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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Perdido para nunca encontrarse.

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Perdido para nunca encontrarse.

Mensaje por Zhorin Kashu el Miér Mayo 17, 2017 12:45 am

La tarde transcurría sin prisa alguna tras todo un día poco productivo para aquel pelirrojo de fachada relajada. Él siempre aparentaba estar en paz, estar tranquilo, y ese día, acostado ante la hamaca improvisada que guindaba de poste a poste tras los pilares angulares de su vivienda, bien se impulsaba de un lado a otro con el mover de aquel enorme gunbai que hacía ya un tiempo había adquirido como suyo. << Y pensar que podría estar en el ejército, o en algún otro lado... en definitiva, el quedarme con mi familia, realmente no es para nada entretenido >> Pensaría el joven mientras suspiraría, aburrido, tornando su vista al techo en aquel vaivén de lado a lado que bien podría marear a cualquiera, pero que en él, poco cambio haría.

El sonido de las sandalias de madera se escucharían por entre el pasillo ancho de aquella morada antigua y abierta, ideada para la cómoda vida de aquella familia con ciertos descendientes de rasgos peculiares, y aunque el muchacho de ojos azules nada de atención prestaba por sobre quien venía, bien que tenía en cuenta que se acercaban, pues él los escuchaba, sentía como la trayectoria del paso lo tildaba a su frente, y ahora, a su lado. -¿Si?- Cortaría su silencio mientras meneaba el gunbai de un lado a otro, empujando ligeras ráfagas de viento que lo movían, balanceándolo en aquel arrullo cómodo que lo hacía relajarse, y en aquel momento, distraerse. –Tu padre te llama, joven Zhorin, dice que es importante- Diría aquella doncella que ayudaba con el aseo, y así como rápido llegaba, igualmente se iría.

Se levantaría, firme en aquel impulso de salto que lo dejaría en las alturas, tensando las cuerdas de aquella cama de tela que ahora yacía desarreglada, y en entre tanto su caída, bien daría uso de aquella natural habilidad de clan, para así, descender con la ligereza de baile que lo tildaba, primero, con la punta del pie, para luego, pisar firme y guindarse aquel gran artefacto en la espalda, con la correa que le adornaba. << Supongo que para algún mandado será >> Pensaría, y aunque en cualquier otro momento se iría sin dejar explicación alguna, por ahora, más que nada por el aburrimiento, solo le quedaba ir a ver de qué se trataba. << ¿Una misión? >> Se debatiría en su mente una vez le explicaban lo que había ocurrido, y aunque la paga era mala y el objetivo insulso, nada más tenía por hacer, pues era eso o sencillamente quedarse a ver si sus hermanos le invitaban a vender algo, y lo segundo… Pues lo segundo no era lo más atractivo en ese momento.

-Necesito su ayuda, hace unas horas, saliendo del desierto, cercano al asentamiento de rocas, una fuerte ráfaga me ha desprendido el collar de jade que mi esposa me ha regalado hace ya un tiempo. Irónicamente lleva días diciéndome que la cuerda estaba muy vieja y deteriorada, y por no hacerle caso, bien que lo he perdido- Diría aquel anciano señor que Zhorin ya antes había visto por la zona. Era un recolector de materiales para veneno, de esos que sacan esencia de las serpientes y escorpiones que pueden existir en las dunas, y que bien necesitan de mucha habilidad para atraparlas, pues sin mucho esfuerzo, podrían terminar en una situación peligrosa. –Si no me equivoco, fue entre el asentamiento de piedra que daba cerca de la capital, estaba yo a pasos de la piedra en forma de mano cuando la ráfaga me empujó el turbante, y con él, el collar… Temo que si no lo encuentro, mi esposa me mataría, pero estuve bastante minutos buscándolo y no lo encontré, además, ya estoy viejo como para tener cuidado con los animales de esa zona… ¿qué te puedo decir?, el tiempo no pasa en vano- Terminaría de decir aquel señor tras dar las indicativas de la misión, y aunque el mismo se disponía a seguir hablando con el padre del muchacho, aquel ojiazul no le quedaría mucho más que atender, y bien se marcharía para prepararse.

Sin mucho equipamiento encima, pues así acostumbraba a viajar, Zhorin saldría en aquel paso ligero se zancadas un tanto grandes, caminaría con algo de prisa pues en él, lo natural sería el tranquilo deambular sin apuro. Con su gunbai siempre acompañándolo, poco tiempo le tomaría en llegar a aquel punto del mapa que le habían indicado, la clara piedra en forma de mano que dejaba un área circundante de arena áspera y un tanto suelta, perfecta para los escorpiones negros que de vez en cuando se escondían tras las rocas con fungo para así, cazar alguna presa.<< La tarde está cayendo >> Pensaría, mirando como el sol en las alturas se comenzaba a agrandar, claro en su viaje al alba que dejaba tras de sí la umbra de aquel mal presagio de la noche, pues una cosa le quedaba clara a aquel pelirrojo, y era que si la luz se perdía, aquel collar jamás volvería a ser visto tras una noche en las arenas, después de todo, al anochecer, las corrientes de aire movían los médanos a tal punto de sobre cubrir las zonas aledañas.

Vería el espacio, se detendría, y cerrando los ojos por unos segundos, bien pasaría a respirar profundamente. Inhalaría sin aparente fin, aspirando varios segundos que demostrarían aquella capacidad pulmonar que tenía. Retendría el aire, y así como saboreaba el sol que alumbraba directamente su piel blanca, bien exhalaría tras sentir como una ráfaga de aire viajaba por su cabellera lisa y rojiza; el viento siempre había sido un elemento necesario para la vida de aquellos miembros “especiales” del clan Kashu, y siendo la costumbre suya la de acelerar el viento a su alrededor, aquella ráfaga simple se convertiría en una ventaja agradable que le refrescaría ante la temperatura de las dunas. << Por más que se le haya caído el collar, es difícil que el mismo se haya movido de lugar por una simple ráfaga. El Jade es un material pesado, a lo sumo debe estar cerca la piedra >> Pensaría, caminando a paso simple por la arena, dejando que su calzado de sandalia se cubriera de vez en cuando con aquella arena tibia del suelo. Vería firmemente los alrededores, buscando por entre las piedras, atento pues ya había probado a carne propia la esencia de los venenos animales, y en eso, consiente del lugar, se propuso a levantar rocas para ver si algún otro merodeador del desierto se había llevado a su madriguera tal artefacto brillante. Levantaría en sus inicios las piedras que podía, simples, algunas pequeñas, otras medianas, y conforme las erguía en el aire, poco a poco veía como aquellos depredadores de coraza negra se abalanzaban hacia él, en búsqueda de picarlos; rápidamente los apartaría con su gunbai, pues el mismo era largo y le permitía alejarnos, aunque en la insistencia, poco a poco un mayor número se acercaría a él, y lo que en un momento era una simple búsqueda de un collar, ahora era un juego de “el suelo está hecho de lava”, pues aquella bandada de escorpiones le buscaba, hostiles como todo en aquel país seco y muerto.

Saltaría por unos momentos, quedándose más tiempo en el aire debido a su Kekkei Genkai, deslizando aquel flujo de aire que lo tildaría ligero en su caída, y tras ello, vería como los animales buscaban su sombra, esperándolo en aquel suelo por simple obra de instinto: El escorpión sabe que en el desierto, las sombras que se mueven son animales, instinto que los ha hecho buenos cazadores y sobrevivientes. << Esto si que no me lo esperaba >> Diría en su mente, casi sonriente por aquel factor de habérsele escapado un dato importante, la “comunidad” que podrían tener tales depredadores, y en eso, antes de su caída al suelo, velozmente haría un sello de tigre, soltando su arma unos segundos para así, liberar aquel flujo de chakra que emanaría un viento fugaz y rápido, acelerando una ráfaga que tras escuchársele decir –Sofutotenā-, bien generaría una zona elíptica que espantaría la tierra a su cercanía, y en el suelo, empujando a su vez a los escorpiones debido a su pequeño tamaño.

Si bien el joven se había zafado de aquella trampa venenosa, el viento generado por su habilidad había traído consecuencias que lamentaría al posarse sobre el suelo. –Demonios- Se le escucharía decir, chasqueando la lengua con aquel tópico de molestia, pues por su descuido, aquella ventada había esparcido la arena por todos los lugares en donde había buscado, y si aquel collar alguna vez estuvo visible en las afueras del terreno, pues ahora, escondido entre la arena se postraba.

El sol de la tarde comenzaba a decaer tras la esencia del deterioro de la mañana, y así como el sol agrandado ya se encontraba en vía hasta el horizonte, bien el viento se tornaba ahora más fuerte, y por consiguiente, más frío. << He de apurarme >> Se repetiría, y tomando el gunbai, desde el extremo del mango, comenzaría a rebuscar entre la arena de la zona, meneando los granos amarillentos y levantándolos, intentando filtrar aquel artefacto que tanto buscaba. Los minutos se hacían constantes horas que tornaban el cansancio tras la deplorable acción de barrer aquella superficie, y entre su movimiento de rocas, y el batir de las arenas, el agotamiento del joven se comenzaba a notar en su naturaleza tranquila, pues él ya hacía rato que se había cansado de aquella travesía. –Al final creo que se ha perdido- Diría al aire, como justificándose con el universo ante aquello que ya no deseaba seguir buscando, y tras aquello, sintiendo la amigable ráfaga fugaz que acariciaba su rostro, sonreiría, pues le animaba aquella brisa que le hacía sentir cómodo. –Ni modo- cortaría su reproche, sonriendo de ligero lado, y volteándose en dirección contraria al tumulto de piedras, bien se alejaría varios pasos para así, no tornar más complicada la escena.

Respiraría profundamente, tomando el gunbai con su diestra mientras cerraba los ojos, reteniendo aquella gran cantidad de aire le haría relajarse, y tras ello, un flujo emergente de chakra comenzaría a viajar por su cuerpo, rápido, firme en aquella canalización que terminaba desviando el mismo hasta su brazo, y con ello, a su arma. El viento a su cercanía comenzaba a tornarse rápido, ventoso, y mientras su cabellera rojiza se movía ante un compás descontrolado, su ropa, y la arena a su alrededor, bien comenzaba a agitarse pues aquel flujo se aceleraba a un punto en que un ligero ruido se comenzaba a escuchar. Lentamente aquel hombre canalizaría su energía en su arma, y del mismo modo en que estiraba su brazo para atrás, bien blandía esa derecha para dar una cortada al aire que arrastraría consigo una gran cantidad de viento, acumulándolo ante el impulso, y generando tras ello, una fuerte ráfaga visible que sonaría similar a un susurro, un susurro que viajaba rápido y fugaz, traspasando la zona de visión en lo que a metros se refería, y tras ello, se impactaría en una duna a la distancia, haciéndola volar tras los segundos en que la ráfaga se esparciría. << Brillante tonada >> Diría en su mente, felicitándose a sí mismo, y en la inmediación en la cual hacía aquella habilidad, bien blandiría nuevamente su técnica, para así, dejar un tajo de aire que provocaría nuevamente otra ráfaga similar a la anterior, la cual curvaría levemente para así, poder terminar de deshacer aquella montaña de arena que había usado como simple objetivo de tiro al blanco.

La tarde ya se apoderaba vilmente del paisaje de aquel país, y lo que en un momento era un dibujo de amarillos y montañas, ahora se tornaba anaranjado y con sombras, limitado a aquellas nubes que harían un paisaje poético, el cual por naturaleza, aquel joven apreciaría. Vería al horizonte, acostumbrado a su esencia viajera, y con la misma intención en la cual respiraba, bien hacía una leve reverencia al sol y al desierto, en señal de respeto, pues aunque aquel caballero no era del tipo religioso, bien sentía que aquellos entes comprendían un universo un poco más grande de lo que su comprensión podía darle, y tras cerrar sus ojos leves segundos, los abriría para así darse cuenta de un reflejo de roca que le haría sonreír en una idea.

<< El jade brilla a tornasol >>
Se diría en su mente, y consiente de que el sol yacía en la posición perfecta para que sus rayos anaranjados cortaran diagonalmente el área, bien volvería a tomar su gunbai con la misma intención de práctica que había tomado hacía segundos atrás, pero que ahora no era por simple relajación, sino que bien pensaba usarlo para levantar la arena en la zona de rocas, y con ello, lograr ver el collar que destellaría por la iluminación decadente y degradada. Volvería a respirar profundamente, pues hacía unos minutos que lo hacía, y con eso, comenzaría a canalizar su chakra para así acelerar el viento a su alrededor debido a su Yokukei. Tensaría su mano empuñando aquella gran arma con símbolo de su clan, y tras comenzar a escuchar el leve susurro del viento, bien blandiría su mano dejando aquel tajo al aire que arrastraría consigo esa gran ráfaga de aire concentrada y veloz, enfocándola en un punto superficial de las piedras, y tras su viaje, justo encima de la zona donde pretendía estar el objeto, bien desviaría la ráfaga para impactarla desde arriba al suelo, provocando que una gran cantidad de arena se elevara tras dicho golpe debido al ángulo en el cual fluía el viento. Millones de granos de arena flotarían en cuestiones de segundos insípidos, todos en aquel manto marrón tierra que se erguía, y antes de que estos cayeran, una segunda ráfaga viajaría segundos atrás de la primera, volviendo a impactarse para que así, tras el estrago del susurro viajero, bien un centenar de fragmentos brotaran desde el suelo.

Desde escorpiones hasta serpientes de cascabel, desde de pedazos de piedras hasta huesos de lagartos desérticos, todos estos fragmentos volaban en su estilo suspendido de leves segundos, y conforme caían, bien dieron a la luz a aquel artefacto verde que brillaría singular ante todo lo demás, demostrando que la táctica del joven ventoso había funcionado. Así como vería el brillo esmeraldado del jade, canalizaría su chakra en todo su cuerpo para desvanecer de la nada, y así como parpadeaba volvía a aparecer en las alturas, al lado del collar tomándolo gracias al Shunshin No Jutso que le postraba al fin con aquel dicho objetivo en su zurda.

Caerían todos al suelo, incluso él, ligero por su habilidad, y tras ello, vería el desastre que había causado pues hasta en su ropa y cabello yacían rastros de arena. Se sacudiría, se acomodaría la ropa, y en eso, para evitar el tumulto de animales que podrían estar en la zona, saltaría fuertemente hasta al frente, empujándose de manera muy alta debido a aquella baja resistencia al aire, y una vez en las alturas, colocaría su Gunbai en la plata de sus pies, y cayendo, planearía hacia adelante en su viaje hasta su vivienda.

Al llegar, la impaciencia de aquel anciano contratista se había difuminado gracias a la hospitalidad tranquila que poseían los miembros de aquel clan de aire, y cuando el mismo vería que el joven dejaba el collar en la mesa, a su frente, y se marchaba, bien le agradecería a aquel muchacho aunque el mismo siguiera en su andar hasta su hamaca, en donde esperaba volver a acostarse, al fin y al cabo, él sabía que solo debía cobrarle el dinero en la mañana a su padre, después de todo, así estaban trabajando, y si de alguna forma podría ayudar a su familia, pues en ese momento poco más le importaba.

Aclaraciones:


- Líneas -

✶161, de las cuales, 50 son de la misión, y 100 para el entrenamiento del arma que lo tenía pendiente.

- Jutsus usados -

✶Jutsu de Cuerpo Parpadeante (瞬身の術, Shunshin no Jutsu) (Jutsus básicos).

✶Sofutotenā (ソフトテナー, Tenor suave) (Jutsu de clan).

✶Harunosasayaki (春の囁き, Susurro de la primavera) (Jutsu de arma).

Zhorin Kashu
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