencia de bandidos es innegable. — Vociferó, con la mirada en el frente. Concentrado en las llamas, pues estas necesitaban de su atención. — Ningún grupo registrado operaría de esta forma. — Era consciente de que sólo estaba dando respuestas negativas desde el primer minuto en que se encontraron. Autoexigente.

El cinturón rocoso. Al igual que el resto de la costa, parecía encontrarse desolado. Las piedras se elevaban hasta cuatro metros en el mayor de los casos, contando con superficies peligrosas para andar sobre ellas. Las más pequeñas, se hundían en la orilla del mar tras haber sido azotadas por éste en más de una ocasión. Asintió con la cabeza ante el pedido de la turquesa, acercando el izquierdo a donde le había indicado previamente. Los orbes dispares también se fijaron en el mismo punto, intentando encontrar algo que resulte útil a la investigación. — No, lo siento. Me especializo en combate de corto, medio y largo alcance. — Una sincera disculpa.

De repente, un sonido en particular se robó completamente su atención. El repicar del agua cuando alguien pisaba sobre un charco. En este caso, en la orilla. Se escuchó cercano, sin embargo, no había nadie alrededor. Venía del otro lado de las piedras. Alzó la derecha para alertar a su compañera. — Hay alguien más... — En un tono de voz casi inaudible. Peligro. Respuestas. Todo a la vuelta de la esquina.




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* Nombre: アイストーチ — Iced Torch
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Uno (Dragón)
Rango de alcance: Cuerpo a cuerpo
Descripción: Una vez efectuó el sello del dragón, libera una premeditada cantidad de chackra para convertirlo en ascuas azules, que rodean ambos brazos desde los hombros. De este modo, los golpes del usuario tendrán un minúsculo aumento en el alcance de sus ataques y también ocasionarán quemaduras por exposición a temperaturas glaciales. Pero lo más importante, es que puede combinarse con el resto de las técnicas para mejorar sus resultados. Uno de sus brazos puede ser cubierto por el elemento Katon para otorgar distintos tipos de quemaduras, pero de este modo no podría potenciar otras técnicas de las ascuas azules.
Duración: Tres turnos. Si al cuarto no es desactivada, se proporcionará graves heridas a sí mismo.
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Re: Mistery

Mensaje por Akkarin el Miér Mar 01, 2017 11:12 am



Todo a su alrededor careció de importancia en cuanto su sondeo de la erosionada piedra fue interrumpido por un siseo prácticamente inaudible, procedente de su compañero por la cadencia de su voz. La Yuki no perdió tiempo, confiando plenamente en los sentidos de su contraparte, centrándose ahora por todos medios en usar la posición que tenían como punto estratégico: focalizó su atención en la escucha, tardando unos segundos en confirmar una posición a partir de ella a través de la oscuridad. Asintió, haciendo un gesto hacia donde había identificado la procedencia del ruido más abajo de su posición. Hizo un gesto, usando el lenguaje de señas básico, traducido en 'apagar' y señalando hacia el brazo del contrario, bajo una nueva tanda de 'evitar atención enemiga'.

Por si acaso, también vocalizó sin sonido alguno las palabras que significaba dicho lenguaje. Había tomado a su compañero como uno de los eficientes, verdaderamente aplicado a las artes shinobi. Ese lenguaje era genérico, enseñado normalmente de maestro a alumno, ya fuese en clanes o familias, como herramienta extra para las colaboraciones como en la que se encontraban ahora mismo. Esperaba no haber errado con él, pero nunca estaba de más ser precavida, aprovechando que podría ver sus labios gracias a la luz extra. Sin embargo, tomaría nota de su rostro para ver si debía seguir procediendo de esa manera durante la misión, aunque si se trataba de una respuesta negativa tal vez la eficiencia disminuiría bastante por el sigilio menguado.

Concentró ahora su atención en su propia respiración, asegurándose de relajarla y dejarla tan lenta que prácticamente fuera imperceptible. Una vez logró esto, aprovechándose totalmente del sigilo nocturno, no dudó en alargar su mano hasta el antebrazo del contrario hasta que pudo hacer contacto con su piel. Dibujó encima de estas instrucciones escuetas, claras y que evitaban la localización de su posición. Si el enemigo era un sensor, no podían tampoco permanecer en el mismo lugar, quietos. Debían apostar por un acercamiento, aun desde las sombras, haciendose uso de la geografía como baza a favor. El sigilo estaba dado por supuesto, así como el subterfugio facilitado en su totalidad por las condiciones nocturnas.

'Aproximar', 'descender', 'ocultar', 'observar', 'sígueme'. Esa era sencilla cadena de kanji escrita en su brazo, acompañada por un gesto final que remarcaba la dirección y el lugar exacto donde planeaba cambiar su posición.

Como en todos los acantilados o cinturones rocosos, la naturaleza había funcionado de tal manera que el desprendimiento de las rocas dejaba pequeños puntos muertos, normalmente aprovechados por las aves, que podían soportar el peso del tiempo y la propia roca. Uno de esos salientes, a pocos metros a la izquierda de dónde se encontraban, tenía una base mucho más grande de lo normal, con los restos de varios nidos de aves que tampoco le importaba ahora mismo catalogar. Los pasos venían desde la derecha, no estando segura de por qué ni a dónde se dirigían, pero la aproximación sería necesaria para terminar de decidir el rumbo de la misión.

Con un último gesto de acción, la joven de hielo aprovechó con inteligencia y arte los salientes de la roca, bailando entre ellos sin problema alguno a pesar de las condiciones nocturnas, a pesar de que distinguía solo las siluetas. Estaba algo húmeda, y eso solo hacía más fácil para la joven el descenso silencioso, acostumbrada a dichos climas desde que tenía uso de edad. Lo que seguiría sin aguantar es la temperatura, además de que tan áspera era la piedra a su paso, dejando un poco resentida la delicada piel de la muchacha.

El conjunto de nidos suavizó el ruido que podía haber llegado hacer, quedando como una simple ave moviéndose en su nido. El salto era inevitable que levantara aunque fuese un poco de sonido, pero ya fuere suerte o premeditación por parte de las acciones del posible enemigo, el sonido del mar acallaba en gran medida esos sonidos.

Esperó a su compañero, mientras trataba de vislumbrar la figura ahora desde un nuevo punto de mira, que ayudaba a el rango de visión que tendrían sin el risco tapando parte de su visión. Logró entrever algo moviéndose, hasta que la silueta pareció ser más clara. El sonido de los pasos sobre agua procedente de este aclaró todo tipo de duda al respecto. Era a quien habían escuchado, pero en vez de acercarse hacia donde ellos estaban, parecía empezar a internarse en el risco. Se dio cuenta de que el agua también parecía entrar. Una hendidura, o cueva, supuso.

Esto empezaba a tomar más forma, aunque seguían sin una evidencia.



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Re: Mistery

Mensaje por Seiichi el Dom Mar 05, 2017 1:37 am



Enemigos. El sonido de pasos ajenos en las cercanías había alertado a los dos presentes, quienes no tardaron en tomar acciones acorde a la situación en la que se encontraban. Seiichi observaba con detenimiento el comportamiento de su compañera, deduciendo que el sigilo era una de sus herramientas más preciadas. A diferencia de él, Akkarin no parecía ser el tipo de Shinobi especializada en la confrontación, sino en realizar su trabajo desde las sombras. En ese caso, los dos poseían aptitudes vitales para la tarea en cuestión. Agachado, apoyaba su cuerpo sobre la piedra más cercana, tomando cobertura y también evitando perder el equilibrio. Las señas de su compañera indicaban que apagase las llamas que rodeaban sus brazos, pero el manipulador de las ascuas heladas pensaba que podían encontrarle un uso. Más ahora, que el peligro era inminente. Realizó dos sellos, manteniendo el último para no desatar la técnica de inmediato. El cuerpo del bicolor había absorbido el fuego de pigmento azulado en instantes.

El aprendizaje, por medio de la experiencia, era un método que comenzaba a encontrarle utilidad. No era un inexperto en el arte del sigilo, pues eso es crucial en un ninja, pero tampoco le daba demasiado uso. Confiaba ciegamente en sus habilidades, consciente de lo destructivas que podían llegar a ser en combate. El control de la respiración era crucial en una noche como esa, donde las olas rompiendo contra las rocas eran lo único que se escuchaba más que los pasos del intruso. Hasta donde ellos sabían, ahora eran tres en la escena. "Podríamos conseguir información de ese sujeto. Explorar nuestras opciones. El enfrentamiento aún es evitable", sus pensamientos se encontraban desordenados. Sintió el tacto de la mujer de cabello turquesa en su brazo, entendiendo que ella lo precisaba para transmitirle un mensaje. Aflojó un poco, distendiendo los músculos de esa extremidad, prestándose con naturalidad. Aunque no había nada natural en ello, pues es raro que siquiera tenga contacto físico. Los orbes azul y carmesí comprendieron la siguiente jugada de Akkarin, asintiendo con la cabeza.

Aproximación. A la par que su compañera, comenzaba a descender del cinturón rocoso, efectuando cada movimiento con suma precisión y premeditación. Disminuir el sonido de caída lo mayor posible era su meta actual, procurando acercarse al objetivo sin ser percibido. De momento, no había presentado ni siquiera una queja respecto a la mujer de piel aporcelanada. Cuando no había necesidad de hablar demasiado, significaba que se encontraba satisfecho. El origen de los pasos comenzaba a moverse, perdiéndose entre un camino de piedras que no los dejaba ver con claridad desde la posición en la que se encontraban. Seiichi miró a su compañera, señalando dos veces con el índice y corazón a la misma dirección. "Avanzar"

Cuando el bicolor se acercó lo suficiente para que el campo de visión no sea estorbado por ninguna piedra, pudo verlo. Una cueva. Lo que resultaba llamativo, era la ubicación de la misma, pues los Shinobis del País del Fuego deberían estar al tanto de su existencia. Tenía ser ser reciente. — Debe llevar poco tiempo aquí. Es posible que desde que empezaron las desapariciones. — Un tono de voz bajo, mirando de reojo a la extranjera que tenía a su lado. Nada respaldaba sus palabras. Sin embargo, la convicción con la que les daba voz, mostraban la seguridad del muchacho. — Tienes buen ojo. — Otra voz. Desde la oscuridad de la cueva, un conjunto de pequeños destellos rojos se acercaba al dúo helado. Los mismos pasos. Seiichi empezaba a ver la figura de un encapuchado con mayor claridad, detectando que algunas de esas luces, provenían de su rostro. — Los estuve esperando. Era cuestión de tiempo para que enviasen a alguien a investigar. — No venían de su rostro en sí. Debajo de una túnica oscura, llevaba una armadura con detalles únicos. Más que una armadura, parecía un mecanismo que funcionaba a base de chackra.

El bicolor respondió. Su cuerpo fue rodeado completamente por ascuas azules, en una cantidad mucho mayor que la primera vez. El poder de su chackra se manifestaba ante los presentes. — En nombre de Hinoarashi, voy a pedirle que se entregue pacíficamente. Si coopera para dar con el paradero de los desaparecidos, no le esperará un destino tan despiadado. — Hablaba con la autoridad de un soldado feudal. No era intimidado por sus enemigos. — Mi contratante ha dejado en claro que no quiere interrupciones. — El hombre sin rostro realizó una serie de sellos. De la arena, se formaron cuatro réplicas perfectas del encapuchado, mientras él volvía a sumergirse en la oscuridad de la cueva. Seiichi estaba al tanto de las técnicas de clonación, pero nunca había leído sobre esa.

Él comandaba y ellas obedecían. Apuntando con la palma de la mano izquierda hacia los objetivos, las llamas se movilizaron al frente suyo, separándose en cinco "porciones" iguales. Como el director de una orquesta, realizó un leve movimiento con los dedos del brazo estirado. Y las llamas fueron disparadas en cinco proyectiles, de los cuales cuatro impactaron en cada uno de los clones. La restante, recorrió la oscuridad de la guarida hasta extinguirse. La combinación de Iced Torch con Cryoincineration tenía diversos usos. — Tiene un contratante. Lo que sea que esté sucediendo ahí dentro, no tenemos mucho tiempo. — Esperó una respuesta de Akkarin antes de que los dos se adentrasen a lo desconocido. El sello del dragón. Nuevamente, sus brazos fueron bañados en su elemento individual. No había motivos para esconderse ahora. Tenía que estar preparado para lo peor.




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* Nombre: アイストーチ — Iced Torch
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Uno (Dragón)
Rango de alcance: Cuerpo a cuerpo
Descripción: Una vez efectuó el sello del dragón, libera una premeditada cantidad de chackra para convertirlo en ascuas azules, que rodean ambos brazos desde los hombros. De este modo, los golpes del usuario tendrán un minúsculo aumento en el alcance de sus ataques y también ocasionarán quemaduras por exposición a temperaturas glaciales. Pero lo más importante, es que puede combinarse con el resto de las técnicas para mejorar sus resultados. Uno de sus brazos puede ser cubierto por el elemento Katon para otorgar distintos tipos de quemaduras, pero de este modo no podría potenciar otras técnicas de las ascuas azules.
Duración: Tres turnos. Si al cuarto no es desactivada, se proporcionará graves heridas a sí mismo.


* Nombre: 凍結消 — Cryoincineration
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Dos (Dragón — Caballo)
Rango de alcance: 2-9 metros
Descripción: Tras tan solo un par de sellos, el usuario transforma suficiente chackra en su nuevo elemento como para rodearse a sí mismo con el por un máximo de ocho segundos. Con sus dos manos, es capaz de manipular el fuego subzero de diversas formas,  con la única intención de ocasionar quemaduras y otro tipo de daños respecto al stat Ninjutsu. Además de poder atacar en función de lanzallamas [Mayores quemaduras] [2 mts.], puede moldearlo de tres formas diferentes:
— Tres proyectiles pequeños. [Mayor precisión] [7 mts.]
— Una gran, malformada esfera de fuego. [Mayor daño] [5 mts.]
— Dos medialunas. [Mayor alcance] [9 mts.]
Efectos de Iced Torch: Aumenta a cinco proyectiles pequeños — Gran proyectil de forma cónica de mayor tamaño que la esfera — Tres medialunas.
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Re: Mistery

Mensaje por Akkarin el Lun Mar 06, 2017 11:27 am



Tomó nota de las observaciones de su compañero, clavando sus ojos en el borde escarpado del precipicio por donde el hueco de la cueva se abría. No eran naturales, lo cual verificaba la hipótesis del poco tiempo que llevaba presente. Sin embargo, aun así, tomaría varios días para alguien de afinidad Doton para poder realizar un correcto hueco en la piedra sin hundimientos. ¿Se encaraban a un shinobi entonces? No muchas más cartas quedaban en su mente después de tal realización, por no decir ninguna. Al menos, no de momento.

El vello de su nuca se erizó cuando una tercera voz irrumpió en la calma de la noche. Ella había decidido no hablar desde el momento en que el sigilo era parte de la misión, pero ahora que ambos habían sido descubiertos y localizados, de poco serviría ceñirse al silencio si estaban a la vista—. Cuidado —susurró en voz baja, sus ojos fijos en la silueta. Había destellos, algo rojo. Varios puntos rojos, para ser exactos. ¿Qué demonios era aquello?

Tomó una postura rezagada. El combatiente sería su compañero, y no optaría por atraer la atención innecesaria sobre sí misma. Así trabajaba mejor, con el cuerpo de su compañero detrás suyo, mientras ella se quedaba atrás. Sus ojos se desviaron hacia la costa, a apenas un par metros de donde ella se encontraba. La humedad estaba por todas partes, y donde pisaban, charcos de la mar salada cubrían las hendiduras en la roca. Idóneo.

Con sus manos, dejó que el bicolor tomase parte activa, y se centró en la escucha mientras formaba los sellos que, desde ese punto ciego, nadie de los presentes podría ver. Con su velocidad, además, nadie pensaría de antemano qué hacía.

El agua de los charcos alrededor suyo empezó a tomar forma, justo detrás de ella, hasta que una réplica exacta de sí misma se formó, aún en una posición estratégica para sí misma. El enemigo hablaba de un contratante, alguien más involucrado en esto. Dos, de momento. Agradecía aún más que esa misión fuese con compañero, puesto no deseaba una confrontación directa por sí misma. La orden hacia el clon fue clara: ocultarse aprovechando las sombras, y solo atacar cuando ella diese una señal. Estaba fuera del rango de visión de la mayoría, justo detrás de ella, inmóvil hasta nuevo aviso.

Entrecerró cuando los sellos del hombre desencadenaron otro justu, esta vez suyo. La arena acumulada que el mar había traído hacia ahí empezó a formar figuras humanoides. Réplicas exactas. Un pequeño tic en su labio, apenas una media sonrisa oculta. Doton, ¿eh?

Al menos confirmaba su sospecha inicial.

Ni siquiera tuvo que formar parte del ataque, pero si aprovechó la excitación y la desaparición del encapuchado para darle el gesto a su clon. Este, con sigilo, usó el momento para ocultarse en las sombras, avanzando hacia la hendidura, pero no entrando. Era el soporte que usaría para un puntual ataque, estratégicamente óptimo.

De todas maneras, no había esperado la magnitud del alcance ajeno. Cuatro réplicas eran algo a temer, al menos si no se estaba avezado al combate, pero el muchacho las había barrido con cinco proyectiles desde las frías llamas que poseía. Dando en el blanco, excepto al restante. Parpadeó, en una mezcla de asombro y satisfacción, antes de volver a su temple serena. Ella se acercó hasta él, sin perder de vista periféricamente a la posición del clon, que apenas lograba distinguir ahora mismo—. Tomarás la delantera, pero le daré un soporte en combate. Usted céntrese en evitar los daños mayores, atraiga la atención —habló en apenas un susurro; rápido, escueta y directa, con una iniciativa característica de un soldado entrenado versado a la estrategia—. Confío en su capacidad ofensiva, por lo que la defensiva estará por mi parte. Déjeme al objetivo principal y la recuperación de los posibles cuerpos. ¿Algo que añadir?

Realizó una tanda de sellos, esta vez congelando el agua a su alrededor, más fácilmente y mucho más rápido de lo normal ante el húmedo ambiente, empezando a centralizarla en un mismo punto. Dos sellos más, y del mismo hielo empezó a surgir una nueva silueta, esta vez más sólida y visible para el contrario, sin necesidad de mantenerla oculta. El clon físico, predilecto al combate cuerpo a cuerpo. El que interesaba que ambos supieran que estaba presente.

Tomará mi clon como soporte —avisó de antemano. No le importaba usar su línea de sangre, puesto la presencia de peligro era muy real para ambos. Hizo un gesto en el aire, en dirección a la cueva—. Vayamos.

Avanzó, esperando que este tomase la delantera. Su clon de agua, aún oculto, fue el más rezagado, esperando a que hubiese el mismo punto muerto para favorecer a su sigilo, entrando el último a la cueva. El aspecto de Akkarin se oscureció, frunciendo el ceño.



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Técnicas:

Suiton: Mizu Bunshin no Jutsu (水分身の術, Elemento Agua: Técnica del Clon de Agua):
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Tras una serie de sellos el ninja crea una copia de si mismo hecha con agua. Este clon solo tiene una parte del poder del original y por lo tanto no es muy resistente. Pueden ser creados a partir de una fuente de agua cercana (dentro del rango del shinobi) o bien con chakra Suiton del propio usuario. En caso de ser destruido, éste deja un charco en el lugar. Estas réplicas pueden ejecutar técnicas de la naturaleza Suiton, del nivel del ejecutor (al hacerlo consumen chakra al usuario), pero de no poseer una fuente de agua cercana el clon usará el agua de la que se compone deshaciéndose a sí mismo mientras el jutsu es lanzado. Pueden utilizar armas, pero su fuerza es mínima y su velocidad depende del ninjutsu del usuario. Las armas arrojadizas pequeñas (kunais, shurikens, sembons y similares) los atraviesan sin destruirlos.

Gennin: 1 clon.
Chunnin: 2 clones.
Jounnin: 3 clones.
Sannin: 4 clones.

Hyoton: Bushins no jutsu (Hielo: Clones de hielo):
El usuario efectúa una serie de sellos de manos, y desde el hielo/agua/nieve cercano, emerge un clon de hielo cuya dureza ante golpes físicos será enorme Pudiendo resistir hasta dos golpes de un rango igual superior siempre que la fuerza del enemigo sea menor al Ninjutsu del creador. Este clon tiene la exacta textura y figura del usuario, pueden portar armas y sus capacidades físicas son las propias de su creador (incluido el pasivo de precisión mejorada), sin embargo no podrá efectuar ningún tipo de ninjutsus ni genjutsus. Los bordes de estos clones son sumamente afilados, pudiendo facilmente cortar con el lado exterior de sus brazos o piernas causando heridas leves. Tienen una especialidad debilidad ante explosiones o jutsus Katon, desintegrando los mismos al instante, sin embargo, de ser rotos por otro método, se dividirán en trozos de hielo. Además tienen la apariencia de estar claramente formados a partir de un bloque de hielo, son ligeramente transparentes pero sus facciones son las de su creador.

Llegado el rango chunnin, los clones adquieren la capacidad de meterse dentro de los espejos de hielo.

Genin: 1 clon.
Chūnin: 2 clones.
Jōnin: 3 cloneas.
Sannin: 4 clones.
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Re: Mistery

Mensaje por Seiichi el Mar Mar 07, 2017 6:47 am



El misterio lentamente comenzaba a resolverse. Un Shinobi de extraña armadura; la existencia de un misterioso contratante, y la cueva que albergaba todas las respuestas a sus preguntas. Al menos, eso esperaban los dos jóvenes investigadores, quienes se encontraban mucho más cerca de dar con el culpable de las desapariciones. Seiichi se mostraba preparado para el posible combate. La carencia de expresiones no se convertían en un problema esa vez, pues en el iris carmesí de su ojo izquierdo, se escondía un brillo único. Peligroso. La sangre de una generación entera de guerreros corría por sus venas. Y se fusionaban con su fría personalidad. — Entendido. — Afirmó su posición como poder ofensivo del grupo, esperando que Akkarin sea capaz dar con el verdadero responsable y las personas que desaparecieron. — El objetivo primario es prioridad máxima. No te desvíes de él bajo ninguna circunstancia, Akkarin. — Agregó, segundos después. Cruzó miradas con ella por apenas unos instantes. La seriedad del muchacho esclarecía su mensaje: El resultado de la misión era más importante que su propio bienestar.

Las llamas azules que rodeaban ambas extremidades, se pusieron nerviosas al observar que el repentino charco helado, tomaba la forma de la mujer. Sabía que sólo los Yuki podían manipular ese elemento. Comenzaba a encajar las piezas restantes que se habían formado en su cabeza tras ver a la joven de cabello turquesa. Compartían el frío, pero lo representaban de distinta manera. Por un lado, una Shinobi de linaje puro. Por otro, un bastardo nacido de la unión de dos polos opuestos. — Hielo... — Resbaló de sus labios, contemplando la creación de Akkarin. Su rostro quizá aún no se había enterado, pero Seiichi estaba sorprendido.

Ofensiva. El joven bicolor observó el interior de la cueva, calculando el número aproximado de posibilidades. Ninguna de ellas resultaba favorable para el cumplimiento de la misión; mucho menos con un mercenario aliado de las sombras dando vueltas en la oscuridad de la misma. Con el brazo derecho al frente, flexionado, comenzó a avanzar a paso firme y lento. La luz revelaría los misterios que la noche no quería que descubriesen. Sintió cómo el sonido de sus pasos había cambiado tras un par de segundos marchando por un pasillo rocoso. Ahora estaban sobre piedra maciza. El lugar era estrecho y húmedo. En cada lado, pudo observar un par de soportes de metal, donde antorchas podían ser colocadas. No se escuchaba otra cosa más que el andar del grupo, ahora "liderado" por el masculino. Tres aliadas: Una de carne y hueso; otra de hielo y la última compuesta por agua. Un paso en falso le alertó sobre el final del camino, encontrándose con escalones mal formados que los llevaban a un subsuelo. No se podía calcular la profundidad ni lo que les estaba esperando debajo. "Este no es el trabajo de un aficionado. Mano de obra fue requerida. Y para ello, se necesita dinero", pensaba el heredero de los Kaen, antes de dar el primer paso. Tenía en cuenta de que su previo atacante controlaba el elemento Doton, pero no le veía capaz de semejante creación. Después de obtener confirmación con la mirada por parte de su compañera, procedió a continuar.

Eran más de cuatro metros por debajo. El agua del mar había llegado en más de una ocasión, encontrándose a oscuras con un par de charcos. Eran de tamaños pequeños, y cesaban una vez se alejaban cada vez más. El grito desgarrador de una mujer erizó hasta la piel del tranquilo, incapaz de determinar con precisión su procedencia. Ahora los pasillos se multiplicaban, algunos llevándolos a callejones sin salida. Estaban en un laberinto. Otro grito diferente, también proveniente de una fémina, les recordaba que cada segundo tarde, podía significar el final de una vida inocente. — Aceleraré el paso. — El tono de su voz, serena, mostraban una inquebrantable concentración. La cruda verdad, era que lentamente comenzaba a afectarle. Se sujetaba más a su entrenamiento y el apropiado comportamiento para el óptimo desempeño. De todos modos, él seguía siendo humano.

Las voces de los afligidos terminarían guiándolos por el camino correcto. Conforme sus oídos se acercaban a la tétrica melodía, también se aproximaban a la luz. Fuego. Antorchas iluminaban la escena de terror con la que ninguna persona jamás querría verse involucrado. Habían cruzado los sofocantes pasillos, para encontrarse con un área mucho más espaciosa. Rectangular, de aproximadamente treinta metros de ancho y sesenta de largo. "Este sitio... es enorme". En medio del rectángulo, una plataforma circular de cinco metros de radio, separada por cinco escalones del suelo, era rodeada por cuatro pilares conectados al precario techo. Un hombre de casi sesenta años, con algo de sobrepeso y vestido por las telas más finas, se encontraba en el centro. Rodeado por sangre y herramientas de tortura. Sobre esa plataforma, también se encontraban tres mujeres de entre veinte y treinta años, sujetadas por grilletes a camillas de madera. En dos de los pilares, descansaban los cuerpos de dos hombres con múltiples cortes de grave profundidad. Crucificados. — Dejé en claro que no quería interrupciones. — La mirada del hombre se fijó en los recién llegados con una perversa sonrisa. Y acompañada de ella, los ojos de todas las mujeres que seguían con vida, compartían su desesperación y miedo con los "salvadores". Seiichi frunció el ceño ante la presencia del sujeto. Por alguna razón, le provocaba cierto malestar. Se trataba de un noble cumpliendo sus más perversas fantasías. "Secuestró a los hombres para desviar su motivación...". El degenerado aplaudió con gracia y lentitud, sin ser intimidado por la presencia de dos Shinobis. — Oh, bueno. Me advertiste que te gustaba jugar con tus víctimas, Saizen. Quiero a ese diamante en bruto en mi colección de muñecas. Puedes matar al otro. — No le hablaba a ninguno de los dos. Seiichi miró a ambos lados, abriendo los ojos con notable preocupación. No era capaz de ver al enemigo.




— Ten cuidado, Akk- — La presión de un golpe casi devastador sobre el lado izquierdo de su torso, interrumpió cualquier intento de advertencia. Seiichi salió disparado nueve metros de su primer ubicación, dando un par de vueltas mientras intentaba recomponerse del impacto. "Esto es malo... Está alejándome de ella a propósito", apretó los dientes. La arruga en su frente se pronunció con más fuerza tras ver el mismo patrón de luces rojas aparecer de la oscuridad. — Ya lo oíste. Tú no irás a ninguna parte. — Volvió a embestir fuertemente contra el flamante Shinobi, encontrándose en una colisión de puños, el rojo y el azul. Su técnica no parecía afectar demasiado a la armadura de su oponente. — ¡Akkarin, los rehenes! — Es lo único que pudo decir desde la distancia, mientras entablaba un ajustado combate cuerpo a cuerpo con el mercenario. Las llamas se mecían de un lado a otro con los movimientos de Seiichi, en un tenso silencio contaminado por el sonido de los puñetazos. Podía sentir sobre cada célula de su cuerpo cómo estaba siendo superado. Era una batalla de resistencia. "Sus ataques son medio segundo más veloces que los míos, conectando eficazmente dos golpes por cada cinco segundos. Me está limitando a defender mi tronco superior, sin darme posibilidad de contraatacar. A este paso...". Los nudillos metálicos de Saizen se clavaron sobre la azulada y escueta defensa en cruz del bicolor. Despedido otros cuatro metros más atrás, gastando la suela de su calzado. Dos kunais le fueron arrojados con superior precisión a cada uno de sus hombros. Enardecido en medio del combate, reaccionó rápidamente retirando una kunai con cada mano de su cinturón, desviando los proyectiles atacantes con dos chispeantes cortes verticales.

Una defensa eficiente requería de completa concentración. Mientras el ataque presente un mayor grado de dificultad para defender, más atención debía ser otorgada. Y espacios terminaban descubiertos.

En un abrir y cerrar de ojos, Saizen volvía a encontrarse encima de él, a su izquierda. Seiichi Kaen era un Shinobi sumamente sistemático. En ese preciso momento, se dio cuenta... que no había tiempo de reacción. Recibió un potente derechazo en la mandíbula, desestabilizando su postura por completo. Sangre manchó la pared más cercana. La presión de la mano completa de su adversario sobre su rostro, fue sofocante. Lo estampó contra esa misma pared, elevándolo unos centímetros del suelo. Los brazos encendidos de Seiichi combatían el agarre, propinando codazos sobre la extremidad arrasadora de Saizen. — Estás a punto de morir y tienes la misma cara... ¿Acaso no tienes miedo? Supongo que no estoy intentando lo suficiente. — Su brazo libre impactó contra el estómago del bicolor, buscando dejarlo sin aire. — ¡La misión! — Se escuchó, algo distorsionada, la voluntad de Seiichi debajo del agarre. Era la primera vez que se le escuchaba tan... vivo.

En la misma escena, se encontraba el hombre responsable de todo ese caos. Con un cuchillo sobre la garganta de una de sus víctimas. — Será mejor que no intentes nada divertido. Puedes sumirte voluntariamente o por la fuerza. Me gusta de ambas formas. — El cabecilla vigilaba con una sonrisa enfermiza a la mujer de cabello turquesa. Había mucho en juego en cada decisión que ella tomase a partir de ese momento.

Seiichi logró alejar al hombre con un rodillazo en las costillas. Acto seguido, se alejó de él tres metros con un salto, retomando una posición de combate. Todavía flamante. La firmeza de la misma apenas se había visto afectada por los múltiples moretones y su boca ensangrentada. — Esto aún no termina.





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[color=#666666]

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* Nombre: アイストーチ — Iced Torch
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Uno (Dragón)
Rango de alcance: Cuerpo a cuerpo
Descripción: Una vez efectuó el sello del dragón, libera una premeditada cantidad de chackra para convertirlo en ascuas azules, que rodean ambos brazos desde los hombros. De este modo, los golpes del usuario tendrán un minúsculo aumento en el alcance de sus ataques y también ocasionarán quemaduras por exposición a temperaturas glaciales. Pero lo más importante, es que puede combinarse con el resto de las técnicas para mejorar sus resultados. Uno de sus brazos puede ser cubierto por el elemento Katon para otorgar distintos tipos de quemaduras, pero de este modo no podría potenciar otras técnicas de las ascuas azules.
Duración: Tres turnos. Si al cuarto no es desactivada, se proporcionará graves heridas a sí mismo.

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Re: Mistery

Mensaje por Akkarin el Mar Mar 07, 2017 4:19 pm



Ella sabía cual era el objetivo, y aunque se limitó a asentir conforme a sus palabras, no verbalizó aquello que en su fuero conocía; no dejaría atrás a su compañero, indiferentemente de la situación que se llevase a cabo. Por algo estaba tomando precauciones previas; era consciente de sus limitaciones, y a pesar de solo tener un acercamiento mínimo a las habilidades de Seiichi, había lo necesario para que su mente optase por un tipo de acercamiento u otro.

Por lo que había visto, había un mínimo de dos enemigos. Uno de ellos, viendo la cantidad de clones que había podido formar de si mismo sin apenas mostrar dificultades, les superaba en cuanto a habilidades. Un acercamiento agresivo sería imprudente, incluso si la estrategia estaba presente; pasivo-agresivo era una opción, pero entrarían en el mismo aspecto una vez se desatase la violencia.

El último acercamiento era el que ella dominaba. Después de todo, su clan se especializaba en ello.

Adentrándose en la caverna antinatural, mantuvo el ojo en sus alrededores, así como sondeaba la cantidad de agua y húmedad en el ambiente. Tenía una ventaja de campo, aunque fuese solo para suplir una parte de su carencia de habilidades ofensivas respecto a su enemigo conocido. El clon de hielo fue aquel que tomó posición más cercana al joven, manteniéndose en la zona más oscura para aprovechar que el joven de llamas azules atraería la atención inicial, seguido de si misma ante una posición rezagada.

Cuanta menos atención atrajeran sus clones, y si podía evitar que fueran vistos al inicio, mejor. No descartaba que su oponente pudiera tratarse de un sensor, pero tampoco apuntaba hacia ello; de serlo y actuar con prudencia, ya hubieran sido eliminados antes de descubrir la guarida.

Los gritos erizaron la piel de la joven, pero la máscara de neutra seriedad logró mantenerse, aunque admitía ser difícil para ella. No soportaba el sufrimiento, ni el suyo ni el de los demás. La externalización notable fue su cambio en la respiración, algo más rápida y superficial. La necesidad de ir hasta la fuente de los gritos y cesar la situación que estuviera ocurriendo era fuerte, atrayente como el canto de una sirena al marinero desvalido en el mar. Endureció su postura, tensa, incluso cuando la voz de su compañero llegó hasta sus oídos—. Te cubro la espalda —respondió con algo de dificultad, preparando entre sus dedos tres senbons en cada mano.

Aunque fuera una posición defensiva y de soporte, no iba a entrar a una zona de peligro sin al menos un respaldo para si misma. La puntría y la intercepción eran su punto fuerte; era una basura en combate directo, pero al menos había optimizado bastante sus métodos de marcarse fantasmadas intimidatorias o aprovechar un instante de subestimación.

Aceleró el paso secundando a su compañero, mas a un ritmo más aplacado que el de éste. Por ende, tomó la oportunidad cuando este ya había dejado la estrechez de los pasillos bien formados adentrándose en una sala, de comunicarse brevemente con el clon rezagado a partir de señas de mano, no verbales.

"Ocultar. Espera momento oportuno. Los tres atraer atención. Actuar solo bajo oportunidad de ataque libre." —siendo ella misma la que sabía el idioma, le era más fácil comunicar a su replica las órdenes claras que tendría. Agradecía en el fondo haber aprendido aquellas técnicas, en vez del Bunshin estándar. Eran más útiles y versátiles.

Lo que vio al sondear la sala, una vez se quedó en las lindes de la misma y a la vista, heló su sangre. Al menos, durante los primeros instantes. No era una persona avezada a la profesión, a pesar de lo óptima que fuese en ella, y ver tal macabra escena, con los cuerpos de ambos hombres muertos prácticamente desollados y las mujeres aprisionadas...  Despertó en ella ira. La fría, profunda ira que ardía a fuego lento. Tenía miedo, sí, no era imbécil y tampoco había nunca gozado de una temple de hierro cuando se sentía en inferioridad de habilidades con sus enemigos.

Pero el que había realizado aquellos actos no había sido el usuario de Doton, el mismo que acababa de atacar a su compañero tras haber intentado advertirle. Sus ojos se abrieron como única reacción, más de lo normal.

No tuvo que fingir el horror y el miedo, pero su cerebro ya estaba empezando a trabajar a una velocidad inusitada. Variables, estrategias, métodos de su clan.

Era el momento idóneo, y tenía a favor algo: el interés del noble que tenía los cojones de chantajearlos, mientras su compañero luchaba con el mercenario. De reojo, observó la pelea, y tragó saliva, muda y quieta. Ninguno de sus clones estaba visible, y ella misma se aseguró de tener la atención del desquiciado noble. Miró alternadamente la situación, su cuerpo reflejaba terror y pánico, sin poder decir a quien centrar su atención: su compañero, o el noble que amenazaba a la mujer.

Internamente, su atención estaba en los dos enemigos, el cuchillo en la garganta de la joven, y la fría, sorda ira que mantenía una serenidad interna que la aterrorizaba aún más que la situación.

Lentamente, temblando, alzó las manos en una actitud conciliadora mientras avanzaba mansamente hacia el noble. Temblaba, se veía a la legua, y su rostro reflejaba resignada sumisión a un destino inevitable. Una máscara que cogía los retazos de verdad, para fortalecerse.

Cinco senbons cayeron al suelo, mostrándose desarmada. Una sexta se ocultaba con destreza justo detrás de sus dedos, sostenida entre dos de ellos en el punto ciego del noble— N-No haga daño a mi c-compañero, p-por favor —por raro que pareciera, el tartamudeo tuvo que ser fingido a pesar de ser algo tan natural en ella. La ira le impedía ser ella misma, sacando un lado que había visto solo reflejado en uno de sus parientes—. H-Haré lo que usted diga...

Un tic en su meñique. La atención estaba en ella. El clon de agua usó el punto ciego, que ella misma cubría, aprovechándose de las zonas oscuras que había en el mismo techo. El de hielo usó el otro extremo, por la misma zona superior, fuera del ratio de visión por donde había empezado a andar la muchacha, más cauto. La dirección estaba hacia donde el joven recibía algo similar a una paliza. Nadie estaba pendiente de lo que pasaba por encima, cuando la acción y tensión estaba abajo.

El cerdo que estaba jugando con la vida de las personas como si fuesen juguetes únicamente aumentó la enferma sonrisa, acercando un poco el cuchillo a la piel. Un hilillo de sangre salió de la mujer, quien empezó a llorar en mudo pánico, siseando de dolor—. Bien, bien. Pero no soy estúpido, así que si de verdad vas a hacer lo que yo diga... Demuéstramelo —esa sonrisa, la enferma y soberbia que mostraba, sabiendo que tenía la sartén por el mango.

La idea fue instantánea. Era algo escabroso, que alguien como ella simplemente se sentía incómoda con solo plantearla... pero extrañamente, podría funcionar. Ese hombre parecía desear la humillación, la vergüenza, y satisfacerse a si mismo.

El rostro de la joven de hielo no tuvo que fingir esta vez el rubor, pero la estrategia ya estaba ahí. Si su compañero la creía, hasta sería mejor. Ayudaba a la naturaleza de su especialización, ese engaño que estaba trazando que nadie llegaría a pensar de alguien con tan dócil y benevolente aura— H-Hai, s-señor...

Cuando movió sus manos de nuevo, tuvo que asegurarse de cubrir el momento en que el mismo senbon pasó ahora a la palma de su mano, fuera de la vista. Era una danza de engaños, usando el arte que los magos gozaban al atraer la atención a un punto para ocultar algo en otro. El clon estaba cerca de la zona del noble, encima, haciendo con lentitud sellos que ayudaban a seguir mimetizado sin hacer sonido. Ella tomó la sujeción de su túnica, dejándola poco a poco caer de su cuerpo y descubriéndolo bajo los ojos satisfechos, enfermos del noble. Ver como una víctima se sometía tan voluntariamente era algo que gozaba, más cuando su compañero estaba siendo vendido.

¿A-Así, s-señor? —con modestia, aun con los brazos cruzados en su pecho intentando alejarlo de los ojos del hombre, hambriento por la atención extra. El agarre sobre la mujer que amenazaba empezaba a aflojarse, igual que el cuchillo ya no estaba firmemente en la piel de la joven, tenso.

Hizo un sonido con sus labios, parecido a un húmedo chasquido. Apenas audible, incluso podía ser percibido como un simple gesto nervioso que aumentó su credibilidad. El clon, encima del hombre, apuntó hacia la cabeza del mismo.

La joven se disculpó de la mujer internamente. No podía evitarle algunas lesiones, a cambio de lo que haría, poco ortodoxo como la baza que estaba usando a su favor.

¡Suiton: Mizurappa! —exclamó su clon, rompiendo de golpe la increíble sensación de poderío y, por unos segundos debido a la incredula sorpresa del noble, la joven que sostenía fue aflojada por reflejo.

El golpe que agua dio de lleno en la cabeza del susodicho hombre, demasiado rápido para un civil como él de esquivar. A costa de eso, su clon se había desecho, formando gran parte ahora del jutsu que había hecho con su agua. El golpe a presión tiró al hombre al suelo por la fuerza, empujando a la mujer fuera de sus manos a costa de un corte superficial en la base de su cuello y el golpe contra el suelo.

Su modestia le dio igual, aprovechando ese momento de caos. La aguja, que había estado a la espera, fue lanzada certeramente hacia el cuello del hombre. Más exactamente, hacia el punto de presión que tenía en el mismo, cerca de la yugular. El noble no se movió; no debía, sus conocimientos de anatomía y el entrenamiento como Yuki sabían eso. Se especializaba en ese tipo de ataques.

Ese mismo caos podría haber atraído la atención hacia ella, dando paso al segundo golpe. El clon restante, de hielo y en el punto contrario de donde estaba, no dudó en lanzarse hacia el enemigo restante en pie, usando la misma velocidad de la caída y la gravedad para tratar de golpearlo. Daba igual, ya que el objetivo no era un golpe contundente como este esperaría al hacer el gesto de cubrirse.

El corte fue profundo, aunque únicamente reduciera la mobilidad escasamente, incluso su fue a costa del mismo clon por la oportunidad abierta a ser golpeado. El brazo que había usado para parar el ataque había sufrido el destino de los cantos afilados del clon, siendo golpeado con la inercia de la gravedad y la fuerza de un bloque de hielo en caída, más la fuerza añadida. Una oportunidad clara para su compañero. Esa era la finalidad de su soporte.

La Yuki estaba corriendo hacia la mujer en el suelo—. ¿Se encuentra bien? Rápido, debemos evacuarles. Mi compañero se encargará de proporcionarnos cobertura.

Nunca había perdido la fe en las capacidades de su compañero. Era todo parte de su estratagema.



OFF:
Apariencia:

Técnicas:

Pasiva:

Akuma no yōna seimitsu (Precisión endemoniada):
Los usuarios del clan Yuki tienen diversas virtudes, entre la que se encuentra si precisión. Los miembros de este clan tendrán una habilidad superior a la de otros clanes para el lanzamiento de pequeñas armas (como Shurikens, Kunais y Senbons), dándoles una ventaja a la hora del asesinato silente.

Genin: Nimpo Sokudo o fū [nivel 1] (Arte ninja: Sellos superiores):
Esta es una de las habilidades característica del clan Yuki. Los shinobis de este clan siempre fueron reconocidos por su velocidad para hacer sellos de manos, por lo que esta habilidad pasiva le permite al Genin del clan Yuki, hacer sellos un 20% más rápido de lo normal.

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)

[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.
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Re: Mistery

Mensaje por Seiichi el Miér Mar 08, 2017 1:18 pm



Llamas. Recubrían los brazos de la figura bicolor, quien resistía arremetida tras otra por el bien de la misión. Amenazaban con extinguirse y abandonar a su amo, incapaces de seguir tolerando el mismo ritmo. Los ojos no podían cerrarse ni por un segundo, que el enemigo ya se encontraba encima; buscando los puntos débiles del Genin mediante ensayo y error. La frialdad y firmeza del pirómano ocultaban su latente fatiga, sin dejar que las heridas en su cuerpo le afectasen mentalmente. Se mantenía calmado, a pesar de todo. Lo más apropiado sería encontrar la forma de que Saizen interrumpiese su interminable cadena de ataques cuerpo a cuerpo, obligado a dar unos pasos hacia atrás. Seiichi era consciente de que, una vez él pudiese realizar los sellos de manos correspondientes, la balanza se inclinaría a su lado. La respiración agitada de la mujer que tenía un cuchillo en el cuello, llegaba a sus oídos. Debilitaba lentamente su concentración, obligado a encontrar soluciones lo antes posible.

Las palabras de su compañera le obligaron a girar el cuello unos instantes, mientras su patada izquierda se encontraba con la de su adversario en un choque infernal. Incapaz de considerar las opciones de Akkarin o los planes que podía tener en mente durante tan tenso combate, realmente creyó que estaba rindiéndose. La quemadura de su rostro había comenzado a doler por una repentina sensibilidad; susceptible a su lado más despiadado. Aquel que mantiene enterrado bajo inquebrantable disciplina. El medio pelirrojo estaba considerando en usar sus habilidades sin medirse, resultando en ataques devastadores y peligrosos incluso para él. Era un elemento incompleto e inestable. — ¡No bajes la guardia! — Alzó la voz su adversario, buscando acertar una réplica de ese derechazo que había logrado abatirlo minutos atrás. Grave error haber repetido un movimiento contra alguien meticuloso y observador. Seiichi Kaen era un veloz aprendiz, siempre buscando absorber las mejores cualidades de sus adversarios. Es un caza talentos. Su izquierda se interpuso en el medio, provocando que el impacto fuese antes de tiempo y en un punto no deseado. La derecha rápidamente recorrió el cuello de Saizen, sujetándolo con fuerza de la columna cervical. De un fuerte tirón, lo atrajo directamente hacia él, proporcionándole un potente cabezazo en medio de la máscara. El iris carmesí de Seiichi brilló en medio de una mirada temeraria.

— Elegiste el bando equivocado. — A pesar de nunca haber perdido la confianza en sí mismo, parecía recién haberla recuperado. Ahora separados por seis metros de distancia. Las llamas de Seiichi volvieron a su estado natural de chackra, sobrecargándose a sí mismo de energía. La temperatura de la sala disminuía segundo tras segundo. Seiichi realizó una serie de sellos tras haber visto de reojo que, efectivamente, su compañera sí tenía un plan. — Se terminaron los juegos... — En eso tenía razón. La repentina asistencia del clon de hielo casi agarra por sorpresa a su adversario. El ataque resultó ser bloqueado sin causar daños, pero le había acercado de forma considerable a la pared. Seiichi se puso de cuclillas, tocando el suelo con la mano derecha y la pared a su izquierda con la restante. — Sí. — Y tras esa monosílaba, las dos superficies con las que se encontraba en contacto, sufrieron erupciones. Una debajo de los pies de Saizen, y la otra de la pared que terminaba de envolver al objetivo en llamas heladas. Provocó dos fuertes estruendos y considerables daños de estructura, considerando que aún necesitaban salir de ese lugar. Acto seguido, le siguió otra serie de sellos, acudiendo ahora a las llamas ardientes. Tras inflar el pecho, desprendió una gran bola de fuego que iba dejando rastro tanto en el piso como en la pared. — Se terminó... — Se dijo a sí mismo en voz baja, mientras sus ojos brillaban tras el impacto de la segunda técnica. El choque de dos temperaturas opuestas, representadas en potentes habilidades, tendría resultados catastróficos en un mismo objetivo.

Entre una humareda y llamas multicolores, yacía una armadura desbaratada. Vacía, emanaba una extraño chackra rojizo. Espectral. — Mi contrato ha caducado. Nos volveremos ver. — Es lo último que se escuchó de Saizen. Seiichi se despidió con una fría mirada, que no mostraba ni una pizca de interés por que eso suceda. Internamente, estaría esperando ese reencuentro con su adversario. Supuso que, al igual que él tenía control sobre las ascuas glaciales, el misterioso mercenario poseía una técnica de "posesión" bastante rara. Pero, para completar la misión, eso ahora resultaba irrelevante. Ya tenían al culpable; la escena del crimen y las víctimas. — Akkarin, escolta a las supervivientes a la salida. Yo me encargo de él. — Su andar era un poco más lento de la normal. Herido y fatigado. Con bastante trabajo, comenzó a cargar al culpable, recordando el camino correcto para regresar lo antes posible. Trazado en su mente.


¿Acaso habían pasado las horas?

Seiichi se encontró con su compañera otra vez en la costa, dejando caer al hombre ensangrentado sobre la arena como si fuese sólo una bolsa de carne. Podía jurar que sentía el final de la noche a la vuelta de la esquina, mientras el manto negro se aclaraba lentamente. Un vistazo al horizonte. Se liberó sin problemas de la parte superior de su vestimenta de combate, dándosela con inusual gentileza a una de las mujeres, la cual apenas llevaba un trapo harapiento, húmedo y ensangrentado arriba. Calculó que podía quedarle -quizá algo ajustado-, para no ser afectada por el frío. El torso de Seiichi se encontraba envuelto, a medias, por vendajes. — Informaré de inmediato a mis superiores sobre el éxito de la misión y la existencia de esta base de operaciones. Llegarán pronto para atender a las heridas. — Ignoraba las heridas que ocasionaban intenso dolor a lo largo y ancho de su cuerpo. Proporcionó una leve reverencia a su compañera de misión, y volvió a cargar al viejo con sobrepeso sobre su espalda.

Tras haber comenzado su marcha, se detuvo a unos diez metros de la mujer turquesa, incapaz de poder darse la vuelta por la enorme carga que llevaba. — Yuki Akkarin. — Se oyó, con el mismo tono neutral de siempre. Ella nunca le había dicho a qué clan pertenecía. Seiichi llamaba tenía la costumbre de llamar por su nombre completo a los individuos que él reconocía, los cuales eran muy pocos. — Buen trabajo. — Un cumplido por parte del bicolor. Era pésimo en ellos, pues siempre los vio como una interacción que estaba de más. Innecesaria. Aún así, recordando la asistencia que le había proporcionado allí abajo...



...la vio más que necesaria.


OFF:
NPC:
??? — #ff99ff
Saizen — #660033
Apariencia

Apariencia:


[/color]
[color=#666666]

Técnicas:
* Nombre: アイストーチ — Iced Torch
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Uno (Dragón)
Rango de alcance: Cuerpo a cuerpo
Descripción: Una vez efectuó el sello del dragón, libera una premeditada cantidad de chackra para convertirlo en ascuas azules, que rodean ambos brazos desde los hombros. De este modo, los golpes del usuario tendrán un minúsculo aumento en el alcance de sus ataques y también ocasionarán quemaduras por exposición a temperaturas glaciales. Pero lo más importante, es que puede combinarse con el resto de las técnicas para mejorar sus resultados. Uno de sus brazos puede ser cubierto por el elemento Katon para otorgar distintos tipos de quemaduras, pero de este modo no podría potenciar otras técnicas de las ascuas azules.
Duración: Tres turnos. Si al cuarto no es desactivada, se proporcionará graves heridas a sí mismo.

* Nombre: ブルー火山 — Blue Volcano
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Cuatro
Alcance: Nueve metros de un ángulo de ochenta grados, tomando al usuario como único vértice (desde donde toque la superficie).
Diámetro y altitud de las erupciones: 2 metros y un metro.
Descripción: Esta habilidad afecta mucho la superficie en la que se decide utilizar. Consiste en una técnica de área que ocasiona destrucción en el campo de batalla y múltiples heridas al enemigo. El usuario realiza cuatro sellos e inmediatamente posa ambas manos sobre una superficie, la cual instantáneamente se pondrá helada con el tacto del Shinobi y se convertirá en un campo minado para el enemigo. Si está en su alcance, podrá en esa zona, de cualquier lado, ocasionar una erupción en donde él quiera de su "elemento" personal.
Efectos de Iced Torch: Aumento de erupciones a dos.

Ventajas: Control de masas. Diversos usos tácticos, ya que puede usarse hasta en un techo, si eso se desea.


Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu).
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Jutsu del Elemento Fuego que consiste, tras haber realizado sellos con las manos, en almacenar Chakra dentro del cuerpo, convirtiéndolo en Fuego, y expulsándolo de la boca en una esfera de llamas masivas, que deja un cráter por donde haya avanzado. Una variante común de ésta técnica consiste en, tras hacer los sellos, formarla soplando a través de los dedos índice y pulgar, formando una circunferencia con ellos, y dejando salir primero, a través de la boca, una fina corriente de fuego que luego se expandirá adoptando la forma esférica. El alcance y potencia de este jutsu dependerán del Ninjutsu de su creador.
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Re: Mistery

Mensaje por Akkarin el Jue Mar 09, 2017 7:31 am



Tomó las órdenes de su compañero con diligencia, ayudando a las mujeres a soltarse de sus cadenas y agarres; no encontraba las llaves, no sabía tan siquiera si el enfermo inconsciente tenía algún sitio escondido donde dejarlas, pero al final tuvo que forzar las cerraduras con el extremo de sus agujas. Costó cuatro de ellas encontrar el método correcto, pero una vez lo consiguió, una a una las mujeres fueron siendo liberadas entre sollozos de alivio.

Algunas, las que seguramente llevaran más tiempo ahí, apenas podían mantenerse en pie. Sus piernas temblaban como la gelatina por el desuso y los maltratos, pero con ayuda, logró bajarlas.

¿A-Alguna de ustedes puede andar correctamente? —preguntó con seriedad, sin dejar de mantener un ojo en la pelea que había a su lado. El clon parecía haber hecho su función de cebo.

Una de las mujeres asintió, pero las otras dos simplemente negaron; la que había recibido el impacto, aun en sus brazos tras ir corriendo a verificar su estado, también negó con la cabeza. Akkarin suspiró, girándose a ver a la que sí podía andar—. Si es tan a-amable de ayudarme a sacar a todas las demás c-con problemas para a-avanzar, las a-alejaré de aquí y pondré a s-salvo.

Un susurrado agradecimiento, que pareció secundarse varias veces por las mujeres antes de tomar con sus brazos a la que ya había ayudado, seguido de otra. Aún tenía la túnica a medio quitar, pero una de las jóvenes pareció fijarse en esto. Con cuidado, subió su prenda hasta conseguir tapar sus rasgos de mujer distintivos, ganándose una apreciativa mirada de la joven kunoichi.

A pesar de valorar el decoro, aquella acción poco ortodoxa había sido necesaria. Sin embargo, la vergüenza atacaría en cuanto la adrenalina de la misión desapareciera. Estaba segura de ello.

La voz de su compañero llegó de nuevo, y fue entonces cuando se dio cuenta de que había neutralizado finalmente a la última amenaza. Un suspiro de alivio, seguido de un sonrojo por sus métodos eficaces, pero fuera del manual, a diferencia de su compañero. Asintió, haciéndole un gesto hacia el hombre—. C-Cuidado con su c-cuello; la a-aguja, m-mientras esté clavada, lo mantiene i-inconsciente. En cuanto la r-retires, d-despertará.

Una vez dicho esto, se dedicó a avanzar a paso moderado para que todo el grupo de mujeres pudiera salir correctamente y escoltadas, hacia el exterior.

La brisa de la playa saludó a las hembras, al igual que el amanecer que estaban presenciando. Parpadeó; había perdido la noción del tiempo durante esa misión, pensando que apenas habrían sido unos minutos. Por lo visto, habían tardado toda la noche en realizarla, aunque fuera con buenos resultados.

Depositó con cuidado a las féminas en la arena de la playa, puesto sería una zona más cómoda para ellas que la escarpada roca, y con cuidado empezó a realizar primeros auxilios en todas ellas mientras esperaba la presencia de su compañero salir, cargando al cerdo causante de aquella pesadilla para las civiles.

Un nuevo sonrojo apareció, cargado de vergüenza y modestia por el desenlace que había habido, y notando la gentileza que había tenido este a la hora de ayudar a una de las mujeres que parecía haber pasado más tiempo apresada, en ese infierno. Asintió conforme, deseando en el fondo su rapidez para asegurarse que las jóvenes fueran bien atendidas—. Me quedaré con ellas hasta entonces, facilitándoles la protección. Confío en su rapidez.

No sabía cómo actuar ahora que no había el factor de la tensión y necesidad de acérrima cooperación, empeorado por la introversión que tenía.

Sin embargo, no le sorprendió que este dijera su clan. Eran conocidos por su línea de sangre y habilidades de asesinato, así como espionaje. No era difícil atar cabos en el momento en que le había visto usar el hielo. No, lo que le hizo abrir los ojos y sorprenderse fue ante esa muestra de candidez por parte del contrario; en toda la misión se había mostrado metódicamente frío, casi guiado por unas directrices y sin dar pie a nada más. Un cumplido no era lo que esperaba de alguien como él. Pero eso hizo suavizar su perspectiva sobre él.

Esbozó una cálida y amable sonrisa—. L-Lo mismo digo, S-Seiichi-san. B-Buen trabajo —respondió, poniéndose en pie una vez el vendaje de la mujer que tenía en frente quedó tenso. Realizó una pequeña reverencia educada hacia el joven—. T-Tenga un seguro v-viaje hasta la C-Capital. E-Esperaré instrucciones a-aquí.

Había sido un buen desenlace, sí.



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Re: Mistery

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