¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
» Thomas Uchiha - ID
Hoy a las 1:36 am por Thomas Uchiha

» Misiones de Taiki~
Hoy a las 12:42 am por Taiki

» (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra
Hoy a las 12:26 am por Narrador

» Howaitohasu
Ayer a las 10:19 pm por Arashi Tessen

» Bodiless Consciencie III [C]
Ayer a las 9:38 pm por Kurosaki

» Encuentro con Rein-chan, los hermanos Orochi se encuentran
Ayer a las 9:20 pm por Rein

»  Las Marionetas de Taiki ~
Ayer a las 9:13 pm por Gakumon

» Ruined paths {+ Sorey Bokushi || Pieromaru Jisaguro }
Ayer a las 8:26 pm por Uchiha Sukino

» Caminata, bajo las sonrisas de la lluvia
Ayer a las 8:14 pm por Kurosaki

» Inicio criminal | Mision-Viaje
Ayer a las 7:30 pm por Kagetane

» °Ficha de Thomas Nidhogg°
Ayer a las 6:57 pm por Kouhei

» Paso | I did it.
Ayer a las 6:46 pm por Pieromaru Jisaguro

» Misiones de Nathan
Ayer a las 6:19 pm por Nathan Nendo

» Misión: Buscando al gato
Ayer a las 6:19 pm por Nathan Nendo

» Mauta | 真詩 · The verses of truth. (Unique ability)
Ayer a las 6:16 pm por Mi

» Bodiless Consciencie II [C]
Ayer a las 3:00 pm por Nozomi

» Bodiless Consciencie I [C]
Ayer a las 2:25 pm por Nozomi

» Arlentia Legend - Cambio de botón
Ayer a las 2:16 pm por Invitado

» Tablón de misiones:Rein
Ayer a las 11:16 am por Rein

»  DESERVED REWARD [Misión Rango D]
Ayer a las 11:11 am por Rein

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


Mysterious Beasts

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mysterious Beasts

Mensaje por Seiichi el Mar Mar 14, 2017 9:33 am



Primera hora en la mañana. Horario donde solo los más madrugadores habitaban las calles de Hinoarashi, y aquellos trabajadores que no tenían otra opción si querían llevar el pan a la mesa. Otro soleado día más, acompañado del cantar de las aves recorriendo el cielo azul desde un extremo al otro. Bendecidos por la típica brisa fresca de esas horas, y la ausencia de nubes entrometidas. Se podría decir que era el clima ideal para continuar con la rutina. Eso pensaba el Shinobi más sistemático del feudo, donde cada acción del día era una aburrida repetición de las que había realizado ayer. Impecable cumplidor de un ajustado cronograma que él mismo había creado; con la intención de aprovechar hasta el último minuto con los ojos abiertos, para su propio crecimiento. Verlo moverse a través de un inmutable patrón cada vez que cruzaba la puerta de su casa, generaba inquietante… malestar. Transmitía soledad, casi palpable. Pero él no la sentía.

 Era consciente de su progreso como Genin de Hinoarashi; también sus superiores. Llevar un historial impecable le generaba mucho más trabajo, comenzando a ser apartado de los entrenamientos habituales y sumergirlo en invaluables experiencias. Todavía en busca de algo. Un pergamino le estaba esperando frente a su puerta tras haber regresado del bosque; cansado por el nivel de cada prueba personal que este se imponía. Caminando a través de una realidad diferente, apartada de los demás. Leyó inmediatamente su próxima asignación, mostrando a un soldado feudal con sus prioridades ordenadas. Una misión de investigación, que influía su resultado, directamente al feudo, no al país entero. Aparentemente, era el único Genin de Hinoarashi para tratar con este problema, dándole la posibilidad de escoger a quien él crea apto para la misión. Seiichi no es alguien conocido por señalar o reconocer las aptitudes de otro ser humano, más que las propias. Sin embargo…

El bicolor ya se encontraba de camino al primer punto de encuentro, donde comenzaría a escoltar al investigador de las misteriosas bestias. Han. A diferencia de otras misiones de esa dificultad en las que había participado, ahora no vestía su regular atuendo de batalla. Llevaba algo más casual y fresco para el día en el que se encontraban, a pesar de no poder sentir frío o calor. Musculosa negra, holgada. Botas de la misma tonalidad, y unos pantalones café ideales para llevar herramientas ninja, del cual colgaba un tirante. Llevaba los brazos vendados hasta los codos, producto de algunas quemaduras que él mismo se había provocado en su último entrenamiento; acostumbrado a ese tipo de dolor. Lo más llamativo, era un símbolo tallado a mano, que era el corazón de un colgante que llevaba por guerra. Este "emblema" parecía representar algo para él, siendo la mitad de un copo de nieve, y la mitad de una llama flameante.  — Buenos días. Mi nombre es Seiichi Kaen; Genin representante de Hinoarashi en esta misión. Partiremos cuando esté listo. — Leve reverencia. Educado y respetuoso dentro del ámbito laboral, siguiendo un tipo de comportamiento mecánico y distante.

Segundo punto de encuentro; en una de las entradas de la Capital. Debido a que el resto de los integrantes no eran parte del feudo, no podían encontrarse con ellos en territorio de Hinoarashi. Sería poco conveniente, para todos. — Disculpe, Seiichi-san. — Llamó el intelectual la atención del bicolor, mientras se acomodaba los anteojos con el dedo índice. Con un libro en la mano. — ¿Puedo preguntarle algo? Estuve leyendo las cualidades de tu recomendación para la misión. S-si no tengo mal entendido, han trabajado juntos antes. — Le costaba formular apropiadamente su propia curiosidad en pocas palabras. — Correcto. — Respondió el manipulador de las llamas, quien iba unos pasos más adelante que el investigador. Desinteresado en entablar una conversación con él. — ¿Por qué arriesgarse y escoger a un extranjero, en lugar de otro miembro de su feudo? Quiero decir.   ¡No creo que sea capaz de hacer algo malo! Pero seguro también tiene compañeros capacitados en Hinoarashi. — “Compañeros”. La palabra seguía generándole un gusto amargo en la boca. Él no tenía ninguno de esos en todo el país; lo más cercano había sido con esa otra persona. La razón le resultaba un misterio incluso para sí mismo, siendo incapaz de responder con la misma honestidad de siempre. — Porque es eficiente.




OFF:
Apariencia:


”NPC”:
Han — #99cc33

Seiichi
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Akkarin el Mar Mar 14, 2017 1:13 pm



Curioso era que, desde su prolongada estancia en ese país, su expediente de misiones fuese más extenso hacia el mismo que su propia patria. Había una extensión diferencial entre la cantidad que había realizado a nombre del Rayo, a diferencia de las que la habían reclamado en el exterior. Y no solo eso, sino que otra cosa a tener en cuenta era la siguiente:

Había trabajado más para favor del feudo de Hinoarashi que, para el suyo propio, que recientemente apenas había realizado la primera. Kumo no Bun’ya siempre se había mantenido como un desconocido conocido, presente para ella al ser siervos del mismo, pero fuera de su alcance puesto nunca habían tenido contacto con este, más allá de vivir en sus tierras.

Un pensamiento cada vez más recurrente la golpeaba, desde el momento en que había conocido a quien, a sus ojos, representaba la más vívida libertad hecha persona. Una oportunidad le había sido ofrecida por la vida misma, no sin consecuencias dependiendo de su elección. Había estado segura hacía años de que nada podría hacerle cambiar de opinión; que su vida era y siempre sería de su familia, puesto había sido su nacimiento el que había marcado el estigma que ahora arrastraban incluso en otro país. El mismo país que les había acogido, pero no ofrecía nada que la muchacha no pudiera encontrar en otros lugares.

Incluso en el Fuego y la Tierra, donde había tenido sus peores experiencias hasta la fecha, encontraba esa misma calidez y comodidad. No encontraba felicidad en permanecer en su tierra, pero sí cuando se movía alrededor de las tierras. El estar constantemente cambiando de ubicación, la oportunidad de expandir sus límites y conocimiento, era más estimulante de lo que había llegado a percibir en un inicio.

Y al volver a su tierra después de esas experiencias, la realidad le había golpeado. Se sentía apresada en esa casa, en ese país, por culpa de sus padres, de la situación que arrastraban desde la partida desde el país del Agua.

No quería volver ahí y, por ende, se encontraba en el Fuego, país que siempre había llegado a incluso despreciar en su fuero interno, tomando un nuevo encargo como si se tratase de un miembro más del cuerpo shinobi de esa Capital.

Tristemente cierto, que no era más que una extranjera a ojos de esa gente. Una forastera.


♦ ♦ ♦


Llegado el punto de reunirse en el punto de encuentro, el rostro de la muchacha no expresaba nada más además de candidez y tranquilidad.

De los miembros de la misión que habían reflejados en ese pergamino, conocía a uno de ellos. Un compañero que había compartido varias veces ya, con quien tenía experiencia trabajando podía afirmar, y la única persona con quien tenía un historial repetitivo de misiones eficientes entre ellos. No eran amigos, al menos nada afirmaba eso puesto solo convergían en el deber, pero tampoco eran desconocidos.

Habían empezado a conocer sus habilidades, y a aprender a trabajar entre sí. Esta sería ya su cuarta asignación conjunta, cosa que llevaba una sonrisa a su rostro. Indiferentemente del resultado de las misiones anteriores y sus desenlaces, no podía negar una cosa.

Se sentía cómoda sabiendo que trabajaba con el muchacho del fuego helado. Había entrado en su zona de confort.

Sin embargo, había sido informada del añadido de un miembro extra a ese trabajo. Una muchacha del mismo país del Fuego, no perteneciente al feudo por quien ya tomaría una segunda misión, de quien no había escuchado hablar ni tampoco tenía conocimiento de sus habilidades. Una variable desconocida en la ecuación, pero no tenía dudas de que no desestabilizaría la ecuación que tenían. Al menos, si se mostraba eficiente, no lo haría. Tampoco podía descartar las posibilidades, a pesar de encontrarse extrañamente optimista en ese día. Estaba feliz, para que mentir. Incluso con la misión en su día, se sentía con ganas de realizarla.

Visualizó el punto de encuentro, revisando con sus ojos la posición del sol. Llegaba pronto, bastante para ser exactos, pero siempre había sido una purista de llegar a tiempo si nada impedía ese hecho. Si llegaba antes, le permitía descansar y empezar a entrenar su cerebro para lo que estaba seguro, necesitaría tener bien activo.

Esperó, pacientemente y sentada en el mismo borde de la entrada, charlando amenamente con el guardia que ya conocía de sus múltiples idas y venidas. No era el mismo de hace unos años, con quien ya podría atreverse a ir a tomar una copa sin segundas intenciones de por medio, pero al menos, se notaba que había buenos sentimientos entre ambos. La desconfianza de tratar con una forastera no estaba presente, y las risas podían oírse.

Las intenciones de la muchacha, más allá de simplemente charlar, también venían por enterarse de cualquier cosa que viniera o saliera de esas puertas mientras esperaba la llegada de sus compañeros.


Las conexiones eran claves para quien trataba con Intel.




OFF:
Aspecto:

Akkarin
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Sanryōkyō Akira el Sáb Mar 18, 2017 3:34 am



La mañana en la Capital era inusualmente tranquila, poca gente transitaba las calles y las personas que lo hacían estaban somnolientas o sonrientes, o quizá ambas. Había quienes caminaban para llegar a sus trabajos y aquellos que se tomaban un respiro mientras esperaban una reunión inminente y presentaciones cordiales; sin embargo, al momento de concretarse, la reunión se vería empañada por los jadeos de dos jóvenes, un chico y una chica, que corrían desesperados en dirección a la entrada, clamando por ayuda al notar que estaban llegando a su destino.

El joven varón, con parte del brazo chamuscado y la ropa calcinada manchada de sangre, prácticamente arrastraba a la muchacha, quien parecía estar intacta en su exterior, pero cuyo rostro pálido revelaba un estado de estrés inimaginable, su garganta ronca de tanto gritar, sus piernas tambaleantes permitiéndole avanzar de milagro. El guardia de la entrada, guiado por sus buenos sentimientos y la falta de trabajo en ese momento, abandonó su puesto y la conversación en la que se encontraba sin pensarlo dos veces, llevando una pequeña caja de primeros auxilios que mantenía guardada en su puesto.

¡Traigan ayuda! —vociferó en dirección a unos curiosos que se habían detenido a ver el origen del escándalo mañanero, quienes no dudaron en correr al hospital. El guardia, por su parte, corrió en dirección a los jóvenes, quienes se desplomaron al notar que habían llegado a la seguridad de la zona urbana—. No se preocupen, la ayuda ya viene, ¿qué ha ocurrido? —preguntó mientras comenzaba a tratar la herida del hombre de forma rudimentaria, ya que la muchacha había perdido el conocimiento.
Ya-yaoguai… —murmuró con dificultad el malherido, usando todas sus fuerzas para mantenerse despierto, soltando una exclamación de dolor al sentir el desinfectante sobre sus heridas, pero sin voluntad para rechazar el tratamiento.
¿¡Un Yaoguai!? —exclamó el guardia, lleno de preocupación al escuchar el nombre de la bestia, una a la que había aprendido a temer a las malas—. ¡P-pero si son bestias nocturnas!
D-deben ayudarla… —interrumpió al guardia, usando una voz débil pero decidida, la única con la que contaba en ese momento—. Esa muchacha… Vestida de Miko… Ella nos dio el tiempo para escapar, ayúdenla…
¿Miko…? ¡No puede ser! —Una luz de comprensión iluminó el rostro del guardia, el que abrió con prisa una importante nota que se le había entregado anteriormente, la que tenía como firma el símbolo del Templo del Fuego. Éste comenzó a mover al hombre para evitar que se quedara dormido como su acompañante—. Oye, ¡despierta! —le dijo al hombre que seguía atendiendo—. ¿Cómo era esa mujer? ¿Dijo su nombre?
Aki… ra… —reveló, para luego seguir los pasos de la muchacha a la que guio a la seguridad. La asistencia médica no tardó en llegar después de estos eventos, llevándose a ambos al hospital después de confirmar que no corrían peligro vital.



...



“¿Habrán logrado escapar?”, se preguntó cierta muchacha pelinegra en ese momento, intentando calmar su respiración agitada después de haber encontrado refugio sobre uno de los muchos árboles que rodeaban el área. El marrón de sus ojos se paseó por el área, intentando localizar a un par de bestias que hacían lo mismo con ella, pero con la ventaja de sus desarrollados sentidos animales. “Nunca había visto a un animal así, está completamente en llamas. Me habría gustado poder conocerlos mejor, pero la situación me obliga a pelear contra él o ella… Quizá sean pareja…”, lamentó para sus adentros con una triste sonrisa, su curiosidad cortada por su instinto de supervivencia; sin embargo, su sonrisa pronto pasó de la tristeza a la anticipación del combate.

“Un combate contra lo desconocido… Eso es básico para cualquier héroe, ¡así que daré lo mejor de mí!”, sentenció, para luego cambiar de posición, intentando evitar transformarse en un blanco estático. La única ventaja que poseía en ese momento era la fragilidad de las ramas superiores, las que no podrían soportar el peso de las bestias, algo que éstas comprobaron cuando una de ellas, al intentar alcanzar a la sacerdotisa anteriormente, se dio un fuerte costalazo en el suelo al romperse el lugar sobre el que aterrizó.

A pocos metros de ese lugar se encontraba el camino principal que unía a Hinoarashi con la Capital del Fuego, y, en medio de éste, una carroza en llamas rodeada de varios cuerpos mutilados y calcinados, rastros ígneos por doquier. Esta fue la escena que dejó el paso de la pareja de Yaoguai que atacaron a un grupo de comerciantes que ignoró las advertencias para intentar llevar el necesario sustento a sus familias. El ataque inicial fue vicioso y calculado, por lo que fue mera suerte que la pareja sobreviviera.

Encontrándose con la escena de frente, el pecho de Akira se llenó de valentía al momento de llamar atención de las bestias con piedras y gritos instando a la pareja a correr por sus vidas, sin saber cuánto se tardarían en llegar a un lugar seguro. —¡Como sacerdotisa del Templo del Fuego, yo, Sanryōkyō Akira, no permitiré que la gente siga sufriendo mientras pueda evitarlo! ¡Corran! ¡Corran, les digo! —exclamó en ese momento la muchacha, aprovechando las distancias de la mejor forma que pudo para mantenerse a salvo; después de todo, no podría hacer de cebo si era lastimada, aunque estaba preparada para morir de ser necesario, siempre y cuando su sacrificio significara darle más tiempo a la pareja.

Lanzándose de cabeza a la acción como solo ella podría hacerlo, la pelinegra se involucró, sin saberlo, en una misión que le sería asignada por el guardia de la entrada al momento de llegar a la Capital, una petición escrita por el Templo del Fuego para ayudarle a ganar experiencia, y que podría desarrollar de forma casi segura debido a la presencia de dos ninjas más experimentados; sin embargo, al igual que sus propios genes, todos los factores necesarios se reunieron para darle la peor situación posible. Con la muerte soplándole la nuca a cada segundo que pasaba, la muchacha no tardó en comenzar a sentir la presión de lo que significaría morir a manos de esas bestias; sin embargo, a pesar de sus temores, estaba decidida a evitar que cualquier otra persona sufriera ese destino. Esa era su inextinguible Voluntad de Fuego.





Off:
Primero que todo, y aunque ya se los dije antes, me disculpo una vez más por mi tardanza al responder. Haré todo lo que esté en mi poder para evitar que la falta se repita, aunque, lamentablemente, no puedo hacer muchas promesas que digamos... Por cierto, me robé tomé prestado el código que están usando en el tema, así queda todo bien suquistruquis. (?)
Apariencia:

NPCs:
#ff6600 - Guardia de la entrada de la Capital.
#006600 - Sobreviviente herido.
Sanryōkyō Akira
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Seiichi el Sáb Mar 25, 2017 12:26 pm



La distancia entre el manipulador de las llamas y el punto de encuentro, se acortaba minuto tras minuto. A pesar de que el bicolor estuviese acostumbrado a un ritmo más acelerado, debía respetar las limitaciones del investigador que le acompañaba. Hasta donde se sabía, tampoco habían razones para apresurarse. Lo único que uno podía hacer durante el transcurso, era apreciar la majestuosidad de la naturaleza durante la mañana; donde un sol joven relucía los mejores aspectos verdes que el país podía ofrecer. Como los orbes dispares no perdían el tiempo en detalles innecesarios a la misión, la información era su prioridad en todo momento. — Los Yaoguai no suelen interceptar la principal ruta comercial; menos a la luz del día... ¿Tiene alguna teoría? — Los ojos puestos en el camino, siempre. Si podía obtener algo útil antes de llegar a una zona peligrosa, podría usar aquello como ventaja. — Ninguna buena, para serte sincero. No puedo encontrarle una explicación lógica a su repentino y errático comportamiento. — Han repasaba las notas personales que tenía escritas en su libreta sobre los Yaoguai. Con los movimientos brutos de un intelectual que apenas podía coordinar sus pasos. Seiichi se encontraba pensativo respecto a la respuesta que había recibido. "Ninguna buena". Como martillo principal del equipo y escolta del investigador cuatro ojos, también debía saber más acerca de su enemigo. — ¿Alguna precaución que deba tomar ante este tipo de bestias? — Tiraba de las bandas elásticas que recubrían todos los dedos de las manos, a excepción de los pulgares. Dejando un espacio entre la falange proximal y el hueso metacarpiano; no quería influir negativamente en su movilidad. — Son muy agresivos. Se lanzarán encima tuyo si te consideran una amenaza. Sugeriría técnicas a distancia, Seiichi-san. — El bicolor asintió como forma de agradecimiento. No faltaba mucho para llegar a la entrada a la Capital, habiendo evitado el camino que fue afectado.

A menos de cien metros de distancia, se encontraba la guardia de la Capital. Firme como de costumbre, revisando con minuciosidad a los extranjeros que vagaban por sus tierras. Una de ellas, se podía considerar ya como una... conocida. Vistiendo diferente a lo usual pero siguiendo un patrón similar; el turquesa de su cabello recogido la distinguía de los demás. — Veo que sí recibiste mi mensaje, Yuki Akkarin. — A diferencia de otras ocasiones, esta vez la saludó con una poco visible curvatura en sus labios. Sonrió. También reveló que la persona que la había recomendado para la misión, no se trataba de nadie más que él. — Cuento contigo. — Esas dos palabras. Cuando venían de alguien tan autoexigente y profesional como el bicolor, podían generar presión impremeditada. A pesar de que no se conocían fuera de lo "laboral", ya algunos aspectos de uno se volvían cada vez más visibles ante los ojos del otro. Aunque Seiichi era deficiente en el ámbito social y emocional. — ¡Ah!, tú eres la extranjera en la que Seiichi-san ha depositado especial confianza. También cuento contigo, Akkarin-chan. — Estrechó su mano. A diferencia del medio pelirrojo, Han tomaba confianza con rapidez. Mostraba una incómoda pero cálida sonrisa cada vez que podía; parte de la personalidad de un ser humano decente. — Dar tratamiento especial va contra el código de comportamiento. No hago tal cosa. — Otra vez, respondía serio e inexpresivo, acorde a su literal comprensión. — S-sólo bromeaba... —

La pequeña reunión fue interrumpida por uno de los guardias que venía corriendo en dirección a los tres. Por la expresión en su rostro, no traía buenas noticias. — Aquí están, los he estado buscando los últimos diez minutos. Tenemos un problema. — El hombre fue directo al grano. Seiichi pudo deducir de esto, que se trataba de una emergencia que debía ser atendida cuanto antes. — Los Yaoguai que atacaron el cargamento, están en medio de una batalla con una de las nuestras; informó un sobreviviente. Les compró tiempo para que pudieran escapar. — Y una emoción rebelde, se manifestó en el rostro del manipulador de las llamas, frunciendo el entrecejo. — No he sido informado acerca de un tercer integrante. — Vociferó el muchacho, entablando contacto visual con el agitado mensajero. Era una mirada más helada de lo común. Le disgustaba no tener toda la información desde el principio, mucho más cuando era un asunto de Hinoarashi y él lo estaba representando. — Es... Es una sacerdotisa. El Templo de Fuego la envió. De no ser por su heroism- — ... — No son el tipo de cualidades que nos definen. Somos ninjas y soldados; no héroes. — Interrumpió al instante, tajante. Esa clase de actos iban contra su conducta; generando una tóxica emoción dentro del muchacho de la cara quemada. Nunca antes había interrumpido a alguien mientras hablaba. — Estamos a un kilómetro. Andando.



. . .



Los minutos parecían horas cuando se tenía prisa pero no se podía avanzar a toda velocidad por Han. Los rastros de humo que indicaban su destino, eran ahora lo menos llamativo tras haber divisado las llamas. La escena de una masacre. Seiichi no tardó en realizar una serie de sellos para proveer inmediata asistencia a la misteriosa sacerdotisa, a la cual aún no divisaba. Teniendo en cuenta lo que tardaron en llegar y el tiempo que tardó el guardia en entregar la noticia, tuvo que haber estado combatiendo por un quince minutos o más. — Permanece a cubierto, Han. — No tenía la autoridad ni el tono de voz para que sea tomado como una orden, sino más bien un útil consejo proveniente de alguien especializado en combate. Las llamas de una tonalidad similar al cabello de Akkarin, se anunciaron alrededor de Seiichi en cantidades. El muchacho silencioso dibujó con los dedos índice y corazón de cada mano, las órdenes que esas llamas estaban destinadas a cumplir. Les daba forma y les asignaba un objetivo. Dos medialunas celestiales fueron desprendidas, cada una tomando a una bestia como blanco. Su intención era dañarlas lo suficiente como para que se retirasen, o al menos marcar cierta distancia entre ellas y la sacerdotisa. Era diferente a los demás de ese país... Carecía de la famosa Voluntad de Fuego. Las llamas en su interior eran más frías que el peor de los inviernos.





OFF:
Apariencia:


”NPC”:
Han — #99cc33

Seiichi
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Akkarin el Dom Mar 26, 2017 9:01 pm



El tiempo parecía que pasaba con rapidez, puesto la conversación con el guardia era amena y al darse cuenta, ya había tenido la presencia de Seiichi asimismo el cliente de la misión en particular que venía escoltado por su mismo compañero. Se despidió del guardia con un educado gesto y sonrisa cordial, antes de avanzar hacia el dúo, realizando una pequeña reverencia a modo de saludo.

Por supuesto, Seiichi-san. Cuento con usted del mismo modo —casi como si hubiera rebotado en ella su sutil presión añadida, en su fuero interno sentía el peso de la responsabilidad depositarse en sus hombros con disimulo notorio. Empezaba a acostumbrarse a la manera de ser de su compañero y sus costumbres, normal en personas que empezaban a tener recurrencia laboral entre ellas. Volvió su atención al cliente en particular, esbozándole una sonrisa más suave y benévola, con tal de transmitirle calma al mismo—. E-Es un placer, s-señor, a-asimismo espero que nuestros s-servicios estén a la a-altura de sus e-expectativas.

Justo cuando iba a inquirir directamente a su compañero bicolor sobre cómo procederían ahora en adelante, la interrupción de uno de los guardias que no reconocía llegó. La tensión se plasmó en sus propias facciones, notando la premura que necesitarían ante esas nuevas noticias. De reojo, observó a su compañero; no había tomado bien este añadido, era claro, aunque ella misma era indiferente, adaptativa al respecto. En un tipo de misión como aquella, era idóneo tener cuanto más refuerzo, mejor.

De todas maneras, coincidía en su última acotación, incluso si había cortado al guardia. Disparó solo una mirada de desaprobación al mismo por esto, sin decir nada.


Eran shinobis, no héroes. Eso era verdad.


S-Señor, usted en medio. S-Será más fácil así prevenir cualquier d-daño hacia su persona —instruyó a su cliente, con suavidad y añadiendo la información para que fuera más fácil favorecer así a su instrucción una respuesta positiva sin ningún tipo de negación.

No cuestionó en ningún momento a su compañero, aceptando y acatando, iniciando así la marcha hacia donde la sacerdotisa se encontraría.



♦ ♦ ♦


Por primera vez, Akkarin sintió impaciencia que tuvo que contener bajo una máscara profesional ante la lentitud de su avance. El hecho de que tuvieran que proteger a su cliente, un civil, y adaptarse a su ritmo cuando la emergencia hacia aquella que actuaba imprudentemente bajo la excusa del heroísmo, solo aumentaba esa ansiedad por salir de ese lento ritmo.

Más cuando el rastro de una batalla empezaba a vislumbrarse, reafirmada por el olor a quemado y el ruido de la misma. Distinguía además el de animales, no reconocía cuales, pero suponía que aquellos que estaban causando los problemas y la razón de su presencia ahí.

Tomó una actitud protectora hacia su cliente mientras que Seiichi avanzaba con la ofensiva directa. Desde esa posición, sondeó el campo a su alrededor, localizando a la posición de la sacerdotisa asimismo que las bestias en cuestión atacadas ahora por la técnica de las mediaslunas que su compañero poseía. Una de ellas pareció asustarse por el impacto y daño, reculando hacia la maleza, mientras que la otra, embravecida por el auge de la batalla, era muchísimo más agresiva que su contraparte. Tal vez un macho, o hembra. No era especialista en bestias, por lo cual poco sabía de sus comportamientos. Pero se encaró hacia ellos, viendo una mayor amenaza por la cantidad de personas en ese lugar, y profiriendo un gruñido clamando su sangre, se lanzó a por ellos, específicamente hacia aquel que había sido el causante de su daño actual.

Desde esa posición, ella misma se giró hacia su cliente, preparando desde su bolsa una de las bombas de humo que tenía—. S-Señor, ¿estas bestias cuál cree que es el sentido que las d-dejaría más atontadas a la hora de lidiar con e-ellas? —inquirió directamente, mientras su otra mano se preparaba para un posible cambio de planes, por si debía hacer uso del Ninjutsu.

S-Supongo que el olfato, o tal vez incluso el oído —respondió este, haciendo que la acción de Akkarin parase, dejando la bomba ante esas palabras. Pensativa, asintió poco después, sonriendo.

La bestia saltó a por Seiichi. Ella, por contraparte, realizó la tanda de sellos necesaria poco antes, llenando su boca del líquido pertinente antes de escupirlo con precisión hacia la bestia, parando su salto y lanzándola hacia atrás en el acto. Una terrible y acertada precisión hacia todo lo arrojado, reflejada en esos orbes que se enfriaban totalmente cuando la batalla se abría paso ante ellos. Tal vez la bestia se asustaría ante la violencia e inferioridad numérica, o tal vez solo la embraveciera más. De todas maneras, la otra se mantenía al margen, con los ojos en la presa con forma de sacerdotisa, pero asustada de tomar parte en esa violencia al esconderse en la maleza.




OFF:
Aspecto:


Tecnicas:

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.
Akkarin
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Sanryōkyō Akira el Dom Abr 02, 2017 1:27 am



—Ahora que lo pienso… ¿Qué tan lejos está la ciudad más cercana? —se preguntó en voz baja mientras seguía los rastros ígneos de las bestias con su mirada tras haberlas perdido de vista desde su posición. El tiempo corría y éste jugaba en su contra—. Quizá no fue la mejor idea dejarlos ir solos… ¡Pero! Un héroe siempre sale de los aprietos, y, si no puede salir por su cuenta, ¡siempre puede contar la ayuda de sus amigos! —finalizó de forma animada, con una sonrisa en el rostro; sin embargo, ella sabía muy bien que estaba en serios problemas.

Sin saber si llegaría ayuda, la pelinegra solo contaba con dos técnicas puramente ofensivas, y la que mejor se le daba sería inútil contra las bestias, las que, por apariencia, no tendrían problemas en soportar el fuego. Su único as bajo la manga era la técnica de elemento rayo conocida como Chidori, pero, en esa situación, no podía darse el lujo de utilizarla, tanto por la preparación que requiere como por las consecuencias físicas que trae su uso, eso sin contar el hecho de que jamás había tomado una vida, por lo que la mera idea de usar esa técnica en un ser vivo la hacía sentir muy nerviosa.

“Respira, Akira”, comenzó a decirse en silencio. “Este es el mundo que te morías por conocer, un mundo que no termina tras un simple muro, una tierra llena de peligros y aventuras, en la que puedes proteger al débil y… Vivir tus sueños…” Antes de notarlo, su labio inferior comenzó a temblar y algunas lágrimas comenzaron a rodar sobre sus mejillas. “Esto no debería ser así, tan crudo, tan cruel…” La imagen de tantas personas calcinadas y mutiladas alrededor de la caravana le había afectado profundamente; sin embargo, el ver a dos personas con vida bastó para encender la llama de su voluntad, permitiéndole actuar de la forma en la que lo hizo.

Recordar el agradecimiento que había reemplazado las aterradas miradas de la pareja le sirvió para llenar su pecho de calidez y contener sus emociones negativas por el momento, por lo que usó sus mangas para secar su rostro y respiró profundamente. Tras haber ayudado a esas personas, no podía volver a pensar que su accionar había sido erróneo. “No sé si lograrán conseguir ayuda, pero en verdad espero que estén a salvo.”

Un rugido bestial llamó la atención de la joven, quien dirigió su atención al camino principal, el que había estado ignorando conscientemente debido a la perturbadora escena que seguía plasmada en el terreno; sin embargo, la presencia de nueva vida hacía del cuadro algo mucho más soportable. Tres personas habían llegado al sendero, dos de ellas en posición de vanguardia y una en la parte trasera de la formación, teniendo a una de las bestias como antagonista.

“Ha venido gente…”, se dijo, su rostro llenándose de alegría mientras despertaba del breve estupor que le produjo la escena. “Eso significa que la pareja llegó a la ciudad o se cruzaron en el camino… ¡Y eso quiere decir que siguen con vida!”, gritó dentro de su cabeza mientras alzaba el puño derecho en señal de victoria, feliz de haber llegado a esa conclusión a pesar de que existían muchas otras posibilidades. El optimismo de Akira era una de sus virtudes, además de un útil mecanismo de defensa en el caso de que la realidad se viera teñida por los oscuros tintes que se esconden tras los colores más vívidos.

El peligro no había pasado, sin embargo, ya que las bestias seguían en el área, y aún debía hacerles frente, aunque, gracias a la presencia del pequeño grupo y la forma en la que estaban haciéndole frente a la criatura, estaba claro que la tarea había bajado su grado de dificultad considerablemente. “Con ellos encargándose de una, creo que podré hacerle frente a la otra”, sentenció mientras volvía a seguir los rastros de fuego para detectar al animal restante.

“Ah, claro, tenía que tenerme en la mira”, se dijo tras encontrar el refugio de la criatura con facilidad debido al humo que emanaban las hojas al contacto con su llameante pelaje, sus orbes marrones devolviéndole la mirada a un par de ojos que indicaba una fijación absoluta en su presa. “Considerando la distancia entre su posición y la mía, podrá atacarme en cuanto toque el suelo, así que lo mejor sería prepararme para ello”, sentenció, realizando una corta cadena de dos sellos, amasando el chakra en su interior para transformarlo en agua con una viscosidad anormal, la que no tardaría en abandonar su estómago violentamente.

Tras considerar que la técnica estaba lo suficientemente preparada, la muchacha comenzó su descenso, el que fue seguido expectantemente por el animal, quien no tardó en hacer su movida. Tal como predijo la muchacha del cabello negro, en cuanto ésta tocó el suelo, la bestia corrió para atacarla; sin embargo, demostrando sus atributos físicos, no se tardó en traicionar sus expectativas. Antes de que Akira pudiera lanzar su Mizuame Nabara al suelo, la criatura dio un salto largo en su dirección, decidida a acabar con su objetivo de forma certera, revelando sus garras y abriendo sus fauces con anticipación.

Era una suerte que los animales no entendieran las expresiones humanas, ya que, de haber visto la sonrisa que se formó en el rostro de la pelinegra al verlo saltar, quizá habría intentado evadir lo que se avecinaba. El chorro de jarabe, en lugar de ser lanzado al terreno, fue recibido directamente por la criatura, la que no tardó en ser cubierta en su totalidad debido a su propio avance inevitable. La muchacha, pero, seguía en la trayectoria de la bestia, por lo que no tardaría en verse envuelta en el líquido viscoso. Percatándose de ello, y al terminar de soltar el agua que mantenía almacenada, se colocó en cuclillas y golpeó la tierra con ambas palmas abiertas, liberando la más veloz de sus técnicas únicas.

El ruido de algo húmedo golpeando violentamente algo sólido no se tardó en llenar el área, la criatura con rasgos de león cubierta de baba azotando su cuerpo contra un muro de tierra y roca que se alzó abruptamente en su camino, el que se resquebrajó levemente debido a la intensidad del impacto; sin embargo, éste no cedió ante la presión del animal adherido sobre su superficie, manteniéndose firme frente a la sacerdotisa del Fuego, quien soltó un suspiro aliviado al ver cómo su improvisación había dado frutos.

“Se movía más lento que antes”, concluyó, comparando los movimientos anteriores de la bestia con los que había visto en ese momento. “Puede que ya haya estado cansada, o tal vez fue herida por esas personas antes de que me diera cuenta de que llegaron… ¡Ah! ¡Las personas!”, se dijo, recordando que aún había gente peleando contra uno de esos curiosos animales. Tras darse un par de segundos para recuperar el aliento, Akira salió de su improvisado escondite y comenzó a acercarse cautelosamente al grupo, esperando que sus acciones hayan sido suficientes para detener a una de las amenazas.

Cabe destacar que la muchacha, aunque demostró ser una buena estratega con sus acciones, le debe mucho de sus conocimientos a la ficción, por lo que, a pesar de ser totalmente natural para ella, el caminar de puntillas con pasos exageradamente largos y los brazos extendidos como si tuviera miedo de caer en algo sucio no es la mejor forma de no llamar la atención...





Off:
Otra vez atrasado, mis disculpas. Pero bueno, no sé si vieron la descripción del Yaoguai en el Bestiario, ya que no los he visto describirlos demasiado, pero se las dejo por si las dudas. Solo hagan click en el Cocú. (?)
Apariencia:

Técnicas utilizadas:
Elemento Agua: Campo de Jarabe Atrapante (水遁・水飴拿原, Suiton: Mizuame Nabara) 
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un jutsu en donde, tras una serie de sellos, el usuario escupe agua de alta viscosidad, gracias a la infusión de chakra en el agua, destinado a una superficie de amplio alcance. Esta corriente de líquido pegajoso puede utilizarse para formar una trampa adhesiva que puede inmovilizar a una persona. Tiene como objetivo reducir el área de actividad del enemigo y de esta forma tomar el control sobre el campo de batalla. El alcance normal de esta técnica es normalmente de unos pocos metros, cinco para ser exactos. Pero si el jutsu es preparado, es posible hacer un estanque entero de jarabe que varía dependiendo de la cantidad de chakra empleado en la técnica. Para prevenir ser atrapado en el jutsu, es necesaria la canalización de chakra en los pies, de antemano, que permite andar sobre éste sin inhibiciones. Sin embargo, solamente aquellos que tengan conocimiento del jutsu, o que manipulen la naturaleza, pueden realizar dicha acción (ojo con el metarol). El radio o extensión del estanque tiene un máximo de alcance por rango para la adaptación del rol, estos son: 
Diez metros para Gennin

Doton, Doroku Gaeshi (土遁・土陸返し, estilo de tierra, retorno a la orilla de la tierra): Después de golpear la tierra con sus manos, el usuario alza un modesto muro cuadrado de tierra y roca frente a él, el que sirve como un útil medio de defensa debido a su velocidad de creación; sin embargo, está lejos de ser perfecto, ya que, a pesar de sus dimensiones (dos metros de alto, dos metros de ancho y un metro de grosor), apenas puede resistir el impacto de una técnica del mismo nivel, o de un nivel superior si se trata de Suiton, pero siempre siendo superado con suma facilidad cuando se trata de técnicas Raiton. A pesar de esto, su utilidad es fácil de apreciar cuando se trata de bloquear ataques con armas arrojadizas o detener de golpe un ataque cuerpo a cuerpo.
Sellos: No.
Sanryōkyō Akira
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Seiichi el Vie Abr 07, 2017 8:46 am



Eran criaturas no pensantes, después de todo. Seiichi se vio liderando la ofensiva como un martillo helado, como solía hacer en las misiones que la potencia de ataque era necesaria. Al estar ya acostumbrado a la presencia de Akkarin, no era necesario comunicarle previamente las acciones que iba a realizar, pues ambos individuos tenían una idea bien formada sobre el rol del otro. El bicolor era consciente de que la mejor posición para Akkarin, era entre las sombras; moviéndose de forma sigilosa para actuar en el momento preciso. Teniendo eso en cuenta, contaba con la miembro del clan Yuki como soporte durante su encuentro contra la bestia llameante. Todavía desconocía con exactitud el paradero de la sacerdotisa; no pudo darse el gusto de prestar parte de su atención a algo más que al Yaoguai que acababa de atacar. Los pies de Seiichi se afirmaron sobre la tierra, observando detenidamente el actuar de la bestia respecto a sus previas acciones. Se percató de que, al controlar un elemento completamente opuesto —en términos de temperatura— al fuego, lograría neutralizar al enemigo si lograba disminuir la temperatura a una velocidad alarmante. Entre las llamas incontrolables del incendio, un patrón destacó ante la mirada de aquel que se especializaba en controlar el fuego; sin importar su color. Parecía ser a causa del Yaoguai restante, que se había dado a la fuga tras haber presenciado la gravedad de la situación. "No podemos abandonar nuestra posición sin haber asegurado el perímetro para Han. Tendrá que esperar...", el de orbes dispares, frunció levemente el entrecejo.

Era de esperarse que, la criatura salvaje que había atacado previamente, se lanzase hacia el bicolor con todas sus fuerzas. Se podía sentir la presión e intensidad que emanaban los ojos del Yaoguai, anhelando desgarrar al Genin que había osado interponerse con sus propios colmillos. Las rodillas del Shinobi que representaba al feudo Hinoarashi se flexionaron, e involuntariamente, su chackra único reaccionó ante el ataque. La media armadura de hielo apareció, cubriendo el lado izquierdo de su cuerpo, por completo. Metros antes de que la bestia llegase a su posición, esta saltó directamente hacia él, pero fue desviada por el potente impacto de una técnica Suiton. Seiichi desvió la mirada un segundo, para entablar contacto visual con Akkarin. Asintió con la cabeza en forma de aprobación; todavía se estaba acostumbrando a recibir asistencia. El trabajo en equipo era reconfortante. Aprovechando el tiempo que se le había otorgado, se encontraba casi listo de utilizar la técnica que había preparado desde un principio. La cadena de sellos que había realizado antes del primer ataque, era demasiado extensa para tratarse únicamente de la liberación de las ascuas heladas. Había una más. Para que esta habilidad secreta —y que solían prohibírsela en su clan— alcance el efecto que él deseaba otorgarle, tenía que esperar unos treinta segundos. Necesitaba todo el chackra posible. — Mantengan la distancia. — Era una advertencia. Lejos de querer enfrentarse a la bestia por sí solo, era consciente de que sus técnicas provocaban atroces resultados en el entorno, resultando volátiles incluso para sus aliados —y él mismo—. Por razones como esas, es que las ascuas glaciales no pueden ser consideradas como un elemento completamente funcional. Es la constante liberación de energía; únicamente con propósitos destructivos.  

Era el momento de emprender una carrera. El Yaoguai lentamente recuperaba la compostura, todavía tolerando las múltiples heridas que fueron propinadas por ambos Shinobis; partidarios del frío. Atrayendo la atención de la bestia, comenzó a correr en dirección a la carreta de madera incendiada, alejándolo de Akkarin y Han lo suficiente como para que no fuesen víctimas de los daños colaterales. Seiichi podía ser considerado como un gran estratega y un talentoso especialista en el Ninjutsu; pero destacaba principalmente en conocer sus limitaciones. No se le olvidaba el hecho de que su enemigo de cuatro patas, le superaba en velocidad. Calculando a donde él quería llegar y la ventaja que le sacaba al Yaoguai, lograría llegar a destino antes de recibir una mordida en el cuello. "El contacto es inminente, tiene que ser ahora"

El obtuso emocional se detuvo en seco, dándose la vuelta para quedar en frente del león llameante. Izquierda o derecha, no importaba. Ese tipo de evasión no funcionaría a esas alturas. Esperó el momento preciso en que la bestia se lanzase de lleno otra vez por él, para así realizar un salto en línea recta; elevándose cuatro metros de la superficie. Justo en el punto máximo, antes de que comenzase a caer, comprimió las cuatro extremidades de su cuerpo pegándolas al pecho. Dos segundos después, se abrió liberando un grito que revelaba el esfuerzo de realizar esa técnica, desencadenando una ráfaga de temperatura glacial y con efectos incineradores, que envolvió todo en un radio de cinco metros. Seiichi nunca levantaba la voz. Al encontrarse también, al lado del incendio, logró apagarlo por completo. Como una bomba que acababa de explotar, había cambiado la estación alrededor suyo, haciendo más frío que el peor de los inviernos. El césped se cubrió de una fina capa blanca. En lo que respectaba al Yaoguai, había logrado extinguir las características llamas de la bestia. Después de haber recibido semejante golpe de temperatura, cayó rendida en la inconsciencia. El bicolor sacó de una pequeña bolsa que colgaba de su cinturón, la cantidad suficiente de hilo ninja para atar las piernas del Yaoguai; tenía que asegurarse de que este no escapase si llegaba a recuperar la lucidez.

— Nos falta uno. — Vociferó el manipulador de las llamas a los otros dos, ocultando de la mejor forma posible el desgaste que esa técnica le había ocasionado. No se permitía mostrar debilidad. Aguardó un momento de silencio, esperando que alguno de los presentes diesen indicaciones sobre cómo actuar a continuación, pero otra presencia le robó parte de su atención. La sacerdotisa, la cual parecía ser muy joven. Esta había aparecido desde la misma dirección que había desaparecido el Yaoguai restante. Seiichi se mantuvo en silencio, como de costumbre. No metería bocado antes que los demás.




OFF:
Apariencia:


”NPC”:
Han — #99cc33
Técnicas:
* Nombre: 冬の爆弾 — Winter Bomb
Tipo: Ninjutsu
Sellos: Cuatro
Radio de la técnica: Cinco metros [Siempre el mismo]
Descripción: Esta técnica de área requiere tiempo tras haber realizado la serie de sellos para reunir la cantidad de chackra necesario. Una vez está preparada, el usuario comprime su cuerpo cuanto más puede, preparando la repentina liberación de energía. Dos segundos luego, él se abre, estirando todas sus extremidades y librando una ráfaga glaciar e incineradora que causa considerable daño de área. La temperatura en el radio afectado disminuye mucho.
Ventajas: Daño de área y control de masas. Afecta el entorno.


Seiichi
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Akkarin el Lun Abr 10, 2017 6:23 pm



La magnitud del helado estallido (así lo veía la joven, desde el sesgado punto de vista en el que veía la situación) atrajo irremediablemente los ojos de la Yuki, quien trataba de sondear más genéricamente el terreno a su alrededor como miembro más estratégico de los dos. No había querido apartar la mirada de la bestia restante, aquella que asimismo en cualquier momento podría estar volviendo a la carga una vez salida del miedo, o enfocar sus fauces en el bocado a modo de sacerdotisa que se encontraba en el árbol. Sea como fuere, aquella distracción resultó no ser una consecuencia a tener en cuenta.

Era la primera vez que veía tal magnitud de ataque en el muchacho. En ninguna de las misiones conjuntas que habían tenido, llegaba a ese tipo de alcance, pero por lo visto el joven era claramente una potencia de ataque más allá a las propias capacidades de alguien como ella.

Aunque, la parte crítica y reflexiva de su cerebro, apuntó a que tal vez era demasiado fuerte; parecía inestable, al menos, su rango de ataque. Con los labios fruncidos en una fina línea de tensión, comprobó que la bestia había quedado totalmente reducida. Tal vez incluso demasiado. El lado más pacífico de la dama del hielo desdeñaba en cierto modo la elección de batalla de su compañero, por primera vez. No era necesario tal magnitud de ataque hacia un ser vivo, cuando el objetivo era reducirlos e investigar las causas de su comportamiento.

No dejó su posición defensiva hacia Han, quien estaba justo detrás de la joven; ella, en una posición entremedio de las posiciones que ambas bestias tenían respecto a su cliente, tenía una mejor cobertura del terreno—. N-No había necesidad de tratar así a las bestias… —fue lo que escuchó de su cliente, murmurar. No pudo evitar asentir totalmente conforme con sus palabras, a pesar de que nunca iría en contra de su compañero en voz alta. Sus principios se lo prohibían. En privado, lejos de oídos indeseados y sin la posibilidad de ser percibido como un intento de humillarlo, lo haría una vez en calma. Ahora, con algo de dificultad, verificó el estado de su compañero después de tanta muestra de poder; al menos eso debería haber sido un gasto enorme, incluso para alguien como él—. S-Seiichi-san, ¿está bien?

De golpe, un chasquido alertó a la muchacha; justamente en dirección donde había perdido de vista el otro Yaoguai. Encontrando de golpe a la sacerdotisa del árbol, andando de una manera tremendamente exagerada y ridícula. ¿Era eso un intento de... ser sigilosa? Parecía sacada de una obra de teatro, aquellas mismas que veía en las comunas de edificios más acomodados económicamente. Esa manera solo estaba destinada a hacer más ruido, lo mirase como lo mirase. Parpadeando varias veces, la realización y reconocimiento brilló en su rostro.

¡Ah, tal vez trate de aligerar el ambiente, después de una batalla! —fue lo único sensato que su cabeza podía pensar, entornando los ojos cuando vio los resultados detrás de la chiquilla. Parecía que ella misma se había ocupado de la restante bestia, con las mismas artes del ninjutsu que ellos poseían. Y de manera menos brusca, aprobada por la Yuki. Interesante—. V-Veo que se ocupó de la bestia r-restante, m-miko-sama —el respeto fue claro ante el honorífico que la muchacha utilizó ante la sacerdotisa; como persona criada con modales y educación privilegiada, era claro que debía mostrar sus respetos ante no solo la ayuda ajena, sino alguien perteneciente al templo del Fuego—. G-Gracias por su a-ayuda.

Una rápida y exacta reverencia, mientras volteaba hacia su cliente con una pequeña sonrisa; no miraba a su compañero desde haber intercedido por su salud, siéndole difícil mantenerse normal cuando no podía evitar sentirse perturbada ante la extensión basta de poder y haber sido usada sin un segundo pensamiento, en un ser vivo.

S-Señor Han, miko-sama logró c-capturar una de las b-bestias de manera eficiente, aún posible e-extraer algún motivo de su c-comportamiento actual —la indirecta era clara, pero por si acaso, extendió su brazo en dirección hacia no la pequeña y extraña chica, sino hacia la bestia que gruñía por lo bajo atrapada en el jarabe y muro. Aún consciente, pero herida—. Le e-escoltaremos hasta ella.



OFF:
Aspecto:


Tecnicas:

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.
Akkarin
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Sanryōkyō Akira el Miér Abr 19, 2017 3:08 am



Las primeras palabras de la otra fémina sorprendieron a la pelinegra, no solo por la amabilidad y respeto impreso en las mismas, sino también porque, sinceramente, esperaba que su sigilo fuera lo suficientemente bueno como para pasar desapercibida; sin embargo, debido a la buena disposición de la de cabellos color cielo, Akira se percató de que su precaución estaba de más, por lo que abandonó la farsa a la que llamaba sigilo y adoptó una postura más relajada, acercándose a quien le había dirigido la palabra. La distancia entre ellas no era mucha, pero le daba el tiempo suficiente como para observar a la otra joven sin dar la impresión de estar analizándola detalladamente.

“Parece que es un poco más alta que yo, y su cabello es de un color muy bonito”, se dijo la azabache mientras su mirada le revelaba los rasgos externos de la peliazul. “¡Sus ojos también lo son! Y hacen juego con su cabello…”, continuó diciéndose con una pizca de envidia, ya que la mujer frente a ella tenía características que la hacían destacar a primera vista, algo que compartían la gran mayoría de los héroes de sus historias. “¡Pero ya sabía que el mundo sería así!”, exclamó dentro de su cabeza. “De hecho, ¡debo estar agradecida de saber que hay gente así en este mundo!”, finalizó con una sonrisa que se transformó en una especie de mueca en cuanto sus ojos terminaron de observar su rostro y bajaron a la altura de su pecho.

T-tan grande… —se lamentó en un susurro mientras sus manos se posaban inconscientemente sobre su propio esternón, la facilidad de dicho acto haciendo que una solitaria lágrima rodara por su mejilla. Nunca había entendido el porqué de su figura infantil a pesar de estar en plena adolescencia, y el notar que la gente del exterior era tan diferente en ese aspecto solo servía para derramar sal sobre su herida. En ese momento, las palabras de agradecimiento de la joven resonaron en su cabeza, sacándola de su superficial trance.

¡Ah! ¡N-no ha sido nada, en verdad! Solo he hecho lo que cualquiera haría en una situación así, y yo soy quien debería agradecerles por haber llegado cuando lo hicieron. ¡Muchas gracias por ayudarme! —respondió nerviosamente para finalizar con una reverencia, respondiendo el respeto que no estaba acostumbrada a recibir con el respeto que sí estaba acostumbrada a entregar, haciendo lo primero que se le vino a la mente sin percatarse de que la joven comenzó a hablar con la persona detrás de ella, quien le respondió afirmativamente antes de comenzar a caminar al lugar en el que se encontraba la bestia aún atrapada por la baba del Mizuame Nabara.

Mi nombre es Akira. Sanryōkyō Akira —se presentó, esbozando una tímida sonrisa mientras les seguía el paso, aunque el hombre de las gafas parecía mucho más interesado en examinar a la bestia atrapada que en escuchar las palabras de una desconocida. No había pasado por alto el hecho de que estaba siendo tratada de una forma que ella no creía merecer, por lo que esperaba que divulgar su nombre fuera suficiente para hacer a un lado el muro de cordialidades que se había formado; después de todo, las relaciones amistosas suelen forjarse mejor en contextos poco rígidos, ya que de esa forma se puede conocer a una persona sin trabas autoimpuestas. Antes de poder seguir pensando en cómo aligerar el ambiente, sin embargo, su mirada se desvió a los restos del humeante convoy, y a los cuerpos que complementaban la trágica escena.

“Soy una tonta, ¿verdad?”, se preguntó mientras se detenía en seco, su rostro abandonando el intento de sonrisa y dando paso a una expresión de profunda culpa y tristeza. “¿¡Qué clase de persona soy, olvidándome de los que murieron mientras me preocupo del tamaño de mi pecho!? ¡Soy una tonta!” Akira comenzó a morderse el labio inferior en un intento de detener su temblor. Si se relajaba, la tristeza la sobrecogería, por lo que no podía darse ese lujo, no mientras la situación no se diera por finalizada, no mientras había una tarea por cumplir, una que solo ella podía realizar en ese momento. —Voy… voy a ofrecer mi apoyo a quienes han perdido la vida en este desafortunado incidente —pronunció en un suspiro, con suma dignidad a pesar de no poder disimular el temblor de su voz ni ocultar las lágrimas que rodaban por sus mejillas sonrojadas. Dándole la espalda al grupo, la muchacha comenzó a caminar en dirección a los fallecidos.

El fuego ya estaba extinguiéndose cuando la pelinegra llegó junto a los restos humanos. De cerca, la situación era mucho más horrorosa, mucho más visceral. El aroma de la carne chamuscada mezclado con el de la sangre derramada era algo que la muchacha nunca había experimentado. Una parte de ella quería salir corriendo sin mirar atrás, alejarse lo más posible de esa oscura realidad; sin embargo, ya fuera por su sentido de responsabilidad o su mera fuerza de voluntad, la muchacha no retrocedió. Arrodillándose en medio del camino, la joven sacerdotisa cerró sus ojos y unió sus manos en una plegaria. Como creyente en la Voluntad del Fuego, Akira valoraba el sacrificio voluntario de aquellos que decidieran darlo todo por proteger el futuro; sin embargo, esa situación era diferente, por lo que pudo ver, ya que nadie en esa caravana viajaba con la intención de ser atacado por bestias de fuego. Todas esas muertes carecían de propósito, y eso le rompía el corazón.

Sin poder decir palabra alguna, Akira se aferró a lo único que tenía en esos momentos, la creencia de que esas almas encontrarían su merecido descanso en la otra vida.





Off:

Apariencia:

Sanryōkyō Akira
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Seiichi el Mar Abr 25, 2017 6:22 am



Cansancio. Ser un usuario de Ninjutsu, dedicado especialmente como un martillo en el equipo aliado, podía terminar siendo una tarea exhaustiva. Llena de repercusiones y causante de opiniones encontradas, incluso entre aquellos que debía considerar como compañeros. El medio albino, no se detenía a dar más explicaciones de las que eran necesarias. Cada movimiento, era premeditado. Si con sus habilidades, obtenía la eficiencia que tanto anhelaba, era poco su interés por la aceptación de los demás. Lo pudo notar en los ojos de Han; pero fue incapaz de ver más allá en las dos féminas del grupo. La bomba invernal, requería de un esfuerzo sobrehumano para poder controlar la explosión. — Sí. — Una respuesta a secas, sin siquiera entablar contacto visual con la mujer de cabellera turquesa. Se tornaba distante cuando estaba en servicio; dejando que aquellos especializados en el diálogo, se ocupasen de ese campo.

Era una mala costumbre en el muchacho de las múltiples quemaduras, pasar de los individuos que ya se salían del manual. Los poco profesionales. A pesar de tener un gran respeto —porque un Shinobi 'debe' tenerlo— por aquellos que dedican su vida a la fe, no podía compartir el heroísmo de la muchacha. Una particularmente extraña,
pudo notar, cuando a esta se le escapó una lágrima
. Incapaz de comprender las emociones humanas, asumió que se encontraba asustada —o en shock— por lo que había sucedido. Realizó un leve asentimiento con la cabeza, cerrando levemente los ojos. Se posicionó a la derecha del investigador que su feudo había asignado, preparados para continuar con las asignaciones. Pudo percatarse de la forma en que Akkarin había utilizado una palabra, que resultaba clave en el estilo de vida que llevaba el heredero de los Kaen. Eficiencia. Se le ocurrió de que aquella también podría haber terminado impactada por la gama de sus poderes, pero cuando se trataba de diferencia de opiniones, él no acataba. Cumplía la misión y volvía a casa.

Cuando comenzaron a movilizarse, el muchacho de anteojos miró fijamente al muchacho de dos colores, como si hubiese estado intentando agarrar el coraje posible para hacerle frente. Era tímido. — S... Seiichi-san, debo preguntar. ¿Por qué usó todas sus fuerzas contra una de ellas?, seguro estaba confundida. — Como parte de un tic nervioso, el investigador unía las puntas de sus dedos, haciendo leves toques de forma rítmica. El que ese día vestía de negro, le miró desde la esquina de su ojo izquierdo, con el mismo vacío particular del muchacho. — No lo hice. La misión es detener e investigar. Le dí uso a mis habilidades para dejar a una de ellas inconsciente y apagar el incendio, así no llamaba la atención de más bestias. — Era una explicación, que también valía como un informe. La única que daría, pues ya había dejado sus intenciones bastante claras. No fue capaz de calmar los pensamientos de Han, pero sí lo dejó sin más dudas irrelevantes al objetivo principal.

Los oídos del Genin perteneciente al feudo Hinoarashi, oyeron el nombre de la sacerdotisa. Él se encontraba más adelante junto al investigador, sin llamar la atención de los presentes debido a su silencio sepulcral. Desapercibido, incluso con características tan anormales. Observó cómo el joven que había estado escoltando, se puso de cuclillas para observar con suma minuciosidad a la bestia atrapada, sin invadir el espacio del Yaoguai por completo. Han les tenía una mezcla de fascinación, respeto y miedo. Mientras tanto, Seiichi vigilaba los alrededores, esperando que el proceso no tardase mucho más de lo necesario.




OFF:
Apariencia:


”NPC”:
Han — #99cc33
Técnicas:





Seiichi
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Akkarin el Miér Mayo 17, 2017 10:31 pm



Instalándose entre ambos compañeros una atmosfera peculiar, que desde alguna perspectiva más externa podría categorizarse de tensa o incluso fría momentáneamente, la dama del hielo centralizó su atención en aquella sacerdotisa. Seiichi había confirmado su estado, y si de algo le conocía, era de su comportamiento de manual en las misiones. Nunca había recibido un engaño, o una mentira piadosa por su parte. Simplemente no coincidía de ningún modo con el perfil del muchacho bicolor.

Había una cruda honestidad en él, dada por su inaptitud emocional. Akkarin llegaba a vislumbrar los efectos de la misma, aun cuando solo eran involucrados por el trabajo. Pero era por la misma naturaleza del mismo, que irremediablemente, su innata bondad la llevaba a querer ayudarlo en ello. Cuando la vida estaba en juego, en las misiones, había lazos que se formaban con aún más fuerza que en cirunstancias normales. Aun así, eso no quitaba su contrariedad actual hacia la metodología empleada, a pesar de resultar viable para la captura de la bestia.

Era, simplemente, un choque directo hacia su natural piedad por todo lo vivo.
.

M-Muchas gracias a usted, A-Akira-sama, por brindarnos su a-ayuda en la captura de las b-bestias —fue su contra respuesta, inclinando su cuerpo en una nueva reverencia formal, ceñida a los modales. Dejaba a Seiichi y Han determinar la investigación de la única bestia consciente, atrapada.

Además, le resultaba… extraño y a la vez, abrumador ver a la sacerdotisa mostrar una verdadera preocupación hacia los dañados por las bestias. Las lágrimas fueron lo que la sacudieron, turbándola realmente incluso detrás de la máscara de formalidad; era claro, aun así, por como desvió la mirada al instante.

Reconocía demasiado bien ese aspecto. Ella misma se identificaba demasiado, una versión anterior.

M-Más que a los caídos, los que más n-necesitarían su apoyo son a-aquellos que hayan p-perdido a alguien en este a-altercado, al regreso a la C-Capital —fueron sus palabras, mientras le hacía un gesto para que la acompañase más cerca del grupo. A pesar de no pertenecer a la misión, había tomado parte de la misma. Era una muestra de respeto y educación, que se le incluyera si esta quería. No había, después de todo, ningún mandato de confidencialidad añadido—. P-Parece una b-buena joven, A-Akira-sama. ¿Le i-interesaría ayudarnos en lo que r-resta de nuestra misión, y u-unirse posteriormente a nuestro r-regreso? —ofreció con gentileza, esbozando una pequeña sonrisa cargada de bondad. Aun así, lanzó una dubitativa mirada hacia su compañero. No respondía ante él, pero tampoco deseaba contrariarle.

Fuera cual fuere su respuesta, la dama del hielo se situaría en un punto intermedio entre el investigador, y las bestias. Ya fuera que la reducida recobrase la consciencia, o aquella atrapada lograse liberarse, debería permanecer totalmente atenta a cualquier reacción de ambas partes. Dudaba que la que había recibido el brutal ataque de Seiichi fuese a reaccionar, pero nunca estaba de más ser precavida.

La bestia pareció embravarse conforme Han se acercaba a ella, pero debido a su inmovilización con la técnica Suiton en el muro, era inútil y no provocó más complicaciones que fueran más allá de la simple incomodidad del investigador. Un silencio se instauró entre los miembros de la misión, solo molestado por algún que otro respingo de Han ante un intento de la bestia por arrancarle alguna parte de su cuerpo, en vano, pero... inusualmente perceptiva. No recordaba a un animal salvaje.

No tiene sentido… —logró escuchar salir de los labios de Han, a duras penas. Volteando un poco, y tras lanzar una mirada titubeante hacia la bestia inconsciente, se acercó un poco más hasta el hombre civil.

¿O-Ocurre algo, H-Han-san? —directa al grano, la tensión seguía en ella. No la dejaría, desde luego, hasta que regresaran a la Capital. Era un hecho, puesto ambos compañeros habían tenido ya varios encontronazos en misiones que se tornaban peligrosas. Nunca había que bajar la guardia cuando se estaba en servicio—. ¿E-Encontró alguna cosa de su i-interés?

No sabría como justificarlo del todo, pero el comportamiento de estos Yaoguai… —la miró con un tinte de nerviosismo, mordiéndose el labio—. Es inusual. Parecen entrenados, o al menos, adiestrados. Ningun animal de su especie atacaría de esta manera, o... se mostraría inteligente en una situación instintivamente agresiva para él. Hay que informar de ello al puesto fronterizo cercano, y tal vez, comprobar con estos especímenes la hipótesis.



OFF:

¡Lamento mucho la tardanza, en serio! Traté de aligerar un poco las cosas, ya que prácticamente estamos al final de esta misión, y aun hay la segunda que realizar conectada a esta. Pero de verdad, lamento haber tardado tanto tiempo en responder esto, el tiempo me ha jugado en contra y además, la memoria.
Aspecto:


Tecnicas:

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.
Akkarin
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Sanryōkyō Akira el Jue Mayo 18, 2017 7:04 pm



Mientras rezaba, la muchacha no pudo evitar pensar en las siguientes palabras de la de cabellos azules, recordándole que los caídos debían tener familias, y que éstas necesitarían consuelo y apoyo. “Ella tiene razón”, concluyó, levantándose tras terminar su plegaria, para luego sacudir la tierra de su falda y rodillas. “No debo dejar que la tristeza me haga olvidar mis responsabilidades”, añadió a su monólogo interno mientras se acercaba a la mujer tras su invitación en forma de gesto. Ella también extendió una invitación a la pelinegra, ofreciéndole participar en lo que restaba de su labor, para luego regresar junto con ellos a la capital. De haber estado en otra situación, la joven soñadora no habría podido evitar saltar de la emoción debido al prospecto de realizar una “misión”, algo que ella, en su aislamiento, idealizaba como una labor digna de ser aclamada; sin embargo, la realidad, como ella había visto no mucho después de abandonar su burbuja, era mucho más complicada.

Debo… debo devolver algo de tranquilidad a las familias de los caídos —comenzó Akira, sus ojos posándose tanto en su interlocutora como en el otro joven de cabello bicolor, al que ésta había dedicado una mirada después de su invitación—, y la mejor forma de hacerlo es asegurarles que sus muertes no fueron en vano. ¡Permítanme ayudarles, por favor! —exclamó finalmente, ambas manos entrelazadas sobre su pecho, unidas de esa forma para intentar disimular el temblor de las mismas. Estaba nerviosa, nerviosa por una negativa, nerviosa por lo que pasaría, nerviosa por su debilidad, nerviosa por su futuro desde ese momento; sin embargo, como para traicionar a los temblores de su cuerpo, sus ojos marrones brillaban con determinación, su rostro infantil cargado de una seriedad que no podía ponerse en duda sin insultar profundamente a quien estaba resuelta a caminar por ese sendero tan hostil, aún después de todo lo que había visto.

Cualquier reacción ante una respuesta fue detenida por la sorpresa del individuo al que llamaban Han, quien explicó que el comportamiento de esas bestias, llamadas Yaoguai, era ajeno a la naturaleza que éstas poseían, por lo que podía deducir que habían sido adiestradas con la intención de alterar sus acciones; sin embargo, aún debía comprobar que su teoría era cierta, lo que buscaría hacer con ambos animales tras dar aviso al puesto fronterizo sobre la situación. “Si él tiene razón, eso significa que hay algo o alguien tras este ataque… Hay un responsable tras todas estas muertes”, concluyó Akira de forma inmediata, conclusión a la que todos podían llegar después de escuchar las palabras del de las gafas. “De ser así, de existir un culpable, éste debe enfrentarse a la justicia, eso será lo único que podrá dar algo de paz a aquellos que perdieron a alguien por sus acciones.”



“Pero… ¿puedo hacerlo?”



La pregunta resonó en su cabeza como un eco que se negaba a desaparecer, golpeando constantemente su autoestima. Toda esa situación, tan fugaz como había sido, bastó para que Akira se percatara de que las cosas eran muy distintas a como sus historias las pintaban; sin embargo, a pesar de que su falta de experiencia le jugaba en contra, ella ya había tomado su decisión al dejar atrás las puertas del templo al que había llamado hogar. Ese mundo era uno de violencia, pero ver a alguien dedicando una sonrisa como la de la peliazul al momento de su ofrecimiento era una señal de que no todo podía ser malo, o al menos esa fue la conclusión a la que llegó la joven sacerdotisa, quien renovó su decisión de explorar y aprender sobre ese mundo tan ajeno a lo que ella creía.

“Todo lo bueno, todo lo malo… lo tengo que ver todo. Solo entonces podré ayudar de verdad.”





Off:

Apariencia:

Sanryōkyō Akira
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Seiichi el Vie Jun 02, 2017 8:17 am



Otro integrante, se había sumado al grupo. Era la joven sacerdotisa, quien encarnaba cada una de sus emociones de una forma increíblemente humana. Seiichi no podía comprender si se trataba de una bondad natural, o un actuar que se conectaba directamente con su función como sacerdotisa. Tampoco se imponía demasiado en pensar acerca de los demás; mucho menos de aquellos que acababa de conocer. No eran más que nuevos factores, sumados a una ecuación que siempre tenía que tener el mismo resultado: Efectividad. Cumplimiento de la misión. Es por esa misma razón, que le había dedicado su completa atención a lo que Han decía, aprendiendo de las observaciones del investigador con anteojos. Porque aspiraba todo el conocimiento posible, en silencio. Ya había recuperado el aliento, tras haber realizado una de sus técnicas más devastadoras contra la bestia descontrolada, por lo que estaba en condiciones de volver al modo ofensivo, de ser necesario.

Una extraña mirada. Se percató de que, tras la invitación de la mujer helada, esta misma había cambiado su enfoque visual a él. Lo primero que se le cruzó por la cabeza, era que ella estaba pidiendo alguna clase de permiso, lo cual tampoco tenía mucho sentido. A pesar de ser una misión de Hinoarashi, ningún líder de equipo fue asignado. Siempre y cuando la sacerdotisa no se convirtiese en un obstáculo, para el bicolor, su presencia le era indiferente. El heredero de la familia Kaen, entabló por primera vez, contacto visual directo con la pequeña mujer de cabello oscuro. Fue inmediato, justo después de oír sus intenciones. Detectaba emociones que él no poseía, pero pudo comprender rápidamente cuánto significaba para ella, pertenecer al equipo en ese momento.
Sí. —
Se oyó del joven silencioso, que rara vez se extendía en lo que tenía que comunicarle a los demás. Por lo poco que se pudo escuchar, era el mismo tono grave y vacío de siempre.

Adiestramiento. Efectivamente, el comportamiento de los Yaoguai, no era para nada natural. Por dentro, el joven de las llamas cerúleas, se encontró satisfecho con las observaciones de Han; probando ser un investigador apto para la tarea. Los ojos del muchacho se entrecerraron levemente cuando habló de comprobarlo; considerando la cantidad de variantes que podrían llevar una simple prueba, a un catastrófico final. A pesar de que se encontraba enteramente seguro de sus habilidades, no podía asegurar que alguno de los otros tres presentes, se coordinen de forma apropiada con él. Alguien podría salir herido... y en caso de ser Han, no se vería bien en su historial. Si hay más de una opción, Seiichi siempre debía elegir la mejor. No era un Shinobi tan dedicado por nada, después de todo. — Hemos terminado. — Vociferó el hombre de cabellera dispar, dándose la media vuelta y corroborando que el otro Yaoguai todavía seguía en estado inconsciente. Han se puso de pie, un poco dubitativo por la carencia de una explicación decente. — P-pero, Seiichi-san... ¿No deberíamos comprobar mi teoría? — Se acercó con suavidad al muchacho, yendo directamente a tocar su hombro, pero arrepintiéndose a medio camino. El otro giró la cabeza. — Lo harás, pero en condiciones óptimas. Ahora mismo, debo dirigirme lo más pronto posible a informar a uno de mis superiores. Llegarán refuerzos para asegurar la zona y amortiguar los posibles daños. — Era precavido y lo más objetivo posible. Habían logrado reducir a las bestias, despejar el camino y formular una hipótesis acerca de su comportamiento. Lo que restaba, no era su trabajo, sino el del investigador. Que ninjas de su feudo estuviesen presentes durante los descubrimientos del joven intelectual, proporcionará información útil para proceder de mejor manera, en un futuro cercano. — Dado que soy el único que pertenece al feudo, necesito que al menos una de ustedes se quede para proporcionarle protección a Han. Los refuerzos no tardarán en llegar. — Tras haberse ajustado al cinturón algunas herramientas ninjas que se encontraban flojas, comenzó a caminar por la misma dirección que habían llegado. Algo de lo que dijo, le resultó curioso al muchacho de anteojos, quien parecía ser totalmente opuesto a Seiichi, en cuanto a comunicación se trataba. — ¡E-espera! ¿No vas a volver? — Alzó un poco la mano izquierda, la cual temblaba por su timidez habitual. Kaen no tuvo que voltear, ni detenerse, para responder. — Mi trabajo ha terminado.






OFF:
Apariencia:


”NPC”:
Han — #99cc33
Técnicas:





Seiichi
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Akkarin el Sáb Jun 03, 2017 9:31 pm



Yo escoltaré a Han, entonces. Nada me apura a entregar mi informe de inmediato —respondió al instante la peliazul, con nada más que la verdad y un instantáneo ofrecimiento, salido de la inherente actitud protectora que más de una vez había salido a colación entre los dos viejos compañeros.

El patrón se repetía, de nuevo. Como si de un deja vû se tratase, Akkarin recordó aquella primera misión con Seiichi, cuyo desenlace terminó en el joven siendo quien regresase como informante y reportase la finalización de la misión, mientras ella quedaba como protección hacia los civiles involucrados en la misma. Entendía el proceder lógico, de manual, que requería la misión, así como la finalización del deber en la misma.

Eso no significaba que simpatizase con aquellos que veían suficiente ceñirse a ello, sin ningún segundo pensamiento a nada más. La diferencia de perspectivas siempre había sido clara entre ambos shinobis, pero eran momentos como aquellos, donde era más clara la misma.

M-Miko-sama, usted debería r-regresar también a la Capital. D-Después de todo, las f-familias de los afectados s-se encuentran allá, e irá m-más rápido sin el paso c-civil, ni la espera hasta q-que lleguen los r-refuerzos—apuntó la Yuki, desviando su mirada con gentil apremio a la sacerdotisa. No porque quisiera que se fuera, o estuviera incómoda; era genuina preocupación, y ver una oportunidad en aquella chica de ofrecer un bálsamo a las familias que, en aquellos momentos, estarían sufriendo.

Dicho todo, la Yuki tomó una actitud algo más retraída, alejándose mientras la chica decidía su proceder, para terminar de asegurar el perímetro y que ambas bestias no fuesen a resultan un incordio, ni tampoco pudieran aparecer más por los alrededores. Solo se habían notificado un par, a esas alturas, pero jamás se era demasiado precavida cuando la vida de un civil estaba en sus manos.

Regresó a los pocos segundos, con una pequeña sonrisa apaciguadora cuando comprobó que su cliente estaba, tras la partida del joven Kaen, visiblemente preocupado y nervioso. Con un gentil gesto, posó su mano en el antebrazo del hombre, haciendo uso de sus modales refinados y buscando tranquilizar un poco al hombre, durante la espera que ambos tendrían—. N-No sé preocupe, Han-san. Estará a s-salvo conmigo hasta que los r-refuerzos lleguen, y desde luego, c-confirmaremos esa teoría que ha t-tenido. No dude de e-ello.

G-Gracias, Y-Yuki-san… —la sorpresa reflejada en el rostro del adulto joven solo agrandó ínfimamente la sonrisa de la muchacha; más cuando efectivamente, había conseguido obtener un efecto algo tranquilizador en el hombre.

Sentándose en una de las bases de los árboles, con la espalda apoyada en el tronco, y haciéndole un gesto a su cliente para que hiciera algo similar.

Tenían varias horas de espera por delante, y luego, una teoría que confirmar antes del regreso a la Capital.


OFF:

¡Lamento mucho la tardanza, en serio! Traté de aligerar un poco las cosas, ya que prácticamente estamos al final de esta misión, y aun hay la segunda que realizar conectada a esta.  Pero de verdad, lamento haber tardado tanto tiempo en responder esto, el tiempo me ha jugado en contra y además, la memoria.
Aspecto:


Tecnicas:

Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.
Akkarin
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Sanryōkyō Akira el Lun Jun 19, 2017 5:40 pm



—¡Muchísimas gracias! —respondió la pelinegra con seriedad, dedicando una pronunciada reverencia a las dos personas frente a ella. Una muestra de gratitud tanto a la joven de cabellos azules, quien le ofreció la oportunidad de ayudar, como al varón bicolor, quien no se opuso a la idea. Era probable que, para ellos dos, el ofrecimiento no haya tenido mucho significado; sin embargo, para la joven sacerdotisa, esa era la primera oportunidad que tendría de ayudar de verdad a las personas, de poner en práctica su credo. A pesar de la oscura situación con la que su camino daba inicio, el hecho de estar dando sus primeros pasos en ese mundo era suficiente como para llenar el pecho de la muchacha con ideales y sentimientos. “¿Es malo sentirme emocionada por esto?”, se preguntó Akira, la cruda realidad ejerciendo su peso sobre sus emociones, tiñéndolas con remordimiento.

Muchísimas gracias —reiteró con más tranquilidad, aun manteniendo su postura inclinada, ocultando su rostro. Al levantarse, éste se mostraba bastante tenso debido a su conflicto interior, pero pronto se iluminó con una cálida sonrisa, una tranquilizadora, dedicada a los presentes y a ella misma. Aún no contaba con una respuesta, y era probable que el tiempo pasara volando antes de poder encontrarla; sin embargo, dejar que eso se ponga en su camino sería egoísta de su parte. Después de todo, el mundo no se detendría a esperarla mientras se daba el tiempo para aclarar su mente.






Tras el análisis de Han, el joven de cabello dispar anunció su retirada de la escena, acción tomada para dar aviso a sus superiores y generar un movimiento de tropas para controlar la situación. “No podría esperarse menos de un soldado feudal”, asintió la muchacha con aprobación y una pizca de admiración; después de todo, esa lealtad a la cadena de mando era algo que solo había visto en la ficción, por lo que no pudo evitar sentirse emocionada por esas acciones. Además, con la ayuda de un feudo, resolver esa situación sería mucho más sencillo, por lo que la decisión del bicolor era más que acertada. Le sorprendió, sin embargo, saber que la de cabellos azules no era parte del mismo feudo que el shinobi que se retiraba. Algo inesperado, sin duda, pero ciertamente posible.

Mientras pensaba en ello, la amable muchacha le ofreció la posibilidad de marcharse antes a la Capital, haciendo énfasis en las familias de los fallecidos y en la posición de la pelinegra como sacerdotisa. El significado de sus palabras era claro, razón por lo que, con una leve sonrisa, Akira se retiró de la escena, dejando solos al investigador y a quien fungiría como su protectora... Una soledad que no se extendió por más de diez minutos, ya que, de entre los árboles, volvió a aparecer la muchacha que vestía de rojo y blanco, con varias ramas clavadas en su vestimenta y cargando una modesta bolsa de viaje, el equipaje que había lanzado a un lado al momento de verse envuelta en el ataque de los Yaoguai. Al verlos sentados bajo la sombra de un árbol, aún en buen estado, soltó un leve suspiro de alivio y se acercó a ellos, tomando asiento en la separación que había entre ambos, su pequeña silueta permitiéndoselo sin pasar a llevar a ninguno.

Aquí tiene —pronunció en dirección al hombre de anteojos, ofreciéndole una bola de arroz desarmada que sacó de su bolsa—. Están algo maltrechas, pero su sabor no debería haber cambiado —aclaró con suavidad, mientras Han recibía la maltrecha masa de arroz, incapaz de llevarle la contraria a la muchacha—. Y una para usted —agregó, ofreciéndole una pieza en mejor estado a la peliazul, para luego tomar una tercera de la bolsa, la que parecía ser una transición entre los dos extremos de arroz que presentó con anterioridad. Antes de comenzar a comer, la joven retomó la palabra, ya que sintió la necesidad de explicarse ante la otra fémina—. No quiero entregar esperanzas vacías, y no creo que éstas serían bien recibidas por personas con ese dolor tan abrumador… Mis palabras no pueden devolver a aquellos que perdieron la vida, pero mis acciones pueden hacer que esas pérdidas no hayan sido en vano. O eso es lo que creo, no sé si me explico bien —añadió, soltando una risita tímida, para luego bajar la mirada, sus ojos pegados en la bola de arroz entre sus manos.

Akira sabía que su accionar era distinto a lo que se esperaba de ella, ya que se había educado en el templo y conocía las funciones de aquellos que se hacían llamar sacerdotes; sin embargo, ella no podía aceptar la idea de consolar a alguien sabiendo que podría estar haciendo algo mucho más concreto para ayudarle a superar ese dolor, esa era una hipocresía que ella, con su alma cargada de justicia, no podía soportar. Era una de las razones por la cual quiso salir al mundo, para poder ayudar a las personas de cualquier forma que le fuera posible, y mucho mejor si la forma coincidía con la realización de sus sueños heroicos. Sin más que añadir, la joven sacerdotisa comenzó a comer, buscando recuperar sus fuerzas. Su apetito había sido cortado de raíz por la visión de las vidas arrancadas, pero era su responsabilidad nutrirse, mantenerse en forma, seguir viviendo para darle valor al sacrificio que esas personas habían realizado.

Ese es el camino que la pelinegra decidió seguir.





Off:

Nuevamente pido disculpas por la tardanza. Los días pasados han sido de locos, pero todo está bien por el momento. Ha sido un tema bastante entretenido, muchas gracias por dejarme lanzar a esta muchacha al mundo junto a ustedes. xD
Apariencia:

Sanryōkyō Akira
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Mysterious Beasts

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.