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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }


Inside the lines {Misión C}

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Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Saeko el Jue Mar 02, 2017 2:45 pm

Primer acto: Los otros

No sabía bien cuánto tiempo exactamente llevaba observando desde aquél tejado, pero la gente no dejaba de entrar y salir por aquella puerta. Era extraño y a la vez intrigante, ¿Por qué un bar de pueblo como aquél estaba tenía tanta afluencia de público? Nunca había oído que sirviesen buena bebida y la comida era como la de cualquier otro sitio. Quizás, como mucho, podría ser el precio, pero no me cuadraban las cuentas. Por eso mismo, decidí descolgarme del tejado con mi capucha puesta y mi larga capa tapándome prácticamente todo el cuerpo.

Me dejé caer un par de calles más atrás, para no presentarme de una forma demasiado abrupta ni tampoco llamar la atención en demasía. Desde un callejón aledaño, aguardé que alguien se dirigiese hacia allí y una vez vislumbré a un joven bastante alto aparecer por la esquina de enfrente, me situé a su espalda y comencé a caminar sin vergüenza alguna. Mis pasos eran cortos y tibios, pero como los del chico eran bastante ruidosos y poderosos, los míos se veían amortiguados en gran medida. Punto para mí.

La puerta del bar hizo un sonido extraño, como quejándose de todas las veces que hoy la habían abierto, sin embargo, no pareció ofrecer demasiada resistencia al brazo fuerte del joven. Una vez dentro, me apresuré a pasar por detrás de la gente y quedarme agazapada tras una multitud que se había sentado en una mesa cuadrada de madera. –Ya estamos todos. Empezamos- Dijo el chico joven, el cual se situó al lado de un hombre que la podría sacar fácilmente unos veinte años y que, por lo que diría a continuación, podría ser su padre, aunque esa palabra no concretaba nada. –Gracias por venir hijo, tú sabes más que ninguno de nosotros y has sido capaz de ver más allá. ¿A qué nos enfrentamos?- Terminó preguntando aquél hombre de tez morena y poca afluencia de cabello sobre su baldía cabeza. –Bueno- Dijo el joven tras el cual había entrado por la puerta mientras se aclaraba la garganta. –He podido ver gente pasar a través del pueblo y les he seguido, pero como no soy un shinobi, se dieron cuenta de que les seguían y me tuve que esconder. Ellos tienen habilidades especiales para buscar a la gente y no es nada fácil dar con ellos, pero eso… Necesitamos ayuda. No podemos hacer esto solos.- Sentenció el joven mientras daba un sonoro puñetazo a una pared cercana, muestra de la rabia que le corría por las venas. La impotencia queda implícita en sus palabras, y tras estas, se hizo el silencio. Nadie sabía qué decir o qué hacer y se miraban como buscando que alguien del pueblo tuviese una idea o una respuesta.

-Quizás me estoy metiendo donde no me llaman- Logré decir con una voz un tanto más grave que la que tenía normalmente, producto de que hacía bastante tiempo que no hablaba nada y se me había resecado la garganta. Avancé, di dos pasos al frente y me subí a la mesa tras la cual me refugiaba. –No he podido evitar escuchar vuestras penas- Dije mientras observaba al joven y al hombre mayor que acababan de hablar antes. Sin embargo, antes de que ninguno dijese nada más, una jarra voló en mi dirección y para protegerme, puse mi antebrazo entre el objeto arrojadizo y mi rostro. La jarra estalló en mil pedazos y algunos se quedaron sobre mi piel, haciendo herida y escociendo como los mil demonios. Quizás me debería haber estado quieta o haber dicho algo original, pero yo no era así. Dirigí mi mirada en dirección a un tipo que parecía ser el culpable de mis heridas y me abalancé sobre él, sujetando con una mano el cuello de su camisa y amenazando con mi otra mano en forma de garra. Suspiré fuerte sobre su rostro y agrié un poco el mío. El hombre, lejos de asustarse o achantarse, rió fuerte. –Veo que nos serás útil.- Sentenció con un tono tan firme, que no pude evitar sentirlo como una amenaza, por lo que junté mi otra mano a la que le sujetaba, le alcé, y le lancé hacia atrás.

Estaba bastante enfadada y el bar se había quedado en silencio. Observé a la gente con un gesto de desaprobación y, tras lo que había hecho, nadie parecía tener ganas de incitarme más. En cuestión de segundos, el joven que había hablado anteriormente se hizo paso entre la gente que nos separaba. -¡Oh, mil gracias!- Comentó mientras alzaba los brazos en señal de agradecimiento a los cielos. Como si ellos me hubieran puesto allí. –Disculpa al señor Mitsuyama. Es un tanto… impulsivo y en este pueblo no hemos tenido buenas experiencias con los shinobis. Por eso, cuando apareciste de la nada con esas palabras, él reaccionó así.- No sabía si creer al joven o no, pero por el tono que había parecido ofrecer, no podía estar mintiendo. Al menos no me daba esa sensación. Escupí a un lado y saqué un senbon de la comisura de la manga derecha y me lo puse en la boca. –Si has oído todo lo que he dicho, te agradezco mucho que hayas aparecido. Gracias a los dioses.- Dijo el joven alzando de nuevo los brazos. –Lo siento, pero no hay dioses que dirijan mis pasos. Soy la única persona que decide sobre eso. Si estoy aquí es porque soy de un pueblo cercano y viajo luchando contra lo que es correcto. Desconozco quiénes son esas personas a las que teméis, pero debo admitir que no suenan bien. ¿Qué demonios ocurre aquí?- Terminé objetando, producto del dolor de los cristales en mi brazo y la sangre que ajaba por este.

En los minutos siguientes, con la ayuda de mi capa, fui limpiando un poco la zona de sangre. Después de aquello, me senté en una mesa junto al joven y él, fue explicándome lo que allí había ocurrido. –Desde hace semanas, hemos estado viendo cómo muchas personas cruzan por el pueblo en dirección a los montes nublados y allí desaparecen. Todos ellos parecen ser hábiles y rápidos, pero también parece ser que secuestran gente. De este pueblo ya han desparecido varias personas, varios de ellos niños, aunque también se han llevado adultos… como a mi madre- Dijo el joven que de un momento a otro pareció volverse un poco sentimental. -¿Y no hay ningún shinobi en la aldea?- Pregunté con un tono bastante tonto, como si estuviese preguntando una obviedad. –Sí, teníamos un par de persona con habilidades por aquí, pero desparecieron y a los pocos días comenzamos a ver a esas gentes que te comento. No sabemos qué conexión pueden tener con todo esto, pero no podemos hacer más. Yo mismo he ido a investigar, peor no soy como vosotros y casi me matan. Pero eso mismo, por favor, ¡Ayúdanos!- Terminó por decir el joven mientras me agarraba las manos. Acto seguido, las retiré con algo de repulsa puesto que no me gustaba que la gente me tocase. -¿Y el feudo? No queda lejos de aquí. ¿No habéis probado a pedir ayuda? Ellos podrían solucionar esto de una forma mucho más rápida que alguien como yo- Comenté preguntando de nuevo algo que parecía bastante obvio. –Sí, sí que hemos pedido ayuda. Sin embargo, creen que estamos locos y que tenemos algún tipo de paranoia. Sin pruebas, nos han dicho que no van a actuar bajo ningún concepto por lo que necesitamos cualquier cosa. ¡Por favor!- Dijo el joven mientras juntaba las palmas de sus manos y agachaba la cabeza.

No me podía negar ante semejantes palabras, sin embargo, tampoco podía arriesgarme tanto. Yo sabía de lo que era capaz, pero no sabía ni cuántas personas habría allí ni qué nivel de poder podían demostrar. Todo era muy oscuro, casi tanto como la noche misma en la que nos encontrábamos, y cada segundo que pasaba me sentía más obligada a responder favorablemente, aunque no me sintiese del todo segura.


Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 7 (+2 Baile de la dos hojas)
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 4 (+2 Arte rápido)
• Resistencia: 6
• Fuerza: 3

Atuendo:
Bajo la capucha negra y la capa larga:

Armas:

·Senbons
·Tessen {Pequeño}
·Fujin
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Noche el Lun Mar 20, 2017 6:06 pm



Qué desastre. Todo había sido un maldito desastre. Desde que se adentrara con las huestes en el País del Rayo a uno de los pueblos abandonados al sur del país, toda su vida había dado un giro dramático. Su refugio, aquel en el que debía encontrarse su fiel compañera Eleonor, había sido completamente destruido. No había quedado más que restos de la vorágine de una batalla. De ella no quedó ni el rastro, y después de meses de buscarla, había comenzado a barajar la posibilidad de abandonar la búsqueda. Estaba derrotado. Había perdido la lucha más importante de todas.

Por ello bebía sin control. Le pedía al alcohol que ingería que alejara de sí los pensamientos que él era incapaz de apartar de su mente, que sacara de él la angustia y que lo evadiera aunque fuera únicamente por unas horas. Pero a pesar de haber vaciado durante horas vasos de alcohol, no había conseguido los resultados que quería. De pronto, alzó el vaso y dio un fuerte golpe en la mesa que resonó por todo el bar abruptamente. Desvió la mirada hacia una mesa, junto a la que había una persona que protegía su identidad con una capucha. Miró a las personas que hablaban allí; no era capaz ya ni de verlas con claridad. El haber dirigido la mirada hacia ellos había hecho que en su mente la habitación comenzara a girar. Cerró los ojos un momento, tratando paliar el mareo, sin conseguirlo. ―¡Yo soy un Shiiiiiinobi!―exclamó, con la lengua pegada por la borrachera y alzando el vaso con el que acababa de golpear la mesa. Tragó y alzó las cejas, abriendo también los ojos de forma exagerada, como si aquello fuera a hacer que su visión dejara de estar tan mal.

Soy un Shinobi―se le escapó un gallo al pronunciar esa última palabra.― y necesito dinedo. ¡Hadddé lo que sssea!―nadie le había llamado, pero al escuchar la palabra shinobi se había sentido aludido. Se levantó de la silla y su cuerpo tambaleó, tuvo que dar varios pasos rápidos hacia un lado para no terminar cayéndose al suelo. Cuando recuperó el escaso equilibrio que le quedaba, fue a trompicones hasta la mesa en la que estaban reunidas aquellas personas y allí dejó el vaso. ―Veréis... aunque no lo parezca... esssstoy completttamennnte sobrio.―comenzó. ―Y puedo hacer cualquier... tttipo de trabajo... ¡En sserio!

Aguardó un momento, no para que aquella gente se lo pensara, sino para poder poner en orden sus ideas. Los pensamientos se entremezclaban de forma confusa en su cabeza y le costaba coordinar para construir bien las oraciones. ―Además... Necesito dinnnero... podd favoor...―agregó. No sabía qué hacer para que le aceptaran, podía ser bueno... cuando estaba sobrio al menos. Pero, aún en su borrachera, sabía dos cosas. Primero, que probablemente no tendría otra oportunidad como aquella para poder encontrar un trabajo acorde a sus habilidades. Y segundo... que había bebido más de lo que debía y tenía cuentas que saldar.

Mientras tanto, a lo lejos, el tabernero lo observaba con dura severidad después de haber escuchado lo que había dicho. Maldecía por haberse confiado del rostro inocente que tenía Noche.



Off:

Stats:

• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 4
• Resistencia: 1+2
• Fuerza: 4

Armas:

•Kunais x10
•Shurikens x10
•Clavos Makibishi x10

Noche
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Akkarin el Mar Mar 21, 2017 6:23 pm



Las directrices que le habían sido indicadas la llevaban hacia una zona circundante a la periferia de sus tierras, donde varios pueblos se nutrían de una cercanía moderada a la Capital y al mismo tiempo, quedaban relegados a una posición alejada a la hora de recibir ayudas por parte de la misma. Una espada de doble filo, puesto no escaseaban en recursos la mayor parte del año, pero la delincuencia en estos era mayor.

¿Por qué iban los criminales o matones a delinquir en la Capital, cargada de guardias, cuando había pueblos con recursos a los que extorsionar más fácilmente?

Como fuere, la dama del hielo paseaba con prudencia por las oscuras calles de la pequeña villa, tomando nota a su alrededor. Daba rodeos, estaba claro, puesto había notado al principio como un par de hombres curtidos empezaban a seguirla. Posiblemente para robarle o asaltarla, daba igual la manera, pero la kunoichi prefería los métodos pacíficos y menos llamativos. A la quinta vuelta de esquina, aprovechó la oscuridad a su alrededor para cubrirse en la misma, perdiendo al mismo dúo que la seguía. Otra víctima caería en sus redes, estaba claro, pero no sería ella. Tenía trabajo que hacer.

En su llegada al país, había evitado quedarse más de lo necesario en la Capital, recibiendo un simple encargo por parte del guardia de las puertas. El pueblo en el que actualmente se encontraba había hecho varias peticiones para recibir ayuda, pero no tenían suficiente poder militar en esos momentos como para delegar a soldados que investigasen su causa cuando se trataba de una mísera misión de rango C. El pago no era suficiente para movilizar a la mayoría, quienes actualmente estaban más dedicados a la reconstrucción, escolta o resolución de misiones con más recompensa asegurada.

Sin embargo, no podían girar totalmente la espalda al pueblo, ya que sería llamar a la insurrección civil. Así que habían contactado con uno de los Genins que apenas había mostrado su cara por el país, dándole el encargo de ocuparse del asunto. No tenían muchas expectativas, era simplemente para aplacar al pueblo. Era obvio que desestimaban las palabras de estos, ya que decían tener un séquito de secuestradores que menguaban la población del mismo y algunos viajeros que pasaran.

Pero la joven sentía esa empatía que la llevaba a desestimar las maneras con la que se sentía tratada, y empezar su camino hacia el pueblo. Era de noche cuando sus pasos la llevaron hasta la entrada del mismo. Y casi medianoche cuando el esquinazo a sus posibles asaltantes se realizó.

Ahora, sus ojos estaban en una posada, de la cual en su interior escuchaba distintas voces lo suficientemente audibles como para atraer la atención de un extraño circundante. Arqueando una ceja y seguido de un simple encogimiento de hombros, se adentró en la misma posada.

El sonido de una voz demasiado alta para su comodidad, y el característico olor del alcohol llegó hasta su nariz, arrugando la misma sin poder contener la mueca de desagrado. Aun así, prácticamente ignoró cualquier tipo de altercado sucediendo, puesto parecía solo ser el caso de un shinobi borracho que tenía la tendencia a molestar a los de su alrededor.

Sus ojos como el mar se ciñeron en el grupo de personas, sondeando a los presentes en busca de aquel que se ciñera a la descripción que le habían dado, incluido el tabernero que lograba reconocer por sus vestimentas. Entre ellos, había un joven que parecía corresponderse a la descripción, puesto los demás eran adultos y la otra persona era del sexo femenino, además del shinobi borracho.

B-Buenas tardes —habló con un borde tenso, puesto hubiera preferido abordar la situación de su encargo con menos gente presente. Se acercó hacia el joven, dando una reverencia a los otros presentes como saludo, pero obviamente su atención estaba en el muchacho. La atmosfera era tensa, claro indicio de que no esperaban otra intromisión—. S-Soy kunoichi de la C-Capital, delegada a proporcionar a-ayuda extraoficial a su c-causa bajo las peticiones q-que han recibido por parte de u-ustedes —habló con diplomacia, directamente al joven, pero su mirada dio un barrido alrededor de los presentes para incluirlos a todos en su exposición. De nuevo, observó al muchacho, quien parecía haberse iluminado un poco con lo que había dicho. Esto la hizo sonreír un poco, suavizando su porte a una más amigable, cordial—. T-Tengo prohibido cualquier tipo de acto b-beligerante más allá de la investigación, p-pero de ser corroboradas sus palabras, se informará de esto y p-pasarán a enviar a un equipo de refuerzo, e-encargado de solucionar las desapariciones.

Esperó pacientemente la respuesta, sin tomar nota a su alrededor más allá de aquellos que eran sus clientes. Con la bondad en su mirada, se fijó en alguno de los más veteranos, sin borrar la sonrisa de su rostro—. Confío en que esto vaya a solucionarse, así que no teman al respecto. Hallaremos la solución.


Off:

stats:

• Ninjutsu: 4 + 3 + 3 = 10
• Taijutsu: 2 + 1 + 4 = 7
• Genjutsu: 3 + 3 = 6
• Velocidad: 5 + 2 = 7
• Resistencia: 4 + 3 + 3 = 10
• Fuerza: 2 + 1 + 4 = 7
Inventorio:

• Senbons x20
• Kunai x10
• Hilo de alambre
• Cascabeles
• Makibishi x10
• Bomba de Humo x2
• Bomba de Luz x2
• Vendas
Apariencia:


Akkarin
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Saeko el Lun Mar 27, 2017 12:43 pm

Aquél joven que pecaba de optimismo al ver a un shinobi como yo parecía estar más desesperado a cada segundo que pasaba. Era evidente que había sido su idea la de recurrir a gente que emplease las artes ninjas para buscar algo de información. Sin embargo, no tuve demasiado tiempo para pensar sobre qué hacer y qué no, ya que un joven de oscuros cabellos hizo acto de presencia. Hasta que no se puso en pie, si es que aquello podía considerarse ponerse en pie, no me había percatado de que aquél tipo estaba sobre la barra bebiendo como si no hubiese un mañana. Balbuceó un par de palabras sobre que él era un shinobi y que necesitaba dinero, pero había algo en él que hacía que no me pudiese fiar. Al fin y al cabo, era un borracho que decía palabras sin sentido y por lo que a mi respectaba, podría ser cualquiera, por lo que opté por ignorarle y seguir con aquél asunto tan peligros que tenía entre manos.

Aun dudaba entre si aceptar o rechazar aquella propuesta tan peligrosa, por lo que opté por sincerarme y ser franca con ellos. –Esos señores feudales… solo les importa tener su culo a buen resguardo y calentito. Son personas que ostentan un cargo que no merecen. Dicen servir a su pueblo, pero eso no se lo creen ni ellos.- Comenté con un tono serio, quizás algo más de lo habitual. Pero como había ocurrido anteriormente, de nuevo fuimos interrumpidos por otra voz. Esta procedía de una joven que acababa de entrar en aquél bar. Se presentó como una kunoichi de la capital y que venía a ofrecer su ayuda. Siendo sincera, no me gustó que alguien del feudo se personase allí y dijese aquellas cosas puesto que hacía ver al propio feudo como algo bueno dirigido por gente venerable. –Podrían haber enviado a ese supuesto “equipo de refuerzo” directamente si tanto les importa este lugar alejado de la capital.- Comenté con un tono borde y elevando un poco la cabeza para mirar desde arriba a la joven. Seguramente había sido bastante descortés con aquella muchacha que no parecía tener malas intenciones, pero tampoco tenía la obligación de ser amable con alguien enviado por un feudo en el que no creía ni respetaba.

Quizás, ni en sus más oscuros sueños, aquél joven hubiese esperado recibir tanta ayuda por lo que sus ojos parecían reflejar la alegría que quería contener dentro de sí mismo. Era cierto que yo había sido la primera persona en decir algo, en ofrecer ayuda, pero cuando alguien dice ser enviado por el feudo en una situación así, se suele llevar las miradas y sobre todo la atención. Aquél muchacho no dejó de observar a la joven de azulados cabellos desde que entró por la puerta del lugar y dijo que era una enviada. Se secó la frente con la muñeca y se dirigió hacia la joven para cogerla de las manos y agradecerle su ayuda.- Muchas gracias señorita, eres todo lo que buscamos.- Comentó el joven ilusionado con la ayuda prometida. No me había dado cuenta hasta aquél momento, pero el resto de personas en aquella estancia parecían estar también bastante contentas con las palabras de la joven, por lo que todas las miradas eran para ella y todo parecían tener algo que decirlo.

Definitivamente, era mejor para mí no ser el centro de atención aunque anteriormente hubiese intentado serlo. Quizás no sepa llevar ese tipo de situaciones y lo mejor para mí fuese estar detrás de aquella chica y no abrir demasiado la boca como de costumbre.

Después de aquella sensación tan agobiante que daban aquellas personas sobre la nueva y flamante estrella del feudo, el otro hombre que anteriormente había hablado desplegó un mapa sobre una mesa y ordenó a otro tipo que lo sujetase para que no se volviese a enrollar. –Desde esta zona podéis acceder a la zona en la que Shinichi dijo haber visto algo. Primero tendréis que cruzar esta ladera cubierta por arbustos y neblina para después acceder a esta otra vertiente de la montaña y a partir de ahí, seguid recto.- Explicó el hombre señalando las zonas en las cuales había hecho hincapié. Sobre el papel no parecía resultar un peligro alarmante pero sin saber a qué nos enfrentábamos podría ser algo bastante más peligroso de lo que nos pudiéramos imaginar y hasta incluso podría resultar que no ocurría nada malo. Todo era bastante complicado de vislumbrar y había que hacer algo si queríamos saber qué demonios ocurría allí.

{***}

No le di muchas vueltas y me marché del bar sin decir alguna palabra más. Me puse la capucha y me resguardé bajo la capa que portaba, para después dirigirme hacia la salida del pueblo. Quizás debería haber esperado a la joven o a aquel borracho del cual no sabía siquiera si podría ponerse en pie y si decía la verdad, pero no tenía ganas de hablar más. ¿Qué había sacado por intentar ser gentil? Rasguños y pequeños cortes producidos por una jarra de cristal. ¿Me los merecía? Quién sabía, pero yo al menos pensaba que no.

La noche era cada vez más cerrada y el frío se hacía presente en cada paso que daba. Respiraba, expiraba y producto de eso, producía una leve nube de vaho. Lo mejor era ponerse en marcha cuanto antes y o quedarnos quietos mucho tiempo si no queríamos coger frío, o bueno, al menos yo pasaba bastante de pillar algún resfriado por tener que estar quieta mucho rato esperando a la gente. Quería ser la primera en partir y solucionar todo de un plumazo, pero quizás aquella muchacha, al servir a quien servía, conociese mejor el lugar que yo.


Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 7 (+2 Baile de la dos hojas)
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 4 (+2 Arte rápido)
• Resistencia: 6
• Fuerza: 3

Atuendo:
Bajo la capucha negra y la capa larga:

Armas:

•Senbons
•Tessen {Pequeño}
Fujin

Off:
·¡Buenas! Siento la tardanza pero no se me ocurría cómo continuar esto siguiendo un poco la forma de ser de Saeko sin decir demasiadas gilipolleces y sin ser demasiado asquerosa. No he querido avanzar mucho para no mover personajes ajenos, pero a partir de aquí podéis actuar como queráis. También le quiero decir a Akkarin que puede llevar esta misión como quiera ya que ella tiene el beneplácito de la gente del lugar para actuar y obrar como se crea conveniente, por lo que pasarías a ser la "líder" de la expedición xD
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Akkarin el Sáb Abr 01, 2017 7:43 pm



Definitivamente, aunque su idea inicial era práctica, el que una de las jóvenes hubiera respondido de manera tan agresiva e inclusive reprochándole algo en un tono más brusco de lo que solía asimilar la descolocó un poco. Parpadeó, mirándola con un deje de sorpresa y confusión antes de simplemente hacer una mueca, suspirando con pesadez poco después—. Cómo proceda la guardia de la c-capital está más allá de mis p-parámetros, por lo que su c-comentario está de más en estos momentos. L-La ayuda llegará de ser n-necesaria, puesto no se d-disponen de efectivos s-suficientes para todos los e-encargos —zanjó por lo sano, sin brusquedad y manteniendo en todo momento un tono apacible, optando por la serenidad como mediadora entre tan espinosa persona.

Al menos, su primera impresión dejaba claro que sería alguien difícil de tratar. Y por como era su atuendo, similar al de un viajero, asimismo la atención que recibía antes de su llegada, parecía que estaba involucrada también en esto. Tendría que aguantar con dignidad y diplomacia, incluso a expensas de su timidez.

Volteando de nuevo hacia el muchacho que prácticamente brillaba ahora ante la idea de ayuda oficial, una tenue sonrisa bondadosa surcó inconscientemente el rostro de la kunoichi. Soltando una mano de su agarre, la puso encima de las contrarias, dándole un apretón de confianza y volviendo su expresión corporal más enfocada, dejando clara su implicación—. H-Haré todo lo que esté de mi m-mano para a-ayudarles, lo prometo.

No había promesas en vano, puesto la que hacía era una que estaba dispuesta a seguir con toda la bondad de su corazón. Detestaba ver el sufrimiento ajeno, peor aun cuando parecía venir de pequeños pueblos olvidados por las urbes. Era normal que, con las reformas en la Capital y nuevo groso de misiones, muchos pueblos quedasen desestimados de no presentar una urgencia real, o incluso un documento oficial que obligase al burocrático de turno a tener que enfocar unos segundos en ese reclamo de misión. Sencillamente no había suficientes personas para tantas misiones, siendo por ello que había sido reclamada de nuevo a su patria para tomar algunos de esos encargos incluso estando en el Fuego.

Como las personas parecían encontrar en ella esperanza era motivación suficiente para la joven, y con ello, su completa implicación conllevaría al esfuerzo que presentaría. Con ese pensamiento en mente, la muchacha siguió al grupo de personas, atendiendo completamente a la explicación y acotaciones que fueran dadas. La memoria era su punto fuerte como espía de su clan, asimismo la estrategia también constaba dentro de su área de confort. Una posición en el amplio terreno para empezar era más que suficiente, desconociendo en cierto modo también las habilidades de la mujer espinosa (la cual había bautizado de aquella manera en su cabeza). Sería un ejercicio de trabajo en equipo por su parte el conseguir una cooperación conjunta sin problemas, pero no pensaba echarse hacia atrás.

La responsabilidad era la responsabilidad—. Y-Ya veo. P-Partiremos en breves entonces, así será m-menos probable que cualquier r-rastro que pueda e-existir quede mancillado u o-oculto. U-Ustedes se quedarán aquí —instruyó mientras veía de reojo como la mujer espinosa dejaba la taberna, como si la exposición de la situación fuera suficiente como para lograr llevar a cabo correctamente todo. No estaba muy errada, pero cuando ella había dicho que ayudaría con todo lo que tenía a esa gente, lo decía en serio. Clavó sus ojos en el muchacho, quien parecía a punto de reclamarle. Alzó una mano para detener cualquier palabra proferida, dándose así el tiempo para continuar, calmada y pausada—. Necesito que hagan algo d-durante este tiempo, por s-si su historia se corrobora. D-Debido a que su petición difería de las n-normas de la burocracia, y lamentablemente, p-pasaba desapercibida entre el m-montón de misiones que tienen, es posible que se t-tome un tiempo en tan siquiera llegar a ver su p-petición. P-Por ello —volteó un momento, metiendo la mano en su bolsa y sacando de su interior varios rollos de pergaminos. Algunos usados, otros intactos. Cogió uno de estos, acercándoselo al muchacho con gesto amable hasta que lo tomó. Una vez así, habló m-mientras guardaba lo que había sacado—. R-Redacten su petición en ese p-pergamino, de manera formal, y mencionando que Yuki A-Akkarin corrobora la petición, exponiéndose como testigo de ello. N-No es mucho, pero al m-menos, lograrán pasar el primer f-filtro con más rapidez d-debido a la presencia de un shinobi en el i-informe, y asignarán a alguien la misión. E-Eso sí, de ser necesario.

Esa última puntualización la hizo con algo más de peso, mirando a cada uno de los presentes por igual espacio de tiempo—. Y y-yo misma la ha-haré llegar a la C-Capital, para evitar retrasos.

♦ ♦ ♦

Una vez logró calmar a los civiles y los agradecimientos estaban de más, la presencia de la muchacha se unió a la de la mujer espinosa en el exterior de la taberna. Solo recibir el frío aire en su rostro fue suficiente para calmarla en su totalidad, agasajándole y haciendo que su tarea de visualizar a aquella cubierta por la capa de viaje fuese más bien recibida. Una vez su presencia fue confirmada, avanzó hasta esta, sin más titubeo que aquel que se acerca a un nuevo compañero de misión y desconoce las habilidades del mismo: la incertidumbre, clara en su rostro.

Los civiles p-permanecerán en la t-taberna —comentó, solo para que esta tuviera la información en mente, yendo directa al grano. Si esta parecía ser contraria a ser sociable, lo mejor sería ser eficientes y remitidos a simplemente el trabajo; era similar a lo que hacía con Seiichi, conociendo sus problemas sociales—. L-La zona que marcaban en el m-mapa está a s-seis millas al este de a-aquí. Conozco el terreno, aunque no sea experta del mismo —acotó, empezando a avanzar hacia la dirección con paso calmo, solo para ver si esta seguiría o si, por el contrario, tendría que acometerse a otro tipo de estrategia para captar su cooperación—. ¿T-Tiene algún tipo de nociones de rastreo, s-señorita?


Off:

stats:

• Ninjutsu: 4 + 3 + 3 = 10
• Taijutsu: 2 + 1 + 4 = 7
• Genjutsu: 3 + 3 = 6
• Velocidad: 5 + 2 = 7
• Resistencia: 4 + 3 + 3 = 10
• Fuerza: 2 + 1 + 4 = 7
Inventorio:

• Senbons x20
• Kunai x10
• Hilo de alambre
• Cascabeles
• Makibishi x10
• Bomba de Humo x2
• Bomba de Luz x2
• Vendas
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Saeko el Mar Abr 11, 2017 6:27 pm

Tras una breve espera que se me hizo eterna, aquella muchacha que había encandilado a media taberna, hizo acto de presencia. No sabía qué tenía de especial para caer tan bien tras apenas haber dicho cuatro palabras contadas, pero quizás consistía en ser más amable con el prójimo y menos arrogante. Quizás y solo quizás, debería intentar ser así, aunque no sentía la necesidad de mostrarme tan débil con unos completos desconocidos. Para mí, mostrar los sentimientos era algo tan negativo que se me revolvían las tripas cada vez que veía a alguien llorar, dar las gracias o ser amable con una sonrisa en la boca. Era como si fuesen demasiado empalagosos para estar cerca de mí y me produjesen una especie de reacción alérgica. Aunque esto pudiese ser tomado como una tontería y que pudiese ser fácilmente controlable, para mí no lo era. De ese modo, prefería ser seria, un tanto callada y borde, aunque realmente no quisiese transmitir esos sentimientos, pero vivir de otra manera me haría sentir estúpida.

La muchacha de azulados cabellos llegó hasta el lugar donde yo me encontraba y se dirigió a mí, ignorando por completo cómo la había tratado con anterioridad, cosa que me resultó bastante extraña. Para mí, una persona que no me hacía aprecio, no merecía para nada que yo sí le dedicase mis palabras con un tono agradable. Sin embargo, ella parecía ser la antítesis completa de mi persona: Tan amable que me produciría un sarpullido si me rozaba. A veces, mi mente era demasiado adolescente y burlesca, pero me hacía sentir protegida en cierta medida ante el mundo exterior. Otra soberana estupidez, pero a mí me gustaba mis estupideces.

Lo primero que me comentó la joven fue sobre que los aldeanos se habían quedado en la taberna. Arqueé las cejas y la observé mientras entrecerraba los ojos. - ¿Y qué van a hacer? No tienen ni el valor ni las habilidades necesarias para investigar por su cuenta, para eso estamos aquí. – Pensé mientras agitaba de forma vehemente la cabeza en señal de desaprobación, sin embargo, esta joven me sobrepasó y siguió caminando, alegando a que conocía el sitio. A pesar de todo, lo que más me desconcertó fue el hecho de que se refiriese a mí como señorita. Me intenté tapar la boca, aunque siendo sincera, tampoco la arrimé con demasiado ímpetu para hacer que la joven me pudiese escuchar. -¡Ja, ja, ja!- Solté una carcajada sin demasiados miramientos, como si me hubiese contado un chiste graciosísimo. - ¿Me has llamado señorita? Madre mía, esta es la mejor broma que me han hecho hoy. – Comenté sin pudor ni vergüenza ninguna. – No me malinterpretes, pero no soy ninguna señorita ni pretendo serlo. Mis modales no pueden empeorar demasiado, de mis formas ya ni te cuento… Así que no me trates como a una niña de la capital. Soy Saeko, no necesito más apelativos. – Respondí de una forma un tanto tosca, intentado que aquella muchacha no se tomase ninguna licencia conmigo. No quería ser tampoco una engreída, pero no me caía para nada bien la gente de la ciudad que apoyaba a un feudo, y para empeorar las cosas, su forma de hablar tan refinada me ponía nerviosa. – La gente de la ciudad y sobre todo los que apoyan a los feudos… no me caen demasiado bien. Solo te voy a pedir eso, no hagas demasiadas alusiones e intentaré ser más correcta. – Sentencié mientras me daba cuenta de que aún no la había respondido, por lo me rasqué la nuca y alcé levemente la mirada mientras arrugaba el hocico. – Puedo seguir un rastro de huellas, pero no cuento con habilidades de rastreo. Al menos no por el momento. ¿Tú sí podrías hacerlo?- Pregunté de nuevo, intentando así sacar algo de información de aquella joven, de la cual apenas conocía el nombre.

-¿Sabes luchar, verdad? Ya has oído a la gente del pueblo, quizás esto se ponga más feo de lo que debería. – No tenía demasiadas ganas de entablar una conversación con ella, y aunque pareciese todo lo contrario ya que no dejaba de hablarla, tenía que saber si detrás de aquella fachada de amabilidad había algo de músculo o al menos de cerebro que nos sirviese a la hora de enfrentarnos a cualquier tipo de enemigo. Yo solamente quería zanjar aquél encargo sin llamar demasiado la atención, sin dejarme ver demasiado y sin muchos incidentes, pero como aquello no estaba al alcance de mi mano, lo mejor era estar segura de que al menos contaba con la ayuda de alguien. Aunque no me gustase admitir que necesitaba la ayuda de otras personas, lo mejor era pisar sobre seguro. – Adelante, yo te seguiré.- Musité mientras me ponía en marcha y me situaba tras ella, aguardando sus movimientos, esperando que tuviese razón en aquello que había comentado hacía unos segundos y que de verdad conociese el terreno.

Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 7 (+2 Baile de la dos hojas)
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 4 (+2 Arte rápido)
• Resistencia: 6
• Fuerza: 3

Atuendo:
Bajo la capucha negra y la capa larga:

Armas:

•Senbons
•Tessen {Pequeño}
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Akkarin el Mar Abr 18, 2017 11:55 am



Decepción. Conforme la muchacha hablaba (aquella que presuntamente iba a ser de ahora en adelante su compañera), más se intensificaba ese sentimiento en ella. Era la primera vez que se encaraba en una misión con alguien tan poco cooperativo, el cual proyectaba su rencor de manera muy clara hacia ella. Alguien que ni siquiera conocía, pero por lo visto, palabras que habían sido educadas y con un fin claro de pactar una alianza entre ambas, habían sido devueltas con una actitud más afilada, brusca. Había una explicación acompañando eso, una justificación de sus acciones. Sin embargo, al tratarse de su profesión la de kunoichi y no otra, aquella actitud levantó un instantáneo pensamiento infrecuente sobre la mujer.

Qué…

… poco profesional.


Saeko-san, entonces —acotó, directa al grano, pero conservando la candidez correcta que siempre traía. Que la muchacha actuase de manera espinosa no arrancaría en ella un comportamiento reactivo o inapropiado, no cuando estaban en medio de un encargo. Realizó una corta reverencia—. Mi nombre es Yuki Akkarin. Respetaré sus deseos y no se hará alusión a ello. Procedamos entonces.

Fue claro que las habilidades de la muchacha resultarían poco favorables, al menos para realizar un seguimiento de posibles enemigos que encubrieran sus pasos. Era una casualidad favorable que ella fuese entrenada en el campo del asesinato, puesto era un punto a favor el entrenar la capacidad de seguimiento de sus objetivos. Asintiendo con formalidad, esa fue su respuesta a la pregunta de la joven. A ambas.

Sí, pero no estoy autorizada a realizar ninguna aproximación bélica a no ser que se trate de un último recurso —acotó, avanzando hacia la salida del pequeño pueblo tomando la delantera y liderazgo. Cada vez le era un poco más fácil aquello, puesto aquí y allá había terminado realizando el papel de líder, a pesar de su aprensión a hacia ello. Conforme repetía, la sensación era más sencilla de lidiar. Tomó el camino principal, que se dirigía hacia las montañas. Aquel mismo que, técnicamente, habrían seguido según la información de los civiles del pueblo habían facilitado—. Me especializo en el soporte y captura de enemigos, vivos. Sin embargo, la ofensiva es también un punto a considerar en mi abanico de habilidades.

No era modesta, pero tampoco exageraba. Era un miembro versátil, era consciente de ello, conocedora de todo, pero maestra de nada. Apenas con un año de carrera kunoichi, era imposible que una muchacha como ella fuera la gran cosa. Pero podía defenderse y atacar con algo de seguridad.

Hubo un silencio en el momento en que el pueblo quedó lejos, y los árboles empezaban a frecuentar los bordes del paso. El escarpado terreno era difícil de rastrear, vio, conforme los montes estaban más cerca. Apenas los árboles se mantenían, delgados y de posiciones algo extrañas ante la búsqueda de luz, además de adaptarse a la topografía montañosa. En un momento, dejó de repente el camino principal y se metió entre los árboles, a la sombra de estos. Una señal fue todo lo que hizo para avisar a su compañera, de manera eficiente.

De reojo, visualizó cómo los pies de la montaña tenían el paso principal, pero también senderos que podían ser accesibles sin el más mínimo problema por alguien con habilidades shinobi, al menos.

Chasqueó la lengua. Tocaba un trabajo aparatoso, secundó. Volvió la cabeza hacia su compañera, buscándola con la mirada, e hizo una gesticulación de manual. ¿La conocería? No lo sabía; era algo común entre shinobis, el lenguaje de señas para evitar la comunicación verbal en momentos críticos. Pero nunca podía asumir completamente todo.

Senderos múltiples. Conservar sigilo. ¿Camino principal primero, o sendero? —fue lo que dijo, esperando una reacción o algo en la mujer acompañante.



Off:

stats:

• Ninjutsu: 4 + 3 + 3 = 10
• Taijutsu: 2 + 1 + 4 = 7
• Genjutsu: 3 + 3 = 6
• Velocidad: 5 + 2 = 7
• Resistencia: 4 + 3 + 3 = 10
• Fuerza: 2 + 1 + 4 = 7
Inventorio:

• Senbons x20
• Kunai x10
• Hilo de alambre
• Cascabeles
• Makibishi x10
• Bomba de Humo x2
• Bomba de Luz x2
• Vendas
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Saeko el Lun Mayo 01, 2017 12:06 pm



Hablando en plata y siendo completamente sincera conmigo misma, aquella tipa era una petarda de cuidado. No sabía qué intenciones tenía, pero cada palabra que salía de su boca era un cúmulo de sentimientos negativos hacia ella que casi me provocaban nauseas. Parecía que intentaba ser perfecta y comedida en todo lo que decía, aunque sabía que las personas así, tarde o temprano tendrían que dejar de mostrarse tan pasivos y reticentes si la situación lo ameritaba.

Aquella cargante muchacha de modales molestos, se presentó como Yuki Akkarin. No, su nombre no me decía nada, pero había hecho bien en decirlo ya que si me la jugaba o me hacía alguna jugarreta, ya sabía a quién buscar. Por mi parte, recordaba haber dicho solamente mi nombre, por lo que tardaría algo más de tiempo en encontrarme sin un apellido o algún tipo de apelativo con el que referirse a mí. Con cierto tono que se me asemejó bastante a uno un tanto ególatra, aquella muchacha comentó que se especializaba en  el soporte y en la captura de enemigos vivos. –Como suponía, una blandengue de la capital. Seguro que no pelea por si se le parten las uñas.- Tampoco es que esperase que un valeroso guerrero durmiese en el fondo del corazón de aquella chica con la que aparentemente compartía tonalidad capilar, pero me daba la sensación de que, en el momento en el que las cosas se torciesen un mínimo,  huyese o algo peor. Quizás ella intentase darme algo de confianza, pero era incapaz de ver a través de una cortesía tan molesta, por lo que desconfiaba más de aquella chica cada vez que se refería a mí con ese tono altanero.

El camino poco a poco se fue poniendo más peligroso. La noche era bastante densa y apenas se podía ver más allá de nuestras narices, lo que dificultaba que pudiésemos seguir apenas de forma lineal un camino. Sin embargo, lo peor de aquellos montes era lo escarpados que estaban y la densa niebla que les cubría, la cual no les abandonaba ni a sol ni sombra. De pronto, aquella tipa me hizo una señal y se desvió del camino, por lo que la seguí. Quizás ella creía que haciendo un leve gesto en la dirección que a ella le viniese bien era lo correcto, pero sentía que se podía esforzar más si me quería dar indicaciones en la noche.


A los pies de la montaña, se distinguían varios caminos que se dividían prácticamente entre ellos y un paso principal. La joven miembro del clan Yuki pareció dudar, como si no supiese por dónde seguir, por lo que chasqueó la lengua y pareció darme señas en la oscuridad. – Muy bien genio, da indicaciones visuales en una noche como esta. Sí, definitivamente eres de la capital.- Sin embargo, las indicaciones de la muchacha parecieron ser en vano, porque algo pareció moverse en uno de los caminos de la derecha. El susodicho camino, parecía ascender por una terraza del monte, aunque desde nuestra posición se parecía perder el final de esta. Por ella, dos sombras danzaron sin atisbo de dudas y sin mirar atrás, aunque llegados a cierto punto se detuvieron. Nosotras nos encontrábamos lo suficientemente lejos y ocultas por la maleza y la espesura de la noche como para no ser descubiertas, aunque si pudiesen rastrearnos de alguna forma, podrían dar con nuestro paradero.

De pronto, una sombra se detuvo y le hizo un gesto a la otra para que cesase la marcha. Este primer sujeto no parecía estar conforme con algo, por lo que se acercó al segundo y pareció comentarle algo. Seguidamente a aquello, la segunda persona se agachó y ocultó algo en el suelo. Acto seguido, se sacudió la ropa y continuaron por aquél camino que siseaba por la terraza de aquella montaña. Mire a Akkarin con la intención de responder ahora sus señas con un movimiento de cabeza, añadiendo un gesto con los ojos, intentando dar el mensaje de que “Adelante, tiene que ser por allí.” Esperaba que lo entendiese, ya que me había cercado a ella para que me pudiese ver medianamente clara, pero quizás en la capital esos gestos no se hiciesen.


Stats:
• Ninjutsu: 2
• Taijutsu: 7 (+2 Baile de la dos hojas)
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 4 (+2 Arte rápido)
• Resistencia: 6
• Fuerza: 3

Atuendo:
Bajo la capucha negra y la capa larga:

Armas:

•Senbons
•Tessen {Pequeño}
Fujin

Procrastinar :
¿Sabes aquello que me dijiste de que no postease a la media hora de hacerlo tú para dejarte un rato libre? Pues se me ha ido de la manos. Al principio pensé en dejarte un par de días sin la molestia de postear aquí, pero lo fui dejando y mira qué ha pasado. Siento haberte tenido esperando tanto rato,
no se volverá a repetir.


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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Akkarin el Jue Mayo 25, 2017 12:14 pm



Si había algo dentro de su aspecto profesional que no fuese de su agrado, eran las misiones donde implicaban única y exclusivamente una habilidad de rastreo para identificar caminos, u personas que fueran buscadas, sin recurrir a nada más que eso. No tenía permitido combatir, ni hacer notoria su presencia. Básicamente, solo tenía que encontrar a los supuestos secuestradores, ser testigo visual de la situación, y reportar.

Podrían haber enviado a un Inuzuka, en ese caso…” fue la línea de pensamiento de la joven Yuki, a pesar de saber que su presencia ahí recaía exclusivamente en la falta de recursos humanos para abarcar la cantidad ingente de misiones que se estaban día tras día, acumulando. Un recuerdo de algo pendiente, en un país lejano en el que nunca había estado, la apremiaba a dar por concluido aquel encargo lo antes posible.

Una mirada de reojo a su compañera, detectando movimiento por su parte. Un gesto simple, pero fácil de entender; pensándolo ahora, lo más seguro era que la joven no supiera el lenguaje de señas, a no ser que estuviera vinculada a algún clan o familia con varias generaciones de shinobi. Contuvo una mueca; a veces olvidaba ese factor. Asintiendo, usó aún la escasa iluminación de la noche y precaria filtración del mortecino brillo lunar entre las hojas de los pinos y abetos. Era la vegetación de los climas fríos, después de todo, como era el Rayo. Casi echaba de menos el país del Fuego.

Hizo un único gesto a su compañera, adicional, una vez adelantándose. Era para que comprobase cualquier signo alrededor, mientras ella no perdía el rastro del dúo sospechoso de figuras.

Las dos figuras ascendían por la lengua de la montaña; no confiando en que fuese capaz de tener un sigilo extremo al saltar de un lugar a otro, prefirió mantener una distancia prudencial, usando el accidentado terreno a su favor. Al menos, hasta que parecía que el ascenso concluía. La boca de una mina se abría, y ya no había figuras a la vista. Solo oscuridad.

No me jodas… —murmuró en un hilo de voz, inaudible para nadie que no estuviese prácticamente pegada a ella. Todas las misiones donde una cueva estaba involucrada, habían terminado mal. Completadas, sí, pero físicamente mal. Un escalofrío de mal presagio estaba en su cuerpo, por lo que buscó a su compañera con la mirada.

Hasta que no estuviera cerca o se asegurara de que pudiera verla, no haría un gesto hacia la entrada de la mina, con el rostro absolutamente neutro. No reflejaría en lo más mínimo su ligera turbación, y cuerpo absolutamente tenso. Solo tenían que comprobar. Nada más.

Un siseo de dolor escapó de dentro de la mina, seguido de un golpe sordo. Algo cayendo. Más tensión.



Off:

Inicialmente, quiero disculparme. No he tenido para nada el tiempo que me hubiera gustado, y sinceramente, estoy totalmente disconforme con el post que acabo de hacer. Pero no quería tenerte más tiempo a la espera, por lo que trataré al menos de ir haciendo respuestas cortas de ahora en adelante, hasta que podamos completar esto del todo.

En serio, mis disculpas. La falta de tiempo se me ha comido completamente.

stats:

• Ninjutsu: 4 + 3 + 3 = 10
• Taijutsu: 2 + 1 + 4 = 7
• Genjutsu: 3 + 3 = 6
• Velocidad: 5 + 2 = 7
• Resistencia: 4 + 3 + 3 = 10
• Fuerza: 2 + 1 + 4 = 7
Inventorio:

• Senbons x20
• Kunai x10
• Hilo de alambre
• Cascabeles
• Makibishi x10
• Bomba de Humo x2
• Bomba de Luz x2
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Re: Inside the lines {Misión C}

Mensaje por Saeko el Lun Jun 19, 2017 12:46 pm

No sabía si mis gestos y signos eran comprensibles por aquella chica pedante, pero al verla asentir, supuse que se habría coscado de algo al menos. Era curioso cómo, dependiendo de tu crianza, de la gente con la hubiese aprendido a dar tus primeros pasos y a tu país o pueblo, tu forma de hacer los gestos era prácticamente la misma. Era evidente que aquella chica había sido instruida en muchas más cosas que yo, que era muy polivalente y parecía tener más experiencia, pero aun así entendía los gestos que una pueblerina realizaba en plena oscuridad. Quizás, en otro momento, habría pensado que yo era tan buena que me entendían hasta los elegantes y refinados de la capital, pero en aquellos momentos mi mente no estaba tan clara como siempre. La oscuridad inundaba todo aquello que la luz no lograba rozar, por lo que el peligro era tan notorio que hasta me podría alarmar por el sonido que provocaba al pisar una rama o un cúmulo de hojas. Sin lugar a dudas, cada segundo que pasaba estábamos más cerca de la boca del lobo, y debíamos estar preparadas para cualquier tipo de eventualidad. Sin embargo, después de que viésemos dos figuras en aquella montaña cercana, era evidente que deberíamos investigar por allí.

No entendí bien aquél gesto que me hizo, pero parecía querer que vigilase mientras ella avanzaba. ¿Pero por qué se fiaba de mí para aquello? Era cierto que estábamos juntas en todo eso, pero con aquella oscuridad, me parecía peligroso centrarse solo el seguir a aquellas sombras y obviar el entorno. Pero bueno, ¿Qué más podía hacer en aquella misión? Había visto menguar mi importancia desde que aquella chavala hizo acto de presencia, aunque quizás así aprendiese a no ser tan posesiva con todo, puesto que en ocasiones sentía que todo era problema mío y que debía solucionarlo sin ayuda. No me gustaba no ser el centro de atención, pero solo el tiempo diría si estaba obrando bien vigilando tras las pisadas de Akkarin o no.

Pronto me vi obligada a andar más pendiente de la oscuridad que nos rodeaba que del camino, por lo que me costó avanzar junto a mi compañera a una distancia muy corta. Ella solamente debía vigilar al frente, pero yo tenía que mirar más hacia mi espalda que otra cosa, por lo que di gracias de no caerme en un par de ocasiones. Pero bueno, al menos no parecía que tuviésemos a nadie siguiéndonos o vigilándonos.  Sin embargo, me tomé la molestia de recoger aquello que aquellas sombras habían ocultado en el suelo, retrasándome así un poco del paso de Akkarin. El camino que `pareció tomar mi compañera era más directo de lo que pensaba, por lo que al buscar aquello que escondieron me tuve que desviar un poco y quedé un poco escorada. De modo que, simplemente agarré aquél objeto y emprendí el camino vigilando de nuevo, esperando que nadie nos estuviese observando.  

Sin embargo, llegamos cierto punto de aquella especie de persecución en la que me vi obligada a detenerme si no quería arrollar a mi compañera. ¿Por qué se habría detenido así tan de golpe? Torné mi cabeza para observar que había frente a nosotras, y la entrada a una oscura mina se reflejó en mis azulados ojos. Sonreí levemente, puesto que aquello parecía peligroso, aunque sabía bien que no debería hacerlo. El peligro no era bueno, pero en mi interior sentía que aquello era lo que mejor se me daba hacer. No era una kunoichi experimentada, no sabía rastrear demasiado bien ni interpretar signos como alguien instruido, pero sí que sabía pelear. O bueno, al menos eso creía, ya que nunca me había enfrentado a un enemigo que me pusiese las cosas difíciles, algo que esperaba que nunca llegase a concretarse. No entendí bien lo que comentó, pero escupir un improperio, algo que me resultó gracioso.

Sin embargo, recordé el objeto que había obtenido antes, por lo que lo alcé buscando algo de luz y descubrí que era una especie de pergamino. ¿Tendría que abrirlo o era mejor no hacerlo? De allí dentro podría salir cualquier cosa, así que mejor se le enseñaba a Akkarin y se lo entregaba, esperando que ella supiese qué hacer con aquello.

Pero el peligro de estar en la entrada del escondrijo de unos tipejos misterioso me podía. Me superaba el hecho de poder hacer algo que creía que sabía hacer, por lo que alargué mi mano y rocé la vaina que viajaba entre mis omóplatos. Desenvainé el abanico que portaba en mi espalda, desplegando así sus plumas y lo coloqué frente a mi rostro pero por debajo de mi nariz. Si debíamos entrar ahí, iba a estar preparada, y más aún cuando acabábamos de escuchar un quejido y el golpe de un cuerpo golpeando el suelo. La tensión era palpable, por lo que lo mejor era estar prevenida. – Prepárate.- Siseé, intentando que solamente mi compañera pudiese oírme.
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Re: Inside the lines {Misión C}

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