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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

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Forest Path | Misión con The Tsviets

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Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Azula Uchiha el Dom Mayo 21, 2017 5:30 pm



森の通路

Forest Path

Misión con The Tsviets



Un día antes...
Capital del Fuego

A
zula fue llamada inmediatamente por su superior, a su despacho. Para cuando cruzó el umbral no hizo más que mirar el semblante fríamente inquietante de su superior, Hatim. Un Chūnin de relevancia media en el feudo, encargado de la tutela de la Uchiha luego de los estrepitosos y simultáneos fracasos de quienes intentaron manejarla y acabaron con su voluntad quebrada; él era diferente. Encargado de los interrogatorios, se trataba de alguien cruel pero no sádico, con su inflexible seriedad y desinterés por la vida social. Estaba puesto por y para la Dama, mientras que todo lo que salía de esos límites o se consideraba enemigo o salía de su importancia.
La fémina se posicionó con firmeza una vez cerró la puerta, uniendo su diestra con la muñeca izquierda justo detrás de su espalda. —¿Quería hablar conmigo, señor? —cuestionó la mujer debido a su requerimiento. Él, sin apartar su intimidante mirada de los pergaminos, dispuso de su habla mientras ponía en frente uno de los tantos rollos en su escritorio, no dudó en tomarlo la subordinada, leyéndolo de inmediato. —Te harás cargo de eso. Estarás bajo supervisión, ni se te ocurra decepcionarme, he tenido la molestia de aprobar la idea —comentó, había cierta aspereza en su voz, como si no estuviese convencido del todo. A lo último del pergamino había un nombre clave: Crimson—. ¿Qué color representas? —inquirió, como parte del inicio, ella no dudó, y plantándole sus firmes orbes, respondió: —Crimson, señor.


Mañana
Límite Norte del Bosque

Sol que todo ilumina, en pleno nacimiento, teniendo lugar en el aparentemente infinito horizonte. La vista hacia el mismo estaba plagada de pequeños árboles, los más lejanos, y por grandes formaciones frondosas, siendo estos los más cercanos. Cuyas hojas, característicamente verdosas, se mueven al son único de la brisa mañanera, que aún perduraba cierto frío perteneciente a la noche pasada. La calma, era la composición de todos esos elementos que compaginaban en una pacífica unión, siendo los sutiles sonidos de los pájaros la decoración auditiva de toda esa maravilla natural. Pero esos bosques habían visto muerte, y su tierra succionado la sangre de quienes perecieron: Eso era lo que podía observar la figura que se deslizaba como ágilmente su cuerpo, bien formado y entrenado, podía. Lo poco que se podía percibir por la velocidad apabullante era su suave cabello negro, suelto a la altura de su –tenuemente– delineada cintura. La naturaleza, escondite de los más voraces depredadores, conspiraba con sus diferentes juegos de sombras y los irregulares patrones de árboles para facilitar la movilización de la ninja. ¿Su destino?, el punto de encuentro.
La frontera entre los países menores y el País del Fuego, justo al norte del bosque, colindando con los dominios de la Dama de Fuego. Justo allí, luego de unos minutos después de los límites, sería el lugar donde se debían encontrar para poner en marcha el objetivo. Mas para la Uchiha, esa misión significaba más que sólo escoltar a un individuo con relevante importancia política, era el comienzo de su nueva responsabilidad. Todo había comenzado en la victoria contra los Tigres, cuyo jefe aún se encontraba preso, bajo el dominio de Kakkinoaru’en, llevado por Azula a los pies de su feudo, poco a poco se le iba dando mayor relevancia, y con ello, como parte de sus consecuencias, era puesta frente a más ojos, más responsabilidades, mayores retos: El de ahora le hacían llamar The Tsviets, un grupo armado de ninjas sin ninguna conexión u intereses conocidos con respecto a los feudos, mas que obedecer, listos para ejecutar movimientos estratégicos en el campo de misiones de rango medio-alto considerando el nivel de sus ninjas, en este caso, genins. Lejos de la subvaloración, les daban una oportunidad de ganarse la vida.

El bosque se abría, en donde el camino estaba determinado por un riel de tierra, causado por los múltiples carromatos que han de pasar a lo largo del tiempo. Para cuando su caminar le sacó de entre las sombras se logró determinar quién realmente era, con sus prendas minuciosamente realizadas, un uniforme en donde no se apartaba la formalidad, siendo el dorado el principal determinante de este aspecto. Conjunto a esto, una espada larga se posaba sobre su espalda, siendo una franja con un color negro, disimulado, la que sostenía tal arma, cruzando diagonalmente su pecho; al igual que su Ninja-tô, sostenido en la zona trasera de su cadera, sus dos riñoneras en donde estaban repartidas equitativamente sus armas arrojadizas, mientras que un pequeño estuche, lleno de agujas ninjas se encontraba convenientemente ubicado en la zona baja de su muslo, siendo su primera prioridad la accesibilidad rápida. Era un arsenal que buscaba intimidar, mas no incomodar a su portador.
El sendero a recorrer era nacionalmente conocido por ser uno de mayor calidad al momento de transportar carromatos más delicados y pesados: Libre de piedras, de curvas cerradas y de otras intervenciones que influyan en la duración media del viaje: Los cuales no superaban las tres horas hasta territorio seguro, en donde otro equipo estaría esperando para el traslado del ministro hacia sus aposentos. De igual forma pudo notar cuando se trasladaba al punto de encuentro, que el sendero desembocaba en una planicie relevante, siendo ésta una sección del viaje en donde se estaba desprovista de árboles hasta más allá. Ese sitio le daba mala impresión, era inseguro estratégicamente.

Terminó por visualizar a lo largo de la ruta, primero a su izquierda y luego a su derecha, aún no había señal visual del transporte, pero a lo lejos sí se podía escuchar el ruido, sólo atendiendo con lentitud. Terminó por recostar su espalda en uno de los árboles más grandes de los que colindaban, cruzándose de brazos y esperando, su rostro no mostraba más que severidad, fuera de cualquier cinismo, se le veía como una persona que estaba muy seriamente plantada en lo que hacía. Los otros dos miembros de The Tsviets no deberían tardar, mas una vez la presencia se hiciera notar, decidiría en preguntar como código de admisión a la misión: No conocía a ninguno de ellos, sólo debían responder correctamente: —Aquí Crimson, ¿qué color representas? —accedería a trabajar una vez rectificaran sus identidades. Estaba a punto de llegar el carromato y no había tiempo que perder.  


Datos:

Misión:
Misión de rango C: Como en casa, en ningún sitio

Lugar de la misión: País del fuego Tipo de misión: Misiones Específicas del 10º exam chunnin
Descripción de la misión: Una lástima mandar al más importante ministro del feudo a negociar una posible aianza con el país del Rayo y volver con las manos vacías. Y no solo eso, con rumores de que quizás se unan al feudo Mogura, oponente en la pasada guerra del país del Sonido.

Aun con las malas noticias no hay que perder el trabajo bien hecho típico de Kakkinoaru'en. Sabéis que donde más potenciales enemigos hay es en vuestro propio país. "Como en casa en ningún sitio" dicen, y una mierda. Los feudos vecinos no quieren otra cosa que vuestra desaparición.

El carro que transporta al ministro está de vuelta, y le falta poco para entrar al país del Fuego, donde sabeis que más peligros hay. Has sido enviado junto con un pelotón de otros cinco gennin y liderados por un chunnin algo más veterano. Vuestro objetivo es uniros a la escolta anterior y asegurar la llegada del ministro a la capital

Tanta seguridad es solo para asegurarse, en principio no debería pasar nada, pero pasará, pues un grupo de guerreros con armaduras negras y espadas gigantescas atacará el carro. Son incapaces de realizar cualquier jutsu pero son muy buenos con las armas. Su líder, parece temible, pero como los otros, posee el mismo punto débil. Todos hablarán en un extraño idioma incomprensible, por lo que seréis incapaces de entender sus estrategias.

Recompensa de la misión: 1200 ryus
Extensión mínima de la misión: 80 líneas
NPC:

Hatim

"— ¿Qué color representas? —"

Clan: Orochi
Especialidad Fuinjutsu
Elemento: Raiton
Rango: Chūnin
Aliado

Nin: 15 | Gen: 8 | Tai: 11 | Vel: 15 | Fuer: 10 | Res: 15

Físico completo

# 9999cc

Descripción: Hatim, un hombre tan inflexible como intimidador, casi se puede decir que carece de humanidad. No habla si no es necesario y es intolerable a la desobediencia. Se encarga activamente de supervisar el grupo, por lo que no es de extrañarse de su poca participación en la misión, así se les vea en aprieto. Su único objetivo es cuidar de la vida del ministro y sacarlo de allí con vida, lo demás escapa de su interés.

Rumores dicen que es el domador de serpientes y que sus niveles de Ninjutsu son tan altos como los mejores Chūnins de la nación. Nunca se le ha visto enfadado.



Aratani

"— ??? —"

Clan: Hyuuga
Especialidad Taijutsu
Elemento: Doton
Rango: Genin
Aliada

Nin: 7 | Gen: 7 | Tai: 10 | Vel: 10 | Fuer: 10 | Res: 10

Físico completo

# 660066

Descripción: Aratani, una chica con cara de inocente, no se deben dejar engañar por su apariencia. La chica desde muy joven ha sido entrenada por los Hyuuga, siendo ésta una de las principales de su generación. Lo que ha hecho para ganarse la confianza de la Dama es impronunciable, y eso la ha hecho dura y preparada. No conserva un humor muy práctico, aún así, suele intentar salir de su cascarón, dejando ver su curiosidad a los desconocidos que se muestran como aliados, sintiéndose cómoda y preocupándose por su bienestar. No puede evitar ser tan formal y se suele avergonzar con facilidad.

Letal. Su afinidad con el Taijutsu es bastante alta, explotando las habilidades de su clan con habilidad. Ha logrado hacerle frente a múltiples objetivos y evitado bajas aliadas con su poderosa vista.


Hekima

"— ??? —"

Clan: Aburame
Especialidad Kanchi
Elemento: Suiton
Rango: Genin
Aliada

Nin: 10 | Gen: 7 | Tai: 5 | Vel: 7 | Fuer: 10 | Res: 10

Físico completo

# CC99CC

Descripción: Poco hay que decir de Hekima. Alguien que se escuda bajo su humor negro y desagradable, que no disfruta con el contacto social. Se limita a recibir ordenes y a ejecutarlas. Se le puede escuchar tararear una molesta canción todo el tiempo, siendo una de sus manías más raras, además de conversar con sus bichos cada vez que puede.

Se especialista en el ataque discreto, en el espionaje y en la utilización de las sombras para la realización de sus técnicas. Nadie le ha visto el rostro completamente, algunos dicen que se avergüenza de una cicatriz que cruza sus labios. Se desconoce su pasado y cómo ha llegado a ser escolta del ministro, hasta el feudo la tiene bajo vigilancia por su aura misteriosa.  

Apariencia:
Equipamiento:

》Ninja-tô (1) ◦ Aspecto
》Kunais (10) ◦ Aspecto
》Shurikens (10) ◦ Aspecto
》Senbons (20)
Legacy of PowerAspecto (1)
Stats:

〉Ninjutsu: 10
〉Taijutsu: 7
〉Genjutsu: 7
〉Velocidad: 10
〉Resistencia: 10
〉Fuerza: 10
Técnicas:

Conteo de técnicas
8 disponibles
0 usada
8 restantes

Azula Uchiha
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Jurou el Mar Mayo 23, 2017 12:56 am









Nero

"A fancy hat
and a sinful smile"



País del Fuego. Tierras distantes, que ése individuo nunca creyó que iba a pisar. Un ex mafioso; cubierto bajo el manto de un simple forastero. Pero él no era de fingir, ni ocultar apariencias. Mantenía la clase, con su impecable y extravagante atuendo, dándole un aire de criminal adinerado; de aquellos con suficiente poder como para torcerte la muñeca cuando quisiera. Y Jurou nunca lo piensa dos veces. Si había algo que el apuesto muchacho de cabellera anaranjada anhelaba, lo obtendría. Sin importar su costo. Podría haber optado por moverse de forma más veloz y cautelosa por las ramas de los altos árboles que abundaban en el bosque, pero eso podría significa que su atuendo se manchase. O descosiese. Ahora que no tenía la misma paga abismal que recibía como alto mando de los Capas Negras, era hora de buscar trabajo en un país donde nadie supiese quién era él. El sol azotaba tan refinado sombrero negro, mientras un par de orbes cerúleos no eran afectados por los rayos de luz. El enorme chaquetón que colgaba de sus hombros, se mecía suavemente por el viento, producto también de una elegante caminata. Rondando por su lado derecho, a la altura de sus hombros, una pequeña esfera de tonalidad rojo oscuro, que parece producto del fuego. Con dos cuencas blancas, brillosas, como dos ojos. — No tendríamos que estar viajando a pie, si hubieras accedido a matar a todos esos traidores. — Una voz ronca e inhumana, salía desprendida de ese misterioso ente, el cual revoloteaba alrededor del joven de facciones delicadas. — Cállate ya, estúpido demonio, ¿crees que no quería hacerlo? Eran demasiados. — Jurou no tardó en echarle la bronca, después de un largo suspiro. Escondía sus dos manos en los bolsillos de su pantalón, mientras una mueca de fastidio distorsionaba su serio rostro. — Además, ya me estaba aburriendo en demasía. No podemos limitarnos a hacer negocios solamente en los países menores. — Y apareció una media sonrisa divertida; maliciosa.

Fue esa misma tarde, donde había contactado con un comerciante de dudosa reputación, que le debía un favor de hace ya un par de años. Jurou no era de perdonarle la vida a alguien, sin obtener algo a cambio. Fue una bodega de buen vino lo que mantuvo la sangre de ese hombre, corriendo por sus venas. El muchacho de pícara sonrisa, se había encontrado con el en las afueras de la Capital del Fuego, pues aún no se encontraba al tanto de la situación en ese país desconocido. Debía empezar de cero. No se le ocurrió mejor manera, que aceptar jugar al peón de uno de los feudos más poderosos. Trabajar para la Dama de Fuego, como aquel que se encarga de sacar la basura. Eso mismo hacía en los Capas Negras, por lo que no presentaba problemas para el ex mafioso. Después de todo, carecía de sentido moral. Pautó un punto de encuentro, donde claramente Jurou se encontraba en total desventaja. No le sorprendía en absoluto, pues para los feudales, él no era más que un don nadie hasta que demostrase lo contrario. La silueta de un hombre, que ocultaba su rostro en las sombras de un bar de mala muerte. Por su firmeza, se notaba que no era la clase de sitios que ese individuo frecuentaba. Se le extendió por pergamino al de cabellera medio-castaña, donde contenía indicaciones y nada de información relevante. Normal. — ¿Qué color representas? — Era una voz áspera e intimidante, incluso cuando no se le podía ver más que su figura asomándose de la oscuridad. Jurou bebía de una copa de vidrio, el vino más caro que podía ofrecer un antro pulgoso como ese, con cierta perversión en su sonrisa. — Nero.


. . .


Era tal vez la falta de costumbre. Para un muchacho que se encontraba ya acostumbrado a lo mejor que ese pútrido mundo podía ofrecer, madrugar nuevamente le resultaba un bodrio. Él ya había pasado por incontables torturas para haberse ganado el puesto que antes poseía. Sin embargo, otra vez tocaba trabajar como uno más del montón. El infame Heiwajima Jurou; conocido en un par de pueblos como el hombre endemoniado. Poseído. El demonio elemental, pero, no era más que su compañero... a pesar de que ninguno de los dos, disfrutaba de la compañía del otro. Akuma. Este permanecía en el interior de esa moneda de oro, de un tamaño levemente mayor a una común y corriente, con el rostro de un demonio en una de sus dos caras. A pesar de que se trataba de un trabajo que requería la mayor comodidad posible, no se desprendió de ninguna de sus formales prendas de ropa, pues su estilo de combate no precisaba que él se moviese demasiado —a no ser que fuera necesario—.

Una vez se iba acercando al punto de encuentro, se percató de que reconocía, en parte, el camino. Era la frontera que separaba a ese gran país, de los menores. En donde él solía operar. Fueron sus años en una organización de contrabando de armas y trata de personas, que le dieron cierto conocimiento sobre las rutas más seguras para mover importante cargamento. Será tal vez una rebosante soberbia, o la confianza que tenía en qué tan destructivo podía ser su dúo demoníaco, pero no se molestó demasiado en cubrir su presencia con las sombras de los incontables árboles. Al divisar a una mujer de cabellera oscura y vestida con las típicas prendas de un ninja que trabajaba para la Dama de Fuego, que se acercó sin cautela alguna. Al ir cabizbajo, la visera de su fedora cubría sus ojos. Con cierta gracia y ritmo, arrojaba aquella moneda por los aires, impulsada por el pulgar de su mano izquierda. Y esta giraba, brillante... emanando una extraña energía de ella. Tras haber oído las palabras de la azabache, comprendió que ella sería la líder de ese trabajo. Y de ese equipo. Alzó la mirada; el cerúleo de sus orbes brilló acompañado de una sonrisa traviesa. — Nero, señora. — Llevó tres dedos al ala de su sombrero, inclinando un poco la fedora en forma de saludo. Sus palabras pendían de un hilo entre el respeto hacia un 'superior', y su normal, intoxicante encanto. Después de todo, él era un muchacho que vivía por y para las damas.





Ninjutsu
10/10


Taijutsu
01/07


Genjutsu
01/07


Fuerza
02/10


Velocidad
03/10


Resistencia
03/10



Técnicas:

Pasivas

Shi no jōyaku (死の条約, "Pact of Death")
La moneda demoníaca de oro. Ligeramente más grande que una normal, que solamente Jurou puede sostener. En contacto con cualquier otro ser humano, ardería igual que las llamas de una técnica Katon sobre la piel. La pasiva consiste en que Jurou, puede saber en todo momento la ubicación de esta moneda maldita, pues se encuentra conectada en todo momento a su chackra.
Akuma:
El compañero que no tiene pies. Siempre se encuentra a espaldas del usuario, como un enorme torso que se manifiesta desde la superficie, alzándose hasta cinco metros sobre el cielo. Con una caja torácica que se extiende a dos metros de hombro a hombro, y unos brazos de cuatro metros de largo. Que poseen el grosor de hasta ochenta centímetros de diámetro, con manos que podrían envolver hasta dos cráneos humanos. En pocas palabras, es de gran tamaño.

Parece estar siempre en llamas. Es un demonio elemental de un pigmento rojo oscuro, con un rostro casi siempre sonriente. Al no ser humano, sus ojos no son más que cuencas que brillan con luz blanquecina, al igual que su boca —la cual simula tener dientes afilados—. En su cabeza, dos cuernos que se extienden hasta cuarenta centímetros de su cabeza. El mero contacto con este individuo elemental, te quemaría si eres detectado como un enemigo.

Las estadísticas de este peculiar acompañante, son determinadas por el stat de Ninjutsu que posee el usuario, ya que su desempeño, depende por completo del control que tenga Jurou en este campo. Cabe destacar, que al encontrarse ligado como una sombra a su 'maestro', su velocidad no sirve más que para la rapidez en que efectúa golpes, lo cual ha permitido que se desarrollase más en otros campos.

— Fuerza: 10
— Velocidad: 10
— Resistencia: 10




Jurou
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Zhorin Kashu el Miér Mayo 24, 2017 3:14 am



Forest Path





•••••••••Rol•••••••••


Ninjutsu:

9

Taijutsu:

4

Genjutsu:

1

Velocidad:

9

Resistencia:

3

Fuerza:

4

Jutsus Utilizables:


6/6



- Un día antes de la misión -

“Un viaje tranquilo, de eso no hay duda”, sería el recurrente pensamiento que aquel pelirrojo suspiraría al ver la costa arbolada de aquel país característico del fuego. Un lugar singular, sin duda alguna, pues hacía ya unos meses que él mismo no llegaba a esas tierras, y aunque ahora fuera por un motivo distanciado del simple ímpetu bohemio que él poseía, bien que estaba decidido, de una vez por todas, en hacer algo productivo para su entrenamiento. Si bien él era nacido en aquel país desértico, desde joven su vestimenta despreocupada hacía imposible el suponer de donde pertenecía, y aunque ahora yacía caminando con aquel gunbai gigante en su espalda, ningún problema lo daría a la deriva tras los senderos bien marcados de aquel país céntrico que era tan conocido por su comercio como por sus conflictos, ¿y qué más decir?, un viaje sereno para alguien relajado e inexpresivo, que al cabo de los minutos que se tildaban en horas, poco a poco vería la silueta de aquel feudo de la Dama en donde el mercenario bien que le había comentado, hacía ya unos días, por sobre la posibilidad de adquirir experiencia y dinero gracias a la necesidad de milicianos.

Ya antes había estado dentro de las murallas aireadas de aquella metrópolis, y antes de que pudiera meterse en algún problema o se viera en alguna torpeza que lo lastimara, bien seguiría a paso ligero a un par de guardias, que con el pasar de los minutos, lo tildaban en la sede militante en donde no le llevaría mucho tiempo enlistarse, después de todo, su apariencia inexpresiva le demostraba incluso intimidante, y con aquella tan vistosa arma que colgaba en su espalda, poco más dejaría a la imaginación para los supuestos que le rodeaban, mirándolo, detallando como aquel de iris azuladas solo deambulaba como si nada le interesara. Si bien no recibiría mucha orden tras sus horas en encomiendas, pronto se le daría un apodo curioso para un mandado específico: Transparent, y así como se le daba una dirección y un pergamino, bien se encaminaría a lo que el ocaso anaranjado adornaba las hojas que de vez en cuando caían por el viento de dichas horas.

Llegaría, sin prisa ni cansancio a una especie de restaurante ahumado que en sus afuera presentaba una mesa de Mahjong con dos sillas, y cumpliendo las indicaciones que se le plasmaban en el pergamino, bien se sentaría sólo a la espera de lo inevitable, elegante en aquella postura de piernas cruzadas que casi figuraba un sonrisa cómoda, y tras mover un par de piezas en su propio juego mental sin rival, sería asistido por una voz fría y dominante, de esas que escuchas pocas veces, pero que recuerdas a lo lejos. -¿Qué color representas?- Sería lo único que se escucharía de aquella contraparte intimidante, y aunque el rostro del joven poca expresión demostraba, un asentir de rostro delataría su cordialidad innata. –Transparent- Acudiría en respuesta, y tras intercambiar pergaminos, aquel otro sujeto se marcharía, dejando al caballero de cabellera roja en soledad, nuevamente acudiendo a su partido imaginario que terminaría a los minutos, para así luego marcharse a la posada en donde se quedaba.

- La mañana de la misión -

Sin duda alguna, el amanecer siempre era un tanto pesado para aquel muchacho de naturaleza aireada, que a pesar de ser bastante despreocupado, era responsable. A regañadientes suspiraría mientras su cabellera lacia y despeinada perdía aquel volumen que había adquirido en la noche, y motivado por aquella primera encomienda que se le asignaba ante aquel grupo de trabajo con apodo incorporado, bien se alistaría para salir ante la dirección indicada en el mapa, después de todo, aquel pergamino que se le había dado en el restaurante era muy preciso, clara noción de la buena disciplina que poseían los encaminados en el sendero de aquella mujer apodada como la Dama del fuego. Vería por última vez su gunbai antes de partir, lo limpiaría en aquella costumbre pulcra de siempre cuidar sus herramientas y así mismo se lo colgaría, y aunque solo estaba armado con aquel paquete de Shurikens habitualmente atadas en la pierna, poco más haría para intentar pasar desapercibido, pues sus ropajes de entre blancos y azules lo hacían ver incluso un tanto elegante, firme en aquel conjunto de dos piezas similar a un uniforme fresco y juvenil que él, por costumbre a su travesía ligera, siempre habituaba. Saldría tranquilo, sin preocupación del tiempo, y entre bostezos pasajeros que traían consigo sus suspirares, sus iris azul cielo se cruzarían con el sendero que lo dirigía, a rumbo lento, ante su destino, la frontera mapeada.

Si bien alguno otro que tuviera asignado una misión se apresuraría para el punto de encuentro, él, el Kashu, no sentía emoción alguna como para salir a trote hasta su destino, al final, claramente consideraba que se había levantado lo suficientemente temprano como para llegar a tiempo, y tras los pasos sigilosos que lo tildaban desapercibido gracias a su Kekkei Genkai, poco ruido daría mientras notaba, a la cercanía, como ya un par yacían a la espera de lo que él suponía era… Su llegada. Sí, al parecer había sido el último en aparecer, y en su mente solo imploraba que ellos hubieran llegado temprano y no haya sido él, el rezagado. –Saludos- Diría ya estando cerca de aquellos, haciendo notar su presencia pues tenía como costumbre aquella noción de anunciarse para así evitar sustos o sorpresas inesperadas, después de todo, sus pisadas ligeras eran viva esencia de aquella naturaleza de viento que poca resistencia al mismo presentaba. -Transparent es mi color- Respondería firme en aquel tono de voz sereno y amigable, igual que su rostro, pues escucharía venir aquella pregunta de parte de la dama, y aunque aquella poco más le diría, bien que aquel del gunbai deduciría que era la encargada del grupo, separando los atuendos con insignias en su noción analítica de dar por hecho quien era quien de aquel lugar.

Poco más diría, asentiría ya estando más cerca de los tres, siempre con aquel porte un tanto elegante y de buen caminar que saludaba a la mujer de cabello negro, y a la par, al del caballero de cabellera naranja, y tras ello, respiraría profundamente, intentando no verse llamativo pues aquello era un rasgo personal que lo sacaba fuera de contexto; él siempre quería pasar como si nada, fresco y sin mucha importancia.




•••••••••Off Rol•••••••••


Inventario:


Onpu: Re (Entrenada).
Shurikens (10) (Comprado).


Habilidades Pasivas:


✶Yokukei (翼型, aereodinámico): El control del viento a su alrededor les permite desviar las corrientes de aire que pasen por él, pudiendo así, acelerar dichas corrientes o desviar el mismo viento para generar o quitar la resistencia que el viento pudiera ejercer, pudiendo con esto caer de manera ligera o muy apresurada. Dicho control varía ante el nivel del usuario, y para mejorarse necesita arduo entrenamiento.

✶Heijokyōfushō (閉所恐怖症, Impedimento de espacio cerrado): Los miembros del clan Kashu que nacen con el Kekkei Genkai, bien nacen a su vez con grandes pulmones que son el doble o el triple del tamaño normal que tendría dichos órganos. Su caja torácica mantiene una deformación que contrae y apila los órganos aledaños, para así, poder dar espacio a dichos pulmones, mas debido a esta mutación, la mayoría de los niños nacidos con tales dones, bien fallecen por su incapacidad de tomar grandes bocanadas de aire. Al aprender a respirar con gran profundidad, los miembros del clan pueden contener mucho aire en ellos, pudiendo así, mantener la respiración por un tiempo mucho más prolongado, mas su necesidad de gran cantidad oxígeno los obliga a permanecer en lugares abiertos, pues con el tiempo, los miembros desarrollan un comportamiento claustrofóbico que los lleva a sofocarse cuando sienten que el aire es escaso, llegando al punto de que en lugares con oxígeno bajo, bien caigan desmayados por la falta del mismo. El nivel de incomodidad de los usuarios bien se representa en la tabla de efectos en lugares cerrados (ver aclaraciones).



Diseño por: Zhorin Kashu u otras cuentas


Última edición por Zhorin Kashu el Miér Jun 07, 2017 10:09 pm, editado 1 vez (Razón : Error en los pts.)
Zhorin Kashu
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Iko el Miér Mayo 24, 2017 6:57 pm





Forest path

That what war
brings to an animal












Una mancha indescifrable de blanco se atesoraba en la copa más frondosa del claro donde ya no quedaban huellas del campamento de la noche anterior. El rubí blanco casi se había conseguido infiltrar en la naturaleza de los dominios del Fuego el día anterior, y había logrado zafarse de su aspecto huidizo. Como los felinos callejeros por los tejados, ella se movía con gracia por los bosques, que no eran tan distintos a los suyos allí. Los colores oscuro del país donde estuvo tenían mucho que envidiar al verde fulgor en las ramas de aquel bosque claramente mayor y más vivo. Habría llenado a la muchacha con esperanzas de no ser por los recuerdos que ya había logrado difuminar de su piel hasta solo una mancha oscura. El continente no iba a cambiar, no importaba dónde fuese. Era la razón quien decía aquello, pero la extranjera mantenía algo ajeno al idealismo, inexacto y raro, que no existía en aquellas tierras. Una enemiga que buscaba alguna excusa para no serlo. Los árboles al menos habían logrado refugiarla, abrazándola con maderas poco conocidas en su tierra volcánica. Eso la calmaba y la escondía de los monstruos. Y tranquila habría pasado la noche de no ser por lo que confundió al principio con una partida de cazadores. Encaramada a su árbol, la salida normal hubiese sido huir, pero como un animal, había decidido husmear, sin ser encontrada como la vez anterior. El suficiente tiempo para ver a aquellos extraños seres. Sus atuendos eran curiosos, extraños. Ella que en su haber tenía guantes y botas, cueva de armas que ninguno allí esperaba, quiso saber si esas ropas metálicas tenían el mismo fin. Las espadas que llevaban eran tan distintas a la que había estado cerca de ella, como los hombres y el espadachín, eran piezas robustas y fuertes a simple vista. Hablaban con calma, de haberlo hecho en la misma lengua que la gente del continente y los maestros, Iko podría haber adivinado la mayoría de palabras, pero nada de lo que dijeron tuvo ni un mínimo de sentido. ¿Hablaban distintas lenguas en los países del continente? ¿Cómo entonces iban a entenderse entre ellos, entre los monstruos horribles?

La chiquilla de nieve, con el mismo aspecto animal, observó al grupo con distancia y cuidado, y curiosidad. Durante la noche y hasta aún sin amanecer, cuando comenzaron su marcha. Ella que solo conocía un mapa generalizado del continente dentro del arrugado papel de uno de los grandes maestros era incapaz de saber hacia dónde se dirigían, solo que lo hacían en dirección sur. Posiblemente ya habían pasado esa línea en el mapa, aunque Iko no vio en ningún momento nada con qué asociarlos. Las fronteras eran cosas extrañas para la isleña, que creyó que vería enormes muros, o fisuras en la tierra que descenderían hasta donde el agua de fuego emergiese. No sabía nada, y no conseguía descifrar qué eran aquel grupo armado o qué pretendían. Eran criaturas extrañas que la muchacha quería aún discernir de los monstruos. Debía, después de su bochornosa derrota frente al regalo de las deidades. ¿Y si custodiaban a un tesoro de su gente? Eran las preguntas usadas para ocultar un deseo más egoísta e infantil, que solo quería saber. La imaginación truncada de la joven deformada a los armados como una especie de incógnita necesaria, una importancia mentirosa que la llevaría hasta la linde del bosque. Allí, cuando el sol ya asomaba, las personas de metal comenzaron a hablar de nuevo en su encriptada lengua que la chica no conocía, por lo que, sin perderlos de vista, quiso comenzar a ver dónde estaba. Los árboles no solo eran frondosos, sino también altos, de casi trece metros la mayoría, aunque algunos llegaban a mucho más. Como el que ella ascendía ahora, cuya copa solo era vista desde fuera del bosque, a más de veinte metros. La adolescente fue incapaz de contener una sonrisa que enternecería al peor de los villanos. De un verde distinto al que había en los ojos de la chica, la clorofila reinaba un paisaje enorme, como una nube inmensa a ras del suelo. A lo lejos quedaban las montañas de los países vecinos. Tupidos de colores frioleros del amanecer, había alzados de roca no tan lejos, y reconocía incluso la ruta más o menos que había seguido hasta allí. Era una escena que ella apenas podía creer, un bosque que posiblemente cubría más terreno que su isla. Entero de animales y árboles gigantes. Llamaba la atención, pero, la hendidura a pocas decenas de metros, más allá de los claros naturales, aquello era una línea, una herida en el bosque que lo atravesaba hasta donde alcanzaba la vista. Y fuera de él, se convertía en una línea de tierra, alargada e igual de infinita. ¿Tenía algo que ver con aquellos a los que espiaba? Posiblemente, pensó, cuando escuchó moverse sus pies de metal.

Al descender, observó como el grupo era menor, y las armaduras que quedaban se movían en sentido contrario al bosque, de forma paralela a la herida que había visto. Ella se mantenía oculta, y distante, a más de treinta metros, pero siempre alerta. ¿Sería una de las líneas sobre el mapa? ¿Quizás no recordaba totalmente su forma, o lo había leído mal? Las sensaciones de la marionetista se confabulaban con su marcada ignorancia de la civilización en el continente, y nada parecía solventar ninguna de sus preguntas, y a la vez, todo lo ofrecía más. La joven admiraba toda aquella tierra, en aquellos momentos más que nunca quería arrancarla de las garras de los señores monstruosos que las devoraban mediante sus sirvientes. Sin embargo, seguía sola, y débil. No era capaz de imaginar qué ocurría a su alrededor, y temía al error. Era guiada por un instinto, como los animales que le gustaba observar en su isla. Como los que vivían en aquel bosque. Y ese instinto, hacía ahora espiar a desconocidos, esperar con ellos, y mirar con ellos, con su cautelosa misma distancia, agazapada en lo verde de un gran árbol, temiendo volver a enfrentar lo que no podía combatir.




Off-rol: Vengo a interrumpir porque soy una persona despreciable, y sobretodo aburrida. No me matéis, be gentle.~
No he tocado nada de NPCs, ni número, ni sexo, ni nada más que aquello en la descripción de la misión, no me parecía correcto. Iko está en un árbol, a treinta metros más adentro del bosque de lo que están a los que seguía. Recordad que la violencia no resuelve nada.

Perfil.

Ninjutsu: 02.
Genjutsu: 01.
Taijutsu: 04.
Fuerza: 12. (09+03)
Velocidad: 07.
Resistencia: 06.

Camino del tigre: Fuerza (+3).


Técnicas: 7/7.


Marionetas.
Torashishi migiashi.
Garras x04/04.
Agujas x04/04.
Cable trenzado x02/02.

Torashika hidariashi.
Garras x04/04.
Cilindros explosivos x03/03.
Hojas de acero x02/02.
Piel de tiburón x01/01.

Torasame kodariashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x02/02.
Esferas x06/06.
Cable trenzado x01/01.

Torakujira kogiashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x02/02.
Hojas x03/03.
Ruedas x04/04.


Armas usadas.


Atuendo (Aprox.):
Iko
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Azula Uchiha el Jue Mayo 25, 2017 4:25 am




A
pariencias en el bosque fueron anunciadas, como parte de un dulce teatro de cualidades verdosas, rodeadas de la más pura naturaleza. La primera de ellas, como si no entendiese del todo el concepto de vestidura cómoda, alzó con cierto embeleso su voz: No imponía ningún tipo de sensación negativa, por su característico tono se le podía definir como alguien persuasivo. Su caminar no era lo suficientemente discreto, quizás pensaba que era de poca utilidad o que simplemente no serviría de nada. Guió sus pesados orbes ámbar hacia el origen de la voz, como puñales que salen desde las sombras, se clavaron en los ojos cerúleos apenas visibles por el juego de sombras propinadas por su sombrero. Siendo más perspicaces al momento de la observación, el cual no era difícil de ignorar viniendo de Azula, su condición física además de sus ropajes eran dispares al darle el puesto de ninja convencional, esa era la perspectiva errónea: En tal caso que no viniera a dar su alma al bosque, se trataba de un combatiente que no se valiera de sus atributos físicos, que no pusiera en riesgo su integridad física, alguien actuante dentro de un abanico a largo-medio alcance. Peculiar, sí que lo era, le recordaba un poco a la estrategia titiritera, ¿era parte de su estilo de batalla?, pronto se daría a visualizar tal cuestión. Inevitablemente levantó su ceja izquierda, había cobrado su atención con facilidad. Curioso resultaba, y se lo hacía saber sin pudor alguno. —Puntual. Excelente.

Sintió una rápida sensación eléctrica a lo largo de su espalda, de esa que se apodera del cuerpo en cuando el instinto se da cuenta de algo terrorífico: Se había descuidado. Simplemente no le había escuchado, fue alarmante por lo que apresuró su giro hacia el nuevo individuo, otra figura de lo más pintoresca. Causada por su anterior impresión, sus cejas estaban tenuemente inclinadas hacia abajo, arrugando el entrecejo, enseriando en mayor medida sus demás facciones. Lo detalló, pasando por la misma etapa de análisis que el anterior: Alguien visualmente despreocupado, como si el aire fuera más ligero en sus cercanías, individuo que carecía de factores llamativos además de su arma de gran tamaño, no podía diferenciar su funcionalidad a simple vista, por lo que sería otro dato curioso para el trío. Carraspeó, deshaciendo el cruce de brazos; ya no parecía tan amenazadora ni mucho menos, ahora estaba más dispuesta a fraternizar con sus miembros de equipo. —No hay tolerancia a los fallos ni a la insubordinación. Tenedlo claro —sentenció, su voz iba cargada de fuerza e imponencia, sin parecer forzada de ningún modo, todo compaginaba perfectamente: Su apariencia, sus posturas, su tono, en su mayoría apuntaban a caracterizarla muy bien—. Les deseo suerte, si la necesitan —y aunque pareciera un acto de solidaridad, se trataba de algo más crudo que eso, similar a un: No se dejen matar, como parte de una molestia, ya había cargado cadáveres en una misión anterior.

Dio un paso hacia adelante, observando con detención la distancia entre árbol y árbol, poniendo atención en las sombras danzantes, siniestra danza obscura; dentro de esa inmensidad, sólo había un sugerente silencio, el depredador acecha y el bosque calla, como perfecto cómplice; alimentaba su paranoia, la justa y necesaria. Se escuchaba más cerca el carromato, parecía no detenerse ni para recoger a sus protectores: Así pues, que lo esperado sería el que retrasasen su avance, lo cual no iba a suceder, no por ellos. Los caballos pronto se dejaron ver y se acercaron con mayor velocidad: Eran cuatro los amarrados, vestidos a juego con la demás ornamentación del ostentoso carro digno de la burocracia del país; la estructura consta de una cabina amplia, con detalles dorados, un techo plano, franjas de madera colorada de dorado en las parte superior e inferior de las paredes –perfectas como agarres–, sus ruedas compartían un diseño algo robusto, compartiendo el mismo espectro de colores que con el resto de estructura: A simple vista, no se podía visualizar el refuerzo que poseía, pero era evidente al ser un carro para transportar a una figura de importancia política, poseía una resistencia relevante, aunque no se determinaba con exactitud de cuánta se habla. Desde luego, que si Azula le fuese tocado escoltarlo desde dentro, posiblemente habría muerto, o lo habría asesinado, o ambas cosas a la vez. El transporte en sí mismo no era más que una gran diana plantada entre las nalgas de ese ministro, que no sólo hacía el trabajo más difícil, sino que también molestaba con sus caprichos desconsiderados.

Se centró, su mente entró en el estado requerido para un soldado, para un ninja, casi palpable resultaba en el ambiente. Respiró profundo, disponiendo de su soberbia pronunciación para dar pie al inicio de la misión: —Transparent, cruza al otro lado del camino —le indicó, aunque no tuviese mucho sentido su mandato, debía hacerlo para tener mayor comodidad—, Nero, espero que tu traje sea medianamente flexible —conjunto a una fugaz sonrisa, le apuntó con sus ámbares, en donde se encontraban pizcas de ansiedad, como si su sangre dijera a gritos la cercanía a un enfrenamiento inminente: No era negativo, era lo que le llenaba de vitalidad—. Señores, el carromato no se detendrá por nosotros. Le abordaremos en movimiento. Transparent por la derecha —siendo el lado proporcionado al otro lado del camino, siendo su derecha el oeste—, Nero por la izquierda. Yo cubriré la retaguardia, estén preparados —demandó, como parte de su plan de acción al momento de seguir los movimientos del carro. Abrió y cerró sus puños, preparándose para el agarre. Ella se posicionó más al norte que Nero, esperando sincronizarse con los demás para montarse.
Buscando tener un tiempo de abordaje mínimo entre sus demás compañeros, Azula dio un salto hacia la zona trasera del carromato, agarrándose y apoyándose en las dos tablas de madera puestas en lado superior e inferior. Si todo iba bien, los tres miembros estarían encima del carro de cuatro ruedas. —¿Todo en orden? —inquirió la fémina con firmeza y fuerza, dado a que no tenía una visión apropiada desde su posición, sólo se enfrascaba en el camino que iban dejando y el bosque adyacente por ambos lados.

Los que ahora montaban el carro eran –además del trío de colores– Aratani y Hekima al frente, una a cada lado del cochero, un hombre barbado y con experiencia manejando. Dentro se encontraba el ministro y Hatim. No habían muchos más detalles relevantes, menos en su interior al estar las cortinas puestas y las compuertas cerradas. Curiosa la Hyuuga que asomó inmediatamente después de que The Tsviets se montara, mas con discreción intentó visualizar al que tuvo más facilidad, en ese caso, fue a Zhorin que atrapó su mirada. Rápidamente se escondió y para ocultar su descuido, alzó su voz con cierto nerviosismo. —Hekima, reporte —era una entonación suave, poco resistente a la velocidad. La Aburame no esperó y, anticipando la petición de su compañera, se dedicó a hacer uso de su tan útil especialidad. A costa de la utilización básica, se dedicó a detectar todas las fuentes de chakra que hubiera en la zona, en un radio de ochocientos metros a la redonda—. Desde antes nos vienen siguiendo, no sabemos quiénes son, pero saben nuestra posición, constan de una cantidad aproximada de quince hombres —alzó un poco más su voz, informando a Azula de la situación. Entonces, según lo entendido, habían detectado individuos en busca de información, donde un posible ataque podría estar tramado. Desde luego que era interesante. Mayores sorpresas se unieron a la posible batalla. Hekima le murmuró algo rápidamente, con cierta preocupación, había algo más de inquietud entre esas dos. La pequeña Hyuuga abrió más sus ojos, a modo de asombro—. ¡Hay algo más!, los anteriores perseguidores parecían tener un chakra extraño y débil, pero Hekima dice que hay otra figura, ajena al primer grupo, posee mayor fortaleza en su energía, comparable a la de un ninja —información valiosa llegaba a los oídos de la azabache. Al ministro lo estaban acechando, posiblemente, desde antes que entrara en territorio del País del Fuego; dado al entrenamiento de seguimiento que posee Hekima, había podido determinar un comportamiento organizado, con una formación de por medio. Extraño era que uno de ellos estuviera fuera de orden, como si fuera ajeno a los presuntos atacantes. Pero antes que pudiera decir algo más, dos caballos surgieron a alta velocidad de entre los árboles, apuntando sus armas negruzcas hacia el objetivo clave: El transporte del ministro.

Hombre de armaduras negras y grandes espadas eran los misteriosos jinetes. —¡Contacto visual!, ¡cubrid los flancos! —alzó su pronunciación por encima del constante sonido de los cascos contra la tierra, el cochero latigueó a los animales que pronto pusieron en marcha su máxima potencia. Las manos de la Uchiha se aferraron en la madera superior, alzó sus piernas y rápidamente se puso de cuclillas sobre el techo del carromato. De allí, sacó de sus bolsos seis estrellas ninjas, tres en cada mano: —. Posible ninja enemigo en la zona, extremad precauciones, informad si hay contacto visual —indicó y aparecieron otros dos caballos más por sus flancos, uno a cada lado.

En síntesis: El grupo que había estado internado en el bosque –el observado por la criminal– se habían separado en varios otros subgrupos: Cuatro de ellos montaron caballos, los mismos que dieron su primera aparición. Otros optaron por montar tres carros de batalla impulsadas por otros equinos, siendo dos individuos por cada carro y caracterizados por ser sólo una plataforma a dos ruedas. El último subgrupo estaría encabezado por la líder, de aspecto masculino, acompañada por otros cuatro soldados. Estos últimos tomaron –montados en otros caballos– una ruta paralela a la del ministro considerablemente separadas una trayectoria de otra, sin embargo, su planeación constaba de desgaste, de ataques constantes, buscarían interceptar el carromato más adelante.


Datos:

Misión:
Misión de rango C: Como en casa, en ningún sitio

Lugar de la misión: País del fuego Tipo de misión: Misiones Específicas del 10º exam chunnin
Descripción de la misión: Una lástima mandar al más importante ministro del feudo a negociar una posible aianza con el país del Rayo y volver con las manos vacías. Y no solo eso, con rumores de que quizás se unan al feudo Mogura, oponente en la pasada guerra del país del Sonido.

Aun con las malas noticias no hay que perder el trabajo bien hecho típico de Kakkinoaru'en. Sabéis que donde más potenciales enemigos hay es en vuestro propio país. "Como en casa en ningún sitio" dicen, y una mierda. Los feudos vecinos no quieren otra cosa que vuestra desaparición.

El carro que transporta al ministro está de vuelta, y le falta poco para entrar al país del Fuego, donde sabeis que más peligros hay. Has sido enviado junto con un pelotón de otros cinco gennin y liderados por un chunnin algo más veterano. Vuestro objetivo es uniros a la escolta anterior y asegurar la llegada del ministro a la capital

Tanta seguridad es solo para asegurarse, en principio no debería pasar nada, pero pasará, pues un grupo de guerreros con armaduras negras y espadas gigantescas atacará el carro. Son incapaces de realizar cualquier jutsu pero son muy buenos con las armas. Su líder, parece temible, pero como los otros, posee el mismo punto débil. Todos hablarán en un extraño idioma incomprensible, por lo que seréis incapaces de entender sus estrategias.

Recompensa de la misión: 1200 ryus
Extensión mínima de la misión: 80 líneas
NPC:

Hatim

"— ¿Qué color representas? —"

Clan: Orochi
Especialidad Fuinjutsu
Elemento: Raiton
Rango: Chūnin
Aliado

Nin: 15 | Gen: 8 | Tai: 11 | Vel: 15 | Fuer: 10 | Res: 15

Físico completo

# 9999cc

Descripción: Hatim, un hombre tan inflexible como intimidador, casi se puede decir que carece de humanidad. No habla si no es necesario y es intolerable a la desobediencia. Se encarga activamente de supervisar el grupo, por lo que no es de extrañarse de su poca participación en la misión, así se les vea en aprieto. Su único objetivo es cuidar de la vida del ministro y sacarlo de allí con vida, lo demás escapa de su interés.

Rumores dicen que es el domador de serpientes y que sus niveles de Ninjutsu son tan altos como los mejores Chūnins de la nación. Nunca se le ha visto enfadado.



Aratani

"— Hekima, reporte —"

Clan: Hyuuga
Especialidad Taijutsu
Elemento: Doton
Rango: Genin
Aliada

Nin: 7 | Gen: 7 | Tai: 10 | Vel: 10 | Fuer: 10 | Res: 10

Físico completo

# 660066

Descripción: Aratani, una chica con cara de inocente, no se deben dejar engañar por su apariencia. La chica desde muy joven ha sido entrenada por los Hyuuga, siendo ésta una de las principales de su generación. Lo que ha hecho para ganarse la confianza de la Dama es impronunciable, y eso la ha hecho dura y preparada. No conserva un humor muy práctico, aún así, suele intentar salir de su cascarón, dejando ver su curiosidad a los desconocidos que se muestran como aliados, sintiéndose cómoda y preocupándose por su bienestar. No puede evitar ser tan formal y se suele avergonzar con facilidad.

Letal. Su afinidad con el Taijutsu es bastante alta, explotando las habilidades de su clan con habilidad. Ha logrado hacerle frente a múltiples objetivos y evitado bajas aliadas con su poderosa vista.


Hekima

"— ??? —"

Clan: Aburame
Especialidad Kanchi
Elemento: Suiton
Rango: Genin
Aliada

Nin: 10 | Gen: 7 | Tai: 5 | Vel: 7 | Fuer: 10 | Res: 10

Físico completo

# CC99CC

Descripción: Poco hay que decir de Hekima. Alguien que se escuda bajo su humor negro y desagradable, que no disfruta con el contacto social. Se limita a recibir ordenes y a ejecutarlas. Se le puede escuchar tararear una molesta canción todo el tiempo, siendo una de sus manías más raras, además de conversar con sus bichos cada vez que puede.

Se especialista en el ataque discreto, en el espionaje y en la utilización de las sombras para la realización de sus técnicas. Nadie le ha visto el rostro completamente, algunos dicen que se avergüenza de una cicatriz que cruza sus labios. Se desconoce su pasado y cómo ha llegado a ser escolta del ministro, hasta el feudo la tiene bajo vigilancia por su aura misteriosa.  

Técnica utilizada:
Kenshutsu (検出, Detección)

Es la técnicas más simple y básicas de los Sensoriales, aunque una de las más fáciles de aprender, es bastante importante y vital en combate. Esta habilidad le permite al usuario tener la capacidad de sentir el chakra de todos los individuos presentes dentro de un radio de alcance determinado, permitiéndole saber la ubicación casi exacta de ellos cuando se esconden o preparan jutsus. Siempre se tiene que mantener un sello de mano al momento de realizarlo y utilizarlo. Por lo que en caso de no poder usar las manos, no puede ser usado.


Black Sword

"— ??? —"

Clan: ???
Especialidad Kenjutsu
Elemento: Ninguno
Rango: Chūnin
Enemiga

Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: 15
Velocidad: 10
Fuerza: 15
Resistencia: 10

Físico completo

# B62902


Black Soldiers

"— ??? —"
Especialidad Kenjutsu
Enemigos

Ninjutsu: 1
Genjutsu: 1
Taijutsu: 7
Velocidad: 5
Fuerza: 9
Resistencia: 5

# bf6b54

Apariencia:
Equipamiento:

》Ninja-tô (1) ◦ Aspecto
》Kunais (10) ◦ Aspecto
》Shurikens (10) ◦ Aspecto
》Senbons (20)
Legacy of PowerAspecto (1)
Stats:

〉Ninjutsu: 10
〉Taijutsu: 7
〉Genjutsu: 7
〉Velocidad: 10
〉Resistencia: 10
〉Fuerza: 10
Técnicas:

Conteo de técnicas
8 disponibles
1 usada
7 restantes

Azula Uchiha
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Uchiha Ōgama el Vie Mayo 26, 2017 9:13 am

Interrupción:
Interrupción: No hay lugar seguro

Lugar de la misión: País del Fuego
Tipo de misión: Interrupción a misión de rango C: Como en casa, en ningún sitio.
Descripción de la misión: Benditos caminos, lugar clave para insurgentes opositores a los feudos, lugar donde los miembros que más confianza tienen de los gobiernos pasean con protección, a veces buena, otras inútil, o incluso suicidas incapaces de proteger a sus escoltados, incluso a veces, traidores. En éste caso, el camino se ve cómo un peligro potencial, pues los supuestos negocios de la Dama de Fuego tiene demanda en los suburbios dela rebelión antifeudal de Conciencia, y dados los últimos actos que Ishi ha realizado en la capital de Konoha, que resultaron accidentados al terminar con diez víctimas mortales de la organización, los miembros de Ishi pertenecientes a éste territorio no podrán actuar ante suculento pastel: Un ministro miembro de la corte de Himawari que camina lejos de casa, dando oportunidad a que cierto miembro destacado acuda a su busca. Para colmo, los guerreros invasores de Occidente vuelven a la carga, tratando de atacar también el carromato... Hay que aprovechar los puntos flacos, evitar que el ministro llegue a casa y, si fuese posible, llevarlo a los suburbios, a su infierno.
Objetivo: Que el ministro no llegue a Kakkinoaru'en. De ser posible, recuperar el cuerpo del ministro o secuestrarlo vivo.


¤ Buenas, menuda coincidencia que ambos vayamos a estar juntos en ésto. Sí, una coincidencia, pues como veis en el siguiente  link Mi interferencia en ésta misión específica estaba preparada desde antes incluso de que se abriese el tema. Bueno, supongo que podremos ser amigos, Iko, y repartirnos el botín como buenos piratas (?.

Exacto, palabras sabias que se mencionan, el depredador acecha y el bosque calla, como perfecto cómplice. Ogama llevaba un camino gordo tras esa gente, y por suerte no se les había ocurrido inspeccionar si se les seguía en el País del Rayo. Aquellas personas ya estaban en el País del Fuego, pero la misión trataba de llevar a cabo un secuestro o un asesinato y volver al país del que venían. Debía actuar rápido, pero no se veía el momento ¿Qué factor podría facilitar que Ogama lograse poner de su lado aquello? Uno que no podría obtener por sí mismo. Parece que aquello no sólo no era seguro, sino que era un lugar bastante inseguro para aquél hombre. Tantas personas que buscaban su cabeza sería desproporcionado con el número de protección que había contratado... El bosque de Konoha y sus caminos minados, cualquier día va a estallar en mil pedazos y millones de astillas. Árboles enormes, los cuales Ogama usaba para zafarse de la vista de sus enemigos. Pero aquella joven, aquella muchacha de gafas oscuras que tanto recordaban a cierto sujeto del feudo Yasei Arashi daban dolor de cabeza... Suerte que aún puede comerle la cabeza tras vérselas con semejante tipo. Ella avisaba de una emboscada de varias personas, quince que parecía que no eran muy fuertes... Pero antes que pudiera decir algo más, dos caballos surgieron a alta velocidad de entre los árboles, apuntando sus armas negruzcas hacia el objetivo clave: El transporte del ministro. Aquél hecho puso a todos en tensión, y no daría tiempo a la muchacha de poder avisar de la presencia de un sujeto más preocupante que los occidentales que les acechaban.

Uchiha Ogama se posicionaba en un árbol, en la parte izquierda ligeramente retrasado respecto a la posición del carromato, y Sun Wukong no andaba muy lejos... Había tomado posición para proteger al Uchiha desde una zona más segura. Por suerte, Goku pasa desapercibido por ser un animal más del bosque. Ogama, a una distancia prudente del carromato sobre un árbol de algo más de diez metros, sólo era detectable por la miembro del clan Aburame, pues la distancia del carromato al lado izquierdo del camino y la altura, posicionaba a Ogama a una distancia mayor de 15 metros. No sería posible detectarle, solamente alguien podría encontrarse con él, y posiblemente ni siquiera haya seguido la orden de Azula. Si la ha seguido, el joven muchacho al que habían llamado Trasparent estaba algo adelantado respecto a él, a penas unos siete u ocho metros, si no la había seguido, obviamente seguiría abajo... Pero de ser así, sería un error táctico garrafal, dejando ese lado completamente a merced del Uchiha. Sus tres aspas se reflejaban feroces sus ojos clavados en la escena, viendo todo de una forma casi idealizada, observando como los enemigos se mostraban posicionando sus respectivos flancos, como el chakra de todos se desmoronaba, cómo dentro del carro, el ministro estaba al borde del colapso, cómo dentro del carro se situaba un sujeto preparándose para la batalla, el cual saltan del carro nada más iniciar la contienda, usando movimientos tan extraños que no parecían humanos, algo que ya conocía el Uchiha de su viejo amigo Souzuke Aizen del clan Orochi... ¿Qué habrá sido de él? En fín, vamos a lo que ocupa:

Ogama realizan unos sellos a la par que observaba que la Aburame buscaba intrusos, viendo como su chakra recorría la zona en busca de anomalías. Buscaba mayormente por delante, lo cual le hizo percatarse antes de la presencia de quince sujetos, los cuales resultaban mucho más que Ogama, y para cuando fue a avisar sobre el agente de Ishi, los occidentales destrozaban esa posibilidad, todos dejaron de atenderle, todos iban como fieras a la batalla, al menos aquél Orochi y aquella Hyuuga, los cual e recordaban a su equipo de toda la vida - Nostalgia - pero la Aburame trataba de avisar sobre aquello, momento en que los hombres y mujeres de negras armaduras entraban de lleno en batalla, teniendo que defenderse en el preciso momento en que Ogama lanzaba el primer jutsu. Exactamente cinco pequeñas bolas de fuego eran expulsadas por su boca, las cuales atacaban aparentemente el carro en el que el ministro se encontraba sólo en ese momento - Cabe destacar que si Transparent está delante de mí, una sexta bola se dirige a él -. Pero los sellos que había realizado seguían, había algo más que tramaba, un segundo jutsu, buscando asegurar el primero de sus ataques.

Off:
Antes que nada, destacar una cosa. Sobre los NPCs, y han quedado muy bien por si alguien trata de interferir en la misión, pero los mismos no pueden ser usados en tal caso, como ya hay precedente. No pueden ser usados como ariete para mantenerte a salvo, y menos ahora que es algo que a reserva para los users que decidan ser Occidentales como pequeña ventaja ante la falta de técnicas. Por ésto mismo, he narrado como cada uno se encuentra ocupado con el respectivo enemigo, porque no pueden ser usados para combatir. Una vez aclarado ésto, os digo que sólo quiero al ministro por servicios de guerra a mi organización.

Iko, dado que vamos a tener el mismo enemigo, nos vendría bien coordinarnos, si gustas. Podremos salir de ésta mejor si nos unimos. Es sólo una propuesta.

Salud y suerte!
Estadísticas:
Stats:

Ninjutsu 15
Taijutsu 12 + 4
Genjutsu 12
Velocidad 15 + 4
Fuerza 15
Resistencia 15

Tecnicas restantes:

Gennin: 7 / 8
Chunnin: 6 / 6

Inventario:

¤ Gunbai Uchiha
¤ Kunai x30
¤ Hilo de alambre
¤ Píldora de soldado
¤ Katana
¤ Escudo y espada
¤ Bomba de humo x1 (La lleva Wukong)
Técnicas:
Activado: Sharingan tres aspas 8 / 8

Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix (火遁・鳳仙火の術, Katon: Hōsenka no Jutsu) Es un Ninjutsu de fuego que consiste en crear pequeñas bolas de Fuego, después de realizar sellos con las manos, que son lanzadas por la boca del usuario y vuelan en todas direcciones atacando al enemigo. Las llamas están controladas con chakra.

Jutsu oculto x1
Uchiha Ōgama
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Uchiha Ōgama el Jue Jun 01, 2017 8:43 pm

El factor sorpresa jugó un papel tan importante como efectivo, cuando además el objetivo del ataque se encontraba ocupado mientras por delante eran enfrentados por una extraña banda de tipos con armaduras oscuras... A saber. La cosa es que Ogama lanzaba ataques contra el carruaje del ministro, tan estrictamente ligados a su método de ataques rápidos y certeros para finalizar de una cualquier cometido, que parecían surtir efecto tal y como Ogama tenía más que practicado. Tras lanzar aquellas llamas, Ogama observaba como impactaban en las telas y ruedas del mismo, las cuales golpeaban en la delantera, una en la rueda izquierda, y tres en las lonas que cubrían al ministro, una de ellas impactando en el cuerpo de la chica que se encontraba en el carruaje y otro de ellos bastante cerca, reproduciendo un ligero agravamiento en sus quemaduras producidas por el ataque de Ogama. Así, con su sharingan examinaba a los heridos, dos, entre los cuales el ministro estaba vivo, pero bastante revuelto. La muchacha que parecía haber tratado de asegurar a toda costa el carruaje, había recibido el impacto de una de las esferas y algunas quemaduras de una segunda, provocando quemaduras no muy graves, algo más moderadas. Ogama se lanzaba justo tras enviar el ataque al campo donde la batalla tenía lugar, teniendo todo el flanco izquierdo bajo del carruaje libre, pues mientras ésto ocurría, la chica sensorial peleaba con un tipo a espada. El Orochi y miembro más fuerte del grupo peleaba con otros miembros del grupo asaltante, y la chica del clan Hyuuga repartía leña a la vez. Ogama ahora se lanzaba al carruaje, con un objetivo claro: Salvar el cuerpo del ministro como extra.

El joven realizaba un barrido con la mirada, examinando lentamente gracias a su enorme visión todo el campo de batalla, buscando facilitar lo que ocurriese en todo el área. Realizaba una secuencia de sellos, buscando la eficacia máxima respecto a la táctica, protegerse o atacar, de cualquier modo, el ataque resultaba de momento todo un éxito. Wukong seguía acechando a espaldas de Ogama, en algún punto de la arboleda oculto. Estaba claro cual era su cometido en combate; terminar de cubrir a todo aquél que pudiese amenazar la posición en el costado izquierdo de la escena, teniendo como único obstáculo al joven del clan Kashu por el momento. En cuanto éste lanzase su propio ataque, Goku saltaria de su posición, ya sea él u otro personaje posicionado en tal punto. Hasta el momento, salía redondo. ¿Cómo acabaría?

Off:
Tres rivales a 48h cada uno sin responder, creo que tengo vía libre para dar por hecho que mi ataque acierta. El Housenka no jutsu es lanzado al carruaje en todas sus direcciones, cinco esferas de fuego golpean, por lo que considero que aproximadamente una y media golpean a Azula, la cual al no defenderse ante el ataque, posiblemente ni siquiera se diese cuenta de que lo recibía, recibe un balazo de lleno. 15 de ninjutsu contra 10 de resistencia en otro caso daría paso igual a heridas algo más serias, pero joder, es una esferita. Sobre la posición de Kashu, no ha sido definida, como han pasado 48h - de su oportunidad, en realidad han pasado 144h, 48 per capita - sea cual sea su posición la cosa será que no llega a alcanzarme. Sobre el tercer rival, está al otro lado. No hay mucho que ver, pero tampoco ha respondido... Por si acaso también le esperé. Sobre el ministro, igual puede estar algo herido, pero como está la carroza, pues habría impactado en ella sin hacerle recibir demasiado daño. Espero salvarlo vivo tras ésto.

Salud y suerte!
Estadisticas:
Mantenido Sharingan 3 aspas: 7 / 8

Ninjutsu 15
Taijutsu 16
Genjutsu 12
Velocidad 19
Fuerza 15
Resistencia 15
Técnica:
Jutsu oculto x1
Uchiha Ōgama
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Zhorin Kashu el Sáb Jun 03, 2017 8:50 pm



Forest Path





•••••••••Rol•••••••••


Ninjutsu:

9

Taijutsu:

4

Genjutsu:

1

Velocidad:

9

Resistencia:

3

Fuerza:

4

Jutsus Utilizables:


5/6



El viento tranquilo batía con ligereza aquella cabellera rojiza y despeinada que poseía el joven del Viento, un aire sigiloso y cómodo que bien acostumbraba a rodear al muchacho, y que por alguna razón, lo mantenía desprevenido ante el apresurar galopante de aquella cuadrilla de caballos que él, por indicación superior, debía abordar. Si bien el Kashu era un tanto relajado y despistado, él siempre estaba consciente de los sonidos que pudieran escucharse en su cercanía, pues como ávido manipulador de ráfagas, claramente lograba diferenciar todo tipo de melodías que viajaban cual ondas en el aire, expandiéndose y siendo oíbles gracias a la costumbre sonora que los miembros de su clan poseían. Vería al horizonte, inexpresivo como siempre, y así como su parpadear aburrido comenzaba a visualizar la silueta andante de los Équidos galopantes, bien que dudaría un momento por sobre su verdadero motivo de estar, justo en ese momento, en aquel lugar; si bien él había partido de sus tierras aireadas antes, pocas veces habían sido para algún trabajo, y curiosamente esta vez, tal trabajo había sido buscado y encontrado por su propia cuenta, pues antes solo eran recados que llegaban a las puertas de su comunidad. Firme en la encaminada que ahora cerraba la brecha entre el carruaje, un sonido arbolado lo distraería justo a los segundos de que el móvil pasara a su lado, y aunque hubiera sido ideal que aquel se montara en el mismo debido a la acción estratégica, aquel simple acto de voltear para ver lo que escuchaba en los árboles, claramente le haría perder la oportunidad de abordarlo… ¿qué más decir?, vería una ligera sombra pasar velozmente por entre las ramas, y dudoso de aquello, justo cuando el vehículo ya pasaba a un lado ignorándolo en aquella ráfaga de viento arrastrada que llevaba consigo, poco más le quedaría a Zhorin que lamentarse e intentar alcanzarlo.

<< Demonios, se me ha ido >> Pensaría, chasqueando con su lengua pues aquel vehículo viajaba tan deprisa que solo hizo falta aquel ligero despiste como para dejarlo atrás. Correría, veloz en aquella capacidad que poseía de Kekkei Genkai para que el mismo viento no se le opusiera en su totalidad en contra; sentiría como su cabello se movía, pues su habilidad aún no era muy diestra, y consciente de que no podría alcanzarlo a simple paso, comenzaría a canalizar el chakra en sus pies para así apurar su viaje, firme en zancadas similares a saltos ligeros, que aparentaban darlo en flote pues él caída con la gracia de un bailarín. Conforme disminuía aquella brecha que se había quedado tras su descuido, la aparición inesperada de un par de jinetes a ambos lados tildó sorprendido a aquel muchacho, pues al no haberse subido al carruaje, claramente no pudo escuchar aquella explicación que le daba la Hyuuga respecto a la informante Aburame… ¡Dichoso shinobi de aire!, pues ciertamente él deducía que su misión estaba siendo comprometida, y descolgándose aquel Gunbai gigante de su espalda, el cual empuñaría con la diestra para así manejarlo como si de un lápiz se tratara, firmemente tomaría impulso para apresurar su viaje en aquel salto energizado que lo tildaba a corta distancia. Si bien él pudo hacer un par de sellos de manos para realizar un jutsu, la intervención de unas bolas de fuego de no mucho tamaño frenaría de lleno su objetivo; se dentrendía, cayendo ligero ante los diez metros de aquel accidente, y así como veía que la caravana se detenía por acto de las llamas, igual observaría, ávido en su capacidad observadora, que los incluidos luchaban mutuamente contra los de armaduras para evitar, a toda costa, que aquel otro caballero fuera lastimado.

El suspirar tranquilo demostraría la calma natural de aquel pelirrojo, quien dudaba enormemente de que lo ocurrido haya sido acción de estrategia, pues ese incidente rebosaba de tal factor sorpresa que podría considerarse emboscada, y ante el notar de aquel otro sujeto que se lanzaba en trayectoria fija hasta el carruaje detenido, el Kashu no dudaría dos veces como para intentar detenerlo. Pensaría firmemente en hacer un ataque cortante, de esos que había practicado antes en casos de enfrentamiento, pero resguardando la vida de aquel embajador, y con sus sellos ya realizados, blandearía dos veces aquel gunbai ante el canalizar de su chakra por su arma, desprendiendo en cada cortada una ráfaga de aire visible y con sonido viajero similar a un susurro, la cual se entremezclarían sin tocarse debido a su manipulación aérea, y en eso, se separarían para tratar de cubrir los flancos con un mismo objetivo: el usuario que se lanzaba hacia al carruaje.

Demás está en decir que aquel ataque de desapercibido no tenía nada, era una ráfaga muy grande y visible que traía consigo un aire muy acelerado y con un ligero ruido de susurro, digno de su habilidad de clan, aunque aquella técnica no era más que para intentar detener al sujeto, pues ciertamente ambas ráfagas viajaban en lados diferentes y se cruzaban para intentar impactar fuertemente, buscando confundir, pero para alguien con algo de ingenio no sería sorpresa el decir que solo iban a un solo punto, a un solo objetivo. Por su parte, aquel joven sabía que su habilidad lo tildaba descubierto, después de todo, su cabellera roja igual era un indicador poco inusual, por lo cual, así apenas lanzaba las ráfagas rápidas, igual insistía en otra combinación de sellos de manos que lo tildaba a la espera, deseando que su primera habilidad fuera lo suficiente como para detener a tal enemigo, y si ese no fuera el caso, pues se limitaría a otra acción reservada, la cual lo mantenía atento pues sabía que aquel lugar se había convertido en una zona de combate… ¿Quién lo diría?, aquel indiferente muchacho yacía en medio de una lucha política.




•••••••••Off Rol•••••••••


Aclaraciones:
No diré mucho por sobre lo ocurrido con el tiempo, cada quien sabrá que hizo y que no hizo, pues por mi parte, solo vine acá a rolear, así que eso haré, respetando mi tiempo de respuesta, claro está, pues no lo tenía bien definido. Por sobre mi posición, pues evidentemente, debido al salto de turnos, no he subido al carruaje y no me he enterado de la cantidad de enemigos, pero he buscado alcanzarlo y obviamente he dejado aquel flanco descubierto, cosa que se evidenció en el ataque de Ogama que ha arremetido en el carruaje. Llegando desde atrás, ataqué desde la distancia con el ataque mencionado, dos ráfagas que salen conforme blandí el gunbai, un acto rápido y sin problema que me permite a su vez, hacer unos sellos ocultos que tendré ahí; por sobre el ataque, pues como está planteado, debido a que tu invocación a "palabras tuyas" se encuentra atrás de ti, yo voy atrás del carruaje y aunque saltara a mi, me da tiempo de reacción, claro, no signifique que el ataque te dará, es muy visible y con sonido, pero con trayectoria segura hacia ti.

Por sobre mi equipo, Zhorin sabe que están ahí, pero salvo el grito que pudo o no haber causado Azula, todo lo demás está bien descrito por Ogama, así que no hay mucho que comentar, él se limitó a lo que podía hacer, la distancia y el soporte.

Espero divertirnos en lo que queda de rol, muchachos, después de todo, esto es un juego, y un juego debe ser divertido, saludos.

Inventario:


Onpu: Re (Entrenada).
Shurikens (10) (Comprado).


Habilidades Pasivas:


✶Yokukei (翼型, aereodinámico): El control del viento a su alrededor les permite desviar las corrientes de aire que pasen por él, pudiendo así, acelerar dichas corrientes o desviar el mismo viento para generar o quitar la resistencia que el viento pudiera ejercer, pudiendo con esto caer de manera ligera o muy apresurada. Dicho control varía ante el nivel del usuario, y para mejorarse necesita arduo entrenamiento.

✶Heijokyōfushō (閉所恐怖症, Impedimento de espacio cerrado): Los miembros del clan Kashu que nacen con el Kekkei Genkai, bien nacen a su vez con grandes pulmones que son el doble o el triple del tamaño normal que tendría dichos órganos. Su caja torácica mantiene una deformación que contrae y apila los órganos aledaños, para así, poder dar espacio a dichos pulmones, mas debido a esta mutación, la mayoría de los niños nacidos con tales dones, bien fallecen por su incapacidad de tomar grandes bocanadas de aire. Al aprender a respirar con gran profundidad, los miembros del clan pueden contener mucho aire en ellos, pudiendo así, mantener la respiración por un tiempo mucho más prolongado, mas su necesidad de gran cantidad oxígeno los obliga a permanecer en lugares abiertos, pues con el tiempo, los miembros desarrollan un comportamiento claustrofóbico que los lleva a sofocarse cuando sienten que el aire es escaso, llegando al punto de que en lugares con oxígeno bajo, bien caigan desmayados por la falta del mismo. El nivel de incomodidad de los usuarios bien se representa en la tabla de efectos en lugares cerrados (ver aclaraciones).


Técnicas Usadas:


✶Harunosasayaki (春の囁き, Susurro de la primavera): Acelerando el viento en su cercanía, el usuario desvía una gran cantidad de chakra hacia su arma para así canalizar el viento tras su blandir, desprendiendo una fuerte ráfaga visible de aire concentrado, que mientras viaja deja un sonido similar a un susurro. La ráfaga es un fuerte golpe redireccionable, cuyo poder de impacto se basa en los puntos de Ninjutsu, y puede lanzar varias ráfagas con la misma cantidad de aire acelerado a su alrededor.

✶Jutsu oculto x1.



Diseño por: Zhorin Kashu u otras cuentas


Última edición por Zhorin Kashu el Miér Jun 07, 2017 10:08 pm, editado 1 vez (Razón : Error en los pts.)
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Iko el Miér Jun 07, 2017 3:32 pm





Forest path

That what war
brings to an animal












La tierra remota de donde venía la salvaje le enseñó en su momento que la pequeñez no siempre es una enemiga. Oculta, observadora, tímida depredadora que había conseguido balancearse por las maderas con sus movimientos de suave felina hasta alcanzar la linde del bosque donde aguardaban un momento para consumar su tarea, los guerreros. Sus últimas palabras se convocaban muy cómplices, hasta que permitían sonar una nueva madera, percutiendo encima del suelo. La salvaje se acunaba en una copa nueva, de doce metros de altura, donde las sombras eran afines a ella, y no sería fácilmente vista si no eran unos ojos que mirasen fijamente su punto. Ella ignorante de que no solo con los ojos ven los monstruos. Era una caja, movida con círculos de madera, similares a las poleas que en su momento construían para ayudar con los cultivos. Pero con partes que no parecían necesarias, al menos para aquella que sabía sobre construir artilugios. Decoración, debía ser, igual que la tela de fina manufactura que se mecía alrededor, guardando dos sombras amedrentadas de la luz. El mismo instinto volvía a aflorar en la piel de tono desconocido. Las preguntas y dudas. ¿Qué era esa caja? ¿Qué guardaban en ella, o a quién? ¿Realmente un tesoro de los divinos de nuevo? Los rubíes turquesa brillaron un instante en que las garras doradas quisieron escaparse, mas fueron detenidas tras un grito de guerra. Uno correspondido con quienes había estado espiando. Miró ella en su dirección, donde solo un brillo sobre su negro metal quedaba. Abatían en grupo al carruaje y hacían emerger a distinguidos individuos por todos lados. Una lucha... ¿es que debía unirse a quienes no conocían la lengua del continente? Apenas consiguió escuchar los gritos de una mujer, junto a la rara caja. Visual, enemigo. Hablaba claramente, pero la agitación impedía comprender el contexto a la chica de cabello completamente opuesto a aquella. Solo revelaba que ellos si eran del continente, muy distantes al grupo de metal.

Era quizás su señal, hasta que una nueva interrupción aparecía. Frutos de fuego rodaban en dirección a la caja y sus protectores, caídos de un árbol. Gracias a pequeñas ascuas por las ramas, la artista marcial lograría atisbar los momentos inmediatamente previos a la aparición del último de los guerreros. Creyó antes de la misma. Nada en común con los hombres de metal, de los árboles brotaba un hombre, cuya cabellera clara llamaba la atención de un modo distinto al transparente blanco sin sombras de ella. Ataviado mucho más sencillamente, domador de llamas, y de un pálido no tan especial como el exótico. Sus rasgos no estaban claros, pues era por mucho más rápido y hábil de lo que pudiese medir la criminal. Y aunque su ataque dañaba al continente, ¿era realmente un guerrero más? En sus tierras, Iko fue instruida al mandato de los Grandes Maestros. Pero ella se rebeló contra lo que en su momento creyó mentiras. La traición y los engaños eran constantes de aquella maldita tierra. Y la adolescente, en cambio, aún quería creer que era posible que sus enseñanzas estuviesen equivocadas, y que solo librándose de los monstruos, quizás sus subyugadas poblaciones conseguirían florecer. Sin embargo, era la tarea más difícil de todas, saber quién era el monstruo. El hombre poseedor de fuego adelantó con potencia el oeste del vehículo, y sus llamas alcanzaron varios puntos de aquello que atacaba el grupo de guerreros. En cambio, la atlética muchacha viajaba por la otra frontera del bosque. Centrando su atención, perdía un tiempo crucial entre la rara decisión. Siempre con bandos opuestos, podía ser otra mentira del continente. Todo hasta entonces habían sido mentiras, incluso el dolor del espadachín. Sus ropas marfilosas se apegaban a su cuerpo, y entre ellas se veía su plano vientre expandirse y contraerse en calma y serenidad. De la caja en llamas escapaba una segunda persona, claramente no-combatiente, revolcándose por unas heridas que cualquiera de quienes luchaban podría aguantar. La depredadora quiso pensar que él era el objetivo del peli-azul. Al contrario del resto, su ofensiva fue una emboscada, y estaba, como ella, solo. O al menos era el único que se mostró. Como tal, su objetivo no podía ser una lucha directa, sino cumplir su objetivo. En vez de llamas para incendiar la madera, pudo haber acabado con una vida o varias puesta su superior forma. Pero escogió forzar la salida de aquel hombre, aún cuando captó el riesgo acometido de una cabellera roja, interponiéndose con un artefacto plano en su mano. Claramente enemigos cuando un visible silbido comenzó a arrastrar el aire contra el invocador de fuego.

Un silbido que para ella, a casi quince metros, callaba el murmuro de los árboles, el movimiento de algo preparándose para lanzarse. Pues ella en vista de la situación, quiso creer de nuevo en lo que habían acordado sus instintos. La guía, fue la culpable cuando repentinamente las llamas lamían la piel de la mujer sobre la caja, acompasada con el silbido del viento, y por las aperturas de los varios combatientes, por el lado de un hombre bajito y sin propósito, el derecho, y a su espalda, un auto-lanzamiento hizo bramar a la madera partiéndose mientras corría. Pasó por el lugar donde menos acción había, el camino por el que había pasado el vehículo, ella más cerca del País del Rayo sin saberlo que el resto. Pasaba a pocos seis metros del vehículo, y a una distancia de veinte, quizás uno más uno menos del combate entre el viento silbante y el fuego sorpresivo. Todos revolviéndose entre sus batallas personales, la salvaje ya había desatado sus propias hebras de invisible color. Los guantes en las manos, tal como fueron hechos, consiguieron soltarse solos, y un hábil lanzamiento fue suficiente para que velozmente una de esas manos tomase la parte posterior del cuello del hombre-objetivo que había salido último de la caja, mientras otra, la derecha, tomaba con arrollador poder el brazo diestro del mismo para retorcérselo. Una llave muy simplista, pero suficiente para que la fuerza bruta de la albina consiguiese tirar de los hilos, haciendo que volviesen a ella de un modo más efectivo que si se tratase de verdaderas marionetas. Era un adulto más alto y grande que ella, pero la fuerza de la salvaje era suficiente para controlarlo y evitar que escapase.  Los guantes volvieron a sus manos mientras saltaba retrocediendo del conflicto. No actuaba ocultamente como el ígneo, sus pasos fuertes le permitían diferenciarse del subterfugio. Pero sin nadie en su espalda gracias al posicionamiento, y habiendo usado a los demás de distracción, debía tener el mejor escudo de aquel momento. Eso pensaría una estratega. De los dedos índice y corazón en la pata de tigre-ciervo, dos triángulos dorados se escaparon, propinando muy superficiales cortes a aquel cuyas ropas estaban sucias y a medio quemar, en conjunto a la piel de tiburón que apresaba su epitelio de igual forma. En el cuello, donde uno de sus potentes arañazos podía terminar con la vida. Ella miraba a toda la escena. A la madera ardiendo, y a todas las diminutas guerras de dos o tres bandos cada una. Peligro, alerta. El cabello en su nuca comenzó a punzarle la piel mientras hablaba en un tono agitado al hombre cautivo por ella. En su acento marcado, con su lenguaje aún por desarrollar, pero suficientemente claro por las gotas de sangre queriendo caer desde el cuello del prisionero, sin juegos de niños. Moriría a manos de una asesina de no responder.

— ¿Quién es, hombre feudal? —




Off-rol: Primero, quiero disculparme por tardar, son motivos personales de peso mayor lo que no me deja estar mucho tiempo en el foro en general, pero igualmente no me gusta nada hacer esperar. Por otra parte, a Ogama, no es ningún tipo de llamada de atención, solo decir que usaste mal el salto de turnos. Debías esperar ocho días, 192 horas; pues contando que interrumpiste después del mensaje de Azula, el orden, contando desde tu primer post habría sido tú, Jurou, Zhorin, yo, Azula, aunque Iko no sea parte del grupo, e incluso si fuese aliada de Ogama, su turno es otro a respetar. Por otra parte, cuando posteaste, yo aún estaba en una ausencia notificada, que aún lo estoy, y supuestamente no se puede saltar a alguien con dicha ausencia aún con el tema de las 48 horas. Como digo, no es una notificación, solo no quiero que pueda causar problemas en un futuro. Ya que Iko no estaba involucrada aún, siendo que Zhorin posteó, y hablé con el user de Jurou (Con Azula no pude tener contacto) supuse que ellos quieren seguirlo, por lo que yo lo seguiré igualmente. Sin embargo, hasta el lunes, donde termina mi ausencia, no puedes saltarme, y por ende, tampoco a Azula que va tras de mi.
Siento el largo Off, pero prefería dejarlo claro. La violencia sigue sin resolver nada.(?)

Perfil.

Ninjutsu: 02.
Genjutsu: 01.
Taijutsu: 04.
Fuerza: 12. (09+03)
Velocidad: 07.
Resistencia: 06.

Camino del tigre: Fuerza (+3).


Técnicas: 7/7.

"6 — 6" Chakura no Ito (チャクラの糸, Hilos de Chakra) [Nv.1]
Es la habilidad única de los miembros de éste clan. Gracias a ella pueden emitir una fina corriente de chakra, en forma de hilo, con la cual manejar las marionetas a su antojo. Los recién iniciados en el control de ésta técnica necesitan de una mano completa para manejar una marioneta mediana o de al menos tres dedos para manejar una marioneta pequeña. Los hilos pueden extenderse hasta los diez metros en cualquier dirección y pueden o no ser visibles a simple vista, dependiendo esto último de si el usuario así lo desea o no. Estos hilos pueden ser cortados como cuerdas normales, pero sólo por técnicas de Kenjutsu del mismo rango o superior. Sólo cuenta como un jutsu cuando se activa la primera vez, pudiendo activar ésta técnica y otras dos en ese mismo turno -aunque no resta un jutsu a utilizar de los que tenga el usuario- y luego puede ser mantenido por tantos turnos como resistencia tenga el usuario -10 de resistencia = 10 turnos mantenido, por ejemplo-.


Marionetas.
Torashishi migiashi.
Garras x04/04.
Agujas x04/04.
Cable trenzado x02/02.

Torashika hidariashi.
Garras x04/04.
Cilindros explosivos x03/03.
Hojas de acero x02/02.
Piel de tiburón x01/01.

Torasame kodariashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x02/02.
Esferas x06/06.
Cable trenzado x01/01.

Torakujira kogiashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x02/02.
Hojas x03/03.
Ruedas x04/04.


Armas usadas.
Torashika hidariashi. Garras x02.
Falanges medias, menos la del pulgar. En las mitades superiores de estas piezas se esconden cuatro piezas con forma triangulas isósceles, finas, afiladas y curvadas hechas de acero. Estos triángulos miden unos treinta y cuatro milímetros, sobresaliendo poco menos de un centímetro de la punta de cada dedo. Están pintadas con un color dorado.
Su activación es simple y no requiere del uso de los hilos. Basta con adoptar la pose manual del camino del tigre, doblando los dedos como si fuesen garras. Al realizar este movimiento, las cuchillas se deslizan gracias a su forma ligeramente curvada, quedando fijas en el sitio.
Esconderlas de nuevo es igual de sencillo, solo requiere estirar los dedos con un poco de fuerza.
Las garras están bañadas en veneno. (Actualmente sin veneno)

Torashika hidariashi. Piel de tiburón x01.
Piezas inferiores de la marioneta. Es diferente a la parte superior, aunque no a un nivel visible. El acero de la palma y los dedos por debajo de la marioneta parece liso, sin embargo, tienen diminutos dientes aserrados, inclinados hacia el interior de la mano. Estos dientes no miden más de 0.02mm y se cuentan por miles. Por si mismos no hacen nada, sin embargo, convierten el agarre de la marioneta en algo más doloroso de lo previsto. Estos dientes se clavan en la carne o tejidos, y su multitud lo anclan, haciendo que el forcejeo produzca una gran cantidad de pequeños cortes. A la larga el enemigo puede zafarse si es más fuerte, pero con una silueta ensangrentada de la mano de la marionetista.
Por su tamaño es incluso difícil romperlos, y son parte de las piezas, por lo que separarlas es inútil.
Los dientes están bañados en veneno. (Actualmente sin veneno)

Torashika hidariashi. Habilidad pasiva.
Los lanzamientos de la marioneta, a no ser que se indique lo contrario, se realizan con la la fuerza del usuario, no con su ninjutsu, y por lo tanto se miden con la primera estadística.


Atuendo (Aprox.):
Iko
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Uchiha Ōgama el Lun Jun 12, 2017 11:09 am

Off:
Buenas de nuevo. Aclaro que han pasado ya 96 horas y que Azula y Juorou llevan ya desde hace al menos casi dos semanas sin pasarse por el tema, así que voy a pasar su turno. Bien, la verdad es que me siento algo mal por ha be usado la regla, no deberia haber corrido tanto, pero dado que el último post de Azula era el dia 25 del mes pasado, no voy a dar pie a que mi turno pueda ser saltado, así que, de nuevo aquí.

Quiero aclarar el tema de las 48h, pues si lo que dice Iko es cierto, deberia aclararse algo en ma norma. Calco:

De no ser contestado en ése límite de tiempo, el oponente en espera puede volver a responder y asegurar sus acciones (a menos que no hayan sido moderadas como imposibles antes) sobre su oponente.

Como bien aclara, las acciones se aseguran sobre sus oponentes y no sobre participantes. Dudé incluso si debía esperar a Juorou, pues no entra en mi acción, pero al estar en el bando rival, le esperé. Era casi obvio que Iko iría conmigo, pues ambos buscábamos lo mismo, y además en su post anterior a yo usar la regla, no estaba siquiera cerca de la acción, por lo que interprete que no debía esperar, incluso hablé con un miembro del staff y me contestó que 'a nivel de rol, no hay nada que objetar'. Resuelto ésto, vamonó que nos vamo'.

Complicando el escenario, dos ataques laterales se dirigían ahora al Uchiha. El primero venía desde un muchacho que formaba parte de los soldados que aparentemente pertenecían al feudo Kakkinoaru'en, y el otro salía de la nada. Ogama observaba con sus ojos carmesí la imagen del ministro huyendo del lugar, en dirección radicalmente opuesta, dificultando el secuestro. Pero no habría problema con aquello, la velocidad era un activo con el que Ogama contaba de forma sobresaliente. Sus sellos salvarían de nuevo su vida... El sharingan, una vez más. El siguiente paso que Ogama daba se apreciaba sumido bajo tierra, o más que bajo tierra, con la tierra. Su pie se veía seguido por todo su cuerpo, incluso inclinaba su espalda para llegar antes al suelo. Cabe destacar que por razones estadísticas, el albino entraba en la tierra mucho antes que Iko pisase siquiera el suelo. Pero aquél tiburón terrestre no acababa ahí, y conforme entraba, el nuevo jutsu se maquinaba en sus manos. Mientras todo ésto pasaba, la chica Aburame resultaba herida de gravedad.

Ahora sí, Iko alcanzaba al ministro, pero antes de que pudiese a penas alcanzarlo, dos manos captaban los tobillos de aquél político asustado, el cual se hundía bajo la tierra tragado como si nada, haciendo el hueco en la tierra con el jutsu del topo para evitar la muerte del ministro. Fue justo al caer cuando la figura de Ogama esculpida en rocas se lanzaba desde los pies de Iko, el mismo agujero dejado por el ministro, agarrando uno de sus pies y lanzando el primer golpe al tobillo conforme aparecían sus manos, buscando romperlo para evitar que la albina pudiese continuar el seguimiento al ministro, ya en manos del Uchiha.

Estadísticas:
Ninjutsu 15
Taijutsu 12 + 4
Genjutsu 12
Velocidad 15 + 4
Fuerza 15
Resistencia 15

Sharingan 3 aspas mantenido: Turnos restantes 6 / 8

Jutsus:

Gennin: 5 / 8
Chunnin: 5 / 6

Stats clones de roca:

Ninjutsu 15
Taijutsu 12
Genjutsu 12
Velocidad 8
Fuerza 15
Resistencia 15
Técnicas:

Doton: Dochū Eigyo no Jutsu (水遁・水鞭, Elemento Tierra: Jutsu Escondrijo Bajo Tierra):
A diferencia del Doton: Moguragakure no Jutsu, esta no deja ningún tipo de rastro al ocultarse en la tierra, permitiéndole tanto salir y entrar de esta formación como desee. Esta técnica es muy útil para realizar ataques sorpresivos. Se necesita la utilización de sellos al momento de utilizar este jutsu, que básicamente consiste en mezclarse con la tierra.

Doton: Kage Bunshin (土遁・影分身, Elemento Tierra: Clon de tierra):
El ninja, tras una serie de sellos, crea un clon de tierra que es capaz de manipular las técnicas de la naturaleza Doton, del nivel del ejecutor (consumen chakra al usuario). Pueden utilizar el manejo de armas. Sólo pueden ser creados a partir de una fuente natural de tierra, roca, arena o similar. Tienen una gran resistencia pudiendo aguantar una cantidad de dos golpes de su nivel o una explosión pequeña y seguir luchando. Su fuerza dependen del ninjutsu del usuario, pero su velocidad es siempre lenta (Nin/2). Estos clones presentan un aspecto rocoso haciéndolos claramente distinguibles del original.

Chunnin: 2 clones.

Doton: Moguragakure no Jutsu (土遁・土竜隠れの術, Elemento Tierra: Jutsu de la Ocultación como un Topo):
Sin la necesidad de realizar sellos, el ninja puede introducirse en la tierra, haciendo un agujero en ésta, y trasladarse por ella sin dificultad alguna. Esta técnica es muy útil para huidas rápidas. El usuario puede detectar a sus rivales estando bajo el suelo a pesar de no poder ver lo que ocurre en la superficie. No es posible realizar otros jutsus mientras se está oculto bajo la tierra
Aclaraciones:
¤ Ogama esquiva los golpes al meterse bajo tierra.
¤ El jutsu que usa Ogama es el Doton: Dochu Eigyo no jutsu, , a diferencia del moguragakure, que es el usado para evitar la muerte instantánea del ministro. El moguragakure evita que puedas usar jutsus bajo tierra, pero en éste no aclara nada, por lo que realiza los clones de roca.
¤ Es obvio que el que se lanza a Iko es un clon, pero no quien coge al ministro.
¤ El clon de rocas agarra un pie y lanza un golpe a Iko en el tobillo antes de salir del todo, y midiendo la velocidad de mi clon (15/2=7'5~8) con el taijutsu de Iko, es muy probable que le de, pero ésto es interpretativo, busquese una solución.
¤ Wukong no se ha movilizado aún, pero nadie le busca, así que ahi se queda de momento.
Uchiha Ōgama
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Jurou el Lun Jun 12, 2017 7:06 pm









Nero

"A fancy hat
and a sinful smile"



Oxidado. Le vinieron recuerdos de sus viejos tiempos como iniciado  en la mafia, donde todos sus trabajos eran de una índole similar a aquella 'misión'. Poco sabría Jurou, que se estaba embarcando en una situación mucho más compleja. Ni siquiera Akuma podría haber predicho que, el carromato que iba moviéndose por una de las rutas que cruzaban el vasto bosque de tan colorido país, poseería una protección de ese nivel. O más de un acechador tras el mismo. Al tratarse de un muchacho que viste como todo un criminal y, también un extranjero, no le proporcionaron suficiente información sobre el objetivo. Hasta donde el poseedor de la moneda demoníaca sabía, era un hombre adinerado de cierta relevancia para Kakkinoaru'en, feudo que no le debe más que momentánea lealtad. Pero él no era de fiar, a menos que la paga sea equivalente al esfuerzo.

Empezó a escucharse en las lejanías; era su saco de dinero sobre cuatro ruedas, tirado por caballos. Más hombres fueron avistados, pero no tendrían que ser un problema, considerando que ese supuesto equipo del que ahora era parte, estaba más que capacitado para el trabajo. Subirse al carro en movimiento y secuestrar al sujeto, pensó el de cabellera anaranjada con su característica simpleza. La vida que gozaba de un lujoso viaje a través del País del Fuego, no significaba más que otro objetivo más. Uno más de los tantos trabajos que ya había completado en el pasado. Toda vida tenía un precio y valor. Excepto la suya... él es invaluable. — Me han dicho que soy bastante flexible. — Una media sonrisa, que peca de un encanto sin igual y una perversión que no puede medirse. Asintió con la cabeza ante las instrucciones de la líder del grupo; Crimson, y ocupó su posición para embarcar al vehículo en movimiento.

El aura carmesí que recubría su cuerpo, no era ningún efecto especial. Su acompañante demoníaco le asistía desde lo desconocido; incrementando el alcance que tenía con sus brazos, pues habían otros de la misma tonalidad que esa energía al lado de los suyos. Más largos y fuertes. Se sujetó fuertemente de una de las manoplas de oro que tenía el carromato en cada lado, siguiendo el plan en tiempo y forma. Aún así; Jurou no tardó en mostrar disgusto ante los imprevistos. No era parte de su trabajo lidiar con lo que había comenzado a seguirles desde atrás; pues tampoco deseaba que su cabeza estuviese en todos los libros bingo del país con su primer trabajo. Eran muchos. — Ah... qué pena. Akuma. — El demonio comprendió de manera fugaz. Claramente, se habían metido con un hombre de mayor relevancia de la que esperaba. No era material para su primer trabajo en uno de los países más grandes del continente. El dinero ofrecido no era suficiente para comprar la lealtad de Jurou. Antes de que los hombres a caballo lograsen rodear el carromato, de un salto, desapareció del mismo. Se ayudaba de la extensión de brazos que recibe con la presencia de Akuma como su 'guardián', tomándose de la rama más próxima e impulsándose a la siguiente. Asumió que nadie le seguiría, pues no llevaba consigo nada de valor y los ojos de todos aún permanecían en el objetivo principal. — Ni pienses en decir algo, Akuma. No tengo intención de ensuciar mi atuendo en nuestro primer contrato. — Chasqueó la lengua, conteniendo una creciente y repentina cólera que empezó a crecer dentro suyo. Abandonar, no era su estilo.






Ninjutsu
10/10


Taijutsu
01/07


Genjutsu
01/07


Fuerza
02/10


Velocidad
03/10


Resistencia
03/10



Técnicas:

Pasivas

Shi no jōyaku (死の条約, "Pact of Death")
La moneda demoníaca de oro. Ligeramente más grande que una normal, que solamente Jurou puede sostener. En contacto con cualquier otro ser humano, ardería igual que las llamas de una técnica Katon sobre la piel. La pasiva consiste en que Jurou, puede saber en todo momento la ubicación de esta moneda maldita, pues se encuentra conectada en todo momento a su chackra.
Akuma:
El compañero que no tiene pies. Siempre se encuentra a espaldas del usuario, como un enorme torso que se manifiesta desde la superficie, alzándose hasta cinco metros sobre el cielo. Con una caja torácica que se extiende a dos metros de hombro a hombro, y unos brazos de cuatro metros de largo. Que poseen el grosor de hasta ochenta centímetros de diámetro, con manos que podrían envolver hasta dos cráneos humanos. En pocas palabras, es de gran tamaño.

Parece estar siempre en llamas. Es un demonio elemental de un pigmento rojo oscuro, con un rostro casi siempre sonriente. Al no ser humano, sus ojos no son más que cuencas que brillan con luz blanquecina, al igual que su boca —la cual simula tener dientes afilados—. En su cabeza, dos cuernos que se extienden hasta cuarenta centímetros de su cabeza. El mero contacto con este individuo elemental, te quemaría si eres detectado como un enemigo.

Las estadísticas de este peculiar acompañante, son determinadas por el stat de Ninjutsu que posee el usuario, ya que su desempeño, depende por completo del control que tenga Jurou en este campo. Cabe destacar, que al encontrarse ligado como una sombra a su 'maestro', su velocidad no sirve más que para la rapidez en que efectúa golpes, lo cual ha permitido que se desarrollase más en otros campos.

— Fuerza: 10
— Velocidad: 10
— Resistencia: 10


Leer:
Aló! Primero que nada, una disculpa por mi primer tardanza para postear, aunque aún así casi todos los presentes eran conscientes de la misma. Dicho eso, casi todos. Me gustaría presentarme como el nombre de mi cuenta principal en este foro, Kazuo, antes de comenzar con algunos puntos que espero que sean... más que atendidos, me conformo con que simplemente se lean. Hay un par de puntos medianamente irrelevantes a este rol en cuestión, pero los cuales sí lograron provocarme un poco de indigestión al ver el paso que iba tomando este tema, pero voy a intentar no entrar mucho en esos detalles (¡no prometo nada! Soy pésimo en ello).

Ahora, voy a comenzar resumiendo lo que realicé en mi post, el cual es uno básicamente para retirarme de este post. Está de más decir, que tras un par de saltos mal hechos, respuestas escuetas y un más que pobre nivel rolero, he perdido un poco la inspiración. Aclaro que este no era originalmente mi turno, pero después de tantos saltos confusos, si es solamente para salirme del tema, no veo problema. Por ello, Jurou se salió antes de que la situación explotase por completo. Tuve que adaptarme, debido a los altercados que aparentemente mi personaje estuvo congelado, en este tema.

Una vez todo esto aclarado, me dirijo únicamente al usuario con el cual no he tenido comunicación alguna desde comenzó este post, el cual eligió en lugar de llegar al resto de nosotros, los involucrados en el post, con sus ideas de saltos (mal hechos. Ahora explico por qué), lo discutía con algún que otro miembro del Staff no involucrado al mismo. Yup yup, además de buscar un tema que interrumpir con gente de mucho menor nivel que él (premeditado of course. Pero eso a mí no me importa -w-), hay que buscar artimañas externas al rol y al respeto mutuo que debe tenerse entre usuarios a la hora de rolear juntos. A little shameful, indeed.

Mis... problemillas principales, con el giro que tomó este tema a lo largo de varios días, precisamente con Ogama Uchiha. Claramente, ninguno de los demás presentes ha hecho algo fuera de lo normal. Todos nos hemos comportado como usuarios que asumimos que los demás sí tenemos una vida fuera de esto, comunicándonos entre sí antes de realizar este tipo de cosas que, a pesar de legales (sí están bien hechas), son un poco vergonzosas de hacer.


    — Falta de comunicación: Todos los presentes, somos usuarios activos. Si la diferencia de nivel no te alcanza y estás tan desesperado por conseguir cierta relevancia con tu personaje, al menos comunicarte previamente con quien deseas saltar. Además, de haber tenido un poquito de decencia, habrías averiguado que el mismo día que realizaste el primer salto, ya estaba escribiendo el post. También que Zhorin deseaba hacerlo antes que yo, por lo que habían detalles que claramente, no pudiste captar (sin mencionar que un usuario avisó por el CB que habías avisado que estabas sin PC, por lo que se esperó más tiempo, antes de ir a las apuradas).

    — Primer salto, pésimamente realizado: Debes esperar el monto necesario de horas por cada usuario que vayas a saltar. Porque no me saltaste únicamente a mí y Azula, sino a todos (Iko incluida). Grave problema la asunción de una alianza, únicamente porque Iko sea del bando criminal. Metarol, indeed. Debiste esperar ocho días, no seis. Además de que Iko había posteado una ausencia.

    — Segundo salto, mal hecho: Es en este punto, donde mi educación y respeto se ponen a prueba... hay cositas que simplemente no puedo decir. No contaste las horas de Azula. Nuevamente, si vas a realizar otro salto, en lugar de estar bombardeando con dudas a un miembro del Staff sobre si es moralmente correcto o no (which is not), comunícate con al menos una persona. Azula lleva desaparecida por días, tanto del foro como de Skype. Tu salto sería válido de todos modos, si al menos hubieses esperado el tiempo correcto.

    — Mala comprensión: Tus acciones han carecido de todo sentido en más de una ocasión. Creo que es porque no te has tomado el tiempo suficiente de leer bien las respuestas de los demás presentes. Un claro ejemplo es asumir que Iko iba en plan de matar al ministro, cuando claramente arrojó sus guantes para no acercarse.

    Veredicto final: Una disculpa a los demás presentes de parte mía. Este tema tenía gran potencial y pudo haberse llevado de forma apropiada. En lugar de eso, tenemos usuarios retirándose por encontrarse con, bueno... resumámoslo en 'esto'.


Consejo personal: Un poco más de decencia la próxima vez; más siendo un usuario antiguo del foro y un Chunin. Muchas veces, se ha encontrado entre la línea de lo cómico y el patetismo. En lugar de despilfarrar párrafos menos elaborados que los que yo envío por Whatsapp a mis compañeros de clase, trabajar en la lectura de los posts de los demás. También un poco de respeto al resto de los usuarios (todos activos, por cierto), antes de venirnos con el libro de reglas bajo el brazo (y si lo vas a hacer, hazlo bien). Estas cosas no le generan ni buena imagen a vos como usuario, ni a tu personaje. Just saying

¡Espero que no haya sido muy difícil de digerir! A todos, estaremos viéndonos en otro tema, que como dijo Zhorin, esto es para divertirse.



Saludos!


Jurou
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Zhorin Kashu el Miér Jun 14, 2017 9:07 pm



Forest Path





•••••••••Rol•••••••••


Ninjutsu:

9

Taijutsu:

4

Genjutsu:

1

Velocidad:

9

Resistencia:

3

Fuerza:

4

Jutsus Utilizables:


4/6


El clima tranquilo de aquel camino boscoso se prestaba idóneo para una tonada de aquellas melancólicas y serenas que de vez en cuando se escuchaban recitar ante las grandes salas de las moradas Kashu. Zhorin, por su parte, siempre adoró el sonido de las hojas ante el batir del aire tras las ráfagas matutinas de aquel país del fuego, pues de las pocas veces que había ido, siempre le tocaba, por pura casualidad, el amanecer ante ventanas que daban a un árbol. Cerraría sus ojos por un ligero segundo fugaz, pensativo, respirando profundamente ante el panorama bélico que ahora lo inmiscuía combatiente, y escuchando firmemente el eco que daban aquellas ondas etéreas, bien que entendería que su concentración podría ser afectada. Parpadearía una… Dos, veces, abriría los ojos con aquella misma mirada indiferente que acostumbraba, y aunque sus pensamientos pasaban de venganza o ira, bien que se postraban incómodo pues él deseaba terminar aquella misión, para aquello se había enlistado, y conforme notaba como aquellos otros yacían heridos ante el conflicto con los espadachines, la presencia por sobre el embajador claramente lo postraba, en aquellos segundos, como un objetivo en común.

¿Atacar?, ¿defender?, ¿huir?, cientos de opciones que se relamían ante los labios del aireado bailarín, y aunque dudaba firmemente de su posición en aquel lugar, por ningún momento pasaría por su mente el imponérseles a alguno: él era un luchador muy útil a la distancia, y por los momentos, se mantendría así.

Si bien el caballero de cabellera roja mantenía aquellos sellos sostenidos, justo ahora la calma a su alrededor aparentaba alterarse. El viento que le rodeaba comenzaba a acelerarse al punto de que las ráfagas empujaban las hojas de los grandes robles de la adyacencia, batiéndolas violentamente ante el control natural que poseía aquella habilidad del Clan del viento; apretaría la empuñadura de aquel gunbai gigante, tomándolo del mango un tanto superior con el cual le sostenía ante la diestra, y de igual manera con la siniestra, sacaría tres shuriquens intactas de aquel equipaje de guerra. Tomaría ambos, canalizando el chakra en aquella arma, y así como había realizado los sellos con anterioridad, estiraría su mano para atrás, inclinando la costura del blandir horizontal, y así mismo como la movería, cortando al aire, bien desprendería una aguda nota de Re a falsete, la cual viajaría velozmente ante una ráfaga lateral cortante, de esas peligrosas que viajaría a su vez, con aquellas tres estrellas ninjas que se empujaban velozmente ante el lanzamiento de la habilidad, como si la misma ráfaga acelerara el viajar de aquellas armas a distancia.

Si bien cualquiera pudo ser el objetivo, el cuello desprevenido de aquel embajador tornaba al Kashu con una postura diferente, pues aquel joven ninja le apuntaba al mismo que pretendía proteger, curioso en aquella fachada de querer terminar, de una vez, aquel conflicto sin sentido que él no entendía a diestra propia, el porqué se había iniciado. Si bien el objetivo yacía inmóvil ante el agarrar de aquella marionetera, la desaparición de aquel ministro dejaría consigo un camino siguiente que igual podría cortar al clon sustituto, pues aquel sujeto aparecía de la nada, sin estar consciente de aquella zancada de aire que cortaba a todo aquello que tuviera en su rumbo, deteniéndose al impactar.

Si bien los demás yacían en un combate paralelo por sobre los asombrados malhechores de armaduras, el gritar de aquella Aburame alertaría el impulso bélico de aquel hombre mayor de apariencia intimidante, quien dispuesto a confrontar a los invasores, estiraría sus extremidades en aquel combate de serpientes que era propio de su clan, protegiendo inicialmente a sus encargados, pues como buen líder entrenado en aquella región, velaba por la seguridad de los mismos. De igual manera, la Hyuuga reaccionaría ante el mover súbito de aquel chunnin mayor, y con el mismo impulso que la distraía de aquella faceta reprimida, bien daría uso de su combate para cubrir, por aquel momento, a los heridos, a sus dos compañeras a las cuales apoyaba en ese momento.

Por su parte, el Kashu escucharía luego de aquel molesto ruido que generaba, como el galopar de los caballos hacía eco en su espalda, pues cercano a él se postraban aquellos otros de armaduras que aquel joven desconocía. El andar de los equinos era evidente, sobretodo para el pelirrojo con gran oído acostumbrado, y a penas que notaba como el relinchar de los animales lo postraba desprevenido, un saltar hermoso lo tildaba alejándose de su posición, apartándose por entre el bosque para así reposicionarse, haciendo unos sellos sostenidos que prepararía para su siguiente jugada, pues aquella personalidad relajada odiaba, sin duda alguna, el complicarse ante un conflicto que él mismo desconocía.





•••••••••Off Rol•••••••••


Aclaraciones:
Saludos, paso a aclarar todo: Zhorin ha atacado al ministro ante su idea de que los conflictos pueden ser solucionados al eliminar el incentivo; como Iko tenía sujetado al objetivo, y no alejado, sino retenido ante el cuello alzado, bien que he aprovechado para que aquel ataque se lleve consigo a aquellos que yacen con él. Igual me parece extraño que se de por hecho que te llevas al ministro, pues ciertamente tus puntos son mayores, pero tengo entendido que ningún acción se da por hecho de inmediato, de igual manera, no quiero retrasarme con esto, así que lo he asumido como un hecho, y de igual manera, la rapidez en la cual aparece tu clon. Por sobre el ataque, pues es una ráfaga cortante de aire, que viaja muy veloz; supongo que por la posición en la que aparecen tus réplicas, es complicado que pueda evadirla, pues aquella fue lanzada antes de que absorbieras al ministro en el suelo, solo que aquella llegaría luego. El ataque sigue su rumbo hasta impactar con algo, cuando impacta, desaparecerá como bien dice en su nivel de rango, aunque tiene la peculiaridad de que lleva consigo tres shuriquens en vuelo, empujadas velozmente por aquella técnica, potenciando su vuelo y su impacto.

Por sobre los NPC's, gracias por mostrame como usarlos, siento que le dan más movimiento al tema, así que de igual manera he decido usarlos. El Orochi según su descripción, es de aquellos que protegen a sus aliados, no dudaría en hacelro, de igual la Hyuuga ante su temperamento (ambos comprobados). Ellos yacen defendiéndose de los de armaduras y a su vez, defendiendo a sus heridos, como costumbre del fuego (la cual he sacado de la referencia e historia del feudo).

Respecto a la posición, pues Zhorin se ha movido a los árboles al notar el galopar de los caballos de atrás. Él no sabe quienes son, pues como comenté, no escuchó la explicación de la Aburame, solo le quedó alejarse, en su costumbre de ataque y movilidad, ideal de flancos y ese tipo de combates. Mantiene un sello.

Espero ver que pasará luego, nos vemos.

Inventario:


Onpu: Re (Entrenada).
Shurikens (7) (Comprado).


Habilidades Pasivas:


✶Yokukei (翼型, aereodinámico): El control del viento a su alrededor les permite desviar las corrientes de aire que pasen por él, pudiendo así, acelerar dichas corrientes o desviar el mismo viento para generar o quitar la resistencia que el viento pudiera ejercer, pudiendo con esto caer de manera ligera o muy apresurada. Dicho control varía ante el nivel del usuario, y para mejorarse necesita arduo entrenamiento.

✶Heijokyōfushō (閉所恐怖症, Impedimento de espacio cerrado): Los miembros del clan Kashu que nacen con el Kekkei Genkai, bien nacen a su vez con grandes pulmones que son el doble o el triple del tamaño normal que tendría dichos órganos. Su caja torácica mantiene una deformación que contrae y apila los órganos aledaños, para así, poder dar espacio a dichos pulmones, mas debido a esta mutación, la mayoría de los niños nacidos con tales dones, bien fallecen por su incapacidad de tomar grandes bocanadas de aire. Al aprender a respirar con gran profundidad, los miembros del clan pueden contener mucho aire en ellos, pudiendo así, mantener la respiración por un tiempo mucho más prolongado, mas su necesidad de gran cantidad oxígeno los obliga a permanecer en lugares abiertos, pues con el tiempo, los miembros desarrollan un comportamiento claustrofóbico que los lleva a sofocarse cuando sienten que el aire es escaso, llegando al punto de que en lugares con oxígeno bajo, bien caigan desmayados por la falta del mismo. El nivel de incomodidad de los usuarios bien se representa en la tabla de efectos en lugares cerrados (ver aclaraciones).


Técnicas Usadas:


✶Uragoe(裏声, Falsete): Tras los sellos, el usuario canaliza una gran cantidad de chakra en su arma, colocándola de manera horizontal para así, blandirla en un fuerte estrago que deja un ruido muy agudo, similar a una nota de "Re" emitida por un falsete. Dicho estrago es una onda de unos cinco (5) metros de ancho, con unos treinta (30) centímetros de alto, y de características cortantes. Su potencia de corte varía por su progresión.

✶Jutsu oculto x1.



Diseño por: Zhorin Kashu u otras cuentas
Zhorin Kashu
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Iko el Jue Jun 15, 2017 9:44 am





Forest path

That what war
brings to an animal












Las manos que Iko fabricó habían alcanzado la figura política, cuya importancia ella desconocía. Tomaban su posición para tirar de él con la fuerza descomunal que caracterizaba las aptitudes de la hilandera, más sus rubíes turquesa fueron capaces de ver La manera en que una mano, ajena a todas las capacidades que conocía la chiquilla, salía del suelo y jalaba una pierna de su propia presa para arrastrarla al suelo con él. Intentó. Sin embargo, ni siquiera su fuerza logró ganarle aquello por lo que discutían todos. Todo lo que consiguió durante su salto hacia atrás, habiendo estado siempre en su distancia de ocho metros hasta entonces, fue un rasgón de la ropa del ministro en una mano, y algo de sangre sacada de la herida que la piel de tiburón le habría dejado al hombre en su brazo derecho, pese a superficial, suficiente para haber hecho trizas la piel, dejando un parche de carne al rojo vivo. Sus manos volvían, pero no eran las únicas. Del agujero que salió aquella figura, entonces a diez metros, emergía una figura disparada en su propia dirección con una fuerza injusta. Con ella, pero, también surgió un nuevo silbido. Más estridente que el anterior. El como era capaz la figura pelirroja de usar el viento como instrumento era una idea subconsciente. A la pequeña le preocupaba mucho más ver un haz de viento acercándose a ella y a la roca viviente. Por la proximidad, por mirar a ella y no al armado con un abanico de caprichosa forma, quizás aquella ventisca lineal lograría alcanzar al claramente más fuerte. Ella no se dio cuenta de que muchas miradas se posaron en el pelirrojo antes, pues su violenta brisa había surgido antes de lo que Iko pensó, y quiso alcanzar al que ella consideró un hombre feudal. ¿No lo era, no sería una de aquellas horribles criaturas comandantes de los monstruos?

En cualquier caso, se había adelantado el más experto, y su clon pagaría las consecuencias de no estar atento las consecuencias. Con las distancias en su contra, la roca debería recibir, eliminar o esquivar el viento, y eso daría un valioso tiempo a la salvaje para escoger su propio nuevo objetivo. Que hombres y mujeres cuya lengua se alejaba de lo continental diesen caza al ministro confrontando directamente al resto, que su único apoyo fuese un desconocido nunca antes visto y mucho más distinto que ellos. No eran dos los bandos en aquel lugar del bosque. Cómo cada uno de sus habitantes actuales luchaba, miraba al resto. Tres individualidades, en cambio, se mostraban demasiado distantes. ¿Qué hacer cuando ninguna señal era visible? ¿Tanto desprecio tendrían los dioses por su primer fracaso? El viento se acercaba, con o sin la roca atada a él, por lo que la joven se debía una decisión final. Su pelo atado se movió cuando en su pierna derecha se alzaron tres hojas de hacha, y sus pasos se dirigían al sonido, pocos por la ya escasa distancia. El viento, probablemente perdido en su alcance, no llegaría a tocarla, estaba demasiado lejos, al igual que su punto de origen.

De la misma pierna emergería un estallido. Si la roca había sido acertada con el viento, y se dirigía a ella, recibiría una patada en extremo veloz con las hojas de hacha y la potencia del viento que la impulsaba, a la altura de la barbilla o el cuello. Si no, y había acudido tras el viento, el impulso borraría la distancia, o al menos la parte que pudiese de ella,  asestando un golpe sobre su cara. Y si estaba demasiado lejos, solo sería un movimiento para esquivar a ambos hombres. En cualquiera de los tres casos, la mujer habría saltado atacando o esquivando al clon. Con suerte, si era víctima del viento, ya en su límite, podría resultar víctima de la mezcla de los dos golpes. Si no, al menos podría haberlo debilitado. El salto, por otra parte, no era ninguna excusa con la que acertar  la roca viviente. Aunque entrase en el radio de acción del agudo silbido, este era horizontal, y no fue enviado con suficiente altura para que sus poderosas piernas y el impulso que la envió, en diagonal, a tres metros de altura en un instante; no pudieran esquivarlo con el salto. Había avanzado distancias, sin ver a la presa de todos aún, asumiendo que seguía en el suelo, con el captor de nuboso cabello. Si nadie lo impedía, caería con la gracia marcial en el lateral opuesto del vehículo de donde surgió el subterráneo, por donde ella salió, pero en el suelo, con el carro en llamas y algunos pasando entre el domador de viento y la marcial. Ella no sería capaz de perseguir a nadie si usaba el suelo como escondite. Su salto, sumando sus propios pasos hacia atrás la habían dejado a nueve metros de dónde el pelirrojo invocó a su viento, habiendo este huido por el mismo lateral que ella, pero con poco más de veinte metros de distancia.

Ellos dos eran distintos al resto, todos se hallaban rebanando la piel y los músculos, dejando atrás cualquier preocupación por el desaparecido ante los ojos de ella, que no podía entender la vida de ninguno de ellos. Sería con su misma maña entonces que se escupiría a los altos árboles entre saltos, adentrándose en ellos y sus copas a decena y media de metros, que calmaban su corazón poco a poco gracias a que había pasado años escondiéndose en lugares similares, corriendo de los grandes maestros y sus órdenes de abandonar el camino del cuerpo. No huyó, pero, sino que miraría el conflicto, y los alrededores verdes por si como ella, el hacedor de espadas eólicas había decidido que aún no era el fin. Si no el de pelo azulado con dominio sobre la tierra, quizás el pelirrojo podría convertirse en quien explicase a la salvaje si había fallado, o había decidido entrar en algo que no le concierne. Claro estaba, ella era incapaz de pensar como lo hacía el resto.




Off-rol: No me gusta hacer un Off cada post, pero sigo viendo este como necesario. Ya, me disculpo porque puede resultar molesto, para mi lo es.
A Ogama decir: La norma pone oponente, en singular. Lo normal en una batalla es que sea de 1vs1, y se toma como ejemplo global. Aunque fuese tu aliada, tienes el deber de respetar mi turno, pues mis acciones en ese mismo pueden influir en las tuyas o viceversa. Por lo personal, es una norma que no me gusta, saltar turnos trunca el rol, da a situaciones atípicas e incómodas, pero no voy a decir que está mal, allá cada quien. Mientras cuentes bien las cantidades, puedes saltar la comba si quieres; todos los turnos cuentan, no importa el bando. Solo imagina que es un 2vs2, y yo como tu aliado habría eliminado a un enemigo, ya que el otro es mejor para que lo derribes tu, pero tardo un poco, tu no esperas el tiempo suficiente, me saltas y mientras atacas al otro, el que no me dejaste derrotar te derrota a ti. Es un ejemplo de como de contraproducente es no esperar solo por ansia. Además del metarol, como dijo Jurou, que supone asumir que voy a ir contigo. Nunca antes Ogama ha visto a Iko. No sabe de ella, de sus objetivos. ¿Y si su objetivo son los occidentales? ¿Y si captura al ministro, pero para un propósito que a la larga te perjudicará? Hasta que en el rol no quede plasmado que son un equipo, soy como mínimo una neutral, y como tal, debes esperar porque no sabes lo que haré. Por otra parte: Iko nunca se ha acercado al ministro. En el post anterior se especifica, ella está a ocho metros del mismo, lanza sus guantes para agarrarlo y traerlo a ella. Al tener Ogama más fuerza que Iko, obviamente él gana el "forcejeo", pero ante el error, el clon sale por el agujero, y por lo tanto lejos de Iko, no pudiendo alcanzarla, sumando la técnica de Zhorin. Y una última cosa, debes tener cuidado con los condicionales para el futuro. Me refiero a un pedacito de tu anterior post: "teniendo como único obstáculo al joven del clan Kashu por el momento. En cuanto éste lanzase su propio ataque, Goku saltaria de su posición, ya sea él u otro personaje posicionado en tal punto. Hasta el momento, salía redondo." Que yo sepa, Zhorin atacó, pero luego la invocación seguía escondida, contradiciendo lo que decías que haría, sin un corte de acciones que lo amerite tampoco. Como la otra vez, no es una llamada de atención, busco que se cometan el menor número de errores posibles, y de ellos se aprende.
Y a Zhorin: Quisiera disculparme ya que no es nada cómodo para alguien que no lleva tanto en el foro, adivino, encontrarse en esta situación. Me gusta tu rol, de hecho, y me hubiese encantado disfrutarlo como es debido. Decir también que nunca tomo mis acciones por hechos. Si, cierto es que relato como Iko consigue al ministro, pero se puede usar el corte de acciones, como ha ocurrido con la captura de Ogama. Dado que mi acción ha sido cortada, la he tenido que rectificar en este nuevo post, como habrás visto, donde Iko hace algo distinto, pues si no quedaría un espacio en blanco incomprensible, ya tampoco puede uno limitarse a acciones 100% seguras, o ir pasito a pasito, porque habría treinta posts antes de llegar a algo. Espero tener algún encuentro menos alterado. Como con Ogama, se ha asumido que ella estaba donde el ministro, pero al tomarlo, este es solo sujetado por las marionetas en forma de guante, así que a Iko, por distancia (Más de diez metros que es el alcance base de los Gennin) el viento no llega a ella, ya que está a ocho del carro, más luego porque se aleja, y luego queda la distancia entre el mismo y Zhorin, descrita anteriormente como unos doce metros, muy aproximadamente, respecto a Iko unos veinte.
De nuevo, lamento el off, espero realmente que sea el último. Por resumen, Iko se ha zafado, o intentado zafar, de la situación usando el viento de Zhorin como aliciente a su propio ataque, de acertar imagino, la mezcla de las dos potencias podría dañarlo pese a su superioridad en stats.

Perfil.

Ninjutsu: 02.
Genjutsu: 01.
Taijutsu: 04.
Fuerza: 12. (09+03)
Velocidad: 07.
Resistencia: 06.

Camino del tigre: Fuerza (+3).


Técnicas: 7/7.


Marionetas.
Torashishi migiashi.
Garras x04/04.
Agujas x04/04.
Cable trenzado x02/02.

Torashika hidariashi.
Garras x04/04.
Cilindros explosivos x03/03.
Hojas de acero x02/02.
Piel de tiburón x01/01.

Torasame kodariashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x02/02.
Esferas x06/06.
Cable trenzado x01/01.

Torakujira kogiashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x01/02.
Hojas x03/03.
Ruedas x04/04.


Armas usadas.
Torakujira kogiashi. Conductos de aire x01.
Laterales. Por el interior de la coraza de la marioneta se encuentran, a cada uno de los laterales, un cilindro con base semi-circular, siguiendo rectamente el trayecto de la pierna que cubre, estando el final oculto como dos agujeros en la suela del calzado de la marionetista. Estos cilindros son huecos por dentro, con una superficie metálica gruesa y sin ornamentar. En su interior, una pieza a modo de tapa permite que el aire pase por estos. Cuando se realiza un pequeño golpe adecuado a la postura, fácilmente un paso podría ocultar esto, esta tapa se cierra y desciende, creando un espacio de aire comprimido ayudándose de su forma y de unas pequeñas pestañas que le impiden volver a abrirse o subir. Aprendiendo a regular esto, la autora en un momento adecuado libera desde los conductos dos pequeños estallidos de aire, creando un impulso usado esencialmente para el movimiento.
Los conductos están anclados a un pequeño sistema de varillas que crean una inclinación según la postura de su autora, gracias a ello, el impulso puede ser direccionado más fácilmente.
Disparar el aire a modo de ataque no provoca un gran daño en si, creando máximamente un moratón y dolor contundente y molesto en la zona. Sin embargo, es posible combinarlo con una patada para potenciarla.
Usado para saltar, se puede alcanzar una altura de 7 metros, sumando 0.5m por cada punto de fuerza añadiéndolo al propio salto. Combinado con el impulso de los conductos de Kodarite, la altura de salto son 15 metros.
Usado para impulsarse, se pueden avanzar 2 metros en un instante, sumando 0.2m por cada punto de fuerza. Combinado con el impulso de los conductos de Kodarite, la distancia de impulso es de 4 metros.
Puede usarse para cambiar de dirección en el aire, cambiar la dirección de una patada (En este caso, por la oposición e inhercia, la fuerza de la patada sufre un malus de -3), equilibrarse desde una postura comprometida y otros usos más circunstanciales.
No funcionan en el agua.
Por su funcionamiento, solo puede hacerse uso de este impulso una vez cada 3 turnos, dos veces por combate, pues el sobreuso debilitaría los cilindros y podrían romperse.

Torakujira kogiashi. Hojas x03.
Parte frontal de las tres piezas. Tres pequeñas hojas, como las de un hacha, algo romas, hechas de hierro se esconden tras las tres piezas de la marioneta. Estas son reflectantes como espejos, y usadas en potentes patadas pueden provocar severos cortes profundos, paralelos y sangrantes. Gracias a su mecanismo, un ligero pisotón basta para desplegar estas hojas, anclándose a su lugar hasta recibir otro pisotón, preparadas para solo surgir en caso de realizarse en una estancia vertical, siendo así para evitar desmontar la marioneta con el caminar simple. Estas hojas miden 70mm de anchura, y con el filo centrado, su altura es de 6mm.
Por su forma, los cortes de estas hojas no son del todo limpios, asemejándose más a hachas que a espadas.
Están las tres bañadas en veneno. (Aún sin veneno)


Atuendo (Aprox.):
Iko
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Zhorin Kashu el Miér Jun 21, 2017 8:12 pm



Forest Path





•••••••••Rol•••••••••


Ninjutsu:

9

Taijutsu:

4

Genjutsu:

1

Velocidad:

9

Resistencia:

3

Fuerza:

4

Jutsus Utilizables:


3/6



La tajada de viento que dejaba aquel camino veloz y cortante al parecer había surgido efecto en su uso, pues aquel hombre que surgía del hueco del suelo en donde el ministro se había hundido, bien que era cortado en aquel cuello desprotegido que mal tildaba al clon distraído por la marionetera. Por su parte, Zhorin, suspiraría un tanto inconforme al notar como se desvanecía aquella dúplica, y consciente de que la batalla aún no había acabado, acabaría sus sellos en aquel jutsu que lo postraba atrás de la ofensiva galopada de los de armaduras. Respiraría profundamente, habitual en aquella inhalación profunda que los de su clan suelen hacer, y conteniendo el chakra en aquella posturas de sellos, bien que saltaría con aquella fina gracia de bailarín, tildándolo en las alturas por sobre el eje del conflicto, y así como caía lento debido a su kekkei genkai, su mirada enfocaba se postraba en un único objetivo: Aquel hueco de donde el muchacho ligero sabía que se había perdido el ministro.

¿Qué pasaba por la mente de aquel pelirrojo?, pues sin preocuparse por el bienestar de su misión, bien terminaría los sellos que sostenía, volviendo a tomar su arma que se deslizaba, y con ello, el blandir del gigantesco gunbai bien que alteraba la falsa calma que tenían los árboles en su alrededor. La canalización del chakra en aquel suspender aéreo era asombroso, demostrando la habilidad peculiar que poseía aquel cantante, y así como sus veloces movimientos deslizaban su arma, de la misma, un parloteo se escucharía de su parte, con ligero énfasis en aquel ataque. –Harunosasayaki- Diría, firme y cortante en aquel sonido de susurro que viajaría con intensidad, y tras los tres cortes que daba al vacío, descendiendo ligeramente, bien que tres ráfagas potentes se aire emergería en cada respectivo canto. Las ráfagas visibles saldrían con aquella potencia característica del aire acelerado, el cual batía las hojas con fiereza, y de la misma manera que se desprendían del gunbai, bien que se tornaban entre ellas, como enlazándose, formando una especie de cuerda de aire que aparentaba estar unida, firmemente controlada por la habilidad de aquel muchacho, y en su trayectoria constante, se introducirían por aquel agujero lo suficientemente grande como para contener a aquel raptado. Ciertamente era un ataque muy poderoso que yacía enfocado en un punto muy cerrado y ajustado, lo que claramente complicaría el panorama de los internos.

Si bien el descender ligero de aquel miembro del clan Kashu era llamativo, inteligente en su manía de resguardar su distancia, bien que usaría el impulso que su arma le daría, para así, ser empujarlo hasta atrás debido a la fuerza de la ráfaga, factor que era muy practicado en su clan debido a su tendencia de ser ligeros. Aunque su rumbo lo llevaba hasta los árboles, por los instantes estaba consciente de que la marionetera se encontraba por las cercanías, y precavido a ello, posándose en un árbol tras su descender, no bajaría la guardia ni esperaría que sus habilidades culminaran aquel conflicto.

Por otro lado, aquel grupo del fuego se postraba victorioso ante los invasores, categorizado por las grandes habilidades reptilianas de aquel Chunnin de aspecto intimidante. De las heridas, la Uchiha y la Aburame, la Hyuuga bien que se postraba defensiva a ella, repeliendo los ataques que pudieron llegarle desde la cercanía. ¿Qué más decir?, aquel grupo se encontraba recuperando la ventaja, y aunque el ministro no fuera su principal procupación, los refuerzos a caballos comenzaban a complicar la cosa. Pocos eran los segundos que pasaban ante el ataque susurrante del pelirrojo y la intercepción de los jinetes, y en ello, un par de serpientes surgirían igual del suelo, atrapando a aquella líder de la ofensiva y a otro miembro adyacente, firme en su habilidad de Clan ante su nivel de resguardo ninja.





•••••••••Off Rol•••••••••


Aclaraciones:
Saludos, paso a aclarar todo:

Como se me ha aclarado, el tiempo de espera de 48h ha pasado respecto a tu post, Ogama, y debido a que Jorou abandonó y Azula indicó su partida del foro, ambos turnos son omitidos, lo que me deja en total derecho de saltar tu jugada. Destacando lo ocurrido, se te consume un jutsu de turno adicional por no surgir del suelo, igual tu Sharingan, supongo, y como no indicaste lo contrario, tu clon es afectado por mi técnica; como no hay movimiento de invocación, la misma permanece en el último punto que comentaste, "atrás de ti, en los áboles", y tu posición, por lógica de tu condición, es en aquel túnel por el cual te mueves con el ministro.

Zhorin, al ver que el clon es destruido por su habilidad, y al notar el apartar de la marionetista, se porta en salto por encima de aquel punto central (en donde el hueco evidente se jaló al ministro y surgió también el clon), cosa que es fácil para él debido a su capacidad de salto y su manejo del viento que le ayuda de impulso y en su caída. En el aire, atacó con las tres ráfagas que aparentaban converger en un solo punto, similar a una cuerda entrelazada que nunca se juntan, que solo andan juntas, y como estaba en las altura, el ataque de gran velocidad viaja con efectividad hasta aquel punto hueco. Demás está en decir que sería complicado para cualquiera no sentir el golpe de aquella habilidad, pues la misma viaja como un gas en un tubo, constante hasta perder la intensidad o encontrar una salida, por lo cual, si no se emerge, será un impacto potente, posiblemente al ministro quien es el que yace en la inmediatez al ser tragado por el suelo; de igual manera, no creo que aquel sujeto mayor y lastimado, sea el más adecuado para resistir ese fuerte golpe.

Por sobre la posición de Zhorin, tras su técnica, aprovechó el impulso que la fuerte ráfaga le dejó, para así, volver a parar en los árboles, atento pues él no ignoraba a la marionetista. De igual manera, siguiendo lo último que posteaste por sobre la posición de tu invocación, la misma sigue atrás de tí, por ende, a menos de que se mueva, tendría que cruzar una buena cantidad de zona para llegar adonde nosotros estamos. Por sobre la posición de Iko, la desconoce, al igual que la existencia de la invocación.

Respecto a los NPC. La Hyuuga y el Orochi de alto nivel, bien que sostuvieron el ataque. Aunque con la llegada de los jinetes, se le complica un poco más el panorama, por lo cual, el mayor ha optado por su Jagei Jubaku no jutsu para así sostener el avance de éstos. La Hyuuga defiende a los miembros heridos, Azula y la Aburame, mientras que el Orochi se enfrenta a los enemigos.

Inventario:


Onpu: Re (Entrenada).
Shurikens (7) (Comprado).


Habilidades Pasivas:


✶Yokukei (翼型, aereodinámico): El control del viento a su alrededor les permite desviar las corrientes de aire que pasen por él, pudiendo así, acelerar dichas corrientes o desviar el mismo viento para generar o quitar la resistencia que el viento pudiera ejercer, pudiendo con esto caer de manera ligera o muy apresurada. Dicho control varía ante el nivel del usuario, y para mejorarse necesita arduo entrenamiento.

✶Heijokyōfushō (閉所恐怖症, Impedimento de espacio cerrado): Los miembros del clan Kashu que nacen con el Kekkei Genkai, bien nacen a su vez con grandes pulmones que son el doble o el triple del tamaño normal que tendría dichos órganos. Su caja torácica mantiene una deformación que contrae y apila los órganos aledaños, para así, poder dar espacio a dichos pulmones, mas debido a esta mutación, la mayoría de los niños nacidos con tales dones, bien fallecen por su incapacidad de tomar grandes bocanadas de aire. Al aprender a respirar con gran profundidad, los miembros del clan pueden contener mucho aire en ellos, pudiendo así, mantener la respiración por un tiempo mucho más prolongado, mas su necesidad de gran cantidad oxígeno los obliga a permanecer en lugares abiertos, pues con el tiempo, los miembros desarrollan un comportamiento claustrofóbico que los lleva a sofocarse cuando sienten que el aire es escaso, llegando al punto de que en lugares con oxígeno bajo, bien caigan desmayados por la falta del mismo. El nivel de incomodidad de los usuarios bien se representa en la tabla de efectos en lugares cerrados (ver aclaraciones).


Técnicas Usadas:


✶Harunosasayaki (春の囁き, Susurro de la primavera): Acelerando el viento en su cercanía, el usuario desvía una gran cantidad de chakra hacia su arma para así canalizar el viento tras su blandir, desprendiendo una fuerte ráfaga visible de aire concentrado, que mientras viaja deja un sonido similar a un susurro. La ráfaga es un fuerte golpe redireccionable, cuyo poder de impacto se basa en los puntos de Ninjutsu, y puede lanzar varias ráfagas con la misma cantidad de aire acelerado a su alrededor.



Diseño por: Zhorin Kashu u otras cuentas
Zhorin Kashu
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Iko el Vie Jun 23, 2017 4:46 pm





Forest path

That what war
brings to an animal












En su refugio, la desletrada podría observar los extraños sucesos. Extraños, porque ella que presumió conocer el peso del de vivaracha cabellera de un modo aproximado lo veía flotar y azotarse en contra de su propio viento. Extraños por no saber si el peli-azul recibiría aquella corriente dañina, pues estaba ciega con el suelo. Extraños, porque el grupo asaltante había quedado en solo unos tres miembros, entre ellos la feroz, claramente, líder. Era una visión cuanto menos triste, como la caja del hombre que trató de capturar se consumía en llamas ya débiles, y como el viento en vez de apagarlo, quería ignorar el potencial incendio, dirigiéndose a más batalla. No se permitió gruñir de rabia cuando el pelirrojo buscó escondite en el bosque, cuando por su impresencia asumió que el hombre de tierra habría huido. Su copia se había desmoronado en el suelo gracias a una combinación de habilidades casi involuntaria, pero no había nada que dijese que no saldrían más del mismo agujero. Otro fracaso, o quizás no, la mente pesimista de la marionetista comenzó a enturbiarse cuando de repente todo creía ser un contrincante. ¿Era tan incapaz? ¿Tenía tan poca habilidad en realidad? ¿De esto hablaban los grandes maestros, y por esto querían alejarla de las artes marciales? Dientes y puños se apretaron en su escondite cuando el antepenúltimo de los hombres metálicos caía a manos de unas serpientes domadas por un temible hombre. Ella era libre de huír de nuevo, con las manos vacías otra vez. El hombre seguía sin salir, aún cuando el de viento musical no se mostraba. Ella creía ya que habría huido lejos de cualquier posibilidad de seguirle.

Ahora restaban en el suelo desamparados los supervivientes.Aquellos que no portaban trajes de metal comenzaron, en su victoria, a fijarse en que su ministro había desaparecido. El que invocaba serpientes alteraba toda la planicie con sus gritos a una mujer malherida, cuyo cuerpo estaba oculto dentro de un grueso manto, escondiendo toda su figura. La conmoción de perder a su protegido lo alteraba suficiente para regalar unos segundos a la mujer de pelo sin pigmento. Ella tenía otras preocupaciones muy distintas, y fue por ello que descendió con silenciosa cautela por el tronco del árbol. La líder de los jinetes quería recuperarse sin la ayuda de su único superviviente. Iko no había visto en su momento que a través de los brazos de su armadura, era mujer sangraba abundantemente, y claramente no podría luchar. Tenía la cara ensangrentada, con un ojo herido y cerrado. Su pelo sucio, y el oído también soltaba un riego discreto de rojo. Con huesos rotos posiblemente. Una expresión deshecha, fracasada. Era razón suficiente para que la artista marcial, antes de que la otra acometiese inútil al distraído batallón, que intentaba a su vez calmar los dolores de la mujer de pelo negro; lanzase una pequeña parte de la corteza del árbol a los dos armados. Se mostró como lo que era, una salvaje, una analfabeta, haciendo señas que haría un animal, tapándose la boca pidiendo silencio. Dándoles ayuda, porque ella la necesitaba. La mujer parecía dispuesta a resistirse, pero su compañero o súbdito por el modo en que se movía conseguiría hacerla entrar en razón. Sin caballos, se vieron forzados a abandonar el campo de batalla, dirigiéndose hacia la mujer de pelo blanco, y entrando al bosque, perdiéndose de las miradas de todos, pues el pelirrojo había terminado un par de decenas de metros más allá de ella, y ahora se movían hacia dentro del bosque. No hacia una ciudad, ni a un camino. A la naturaleza, que era el hogar de al menos la más joven de la escena.

Ella se balanceaba por los árboles, y durante minutos, intentó guiar a los heridos hasta un lugar apartado, lo más seguro que podía procurar lo lignario, a metros y metros de la escena. Quizás llegaban a los ciento y bastante, casi dos cientos. La joven marcial no sabía que las armas de aquella pareja, ahora sin fulgor, podrían esconderlos de las capacidades sensoriales de la Aburame si esta se levantaba. Muy al contrario, ella siempre sería visible y podría delatarlos si se disponían a seguirlos a ellos, y no al que escapó por tierra, que no podría esconderse de las sensibilidades de esta, ni del ojo de la otra artista marcial. Sin embargo, ya en una acumulación de árboles y arbustos, los trajes metálicos de negro se desplomaban en el suelo. La peliblanca se acercó con una cautela tímida, agarrada a la madera y preparada para huir, mientras el hombre se quitaba el metal y parecía hacer señales de calma, no a ella, sino a su compañera, que retorcía sus brazos para quitarse aquellas pesadas prendas. — Ger... Gerpa tys? — Culminó ella en su lengua natal, atrayendo la mirada de los dos. Claramente, ninguno la entendía con palabras, pero la mujer de pelo castaño sonrió. Dijo algo con una lengua extraña. Así, no se entendieron, pero comenzó a dibujar algo en el suelo con su dedo, armado de metal como el de Iko. Una hoguera, con dibujos de personas alrededor. Ella comprendía la referencia, pero no qué querían de ello. Luego, el hombre, a quien ella tendía a alejarse, señaló varias veces su espada, y a ellos mismos, repitiendo algo como gladi, que ella ignoraba. Se frustraba al ver que la pequeña no se movía y claramente no lograba captar su mensaje. Pasaría un tiempo hasta que entendiese, Iko, lo que decían aquellas señas, hasta que el sol se ponía, largándose corriendo de los arbustos hasta el campamento del otro día. Allí, los hombres metálicos habían guardado una pequeña cantidad de armas de acero, decoradas con piernas, algo de comida y bebida. Por suerte, la chica era tan fuerte como para transportarlo todo sola. Les ayudaba en la desconfianza, pues el pelirrojo no mostró intención de entenderla, tampoco el peli-azul que procuró su roca viviente hacia ella con malas intenciones. Eran monstruos, quizás esa pareja nueva eran los primeros seres humanos que veía desde su marcha de la isla.




Off-rol: Con este post, en teoría, Iko termina por escapar, ayudando a lo mismo a los dos únicos occidentales con vida.

Perfil.

Ninjutsu: 02.
Genjutsu: 01.
Taijutsu: 04.
Fuerza: 12. (09+03)
Velocidad: 07.
Resistencia: 06.

Camino del tigre: Fuerza (+3).


Técnicas: 7/7.


Marionetas.
Torashishi migiashi.
Garras x04/04.
Agujas x04/04.
Cable trenzado x02/02.

Torashika hidariashi.
Garras x04/04.
Cilindros explosivos x03/03.
Hojas de acero x02/02.
Piel de tiburón x01/01.

Torasame kodariashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x02/02.
Esferas x06/06.
Cable trenzado x01/01.

Torakujira kogiashi.
Cuchilla x01/01.
Conductos de aire x01/02.
Hojas x03/03.
Ruedas x04/04.


Armas usadas.


Atuendo (Aprox.):
Iko
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Uchiha Ōgama el Sáb Jun 24, 2017 11:30 am

Todo debía terminar tan rápido como empezó, no había un claro vencedor en combate, pues Ogama no habría seguido un combate en ningún momento, pero a pesar de no haber dado un sólo puñetazo, sus técnicas le dieron el espacio para lanzarse directo a cazar al ministro sin tener que enfrentar a nadie. Se podría ver como prisa, y puede decirse que el querer acabar rápido con un trabajo era algo que caracteriza al Uchiha. Sí, puede decirse que era cierto, pero al fin y al cabo, había terminado de una vez... Casi. En el interior del túnel, la rocosa imagen de Ogama arrastraba al ministro, el cual en algún golpe de cabeza, comenzaba a desmayarse. Pero en cierto punto, surgía un brazo, uno de carne y hueso. Era el real, el Ogama de verdad, el que esperaba al paso del ministro, y al cogerlo, continuaba el camino. El clon de rocas sería pues quien recibe el golpe él sólo, y de la Tierra, surgía calmo Uchiha Ogama con el cuerpo magullado del ministro. Parecía no haber pasado nada, un par de jutsus accionados y valió de sobra. El clon exterior, para nada un intento de continuar el combate era, pues sólo se trataba de una forma de ganar tiempo mientras se le atacaba, lo que le había permitido recorrer unos metros a su favor.

Pudo ver el campo de batalla, la sangre y la rabia en los ojos de los miembros de Kakkinoaru, la chica del clan Uchiha tendida, los rezagados huían, y los hombres de negras armaduras yacían como carnaza tirada en un lugar donde habría demasiada. Ogama cerraba sus ojos, y lanzando un sello de mano al frente, susurrando unas palabras que indicaban el final del combate - Sunshin no jutsu - susurraba abriendo sus ojos, dejando ver el amarillento de éstos, buscando a Goku por el lugar, pero éste se habría ido en el momento que veía el haber podido coger al ministro. Tras una nube de humo, Ogama se perdía en la nada, desaparecido estrepitosamente entre la misma, poniendo su rumbo de vuelta al País del Rayo, donde entregaría ahora al hombre que capturaba hoy. Así, partía tras acabar de llegar al País del Fuego.

Técnica:
Sunshin no jutsu
Off:
Buenas a todos. Me gustaría exponer algunas cosas. En primer lugar, voy a hablar de los saltos que he hecho: El primero, efectivamente, no esperé a Iko pensando que actuaría como aliada, y bien, en éste caso entiendo que se diga 'no, tienes que esperarlo', pero de metarol eso no tiene nada. Metarol es hacer que sabes algo On rol cuando no debes saberlo, por ejemplo, y eso ha sido más Off rol que lo que estoy escribiendo ahora, en ningún momento Ogama se dirige a Iko y mucho menos en calidad de compañero. El segundo, se dice por parte de Juorou, que no he esperado a Azula, pero me temo que a no ser que tenga que esperar también 48 horas por mí mismo, sí que las esperé. Postearon dos y esperé 96 horas (dos usuarios), por lo que no está mal, podéis mirarlo vos otro mismos. Sobre el decir que entró aquí porque sea mejor... En fin. Pensad lo que queráis, ciertamente me da igual, pero creo que he entrado como he salido, solamente lanzando ataques cuando me servían para tener huecos hacia el objetivo, y no he lanzado un sólo ataque a matar a nadie ni he tenido intenciones oscuras más que entrar, de hecho, los únicos ataques han sido el Housenka no jutsu que efectivamente impactaba en Azula, simplemente hecho para tener el hueco de lanzarme por el ministro y el golpe con el clon a Iko que ni siquiera valía porque no entendí bien el post de Iko xD. Meta rol es por ejemplo tratar de matar al ministro porque sabes que al enemigo le interesa llevárselo vivo, cuando eso no se ha especificado en ningún lado, nada mas que en un enunciado de la intervención que hice... En fin. Me gustaría pues recordar cuando tuve un personaje criminal, que sin entrenar nada me metía en misiones de gente de dos en dos y que terminó muriendo por entrar con personajes que le sacaban el triple de stats. A mí no me ha llamado vuestra habilidad iniciante, sino el sentido político de la misión. Hay pocas misiones de éste tipo, y resulta que ésta fue la que vi, y la que entré. Si hubiera entrado usando técnicas de rango chunnin a quemarropa contra vosotros, pues mira, pero en fin, pensad como queráis.

Y bueno, sobre la valoración moral de la norma de las 48 horas, por supuesto, puede parecernos lo peor cuando la usan en contra, y coincido que es un coñazo... Pero para que vean, en el primero esperé 96 horas, ¿bien? Por tres usuarios. En seis días no pudo nadie postear, ¿verdad? Bueno, no me preocupa si podían o no realmente, sólo es que la norma dice eso, '¿En X tiempo no has podido postear?' y más cuando son 3 los oponentes. Se supone que todos leímos las reglas y somos conscientes de ello, igual que yo he perdido uno al final del post hace unos días porque Kashu me saltó. Pero yo sí que he visto a miembros del staff asaltando, como el ejemplo de Juorou al especificar que es Kazuo, cosa que creo que todos sabíamos, pero bueno, le ha parecido oportuno especificarlo, pues por algo será, diciéndome que yo esto y lo otro, pero nadie ha advertido a Kashu de su repentina 'corrección de los stats' tras un par de semanas de empezar el post, lo cual a mi me viene que no es una corrección sino una actualización con el tema empezado, algo su sí que me parece que está prohibido, pero no dije nada porque al fin y al cabo sí que me parecía inmoral querer quitar lo que se tiene teniendo yo más, así que nada.

En otros términos ya, me alegra ver que Juorou, o Kazuo, como a él le guste más, se siente mejor tratando de hacer ver que mi rol es basura, que mi intervención es cortita y pobre y que soy patético por el personaje que he creado. Pero bueno, lo siento, no a todos nos gustan los recuadros para poner bonitos nuestros posts, al menos a mí me parecen aparatosos y algo que me hace lentisimo el que se me cargue la página, porque mi Internet es una mierda, y lo pudo ver él mismo en mi intento de entrar en la chat Box. Tampoco me parece necesario ponerme a escribir un capítulo de el nombre de la rosa para un post de combate en el que prácticamente mis acciones se han dado a avanzar entre un campo de batalla para llevarme algo, de hecho este off es mas largo que el propio post de rol... y coincido en que igual no he entendido bien algunos posts, pero bueno, quien no se equivoque, que tire la piedra xD. Sin más, cierro al fin ésta interrupción, la cual estaba claro que acabaría así, como todo, pues a nadie le gusta ésto.

Saludos!
Uchiha Ōgama
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Re: Forest Path | Misión con The Tsviets

Mensaje por Zhorin Kashu el Sáb Jun 24, 2017 6:31 pm



Forest Path





•••••••••Rol•••••••••


Ninjutsu:

9

Taijutsu:

4

Genjutsu:

1

Velocidad:

9

Resistencia:

3

Fuerza:

4

Jutsus Utilizables:


3/6



El paso ligero de aquel pelirrojo lo postraba, como siempre, a la espera de lo que los minutos resultaban como horas. Al parecer, firme en su ataque hacia la zona, era evidente que si aquel usuario deseaba proteger al ministro, bien que surgiría para defenderlo, después de todo, ¿Por qué no lo habría asesinado antes?, él deseaba capturarlo, y esa era la mejor forma que tenía el Kashu para sobresaltarlo y exponerlo.

Efectivamente su ataque golpearía, pues aquella zona apretada no dejaba mucho escape a la imaginación. Su cuerpo, cansado por las habilidades que había usado, bien delataba aquel respirar de fatiga que en los de su clan era muy evidente: inhalaciones profundas y rápidas que lo postraban casi jadeante. Irónicamente vería como el contrario surgiría, herido de brazo ante su complicación al detener el ataque del muchacho, y como si fuera poco, aún se mantenía en pie tras aquella postura de guerrero que lo demostraba, por obvias razones, con más experiencia y fuerza que él, quien solo era un Gennin. Era curioso el notar como aquel mundo se cubre de eventualidades desafortunadas, y aunque Zhorin dudaba fuertemente, desde un inicio, en si enfrentarse o no a lo que ocurría, su personalidad un tanto relajada le haría dar por muerto a aquel anciano embajador, dando caso omiso a la partida del sujeto herido, que aunque bien haya salido triunfante, por ahora, debía llevarse el recuerdo se haber sido lastimado por aquel del clan Cantante.

Seguiría atento al ver que aquella otra persona, la de las herramientas de manos, no aparecía, y con la partida de los otros miembros de armaduras, la estabilidad en la zona realzaba la paz venidera que traía el desaparecer de todos los enemigos, pues al fin y al cabo, aquellos eran ninjas, no asesinos, y cuando la misión ya yacía culminada o fallada, nada más debía hacerse… ¿Para qué más derramamiento de sangre?, si al fin y al cabo, solo un hombre importaba y ya no estaba. No lo dudaría, consideraba que la otra persona ya yacía lejos del área, y al ver que no había más rastros de hostilidad, bajaría del árbol en aquella curiosa gracia de decaer con resistencia, fluyendo lento hasta que sus pies tocaran el suelo. Caminaría elegante y sigiloso, aproximándose hasta los heridos que se postraban con aquel rostro de derrota que los delataba, sin duda alguna, erguidos y heridos. Les vería, extrañado, pues todos yacían con lastimaduras y golpes que lo tildaba solo a él ileso, y tras posarse con su rostro inexpresivo, no dudaría dos veces en anunciarse, pues era posible que no lo hubieran escuchado llegar.

-Ni modo, se me ha escapado- Comentaría, como si ciertamente no le interesara lo ocurrido, como si hubiera actuado por obligación que se le alejaba a la moral, y como si aquel enemigo, el cual todos habían visto pues su vestimenta lo dejaba visible, sencillamente no hubiera existido o atacado.
-Supongo que no queda nada más que hacer- Diría el mayor Orochi, quien disgustado por el fracaso, se cercioraría de que todos los demás estuvieran bien. –Será una molestia reportar esto, pero cuéntame, ¿Qué sabes del enemigo?- Seguiría hablando, pues no era un secreto el comentar que aquel pelirrojo se enfrentó directo al agresor.
-¿Qué puedo decir de él?, habilidades de tierra y fuego, muy ágil y fuerte, no hay duda, aunque tiene actualmente una herida en el brazo, capaz puedan rastrearlo si toman esa sangre que ha dejado en el piso- Haría un gesto de ademán con los hombros –No sé bien, cabello azul, igual no recomendaría seguirlo, creo que ya se ha dado la fuga- Terminaría de decir, rascándose su nuca en aquella constancia de despeinarse.
-Bueno, de igual manera hay que reportarlo, aunque es interesante que te hayas enfrentado a él-
-No estaba yo solo, había una tercera persona que se incluyó en el combate, pero igual ha desaparecido, no la pude denotar muy bien.-

Aquel sujeto intimidante se postraba con una fachada honrada que buscaba proteger a los suyos, y aunque buscaba a cada miembro a su mando, bien que se sorprendería al ver que alguien faltaba, el sujeto del sombrero que se había reportado antes. Preguntaría por él, pero aquel del viento bien que tampoco sabría de su paradero, y aunque era preocupante, al no verse en el conflicto, bien que se le tachó como desertor de aquella misión… ¿Y cómo culparlo?, no todo estaban preparados para tal conflicto.

Del resto, nada más ocurriría, una zancada en el piso los postraría a todos, heridos incluso, en firme viaje hasta la aldea, la cual yacía a varios minutos de distancia. Si bien la Uchiha yacía herida con quemaduras notorias, aquella podría sobrevivir con tratamiento médico; la Aburame por su parte, poseía una cortada profunda que era alarmante, aunque los entrenamientos médicos de la Hyuuga le ayudaron a sostenerse hasta el punto de que las puertas del Feudo de la dama se postraban en su frente. Ciertamente no fueron recibidos como héroes, pero ante lo inesperado de la situación, aquello encargados se lamentaron de no haber aumentado el rango de la misión, pues ciertamente no contaron con la idea de que capaz muchas más personas buscaban a aquel sujeto.

–Era una misión de categoría B que fue asignada como C, Hatim, fue un error que se nos ha escapado de las manos- Se justificaría un regente mientras aquel sujeto pedía explicaciones de lo ocurrido. Curiosamente los demás miembros se habían marchado, algunos al hospital y otros ante la sala de descanso, pero aquel Kashu había seguido al Orochi para estar consciente de lo que este reportaba, después de todo, él había sido partícipe principal de aquel incidente.
-¿Escapados de la manos?, malditos sean, pudimos haber muerto, tengo dos miembros heridos por un simple desliz que justifican como error humano.-
-Es cierto, no se te niega, pero bueno, no es la primera vez que ocurre, ni será la última, por ahora, así que gracias por tu reporte.-

Y así como le despedían a ambos, bien que se marcharían. Zhorin por su parte no diría mucho, no recibiría paga pero bien que muchos en el Feudo de la dama se enteraban de lo que había ocurrido, de sus habilidades flotantes y ligeras, y de aquel comportamiento combatiente que no había retrocedido tras las complicaciones, y aunque él no lo veía como victoria, bien que sentía que algo había aprendido de aquello, así que por su parte, regresaría a su tierra para entrenar, pues tenía nuevas ideas en mente que capaz mejorarían sus habilidades.





•••••••••Off Rol•••••••••


Aclaraciones:
Saludos, paso a aclarar todo:

Bueno, y con esto doy por finalizado el tema, el cual, seré sincero, he sentido pesado y sin gracia. Verán, señores, como comenté arriba, la idea de un juego es divertirse, no generar malos ratos ni falsas acusaciones que pudieran, en todo momento, incomodar a los usuario. Es curioso, que yo, siendo nuevo, haya tenido que presenciar este tema como mi primer tema, aunque su vez, igual estoy agradecido, pues con solo este tema he logrado aprender todo lo que necesitaba aprender por sobre el sistema de batalla del foro, desde los ataques, la pérdida de turnos, las reacciones, los npc's, y el consumo de las habilidades en el tiempo. Les agradezco antes que criticarlo, por lo que me han enseñado, pero a su vez, creo que es hora de que me pronuncie un poco para desquitar lo que se ha hecho.

Verás, Ogama, es evidente que te sientas atacado, y la verdad lo fuiste, pero no me parece que como te sentías enfrentado, bien que quieras desviar toda la culpa y juzgar a los demás, yo por mi parte, jamás te culpé más allá del salto que me diste a mi, y verás, te explicaré como fue toda la situación para que entiendas que tu acción, aunque justificada, fue más allá de lo que esperabas: Yo llevaba esa semana completa quejándome a los staff, en el chat y por mp, por sobre que quería postear, les preguntaba por sobre el tiempo, por sobre las reglas, incluso por sobre "como salirme" pues mi personaje estaba un estado de "stand by" del cual no podía salir; no podía hacer más misiones, no podía hacer entrenamientos, no podía hacer nada, y eso me tenía frustrado pues era el único personaje que tenía. Al final, me explicaron que podía saltar a las personas 48 horas después de la respuesta, pero me comentaron que lo mejor era notificarle al usuario para que no se vaya a sentir agredido, y que igual revisara los reportes de ausencia para así evitar saltar a alguien ausente, ¡Y para mi sorpresa Iko estaba ausente!, es más, ese mismo día que iba a responder, saltándome yo a las personas (a las cuales les pregunté si podía hacerlo y les expliqué el porque), pues tú posteaste. Verás... Fue bastante incómodo el pasar toda una semana esperando, con respuesta hecha, para postear, para que tú vinieras y postearas sin decirle nada a nadie. Irónicamente, cuando me preguntaron como me sentía, yo te di la razón, les dije que "entendía a Ogama, pues en las reglas está lo del salto", pero aún así, veo que te has sentido ofendido por mi parte.

En sí, a pesar de que te di la razón, incluso te la dí con Azula, eso no justificó que hayas hecho aquello sin pudor alguno, a mi me da igual muchas cosas, como veo que a ti, pues esto es un rol y eso de andar con rencores "personales" me parece absurdo, pero bueno, supongo que fue más allá de ello. Verás, por sobre lo que comentas de metajuego, pues no, no hay metajuego alguno; yo no ataque al ministro a matar porque así lo quería, lo hice porque si tu intención fuera matarlo, lo habrías hecho. Zhorin prefiere acabar y olvidar los conflictos, antes que enfrentarlos a la larga, aquello lo cansa mucho, y por ende, se pretende que si tu no habías intentado matar, pues lo defenderías. Iko tampoco lo intentó matar, cosa que has entendido mal desde su post, ella no le atacó, le sostuvo para prostrarlo en posición de rehén, pues ella tendrá sus motivos.

Yo no quiero que creas que uno tiene algo contra ti, pues de mi parte, no era así. Yo entendía que esta misión estaba perdida cuando interveniste, pues entre Iko y tú, y los jinetes con armadura, aquel bando enemigo era claramente superior, pero a pesar de todo, estaba contento y muy animado con el tema, esperaba aprender, esperaba divertirme, esperaba desarrollar al personaje, y aunque al final intenté hacer todo eso, pues permíteme decirte que es un alivio para mi, el que finalmente terminara... Sí, así de pesado era. Como te dije anteriormente, no es nada personal, yo sigo muchas reglas personales que me permiten disfrutar los roles, y una de ella es "al rol, lo del rol"; de igual manera, haré hincapié en que vilmente haz dicho mi nombre en tu última respuesta como intentando desviar problemas a mi, por sobre mi edición. Verás, Ogama, yo no soy nuevo en esto de los roles, yo sigo reglas igual que tu, por eso, antes de editar el tema, yo pregunté si podía hacerlo. Para vuestra información, esos admins que tanto crees que solo te regañan a ti, pues me regañaron a mi por lo de los puntos: Gakumon me dijo que tenía un error en los pts de stats que había sido ocurrido por un descuido mutuo entre mi persona y el miembro del staff que valida la obtención de puntos. En sí, yo no tengo necesidad de explicarte ésto, pero que más da, acá te lo comento: Resulta que tenía 10 stats de ninjutsu pues me había puesto 8 pts en dicho stats gracias a entrenamiento, lo que se me es imposible gracias a que soy Kenjutsu, pero aún así, cuando posteé el entrenamiento, igual me los validaron. Por eso los he editado, para ponerme en "desventaja" bajándome puntos, curioso que eso te molestara.

Bueno, nuevamente recalco. Sé que te sentiste atacado, pero créeme, que de mi parte no hay mucho más que aquel mal trago que me diste para finalizar tu tema, por sobre mis stats, y aquel acto mecánico de no preguntar si alguien más pensaba responder, pero salvo eso, no hay mucho más. Yo no creo que seas mal roleador, ni creo que una respuesta larga deba ser obligatoria para rolear bien, pero bueno, cada quien tiene sus puntos de vistas y cada quien sabrá por qué le dice algo a los demás, yo soy nuevo y no ando acá para generar enemistades, si ya tienen un roce antiguo, eso es asunto de ustedes.

Ahora, volviendo al tema, pues pasaré a explicar como ha culminado: Zhorin indiferente de lo ocurrido, ha dejado que Ogama se vaya, pues era evidente para él que aquel enemigo era más poderoso, aunque se sentía un poco bien al ver que le ha lastimado. De igual manera dio por perdida a la marionetera, al no verla más, y por ello, regresó con el grupo para la evaluación de daños. El viaje al feudo fue sencillo, sin más interrupciones, y al llegar, mucho menos pasó. Zhorín al finalizar del día se alista para irse nuevamente a su país.

Espero que hayan disfrutado el tema, ya pueden cerrarlo si desean.


Inventario:


Onpu: Re (Entrenada).
Shurikens (7) (Comprado).


Habilidades Pasivas:


✶Yokukei (翼型, aereodinámico): El control del viento a su alrededor les permite desviar las corrientes de aire que pasen por él, pudiendo así, acelerar dichas corrientes o desviar el mismo viento para generar o quitar la resistencia que el viento pudiera ejercer, pudiendo con esto caer de manera ligera o muy apresurada. Dicho control varía ante el nivel del usuario, y para mejorarse necesita arduo entrenamiento.

✶Heijokyōfushō (閉所恐怖症, Impedimento de espacio cerrado): Los miembros del clan Kashu que nacen con el Kekkei Genkai, bien nacen a su vez con grandes pulmones que son el doble o el triple del tamaño normal que tendría dichos órganos. Su caja torácica mantiene una deformación que contrae y apila los órganos aledaños, para así, poder dar espacio a dichos pulmones, mas debido a esta mutación, la mayoría de los niños nacidos con tales dones, bien fallecen por su incapacidad de tomar grandes bocanadas de aire. Al aprender a respirar con gran profundidad, los miembros del clan pueden contener mucho aire en ellos, pudiendo así, mantener la respiración por un tiempo mucho más prolongado, mas su necesidad de gran cantidad oxígeno los obliga a permanecer en lugares abiertos, pues con el tiempo, los miembros desarrollan un comportamiento claustrofóbico que los lleva a sofocarse cuando sienten que el aire es escaso, llegando al punto de que en lugares con oxígeno bajo, bien caigan desmayados por la falta del mismo. El nivel de incomodidad de los usuarios bien se representa en la tabla de efectos en lugares cerrados (ver aclaraciones).


Técnicas Usadas:


-



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