¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
» MISIÓN DE RANGO D: SHADOWY SKY //Killian kugutsu
Hoy a las 6:37 am por Azteroz

» —Crimson Knife △ Jiran's Dices
Hoy a las 4:24 am por Loremaster

» The prey II [C]
Hoy a las 3:47 am por Jiran

» A fateful encounter
Hoy a las 1:52 am por Dastan O'Donnell

» Looking for relevant information.
Hoy a las 12:55 am por Hansha Yamanaka

» Piero goes to Tayuinbo.
Ayer a las 11:10 pm por Pieromaru

» Solicitud de mision por parte de Uchiha Michi
Ayer a las 10:16 pm por Uchiha Michi

» Misión de rango D: Insect Killers [Uchiha Michi]
Ayer a las 9:58 pm por Uchiha Michi

» Armería de Guerra
Ayer a las 9:15 pm por Gakumon

» Gādian no tsume (Las Garras del Guardián)
Ayer a las 8:31 pm por Gakumon

» Forja de Ichimaru
Ayer a las 8:02 pm por Gakumon

» Misión de rango C: Survivors of their own destiny(IchimaruXBelladona)
Ayer a las 6:51 pm por Ichimaru

» Misiones para Eijiro
Ayer a las 12:51 pm por Eijiro Kara

» Perfil de Eijiro Kara
Ayer a las 12:05 pm por Eijiro Kara

» Vetto profile-
Ayer a las 2:00 am por Vetto

» Shot through the heart.
Ayer a las 1:48 am por Vetto

» {Misión C} Sparks Before Disaster [Uchiha Michi]
Ayer a las 12:22 am por Uchiha Michi

» Un Pajaro parlante
Dom Mayo 20, 2018 11:05 pm por Arashi Tessen

» A Spot of Rebelion
Dom Mayo 20, 2018 10:46 pm por Arashi Tessen

» Ficha de Eijiro Kara
Dom Mayo 20, 2018 9:40 pm por Sheik

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


Keep this between us

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Keep this between us

Mensaje por Mei Inuzuka el Mar Jul 04, 2017 10:47 pm

La mañana transcurría tranquila, soleada y agradable. Desde la escalinata del jardín Mei observaba a su pequeño Kibō, que descansaba echado en el césped junto a Yorumaru. Al lado del gran lobo negro, el cachorro era insignificante; Tan solo un bebé. Se sonrió ante la idea de imaginarlo ya crecido, con el tamaño y características de un lobo adulto. Aún faltaba mucho, pero sabía que se convertiría en un maravilloso ninken.
Los pensamientos fueron conectándose uno con otro hasta que la arrastraron lentamente a lo sucedido unos días antes, cuando discutió, a raíz de un pequeño incidente, con el joven del clan Hyuuga que había conocido hace poco. Todo empezó cuando él se atrevió a cuestionar la manera que tenía Mei de manejarse con Kibō, y finalmente terminaron rozando otras cuestiones. Ese día regresó a casa muy dolida. El muchacho, quizá sin querer, le había dicho cosas muy hirientes pero muy acertadas. Cosas que la dejaron pensando un buen rato, e incluso le perturbaron el sueño. Ahora estaba enojada con él, se había ofendido mucho y esperaba no tener que volver a verlo.

Nobu, que tan solo unos cuantos minutos antes había regresado de su guardia, salió a la galería del jardín. Se sentó en un escalón junto a su hermana, y le ofreció uno de los dos cuencos con té verde que había preparado. Ella le agradeció, sonreinte, y se pusieron a charlar. El joven le comentó que esa mañana había recibido instrucciones de comunicarle un pequeño trabajo a la menor. Habían llegado denuncias respecto a un joven Genin, precisamente Inuzuka, que estaba maltratando indiscriminadamente a su ninken. Se le había indicado, también, que lo detuviera y le quitara la tutoría del animal. Por supuesto que Mei aceptó la tarea de inmediato, siendo este un tema muy sensible para ella. Además, se trataba de un asunto específico de su Clan, que debía resolverse entre los propios miembros. Siempre que había problemas circundantes al Clan, las cosas se intentaban solucionar primero desde adentro, especialmente si los asuntos tenían algo que ver con los ninken. Se sabía que en caso de escalar a mayores, podrían desatarse problemas con consecuencias que afectarían a todos los Inuzuka, y no sería la primera vez.

Mei sabía de la existencia de otras ramas familiares del Clan, que se distribuían a lo largo del País del Rayo y otras tierras más lejanas, pero no establecía contacto alguno con ellas. Desde la muerte de sus padres, los lazos de su familia con otros Inuzuka se fueron deteriorado y progresivamente la distancia se fue pronunciando hasta casi perder el contacto. Solo sus hermanos mantenían aún relación con algunos miembros.
Desde siempre, su familia se diferenció mucho de las otras. El rasgo principal que los distingue es que la rama a la que ella pertenece se había dedicado desde el inicio a la cría de lobos. Otros Inuzuka trabajaban con perros, zorros, coyotes, (claro que también lobos) pero la familia de Mei se había avocado durante generaciones única y exclusivamente al desarrollo y adiestramiento de los lobos, perfeccionandolos como compañeros ninja. Estos animales siempre resultaron ser más difíciles de entrenar que los perros comunes, pero sin duda resultaban ser poseedores de una fuerza, resistencia e inteligencia mucho mayor.
Todos los lobos de su familia provenían de dos parejas de ancestros en común, y descendían de una larga serie de camadas donde se seleccionaban estrictamente a los ejemplares aptos para cría y reproducción. Eran elegidos rigurosamente teniendo en cuenta a sus padres y sus mejores cualidades y aptitudes físicas. Solo los cachorros con mayor potencial se mantenían en la familia para ser entrenados como ninken. El resto de las camadas se liberaban a la naturaleza, o se regalaban o vendían a otros Inuzuka. Así funcionaban las cosas en su familia.
De la última camada de lobos que había nacido en su familia, solo quedaron Yorumaru, el lobo de Nobu, y Yukimaru, el lobo de Tsume. Anteriores a ellos, Raito y Hiei, los lobos que dejaron sus padres. Kibou no pertenecía a la misma rama... Él era un lobo huérfano que Nobu había encontrado en el bosque junto al cadáver de su madre y algunos de sus hermanitos hace un largo tiempo.
Ahora, todos los lobos que quedaban eran machos, por lo que ya no había ninguna hembra con la cual se pudiera continuar la cría y mantener el ininterrumpido linaje. Este era un hecho que preocupaba a Mei, pues sabía que la casta que había permanecido intacta durante años y años se vería afectada si introducía a la cría una hembra de otra procedencia. Sin embargo, tampoco podía dejar que el trabajo y dedicación de décadas se perdiera junto con los últimos lobos de la familia cuando estos murieran.
Ella expresó esta preocupación a su hermano, y él le dijo que buscarían una manera de resolverlo una vez Tsume regresara de su viaje, ya que así podrían discutir una solución entre los tres.
Después de beber el té, se preparó para partir. Nobu le había dado indicaciones respecto a la identidad del joven Inuzuka y de donde podía encontrarlo. También le pidió que tuviera cuidado, pues su familia respondía al feudo y eran de mayor jerarquía que ellos. Pero Mei no tenía miedo, sabía que lo correcto era actuar, y cuanto antes, así que en compañía del pequeño Kibou se marchó a buscar a aquel dueño irresponsable.
Le hirvia la sangre de solo imaginar que un Inuzuka pudiera maltratar a su ninken. Una cosa así era inconcebible para ella, que consideraba a los ninken como una extensión del cuerpo de su amo, casi ligados por el alma. Desde pequeña aprendió que su compañero debía ser respetado y tratado como un igual, y que no había nada más valioso que ganarse el amor y la lealtad de este.

Mientras recorría el camino que bordeaba la zona boscosa que Nobu le había indicado, Mei percibió un aroma familiar, y Kibou también. Era el característico e inconfundible olor de un Inuzuka. Entre ellos podían reconocerse perfectamente en cualquier lugar, pues el olor del shinobi y de su ninken eran muy parecidos al de todos los demás.
Ambos se adentraron en el bosque, y entre arbustos y árboles fueron explorando la zona silenciosamente. Enorme fue la sorpresa que se llevó Mei cuando desde lejos pudo identificar al canino, guiada por los chillidos que el pobre dejaba escapar. No se trataba de un perro, tampoco de un zorro... Era un cuon. Mei recordaba haber visto unos pocos a lo largo de su vida, y sabía que era muy raro que estos animales se utilizaran como ninken. Los cuon son criaturas muy bellas. Los cubre un brillante pelaje rojizo que a la distancia los hace muy parecidos a los zorros. La punta de la cola es negra, y algunos lucen amplias manchas blancas en el pecho e incluso en la barriga. Las patas suelen presentar calcetas blancas. El hocico es corto, y las orejas redondeadas. Se sabe que son grandes saltadores, pudiendo alcanzar distancias de hasta 3 metros y medio de altura y de 5 a 6 metros de longitud. No son muy grandes, alcanzando como mucho los 60cm de altura y 18 kg de peso.
Este cuon era muy pequeño, aún cachorro. Se veía muy fragil, y aquel idiota lo estaba maltratando.

- ¡Vamos! Te dí una orden, obedece ¡Obedece! - Repetía, mientras azotaba al cánido con una vara. Este no reaccionaba, y mantenía la cola entre sus patas, muy asustado.
El muchacho no tenía más de trece años. Era un niño de tez morena y cabellos revueltos, de estatura promedio para su edad, y con una cara de diablillo que lo delataría en cualquier lugar. Mei lo observaba desde lejos, agazapada junto a Kibou, esperando el momento de actuar.
- ¿Qué esperas, animal estúpido? ¡No sirves para nada! - Nuevamente el joven levantó la vara para pegarle al pequeño cuon, pero algo lo detuvo. Era Mei, que de pie detrás de él sostenía su muñeca con mucha fuerza. Había realizado un veloz movimiendo con sigilo, tomándolo por sorpresa.
- ¿Eh? ¡Oye! ¿Qué te pasa?, ¡Sueltame gigantona! - Exclamó el muchacho, haciendo alusión al gran porte de Mei, ya que era bastante más alta que él. Ante su orden, ella solo apretó con más fuerza. El joven se quejó del dolor y abrío su mano, dejando caer la vara.
- ¿Qué crees que estás haciendo? - Le preguntó, muy seria y muy enojada. - Maltratando a tu ninken de esta manera... No deberías llamarte Inuzuka. Me averguenzas.
- ¿Qué acaso no tienes nada mejor que hacer? - Inquirió el joven, safándose de su agarre. Se dio la vuelta y se alejó de ella unos pasos, quedando frente a frente. - Yo puedo hacer lo que quiera. Lo estoy entrenando. Es mi perro, tu ocúpate del tuyo. - Murmuró.
- No es un perro. - Contestó, apretando los dientes. Sintió la estática recorriendo su cuerpo.
- Lo que sea... Si no obedece, debo castigarlo hasta que aprenda. Y tu no puedes venir a decirme que hacer. No te metas en mis asuntos ¿Quieres?.
- Debes entregarmelo. - Ordenó Mei. El muchacho soltó una carcajada.
- ¿Estás loca, o qué te pasa? Yo me largo de aquí. - Recogió la vara, y se dirigió a su compañero. - Anda, ya vámonos. - Le dijo. Pero el pequeño no reaccionó, permanecía encogido y observando con miedo. - ¡Dije vamos! - Gritó, y le dio un puntapie. El cuon chilló adolorido, y de inmediato bajo una rápida indicación de Mei, Kibou se lanzó contra el muchacho tirándolo al suelo y hundiendo los dientes en su pierna. Este comenzó a gritar.
Mei recogió al cachorro temeroso y lo sostuvo con un brazo. Con el otro, se acercó al joven y tomándolo de la camisa lo levantó en el aire.
- Te prometo que presentaré las quejas correspondientes para que dentro del clan no se te permite volver a tener un ninken. Si algún día llego a verte con uno, te lo quitaré. Y si además de eso me entero de lo estás maltratando, te llevarás la paliza de tu vida. ¿Está claro? - Amenazó. El muchacho no respondió, solo se limitó a fulminar a Mei con la mirada. - Ahora me lo llevaré. No te lo mereces. - Sentenció, y lo dejó caer al suelo otra vez. Kibou le gruñó amenazante, y se volteó para seguir a su compañera cuando se dio cuenta de que esta había emprendido el camino de regreso.
- ¡Esto no va a quedar así! - Gritó el Inuzuka desde lejos. - ¡Le contaré a mi padre! ¡Akari! ¡Akari, regresa aquí! - Llamó a su ninken. Pero Mei no iba a soltarlo, y sin pausa continuó caminando en dirección a su hogar.

Cuando llegaron a la casa, fueron recibidos por Yorumaru, que se acercó curioso a conocer al pequeño cuon y lo inspeccionó con su nariz atentamente. Detrás de este, apareció Nobu.
- ¡Vaya! - Exclamó sorprendido. - No me imaginé que se tratara de un cuon. Llevo tiempo de no ver uno. - Dijo, y le regaló una caricia en la cabeza al desconfiado cachorro, que aún estaba asustado y nervioso. - Ahora debemos reubicarlo. Conozoco a una familia que puede ocuparse de él.
- Sí. - Asintió Mei. - Nosotros. - La cara del muchacho se desencajó, y sacudió sus cabellos de plata negando con la cabeza.
- No, Mei. ¿Estás loca? Tenemos cinco lobos de los cuales hacernos cargo. Nuestra familia ya no funciona como antes, a penas y podemos alimentarlos y ocuparnos de su cuidado. Además, respecto a lo que hablamos hoy temprano, en cualquier momento deberemos retomar con la cría. Eso implicará mucho esfuerzo.
- Por favor, Nobu-Nii. Yo cuidaré de él. Prometo que trabajaré más duro y tendremos el dinero suficiente para ocuparnos de todo. Luego, cuando Tsume regrese y dispongamos de suficiente tiempo y recursos, ya estaremos más tranquilos. - Explicó, intentando convencer a su hermano. Él guardó silencio unos segundos, pensando, pero finalmente cedió ante la insistencia de la joven. Era difícil para él negarse a una petición de su pequeña hermana.
- Bueno. Pero si surje algún tipo de problema, deberá irse. ¿Está claro? - Ella asintió sonriente. - Luego me encargaré de informar que todo ha salido bien. Por lo pronto, piensa en cómo vas a llamarlo... - Dijo finalmente, y se marchó en dirección a la cocina.
La joven sostuvo al pequeño animal con ambas manos, y lo levantó extendiendo sus brazos hacia arriba. Entonces lo observó detenidamente, mirando dentro de sus asustadizos ojitos pardos.
- Daiki. - Murmuró entre una sonrisa. - Te llamarás Daiki.
Mei Inuzuka
avatar


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.