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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Experimento Fallido. {Rango B}

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Experimento Fallido. {Rango B}

Mensaje por Taiyō el Mar Jun 13, 2017 4:17 pm

-Misión rango B: Experimento fallido

Lugar de la misión: País de Zaraza Tipo de misión: Misiones Específicas de Howaitohasu
Posibles participantes: Mínimo dos miembros, de chunnin para arriba
Descripción de la misión: Los ojos de Kuroko han visto mucha muerte. Un grupo de científicos han estado jugando con el chakra de niños, practicando jutsus prohibidos intentando mezclar diferentes naturalezas elementales en un solo cuerpo. ¿El resultado? ¿Un mini-Sorey andante? No… un engendro deforme, duro como el acero, fuerte como un titán y poderoso como un tifón.

El monstruo posee la capacidad de hablar, pues antes de que los mezclaran eran diferentes niños, con sueños y aspiraciones. Ahora, es capaz de reaccionar a estímulos conocidos solo si en su momento poseyeron una gran importancia sentimental para alguno de ellos, pero dudo mucho que sea capaz de razonar como un ser humano normal y corriente.

Ha destruido el laboratorio entero y se acerca a una ciudad. Más os vale interceptarlo en el bosque antes de que sea demasiado tarde, o las calles se teñirán de rojo. ¿Qué pretendían descubrir los investigadores? ¿De dónde sacaron a los niños? ¿Por qué ellos? Tal vez entre los escombros del laboratorio encontréis la respuesta a alguna de estas preguntas. El engendro posee un elemento avanzado y las especialidades ninjutsu y senjutsu.

Recompensa de la misión: 30 puntos de relevancia/50 líneas
3000 ryus (de parte del alcalde del pueblo)
Extensión mínima de la misión: Mínimo de líneas: 120 (el resto contarán como entrenamiento, independientemente de la recompensa)




+Hace unos días+

Todavía me sentía angustiado y sobrepasado por todo lo que estaba ocurriendo. Eran demasiadas cosas a la vez y no sabía cómo afrontarlas de una manera óptima, por lo que opté por evadirlas, al menos de momento. Sabía que aquello no era la solución, que evitando los problemas no se iban a quedar a un lado y dejaran de molestarme de la noche a la mañana, pero necesitaba estar solo. Lo único que necesitaba era descansar y desconectar, mantenerme alejado de todo y de todos durante un tiempo prudencial que me ayudara a aclarar las ideas y así ayudarme a elegir mejor qué era lo que debía hacer.

Con aquella mísera idea en mente, me dirigí a un lago cercano. No lo había visto antes ni siquiera cuando llegué a aquél país, pero al ser una gran masa de agua, pude rastrearla desde la lejanía. Simplemente me concentré en ello y pude sentir lo que allí se encontraba. Quizás desde fuera pareciese un lugar demasiado pintoresco y descubierto para refugiarme un tiempo, pero el agua era mi elemento y en un lugar como aquél, me podía sentir seguro. No era más que un pequeño lago, de apenas unos 30 metros de diámetro y rodeado completamente de árboles y demás vegetación. No había señales de que nadie hubiese querido construir nada cerca, así que con un poco de suerte, nadie vendría a molestarme.

El silencio de la naturaleza imperaba, solamente viéndose opacado por el sonido de mis pies desnudos al caminar sobre el agua. Era curioso como una técnica así era empleada por todo tipo de personas, hasta incluso por aquellas que nunca habían vivido demasiado cerca de alguna gran acumulación de agua. Simplemente había que saber canalizar el chakra a través de las plantas de los pies, por lo que hasta los críos eran capaces de hacerlo. No es que molestase que cualquiera pudiese caminar sobre el agua, si no que sentía que como aquél era mi elemento, estaba feo que cualquiera pudiera dominarlo de aquella manera. Era como si yo, en cualquier momento, aprendiese a caminar sobre el aire o a canalizar rayos a través de mi cuerpo. –Rayos a través del cuerpo.- Pensé mientras caminaba, lo que me hizo detenerme en seco, apenas habiéndome separado de la orilla por unos metros. Aquello era lo malo de pensar, que tu mente podía divagar y llegar a cualquier lado por oscuro y escondido que estuviese. No quería recordar a Shinmen y lo que hizo, pero de aquella forma, su imagen retornó a mi memoria. Apreté mi puño derecho con tanta fuerza, que de haber estado sosteniendo algo, lo habría destrozado sin ningún reparo ni remordimiento. Su mero recuerdo era para mí algo desagradable y me hacía sentir como un monstruo por no haber podido hacer nada cuando aún estaba en el País del Agua. Si en aquel momento hubiese luchado junto al padre de Sorey, quizás pudiésemos haber vencido, pero en su lugar me quedé quieto el tiempo suficiente como para que la madre de Sorey me envolviese y me transportase de una manera en la que yo no podía hacer nada.

En aquél momento me sentí más débil que nunca, ya que no pude hacer nada por evitar aquella muerte. ¿Pero quién me decía a mí que la historia hubiese cambiado de haber intervenido en aquella momentánea pelea? Quizás todo hubiese sido igual y ahora, el País del Agua, hubiese tenido un enemigo menos.

Pero no, tenía que ser fuerte. No me servía volver a ser tan oscuro, dejando que mis pensamientos negativos consumiesen mi persona hasta verme reducido a un mísero personaje de relleno. Yo era el protagonista de mi historia, y por primera vez en toda mi vida, yo era el único que decidía qué hacer, cómo hacerlo y cuándo.

Seguí caminando sobre aquellas puras y cristalinas aguas. Al haber estado tanto tiempo rodeado de agua salada, aquella me resultaba un tanto curiosa y sobre todo más limpia. Era agradable sentir el roce con mis pies y me moría de ganas por sumergirme en ella y nadar durante horas, pero estaba allí por algo. Pudiera ser, lo mejor para relajarse, fuese tumbarse simplemente. Pero para mí, lo más efectivo era la meditación. Podría parecer una tontería para los que no me conociesen, pero de aquella forma había aprendido más sobre mi propio cuerpo y sobre todo, acerca de poder. En cuanto llegué a, más o menos, un punto central de aquél solitario lago, me senté sobre la superficie del agua. Tenía que canalizar el chakra de una forma parecida a la anterior, por lo que aquello no sería un problema para mí.

Una vez sentado, dejé caer mis manos a los lados de las piernas, de modo que éstas caían al agua y podía sentir cómo esta se mostraba en calma. Era una sensación refrescante a la par que reparadora, por lo que poco a poco, me fui relajando. Sin embargo, poco tiempo pude pasar en aquella situación. No sabía cómo me había encontrado, pero un ave de pequeñas dimensiones apareció sin previo aviso y comenzó a descender en picado hacia mi dirección. Durante unos segundos dudé si atacar o no, por lo que ya había comenzado a deslizar chakra a través de la superficie del lago para defenderme, pero por suerte para el ave, la reconocí. No nos habían presentado, pero sabía de la existencia de unas aves que empleaba Sorey para algo. No recordaba bien, ni tampoco caí en ese momento si el Bokushi me lo había dicho directamente, pero empleaba aves para la organización. Desconocía cuál era su utilidad, pero si estaba allí era por algo.

No era un gran conocedor del mundo aéreo, pero me imaginaba que aquellas aves tan grandes no podrían quedarse sin más en el aire, así que estiré un brazo para simular un soporte sobre el que animal pudiera posarse. Vaciló levemente, pero al verse obligada a ello, aquél ave se aferró a mí con fuerza. Podía sentir cómo clavaba sus garras en mi brazo, pero iba a necesitar mucho más que aquello si quería hacerme daño. -¿Qué ocurre, ave?- Pregunté sin disimulo mientras la observaba de reojo. Esta me respondió, y además de presentarse como Kuroko, dejó patente su utilidad para Sorey. No me explicó cómo, pero me dio a conocer cierta información sobre un peligro venidero, una situación que necesitaría de alguien dispuesto a intervenir, costase lo que costase. Dejé caer una leve sonrisa mientras el ave tomaba impulso y retomaba el vuelo. Quizás y solo quizás, la mejor forma de olvidarme de mis problemas durante un tiempo, fuese entrar en acción.

+En la actualidad+

Un simple camino boscoso daba la entrada a aquella especie de cabaña alejada de la ciudad. No era la primera vez que pisase aquellas tierras, pero nunca había pasado por allí, quizás por su disposición geográfica o porque, simplemente, no me hubiese dado la real gana pisar aquel lugar. Tenía una cosa clara, y era que no venía a hacer amigos, así que aquella máscara que portaba no me la iba a retirar por nada del mundo. El momento de jugar había terminado, así que mi estadía allí sería rápida e indolora para todo el mundo. Bueno, al menos para casi todo el mundo.Seguí las instrucciones de aquél pájaro de nombre Kuroko y me dirigí hacia aquella especie de cabaña, situada entre un claro y la ciudad, viéndose interpuesto un espeso bosque como el resto de los que imperaban en aquel país.

Aquella cabaña parecía ser el lugar descrito por Kuroko, por lo que avancé en su dirección mientras notaba cómo la pequeña capa que portaba a mi espalda se mecía con la brisa de aquel tétrico lugar. Cuanto más me acercaba, más me daba cuenta de que aquél lugar podría engañar a primera vista. Desde fuera, y desde una distancia prudencial, aquél lugar podría ser una simple choza construida para que un par de personas como mucho viviesen, pero conforme uno se acercaba, podría notar varias cosas. La primera es que se escuchaban ruidos lejanos pero procedentes del lugar. Sí, había que afinar el oído, pero se podían escuchar sonidos extraños para un bosque, además de que el suelo retumbaba lentamente, como queriendo decir algo. Me dirigí hacia la puerta y la abrí de golpe, dándome con la realidad en las narices: Aquella caseta era una tapadera. Apenas había una cama, una mesa y un florero sobre ella, con un puñado de plantas y hierbas marchitas. Me acerqué lentamente, y con cierta parsimonia deslicé mi mano por el anverso de aquellas plantas, como intentando saber si estaban muy secas o si habían perecido hacía poco. -Esto se secó hace eones.- Musité, creando un sonido más grave de lo normal al portar aquella tremebunda máscara.

Las palabras del ave de Sorey habían sido claras, allí iba a ocurrir alguna desgracia y tenía que detenerla, pero no sabía bien cómo afrontar algo de lo que no tenía más información. De pronto, comencé a escuchar pasos, por lo que me obligado a realizar una técnica de ocultamiento para esconderme tras aquella cama, entre las sombras de la estancia sería posible pasar desapercibido, pero no por demasiado tiempo.

De pronto, desde una esquina opuesta a mí en aquella sala, se abrió una compuerta desde el suelo y de ella emergió un hombre de avanzada edad. Parecía cansado y tosió un par de veces, para después ponerse recto y estirar levemente la espalda. Se notaba que los años habían hecho mella en él y que, hiciese lo que hiciese allí abajo, no parecía ser él el problema que me había llevado hacia aquél lugar. Sí, quizás él lo estuviese elucubrando, pero me refería a que él en sí no sería un enemigo o algo por el estilo, solo había que ver lo que le costaba andar.  Se quitó las gafas y las guardó en un bolsillo de su bata, para después salir por la puerta de aquél lugar sin mirar atrás, como si salir de una estancia ahora oscura oculta en una caseta en mitad del bosque fuese lo más normal del mundo. Entre las sombras imaginé que, al estar aquçel lugar tan oculto, quizás era normal no sentirse vigilado, o quizás simplemente el tipo no ocultaba nada. Él andaba lento, así que pude aprovechar para moverme silenciosamente, intentando amortiguar todos mis pasos, hasta que llegué a la susodicha trampilla. La levanté con sumo cuidado, intentando que no chirriara al abrirla. Anteriormente no lo había hecho, pero no me podía fiar de algo así, ya que era la primera vez que yo abría aquella trampilla y quizás tenía truco.

Sin embargo, y a pesar de mis reticencias, aquella pequeña puerta no ofreció ningún tipo de sonido. Simplemente se dejó abrir con una facilidad apabullante, ofreciéndome un panorama bastante oscuro. Era normal que, bajo tierra, una habitación no tuviese luz, pero como aquél hombre había salido hacía unos segundos, esperaba que aún hubiese algo encendido. Pero no, simplemente había oscuridad y cierto olor penetrante que me hizo arquear las cejas y fruncir el ceño. Me recordaba a algo, sobre todo a la guerra, pero no sabía a qué. Quizás podría ser el olor a antigüedad o a humedad, pero seguía pensando que aquellos matices me recordaban a la guerra. El regustillo metálico que quedaba impregnado en el ambiente y que azotaba mi olfato me quería indicar algo, pero a oscuras no lograba descifrar qué era. Pero como tampoco tenía todo el tiempo del mundo, lo mejor sería seguir de cerca a aquél hombre y ver qué ocurría. Las indicaciones del ave de Sorey no eran específicas, así que tendría que investigar para descubrir qué iba a pasar allí para que yo mismo fuese enviado.

A pesar de su avanzada edad, aquél tipo se movía más rápido conforme avanzaba en el camino. Menos mal que iba de blanco con aquella bata y se camuflaba poco con el bosque, pero aún así, parecía haber rejuvenecido algo. Cada paso que daba, parecía más ágil, más corpulento y su postura se iba erigiendo poco a poco. Incluso su cabello parecía tomar color mientras avanzaba y se encaminaba hacia un pueblo cercano. Al principio dudaba de lo que allí estaba ocurriendo, ya que yo le observaba desde las alturas entre las ramas de los árboles, pero cada vez que miraba de nuevo, su cabello era más tupido y oscuro. Era imposible que fuese un henge, ya que no funcionan de una manera tan gradual, así que aquel tipo si que parecía ser sospechoso al fin y al cabo. Sin embargo, me veía obligado a seguir en la oscuridad, aguardando todo lo que pudiese llegar sin llamar demasiado la atención. -Sí, claro. No voy a llamar la atención vestido de negro por completo con una máscara extraña. Bravo taiyo, dí que sí.- Mis pensamientos eran claros, y obviamente, debería ser consciente de que aquellas vestimentas podrían llamar la atención al buscar de una forma tan obvia ocultar todo lo posible sobre mí, así que debería ser más cuidadoso aún

El resto del día lo pasé de una forma bastante extraña. Nada más llegar al pueblo, me vi obligado a subirme a los tejados de las casas y vigilar, en ocasiones, desde la lejanía, ya que no podía acercarme más sin ser visto por aquél hombre. Desde una cornisa alejada, pude ver cómo aquel tipo entraba en una casa, y desde la ventan pude observar cómo se quitaba la bata aquella y la sustituía por un largo abrigo negro. Después se marchó en dirección al centro y entró por la puerta de una especie de centro médico. ¿Por qué se había quitado aquella bata si iba a entrar a un hospital? Pensé para mis adentros mientras me descolgaba de un tejado y saltaba hacia otro para no perderle la pista. Pero tuve poco tiempo para elucubraciones, ya que nada más entrar en aquel recinto, se dirigió a la segunda planta a través de las escaleras y se adentró en una habitación de un niño pequeño. Rápidamente saltó hacia el edificio y me situé en un árbol cercano, como si fuese un ave que observaba a través de una ventana abierta para dejar pasar la leve brisa que inundaba aquella población.

-¿Cómo te encuentras hoy, Eiji?- Preguntó el hombre al que vigilaba con un tono bastante dulce para como se veía. Sin embargo, el niño no pareció ni inmutarse. - ¿Qué pruebas te han hecho hoy? Muy pronto volveremos a casa, ya lo verás.- Prosiguió el hombre mientras pasaba la mano por la frente de aquél niño, el cual parecía estar en estado de coma. Contaba con varios aparatos conectados al cuerpo y una pequeña bolsa de suero parecía evidenciar que estaba allí ingresado. Pasaron unos minutos y el hombre, por fin y después de observar al crío durante unos minutos más, decidió llamar a alguien. A los pocos segundos, una enfermera se apersonó en aquella habitación y charló con el hombre durante un breve período de tiempo, y aunque no se marcharon de la habitación, apenas pude escuchar la conversación debido al tono que mantuvieron. Solamente logré escuchar algo sobre que el estado del pequeño no parecía mejorar, que necesitaría donantes pronto y algo sobre su flujo de chakra. Después de aquello, la enfermera se marchó y el hombre cayó de rodillas. Me sobresalté, ya que no esperaba algo así, pero me mantuve estoico y no moví ni un solo músculo. Al poco rato, aquél hombre pareció dejar caer unas pocas lágrimas mientras apretaba sus puños con fuerza y golpeaba el suelo. Seguidamente a aquello, sin dejarme tiempo a pensar bien en lo que estaba ocurriendo, el hombre se marchó en dirección de nuevo a aquella casa para volver a cambiar la pieza superior de su vestuario. Una vez lo hizo, emprendió el camino de vuelta desde el cual había llegado a aquella población. De nuevo me vi obligado a vigilar desde la lejanía de las ramas de los árboles. La verdad es que aquella misión se estaba convirtiendo en algo bastante rutinario, puesto que después de todo, solamente estaba vigilando desde una distancia prudencial y observando cuándo debía actuar. Pero de momento, ese preciso instante no parecía llegar nunca.Quizás en el pasado me hubiese apresurado o hubiese forzado acontecimientos, pero ya era zorro viejo por estos lares y aquello no iba a acabar con mi paciencia. O al menos aquello esperaba.

Aquél hombre continuó caminando por el bosque, pero llegados a cierto punto, se detuvo. Me vi obligado a hacer lo mismo y quedarme esperando mientras él parecía esperara a algo o alguien. Comenzó a observar en todas las direcciones posibles, lo que me obligó de nuevo a tomar precauciones y adentrarme más aún entre las ramas para no ser visto entre la oscuridad de aquellas frondosas copas. Sin embargo, aquel tipo no parecía buscar en las alturas, si no en su mismo plano. Era como si esperase a alguien a esas alturas del bosque, pero nadie parecía acudir a su llamado. Sin embargo, de pronto sacó un pequeño rollo de su bata y lo desplegó. Nunca había visto un rollo utilizado de esa manera, pero lo que vino a continuación fue aún peor. Desplegó aquél objeto que había sacado de entre sus ropas e invocó algo. O mejor dicho, alguien. De entre una pequeña nube de humo aparecieron varias personas, aunque si me fijaba bien, me podía dar cuenta de que eran marionetas.

Aquellas marionetas eran prácticamente como personas adultas, si no fuera por el detalle de que se veía en sus rostros y sus muñecas que no estaban vivos. Sin embargo, me daba la sensación de que en algún momento sí que lo habían estado. Vestían batas idénticas a las que vestía aquel hombre que, por segundos, se iba haciendo más y más siniestro. Ahora, en vez de una sola persona, parecía como si una plantilla de científicos se hubiese puesto de acuerdo para resultar preocupantemente alarmantes y peligrosos. Una vez aquél tipo se vio preparado, comenzó a caminar y aquellas tres marionetas le siguieron de cerca. Desde donde estaba no podía ver los hilos de chakra con los que las controlaba, pero era evidente que los hacía a través de sus manos, ya que no para dejaba de moverlas.

Al cabo de un rato, llegamos de nuevo a aquella caseta abandonada y el misterioso hombre se introdujo por aquella trampilla con sus marionetas. Al cabo de unos segundos, desde fuera pude notar cómo encendían algún tipo de luz, como si de velas se tratase. Yo apenas había entrado en la caseta cuando un sonido de pasos cercanos me alertó, provocando que me ocultase tras un árbol. Sin embargo, aquellos pasos no parecían venir de dentro de la estancia. En su lugar, una figura femenina emergió de entre los arbustos cercanos y comenzó a olfatear. -¡Vamos! Puedo olerte, sé que estás ahí. Tranquilo, estoy aquí por lo mismo que tú.- Comentó aquella persona con un tono amable, aunque un tanto elevado para el lugar en el que nos encontrábamos. No quería contestar, ya que me parecía arriesgado hacerlo tan próximo a la caseta, además de que no sabía si me estaba mintiendo, así que me quedé quieto y observando desde la lejanía. -¡No, de veras, estoy de tu parte!- Volvió a mencionar aquella muchacha con un tono un poco más elevado que el anterior, por lo que me vi obligado a correr hacia ella, embestirla y alejarnos de allí unos cuantos metros, los necesarios para poder hablar sin que nos escuchasen. -¡Necia! Habla más bajo. ¿O acaso quieres que nos descubran?- Comenté con un tono educado y casi susurrado, como intentando ocultar mi voz a la vez que dotaba de mi identidad enmascarada de una personalidad inconfundible. -¿Qué? Yo...ah… ¡Perdona! Solo quería ayudar…- Musitó la joven un tanto abrumada por mis movimientos, aunque juraría que también se había sonrojado algo, pero no conocía el motivo. Me alejé de ella unos pocos centímetros y me agaché, ocultándome tras unos setos. -¿Qué os ha traído hasta aquí? ¿Qué sabes de todo esto?- Pregunté con el mismo tono que había utilizado con anterioridad.

-Yo… ah… ¡Sí! He sido enviada como shinobi del feudo para investigar a este hombre.-

- Eso no me interesa. Qué es lo que sabes acerca de él y por qué has llamado mi atención. Eso ha denotado tu novatez en estas lides.-

-Ya, hace relativamente poco que me encomiendan misiones. Sin embargo, se suponía que esta debería de ser más fácil.-

-¿Y eso a qué es debido?-

-Bueno, se supone que ese hombre al que has visto y que controla esas marionetas se llama Otoishi. Bien, él tiene una habilidad que le permite modular su edad, aunque eso no sabemos cómo lo hace.-


-¿Sabemos?-


-Sí, me obligan a realizar informes cada día. Aún soy Gennin, por lo que intentan enseñarme de todas las formas posibles, para hacer de mí una persona de bien en el feudo. Y tú, ¿Quién eres? Llevas unas ropas muy extrañas y por tu acento, pareces venir de lejos.-


Durante unos segundos me mordí la lengua. Ella al menos me estaba contestando e informando de datos relevantes para aquella misión, pero yo aun no me fiaba de ella. Y en el caso en el que lo hiciese, no le iba a revelar mi nombre. -Solo soy un Heraldo del Mar y he venido porque se me avisó de aquí iban a ocurrir cosas peligrosas. Nada más.- Sentencié con aquel tono que intentaba imprimir, el cual se veía un tanto agravado por el hecho de portar aquella máscara. -Ahora cuéntame más, ¿Qué hay ahí abajo, niña? Antes noté un olor extraño, pero todo estaba a oscuras- Quizás no debía de contar aquello, ya que no conocía para nada a aquella muchacha pelirroja, pero tenía que mostrarme abierto si quería seguir obteniendo información. -¿Niña? Para que los sepas, tengo ya 14 años y me llamo Yūgata. Pues allí abajo hay un laboratorio y hasta donde sé, se supone que Otoishi secuestra niños para hacer algo, no se conoce el por qué. Los únicos datos de los que disponemos es que tiene un familiar en el hospital, un niño, y creemos que utiliza a los críos secuestrados para realizar pruebas con ellos. Sin embargo, no estamos seguros de que él se un secuestrador, ya que todo son suposiciones. Pero sabemos que los niños desaparecidos y que asumiblemente se le imputan como presuntos secuestros, saben utilizar cada uno de los cinco elementos. ¡Pero bueno! ¿Es que no te explicaron esto ya en la oficina?- Preguntó aquella muchacha de golpe, de forma abrupta de la cual apenas entendí nada. Tardé unos segundos en responder, pero parecía que me había tomado por un compañero suyo del feudo. Dentro de mi máscara sonreí y con mi mano derecha alboroté un poco su cabello. -Aún te queda un largo camino por recorrer. No te culpes, pero deberías aprender a desconfiar en las personas.- Comenté casi intentando aguantarme la risa, ya que había conseguido toda aquella información simplemente porque me confundió con su supuesto compañero. - Si tú supieras las cosas que yo mismo hice en el pasado… -

La muchacha tardó unos segundos en reaccionar puesto que se moría de la vergüenza. Había revelado todos los secretos a un completo desconocido, pero para su suerte, yo no era una persona malvada per se y no se debería preocupar de que utilizase esa información en su contra. - Tranquila, no pertenezco a tu feudo.- Comenté mientras señalaba el símbolo que había en mi pecho: El de Howaitoasu. - Pero estamos del lado de la justicia, así que no tienes nada que temer. Ahora deja actuar a los profesionales de esto, creo que ya le hemos dado demasiado tiempo a este tipo. Voy a averiguar qué demonios trama.- Comenté mientras me ponía en pie, observaba el ambiente en busca de enemigos y entraba por la puerta de la caseta en absoluto silencio. Sin dudar en ningún momento, me agaché y abrí la trampilla, para después dejarme caer en lo que venía siendo el laboratorio.

Cuando pude subir la cabeza y observar qué se cocía allí, me llevé una sorpresa tremebunda. Aunque la entrada parecía pequeña, aquél lugar era inmenso y estaba completamente cubierto por diversos instrumentos y maquinarias extrañas. Ante mis ojos se dibujaba una gran sala, completamente iluminada con una multitud de velas. Delante de ellas, estaba aquel hombre llamado Otoishi, el cual no pareció demasiado sorprendido de verme. Sin embargo, yo sí que me sorprendí al ver que, prácticamente en el centro de aquella estancia, había un par de tubos enormes con un líquido verdoso, y en su interior, una especie de persona. Sin embargo, no parecía serlo del todo. Era musculoso, más grande que yo y con un aspecto grotesco. -Tarde o temprano sabía que alguien vendría, pero no esperaba algo como tú.- Esgrimió aquél tipo, como intentando amedrentarme o provocarme, cosa que no consiguió.-¿Quién te envía?- Preguntó así como el que no quería la cosa, mientras hacía que su plantilla de empleados marionetas se dirigieran hacia mí. Alcé levemente una mano, haciendo una señal inequívoca de que detuvieran. - Antes de tener que partirte las marionetas en la cabeza, me gustaría saber qué es “eso”.- Y maticé bien al decir eso ya que aquél monstruo verde era un tanto extraño. - ¡Ja, ja ja! Eso me hará posible curar a mi nieto. Y todos me tomaban por un loco, pero esos niños me han servido bien.- Comentó Otoishi, el cual parecía caer en la demencia por momento. Lo que no entendía realmente era como se había delatado con aquello de los secuestros de niños.

De pronto, una marioneta se escabulló por detrás de las demás y activó una palanca. A aquella acción le siguieron varios sonidos de crujidos y un par de chispazos. Después, un sonido metálico se vio opacado por el sonido producido por el cristal que contenía a aquella cosa en un estado de reposo. -¡Ja, ja, ja! Voy a probar mi creación contigo, y después demostraré que la ciencia puede con todo.- Volvió a comentar aquél hombre, el cual parecía hacerse viejo por momentos. Más viejo aún que la primera que lo vi, lo que me resultaba extraño.

Un enorme rugido me hizo desviar la atención del científico, clavando mi orbe dorado en aquella bestia. Al principio parecía torpe de movimientos, pero rápidamente se puso en pie y comenzó a emitir sonidos mientras golpeaba todo lo que tenía a su alrededor. Otoishi, bastante alarmado, intentó calmar a la bestia e incluso hizo que las marionetas le rodeasen para evitar que siguiera destruyendo el laboratorio, pero estas se hicieron añicos bajo sus puños y el viejo Otoishi cayó fulminado mientras se notaba en su piel que el tiempo fluía de forma diferente en él. Era extraño, pero parecía como si aquella bestia creciese a la par que el anciano científico veía su vida sumida en un horrible caos y oscuridad.

-No, ahora no quiero ir a dormir. ¡Pero yo quiero esa pelota! Me apetece un helado con dos bolas, por favor. Sí, creo que este ejercicio se hace así. Papá, ¿Cuándo me vas a enseñar a hacer eso?- Comentó aquella bestia, con una multitud de voces a la vez, de forma que era casi ininteligible. -¿Dónde estoy? Esto está muy oscuro. Jope, esto es un rollo. Tengo ganas de vomitar.- Volvió a decir la bestia mientras se observaba con cuidado las manos y comenzaba a llorar. No sabía que estaba pasando, pero era palpable que aquella bestia parecía estar sufriendo y que tenía mucha fuerza, así que lo mejor era no acercarse. -¡TU!- Gritó de pronto aquél monstruo verde, solapando una gran cantidad de voces a la vez, provocando un estruendo de grandes proporciones. Era algo alucinante de ver, pero me hubiese gustado que aquél ser fuese controlable de alguna forma. -¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO? NO CONOZCO ESTE LUGAR, ¡RESPONDE!- Volvió a espetar aquella bestia, pero al ver que yo me limitaba a observar, entró en una espiral de ir y comenzó a andar hacia mí. Lo único bueno de aquella situación, era que aquél lugar era pequeño y que el techo apenas tenía dos metros de altura, así que tenía que agacharse para avanzar. O al menos eso pensaba, porque se hartó y comenzó a golpear el techo, hasta que se le vino encima y los pocos rayos de sol que entraban en aquel bosque se dejaron ver. No podía perder el tiempo, así que me apresure a salir de allí a través de aquella apertura. Sin embargo, tonto de mí, no pensé que aquella mala bestia pudiese sentirme de alguna forma, por lo que me agarró de una pierna sacando un brazo de la tierra y me lanzó con fuerza, eso sí, fuera, a la superficie.

Caí dando vueltas por el suelo, pero al menos estaba lejos de aquel ser extraño. Me sacudí las ropas con energía y me cercioré de que seguía portando la máscara. - No me gusta tener que llegar hasta este punto, pero veo que voy a tener que hacer frente a esto a la fuerza.- Musité casi como si detestase la violencia. Al cabo de unos segundos, aquella bestia mastodóntica emergió de entre los escombros del laboratorio y comenzó a caminar hacia mí, como si yo fuese a darle respuestas a algo así. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el hecho de que Yuagata seguía allí, en pie y bien tranquila aunque el enemigo tuviese aquél tamaño. Inspiró y expiró y se lanzó de cabeza contra el enemigo, creyéndose capaz de poder hacer frente ella sola. Yo estaba lejos, pero aun así me apresure antes de que aquella bestia la partiese en quince trozos y luego se la merendase. Sin embargo, el enemigo no pareció defenderse siquiera, y encajó las patadas de la muchacha como el que siente que una mosca le corretea por una pierna. Era increíble la resistencia de aquél monstruo, pero era que la chica aun quería seguir peleando aun habiendo visto que no tenía oportunidad alguna. No sabía por qué, pero en ese instante, me pareció notar que aquella bestia crecía de algún modo. Era extraño, pero me parecía que al recibir aquellas patadas en un costado, este se había ensanchado brevemente. -Katon, Goukyaku no Jutsu.- Espetó Yugata, creando una enorme esfera de fuego entre su mano y sus labios, para después soltarla con fuerza sobre aquél ser. Sin embargo, de nuevo pareció inútil ya que la bestia recibió el golpe de lleno y no sufrió daños, pero sí que creció de nuevo. -¡PARAD, ME HACÉIS DAÑO! ¡OS VOY A MATAR A LOS DOS, SOLO ME QUERÉIS HACER DAÑO! ¡COMO EL HOMBRE MALO, ÉL TAMBIÉN ME QUERÍA HACER DAÑO!- Volvió a contar la bestia entre gimoteos, creando una escena tan dantesca, que hizo que se me revolvieron las tripas. Aquel monstruo estaba furioso, y aunque tardé un poco, terminé dándome cuenta de por qué hablaba de esa forma: Estaba compuesto de alguna forma por los niños secuestrados. Lo que no lograba comprender era el hecho de que encajase los golpes tan fácilmente y que por contra, absorbiese la fuerza de estos para hacerla más fuerte. -¡Alto Yugata, tus ataques solo le hacen más fuerte!- Grité mientras me acercaba corriendo a ella, la agarraba por la cintura y me impulsaba sobre un árbol para encaramarme a un rama. -No sé cómo lo hace, pero recibe nuestros golpes y asimila la fuerza de estos para hacerse más fuerte. Es algo muy raro…- Comenté mientras dejaba a la joven sobre una rama. - Ahora márchate, esto es muy peligroso. No puedes hacer nada para solucionar esto, así que será mejor que vayas y avises a los guardias del feudo.- Terminé por decir, aunque no dije todo lo que hubiese querido. Sin duda alguna, aquel monstruo era el enemigo por el cual yo estaba allí, así que me encargaría de él, de una forma o de otra. En el pasado, aquella mala bestia eran un simples e inocentes niños, pero ahora no, y como tal, yo iba a ser el encargado de detener a aquella monstruosidad.

Lo normal, en una situación así, no hubiese sido enviar a aquella joven a por ayuda, pero estaba demasiado seguro de que yo solo podría matar a la bestia. Al fin y al cabo era lo que mejor se me daba hacer. También tenía que tener en cuenta que Yugata parecía ser la típica persona cabezota que no iba a dejar una pelea atrás como aquella puesto que era su misión. En cierto sentido, me recordaba a mí de pequeño. Aunque, en lo más profundo de mi ser, esperaba que no fuese como yo para nada.

Me dejé caer a través de la rama del árbol en el que me había subido y comencé a trazar mi plan. Nada más tocar el suelo, creé dos clones de agua con mi misma apariencia y comenzamos a correr a por la bestia. Mis dos clones se acercarían por los lados y yo de frente, pero iba a hacer algo para comprobar su dureza. Hice que mi brazo derecho tomase la apariencia de una gran jabalina y con toda la fuerza que tenía, intenté clavarla en el pecho de aquella bestia, pero algo sucedió. Nada más impactar contra aquel ser, se generó un chispazo que me taladró el brazo hasta el hombro, creando una sensación sumamente extraña. Además, de la fuerza con la que ataqué y con la que fui repelido pareció aumentar la potencia de aquel monstruo. No sabía cómo lo hacía, pero de algún modo parecía como que transformaba la energía que tocaba su cuerpo y la transformaba en electricidad. Al menos esa era la idea que me daba, pero no sabía bien cómo afrontar esos detalles, puesto que yo no podía utilizar el elemento Raiton, al menos no sin el sharingan. Quizás debía utilizarlo, pero aquella muchacha seguramente ya había visto cómo transmutaba mi brazo en una especie de lanza, y si ahora veía que creaba electricidad… no estaba seguro del todo, pero serían demasiados detalles y muchas pistas, aunque era lo que realmente que hacer o al menos probar.

Sin embargo, mientras intentaba buscar una forma de que me dejase de doler el brazo y de derrotar a aquella especie de quimera, la muchacha oriunda del país no perdía el tiempo. No sabía en qué momento lo había hecho, pero en cuestión de segundos, había atrapado al enemigo uniendo sus pies a la tierra, impidiendo su movimiento. No sabía cómo, pero aquella muchacha era capaz de utilizar dos elementos en Gennin, algo asombroso. Sin perder ni un segundo, de nuevo se lanzó contra el enemigo, pero éste viéndose acorralado, le sacudió con las manos un soberano tortazo, haciendo que esta cayese al suelo y que su prisión en las piernas desapareciese. Avanzó dos pasos, y con aquella voz de niños al unísono agarró a la muchacha y comenzó a generar electricidad en una mano mientras esta parecía ir perdiendo el conocimiento.

Noté como una gota de sudor frío descendía por mi espalda. Estaba completamente en blanco. Ahora podría utilizar el sharingan y realizar un chidori, ¿Pero le haría algo un ataque copiado? No debería haber demasiada diferencia entre mi chidori y el de alguien con aquella naturaleza, pero no sabía si la potencia sería la misma. Pero no tenía tiempo que perder, así que volví a formar mi brazo como había sido siempre, abrí mi ojo derecho y comencé a hacer los sellos a la vez que corría hacia el enemigo. Este no perdió el tiempo, y sin realizar sellos, disparó a través de su brazo y una sucesión de chispazos que comenzaron a invadir mi cuerpo. No eran excesivamente fuertes, pero si que picaban como los mil demonios. Cuando estuve a una distancia prudencial, le golpeé con todas mis fuerzas, generando una pequeña explosión que volvió a cubrir mi cuerpo y me expulsó hacia atrás. Sin embargo, durante un breve espacio de tiempo, mi enemigo no pareció reaccionar. Acto seguido, sus ojos comenzaron a brillar con una tonalidad espectacular hasta que quedó completamente ciego. No podía interpretar todo aquello, pero parecía que mi ataque había funcionado.

Justo en aquél momento, Yugata pareció despertar y contempló atóntinata cómo el enemigo disparaba rayos a través de sus manos. Aunque más atónito quedé yo cuando vi que, además de rayos, alrededor de sus pies se estaba generando una pequeña corriente de agua. -¡No puede ser, es como Shinmen!- No me podía creer que en tan poco tiempo, estuviese viendo cómo dos enemigos demasiado poderosos estaban generando agua y electricidad a la vez. Pero lo peor era que, en cualquier momento, podría generar una tormenta y aquello era horrible.

Mientras lo contemplaba, no sé por qué, inconscientemente cerré el ojo del sharingan. Era como si una voz dentro de mí em dijese que no lo necesitaba y que era mejor seguir sin él. Notaba mi respiración bastante acelerada y además me notaba algo reseco, así que no debía utilizar el suiton para nada. ¿Pero qué me quedaba? No tenía nada más que el Suiton y el Sharingan, pero algo me decía que así no. ¿Pero por qué? El chidori era lo único que le estaba afectando y sentía que así no ra la forma, ¿Pero qué podía hacer?

El enemigo, a pesar tener los ojos de un color vidrioso, parecía saber dónde me encontraba de alguna forma. ¿Me podía sentir? De los dos enemigos que tenía frente a él, yo era el único que parecía poder utilizar el chakra, así que quizás era eso, que podía sentirme de alguna forma. ¿Senjutsu? Era algo demasiado problemático de ser cierto, así que me las tenía que ingeniar de alguna forma, pero el dolor que sentía en mi brazo por el primer impacto me molestaba demasiado. Y para empeorar las cosas, el enemigo avanzaba hacia mí. -¡Genial! Esto es estúpidamente genial.- Dejé caer mientras esperaba quieto sin saber qué hacer. Cada segundo que pasaba, mi enemigo se acercaba más y más y yo ahí parado como un pasmarote esperando las órdenes de alguien.

+Interior de Taiyo+

-¿Qué debo hacer ahora? Siento que no puedo hacer lo que sabía, porque no surte efecto. ¿Cual es el camino?-

De pronto, una voz resonó mientras una figura extraña energía de las profundidades del abismo de mis pensamientos. -Siempre has deseado ser libre, actuar a tu manera sin rendir pleitesía a nadie. ¿Por qué dudas ahora?-


-Yo… No sé qué hacer. Siempre había podido atacar con el Suiton y con el Sharingan. Pero este enemigo solo parece ser débil frente a la electricidad, como si se sobrecargarse de energía de alguna forma.-



-¿Y qué te frena?-



-Sin el Sharingan no puedo utilizar el Chidori.-


-¿Acaso crees que necesitas ese ojo diabólico para hacer un chidori? Eres Taiyo Hozuki. ¿De verdad crees que debes depender de un Dojutsu para crear electricidad?-


+Realidad, de nuevo.+

No sabía qué había ocurrido, pero aquella voz interior me dejó claro una cosa. Yo soy Taiyo Hozuki y más allá de eso, nada me puede detener.

Observé al monstruo con mi ojo normal a través de la máscara, y aunque sabía que no me iba a poder ver, sonreí. Había llegado muy lejos en la vida superándome cada día, dando lo mejor de mí en todo momento y ahora no me iba a rendir. Seguramente la adrenalina de verse acosado frontalmente por una bestia cada vez más grande me hizo reaccionar así, pero sentía que podía con todo. Mi brazo aun retenía algo de energía del enemigo, algo de electricidad y si me esforzaba, podía sentirla. Realicé un par de sellos conocidos por mí, pero que solamente podía hacer con el sharingan abierto. Pero los había hecho tantas veces, que simplemente los realicé de forma intuitiva y de la palma de mi mano emergió una fuerza que me volvió a generar una sonrisa en mi rostro. Rápidamente, como una centella, me despegué del suelo y ataqué rápidamente el brazo derecho de la bestia, dañándolo seriamente. De pronto, me sentí poderoso y aquello me gustaba. El chidori no había desaparecido, pero estaba en las última, así que lo canalicé y asesté un tajo que terminó por rebanar el miembro del enemigo, acabando así con la energía pura que se concentraba en mi brazo.

El enemigo comenzó a llorar con una cantidad de voces que me provocaban arcadas, ya que se sentía realmente mal hacer frente a un ser que podía emitir aquellos chillidos. Sin embargo, lo peor de todo aquello es que, mientras el brazo seccionado yacía inerte en el suelo, comenzó a deshacerse, dejando tras de sí una especie de figura humana completamente consumida. Sin duda alguna, aquello estaba muerto, pero parecía una persona… un niño. No entendía el motivo, pero parecía que aquél ser sí que estaba compuesto por niños al fin y al cabo. Sin embargo, tenía el coraje suficiente como para querer enfrentarse a mí a pesar de tener un brazo menos. De nuevo sonreí, me gustaba ver que aquello no había acabado de alguna forma. Hice que mis clones se acercaran a mí y los toqué por los hombres, para después mandarlos al ataque. Estos fueron abatidos por el brazo restante del monstruo, pero no sabía que yo les había inoculado Raiton dentro, de modo que el brazo de aquél ser recibió quemaduras. -Clones de agua con electricidad dentro, esto tengo que hacerlo más veces.-

Ahora, sin brazos, el enemigo parecía derrotado. Pero las cosas no iban a ser tan fáciles y tan pronto como me confié unos segundos, comenzó a aparecer agua bajo mis pies, la cual parecía salir de los del enemigo. Este comenzó a llorar más fuerte provocando que más agua apareciese en el campo de batalla. De nuevo, me hubiese gustado no llevar la máscara y que el enemigo me pudiese ver el rostro sonriendo. De verdad que estaba intentando atacarme con mi propio elemento, con mi razón de ser y con mi método predilecto para atacar. Simplemente comencé a sonreír y a dejar caer una risa tétrica y quejumbrosa adrede. Me gustaba que la máscara diese ese toque que hacía retumbar mis palabras. Poco a poco empecé a sentir cómo el chakra inundaba mi cuerpo y en cuestión de segundos, una fina capa de electricidad emergía desde mi propio ser. Ésta, viajó a través del agua hacia el enemigo, provocando un cortocircuito que hizo que el enemigo cayese de rodillas. Pero no, esta vez no me iba a confiar para nada.

-Has intentado utilizar el agua para tu beneficio. ¡Siente el castigo del mar!- Pronuncié mientras realizaba una serie de sellos y mantenía el de la serpiente con ambas manos. Acto seguido, comencé a disparar el chakra combinado del Suiotn y el Raiton, creando así haces eléctricos que serían disparados contra el enemigo, impactando de lleno contra el cuerpo de este y estallando y pedazos.

Pasaron unos segundo hasta que el polvo producido por la explosión de mis misiles se dispersó brevemente, dejando un panorama dantesco. De los brazos cercenados, aparecieron dos cadáveres infantiles. De las piernas otros dos, y del torso uno más, aunque éste un poco más grande. Me acerqué con cierta repugna y observé que el del torso parecía ser un adolescente y que los otros cuatro no eran más que críos. Sin duda alguna, el científico había sido un grandísimo hijo de puta con aquellos críos. Yugata por fin logró ponerse en pie y se acercó con cuidado. - Suiton y Raiton. Eres un ninja experto.- Comentó mientras observaba los cadáveres y se tapaba la boca. - Jum, como si tú no lo fueras. Doton y Katon. Nadie se va a creer que seas Gennin.- Respondí mientras caminaba a una lado de los cadáveres disueltos del cadáver de la bestia y me adentraba en los laboratorios. Una parte estaba derrumbada, pero por donde yo había entrado, aún parecía que se podía estar con relativa seguridad. Tardé unos minutos bastante largos en encontrar informes, pero cuando lo hice, me pude dar cuenta de qué había pasado allí. Otoishi era el abuelo de Eiji y este, tenía una enfermedad degenerativa. Por eso mismo, el abuelo había estado desarrollando algún tipo de jutsu para rejuvenecer su cuerpo, tal y como lo había visto. Además, secuestró niños para jugar con su chakra aún infantil como el de su nieto, el cual es maleable de una forma más fácil que el de un cuerpo adulto. Con el fin de intentar curar a su nieto, creó aquella bestia con la cual intentaba recrear un cuerpo que se pudiese curar a través de la electricidad. O al menos eso entendí yo. Agarré todos aquellos informes y se los lancé a Yugata. Esta comenzó a leerlo y su mirada se iluminó.

Sin embargo, lo más curioso, fue que al cabo de unos segundos de que ella leyese aquel informe, un jovencito hiciese acto de presencia. -Disculpad, me retrasé.- Comentó justo antes de ver los cadáveres, lo que provocó que se desmayara. -¡Mira, este sí que parece ser tu compañero.- Comenté a modo de guasa. - Muy gracioso...mira que enviarme niños…- Respondió Yugata mientras se acercaba para interesarse por el estado del que parecía ser su compañero. -¡Oye! ¿Por qué has venido aquí? Si no eres del feudo, ¿Cómo te has enterado de esto?-

-Simplemente quiero hacer el bien y en este lugar, de no haber estado yo, como poco habrías muerte solo tú. No quiero que se pierdan más vidas. O al menos, que se pierdan las indispensables para que todo marche bien. El mundo ya es lo suficientemente duro como para que nos matemos entre nosotros. Haz el bien y mira siempre por el prójimo.- Dije mientras señalaba el símbolo de mi pecho, para acto seguido, desaparecer de la escena dejando tras de mí una leve nube de humo.




STATS:
•Ninjutsu: 20
•Taijutsu: 12
•Genjutsu: 12
•Velocidad: 16
•Resistencia: 20
•Fuerza: 18

EQUIPAMIENTO:
•Hilos de alambre: Un par de metros.
•Kunais: 5
•Shurikens: 5
• Envases:1
• Pergamino: 1
•Bisturí: 1
•Katana: 1
•Sellos explosivos: 4
•Senbons: 30
•Bombas de humo: 4
•Bombas de luz: 4
•Fuma shuriken: 1.
•Píldoras de soldado: 3 uds
•Éxtasis: 5 uds

INDUMENTARIA:

Traje:



Máscara:







Líneas y peticiones:
424 total -120 de la misión = 300

50 Técnica Ranton Jounnin + 40 Técnica Ranton Chunnin = 90

300 - 90 = 210

30 Técnica Raiton Gennin + 30 Técnica Raiton Gennin + 40 Técnica Raiton Chunnin = 100

210 - 100 = 100 líneas quedan, así que le quito 80 y me pido un +1 en fuerza.

Técnicas entrenadas en este tema:


Ranton Bunshin no Jutsu (Elemento Tormenta: Clones de Agua eléctrica);
Tras realizar sellos con sus manos, se crea un clon de Agua y Electricidad que son destruidos al primer golpe. Si se vencen con Taijutsu, el enemigo recibe un choque eléctrico que paraliza y quema considerablemente su cuerpo, dificultando de esta forma su movimiento. Se puede crear hasta un máximo de tres (3) clones.

Ranton: Laser Circus (Elemento Tormenta: Láser Explosivo);
Tras haber realizado una serie de sellos, se mantiene el sello de la Serpiente mientras que se apunta con las manos hacia adelante. Luego se carga chakra Suiton y Raiton en éstas, y se lanza un varios misiles eléctricos, combinados con agua, dirigidos hacia la posición del rival. Estos, al darle alcance, lo empujan unos pocos metros desde el punto de impacto para luego culminar, en un instante, en un gran estallido. El daño que causa esta técnica es realmente severo. Entre las ventajas que tiene este jutsu es que el ejecutor puede alterar la dirección de los proyectiles, por lo que es posible atacar a varios enemigos con gran precisión, e incluso pasando por alto a rehenes que se encuentren en las proximidades. No obstante, esto solo puede realizarse una vez. Otra ventaja es que se puede aumentar el número de misiles a medida que estos van avanzando, lo que le permite al usuario definir a cualquier otro enemigo que se presente en el campo de batalla mientras se ejecuta está técnica, siempre y cuando éste se encuentre dentro campo visual del usuario y delante del mismo (no es que van a lanzar misiles hacia atrás). Solo se puede crear hasta un máximo de diez misiles.

Chidori (千鳥, Millar de Pájaros):
[Progresiva de cantidad | Ninjutsu | Progresiva de efecto]
Tras una cadena de sellos el usuario acumula chakra eléctrico en una de sus manos para, posteriormente, lanzarse a por el oponente con la intención de atravesarlo. Ésta técnica tiene grandes ventajas tales como la velocidad y la fuerza de impacto, que le pueden permitir atravesar un torso humano sin problemas. Sin embargo la propia velocidad que se adquiere cuando se intenta impactar con la misma la vuelven difícil de manejar, tanto que el usuario no puede variar su rumbo una vez que ha empezado a correr con el Chidori en una mano. El uso de ésta técnica conlleva un gran desgaste físico y energético, por lo que se limita a una vez al día para los gennin; dos veces al día para los Chūnin; y tres veces al día para los Jōnin y los Sannin.

Chidori Eisō (千鸟鋭枪, Lanza del millar de pájaros):
[No progresiva | Ninjutsu]
Tras haber realizado el Chidori, y antes de utilizarlo, el usuario puede manipular éste para alargarlo en forma de lanza y blandirlo en contra de su oponente. Es una técnica sumamente útil, pues permite atravesar o cortar objetivos a distancia, sin embargo, al requerir primero el uso del Chidori, sólo puede utilizarse una vez al día siendo genin -o las que correspondan al Chidori dependiendo del rango del ninja-. El largo de lanza puede ser de un máximo de cinco metros y su ancho no puede variar, siendo el mismo de cinco centímetros.

Chidori Nagashi (千鳥流し, Corriente del Millar de Pájaros):
[Progresiva de efecto | Ninjutsu]
Ésta variación del Chidori permite al usuario recubrir su cuerpo entero de electricidad para que actúe a modo de escudo o como potenciador de golpes físicos. La armadura, como ya se ha mencionado, es una variación del Chidori y por lo tanto está sujeta a los límites de uso/día del mismo. No quiere sellos y no requiere activar primero el Chidori. La técnica tiene una duración de dos turnos.


EDIT: Describí al enemigo teniendo la idea de un super mutante de la saga Fallout, así que todo el mundo tenga una muestra visual de cómo se ve el enemigo, dejaré dos imágenes. La primera la tomé yo adrede para esto en los laboratorios ocultos que hay en el instituto del Fallout 4, que sería cómo es la escena del laboratorio de Otoishi.
La segunda es de un mutante Behemoth, una mala bestia grande como un demonio y más fuerte como el vinage.
Como no he encontrado ninguno jugando, he buscado esta imagen del Fallout3 haciendo una comparación con el tamaño de un humano standar.
Aspecto del enemigo:


Taiyō
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