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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Tormenta de problemas [Entrenamiento]

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Tormenta de problemas [Entrenamiento]

Mensaje por Katoru Kenzo el Dom Jul 09, 2017 7:18 pm



Aquél era un día como cualquier otro en las inmediaciones del país del viento, nada ni nadie parecía estar preocupado o al menos angustiado por lo que pasaba mundialmente. Este país, que se caracterizaba por estar en medio de un desierto infernal, no se había visto envuelto en ningún conflicto bélico, siendo que el último tuvo grandes repercusiones para toda sus características políticas y económicas. Kenzo era un miembro más de aquella comunidad, un joven que por decisión propia había decidido tomar su propio camino, pero no hay que mal interpretar, para él el ser un ninja no iba más allá de conseguir ryus para poder todos los días. Esto visto desde la opinión de alguien que no era muy diestro o conocido en el mundo shinobi, por su parte se concentraba más en conseguir y encontrar aquella civilización por la cual su padre se obsesionó tanto. Siempre tan complaciente con quien le había dado la vida, Katoru no dudó en convertirse en marionetista para dar un buena opinión y razones de amor a su padre, pero esto llegó a cambiar con algo que él nunca se esperó… ahora quería que se convirtiera en un samurái. Los motivos no los sabía, pero la verdad sea dicha, el joven de cabellos claros nunca llegó a tener algún tipo de relación con esos combatientes más allá de una marioneta que terminó por crearse. La cuestión era que ya era un shinobi en toda la regla de la palabra, ya no podía hacer nada más, pero eso no le preocupaba puesto que tenía esperanza de que en ese camino pudiera encontrar alguna información sobre aquella civilización perdida.

Muchas veces se llegó a creer loco por lo que estaba pensando, mas sabía muy bien que para todo había esperanza, aunque tal vez pudiera terminar demente de forma completa. No le tomaba la mayor importancia a eso, pero si había algo que le daba un tanto de preocupación era su inexperiencia a la hora de enfrentar situaciones siendo que él no era un ninja nato. No poseía capacidades innatas para ese trabajo, por lo que en más de una ocasión tuvo que dedicarse a practicar para poder mejorar en todo lo que era; cosa que pasaba justo en ese momento. Había salido al desierto con la intención de buscar algo qué hacer, su idea principal era la de pasar el mayor tiempo posible en el desierto, pues a pesar de que él era un lugareño y estaba acostumbrado a vivir en ese ambiente, eso no quitaba el hecho de que el desierto podía llegar a ser un sitio igual al mismísimo infierno. A parte, se tenía que el mismo escenario poseía en sí mismo una cantidad de peligros como podían ser los animales o alguno que otro ladrón de las arenas, para todo eso debía prepararse el muchacho de veinticinco años. Ya estaba bajo los incesantes rayos del sol, caminando como siempre solía hacerlo cada vez que tenía que salir de la capital, no había pasado mucho tiempo y la verdad sea dicha, el marionetista se había tardado bastante en salir por mero capricho.

Su rostro se mostraba inexpresivo ante lo que veía, no había nada realmente interesante más que la propia arena. Sus pisaban con poca fuerza por obviedad, no tenía sentido el apurarse ya que la tarea era sencillamente permanecer la mayor cantidad de tiempo en ese infierno terrenal, un lugar que lo pondría a prueba a pesar de estar acostumbrado a eso. Había salido tarde de su casa como ya se dijo anteriormente, pero eso no significaba que fuera poco precavido ya que el muchacho se llevó su par de marionetas para defenderse en casos extremos, además de que un envaso de un litro de agua lo acompañaba también. No era lo más ideal el llevarse esto último sabiendo que la idea era resistir, pero Katoru tampoco era idiota, sabía que si no llevaba al menos algo de agua terminaría por morir de forma patética. No tenía nada que decirse, ya era de tarde y al marionetista solo le restaba esperar que algo pasase antes de que se hiciese de noche, pues en su no tan detallado plan estaba el hecho de que debía descansar por las noches… si podía. Era bastante realista el pensar que los peligros acecharían a cualquier y cualquier lugar, por lo que Kenzo tendría que pensar muy bien en lo que haría y dónde dormiría si es que pretendía sobrevivir. Estos y otros pensamientos más se encontraban en la cabeza del ninja de Tetsu Rinri, su expresión era tan común como cualquier otra, no demostraba nada más que cierta tranquilidad que curiosamente no venía acompañado por aburrimiento excesivo o ansias de divertirse. Él usualmente buscaba el divertirse para pasar el tiempo, no podía evitarlo, cosa que se vio reflejado en el hecho de que se tardara tanto en salir ese día en particular. Ya no podía evitarlo, o más bien sí que podía hacerlo, pero el estar allí era una decisión personal, algo que había optado por hacer desde lo más profundo de sus decisiones, no era una cosa tan llena de negatividad como hacer algo sin querer hacerlo. Esa era parte de la filosofía de vida de Katoru, cosa que se vería reflejada y más importante aún, se pondría a prueba en ese entrenamiento.


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Re: Tormenta de problemas [Entrenamiento]

Mensaje por Katoru Kenzo el Dom Jul 09, 2017 8:25 pm



La tarde ya estaba cayendo en la nación de los desiertos, el joven usuario de títeres no llevaba mucho tiempo desde que había comenzado a caminar por encima de las calientes arenas de su tierra natal. Para él, todo eso que se alzaba a sus ojos era un libro abierto, algo que no pareciese que fuese a darle mayores problemas – No hay nada – soltó en señal de queja, no es como si quisiera que algún bandido o algo mortal le apareciese para poder hacer algo, pero la verdad era que el estar en medio de un sitio desolado, sin poder ver nada interesante era bastante tedioso – Ese será el verdadero entrenamiento – quiso agregar un poco de humor a todo lo que estaba pasando a pesar de que no fuera real. Miraba a los lados con cierta insistencia, tal vez por encontrar algo con lo cual entretenerse, pero esto no cambió a lo largo de al menos diez minutos durante los cuales no hizo nada más que caminar y comenzar a hablar consigo mismo. No obstante, a lo largo del desierto pudo ver como una estructura rocosa se alzaba desde lo más alto y lejano que llegaban los orbes del titiritero, esta no poseía forma alguna como era notable, mas sí que otorgaba una gran imponencia a pesar de que no fuera la roca más grande del país del viento – Al menos es algo – comentó al ver lo anterior mencionado, y es que él no conocía cual era la piedra más grande en todo el desierto, pero con el simple hecho de que la que a veinte se encontraba le triplicara su estatura era suficiente.

Sus ojos se posaron de una forma interesada, apresuró su paso hasta poder estar frente a frente a aquello que había visto antes. Para su buena fortuna, dada la poca intensidad que tenía el sol ya, sus propio cansancio no era tan fuerte como se esperaría ser. Tocó la roca con la palma de su mano, sólo para darse cuenta de que esta era rústica y que además estaba caliente – Es irónico que mi elemento sea este – comenzó a hablar consigo mismo mientras hacía un señalamiento al chakra elemental que por causas del destino le había tocado. No obstante, el llegar hasta ese sitio no cambiaba nada, no tenía nada por hacer y la verdad es que tampoco estaba pasando nada interesante, más que la intervención de una lagartija que apareció muy cerca de una de las grietas de la roca. Su aparición fue repentina, pero no lo suficiente como para alertar o asustar al titiritero, pero que a grandes rasgos era lo único interesante que había pasado hasta el momento – Y pensar que esas criaturas son capaces de vivir en medio de todo esto – comentó mientras observaba con cierto detenimiento al animal, notando como una idea se le venía a la cabeza de forma fugaz y rápida – Mantener… - dicha palabra era en relación a lo anterior dicho, haciendo alusión a la capacidad que tenían ciertas criaturas para mantenerse vivas dentro de la crueldad del desierto.

Dicho acontecimiento puso a pensar a Kenzo, tal vez debería aprovechar la ocasión para practicar el tiempo que era capaz de mantener a sus marionetas en uso. Esto haciendo referencia al tiempo que podía él manejarlas antes de que sus hilos de chakra se vieran afectado por su propia incapacidad – Es una buena idea – la mano que tenía en la roca la pasó a su parte trasera, donde estaban sus dos marionetas vendadas y llevadas como un equipaje que por cierto, no dejaba de ser un poco molesto. Esto una forma de salvación para el joven que, a esas alturas ya estaba más o menos ansioso por buscar algo que hacer, cosa que en cierto modo no cambiaría mucho pues el hecho de que se pusiera a controlar a alguno de sus títeres no quitaba el hecho de que estaba allí sólo sin nada que hacer. Pero eso era mejor que nada, por lo que en un movimiento un tanto pesado, el hombre sirviente de Tetsu Rinri decidió hacer le intento con una sola marioneta, siendo aquella que se asemejaba a un samurái la gran elegida para acompañarlo durante ese aburrido proceso de resistencia. La desvendó con cuidado, tratando de no herirse a sí mismo con la katana que tenía para atacar, la colocó de pie y casi que de inmediato controló y moldeó su chakra para que de sus diez dedos salieran la misma cantidad de hilos. Estos se ubicarían en la parte trasera de la marioneta como es usual, colocando dos en cada extremidad de esta para un movimiento fluido y los dos restantes en la cabeza. Hizo que su pequeño sueño se moviera en señal de que lo había hecho bien – Listo – echó un último vistazo antes de poder afirmar con la cabeza que todo estaba bien. Pero ahora el problema residía en el hecho de que continuaba sin nada que hacer – Tal vez debería revisar la marioneta – no tenía ningún otro medio o cosa por hacer, y es que ya sólo le restaba dejar que pasara el tiempo para ver cómo le iba en su primera noche esperando estar vivo para cuando terminara ese entrenamiento.


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Re: Tormenta de problemas [Entrenamiento]

Mensaje por Katoru Kenzo el Dom Jul 09, 2017 10:51 pm



Ya tenía algo a lo que aferrarse, el marionetista del país de los vientos desérticos se encontraba en medio de un entrenamiento en el cual se ponía a prueba su resistencia. Este se trataba básicamente de mantenerse durante el mayor tiempo posible en mitad del desierto, tratando de perecer en el intento, además de que también estaba intentando mantener la mayor cantidad de tiempo con sus hilos de chakra. Todo era por su bienestar como ninja de Tetsu Rinri, y es que si no quería terminar muerto debía encargarse de sus propias dificultades, comenzando por el hecho de que tenía bien en claro que no era capaz de mantener el chakura no ito por un período extenso de tiempo. Eso le resultaba un problema para él que, al ser un shinobi que utilizaba a las marionetas como armas, usualmente las utilizaba en sus encargos para cumplirlos – Es increíble el frío que hace – afirmó con total razón en respuesta a que ya era de noche, con un cielo totalmente estrellado y un clima que realmente era como el muchacho decía. Estaba acostumbrado al propio clima extremista que presentaba su país, siendo que por el día se limitaba a emular al mismísimo infierno mientras que las noches parecían el hogar de un demonio del frío. Estaba caminando a través del desierto, el buscar una cueva era su cometido pues sabía que era demasiado peligroso el estar en medio de la nada como un objetivo más de la poca piedad del mundo. Miraba con más insistencia que ante, quizás porque era de noche y la visión se limitaba muchísimo más, todo que realmente veía un espacio oscuro en el cual caminaba. También existía el factor de que al estar en un sitio prácticamente deshabitado, sin ningún tipo de estructura a sus cercanías el poder encontrar una cueva sería sencillo de mirar, pero difícil de encontrar.

Su segunda marioneta le acompañaba a través de los caminos arenosos mientras que la otra permanecía en su espalda, mas lo verdaderamente importante era que para efectos de todo, el hombre de cabellos cortos ya no podía mantener aquél jutsu característico de los maestros marionetistas. Su control sobre el samurái estaba perdiendo potencia conforme pasaban los segundos, por lo que el sujeto no tuvo que hacer más que detenerse soltando su control de la marioneta. Se sentía raro pues había llegado a su límite, que siendo franco era bastante pequeño a comparación de cualquier otro kugutsu, pero precisamente estaba allí para hacer que ese límite creciera. El objeto humanoide y de madera se quedó estático, de pie y frente a su usuario que, a grandes rasgos no tuvo otra opción que volverlo a vendar para continuar con su búsqueda de dónde dormir. Ya lo intentaría de nuevo cuando estuviera mucho más repuesto, pero la prioridad de Kenzo era la encontrar un buen sitio de descanso. Tomó un pequeño sorbo de agua, notando como la cantidad que había llevado ya estaba por la mitad a pesar de que se había estado concentrado en beber con demasiada frecuencia para que esta durara. Nada más lejos de la realidad, y es que para Katoru la crueldad del desierto era algo que sabía, pero que estaba experimentando. Continuó su caminata por unos minutos más, no había podido encontrar nada a pesar de que conocía esas tierras, y es que el desierto era un lugar tan extenso como para hacerle perder a él en medio de la noche. Sin embargo, un verdadero toque de buena suerte llegaría a sus andadas en cuanto viera a la distancia una silueta mucho más negra y oscura, que a pesar de que no resaltaba demasiado con el cielo, sí que lo hacía con el vacío casi absoluto que se vivía en el suelo con las partículas de arena.

Miró con cierto tomo de serenidad y emoción, había encontrado un buen sitio donde podría dormir – ¡Allí! – exclamó con fuerza mientras comenzaba a correr en la dirección correcta. No sabía en realidad si era seguro o no, pero lo que tenía bien en claro era que se encontraba cansado además de que esa era su única opción viable en ese momento. Conforme iba acercándose iba notando como la entrada se iba haciendo cada vez más grande por cuestiones de perspectiva, esta se caracterizaba por ser bastante pequeña para ser una caverna. No llegaba a medir más de un metro y medio de altura, llegando a ser bastante más ancha, lo suficiente como para que allí dentro pudieran esperar una gran cantidad de personas. Esto último debido a que poseía una gran profundidad, aunque a vistas del sujeto de cabellos claros se notaba hueca y vacía, sin mucho que ver y con pocas ganas de meterse a explorar puesto que realmente se encontraba cansado – Ufff, que día – decía mientras se lanzaba al suelo, sosteniendo su espalda contra la pared que se ubicaba a la izquierda. Su respiración era un tanto más pesada, su cuerpo realmente le pedía descansar y eso estaba por hacer, no tenía la suficiente energía como para ponerse a explorar en señal de algún peligro, correría el riesgo de que cualquier cosa lo atacase. Cerró los ojos en una respuesta fisiológica, no sabía qué hora era, pero la verdad sea dicha, el hombre cargaba consigo no sólo el cansancio sino las ganas por dormir de manera relajante. Trató de acomodarse lo más que podía, se quitó sus marionetas y las acostó a un lado dejando entrever como estas le proporcionaban un gran peso a sus espaldas. Se movió durante varios minutos tratando de encontrar una buena posición, una en la que realmente se sintiera cómodo pero esto nunca llegó a pasar, más fueron sus ganas de dormir y descansar que su necesidad de comodidad. Ya no le importaba el lugar donde estuviera, sólo quería relajarse y así lo hizo, y es que no tardó mucho en quedarse dormido esperando que el siguiente día no llegara nunca para poder estar allí eternamente.


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Re: Tormenta de problemas [Entrenamiento]

Mensaje por Katoru Kenzo el Lun Jul 10, 2017 12:35 am



Habían pasado horas desde que el muchacho había llegado a aquella cueva en busca de refugio, no tenía ninguna otra intención que no fuera la de descansar pues su día no era precisamente el más lindo de todos. Se auto sometió a un entrenamiento de  resistencia para poder aumentar su capacidad, mas esto estuvo en plena pausa a causa de su cansancio, era humano y realmente necesitaba descansar para poder retomar energías - ¿Eh? – dijo el muchacho levantándose casi que de golpe, y es que pudo notar en su rostro como un líquido de procedencia dudosa comenzaba a caerle en la cara. No tuvo mucho accionar más que levantarse rápido, no tenía muy en claro que era lo que estaba pasando por lo que simplemente se dedicó a mirar a sus alrededores en busca de una explicación. Ya todo estaba claro, o al menos lo suficiente como para que el marionetista pudiera denotar que no estaba sólo en la cueva, pero más importante que eso era el hecho de que comenzó a oler algo que lo dejó un poco consternado. Su nariz se movió en señal de reacción, mientras que sus ojos seguían viendo de forma latente al pequeño zorro que se hallaba en un zona mucho más profunda pero visible de la cueva – No me digas que esto es… - no se necesitaba ser un genio para saber que eso era el orine del zorro. Se puso de pie lo más rápido que pudo, al tiempo que iba quitándose aquél líquido tan desagradable de su rostro, ¿Cómo era posible que le pasara eso? – Pudo haber sido peor – dijo mientras trataba de no pensar en el olor que pasaba por su sentido del olfato. No hizo nada más que recoger sus marionetas al tiempo que le echaba una última mirada al curioso animal que le había despertado de su sueño – Menos mal has sido tú – agradeció a los dioses de que no fuese algún tipo de depredador letal – Ahora continuemos – comentó mientras colocaba una marioneta a su espalda y dejaba la del samurái afuera, como antes para volver a activar su chakura no ito. Debía continuar con su labor, el salir era su siguiente paso por lo que en un arranque de aventurero se dispuso a salir para ver que encontraba allí afuera.

Como ya se dijo, el día volvía a extenderse junto al sol por el desierto, eso se notaba no sólo en la claridad que veía Katoru en la cueva donde durmió, sino que también en la temperatura. Dio un par de pasos para encontrarse de nuevo con esa naturaleza que lo había retado con anterioridad, ese desierto mañanero que, de manera curiosa estaba ligeramente distinto al día anterior. Esto se podía notar en el hecho de que el cielo ya estaba tan despejado como el día anterior, cosa que era extraña para el joven de cabellos cortos, pero eso más que darle curiosidad le hizo dar un pequeño retroceso en señal de miedo. Esto porque en sus años de experiencia en el desierto, Kenzo sabía lo que se avecinaba – Una tormenta de arena… - dijo estando prácticamente en la entrada de la cueva, con la vista hacia el exterior, mientras los vientos se tornaban cada vez más fuertes y atemorizantes. Veía como la arena se levantaba con cada vez más fuerza, no le resultaba agradable, pero el hecho era que tenía que seguir con el proceso por el cual se sumergió en todo ese sentir de hechos desafortunados – Me tendré que quedar cerca – comentó al aire mientras su títere se encontraba a su lado, no había ningún tipo de problema en quedarse cerca, pero el hecho de que se acercase una tormenta de arena era un evento inesperado para él. Terminó de salir hacia el desierto, notando lo que antes había hecho, y era que no existía casi ninguna otra estructura cerca además de la que ahora se encontraba a sus espaldas – No podré irme muy lejos – volvió a afirmar el shinobi demostrando así el miedo que sentía en contra de ese fenómeno natural que algunos decían, era la furia de los espíritus del desierto.  Gracias a ese factor, ahora se tenía un gran dilema en los pensamientos de Katoru - ¿Qué debería hacer ahora? – internamente trataba de manejar varias opciones, pero si había algo que tenía claro, era el hecho de que no debía alejarse demasiado para utilizar la antigua cueva como protección contra la tormenta que se avecinaba. Afortunadamente, no tardó mucho en notar en alguna idea interesante – Será eso o nada más – dijo mientras respiraba de manera lenta para después ponerse a practicar los movimientos de su marioneta. El estudiar la fluidez que esta presentaba al momento del combate era parte del trabajo de un marionetista cotidiano, no por nada esas era sus armas a la hora de cualquier tipo de combate. Movía sus dedos y sus brazos, quería probar varias cosas, quería hacer algo que al menos le resultara divertido en lo absoluto pues el estar caminando a través de las arenas del desierto era no algo que le fascinara en lo absoluto. Además de esto, se tenía que Kenzo no era del tipo de personas con una gran paciencia, quería hacer algo divertido y eso lo era, podría irse a su hogar en cualquier momento pero la verdad sea dicha, tenía que permanecer allí si buscaba mejorar en algo. Buscaba con gran exactitud algún tipo de hueco o falla en sus acciones, trataba además de que su marioneta pareciese lo más humana posible en lo que a sus movimientos se refería. Esto en consecuencia de que podría servirle en distintos tipos de misión, de reconocimiento tal vez o hasta en el mismo combate. Para ese momento ya comenzaba a sentirse cada vez más cansado, apenas había pasado un día y la verdad sea dicha, no era lo mismo el dormir en su hogar que hacerlo afuera en condiciones poco cómodas.



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Re: Tormenta de problemas [Entrenamiento]

Mensaje por Katoru Kenzo el Lun Jul 10, 2017 1:50 pm



Las horas continuaban pasando a lo largo y ancho del desierto, Kenzo había estado practicando con una de sus marionetas, aquella que se asemejaba a un samurái en señal de un objetivo nunca alcanzado. La fluidez de sus movimientos, además del tiempo que podía mantener sus hilos de chakra era la razón principal de ese mini entrenamiento, y es que la última de las razones era la prioridad del joven titiritero. La cantidad de tiempos que podía mantener un marionetista su creación era algo sumamente importante, comenzando por el hecho de que era su arma principal y no estaba bien que esta no pudiera ser utilizada. Añadiendo a lo anterior, también se tiene que los vientos ya se encontraban en un etapa en la que era ya muy difícil el ver a sus alrededores, cosa bastante inútil para Katoru si se tenía que a sus alrededores no había nada más que la cueva donde había pasado su primera noche. Este lugar nunca salió de la vista periférica del ninja de Tetsu Rinri, y es que ya sabía que se acercaba una tormenta de arena y no era muy buena idea el mantenerse afuera durante esta. Era algo de suicidas el quedarse allí afuera en medio de ese catástrofe climático, él había salido de la capital con la intención de mejorar su resistencia pero el siquiera intentar sobrevivir en medio de toda esa arena era ciertamente una locura. EL marionetista pestañeaba de vez en cuando en señal de molestia, la arena ya estaba comenzando en internarse en sus ojos, además de que su energía demostraba como este ya se encontraba cansado de nuevo. Ya había llegado a su límite de nuevo, tal vez podría seguir con su jutsu especial de hilos por unos minutos más, pero la verdad sea dicha, el hombre ya no podía seguir más tiempo afuera.

Los vientos pasaban con fuerza a través de todo el lugar, poco a poco la vista del propio Kenzo comenzaba a nublarse en señal de que se venía algo especialmente grande y poderoso. Esto sólo significaba que debía irse a resguardar de buena vez, por lo que comenzó a caminar mientras hacía que su marioneta le acompañara a su lado, se dirigía a la cueva de antes pues prácticamente era el único sitio donde podría estar a salvo. Sus pasos eran pesados, y es que las ráfagas de viento, a pesar de no ser lo más pesado que se pudiera presentar en el desierto, sí que eran capaces de frenar un poco el andar de un shinobi que irónicamente estaba acostumbrado a ese clima. Con pasos forzosos el joven logró llegar con éxito a la dichosa caverna, logrando sentir una relajación de peso totalmente grande, y es que el desierto no era algo que debe ser subestimado - ¿Cuánto tiempo durará? – se preguntó con insistencia al tiempo que se volteaba para ver la entrada, totalmente cubierta por el paso de las ráfagas de arena que impedían ver algo más allá. Observó algo sorprendido, sin saber que ya debía desprender sus hilos de chakra por lo que estos se terminaron rompiendo solos, esto debido a la poca capacidad que poseía Katoru para mantenerlos por más tiempo. La marioneta cayó de manera estrepitosa al suelo, haciendo caer en razón a su controlador, le había asustado un poco el sonido que provocó al impactar contra el suelo pero eso lo sacó de su trance. Se dedicó rápidamente a agacharse para ver si su juguete no se había roto, no había nada especialmente dañado por lo que tuvo reparo en seguir examinando. A diferencia de eso, no hizo otra cosa que soltar la marioneta que tenía en su espalda, sólo para poder lanzarse al suelo como lo había hecho la noche anterior; estaba cansado y eso se notaba en su expresión.

Kenzo no estaba aguantando demasiado, todo le resultaba tan complicado pues a buenas bases, él era un sujeto bastante novato en las cuestiones ninjas. Tomó otro agua otra vez, pero esta vez dejó el envase hasta un poco más debajo de la mitad, ya se le estaba acabando y la verdad es que no había pasado mucho tiempo. Decidió no seguir torturándose a sí y buscó algo que hacer, y es que no tenía sueño, sólo estaba sufriendo de cansancio y algo más que pronto se terminaría por darse por aludido. Su estómago sonó repentinamente – No me digas eso – se lamentó el joven ante lo que había escuchado, y es que prácticamente había olvidado llevar algo de comer por estar saliendo a última hora como ya era costumbre en él. Su expresión era una de desaprobación totalmente ¿Cómo se le había podido olvidar algo tan básico y primordial? No lo sabía, pero ya comenzaría a sufrir de las consecuencias – Ni modo… - se dijo a sí mismo mientras redirigía su mirada hacia la entrada, no había nada especial allí más que las corrientes arenosas pasando con mucha más fuerza que antes - ¿Cuánto tiempo duraré aquí? – preguntó al aire mientras continuaba observando de forma fastidiada lo que pasaba afuera. El calcular el tiempo que podría durar una tormenta de arena era prácticamente imposible, al menos para él que era un simple marionetista, no controlaba el clima ni nada parecido por lo que ahora mismo sólo le restaba esperar a que todo pasara para ver si podía continuar su travesía. Esto último en señal de condición, y es que el factor del hambre era algo tan perjudicial para el muchacho que hasta ahora había sobrevivido con agua, que el hecho de que no tenga nada qué comer era algo importantísimo – Y no hay ningún lugar cerca donde comer – se continuó sumergiendo en una aura de pesimismo al recordar que durante su camino no vio ni un solo poblado, arena era lo único que se le había presentado al muchacho que para ese momento se encontraba atrapado en una cueva.



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Re: Tormenta de problemas [Entrenamiento]

Mensaje por Katoru Kenzo el Lun Jul 10, 2017 2:13 pm



La situación por la que Katoru estaba pasando no era sencilla, habían pasado horas desde que se decidió internar en medio del desierto con la intención de entrenar, pero casi que de repente una tormenta de arena le interrumpió de forma estrepitosa, además de que él, en un arranque de irresponsabilidad había olvidado traer comida. Ya el agua se la había tomado con totalidad, ya no le quedaba ningún otro motivo por el cual quedarse, pero lo haría por otro día más, esto por el hecho de que quería probarse así mismo. No era lo más divertido del mundo, pero ya no tenía de otra siendo que la tormenta para su suerte, no había durado demasiado tiempo limitándose a unas pocas horas con las cuales lidiar. Se levantó lo más decidido posible antes de salir, tomó todo lo que debía y se dispuso a salir, sólo para encontrarse que la tarde estaba en su máximo apogeo, todo parecía estar más caliente que de costumbre y eso no era precisamente alentador para él. Se detuvo por unos momentos sólo para ver en la situación en la que se encontraba, no sabía muy bien qué hacer, pero sí que tenía bien en claro lo quería hacer – Bah, mejor me voy – se rindió ante tal eventualidad, siendo que nunca debió salir de su casa tan mal preparado como lo había hecho. Estaba cansado y hambriento, por lo que sin poner queja alguna, se dedicó a retomar su camino hacia la capital para poder al fin descansar como cualquiera lo desearía. No hubiera querido desertar tan rápido, pero la situación lo ameritaba en realidad, tampoco era que gustase de morir de una forma tan patética en medio de un territorio que se suponía que conocía.

Todo le pareció de lo más normal en el viaje de regreso, pero esta vez, sus pasos y su caminata era mucho más apresurada y ansiosa que la anterior. Sí, estaba cansado, pero también estaba el hecho de que quería llegar rápido a la capital pues sentía como si fuera a morir entre terrible sufrimientos aunque la verdad fuese dicha, estaba exagerando muchísimo. No quería pensar en nada más, tan sólo quería llegar a su casa para poder descansar, comer y beber algo; todo eso le había parecido tan raro y hasta un poco innecesario, pero en lo más profundo de sus pensamientos, tenía la sensación de que había logrado algo en general. Tardó menos que antes en llegar a la capital, no prestó demasiada atención a lo que se le presentaba a su alrededor, no quería saber nada más que no fuera su casa, su cama y su comida. Llegó lo más rápido que pudo y lo primero que hizo fue tirarse en su cómoda cama, tratando de descansar de forma cómoda.



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Re: Tormenta de problemas [Entrenamiento]

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