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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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"The enemy of my enemy, is my friend"

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"The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Seiichi el Sáb Feb 25, 2017 11:54 pm

Recuerdo del primer mensaje :

THE ENEMY OF MY ENEMY IS MY FRIEND
Bosques — Medianoche






Medianoche. Una luna que presenciaría la breve alianza entre dos feudos que han esparcido sangre del otro en cantidades masivas. Donde el único modo de comunicación que han implementado, es mediante el choque del metal manchado de carmesí. Los resultados de aquella misión tenían demasiados finales, y eran escasos los que beneficiaban a los Genin que darían un paso adelante. No importaba de qué país vinieras, ni las decisiones que hayas tomado previamente a ese anochecer. Si eras parte de la causa, morirías intentando mantenerte de pie. En caso contrario, tampoco vivirías para contar esa anécdota. Una que podría resultar interesante, casi increíble, a los oyentes que no presenciaron a los hombres y mujeres que habían dejado sus diferencias a un lado, para prevenir un mal. Organización que crecía de manera exponencial, y podría convertirse en una seria amenaza. Aquel que algunos pocos habían comenzado a llamar como "el hijo del fuego" dentro de las murallas de Hinoarashi, había sido elegido para representar a su feudo en tan importante asignación. Morir prematuramente por él, de ser necesario. También otros dos de su mismo rango estarían a su lado, encontrándose con los soldados de la Dama de Fuego en un punto estratégico antes de actuar.



. . .



Las puertas del feudo se abrieron. Seiichi, como de costumbre, era el primero en aparecer. Su puntualidad era tan perfecta como su razonamiento de Shinobi. Al menos, él la veía de este modo, lejos de la soberbia. Llevaba puesta su vestimenta de combate, dado que las cosas podían salirse de control en un abrir y cerrar de ojos. Estudioso, repasaba los detalles de la misión con más minuciosidad que la lectura previa. El número de enemigos era alarmante, y no habían detalles sobre el líder de los infames Tigres en Llamas. No era una misión como cualquier otra. El Genin de cabello y ojos dispares sólo pensaba lo bien que se vería en su historial una victoria como esa. Los méritos fortalecían los pilares de algo mucho más grande... Las motivaciones del extraño joven seguían siendo un misterio. Leyó los detalles más relevantes sobre sus dos compañeros, suponiendo que eran capacitados para la tarea y que no se convertirían en un estorbo. — ¡Oye! Me alegra que haya otro hombre en la misión. No me permitiría dejar que una mujer salga lastimada. — Se presentó uno de los otros dos Genin a la distancia, rebosante de energía y un aura positiva rodeaba al muchacho. Portador de un arma de lo más peculiar; Seiichi dedujo que se trataba de una Naginata. A su lado, la miembro restante, la cual vestía más de una túnica en mal estado; de ellas colgaban unas cadenas negras y oxidadas. — ¡Soy Akihiko! Y ella es Miyuki, del clan Hyuga. — Tras haberse presentado ante el muchacho de extraña apariencia, éste se las devolvió con una reverencia. — Mi nombre es Seiichi Kaen. Un gusto trabajar con ustedes. — Para él, incluso las respuestas que propinaba eran directamente del reglamento. No sabía si era un gusto o no compartir esta misión con ellos, pues la verdad es que eso no le importaba. Mientras hiciesen su trabajo, no habría ningún problema.



. . .



Se movían en un grupo de tres, entre las numerosas ramas que se escondían en las copas de los árboles. El bosque parecía ser interminable; sumado a la constante palabrería de Akihiko en el camino, el cual sólo intentaba crear una conexión positiva con sus nuevos compañeros. Por otro lado, los otros dos no mostraban una pizca de emoción durante el transcurso. Se sabía que Seiichi estaba concentrado en la misión, pero Miyuki no había producido ni un sólo sonido desde que partieron. — Akihiko, baja la voz. Nos estamos aproximando al punto de reunión. — El manipulador de las llamas no bajaría la guardia ante los principales enemigos de su feudo. A pesar de no ser lo suficientemente adulto como para comprender el por qué de esa enemistad, no tenía que hacerlo para saber que debían cuidarse las espaldas. Al parecer, dos de los Genin de Kakkinoaru'en habían llegado primero que ellos; les esperaban de brazos cruzados sobre tierra firme, tomando cobertura en un árbol de tamaño colosal. Se encontraban a trescientos metros de su destino, suficiente distancia como para evitar ser detectados. Los tres descendieron. — Llegan tarde. — Vociferó uno de ellos, el cual su vestimenta revelaba su completa devoción por su feudo. Precisamente, por la Dama de Fuego. Se mostraba serio, adoptando una postura estoica. La actitud de un líder. — ¿Qué esperabas de escoria de Hinoarashi? — El otro era distante. Temperamental y se veía peligroso. El primero hizo una seña con la mano, para que dejase de hablar de más. — Haré las introducciones apropiadas. Mi nombre es Hachiro Senju. Él es Gorou Yotsuki. — Por parte de los más callados del grupo de Hinoarashi, las palabras del segundo no lograron mutar la seriedad y el inquebrantable silencio que ellos mantenían desde la partida. Por otro lado, Akihiko... — ¡No nos subestimen, Kakkinoaru'en! Mi nombre es Akihiko. Ellos son Seiichi Kaen y Miyuki Hyuga.Tensión. Los metros parecían acaparar muchos más centímetros de lo que deberían. El viento corría entre la distancia que separaba a los Genin de cada feudo, y más de una mirada conectaban, ardientes.




¿Podrían sobrellevarlo?



OFF:
NPCS:
Akihiko — #996699
Miyuki Hyuga — #ff66ff
Hachiro Senju — #990033
Gorou Yotsuki — #cccc00
(Pueden utilizarlos. Sólo intenten ser fieles a cómo son. Más información abajo)
Akihiko:

Especialidad: Kenjutsu
Elemento: ??
Clan: Sin clan

• Ninjutsu: 1
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 9
• Resistencia: 6
• Fuerza: 10

Akihiko es un joven de honor. Carismático y lleno de energía, busca proteger a sus compañeros con su propia vida. No le importa la rivalidad entre feudos. Es un poco infantil.

No sabe utilizar Ninjutsu. Debido a esto, es un maestro utilizando la Naginata que lleva con él. Posee un poder oculto que sólo ha sido visualizado una vez, que libera una inmensa descarga de chackra en un sólo golpe, siendo el poder de impacto casi tan poderoso como un Jounin experto en Taijutsu. Su fuerza es de 19 en este ataque.
Miyuki:

Especialidad: Taijutsu
Elemento: Agua
Clan: Hyuga

• Ninjutsu: 7
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 7
• Resistencia: 10
• Fuerza: 4

Se la ve normalmente desanimada y de personalidad enigmática. Es fría. Rara vez abre la boca para comunicarse, sin importar si es con aliados o enemigos. Sus motivaciones en esta misión son un misterio.

— Lleva dagas arrojadizas ocultas en la ropa.
Hachiro:

Especialidad: Ninjutsu — Kenjutsu  
Elemento: Fuego
Clan: Senju

• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 9
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10

Hábil tanto en el Ninjutsu como en el Kenjutsu; algo extremadamente inusual en un Genin. Es considerado ya por sus superiores como un digno guerrero. Es serio y defensor de su feudo antes que cualquier otra cosa. Devoto a la Dama de Fuego, intenta seguir cada paso, copiando incluso partes de su personalidad. Cuerpo a cuerpo, es mediocre sin una espada en la mano.

— Lleva una espada de hoja dorada.
Gorou:

Especialidad: Kenjutsu
Elemento: Rayo
Clan: Yotsuki

• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 9
• Resistencia: 12
• Fuerza: 10

Reconocido por su fuerza e increíble resistencia. Siempre está de mal humor y suele recurrir a la violencia con bastante facilidad. Distante. Odia a Hinoarashi con todo su ser. Es un experto en el combate cuerpo a cuerpo con dos armas. También se destaca por su precisión al arrojar armas.

— Un set de ocho cuchillas que son de una hoja de 40 centímetros.
Apariencia:

Datos de la Misión:

MISIÓN DE RANGO C: THE ENEMY OF MY ENEMY IS MY FRIEND

Lugar de la misión: País del Fuego / Bosques del Fuego
Tipo de misión: Misiones Varias
Participantes: Seiichi — Lilith — [Espacio abierto por si alguien más quiere unirse]
Descripción: Son tiempos complicados para el País del Fuego. La rivalidad entre Kakkinoaru'en y Hinoarashi no ha traído más que tensión y secretismo. Censura entre Shinobis, pues estaban destinados a ser enemigos del contrario. Es tanta la atención que traen estos dos feudos, que pueden pasarse por alto oscuros eventos sucediendo tras las murallas del tercero. Damyo Hitoshi Sakamura ha dejado claro en más de una ocasión que Fenikkusu no kakushitsu no sería partícipe de ninguna de las batallas que ocurran fuera de sus tierras; pero eso no detiene los corazones de aquellos que están cansados de observar a su líder ocultarse tras altos muros, protegiendo su tesoro. Esas personas se hacen llamar Los Tigres en Llamas; un sólido y numeroso grupo que han estado reuniendo ninjas experimentados de toda la región para unirse a su causa: Derrocar a Soiichiro Katsumoto y la Dama de Fuego.

Han pasado tres meses desde la primera vez que se oyó ese nombre, y ahora han comenzado a moverse; aterrorizando las granjas cercanas mientras dejan mensajes con la sangre de los caídos. Los rumores de que ahora también están contratando mercenarios llegaron a los oídos de los veteranos de ambos feudos. Esto provocó que los más aptos espías comenzasen a movilizarse por los alrededores con suma cautela, y así obtener información relevante. Finalmente, dieron con un evento que podría ser catastrófico si no es detenido previamente. Los Tigres en Llama pronto marcharían por la costa, rumbo a su próximo asedio en las murallas de uno de los dos feudos junto con otros dos grandes grupos de mercenarios por primera vez. Ninguno quiere verse afectado, por lo que los Shinobis de Kakkinoaru'en y Hinoarashi comparten ahora un mismo destino: Detenerlos antes de que se convierta en un grave problema.

Información relevante: A pesar de los arduos intentos de Los Tigres en Llamas de reunir gente de alto nivel, su poco renombre no les fue de mucha ayuda. Ahora se conoce la ubicación de la base; una gran edificación que deducimos que es un templo -el cual no estaba ahí 72 horas atrás-, rodeado por una muralla vigilada. El número aproximado de tropas es de cincuenta, donde diez son Genin y por cada uno, comandan escuadrones de cuatro matones. Se desconoce el líder de la banda, pero afirman que solía ser un Chunin desertor de Fenikkusu no kakushitsu con extrañas habilidades. Contarán con la asistencia de otros Genin.
Objetivo: Aprovechar la oportunidad de atacarlos por sorpresa, utilizando la estrategia que crean más conveniente, teniendo en cuenta que son superados en número.
Bonus opcional para miembros de Hinoarashi: Clásica jugada imprudente de Soiichiro Katsumoto. Les asignaron también, de ser posible, arrestar o acabar con sus compañeros que pertenezcan a Kakkinoaru'en. Pero no revelar, bajo ninguna circunstancia, que les fue también sugerido este desenlace.
Bonus general: Se otorgarán otros 1.000 Ryo si los Genin son capturados con vida. Pero cuidado, tienen un plan B en caso de ser capturados. Bajo la piel del antebrazo izquierdo, una cápsula con una toxina que si ingiere al cuerpo de forma oral, morirán al instante.

Extensión mínima de líneas: 80.
Recompensa: 1500+ Ryous [Como el moderador vea conveniente]
Atuendo de los Tigres: Aquí
Seiichi
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Hushika Kugutsu el Mar Mar 21, 2017 12:30 am





Murallas del Templo de los Tigres.


Se percató del daño que había causado a las filas de los Tigres, derrotando a varios de sus arqueros con apenas poco gasto de su energía vital. Su chakra aún latía con fuerza en el interior de su cuerpo, lista para continuar con su plan de flanquear al enemigo, siguiendo las órdenes de Shion. Aquello era lo que le había sido encomendado; no buscaba hacer otra cosa que cumplirlo, para dar con el éxito de la misión y regresar, una vez más, a la tranquilidad irónica, si así se le puede llamar, en la que vivía. Observaba la noche, la oscuridad que se avecinaba en la fortaleza, aquel templo, rodeado con vagas antorchas que no dejaban ver mucha luz en las sombras que predominaban en aquel sitio.

Oyó unas palabras; la voz, aquel joven que había entrado en escena hacía poco tiempo. Koi, el guardia de la Capital del Fuego. Proclamó algo sobre entrar por aquel pórtico lateral, despegándose del plan original. Sintió cómo, mientras lo decía, su mano se apoyaba en el hombro izquierdo de la titiretera. Ésta no había visto al hombre batallar; es más, y lo que era extraño, no parecía haber recibido ningún golpe, a diferencia del combate que se estaba dando en el flanco occidental del templo, donde, en la entrada principal, los demás luchaban aguerridamente contra los enemigos que allí yacían.

Era desconfiada, naturalmente. La soledad la había llevado hacia allí, sus propios objetivos la mantenían alejada de los demás. Por si fuese poco, los hechos ocurridos en el País del Rayo habían sucedido por la misma razón; la independencia, la soledad. No era usual que trabajase en equipo, mucho menos si de sigilo se trataba. Sumado a esto, no había observado al supuesto guardia combatir. Ya había tenido una experiencia traumática con algo similar, en sus días de vida en el Desierto de Naradi. Sus ojos, al recordar esto, se abrieron.

–Me huele extraño algo, esta sensación...
–Pensaba, mientras se acordaba de la misión del escorpión.

En aquel entonces, uno de los miembros del encargo era nada más y nada menos que el propio enemigo, quien había capturado al hombre original y había usado un jutsu de transformación para hacerse pasar por él. Quizá, por ello, toda esta situación le resultaba extraña. Una especie de deja vú. Tomó distancia del muchacho, mirándolo de arriba a abajo. Un movimiento brusco hacia adelante, separándose de él un metro, para luego soltar unas palabras.

–No tomes tanta confianza. No te conozco, y tú tampoco a mí.
–Decía, mientras lo miraba. –No lo tomes a mal, no soy de la clase de personas que tomen este sentimiento muy fácil.

Estaba paranoica, rememorando los hechos de su pasado. No sólo por aquella misión; en el combate por las filas de Ikeo había sucedido algo similar. Separarse del grupo, en una inmensa oscuridad. Todo era lo vivido. Su mente empezó a dar vueltas, su psicosis se manifestaba en su accionar, en los gestos de sus manos. Miraba todo de reojo, memorizando. Esquizofrénica.

–De momento, hay que seguir con el plan. Supongo que sí, habrá que entrar por allí. Mermar a los enemigos desde detrás, de una forma sigilosa. –Su análisis a la hora de pensar y de combatir eran similares con su manera de actuar.

No le gustaba la oscuridad. Aún así, su visión, acompañada por la luz de la luna y la de algunas antorchas, era algo clarificada. Continuó caminando hacia su nuevo objetivo; el pórtico de madera, mucho menos custodiado que el primero. Al parecer, aquel era el principal; hacia donde estaba movilizándose, parecía ser uno lateral. Por supuesto, tampoco le daba buena espina.

–Podría ser una trampa. –Pensaba. –Aunque, si lo fue en algún momento, sus hombres se han dispersado en el caos y los pocos que aún mantienen su postura, deben haber recibido órdenes de cubrir el frente. –Decía a Koi, alejada un metro y medio de éste. Sus palabras eran cortadas por su pensamiento, por lo que esa frase, era incoherente a oídos de quien la escuchase.


✦ ✦ ✦


Su paso mermó cuando, llegando al portón de madera, enorme, éste se abrió frente a ellos. Al parecer, dos lanceros que se encontraban dentro, utilizaron su fuerza para mover unas palancas que, de manera mecánica, abrían la entrada mediante unas cadenas de hierro que dejaban pasar el viento que corría aquella noche. Junto con este par de centinelas, aparecieron dos individuos que cambiaron la escena por completo.

Uno de ellos, encapuchado, enigmático. Dio un salto y tomó lo que parecía ser una flecha o una estaca; asimismo, observó al Guardia de la Capital del Fuego. El otro individuo, gigantesco hombre, poseía una cabellera rubia, rizada. Sus ojeras demostraban el poco sueño que habría tenido a lo largo de su vida; por su forma de caminar y de hablar, se notaba lo psicótico que era. Incluso peor que la kunoichi de Naradi. Ambos se posicionaron a unos metros de los miembros de la misión. Catorce, quince metros aproximados. La distancia que había entre ellos y las murallas, era la misma que la que tenían con los nuevos oponentes a su frente.

Pronunció su nombre. Aquel mastodonte humanoide, rubio, nombró a la titiretera. Alegó haber pertenecido al País del Rayo, contratado como mercenario en la guerra de las filas de Ikeo, enfrentándose, al igual que ella, contra el gato de fuego. Pero los horrores que había padecido la peliverde… sólo muy pocas personas podían jactarse de haberlos sufrido. Y ella sabía a rajatabla quienes eran aquellas personas. Este individuo no lo era. Aún así, los hechos eran fehacientes; quería matarla. Era un marionetista, como ella. Su objetivo era uno solo.

Su mentalidad parecía fuera de lugar, completamente. Era perverso, maquiavélico en una forma muy burda. Estaba desquiciado, y se notaba en su forma de hablar. Hushika hacía silencio. Tres pergaminos salieron a la luz, mientras el hombre pronunciaba los nombres de los objetos albergados en ella. Títeres.

De todo lo balbuceado, unas palabras resonaron, antes de dar fuego a la batalla, en la cabeza de la kunoichi.

–Oculta algo… –Pensó, mientras observaba a Koi. –No te dejes engañar, es un loco desquiciado. Tan sólo concéntrate en lo que está en frente; ya habrá tiempo para lo demás. –Pensaba, mientras, el chakra controlado en sus dedos comenzaba a materializarse en invisibles hilos.


✦ ✦ ✦


Tomó dos pergaminos con su mano izquierda; era hábil en ello. De éstos, invocó dos objetos inanimados. Marionetas. Al igual que Nagisa, quien había hablado hasta ahora, ella también controlaba estas inanimaciones. El encapuchado lanzó una flecha, pero su destino no era la Kugutsu, sino más bien el muchacho que la había acompañado hasta ahí. Por ende, el combate parecía estar decantado para un solo lado. Las piezas se movían para que el enfrentamiento entre los dos marionetistas se diera. Hushika, observaba.

Siete metros la separaban de las dos primeras marionetas. Las suyas se ubicaron a un metro de ella, seiscientos centímetros de distancia de las más cercanas de su oponente. Koma y Ari. Una, forjada con placas de madera, con kunais impregnadas en ella. Un trompo asesino. El otro, un títere algo más pequeño, en forma de hormiga, forjado por acero. El rival, además, poseía uno más de esos objetos. Ubicado a su lado, parecía estar formado por carne humana. De él emergían estacas de madera, y como arma principal poseía un arco.

–Esto va a estar jodido. –Pensaba, mientras miraba la situación.

En cuanto la flecha del enigmático arquero fue disparada hacia el otro individuo, una de las marionetas de Nagisa fue movida rápidamente. Éste utilizaba sus dedos de la mano derecha para moverla. Medía dos metros. Era, sin dudas, una marioneta de tamaño grande. A pesar de esto, su velocidad era igual que la del trompo giratorio de Hushika. Pero tenía mayores medidas. Fue acortando distancia, hasta llegar a dos metros de Koma.

–Asenburi. –Expresó, mientras, con sus dedos, iba restableciendo la forma de su arma, haciéndola una especie de escudo.

Táctica defensiva. Debía observar cada movimiento que realizase, a fin de saber cual era la mejor opción a tomar. Con su mano izquierda, ubicó a Ari detrás de esta. Ambas se encontraban a un metro de la kunoichi, quien confiaba en el poder defensivo que éstas poseían. La marioneta enemiga no tardó en llegar. Uno de sus filos impactó de una manera brutal en las placas del trompo. Tres de ellas quedaron marcadas con un corte de cuatro centímetros de profundidad; era demasiado para lo que usualmente enfrentaba. Sabía que no era un enemigo común.

–Su títere es fuerte. Y todavía están los otros dos. –Observaba mientras se decía en su mente estas palabras. –¿Pero qué diablos es eso…?

Una flecha iba dirigida hacia ella. Al mismo tiempo, la marioneta cazadora de su rival atacaba al escudo formado por madera de la kunoichi nuevamente. Tuvo apenas dos segundos para utilizar. Y lo hizo, a duras penas. La flecha que viajaba a gran velocidad, producto del ataque de uno de los dos títeres restantes del rival, rozó una parte de la túnica de la oriunda del País del Viento, impactando en un árbol que se alzaba detrás de ella, clavando su punta en él. Si no hubiese sido por la vista de la titiretera, no hubiese podido esquivar el proyectil.

Paralelamente, movía a Ari por debajo de Koma, para luego llevarlo para arriba. En cuanto la cuchilla del brazo izquierdo de la marioneta rival se clavó en el escudo de madera, la hormiga de metal, manejada con los dedos índice, mayor y anular de Hushika, se abalanzaba hacia la del oponente. Con un movimiento de derecha a izquierda, lateral, activó las tenazas del insecto de metal, quien logró cortar el filo derecho del arma rival, machacando la cuchilla con el acero de su boca, aprovechando que estuvo algunos segundos clavada en el trompo de roble. Al ver esto, Nagisa la movió nuevamente al lado del títere que se encontraba a siete metros de ella, que aún no había utilizado.

–¡Es la primera vez que alguien logra hacerle algo a Kuro! Ahora va a ser más divertido cuando tenga tu yugular cortada por el filo de esta espada… –Hacía referencia al arma de Shiro.

Hushika no aguantó su silencio. Debía hablar, era parte de su ser. Jugar con el enemigo, mermarlo mentalmente. Su papel de sigilosa, muda, no iba a durar mucho más tiempo.

–Soy una marionetista, al igual que tú. Cuando lanzaste esa flecha, tuviste que mover los hilos mientras utilizabas a la otra, quien atacó a mi escudo. Te concentraste tanto en distraerme con ella para atacar con el arco, que olvidaste que tengo varios artilugios, al igual que tú. –Lo miraba, fijamente, aunque seria. –Dejaste apenas tres segundos la cuchilla clavada en las placas. Tiempo más que suficiente para que yo actuase. Error de novato. –Observaba fijo a su oponente a los ojos, esbozando una sonrisa pícara e irónica.

–¡¿Novato?! ¡Soy el Rey de las Marionetas!
–Gritaba, enojado. –Será muy dulce tener tu cuerpo muerto en mis manos, para hacer con él lo que yo quiera. Ya dejaré de jugar contigo.

La titiretera, mientras su rival balbuceaba aquellas palabras, miraba las placas. Estaban teñidas de un color rosado. Con la mirada, buscó el impacto de la flecha. Era distinto; un color violáceo llenaba la punta de ésta, que se deslizaba por la madera del árbol.

–Dos venenos distintos. No quiero ni saber qué efecto tienen. Debo evitar ser tocada por ellos; mis reflejos tienen que estar ciento por ciento activos. –Pensaba, mientras escuchaba un grito a su derecha.

Uno de los lanceros se abalanzaba contra la titiretera. Un pobre diablo que pensó que podía ser el héroe de la contienda. Con un movimiento con su dedo pulgar, que se encontraba libre, separó la cola de Ari, que tenía el filo de un kunai, disfrazado de una forma particular para dar el factor sorpresa. Mientras éste viajaba, impactó en el pecho del hombre, dejándolo muerto al instante por la hemorragia producida. Su euforia le impidió ver a la hormiga, que se encontraba tapada por las placas de Koma.

Giró su cabeza, y reestructuró el escudo para volverlo a forjar como un trompo. Sin lugar a dudas, lo iba a necesitar así. Su oponente ahora no iba a caer en la misma trampa dos veces. Hushika no lo subestimaba. Tampoco sentía admiración por él. Simplemente, analizaba la escena.

Acercó al insecto de acero y a las placas giratorias hacia ella. Utilizando el hilo de alambre, lo ató a ambos extremos de cada una. Tenía bastante cantidad de éste, por lo que realizó un nudo y cortó el metal a los diez metros de uso, distancia más que suficiente para lo que buscaba con él. A vista del enemigo, nada más parecía que se estuviese cubriendo de alguna flecha.

–Una marioneta de corta distancia. La cazadora negra. Una marioneta de larga distancia. El arquero putrefacto. Por descarte, veo que la restante debe ser un títere defensivo, o al menos eso quiere él hacerme pensar. Prefiero no enfrentarme a éstas directamente… aunque algo debo hacer. –Ideaba una estrategia, mientras Nagisa parecía volver a intentar un ataque.

Nuevamente, su brazo y sus dedos se movieron hacia adelante, lanzándo su arma acuchillada a la posición donde Hushika se encontraba. Ésta, esperaba. Cada metro recorrido, inhalaba y exhalaba, lentamente. Para una marioneta de ese tamaño, se movía rápido. Sabía que iba a intentar atacarla. Se movió hacia la izquierda, dejando a Koma y a Ari a su derecha, a un metro. Kuro se encontraba a tres metros, cuando oyó el silbido en el aire.

Una estaca, del tamaño de una flecha aunque de un grosor mayor, se movía desde la izquierda. A la velocidad que iba, debía ser imposible de esquivar completamente. La peliverde lo tuvo bien presente, por lo que no tuvo intenciones de hacerlo de esa manera.

–Has caído en la trampa, Hushika. He lanzado esa flecha hacia el occidente y con uno de los hilos de chakra cambié su posición en el aire para tener otro ángulo por el cual atacarte, un punto ciego que no podrías defender. –Decía, mientras sonreía, psicótico.

Era muy inteligente. Un plan excelente, que dejaría sin palabras a cualquiera. Usar los hilos para mover el proyectil lanzado por su marioneta, así como ella había hecho con el kunai escondido en la cola de la hormiga. Pero… Hushika también tenía lo suyo.

–Acabaré de una vez por todas con esto. Kuro… una cuchillada y tu garganta estará… ¿Pero qué diablos pasa? –Preguntaba, abriendo sus ojos.

Su títere no respondía a sus órdenes. Su chakra no podía moverla. Pronto lo vió. La muchacha había utilizado a Koma y a Ari, a quien movía con su mano izquierda, antes de recibir el impacto de la flecha, para girar alrededor del cazador de dos metros, maniobrado por Nagisa. Debido a su bajo tamaño, la hormiga se movía rápidamente alrededor de éste, por sus articulaciones afiladas, inmovilizándolas con los hilos de alambre. Koma se mantenía como una columna, sirviendo como sostén del metal que inmovilizó a la marioneta enemiga.

Hushika se paró. Sacó la estaca de su brazó, aunque notó como el insecto de metal dejaba de mantenerse donde ella lo quería. Cayó al suelo, quedando allí. La sangre se mezclaba lentamente con el veneno de la estaca. A pesar de haber ideado un buen plan, sufrió daños inesperados por parte de aquel proyectil. Ambos habían preparado un factor sorpresa.

–¡Maldita seas, Hushika!
–Su respiración era más fuerte que antes, y sus dientes chocaban entre sí. Sus ojos, además, se abrían. Estaba más que desquiciado.

La kunoichi no hizo caso a estas palabras. No era más tiempo de mermarlo mentalmente; no era una persona cuerda, y nada iba a jugarle a favor mediante la labia que pudiese dar por allí. Su brazo se sentía pesado. Podía mover sólo dos de sus dedos. El anular y el mayor. El resto de su mano izquierda estaba completamente paralizada.

–He dejado fuera de combate a su principal fuente de ataque a larga distancia; si bien su beneficio era en el cuerpo a cuerpo, la utilizaba para mantenerme a muchos metros de su ubicación. –Pensaba, hablaba consigo misma. –Al costo de inmovilizarla, he perdido la movilidad, al menos de momento, en parte de mi mano izquierda. Y por si fuese poco, es capaz no sólo de manejar los hilos, por lo que veo, a más de quince metros, sino que puede cambiar la trayectoria de los proyectiles con éstos. –Continuamente, su diálogo era mental, con su propio yo.

Se acercó a Ari, a quien volvió a sellar en el pergamino. Sólo quedó, del lado de la oriunda de Naradi, Koma. Se encontraba a seis metros de la marioneta con espada de Nagisa, y a quince de la otra. Su mano derecha posicionó al trompo de roble justo a un metro de ella, esperando algún movimiento del rival. Ahora, era crucial acortar distancias. Ya no tenía el problema de aquel veloz títere en su alrededor, aunque tampoco poseía conocimientos acerca de las habilidades de quien se encontraba más cerca de ella.

–Sus artilugios son duros de roer. –Hablaba en voz baja, hacia ella misma. –Pero… por más poderosos que puedan ser, y por más de que sean enormes en tamaño, Nagisa tiene el mismo problema que tienen todos los marionetistas. –Una sonrisa se esbozaba en la cara de la kunoichi. Sin él… los títeres no se mueven. Debo atacarlo directamente.

Tomó unas vendas de su bolsa y comenzó a girarlas en torno al impacto que tenía en el brazo, frenando algo de la sangre que caía. El campo de batalla estaba caliente. Hervía de sensaciones por parte de ambos Kugutsu. Una, tenía el brazo herido. El otro, el orgullo. Ninguno estaba completamente cuerdo, pero ambos tenían una meta en común; demostrar quién era mejor con los hilos de chakra.






INFORMACIÓN:

Líneas:
Hay 187 líneas en total. Sumadas a las 294 de la suma de los post anteriores, dan le sumatoria de (481).
Stats, jutsus y equipo:


▲ Stats:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10

▲ Equipo:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (10m). Usados.
-Kunais (x8).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma). (Liberado).
-Pergamino Mediano (Sellado: Ari y Senshi).
-Bombas de Humo (x2).
-Senbons (x10).
-Cascabeles (x10).
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (x1). Usadas.

▲ Herbolario:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x10).


✦ ✦ ✦


-Jutsu oculto revelado: Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.

-Asenburi (アセンブリ, Ensamblaje): El usuario, mediante hilos de chakra, puede reestructurar sus marionetas como más le convenga para cada momento durante el combate. Puede alterar completamente la forma de su marioneta, siempre y cuando los dos diseños sean parecidos, y puede también manejar cada parte de manera independiente si tiene su otra mano libre.

Técnicas restantes (5/8)
NPC:



Nombre: Nagisa
Clan: Kugutsu
Elemento: Doton

Ninjutsu: 12
Genjutsu: ¿?
Resistencia: 10
Fuerza: 8
Velocidad: 7
Taijutsu: 3

Sádico, perverso y psicótico. Actualmente está completamente obsesionado con Hushika. Suele apodarse a sí mismo como el rey de las marionetas. Se desenvuelve muy bien en combate de corto, medio y largo alcance. Perfeccionista con su “arte”.


-Shiro
Mide dos metros. Marioneta portadora de una gran espada. Guardián del medio campo, suele atacar pero no alejarse demasiado de Nagisa. Es resistente.

-Kuro
Mide dos metros. Su marioneta cazadora, utilizándola como una armadura viviente diseñada para el Taijutsu. Posee filosas hojas en distintas partes de la misma. Letal a corto alcance.


-Monsuta
Marioneta arquera. Siempre cerca de Nagisa, suele aportar al campo de batalla con proyectiles de gran tamaño. Es lenta, pero cumple su función.
MARIONETAS USADAS:


-Koma.



-Ari.

ACLARACIONES:

-Hushika no sabe que Koi es Hotaru transformado, sino que piensa que un enemigo usó un henge para transformarse en Koi (y que a éste lo capturaron o que le pasó algo). Hago referencia a la misión "The Scorpion King", cuando hablo de lo de Noche y demás.

-Cuando hablo de que "sellé" la marioneta, aunque no sea usuario de fuinjutsu, lo hago por el rol de que no quede la marioneta tirada en el campo de batalla. Por uso del clan Kugutsu, podemos hacer esto con las marionetas. Creo que había leído que se puede por alguna parte de las reglas, o en algun tema que respondió Chema xD pero nada, es para darle rol, realmente no es imperioso este dato pero siempre es bueno aclararlo
Hushika Kugutsu
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Aburame Hotaru el Dom Mar 26, 2017 2:41 am


Estaba claro que sospechaba algo, que, a la larga, la peliverde iba a suponer un lastre… pero todo a su tiempo.

Una vez infectada, Hotaru retiró con prisa el brazo del hombro femenino. Sonrió con la segunda máscara, la de chakra y no la de madera, y forzó a su expresión ilusoria a adoptar un matiz más inocente para afianzar la supuesta confianza ganada.

Las costumbres del cuartel. Perdona. —Apresuró a excusarse, con la mayor de las naturalidades impresa en su voz, para después seguir a la mujer en su avance.

De igual forma que si los hubiesen estado esperando durante mucho tiempo, las gigantescas hojas del pórtico se abrieron en cuanto ellos aparecieron por el horizonte. Una señal de mal presagio para cualquiera, pero, un alivio para él. Sendos guardias permanecieron inmóviles, empero, cual centinelas tallados en piedra y pintados con habilidad para asemejarse a seres humanos. Quienes, parecía, iban a ser sus verdaderos enemigos aparecieron desde las sombras de esas mismas maderas, cubierto uno por una capucha y una máscara y otro, en contraste, mostrándose tal como era; enfermizo, desgarbado. Loco.
Para ser sólo un demente, sin embargo, parecía tener demasiada información de una fuente todavía por deducir. En mitad de la noche, el que no había dicho una sola verdad en mucho tiempo, alguien había sido capaz de ver a través de sus intenciones, más allá de sus metas y por encima de las dos máscaras. Dejaba de ser un simple loco, pues, y pasaba a ser un loco peligro.

Todos llevamos una máscara puesta. ¿No es así? — Sería lo único que saldría de sus labios. A diferencia de los dos jugueteros, aparentemente aficionados a revelarle al enemigo todas y cada una de sus posibles estrategias, el hijo del Enjambre prefería seguir siendo un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma.



A pesar de ya conocer el clan por otra misión, al Aburame no dejaba de impresionarle, y en cierta manera darle envidia, cómo los Kugutsu controlaban a su antojo estructuras tan pesadas y complejas como ellos mismos. Pero Nagisa iba más allá, adentrándose en un terreno mucho más morboso a la par que tétrico, dando un nuevo sentido a la frase “jugar con las personas”. La tercera marioneta, durante un instante, lo tuvo absorto con su carne putrefacta, sus pústulas supurantes y su mirada vacía capaz de sentirse, incluso en mitad de la noche, clavándose sobre ellos dos como simples piezas a tumbar.

Tentado estuvo de decir algo, de halagar al enemigo, hasta que el silbido de una flecha reclamó toda la atención del portador de la plaga. Sólo entonces recobró el control de su cuerpo y su mente -el poco, este último, que todavía podía considerar suyo-.

Obligado por las circunstancias a actuar rápido, lo primero que hizo el de la capa oculta fue echarse una mano al bolsillo trasero, por debajo de la prenda transformada en ropa. A continuación, e igual de rápido, estrelló contra el suelo una esfera de un tamaño diminuto que dio a luz a una nube de humo lo bastante grande como para cubrirlo sin problemas. Después… se quedó quieto.

La necesidad de recuperar su forma original, instigada por el voraz apetito de su Enjambre, sumó más humo a la primera cortina, lo dejó al descubierto, tal y como era en realidad. Un poco más bajo, con el pelo níveo apenas visible bajo una capa oscura, y sin ningún rasgo, más allá de sus ojos pequeños, visible bajo la madera tallada en forma de zorro.

No tenía intención de moverse para evitar la flecha, ni siquiera de hacer un amago. En su lugar, el Aburame optó por una opción de combate más sucia, más propia de él. En un plan trazado con prisas, la mujer de corona verde se volvía imprescindible, como sus juguetes, pues había en ella suficientes insectos como para causar estragos en un enemigo que no era el suyo, pero que podía serle útil en su lucha silenciosa.
Sin mover un dedo, con tan solo el poder de un vínculo tan antiguo como su propia familia, dejó en claro la orden de abandonar el cuello, el pelo y la espalda de la marionetista para dirigirse, a través de sus piernas, hacia el suelo en pos de los juguetes enfrentados de ambos titiriteros. Si llegaban hasta allí, sería tan sencillo como aguardar un segundo choque entre ambos para pasar la infección a los constructos enemigos, y de allí a los dedos cuando llegase el momento.

El verdadero combate con el arquero, empero, todavía no tenía que empezar. Era el plato principal, el acto de cierre de esa opereta de barrio que se habían montado los cuatro, junto a los dos guardias ahora hostiles, en mitad de una fortaleza salida de la nada. Para ese misterioso amante de las flechas había reservada una crueldad mayor. Sólo necesitaba que la flecha estuviese más cerca de darle muerte.

Algo pequeño, casi invisible, salió de los bordes redondeados del humo en dirección a la muralla. Resonó en mitad de la noche, por encima de los gritos desesperados de los dos niños con sus muñecas viejas, una explosión que envolvió de humo un sector no demasiado grande de la muralla. Así el Aburame conseguía una nueva columna de gris opaco a la que desplazarse si se sentía en apuros, a la vez que una molestia para el arquero a quien pretendía dejar completamente ciego… en todos los sentidos.

Off:

Apariencia de la máscara:
Stats:

• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 6
• Resistencia: 9
• Fuerza: 1
Técnicas:

Jutsu oculto x2

Retirados la mayor parte de los insectos de Hushika. A decisión del narrador si quedan o no adheridos a sus marionetas y posteriormente a las de Nagisa.

Equipo:

• Kunais (x10)
• Bomba de humo (x2) - Gastadas
Aburame Hotaru
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Akkarin el Dom Mar 26, 2017 7:58 pm




A Battle of Stealth, Miyuki & Akkarin


Cuando las cosas parecían que iban a favorecer en cierto modo al grupo tan bien versado a la infiltración, con una situación caótica propensa a ayudar a su causa, Akkarin se vio separada de Azula por aquello que simplemente en un inicio hubiera sido una separación estratégica para así llamar menos la atención sobre ellas mismas, y así penetrar en el castillo sin el mayor índice de riesgo que supondría hacerlo ambas juntas.

Fue ese lapso entre ambas infiltraciones, que supuso la ruptura de la estrategia y, además, disuasión de su técnica.

No lo vio venir. Un golpe directo en su costado, de aquel a quien ver su silueta hizo estallar las alamas en la cabeza de la muchacha. No había un rostro, ni siquiera había facciones distinguibles en ese flash de velocidad antes de ser brutalmente golpeada y la ilusión de su aspecto falso cayera. Pero un reconocimiento, el mismo recurrente vibrar de su cerebro tratando de ubicar exactamente al extraño era aquello que la mantuvo de soltar un grito de dolor. Seguían en el campo de batalla, y peor aún, en el flanco exterior de la muralla, donde los guardias podrían dar con su posición escondida, destruyendo su sigilo.

No iba a revelar su posición, incluso si eso suponía que sus propios compañeros fueran a no saber dónde estaba ni al nuevo enemigo. Tenían otras cosas de que preocuparse y, siendo honestos, no confiaba lo suficiente en la mayoría como para regalar su posición sin esa seguridad de refuerzos.

La voz fue lo que la hizo terminar de reconocerlo, incorporándose de nuevo con los ojos fijos en la figura en frente de ella, pero con uno de los brazos alrededor de las costillas. El golpe había sido directo y duro, claro indicio de cuan especialista el hombre era en el cuerpo a cuerpo. Ella misma había sido testigo de cuan fuerte era, después de la paliza que había dado Seiichi durante su última misión juntos. La misma donde habían tenido que idear una estrategia algo arriesgada para así, impedir más heridos civiles.

En este caso, no había civiles. Pero tampoco refuerzos, como su compañero. Estaba sola, con alguien que parecía haberse tomado su fallo en la misión que se le había encomendado como algo personal. Venganza.

— “Y pensar que podría ser así” —fue el fugaz pensamiento que tuvo, sin responder a las provocaciones de la figura humanoide. No era una persona de labia, a fin de cuentas, y había dejado claras sus intenciones.

Iba a ir a por ella. Pero al igual que él conocía parte de sus habilidades puesto aquel sería su segundo encuentro, ella misma tomaría su baza en el asunto al saber parte de las suyas. Taijutsu y Doton, recordaba. Más especializado en el primero en combate, a pesar de que podía dominar sus técnicas también. Tenía más chakra, también, puesto había podido hacer más clones que ella.

Era un combate desbalanceado, con las probabilidades en su contra. Era algo claro.

La postura defensiva cayó en ella, silenciosa y más propensa a revisar el lenguaje corporal de su oponente, en aquel corto lapso que se le estaba dando durante el mismo aviso. La dama del hielo no era alguien alocada, lanzándose al combate sin más. Atención, meticulosidad, balance. Todo aquello era necesario para afrontar algo donde las tornas estaban en contra. Observó las armas que este empezó a desenvainar, y al mismo tiempo, ella misma se nutrió de esos segundos para la formación de sus sellos. En el suelo, una capa de hielo fue extendiéndose por debajo, congelando a su paso lo que encontraba. Sin dejar de clavar sus ojos en el hombre en frente suyo.

Apenas la capa de hielo se extendía el metro cuando Saizen cargó en su contra, y un borrón blanco cabello se interponía entre ambos, bajo el alarido de la técnica de los Hyuga.

El alivio recorrió el cuerpo hipertenso de la joven, así como reconocía a la otra figura que había logrado detener al hombre. Miyuki, una de sus compañeras, a quien había informado directamente. La única que, a sus ojos, dentro del grupo, empatizaba por su cautela y parecía tener el mismo estilo de perfil bajo que ella controlaba.

Con esta al frente, balanceó las probabilidades. Taijutsu era la especialidad de su oponente, y su propia debilidad personal al ser una especialista de la distancia. Este se preparaba ya para cargar, así que Akkarin solo pudo que hacer un ruido de asentimiento antes de hablar escueta y al grano—. Especialista en Tai y técnicas Doton. No deje que realice técnicas, y cuanta más ofensiva directa, más difícil será para él suplir dos flancos —entrecerró los ojos, sacando de su bolsa un par de kunais. No los característicos senbons que acostumbraba a usar, puesto de nada servirían con esa armadura.

Estaba segura de que esta vez, no sería un clon o lo que fuese usado la última vez. Era él, al igual que ambas estaban ahí. Y nadie iba a ceder.


Lo que había sido un tenso momento de pausa, se retomó con una violencia poco característica del grupo que se diferenciaba de todos por su sigilo. Saizen, quien tenía sus ojos y las habilidades centradas en su objetivo, cargó contra el objetivo en medio del blanco principal y actual molestia para sus habilidades. Ambas chisa katanas, donde una se preparaba para la ofensiva directa a Miyuki, quien parecía más avezada a aquellas velocidades y habilidades en el cuerpo a cuerpo.

Cuando la Hyuga se dispuso a evitar el ataque y contraatacar con el golpe suave a su oponente, el mismo se lanzó hacia el objetivo real de su ataque. Una finta era su primer ataque, levantando su arma con el brazo predilecto hacia la dama del hielo, donde el ataque de la Hyuga no llegaría a tiempo.

Akkarin, en defensiva como se encontraba, interpuso el kunai que había sacado, disponiéndose a parar el golpe con su diestra. Sin ver como la otra mano de Saizen, acostumbrado al manejo de dos armas, volvía a ella desde el otro ángulo, izquierdo.

¡Cuidado! —fue la voz de Miyuki, rara en ver más alta de lo normal, la que la alertó fuera de tiempo tanto del ataque del enemigo como del suyo propio. Usando el chakra hacia sus pies, trató de saltar hacia atrás lo antes posible para evitar el ataque conjunto de katanas y salir del área de Saizen, intentando mantener el otro kunai de su izquierda en el camino.

La laceración en su costado no fue algo inesperado, pero ver como su defensa había sido rota como la mantequilla ante la diferencia de fuerzas ajena picó duro en su fuero interno. Se mordió el labio, aguantando el ardor en su lado y saliendo del radio de alcance, mientras veía con satisfacción como el golpe de la Hyuga impactaba en el hombre, aunque fuera a costa de una de ellas ser herida.

El hombre logró evitar no obstante el sitio directo donde esta apuntaba de su red de chakra, siendo solo su brazo izquierdo el afectado, en vez del punto en medio de su pecho. Hubiera sido rápido para ellas cortar ese tramo, pero por desgracia, solo habían logrado parar uno de sus brazos.

Saizen, en contraataque barrió a la muchacha con su pierna, impactando con dureza contra los antebrazos de la misma. Había logrado reaccionar a tiempo para cubrirse sin un golpe directo a sus zonas vitales, pero igual que Akkarin, comprobó que la fuerza del mismo estaba fuera de los estándares normales. Salió disparada, chocando contra un árbol, logrando sacarle parte del aire en sus pulmones.

Maldita sea —logró escuchar, casi pensando que lo había imaginado. Pero no, puesto sus ojos veían como el hombre se lanzaba con rabia hacia la Hyuga, ambas katanas en mano después de un segundo observando su brazo.

Incapacitada su habilidad para los sellos con su izquierda. No clones entonces —pensó satisfecha, pero aquello duró bien poco, viendo como Miyuki no estaba teniendo tiempo para defenderse después del ataque, cuando Saizen estaba encima de ella otra vez. Esta vez parecía que ni siquiera se tomaba tiempo para engañar a sus objetivos, siendo su ataque directo hacia las extremidades de la muchacha.

Un siseo la hizo realizar sellos, desde aquella distancia, en un intento de tal vez separar al hombre de su compañera. Notó como su boca se llenaba de agua, y acostumbrada como estaba actualmente a la oscuridad, apuntó hacia la figura de Saizen, quien había enterrado una de sus chisas katana en Miyuki mientras la otra iba directa ahora a finalizar el trabajo de su principal molestia en el cuerpo a cuerpo.

El ángulo lateral, su fría consciencia le recordó, lo más seguro es que hiciera que el hombre perdiera una de sus katanas al estar enterrada en su compañera.

¡Suiton: Mizurappa! —como aquella que basaba su estrategia en no alertar nunca de sus ataques, la joven escupió el agua a presión, dando en su objetivo centralizado en la Hyuga. Logró sacárselo de encima, aunque visualizó como del mismo empujón la otra katana sin querer cortaba un poco el antebrazo de Miyuki, quien batallaba en esos momentos por sacar el arma enterrada en ella, claro rastro de dolor en aquellas facciones que siempre habían permanecido inescrutables.

Aun cuando el miedo era algo que Akkarin tenía en su interior, corrió en esa oportunidad de tiempo a situarse justo en frente de su compañera, encarando a su enemigo, conociendo como las capacidades de Miyuki ahora mismo eran mucho menores por sus heridas y la gravedad de aquella que estaba actualmente clavándola al árbol.

Saizen se incorporó sin mucho problema, fijando aquellas luces escarlatas en quien ahora le encaraba. Algo parecido a un suave y frío cacareo se escuchó de aquella armadura andante que era el hombre—. Una menos de momento, y todo depende de quien ha demostrado esconderse ambas veces detrás de sus compañeros, ¿acaso no será que… —de nuevo, la rapidez del hombre superó la de la joven, quien por su entrenamiento solo pudo llegar a actuar por reflejo, cubriéndose con el Kunai como arma defensiva en este caso, bloqueando a duras penas la katana de este. Falso, puesto al instante, la pierna del mismo se levantó golpeando contra ella, y mandándola al suelo con una bestial acometida. Separándola de su compañera como si fuera nada para él, quien se aprovechaba de todas sus oberturas tan obvias con lo mala que era para el Taijutsu—. ... tienes miedo de pelear, y huyes del combate? Esto me enfurece aún más, al menos el otro muchacho peleaba con fuerza. Tú no eres más que una broma.

A pesar de lo plano o frío que pudiera ser su tono, las palabras eran más duras que los golpes que en consecuencia recibió. Sintió al poco tiempo como este la cogía del cuello, y con el brazo bueno con el cual sí podía canalizar chakra, golpeaba desde aquella postura reiteradas veces su torso. Las costillas cedían, mientras que su agarre en el cuello se apretaba. Sin respiración, poco a poco perdiendo el foco de visión.

¿Iba a terminar todo ahí? ¿De esa forma tan… humillante?


De golpe, notó como la soltaba de golpe e impactaba de lleno contra el suelo, tosiendo y sintiendo el aire entrar de nuevo a sus pulmones, de una manera demasiado dolorosa.

Miyuki había conseguido arrancar la chisa katana que la retenía en el árbol, y a expensas de su sangrado y heridas, había golpeado de lleno a Sizen por la espalda con su puño suave tras arrojar parte de sus cuchillos, que estaban en las rodillas del mismo y el cuello de este. No parecían causar efecto físico, pero reducían la movilidad de la armadura.

Pero el golpe en una de las puertas de chakra había logrado dañar a su oponente, por desgaste y oportunidad. Uno contra uno no hubiese tenido ninguna oportunidad, pero haber impedido el uso de jutsus de su oponente y combatir en pareja, al principio había logrado equilibrar las bazas. Sin embargo, ese último momento tenía un precio que Akkarin solo fue testigo por oído. El grito de Miyuki la heló, levantando entonces la mirada del suelo y tratando de focalizar su visión.

La Hyuga se cubría uno de sus ojos, en el suelo, con el rostro sangrante. De la katana de Sizen la sangre fresca no dejaba relucir el brillo de la misma, manchada. No había sido una herida mortal, pero había menguado el campo de visión de la misma. Un golpe directo a la herida de esta la tumbó, dejándola jadeando y sin poder moverse apenas al lado del mismo árbol donde había sido clavada.

Tan molestas —gruñó, lanzando hacia la figura armas que no logró ver que había sucedido con ellas. Tenía la figura de Saizen en medio, quien volteaba a mirarla.

Temblaba. En el suelo de rodillas, cubriéndose su torso con los brazos, casi en posición fetal. Desde esa perspectiva, parecía que las palabras del hombre se reafirmaban, viendo a una cobarde hecha una bola en el suelo cuando su compañera parecía estar en las últimas.

Patético, de verdad. Esperaba más —este mencionó de manera plana, acercándose con la katana en alto, dispuesto a rematar el trabajo—. Te mataré la última, para que veas que tan inútil has resultado, y cómo ha sido tu falta de habilidades la causa de que tu compañera haya terminado muerta primero —comentó cada vez más cerca. Akkarin, desde ese ángulo y con el hielo cerca de la posición de Saizen, ocultó los sellos desde su postura encorvada—. No puedo creer que perdiera ese dinero por alguien como tú. Espero que tu compañero de mejor pelea.

Saizen alzó la katana. La confianza lo había llevado a actuar de manera tan soberbia, incluso bajando la guardia. La única que había supuesto un problema para él estaba en sus últimas, en el suelo y lejos, posiblemente ya muerta. Él, por otra parte, había visto de primera mano cómo las habilidades de la muchacha Yuki en combate eran una decepción, demasiado fácil incluso.

La dama del hielo se nutría de la subestimación. Incluso si significaba encajar como cebo, como alguien incapaz… daba sus frutos.

Cerró los ojos, canalizando el chakra hacia los pies de Saizen con rapidez—. Kisa Hyōshō no jutsu”.

El tiempo parecía detenerse cuando la pirámide de hielo surgió del hielo a sus pies, justo en ese pequeño espacio entre ambos. No hubo reflejos, pillado completamente en medio de su soberbia y confianza en que ya tenía ese combate ganado, finalizado. El impacto fue directo en el pecho. Pero no solo ahí.

Nueve pirámides más surgieron alrededor de la extensión de hielo y parte de la ya creada, atacando sin piedad en Saizen, quien intentó esquivar. Pero no, estaba rodeado, y la mayoría habían conseguido penetrar en sus extremidades y torso, tiñendo el hielo de carmesí.

Akkarin levantó la mirada, sustituyendo el miedo que había estado exteriorizando por la máscara de frío e indiferencia de un asesino Yuki. La que había estado entrenando tan duramente, mirando aquel que estaba anclado entre todo el hielo, inmóvil. El resonar de la katana la alertó en parte: la había soltado, cayendo al suelo.

Perdiste el foco, y eso te ha llevado a perder la compostura —murmuró, como queriendo que este supiera la razón de su estado actual. Había un adormecimiento en su interior, notando como la humedad en sus ojos estaba presente—. Eso ha sido tu debilidad, aun con la superioridad que poseías. La confianza, basada en tu habilidad superior para con nosotras.

Un silencio hubo entre ambos. La luz del rostro humanoide perdía intensidad, pero seguía vigente—. … Admito mi derrota, entonces —hubo una aceptación resignada, pero dignificada, casi como si hubiera asumido que en aquel combate la posibilidad de su caída hubiera estado ahí, pero no la aceptara—. Debí esperar algo así de alguien de tu calaña. Ahora, finaliza el trabajo.

Casi como si aquello le hubiera dado permiso, la mujer del hielo con un movimiento rápido sacó el senbon. Buscaba el punto de presión accesible a través de la maugullada armadura, y aunque tuvo que adaptarse a eso, a pura presión clavó en la articulación del cuello la susodicha, no tan limpiamente como solía. Dolía su cuerpo, sus brazos, y las heridas la afectaban.

El brillo de las luces se apagó, pero no muerto. Vivía.

Ella no mataría. A pesar de que las heridas tal vez pudieran desencadenar ese final. Además, un parámetro de la misión era la captura de objetivos vivos, favoreciendo a su tendencia no letal. Incluso si su compañera casi había muerto... no iba a hacer lo mismo.

— “Miyuki” —fue el pensamiento agonizante de la muchacha. Sin importar sus heridas, se lanzó hacia donde había estado su compañera, y había visto que el hombre había lanzado su último ataque casi con la seguridad de su impacto.

Hubo horror en su propia mirada al ver la situación en frente de sus ojos. El cuerpo de Miyuki tenía numerosos kunais clavados en su cuerpo, y no se movía. Un brazo seguía en su cara, pero no se movía ni parecía hacer fuerza. Sin embargo, no estaba segura de la tensión.

Al instante se lanzó encima de la misma, comprobando su pulso. Un alivio temporal la sacudió. Respiraba y seguía latiendo el corazón, pero estaba grave. Era consciente de ello, no se iba a mentir. Su método a la hora de abarcar la situación había sido conservativo, a costa de la Hyuga.

Se mordió el labio al ver como el único ojo visible de esta se abría, mostrando un brillo poco saludable en estos, y una mueca de dolor.

¿E-Enemigo…? —directa y funcional, le pregunta de Miyuki no dio paso a cualquier otro interés que no fuera la pelea sucedida entre ellas y el hombre de la armadura. Akkarin sonrió temblorosa; no se había dado cuenta que estaba llorando de puro alivio al verla hablar y actuar como siempre durante la misión, negando con la cabeza.

E-Está abatido e i-inmovilizado, para la posterior entrega a-a los s-superiores —explicó, con cuidado sacando de su espalda las vendas. Aunque no tenía nada para tratar sus heridas, al menos podía intentar frenar el sangrado de las mismas. Miyuki, por otro lado, parecía tener otros planes, poniendo su mano con apenas fuerza en su antebrazo.

L-La misión… r-refuerzos… continua adelante… —murmuró, sin poder alargar mucho sus frases. Era obvio cuán difícil le era el simple hecho de respirar.

Hubo un punto de inflexión por parte de ambas. La Hyuga quería que continuase con la misión, aun a expensas de su estado, conociendo que en el interior los problemas serían peores. Pero Akkarin no estaba dispuesta a abandonar a su compañera de misión, no con el estado en el que estaba.

Mirando a su alrededor, con cuidado ayudó a Miyuki a salir del charco de su propia sangre y ocultarla lo suficiente entre los arbustos y matorrales, lejos de las flechas. Había decidido que primero atendería a la Hyuga, puesto no podría dejarla a su suerte cuando cualquier enemigo pudiera venir y rematar el trabajo.

Eran un equipo. Así que, con diligencia, se encargó de solo extraer aquellas armas que supusieran un peligro para esta, vendando rápidamente la zona al respecto lo más tensa que pudo. De nada serviría volver al campo de batalla con esas heridas y ese estado.

Aprovechó ella misma para vendarse las heridas, tanto la de su torso como la del brazo. Había logrado salir mucho mejor que su compañera a nivel heridas, puesto las costillas debido a la paliza causaban el sabor a sangre de su boca y dificultad al respirar.

Debían continuar. Una vez ambas atendidas con lo suficiente como para mantener un mínimo de eficiencia, con la ayuda de la muchacha del hielo, se dispusieron a pasar a la infiltración directa.

Esta vez, buscaron una entrada secundaria. Más oculta, menos visible.



Información:

Miyuki Hyuga | #ff66ff
Informante | #990000
Pensamientos | #ffccff  
Akkarin | #99ccff
Gorou Yotsuki | #cccc00

Apariencia:


Stats:

• Ninjutsu: 4 + 3 + 3 = 10
• Taijutsu: 2 + 1 + 4 = 7
• Genjutsu: 3 + 3 = 6
• Velocidad: 5 + 2 = 7
• Resistencia: 4 + 3 = 7
• Fuerza: 2 + 1 + 4 = 7

Entrenamientos
Misiones/Tramas

Técnicas:

Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]

Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.

Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

Hyoton: Sōzō (Hielo: Creación]:
Esta técnica es una de las básicas del clan Yuki. Mediante esta técnica, el usuario es capaz de hacer creaciones de hielo, ya sea animales, armas o demás.
Esta es la única técnica que puede utilizarse utilizando las moléculas de agua del aire, es decir, que no necesita que haya agua/hielo/nieve en un espacio cercano. Esta técnica permite crear el hielo necesario para poder efectuar el resto de las técnicas del clan, y el volumen de hielo que pueden crear y controlar será:

Gennin: Un metro cúbico.
Chunnin: Dos metros cúbicos.
Jounnin: Cuatro metros cúbicos.
Sannin: Ocho metros cúbicos.

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.

Kisa Hyōshō no jutsu (Pirámides de hielo) [Nivel 1]:
Luego de una serie de sellos de manos, el usuario será capaz de crear pirámides de hielo cuyas puntas serán capaz de causar heridas profundas en el oponente, y cuyas aristas tendrán el mismo filo que una espada. Estos cristales tienen sus caras extremadamente lisas, por lo que son capaces de reflejar la luz a la perfección. Puede dársele cualquier altura con un máximo de un metro setenta. Puede crear un máximo de diez pirámides.

Inventario:

Pergamino de almacenamiento:
Kunais x9 (-1)
Senbons x9 (-1)
Shurikens x 10
Hilo de alambre (10m)
Sello explosivo x1
Bomba de humo x2
Bomba de luz x1
Éxtasis - 5 dosis.
Makibishi
Vendas
Akkarin
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Azula Uchiha el Vie Mar 31, 2017 6:01 pm




S
onrisa torcida desfiguró el rostro mimetizado por el jutsu al escuchar esas palabras, que dejaban en evidencia el fracaso –o al menos eso parecía–, siendo incierto del todo: Su tarea era la infiltración, habían cometido un grave error al dejarla entrar sin ninguna precaución, quizás confiaban en algo más que la preparación de sus tropas y de la –aparentemente– inexpugnable fortaleza. Su caminar, lentamente hacia el interior del dojo, desvanecía con progresividad la apariencia impropia, dejando tras de sí una estela delgada de humo blanco, que se despegaba de su piel y revelaba su verdadera apariencia: Una mujer de gran carácter, con expresiones serias en su rostro, con inquietante tranquilidad y aun manteniendo la arrolladora, hasta desafiante confianza frente a sus inminentes rivales. Su avance se vio detenido por la amenaza de un enfrentamiento que planteaba una superioridad numérica preocupante, su mirada resbaló desde su flanco izquierdo hasta el derecho, analizando rápidamente las tropas que apoyaban la ofensiva en su contra, todos con un solo objetivo en común, era lo más parecido a una ejecución. Respiró profundo como si manejase el flujo de chakra en su interior, preparando su cuerpo y mente para el combate: No había mucho tiempo, el resto del plan debía ser ejecutado o la tendría difícil para salir de allí. ¿Confiaba en los refuerzos?

Y hablando del Rey de Roma, por la puerta asoma. Kaen, el hombre que antes parecía salir invicto de las sutiles telarañas de la viuda negra aparecía como un caballero salvador; irónico le resultaba cierto aspecto, pero sólo una mirada de reojo se llevó de Shion, mientras que todos los demás voltearon hacia el nuevo foco de atención. Ella no decía nada, extrañamente silenciosa, mientras su cabeza realizaba cálculos con respecto a sus armas y a los hombres que tenía en la periferia, algunos ya eclipsados por los refuerzos, siendo su calidad como estratega su mejor baza en una situación de desventaja, no podía darse el lujo de subestimarlos.
Entonces, fueron desenvainadas al mismo tiempo que una oscura energía salía a flote, actos del segundo al mando, que se dedicaba a plantarle cara a los dos ninjas. Desde una perspectiva objetiva, parecía una locura –a pesar de tener a disposición tiradores desde la altura– enfrentarse en cara a cara contra esos dos, líderes del bélico movimiento feudal. Sus palabras demostraban la existencia de informantes internos, filtración de información, e inmediatamente dicha esas palabras, Azula no hizo más que girar su rostro hacia su compañero: —Ahora ya sabes la razón de mi participación secreta. Kaen, ahora estamos juntos en esto, te guste o no —sentención, jactándose de cómo la situación se tornaba a su favor al momento de impulsar la credibilidad de su engaño; estaba reafirmando la idea del agente doble, del supuesto espionaje, de su supuesta lealtad hacia el feudo Hinoarashi, todo para atrapar a Seiichi de una vez por toda, e integrarlo a sus planes, para su propio beneficio y nada más.

Sin embargo, la vida, demostraba una vez más su manía en cambiar los caminos, torcerlos rápidamente y retornar las desventajas para el bicolor y la de ojos ámbar: Lo que parecían ser cuerpos oscuros, formados por las sombras móviles que emanaban de otro, se volvían corpóreas, cada vez era más extraño. Conjunto a esto, las corrientes de chakra –agitadas por la adrenalina– cayeron en un descanso abrupto, no tenía control sobre ella. Pero Azula no estaba dispuesta a mostrar debilidad, ella nunca estaba dispuesta a eso, casi pudo sentir la mirada del ajeno a su lado: quizás su incapacidad de ejercer Ninjutsu le asustaba, para su suerte, tenía a su lado a una de las mejores combatientes a nivel genin que existían en el país: no tanto por sus reflejos, sino por su feroz estilo de pelea, que podía ser puesto a prueba al ser enfrentarse a sí mismo. Deseo cumplido, no había mayor amenaza que sí misma. La pelinegra no pudo evitar sorprenderse por lo que veía, clones oscuros frente a ella, hasta una sonrisa dedicó hacia quienes visualizaban la escena, llevó ambas manos hacia sus cabellos y los apartó de la cara, para luego ser resbaladas con lentitud a los laterales de su torso, cayendo en sus caderas, se mentalizaba y erguía su figura. —Mantener ese tipo de habilidades debe ser muy agotador, necesitará mucha concentración —informó, moderando su tono de voz como parte de un mensaje estratégico. Sus manos ahora se posicionaban detrás de su cadera, cerca de las riñoneras—. Tendrás el momento oportuno para encargarte de Kentaro, no lo dejes pasar —concluyó, intentándose compaginar activamente con el masculino, proporcionándole algo de su confianza, lo necesario para evitar la muerte en manos de las creaciones oscuras.

Vaya, Kentaro... —alzó su voz, usualmente prepotente; en donde su mirada se tornaba incitante y al mismo tiempo, despectiva. Dio un paso hacia adelante, introduciendo sus dedos con suavidad en las armas—. Réplicas baratas, inhibición de chakra... Muy innovador. Aunque debiste clavarme una flecha en el pecho —un halago, jocoso y, utilizando un tono nocivamente sarcástico. Fugaz observación a las sombras, lo suficiente como para calcular el tiro necesario. Su pie derecho fue el causante del primer impulso, dejando una estela de polvo a su espalda; al unísono, con un ágil movimiento de muñecas las estrellas ninjas fueron disparadas hacia los clones: cuatro de éstas para ser exactos, directo a la zona del pecho –buscando cambiar sus posiciones–; mientras, aprovechando la misma inercia del movimiento y teniendo anteriormente ambas kunais en sus meñiques respectivos, fueron empuñadas con la hola filosa hacia abajo, encabezando una ofensiva hacia el usuario del extraño jutsu.
La predisposición de las sombras con combatir a sus espejos eran evidente, factor que no vio con suficiente claridad la Uchiha antes de accionar su avance. Siendo tan veloz como ella –esquivando sin mayor preocupación los proyectiles– se interpuso entre Azula y Kentaro, que ni siquiera se movió de su sitio, en demasía convencido de su propio poder. La acérrima luchadora, sin dar un retroceso ante el obstáculo, realizó un gran tajo con su kunai derecha, ataque esquivado y redireccionado al ser tomada por la muñeca: sus ojos se abrieron de par en par al ver cómo de verdad utilizaba sus propias tácticas cuerpo a cuerpo en su contra, asombro que fue esfumado de su cabeza para dejar nada más que dolor, siendo resultante de un rodillazo en su estómago. Había desviado el golpe a la izquierda, abriendo una brecha en sus defensas centrales. Un contraataque fue ejecutado, utilizando su pie izquierdo como base de su impulso hacia adelante, empujando a su copia para sacarle de balance y así soltarse del agarre, siendo secuencial a un impacto satisfactorio dirigido al rostro nocturnal, ocasionado por su codo. En contraste con la original, ella no sentía dolor, y eso era peor.

Era una pelea de igual a igual, en donde sus potenciales eran repelidas una a una. Fuerzas imparables que peleaban hasta el cansancio. Detrás de la sombra se encontraba Kentaro, teniendo un marquen de cuatro metros con respecto a ambas peleadoras. El trecho de la desventaja, distancia entre la victoria y derrota, con el pasar del tiempo se volvía más grande: El jutsu no sentía dolor, ni cansancio, siendo el tiempo el dado para la caída de la azabache original. Una patada de barrido la sacó de balance y, posteriormente, propinó una caída de espaldas. Antes que pudiera reaccionar, ya se encontraba la otra intentando asfixiarla. Dejó de luchar, y su mente se tormentó hasta los segundos más tardes: No era una derrota, era todo lo contrario. Tan pronto la clon le dejase –simuladamente– desmayada, Kentaro se acercaría poco a poco en busca del golpe final. Mientras más alto, más fuerte es la caída. —No fuiste lo suficientemente fuerte... o inteligente —súbitamente, los ámbares se abrieron en secuencia con el movimiento en sus brazos, los cuales fueron doblando sus codos de forma que sus dedos apuntaran hacia sus hombros, apoyando las palmas de sus manos sobre el suelo a los laterales de su cabeza, tras flexionar las rodillas balanceó las mismas hacia el pecho de Kentaro mientras se hacía un poco para atrás, consecuentemente, su peso se apoyaba mayormente en su espalda superior, tomando el mayor impulso inferior para patear con gran fuerza el pecho del sombrío: Un golpe en seco, aprovechando el factor sorpresa, terminó por propinarle un impacto de una proporción relevante, a tal punto que le hizo retroceder hasta perder el equilibrio.
Aprovechando la misma inercia, balanceó sus piernas hacía adelante mientras se impulsaba utilizando sus manos, arqueó su espalda y finalmente utilizó su fuerza abdominal y la fuerza de sus piernas para impulsarse en una posición derecha, acuclillándose rápidamente, esquivando un derechazo por parte de la sombra –ahora más débil–. Tras la posición de cuclillas, su izquierda se apoyó en el suelo, utilizada como eje para el giro que necesitaba el barrido que realizó. Tan pronto el clon cayó, Azula recogió su pierna, volviendo a las cuclillas como inicio de un salto: estiró su pierna derecha y, con su talón, impactó con toda la fuerza de su caída en el centro del cuerpo sombrío, convirtiéndose en nada más que humo. Su capacidad de engaño e instinto asesino iba más allá que sus capacidades físicas.
El chakra volvió a fluir con total normalidad, el de Azula se descontrolaba, se avivaba, sensación a la que era adicta, la sensación de su propio poder. La siniestra se dirigió a su boca para limpiar las gotas que salían de su labio roto, mientras su diestra desenfundaba su espada en contra de Kentaro en tal caso que Seiichi estuviera listo para la catastróficamente destructiva ofensiva de su extraño Kekkei Genkai. —Kaen, todo tuyo —con su mano libre buscó su kunai como arma secundaria, preparada para seguir luchando si lo ameritaba.


Datos:

NPC's:

Akihiko

"— ¡No nos subestimen, Kakkinoaru'en! —"

Clan: No
Especialidad Kenjutsu
Elemento: ??
Rango: Genin
Feudo: Hinoarashi

Nin: 1 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 6
Akihiko es un joven de honor. Carismático y lleno de energía, busca proteger a sus compañeros con su propia vida. No le importa la rivalidad entre feudos. Es un poco infantil.

No sabe utilizar Ninjutsu. Debido a esto, es un maestro utilizando la Naginata que lleva con él. Posee un poder oculto que sólo ha sido visualizado una vez, que libera una inmensa descarga de chackra en un sólo golpe, siendo el poder de impacto casi tan poderoso como un Jounin experto en Taijutsu. Su fuerza es de 19 en este ataque.




Gorou Yotsuki

"— ¿Qué esperabas de escoria de Hinoarashi? —"

Clan: Yotsuki
Especialidad Kenjutsu
Elemento: Rayo
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 5 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 12
Reconocido por su fuerza e increíble resistencia. Siempre está de mal humor y suele recurrir a la violencia con bastante facilidad. Distante. Odia a Hinoarashi con todo su ser. Es un experto en el combate cuerpo a cuerpo con dos armas. También se destaca por su precisión al arrojar armas.

Un set de ocho cuchillas que son de una hoja de 40 centímetros.





Miyuki Hyuga

"— Sus motivos son legítimos —"

Clan: Hyuga
Especialidad Taijutsu
Elemento: Suiton
Rango: Genin
Feudo: Hinoarashi

Nin: 7 | Gen: 2 | Tai: 10 | Vel: 7 | Fuer: 4 | Res: 10
Se la ve normalmente desanimada y de personalidad enigmática. Es fría. Rara vez abre la boca para comunicarse, sin importar si es con aliados o enemigos. Sus motivaciones en esta misión son un misterio.

Lleva dagas arrojadizas ocultas en la ropa.



Hachiro Senju

"— Llegan tarde. —"

Clan: Senju
Especialidad Ninjutsu - Kenjutsu
Elemento: Fuego
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 10 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 10
Hábil tanto en el Ninjutsu como en el Kenjutsu; algo extremadamente inusual en un Genin. Es considerado ya por sus superiores como un digno guerrero. Es serio y defensor de su feudo antes que cualquier otra cosa. Devoto a la Dama de Fuego, intenta seguir cada paso, copiando incluso partes de su personalidad. Cuerpo a cuerpo, es mediocre sin una espada en la mano.

Lleva una espada de hoja dorada.


Apariencia:
Equipamiento:

》Ninja-tô (1) ◦ Aspecto
》Kunais (8) ◦ Aspecto
》Shurikens (6) ◦ Aspecto
》Senbons (20)
Símbolo feudal Hinoarashi (1)
Stats:

Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

〉Ninjutsu: 10
〉Taijutsu: 7
〉Genjutsu: 7
〉Velocidad: 10
〉Resistencia: 10
〉Fuerza: 10
Técnicas:

Conteo de técnicas
8 disponibles
1 usada
7 restantes
Activa

Azula Uchiha
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Seiichi el Dom Abr 02, 2017 5:03 pm


Act IV — “We’ve never been enemies”


Eran todos espectadores de una presunta ejecución. Los líderes del asedio feudal se encontraban en el centro de la fortaleza, a punto de enfrentarse al misterioso encapuchado y sus réplicas fenomenales. Era el segundo al mando, por lo que se podía esperar un reto que sobrepasase las habilidades de los dos en más de una ocasión. La particularidad que más suele destacar de Seiichi, es su habilidad para no verse afectado por ese tipo escenas. Mantenía la cabeza en alto y no hablaba más de lo necesario. Ésa era su postura final como Shinobi. A pesar de presentar una mirada fría y con dejos de arrogancia, no era más que convencimiento propio. La seguridad de un soldado, de que no era esa noche la que iba a caer de rodillas. Para alguien que sólo lo movilizaba el deber, el sistema y la justicia… Se rehusaba a doblegarse ante criminales. La cruda verdad, era que su presencia en medio del “dojo” no tenía nada que ver con Shion, sino que el destino los había puesto un mismo desafío. La misión era su principal —y única— prioridad en esa noche de luna llena. El enemigo bajo el nombre de Kentaro había dejado sus intenciones más que claras. Él era su más grande debilidad. Desconocía cómo tomaría la azabache esas palabras, pero el muchacho medio-pelirrojo estaba dispuesto a aceptar esa premisa, si lograba probarlo. Se percató de que esos clones no eran provenientes de una técnica de manual. Del suyo no podía sacar demasiado, ya que él era un individuo inexpresivo por decir de menos. Pero la de Shion relucía la misma postura prepotente. Dedujo que pelear contra el Seiichi oscuro, no sería muy diferente que verse al espejo.

Las palabras de Shion llegaron a los oídos del bicolor, el cual no se dio el gusto de apartar la mirada del enemigo. Seiichi no se desviaba del objetivo principal bajo ninguna circunstancia; su atención es totalmente lineal. Nunca había dejado de considerar la posibilidad de que la azabache fuese uno de ellos; no es precisamente por eso que el silencioso Genin no caía en la telaraña de Shion. Es simplemente porque se no le fue informado, ni era un dato relevante a la misión. Para él no era más que otra compañera que había actuado de forma poco profesional escenas atrás en el bosque. — Nunca hemos sido enemigos. — Respondió seriamente. Ignoró lo primero, pues la azabache ya debía darse una idea de cómo funcionaba —al menos dentro del ámbito laboral— la mente de Seiichi. Sus palabras llevaban razón y honestidad. Han estado juntos en aquello desde el principio. Mientras el combate estaba por comenzar, Gorou y Akihiko daban todo de sí para no caer ante las incesantes tropas de los Tigres, demostrando gran eficacia en el cuerpo a cuerpo. Ante los números, eso no era suficiente… Caerían pronto si todo seguía ese curso.

 El heredero de los Kaen se limitó a asentir con la cabeza una vez la azabache compartió sus pensamientos, los cuales no se alejaban de los suyos. Siempre había un punto débil, solamente tenían que encontrarlo… O torcer lo suficiente el brazo del enemigo. Alzó la mirada unos segundos mientras Shion le dedicaba una de sus características provocaciones tóxicas al enemigo, memorizando la posición de cada arquero en el primer balcón. Todos estaban preparados, pero ninguno decidía interrumpir. ”Tienen la ventaja numérica y el poder de ataque para reducirnos. Abstenerse a disparar conlleva a un gran depósito de confianza en este hombre… No son simples réplicas”, el bicolor dejó el análisis para otro momento cuando se percató de que Shion había comenzado con el ataque. Él no se quedó atrás, quitándole al Seiichi oscuro de encima. Una vez la colisión de puñetazos y patadas comenzó, tardó segundos en confirmar su teoría. El otro copiaba cada movimiento y poseía el mismo ritmo que él. Los golpes de uno impactaban contra los del otro, convirtiéndose en un tira y afloja que acabaría ganando el oscuro al no ser afectado por el cansancio. Su estilo de combate, se basaba actualmente en movimientos premeditados y golpes precisos, con la intención de alejar al oponente lo suficiente para recurrir al Ninjutsu. Al no tener esa opción, se reducía a un encuentro cuerpo a cuerpo del cual no obtendría resultados positivos.

En pleno choque del antebrazo izquierdo del bicolor contra el del sombrío, vio de reojo la situación en la que se encontraba Shion. Estaba siendo ahorcada. Se supone que como Shinobi, tenía que atender a un compañero en apuros; pero no podía quitarse al otro de encima. ”Es una copia perfecta. Esa técnica tuvo que haberme estudiado previamente para lograr este resultado. Eso es…”, podía haber dado en el blanco. El oscuro poseía habilidades y movimientos idénticos a su versión actual. Seiichi era un aprendiz muy veloz, solamente tenía que cambiar. En el próximo puñetazo de su compañero, realizó uno de los movimientos que pudo ver de Shion, sin efectuarlo con la misma calidad, pero que no reduciría su efectividad ante una copia suya. Torció la muñeca del impostor, y le propinó un fuerte rodillazo en el estómago para que perdiese el equilibrio. Al mismo tiempo, Shion había comenzado con su otra fase del plan. Seiichi tomó una kunai que tenía colgando de su cinturón y la clavó en la nuca de la sombra, antes de que esta pudiese recomponerse. Lo guardó inmediatamente, empezando a sentir otra vez el flujo de su chackra.
En una breve pero veloz carrera, se posicionó varios metros atrás de Kentaro, esperando que este fuese impulsado por el ataque físico de la otra líder al mando. Al tenerlo cerca suyo y con el equilibrio pendiendo de un hilo, el bicolor barrió de una patada baja ambas piernas el encapuchado. A  la par que este estaba por caer de espaldas, solo tuvo que realizar un sello y ambos brazos fueron envueltos por llamas azules hasta los hombros, terminando por impulsar el cuerpo de su enemigo directamente al suelo, con un agarre de su izquierda al rostro del sujeto. El impacto del cráneo contra el suelo dio final al combate, mientras las llamas consumían la piel y rostizaban los ojos de su enemigo. Kentaro gritaba con desesperación, producto del despiadado movimiento de Seiichi, el cual podría ser visto como tortura. Intentaba de zafar el agarre, pero se quemaba cada vez que tocaba la antorcha turquesa que llevaba  el Genin ahora como brazo. Se podía sentir la gélida temperatura que emanaban esas llamas. — Te equivocaste en tu afirmación. No tengo debilidades. — Los orbes dispares sentenciaron al agonizante y deformado Kentaro con frialdad.



. . .



Loss & Duty



Crodos y Hachiro. Novato y veterano. Los dos Shinobi que servían en nombre de la Dama de Fuego, lograron enfrentarse a lo desconocido y salir victoriosos. Eran superados por número y tenían gran desventaja terrenal, pero el desenvolvimiento de los dos y la química que tenían como compañeros, había dado sus frutos en su primer encuentro juntos. El castaño que vestía prendas oscuras y carmesí, rara vez alentaba a sus compañeros para que demostrasen su potencial, pero esa vez lo había conseguido tras haber hablado con el muchacho de las sombras. No haber sido escogido como uno de los líderes durante el asedio, no fue suficiente para afectar su dedicación y desempeño. Dibujaba cortes alrededor suyo con su espada de hoja dorada, con una destreza impecable y firmeza envidiable. Era un joven decidido que no recurría a su Sharingan tan fácilmente, demostrando cuánto podía conseguir con las habilidades físicas que tanto había estado puliendo durante los años. A lo que Crodos respecta, lo aprobaba como compañero. Demostró ser un Genin humilde y valiente, que no era presionado por la soberbia y agresividad de otros individuos dentro del mismo equipo. Hachiro estaba satisfecho.

Y como si no hubiese ya probado su valía ante el espadachín de Kakkinoaru’en, le hizo frente a un par de flechas que se dirigían a su posición cuando ellos pretendían ingresar al templo. Pero algo sucedió simultáneamente a la acción de Crodos. La tierra temblaba como si estuviese por partirse en dos, pero era un nivel de chackra mayor lo que resultaba abrumante en el aire. Esos mismos arqueros que habían salido de las casetas, cayeron de seco —algunos habían logrado disparar— al suelo, convirtiéndose en no más que cadáveres. Se podía ver el chackra de los Tigres abandonando sus cuerpos e ingresando al templo a gran velocidad, atendiendo al llamado. — Crodos… — Libró de sus labios, apenas audible; atónito al ver cómo había recibido una flecha para que pudiesen continuar. Pero las prioridades de todos estaban mutando de una forma abismal e inesperada. Todas las tropas de los Tigres habían muerto de un momento a otro. Y acompañado con ello, el templo entero comenzó a desprenderse de la superficie y rejuntando materiales también de las casetas en los alrededores, en un tornado de escombros que parecía estar formando algo. Una repentina lluvia de materiales amenazaba con cualquiera en los alrededores.





 Los planes habían cambiado para ese dúo. Ya no había un templo al cual ingresar, divisando al resto del equipo en medio de este imperfecto tornado. En mitad del caos y el shock provocado, se oyó un sonido que puede empalidecer a cualquier ser humano después de haberlo oído. Carne. Herida. Parte de una viga de madera, salió disparada como un arpón al joven vestido de rojo y negro. Crodos, metros detrás del muchacho, podría ver cómo lo atravesaba por completo. Hachiro bajó la mirada a su torso, con ambas manos sobre la madera ensangrentada. Miedo. Cayó de rodillas al piso, y luego terminó por derrumbarse sobre sus costillas y hombro izquierdo. — C-c… — Sangre que salía de su boca, era desparramada en el césped, entre el montón de desechos que salían volando. Intentaba llamar a su compañero, aceptando poco a poco su destino. Era una herida demasiado grave como para salir con vida. Al ver al muchacho de la coleta, desprendió un collar que llevaba oculto bajo honorable vestimenta, de un solo tirón. Acto seguido, extendió su temblorosa y manchada mano al Nara. — M-mi… Voluntad de Fuego… s-será ahora la tuya. — No era más que un cordón color café, pero que llevaba atado en el centro el símbolo de una llama ardiente. La voluntad de Hachiro. Una vez haya visto que el otro aceptase su ofrenda, envolvería esa misma mano con la otra, apretándola con fuerza. Joven y con la frente en alto, se mostraba como un respetable Shinobi incluso en su lecho de muerte. A pesar de que se encontraba aterrado de morir, y los ojos se le humedecían… entendió que había muerto por la Dama de Fuego. Quizás así, Crodos entendería mejor la dedicación de algunos ante la causa que aún desconocía.

— E-está sucediendo. Este es el chackra del que debemos advertir… a los demás… — Miyuki aún no conseguía recuperarse por completo, pero había tomado una píldora sanguínea para recuperar un poco de la sangre que había perdido. Akkarin y la Hyuuga observaban el levantamiento, donde solo quedaban intactas las murallas que le rodeaban. Ya no habían más tropas enemigas, todas habían caído. Pero Miyuki se veía, por primera vez… asustada. Divisó a lo lejos el chackra de Hachiro desvanecerse, quien este era acompañado por el muchacho de la coleta roja. La frialdad de su mirada no inmutó, entrecerrando suavemente los ojos de orbes blanquecinos.


. . .



Hushika & Koi — “Just warming up”




 El rey de las marionetas contra la joven Kugutsu de Naradi. Posiblemente ese flanco haya presenciado el combate más intenso entre dos marionetistas desde hace mucho tiempo por esas tierras. La diferencia de habilidades casi era palpable, siendo la muchacha de cabellera verde reducida lentamente ante el enfermizo Nagisa. Temperamental y explosivo, era el comportamiento de un niño metido en el cuerpo de un hombre. Sin embargo, el controlador del pintoresco trío de títeres se había ganado ese sobrenombre por una razón. No cedía tan fácilmente ante sus enemigos. De hecho, le encantaba tener siempre el control total sobre el flujo del combate. Los iba guiando, paso tras paso, a una muerte lenta y desesperante, donde los venenos son la menor preocupación. Al haber dejado en un estado deplorable a la mujer que tanto quería “tener”, humedeció su labio superior con la lengua. Se lamentaba haber dañado la belleza de Hushika con una herida como esa, pero ya tendría la oportunidad de  arreglarla. — Haber dejado a Kuro fuera de combate, es una hazaña que pocos han logrado realizar. Pero hablas demasiado… Y eso me molesta un poco. No sabría distinguir soberbia de estupidez, en este caso. Permíteme coserte la boca… Literalmente. — A punto de buscar otra colisión entre marionetas con Shiro. El poder que tenía la espada pesada de su guardián, podría quitar del camino al humilde invento de Hushika con un solo swing.

Eso no sucedió. El verdadero cerebro del combate tejía en el aire las limitaciones de Nagisa, por su propio bien. El arquero sin rostro. Un sensor que había rebalsado todos sus sentidos y exprimido hasta la última gota de sus habilidades, sobre el Aburame. Primero se encontraba la flecha clavada en la muralla, metros debajo de su posición. Segundo, estaba la flecha “mortífera” que había sido disparada contra el misterioso camuflado. Nunca fue su intención dar con el objetivo, sino extender sus sentidos. Con esas dos flechas, tenía cubierto el movimiento de insectos en la posición actual del Aburame, y el transcurso que estos mismos tendrían que hacer por la muralla para llegar a él. Reducirlo a nada. Una vez la nube de humo apareció en la escena, no era necesario tener contacto visual con él… pues el arquero era ciego en primer lugar, llevando el rostro completamente cubierto. Con la flecha disparada, podía estar al tanto de si él se movía dentro de la humareda o no. Así fue como detectó a los insectos que se movían al centro del otro combate. Los próximos proyectiles fueron en una veloz secuencia. El segundo, fue una flecha que indicaba la zona de peligro, clavándose en el césped justo frente a Shiro. Nagisa no comprendía cual era el problema en particular, pero retiró un par de metros al caballero blanco. La tercera y cuarta, fueron al punto nuboso que envolvía al misterioso Shinobi —ahora formándose un túnel con la segunda bomba—  reduciendo sus opciones. Acompañados estos, Nagisa utilizó a Monsuta para disparar también una de las estacas clavadas en su pútrido cuerpo, levemente redireccionada con sus hilos para limitar más su posibilidad de evasión.

Segundos después, el infierno se presentó sobre la tierra, arrasando completamente con el templo. Se podía ver la esencia de los lanceros abandonando sus cuerpos, dirigidas al centro del tornado de escombros —el cual velozmente fue formando dos grandes amenazas—. Nagisa lanzó una fuerte carcajada, entretenido por el lío en el que se había metido. — Lamento decir, que no soy la principal atracción de este encuentro. Sólo estaba calentando. — Se retiró inmediatamente con un fugaz salto junto a sus dos marionetas sanas, dejando al enigmático arquero encargarse de lo que restaba en ese lado de la muralla.


. . .



Final Act — The Leader & The Hero





Luego de haber vencido contra Kentaro y sus perfectas réplicas, aún les quedaba a todos los que seguían dentro, enfrentarse contra los numerosos Tigres que seguían de pie. Los arqueros en los balcones tenían ojos en todas partes; encontrándose todos, todavía, en una situación extremadamente desfavorable. Por suerte, contaban con el resto del equipo, quienes probablemente ya se encontraban en camino para proveer la ayuda necesaria. Se acercaba el momento de reducir por completo al enemigo y terminar con los Tigres en Llamas de forma permanente. Seiichi dejó al hombre de rostro calcinado en medio del dojo, listo para ayudar a los dos que decidieron seguirle hasta ese punto. Todo salía acorde a su plan, como de costumbre, para el prodigioso perfeccionista de ojos dispares. No había lugar para fracasos, ni sorpresas que puedan superar el frío de las ascuas azulinas.

Sin embargo, siempre había una primera vez para todo. Esta se anunció como los resultados de una enfermedad mortal. El bicolor observó a su alrededor como las docenas de soldados enemigos que se encontraban dentro, abandonaron esta vida para entregar su poder a un poder… mucho mayor.

Seiichi Kaen nunca había visto algo similar. Exceptuando el dojo, todo lo compuesto por material que le rodeaba, se alzaba del suelo a causa de un chackra temerario y convertía recubría la luz de la luna con nubes de escombros. Desechos que se fusionaban, como si alguien los estuviese manipulando, así como él controla las llamas. A un lado del cuerpo e Kentaro, apareció de suelo un misterioso sujeto, el cual emanaba una presencia que captaba la atención de todos, por decir lo de menos. El bicolor solo pudo verlo de reojo, antes que un barrido fugaz de lo que parecía un pie compuesto de un montón de materiales, atentase contra él y Shion. En su caso, no pudo escapar la velocidad en que este había sido efectuado, disparándolo hasta veinte metros de su posición previa. En el piso, su mirada se perdió en cielo con… sorpresa. No podía comprender nada de lo que acababa de suceder; era cómplice de una ofensiva abrumante, que ni siquiera él podía detener. El que siempre acostumbra a vencer y a dominar, estaba experimentando frustración. Frente a él, se alzaron dos Golem que multiplicaban por diez su tamaño. — No estaba preparado para morir tan pronto… — Gorou chasqueó la lengua, mientras relucía ahora la armadura de rayo de los Yotsuki; preparado para lo peor. Ser cómplice de dos abominaciones así, podían rematar el espíritu de combate de uno. — Iba a utilizar esta técnica para derribar las defensas de sus feudos. No hay nada que puedan hacer ahora. — El hombre defendido por un cúpula de chackra —el mismo con el que manipulaba a los gigantes—, vociferó desde el centro del dojo.  Una de las grandes criatura, alzó su pie con intención de aplastar al bicolor.

”Mi cuerpo aún no responde. Error fatal en la misión”, entrecerró levemente los ojos. Si tenía que pagar con su vida por no haber recolectado la suficiente información, estaba dispuesto a hacerlo. Pero el castaño de la Naginata se interpuso entre Seiichi y el coloso. Allí se encontraba la actitud que el Genin de la cara quemada despreciaba tanto; el innecesario sacrificio. — ¡Apártate del medio, Akihiko! No hagas el héroe. — De una cosa estaba convencido el bicolor, quien alzaba la voz desde el suelo para impedir que un estúpido, cometiese una estupidez. No habían héroes, sino Shinobis. Apretó los dientes al no recibir respuesta; al ver cómo era ignorado y no tenía la fuerza física para detenerlo. — ¡Es una orden! — No sabía a qué más recurrir. Él recibía órdenes, pero le disgustaba darlas de esa manera.  — Y con el debido respeto, la rechazo, Seiichi-san. — El que llevaba los ojos de un distinto color, se ahogó por un segundo al ver la mirada del castaño. Cómo sonreía.

Akihiko armó un puño que no se alejaba de lo normal, con la mano que tenía libre —la derecha—. Acto seguido, este se elevó con un un salto directamente al torso del golem de tamaño colosal. Desprendiendo una estela turquesa tras de él; la misma que envolvió el brazo protagonista del ataque. Y de solamente un puñetazo, formó un cráter en el pecho del gigante, terminando por destruirlo en pedazos. Impresionante cómo alguien tan inferior en habilidad como Akihiko, escondía una fuerza comparable con la de un Jonin. El portador de la Naginata, cayó desde las alturas inconsciente, siendo a la vez envuelto en los escombros del coloso que había derrotado, que terminaron por aplastarlo. El fracaso como líder era una sensación muy desagradable”¿Por qué…? ¿Por qué lo hizo?” quizás el Genin inmóvil nunca podría entender la motivación de personas como Akihiko. Pero le había salvado.

Ahora, con solamente uno entre medio de ellos y el jefe final, podían tener al menos alguna oportunidad de salir victoriosos. Nagisa llegó a la escena, aterrizando en el hombro izquierdo del gigante compuesto de desechos. Las dos marionetas que llevaba con él, se deshicieron del tronco inferior de sus cuerpos, así el marionetista podría tener un mayor control sobre ellas y efectuar ataques aéreos. — ¿Perdieron a sus compañeros?, qué maldita pena. Les toca a ustedes.








OFF:
NPCS:
Akihiko — #996699
Miyuki Hyuga — #ff66ff
Hachiro Senju — #990033
Gorou Yotsuki — #cccc00
Saizen — #660033
Nagisa — #cc9966
Líder Tigre — #66ff99
(Pueden utilizarlos. Sólo intenten ser fieles a cómo son. Más información abajo)

”Líder Tigre”:

Especialidad: Fuinjutsu / Ninjutsu
Clan: ¿?
Elemento: Doton

• Ninjutsu: 15
• Taijutsu: 9
• Genjutsu: 5
• Velocidad: 15
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Había un requisito que él les pedía a todos antes de poder unirse a los Tigres en Llamas. Era un sello que él mismo había diseñado, con propósitos que nunca les fueron informados. Para realizar una técnica tan potente como la que está utilizando, logró arrebatar a todos aquellos con su sello puesto, el chackra. No eran más que recipientes de energía, listos para ser utilizados cuando llegase el momento.
Lo llevaban todos los Tigres (incluso Kentaro), pero no los mercenarios.

El hombre se encuentra en una cúpula de chackra que lo protege de cualquier ataque que vaya directamente hacia él. El golem tendría que ser herido considerablemente para que el escudo del otro cayese.

Apariencia del Golem: Acá
(Es la forma, pero está compuesto de un desastre de cosas que pudo sacar de la mansión y las casetas)
Velocidad: 5
Fuerza: 20
Resistencia: 15

• Un ataque de lleno de este coloso, mataría a un Genin.
• Es resistente. Ninguno podría destruirlo de un solo ataque, menos a nuestro nivel.

— Habilidad primaria: Puede estirar los brazos en un veloz ataque hasta quince metros, pero al hacerlo, los desechos que lo componen se ven obligados a distribuirse de una forma que alcanzase esa distancia. Y por eso mismo, esa extremidad se vuelve más débil en ese preciso momento.

— Habilidad secundaria: Distribuye gran cantidad de materiales al pie con el que dará un fuerte pisotón. Esto provoca un fuerte desequilibrio y daños al campo de batalla.

”Arquero”:


Nombre: ¿?
Clan: ¿?
Especialidad: Sensorial / Kenjutsu (A distancia)

Su desempeño en combate cuerpo a cuerpo son desconocidas. Sus habilidades como arquero son excepcionales. Posee una habilidad sensorial única utilizando sus flechas (también potencia la penetración y velocidad de las mismas con chackra).

”Nagisa”:




Nombre: Nagisa
Clan: Kugutsu
Elemento: Doton
Ninjutsu: 12
Genjutsu: ¿?
Resistencia: 10
Fuerza: 8
Velocidad: 7
Taijutsu: 3

Sádico, perverso y psicótico. Actualmente está completamente obsesionado con Hushika. Suele apodarse a sí mismo como el rey de las marionetas. Se desenvuelve muy bien en combate de corto, medio y largo alcance. Perfeccionista con su “arte”.

Marionetas:





Nombre: Shiro — White
Mide dos metros. Marioneta portadora de una gran espada. Guardián del medio campo, suele atacar pero no alejarse demasiado de Nagisa. Es resistente.





Nombre: Monsuta — Monster
Marioneta arquera. Siempre cerca de Nagisa, suele aportar al campo de batalla con proyectiles de gran tamaño. Es lenta, pero cumple su función.
”Saizen”:
Apariencia
Se siguen desconociendo las capacidades de Saizen. Es un maestro del sigilo y el asesinato.


Apariencia:






”Técnicas”:

* Nombre: アイストーチ — Iced Torch
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Uno (Dragón)
Rango de alcance: Cuerpo a cuerpo
Descripción: Una vez efectuó el sello del dragón, libera una premeditada cantidad de chackra para convertirlo en ascuas azules, que rodean ambos brazos desde los hombros. De este modo, los golpes del usuario tendrán un minúsculo aumento en el alcance de sus ataques y también ocasionarán quemaduras por exposición a temperaturas glaciales. Pero lo más importante, es que puede combinarse con el resto de las técnicas para mejorar sus resultados. Uno de sus brazos puede ser cubierto por el elemento Katon para otorgar distintos tipos de quemaduras, pero de este modo no podría potenciar otras técnicas de las ascuas azules.
Duración: Tres turnos. Si al cuarto no es desactivada, se proporcionará graves heridas a sí mismo.




LEER:
Lamento la demora, una vez más. Entramos en la etapa final! Agradezco cómo se respetó la dificultad del desafío y a los NPC's en varios escenarios.

— Hotaru: Al encontrarnos ya en esta fase de la misión, no tengo intenciones de extender el combate con el arquero más que este post, así que queda en tus manos cómo solucionar esa parte.

— Hushika: Agradezco mucho cómo respetaste a Nagisa. No especifiqué más sobre vos para que seas libre de qué hacer desde donde te encontrás.

— Crodos: Espero que te haya gustado, quise darle algo a tu trama que pueda ayudarte en un futuro

— Akkarin: Puse poco y nada, ya que estabas bien encaminada y Saizen quedó K.O

— Azula: Estás en el mismo escenario que Seiichi, pero obviamente no asumí reacción ni acción por parte tuya cuando "todo explotó". Queda en vos


Saludos!



Última edición por Seiichi el Lun Abr 03, 2017 3:23 pm, editado 1 vez
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Crodos el Lun Abr 03, 2017 3:16 pm

Dolorido, Crodos, observó como de repente todo a su alrededor comenzaba a levantarse en una tormenta de escombro, el  templo y demás ya no tenían la forma de debían. Sin darse cuenta un sonido resaltó sobre el tornado formado.

Era Hachiro. No lo podía creer. Una viga de madera había atravesado el pecho de su compañero. La sangre de este salpicó su rostro y su ropaje. Cayendo de rodillas para luego caer de su costado izquierdo.

Tumbado, sangrando y con la viga que le sobresalía del pecho este tuvo unas últimas palabras. Crodos en shock siguió el cuerpo de su compañero mientras caía. A duras penas pudo hablar, a Crodos se le humedecieron los ojos. El ensangrentado Hachiro con las pocas fuerzas que le quedaban extendió su débil mano al coletas, que viendo la situación las lágrimas no se pudieron detener. Un cordón de color café del cual colgaba una llama ardiente. Era un presente de aquel recién compañero que sin más dejó caer su mano después de que Crodos cogiera su voluntad. Con una mueca de satisfacción en el rostro Hachiro dejó de vivir.





Con la mano abierta viendo aquel colgante y con los ojos llorosos entendió un poco lo que debía hacer. Debía acabar con esto. Cerrando fuerte el puño se limpió las lágrimas para después colgarse el presente que le había sido entregado. Se irguió. Frente a su compañero aceptó de buen grado esa voluntad.

-Lo siento…  - Un remordimiento corría por su mente. Tomó una decisión. – Tu voluntad no se apagará.

Con el viento arremolinando todo a su paso, el ropaje y el pelo del muchacho ondeaba ferozmente y mientras permanecía ahí de pie viendo como los escombros cobraban forma. Notó que algo le cegaba el ojo. Miró de dónde provenía esa luz y sus ojos se abrieron.

Un estruendo hizo que se girará rápidamente y vio que uno de los golems que se habían formado por los restos del templo y las casetas estaba cayendo. Sabía que el causante de todo esto estaría por allí. Nunca había visto nada similar, pero comprendía que aún era un novato y que debía avanzar. Tomó la espada de su compañero caído. Una espada de hoja dorada que brillaba más que nunca, como si la esencia de Hachiro estuviera aún en ella. Directo al golem Crodos con espada en mano y bastón a la espalda comenzó a correr.

...

Lo restos de la zona estaban formando una especie de golem enorme. Por lo que había visto de camino ahí uno de ellos había caído después de que alguien lo golpeará. No sabía quién había sido ni que había hecho puesto que desde su posición le era difícil averiguarlo.
Llegó a la posición donde el bicolor y Gorou estaban. Pensó que faltaba Akihiko pero viendo las caras de esos dos interpretó que quién acabo con el golem debía ser él. La chica del mismo feudo que él también estaba por ahí. Al llegar, Gorou se giró hacía él y al ver lo que empuñaba en su mano izquierda soltó:

-¿Por qué tienes la esp…?

Parandose en seco, Gorou miró determinadamente un objeto que no llevaba antes el muchacho de ropajes oscuros. Era un colgante que sabía perfectamente de quién era. Sus razones tenía para durdar de aquel muchacho pero si tenía esa llama quería decir que Hachiro ya no estaba entre ellos. Más tranquilo que de costumbre Gorou volvió la mirada al golem.

-Espero que sepas lo que significa eso…

Miró la llama y la dejó caer de nuevo en su pecho. Vio a dos personas en el centro del Dojo. Una con armadura y la otra con lo que parecían un soldado y un enjendro. La postura de sus manos le delató a Crodos que era ese muchacho. Era un marionetista, había leído sobre ellos. Notaba como las dos figuras se movían al son del de pelo rizado. Sin embargo el de la armadura parecía que no daba ninguna pista, solamente su presencia atemorizaba.

Todo era superior para el coletas pero había tomado una decisión y cumpliría con ella.

-¡Morid!

Agitando su mano derecha el guardián de dos metros fue directo a ellos. Tan rápido como pudo Crodos guardó la espada y comenzó a realizar unos sellos, la marioneta estaba acercándose rápidamente.

-Katon: Hōsenka no Jutsu

De un salto hacia adelante comenzó a acumular chakra en su boca que subía desde su pecho, fue entonces cuando Nagisa soltó una mueca de superioridad resoplando. Hizó un movimiento con su mano derecha antes de que Crodos escupiera unas bolas de fuego que iban en dirección a Nagisa. Sabía que el punto débil de las marionetas era su portador. Aunque también sabía que no estaba a la altura.

Mientras eso el hombre de la armadura que estaba de brazos cruzados estiró fuertemente el brazo apuntando hacia donde estaban ellos. El golem reaccionó a esa acción. Embistiendo todo a su paso se disponía a derribar todo a su paso, si nadie le detenía lo que lo haría sería la muralla que tenían a sus espaldas.

El guardián bloqueó las bolas de fuego mientras Nagisa reia, pero a causa del humo ocasionado y de la prepotencia perdió a Crodos de vista. Sin importarle lo más mínimo se reagrupo con sus marionetas puesto que no las lanzaría a donde el golem arrasaría todo a su paso ya que si lo hiciera y su marioneta  estuviera por ahí habría perdido dos de ellas en una noche, algo que le fastidiaría bastante.

Ahora la misión había cogido otro calibre. Ya no era simplemente una infiltración, sino que aparte de que sus vidas corrian peligro, sino lograban pararles los pies muchas personas morirían.

Siendo consciente de su debilidad Crodos se ocultó por los escombros rodeando a los enemigo y desde la lejanía lanzó dos Kunais al hombre de la armadura, con la intención de distraerle y así comprobar hasta qué punto de control tenía sobre el golem, puesto que si era como el marionetista su reacción afectaría al movimiento del golem. De nuevo se volvió a ocultar. Era una sombra  entre tantos escombros.




Información:

NPCS:

Akihiko — #996699
Miyuki Hyuga — #ff66ff
Hachiro Senju — #990033
Gorou Yotsuki — #cccc00
Saizen — #660033
Nagisa — #cc9966
Kentaro — #3333ff
Líder Tigre — #66ff99
Apariencia:


Stats:

• Ninjutsu 5 +2 +2 =9
• Taijutsu 2 +2 +1 +2 =7
• Genjutsu 2 = 2
• Velocidad 3 +2 =5
• Resistencia 5 +1= 6
• Fuerza 3 = 3
Stats Especialidad
Stats Entrenamiento+Misiones+Combates
Inventario:

• Baston de luz
• Hilo de alambre
• Shurikens 10-2=8
• Kunais 10-2=8
Técnicas:

Restantes: 5-1=4
Usadas: 1(Katon)
Jutsus ocultos restantes: 1
Crodos
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Hushika Kugutsu el Mar Abr 04, 2017 9:17 pm






Templo de los Tigres.


Divisó cómo su compañero desaparecía en una nube de humo, quizá provocada por algún arma shinobi. Lo cierto es que quien salió de allí no fue Koi; un joven, de aspecto y pelo etéreo, pareciendo llevar una máscara, aparecía por allí. Entre tanto humo y demás, era imposible ver bien toda la escena, mucho más para Hushika, quien tenía un problema y de esos que son gordos. No podía descuidarse un segundo; no contra aquel enemigo. Su mente y sus ojos se tornaron en él, intentando idear un plan veloz como para traspasar sus defensas y llegar a él.

Todo cambió en un segundo. Observó cómo, desde donde se encontraba el misterioso arquero, varias flechas eran lanzadas. La primera, inmediata después de la que había abierto el perímetro, fue dirigida hacia delante del caballero, marioneta controlada por el autoproclamado Rey de las Marionetas. Algo parecía tener escrito. Entre la noche y el humo que había, además de la distancia que tenía el proyectil con la peliverde, no pudo ser distinguido por ésta.

El marionetista lanzó una de las estacas que tenía su putrefacto y humanoide títere, que se encontraba justo a su oeste. Fue enviada y maniobrada, al parecer, con los hilos de chakra. Pero no iba dirigida a Hushika, sino a donde el humo se encontraba. La shinobi sabía que alguien se encontraba allí. No sabía quién era, a ciencia cierta. Lo único que sabía era que ese alguien, invisible, estaba combatiendo contra los que ella combatía.

–El enemigo de mi enemigo es mi amigo… –Pensaba, mientras observaba como la estaca cambiaba su trayectoria, levemente. En un segundo, un santiamén, tuvo que decidir. –¡Cuidado con la estaca! –Gritó, sin poder decir algo más. No había mucho tiempo, tenía que ser algo rápido.

Algo extraño sucedió después. El templo pareció desplomarse, algo parecía haberse dado allí dentro. Más polvo y más humo del que había, comenzaba a esparcirse en la zona. La visión de todo por allí era casi nula. Y muy específicamente, en el casi. La titiretera escuchó la risa del rubio, del gigante marionetista. Luego de sus palabras, éste se metió en el templo de un salto, llevándose sus artilugios consigo y dejando el combate en otras manos. Por su puesto, esto no era tolerado por la adolescente, quien estalló en rabia.

–¡Esto no ha terminado maldito! –Su brazo le dolía, se resentía de la herida, le ardía. Sus articulaciones móviles aún continuaban así, tres de sus dedos izquierdos, justo donde había impactado la estaca. –No va a quedar así. Un empate es inaceptable.


✦ ✦ ✦


Entre el polvo y el humo, la titiretera saltó hacia las murallas, junto con su marioneta. Movía sus placas a su antojo con su mano derecha, reestructurándola haciendo que éstas se impregnen en su cuerpo, junto con los kunais apuntando hacia adelante. Ahora, tenía una especie de armadura, forjada con placas de madera y el hierro de las armas arrojadizas pegadas en ellas, que le iban a dar algo de protección; su movilidad, sin tener que mover la marioneta con los hilos de chakra, era mayor, aunque su velocidad quizá flaqueaba un poco.

Comenzó a moverse por dentro del templo, o lo que quedaba de él. No sabía dónde estaban todos; no sabía lo que iba a encontrar, o si era la única viva de todo aquel caos que se había provocado mientras intentaban irrumpir a golpes en la fortaleza, aparentemente impenetrable, de los tigres.

–Nunca me han funcionado los planes. Siempre metiendo las narices en donde no debes, ¿eh? –Pensaba, mientras hablaba consigo misma. –Supongo que es lo divertido de estar viva; buscar razones para dejar de estarlo.

Pronto llegó a una especie de habitación, que parecía ser ahora un coliseo. No entendía lo que había sucedido, aunque pudo visualizar lo que veía y tratar de deducir. Un gigante, formado por escombros y rocas, se alzaba delante de lo que parecía ser un caballero cruzado, llevando una armadura aparentemente impenetrable. A unos metros se encontraba tirado el cuerpo del portador de la Naginata, quien había defendido en un principio a la kunoichi, cuando se había presentado ante el dispar grupo.

–¿Está… está muerto? –No sabía muy bien qué pensar, mucho menos en esa situación. Aunque, por otro lado, los ojos se centraron en un solo objetivo, quien se encontraba justo al lado del hombre cubierto por el metal. –Nagisa…

Una aparente bola de fuego fue dirigida hacia él, quien soltó una carcajada. Ésta fue bloqueada, generando una gran nube de humo en el lugar, sobre todo donde se encontraba el portador de las marionetas y Hushika, quien ahora tenía una idea clara de dónde empezar. Sabía que debía ocuparse de él; su orgullo lo necesitaba, al igual que la escena. Quería acabar con todo esto, pero sabía que sus ataques al coloso iban a ser insuficientes y, por si fuese poco, ahora las marionetas parecían haber tomado otra forma. Más ofensiva, más rápida… aunque menos defensiva.


✦ ✦ ✦


Lanzó su otro pergamino, rápidamente, al aire, invocando dos de sus marionetas y volviendo a sellar la que usaba como armadura. Ahora, estas dos eran su forma de ataque principal; por supuesto, su defensa se veía mermada. Aunque podía visualizar cómo todos los demás del grupo estaban allí. Se sentía… cubierta.

–Ari, Senshi. Confío… aunque no puedan oírme… –Hablaba con ellas. Su locura había llegado a tal punto, su fascinación por su arte había llegado a ese extremo; el rubio había contagiado algo a la kunoichi. –¡Nagisa! –Gritaba, enojada, furiosa por lo que el oponente había hecho minutos atrás. –¿No querías tenerme? O acaso… ¿Tenías miedo? –Era una provocación, obviamente distractora.

Comenzó a mover a la hormiga de acero hacia adelante, mientras el escorpión lo hacía por un costado. Necesitaba tres de sus dedos izquierdos para mover a Ari; lo hacía con suma facilidad. Ésta tenía tenazas importantes, y el rubio lo sabía. Por ende, no iba a exponer a su marioneta de carne a la termita de metal: más bien, al caballero defensivo, quien tenía una gran velocidad, incluso igual a la marioneta de carácter pequeño de la shinobi.

–Es increíble su velocidad… –Decía.

Intentaba distraer al Rey de las Marionetas con su corte, abollando la armadura del ahora espadachín móvil, quien no tenía ángulo para pegarle a la hormiga. Era veloz, escurridiza. Hushika aprovechaba el tamaño del insecto al máximo; su enemigo no podría hacer nada ya que el cuerpo de la marioneta se lo impedía. Poco a poco, iba comiendo el metal.

Por otro lado, Senshi se movía a la derecha. Nagisa poseía algo tapada su visión por el golem, que se encontraba justo frente a él. Quizá por esto, Hushika creyó que tenía alguna chance de impactar con las garras de su cola, filosas, del escorpión violáceo, en los pies del titiretero, quien estaba justo a un metro de la marioneta de la peliverde.

Al mismo tiempo, con los dedos sobrantes de su mano derecha, el índice y el pulgar, tomaba tres senbons juntas, que lanzaba, junto con sus cascabeles, hacia el espacio que dejaban las piernas del gigante de escombros.

–Debería distraerlo… del ataque de Senshi. Espero que el ruido los ditriga. Difícilmente lo haga, aunque… al ser tan pequeñas… quizá haya alguna chance.

Nagisa era hábil defendiendo. Hushika todavía, hasta ahora, no había podido tocarlo siquiera. ¿Quizá este caos era suficiente para la distracción del titiretero?







INFORMACIÓN:

Líneas:
Hay 73 líneas en total. Sumadas a las 481 de la suma de los post anteriores, dan le sumatoria de (554).
Stats, jutsus y equipo:


▲ Stats:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10

▲ Equipo:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (10m). Usados.
-Kunais (x8).
-Pergamino Mediano (Sellado: Ari y Senshi). (Liberados).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma).
-Bombas de Humo (x1).
-Senbons (x10). 3 usados. (x7).
-Cascabeles (x10). 3 usados. (x7).
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (x1). Usadas.

▲ Herbolario:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x10).


✦ ✦ ✦


-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.
Turnos mantenido: 2


Técnicas restantes (5/8)
MARIONETAS USADAS:


-Senshi.



-Ari.

ACLARACIONES:

Bueno, obviamente no quise asegurar ninguna acción de Nagisa para no hacer god mode ni metarol en absoluto, así que queda a su disposición lo que quieran hacer con él xD
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Aburame Hotaru el Jue Abr 06, 2017 12:17 am





El combate, como sus contendientes, era silente. Uno por obligación, otro por elección.

Ante la colmena humana, la flecha, otrora sibilante en el aire, incrustaba su punta en tierra con fuerza. Algo iba mal. Ofrecido como un blanco perfecto, la silueta del Espectro no halló la necesidad de defenderse frente al proyectil, lo que disparó las alarmas en la mente conjunta de las miles de vidas ligadas a él. Capaces, al igual que el ninja, de detectar el chakra a su alrededor, no tardarían en darse cuenta del método del segundo enmascarado para ver más allá de unos ojos impedidos.

La capa se agitó, no a causa del viento sino de algo en su interior. En mitad de la noche, un negro aún más oscuro que el del firmamento estrellado empezó a reptar hacia el suelo, formando un muro de altura considerable frente al Aburame inmóvil. Una pared de insectos, pero, que no tardó en derrumbarse contra la primera de las cuatro saetas, envolviéndola, empero, no devorándola como cabía esperar.
Era otra la intención del de nívea corona.

Guiados por unas órdenes que jamás abandonarían sus labios, los miles de escarabajos que otrora habían compuesto el muro cerraron filas entorno al primer proyectil; avanzaron en total silencio, como un pequeño ejército de incorpóreos, hasta el segundo disparo, a mitad de camino en ese túnel gris opaco, que se negaba a dejarse arrastrar por el viento, para hacer lo propio. La tercera y cuarta serían evitadas por la distancia a la que se hallaban.
Aquellos que sobraban, los que no cubrían un hueco esencial sobre el metal envuelto en chakra, se separaron de sus hermanos y se unieron entre ellos para dar forma a una copia exacta del pálido Espectro.

Con el despertar del coloso de escombros, llegaba el momento de poner en marcha su propia maquinaria de guerra.

A base vomitonas constantes, los kikaichû no tardaron en sobrecargar los sentidos del arquero con más chakra del que era capaz de soportar. Y tal vez no por la cantidad, pero, por la cercanía del mismo, las veces que pequeñas gotas de esa energía caían entremezclando azul y rojo en su camino sobraron para darle al pequeño huésped el tiempo necesario; ocultaron un desplazamiento letal.

Fue rápido, silencioso y efectivo, fue él mismo durante unos cuantos segundos. De un salto pasó por encima de la segunda flecha y fue a parar, en horizontal, a la muralla. Con un control impecable del chakra,se desplazó, caminando por el muro como si se tratase del suelo, hacia la posición del arquero en línea recta. La capa ondeaba por detrás de él, anunciando su llegada al mismo tiempo que ocultando el sonido de unos dedos cambiando rápidamente de posturas, marcando la liberación que se sobrevendría cuando el momento fuese el acertado.

Entre tanto, la que era su copia exacta corría a por la tercera flecha para despistar al silencioso contrincante. Porque nadie conocía como Hotaru los misterios del rastreo, sabía este que su gemelo inventando era idéntico a él en todos los sentidos, e incluso escapaba de las percepciones de los dos clanes de ojos poderosos.

***

Olvidados, porque ya conocían sus órdenes, un segundo batallón de bichos se preparaba para entrar en acción. Fue el choque entre ambas marionetas, el escorpión y el caballero, su señal para desplegarse igual que un escuadrón de la muerte saltando desde el aire encima de un campamento de desprevenidos enemigos.

Fueron rápidos y letales; ignoraron el veneno la mayoría, pues aceptaban el sacrificio de sus vidas, mientras que otros tantos decidieron obedecer al instinto en lugar de a su principal fuente de alimento, esos fueron los auténticos héroes, pues, en su retirada, aunque murieron muchos, sólo cabía la idea de engendrar una nueva generación de vástagos que se mofarían de ese veneno, a partir de entonces inocuo.
Para los que eligieron la muerte rápida, pronta, en misión suicida, todo acabó con un chasquido húmedo, sus cuerpos reventando por la presión.

La maquinaria de Nagisa, el autoproclamado rey de los titiriteros, se detuvo de repente. Podía intentar mover al caballero de brillante armadura todo lo que le diese la gana, porque no iba a responder de nuevo hasta que sus engranajes no fuesen limpiados de los cientos de diminutos caparazones de quitina que lo atascaban, junto a vísceras microscópicas y patas deformadas por los repetidos intentos de las ruedas dentadas de continuar avanzando… en vano.
Off:

Apariencia de la máscara:
Stats:

• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 6
• Resistencia: 9
• Fuerza: 1
Técnicas:

Jutsu oculto liberado

Mushi Kabe no Jutsu (蟲壁の術, técnica del muro de insectos): Técnica que consiste en la liberación de insectos kikaichū, los cuales se posicionan frente al ninja Aburame a modo de escudo, para así protegerlo de ataques frontales de bajo nivel. El muro es lo suficientemente grande como para proteger a cinco personas, siendo más fuerte en el sector del medio y perdiendo fuerza en los costados.

A partir del muro de insectos:

Mushi Bunshin no Jutsu (蟲分身の術, técnica del clon de insectos): Técnica secreta en la cual millares de insectos kikaichū se reúnen en un sólo lugar y toman la apariencia del Aburame o la de cualquier persona que éste desee. El clon es muy elaborado, tanto como para confundir con facilidad al clon con el original, por lo que puede ser usado como señuelo o para una táctica de distracción. Su poder de ataque y velocidad están directamente relacionados con la habilidad del ninja con el ninjutsu. El clon se descompone en insectos al ser golpeado, y debido a que está formado por insectos, puede reformarse de forma muy veloz, aunque no soporta más de dos golpes antes de deshacerse al recibir el 3ro, sin embargo las explosiones o fuertes jutsus elementales de katon y raiton pueden deshacerlos facilmente. Al estar formados por insectos las armas arrojadizas pequeñas (kunais, shurikens, sembons y similares) los atraviesan sin destruirlos. Pueden usar armas, pero no realizar jutsus. Estos clones pueden engañar al sharingan pues llevan el mismo chakra que el usuario, pero no al Byakugan pues este puede ver claramente su composición, tambien pueden engañar al olfato pues llevan el mismo olor corporal del Aburame. Cuando estos clones son destruidos el usuario puede recuperar la información que poseían si al menos un insecto de los que lo conformaban sobrevive.

Máximo: 2 clones en Genin, uno adicional por cada rango obtenido.

Usados este turno:

Jutsu de caminar por las paredes

Jutsu oculto x1

Con permiso del narrador: Retirados los insectos del escorpión de Hushika y utilizados para inutilizar, temporalmente al menos, la marioneta principal de Nagisa.

Equipo:

• Kunais (x10)
• Bomba de humo (x2) - Gastadas
Aburame Hotaru
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Akkarin el Jue Abr 06, 2017 3:28 pm







Parecía todo sacado de una pesadilla. Cuando apenas el dúo de féminas había conseguido detener el avance de Saizen y lograr salir exitosas a pesar de la dificultad, sumándose sus heridas, la situación daba un giro hacia peor. Mucho peor, concedió con el temor reflejándose no solo en su propio rostro, sino que la voz de Miyuki parecía ser lo único que concediera aquella misma reacción por su parte.

Las dos titánicas figuras de los golem de piedra se alzaban en la noche, intimidatorias y logrando una pesada sensación de desazón aferrarse a la joven del hielo, tardando segundos vitales en responder a la Hyuga aun cuando ambas parecían estáticas.

Un aviso no servirá de nada a estas alturas… —respondió Akkarin, recuperando el habla y volteando con aprensión hacia la peliblanca, inquisitiva—. ¿A qué te refieres con ‘ese tipo de chakra’?

Los ojos de la Hyuga no dejaban de contemplar la escena en frente de sus ojos. No solo Hachiro había desaparecido de su radar; ahora, también, Akihiho desaparecía conforme el segundo golem caía tras el impacto, retumbando con dureza el sonido de los escombros caer. Llegaron ambas a necesitar taparse los oídos por unos instantes si no querían tener problemas luego para escuchar atentamente.

Conocedora de la situación gracias a su radar de largo alcance que eran sus ojos, Miyuki tragó antes de responder con su usual directo y escueto estilo, a pesar de denotar un pequeño temblor en la voz—. Usa a los otros Tigres para alimentarse a través de un sello —directa al grano, sin afirmar cómo lo sabía ni por qué; la Yuki no dudaba de su implicación después de su pelea, y menos de sus palabras ahora. Se mordió el labio mientras la muchacha retomaba la palabra—. Hemos perdido a Hachiro y Akihiko, los demás siguen en pie de momento. Debemos actuar.

El saber que dos de sus compañeros habían perecido, afirmado tan rotundamente, además, dolió. Incluso si no los conocía, el hecho de ser cómplice de sus muertes en cierto modo por no haber sido capaz de acudir como refuerzos a tiempo era un pensamiento que le atacó de inmediato.

Mirando de reojo a la Hyuga, pensó que tal vez no sería la única.

Coincido con ello. Dime quienes están más próximos a nuestra posición para unir fuerzas —fue una orden esta vez, clara y concisa, directa al grano también. La eficiencia era ahora mismo lo único que podía aportar en medio de la pesadilla; aún había un golem, pero el ver como uno había caído aun siendo a causa de ese poder descomunal insuflaba algún tipo de valor la joven estratega.

Noreste, cincuenta metros. Dos miembros están al frente peleando —fue la inmediata respuesta de la Hyuga. Ambas estaban ya canalizando el chakra en sus piernas, dispuestas a romper el sigilo de una vez por todas y meterse de lleno en el campo de batalla real.

Si salían de esto vivos, desde luego, estaba segura que necesitarían unas buenas vacaciones.

¡Vamos! —fue la señal, y ambas mujeres se encaminaron hacia el frente, dirección a los dos hombres al frente.


✦ ✦ ✦



Unexpected alliance, Miyuki, Gorou & Akkarin






¡Refuerzos!  —la voz de Gorou llegó a oídos de ambas mujeres, ya cuando notaban la tierra temblar aún más conforme se acercaban no solo a sus camaradas, sino a la misma presencia arrolladora del golem.

Al mismo tiempo, habían perdido de vista momentáneamente a Crodos, quien parecía estar tomando un acercamiento distinto desde uno de los flancos. Usaba los escombros como escudo y potenciador del sigilo, vio. Pero demasiado lejos ya como para permitirse perder unos segundos ante el movimiento que desde el rabillo del ojo visualizó. El golem había estirado el brazo más de lo que pensaba con mucha más velocidad de lo normal, barriendo todo lo que había en esa zona. El temor de que un golpe así los mataría en el acto se instauró en su cuerpo.

¡Está cargando hacia aquí con el brazo! —fue Miyuki, de nuevo, quien avisaba en voz alta a todo aquel que estuviera cerca. Esperaba que lo suficientemente alto como para que Crodos también lo escuchase.

La Yuki se acercó a Gorou con inmediatez y urgencia clara no solo en su cuerpo, sino también en la manera en la que se dirigió a él con tanta brusquedad e incluso ímpetu. Diferente de la muchacha suave y tímida que en el claro se había mostrado. Pero había un flash de rechazo en el hombre, no en ella, sino al ver a Miyuki.

Probemos de atacar todos a la vez, cuando venga hacia aquí —era arriesgado, lo sabía, pero no podían esquivar. La extremidad era enorme, y era claro que este iba literalmente a barrer con su brazo toda la zona. Miyuki la miró como si le hubiese crecido otra cabeza, al menos, hasta que ella misma comprobó que en efecto, de nada serviría correr. La Yuki estaba ya formando los sellos en sus manos, pero dio una última mirada a sus compañeros, casi rogándoles—. ¿Estáis conmigo?

Las rencillas y odios entre feudos fueron tirados a la basura. La elección fue reflejada cuando el brazo del Yotsuki empezó a acumular una cantidad impía de elemento Raiton, asimismo la Hyuga tomaba una postura de combate claramente distintiva de su clan. Una unión de perspectivas y fuerzas, que buscaba nada más que una supervivencia conjunta. El demoledor brazo del golem cargaba hacia ellos, tensándolos e inevitablemente, experimentando una de las situaciones más desfavorables que había tenido en toda su vida. Parecía un impulso para volver a retraer el brazo, pero desde luego, tendría igualmente potencia.

No estaba segura de sí podrían aguantar incluso un golpe así, aunque no fuese de ataque.

Terror mezclado con decisión. Solo tenían una oportunidad en aquella agresiva apuesta. El golem no podía ser tan resistente si estaba conformado por trozos de escombros apilados, y se había estirado tanto con ese ataque. Había menos masa.

Cuando se acerque hacia esta zona, usad la pared como impulso para elevaros —fue la última directriz de aquella quien había tomado el papel situacional de líder momentáneo en aquel trio de atacantes, que bien podrían incorporarse dentro de unos segundos a aquellos dos compañeros ya caídos—. Buena suerte, compañeros.

Hubo una respuesta unísona de ‘buena suerte’  por parte de ambos representantes de feudos diferentes. Una unión de voluntades entre enemigos y neutralidad, en uno.

Fue el momento de actuar.

¡Suiton: Mizurappa! —su propio grito antes de cargar la boca de agua fue la chispa que encendió la mecha de ambos maestros del cuerpo a cuerpo, lanzándose hacia adelante. Usaron el muro para saltar justo por encima de su cabeza, apuntando hacia la posición esperada del brazo según la velocidad en la que iba.

El rayo en el brazo. El puño suave de la Hyuga. La técnica de agua de la Yuki. Tres ataques directos a la masa de escombros que se movía contra ellos, frenada a duras penas por aquello que estaba llevándose por delante en su barrido; muros, árboles, lo que pillase.

El impacto fue directo; sonoro, también. Y doloroso, siendo un choque de fuerzas, a pesar de ser desde ángulos diferentes. Pero certero.

Aquello que había sido el brazo del golem, se deshizo entre escombros proyectados que golpearon con agresividad a cualquiera que estuviera dentro del rango. Apenas pudieron esquivar algunos; otros, desgraciadamente, alguna que otra parte de ella golpearon, igual que Miyuki. Gorou, por otra parte, recibió la peor parte del golpe.

Esparcidos por el campo momentáneamente caótico por la lluvia de escombros, los cuerpos de la unidad improvisada de ataque estaban cercanos entre sí. Jadeando, sintiendo el dolor en su cuerpo con fuerza, pero vivos. Heridos en distintos grados de gravedad, eso sí.

Sintiendo la pierna apenas responderle ante el peso de uno de los escombros encima de la misma, Akkarin buscó a sus compañeros. Gorou fue el primero, quien aún cubierto por numerosas heridas y sangre deslizándose por su frente, le entregó una agresiva sonrisa de gratificación. Miyuki estaba casi a su lado, con una mueca de dolor. Al verse los tres de una pieza, una sonrisa se deslizó por todos los rostros presentes.

Y un grito satisfacción y adrenalina conjunto fue proferido, que incluía a Miyuki al ser absorbida por el momento, pudo escucharse desde la zona donde los tres genins habían acabado.

Creo que le hemos jodido bastante con eso, ¿eh?  —fue la voz de Gorou la primera que habló después del grito, con dificultad. Alzando la vista hacia la figura de escombros, se dio cuenta de que el costado derecho del golem estaba cayendo progresivamente. El perder el brazo había hecho más daño de lo que los tres Genin habían esperado.

Ayudada por sus dos compañeros, el peso en su pierna fue apartado, liberándola. Un suspiro y siseo, ya que el alivio fue remplazado por el dolor de poder moverla apenas. Gorou la ayudó a mantenerse en pie, pasando el brazo de Akkarin por sus hombros como ayuda, con la armadura ya desactivándose por su estado actual. Miyuki, por otro lado, estaba al tanto que ninguno de ellos cayera desplomado, pero el Byakugan aún activo para continuar con su previsión.

Tenemos que hacer algo más, no es suficiente… —fue lo único que esta dijo, frunciendo el ceño. Gorou resopló, aunque ya sin la apatía tan marcada que anteriormente pudiera tener por ser parte de aquellos a quienes odiaba. Después de todo, era imposible mantener esa actitud cuando gracias a esa misma persona era por lo que los tres seguían de una pieza, indirectamente.

¿A qué esperamos entonces?  —impetuoso y dispuesto a continuar a pesar de su estado general, las miró—. No se vosotras, pero no pienso parar por unas putas heridas. ¿Vosotras?

Akkarin ladeó una sonrisa, con un destello de frialdad y confianza en sus ojos. El fuego del Yotsuki parecía impregnar a las dos estrategas partidarias del sigilo, quienes ya fuera de su área de confort, no tenían mucho más que perder—. Miyuki, revisa cual es la posición más cercana de un aliado para acudir en su ayuda como refuerzos. Tal vez estemos heridos y no podamos aportar mucho más, pero con más personas tal vez sí.



Información:

Miyuki Hyuga | #ff66ff
Informante | #990000
Pensamientos | #ffccff  
Akkarin | #99ccff
Gorou Yotsuki | #cccc00

OFF-ROL:

Con permiso del narrador, se ha concedido en estos momentos poder controlar el ataque del golem, asimismo incluir a Gorou en el ataque. Actualmente, estan los tres hechos un cromo.
Apariencia:

Stats:

• Ninjutsu: 4 + 3 + 3 = 10
• Taijutsu: 2 + 1 + 4 = 7
• Genjutsu: 3 + 3 = 6
• Velocidad: 5 + 2 = 7
• Resistencia: 4 + 3 = 7
• Fuerza: 2 + 1 + 4 = 7

Entrenamientos
Misiones/Tramas
Técnicas:

Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]

Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.

Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

Hyoton: Sōzō (Hielo: Creación]:
Esta técnica es una de las básicas del clan Yuki. Mediante esta técnica, el usuario es capaz de hacer creaciones de hielo, ya sea animales, armas o demás.
Esta es la única técnica que puede utilizarse utilizando las moléculas de agua del aire, es decir, que no necesita que haya agua/hielo/nieve en un espacio cercano. Esta técnica permite crear el hielo necesario para poder efectuar el resto de las técnicas del clan, y el volumen de hielo que pueden crear y controlar será:

Gennin: Un metro cúbico.
Chunnin: Dos metros cúbicos.
Jounnin: Cuatro metros cúbicos.
Sannin: Ocho metros cúbicos.

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa) x2
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.

Kisa Hyōshō no jutsu (Pirámides de hielo) [Nivel 1]:
Luego de una serie de sellos de manos, el usuario será capaz de crear pirámides de hielo cuyas puntas serán capaz de causar heridas profundas en el oponente, y cuyas aristas tendrán el mismo filo que una espada. Estos cristales tienen sus caras extremadamente lisas, por lo que son capaces de reflejar la luz a la perfección. Puede dársele cualquier altura con un máximo de un metro setenta. Puede crear un máximo de diez pirámides.

Inventario:

Pergamino de almacenamiento:
Kunais x9 (-1)
Senbons x9 (-1)
Shurikens x 10
Hilo de alambre (10m)
Sello explosivo x1
Bomba de humo x2
Bomba de luz x1
Éxtasis - 5 dosis.
Makibishi
Vendas
Akkarin
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Azula Uchiha el Vie Abr 07, 2017 10:19 pm




A
mbos ojos reflejantes de la mismísima muerte. Contemplaba como el fuego de su compañero, Seiichi, arrebataba su vida con atroz rapidez, acompañada de una agonía sofocante. De algún modo le recordaba a ella, hasta llevó su mente por el sendero de sus recuerdos, en donde había hecho algo similar; quemar el rostro era borrar su identidad, ahora veía lo que Seiichi posiblemente sentía en ese momento, desprecio por encima de la propia misión –que explícitamente era dejarlos vivos para su posterior privación de libertad–. Sus carnosos sonrieron, dejando ver la satisfacción que le provocaba la escena, alguien sádico y con tanta similitud con esa situación era digna de su atención, por lo que ni los más mínimos detalles se perdieron en sus pupilas; su piel era lienzo, pintada de la sensación que causaban la incandescencia de tono cerúleo, frío, en contra de todo lo usual, simplemente rompía con todo hilo: La araña estaba ansiosa por convertirle en su mejor carta para jugar.
Sus hojas filosas fueron guardadas mientras los gritos, frente al fuego, cesaban; al igual como hacía la vida del anterior segundo al mando. Ella tomó silencio mientras seguía siendo consciente de la arrolladora situación en la que aún eran puestos, pero Azula no se tensó más de lo que debería, entregando una mirada fugaz al entorno: Pero algo, algo latía con fuerzas entre las oscuridad, se avecinaba algo. El olor a muerte, pronto, llegó como perfume a sus fosas nasales. La misma sensación que tuvo a lo desconocido en la guerra contra los no-muertos, la estaba teniendo –en menor medida– en ese lugar.

La Muerte había llegado para quedarse con la vida de todos sus enemigos, pero no para bien. Azula no sólo vio como morían, sino también podía describir el incremento en sus latidos. Antesala a un mal... mucho mayor.

Polvo que ennegrecía todo lo que la envolvía, la Luna, las estrellas, todas hacían silencio ante el desastre que se formaba; parecía haber un orden dentro del caos, y sí que lo había: Todo apuntaba a un centro, el Dojo, lugar en donde la manipulación catastrófica de todo tomaba forma. Frente a ella no vio más que la aparición de otro hombre, y sus ámbares le apuntaron con advertencia, todo su ser le incitaba a huir. Intimidación, nunca había sentido eso. Había visto bestia ígnea, fantasma..., pero nunca un hombre que posara su figura de tal forma. El poder origina el afán del desafío. Esa era la nueva flama de la mujer que ni se inmutó por su presencia.
¡Kaen! —alzó su voz justo antes que se diese el impacto: la formación de un gran pie había pisado con fuerza encima de donde estaban ellos y lo último que alcanzó a ver antes que pudiera esquivar fue al otro líder no pensar lo demasiado rápido como para esquivar. De la nube de polvo salió la fémina, rauda como el viento escapó del ataque para encontrarse con algo espectacular. Sus manos se colocaron en el piso para parar el desplazamiento, quedando encuclillada frente la escena. Desvió su enfoque visual hacia su compañero, y no vio más que un acto con éste y el otro, uno de los genins, que se disponía a protegerle. Por acto reflejo, la Uchiha saltó hacia atrás al ver como un destello salía de la unión de un joven ninja con un poder abrumador con un inmenso golem –aparentemente– inexpugnable. Montón de restos salieron volando, y por ello –también por el destello– colocó ambos brazos hacia adelante en forma de equis para proteger instintivamente su rostro.

Qué desperdicio... Qué desastre... —Musitaba pasa sí misma una vez aterrizó encima de un pilar perteneciente al otro extremo del dojo. Estaba ciertamente elevada, más que el golem que aún seguía de pie haciendo estragos en el lugar. Erguida se mantuvo, observante de lo que pasaba: No era simplemente observar, era dar con el momento preciso para entrar en escena; ella sabía que atacar oportunamente incrementaba las probabilidades de victoria, y más con otros factores favorables entrando en pro de ayudar. Akkarin se veía, preparando una posible estrategia. La unión de tantas fuerzas, con mentalidades tan distintas, hacia ver que el potencial Shinobi parecía no tener nunca límites. Eso, desde luego, podía ser aprovechado no de la manera más sana posible, tanto poder que con un simple cambio podía generar destrucción, de eso se encargaba Azula, generar destrucción y utilizarla a su beneficio. Lamentablemente, no podía realizar sus usuales engaños en tal situación, en donde la misión estaba siendo prioridad, y más allá que ésta, la vida de todos podía correr peligro de un momento a otro.
Contra todo pronóstico, un daño relevante fue hecho en el golem: Motivo por el cual las opciones se abrían más que antes. La mujer en la altura sintió como su chakra, incesantemente inquieto, deseaba dejarse ver.





En un abrir y cerrar de ojos su imponente poder fue destapado como parte de sus más adentrados deseos de poderío. Un mar de sangre surgió en ambos orbes por igual, siendo decorados con aspas alrededor de su pupilas, una combinación de rojo y negro que no demostraba más que ruina, desgracia y decadencia, enfocados en el daño: La máxima expresión de su mentalidad, profetizaba en silencio el fin de lo que delante se tejía. En un abrir y cerrar de ojos, podía ver la verdadera Realidad del Todo, con más claridad que antes. Hilos de chakra, líneas activas se mostraban ante ella, he allí la gran debilidad. La lentitud adornaba su visión, como parte de la degustación más amplia de lo que, en su totalidad, sucedía. Una sacudida adictiva se daba en su cuerpo, no había más motivos, era feliz con la conmoción que sentía por su sangriento Dojutsu.

Sombra de la penumbra, Azula preparó unos sellos antes de saltar hacia el golem. Un brillo, seguido de un sonido constante y electrizante, se dio en el cielo. Saeta de la destrucción, rayo perpetrador del éter; iluminaba a su invocadora con orgullo y advertía a todos de su inminente caída que con imponente imagen se desataba como un castigo divino, opacó la Luna y a las estrellas con su albor justo antes de caer sobre su objetivo. Relampagueante se hundió en uno de los costados de la gran vida rocosa, el sonido de la piedra romperse era casi insoportable para la mujer, además del dolor que sobrellevaba en su brazo derecho –donde el Chidori se daba– al impactar contra la dureza de su objetivo. Para los demás, la línea luminosa –diagonal– sobre el monstruo fue rápida, para ella, fue un instante que pareció durar mil años.

No fue un ataque a quemarropa, todo lo contrario: Su Dojutsu le permitía ver la fluctuación del chakra en el cuerpo de la gran formación rocosa viviente, esto hacía evidente sus debilidades estructurales y en una de ellas fue en donde golpeó con fuerza. Aunque su resistencia ahogase gran parte del daño, tal daño generaría resultados críticos en su estructura: No era un golpe normal, era uno certero, aniquilador en multitud de aspectos.
Al caer, el Millar de Pájaros seguía trinando como el principio, con desesperación. La fémina flexionó sus piernas para absorber la fuerza de la caída, posicionándose unos metros más atrás del golem dada la trayectoria de su propio ataque. Y allí estaba, encarando al hombre que lucía su abominable poder, no había mayor foco de su atención que los orbes ensangrentados. Emprendió una carrera en su contra, mientras su habilidad de rayo agrietaba el suelo con soberbia. La velocidad se incrementaba por cada paso, decorada con la irradiación. Pero ese hombre ni siquiera retrocedió, quizás porque quería probarse a sí mismo, después de todo, su poder –y el de sus compañeros de misión– eran el de los feudos que prometía aniquilar.

Un ataque directo, empero, era lo menos apropiado; Para su desgracia, la azabache lo sabía. El gran líder, capaz y confiado de sus propias habilidades, retrocedió lo justo, viendo cómo el altanero Chidori gritaba su muerte. Lo esquivó y la mujer sonrió, con su usual malicia. El raiton fue sofocado al impactar en seco en el suelo: chispas, un estruendo, se había extinguido la luz que antes iluminó los cielos. Polvo, partes de piedras, eso sirvió de cortina para el siguiente movimiento para el hombre que saltó para esquivar su jutsu. —Estás acabado... —se escuchó su voz, con fiereza, incentivada por su obstáculo más relevante hasta ahora: Él. Desde lo difuso, todo se volvió claro cuando una bola de fuego de tamaño mediano hizo aparición en su frente. El Líder de Tigre soltó una risa burlona ante lo que veía, con suma facilidad –como parte de su constante intimidación– absorbió la técnica. Lo primero que vio una vez lo hizo fue como el Sharingan se incrustaba en su interior, como si intentase buscar lo que ni él mismo podía ver, en realidad, eso mismo estaba haciendo: La fémina ha de enterarse la naturaleza de la técnica, de tipo Fuinjutsu al ver cómo sellaba su estilo Katon. Entretenido con los ojos sangrientos, no se dio cuenta de que ambos flancos serían atacados en ese instante por cuatro bolas de fuego, dos por cada lado respectivamente.
Impacto tras impacto, el masculino los esquivo cada uno de ellos –por muy poco– mientras que en ambiente se llenaba de humo como consecuencia del jutsu de fuego. Una vez más se vio envuelto en una cortina que dificultaba su visibilidad, así pues, subestimando a su contrincante, desde la misma mano que absorbió la bola de fuego, soltó la misma –otrora desaparecida–, sin embargo, de mayor potencia. Disipó la nube del frente, pero allí no había nada, tarde se dio cuenta ya que la figura de su atacante vulneraba su flanco derecho, abriéndose un hoyo dentro de su visión, dentro de su defensa. El líder enemigo se cuadró para esperarla, mas eran superados sus reflejos con respecto a la velocidad de acción que poseía ella. Una patada en la cara fue dada con fuerza, le hizo retroceder, antes de intentar realizar unos sellos de manos: Inútil, ella no lo dejaría. Golpe y bloqueo, golpe y bloqueo, ambos ejecutaban movimientos fuertes, veloces, y hasta certeros recíprocamente. Era una batalla entre líderes egoístas, entre ambiciones tóxicas, entre orgullos.

Una gran patada salió del Líder Tigre, bloqueada por ambos brazos mientras que su cuerpo se vio empujado, mas su postura no fue cambiada. Con firmeza empuñó sus puños una vez más, él era más rápido, pero ella estaba siendo más fuerte, más precisa. Esa pelea iba a continuar sin mayores resultados por un tiempo elevado si nadie intercedía. Todo había desaparecido para la mujer, excepto el hombre, diana de sus golpes, objetivo de su inclemente letalidad.


Datos:

NPC's:

Akihiko

"— ¡No nos subestimen, Kakkinoaru'en! —"

Clan: No
Especialidad Kenjutsu
Elemento: ??
Rango: Genin
Feudo: Hinoarashi

Nin: 1 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 6
Akihiko es un joven de honor. Carismático y lleno de energía, busca proteger a sus compañeros con su propia vida. No le importa la rivalidad entre feudos. Es un poco infantil.

No sabe utilizar Ninjutsu. Debido a esto, es un maestro utilizando la Naginata que lleva con él. Posee un poder oculto que sólo ha sido visualizado una vez, que libera una inmensa descarga de chackra en un sólo golpe, siendo el poder de impacto casi tan poderoso como un Jounin experto en Taijutsu. Su fuerza es de 19 en este ataque.




Gorou Yotsuki

"— ¿Qué esperabas de escoria de Hinoarashi? —"

Clan: Yotsuki
Especialidad Kenjutsu
Elemento: Rayo
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 5 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 12
Reconocido por su fuerza e increíble resistencia. Siempre está de mal humor y suele recurrir a la violencia con bastante facilidad. Distante. Odia a Hinoarashi con todo su ser. Es un experto en el combate cuerpo a cuerpo con dos armas. También se destaca por su precisión al arrojar armas.

Un set de ocho cuchillas que son de una hoja de 40 centímetros.





Miyuki Hyuga

"— Sus motivos son legítimos —"

Clan: Hyuga
Especialidad Taijutsu
Elemento: Suiton
Rango: Genin
Feudo: Hinoarashi

Nin: 7 | Gen: 2 | Tai: 10 | Vel: 7 | Fuer: 4 | Res: 10
Se la ve normalmente desanimada y de personalidad enigmática. Es fría. Rara vez abre la boca para comunicarse, sin importar si es con aliados o enemigos. Sus motivaciones en esta misión son un misterio.

Lleva dagas arrojadizas ocultas en la ropa.



Hachiro Senju

"— Llegan tarde. —"

Clan: Senju
Especialidad Ninjutsu - Kenjutsu
Elemento: Fuego
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 10 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 10
Hábil tanto en el Ninjutsu como en el Kenjutsu; algo extremadamente inusual en un Genin. Es considerado ya por sus superiores como un digno guerrero. Es serio y defensor de su feudo antes que cualquier otra cosa. Devoto a la Dama de Fuego, intenta seguir cada paso, copiando incluso partes de su personalidad. Cuerpo a cuerpo, es mediocre sin una espada en la mano.

Lleva una espada de hoja dorada.


Apariencia:
Equipamiento:

》Ninja-tô (1) ◦ Aspecto
》Kunais (8) ◦ Aspecto
》Shurikens (6) ◦ Aspecto
》Senbons (20)
Símbolo feudal Hinoarashi (1)
Stats:

Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Sharingan dos aspas

〉Ninjutsu: 10 (-3)
〉Taijutsu: 7 (+3)
〉Genjutsu: 7
〉Velocidad: 10 (+3)
〉Resistencia: 10
〉Fuerza: 10 (+3)
Técnicas:

Conteo de técnicas
8 disponibles
3 usada
5 restantes
Activas

Sharingan 2 Aspas (写輪眼, Pupila Giratoria):

Otorga un bonus de 20% en reflejos.
3 en el atributo común de Taijutsu.
3 en el atributo común de Velocidad.
El usuario es capaz de divisar el flujo de chakra del oponente (de forma menos nítida que la obtenida con un Byakugan), pudiendo diferenciar entre clones y usuarios reales, así como ver a través de los genjutsus.
Es capaz de copiar técnicas de Ninjutsu, Genjutsu y Taijutsu de su mismo rango.


Chidori (千鳥, Millar de Pájaros):
[Progresiva de cantidad | Ninjutsu | Progresiva de efecto]
Tras una cadena de sellos el usuario acumula chakra eléctrico en una de sus manos para, posteriormente, lanzarse a por el oponente con la intención de atravesarlo. Ésta técnica tiene grandes ventajas tales como la velocidad y la fuerza de impacto, que le pueden permitir atravesar un torso humano sin problemas. Sin embargo la propia velocidad que se adquiere cuando se intenta impactar con la misma la vuelven difícil de manejar, tanto que el usuario no puede variar su rumbo una vez que ha empezado a correr con el Chidori en una mano. El uso de ésta técnica conlleva un gran desgaste físico y energético, por lo que se limita a una vez al día para los gennin; dos veces al día para los Chūnin; y tres veces al día para los Jōnin y los Sannin.


Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix (火遁・鳳仙火の術, Katon: Hōsenka no Jutsu):
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu de fuego que consiste en crear pequeñas bolas de Fuego, después de realizar sellos con las manos, que son lanzadas por la boca del usuario y vuelan en todas direcciones atacando al enemigo. Las llamas están controladas con chakra.


Cambio de Stats

Por orden de aparición.

Azula Uchiha
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Seiichi el Sáb Abr 08, 2017 9:25 am



Sacrificio y fracaso. Nunca antes había experimentado la impotencia de esa misma manera; ser rescatado por uno de los Shinobis que habían prometido seguirle hasta el final. Akihiko había dejado de respirar, para que él pudiese ver el amanecer, otra vez. Incluso para alguien tan obtuso en lo emocional como Seiichi... Se vio superado. El talento natural y el arduo trabajo no eran suficientes si no habías vivido antes algo similar. El cuerpo aún no le respondía, pero no se trataba de una cuestión física... sino emocional. Ese error fatal, ya había manchado su perfecto historial como la tinta más espesa. Entre una nube de polvo que se había alzado por la caída del golem, y las acciones efectuadas por el resto de los miembros del equipo, habían formado un incesante eco. El cual retumbaba centro se sus oídos, mientras él miraba el resplandor de la luna desde los mejores asientos que la casa podía ofrecer. La luz espectral que bañaba la escena, resplandecía el brillo de un arma en particular; que yacía clavada en la cima de una reciente montaña de basura. "Di una orden clara y no la siguió. No... No fue eso. ¿Qué clase de líder permite algo así?", el heredero de la familia Kaen... tuvo un momento de debilidad.



. . .



Aftermath



El equipo entero había comenzado a movilizarse después del sacrificio de Akihiko. El primero en actuar, fue la reciente adición a las filas de la Dama de Fuego; el controlador de las sombras. Crodos ahora llevaba en su cuello un símbolo distintivo, que Gorou no tardó en reconocer. También la espada de Hachiro. Intentando encontrar una ofensiva más inteligente y cautelosa en medio del reciente caos, una de sus técnicas ígneas fue liberada tras una cadena de sellos; creando así una gran humareda oscura que le permitiría pasar desapercibido. Buscaba darle caza al verdadero causante. Pero tras haber atentado contra la posición de este, se habría dado cuenta que estaba siendo protegido por un impenetrable escudo de chackra. Este mismo, hacía también de base de operaciones, donde controlaba a la perfección cada movimiento que el golem realizaba. Al haber perdido uno de ellos, podría dedicarle más a la movilidad del que seguía en pie.

Por otro lado, Nagisa continuaba con los asuntos que había dejado pendiente. La rivalidad de los marionetistas, no atendía a la verdadera situación. Dibujaban en el aire los movimientos de sus fieles herramientas, anhelando el resultado final en esa disputa personal. — Terminemos con esto de una vez, antes de que vuelva a perder el interés. — Las marionetas se encontraban en el centro. El masculino tenía la ventaja se encontrarse sobre el hombro izquierdo del golem, aprovechando su posición actual para llamar la atención de los presentes y convertirse en un objetivo más difícil. Pero Hushika logró aprovechar el tamaño de uno de sus títeres y los puntos ciegos del demente, para llegar a resultados más positivos que su primer encuentro. La lejana asistencia del misterioso miembro del equipo 'Koi' todavía no mostraba los resultados que este estaba esperando. Quizás esperaba el momento indicado... o era un proceso más extenso de lo planeado.


Después de la caída de un líder helado, otro individuo que compartía el mismo frío en las venas tomó el rol de líder para hacerle frente al coloso. Akkarin Yuki sería ahora el cerebro de la ofensiva, contando con la asistencia de Miyuki Hyuuga y Gorou Yotsuki. A tan solo cuarenta metros de distancia, el bicolor podía observar a los tres a punto de enfrentarse contra el golem, desde la esquina de su ojo izquierdo. Tenían el mismo fuego en la mirada, que llevaba el castaño antes de dar su primer y último puñetazo infernal. Era un ardor que, posiblemente, Seiichi nunca tendría. Le era un misterio qué lo ocasionaba. Un fuerte latido le hizo temblar todos sus huesos al ver el peligro inminente; un movimiento arrasador por parte del gigante compuesto de escombros. A pesar de que desconocía las aptitudes físicas de dos de ellos, sí podía hacerse una fuerte idea de las limitaciones de Akkarin después de haber compartido tantas horas de servicio juntos. Saldrían heridos. Sin embargo, parecían haber ideado un plan de acción lo suficientemente efectivo, como para cortar una extremidad del coloso... provocando que este comenzase a desarmarse lentamente. Nagisa también perdió el equilibrio a causa de esto. Seguido a estas mismas acciones, el portador de los orbes dispares observó un destello celeste que dibujaba una línea oblicua en el aire, impactando también contra el gigante. Y sin importar los resultados, la mujer responsable del último ataque, se abalanzó contra el líder de los Tigres en Llamas. Minutos más tarde, debido a la cadena de acciones por parte de todos los miembros del equipo, el golem cayó, provocando una espesa cortina de humo y abriendo la tierra a su paso. La pierna derecha de Nagisa, terminó por quedar aplastada, y las esperanzas de salvarla fueron perdiéndose... Crujido tras crujido. Pero seguía en guardia.

La azabache del clan Uchiha contra el misterioso especialista en Fuinjutsu. El hombre que escondía su rostro en un casco de batalla, no alteraba su estoica postura ni por el Chidori de la mujer que se había lanzado de lleno contra su persona. Reconocía los ojos bañados en sangre y las aspas que invadían en el carmesí de su mirada. — Takao. Mucho gusto. — Vociferó de entre la oscuridad de su casco de combate, después de haber oído semejante afirmación por parte de la intensa muchacha. El líder de los Tigres observaba con detenimiento el patrón de los proyectiles ígneos, dándose el lujo de recibir uno de ellos con el pecho; lo cual únicamente debilitó su armadura. Era de esperarse que, un Chunin que solía ser de gran renombre en su feudo, superase la velocidad que la azabache podía otorgarle a sus técnicas, con apenas sus atributos físicos. El problema verdadero, yació principalmente en la fortaleza física y mental que poseía la muchacha. Takao sentía en la piel el deseo prohibido de su contrincante. El poder vencerlo con sus propias manos, imponiendo su gran figura ante el mundo. Pero el mundo Shinobi no era justo con todos.

Él era un veterano de guerra, con muchos años más de guerra sobre sus hombros. Había vencido y también perdido, incontables veces. Él tenía un espíritu de guerrero, mucho más imponente que un simple capricho. Es por eso mismo, que confió en la experiencia que sus cicatrices le habían brindado. Y se adaptó. De no ser por la armadura que llevaba, posiblemente la diferencia de fuerza durante la pelea de puños, la habría sentido más Takao. Pero poseía la velocidad óptima de un Chuinin. Explotando uno de sus mejores atributos, presionaba sirviendo más golpes a la mesa de los que ella podría, a pesar de sacrificar parte de su defensa para ello. — Respeto tu coraje, mas no tus motivaciones. Conoce tu lugar, pequeña. — Era sencillo guiar a un oponente a posicionarse donde más le convenía, si no habían sospechas de por medio. Asegurándose de que los restos del golem quedasen a espaldas de la azabache —a unos diez metros—, su brazo izquierdo se comprimió, haciendo la mímica de un fuerte agarrón que tiraba de una cuerda. No precisaba que el coloso siquiera estuviese formado para controlarlo. Del brazo que aún había quedado 'pegado' a su guerrero compuesto de escombros, se desprendieron como letales proyectiles, una gran variedad de chatarra. De todos los tamaños; procurando que no impactasen contra él de camino. Coordinó su primer acción con la segunda: Una veloz patada directa al torso de la kunoichi, sacrificando daño por potencia, impulsándola también a su perdición. Takao no había acabado aún. No precisaba más de dos segundos para realizar la cadena de sellos necesaria, pues su Ninjutsu y rapidez eran, definitivamente, superiores a las de cualquier otro presente. Acto seguido, apoyó ambas manos en la superficie, provocando bruscas e instantáneas modificaciones en un radio considerable, incluía la posición de su oponente. De este modo, elevó bruscamente la tierra, para luego disminuir su nivel y crear grietas de cincuenta centímetros... ¿Su intención?, que la Genin no tuviese chance de recuperar el equilibrio, disminuyendo sus posibilidades de escapar.



. . .



Everyone — Give me your strength!


"Todavía no logro entenderlo. La necesidad que sienten los humanos por despegarse de los métodos que nos han enseñado para conseguir los mejores resultados. La injustificada acción de cometer estupideces. De ser héroes. Sin embargo, todos ellos..."


La luna iluminaba con delicadeza, la escena principal. Donde los ideales evolucionaban y las personas aprendían de sus errores. Maduraban, a través del horror que brindaba una cruda realidad. Quizá, simplemente algunos descubrían quiénes realmente son. Seiichi había sido espectador del coraje de sus compañeros, por todos los flancos; encargándose de las amenazas que habían atentado contra sus vidas y el resultado final de la misión. Tal vez un líder no se trataba del más fuerte, ni de aquel que daba las mejores órdenes, sino... — Ngh... — El bicolor logró recomponerse, alzando el tronco superior de su cuerpo, pero sin poder ponerse de pie. Llevaba una mano a su costillar derecho, sintiendo cómo su estado físico no era el más óptimo. Seguía siendo un blanco fácil, pues el pie izquierdo del golem se encontraba a menos de diez metros de su posición. Entrecerrando un poco los ojos, reconoció a la última atacante: Shion. El impacto de su técnica Raiton, había causado daños severos en la estructura, sumado a un gran desequilibrio por el ángulo del golpe. Faltaba algo más. Recobrando lentamente la concentración, se percató de que el coloso se vio obligado en apoyar todo su peso sobre el pie izquierdo, por lo que no desaprovechó la oportunidad que todos le habían otorgado. Una veloz cadena de sellos. Acto seguido, apoyó ambas manos en el suelo, generando una erupción de su elemento incompleto, justo en la planta del pie compuesto de escombros. Calculó que dañase más la basura que simularía la función de un talón, provocando que esta se desplomase. Nagisa quedando con una pierna atrapada. "Es todo lo que puedo hacer...", pensó el medio pelirrojo. Después de todo, 'no podía ponerse de pie'.

Y otra vez, el mismo resplandor. Alzó un poco la mirada, observando aquello que yacía justo en la cima de una pila de escombros. Una pequeña montaña, que lo separaba a él del responsable de todo aquello, con el cual ahora Shion estaba combatiendo. No hubo apatía en sus ojos, sino humanidad. La Naginata de Akihiko, clavada en el centro.


"Compañeros hasta el final, ¿no es así?"


Apretó los dientes como nunca lo hizo, cerrando los ojos fuertemente. Y cuando quiso abrirlos, ya se encontraba en medio de una carrera que no había planeado previamente —como suele hacer—, dejando impulsarse por una fuerza que permanece desconocida para él. Un pie delante del otro; tensados y abriéndose paso entre las rocas para tomar la Naginata de Akihiko con la derecha. Ocho metros debajo suya y cinco más adelante, se encontraba el líder de los Tigres en Llamas, con ambas manos apoyadas en la superficie. No tuvo que pensar siquiera una vez para realizar ese salto, donde el tiempo parecía detenerse en ese instante. Seiichi buscó la mirada de todos los que pudo encontrar. Akkarin. Crodos. Hushika. Shion. Miyuki. Gorou. "¿Qué es esta adrenalina?, ¿es esto lo que él sintió?", afirmó ambas manos sobre el mango sólido de la Naginata, con el filo apuntando a la tierra. — ¡No te dejaré! — Gritó Nagisa desde su posición, haciendo un gesto con la mano izquierda para enviar a su caballero blanco en un rápido y letal movimiento, que lo interceptaría en el aire. Pero esta nunca respondió. Hotaru, inconscientemente, salvó la vida de alguien. — ¿Shiro?, ¿q-qué?

En el momento de aterrizar, Takao desenfundó velozmente su katana, colisionando esta con el filo del arma de Akihiko. La mirada de Seiichi había cambiado, pero no era motivado por la venganza, ni emociones venenosas. Finalmente, comenzaba a entenderlo. El bicolor realizó tres estocadas, pero su inexperiencia con las armas era palpable, siendo fácilmente bloqueado por el acorazado. — Mi deber es llevarte ante la justicia.
En un fugaz y muy disparejo encuentro de armas, donde el medio pelirrojo recibía una nueva colección de cortes, hubo diferencia de opiniones. — ¡Yo traigo justicia para este país! — Clavando su propia espada en el terreno, le propinó un contundente puñetazo en el estómago al muchacho, elevándolo unos centímetros del piso. — Te equivocas. La justicia es ciega, no descorazonada. — Sí. El heredero de los Kaen, finalmente lo entendía.

El bicolor se aferraba a esa Naginata con su propia vida, a pesar de que podría conseguir mejores resultados sin ella. Se dedicó el siguiente minuto únicamente a bloquear, mientras cada movimiento que el otro realizaba, se encontraba un paso adelante de los dos próximos suyos. "Un buen líder, es uno que inspire confianza a sus compañeros"; se dejó recibir un potente codazo de Takao directamente al pecho, el cual lo impulsase varios metros hacia atrás y parezca que haya sido muy efectivo. Tras haber completado esa parte de su instintiva cadena de acciones y quedando a siete metros de Takao, solamente tuvo que realizar dos sellos. Emanando un aura de energía que se manifestaba en llamas cerúleas. Sostuvo la Naginata únicamente con la derecha, alzándola sobre el hombro y con la hoja al lado de su mejilla. — Zeroton: Akihiko no Ishi — La voluntad de Akihiko. Producto de un firme agarre y la cantidad justa de fuerza necesaria, dejó que se deslizase por sus dedos. Al haber realizado ese movimiento con el brazo derecho, las llamas escoltaron la Naginata en su viaje de ida, separándose en cinco proyectiles azulados que viajaban alrededor suya, formando la misma parábola.

Antes de que la misma llegase a destino, realizó otra cadena de sellos y saltó en línea recta, elevándose cuatro metros de las superficies. Acto seguido, liberó proyectiles ígneos Katon, para que se reuniesen con las infames llamas del bicolor en un mismo destino. ¡Todos, préstenme su fuerza! Un grito de ayuda —y su primero— que se agudizó al final por el sobre-esfuerzo; uno que incluso Hachiro y Akihiko pudieron haber oído.

En la misma escena, se estaba por descubrir el objetivo secreto del feudo Hinoarashi. Un acto traicionero, que rompía hasta la última regla de cualquier código de honor. Miyuki Hyuga no atendía a las trivialidades, sino a su deber como asesina. Ella fue enviada a esa misión, principalmente porque sabían que optaría por eliminar a los soldados de Kakkinoaru'en. En medio del grito de Seiichi, ella se movió a pesar de sus heridas, armada en ambas manos. Sí era víctima del remordimiento, pero ya estaba acostumbrada a ello. Se encontraba dos metros atrás de Gorou... y tras analizar sus heridas, este no podría evitar su letal ataque. Pero Akkarin sí podría... ¿Iría sin dudarlo a ayudar a Seiichi, o intentaría detener a Miyuki? Esta misma no sería detenida con un simple golpe considerando lo cerca que se encontraba. Era una vida o la otra

El nuevo muchacho de la Naginata aterrizó, viendo la unión de dos llamas opuestas en un mismo punto. Todo aquello sería útil si era combinado con las acciones de los demás. "Si no puedo derrotarte por mi cuenta...




...ellos lo harán"


OFF:
NPCS:
Akihiko — #996699
Miyuki Hyuga — #ff66ff
Hachiro Senju — #990033
Gorou Yotsuki — #cccc00
Saizen — #660033
Nagisa — #cc9966
Takao — #66ff99
(Pueden utilizarlos. Sólo intenten ser fieles a cómo son. Más información abajo)

”Líder Tigre”:

Especialidad: Fuinjutsu / Ninjutsu
Clan: ¿?
Elemento: Doton

• Ninjutsu: 15
• Taijutsu: 9
• Genjutsu: 5
• Velocidad: 15
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Había un requisito que él les pedía a todos antes de poder unirse a los Tigres en Llamas. Era un sello que él mismo había diseñado, con propósitos que nunca les fueron informados. Para realizar una técnica tan potente como la que está utilizando, logró arrebatar a todos aquellos con su sello puesto, el chackra. No eran más que recipientes de energía, listos para ser utilizados cuando llegase el momento.
Lo llevaban todos los Tigres (incluso Kentaro), pero no los mercenarios.

El hombre se encuentra en una cúpula de chackra que lo protege de cualquier ataque que vaya directamente hacia él. El golem tendría que ser herido considerablemente para que el escudo del otro cayese.

Técnicas utilizadas:

Elemento Tierra: Movimientos Tectónicos (土遁・地動核, Doton: Chidōkaku)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Una vez realizada una serie de sellos, el usuario pone las manos en el suelo y esto le permite alterar rápidamente la tierra en los alrededores, otorgándole la capacidad de bajar o subir el suelo en la zona circundante, permitiéndole crear agujeros gigantes o elevaciones en el suelo en un instante. El tamaño de la zona afectada no ha de superar un radio de veinte metros en Chunnin, treinta metros en Jounnin y cincuenta metros en Sannin, así como las profundidades y elevaciones producidas por el usuario alcanzan un máximo de diez metros en Chunnin, veinte metros en Jounnin y treinta metros en Sannin. Ésta técnica puede servir para la creación de trincheras o la evasión de ataques. La zona que es trasladada no se ve alterada, es decir, la vida vegetal, animal y las personas que allí se encuentren conservan su misma posición. En caso de que el jutsu sea usado a gran escala, solo puede usarse tres (3) veces por combate.




”Nagisa”:




Nombre: Nagisa
Clan: Kugutsu
Elemento: Doton
Ninjutsu: 12
Genjutsu: ¿?
Resistencia: 10
Fuerza: 8
Velocidad: 7
Taijutsu: 3

Sádico, perverso y psicótico. Actualmente está completamente obsesionado con Hushika. Suele apodarse a sí mismo como el rey de las marionetas. Se desenvuelve muy bien en combate de corto, medio y largo alcance. Perfeccionista con su “arte”.

Marionetas:





Nombre: Shiro — White
Mide dos metros. Marioneta portadora de una gran espada. Guardián del medio campo, suele atacar pero no alejarse demasiado de Nagisa. Es resistente.





Nombre: Monsuta — Monster
Marioneta arquera. Siempre cerca de Nagisa, suele aportar al campo de batalla con proyectiles de gran tamaño. Es lenta, pero cumple su función.

Apariencia:






”Técnicas”:

* Nombre: ブルー火山 — Blue Volcano
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Cuatro
Alcance: Nueve metros de un ángulo de ochenta grados, tomando al usuario como único vértice (desde donde toque la superficie).
Diámetro y altitud de las erupciones: 2 metros y un metro.
Descripción: Esta habilidad afecta mucho la superficie en la que se decide utilizar. Consiste en una técnica de área que ocasiona destrucción en el campo de batalla y múltiples heridas al enemigo. El usuario realiza cuatro sellos e inmediatamente posa ambas manos sobre una superficie, la cual instantáneamente se pondrá helada con el tacto del Shinobi y se convertirá en un campo minado para el enemigo. Si está en su alcance, podrá en esa zona, de cualquier lado, ocasionar una erupción en donde él quiera de su "elemento" personal.
Efectos de Iced Torch: Aumento de erupciones a dos.


* Nombre: 凍結消 — Cryoincineration
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Dos (Dragón — Caballo)
Rango de alcance: 2-9 metros
Descripción: Tras tan solo un par de sellos, el usuario transforma suficiente chackra en su nuevo elemento como para rodearse a sí mismo con el por un máximo de ocho segundos. Con sus dos manos, es capaz de manipular el fuego subzero de diversas formas, con la única intención de ocasionar quemaduras y otro tipo de daños respecto al stat Ninjutsu. Además de poder atacar en función de lanzallamas [Mayores quemaduras] [2 mts.], puede moldearlo de tres formas diferentes:
— Tres proyectiles pequeños. [Mayor precisión] [7 mts.]
— Una gran, malformada esfera de fuego. [Mayor daño] [5 mts.]
— Dos medialunas. [Mayor alcance] [9 mts.]
Efectos de Iced Torch: Aumenta a cinco proyectiles pequeños — Gran proyectil de forma cónica de mayor tamaño que la esfera — Tres medialunas.






LEER:
Lamento la demora, una vez más. Entramos en la etapa final! Agradezco cómo se respetó la dificultad del desafío y a los NPC's en varios escenarios.

— Hotaru: Puse poco y nada. Tus acciones fueron efectivas... las "usé" en un momento que, quizá; pudiese darle juego a tu personaje

— Hushika: Sé cuánto deseas cargarte a Nagisa, para que ayude con la evolución de tu personaje. Y yo soy un mero servidor... que disfrutes (?

— Crodos: Ahora tenés libertad de combinar con Seiichi una ofensiva contra el líder.

— Akkarin: Te puse una situación fea... Sabes que te quiero <3

— Azula: Al haberte encontrado primera contra el líder de los Tigres, no he ido fácil. Pido disculpas por ello


Ninguna de mis acciones ha sido confirmada. Todo depende de cómo actúen los demás ahora. Si todo sale en orden, el líder caería al final de esta ronda.
Saludos!

Seiichi
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Crodos el Jue Abr 13, 2017 12:11 am

La batalla empezaba agitarse cada vez más. Desde las sombras de los escombros, Crodos observó como sus compañeros actuarón frente a los echos que transcurrian. En especial, le sorprendió la actitud de uno de sus compañeros.

Unos cuantos intentaban detener al enorme golem con todas sus fuerzas y sufriendo mucho consiguieron arrancarle un brazo, pero el gran cumulo de escombros no cedia. Por otra parte había una disputa entre marionetistas. Todo un espectaculo. El gran esfuerzo de sus compañeros estaba bañando a Crodos de una sensacion ambigua. Sabia que no todos luchaban por el mismo fuedo, por los mismo ideales, aún así ahora estaban luchando codo con codo para derriban al enorme golem, a un alocado marionetista y a un hombre de armadura. Debáin acabar cuanto antes con esto.

Los pensamientos de Crodos cobraban algo de sentido. poco a poco veía una lebe luz al final de un tunel tan oscuro y tan incierto que hasta la oscuridad era densa incluso para abatirte.

Seiichi estaba empuñando la Naginata que era de Akihiko. Igual que Crodos llevaba la espada de Hachiro. Al verlo se vió reflejado. Vio algo en él que no lograba comprender. El muchacho se había lanzado a por el lider él solo despues de que Azula no pudiera con él. Debía reaccionar.

Sabía que un ataque desde lejos no resultaría, debía acercarse más y realizar un ataque a quemarropa. Empuñando la Naginata y con una tecnica desconocida para el coletas, Seiichi salto hacía el lider que se comenzó a preparar para recibir el golpe, atento a los movimientos del bicolor ignoro las acciones de Crodos.

Haciendo uso del factor sorpresa desde la espalda del lider, ya dentro de la cupulá que le protegia, Crodos había lanzado cuatro shurikens a cada lado de este, cada shuriken estaba conectado a los otros con hilos de alambra, creando así una especie de telaraña que poco a poco se aproximaba al tan centrado Takao. Si la telaraña llegaba a tiempo sorprendería al de la armadura y así el ataque de Seiichi tendría más posibilidades de ser directo, además desde unos pasos detrás de la red de alambre Crodos concentro una cantidad de chakra en la punta de sus armas. A dos manos, en la derecha llevaba la espada dorada de Hachiro y en la izquierda su tan preciado baston, trazó un golpe ascenderte desde el suelo con la idea de que el impacto conjunto entre Seiichi y Crodos fuese como un combo debastador.

La hoja de Hachiro y el bastón de luz de Crodos emanaban un chakra igneo que aumentaba su temperatura.

Ambos shinobis atacaron con la misma garra, uno desde el aire con una fuerza destacable, mientras que otro desde la retaguardía, usando el factor sorpresa con tal de desconcentrar y dificultar la movilidad, un misero instante, el suficiente como para que ambos golpes acertarán, era una imagen digna de ver. Dos direcciones, dos caminos, dos feudos, dos espiritus.

Todo cobraba sentido para él.

-¡Aquí tienes la mia!

Información:

Atención:
Después de este post dejó las posibles acciones de Crodos a vuestra voluntad. Es decir, a quien interfiera la acción de Crodos con la suya, por mi parte puede acabar la acción y decidir que pasa.
NPCS:

Akihiko — #996699
Miyuki Hyuga — #ff66ff
Hachiro Senju — #990033
Gorou Yotsuki — #cccc00
Saizen — #660033
Nagisa — #cc9966
Kentaro — #3333ff
Líder Tigre — #66ff99
Apariencia:


Stats:

• Ninjutsu 5 +2 +2 =9
• Taijutsu 2 +2 +1 +2 =7
• Genjutsu 2 = 2
• Velocidad 3 +2 =5
• Resistencia 5 +1= 6
• Fuerza 3 = 3
Stats Especialidad
Stats Entrenamiento+Misiones+Combates
Inventario:

• Baston de luz
• Hilo de alambre
• Shurikens 10-2-8=0
• Kunais 10-2=8
Técnicas:

Restantes: 5-1-2=2
Usadas: 1(Katon) 2(Kenjutsu)
Jutsus ocultos restantes: 1

Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix (火遁・鳳仙火の術, Katon: Hōsenka no Jutsu)
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu de fuego que consiste en crear pequeñas bolas de Fuego, después de realizar sellos con las manos, que son lanzadas por la boca del usuario y vuelan en todas direcciones atacando al enemigo. Las llamas están controladas con chakra.

Ninpō: Yōso no seigyo (忍法: 要素の制御, Arte ninja: Control Elemental):
El usuario es capaz de cargar cualquier arma con chakra y fusionarlo con su afinidad elemental. De esta forma, el arma (ya sean kunais, espadas, lanzas, entre otras.) canalizarán el chakra y acabarán por tener alguno de los siguientes efectos, dependiendo de la naturaleza del usuario.
Katon: Mediante esta naturaleza, las armas se calientan a temperaturas nocivas, generando no solo cortes sino también quemaduras. Además, estos cortes pueden generar un dolor de gran magnitud si fuera hecho dentro de la carne (como es el caso de una puñalada o un corte profundo).

Hagen: Engetsu (刃弦×偃月, Blade Chord: Cuarto Creciente).
Impregnando su arma de chakra, el usuario será capaz de expulsar desde el filo de la misma una medialuna formada de chakra en dirección a su oponente. Esta medialuna será capaz de recorrer un máximo de siete metros antes de desvanecerse, provocando destrozos a su paso. Mientras más cercano se encuentre el oponente del ejecutor, más daño recibirá por el corte. Aquellos que tengan armas punzantes (como lanzas y tridentes) podrán lanzar picos de chakra que, aunque abarquen un área menor, poseerán un poder mayor al encontrarse concentrado todo el poder en un punto más estrecho.
En caso de las flechas o pequeñas armas arrojadizas (dagas, kunais), el arma en si se verá rodeada de este poder, provocando efectos similares a las armas punzantes sumadas a la potencia que poseerán las mismas como proyectiles. Por ejemplo, de verse detenidas por armas comunes, podrán rebasarlas fácilmente.
Gennin: Una sola media luna

Crodos
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Hushika Kugutsu el Jue Abr 13, 2017 6:07 pm


Templo de los Tigres.


Todo parecía desplomarse en un abrir y cerrar de ojos. La situación, caótica desde el inicio de la misión hasta el final, no ameritaba nada más que aquello. El caos era una forma de orden muy extraña. Quizá, no salía acorde al plan. Quizá, las esperanzas de muchos se perdían en aquel caos inminente. Pero, innegablemente, el caos era desequilibrante, tanto para unos como para otros. El caos era lo único que ponía a ambos bandos en las mismas condiciones. No había ni buenos ni malos allí; dos feudos contra los desertores del tercero. Simplemente era aquello.

Hushika no se pronunciaba para ninguno de los dos lados. Pensaba que, a lo largo de lo que sucediese allí, iba a tomar partido en alguno de ellos. Se mantuvo neutral, no obstante, por la aparición del rubio desquiciado, quien hizo que la titiretera pusiese toda su atención en él. No importaba si un feudo u otro se mataban; no era cosa de ella. Tenía un objetivo claro. Su orgullo como kunoichi había sido tocado. Si cumplía esto, incluso estaría cumpliendo con el encargo para el cual había ido allí. Nagisa parecía ser una parte clave de los Tigres en Llamas, a pesar de ser un mercenario contratado por el líder de éstos. Se mostraba en igualdad de condiciones ante éste, por lo que ambos enemigos eran duros de roer.

La roca y las columnas que forjaban aquella sala comenzaron a desplomarse por varios factores y técnicas utilizadas por los allí presentes. La marioneta insecto, la hormiga, seguía carcomiendo a su caballero, quien estaba siendo superado en velocidad ante el corto tamaño de Ari. De pronto, una columna cayó, sin que el desquiciado rubio se diese cuenta, sobre su pierna derecha. Inmóvil. Así había quedado. No había posibilidad de moverse. Su único método de defensa eran las marionetas.  Intentó mover una de éstas, aunque fue en vano. Al parecer, algo había impedido que pudiese maniobrarla. Y Hushika no perdió el tiempo.



✦ ✦ ✦


–Es mi oportunidad… atacar al marionetista en vez de a las marionetas. Tengo poco tiempo. –Pensaba, mientras movía con su mano derecha a Senshi, su escorpión violáceo, que estaba cerca de la posición del loco rubio.

Con tres de sus dedos de la mano oriental, continuó acercando al insecto de madera hacia la posición de Nagisa. Al ver que Ari estaba “libre”, debido al poco movimiento que tenía el titiretero con sus armas, también la movió. Éste no podía pensar en otra cosa; estaba shockeado. Se veía superado por una situación que no controlaba. Le gustaba mantener control sobre el campo de batalla; ahora, todo parecía caótico. Y es por ello que el caos pone en igualdad de condiciones a todos. Hushika es de esas personas que actúan en base al caos, y elabora un plan de acuerdo a ello.

Ari se abalanzaba frente al cuerpo inmóvil de Nagisa. Éste movió a su marioneta hábil, quien aún no parecía estar defectuosa como la anterior. Protegiéndose con ésta, no habría chance de que la hormiga llegue a destino.

–¡Aún tus trucos no me hacen nada! ¡Sigo siendo el Rey de las Marionetas! –Gritaba, mientras sus cuencas parecían salirse de su eje, y la saliva era expulsada de su boca, mezclada con algo de sangre por toda la situación y el desplomamiento de concreto que había allí.

–No. Supongo que no. –Decía, en voz alta, aunque no gritando, la oriunda del País del Viento. –Pero, creo que te has olvidado… –Hizo una pausa, mientras Nagisa abría los ojos observando lo que a su izquierda sucedía. – ...de que yo también puedo manejar varias marionetas a la vez.

Hushika movía a Senshi, reestructurando su forma para separarlo en dos compartimientos. El primero, su cuerpo, iba directo al cuerpo del rubio, a una velocidad digna de alguien del nivel de éste. Al ser una marioneta pequeña, y separada en dos partes, ligera por su madera, viajaba con una rapidez asombrosa, sumado a la experiencia que tenía la kunoichi manejando este tipo de títeres. No le gustaban las armas tan grandes, incómodas para sus métodos de lucha; prefería éstas, veloces y eficaces.

Nagisa cubrió su cuerpo con su brazo libre, ya que su marioneta no podía ser controlada por éste. Las garras del escorpión, y sus colmillos, impactaron en el bícep y antebrazo del hombre, quien sonreía, pícaro.

–¡Incluso mi fuerza física es superior a la tuya! ¡Niña insolente! Cuando salga de ésta… serás la mejor marioneta de mi colección. –Hablaba, como si la situación estuviese a su favor.

–Quizá si… es superior. Tienes razón. ¿Pero qué harás con las senbons que hay detrás de ti?

La cola de la marioneta también había sido separada. Con un mecanismo bien elaborado, ésta albergaba diez senbons que poseían el veneno creado por la kunoichi, su único brebaje en estado líquido. Nagisa no podía hacer nada contra esto. El veneno, que también estaba en las garras, comenzaba a hacerse sentir de inmediato. Su mente debía estar mareada y nublada, y su velocidad debía verse reducida. Hushika no perdió el tiempo; lanzó los diez proyectiles envenenados justo al omóplato y el cuello del rubio, quien debía morir inmediatamente por el impacto de éstos. No quizá por el veneno, sino por el lugar donde eran lanzados.

Éste calló su boca. Su yugular fue pinchada por cinco de éstos proyectiles mínimos, haciendo que la sangre comienze a salir como si una grieta en una columna se tratase, como agua saliendo por los poros de algún ser vivo. Los chorros impedían que pudiese hablar. Con su mano tomó su cuello, apretándolo; ya era tarde. Hushika movió a Ari, quien comenzó a roer la piel del rubio con sus tenazas, desarrolladas para ello. No había forma de pararla; estaba desquiciada. Disfrutaba esa escena. La sangre se hacía presente en sus ropajes, teñidos de rojo. Sus ojos observaban esto y, con dolor, intentaba gritar. Sus cuerdas vocales habían sido dañadas por el impacto de las senbons. Era inútil. Sólo podía utilizar el aire unos segundos más, antes de caer desplomado al suelo. En sus útimos momentos, cuando la carne de su cuerpo había sido machacada, y el líquido rojizo teñía el suelo con su pigmento, saliendo del cuerpo del rubio, éste pronunció sus últimas palabras.

–No me esperaba menos... –Tocía sangre. No hablaba con la voz, sino con el aire que le quedaba, saliendo de sus pulmones. –...de la hermana de Komuro. –Miró fijamente a Hushika. –Ten cuidado con él. –Esto último fue sin voz. Hushika no logró oírlo, ni tampoco descifrar lo que decía leyendo sus labios. Pero sabía que algo más había dicho.


✦ ✦ ✦


Pasado lo que la mantenía ocupada, había un problema gordo, pero sus compañeros, al parecer, estaban resolviéndolo con inteligencia y con mucho poder. Demasiado poder para lo que un gennin podría hacer. Sabía que no estaba con simples novatos; ya lo había vivido en la guerra en el País del Rayo. En el mundo había varios contingentes dignos de ella, y cada día encontraba más.

Sin embargo, observando la situación, algo le pasaba por su mente, que no dejaba que pensase con claridad. Estaba en shock completamente, no sabía bien qué pensar. Su cabeza se nublaba, a pesar de sentir que todo había terminado -cuando no era así- y sentirse liberada.

–¿A qué se refería Nagisa... cuando dijo que Komuro era mi hermano? –Y así, la duda carcomía sus neuronas por cada segundo que pasaba.





INFORMACIÓN:

Líneas:
Hay 65 líneas en total. Sumadas a las 554 de la suma de los post anteriores, dan le sumatoria de (619).
Stats, jutsus y equipo:


▲ Stats:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10

▲ Equipo:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (Vacío).
-Kunais (x8).
-Pergamino Mediano (Vacío).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma).
-Bombas de Humo (x1).
-Senbons (x7).
-Cascabeles (x7).
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (x0).

▲ Herbolario:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x10).


✦ ✦ ✦


-Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]: Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.
Turnos mantenido: 3

-Asenburi (アセンブリ, Ensamblaje): El usuario, mediante hilos de chakra, puede reestructurar sus marionetas como más le convenga para cada momento durante el combate. Puede alterar completamente la forma de su marioneta, siempre y cuando los dos diseños sean parecidos, y puede también manejar cada parte de manera independiente si tiene su otra mano libre.


Técnicas restantes (4/8)
MARIONETAS USADAS:


-Senshi.



-Ari.

ACLARACIONES:

Bueno, narré la muerte de Nagisa porque creí que ya era el momento de hacerlo xD no quise pasar por encima de nadie ni nada, así que si a alguno le molesta o cree que no está bien, me lo dice por MP y cualquier cosa lo cambio!
Hushika Kugutsu
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Aburame Hotaru el Mar Abr 18, 2017 9:42 pm





Un baile con la destrucción por música de fondo, llevado a cabo en un silencio casi ritual, llegaba a su punto álgido fuera de la vista de todos los demás. Porque ellos estaban a otro nivel, peleaban por otros objetivos.

Envuelto en el humo arremolinado a su alrededor, el hijo de la colmena devoró con avidez los metros en pos de su meta, un ciego aún más ciego. Fue rápido. Fue preciso. Fue inútil. Al separarse sus dedos, justo antes de realizar la liberación que había estado guardando para el último momento, sintió surgir de entre la cortina acerada un auténtico acero teñido de rojo. Otra flecha, esta empuñada como daga, le hirió en el brazo obligándolo a retroceder y ganar distancia junto con tiempo. Sin resultado.

En un acto impropio de él, analítico por naturaleza y obligación, se había tomado la confianza como una amiga cercana, cuando esta no era más que una ramera huidiza escurriéndose entre sus dedos. La herida sangraba, ardía de dolor, mientras una miríada de pequeños puntos negros acudían para taponarla y ocupar el hueco dejado por la carne.

Seguían sin decir nada.

Otro par de pasos más, esta vez por parte del que empuñaba la saeta como daga, sellaron todavía más un joven destino, asentando una segunda, severa y fría, puñalada en lo más profundo de su pecho. La misma fuerza imprimida en el golpe lo lanzó hacia atrás, de espaldas contra la gélida piedra temblorosa ante el coloso, e hizo a su cabeza abrirse como un melón maduro. Así moría un fantasma. Uno que ya estaba muerto para todos los demás. Solo la sangre azabache calando en la piedra, manchándola para siempre y dejando allí una prueba imborrable de su existencia en la no-vida, atestiguaba que alguna vez había pisado las tierras del Fuego.

«Acaba con él. Ahora restalló la voz en su cabeza. Clara, sin atisbo de duda como siempre, y tan intensa que casi se creía con el amo a su lado.

Parapetado por la oscuridad nocturna, el filo de un cuchillo apenas tuvo tiempo para destellar en su viaje desde la tercera flecha hasta su destino, antes de hundir su acero en la carne abriéndola, matándola con abrumadora rapidez cuando llegaba a cortar el músculo y hacía fallar la pierna a gran altura.
Así moría otro Espectro. Y el que primero había dejado la vida, desaparecía dejando en manos de los demás salvar su tierra.

La figura del clon, sobre la muralla, pronto sería engullida por el colapso de dicha estructura, y los insectos quedarían tan aplastados que su sangre imitaría la del enmascarado. A quienes los engañados habían visto caer, todavía vivo, con una daga clavándole parecía huir al amparo de la noche; el arquero sería enterrado junto al trampantojo de su última víctima. Y, tal vez, jamás sabrían la verdad de los hechos: Un muerto que caminaba y un vivo que no lograba escapar a la muerte.

Off:

Apariencia de la máscara:
Stats:

• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 6
• Resistencia: 9
• Fuerza: 1
Técnicas:

Jutsu oculto revelado

Kawarimi no Jutsu (Técnica del Reemplazo):
Se utiliza para cambiar de posición con algún objeto o clon. Empleado con el clon de insectos justo antes de recibir el primer golpe de la flecha.

Usados este turno:

Shunshin no Jutsu (Técnica del cuerpo Parpadeante): Empleada para huir del lugar sin ser visto.

Con esto, Hotaru se retira habiendo cumplido su objetivo personal, y sin interés alguno por ayudar a nadie con otros menesteres. En apariencia ha muerto, aunque todo lo que queda para asegurar eso son unas cuantas piedras manchadas de sangre; el arquero, si alguien se ha fijado en él, ha descendido de repente de la muralla por el lado contrario, por lo que da la impresión de haber huido y su cadáver, que quedará enterrado en cuanto la muralla se venga abajo, no debería ser posible de recuperar.

Equipo:

• Kunais (x10) - 1 (x9)
• Bomba de humo (x2) - Gastadas
Aburame Hotaru
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Akkarin el Jue Abr 20, 2017 9:12 pm





La pesadilla que se prolongaba con el tiempo parecía empezar a tener las primeras sacudidas, dispares momentos donde los escombros no lo eran todo y la esperanza de que tal vez pudieran conseguirlo se mantenía presente en el cuerpo de la joven del hielo. Sujetada a duras penas con la ayuda de Gorou, y asimismo este sosteniéndose a ella para que ninguno alcanzase instantáneamente el suelo, contemplaron con extrema atención qué ocurría a su alrededor.

Miyuki, aquella peliblanca que desde el inicio motivos no dejó entrever, dispuso su próximo movimiento con extremada cautela. Ninguno estaba en un estado crítico, pero tampoco podían permitirse una pelea abierta o, en su caso, fallar. La variable de la muchacha de hielo era, desgraciadamente, un impedimento y a tener en cuenta en su análisis de la situación. Sus dedos afianzaron el control sobre las cuchillas en sus manos, pasando su mirada evaluativa en las dos figuras frente suyo.

Primero, habría que incapacitar a quien podía suponer una molestia. Luego, proceder. Era lo más eficiente.

No había remordimientos que valieran en medio de una misión

Gorou, más enfocado en el golem que seguía en pie, a pesar de un destello y nuevo impacto de otra técnica Raiton había causado nuevos estragos en el mismo. Aún no era suficiente, no obstante; seguía en pie, pero había una posibilidad de tumbarlo. Instigados por lo que había sido un grito de aquel que había sido nominado como líder del escuadrón de Genins, inusual debido al porte del bicolor, incluso Gorou se vio infundado con la energía para aguantar el dolor de las heridas y tratar de continuar.

Un destello. Akkarin, menos centrada y más perceptiva al panorama general, fue lo que vio de reojo. Cuchillas arrojadizas, armas provenientes de Hyuga Miyuki. Confusión clara escrita en su rostro, que como si a cámara lenta sucediera, fue tornándose en una grotesca mueca de horror.

“¡No!” —fue el instantáneo pensamiento. Instinto puro le llevó a sobre analizar la situación. Los cuchillos no iban a ella, tenían a su compañero como blanco. No entendía, no comprendía, pero si no hacía algo Gorou moriría. Una falta de criterio por la presión súbita y confusión, o tal vez otro motivo, llevó a impulsar a su compañero fuera, quedándose ella de espaldas, en medio del trayecto. Gorou cayó inmediatamente al suelo, incapaz de sostenerse por sí mismo y menos aún tras el empujón.


Ni siquiera fue capaz de escuchar el grito confuso y alerta de Gorou, o vislumbrar el instante de culpable satisfacción de Miyuki. El dolor de las hojas hundirse en su espalda fue suficiente para arrancarle un ahogado grito, cayendo al suelo de rodillas ante la pérdida de apoyo y ola de dolor. El palpitar del corazón en sus oídos, así como su visión borrosa. Ceder y golpear el suelo, además, proyectó el dolor sordo de su pierna, la cual solo intensificó aquello que sentía de manera abrumadora. Esos cuchillos, notó, no estaba clavados en zonas vitales, pero el dolor era agudo, algo nuevo, no solo por las heridas. Traición, traición irrefutable.

Cuando quiso darse cuenta, y su vista se despejó lo suficiente tras un apenas enfoque en medio del abrumador dolor lacerante en su espalda, y el latido doloroso en su pierna, se dio cuenta de que Gorou, a su lado, no se movía—. ¿G-Gorou… s-san? —un hilo de voz, apenas audible y quebradizo, que cargaba un temor. Rozaba la histeria, incluso.

Lamento que se haya visto envuelta en este desenlace, Yuki-san —fue la voz carente de emoción de Miyuki lo que respondió, lejos de ser lo que quería. Los ojos azules de Akkarin observaban el cuerpo carente de vida de su compañero, justo en el mismo lugar donde había caído. Cinco cuchillos se clavaban en él: aorta, corazón, pulmones, cerebro, tráquea. Era imposible sobrevivir a eso; aquellos sí habían sido lanzados a consciencia de matar. Ella solo había caído dentro del patrón que la Hyuga había presupuesto que ocurriría. Por eso mismo, había quedado reducida y, en ese corto lapso. Su compañero muerto a manos de la misma que era su camarada.

No podría haberlo salvado. Se negaba a aceptar la verdad, pero incluso así, la realidad que afrontaba ahora era superior a lo que alguien como ella habría experimentado jamás. Sudaba frío, temblaba como una hoja, y el dolor… oh, el dolor. No solo era físico. Decepción, ira, rabia, horror, todo se aglomeraba en la muchacha. Podría haberlo apartado sin moverse, y contratacar. Estaba segura que había una manera, algo que se le escapaba. En ese momento, hubiera podido salvarlo si hubiera podido pensar rápidamente en una solución. Caos desmedido y pánico, su cuerpo cedió aún más, siendo un sufrimiento apoyar un brazo en el suelo para sostener su propio cuerpo y que no quedase tendida en el mismo, aún más expuesta a su compa—enemiga.

Había fallado. Había fallado. Había fallado.

Pasos que se acercaban llevaron a la Yuki a reaccionar violentamente, un instinto primario de auto conservación. Alzó la cabeza y llevó las manos a un sello, con el pulso a mil al igual que la adrenalina—. ¡Aléjate! —El siseo de dolor no faltó; enseñaba los dientes, al mismo tiempo que la observaba con miedo y furia. Preparada para embestir, de cualquier manera. Miyuki, quien se acercaba aún con dos cuchillos en mano restantes, puesto tres habían sido incrustados en la espalda de la Yuki actualmente, se puso del mismo modo en guardia.

No tengo nada en contra de usted, pero de reaccionar en contra, la someteré —fue la fría respuesta, impasible de la Hyuga. Hizo un gesto hacia Gorou, y luego ella—. Solo quiero mis armas de vuelta.

Simple. Como si no acabase de matar a alguien; quería sus armas, de vuelta. Una risa incrédula, sin darse cuenta de que había ya una humedad escurriendo por sus mejillas, salió rota de la garganta de la Yuki. No podía creer lo que estaba escuchando.

¿Y así d-desangrarnos, n-no? —fue su respuesta, débil por el mareo que empezaba a experimentar. La visión le fallaba de vez en cuando, pero se estaba obligando con toda su fuerza de voluntad a seguir. Había perdido la percepción absoluta de todo a su alrededor, exceptuando Miyuki, Gorou, y ella—. D-Da un paso más, y te juro que te m-mato.

Con el sello generado, y a partir de os restos de la técnica anterior de agua, una columna de hielo salió como claro aviso de que no bromeaba, entre la traidora y las dos víctimas. Miyuki frunció el ceño, algo brillando en sus ojos. Análisis, antes de dar un paso hacia atrás. No valía la pena más molestias, y había cumplido su misión. No tenía por qué aumentar los remordimientos si no era necesario.

Como si no fuese con ella, y sin mediar palabra alguna ni segunda mirada extra, la Hyuga dejó a ambos shinobis atrás. No estaba en condiciones de pelear, ni tan siquiera podría intentar abarcar a algunos de los restantes miembros de la Dama del Fuego. Suficiente había sido dos de ellos caídos.

Apenas focalizando la vista, que iba y venía en los límites entre la consciencia e inconsciencia, la Yuki volteó lentamente hacia su compañero caído. Arrastró su cuerpo, apenas respondiendo a sus demandas y quejándose con las olas de dolor. La espalda se sentía húmeda, caliente. Sangre, seguramente, la empapaba. Si no se desangraba, sería a causa de las armas enterradas aún en las heridas. Necesitaba atención médica, pero no podía permitirse eso. No aún.

¿G-Gorou-san? —la peliazul llamó a su compañero débilmente, cayendo por la pérdida de fuerza en su torso. Era la misma voz que usaría un niño, buscando con miedo. Palpando, buscó el pulso. No había. No respiraba. Estaba muerto. La ingenua y poco realista esperanza que había tenido se esfumó con los últimos rayos de su consciencia. Un grito desgarrador salió de la Yuki, manteniéndose hasta que cayó encima de su compañero que apenas conocía, pero sentía como su muerte se clavaba en su consciencia como los cuchillos en su espalda.

La inconsciencia la barrió. Estrés, dolor y pérdida de sangre eran demasiado que soportar en esos momentos para el cuerpo. Simplemente desconectó, siendo un cuerpo más entre los escombros. Viva, a pesar de que no creía que lo merecía.


Información:

Miyuki Hyuga | #ff66ff
Informante | #990000
Pensamientos | #ffccff  
Akkarin | #99ccff
Gorou Yotsuki | #cccc00
OFF-ROL:

Con permiso del narrador, se ha concedido en estos momentos poder controlar el ataque del golem, asimismo incluir a Gorou en el ataque. Actualmente, estan los tres hechos un cromo.
Apariencia:

Stats:

• Ninjutsu: 4 + 3 + 3 = 10
• Taijutsu: 2 + 1 + 4 = 7
• Genjutsu: 3 + 3 = 6
• Velocidad: 5 + 2 = 7
• Resistencia: 4 + 3 = 7
• Fuerza: 2 + 1 + 4 = 7

Entrenamientos
Misiones/Tramas
Técnicas:

Jutsu de Transformación (変化の術, Henge no Jutsu)
[Progresiva de cantidad| Ninjutsu]

Es un jutsu que permite al usuario poder adoptar la apariencia de otra persona, animal u objeto. Este jutsu es considerado uno de los más difíciles entra las técnicas básicas enseñadas en la academia. Para realizar el mismo se debe emitir constantemente chakra manteniendo la imagen a adoptar en la mente. Para esto, el usuario debe interactuar con el medio ambiente. En ninjas de poca experiencia provoca un gran agotamiento mental.

Genin: Podrán mantener la transformación por 3 turnos.
Chūnin: Podrán mantener la transformación por 6 turnos.
Jōnin: Podrán mantener la transformación por tiempo ilimitado, pero les consumirá chakra constantemente.

Hyoton: Sōzō (Hielo: Creación]:
Esta técnica es una de las básicas del clan Yuki. Mediante esta técnica, el usuario es capaz de hacer creaciones de hielo, ya sea animales, armas o demás.
Esta es la única técnica que puede utilizarse utilizando las moléculas de agua del aire, es decir, que no necesita que haya agua/hielo/nieve en un espacio cercano. Esta técnica permite crear el hielo necesario para poder efectuar el resto de las técnicas del clan, y el volumen de hielo que pueden crear y controlar será:

Gennin: Un metro cúbico.
Chunnin: Dos metros cúbicos.
Jounnin: Cuatro metros cúbicos.
Sannin: Ocho metros cúbicos.

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa) x2
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.

Kisa Hyōshō no jutsu (Pirámides de hielo) [Nivel 1]: x2
Luego de una serie de sellos de manos, el usuario será capaz de crear pirámides de hielo cuyas puntas serán capaz de causar heridas profundas en el oponente, y cuyas aristas tendrán el mismo filo que una espada. Estos cristales tienen sus caras extremadamente lisas, por lo que son capaces de reflejar la luz a la perfección. Puede dársele cualquier altura con un máximo de un metro setenta. Puede crear un máximo de diez pirámides.

Inventario:

Pergamino de almacenamiento:
Kunais x9 (-1)
Senbons x9 (-1)
Shurikens x 10
Hilo de alambre (10m)
Sello explosivo x1
Bomba de humo x2
Bomba de luz x1
Éxtasis - 5 dosis.
Makibishi
Vendas
Akkarin
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Azula Uchiha el Sáb Abr 22, 2017 5:43 am




B
aile de batalla, movimientos que escapaban de su amplio ingenio que carecía de experiencia de combate. Para ella, quien estaba pendiente del entorno, le pareció irrelevante el moverse tan ampliamente, con frecuencia, sin embargo, su ingenuidad le costaría caso, ¿lo suficiente para recordarlo en el futuro?

Condensación de chakra difuso divisó por parte del brazo izquierdo ajeno, del de su contrincante. Otro error fue pensar que un ataque directo estaba siendo preparado, al parecer era tan rastrero que atacaría por la espalda, hecho desconocido en ese instante. Pero para sus rojizos ojos, la verdad era reflejada con mayor claridad, con una lentitud necesaria para su posible reacción, simplemente debía entender qué estaba sucediendo y actuar en consecuencia. Un destello a su derecha fue la primera señal de lo que estaba a punto de pasar, fue como un haz de luz que llamó su atención inmediata. Por su mirada periférica se dio cuenta que aun estando destruido, contenía líneas moribundas que circulaban con lentitud en la anterior composición viviente de piedra y escombros, la última prueba fue el ver cómo esta reaccionaba de inmediato al estímulo de energía que tenía con el contrario. Había caído en su trampa, pero antes que sus orbes sangrientos pudiesen fusilarlo por tal estratagema, sintió un dolor agudo en el estómago, seguido de un impulso infrenable que la empujaba violentamente hacia el lugar de los restos –aún vivos– del gran golem caído. Un quejido casi inaudible salió de su boca, además de náuseas intensas y diferentes puntadas que se repartían por todo su torso bajo; sus pupilas se dilataron, la presión de la batalla, el estrés, el miedo, vio más nítido a su atacante; su corazón palpitaba a altas velocidades, tras esas sensaciones negativas, llegó una sacudida muy parecida a cuando invocaba su Dojutsu. La adrenalina le hizo actuar de inmediato, era lo que la mantenía viva, adicta a esa droga que su propio cuerpo producía: Motivos para pelear, para seguir viviendo, y fue allí cuando todo se mostró claro, utilizó su miedo como un potencial oculto.

Sellos fueron preparados, siendo una secuencia paralela una con la otra, pero muy diferentes al momento de su composición –y futuros resultados–. El suelo cedió ante el chakra superior del hombre, una habilidad de naturaleza Doton. Contempló como, con uniformidad, el suelo respondía ante el bombear de la energía, subir y bajar súbitamente, quebrándose. La estrategia, analizada por Azula, consistía en la desestabilización de sus puntos de apoyo para dejar sin opciones de escape tras el llamado de múltiples esquirlas a su espalda. Formidable era, sin embargo, el factor cambiante y decisivo era su manejo dentro de otras naturalezas gracias a su herencia sanguínea. Pocos combatientes podrían tener tan gran número de variables sin primero conocer a fondo el arsenal de batalla que poseía la azabache, sin duda alguna, una relevante variedad. Los sellos anteriormente preparados sirvió para la invocación inmediata de una técnica totalmente contraría a su elemento predominante, el antitético elemento Suiton. Decidió inclinar su centro de gravedad hacia su izquierda, al mismo tiempo que apuntaba rápidamente su cabeza hacia la derecha: Terminó por soltar un chorro a presión que, gracias a la forma aplicada de sus labios, propinaba un notable empuje al sacrificar área de impacto. Mientras menor área de impacto, más empuje provocaba en el cuerpo suspendido de la astuta kunoichi. La sacaba del área crítica de peligro... Bueno, casi...

Estaba tan concentrada en el hombre frente a ella, que no calculó correctamente la trayectoria de su atrevido y rápido propulsión. Generando, pues, varios problemas menores a diferencia de lo que resultaría ser la diana de metralla a gran velocidad. Al no tener un equilibrio adecuado, terminó por golpearse el hombro contra una pared a medio destruir, producto de los desastres varios en la zona. Esquirlas escurridizas lograron golpearla de forma superficial al momento de su escape, a excepción de una que penetró la zona inferior derecha de la zona abdominal. Lo peor fue su aterrizaje, siendo su brazo izquierdo el que recibió todo su peso, provocando que su hombro se dislocara, provocando un dolor intenso: Su garganta se cerró más sus labios amagaron un grito, cerró sus ojos con fuerza y apretó sus dientes con la misma intensidad. Volvió a golpearse contra la pared, de manera intencionada, haciendo que encajara la dislocación con rapidez. Pero el dolor no podía ser acallado tan fácilmente, por lo que –consecuentemente– la figura debajo de su ropa, una flama de color rojizo empezó a expandirse por su cuerpo. Líneas flameantes al estilo tribal se marcaron por su piel, aunque debido por su ropa no podía apreciarse correctamente. Las únicas líneas visibles al público eran las que salían por su cuello, se posaban en sus mejillas, justo debajo de sus ojos y debajo de sus labios; además de las de sus manos, ubicadas en las palmas. Un armonioso color verde empezó a rodearla, el chakra de la curación hacía presente, pero ahora cumpliría el papel de antagonista. Dotando de atributos físicos flagrantes a la fémina, poniéndose a disposición para acabar su actual cometido: Derrotar al Líder. La gratificante –y adicta– sensación de poder actuó como un analgésico, esa embestida de poder reavivaba las fuerzas, y más aún, dejando libre el poderoso sello que tanto resguardaba, gustosa desde luego.






Salió de las sombras, en una carrera que buscaba dar mayores puntos de visión. Desde allí se podía ver un ataque combinado, por parte de un compatriota y el otro, el helado Seiichi. Lo que sí pudo visualizar fue el cómo de la habilidad de Kenjutsu que aplicaba Crodos en sus armas. Una media luna se arrastró con fiereza sobre a la espalda del contrincante común. Su brillo llamaba el Sharingan, que, inconscientemente, las aspas giraron alrededor de la pupila al unísono. Pero eso parecía no ser todo, daban todo de sí, eso le gustaba: Entregados en la batalla, eufóricos, todos deseando lo mismo; eso era algo que le encantaba de los eventos bélicos, por ello su afinidad incrementaba conforme el tiempo pasaba. Energía ardiente emanaba de esas armas, y una vez más, su mar de sangre fue recorrido circularmente por las Tomoe. Primera vez que veía fiereza emanar de las armas, sabía que era posible, pero nunca vivido propiamente; ahora ella era contenedora de ese poder. Sonrió, se fascinaba por el dominio.

El poderoso líder, habilidoso como él sólo, superior en multitud de aspectos, peleaba en contra de dos aguerridos gennins. Un ataque directo, sin percatarse inmediatamente de la participación de otro a su espalda, que dirigía una media luna desesperada por cortarlo. La velocidad superior y su Ninjutsu le permitían realizar hazañas bastante rápidas: Una serie de sellos y, desde el suelo, se formó un clon rocoso que se interpuso entre la lanza –con la habilidad de Seiichi– y él. Su resistencia le permitió soportar gran parte de tal habilidad, hasta teniendo oportunidad para abalanzarse en contra del bicolor; no obstante, su rapidez era reducida, así que acabar con él en el estado encontrado sería relativamente fácil. Mientras que, al escuchar la tierra crujir a sus espaldas, logró inclinar su cuerpo hacia su lado derecho, por muy poco: Los efectos fueron notablemente reducidos, sólo afectando a parte de su armadura y piel al ser esquivado, además de dejarse golpear por las arrojadizas, siendo igualmente evadida la red antes preparada. La media luna terminó por reventar el clon de tierra, del cual no quedó más que una nube de arena frente a Kaen. He allí la epifanía, y conjunto ésta, la furia por su parte. Ver como niños le hacían frente era inaceptable. Una estrella ninja se había clavado en la parte inferior de su muslo derecho. Su atención estaba puesto en el nuevo atacante: Crodos. Recubrió su brazo diestro con chakra, que funcionó como imán para envolverlo, a su vez, de elemento Doton. —Ya basta de juegos —agregó, con soberbia, notablemente irritado.

En ese momento, perdió uno de sus puntos fuertes: La intimidación. La mujer hecha bestia, con sus fuerzas incrementadas drásticamente, se dirigía a una velocidad vertiginosa hacia Takao, que no tardó en divisarla. Azula dio un salto, colocando su talón izquierdo como un gran punto de yunque; era un movimiento usual en ella, no dudándolo al usar, toda la fuerza era la aplicación de su peso en un solo punto. El de la armadura, al ya conocer las capacidades medias de la mujer, colocó su diestro a modo de bloqueo. Y la sorpresa le explotó en la cara. Su fuerza fue suficiente para romper su jutsu y pasar de largo el gran golpe de talón, que impactó sin piedad en la zona superior de su casco, llevando de inmediato la mirada de ese hombre al suelo. Simbólicamente, era como dar una dolorosa reverencia. —No me interesan los respetos de un muerto —añadió la fémina, como parte de su efectiva ofensiva. Su pierna derecha fue como un resorte, amortiguó el aterrizaje y se preparó para lanzarse una vez más; flexionó la siniestra y propinó una patada al torso del masculino. Lo obligó a cubrirse con ambos brazos, echándolo para atrás por el impulso inmediato. El asalto no acabó. También su velocidad se vio aumentada drásticamente, soltando una tanda de golpes raudos, fuertes, devastadores, certeros. Ella no sólo luchaba en su contra, sino en contra del propio dolor de su cuerpo, quien le daba como señal un sangrado en su zona abdominal; con todo, no se podía detener, era una máquina bélica con una única función en ese momento: Destruirlo.

Su armadura fue cayendo poco a poco, abollada, rota. Y aunque él se defendiese, contraatacando y acertando golpes en su cuerpo, ella no se detenía. Se nublaba la razón. Con un gran grito y un gancho ascendente directo a la mandíbula, terminó su brutal embestida, concluyendo con romper la zona delantera del casco ajeno, dejando a la vista su rostro. Estaba en una postura defensiva, intentando procesar un movimiento en contra de la azabache. —¡Maldita sea, Kaen! ¡Acabemos con esto! —soltó la poseedora del Sharingan. Cubriendo su herida con la derecha. Ahora el Líder estaba lo suficientemente vulnerable, sin mayores protecciones, desorientado, decepcionado de sí mismo. La batalla moral estaba ganada, pero ella quería tenerlo a sus pies—. A mí no me corresponde tu muerte, Takao. Quizás a él sí le guste la idea de la venganza —e hizo alusión a Kaen. Una sonrisa apareció en su rostro, cinismo. Era una prueba, sí que lo era. Quería saber la postura que tendría el joven bicolor frente a la posibilidad de venganza.


“¿Sería lo suficientemente oscuro para aceptar?, si es así, los hilos volverían a su alrededor.”


Datos:

NPC's:
”Líder Tigre”:

Especialidad: Fuinjutsu / Ninjutsu
Clan: ¿?
Elemento: Doton

• Ninjutsu: 15
• Taijutsu: 9
• Genjutsu: 5
• Velocidad: 15
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Había un requisito que él les pedía a todos antes de poder unirse a los Tigres en Llamas. Era un sello que él mismo había diseñado, con propósitos que nunca les fueron informados. Para realizar una técnica tan potente como la que está utilizando, logró arrebatar a todos aquellos con su sello puesto, el chackra. No eran más que recipientes de energía, listos para ser utilizados cuando llegase el momento.
Lo llevaban todos los Tigres (incluso Kentaro), pero no los mercenarios.

El hombre se encuentra en una cúpula de chackra que lo protege de cualquier ataque que vaya directamente hacia él. El golem tendría que ser herido considerablemente para que el escudo del otro cayese.

Técnicas utilizadas:

Elemento Tierra: Jutsu Recubrimiento de Roca (土遁・拳岩の術, Doton: Kengan no Jutsu)
[No progresiva | Ninjutsu | Efecto añadido]
Sin la necesidad de realizar sellos, el usuario usa la tierra del entorno, que mezcla con su chakra, para recubrir alguna de sus extremidades con fragmentos de roca —brazo o pie— y de esta manera otorgarle más fuerza a sus ataques cuerpo a cuerpo. Esta técnica es capaz de enviar lejos a quien reciba el golpe, aunque no más de cinco metros del punto de impacto. Esta técnica dura dos turnos activada y otorga una bonificación de un (+1) punto en fuerza. A partir de Jounnin y teniendo más de 15 puntos en Ninjutsu es posible además añadir picos filosos a este recubrimiento volviendolo además tan resistente como el mejor acero lo cual vuelve esta tecnica en una peligrosa arma. La resistencia de esta tecnica depende del Ninjutsu de su creador.

Doton: Kage Bunshin (土遁・影分身, Elemento Tierra: Clon de tierra):
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
El ninja, tras una serie de sellos, crea un clon de tierra que es capaz de manipular las técnicas de la naturaleza Doton, del nivel del ejecutor (consumen chakra al usuario). Pueden utilizar el manejo de armas. Sólo pueden ser creados a partir de una fuente natural de tierra, roca, arena o similar. Tienen una gran resistencia pudiendo aguantar una cantidad de dos golpes de su nivel o una explosión pequeña y seguir luchando. Su fuerza dependen del ninjutsu del usuario, pero su velocidad es siempre lenta (Nin/2). Estos clones presentan un aspecto rocoso haciéndolos claramente distinguibles del original.


Akihiko

"— ¡No nos subestimen, Kakkinoaru'en! —"

Clan: No
Especialidad Kenjutsu
Elemento: ??
Rango: Genin
Feudo: Hinoarashi

Nin: 1 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 6
Akihiko es un joven de honor. Carismático y lleno de energía, busca proteger a sus compañeros con su propia vida. No le importa la rivalidad entre feudos. Es un poco infantil.

No sabe utilizar Ninjutsu. Debido a esto, es un maestro utilizando la Naginata que lleva con él. Posee un poder oculto que sólo ha sido visualizado una vez, que libera una inmensa descarga de chackra en un sólo golpe, siendo el poder de impacto casi tan poderoso como un Jounin experto en Taijutsu. Su fuerza es de 19 en este ataque.




Gorou Yotsuki

"— ¿Qué esperabas de escoria de Hinoarashi? —"

Clan: Yotsuki
Especialidad Kenjutsu
Elemento: Rayo
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 5 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 12
Reconocido por su fuerza e increíble resistencia. Siempre está de mal humor y suele recurrir a la violencia con bastante facilidad. Distante. Odia a Hinoarashi con todo su ser. Es un experto en el combate cuerpo a cuerpo con dos armas. También se destaca por su precisión al arrojar armas.

Un set de ocho cuchillas que son de una hoja de 40 centímetros.





Miyuki Hyuga

"— Sus motivos son legítimos —"

Clan: Hyuga
Especialidad Taijutsu
Elemento: Suiton
Rango: Genin
Feudo: Hinoarashi

Nin: 7 | Gen: 2 | Tai: 10 | Vel: 7 | Fuer: 4 | Res: 10
Se la ve normalmente desanimada y de personalidad enigmática. Es fría. Rara vez abre la boca para comunicarse, sin importar si es con aliados o enemigos. Sus motivaciones en esta misión son un misterio.

Lleva dagas arrojadizas ocultas en la ropa.



Hachiro Senju

"— Llegan tarde. —"

Clan: Senju
Especialidad Ninjutsu - Kenjutsu
Elemento: Fuego
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 10 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 10
Hábil tanto en el Ninjutsu como en el Kenjutsu; algo extremadamente inusual en un Genin. Es considerado ya por sus superiores como un digno guerrero. Es serio y defensor de su feudo antes que cualquier otra cosa. Devoto a la Dama de Fuego, intenta seguir cada paso, copiando incluso partes de su personalidad. Cuerpo a cuerpo, es mediocre sin una espada en la mano.

Lleva una espada de hoja dorada.


Apariencia:
Equipamiento:

》Ninja-tô (1) ◦ Aspecto
》Kunais (8) ◦ Aspecto
》Shurikens (6) ◦ Aspecto
》Senbons (20)
Símbolo feudal Hinoarashi (1)
Stats:

Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Sharingan dos aspas

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)

Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica)

〉Ninjutsu: 10 (-3)
〉Taijutsu: 7 (+3)
〉Genjutsu: 7
〉Velocidad: 10 (+3) (+3)(+3)
〉Resistencia: 10 (+3)
〉Fuerza: 10 (+3)(+2)
Técnicas:

Conteo de técnicas
8 disponibles
6 usada
2 restantes

Sharingan 2 Aspas (写輪眼, Pupila Giratoria):
Otorga un bonus de 20% en reflejos.
3 en el atributo común de Taijutsu.
3 en el atributo común de Velocidad.
El usuario es capaz de divisar el flujo de chakra del oponente (de forma menos nítida que la obtenida con un Byakugan), pudiendo diferenciar entre clones y usuarios reales, así como ver a través de los genjutsus.
Es capaz de copiar técnicas de Ninjutsu, Genjutsu y Taijutsu de su mismo rango.

2/5

Activas

El Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.

Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica)
El ninja es capaz de levantar rocas de metro y medio, romper fácilmente la madera, sus golpes además serán capaces de generar grietas en rocas, mas no romperlas, podrá amortiguar golpes y reducir el daño de técnicas del mismo rango.  Esta técnica aumentará 2 puntos la fuerza del usuario, durante dos turnos.
1/2

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)
Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.
1/5

Habilidades copiadas:

Ninpō: Yōso no seigyo (忍法: 要素の制御, Arte ninja: Control Elemental):
El usuario es capaz de cargar cualquier arma con chakra y fusionarlo con su afinidad elemental. De esta forma, el arma (ya sean kunais, espadas, lanzas, entre otras.) canalizarán el chakra y acabarán por tener alguno de los siguientes efectos, dependiendo de la naturaleza del usuario.
Katon: Mediante esta naturaleza, las armas se calientan a temperaturas nocivas, generando no solo cortes sino también quemaduras. Además, estos cortes pueden generar un dolor de gran magnitud si fuera hecho dentro de la carne (como es el caso de una puñalada o un corte profundo).

Hagen: Engetsu (刃弦×偃月, Blade Chord: Cuarto Creciente).
Impregnando su arma de chakra, el usuario será capaz de expulsar desde el filo de la misma una medialuna formada de chakra en dirección a su oponente. Esta medialuna será capaz de recorrer un máximo de siete metros antes de desvanecerse, provocando destrozos a su paso. Mientras más cercano se encuentre el oponente del ejecutor, más daño recibirá por el corte. Aquellos que tengan armas punzantes (como lanzas y tridentes) podrán lanzar picos de chakra que, aunque abarquen un área menor, poseerán un poder mayor al encontrarse concentrado todo el poder en un punto más estrecho.
En caso de las flechas o pequeñas armas arrojadizas (dagas, kunais), el arma en si se verá rodeada de este poder, provocando efectos similares a las armas punzantes sumadas a la potencia que poseerán las mismas como proyectiles. Por ejemplo, de verse detenidas por armas comunes, podrán rebasarlas fácilmente.
Gennin: Una sola media luna

Azula Uchiha
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Seiichi el Sáb Abr 22, 2017 9:10 am



El final de una batalla, que posiblemente permanecería en la historia del medio pelirrojo. Donde nacieron rivalidades que llevarían a brutales combates en el furuto, y pudo ver la muerte de sus compañeros que habían deseado seguirlo, con sus propios ojos. El destino cuestionaba el título de 'prodigio' que le habían otorgado desde su nacimiento. Era material de crecimiento, que sólo los más aptos sabrían cómo utilizarlo de la mejor manera. Porque a través de la experiencia, se evitarían muertes innecesarias. Los ojos dispares de Seiichi, se fijaron en la casi instantánea participación de Crodos, uno de los Genin que pertenecían al feudo enemigo. Una enemistad que únicamente compartía por su deber. Consiguiente a ello, divisó también cómo Shion logró recuperarse tras haber recibido una de las ofensivas más devastadoras por parte de Takao; líder de los Tigres en Llamas.


Más allá de los resultados que su ataque combinado había tenido sobre el enemigo, su mirada se desvió a una situación ajena a la suya, pero en la misma escena. El deber de un Shinobi, que se sobreponía a la lealtad entre compañeros.


Fue apenas un segundo. Cuando volvió a fijar su completa atención a Takao, este había ideado mediante su gran control del Ninjutsu, una improvisada táctica defensiva ante la ofensiva de múltiples direcciones. Y se oyó la voz de alguien que se veía subestimado; el orgullo de un antiguo guerrero que se veía superado por la presencia de 'niños'. Seiichi entrecerró levemente los ojos, concentrándose en cómo podría evadir su próximo movimiento. Su cuerpo había dejado de responder apropiadamente desde la caída, y esa sensación de adrenalina que había experimentado por primera vez, se apagaba cual fogata en el invierno. Rápidamente, flexionó lo suficientemente las rodillas como para impulsar su cuerpo por la izquierda de Takao, terminando por dar una vuelta carnero y tomar la Naginata en el piso. La asistencia repentina de Shion, le había comprado no solo el tiempo necesario, sino también un préstamo de fuerza, para acabar finalmente con el líder renegado. Tras haber dado el suficiente espacio de acción a la azabache para que así se desenvolviera a gusto, podía prestar atención a todos los factores en esa noche pesadillezca. La muerte de Gorou; las heridas de Akkarin. Eran pensamientos encontrados; rompecabezas que él no podría resolver en ese momento. Miyuki cumplía con la asignación secundaria de la misión, resultando en una Shinobi de extremada eficiencia para el feudo. ¿Por qué, entonces... le revolvía el estómago?

El golpe final. Shion se mantenía enardecida por la candencia del combate, mostrando sus llamativas aptitudes como guerrera despiadada; un fuego que Seiichi únicamente había podido compartir por minutos. Sumándose a la danza del combate, el bicolor mantuvo una ofensiva menos eficiente de lo normal, por estar utilizando la Naginata de Akihiko. Pero, aprovechaba la distancia que esta le proporcionaba con el enemigo, viéndose en una formación defensiva que no lo perjudicaría tanto —debido a sus heridas—. Mientras la armadura de Takao era desbaratada golpe tras golpe, la constante colisión entre el filo del líder y el nuevo acero de Seiichi, chispeaban en la oscuridad. Miyuki no tardó en reunirse, acercándose directamente al líder representante de Hinoarashi para informar su nuevo plan de acción. Había asumido que el heredero de los Kaen, atentaría también contra la vida de los ninjas del feudo enemigo. Y se supone que eso haría, pues le proporcionaría un mayor grado de eficiencia. Pero la traición, le generaba un inusual gusto amargo en la boca. — Seiichi-san, sólo quedan dos de ellos de pie. ¡Ayúdeme con esta! — Planeaba atacar a Shion, mientras la azabache se encontraba ocupada con los ataques de Takao. Las rodillas del helado no se movieron como debían haberlo hecho, sin desviarse del objetivo principal. Será a causa de la conmoción que la Hyuga estaba sintiendo por sobreponer su deber sobre sus deseos personales, que cometió un error fatal. Takao terminó por propinarle un profundo corte en la espalda, que había desgarrado más de un músculo en su camino. Provocando que esta fuese a tener una dolorosa muerte durante el próximo minuto. Seiichi no es inmutó ante la misma. Aprovechó, pero, esa acción para propinar un corte horizontal que terminaría por desgarrar ambos gemelos del hombre, provocando que cayese de rodillas.


La araña venenosa, de ojos más rojos que la sangre misma, incitaba al que tenía alma de soldado a dejarse llevar. Venganza.

— ¿Está ella en lo cierto, chico? Pues adelante. Cobra tu venganza. — Eran las últimas palabras de un orgulloso hombre, que aceptaba la derrota de manera respetable. Seiichi clavó la Naginata en la tierra, posicionándose frente a él. Takao alzó la mirada, para encontrarse con los fríos orbes del joven de tez pálida. — El verdadero modo de vengarse de un enemigo, es no parecerse a él en absoluto. — Suavemente, deslizó su mano derecha hasta llegar a la nuca del hombre derrotado, impulsando la cabeza del mismo, directo a su fuerte rodillazo. Dejándolo inconsciente; incapaz de continuar. El joven le seguía siendo fiel a un enigmático código, que no respondía a las emociones, ni los deseos humanos. O eso creía.

El bicolor, de un cordón que llevaba atada la Naginata, logró colgáersela de la espalda; con el filo apuntando al piso. Inmediatamente, movió con gran dificultad el montón de rocas que escondían el cuerpo inerte de Akihiko. Se encontró con un joven castaño, portador de una mueca bastante similar a una sonrisa. Con las cuatro extremidades rotas, pero estéticamente en un estado aceptable. No había ninguna señal en su rostro que demostrase vulnerabilidad. Porque no la había... era la actitud de un líder, haciéndose responsable de la vida de sus compañeros. Liberando un quejido o dos, logró cargar el cuerpo del muchacho sobre su hombro derecho, proporcionando un agarre con el brazo que se encontraba del mismo lado.


Era curioso. Seiichi Kaen es reconocido por su completa dedicación al deber y su desprecio a las acciones no premeditadas. Sin embargo, llevaba en brazos al héroe, en lugar de a la eficiente asesina.


— Misión completada. — Vociferó con sequedad, de forma casi mecánica. Compañeros cayeron durante esa noche; otros simplemente desaparecieron. No se preocupó por el cuerpo de Takao, dejando que los pertenecientes al feudo de Kakkinoaru'en se lo llevaran. Su misión era desmantelar la organización criminal; no importaba quién se llevase a su líder.

Lento andar del que llevaba múltiples heridas. Paso tras paso, sus piernas le llevaron sin estar seguro el por qué, a los trágicos resultados de la otra escena. Gorou, asesinado. La vida de Akkarin, pendiendo de un hilo. Eran aquellos los resultados que podían generar una total devoción por su feudo. La mujer de cabellera turquesa, descansaba sobre el cuerpo del otro, resistiendo más de un cuchillo incrustado en la carne. La helada mirada del muchacho no expresaba, pero sentía un enorme disgusto. Horror. Akkarin, quien había prestado sus servicios más de una vez a Hinoarashi, había sufrido los daños colaterales de una operación secreta. No había nada que pudiera decirle a alguien que se encontraba inconsciente. Solamente, podía actuar de una forma diferente a la de siempre. Crecer. Con el único brazo que tenía libre, logró tomar de la cintura, procurando no tocar ninguna herida o cuchillo, a la mujer que antes había sido su compañera. Y la cargó en su hombro izquierdo, sabiendo que llevaba demasiado peso para el estado en el que se encontraba.




El héroe en el derecho; la lealtad en el izquierdo y la voluntad colgando de su espalda

— Esto no convierte a ninguno de nosotros en aliados. — Se escuchó de aquel que caminaba de la escena, con más que clara dificultad. Los mechones bicolores de su revoltosa cabellera, cubrían los ojos igual de dispares. — Crodos, de Kakkinoaru'en. La próxima vez que nos veamos, será como enemigos.
Era del único que sabía con certeza, que pertenecía al feudo de la Dama de Fuego. Enemigos por deber. No era una provocación, sino cruda honestidad hacia alguien que había decidido ayudarlo durante su combate final. Le debía al menos eso. — También todos aquellos que vayan contra el sistema. — Miró de reojo sobre el hombre derecho, por una leve rendija que se formaba entre su cuello y el cuerpo de Akihiko, a los presentes. Era un testimonio público.

Las despedidas no eran parte de la misión, por lo que resultaban irrelevantes. Antes de perderse entre los árboles del bosque camino a su feudo, terminó por cruzarse con un moribundo, antiguo enemigo. — E-ella lo hizo bien... no lo voy a negar. Volvamos a enfrentarnos los tres en un futuro. — Este parecía haber recuperado la consciencia hace poco, casi ahogándose en su propia sangre. Su resistencia, era temeraria. Seiichi desconocía de la presencia de Saizen. Al parecer, la mujer que llevaba ahora consigo, también había enfrentado a más de un demonio durante esa larga noche. — Entendido. — No le dedicó una muestra de respeto, sino que conocía el estado de la situación. El final de Saizen, tenía que ser pospuesto nuevamente.

Aprovecharía para tomarse un desvío, directo a la Capital. El estado de la mujer de hielo no era bueno, y a pesar de no estar completamente seguro por qué optó por ayudarla, la iba a dejar en el hospital antes de partir a Hinoarashi. Sin esperar que esta despierte. Como líder, iba a ser él quien informase a la familia de Akihiko sobre su muerte, y la entrega de su cuerpo.



La luna durante esa noche, había sido la principal espectadora de un cambio. Evolución.




OFF:
NPCS:
Akihiko — #996699
Miyuki Hyuga — #ff66ff
Hachiro Senju — #990033
Gorou Yotsuki — #cccc00
Saizen — #660033
Nagisa — #cc9966
Takao — #66ff99
(Pueden utilizarlos. Sólo intenten ser fieles a cómo son. Más información abajo)

”Líder Tigre”:

Especialidad: Fuinjutsu / Ninjutsu
Clan: ¿?
Elemento: Doton

• Ninjutsu: 15
• Taijutsu: 9
• Genjutsu: 5
• Velocidad: 15
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Había un requisito que él les pedía a todos antes de poder unirse a los Tigres en Llamas. Era un sello que él mismo había diseñado, con propósitos que nunca les fueron informados. Para realizar una técnica tan potente como la que está utilizando, logró arrebatar a todos aquellos con su sello puesto, el chackra. No eran más que recipientes de energía, listos para ser utilizados cuando llegase el momento.
Lo llevaban todos los Tigres (incluso Kentaro), pero no los mercenarios.

El hombre se encuentra en una cúpula de chackra que lo protege de cualquier ataque que vaya directamente hacia él. El golem tendría que ser herido considerablemente para que el escudo del otro cayese.

Técnicas utilizadas:

Elemento Tierra: Movimientos Tectónicos (土遁・地動核, Doton: Chidōkaku)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Una vez realizada una serie de sellos, el usuario pone las manos en el suelo y esto le permite alterar rápidamente la tierra en los alrededores, otorgándole la capacidad de bajar o subir el suelo en la zona circundante, permitiéndole crear agujeros gigantes o elevaciones en el suelo en un instante. El tamaño de la zona afectada no ha de superar un radio de veinte metros en Chunnin, treinta metros en Jounnin y cincuenta metros en Sannin, así como las profundidades y elevaciones producidas por el usuario alcanzan un máximo de diez metros en Chunnin, veinte metros en Jounnin y treinta metros en Sannin. Ésta técnica puede servir para la creación de trincheras o la evasión de ataques. La zona que es trasladada no se ve alterada, es decir, la vida vegetal, animal y las personas que allí se encuentren conservan su misma posición. En caso de que el jutsu sea usado a gran escala, solo puede usarse tres (3) veces por combate.




”Nagisa”:




Nombre: Nagisa
Clan: Kugutsu
Elemento: Doton
Ninjutsu: 12
Genjutsu: ¿?
Resistencia: 10
Fuerza: 8
Velocidad: 7
Taijutsu: 3

Sádico, perverso y psicótico. Actualmente está completamente obsesionado con Hushika. Suele apodarse a sí mismo como el rey de las marionetas. Se desenvuelve muy bien en combate de corto, medio y largo alcance. Perfeccionista con su “arte”.

Marionetas:





Nombre: Shiro — White
Mide dos metros. Marioneta portadora de una gran espada. Guardián del medio campo, suele atacar pero no alejarse demasiado de Nagisa. Es resistente.





Nombre: Monsuta — Monster
Marioneta arquera. Siempre cerca de Nagisa, suele aportar al campo de batalla con proyectiles de gran tamaño. Es lenta, pero cumple su función.

Apariencia:






”Técnicas”:







LEER:
Grand finale!

Gracias a todos por participar en esta misión que he creado. Lo aprecio mucho. Todos lo han hecho genial!

Aquellos que quieran hacer un último post para cerrar bien las cosas con sus personajes, bienvenidos sean. Ya no importa el orden.




Saludos!

Seiichi
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Azula Uchiha el Sáb Abr 22, 2017 5:21 pm




B
Deseoso deslumbraban sus carmesíes, quería ver arder la voluntad del bicolor, que se imponía frente al débil Líder. Ella esperaba lo peor, su muerte, notar cómo su corazón se ahogaba con la sangre enemiga y empezaba a pudrir su interior: Era el mejor deseo que podía tener una persona tan malvada como Azula, había tanta oscuridad en ella que la decadencia seguía siendo improbable en su interior. Debilidad, sólo vio debilidad. Borró su sonrisa y sólo le dio un atisbo de decepción, de asco por sus ideales tan perfectos. Los débiles mueren, la compasión y ese extraño honor era lo que llevaba a una lenta y dolorosa perdición a los ninjas. —¿Siembre eres tan dramático? —cuestionó de forma retórica, mientras se retiraba de su lado. Le siguió con la mirada, mostraba tantas debilidades humanas, que aunque pareciera estar desprovistas de ellas, su comportamiento compasivo era evidente. «Y yo pensando que sería un buen contrincante», resonó en su mente, desestimando al creador de llamas cerúleas. Se acuclilló ante el desmallado hombre, sintiendo la mayor satisfacción que podía existir –además del poder–, la dulce, dulce victoria. Aún con el poderío encendido, acarició su rostro, tan indefenso—. Así te quería tener, Takao. Desearás haber caído en manos de Seiichi. Te lo aseguro —con eso concluyó su combate. Una amenaza más allá de la simple muerte. Azula tenía cierto gusto de obtener trofeos, cuando peleó contra un ninja de Hinoarashi le quitó su medallón, y ahora, tenía otro: El casco de Takao. Esos trofeos no eran para que fueran víctimas del polvo, sino como objetos de intimidación, de engaño. Lo agarró por su ropa y se dispuso a arrastrarlo, sin embargo, aún tenía a su espalda a Crodos, otro de sus camaradas, el sobreviviente—. ¡Eh, Crodos! —exclamó, buscándolo con la mirada hasta que la tuvo sobre ella, ahora con su color habitual, ámbares que denotaban cansancio sin apartar su naturaleza agresiva—. ¿Puedes buscar el cadáver del dueño de esa espada?, es mejor que lo llevemos frente al feudo. Nadie quiere que los buitres de Hinoarashi se queden con ellos. Asegúrate de tener sus colgantes —ácida, ofensiva, así era ella, y no iba dirigida hacia Seiichi en específico, ella ahora le tenía tanto asco tanto a él como a su feudo lleno de debilidades e inutilidades. Siguió avanzando por el campo, con tranquilidad, si no es porque mira su herida abdominal, se le habría olvidado tal penetración. Tocó la zona, debía ser atendida. Divisó el cadáver de Gorou, echó un suspiro al cielo, también se lo tendría que llevar.

Ya estoy ansiosa por partirte esa perfecta dentadura, Kaen —eso fue lo último que se escuchó de la fémina antes de salir de la zona de combate. Todo eran ruinas, desastre, muerte. Quizás la mayoría de los sobrevivientes estuvieran conmocionados, pero Azula, no, ella estaba como pez en el agua, allí entregaba todo su ser, gustosa, era su lugar y su cometido de vida. Una amante de la guerra, eso era.
Tomó uno de los caballos con carreta, de los pocos que habían sobrevivido a la demolición. Puso el cuerpo de Gorou en la carreta y el de Takao –teniendo las manos atadas– sobre la parte trasera del caballo. Se justó lo mejor posible, disponiéndose a emprender carrera hacia la Capital: Entregar a Takao y el cuerpo del compatriota caído en batalla. Al final, recibiría atención médica; cuestión relativa, porque ella misma eran la que se dedicaba a curarse, a cocerse, era parte de su formación como Shinobi; controlar el dolor, experimentar, no mostrar debilidad.


La batalla, el incentivo de su vida, cuya resolución era la victoria. Una victoria más.



Datos:

NPC's:
”Líder Tigre”:

Especialidad: Fuinjutsu / Ninjutsu
Clan: ¿?
Elemento: Doton

• Ninjutsu: 15
• Taijutsu: 9
• Genjutsu: 5
• Velocidad: 15
• Resistencia: 10
• Fuerza: 10
Había un requisito que él les pedía a todos antes de poder unirse a los Tigres en Llamas. Era un sello que él mismo había diseñado, con propósitos que nunca les fueron informados. Para realizar una técnica tan potente como la que está utilizando, logró arrebatar a todos aquellos con su sello puesto, el chackra. No eran más que recipientes de energía, listos para ser utilizados cuando llegase el momento.
Lo llevaban todos los Tigres (incluso Kentaro), pero no los mercenarios.

El hombre se encuentra en una cúpula de chackra que lo protege de cualquier ataque que vaya directamente hacia él. El golem tendría que ser herido considerablemente para que el escudo del otro cayese.

Bajo custodia

Gorou Yotsuki

"— ¿Qué esperabas de escoria de Hinoarashi? —"

Clan: Yotsuki
Especialidad Kenjutsu
Elemento: Rayo
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 5 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 12
Reconocido por su fuerza e increíble resistencia. Siempre está de mal humor y suele recurrir a la violencia con bastante facilidad. Distante. Odia a Hinoarashi con todo su ser. Es un experto en el combate cuerpo a cuerpo con dos armas. También se destaca por su precisión al arrojar armas.

Un set de ocho cuchillas que son de una hoja de 40 centímetros.


Cuerpo bajo custodia


Hachiro Senju

"— Llegan tarde. —"

Clan: Senju
Especialidad Ninjutsu - Kenjutsu
Elemento: Fuego
Rango: Genin
Feudo: Kakkinoaru'en

Nin: 10 | Gen: 1 | Tai: 10 | Vel: 9 | Fuer: 10 | Res: 10
Hábil tanto en el Ninjutsu como en el Kenjutsu; algo extremadamente inusual en un Genin. Es considerado ya por sus superiores como un digno guerrero. Es serio y defensor de su feudo antes que cualquier otra cosa. Devoto a la Dama de Fuego, intenta seguir cada paso, copiando incluso partes de su personalidad. Cuerpo a cuerpo, es mediocre sin una espada en la mano.

Lleva una espada de hoja dorada.


Cuerpo bajo custodia

Apariencia:
Equipamiento:

》Ninja-tô (1) ◦ Aspecto
》Kunais (8) ◦ Aspecto
》Shurikens (6) ◦ Aspecto
》Senbons (20)
Símbolo feudal Hinoarashi (1)
Stats:

Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)

Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica)

〉Ninjutsu: 10 (-3)
〉Taijutsu: 7
〉Genjutsu: 7
〉Velocidad: 10 (+3)(+3)
〉Resistencia: 10 (+3)
〉Fuerza: 10 (+3)(+2)
Técnicas:

Conteo de técnicas
8 disponibles
6 usada
2 restantes

Activas

Taitanikku-ryoku  (Fuerza titánica)
El ninja es capaz de levantar rocas de metro y medio, romper fácilmente la madera, sus golpes además serán capaces de generar grietas en rocas, mas no romperlas, podrá amortiguar golpes y reducir el daño de técnicas del mismo rango.  Esta técnica aumentará 2 puntos la fuerza del usuario, durante dos turnos.
2/2

Rirīsu-ryoku (Liberación de fuerza)
Esta es la primera liberación del Shīrusutoa. Esta consiste en que luego de un sello de manos, el sello de la piel del usuario se expande como este lo decida, y un chakra verdoso comience a rodearlo. Este chakra será el que se liberará de la reserva, y por lo tanto, aumentará la fuerza, velocidad y resistencia del usuario en 3 puntos durante 5 turnos. Una vez los turnos pasen, el usuario sentirá un extremo cansancio debido a la sobrecarga de chakra y perderá 2 puntos en velocidad, resistencia y fuerza.
2/5

Azula Uchiha
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Hushika Kugutsu el Dom Abr 23, 2017 7:25 pm


Templo de los Tigres.


Todo parecía haber terminado, de la manera correcta. Los dos principales enemigos, abatidos en combate. Un buen trabajo en equipo… de manera extraña y quizá irónica. La batalla había dejado bajas para ambos lados, aunque un feudo aparentemente salió “triunfador” de este encuentro; Hinoarashi y su acto traicionero hacia un compañero que, a pesar de haber tenido diferencias, había luchado para el funcionamiento correcto de la misión. Sin dudas, un acto que Hushika no iba a olvidar, a pesar de estar en shock por otra cosa.

Todavía resonaban en su cabeza las palabras de Nagisa, de su lecho de muerte previo a la ejecución de éste por parte de la marionetista. No podía creer lo que había escuchado; por demás, había eliminado al autoproclamado Rey de las Marionetas. Sin dudas, un hecho admirable y que iba a perdurar en el tiempo, no sin repercusiones. Pero todo estaba por verse. Las orbes de la shinobi observaban cómo la sangre alumbraba la escena; tanto de aliados como de enemigos.

Pudo divisar la escena en donde el bicolor dejaba la ejecución de Takao, líder tigre, a Shion, la cara conocida de la titiretera. Sin dudas, había desempeñado un gran rol en combate; extrañamente, el muchacho no quiso matarlo. Se ocupó de otras cosas, hechos que en su cabeza parecían no ser relevantes. Pero Hushika escuchó sus palabras con atención, no evitando sentirse referida en lo último que éste pronunció.

–Si ir a favor del sistema implica seguir las órdenes de alguien ajeno a uno mismo, para satisfacer las necesidades de esa persona… –Hablaba en directo hacia Seiichi. –…y cometer ciertos actos que no responden a ningún código de ética, agradezco no estar en aquel sistema. –Quizá irónica. El honor no era parte habitual en su vida, y quizá incluso era lo contrario. Pero jamás atacaría a un compañero. –Prefiero ir en contra de él antes que ser un peón de él. –Buscaba dañar con estas palabras; calar hondo en la mente de quien esperaba que reciba el mensaje.


✦ ✦ ✦


Se acercó al cuerpo sin vida del derrotado titiretero. El rubio cuerpo estaba allí, con la sangre salida de entre sus vísceras y algunas senbons clavadas en su cuello. La peliverde se agachó. Quería mirarlo mejor, cara a cara. Tocó su cuello; frío. Sus manos no tenían pulso. Quizá el hecho más relevante era la culpa que sentía por haberlo hecho. ¿Era un posible aliado? Había intentado de matarla. Pero… ¿Por qué sabía tanto sobre ella? ¿Por qué sabía sobre Komuro?

Su mente estaba cegada con aquello. Aún así, visualizó el lugar. Se dirigió inexplicablemente hacia Crodos, quien había recibido la muerte de un compañero en la batalla. Empatía, ansiedad... algún sentimiento de pérdida, que Hushika no comprendía pero respetaba. Aunque sabía que era alguien opuesto a ella, alguien como Seiichi, muy ligado a su feudo. Quizá por esa razón, Hushika decidió dirigir unas palabras hacia él, antes de darse a la huida.

–Espero que nos volvamos a encontrar alguna vez. Quisiera ver un cambio de parecer en los motivos por los cuales has venido hasta aquí, sin la excusa de "servir a la Dama de Fuego" como si fueses una pieza de ajedrez, descartable.–Convencida estaba, quizá erróneamente, de que esto iba a afectar el pensamiento del chico. –Espero que no sea la última vez que los vea. –No sabía bien a quien se refería; aunque no era un mensaje unipersonal.


✦ ✦ ✦


Giró su espalda y comenzó a caminar, pensando. El País del Fuego estaba buscándola. Quizá no lo sabían ellos todavía; quizá Seiichi o Miyuki no la habían atacado porque no estaba en los planes de su señor feudal, o simplemente ignoraron aquella información. Aunque la realidad era que podrían haberla eliminado si hubiesen querido. O al menos, lo hubiesen intentado. También, fue la razón de querer tener el menos contacto posible con el Guardia, Koi.

–Sé que nuestros caminos volverán a encontrarse. Aunque, la vez que lo hagan, estoy segura de que estarán tomando acciones bélicas contra mí. –Miró hacia atrás, esperando que alguien la escuche, y salió de un salto hacia el bosque. Su destino era totalmente incierto, aunque todavía quedaban algunas cosas pendientes allí, en aquel territorio, del cual debía salir cuanto antes. Era una criminal; había sobrevivido a aquello, por esta vez.






INFORMACIÓN:

Líneas:
Hay 43 líneas en total. Sumadas a las 619 de la suma de los post anteriores, dan le sumatoria de (662).
Stats, jutsus y equipo:


▲ Stats:
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 7
Genjutsu: 7
Velocidad: 10
Resistencia: 10
Fuerza: 10

▲ Equipo:
-Marionetas.
-Venenos.
-Hilos de Alambre (Vacío).
-Kunais (x8).
-Pergamino Mediano (Vacío).
-Pergamino Mediano (Sellado: Koma).
-Bombas de Humo (x1).
-Senbons (x7).
-Cascabeles (x7).
-Pastillas de Sanguíneos (x5).
-Calmantes en Líquidos (x5).
-Pergamino de ADN (x1).
-Jeringas (x10).
-Vendas (x0).

▲ Herbolario:
-Arbórea Hojaplata (x3).
-Regaliz Alpino (x10).


✦ ✦ ✦


Técnicas restantes (4/8)
Hushika Kugutsu
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Re: "The enemy of my enemy, is my friend"

Mensaje por Crodos el Miér Abr 26, 2017 10:21 am


Todo parecía haber acabado. El resultado de la lucha combinada por los dos feudos llegó a su final. El líder de los tigres fue derrocado.

Los escombros pintaban un paisaje digno de recordar para aquel iniciado en las batallas a gran escala. El muchacho de ropaje negro y coleta se sorprendió la manera en la que sus compañeros y él habían llevado las acciones. Crítico como era él, reconocía que si no llega a ser por sus compañeros él no estaría de pie ahora.

Empezó queriendo encabezar al grupo, al conocerlos un poco más notó que debía de apartarse, en el momento de la acción actuó sin pensar, por suerte cierta persona le ayudó y le defendió, creando un vínculo. Luego la lucha para acabar con el caos hizo que notará la diferencia que había entre él y sus compañeros y ya sin mencionar al rival.

Se sintió inútil. Aprendió muchas cosas sobre él mismo y sobre los demás. Su forma de pensar estaba cambiando. Jan le aviso de que esto podría llegar a pasar, lo único que no era consciente, ahora sabía que en la vida del shinobi todo es avanzar.


Seiichi se dirigió a él directamente. “La próxima vez que nos veamos, será como enemigos.” Eso tensó a Crodos. La mirada de ambos se cruzaron y la tensión era palpable. Apretando los puños no aparto la mirada del bicolor. Era consciente que en el nivel que se encontraba Crodos si se enfrentaban tenía todas las de perder, y después de lo vivido no habría una segunda oportunidad. Sin decir nada aceptó las palabras y lo que ello conllevaba.

Después Shion, la única de su feudo que quedaba con vida menciono que se llevara el cuerpo del compañero caído. Ella se llevó a Gorou. Que sospechosamente tenía heridas de aguja y tomando consciencia no recordaba que los tigres atacaran de esa forma, debía ser alguien ajeno a ellos, o eso pensaba.

Con algunas heridas Crodos llegó al lugar. Hachiro yacía en el suelo. La herida de su pecho impresionaba al novato. Con sumo cuidado colocó al caído sobre sus espaldas. Era hora de llevarlo a casa, allí podría descansar. Parecía que el cuerpo no pesara, aunque el sobreviviente notaba una fuerte carga sobre su espalda. Los ojos se cristalizaron. Había sido un acto muy duro para él. Nadie había contado con él y sin conocerle Hachiro le comprendió. Algo más que una misión para él fue un aprendizaje de la vida shinobi.

Ahora toca avanzar.


Información:

NPCS:

Akihiko — #996699
Miyuki Hyuga — #ff66ff
Hachiro Senju — #990033
Gorou Yotsuki — #cccc00
Saizen — #660033
Nagisa — #cc9966
Kentaro — #3333ff
Líder Tigre — #66ff99
Apariencia:


Stats:

• Ninjutsu 5 +2 +2 =9
• Taijutsu 2 +2 +1 +2 =7
• Genjutsu 2 = 2
• Velocidad 3 +2 =5
• Resistencia 5 +1= 6
• Fuerza 3 = 3
Stats Especialidad
Stats Entrenamiento+Misiones+Combates
Inventario:

• Baston de luz
• Hilo de alambre
• Shurikens 10-2-8=0
• Kunais 10-2=8
Técnicas:

Restantes: 5-1-2=2
Usadas: 1(Katon) 2(Kenjutsu)
Jutsus ocultos restantes: 1

Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix (火遁・鳳仙火の術, Katon: Hōsenka no Jutsu)
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu de fuego que consiste en crear pequeñas bolas de Fuego, después de realizar sellos con las manos, que son lanzadas por la boca del usuario y vuelan en todas direcciones atacando al enemigo. Las llamas están controladas con chakra.

Ninpō: Yōso no seigyo (忍法: 要素の制御, Arte ninja: Control Elemental):
El usuario es capaz de cargar cualquier arma con chakra y fusionarlo con su afinidad elemental. De esta forma, el arma (ya sean kunais, espadas, lanzas, entre otras.) canalizarán el chakra y acabarán por tener alguno de los siguientes efectos, dependiendo de la naturaleza del usuario.
Katon: Mediante esta naturaleza, las armas se calientan a temperaturas nocivas, generando no solo cortes sino también quemaduras. Además, estos cortes pueden generar un dolor de gran magnitud si fuera hecho dentro de la carne (como es el caso de una puñalada o un corte profundo).

Hagen: Engetsu (刃弦×偃月, Blade Chord: Cuarto Creciente).
Impregnando su arma de chakra, el usuario será capaz de expulsar desde el filo de la misma una medialuna formada de chakra en dirección a su oponente. Esta medialuna será capaz de recorrer un máximo de siete metros antes de desvanecerse, provocando destrozos a su paso. Mientras más cercano se encuentre el oponente del ejecutor, más daño recibirá por el corte. Aquellos que tengan armas punzantes (como lanzas y tridentes) podrán lanzar picos de chakra que, aunque abarquen un área menor, poseerán un poder mayor al encontrarse concentrado todo el poder en un punto más estrecho.
En caso de las flechas o pequeñas armas arrojadizas (dagas, kunais), el arma en si se verá rodeada de este poder, provocando efectos similares a las armas punzantes sumadas a la potencia que poseerán las mismas como proyectiles. Por ejemplo, de verse detenidas por armas comunes, podrán rebasarlas fácilmente.
Gennin: Una sola media luna

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