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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Improvised Rescue.

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Improvised Rescue.

Mensaje por Yabuki Joe el Lun Jun 26, 2017 4:47 am

En verdad odio los bosques —murmuró cierto shinobi del Rayo mientras caminaba por uno de los muchos caminos ocultos entre los árboles del gran Bosque de la Hoja. Varias semanas pasaron desde la llegada de Joe al País del Fuego; sin embargo, no recibió noticia alguna sobre su supuesto compañero, cuya identidad era desconocida para el otrora vagabundo, ni tampoco de los mercenarios a los que debía cazar, quienes parecían no haber dejado rastro alguno de su presencia. El Yabuki sabía que los mercenarios habían establecido un tiempo límite para la entrega de sus peticiones, razón por la que había sido enviado a cazarlos con rapidez, por lo que el hecho de ser mantenido al margen de la situación era algo que le daba mala espina. Un mal presentimiento que no tardó en ser ahogado en alcohol, el hombre destapando la botella en su mano para tomar un largo trago de su fuerte contenido.

Después de todo lo que experimentó durante su estadía en el País de la Nieve, Joe se insensibilizó emocionalmente, sus intensos sentimientos de horror y pánico siendo reprimidos por su subconsciente como mecanismo de defensa, evitando así que su mente se deteriore mucho más de lo que ya está; sin embargo, como una espalda de doble filo, su propia mente no podía evitar que éstos se revelaran en sus sueños, lugar en el que la mujer de cabello azul le hacía revivir todo lo que había sentido en esos momentos, las pesadillas haciéndolo gritar cada noche. Temiendo a lo que vería al cerrar los ojos, el Aburame se mantuvo en vigilia por varios días, lo que deterioró su salud de forma considerable. Su única distracción era el consumo de bebidas alcohólicas, y gracias a ello descubrió que, a pesar del dolor de cabeza que sentía después de beber toda la noche, el quedarse dormido en estado de embriaguez impedía que los sueños se hicieran presentes en su descanso.

De forma lenta pero segura, uno de los héroes del Rayo se transformó en un alcohólico, adicto a las sensaciones de libertad y euforia que solo podía sentir cuando su cuerpo era guiado por la popular droga líquida.

¡Esto sí es bueno! —exclamó al momento de separar su boca de la botella, un poco de licor escapándose entre la comisura de sus labios debido a la abrupta sonrisa que éstos formaron, la desinhibición abriéndose paso entre sus acciones, relajando tanto su expresión como su postura. Su andar, aunque errático, estaba lejos del de los borrachos comunes, quienes ya estarían tambaleándose y cayendo al suelo debido a la intoxicación alcohólica tras beber tanto como él había bebido hasta ese momento. En primer lugar, su resistencia a los efectos del alcohol había aumentado considerablemente debido a su habitual consumo, y los efectos del mismo nunca duraban mucho tiempo en él de todas formas. Como descendiente Aburame iniciado en las artes secretas del clan, el pelinegro era una colmena viviente para los insectos kikaichū, quienes solían devorar las sustancias nocivas que hicieran ingreso en el organismo de su protegido, y el alcohol no era una excepción. A tal punto habían llegado los insectos con su consumo que ya se habían vuelto completamente inmunes al mismo, permitiéndole a Joe beber sin tener que temer por las consecuencias a largo plazo.

No pasaría mucho tiempo para que los insectos en su interior acabaran con su embriaguez por la fuerza, razón por la que el joven ninja quiso aprovechar la libertad que sentía para salir a caminar, sin otra razón más que el mero hecho de poder hacerlo. Lamentablemente para él, el País del Fuego estaba rodeado por bosques, por lo que, más temprano que tarde, terminó metiéndose por caminos que no conocía hasta que, medio día después, terminó caminando por la orilla izquierda ese sendero, uno bastante ancho en comparación a otros caminos más conocidos, pero completamente vacío por algún motivo. “El sol está pegando bastante fuerte”, pensó, usando su mano libre para proteger sus ojos de la luz sobre su cabeza. Ya era casi mediodía, y los rayos solares lo dejaban claro, siendo absorbidos por las oscuras prendas del joven ebrio, haciéndolo sudar profusamente.

Quizá debería regresar a la capital —se dijo, frunciendo el ceño tras ver que a su botella de whisky le faltaba más de la mitad de su contenido. Al detenerse para evaluar la dirección que tomaría para el viaje de regreso, un ruido constante y en aumento llamó su atención, haciéndolo enfocar su vista hacia el frente, dirección desde la cual parecía acercarse el sonido. Sus sospechas se confirmaron cuando, segundos después, pudo vislumbrarse un objeto de gran tamaño moviéndose a gran velocidad, el cual pudo ser fácilmente identificado como una carroza siendo empujada por un par de caballos corriendo a toda velocidad. La razón del movimiento se hizo aparente cuando, detrás del polvo alzado por la carroza, fue revelada una docena de siluetas siguiéndole el paso, cada una de similar forma, pronto revelándose como doce caballos con sus respectivos jinetes, todos gritando de forma incomprensible.

Debido a que se encontraba a la orilla del camino, Joe no sería arrollado por los caballos cuando pasaran por su lado; sin embargo, en cuanto los ojos del conductor de la carreta se encontraron con los del Aburame, aquél comenzó a gritar desesperadamente.

¡Bandidos! ¡¡Ayuda, por favor!! —Gritó el hombre en dirección al shinobi ebrio, quien se limitó a mirarlo de forma embobada, sin poder ofrecer una respuesta ante la inesperada situación. Viendo que su ruego parecía no ser respondido, el hombre, con una mirada de resignación, golpeó a sus caballos con las riendas, pidiéndoles más velocidad, rebasando así al pelinegro. Las palabras del hombre no pasaron inadvertidas para los bandidos, quienes, al notar la presencia de Joe en el camino, enviaron a uno de los suyos a encargarse de él. Notando el hecho de que el hombre parecía haber ignorado al objetivo de su ataque, el bandido montado decidió darle una patada para derribarlo, lo que produjo las risas de sus compañeros. El ataque no solo cumplió con el objetivo de derribar al hombre, sino que también le hizo soltar su botella, la que se hizo añicos al chocar con un árbol. Sin que nadie pudiera notarlo, un insecto hembra se coló en el bandido que apuraba a su montura para reunirse con sus amigos…

Treinta segundos pasaron hasta que Joe se levantó del piso, sacudiendo sus ropas con cuidado mientras el sonido de los numerosos caballos al galope se alejaba más y más. Su expresión había cambiado radicalmente, la intrínseca frialdad de su falta de emociones reemplazando la alegría que había sentido hasta ese momento, sus fríos ojos negros clavados en la dirección que había sido tomada por los hombres. Al terminar de limpiar los restos alcohólicos dentro de su cuerpo, devolviéndole así la lucidez, un grupo de kikaichū abandonó el cuerpo del Aburame, extendiéndose por las sombras de los árboles para pasar desapercibidos en lo que era una de sus formaciones más básicas, creando una red de rastreo que seguiría el olor del kikaichū hembra liberado previamente. De esa forma, Yabuki Joe comenzó su carrera entre los árboles, buscando alcanzar a aquellos que le hicieron perder su última botella de licor, quienes, inevitablemente, habían pasado a ser sus enemigos.

Una nueva cacería daba comienzo.



Off:

Sé que había anunciado la participación de otra persona al momento de pedir esta misión, pero, como no ha aparecido en un par de semanas, he decidido hacerla junto a otras personas. Espero que este sea un buen tema para todos los que participaremos. ¡Nos estamos viendo!

Información de la misión:
Misión de rango C: Improvised Rescue

Lugar de la misión: País del Fuego | Bosque de la  Hoja
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: La familia Yamada es una familia de granjeros que de vez en cuando viajan juntos con su mercancía dejando al granja sola con el más grande de los hermanos,  Kira la segunda, Shirai el menor, Kagome la madre y Yamato el padre, están juntos en la carroza desplazándose por un camino del bosque de la hoja sabiendo que podría resultar peligroso pero siendo una de las rutas más cortas la tomaron.

Era obvio que ocurrirá, en el lado del bosque tan espeso bandidos se escondieron y intentaron atacar la carroza pero al ver esto Yamato en un acto reflejo golpeo las riendas de los caballos para que dieran toda marcha y fueran a toda velocidad por el camino evitando los bandidos que pronto montaron caballos salvajes y fueron en persecución a los hombres con arcos y flechas, están empeñados en tomar la carroza con las mujeres y la comida por lo que verán la escena de estos hombres a caballo armados persiguiendo la carroza y está en ustedes ayudarles puesto al ayudarles Yamato seguro les recompensara a su rescatistas.

Recompensa de la misión: 1000 ryus.
Extensión mínima de la misión: 80 líneas.
NPCs:
Yamato, conductor de la carreta - #cc3399
Stats:
  • Ninjutsu: 10
 • Taijutsu: 7
 • Genjutsu: 3
 • Velocidad: 10
 • Resistencia: 10
 • Fuerza: 10
Equipo:


  • Kunai, 10 unidades.
  • Chokuto, 1 unidad.
  • Hilo ninja, metros ilimitados.
  • Bomba de humo, 2 unidades.
  • Bomba de luz, 2 unidades.
  • Vendas, unidades ilimitadas.
  • Sellos explosivos, 2 unidades.
  • Sellos en blanco, 10 unidades.
  • Pergamino de ADN (2/5 cuerpos), una unidad.

Técnicas utilizadas:
Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea. (1/4)
Yabuki Joe
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Futurized el Lun Jun 26, 2017 12:10 pm

Nuevo obstáculo en el camino de Futurized, o una nueva aventura apasionante que recorrer, ¿que podría depararle aquel lugar al que se dirigía?, que por cierto, no era uno en concreto ya que caminaba dando palos de ciego.  Aunque emocionado porque por fin podría subir un escalafón en el rango de misiones realizadas para su feudo, no podía esconder una cierta inseguridad al ser su primera misión de rango C, aunque seguro que estaría a la altura. Obviamente no estaría solo, pero los términos de la misión no estaban concretos del todo, porque para empezar no sabía la localización de los mercenarios a detener, si la familia a la que debía proteger, solo una aproximación del camino que irían a recorrer y tampoco sabría la identidad de quienes le acompañarían en la hazaña de detenerlos. El bosque era muy amplio, pero era suficiente ubicación para motivar la salida del joven Orochi en su búsqueda.

Como de costumbre el sol azotaba con fuerza las lindes del País del Fuego y aunque tratando de refugiarse bajo las hojas de los árboles, el sol hacía que el chico Orochi empezara a sudar, aunque debida a condición viperina, se encontraba bastante a gusto con el clima. Además su blanca tez y sus blancos ropajes hacían aún más placida la estancia en los bosques. Futurized con el fin de buscar alguna pista intentó encontrarse con algunas serpientes para que fueran sus ojos. Con estas tuvo algunas cortas conversaciones tras las cuales parecía que no poseían información ninguna al respecto ni de la familia, ni de los bandidos, ni de sus compañeros. -Vaya, parece que nadie sabe nada en este bosque-El tiempo corría en su contra ya que el objetivo de los criminales estaba fechado, y debía apresurarse en el rescate de la familia ya que corrían peligro. No podía permitirse fallar en su primer encargo de rango C, sería una vergüenza.

Pasaban las horas y la búsqueda de rastros fue inútil, ya que parecía que hasta que no entraran en acción los criminales no iban a dejarse ver fácilmente, además debía ser precavido con las emboscadas, estos no eran unos pueblerinos enfadados como en los otros encargos, su vida estaba en juego. Aunque la paz reinara en el bosque, esta era frágil como el cristal y pudo romperse con un repentino y simple estruendo. Esto al instante alarmó al gennin, que con un giro completo de cabeza pudo escuchar de fondo algunos gritos de socorro y otros gritos que parecían un poco más amenazantes, parecía que no había duda, era el caso que había estado buscando. Gracias a los gritos y a sutiles de nubes de polvo que levantaron en la persecución, Futurized pudo llegar al lugar de los acontecimientos, pero llegaba bastante tarde. Al parecer utilizaban un medio de transporte como el caballo, por lo que era imposible haberles seguido el ritmo, la ventaja de estos medios es su rapidez, lo bueno es que a parte de no ser silenciosos, dejaban numerosos rastros que el Orochi por capacidad innata podía seguir.

Seguía el rastro de los bandidos, aunque por encontrar su pista no había ganado la partida, de hecho, aquello no había hecho más que empezar, y debía actuar con cuidado hasta dar con sus compañeros, los cuales eran una incógnita aún. El rastro seguía por el ancho camino que atravesaba los bosques y no había alteración ninguna en el mismo. Aunque a 15 minutos de viaje, Futurized pudo reconocer un detenimiento del grupo persecutorio. Futurized pudo vislumbrar los rastros de un biandante, una única persona que no iba a caballo. También había indicios de forcejeo, habiendo huellas de manos en el suelo, por no hablar de la existencia de los restos cristalinos de una botella de bebida, que a juzgar por el olor parecía ser alcohólica, Futurized no iba a atreverse a probarla por supuesto. -Aquí ha pasado algo. seguramente se hayan librado de un borracho tratándose de hacerse el héroe contra los bandidos.- Aunque los rastros del caminante parecían seguir a los de la persecución, ¿podría ser posible, tendría un compañero borracho? El rostro de Futurized se tornó disgustado, aunque bueno, fuera como fuese, no era nada seguro y de ser así debería colaborar con él.
OFF:
Supongo que con mi post queda definido el orden Joe-Futurized-Khuro. Un plaserrrrr
Apariencia:
Stats y equipo:
Stats:

• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 2
• Genjutsu: 8
• Velocidad: 2
• Resistencia: 5
• Fuerza: 1

Armas:

• Kunais x4
• Shurikens x6
• Hilos de alambre
• Senbons x10
• Cascabeles
• Hebi Tsukai
• Vendas
Habilidades pasivas utilizadas:

Comunicación reptiliana:
Mediante esta habilidad, el usuario es capaz de comunicarse con cualquier serpiente que encuentre, pudiendo intercambiar información con las misma. Esta es una táctica muy útil a la hora del espionaje.

Captación de partículas:

Los Orochi, al igual que las serpientes, pueden captar partículas volátiles con su lengua para rastrear a alguien. De éste modo son capaces de percibir rastros que escapan a las capacidades olfativas de un Inuzuka o, inclusive, a los ojos de un Hyuga o un Uchica. Su capacidad para seguir el rastro de una persona es tal que pueden mantener la pista sobre su objetivo durante varios días hasta perderles el rastro. Sin embargo deben tener cuidado con esto, pues debido a su alta sensibilidad a las partículas son muy susceptibles a los sabores fuertes y, por ejemplo, un Inuzuka podría sobrecargar éste sexto sentido con su "Marca Dinámica" ya que las partículas de dicha técnica serían lo bastante fuertes como para nublar el ya mencionado sentido.
Genin: Pueden captar partículas a 10 metros a su alrededor. Son incapaces de aislar unas de otras -para rastrear a más de una persona a la vez, por ejemplo- y sólo pueden seguir rastros frescos.


Última edición por Futurized el Mar Jun 27, 2017 7:56 am, editado 1 vez
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Kuroh el Mar Jun 27, 2017 3:59 am

No era raro para el shinobi peliblanco estár en el lugar y momento erróneo, a pesar de que sus intenciones siempre eran buenas. Había salido en la mañana de la casa de su tía, como de costumbre, le ayudaba con las tareas de la casa y aportaba materiales esenciales como forma de agradecimiento a su pariente quien lo había sacado de su anterior y peligroso hogar. Una vez más se dirigía al bosque, un lugar al que comenzaba a tomar como su segundo hogar, realmente comenzaba a acostumbrarse a los verdes terrenos del lugar, sus olores, sus cosas, tanto buenas como malas, justo parecía que hoy había tocado una mala.

Sus ojos brillaron con algo parecido a la felicidad cuando notó que su pequeño montón de leña ya no era tan pequeño, seguro con eso bastaría, al menos por ahora, para él y su tía. Lamentablemente no había podido cazar nada, desde hace un rato había algo inquietante en el bosque, hacía que los animales estuvieran más alerta, claro, no era raro que hubiera alguien más en esa zona, pero los que solían permanecer eran más cuidadosos. Pero, ¿qué más da? Todo estaría bien si volvía a casa pronto. El joven estiró sus brazos hacía al cielo para relajar sus músculos, pasó su diestra sobre su frente para secarse el sudor.

A pesar de la inquietud que estaba presentando el bosque, le seguía pareciendo más tranquila que la capital... se confió, podría quedarse un poco más. Se recostó contra un árbol, cerca de un sendero, para beber un poco y descansar antes de volver a casa, pero tal vez fue su mismo cansancio y el sol, que en unos pocos minutos casi había caído en un agradable sueño. Para su desgracia no lo pudo disfrutar mucho más, se fue tan rápido como había llegado. Gritos, golpes, caballos corriendo, incluso vidrio quebrándose contra el suelo.

Kuroh se levantó de un sobresalto, aunque aún seguía lejos de la situación su corazón ya estaba amenazando con escapar de su pecho. En primer impulso que tuvo fue alejarse de ahí, pero por algún motivo no lo hizo. No quería ser un cobarde, además, había escuchado el grito desesperado del señor, además ¡traía a una docena de ladrones detrás! Su única esperanza de ayuda parecía ser un ebrio que había caído al piso « Oh... vamos, ¿por qué...? » chilló en su mente justo cuando el suelo debajo de él temblaba por el galope de los caballos. No podía dejarlo así.

Se ocultó detrás del mismo árbol en el que se había recostado, alejó su impulso de correr concentrándose en los sellos que tenía que realizar, no tardó en sentir que el agua comenzaba a juntarse entre sus mandibulares, pero esperó a que los bandidos se acercaran para salir de su escondite, fue cuando el gran chorro de agua salió disparado de su boca, logrando que tres de los jinetes cayeran de sus caballos. Inmediatamente regresó detrás del árbol, vaya, que se le había quitado lo cobarde pero no para volverlo estúpido, ellos tenían flechas que podrían atravesarlo con fácilidad si no cuidaba. Tosió un poco de agua, debido a la poca práctica que tenía, respiró agitadamente mientras escuchaba con atención, ¿el borrachín tendría ganas de terminar lo que comenzó? ¿o ahora realmente tendría motivos para salir corriendo?
Off:

Stats.
• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 3
• Velocidad: 5
• Resistencia:4
• Fuerza: 2

Equipo.
• Kunais, infinitas unidades.
• Shurikens, infinitas unidades.

Técnica utilizada.
El Elemento Agua: Olas Furiosas (水遁・水乱波, Suiton: Mizurappa)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una cadena de sellos, el usuario concentra una gran cantidad de chakra en su boca que es expulsada como un potente chorro de agua, formando una catarata de alta presión que arrasa todo lo que se encuentra a su paso. Esta técnica no causa un gran daño por sí sola, pero su potencia es suficiente como para desequilibrar y empujar a uno o varios enemigos. La potencia del jutsu varía dependiendo de la cantidad de puntos stat Ninjutsu que el usuario posea. También sirve para dejar charcos poco profundos en el campo de batalla.
Kuroh
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Yabuki Joe el Mar Jun 27, 2017 5:38 pm

Debido a su posicionamiento en la persecución y a la velocidad que le era posible alcanzar gracias al entrenamiento de su cuerpo, el pelinegro pudo ver con claridad cómo un chorro de agua derribaba a tres de los jinetes, un muchacho de cabello claro siendo el responsable del ataque, tras el cual buscó refugio bajo la sombra del mismo árbol desde el que lanzó su técnica. “Debería moverse de ese lugar, así no será más que un blanco fácil”, pensó el shinobi de negro, evaluando los movimientos del joven y comparándolos con aquellos que él habría realizado de encontrarse en su posición, dada su experiencia en los ataques de estilo guerrilla. Dicho y hecho, tras ver cómo tres de sus hombres eran derribados, el líder de los bandidos, quien se había mantenido en la retaguardia de la formación y pudo ver cómo la acción se había desenvuelto, decidió reorganizar sus fichas.

¡Cuatro que hayan visto el ataque quédense atrás, defiendan nuestro avance! —vociferó con una voz como el trueno, sin detenerse en ningún momento—. ¡El resto, conmigo! ¡Apuren el paso!

Llevaban días esperando encontrarse con un blanco tan conveniente como esa carroza, era obvio que no se detendrían tras ser atacados. Un grito de confirmación fue liberado de forma inmediata por los bandidos montados, cuatro de ellos separándose de la formación que habían mantenido hasta ese momento. Entre los refuerzos y los que habían caído, eran siete, tres arqueros y cuatro espadachines, los hombres que se mantuvieron en el área inmediata, mientras que el líder y sus hombres de mayor confianza, un total de cinco, cada uno con armas de corta y larga distancia, continuaron con la persecución, acelerando el paso. “La persona que me atacó sigue avanzando, así que debo continuar para matarlo, pero también debo eliminar a sus aliados, así no tendrá oportunidad de refugiarse tras los números cuando lo alcance”, evaluó silenciosamente el Aburame, reduciendo su velocidad mientras liberaba un segundo grupo de insectos, el que no tardó en transformarse en una efigie de su persona que se ocultó silenciosamente entre la sombra de los árboles al otro lado del camino, cuatro kunai sumadas a su peso.

Tal como el shinobi del Rayo había pensado, los hombres ya se habían bajado de los caballos y estaban enfocados en el área general desde la que fue liberada la técnica, vigilando atentamente mientras ayudaban a sus compañeros a levantarse. Éstos últimos, bastante aturdidos debido al impacto recibido tras caer de sus monturas, desenfundaron sus armas con cierta dificultad. La iniciativa del peliblanco le había costado la posibilidad de escapar; sin embargo, su ataque en contra de los bandidos le había hecho ganar más de un aliado; después de todo, la vida de un ninja perteneciente al clan Aburame estaba enlazada con cientos de miles de vidas más pequeñas. Aunque fuese solo por ese momento, Joe había tomado la decisión de cooperar con el desconocido, razón por la que abandonó su cobertura sin pensar en el sigilo, unos cuantos metros más atrás del área guardada por los criminales.

¿El borracho? —se preguntó uno de los hombres en voz alta al reconocer el atuendo del hombre al que habían dejado atrás hace unos minutos; sin embargo, antes de considerar qué acción tomar en contra de la inesperada aparición, el otrora vagabundo aceleró a una velocidad anormal, lejos de las capacidades de una persona común y corriente—. ¡Es un ninja! —exclamó el hombre, llamando la atención de sus compañeros, quienes vieron al pelinegro arremetiendo contra ellos a una velocidad que les sería difícil superar; sin embargo, ni siquiera él era más rápido que una flecha, razón por la que los hombres se organizaron en una formación estrecha, los espadachines formando un muro de espadas frente a los arqueros, quienes se prepararon para atacar a quien los enfrentaba de forma tan directa.

El objetivo primario, pero, ya había sido seleccionado por el de vestimenta oscura, su clon de insectos revelándose silenciosamente a espaldas de los atacantes, con un hierro forjado en cada mano. El arquero que se encontraba en el medio de la formación de tiro recibió una brutal patada en la espalda que lo derribó sin mucha dificultad, desequilibrando a los espadachines en un efecto dominó. Todos ellos, sin embargo, mucho más afortunados que los otros dos hombres, quienes ya habían sido apuñalados en las carótidas, su muerte siendo una mera cuestión de tiempo. Esto les obligó a romper su formación, lo que fue un duro golpe a su moral. Sin nadie con la confianza para volver a organizar al grupo, los hombres comenzaron a atacar al clon de forma desesperada, la efigie esquivando y bloqueando los ataques a medida que lanzaba los suyos propios, los otros dos kunai asomándose por la zona de sus pies. La gran ventaja del clon de insectos era que, a pesar de que tenía una apariencia humana, no era más que una masa de insectos en esa forma, por lo que podía moverse sin pensar en romper sus propios huesos, sus movimientos fluidos siendo parte de la naturaleza ofensiva del enjambre.

Al ver que su estrategia había dado frutos, el hombre de negro se acercó al refugio del joven peliblanco y, sin detenerse, soltó una corta frase: —Te los dejo. —La voz de Joe no transmitió emoción alguna, y él siguió adelante sin percatarse si su mensaje había sido recibido con claridad; sin embargo, sus intenciones con el muchacho eran bastante claras. Él era su aliado, y necesitaba de su ayuda para detener a los hombres, razón por la que le confiaba la retaguardia mientras él se adelantaba para interceptar al grupo que siguió adelante. No sería una tarea tan sencilla, ya que los hombres, aunque distraídos por el clon de insectos, no se tardarían en obligarlo a perder su forma; sin embargo, antes de dispersarse, el clon acabó con la vida del tercer arquero, dejando al versado en Suiton enfrentándose a cuatro enemigos malheridos y en estado de confusión, aunque eso no significara que podían ser subestimados, ya que por algo habían sobrevivido a la carga suicida del clon. La ayuda de un tercero en esa situación sería, sin duda, apreciada.



Los pocos segundos que habían sido ganados por la carroza gracias al sorpresivo ataque acuático le fueron arrebatados al instante por un bandido con mucha experiencia en el asalto a caravanas, quien sabía cómo aprovechar cada uno de sus recursos. Los caballos salvajes que ellos montaban eran mucho más veloces que los de corral, bestias criadas con la resistencia en mente. Era cierto que sus caballos se cansarían más rápido al acelerar el paso en condiciones normales, pero, tal como lo había planeado, la aceleración abrupta a la que forzaron a los animales del granjero hizo que éstos redujeran su velocidad abruptamente. Al no estar habituados a moverse a esas velocidades en terreno accidentado, los caballos de corral se vieron abrumados, uno de ellos cediendo ante la presión y tropezándose, llevándose a su hermano consigo. El peso muerto de los caballos hizo que la carroza perdiera el control, volteándose en medio del camino. Los bandidos no se tardaron en rodear a su presa en formación, pero no eran los únicos que se encontraban cazando.

Nuevamente entre la sombra de los árboles, Joe aprovechó que su objetivo se había detenido para recuperar sus propias fuerzas, ocultándose sobre una de las ramas de los árboles cercanos. Desde esa posición, él tenía una visualización plena de los bandidos y sus acciones, por lo que solo bastaría un descuido de los mismos para poder lanzar su ataque. Los insectos que había liberado con anterioridad, su función de rastreo ya obsoleta, se reunieron bajo la sombra, ocultos a la vista, preparándose para ejecutar las últimas órdenes de su colmena que éstos podrían recibir.



Off:

Resumiendo, siete hombres se quedan atrás, Joe mata a los tres que atacan a distancia y le deja los demás a Kuroh y Futu, si éste decide sumarse a la acción. En mi post no hice alusión a Futu porque él va por detrás, así que Joe nunca pudo verlo. xD

Información de la misión:
Misión de rango C: Improvised Rescue

Lugar de la misión: País del Fuego | Bosque de la  Hoja
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: La familia Yamada es una familia de granjeros que de vez en cuando viajan juntos con su mercancía dejando al granja sola con el más grande de los hermanos,  Kira la segunda, Shirai el menor, Kagome la madre y Yamato el padre, están juntos en la carroza desplazándose por un camino del bosque de la hoja sabiendo que podría resultar peligroso pero siendo una de las rutas más cortas la tomaron.

Era obvio que ocurrirá, en el lado del bosque tan espeso bandidos se escondieron y intentaron atacar la carroza pero al ver esto Yamato en un acto reflejo golpeo las riendas de los caballos para que dieran toda marcha y fueran a toda velocidad por el camino evitando los bandidos que pronto montaron caballos salvajes y fueron en persecución a los hombres con arcos y flechas, están empeñados en tomar la carroza con las mujeres y la comida por lo que verán la escena de estos hombres a caballo armados persiguiendo la carroza y está en ustedes ayudarles puesto al ayudarles Yamato seguro les recompensara a su rescatistas.

Recompensa de la misión: 1000 ryus.
Extensión mínima de la misión: 80 líneas.
NPCs:
Yamato, conductor de la carreta - #cc3399
Líder de los bandidos - #006600
Arquero bandido (muerto) - #999900
Stats:
  • Ninjutsu: 10
 • Taijutsu: 7
 • Genjutsu: 3
 • Velocidad: 10
 • Resistencia: 10
 • Fuerza: 10
Equipo:


  • Kunai, 10 unidades. -4
  • Chokuto, 1 unidad.
  • Hilo ninja, metros ilimitados.
  • Bomba de humo, 2 unidades.
  • Bomba de luz, 2 unidades.
  • Vendas, unidades ilimitadas.
  • Sellos explosivos, 2 unidades.
  • Sellos en blanco, 10 unidades.
  • Pergamino de ADN (2/5 cuerpos), una unidad.

Técnicas utilizadas:
Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea. (2/4)

Mushi Bunshin no Jutsu (蟲分身の術, técnica del clon de insectos): Técnica secreta en la cual millares de insectos kikaichū se reúnen en un sólo lugar y toman la apariencia del Aburame o la de cualquier persona que éste desee. El clon es muy elaborado, tanto como para confundir con facilidad al clon con el original, por lo que puede ser usado como señuelo o para una táctica de distracción. Su poder de ataque y velocidad están directamente relacionados con la habilidad del ninja con el ninjutsu. El clon se descompone en insectos al ser golpeado, y debido a que está formado por insectos, puede reformarse de forma muy veloz, aunque no soporta más de dos golpes antes de deshacerse al recibir el 3ro, sin embargo las explosiones o fuertes jutsus elementales de katon y raiton pueden deshacerlos facilmente. Al estar formados por insectos las armas arrojadizas pequeñas (kunais, shurikens, sembons y similares) los atraviesan sin destruirlos. Pueden usar armas, pero no realizar jutsus. Estos clones pueden engañar al sharingan pues llevan el mismo chakra que el usuario, pero no al Byakugan pues este puede ver claramente su composición, tambien pueden engañar al olfato pues llevan el mismo olor corporal del Aburame. Cuando estos clones son destruidos el usuario puede recuperar la información que poseían si al menos un insecto de los que lo conformaban sobrevive. Un clon creado, ya destruido.
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Futurized el Mar Jun 27, 2017 11:59 pm

Lento pero seguro. Ese parecía ser el modus operandi del joven ninja perteneciente al feudo Hinoarashi, no se debía a cobardía la extrema precaución, pero no podía subestimar el poder de unos rivales sin ni siquiera conocer su poder ni su número. Los rastros eran cada vez más frescos, a juzgar por las apariencias aunque nada seguro, se podía deducir que las personas de la carroza habían sido detenidas, aunque el futuro descubriría que no era esa la situación que se iba a encontrar. Caminaba a paso ligero, saltando de rama en rama por la espesura del bosque del País del Fuego. Comprobó que todo su equipamiento estaba en orden, en especial su apreciada ocarina, que a parte de ser determinante en su estilo de lucha, tenía un gran valor sentimental para el chico. No tardo más de 10 minutos en llegar al lugar donde había ocurrido al parecer una pelea, pero no había rastro de la carroza a defender.

Futurized desde su perspectiva aérea, más bien superior, al estar sobre los árboles, pudo apreciar que había un gran charco de agua en el suelo, al parecer provocado por el interceptor de los captores, ya que algunos de los caballos aún estaban en el suelo luchando por levantarse y otros de ellos había echado a correr bosque a dentro presas del pánico. Eso no era todo, Futurized pudo perfectamente vislumbrar tres cadáveres, dos de ellos rodeados de charcos de sangre, al parecer haber muerto los primeros, y el otro, junto a 4 espadachines bastante nerviosos, junto a un grupo de insectos también muertos y esparcidos por el agua. A su vez pudo apreciar como una sombra de la que pudo percibir que tenía el pelo negro huía de la zona de combate. ¿Habría notado su presencia y querría que se hiciera cargo de los sobrantes? Fuera como fuese, era hora de empezar la acción, y Futurized comenzó los preparativos sacando un Kunai de su ropaje y se lo acerco a la boca, saboreo este y acto seguido rodeándolo con su lengua se lo tragó gracias a su increíble pero peliaguda habilidad como Orochi, para usarlo en una futura ocasión, ya que seguro que le haría falta en un futuro.

Aunque no quería enseñar mostrar todas sus cartas, parecía que una misión de rango C era la ocasión de sacar a relucir sus habilidades, además el chico del pelo negro había confiado en él para acabar con aquellos 4, que aunque no pocos, haría lo mejor por detenerlos[Aún no se sabe de la presencia de Kuroh, puesto que está detrás de un árbol]. Se había estado reservando, pero no más.-Es hora de demostrar mi talento, hora de llamar a Baiorin-. Con aires de superioridad, agarró con firmeza su ocarina color dorado y la sacó del bolsillo interior de su túnica. La acerco a sus labios, sintió el frío tacto del metal de la ocarina y empezó a tocar una suave y dulce melodía, que empezó a escucharse por los alrededores del bosque. Tras las primeras notas de la sinfonía, provocadas por el manejo del instrumento por su mano derecha, Futurized posó su mano restante sobre el suelo, invocando así a un demonio proveniente de otro plano astral. Este estaba completamente a merced del joven con rasgos viperinos, todo dependiendo de lo que tocara con su ocarina. Comenzaba el baile.

El demonio de tres metros de altura y portador de un casco gris que solo dejaba asomar una escalofriante sonrisa, portaba un machete en su mano derecha de un gran filo, con el tamaño de una katana normal. Al andar, dejaba arrastrar una cadena de metal. Por culpa de ese arrastre, se escuchaba un tintineo metálico, que junto al sonido de la ocarina alertó a los 4 espadachines que en formación esperaban su movimiento, aunque no pudieron ocultar un rostro de sorpresa ante la figura imponente del demonio. Anonadados los espadachines, parecía que sus piernas temblaban, era hora de actuar. La melodía se aceleró y el demonio con gran velocidad se abalanzó contra los bandidos, saltando hacia ellos desde la rama en la que estaba el joven de la túnica blanca. El demonio, guiado como una orquesta por la batuta, empezó a hacer girar la cadena, con el fin de atrapar a sus enemigos, y acabar con todos ellos de una simple estacada, aunque no pudo ser así. Tres de ellos salieron disparados del lugar mediante un salto en tres diferentes direcciones, aunque uno de esos tres tropezó, no pudiendo levantarse del suelo. El más miedoso de los bandidos, atrapado en las cadenas y en su propio miedo, sería el primero en caer, mediante un rotundo golpe del machete sobre su torso, que de no ser por sus ropas abriría en canal al mismo, aunque cayó desangrado sobre el suelo. El bandido que quedaba en el suelo, que resbaló a causa del agua en el suelo, correría un destino parecido, no sería tajado, pero si atravesado por el machete ya cubierto de sangre.-Parece que en este área solo quedan dos, si siguen escondidos me van a retrasar más de la cuenta, y el tiempo vuela-. La melodía seguía sonando, mientras que Baiaorin con algunos golpes despejaba algunos árboles para favorecer la visión del usuario del ningenjutsu. Futurized bajó del árbol colocándose en medio del claro, para así evitar ataques sorpresa.


Off:
Baiorin
Apariencia:
Stats y equipo:
Stats:

• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 2
• Genjutsu: 8
• Velocidad: 2
• Resistencia: 5
• Fuerza: 1

Armas:

• Kunais x4
• Shurikens x6
• Hilos de alambre
• Senbons x10
• Cascabeles
• Hebi Tsukai
• Vendas
Habilidades utilizadas:
Mateki: Genbusō Kyoku (Instrumento demoníaco: Melodía Manipuladora Ilusoria de guerreros) [Nivel 1]:
Este es un genjutsu antiguo, que está en el límite entre el Genjutsu y el Ninjutsu. Mediante el mismo, el usuario será capaz de invocar demonios desde otro plano astral, los cuales serán enteramente formados de chakra. El chakra que forma a los demonios, será manejado mediante la melodía ejecutada por el usuario, utilizando su instrumento como catalizador. De esta forma, los demonios serán controlados por el usuario a placer. Todos los demonios deben ser creados en el apartado de “creación de jutsu”, especificando que son para esta técnica. El tamaño de los demonios podrá variar, y tanto la estética como el arma que posean los demonios quedarán enteramente a elección del usuario. Estos demonios no tienen habilidades especiales y generalmente tienen sus ojos vendados. El daño ocasionado por estos demonios será real.

A este nivel, el usuario podrá invocar un solo demonio y manejarlo por tres turnos antes de tener que volver a ejecutar esta técnica.

Nota: El usuario podrá moverse libremente mientas ejecuta esta técnica, más no podrá ejecutar otra técnica al mismo tiempo.

Ninpo Kakusareta buki (Arte ninja, arma escondida):
Sin la necesidad de sellos de manos, el usuario es capaz de asomar una espada/hacha/lanza/etc desde su garganta y luchar empuñando la misma desde su boca. Además, si el usuario lo desea, podrá acumular chakra en su garganta de forma que será capaz de escupir a gran velocidad dicha arma para atacar al enemigo.
Nota: El arma que pueden hacer emerger, debe ser o bien creada, o bien comprada en el respectivo tema.
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Kuroh el Vie Jun 30, 2017 11:14 pm

Bueno, no tuvo que huir en primer lugar porque, ¡oh sorpresa! Parecía que el borracho que hace unos minutos había mordido el polvo ahora se dirigía hacía los bandidos, pero realmente lo que lo sorprendió más fue lo que pasó a continuación. Había cambiado un poco de posición para tener una mejor visión, al principio todo iba bien, pero le costó creer lo que estaba pasando frente a él, ¿los había matado? ¿así? ¿tan fácil? La vida de aquellos shinobis, tan despreciables como fueran habían sido arrebatadas con la facilidad que Kuroh tenía para cazar, tan fácil como simplemente aplastar a un mosquito... pero ellos tenían familias, madres, tal vez una esposa esperándolos en casa, hijos, personas que nunca volvería a ver porque ahora yacían contra el agua lodosa que él mismo había creado. ¡Ni si quiera conocía los motivos del robo! Claro, aunque no se justifica tampoco había razón para matarlos, ¡eso ni si quiera era defensa propia! La verdadera solución (al menos en la cabeza del peliblanco) era inmovilizarlos para que después recibieran un castigo correspondiente. ¡Ellos no tenían ningún derecho de arrebatarles la vida.

El corazón de joven e inexperto ninja parecía que había dejado de latir, se encontraba apretando los puños con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto de un tono totalmente níveo, se sentía nuevamente impotente ante la situación, había querido frustrar los planes de aquellos ladrones, pero nunca quiso de nadie fuese asesinado. Sintió que su estómago daba un vuelco cuando el pelinegro desconocido se acercó a él y le dijo que se encargara de los ladrones restantes —¿¡Qué!? —protestó el niño. No, no, claro que no, él ya no ponía manejar una situación como esa, ¡ahora sí que iba a salir corriendo! Pero antes de que llevara a cabo un intento de escape notó una nueva presencia, y no más tarde una melodía que nunca antes había escuchado, seguido por la aparición de un demonio que no tardó en crear una carnicería. Lo peor fue cuando notó por completo quien había sido el causante,un niño tremendamente pálido que hacía que su aspecto recordara al de una serpiente, parecía ser varios años más joven que él, ¿¡qué cosas tenía en la cabeza!? ¿O tal vez era él quién tenía sus ideas confundidas?

¿Por qué...? —miró al otro niño desconocido, antes de que pudiera terminar de formular su pregunta los dos bandidos restantes aparecieron, tratando de hacer una última defensiva, atacando en un grito desesperado armados unicamente con una espada, un arco y un par de flechas, con ese niño que había teñido sus aguas de un rojo sangre en medio era una misión suicida. El gennin peliblanco no tardó en salir de su escondite mientras formaba nuevamente una cantidad de sellos, recuperando una pizca de valentía del fondo de su estómago. Cinco árboles con altura de poco más de tres metros rodearon al par, lo que serviría como una especie de jaula, que no permitiría que se moviesen a ningún lado y esperaba que también impidiesen que el niño les asesinara. Aunque el espadachín no tardo en tratar de cortar las ramas de los árboles para obtener una ruta de escape, mientras que el arquero apuntaba una de sus últimas flechas al niño. ¿Realmente era así? Parecía que su padre tenía razón y la vida de un ninja se regía fuertemente por un morir o matar. Hizo los sellos tan rápido como pudo, aunque sólo se había dirigido al arquero, las potentes shurikens de madera salieron disparadas de los árboles hacía las gargantas y pecho de los bandidos, quienes perdieron el brillo de sus ojos en un instante. El peliblanco se dejó caer de rodillas al mismo tiempo que la sangre escurría del cuerpo de sus víctimas, casi sin creer lo que había hecho.

Off:

Stats.
• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 1
• Genjutsu: 3
• Velocidad: 5
• Resistencia:4
• Fuerza: 2

Equipo.
• Kunais, infinitas unidades.
• Shurikens, infinitas unidades.

Técnicas utilizadas.
Mokuton: Mori no tanjō (Madera: Nacimiento de un bosque)
Gracias a éste jutsu el usuario efectúa una serie de sellos de mano para modificar completamente el campo de batalla, ya que esta técnica consiste en la creación de árboles en cualquier superficie en la que se encuentre. Este jutsu le da una gran ventaja al usuario Mokuton debido a que le permite tener un mayor control sobre la geografía del lugar respecto a su oponente, obligándolo a ser más cauteloso. El poder del jutsu varía demasiado dependiendo del rango del usuario. En gennin los árboles que puede crear no abarcan más de un radio de diez metros en total y además son muy escasos, no pudiendo crear con ello más de 5 árboles de 6 metros de altura cada uno. En Chunnin el radio aumenta a veinte metros aumentando la cantidad árboles creados a un total de diez. En Jônin el radio abarca 25 metros además de que ahora puede generar un verdadero bosque muy tupido en la zona donde puede mover los árboles a su disposición logrando incluso desplazar las ramas de los árboles hasta 3 metros (para golpear, atrapar o sostener a un enemigo, o para protegerse). En Sannin el Senju ha alcanzado tal manejo de su elemento Mokuton que según las historias se utilizó para crear el gran bosque verde del País del Fuego. Aquí el Senju es capaz de cubrir un área de 100 metros de bosque con una altura de 15 metros y más, cada árbol. Donde tiene el control absoluto de cada uno de los árboles pudiendo incluso formar árboles de otro árbol. El límite de alcance es innumerable debido a que a esas alturas se encuentran en un bosque del que será realmente difícil escapar.

Mokuton: Mokuzai Shuriken (Shuriken de Madera):
Después de una secuencia de sellos de mano, se crean shurikens de madera desde los árboles cercanos, las cuales salen disparadas en línea recta desde ellos en dirección al o los oponentes. Estos shurikens están cubiertos de afiladas astillas los cuales fácilmente pueden clavarse en la carne humana. Se pueden crear hasta 10 shurikens.
Kuroh
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Yabuki Joe el Mar Jul 04, 2017 7:19 pm

La situación fue de mal en peor para el cabeza de familia, quien no pudo hacer nada para proteger a su mujer e hijos del fuerte impacto. Lejos del dolor que sentía en ese momento, las lágrimas que abandonaron sus ojos estaban cargadas de impotencia. Por años se había dedicado al comercio de su cosecha, con mucho esfuerzo había juntado el dinero para sacar a su familia adelante y mejorar sus condiciones de trabajo. Ni siquiera había pasado un año desde que pudo comprar a las dos bestias de carga, y ya las había perdido por culpa de los bandidos, al igual que gran parte de su mercancía, la que se encontraba regada por todo el lugar. Con sumo esfuerzo, el maltrecho hombre se levantó para ver el estado de salud de sus seres queridos. Tanto su esposa como su hijo menor estaban inconscientes, mientras que su hija, prácticamente intacta, veía con profundo temor a los hombres que los rodeaban.

¡¿Qué es lo que quieren de nosotros?! —preguntó Yamato en su desesperación mientras se colocaba de pie frente a su familia, como si intentara ocultarlos de la vista de los hombres. Algunos de ellos comenzaron a reír; sin embargo, el líder bajó de su montura antes de tomar la palabra.
No es nada personal, granjero —respondió, haciendo énfasis en la última palabra—. Las mujeres se venden bien y la comida nunca está de más, y no somos amables como para ignorar un blanco tan fácil paseando por una ruta que dominamos.
¡No te llevarás a mi familia! —rugió el aldeano al desenfundar una daga, tomando una postura defensiva que le permitiría contraatacar rápidamente.
¿Oh? —soltó, sorprendido, el asaltante, percatándose de que el hombre frente a él sabía cómo defenderse—. Tu postura te delata. ¿Arte rápido? —preguntó, sin recibir más respuesta que un gruñido de frustración. Había dado en el blanco—. Sería entretenido pelear contra ti, pero primero están los negocios, y no dejaré que arruines el mío.

Un silbido del hombre bastó para hacer que sus secuaces, aún sobre sus monturas, prepararan sus armas mientras él desenfundaba la espada que llevaba al cinto, su filo recto delatándola como una chokuto. La mano de Yamato no tembló, sin embargo, y mantuvo su posición defensiva hasta que uno de los hombres comenzó a tensar la cuerda de su arco, momento en el que desvió la mirada. Cambiando su postura en un instante, el hombre soltó su cuchillo de forma que éste quedara de cabeza, permitiéndole tomarlo de la punta con los dedos índice y pulgar, y se colocó en posición de lanzamiento. El líder de los bandidos abrió los ojos con la urgencia de alguien que veía su plan desbaratado. El hombre no solo era diestro en el arte rápido del Kenjutsu, sino también en el arte certero.

¡Cuidado! —gritó; sin embargo, su advertencia fue demasiado lenta, ya que, al voltearse a ver al subordinado a sus espaldas, el frío acero ya se había clavado en su pecho con limpieza, la vida ya ausente de sus ojos al momento de caer del caballo. El enemigo frente a él era más peligroso de lo que pensaba, razón por la que le devolvió la mirada. Gesto acertado, ya que una segunda daga se había colado entre sus dedos, su lanzamiento bloqueado por el arma que tenía en las manos. Con un grito cargado de enojo, el líder acortó la distancia entre él y su nuevo enemigo, quien ya había empuñado una tercera daga para defenderse. Al producirse el choque de aceros, el bandido pudo notar que su fuerza era mayor a la del hombre, por lo que podría mantenerlo a raya mientras sus hombres descendían de sus monturas y se preparaban para acabarlo con la fuerza de sus números.

Antes de que éstos comenzaran a acortar distancias, una oscura figura de apariencia humana abandonó los árboles con silencio absoluto y gran velocidad, embistiendo al hombre más cercano a los árboles. Al derribarlo, también le quitó la espada del cinto, herramienta que usó de forma bruta para apuñalarlo una y otra vez, alboroto que espantó a los caballos, quienes salieron corriendo a los cuatro vientos. La distracción obligó a todos los combatientes a observar el despiadado intercambio, dejando atónitos tanto a Yamato como a los criminales, quienes no tardaron en reconocer la apariencia del hombre al que habían dejado atrás en el camino. “¿Es ese borracho?”, pensaron al unísono, el pensamiento traicionado al ver cómo la figura se deshacía en miles de motas negras inertes. Una efigie compuesta por un millar de insectos que perdió la vida tras cumplir su propósito.

Antes de que pudieran procesar toda la escena, una kunai voló desde las ramas de uno de los árboles cercanos, clavándose a los pies de otro de los subordinados. Tras calcular la dirección desde la que el arma fue lanzada, el hombre se preparó para responder con su arco; sin embargo, el papel atado en el arma arrojadiza liberó una gran bola de fuego que envolvió al hombre de pies a cabeza. Las quemaduras del fuego no serían graves en un comienzo; sin embargo, tanto su ropa como su cabello quedaron en llamas debido a la grasa acumulada en ambos, haciéndolo correr y rodar en el suelo de forma desesperada. Con su posición comprometida, pero confiado en que sus capacidades bastarían para eliminar a todas las amenazas frente a él, el pelinegro liberó a un tercer grupo de insectos bajo su ropa y bajó del árbol de un brinco, aterrizando con dificultad. Tomándose un par de segundos para reincorporarse y sacudir el polvo de sus prendas, Joe tomó la palabra antes de que alguien más pudiera hacerlo.

Voy a ayudar —pronunció en un tono carente de emoción, cuatro palabras dedicadas al aldeano que anteriormente había solicitado su ayuda, quien no pensó en otra cosa sino asentir. La decisión del pelinegro, aunque predecible, poco tenía que ver con la escena del padre defendiendo a su familia, siendo la compasión algo que el ninja del Rayo no conocía. Su razonamiento iba de la mano con acabar con un enemigo en común, ya que Yamato, sin saberlo, había matado con su cuchillo al mismo hombre que había pateado al shinobi ebrio. Éste, lejos de sentirse frustrado por haber perdido a su objetivo, se sintió agradecido hacia la persona que había actuado a su favor, razón por la que decidió ayudarlo a eliminar a sus enemigos en común. Una experiencia similar a la que vivió en el País de la Nieve, lugar en el que, a pesar de haber encontrado una presencia que aparecería en todas sus pesadillas desde ese día, también conoció el agradecimiento de la mano de Dastan, el hombre que lo acompañó en ese infierno. De no haber sido por él, lejos de ayudar a esas personas, Joe los habría asesinado a todos.



Off:

Lamento mucho la tardanza en responder, tuve algunos problemas durante la semana anterior.

Resumiendo, el aldeano mata a uno de los hombres y choca armas con el líder bandido, Joe crea un clon que mata a un segundo hombre, y luego lanza una kunai con un sello "en blanco" que tenía una técnica Katon sellada, la que, aunque insuficiente para matar a su objetivo o causarle daños muy graves, lo aleja del combate debido a que su pelo y ropa terminan incendiándose. Solo queda el líder y uno de sus subordinados, ambos bastante confundidos debido a la forma en la que se dio vuelta la situación. Si quieren entrenar stats, el líder será más que suficiente para dar pelea.

Información de la misión:
Misión de rango C: Improvised Rescue

Lugar de la misión: País del Fuego | Bosque de la  Hoja
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: La familia Yamada es una familia de granjeros que de vez en cuando viajan juntos con su mercancía dejando al granja sola con el más grande de los hermanos,  Kira la segunda, Shirai el menor, Kagome la madre y Yamato el padre, están juntos en la carroza desplazándose por un camino del bosque de la hoja sabiendo que podría resultar peligroso pero siendo una de las rutas más cortas la tomaron.

Era obvio que ocurrirá, en el lado del bosque tan espeso bandidos se escondieron y intentaron atacar la carroza pero al ver esto Yamato en un acto reflejo golpeo las riendas de los caballos para que dieran toda marcha y fueran a toda velocidad por el camino evitando los bandidos que pronto montaron caballos salvajes y fueron en persecución a los hombres con arcos y flechas, están empeñados en tomar la carroza con las mujeres y la comida por lo que verán la escena de estos hombres a caballo armados persiguiendo la carroza y está en ustedes ayudarles puesto al ayudarles Yamato seguro les recompensara a su rescatistas.

Recompensa de la misión: 1000 ryus.
Extensión mínima de la misión: 80 líneas.
NPCs:
Yamato, conductor de la carreta - #cc3399
Especialidad Kenjutsu - Arte rápido y arte certero.
• Ninjutsu: 1
 • Taijutsu: 10 + 2
 • Genjutsu: 1
 • Velocidad: 5 + 2
 • Resistencia: 5
 • Fuerza: 7

Líder de los bandidos - #006600
Doton - Especialidad Kenjutsu - Arte del manejo libre, arte del filo elemental.
• Ninjutsu: 5 + 2
 • Taijutsu: 10 + 1
 • Genjutsu: 5
 • Velocidad: 5
 • Resistencia: 5
 • Fuerza: 10 + 1
Stats:
  • Ninjutsu: 10
 • Taijutsu: 7
 • Genjutsu: 3
 • Velocidad: 10
 • Resistencia: 10
 • Fuerza: 10
Equipo:


  • Kunai, 6 unidades. -1
  • Chokuto, 1 unidad.
  • Hilo ninja, metros ilimitados.
  • Bomba de humo, 2 unidades.
  • Bomba de luz, 2 unidades.
  • Vendas, unidades ilimitadas.
  • Sellos explosivos, 2 unidades.
  • Sellos en blanco, 10 unidades. -1
  • Pergamino de ADN (2/5 cuerpos), una unidad.

Técnicas utilizadas:
Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea. (3/4)

Mushi Bunshin no Jutsu (蟲分身の術, técnica del clon de insectos): Técnica secreta en la cual millares de insectos kikaichū se reúnen en un sólo lugar y toman la apariencia del Aburame o la de cualquier persona que éste desee. El clon es muy elaborado, tanto como para confundir con facilidad al clon con el original, por lo que puede ser usado como señuelo o para una táctica de distracción. Su poder de ataque y velocidad están directamente relacionados con la habilidad del ninja con el ninjutsu. El clon se descompone en insectos al ser golpeado, y debido a que está formado por insectos, puede reformarse de forma muy veloz, aunque no soporta más de dos golpes antes de deshacerse al recibir el 3ro, sin embargo las explosiones o fuertes jutsus elementales de katon y raiton pueden deshacerlos facilmente. Al estar formados por insectos las armas arrojadizas pequeñas (kunais, shurikens, sembons y similares) los atraviesan sin destruirlos. Pueden usar armas, pero no realizar jutsus. Estos clones pueden engañar al sharingan pues llevan el mismo chakra que el usuario, pero no al Byakugan pues este puede ver claramente su composición, tambien pueden engañar al olfato pues llevan el mismo olor corporal del Aburame. Cuando estos clones son destruidos el usuario puede recuperar la información que poseían si al menos un insecto de los que lo conformaban sobrevive. Segundo clon creado, ya destruido.

Ninpo, Kakusareta no Jutsu (Arte ninja, Jutsu oculto): Mediante esta técnica, el usuario será capaz de utilizar cualquier técnica que conozca mediante sus pergaminos o etiquetas. De esta forma, cada vez que el usuario despliegue un pergamino con el sello de esta técnica, se sobrentenderá que tenía un jutsu que él conozca, sellado en dicho pergamino/sello, y por lo tanto el mismo emergerá del papiro. Solo se pueden utilizar técnicas coherentes por este medio, es decir, no se podrán utilizar Tsuugas a partir de un pergamino/sello.
Ejecutar un jutsu mediante esta técnica, gastará únicamente el gasto correspondiente al jutsu que se está utilizando. Es decir, si usan una técnica jounnin, gastarán una técnica jounnin, más no gastarán la técnica gennin correspondiente a este sellado. Técnica liberada: Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu).

Técnicas restantes: 7/8
Yabuki Joe
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Futurized el Jue Jul 06, 2017 12:25 pm

El ambiente estaba caldeado, el anterior movimiento del Orochi había dejado aquel claro del bosque bastante tranquilo, los cuerpos de los primeros cadáveres empezaron a atraer moscas y otro tipo de animales para alimentarse de la putrefacción del mismo. Aunque los bosques suelen estar habitados de criaturas amables y gentiles, parece que aquella batalla solo había precedido a la maldad y a todo tipo de cosas desagradables. No había mucho tiempo para pensar, mientras tanto la melodía no cesaba y a pesar de su dulzura, el demonio que controlaba no era igual de agradable. Baiorin seguía danzando a su alrededor. Toda esta tranquilidad se rompió cuando de repente, a la desesperada, el último par de bandidos se lanzaron en una última y brusca defensiva. No fueron muy discretos, por lo que Futurized al instante pudo indicar a Baiorin que le cubriera por el lado que atacarían, sin embargo, este ataque fue saboteado por una tercera incógnita desconocida en la ecuación, un chico joven oculto tras un árbol salió de su refugio y con unos sellos de manos pudo ver como empezó a crear vida del suelo, creando así una pequeña prisión para inmovilizar a sus enemigos. Parecía que estaba de su lado, lo que tranquilizó al ocarinista, aunque no era suficiente para detenerlos, pues los árboles caían ante el filo de las espadas. Sin embargo no era su único as bajo la manga, de los árboles brotaron shurikens que con rapidez se llevaron las vidas de los bandidos, aunque la siguiente acción del chico determinaría que su verdadera intención no era aquella, cayó de rodillas como arrepentido y aunque no fuera un experto en consolar, el pelinegro decidió acercarse para dedicarle unas palabras y con una mano sobre el hombro e inclinándose le dijo.

No te tortures, has hecho lo correcto. Ser un ninja es algo muy duro, pero para hacer bienes mayores a veces necesitamos hacer males menores. Piensa que no solo has acabado con ellos, si no que estás colaborando con la familia que protegemos para salvarles la vida. Así que no es momento de descansar, aún queda trabajo por hacer. Recuperó el aliento de una bocanada después de su intervención y se puso recto y continuó tocando su ocarina, dispuesto a perseguir así al resto de personas que acechaban a la familia Yamada. Partió en su camino, saltando de rama en rama como lo había hecho anteriormente, aunque esta vez le seguí su fiel demonio Baiorin. Un poco molesto ya que de nuevo llegaría tarde a su cita con los bandidos y que no le gustaba la idea eso de ser la estela del otro ninja, aunque no había sensación más reconfortante que la de cumplir aquella misión. Pasados unos minutos, no muchos, llegaron al que era su destino. La escena se podía observar con bastante claridad, a pesar de no haber estado allí para disfrutar del espectáculo. Un par de cadáveres, otro de los bandidos en llamas, el que parecía el líder de los bandidos enfrentándose cara a cara con la persona que debíamos proteger, el pelinegro y el último del pelotón de bandidos, que tenía una cara de conmoción, como si quisiera huir de allí. Iba a ser el primer objetivo de Futurized, no le iba a dejar el beneficio de la duda y dejarle huir. Continuando la melodía, el demonio velozmente se postró frente al bandido restante, enseñándole su escalofriante dentadura, inmovilizado por el miedo no pudo hacer nada más que dejarse caer al suelo tras ser alcanzado por el machete de Baiorin. Su cuerpo sangrante intentaba huir de la escena lentamente, pero Futurized tocando su ocarina con una mano se acercó al bandido y con la otra sacó un kunai de su túnica y lo ejecutó a sangre fría y lo volvió a guardar en su túnica.Uno menos

El nuevo objetivo estaba claro, era único, el líder al cual se estaba enfrentando Yamato. De nuevo las notas que el Orochi estaba tocando tornaron un ritmo más acelerado, y Baiorin se fue directamente a por el bandido restante. Este que estaba observando lo que sucedía a su alrededor, era consciente de que se encontraba en una inferioridad numérica, pero también era consciente que le sería imposible salir ileso de la situación y que no podría huir. El líder de los bandidos levantó tierra con su pie para alejar a Yamato y enfrentarse directamente al demonio para deshacerse de él. El demonio fue a intentar golpearlo e inmovilizarlo con su cadena del brazo izquierdo, pero el habilidoso espadachín pudo acumular chakra en su hoja, y así cortar con facilidad las cadenas que pretendían atraparle, acto seguido se encontraría con el ataque de la hoja del demonio, el cual también esquivó rápidamente, saltando así sobre el demonio y iendo directamente a por el chico de las facciones de serpientes, pudo rápidamente comprender que la melodía era el fruto del movimiento del demonio. Futurized, sorprendido dejo de tocar la melodía y desactivó la técnica, guardó su ocarina y el demonio volvió a su plano astral, sin embargo, el no podría irse tan fácilmente de la complicada situación.

Es rápido, no podré esquivarlo con velocidad. Fue lo primero que pensó mientras se aproximaba con presteza hacia él. En menos de diez segundos ya lo tenía frente a él a unos 3 metros, blandiendo su espada, a punto de realizarle un corte limpio a la altura del abdomen. Llegó el momento de mostrar lo que ocultaba desde la batalla anterior. Abrió mucho su boca y de esta salió el kunai anteriormente guardado enrollado por su lengua, acumuló chakra y lo lanzó, obligando así al espadachín esquivarlo y darle tiempo para escapar. Sin la necesidad de realizar algunos sellos, el suelo bajo Futurized se reblandeció y empezó a cavar un agujero que le sirvió como huida para reposicionarse en el combate, y dejar que esta vez no se le volviera a acercar el kenjuista. Se quedó bajo la tierra para esperar a hacer un ataque sorpresa, ya que el podía saber donde estaban todos y aprovechar la distracción de sus compañeros para él rematar la jugada o depende de la habilidad de sus compañeros salir cuando estuviera todo hecho, aunque el bandido parecía un hueso duro de roer. Ahora os toca a vosotros.

Off:
Baiorin
No hay mucho que aclarar, denle caña a este, aunque con sus stats entre los 4 no es nada.
Stats y equipo:
Stats:

• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 2
• Genjutsu: 8
• Velocidad: 2
• Resistencia: 5
• Fuerza: 1

Armas:

• Kunais x3
• Shurikens x6
• Hilos de alambre
• Senbons x10
• Cascabeles
• Hebi Tsukai
• Vendas
Habilidades utilizadas:
Mateki: Genbusō Kyoku (Instrumento demoníaco: Melodía Manipuladora Ilusoria de guerreros) [Nivel 1]:
Este es un genjutsu antiguo, que está en el límite entre el Genjutsu y el Ninjutsu. Mediante el mismo, el usuario será capaz de invocar demonios desde otro plano astral, los cuales serán enteramente formados de chakra. El chakra que forma a los demonios, será manejado mediante la melodía ejecutada por el usuario, utilizando su instrumento como catalizador. De esta forma, los demonios serán controlados por el usuario a placer. Todos los demonios deben ser creados en el apartado de “creación de jutsu”, especificando que son para esta técnica. El tamaño de los demonios podrá variar, y tanto la estética como el arma que posean los demonios quedarán enteramente a elección del usuario. Estos demonios no tienen habilidades especiales y generalmente tienen sus ojos vendados. El daño ocasionado por estos demonios será real.

A este nivel, el usuario podrá invocar un solo demonio y manejarlo por tres turnos antes de tener que volver a ejecutar esta técnica.

Nota: El usuario podrá moverse libremente mientas ejecuta esta técnica, más no podrá ejecutar otra técnica al mismo tiempo. Técnica continuada, ya detenida

Ninpo Kakusareta buki (Arte ninja, arma escondida):
Sin la necesidad de sellos de manos, el usuario es capaz de asomar una espada/hacha/lanza/etc desde su garganta y luchar empuñando la misma desde su boca. Además, si el usuario lo desea, podrá acumular chakra en su garganta de forma que será capaz de escupir a gran velocidad dicha arma para atacar al enemigo.
Nota: El arma que pueden hacer emerger, debe ser o bien creada, o bien comprada en el respectivo tema Continuada, ya escupida.

Doton: Moguragakure no Jutsu (土遁・土竜隠れの術, Elemento Tierra: Jutsu de la Ocultación como un Topo):
[Invariable]
Sin la necesidad de realizar sellos, el ninja puede introducirse en la tierra, cavando un agujero en ésta, y trasladarse por ella sin dificultad alguna. Esta técnica es muy útil para huidas rápidas. El usuario puede detectar a sus rivales estando bajo el suelo a pesar de no poder ver lo que ocurre en la superficie. No es posible realizar otros jutsus mientras se está oculto bajo la tierra. Aún bajo tierra
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Re: Improvised Rescue.

Mensaje por Yabuki Joe el Vie Jul 21, 2017 7:52 am

Los vientos de la batalla cambiaron de golpe, otorgándole gran ventaja al padre de familia, como si de justicia divina se tratase... Una inspiradora escena que no tardó en degradarse, pasando a ser un exterminio del antes numeroso grupo de bandidos.

Una suave melodía comenzó a llenar el ambiente, sobrepasando a los gritos del hombre incendiado, y el último subordinado en pie no tardó en transformarse en la víctima de una gran criatura de apariencia demoniaca, a la que Joe se limitó a observar cautelosamente desde su posición. La altura del demonio le hizo recordar brevemente al gigante putrefacto con el que el ejército del Rayo se enfrentó durante su marcha a la capital olvidada; sin embargo, el olor a fermentada muerte, el detalle que el pelinegro podía recordar vívidamente de ese incidente, no se encontraba presente, siendo todo lo que se podía olfatear en ese lugar era el olor de la tierra removida mezclado con el de la sangre derramada y la piel chamuscada, los cuerpos frescos comenzando a dejar cuantiosos charcos de sangre bajo su masa. Cuando la criatura terminó su trabajo, la melodía cambió su ritmo, acelerándose, y, en respuesta, el demonio se dirigió al líder de los criminales. Al seguir el silbante sonido con sus oídos, el shinobi del Rayo encontró en su punto de origen a una persona, un infante de cabello largo, piel pálida y facciones andróginas. Sus dedos se movían con presteza sobre la superficie de un objeto que llevaba en la boca, fuente del sonido que había estado escuchando.

Eso era algo que el otrora vagabundo jamás había visto antes, razón por la que su atención fue capturada por unos instantes; sin embargo, la aparición del nuevo participante no era lo más relevante del cuadro, ya que aún quedaba un enemigo en pie, algo que el Aburame recordó de golpe. En cuanto su atención regresó al último criminal, éste ya había logrado zafarse de su oponente, quien usaba su mano para intentar quitarse algo de los ojos, una nube de polvo a su alrededor indicando que el bandido había usado el terreno como ventaja. Lejos de aprovechar esa oportunidad para acabar con su primer enemigo, el hombre le dio la espalda y arremetió en contra de la extraña criatura, algo que Joe, como espectador, no podía entender.

“¿No habría sido mejor acabar con el enemigo que tenía más cerca y luego tomar distancia para evaluar la situación? Su acción indica que posee confianza en que sus habilidades le permitirán eliminar a ese monstruo a pesar de su tamaño, pero se ha olvidado completamente de mi presencia, además de que ha dejado su espalda descubierta ante una persona con una precisión endemoniada. Ha cometido un grave error”, sentenció el pelinegro mientras observaba cómo su último enemigo se movía con gran agilidad, fácilmente evadiendo las acciones del coloso frente a él para lanzarse en contra del muchacho, quien dejó de tocar su melodía, lo que coincidió con la desaparición de la bestia que ya había sido rebasada. “¿Esa criatura era una creación del muchacho? ¿Qué clase de técnica es esa?”, se preguntó Joe, sus ojos levemente más abiertos por la sorpresa que había recibido.

Éstas no se detuvieron, sin embargo, ya que el chico pálido expulsó una kunai de su boca, la que, si bien no acertó en el cuerpo de su objetivo, le dio el tiempo suficiente como para permitirle cavar un agujero en la tierra con suma facilidad y velocidad, evitando así el enfrentamiento directo con el criminal. Éste, con una expresión incrédula en el rostro tras haber sido engañado, se volteó a ver al cochero, quien ya le había lanzado una nueva daga. Solo por sus reflejos pudo evitar que el ataque llegara a uno de sus puntos vitales, pero, debido a que no tenía otra opción al evadir, el arma terminó incrustada en su brazo derecho, forzándolo a soltar su espada. El bandido, viendo que ya no podría seguir con el combate y que sus posibilidades de escapar solo con esas heridas eran casi nulas, alzó su brazo sano como gesto de buena fe, buscando frenar el combate.

¡Me rindo! —exclamó con seriedad, sus ojos adheridos a los de Yamato, quien, a pesar de ya tener una nueva arma arrojadiza entre los dedos, no la lanzó, ya que el hombre frente a él había abandonado toda resistencia. Una escena que cualquier persona habría podido entender, pero Joe no era cualquier persona. Antes de que el líder de los bandidos retomara la palabra o que el padre de familia pudiera hacer algo, una nube de oscuridad viva viajó velozmente desde el Aburame hasta el derrotado, el silencio tras tal movimiento impidiendo que su reacción fuese lo suficientemente rápida. Los agujeros del hombre no tardaron en ser invadidos por millares de minúsculos insectos, los que también aprovecharon la apertura en su brazo para hacer ingreso a su organismo. El despiadado acto vino de la mano con gritos ahogados que jamás pudieron expresarse, la carne del hombre abriéndose y cayendo al suelo mientras su sangre brotaba como si de una fuente se tratase. Siguiendo las órdenes de su colmena, el enjambre actuó de forma rápida y precisa, acabando con la vida del líder de los bandidos para luego regresar bajo las ropas del shinobi, manteniéndose en estado de alerta.

¿Q-q-qué ha sido eso? —le preguntó el hombre de las dagas al de las vestimentas oscuras, sin abandonar su postura defensiva. El miedo era latente en su voz, pero la expresión de su interlocutor se mantuvo invariable.
Dije que iba a ayudar. Tú mataste al enemigo que me atacó, así que yo maté al enemigo que te atacó. —Palabras que fueron entregadas sin emoción tras ellas, como si fueran lo más obvio del mundo, hecho que consternó profundamente a quien las escuchó.
¡Ese hombre se había rendido! —gritó Yamato con enfado. Era cierto que él había matado a un hombre, pero eso era porque el grupo entero era una amenaza para su familia; sin embargo, él no era alguien que atacaría a alguien incapaz de defenderse, tal como era el hombre cuyos sangrientos vestigios reposaban a unos metros de él—. Ya no era una amenaza…
¿Cómo lo sabes? —respondió Joe en su tono monocorde, el que no hizo más que acentuar la frialdad de su lógica—. ¿Confías en tu enemigo? No puedes confiar en tu enemigo, ya que él hará lo que sea con tal de hacerte bajar la guardia. La única forma de no tener enemigo alguno es eliminándolo de raíz—. Con esas palabras, el joven se dio la vuelta y comenzó a caminar.
¡Espera! —exclamó el cochero, llamando la atención del pelinegro. Abandonando su postura defensiva, el hombre le dedicó una leve reverencia—. A pesar de que no apruebo tu accionar, lo importante es que tú y el niño de pelo largo me ayudaron a proteger a mi familia cuando creía que todo estaba perdido. Muchísimas gracias…
Había alguien más…
¿Perdón?
Otro niño, de pelo rubio. Derribó a varios caballos y los forzó a dividir sus fuerzas.
Si hay alguien más, también debo agradecerle como es debido, pero ¿estará bien?
No lo sé.
Y… ¿no irás a ver?
¿Por qué debería?
Ya veo…

Notando que insistirle al hombre de negro sería una faena sin resultados, Yamato se acercó a su familia, ayudándolos a levantarse tras ver que sus heridas no eran graves. Su hija, en cambio, no pudo ponerse de pie, sus ojos abiertos adheridos al suelo, temiendo que el demonio o los insectos aparecieran nuevamente. Lejos de los hombres que amenazaban con tomarla y venderla, fueron sus salvadores los que grabaron la crueldad del mundo en su memoria, regalándole escenas que se mantendrían en sus pesadillas por años. Tras recuperar todo lo que podía recuperarse, el hombre se acercaría a cada uno de los que lo salvaron y le entregaría una bolsa con dinero en metálico. Una suma poco considerable, pero con la que demostraba su profundo agradecimiento; después de todo, desprenderse de ese poco dinero tras todo lo que había vivido ese día requería de un gran sentido de la responsabilidad. Deteniéndose a observar la bolsa recibida por un momento, Joe asintió antes de guardarla entre sus ropas, para luego darse la vuelta y continuar con su camino. Mientras la silueta del descendiente de los Aburame se alejaba, Yamato no pudo evitar soltar un suspiro de alivio al verlo marcharse.



Off:

Y así doy por finalizada mi participación en la misión. Ha sido un tema interesante, aunque lamento haber tenido que saltar a Kuroh, ya que habría sido interesante ver su perspectiva en todo el embrollo. Lamentablemente, ya han pasado dos semanas, así que me veo forzado a darle un final precipitado; después de todo, sería injusto para Futu tenerlo colgado por mucho más tiempo con una misión que, a fin de cuentas, es algo que todos necesitamos.

Información de la misión:
Misión de rango C: Improvised Rescue

Lugar de la misión: País del Fuego | Bosque de la  Hoja
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: La familia Yamada es una familia de granjeros que de vez en cuando viajan juntos con su mercancía dejando al granja sola con el más grande de los hermanos,  Kira la segunda, Shirai el menor, Kagome la madre y Yamato el padre, están juntos en la carroza desplazándose por un camino del bosque de la hoja sabiendo que podría resultar peligroso pero siendo una de las rutas más cortas la tomaron.

Era obvio que ocurrirá, en el lado del bosque tan espeso bandidos se escondieron y intentaron atacar la carroza pero al ver esto Yamato en un acto reflejo golpeo las riendas de los caballos para que dieran toda marcha y fueran a toda velocidad por el camino evitando los bandidos que pronto montaron caballos salvajes y fueron en persecución a los hombres con arcos y flechas, están empeñados en tomar la carroza con las mujeres y la comida por lo que verán la escena de estos hombres a caballo armados persiguiendo la carroza y está en ustedes ayudarles puesto al ayudarles Yamato seguro les recompensara a su rescatistas.

Recompensa de la misión: 1000 ryus.
Extensión mínima de la misión: 80 líneas.
NPCs:
Yamato, conductor de la carreta - #cc3399
Especialidad Kenjutsu - Arte rápido y arte certero.
• Ninjutsu: 1
 • Taijutsu: 10 + 2
 • Genjutsu: 1
 • Velocidad: 5 + 2
 • Resistencia: 5
 • Fuerza: 7

Líder de los bandidos - #006600
Doton - Especialidad Kenjutsu - Arte del manejo libre, arte del filo elemental.
• Ninjutsu: 5 + 2
 • Taijutsu: 10 + 1
 • Genjutsu: 5
 • Velocidad: 5
 • Resistencia: 5
 • Fuerza: 10 + 1
Stats:
  • Ninjutsu: 10
 • Taijutsu: 7
 • Genjutsu: 3
 • Velocidad: 10
 • Resistencia: 10
 • Fuerza: 10
Equipo:


  • Kunai, 6 unidades. -1
  • Chokuto, 1 unidad.
  • Hilo ninja, metros ilimitados.
  • Bomba de humo, 2 unidades.
  • Bomba de luz, 2 unidades.
  • Vendas, unidades ilimitadas.
  • Sellos explosivos, 2 unidades.
  • Sellos en blanco, 10 unidades. -1
  • Pergamino de ADN (2/5 cuerpos), una unidad.

Técnicas utilizadas:
Kikaichū no Jutsu (寄壊蟲の術, técnica de los insectos de destrucción parasitaria): Técnica pasiva y fundamental, base de todas las demás técnicas del clan Aburame. Al ser transformado en una colmena para los kikaichū al momento de nacer, el ninja Aburame obtiene la capacidad de comunicarse con toda clase de insectos, los que siguen todas sus órdenes, al pie de la letra y sin importar cuáles sean; sin embargo, su vínculo más fuerte siempre será con sus kikaichū.

La restricción de esta técnica radica en la cantidad de insectos que el Aburame puede liberar para sus técnicas, ya que, si bien éstos son inagotables, su uso excesivo puede significar una reducción importante de la población de kikaichū en su cuerpo, lo que se traduciría en una merma de insectos para las técnicas futuras.

El ninja Aburame puede utilizar cuatro técnicas diferentes relacionadas con sus insectos (entiéndase, kikaichū) antes de verse obligado a esperar tres turnos consecutivos sin liberar kikaichū para que la población alcance sus números normales. A medida que ascienda de rango, el Aburame podrá realizar dos técnicas adicionales por cada rango obtenido, alcanzando un máximo de diez técnicas. Mientras la colmena reestablece sus números, ésta se alimenta del chakra del Aburame, consumiendo chakra equivalente a tres técnicas del rango mínimo que le resten al usuario durante el tiempo de espera. Si los niveles de chakra del ninja disminuyen demasiado, y dado que los Kikaichû son parásitos por naturaleza, el enjambre comenzará a devorarlo desde dentro, agotando al ninja a razón de -5 de Resistencia por turno.

Otra restricción a esta técnica es el uso de insectos kikaichū hembra, ya que éstos son los más valiosos dentro de cada colmena debido a que se relacionan directamente con la tarea de reproducción y mantención de la población dentro de la misma. El ninja Aburame sólo podrá utilizar diez kikaichū hembra por combate, reestableciendo dicha cantidad al término de la pelea. (4/4) Un grupo, tres turnos restantes. El estado de reposición comenzaría en el próximo turno.

Técnicas restantes: 7/8
Yabuki Joe
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Re: Improvised Rescue.

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