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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Misión Rango C: Do we trust them?

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Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Katoru Kenzo el Vie Jul 07, 2017 7:11 pm

Misión de rango C: Do we trust them?

Lugar de la misión: País del Viento || Feudo de Tetsu Rinri || Frontera.
Tipo de misión: Misión específica de Tetsu Rinri.
Descripción de la misión: Las misiones de escolta han sido siempre uno de los más afianzados encargos para los ninjas más novatos, y da igual el país, así son tratados los Gennin. Sin embargo, este encargo tendrá unos esquemas quizás un tanto distintos. Una partida de dos compatriotas compartirá un viaje hasta una zona fronteriza con el País de los Ríos. Los superiores fueron muy explícitos en no pisar ni por asomo el país extranjero. En el punto de encuentro debería aparecer una pequeña comparsa sin un aspecto demasiado sospechoso, conducida por una pareja de rasgos claramente extranjeros, hombre y mujer, con algunas armas que cualquiera podría llevar, aunque de una manufactura bastante distinta.

La misión ha sido estipulada como una escolta convencional de esta comparsa, que pasará desde la frontera con el País de los Ríos, a través del desierto en el territorio feudal,  y evitando cualquier enfrentamiento con bandidos, forajidos o desconocidos para proteger el cargamento, hasta llegar a la frontera del País de la Luna, allí donde el cargamento será escoltado por otro grupo de ninjas, de nuevo, hay una prohibición explícita de pisar tierra extraña.

No obstante, en el trascurso de esta misión, a cada uno se os ha estimado para una tarea en especial, ¿no es mucha coincidencia que dos hábiles fabricantes de veneno coincidan en una arbitraria misión convencional? Lo que os ha pedido vuestro feudo es que espiéis la carroza, que transporta una serie de barriles, así como posibles ingredientes para un veneno, pero cuyo propósito o efectos no han podido determinarse. Huelga decir que hay que averiguarlo con la máxima discreción. Con tal de ganar tiempo, crear distracciones, y con la orden de proteger a toda costa a los compatriotas, el feudo ha sumado una recompensa monetaria para un guardaespaldas, a quien no se le ha comunicado nada sobre la misión secreta. Si intenta hacerse con información de más, ambos ninjas del Viento tienen el deber de capturarlo, al igual que los transportistas si descubren sus intenciones.

Podrán ver que no son personas confiadas. Entre ellos hablan una lengua extraña, y solo la mujer parece entender y hablar la lengua de los demás, haciendo alguna vez de intérprete. No dejarán el carro solo si no es que ocurre algo que les fuerce a ello, así que deberán ser imaginativos. No se les dará información de los motivos del feudo para espiar a los transportistas.
Recompensa de la misión: 1.100 Ryus c/u.
Extensión mínima de la misión: 80 líneas c/u.
Pareja:




Otro día, otra misión que completar en el país de los vientos feroces donde cualquier incauto es capaz de perderse si no es capaz de saber su ubicación. Ese por supuesto no es el caso de Kenzo que para esa mañana calurosa ya se encontraba en el castillo de Yoshida, un lugar que representaba todo aquello que alguna existió en aquella nación, una guerra familiar que ya había sido saltada con anterioridad. Nada más lejos de la realidad, el muchacho marionetista se encontraba sirviendo a ese hombre como medio para vivir, y es que ya no existía ningún otro feudo al cual seguir, ya sólo existía Tetsu Rinri como única forma de tener una vida “sólida” como ninja – Supongo que eso es todo – soltó el muchacho mientras abría el pergamino que le habían dado con la misión, una que para sus expectativas, era bastante interesante además de que la haría en equipo. Nunca había hecho colaboraciones con otros shinobis, lo que realmente significaba que a él jamás le habían otorgado una tarea que fuera lo suficientemente complicada como para hacerla en grupo, no le tomaba la mayor importancia pero la verdad es que le parecía sumamente interesante. Era una misión de escolta de una carroza, cosa que realmente parecía ser bastante sencillo, pero esto no era más que una tapadera para la verdadera misión que consistía en conseguir información de manera discreta ¿Esas personas traían veneno? No lo sabía, pero era su trabajo averiguarlo.

Se encontraba sentado en uno de los bancos que por allí estaban disponibles, uno de sus compañeros era también miembro del feudo y al parecer, también estaba informado acerca de la ubicación de información - ¿Cómo será? – se preguntó el joven de forma interna mientras colocaba sus ojos en el pergamino de forma desinteresada. Además de eso existía un guardaespaldas ajeno al feudo que fue contratado, este como medida de distracción o cosas parecidas, pero la verdad era que a él nunca se le debía dar información alguna sobre la verdadera misión que tenían los miembros de Tetsu Rinri. Era una cuestión algo delicada para todos, debían completar su misión de la mejor manera posible, tratando de levantar sospechas y lo peor de todo, sin saber el porqué de esto – Bueno… supongo que eso no es algo que me interese – se dijo a sí mismo al tiempo que cerraba el pergamino con los detalles y se acomodaba en su sitio, ya sólo le quedaba esperar a quién sería parte del equipo temporal. Como era de esperarse, el muchacho no paraba de pensar sobre qué se trataba todo eso, o si el trabajo sería algo sencillo para él, ¿sus compañeros cómo serían? No debía negarlo, se encontraba nervioso por todo lo que el futuro le preparaba.

No tenía calor, pero eso no estaba evitando que comenzara a desesperarse, tal vez porque estaba acostumbrado al clima tan caluroso que reinaba en el país. No obstante, la verdadera razón de todo era que él había llegado demasiado temprano, y es que debía encontrarse con su compañero de feudo en el castillo Yoshida y al mercenario lo encontrarían en la capital de esas tierras. No sabía si era natal al igual que ellos, pero según las palabras de quien le entregó la misión, debían pasarlo buscando en la capital por lo que era notable pensar que no era alguien muy diestro en los desiertos. Había preparado todas sus armas, sus marionetas imbuidas en el veneno que previamente había preparado, además de algunos shurinkens en caso de que fuesen necesarios, mas en la mente del muchacho de cabellos claros no existía mucha posibilidad a combate. La curiosidad lo estaba matando, no le resultaba aburrido y eso era bastante mérito, siendo que no escaparía o intentaría acabar con su misión lo más rápido posible. No estaba pensando en cómo averiguar lo de los venenos, pero la verdad fuese dicha, eso lo conversaría con su compañero de feudo en cuanto comenzaran su viaje hasta la capital del país para buscar al mercenario contratado.



Datos:

Stats:

• Ninjutsu = 7 + 1 = 8
• Taijutsu = 3
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 4
• Resistencia = 3
• Fuerza = 2
Objetos:

• 10 Shurinkens
Marionetas
Off:
Lamento la brevedad, los detalles se los expliqué por mp
Katoru Kenzo
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Nami el Sáb Jul 08, 2017 4:50 am

El sol abrasador se imponía sin piedad sobre el vasto desierto, brillando solitario en lo más alto del cielo despejado. El efecto que se producía por las ondas de calor hacía dar la impresión de que el horizonte ondulaba, y parecía que se estuviera evaporando lentamente.
Como era habitual en el país del Viento y cercanos alrededores, la temperatura era muy alta. Para la mayoría de los extranjeros que se atrevieran a poner un pie en tan áridas tierras el clima resultaría asfixiante y agobiante, sin embargo para Namida aquella era una mañana igual a casi todas las demás, ya que la costumbre y su sangre fría la ajustaban perfectamente a las crueles condiciones. De lo único que necesitaba cuando el sol castigaba tan fuerte era de la protección de el largo sobretodo color arena que vestía para que su blanca piel no se viera perjudicada.

La joven caminaba sin mucha prisa en dirección al gigantesco castillo Yoshida, donde se encontraría con quien sería su compañero. Se les había asignado una misión como escoltas de una carroza, la que transpotaría barriles y sospechosos elementos potencialmente útiles para la fabricación de venenos. Eso aún estaba pendiente a averiguarse.
No podía negar que estaba medianamente nerviosa. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que realizó una misión en conjunto con otras personas, y el hecho de volver a sentirse forzada a relacionarse con gente la inquietaba un poco. Le costaba mucho mantener conversaciones, ponerse en el lugar del otro, ser compañera, trabajar en equipo con eficiencia. Después de todo lo sucedido, ella ya no era la misma... La Nami de antes ya no existía. En su lugar quedaba una carcaza vacía que deambulaba en busca de respuestas, de venganza, que estaba sedienta de aprendizaje y ansiosa por adquirir más poder. Quería ser mejor y más fuerte. Quería hallar a Ren. De todo eso se alimentaba el motor que la arrebató de las manos de la muerte y que día a día la mantenía con viva. No había nada más.

El gran castillo se alzaba a unos cuantos metros. Mientras más se acercaba, más le incomodaba la sola idea de tener que trabajar con otras personas, sin embargo sintió un ligero e inmediato alivio cuando logró reconocer a el individuo que allí parecía estar esperándola... Se trataba de un muchacho marionetista que ya había visto antes, pero con quien no tenía relación. Al igual que con casi todo el mundo, no simpatizaban mucho, aunque al menos sabiendo quien era podía ahorrarse la molestia de tener que conocer a alguien desde cero.
Ahora solo restaba presentarse ante las dos personas a las que debían escoltar, que según sabía eran una pareja de extranjeros, y ante el misterioso hombre ajeno al feudo que brindaría su apoyo. Este no debía hacerse con ninguna información relevante respecto al cargamento de la caravana, y era de mucha importancia que Nami y su compañero fueran bien discretos a la hora de investigar en busca de la verdad. De lo contrario, si la información cayera en manos incorrectas podían ocasionarse severos problemas, y eso era algo que ella preferiría evitar a toda costa.

Caminó hacia el joven de cabellos claros hasta posicionarse justo delante de él, que permanecía sentado en un banquillo. Cuando se detuvo, se descubrió el rostro, que llevaba tapado con la capucha del sobretodo y una máscara de tela que le cubría la nariz y la boca.
- Buenos días. - Saludó, sin variar en su característico lúgubre y serio tono de voz. Lo de buenos días fue solo una cuestión de saludar cordialmente, ya que para ella no tenían absolutamente nada de buenos. Aunque la bola de fuego del cielo brillara radiante y las aves cantaran a los cuatro vientos, para Namida todos y cada uno de los días eran grises y de tormentas. Tormentas que se desataban con furia tempestuosa dentro de su desordenada cabeza.
- Imagino que tú eres la persona con la que debía encontrarme aquí, ¿No es cierto? Ya podemos empezar. - Murmuró luego. No estaba ansiosa pero sí lista. Sabía que mientras más rápido se hicieran las cosas, más rápido podría volver a la tranquilidad de su solitario hogar.
Nami
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Dastan O'Donnell el Sáb Jul 08, 2017 5:20 pm




Una guerra se avecinaba, según los comentarios que oía Dastan por los lugares públicos de los diferentes países por los que había pasado. ¿Qué feudo tendría mayor relevancia en este conflicto? ¿Quien sera el marionetista de este enfrentamiento bélico que resultara en la destrucción de una o varias partes? Quien sabe. Todo el mundo luchaba por apoyar a su patria, sin embargo, el príncipe no era de estas tierras, no tenia patria por quien luchar en este conflicto, así que no podía importarle menos quien ganara o perdía. Sin embargo, un gran evento como este no puede ser ignorado, de manera que, en calidad de mercenario, este serviría a diferentes feudos, buscando que si alguno de ellos tuviera la ventaja en esta guerra, él pudiera afiliarse al lado vencedor.

El extranjero había venido al País del Viento a explorar, a vivir un ambiente diferente al del Rayo y las Nieves, y justamente eso encontró, como si hubiera llegado al mundo alterno de esos países, fue recibido con un clima caluroso, con un sol que brillaba intensamente y brindaba todo su calor a las arenas de este vasto desierto. También vino a conocer personas de otras culturas, a ver si había alguna diferencia entre los shinobis de los países. Estando este en la capital del país, como si los planetas se alinearan, le llego una misión para el único feudo del lugar. Le pedían que trabajara como mercenario del feudo y sirviera de guardia a una carroza que se dirigía a las afueras del país. Dastan desconocía el propósito de la salida o que llevaba dentro, solo sabia que los propietarios de la carroza eran extranjeros y hablaban una lengua extraña para los locales. "Lengua extraña... ¿Serán estos de mis tierras? Lo dudo, demasiada coincidencia, pero seria interesante que pudiéramos entendernos". Continuó leyendo los datos de la misión y mencionaba que ya que el sujeto era un extranjero, el feudo asumió que desconocía estas tierras, así que para evitar problemas le enviarían a dos guerreros más, ambos oriundos del país y que estaban al servicio de Yoshida, su Daimyo.

-"Esto esta muy interesante, una misión del feudo y con dos de sus soldados. Sera como matar tres pájaros de un tiro, cumpliré todos mis cometidos en esta misión." -el rubio hizo una breve pausa, leyó el final de la misión y dijo: "¿Así que estos vendrán a buscarme a la capital? ¿Cómo me van a encontrar? Si bien es cierto que mi vestimenta resalta bastante, aun así no puede ser tan fácil encontrar a alguien en una ciudad." Dastan alzó la mirada, miro a sus alrededores mientras pensaba como facilitarle la tarea a sus supuestos compañeros. Luego de un breve análisis del lugar concluyó: "Supongo que iré a un lugar publico donde se reúna mucha gente, seguro sera de los primeros lugares que busquen". -Cervantes por su parte decidió aportar diciendo: "Oye, vamos a un bar, un par de bebidas no harían daño mientras esperamos". Su compañero espiritual tenia razón, un bar era un sitio publico, no muy abarrotado y relativamente cómodo. "Bueno, a este paso terminare siendo alcohólico, pediré algo ligero. Vamos." Y así el rubio y su espíritu se dirigieron al bar más cercano a esperar la llegada de aquellas personas que pasarían por el. "Estos sujetos... ¿Qué tipo de personas serán?" se quedó pensando el príncipe mientras esperaba su bebida.

off:
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6


Última edición por Dastan O'Donnell el Vie Jul 14, 2017 7:22 am, editado 1 vez
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Katoru Kenzo el Dom Jul 09, 2017 3:47 am



Afortunadamente no pasó mucho tiempo antes de que su compañero shinobi se hiciera presente, pero esto no pudo evitar que la impaciencia del marionetista se viera afectada en demasía. Sus piernas traían consigo un movimiento un tanto obstinante, esto en respuesta al hecho de que no se encontraba cómodo si no estaba haciendo algo que le divirtiera, todo le resultaba ciertamente aburrido y desesperante – Buenos días -  una voz femenina había sacado de órbita a Kenzo, un sonido que sin duda alguna pertenecía a alguien que ya sus ojos habían visto con anterioridad. El hombre no pudo evitar mirar a quien sería su compañera con cierto grado de curiosidad, la estaba examinando nuevamente a pesar de que ya lo había hecho anteriormente, mas resultaba bastante curioso que fuera precisamente ella quien fuera designada para acompañarle. Todo era tan raro, pero lo importante era que la fémina ya se encontraba allí con él por lo que ya podrían partir, su expresión ya dejaba de ser algo tan vacío como el propio para demostrar una felicidad que sin duda alguna le revelaba un tono de cierta seguridad. Se levantó del sitio donde yacía sentado,  estiró un poco sus piernas en señal de preparación pues sabía que le seguía un extenso camino en los confines del país del viento.  – Me imagino que debe ser así – comentó tratando de dar confirmación a lo que la fémina ya había dicho, y es que la verdad fuese dicha, sólo le dieron las indicaciones de esperar a quien sería su compañero de misión – No creo que sea un error, por lo que debemos partir de una vez – una sonrisa salió de la cara del muchacho de cabellos claros, estaba más contento por poder empezar de una buena vez con lo que sería aquella misión que le fue dada.

En una orden de ideas mucho más adelante, se tiene que Katoru salió del castillo de Yoshida junto a su curiosa acompañante, la cual no parecía ser de muchas palabras aunque ya lo había averiguado en el pasado.  – Deberíamos hablar un poco sobre la misión que nos fue dada – trataba de romper el hielo ante una persona que parecía ser más callada que otra cosa, aunque el muchacho no perdía esperanzas en algún momento encontrarse con una extrovertida oculta. No lo sabía, pero el chiste era que debían hablar sobre lo que les competía para ese momento – Lo que se me ocurre es que podamos hacer algún tipo de distracción, algo que pase para la carroza pueda detenerse en algún sitio – comenzaba a intentar explicar mientras caminaba por encima de la arena y a su vez, por debajo del incesante sol – Ya allí, yo podría intentar buscar alguna excusa para desviar la atención de los extranjeros mientras tú investigas qué hay en esos barriles – se llevó la mano a su frente para intentar tapar el reflejo del sol de su rostro, no sabía muy qué estaba pasando, pero al menos tiempo después pudo recordar algo importante – El guardaespaldas… había olvidado ese detalle – se sentía medianamente tonto por no acordarse de algo tan vital para la misión – Supongo que también debo distraerlo a él – no sentía muy cómodo con lo que estaba diciendo, principalmente porque era más fácil decir todo eso que realmente hacerlo.

No se le ocurría nada más a la mente del muchacho, realmente quería seguir aportando, pero la caminata por su parte se veía más involucrada en buscar nuevas formas de cumplir con la misión que otra cosa – También podríamos intentar revisar en alguna noche, cuando todos estemos dormidos – realmente esa la idea que para él tenía más sentido de las que había dado, y es que el aprovechar el propio cansancio humano para tener algún de ventaja era lo mejor – Si tienes alguna idea, dímela – estaba de más el decir eso, pero lo cortés no quita lo valiente y para Kenzo, era mejor el escucharla pues podría tener un mejor plan que el que él había dicho. Sus pasos continuaron por el desierto, alejándose cada vez más del castillo feudal de Tetsu Rinri y acercándose con peligrosidad a la capital del país. No sabía absolutamente nada de quién era aquél mercenario contratado, lo único que ambos ninjas sabían era que este no debía enterarse por ninguna clase de medios de la misión secreta que tenían. Todo parecía tan fascinante para el hombre de veintiún años, cosa que era verdaderamente beneficiosa puesto que no valdría el tener que estar apurándose para hacer algo mucho más interesante. Y hablando de cosas interesantes, para el masculino de los dos se le hizo bastante curioso que la caminata que se echaron desde el feudo hasta la capital se le hiciera tan corta, porque sí, esos dos sitios estaban bastante cercanos pero la velocidad con la que llegaron era bastante rara – Allí está – dijo el marionetista mientras veía como los muros de la capital se alzaban ante ellos, era tan majestuosa como poderosa, un lugar donde a pesar de todo esto se sobrevivía con lo que se podía.

Se acercó junto a su compañera hasta la entrada de la ciudad – Según esto, deberíamos ser capaces de encontrar al otro sujeto fácilmente – tenía en sus manos el pergamino que tenía la información correspondiente, donde relataba que era un extranjero de ropajes destacables en comparación al ciudadano promedio del país del viento – Si ves a alguien que parezca desentonado, avisa – era una cuestión obvia, pero el muchacho quería asegurar que lo encontrarían lo más rápido posible. Sus pies lo llevaron hasta el interior de la capital, lugar donde vivía desde que se independizó de sus padres y que por supuesto conocía bastante bien, no le sería muy complicado el encontrar a quien fuera que estuvieran buscando. Permaneció al lado de su compañera casi en todo momento, pues no era muy factible el estar perdiéndose cuando tenían una misión prácticamente a las espaldas por completar - ¿Cómo es que no le hemos encontrado? – preguntó a su compañera, aunque más bien era una interrogación a sí mismo pues como ya se dijo, él vivía allí, conocía la zona. Pasados los minutos, Kenzo optó por ir entrando a los lugares más comerciales, donde al final de cuentas terminaron encontrando al hombre que estaban buscando – Debe ser él – le dijo a su compañera mientras se adentraba en el bar donde habían ido a parar. El susodicho era como esperaba Katoru, un sujeto que sin duda alguna nunca había visto y que además, se destacaba bastante por su forma de vestir en contraposición al resto de personas a su alrededor – Buenas, nosotros venimos de parte de Tetsu Rinri – afirmó con seguridad pues para él, era prácticamente imposible que no fuese a quien buscaban – Fuiste contratado para una misión, ahora debemos irnos – no podía negarlo, tenía un poco de prisa pues la verdad sea dicha, tenía algo que hacer, pero eso no era todo pues debía esperar una respuesta de confirmación a pesar de que estaba seguro en un noventa por ciento.



Datos:

Stats:

• Ninjutsu = 7 + 1 = 8
• Taijutsu = 3
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 4
• Resistencia = 3
• Fuerza = 2
Objetos:

• 10 Shurinkens
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Nami el Mar Jul 11, 2017 1:47 am

Casi que se había olvidado de lo elocuente que podía ser su compañero. El joven, que era unos cuantos años (y centímetros) mayor que Namida, hablaba más de lo que a ella le gustaría. O al menos más de lo que ella solía hablar. Claramente no era una chica de muchas palabras y solo se prestaba a pronunciar las justas y necesarias únicamente cuando fuera requerido. De lo contrario, siempre preferiría optar por el silencio.
El joven insistió en hablar respecto a la misión. Si bien ambos habían sido ya informados en detalle, era correcto que intercambiaran opiniones para desarrollar una táctica o un plan. Después de todo, debían ponerse de acuerdo, porque lo más probable era que uno debiera ocuparse de investigar y el otro de distraer.
A Namida se le ocurrieron varias ideas en el momento, una tras de otra, aunque quizá no todas resultarían verdaderamente útiles. Rápidamente las organizó en su mente y fue descartando las que no servían. Sabía que por su experiencia con los venenos e ingredientes y su capacidad altamente eficiente para rastrear y captar "sabores" en el aire lo mejor sería que ella se ocupara de investigar el cargamento mientras el joven marionetista la cubría o se encargaba de distraer a la pareja de extranjeros y al guardaespaldas.
Aún así, era muy importante que primero conocieran a sus compañeros de viaje para saber a que clase de personas se exponían, y esta fue la inquietud que manifestó ante el muchacho de cabellos claros.
- Yo puedo ocuparme de investigar el cargamento. Por supuesto que será necesario crear algún tipo de distracción para que los otros no lo noten. - Asintió, respaldando la idea del joven. - Se me ocurren algunas cosas, pero primero tenemos que conocer a esas personas y medirlos para saber a que nos enfrentamos. No podemos correr riesgos, puede ser peligroso. - Explicó luego.
Pensó en muchas cosas... Crear un clon para que la suplantara mientras investigaba y que su ausencia no fuera notoria, utilizar su don para comunicarse con las serpientes y contar con su ayuda para crear una distracción con la cual mantener ocupados a sus compañeros. También portaba con ella pequeñas dosis de un veneno muy efectivo para descompensar a sus víctimas, pero utilizarlo ya sería demasiado.

Los pasos ligeros los alejaron rápidamente del castillo Yoshida, e igual de rápido fueron cruzando las arenas calientes en dirección a la capital. Los altos muros de piedra que la protegían se alzaban a la distancia, regalando una imagen tanto imponente como bella.
A Namida no le gustaba mucho entrar a la capital, pues le traía recuerdos llenos de nostalgia de cuando acudía con su madre a la zona de mercados donde compraban alimentos y elementos de trabajo. Además, el ruido y la cantidad de gente rondando por las calles la ponía muy nerviosa, ya que estaba muy acostumbrada a la soledad y la tranquilidad del lugar en el que vivía.
Mientras recorrían las zonas comerciales, y por ende las más concurridas, los jóvenes no se separaron. Él parecía ser quien mejor se manejaba ahí dentro, sin embargo aunque buscaron en varios lugares, no podían dar con su objetivo. Namida sentía que comenzaba a estresarse. Su compañero hablaba, pero ella no daba respuesta a ninguna de sus palabras... Solo se ocupaba de buscar, ya que en el momento su deber no era otro más que ese.  

Pronto Katoru creyó dar con el hombre que buscaban cuando ingresaron a un bar y divisaron en su interior a un individuo que desencajaba completamente entre la muchedumbre habitual del país del Viento. Su apariencia era diferente de cualquier persona que Namida hubiera visto alguna vez en la capital y sus alrededores. La ropa que vestía no era apta para recorrer las áridas zonas desérticas. Sin duda tenía que ser él.
El joven lo encaró rápidamente, algo que Nami no hubiera hecho. Saludó y al instante se pronunció como enviado de Tetsu Rinri. Se notaba muy apurado, y la prisa no era algo que a Namida le agradara mucho. Ella se limitó a guardar silencio mientras se mantenía de pie detrás de su compañero, casi como una sombra. No dijo una palabra, ni siquiera se presentó. Solo observó con atención al hombre que tenían delante, con intenciones de analizarlo.
Era importante que pudiera tomar conocimiento de algunas de sus características, de su temperamento, de su personalidad. Conociéndolo más, sería más sencillo idear un plan donde el hombre quedara excluído de obtener cualquier información respecto al cargamento. Por fortuna, contaba con que su elocuente y charlatán compañero podía tirarle la lengua (algo que a ella no se le daba para nada bien) e indagar un poco mientras se encaminaban a su encuentro con las personas a las que debían escoltar.
Nami
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Dastan O'Donnell el Mar Jul 11, 2017 3:06 am




Varias horas pasaron con Dastan en el bar. La única bebida que dijo que pediría ya estaba aguada del tiempo que tenia dándole vueltas buscando que durara. El príncipe estaba empezando a pensar que sus compañeros nunca lo encontrarían. "¿Crees que debamos salir a buscarlos? Ya ha pasado bastante tiempo..." -le dijo Dastan a su espíritu, este le replicó: "Nah, seguro si se ponen los dos a dar vueltas ahí se van a perder más, seguro deben estar cerca". La verdad es que su espiritu estaba acertando muchas realidades ese dia, cosa que sorprendió al rubio y hasta lo felicitó: "Vaya Cervantes, hoy estas muy productivo" -a lo que Cervantes respondió: "Esta voz de la experiencia aun tiene sus momentos de gloria de vez en cuando".

Pues, para suerte de los viajeros, Cervantes estaba en lo cierto, justo después de esa pequeña charla entre ambas entidades llegó al bar los guerreros con quienes haría la misión el príncipe. El primero era un sujeto que aparentaba una edad parecida a la de Dastan, de cabellos claros y tez blanca. Detrás de el, una chica mucho más joven que ambos shinobis, parecía un poco mayor a su amigo Shuryo. "¿Serán estos los compañeros de misión? Parecen ser del lugar, pero por alguna razón resaltan sobre los demás habitantes".  "Te apuesto una cerveza a que si son ellos" -dijo Cervantes. El primero de estos se acercó a Dastan e inmediatamente identificó a él y a su compañera como miembros del feudo e indicó que Dastan fue contratado para una misión. El príncipe estaba sorprendido por la seguridad con la que hablaba el sujeto, no sabia que descripción le había dado el feudo sobre él ni como obtuvo el feudo esa información tan rápido si no llevaba tanto tiempo en la capital, pero sin duda esta debía ser muy detallada para poder identificar a Dastan con tanta certeza. "Vaya, esa certeza en tus palabras, se nota que estas lleno de seguridad, algo admirable en una persona" -le dijo el príncipe ante lo ocurrido. "!Ja! Eran ellos, !Me debes una cerveza!" -dijo Cervantes. "Si si, te la daré cuando acabemos la misión".

El sujeto justo después de declarar que este era el indicado dijo que debían irse, parecía estar en apuros. "Esta bien, déjame ordenar algo y nos vamos". Dastan se volteó y le dijo al bartender: "Hey, ¿Me puede dar un par de esas botellas vacías que tenga llenas de agua? Voy a un desierto y el viaje es largo. Rápido por favor". El bartender cumplió la petición de Dastan lo más rápido que pudo, el príncipe le dejo el dinero y puso ambas botellas en su chaqueta. "Disculpen ese ligero retraso, estoy listo vamonos". Los tres guerreros se retiraron del bar con Kenzo a la cabeza, Nami y Dastan siguiéndolo. Mientras andaban el rubio decidió presentarse ante sus compañeros buscando romper la tensión en la que parecían andar: "Mi nombre es Dastan. Asumo que ambos tienen clara la misión y hacia donde vamos".


off:
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6


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Dastan O'Donnell
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Katoru Kenzo el Miér Jul 12, 2017 3:43 am



Ya se había encontrado con quienes serían sus compañeros en aquella misión, non le parecía extremadamente peligrosa pues no implicaba un enfrentamiento directo, pero sí que representaba un tema delicado pues podría significar el encarcelamiento de un pobre incauto. No sabía por qué necesitaban saber si los extranjeros transportaban venenos, pero ese no era su problema, aunque debía admitir que le daba una gran curiosidad por esa cuestión aunque la verdad nunca se enteraría – Buena decisión – fue lo único que alcanzó a comentar Kenzo ante lo que había escuchado ene se momento, era de sabios llevar agua ante una travesía por el desierto, cosa que además de todo le recordó como a él se le olvidó ese detalle importantísimo en el pasado – Un gusto Dastan, yo me llamo Kenzo – su cordialidad ante aquél hombre rubio era bastante normal, pues aunque este último era bastante variopinto entre las personas del país del viento, lo cortés nunca quitaba lo valiente – Ya deben estar esperándonos – su impaciencia y apuro se vieron de nuevo en acción a pesar de que él y sus compañeros ya se encontraban saliendo de la capital del país. Todo parecía tan tranquilo al internarse en el desierto, no había nada que destacara más que el trío de sujetos que se dirigían hacia las fronteras con el país de los ríos, un sitio que ya Katoru había visitado con anterioridad y que además, estaba cerca del templo sabakuseichin. – Debemos ir hacia la frontera con el país del ríos, allí nos esperará una caravana con dos sujetos a los que tendremos que llevar a través del desierto – recordó el motivo de esa reunión y caminata, y es que todos supieran lo que debían hacer, el reafirmar su deber era algo importante, más si había una misión oculta de entre todo – Se supone que no debemos poner a nadie en riesgo – continuo explicando, aunque eso más una excusa para sacar algo de conversación pues era bastante obvio que la fémina del grupo nunca iba a hablar.

El camino que se les avecinaba era largo, el sol como siempre solía pasar, brillaba con gran intensidad a lo largo y ancho de las arenas; nada parecía competir contra esa deidad natural que se alzaba por cualquier otro ser vivo - ¿Y de dónde eres? – preguntó a Dastan en señal de hacerle hablar, intuyendo además de que este era un extranjero como ya le habían dicho con anterioridad – Nosotros pertenecemos al único feudo del país – se apresuró a decir antes de que preguntara por algo tan casual – Esta es nuestra representación – mostró el dije que portaba consigo, con la forma de un martillo de hierro – Muchos no están de acuerdo con el mandato de Yoshida, otros sí… todo es tan complicado – echó una mirada a la mujer que les acompañaba para preguntarle algo que se le había venido a la mente - ¿Cuál era tu nombre? – intentó que sus palabras no sonaran mal, y es que a algunas personas les molestaba que no recordaran su nombre. Él la había visto en el pasado, pero la verdad es que con todo lo que pasó ese día en particular, era muy complicado el recordarlo todo – Por cierto, han dicho que las personas que llevaremos a través del desierto son extranjeras, tal vez tú las conozcas – se refería a Dastan con gran obviedad pues este el único allí que no pertenecía al país del viento. Así fue todo el camino, con un Katoru mostrado súper amable que la verdad no hacía nada más que sacar conversación para no aburrirse en el camino, ya que no sólo era el tener que atravesar el desierto, sino que también estaba el hecho de que cargaba sus marionetas a sus espaldas y esto a veces le incomodaba un poco.

Poco a poco los minutos fueron pasando como el viento mismo, hasta que casi de un momento a otro el paisaje comenzó a tornarse un tanto extraño para el trío juntado, y es que a mitad del desierto comenzaron a aparecer algunas plantas que fácilmente señalaban el comienzo del terreno fronterizo. Además de esto, su objetivo principal ya estaba a la vista, los tres estaban a unos treinta metros antes de que sus ojos pudieran divisar a lo lejos una caravana azul con cuatro personas – Debe ser esa – dijo mientras revisaba el pergamino donde se les especificaba que era una caravana azul. En cuanto se acercaron, Katoru se identificó a sí mismo como miembro de Tetsu Rinri mostrando el colgante representativo de su feudo – Nos han enviado para hacer el traslado – dijo con tono serio, aunque la verdad sea dicha, el hombre no tenía bien en claro a quien hablarle. Esto debido a que si bien era cierto que dos shinobis eran reconocibles como tal, las otras dos personas poseían vestimentas extrañas al menos para el marionetista, por lo que este rápidamente intuyó que eran los que viajarían con el trío – Ya, llegaron más temprano de lo esperado – comentó en señal de acotamiento, cosa que fue bastante irónica teniendo en cuenta lo apresurado que estuvo el muchacho por encontrar a Dastan en la capital – Nosotros nos vamos entonces – se despidieron de forma seca, y es que ninjas no un político o algo por el estilo, por lo que se fueron sin más desapareciendo en un movimiento rápido – Creo que debemos comenzar a movernos – ordenó de manera pasiva el muchacho al tiempo que miraba las caras de sus compañeros.

La pareja de extranjeros miraban a sus escoltas con un toque de desconfianza, estos se encontraban juntos en todo momento, además de que hablaban sólo entre ellos mismos. No parecían querer tener algo que ver con sus acompañantes,  su concentración estaba puesta sólo en la caravana y en los dos caballos que de ella tiraba – Así que está tirada por caballos… - pensó el ante tal cuestión, pues resultaba un tanto interesante esa observación. Todos iban caminando, lo único que iba dentro y resguardado era lo que precisamente tenían que investigar Kenzo y Nami, aunque por la situación en la que estaban, todo parecía ser muy complicado - ¿Y de dónde son? – el de cabellos claros y ropas menos llamativas deicidio romper el hielo para intentar saber algo de aquellos extranjeros que, ante la pregunta realizada el hombre mostró una confusión evidente mientras que la mujer fue la que se limitó a responder – Somos de una tierra lejana – y eso era obvio, no sólo porque se los habían dicho a los shinobis, sino por el hecho de que sus armas eran un tanto extrañas, pero bueno, ya estaban camino a la otra frontera, ya su misión había comenzado oficialmente.


Datos:

Stats:

• Ninjutsu = 7 + 1 = 8
• Taijutsu = 3
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 4
• Resistencia = 3
• Fuerza = 2
Objetos:

• 10 Shurinkens
Marionetas
Off:
Está de más decir que también pueden controlar a los NPC, siempre y cuando no hagan ninguna barbaridad. En la descripcion de la misión (1er post) hay una mínima ayuda.
Katoru Kenzo
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Nami el Jue Jul 13, 2017 8:20 am

Una vez que el grupo fue conformado, los tres desiguales individuos estuvieron listos para ponerse en marcha. El muchacho extranjero, quien parecía superar por varios años en edad a los otros dos jóvenes, no se retiró del lugar sin antes solicitar algunas botellas con agua, las que, tras pagar por el servicio brindado, guardó entre su chaqueta.
Se marcharon del bar, siendo guiados por Kenzo. Namida lo seguía, y detrás de ella caminaba el tercer miembro del grupo, quien se presentó con un particular nombre... Dastan. El marionetista también le dijo su nombre, en cambio Nami optó por guardar silencio. Quizá podía parecer muy descortés de su parte, pero en realidad no era necesario supiera como se llamaba, ¿O sí?, ¿Para qué? Al fin y al cabo era un desconocido, no pertenecía a su feudo, y aunque en aquella ocasión le tocara ser su compañera, estar bajo su protección, y compartir el camino durante largas horas, no podía volcarse a confiar del todo en él. No, ni siquiera diciéndole algo tan simple como su nombre. No le inspiraba mucha seguridad y su aspecto le resultaba muy extraño. Pocas veces Nami había abandonado sus tierras, y de todos los extranjeros que conoció nunca le tocó ver a alguien como él. Era muy alto, de cabellos rubios y unos profundos ojos azules. Llevaba consigo un extraño sombrero, y sus ropas también eran muy inusuales. Se veía realmente muy misterioso. Quizá solo parecía muy exótico para ella, que nunca había tenido la oportunidad de conocer más allá de la monótona y repetitiva apariencia y vestimenta habitual de la gente del país del Viento.

A medida que la capital iba perdiéndose a lo lejos y las murallas se hacían pequeñas, el grupo avanzaba encaminándose al destino indicado a través de las onduladas arenas del desierto. Nami marchaba en absoluto silencio, disfrutando del sol, de la tranquilidad, de lo infinito que parecía aquel hermoso paisaje prácticamente despoblado de vida y movimiento. Solo eran ellos tres cruzando un sólido océano caliente conformado por la más fina arena dorada, bajo la persistente y abrasadora vigilancia de la gigantesca bola de fuego que brillaba en el cielo azul.
Katoru hablaba y daba explicaciones, quizá con intenciones de romper el hielo, o quizá con intenciones de indagar un poco más en el extraño personaje que les acompañaba. Sea como sea, solo obtendría respuestas de éste, ya que Nami permaneció silenciosa e inmutable. Ni siquiera contestó cuando el joven de cabellos claros le preguntó por su nombre, pues parecía no recordar.
- Que desatento... - Pensó la joven. Ella sí se acordaba bien de su nombre, aunque solo lo hubiera visto una vez. - Tarde o temprano tendrá que recordarlo.
Las horas parecieron transcurrir sorprendentemente más rápido de lo habitual. Caminaron incesablemente, sin pausas ni descansos. La joven debía admitir que se sintió sorprendida ante la resistencia de su compañero extranjero, ya que no siendo oriundo de aquellas tierras había soportado muy bien y sin quejas las duras y sofocantes condiciones que el desierto ofrecía.
Poco a poco la arena fue dejando de predominar en el paisaje, y algunas plantas, rocas, y aves comenzaron a dejarse ver, cada vez con más frecuencia y en mayor cantidad. Nami conocía la zona, pero ya se se trataba de terreno fronterizo, no era habitual para ella recorrerla porque podía ser peligroso, así que se sentía muy a gusto de poder estar allí. Prestó especial atención a cada detalle, observando la vegetación, captando el rastro de animales, o de personas, y tomando nota mental de cualquier cosa que hubiera allí que pudiera serle útil para sus trabajos y la fabricación de venenos y pociones.  
Pronto pudieron divisar a la distancia la pequeña caravana que les esperaba. Junto a ella, mantenían la guardia cuatro individuos; Dos parecían ser los shinobi que la habían escoltado hasta el lugar. Los otros dos, un hombre y una mujer de aspecto muy extraño, debían ser la pareja con la que el grupo de tres haría el recorrido.
Una vez más Katoru se encargó de ir al frente. Se identificó, y explicó con simples pero serias palabras que tanto él como sus compañeros habían sido designados para escoltar la caravana.
Mientras tanto, Nami observaba con especial atención a la pareja de extranjeros. No eran shinobis, o al menos no lo parecían, sin embargo portaban armas de asta, parecidas al yari o naginata. La joven supuso que serían medianamente hábiles en combate, pues el aspecto lo ameritaba... Aunque también tenía en claro que las apariencias suelen engañar. Ambos eran de cabellos negros y buen porte. Solo la mujer hablaba el idioma y podía hacer de intérprete entre su compañero y los shinobi. Esto solo suponía un problema más para Nami.
Cuando se dispusieron a emprender el largo viaje a pie, la joven decidió caminar detrás de la caravana, cubriendo la retaguardia. El carro era tirado por dos caballos, y ni siquiera los dos extranjeros, teniendo la posibilidad, iban montados en éste. Tal detalle la hizo suponer que la carga debía ser pesada. Probablemente se tratara de minerales útiles para la fabricación de tóxicos.
Era muy importante que, de alguna manera, Namida pudiera averiguar que es lo que transportaban con tanto misterio, así como también era muy importante que nadie la descubriera mientras lo hacía. Kenzo y ella no se habían tomado el tiempo necesario de ponerse a charlar y desarrollar algún tipo de estrategia, pero se las ingeniaría para hablar con él cuando la caravana hiciera una pausa, o por la noche mientras los demás estuvieran durmiendo. Ya tenía algo en mente... Solo necesitaba decírselo y contar con su apoyo, pues de lo contrario no podría ejecutar su plan ella sola.
Nami
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Dastan O'Donnell el Vie Jul 14, 2017 7:22 am




Luego de la escena del bar, el trio de guerreros se retiró del establecimiento. Kenzo asumió el liderazgo del grupo y se fue al frente, seguido por la silenciosa acompañante que no dijo nada en todo el encuentro y al final el principe, siguiendo a aquellos que serian sus compañeros de misión y sus guías en el desierto. Estos iban a una velocidad media por la capital, no andaban corriendo, pero se notaba que estaban en un apuro, como si andaran tarde para un sitio. "Vaya, seguro nos hemos dilatado mucho que Kenzo anda tan apurado" -pensó el principe, a lo que Cervantes respondió: "Lo mejor que hicimos fue quedarnos en ese bar, de no ser por mi brillante idea seguro aun estarían dando vueltas en la ciudad". Tras una corta caminata ya se encontraban retirandose de la capital, a punto de entrar al vasto y caluroso desierto por el que Dastan había venido en su llegada.

Mientras caminaban, el sujeto de cabellos blancos comentaba sobre la misión, reiterando los puntos de esta para que todos estuvieramos en la misma linea de lo que debemos hacer. Oyó al sujeto mencionar al Pais de los Rios en su explicación, cosa que creo en Dastan una expresión de ligero descontento a lo que dijo levemente: "Apenas salí de ahí y ya debo volver, que viajecito este". Al final concluyó diciendo que no debíamos poner a nadie en riesgo, eso estuvo bien para el príncipe, se preocupaba por mantener el bienestar del equipo. Luego de una pausa este le preguntó quien era el rubio, este no quería dar muchos detalles de su procedencia, ya que realmente nunca se la había dado a nadie del continente y requeriría mucha explicación detallar su origen, así que respondió de la siguiente manera: "Vengo de unas tierras lejanas, no del occidente que tanto mencionan por aquí, sino de mucho mas lejos, probablemente ni tengan idea de la existencia de ese lugar, yo apenas descubrí este continente hace 2 meses". Antes de que este respondiera, su compañero había expresado que él y la chica eran del feudo del País del Viento y comentó sobre su emblema y su mando, comentario que causó cierta duda en Dastan y lo llevó a preguntar: "¿Y tu de que lado estas? ¿De los que están de acuerdo a su mando o de los que no?" -el marinero hizo una pausa y luego agregó otro comentario: "Esto va para ambos, en caso de que la dama tenga algo que decir. Veo que ambos pertenecen a este feudo, ¿Qué razones tienen ustedes para servir a ese señor feudal?" Dastan sentía curiosidad por ver el sentimiento patriótico de los habitantes de este país, esperaba encontrar alguna respuesta satisfactoria en esa pregunta.

Luego de ese fragmento de conversación el supuesto líder del grupo cambió de tema y mencionó la procedencia de la pareja a la que íbamos a servir, y mencionó la posibilidad de que Dastan los conociera. "Cuando leí la descripción de estos también pensé eso, pero me parecía demasiada coincidencia que fuéramos del mismo lugar. Pero quién sabe, a lo mejor hablemos el mismo idioma" -dijo el príncipe ante esa declaración. El trió cada vez más se adentraba en el desierto, el Sol brillaba intensamente dejando caer sus rayos sobre la superficie árida del desierto a la vez que le brindaba su calor ininterrumpido a este. El calor sin duda afectaba levemente a Dastan, su vestimenta no estaba hecha para andar en un desierto, pero este aguantaba la situación. El lado positivo era que al menos su sombrero le brindaba cierta sombra a su rostro, por lo que la luz solar no le molestaba en la visión.

Después de un tiempo caminando el terreno comenzaba a cambiar, pasaron de las dudosas arenas a una tierra más firme, con ciertos indicios de vegetación. Dastan recordaba el lugar, por ahí había entrado al País en su ultimo viaje. A medida que avanzaban se vio a lo lejos la carroza con 4 personas. "Esa chica no ha dicho nada en todo el viaje, ¿Sera muda?" -dijo Cervantes, resaltando el silencio de la tercera integrante del equipo. Dastan solo dijo: "Prefiero no darle mente a eso, ella tendrá sus razones. No todos son tan... elocuentes". Los tres viajeros se acercaron a la carroza, Kenzo, en su cargo de líder, tomó la delantera y se presentó ante los presentes. Dos de ellos tenían atuendos típicos del continente mientras los demás tenían ropas exóticas mas no iguales a las de Dastan ni a nada que el hubiera visto antes. Uno de los ninjas expresó la puntualidad del equipo y junto a su compañero se retiraron rápidamente de la escena.

El sujeto de cabellos blancos decidió nuevamente intentar romper el hielo con aquellos extranjeros preguntándoles su procedencia. El hombre parecía no entender lo que escuchaba mientras que la mujer respondió brevemente que eran de una tierra lejana, una respuesta un poco obvia. Dastan se puso frente a estos y les dijo: "Mi nombre es Dastan, me han encomendado ser su guardaespaldas, cuenten conmigo para cualquier situación". Luego de una pausa quizo agregar: "Y... también soy de una tierra muy lejana, es bueno saber que no soy el único extranjero del lugar. Bueno, vamonos, no hay tiempo que perder." -finalizó el rubio mientras el equipo de 5 y la carroza se empezaban a movilizar. La chica decidió tomar la retaguardia, los extranjeros iban frente a la carroza, Dastan tomó el lado derecho de esta mientra Kenzo tomaba el izquierdo. "Realmente tengo curiosidad de saber si estas personas hablan el mismo idioma que yo, pero prefiero dejar que ellos hablen entre ellos y se delaten, a lo mejor digan algo importante que no dirían si saben que los entiendo". Viendo las armas que estos traian vio que era un arma poco convencional, sin embargo las reconocia: "Alabardas... un arma perfecta para mantener al enemigo alejado. Espero que esta gente sean tan hábiles con ella como el arma lo merece". Mientras los viajeros andaban, la pareja tuvo una ligera conversación entre ellos utilizando su lengua natal. Dastan, en un intento por entender este lenguaje logro captar una frase de la señora: "Daar venena fen vuldak cursus do haec kein" (Estos venenos cambiaran el curso de esta guerra), lamentablemente gran parte de este no pudo ser descifrado, solo pudo entender ciertas palabras. "Venena... cursus... haec... habla de venenos... curso... esta... ¿Qué rayos planean estas personas? Bueno, eso no es de mi incumbencia, mi deber es proteger la carroza a toda costa".

off:
Comentarios:
La lengua en la que habla la extranjera es la lengua Dragon de Skyrim, y le cambie par de palabras a latín para decir que Dastan podía entender parte del idioma.

Tengo permiso de Sheik de argumentar que Dastan puede entender parcialmente la lengua occidental. Ella definió la lengua occidental como un lenguaje inventado con par de elementos en latín, así que argumento que la lengua natal de Dastan es el latin.

Por lo tanto, queda declarado que los extranjeros son occidentales. Kenzo o Nami, si tienen algun inconveniente con esta decisión me lo dejan saber.
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6
Dastan O'Donnell
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

Mensaje por Dastan O'Donnell el Miér Ago 09, 2017 5:44 am






NOTA:
Como pueden ver, hace casi un mes de mi último post. Voy a continuar el tema. Kenzo esta confirmado que desapareció, no hay ausencias de el y no se ha conectado en semanas. Nami sigue activa pero tampoco posteo. Segun me dijeron, la misión era investigar los venenos, pero como mi personaje no tenia conocimiento de eso, si decido proteger la carroza y evitar que ellos investiguen el veneno, me contaría como interrupción. Asi que decidí interrumpir la misión, aunque esto conlleve las consecuencias que amerita.

Los viajeros duraron varias horas caminando en el caluroso desierto. El calor afectaba ligeramente a Dastan, pero podía continuar. No se sabia como reaccionaban Nami y Kenzo ante las situaciones climáticas, seguro estaban mas acostumbrados a la situación al ser oriundos del País del Viento. Los viajeros seguían hablando entre ellos y el príncipe escuchando a ver si llegaba a dar con el tema de la conversación, sin embargo, no obtuvo gran cosa. Tras un largo rato en esta situación, el Sol se preparaba para irse y dar lugar a la fría noche del desierto. Los extranjeros vieron en la lejanía un área rodeada de grandes rocas, que le brindaba protección por un flanco y los cubria de cualquier tormenta de arena que ocurriera. La mujer de la pareja de viajeros miró al principe y le dijo, mientras señalaba el área previamente descrita: "Vamos a detenernos ahí, mañana temprano seguimos". Dastan asintió con la cabeza y le aviso a sus compañeros la orden de la encargada: "Oigan, la señorita dijo que nos detengamos en aquellas rocas, que mañana seguimos". Los viajeros y guardaespaldas se ubicaron alrededor de estas rocas y se durmieron. Kenzo y Nami en posiciones laterales a la carroza pero no juntos, Dastan se ubicó en el techo de la carroza, viendo las estrellas hasta quedarse dormido, pero no sin antes decirle a su espíritu que vigilara los alrededores mientras dormía, ya que Cervantes no duerme.

Era ya media noche, la luna estaba al tope del cielo, y todos los viajeros dormían intensamente. En ese momento, Cervantes se percató de algo: Alguien los observaba. Mirando a los alrededores, vio aquella figura oscura escondiendose tras las rocas, su primera reacción fue alertar a su portador: "Oye chico, hay un tipo alli" -pero Dastan ni se inmutaba. "!Chico, estan por atacarnos!" -pero el rubio seguía dormido. "!Al carajo! tendré que hacerlo yo mismo". El pirata tomó posesión del cuerpo al no recibir resistencia del príncipe y fue tras el sujeto de las rocas. Al acercarse a estas, el pirata desenvainó la espada maldita y se preparó para pelear. Este confiaba en sus propias habilidades, las cuales no eran la gran cosa en las condiciones en las que estaba, pero por esa razón decidió ir solo, sin alertar a Kenzo o a Nami de la situación. Tras darle la vuelta a la roca donde estaba el sujeto, ahí estaba, de pie, en un rincón del lugar, mirando al pirata con sus ojos amarillentos, brillando como dos estrellas en la noche. "Jejeje, te tengo acorralado. ¿Algunas últimas palabras?" -dijo el pirata muy confiado mientras miraba al sujeto con una mirada amenazante. "Oye rubio, no vengo a pelear, tengo algo que proponerte" -dijo el sujeto con un tono bajo, que solo él y el pirata lo oyeran. "¿Ah si? ¿Que me ofreces?" -dijo Cervantes. "Nos gustó bastante como trabajaste en el Pueblo Abandonado. Creemos que tienes potencial para la organización Ishi, pero queremos probarte una vez más para confirmar que realmente das para esto". Cervantes se puso las manos en la cintura y le dijo: "Ishi, ¿Quien rayos son esa gente y que hacen?". "Ishi, una organización antifeudal, creada para liberar a las naciones de aquellos nobles que solo buscan beneficiarse a ellos mismos mientras que la clase baja, nosotros, vivimos en la miseria: produciendo para ellos y siendo utilizados como armas para sus conflictos bélicos" -dijo el sujeto misterioso. "Me suena a una causa noble" -dijo Cervantes, mientras pensaba "Estas cosas debería tratarlas el chico no yo. Tendré que imaginarme que haría él". Saliendo de sus pensamientos, el capitán miro nuevamente al sujeto y le dijo: "Entonces, ¿Qué quieres que haga? Suponiendo que yo quisiera ser parte de eso". El sujeto se acercó al pirata, este apuntó su espada a la barbilla del sujeto mientras le dijo: "Alto ahí... mantén tu distancia". El sujeto levantó sus manos en señal de indicarle al pirata que se calmara y le dijo: "Bueno, te lo pondré de esta manera: ¿Ves aquella carroza? ¿No te parece extraño que el feudo quisiera proteger a unos extranjeros que simplemente pasaban por el lugar? Yoshida no es ningún estúpido, por algo mando a dos de sus soldados a acompañar la carroza. Averigua... que se traman esos dos y sabotea su misión. De esa manera también estaremos afectando al feudo. Si decides tomar este plan, deberás retirarte del País desde que termines la misión. Nos aseguraremos de que salgas sin problemas. También se te pagara una suma extra por lo realizado, y podrás formar parte de la organización". Cervantes se quedo un momento pensando en lo que acababa de escuchar, sonaba interesante la oferta, pero también era riesgosa. "La verdad es que la vida de este muchacho podria usar un poco de acción. Y esa cosa de Ishi suena una buena causa, seguro le guste al muchacho" -pensó el pirata, para luego decir: "Ok, acepto. Me encargaré de aquellos dos y tu te los llevas". El sujeto, con una sonrisa un tanto maliciosa en el rostro le dijo: "Perfecto, quiero ver como resuelves esto. Buena suerte soldado".

Cervantes regresó a la carroza y miro a su alrededor pensando cual seria su próxima acción para cumplir con lo acordado con el sujeto de las sombras. Vio a Kenzo, tirado en el suelo durmiendo como un tronco. "Este podría servir" -pensó el pirata mientras ideaba como revisarlo sin problemas. Tras un momento de análisis este sacó su espada, y aprovechando su incapacidad de cortar, le dio un golpe contundente en la cabeza al sujeto. Si bien este estaba durmiendo profundamente, ahora si que no se levantaría por un buen rato. Ya noqueado, Cervantes aprovechó para revisar sus pertenencias, en las cuales este encontró un pergamino, similar al que le dieron a Dastan al recibir la misión. "Esto debe ser util" -pensó el pirata mientras lo abría. Este regresó al techo de la carroza por si alguno se despertaba, asumiera que este seguía en su posición y no alertara a nadie. Al ver el pergamino, este vio los datos de la misión que este había recibido del feudo. Hablaba de que él y la chica debían investigar unos venenos que los extranjeros llevaban en la carroza, y que el tercer sujeto, que era Dastan, no debía enterarse de nada o tendrían que capturarlo. "Ups. Creo que no debí leer esto. Pero vaya, nos estaban ocultando esa información todo este tiempo. Deja que se despierten... van a ver" -pensó el pirata al leer el pergamino. Este volvió a mirar adonde Kenzo, solo para darse cuenta que el sujeto de las rocas se lo estaba llevando junto a otro más que lo ayudaba a cargarlo a él y las marionetas del peliblanco. El sujeto se acercó a Cervantes y le dijo: "No te preocupes, lo mantendremos con vida. Lo liberaremos cuando termines la misión. Encárgate de la chica". Tras estas palabras el sujeto desapareció con su compañero y Kenzo, que estaba inconsciente. "Bueno, mejor devuelvo al chico y hago como que nada pasó. Mañana le diré la situación". Cervantes acostó el cuerpo de Dastan sobre el techo nuevamente y se salió del control que llevaba sobre este y siguió montando guardia hasta el amanecer.

A la mañana siguiente, Dastan se despertó bastante temprano. Lo primero que hizo fue mirar a sus alrededores a ver a sus compañeros de viaje. En su mirada observó que los occidentales seguían dormidos y no veía a Kenzo ni a Nami por ningún lado. "¿Donde estarán aquellos dos?" -pensó el rubio, a lo que Cervantes le respondió: "Chico tenemos que hablar". "¿Qué ocurre?", "Nos han engañado, esos dos sujetos, los que teníamos que proteger. El trabajo de ellos es investigar unos venenos que hay en la carroza y si nos enterábamos de la misión nos tenían que capturar". Dastan con una expresión de sorpresa le dijo: "¿!Qué!? ¿Donde viste eso?" -a lo que Cervantes le respondió: "Mira en tu bolsillo, hay un pergamino de misión diciendo lo que ellos debían hacer". El príncipe metió la mano en el bolsillo, tomo el pergamino del que hablaba Cervantes y lo leyó. Una expresión de shock se mostraba en toda su cara mientras le decía en sus pensamientos al espíritu: "Es cierto... Pero ¿De donde sacaste esto?". El pergamino claramente no estaba en su bolsillo el día anterior, así que su primera deducción fue que Cervantes era el responsable de eso. "Fue una noche muy agitada" -dijo Cervantes, quien tras una pausa le dijo: "Mira, ya Kenzo no es un problema, el no esta por aquí. La chica que no habla se levantó hace un rato y entro a la carroza, seguramente anda en su investigación. Deshaste de ella y larguémonos de aquí. ¿O vas a dejar que se quede con los venenos? Ella aun no sabe que tienes esta información, aprovéchate de eso". Indudablemente, la actitud y las expresiones de Cervantes cambiaban cuando trataba de un tema serio, sus constantes burlas y malas palabras eran inexistentes mientras este explicaba la situación al príncipe. Esto demuestra que hasta el más deshonrado y burlón de los piratas se pone serio cuando las cosas se aprietan. "Realmente, esos venenos no tienen nada que ver conmigo. Sin embargo, me intriga bastante el hecho de que la misión les exhortaba a mantenerlo en secreto de mi" -el príncipe se quedo pensando un rato tras decir estas palabras, luego siguió: "Dejárselas a esos extranjeros tampoco seria lo ideal, podrían hacerle daño a muchas más personas si se quedaran con ellos. Pero por otro lado, seguro el señor feudal del País lo usaría para los mismos fines. No se quien es el malo aquí, así que suprimiré a ambos".

Dastan bajo de la carroza posicionándose detrás de ella, donde estaba la entrada y donde supuestamente Nami estaba dentro. "Ok, aquí vamos". Pero justo cuando Dastan iba a iniciar el ataque, su espíritu le dijo: "Oye tío espera, ok sacas a la chica, ¿Y que harás cuando aquellos dos sujetos se despierten y vean que tu  y la chica están haciendo desorden? Quitales las armas ahora que están durmiendo". El príncipe pensó un momento en lo que dijo su compañero y le dijo: "Tienes razón". Dastan se acercó lentamente a los occidentales y les tomó sus armas, la única que no pudo tomar fue el arco del hombre, ya que este lo llevaba enganchado en la espalda y seria muy riesgoso intentar sacarlo. Pero las alabardas las logro tomar y la tiro detrás de las rocas donde Cervantes habia encontrado al sujeto de Ishi la noche anterior. "Ok, ahora si vamos". El principe volvio a la espalda de la carroza, asumiendo que Nami estaba justo en frente de la puerta ya que el vehiculo no era tan grande, Dastan preparo una serie de sellos y se lanzó a la puerta, abriendola y tomando lo primero que vio que para su suerte era la chica, y la lanzó fuera de la carroza haciendo que esta rodara alrededor de 3 metros. Este saltó de la carroza y gracias a los sellos que había realizado antes de la obra este liberó el Gokakyu no jutsu hacia la carroza, haciéndola explotar con todo lo que llevaba dentro. Antes de que la chica se pusiera de pie este le dio una patada en la frente y la golpeo nuevamente para asegurarse de que no se levantara. "Realmente me molesta maltratar a una dama, y mas una como usted, pero creo que esto es por un bien mayor. Lo siento" -le dijo Dastan mirando a Nami que cayó inconsciente al suelo. El rubio decidió abandonar la escena antes de que los occidentales se dieran cuenta que fue el, aprovechando que el humo causado por la bola de fuego limitaba la visibilidad entre ellos y el príncipe. "Bueno, que se encarguen ellos de la chica" -dijo Dastan mientras realizaba el jutsu de cuerpo parpadeante y se alejaba del lugar, dejando a la Nami inconsciente a merced de los occidentales y habiendo saboteado con éxito el plan de ambas partes.

Ya bastante lejos de la escena, el sujeto misterioso con el que se topo Cervantes en la noche le apareció a Dastan en medio del desierto. El príncipe rápidamente asumió una postura de combate pero el sujeto solo le dijo: "Eso estuvo glorioso. Felicidades, ya eres parte de Ishi. Recuerda, debes abandonar el país lo antes posible, tienes 2 días. Ya nos hemos encargado de aquellos sujetos de la carroza y los del viento." -y con la misma estrategia que uso Dastan para salir de la escena, el sujeto desapareció de la vista del rubio. El marinero, confundido se quedo pensando: "¿Qué rayos acaba de pasar? ¿Ishi? Shuryo había mencionado ese nombre cuando andábamos juntos en el Pueblo abandonado, ¿Pero que tiene que ver eso con este asunto?". Cervantes con un tono de nerviosismo le dijo: "Eeeh, digamos que te involucre con esa gente a cambio de la información de los venenos". "¿!Qué diablos Cervantes!? !Me acabo de meter en un lió por tu culpa!" -dijo el príncipe, que estaba casi botando humo de la rabia que tenia, a lo que el espíritu le respondió: "Oye, ese tipo dijo que buscaba la libertad de la gente, tumbar a los señores feudales, que tu sabes que son malos y eso. Acabar con la nobleza y ayudar al pueblo. Creí que te gustaría la causa". Con la misma furia le dijo Dastan: "¿Se te olvido que yo también soy un noble? Quizá no sea un feudal, pero seria ir en contra de mis raíces". Cervantes en un intento de calmarlo le dijo: "Oye chico, lo que pase en tus tierras se queda en tus tierras, esto es otro mundo, lo que hagas aquí no te afectara de aquel lado. Anda, tumba par de gobiernos aquí, quizá termines haciendo algo bueno". A lo que Dastan le respondió: "¿Y desde cuando te importan las buenas acciones?", "No me importan, pero eres demasiado pacifico, un poco de acción y explosiones no te harían mal. Ademas estarías con tu amiguito Shuryo. Ahora vámonos, el tipo dijo que tenemos dos días para irnos de aquí. No vaya a ser que te metas en un lió más grande". Y los marineros se dirigieron a la capital, donde esperarían que no hubiera ningún problema, para dirigirse al Pais de la Tierra, ya que era la dirección opuesta por donde vino, donde estaban los occidentales y los soldados del viento. Su misión fue un éxito, ahora tocaba emprender la huida.

off:
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6
Tecnicas:
Jutsu de Cuerpo Parpadeante (瞬身の術, Shunshin no Jutsu)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es una habilidad básica en todos los ninjas que se basa en mover el cuerpo a altas velocidades para desplazarse cortas o largas distancias a una velocidad casi imposible de ver. Para un simple observador pareciera como si la persona se hubiera teletransportado en una nube de humo para ocultar sus movimientos. Esto se logra mediante el uso de chakra para vitalizar el cuerpo y de esa forma permitir que el mismo se desplace a velocidades extremas. La cantidad de chakra que se utilice en esta técnica dependerá de la distancia recorrida con la misma. Esta técnica no puede ser utilizada en un combate, pero si puede ser utilizada para huir de uno. Los ninjas inexpertos no pueden desplazarse grandes distancias.

Genin: Cualquier parte del mismo lugar en donde se encuentra.

Tecnicas restantes 7/8
Dastan O'Donnell
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Re: Misión Rango C: Do we trust them?

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