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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Los Guardianes del Desierto

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Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Gyokuryū Pao el Mar Jul 11, 2017 4:43 pm

En la capital, antes de patir...


Pasaron semanas o tal vez solo días, entre el pasar de amaneceres es difícil discernir la diferencia cuando despiertas en el mismo lugar y todas las mañanas ves a las mismas personas recorriendo las mismas calles. Era cierto que el paisaje y el clima eran parecidos a los de mi tierra, pero verdaderamente no me sentía tan cómodo con esta gente, sin duda las cálidas personas del país de la tierra no tienen igual, para mi poseen un cierto encanto inherente que me hacía disfrutar estar entre ellas, incluso fuera de mi pueblo el hecho de no conocer a la mayoría con las que me encontraba no me detenía de sentirme bien junto a ellas. Tal vez ese era el sentimiento que uno experimenta cuando sabe que está en casa, y ahora era uno de los motivos por lo que sentía que era tiempo de partir, mis heridas habían sanado y mi mente se sentía despejada, era hora de que yo partiera para pastos más verdes, y para un patriota de las rocosas tierras del norte eso significaba caminar una vez más sobre la fuerte e inamovible fundación que sostenía su hogar.

Empaqué mis cosas y procedí a caminar por las calles de la ciudad, por suerte ya conocía un poco más de esta, el pasar tanto tiempo aquí permitía que me fuera mejor orientándome, por lo menos en las calles más concurridas e importante, aunque eso no evitaba que diariamente me perdiera en algún callejón. Preguntando algunas direcciones para estar más que nada seguro de que no diera vueltas innecesarias en la ciudad, finalmente llegué a la salida, para desgracia mía esta se encontraba un poco diferente que por donde entré con Sona hace un ya largo tiempo. Guardias… guardias y más guardias, el lugar estaba repleto, no sé que ocurría, pero nunca había visto tanta vigilancia en una ciudad, sin duda las autoridades tramaban algo o se preparaban para enfrentar alguna amenaza, o por lo menos eso percibía. Entre tantos hombres armados se encontraba un gran número de personas discutiendo entre ellos y con algunos soldados, mercaderes que se encontraban junto a sus caravanas con cara de inconformidad y otros que aprovechaban la improvisada multitud para promocionar sus mercancías. -¿Qué será lo que está pasando?-, me preguntaba mientras me habría paso entre la multitud, -¡Alto! No des ni un paso más- fui interrumpido por dos soldados de la ciudad, quienes con lanza en una mano y un gesto con la otra no me permitían seguir adelante. Estaba algo irritado por la situación, pero me manejé con cautela, no quería causar problemas en medio de la ciudad, no cuando mi próximo objetivo era volver a mi país, y no pensaba en llegar como un prófugo.

-¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué no nos dejan salir?-, -Eso no te incumbe, vuelve por donde viniste… extranjero-, al parecer el soldado conocía sobre mi situación, lo cual explicaría la hostilidad con la que se dirigía hacia mi, si no contara con un buen autocontrol la cara del mismo soldado estaría desangrándose en el suelo, pero de nuevo, no podía andar repartiendo puñetazos de forma impulsiva, mucho menos en un lugar donde no contaba con nadie en quien apoyarme, Sona y yo partimos caminos hace mucho, así que solo podía valerme por mi mismo, y no era tan tonto como para empezar una pelea donde sin importar lo que pasara, saldría perdiendo. -Si quieres que me vaya tendrás que dejarme pasar, ¿Cómo quieres que vuelva de donde vine si no me dejas salir de aquí?... nativo- le dije al soldado, tratando de que mi tono fuera respetuoso, claramente me dejé llevar al final de la frase. -¿Qué me dijiste?-, el soldado se acercó de forma amenazante hacia mí, hasta el punto que su hombro derecho chocó con mi izquierdo, nos encontrábamos pegados, haciendo fuerza contra el otro, mirándonos fijamente a los ojos, en una batalla de rudeza donde cada uno esperaba que el otro desistiera. –Vamos chico, dame una sola razón para meterte en una caja de madera hasta que no puedas mantenerte en pie-, -Necesitarás algo más fuerte que eso para contenerme-. La tensión se sentía entre nosotros dos, las cosas estaban escalando peligrosamente cercanas al punto de ebullición y violencia, -Vamos Alkan, muéstrale una lección-, -¡Si!, ¡rómpele la cara a ese sucio extranjero!-, decían los otros soldados, hasta que entre ellos salió un curioso hombre de baja estatura. -¡Esperen¡-, el nuevo personaje entró en escena, y procedió a meterse entre nosotros para separarnos mientras manteníamos contacto visual el uno con el otro. –Gracias Alkan, pero yo me encargaré desde aquí, eso es todo soldado-. El soldado miró al hombre, quien figuraba ser mucho mayor que todos en el grupo, y luego de durar unos segundos decidiéndose, finalmente se retiró, -Más te vale que no te agarre caminando solo por las calles, extranjero-, con una mirada llena de odio, el soldado se fue con su grupo. –Discúlpalo, ha pasado unas cuantas horas de más en su puesto y está un poco irritado, soy a quién le dieron la tarea de supervisar esta puerta, ¿Puedo ayudarte?-. -¿Por qué no nos dejan salir? Necesito volver a mi país y lo único que me detiene es esa puerta de allá-, -Lo siento, pero no es seguro cruzar el desierto en estos momentos, ha habido una ola de asaltos en el mismo, y los maleantes ya le han causado mucho daño a las personas y mercaderes que han pasado por ahí, nos han ordenado a no dejar pasar a nadie hasta que los soldados terminen de patrullar las rutas de paso-. –Pero soy un guerrero experimentado, puedo cuidarme solo-, -Eso no lo dudo, pero aún así mis superiores me llamarían la atención si te dejo salir de aquí solo, sin un compañero no puedo permitirte pasar-. Miraba a mi alrededor algo frustrado, pensando en la manera de cruzar esas puertas, luego de unos segundos alguien se detuvo a mi lado y se dirigió al viejo. -¿Que esta pasando? ¿Por qué no se puede pasar?-, le dijo el muchacho, era una persona con cabellos rubios imposibles de ignorar, llevaba una extraña vestimenta para el lugar donde nos encontrábamos, parecía más un navegante que un habitante de esta ciudad, y lo que más me llamaba la atención era el parecido de sus ropajes a las de algunos Occidentales que vi al otro lado del Océano. Sin pensarlo le dije, -Tu, ¿no eres de por aquí verdad? Dime, ¿tu también quieres salir de aquí?-, a lo que este me respondió -Pues si, quiero ir al Pais de Tierra. Y no, no soy de este continente, llegue al país hace poco y no había visto esta situación-, -¿Qué llegó al continente hace poco, y si no es de aquí de donde?... ¿Podrá ser?...-, no podía concentrarme en eso ahora, lo que tenía que hacer era salir de la ciudad, y para ello tenía que andar de hombros con un extraño, eso mismo iba a hacer. –Bueno señor, creo que tengo a mi compañero, ahora si me disculpa tenemos que cruzar el desierto-, dije mientras le ponía la mano en la parte superior de la espalda a el extraño de atuendo peculiar, como si nos conociéramos de toda la vida, lo cual obviamente no era cierto. –¡Esperen un segundo! No van a cruzar el desierto con esa ropa, ¡es una locura!. Los dejaré cruzar, per primero deben ir a la tienda al final de la calle y comprarse un atuendo adecuado para el clima, dicen que el desierto ha estado algo difícil de cruzar últimamente, más de lo normal…-. Otro obstáculo se nos impuso, y otro obstáculo iba a superar, el anciano se fue a atender a una familia que estaba cerca, y nos dejó a mi y a al joven muchacho que todavía no conocía solos. –Por lo que veo va a ser más difícil de lo que pensé, tendremos que ir a comprar ropa nueva… Por sierto, olvidé presentarme, soy Pao, es un placer-, me dirigía al joven como si no hubiera actuado de forma tan extrovertida, esperaba que me siguiera la corriente, no sabía cuánto duraría en encontrar otra persona que fuera al país de la tierra. Luego de escuchar su respuesta y si este se mostraría dispuesto a seguirme, nos dirigiríamos a la tienda más cercana y procederíamos a comprar los suministros para nuestro viaje.
Datos:


Off-Rol:
La conversación con Dastan fue hecha con su consulta, para hacer el comienzo más dinamico.

Stats:
• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 8

Armamento:
• Kunais (10)
•Sellos explosivos (3)
•Bombas de humo (5)
•Hilos de alambre (Unos cuantos metros)
•Vendas
•Sanguineos (5 usos)
•Bô


Última edición por Gyokuryū Pao el Miér Ago 09, 2017 3:26 am, editado 3 veces
Gyokuryū Pao
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Dastan O'Donnell el Miér Jul 12, 2017 12:02 pm





Capital del Viento


Habían pasado semanas desde que el príncipe llegó al País del Viento. Conoció algunos shinobis del lugar, exploro un tanto la zona y tuvo ciertas batallas emocionantes. Se podría decir que incluso ya estaba acostumbrado al calor del lugar. Pero le tomaría mas tiempo llegar al nivel de resistencia que tiene con el frió del País de las Nieves, realmente las temperaturas son tan diferentes que parece que estuviera en otro mundo. Continuando con sus viajes de exploración, su siguiente destino era el País de la Tierra, había oído poco de ese lugar, probablemente no muchos provienen de por ahí, pero eso solo le daba más curiosidad de ir a ver que clase de personas, lugares, ambiente, había en ese país. Después de terminar sus preparativos para atravesar un desierto se dirigió al norte, rumbo a la salida que se supone que llevaba al País de la Tierra.

Cuando el marinero llego a la Capital había llegado por el este, ese desierto era relativamente pacifico, no pasaban muchas cosas, pero de vez en cuando aparecían los ladrones que se aprovechaban de viajeros perdidos. En cambio, la escena con la que se encontró al llegar a la salida norte de la ciudad fue bastante diferente. Montones de gente tratando de salir de la ciudad y los guardias sin dejar pasar a nadie. Al final de una interesante escena Dastan terminó involucrado en un grupo con otro que al parecer también era ajeno a esas tierras. Ese encuentro fue tan espontaneo que el rubio solo se quedo pensando qué acababa de pasar. Aun confundido por lo acontecido en la entrada, ambos sujetos se retiraron de la multitud, ya había algo de silencio, ahí Dastan pudo organizar sus ideas mientras el sujeto se presentaba. "Ese ha sido el encuentro más extraño que he tenido hasta ahora en este continente... ¿Pao dijo que era su nombre? Bueno, al menos el parece saber mejor que yo como se mueven las cosas aquí, mejor le sigo la corriente" -pensó Dastan ante lo que pasaba en el momento. "Mírale la barba, hacia tiempo que no veía una tan... majestuosa, pregúntale que producto el usa para tenerla así, a ver si me la pongo en la mía" -dijo Cervantes. "No creo que eso te vaya a funcionar... esos productos generalmente son para gente que este viva". Ya volviendo en sí y decidido a atender a su nuevo compañero le dijo: "Mucho gusto Pao, mi nombre es Dastan" -el príncipe miro un momento a sus alrededores y volvio a poner su mirada en su compañero y le dijo: "Veo que tendremos que cambiarnos de vestimenta, me parece justo, la gente no deja de mirarme. Cuando venia para acá creo que vi una tienda de ropa no muy lejos de aquí, podemos ir ahí." "-Es un placer Dastan, me alegra que estemos de acuerdo en esto. Sin duda tu vestimenta destaca, no sería mala idea para ambos si vamos a esa tienda que dices-" le dijo su compañero.

Ambos hombres empezaron a caminar por las calles de la capital. Llegaron a una zona que parecía ser un bazar, cantidades de personas iban y venían en ambas direcciones, pero no llegaban a crear el tumulto que había en la puerta donde los viajeros se conocieron. Uno que otro mercader se les acercaba tratando de venderles sus productos, otros les daban muestras, Dastan cordialmente rechazaba las ofertas y seguía su camino hasta que llegaron a la tienda de ropa que habia mencionado. Un lugar llamado "d'Midala". "Bueno, este es el lugar, veamos que aparece".

Varias prendas de ropa se mostraban por doquier, algunas para situaciones formales, otras para andar diariamente por la ciudad, de hecho, muchas de estas recuerda haberlas visto ya siendo usadas por las personas de la ciudad. "Parece que esta tienda es muy popular". Luego de mucho buscar llego a una parte con ropa muy peculiar, parecía hecha para resistir el sol y fuertes tormentas de arena. "Debe ser esta". Busco entre todas las opciones: Un traje azul celeste. "No". Uno verde hoja con marrón. "Tampoco". Uno rojo con detalles dorados. "Hmmm... se ve bien en verdad, pero no es mi estilo". Y culminó con uno morado pálido, casi blanco, que traía una cinta de un morado más oscuro para llevar como cinturón y una bufanda blanca. "!Perfecto!". "Yo me hubiera quedado con el rojo, se ve más... elegante" -dijo Cervantes. El príncipe procedió a los vestidores, que eran unos cuartos pequeños cubiertos por una cortina. Tras pasar unos minutos tras la cortina este salió con su nuevo atuendo de desierto. "Me gusta, ¿Qué opinas Pao?". "Yo opino que compres el rojo" -siguió insistiendo Cervantes. "Preferiría que fuera un poco más verde... Solo estoy jugando, te queda bien". Dastan se alegró de que su compañero estuviera de acuerdo con su selección, se puso su sombrero y procedió a pagar la vestimenta. Mientras tanto Cervantes comentaba: "Ah, ¿Ahora le vas a hacer más caso al barbudo que a mi? Vamos a ver si el te va a salvar el pellejo cuando estemos peleando". "Lo que pase en el campo de batalla y lo que pase en una tienda de ropa son asuntos diferentes compadre. Ya tendrás tu momento de gloria.".

Una vez que Pao terminó su búsqueda ambos viajeros salieron de la tienda y se dirigieron nuevamente a la puerta de donde les habían devuelto. El mismo tumulto de personas estaba ahí, con la misma discordia y bullicio que cuando se fueron hace un rato, pero ya esta vez, si la suerte los acompañaba, podrían atravesar ese gran obstáculo.

off:
Comentario:
Los comentarios de Pao fueron hechos bajo su consulta para hacer el post más dinámico.
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
• Vendas
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6
Dastan O'Donnell
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Gyokuryū Pao el Jue Jul 13, 2017 1:06 am

Sin duda mi actuar fue diferente en primera instancia cuando conocía aquel chico, algo era cierto, estaba un poco desesperado y exaltado por la situación, quería volver a mi casa y hacerlo pronto, aunque admito que ese recorrido hacia la tienda de ropa me calmó un poco, debía tomarme las cosas con calma, recordar que todo era a su tiempo. Fue un alivio el ver que mi nuevo compañero me seguía la corriente, eso no solo hacía más fácil las cosas si no que me dio una buena impresión de él, no porque me siguiera el juego, si no por su actitud, me parecía correcto y con buenos modales, me recodó a mí en mi primera misión con aquel chico en el país de la tierra, un recuerdo algo nostálgico, pero que ahora solo era cosa del pasado.

Pasamos entre las multitudes de las calles, era un día mucho más ocupado para la mayoría al parecer, nunca había visto las calles tan concurridas, -Esto siempre tiene que pasar cuando salgo de compras, siempre-, me quejaba en mi mente. Varios mercaderes y personas simplemente molestas intentaban acercarse a nosotros intentando mostrarnos sus “incomparables” ofertas, mi compañero se la pasaba rechazándolas respetuosamente mientras yo simplemente las ignoraba, manteniendo mi vista al frente, casi sin pestañar, hasta que entre la multitud, pude ver un tesoro recostado de una pared. Aparté a los vendedores y la gente por igual de mi camino, y como si estuviera bajo un hechizo me acerqué a la belleza que había encontrado. Era una impresionante figura, recta, pero sin esquinas, que se paraba imponente e invencible sobre el suelo, pero con la humildad de recostarse en la pared. –¿Le gusta?- preguntó el viejo vendedor, -Es tan recta, tan firme-, procedí a pasarle la mano con lentitud y cariño, -Tan… pulida…-, -Amigo… es solo un palo-, -¿Cuánto quiere por ella?-, -600 ryus serán suficientes-, sin apartar la mirada de tan hermosa herramienta, le di el dinero al mercader. –Ven con papá- dije en voz baja mientras tomaba el palo en mi posesión, era un Bó, un arma contundente que consistía en un palo de madera masiva, este en particular era aproximadamente de mi altura. El Bó, un arma que traía balance en sus girar, que traía misericordia ante sus contrincantes, una herramienta perfecta para demostrar la habilidad de un maestro, para demostrar lo mucho que he mejorado en el combate cuerpo a cuerpo. Perfecta para demostrar el balance perfecto de una montaña, de una roca, el balance que necesitaríamos si queríamos sobrevivir en el desierto ante lo que sea que este tuviera guardado para nosotros.

Procedimos hacia la tienda, con mi palo de madera en mi espalda, entramos a un establecimiento que decía “d´Midala” afuera, -Qué nombre más peculiar-, pensaba mientras entrabamos y echábamos un vistazo dentro del el lugar. Ropajes de todo tipo, para toda ocasión, no pensé encontrar una tienda tan bien abastecida y con tanta variedad en una ciudad como esta, tal vez habíamos dado en el blanco. Dastan fue el primero que entró a los vestidores a probarse uno de los ropajes que había en el establecimiento, salió con orgullo y una marcada sonrisa del mismo, preguntando por mi opinión, era difícil decirle que no con la felicidad que radiaba su rostro. Le di mi aprobación, además de lo adecuado que era el traje, admito que no le quedaba para nada mal, curiosamente logró encontrar algo tan sofisticado como útil para nuestro viaje, al parecer esa era una de sus habilidades, ya me daba curiosidad de descubrir las otras. Fui el siguiente que se dispuso a buscar un atuendo adecuado, me enfoqué en el factor supervivencia, pero para mi sorpresa encontré algo más que eso. Un atuendo de tonalidades marrones, que me cubría todo el cuerpo, pero más importante, una especie de turbante que solo dejaba ver mis ojos, eso fue lo que más me causó interés. Me sentía curioso al ponérmelo, me sentía… familiar, tal vez los siglos de mi pueblo de llevar una vida nómada lo habían marcado hasta el punto de que aún nos sentíamos conectados a la misma. Fuera lo que fuera me encantaba mi atuendo, y devolviéndole el favor a Dastan le pregunté sobre su opinión sobre el mismo. - Me da curiosidad como tu barba cupo ahi dentro, pero te queda bien-, dijo Dastan con un cierto tono de burla, pero lo dijo de forma que se notaba que no quería ofender, por suerte para el comentario también me trajo gracia, así que le respondí de la misma manera. –Secretos de clan Dastan, secretos de clan-, le decía mientras ajustaba un poco mi turbante. –Pero siento que aún me falta algo…-, le decía, antes de sacar mi nuevo Bó y girarlo con una mano, para terminar posándolo fuertemente en el suelo. -¡Mucho mejor!- Exclamé luego de dejar salir un suspiro. –Ahora, continuemos nuestra ruta, sígueme Dastan, ¡Tenemos un desierto que conquistar!-, dije con emoción antes de que la empleada que atendía la tienda nos recordara de su existencia, -Señor, debe pagar por eso-, -oh sí, perdón-

Nos dirigimos nuevamente a la puerta, ahora había menos personas, aparentemente muchas se habían desesperado y prefirieron salir por otro lado o simplemente volver a sus casas, eso no importaba, la pista estaba libre para nosotros y era hora de despegar. Llegué a detenerme al lado del viejo coordinador de la puerta el cual al verme, simplemente se apartó y me dijo, -Pase usted señor-, al parecer sin reconocerme, a lo que le respondí –Gracias mi buen hombre- siguiéndole el juego. Sin otro obstáculo en nuestro camino, procedimos a caminar por el desierto en busca de nuestro destino.


龍龍龍龍龍龍龍


El calor era insoportable, de eso no había duda, incluso con mi atuendo el desierto se sentía imperdonable, no quisiera ni imaginarme lo que nos hubiera pasado si intentáramos cruzarlo con otra clase de ropa. Luchábamos contra los fuertes vientos repletos de arena, contra la irregularidad de las arenas cambiantes, usaba mi Bó como un bastón para poder escalar y descender las traicioneras dunas, luego de un largo rato de tener el sol frente a nosotros desatando todo su poder contra nuestros ropajes, ya la capital no podía ser vista, sin duda nos encontrábamos lejos de ella y de toda clase de civilización, lo único que quedaba era seguir adelante.

Pasó mucho tiempo, horas para ser más preciso, aunque hubo viajes que fueron sentidos como una eternidad, esté tenía algo diferente, este realmente se sentía como una eternidad, entendía que el desierto desde aquí se viera siempre igual, pero aun así sentía que no nos habíamos movido del mismo lugar. Que seguíamos rodeando la misma colina, como si estuviéramos recorriendo la falda de una montaña, solo que esta era de arena. Parecía interminable, si todo el recorrido iba a ser así, no me imaginaba como podíamos llegar al otro lado del desierto antes de que anochezca, tanto tiempo y sentía que no habíamos avanzado nada, mientras el sol brillaba nuestro futuro se veía muy oscuro… Hasta que la chispa encendió el fuego de la batalla.


Una gran bola de fuego chocó frente a nosotros, llevándose consigo la paz y trayendo la guerra. –¡Estamos siendo atacados!-, exclamé al ver la explosión que causo este proyectil frente a nosotros. Seguido por esto, extrañas figuras salieron en escena. 3 bajaron desde la sima de las Duna por la que pasábamos, y uno pareció salir de entre la arena. -¡Dastan, cuidado!-, dije al ver a nuestros enemigos salir, sin duda era una emboscada, por lo que sin duda debíamos reaccionar rápido, eran hombres cubiertos en su totalidad de ropajes negros, no entendía como no pudimos verlos antes, se notaba que estos eran nativos del desierto por lo que tenían la ventaja de saber luchar en el terreno, era hora de probar mi fuerza, mi nuevas habilidades, esperaba que funcionara porque de ello dependería nuestras vidas.

-Dastan, encárgate de ese, yo me encargo de estos 3-, le dije a mi compañero con determinación, -Veamos como a un guerrero del clan Gyokuryu le va en un desierto-, pensé. Agarré mi Bó fuertemente, transformándolo de un simple bastón en un arma poderosa y arremetí contra los 3 bandidos frente a mí. Aprovecharía que uno de ellos estaría en la vanguardia para acabar con ese primero, aprovechando que sería una batalla de uno contra uno en vez de un uno contra tres. Giré el palo largo mientras lo pasaba de una mano a otra, alardeando de mis habilidades y buscando asustar a mis enemigos, finalmente lo sujeté con fuerza dejando la mayor parte de este delante de mi agarre y di el primer golpe. Realicé un golpe horizontal desde mi derecha hacía mi enemigo que se encontraba a mi izquierda, intentando que impactara en su costado, pero este pude repelerlo a tiempo con su espada. Soltando y luego agarrando nuevamente el bastón para que mi agarre dividiera el mismo en dos mitades iguales, rápidamente procedía a realizar una serie de movimientos buscando romper la defensa de mi enemigo. Golpe por la derecha, bloqueo, golpe por la izquierda, bloqueo, golpe por encima, bloqueo… Uno pensaría que una espada ganaría contra un pedazo de madera sin importar que esta estuviera pulida, pero lo en esa pelea no se tomaba en cuenta el arma, si no la habilidad, y claramente la mía superaba a la del bandido. Incrementaba mi velocidad, por lo que logré encontrar un punto débil, ataqué a mi enemigo con el extremo derecho del Bó sobre sus costillas, el cual fue bloqueado como esperado, aprovechando su incómoda posición en la que se encontraba por tener que bloquear mi ataque, rápidamente y con fuerza, empujé el extremo izquierdo del Bó mientras posicionaba mi pie izquierdo delante y arrodillaba mi derecho, de forma que el palo golpeara el lado derecho de la pierna izquierda de mi oponente con fuerza, causándole dolor. Aprovechando como esté llevaría su cara hacia adelante por el sufrimiento que le causó el golpe, llevé el extremo del palo que aún se encontraba haciendo contacto con su pierna hacia arriba, golpeando su rostro mientras el pedazo de madera trazaba una curva hacia arriba, una que terminaría cegando a mi contrincante al hacer que este se pusiera la mano en su adolorido rostro. Me paré nuevamente y realicé una estocada al pecho del ahora desbalanceado maleante, lo cual resultaría que este terminara tumbado, cayendo colina abajo sobre la arena. Había acabado con este, pero los dos que estaban más atrás finalmente decidieron enfrentarme, solo que en vez de cometer el error de su aliado prefirieron hacerlo los dos juntos, mientras estos venían solo esperaba que detrás de mí fuera mi compañero quien ganara la pelea, si es que este sabía defenderse solo…
Datos:
Pao:
Stats:
• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 8

Armamento:
• Kunais (10)
•Sellos explosivos (3)
•Bombas de humo (5)
•Hilos de alambre (Unos cuantos metros)
•Vendas
•Sanguineos (5 usos)
•Bô

NPC:
?:
Apariencia:

Stats:
• Ninjutsu: 3
• Taijutsu: 5
• Genjutsu:  3
• Velocidad: 5
• Resistencia: 5
• Fuerza: 5

Armamento:
Espada Encorvada

Mapa Estrategico:
 
Créditos:
Dibujo hecho por Liliatura


Última edición por Gyokuryū Pao el Vie Ago 04, 2017 4:24 pm, editado 3 veces
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Dastan O'Donnell el Sáb Jul 15, 2017 12:15 pm




Después de aquella ligera escena en la tienda buscando su vestimenta para el viaje, ambos extranjeros se dirigieron a la salida. Esta vez había menos personas. "Al menos el camino esta libre ahora" -pensó Dastan. El jefe de los soldados al parecer reconoció a los viajeros y vio que ya cumplían los requisitos, por lo que al ver a Pao, quien tomaba la delantera, este lo dejo pasar y Dastan le siguió el paso a su nuevo compañero.

Desierto norte


Ya dentro del desierto los viajeros seguían adelante, después de un tiempo ya no se veía la capital, donde quiera que se mirara solo se veían montes arenosos y fuertes vientos llevando la arena de un lado a otro. El atuendo que llevaba Dastan era más caluroso que su traje de marinero. "No se como consideran esta una ropa apta para andar en un desierto, lo mas que hace es cubrirme del Sol y eso lo hacia mi chaleco ya" -se quejaba el príncipe del atuendo que le habían obligado a poner para el viaje. "Ay ya deja de llorar y camina". "Claro, como no eres tu que se esta cocinando... al menos me veo bien en este traje, es algo positivo en ese aspecto".

Horas y horas pasaban, Pao y Dastan solo seguían caminando. El desierto parecía eterno, como si por más que caminaran seguían en el mismo sitio, como si su movimiento fuera una ilusión. Quizá el calor intenso ya estaba haciendo alucinar a los viajeros. Dastan se preguntaba como se sentía Pao ante esta situación mas nunca expresó esta inquietud al sujeto de gran barba. "Esto me esta aburriendo, que pase algo interesante". Como si por arte de magia se tratara, la petición del espíritu fue concedida, una batalla estaba por comenzar. Una gran bola de fuego, similar al Gogakyu no jutsu de Dastan había estallado frente al equipo, de esta 3 sujetos con trajes de desierto similares a los de Dastan y Pao, portando espadas curvadas, aparecieron de la humareda de la bola de fuego. "!Chico, a tu izquierda!" -dijo Cervantes. De abajo de la arena, un cuarto miembro salió a la izquierda del príncipe. Su compañero le encargó ese cuarto miembro a Dastan mientras él se encargaba de los otros 3. "¿Ese sujeto piensa cargarse a los 3 él solo? ¿Qué clase de secretos tendrá este luchador? Ya lo veremos. Mientras tanto seguiré su petición y terminare con este infeliz".

"El sujeto parece ser un espadachín, Cervantes, disfruta" -dijo Dastan mientras le daba posesión a su espíritu. Después de las aventuras que habían pasado este ya le daba cierta confianza a su compañero espiritual, por lo que a veces lo dejaba librar ciertas peleas. El sujeto recien terminó de salir de la tierra inició el ataque. "Joder, no dejan que uno ni se prepare, pero que maleducados". Cervantes da par de saltos hacia atrás esquivando los cortes de ese sujeto, en el ultimo salto, al aterrizar, este desenvainó la espada que portaba y le dijo: "Ahora si tío, enséñame todo lo que tienes".

El rival empezó a atacar nuevamente dando cortes en todas las formas hacia el pirata, Cervantes bloqueando habilmente cada ataque pero sin la posibilidad de atacar. "Vamos a encender un poco las cosas". Canalizando un poco de chakra a su brazo derecho y luego hacia la espada esta se encendió en llamas. "Ahora si, !Vamos a divertirnos!". Cervantes empezó a mover agresivamente su espada de la misma manera que lo hacia el sujeto, y este, tratando de no quemarse solo retrocedía. Entre todo ese retroceso y por el hecho de que estaban peleando en una duna, el sujeto dio un mal paso hacia atrás y resbaló en la arena cayendo al suelo y deslizándose de espaldas hacia el final del montículo. Cervantes procedio a deslizarse hacia la parte inferior de este siguiendo a su rival, cuando estaba llegando al suelo este dio un salto aterrizando sobre su rival y clavandole la espada en el pecho. Esta no podía cortar así que no profundizó mucho, pero las llamas que envolvían a esta ayudaron en la penetración. El sujeto gritaba de dolor durante este proceso y el pirata disfrutando hacerlo. Cervantes luego retiró la espada de su pecho, tras realizarle una herida bastante profunda y dejando una quemadura de 3er grado alrededor de esta. Luego mientras aun se paraba sobre este le acercó la espada a la cara pero el sujeto intentando detenerlo le empujo la pierna que estaba sobre su pecho, un poco mas abajo de la herida. "¿Como te atreves a interrumpirme? !Ahora sufrirás más!" -Cervantes empezó a golpearle los brazos con la espada aun en llamas. "!Toma! !Si! !Eso! !Para que aprendas a no meterte con Cervantes!" Luego de invalidarle los brazos este resumió el acto de quemarle la cara al sujeto, pegandole la espada, esta vez más agresivamente, a cada uno de los cachetes. Al final de toda la tortura y de oír los gritos de este sujeto que se escuchaban a lo largo de 3 montes desde donde estaban, el pirata se quitó de estar sobre el espadachín, se dio media vuelta y subió la duna a reencontrarse con Pao quien ya había acabado con uno de los 3 sujetos que se encargó el mismo. "Todo tuyo muchacho" -dijo Cervantes mientras le devolvía el cuerpo a Dastan. "Uff" -dijo Dastan cuando regresó a su cuerpo, al culminar su transformación agregó: "¿En serio era necesaria tanta violencia?". Cervantes le respondió: "Anda, solo me estaba divirtiendo un poco, ademas no lo mate, jeje". "Un día de estos me vas a buscar un problema por estar 'Divertiendote' ".

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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Gyokuryū Pao el Vie Jul 28, 2017 4:16 pm

Gritos de dolor se escuchaban detrás mío, provinieron de colina abajo, esperaba que estos fueran del bandido y no de mi aliado, fuera quien fuera su sufrimiento era muy perceptible. Pero para cuando ya había acabado con mi contrincante, Dastan había vuelto de su batalla, este lo había hecho victorioso, lo cual me alegraba. Ahora debía enfrentarme a los dos restantes, quienes lentamente y con cuidado, se acercaban a nosotros. El hecho de que ahora con Dastan era una pelea de dos contra dos tal vez haya preocupado a nuestros atacantes, pero lo que no sabían era que desde el principio ellos estaban perdidos. Guardando mi Bo al amarrarlo a mi espalda, procedí a pegar mis brazos a ambos de mis costados, extendiendo mis antebrazos hacia adelante con el puño cerrado, moviendo mis rodillas hacia adelante mientras inclinaba mi cadera. Una posición que trajera estabilidad, y propiciara un mejor manejo de chakra, como los maestros me habían enseñado en la fortaleza, con ella y junto a gran concentración, reuní la abundante tierra de mi alrededor para que cubriera mis dos brazos, formando una capa desde mis hombros a los dedos de mis manos. Una capa de tierra con una particular única, era parte de una técnica del clan Gyokuryu, una que significaría el fin de los pobres bandidos.

Finalmente extendí mis brazos hacia delante, manteniendo mi posición lo más estable posible, mis brazos se extendieron unos centímetros, pero la tierra que cubría a estos fue mucho más lejos. Imbuida con el chakra de mi clan, esta no escatimó en extenderse a gran velocidad hacia los rostros de mis enemigos. Los sujeté por un lado de su cabeza, apoyando lo cuatro dedos de la mano que se convirtió en roca solidad al hacer contacto detrás de su cráneo y el pulgar faltante dentro de uno de sus ojos, apretando fuertemente hasta que el mismo terminó adentro de ellos, ocasionando que sus gritos de dolor fueran terroríficos. Concentrando toda mi energía en los dos brazos de lodo, me fui parando mientras alzaba los brazos, sujetando a los dos bandidos sobre el suelo. Sus gritos eran incesantes, así que como un acto de misericordia, junté los dos brazos como si fuera a realizar un fuerte aplauso, chocando las cabezas de los enemigos una con la otra, con tal fuerza que las mismas se fracturaron y estos quedaron inconscientes. Al ver que sus cuerpos ya no se movían suponiendo que su último aliento de vida se les había escapado, deshice mis técnicas y junto al lodo de la misma sus cadáveres cayeron uno al lado del otro sobre la arena. Recuperando el oxígeno de mi esfuerzo, procedí a pararme firmemente, y junto a un gesto con mis manos las acerqué a mi peño alzándolas y luego descendiéndolas a mi abdomen en coordinación con mi respiración profunda, intentando calmarme y relajarme luego de hacer tal proeza. Luego de lo acontecido, di media vuelta para darle cara a mi compañero que se encontraba detrás mío.

–Bueno, eso salió bien-, le dije a Dastan con alivio, pero al mirarlo me di cuenta de algo. Huellas, huellas que fueron marcadas tantas veces sobre el mismo trayecto arenoso que dibujaban un circulo casi perfecto sobre la arena, las mismas rodeaban la colina, debajo de nuestros pies. No podría creerlo, con razón se sentía como si hubieras estado dando vueltas sobre el mismo lugar, es que realmente caminamos en círculos alrededor de la misma colina. –Fue… ¿una ilusión?-, pensaba mientras miraba asombrado el círculo marcado. –¿Vez eso Dastan? Fueron nuestras huellas, no se quien ni como, pero alguien debió hacernos creer que atravesábamos el desierto mientras en realidad rodeábamos la misma colina una y otra vez.-, -Bueno la verdad es que en el desierto todo se parece, es fácil perderse. O ya el calor nos está afectando...-. La respuesta de Dastan traía razón a mis pensamientos, tal vez simplemente nos perdimos, o peor, el calor nos está haciendo ver cosas, pero aun así el ver nuestras huellas de repente cuando antes no nos habíamos dado cuenta me traía mucha sospecha. Sea lo que sea, lo que importaba que al final logramos salir victoriosos de la lucha, el ataque había sido repelido con éxito.

Pero al parecer nuestra lucha no había terminado, desde la cima de la colina 2 bandidos bajaron nuevamente, deslizándose con gran habilidad sobre su escurridiza falda, sin duda una amenazadora entrada, pero que fue interrumpida de forma abrupta por una fuerza inesperada. Una flecha rápidamente impactó contra el cuello de uno de los bandidos, su aliado se detuvo sorprendido a mirar la muerte de su compañero, pero inmediatamente este volteó la cara en la dirección de donde vino la flecha, una bola de fuego entró en escena, al igual que la que nos había impactado frente a nosotros al principio de la batalla. La esfera ígnea impactó contra el bandido desprevenido, junto al calor del desierto y los extensos ropajes de este, no fue sorpresa que el mismo se prendiera en fuego cual fosforo de tela. Gritos fueron escuchados nuevamente, el ruidoso hombre hiso contraste con su silencioso amigo quien yacía inmóvil y probablemente sin vida sobre la arena, terminó rodando por la arena mientras las llamas lo consumían. Mientras este se agitaba en el suelo, una segunda flecha llegó al mismo y le impactó en su pecho, acabando con su sufrimiento y dejando que este funcionara como carbón inerte para las llamas.  

Mientras me preguntaba qué había sucedido, una voz se pudo escuchar a lo lejos, pero acercándose cada vez más. –¡Excelente Dabir! ¿Vez? Así es que tienes que lanzar las bolas de fuego-, -Te faltó puntería en la primera muchacho-, -¡Oye! Hice lo mejor que pude-. Desde más abajo de la colina, surgieron varias figuras que se acercaban a nuestra posición, mientras pasaba esto yo preparaba mi postura por si nos involucraríamos en un segundo enfrentamiento. –Capturen a los heridos, nos los llevaremos como prisioneros, a los demás entiérrenlos en la arena-, el hombre se detuvo, junto al grupo entero, al vernos frente a frente. –Ustedes… se hicieron cargo de ese grupo con facilidad, incluso siendo superados en número.- el hombre dijo sorprendido, y al ver mi postura agregó, -no se preocupen, les aseguro que estamos del mismo lado, hemos estado detrás de esos desalmados por días. ¿Cuáles son sus nombres, nobles guerreros?-. El hombre conversaba con nosotros en señal de paz, mientras sus soldados se dirigían hacia los enemigos que seguían con vida y con una soga aseguraban de que estos permanecieran fuera de ser una amenaza. Al parecer este era el líder de aquella banda de nativos, con ropajes blancos, una larga barba y una espada de un grosor mayor de lo normal, el hombre realmente comandaba respeto y autoridad por como los otros lo seguían.

El sol comenzaba a cansarse, descendía del firmamento avisando que permitiría que la noche tomara su lugar, por ello el hombre comentó. –Ya está anocheciendo, a esté paso no lograran cruzar el desierto ni volver a la capital antes de que el frío del mismo se los trague. Les propongo algo, vengan, sean nuestros invitados, y como agradecimiento por su valentía al derrotar a nuestros enemigos le ofreceremos alimento y hospitalidad-. Sus palabras se sentían sinceras, aunque en el mundo shinobi la mayoría sabía cómo armar una fachada de confianza, le creía en lo de que estos bandidos eran sus enemigos, al fin y al cabo, los soldados con los que andaba ese hombre acabaron con dos de nuestros atacantes. Las variables nos desfavorecían, faltaba poco para el anochecer y el hambre se sentía al momento de que la oferta de alimento fuera escuchada, por ello me inclinaba a aceptar la oferta de los desconocidos aliados. –Que te parece Dastan, no los conocemos, pero parecen tener buenas intenciones… al final si algo pasa, es cuestión de romper algunas costillas y seguir con nuestro camino. Si no pudieron atrapar a estos bandidos dudo que sean una amenaza-, le decía a mi compañero en voz baja para saber su opinión, a pesar de que en la batalla me hice el dirigente, sabia lo importante que era escuchar la perspectiva de mis aliados, por lo que me interesaba saber si él rubio de ropajes exóticos estaría de acuerdo con pasar la noche junto a los nativos del desierto. De ser así, procederíamos a acompañar al grupo de nativos hacia su refugio y así pasaríamos la noche con los mismos, evitando apostar nuestra suerte intentando cruzar este interminable desierto en medio del frío y la oscuridad.
Datos:
Pao:
Stats:
• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 8

Técnicas:
•G: 5/7
•C: 4/4

Armamento:
• Kunais (10)
•Sellos explosivos (3)
•Bombas de humo (5)
•Hilos de alambre (Unos cuantos metros)
•Vendas
•Sanguineos (5 usos)
•Bô

Técnicas:
Doton: Odei āmu (土遁・汚泥アーム- Elemento Tierra: Brazo de lodo) (x2)
El usuario usa la tierra de su entorno para recubrir su brazo de lodo desde su hombro hasta las puntas de sus dedos, luego lo extiende para intentar sujetar al enemigo, golpearlo directamente o usarlo como latigo. Esto lo hace endureciendo la parte que fuera a hacer contacto con este. Su alcance inicial es de 5 metros, el cual va aumentando con el rango.
Gennin: 5 metros.
Chunnin: 10 metros

¿Líder?:

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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Dastan O'Donnell el Vie Jul 28, 2017 7:05 pm






Tras acabar con el soldado que tenia asignado y de regresar a su cuerpo, el príncipe se reunió con su compañero de gran barba para darle asistencia en su batalla. Los bandidos se acercaban lentamente, con precaución de que intentáramos algo pero con la intención de atacar. Pao guardó su Bo y empezó a realizar unas posturas extrañas que Dastan nunca había visto en su vida. "¿Que rayos el esta haciendo?" -dijo Cervantes al ver las acciones del barbudo. El príncipe se quedo mudo y solo presenciaba las acciones de su compañero, sin quitarle la atención a los bandidos que se acercaban. Luego este inició un jutsu aparentemente de tierra, y usando sus brazos, los cuales se extendían como látigos, acabo con sus rivales de una forma tanto devastadora como elegante. El rubio solo se quedo parado observando el espectáculo presentado por su compañero, de modo que al final, este no hizo más que aplaudir ante la hazaña de Pao y diciendo: "!Bravo! !Cuanta elegancia y eficiencia en una sola técnica, increible!". Realmente admiraba las habilidades de combate de su compañero, y su actitud también era ejemplar, seguramente surgiría una nueva amistad de este viaje. Ante el comentario de Dastan, su compañero respondió: "!Ja! !Esa es la grandeza del clan Gyokuryu!" -dijo esto mientras flexionaba sus músculos con orgullo y sintiéndose halagado. "¿!Gykuquién!?" -dijo Cervantes ante tal presentación.

Aliviados por su victoria, estos estaban listos para seguir su camino, cuando fueron interrumpidos nuevamente por otros dos atacantes que descendieron de la colina en la que estaban. Dastan se preparó nuevamente para el combate cuando el descenso de estos se vio detenido por una flecha que dejo a uno de ellos sin vida, y el otro fue atacado por una bola de fuego similar a la que habían visto antes de la pelea pasada. "¿Qué esta pasando?" -dijo Dastan extrañado por los acontecimientos repentinos que ocurrían. De la nada salieron un grupo de hombres, pero estos dirigieron su ofensiva a los bandidos que nos habían atacado, capturando a los heridos y enterrando a los muertos. Uno de ellos, que por lo visto parecía ser el líder, se acercó a Pao y le expresó que eran aliados. El sujeto poseía ropas desérticas y mostraba una gran barba similar a la de su compañero. "¿Serán familiares ellos?" -dijo Cervantes, a lo que Dastan le respondió: "A mi me recuerda al Sultán de uno de los reinos con los que mi padre trata".

Estaba anocheciendo, cosa que el sujeto de larga barba resaltó mientras nos ofrecía hospedaje en su campamento. Dastan tenia sus dudas de si seguir a un grupo de gente que apareció de la nada y se hacían los buenos, la verdad es que le extrañaba ver tanta bondad en estas tierras, pero luego recordó que siempre hay excepciones y que aun queda gente en el mundo con los mismos ideales que el príncipe. Su compañero Pao parecía estar de acuerdo con irse con ellos, pero expresaba que el también estaba claro del riesgo que incluía este acto. Pero, dadas las circunstancias en las que estaban los viajeros, esa en verdad era la mejor opción.

Ya había bajado el Sol y la noche se había apoderado del ambiente, como todo desierto, la diferencia de temperatura entre el día y la noche era notable, se pasó de un intenso calor a un frió casi opuesto a este, pero esos días que Dastan duro entrenando en el País de las Nieves lo habían preparado para estas temperaturas. Luego de un tiempo caminando, y asegurándose que no andarán en círculos como estaban anteriormente, Dastan decidió indagar sobre estos sujetos que les acompañaban: "Y... ¿Quienes son ustedes? ¿Y qué los lleva a residir en un lugar tan inhóspito como este?" -el rubio hizo una pausa, miró hacia uno de los compañeros del "lider", si así lo llamaban, y viendo a los fugitivos amarrados que llevaban dijo: "Y esos bandidos ¿Quienes son?".

El lider del grupo miró a Dastan con una expresión en su rostro que inspiraba confianza, es como si, por mas dudas que uno tuviera de estas personas, al ver a ese sujeto, estas dudas se ponían en duda. Un sujeto que motivaba a la gente a confiar en el, eso, es una de las cualidades más destacables de un gran líder. Y, con esa mirada, respondió a Dastan: "Somos parte de una tribu nómada, aunque sea poco creíble, vivimos del desierto. Comerciar con los pueblos sedentarios, cazar lo que encontremos, hacer lo posible para que el poco ganado que está bajo nuestro cuidado sobreviva... sabemos que no es la mejor manera, pero así lo hicieron nuestros ancestros y así lo hemos hecho desde que tenemos memoria. Además, alguien tiene que cuidar del desierto ¿No?".

Respondiendo a la segunda pregunta del príncipe, el lider continuó: "Esos fueron los soldados de otra tribu siguen a un hombre llamado Darum.", un segundo participante que se integró al dialogo, quien llevaba consigo un arco a su espalda, interrumpió a la explicación del líder del grupo. "Esos malvados no merecen ser llamados tribu, son unos salvajes que andan en manada". El hombre de ropajes blancos continuó diciendo: "Ellos se han dispuesto a acampar cerca de los caminos más concurridos por los comerciantes y civiles de la capital para asaltar a las personas, les despojan de todo lo que tengan y si no te matan, hacen que andes el desierto sin nada puesto, y te ven morir intentando cruzar". Hizo una pausa, como si le fuera difícil continuar, con la vista perdida en el horizonte, como si un recuerdo llegara hacia él de forma súbita, agregó: "Eso es, si no te capturan, y te llevan como esclavo...". Cuando dijo esto, uno de los que andaban a su lado, que aún cubierto por sus ropajes se notaba lo joven que era, bajó la cabeza como si a él también esta ultima oración le trajera algún recuerdo. "Pero pudieron con ellos, y de manera muy efectiva por lo que veo, sin tener ningún rasguño, son guerreros fuertes, eso me gusta. Eso es algo que se admira mucho entre nuestra gente, por lo que será un placer recibirlos en nuestra casa, y más haciéndolo como aliados contra un mismo enemigo". Tras finalizar esta no tan breve descripción de la situación, Dastan no opinó nada sobre lo dicho, solo ante el ultimo comentario del líder decidió responder con un "Gracias por su hospitalidad". Pasado unos minutos que el principe se quedo pensando en lo que acababa de escuchar, este le dijo al jefe: "Oiga, dijo que algunas personas fueron llevadas como esclavos, ¿No? Somos muchos, ustedes conocen bien a esas personas y ademas parece que también son hábiles peleando. Con nuestra fuerza conjunta podemos ir a rescatar a esos esclavos y quizá... enfrentar a ese líder, Darum, y desmantelar ese grupo para siempre" -hizo una breve pausa, miró a los bandidos amarrados y dijo: "Ya tenemos a algunos de ellos, podríamos sacarles información" -cosa a lo que Cervantes respondió: "!Uy! !Yo quiero hacer la parte de torturarlos si no hablan!". Dastan se dejó llevar por el momento y se tiro al medio sin saber si su compañero estaba de acuerdo con hacer eso, asi que para dejar un espacio abierto de que este objetara, o opinara a favor, este no mencionó a Pao en su pequeño discurso, esperando la respuesta de su compañero.

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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Gyokuryū Pao el Sáb Jul 29, 2017 2:11 am

Como si fuera arte de magia, el frío ocupó el lugar del calor, lo más sorprendente es que lo hizo con igual intensidad, si bien en casa las noches eran heladas, aquellas tierras áridas no se comparaban con este extenso y radical desierto. Tomamos nuestra decisión y depositamos nuestra suerte en las manos de los extraños nativos, su líder inspiraba confianza, y esta siguió echando raíces cual él fue transparente con sus respuestas a las preguntas de Dastan, mi compañero se mostró curioso por conocer a nuestros anfitriones, aprovecharía sus preguntas para escuchar atentamente y que yo también aprendiera sobre quiénes eran con los que andábamos en aquel momento. –Nomadas-, pensé mientras el líder revelaba la identidad y origen que compartía el grupo, mi pueblo una vez lo fue, pero prefirió la vida sedentaria, entre muros sólidos y viviendo con la garantía de alimento que le traía la tierra, si bien algunos considerarían ese estilo de vida errante como primitivo y hasta salvaje, yo reconocía el esfuerzo que debía implicar vivir de esa forma, incluso los respetaba por sobrevivir en un ambiente tan hostil, donde el clima solo conoce extremos. El líder continuó respondiendo las preguntas del rubio, esta vez hablando de los bandidos con los que nos encontramos y las atrocidades que cometían contra gente inocente. Criminales que solo hacían de su pueblo un lugar peor, que vivían de la miseria del país como sanguijuelas, era algo con lo que tenía un desdén personal.  

El líder reconocía nuestra fuerza, exponiendo otra razón para ser tan amables con nosotros como para recibirnos en su hogar, aunque siendo nómadas no esperaba mucho de su “casa”, la cual de seguro no llevaba mucho tiempo de ser erigida, al fin y al cabo en unos meses o semanas continuarían rondando el desierto. Pensé en lo que se nos fue revelado, sin duda la esclavitud era un destino terrible, pero lo que me sorprendió fue la respuesta de mi compañero. –Dastan…-, pensaba mientras este de forma desinteresada, no escatimó en ofrecer su ayuda a los nómadas, queriendo rescatar a los inocentes de las sucias cadenas de la injusticia que impartían los maleantes. Nunca había visto una persona así, si bien había presenciado actos de heroísmo, nunca lo vi tan puro. Azazel pudo ser quien se acercaría en tal comparación cuando este sacrificó todo lo que conocía para permitir a su grupo volver a casa con vida, pero el verlo de alguien que apenas conocía y en una situación donde ignorar el problema era una opción viable, le agregaba más bondad a la acción del rubio espadachín. Queriendo apoyar a mi compañero en lo que realmente era una causa noble, respaldé sus palabras. –Vió como acabamos con ese grupo, un ataque contra el líder será cosa fácil.-, de nuestras palabras salió algo que hizo que el líder sonriera, una sonrisa que se convirtió en alegría al ver que alguien más se interesó en ayudarlos. –No saben cuanto se los agradezco, estaré eternamente en deuda con ustedes-. –No se preocupe, al acabar con esos salvajes y liberar a los inocentes será recompensa suficiente-, luego de aquel intercambio continuamos el camino, y finalmente llegamos a divisar unas cuantas fogatas que actuarían como señal de que finalmente habíamos llegado al campamento de los nómadas.

No era muy grande, unas cuantas tiendas rodeaban el lugar, en el centro con gran parte cubierta por grandes piedras, se encontraron algunas tiendas de acampar más grandes que las otras y una fogata en medio de todas estas. –Bienvenidos a nuestra base, no es mucho, pero es nuestra, siéntanse cómodos-, el líder nos dio la bienvenida mientras ordenaba a sus soldados que encerraran a los prisioneros, nos dirigió a la larga mesa donde la mayoría yacía comiendo una gran variedad de carnes, para ser nómadas estaban bien abastecidos, pero la abundancia y variedad de comida me daba la pinta de que quisieron hacer esta noche especial. –¡Invitados! Un regalo de la luna llena en esta noche especial, reciban a estos nobles y valientes guerreros como merecen. ¡Que empiece el festín!-, los que ocupaban la mesa gritaron con euforia y alegría, pero estos no duraron ni un segundo en comenzar a comer con desesperación, cada uno intentando llenar su plato entes de que los otros lo hicieran primero. El líder puso sus manos sobre nuestros hombros y se acercó entre nosotros, diciéndonos al oído, -Tienden a concentrarse mucho a la hora de comer, por lo que no serán muy dialogadores, cuando terminen de comer vengan a nuestra fogata, ahí podremos hablar con más paz-. El hombre de blancos ropajes nos envió a la mesa donde comimos lo que quedaba de la masacre que habían hecho los soldados sobre la mesa, y luego de esto sin tardar mucho, nos dirigiríamos a la fogata a hablar con el líder de la tribu.

-Bienvenidos a la fogata de los oficiales- dijo el líder al recibirnos, -lamento que en todo el viaje no nos hayamos presentado de forma adecuada. Ese niño que ven ahí es Dabir, es joven pero con gran potencial, todavía no controla bien sus poderes de fuego pero está aprendiendo.- el líder apuntaba a un muchacho con ropajes que lo cubrían casi por completo, este se ecnontraba sentado encima de una caja algo apartado del circulo de asientos que rodeaban la fogata. -Este buen hombre que usa un arco con una habilidad tan impresionante como su lealtad, es mi hermano Efaz-, -Es un gusto-, el mismo se encontraba al otro lado del circulo que tenía la fogata como epicentro, sentado de forma despreocupada apoyándose en su espada y mostrando su arco detrás suyo. –Y su servidor y líder de esta banda, Safir-. Luego de escuchar sus nombres, procedí a presentarme, -Yo soy Pao, del clan Gyokuryu, es un placer en conocerlos-. Platicamos un poco entre nosotros, conociéndonos un poco más, luego de un rato el hermano de Safir me dijo –Ven muchacho ven, acércate-, me invitó a sentarme alrededor de la fogata, por lo que me senté al otro extremo de la llama, teniendo a Efaz delante mío y al fuego entre nosotros. –Por eso es que me gusta tato parar en este lugar, ¿ves esta llama?, está encendida sobre piedras mágicas, cuando arrojo estas semillas la misma se queda quieta si dices una mentira, pero si dices una verdad y arrojo las semillas, la llama crecerá dependiendo de cuan honesto sea lo que digas-.

¿Una llamarada que podía detectar mentiras? No podía creerlo, no parecía posible, mi rostro de incredulidad fue percibido por el arquero, por lo que este continuó. -¡Vamos! Es más, si no me crees velo por ti mismo. Me dirás algo, sea cierto o verdad, y el fuego sabrá la diferencia.-, -Efaz adora este juego- le dijo Safir a Dastan, -¡Comencemos¡ ¿Dónde naciste?-,-En un pueblo olvidado del País de la tierra-. Safir tiró las semillas a la llama y la misma creció de forma violenta antes de volver a la normalidad. –Bien, bien. Ahora ¿Qué buscas en el desierto?-, -Un camino devuelta a casa-, nuevamente las semillas fueron lanzadas y nuevamente la llama danzó gracias a su perturbación temporal. –¿Alguna vez has matado a alguien?-, -No- dije probando la veracidad de las llamas, las cuales al serle arrojadas las semillas, ni se inmutaron. –¡A vez, Jajá! Te dije que eran mágicas-. –Bien bien, solo las estaba probando, si he matado a alguien, pero solo en combate-. Nuevamente las lamas si respondieron a lo que dije, demostrando que estas realmente discernían cuando había verdad y cuando no. –Excelente, ahora podremos hacer las cosas más interesantes. ¿Qué planeas hacer al llegar a tu país natal?-.-Planeo ponerme al servicio de un señor feudal para poder ayudar a mi gente en estos tiempos difíciles. Pienso que me necesitan.- Las llamas respondieron. –Señores feudales, el que tenemos no es muy bueno que digamos, y cuando hace algo no lo hace con las mejores intenciones-,- el que planeo servir es diferente, o eso he escuchado, promueve la justicia ante todo, y eso es algo que yo sinceramente admiro-. –Acaso escaparías si la pelea contra el despiadado Darum se pone difícil?-, -Sí, en el primer indicio de que perderíamos saldría corriendo del lugar-. Las llamas no respondieron. –Je, me alegra escucharlo- dijo el muchacho escupe fuego al entender mi intención. –Vamos bien, ahora, cuentame… ahora mismo ¿cuál es tu mayor preocupación?-. –Qué del otro lado del Oceano, hay un rey con un ejército desconocido pero con un reino entero a su disposición, este llegará a invadir nuestras tierras y se apoderará de todo el continente, destruyendo todo lo que conocemos y amamos, solo para que su gente pueda vivir de nuestra tierra mientras nuestros cadáveres abonan sus cosechas-. Un silencio súbito llego al lugar, Efaz con cara de shock lanzo las semillas y sin pestañear, presenció una gran llamarada, mucho más grandes que la que habían sucedido aquella noche, la cual duró unos segundos en volver a su estado normal. –E… ¿Es eso cierto? ¿Viene a destruir todo el continente?-, -No se preocupen, yo hice una promesa y la voy a cumplir, detendré a las tropas de ese rey yo mismo, y si no puedo llegar a campo de batalla, me aseguraré que este no llegue a mi hogar. Ese rey no triunfará, muchos ninjas como yo estarán en su camino, no dejaremos que le haga daño a nuestras tierras, por nuestras familias pelearemos y si es necesario… por ellas moriremos.- Tal vez no debí dar tanta información, pero la verdad era que tenía la necesidad de sacar eso de mi pecho, durante todo el viaje me había guardado ese objetivo, mi meta, y ya era hora de dejarla salir, tal vez de esa manera no dejaría que me obsesionara con ella y dejara que la misma nublara mi juicio, sea como sea no me avergonzaba la misma, ya que estaba llena de honor y coraje, y lo más importante, el amor por el pueblo del país de la tierra. –Son suficientes preguntas por hoy, mañana nos espera un nuevo día lleno de trabajo, será mejor que descansen. Vayan a sus tiendas-, con sus palabras firmes y llena de autoridad, Safir comandó a que sus oficiales fueran a sus lugares de descanso, para luego dejarnos a mi y a Dastan en el lugar. –La tiendas de allá son suyas, pueden ir cuando quieran, los dejaré solos por si necesitan hablar, que descansen, y suerte-. El líder se retiró del lugar, ahí quedaba sentado frente a la fogata, mirándola con seriedad, reflexionando sobre mis ideales, y lo que hasta el momento me había dotado de tanta impaciencia de regresar al país de la tierra cuanto antes posible. Había dejado salir una parte de mí que pocos conocían frente a mi reciente aliado, no sabría su reacción, pero aún así ya se acercaba la hora de irnos a descansar, como dijo el hombre de ropajes blancos mañana sería un día duro, y quería estar preparado para lo que viniera, por lo que a primer oportunidad aprovecharía para irme a una de las tiendas y recargar mis fuerzas para el día siguiente.
Datos:
Pao:
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• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 8

Técnicas:
•G: 5/7
•C: 4/4

Armamento:
• Kunais (10)
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•Bombas de humo (5)
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66ffff
Efaz:
3399ff
Dabir:
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Dastan O'Donnell el Miér Ago 02, 2017 1:34 pm






Un gran alivio sintió el príncipe al ver que su compañero estaba totalmente de acuerdo con su propuesta, y de hecho, siguió abundando en esta. Expresando confianza en sus habilidades, Pao declaro que seria fácil cumplir la misión a la que se habían ofrecido ayudar. Al ver un poco de lo que era capaz el barbudo, realmente sentía que no debía preocuparse por ese encargo, mas no podía bajar la guardia en el momento en que llegaran al lugar. El líder del grupo que los acompañaba se mostró muy agradecido de la disposición de los viajeros a ayudar a una causa que no tenia que ver con ellos, expresando que estaría en deuda con ellos. Pao expresó que no era necesario, a lo que Dastan agregó: "Cierto, si uno esta en la capacidad de ayudar a otros, lo ideal es que lo haga. Saber que le hice un bien a alguien es suficiente para mi".

Tras esta pequeña charla, el grupo llegó a un campamento, formado por una fogata rodeada de algunas tiendas donde los guerreros dormían, y unas cuantas cajas que seguro traían provisiones. Al llegar, el lider barbudo dio un anuncio a todos sus soldados, dándoles a Pao y a Dastan la bienvenida al grupo. Invitó a los viajeros a sentarse junto a los demás en la fogata, luego de haber cenado los restos de aquel banquete que solía haber en una mesa cercana al sitio. Ahí presentaron a los miembros mas destacados del grupo: Safir, el lider, Efaz, un gran arquero y Dabir, el más joven del grupo. Pao no esperó en presentarse y Dastan siguió su ejemplo diciendo: "Mi nombre es Dastan O'Donnell, vengo de tierras muy lejanas. Igualmente, un gusto conocerlos".

En la fogata Efaz explicó que esta tenia poderes mágicos, que al arrojar semillas en ella esta se quedaba inmóvil o avivaba sus llamas dependiendo de la veracidad de las palabras del usuario. Este llamó a Pao y le reto a participar del "juego" mientras Safir le decía a Dastan lo mucho que le gustaba a Efaz jugarlo. "Es un juego interesante, quiero ver como funciona". El príncipe nunca había visto algo así en su vida, pero en un continente donde la gente tiraba fuego por la boca, controlaba insectos a su voluntad y cosas por el estilo, realmente ya no le sorprendería ver algo así. "Pues estas a punto de verlo". Efaz empezó a interrogar a su compañero, y la fogata realmente reaccionaba ante sus respuestas. Dastan, en cada pregunta, pensaba cual seria su respuesta si fuera él que estuviera jugando. "Me hubiera dado problema explicar mi procedencia de manera honesta, desde que llegue no le he dicho a nadie de donde realmente vengo" -pensó el príncipe ante la primera pregunta. Las demás preguntas no eran tan problemáticas para Dastan, ya que sus intenciones en el continente eran simples, aunque estaba abierto a cualquier cambio de planes que ocurriera en cualquier momento. Después de todo, duraría un año ahí. La pregunta que más le impactó al príncipe fue la ultima, no por lo que el hubiera respondido, sino por lo que dijo su compañero. Todos en el lugar quedaron en shock oír las palabras de Pao y ver la enorme llamarada que surgió tras verificar su sinceridad en la fogata. "¿Entonces el piensa acabar con ese tal rey el solo? Cuanto optimismo" -dijo Cervantes ante las ultimas palabras de Pao. "Seguramente no es el único, todos los del continente, a pesar de sus diferencias, seguro se unirían ante esta causa, son sus vidas las que están en riesgo. Yo solo espero que no crean que soy uno de ellos al ser extranjero".

Tras este pequeño discurso heroico de Pao, todos se retiraron a sus tiendas ante la orden de Safir de que descansaran, que el día siguiente seria mucho más agitado. Todos se fueron a sus tiendas dejando a los viajeros solos en la fogata. Dastan se acercó a Pao, luego de analizar las palabras que había dicho y le dijo: "Pao... no entrare mucho en detalle, pero quiero decirte esto: He visto la guerra con mis propios ojos, si realmente quieres triunfar ante ese rey, necesitaras un ejercito. No se si estemos juntos cuando ese día llegue, pero te sugiero que busques aliados lo antes posible. Ese feudo que mencionaste... podrías convencerlo de que te ayuden, no pierdes nada con intentarlo, y es una causa que les afecta también a ellos". Pao, casi inmediatamente y sin titubear le respondió: "Estoy consciente de que no podre hacerlo solo, y aquí entre nos, es una de las razones por las que quiero unirme a un feudo. Será una entrada para conocer a sus soldados, sus guerreros, tanto del feudo como de sus aliados, siendo parte del feudo podré trabajar junto a ellos, podré probar mi valía, y de esa forma ganarme su respeto y su confianza. Hay soldados que se mueven con el dinero, podría decirse que todos lo hacen al fin al cabo. Pero cuando le das a un hombre a alguien que valga la pena seguir, mantenerlos alimentados es suficiente, porque le das un proposito, algo por qué luchar, una causa justa y que de orgullo seguir. El feudo... solo soy un simple desconocido para ellos, incluso me consideraria un extranjero a pesar de haber nacido en el Pais de la Tierra, con ellos no tengo oportunidad, pero con sus soldados, a ellos si puedo convencer, y eso es lo que planeo hacer". Tras la respuesta de Pao este le dijo: "Desde que llegué al continente me he preguntado qué razones tienen los shinobis para seguir a sus feudos. Debo decir, que tu respuesta ha sido mi favorita hasta ahora". Dastan miró la fogata un momento y volvio a mirar a Pao diciendole: "Bueno, Safir dijo que mañana seria un dia agitado, mejor vamonos a dormir". Tras estas ultimas palabras, el príncipe se levantó de su asiento y se retiro a su tienda a descansar para el otro día.

A la mañana siguiente, Dastan se levantó más temprano de la cuenta, salió de la tienda donde estaban Pao y él y dio una vuelta por el lugar. Era bastante temprano, el Sol apenas se asomaba en el horizonte, aun estaba algo oscuro. No veía a nadie en el campamento, seguro todos seguían dormidos. En ese momento Dastan pensó:
"Bueno, para ir agilizando las actividades debería ir interrogando un poco a los sujetos". El rubio tomó un pedazo de carne de la que sobró en la noche, la calentó un poco con su elemento y se dirigió a los bandidos, quienes se encontraban amarrados a unos postes un tanto afuera del campamento. Tomó una caja mediana y la situó en frente del bandido contra el que había luchado. Se veía las quemaduras en su rostro y aquel hoyo en el centro de su camisa. Apenas parecían unos moretones ya que las quemaduras eran 1er grado, pero tomaría tiempo y quizá asistencia medica deshacerse de ellas. El príncipe toco ligeramente al bandido para despertarlo y se sentó frente a él. "Debes tener hambre, mira, quiero hacer esto por las buenas así que por favor coopera" -dijo Dastan y le acercó el pedazo de carne a la cara. El criminal sin pensarlo le dio un gran mordisco a la carne y comenzó a masticarla. Tras tragarla Dastan le preguntó: "Ok, ahora dime: ¿Cuál es su propósito en estas tierras? ¿Por qué atacan a gente inocente? Y por último: ¿Donde están reunidos tus otros compañeros y tu líder? Si te portas bien te daré el resto de la carne". Cervantes al ver esto le dijo: "Joder, !Así no se interroga a alguien! !Torturalo! !Haslo gritar! Que el dolor sea su razón para hablar, no tu bondad". Ignorando las palabras de su espiritu, el principe se quedo mirando fijo al bandido de la cara quemada, esperando su respuesta.

off:
Comentario:
Los dialogos de Pao fueron hechos bajo la consulta del usuario.
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
• Vendas
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6
Dastan O'Donnell
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Gyokuryū Pao el Vie Ago 04, 2017 1:18 pm

"El príncipe haría contacto con el prisionero, buscando sacarle información con el dialogo en ves de recurrir a métodos brutales, sin embargo el sol comenzaba a salir, el hombre amarrado sabia más que aquel que se postraba frente a él, por ello incluso al encontrarse en esa situación sus esperanzas no pudieron ser arrebatadas, sus esperanzas de venganza ante el rubio extranjero seguían vivas cual llama que sobrevivió la fría noche del desierto. Por ello, con disgusto, este le respondió al muchacho del chaleco, -El tiempo se te acaba, muchacho-, escupiendo en el suelo como forma de desprecio, el prisionero comenzaba a sonreír mientras el sonido que aquel esperó toda la mañana finalmente resonaba por todo el campamento..."



Un cuerno, no uno de un animal, no de un músico, sino uno de guerra, la alarma había sonado y con ella el día había llegado, la batalla comenzaba. El sonido de aquel despertador se repetía varias veces para asegurarse de que los muertos fueran los únicos que siguieran descansando, me desperté de golpe, sacándole el significado a ese sonido de inmediato, el cual fue asegurado por el líder de la tribu al encontrarme con este fuera de mi tienda, -¡Estamos siendo atacados!- gritó este, y con él, corrimos rápidamente hacia la entrada al campamento. Los soldados corrían de un lado a otro, algunos buscando sus armas, otros ya estaban tomando posiciones mientras tensaban sus arcos, y otros se acercaban a la entrada en con su espada desenvainada, esperando la llegada del peligro del que eran alertados. -¿¡Qué está pasando!? ¡Quiero un informe!-, -¡señor, es el enemigo, un grupo de jinetes viene hacia nosotros-, y así era, desde la lejanía se podía ver como una banda de guerreros montados se acercaba a paso rápido hacia nosotros, sus pasos resonaban por toda la zona, aterrorizando los corazones de los soldados aliados, su cruzar sobre la arena creaba que debajo de ellos una tormenta los siguiera, levantando el terreno como si fuera este que los llevara hacia nosotros. –Señor, ¿llamo a la caballería?-, -no hay tiempo-, -¿Qué hacemos?-, Safir duró un momento sin saber qué hacer, el enemigo se acercaba y tenían pocas posibilidades para poder defenderse, los soldados que si estaban preparados en las puertas lo miraban esperando que su comandante les diera las ordenes, pero más que ordenes, esperaban que este les trajera esperanza.

El líder se quedaba ahí, perplejo, y era entendible, en una situación así el primer atacante es el pánico y si este gana el primer enfrentamiento, la batalla desde el principio está perdida. Debía hacer algo, gracias a mi experiencia podría actuar bajo la presión de la guerra, pero el líder era él, si la cabeza no reaccionaba el cuerpo no respondía, por lo que era necesario que interviniera rápidamente. -¡Safir!-, le grité para volverlo en sí, -Ordena a tus arqueros que disparen a los flancos de la caballería, has que se tengan que agrupar en un solo punto-, -¿Qué?-, -Confía en mi, puedo encargarme de ellos-, el líder me miraba con extrañez, ¿encargarme de ellos?, ¿acaso eso era posible?, era todo un grupo, aunque tal vez no muy grande, de jinetes que venían hacia nosotros a gran velocidad, obviamente mis palabras serian difíciles de creer, pero yo demostraría lo contrario. Safir duró unos segundos mirándome, pero de mí solo vio una mirada de determinación, eso lo convenció, por lo que procedió a darle las ordenes a sus arqueros, -¡Arqueros, desde que estén al alcance, acaben con sus flancos!-, luego de eso se dirigió a mi, -Espero que sepas lo que haces-, sin decirle nada, me fui corriente hacia el frente de batalla, saliendo de las puertas del campamento y posicionándome a unos 5 metros del mismo. Los jinetes enemigos no aligeraban la marcha, ondeaban sus espadas sedientos de sangre, gritos de guerra superaron el ruido de su estampida, estaban dispuestos a arrasar con todo lo que vieran, pero yo no se los iba a permitir.

Necesitaba canalizar bien mi chakra, pero no solo eso, debía equilibrar mi espíritu, lo que planeaba hacer no era una tarea fácil, requeriría de mucho poder y concentración al ser la primera vez que yo fuera a realizar tal proeza. Balance, eso era lo que necesitaba mi cuerpo, el balance de un maestro de la tierra, balance en mi cuerpo y en mi mente, el origen de la fortaleza de la tierra, era hora poner aprueba mi maestría del elemento y no iba a defraudar a los soldados detrás mío. Procedía a ponerme en posición, pegué mis brazos a mis costados, manteniendo siempre mis puños cerrados, me inclinaba un poco al mover mis rodillas hacia delante, respirando de manera profunda y sonora, con mis antebrazos hacia adelante en posición horizontal. Todavía respirando, luego de durar unos segundos así, alcé mis antebrazos, firmes, frente a mi rostro, luego procedí a separar más mis codos poniéndolos a la altura de mis hombros, desde ahí aspiré oxígeno y retuve la respiración, abrí mis puños y fui bajando lentamente las palmas de mis manos hacia mi cadera, mientras iba soltando el aire en mis pulmones a medida que mis manos descendían, estaba listo. Mientras hacía eso las flechas emprendieron su vuelvo detrás de mí, algunos caballos cayeron mientras otros aprovecharon la muerte de su amo para salir desviarse del camino, la formación enemiga se agrupó cada vez más en su centro como consecuencia de la caída de sus flancos, por cada segundo que pasaban más cerca estaban. –¡Ahhh!-, un grito de furia, de esfuerzo, salió de mí, estaban a 10 metros cuando me agaché y puse mis manos en el suelo de forma violenta, haciendo que la zona frente a mi cambiara drásticamente. Frente a mi, la tierra descendió rápidamente, una trinchera gigante se formó, de 5 metros de espesor, extendiéndose por una zona de 15 metros, esta tuvo la profundidad de 5 metros, una inmensa zanja, una trampa letal para la falsamente inevitable carga de la caballería enemiga. Los caballos siguieron, incrédulos, solo para caer hacia su perdición, jinetes y monturas gritaron por igual, descendiendo de forma inesperada en la roca sólida, algunos intentando saltar lejos de la muerte para solo ser recibido por la dura pared de la trágica depresión.

Los soldados de la tribu miraban sorprendidos, -No puede ser, lo logró-, decía Safir antes de ordenar a sus hombre que atacaran. La poca infantería enemiga que siguió detrás a su caballería tendría que rodear la zanja, lo que nos dio suficiente tiempo como para que las tropas del campamento pudieran reunirse y llegar a la puerta, ahora sí habíamos superado nuestra desventaja, estábamos listos para enfrentarnos al enemigo frente a frente. Los soldados cargaban con una gran y nueva confianza encontrada, la balance se había vuelto a nuestro favor, los soldados cargaban detrás mio, el enemigo venia hacia mí por ambos lados, en mi frente yacían los jinetes adoloridos y fuera de combate dentro de la zanja mortal que yo mismo creé, destacando en campo abierto, en mi hábitat natural, finalmente había llegado el momento, era hora de demostrar lo temible que es y poderoso que es un guerrero del clan Gyokuryu en batalla.
Datos:
Pao:
Stats:
• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 8

Técnicas:
•G: 7/7
•C: 3/4

Armamento:
• Kunais (10)
•Sellos explosivos (3)
•Bombas de humo (5)
•Hilos de alambre (Unos cuantos metros)
•Vendas
•Sanguineos (5 usos)
•Bô

Técnicas:
Elemento Tierra: Movimientos Tectónicos (土遁・地動核, Doton: Chidōkaku)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Una vez realizada una serie de sellos, el usuario pone las manos en el suelo y esto le permite alterar rápidamente la tierra en los alrededores, otorgándole la capacidad de bajar o subir el suelo en la zona circundante, permitiéndole crear agujeros gigantes o elevaciones en el suelo en un instante. El tamaño de la zona afectada no ha de superar un radio de veinte metros en Chunnin, treinta metros en Jounnin y cincuenta metros en Sannin, así como las profundidades y elevaciones producidas por el usuario alcanzan un máximo de diez metros en Chunnin, veinte metros en Jounnin y treinta metros en Sannin. Ésta técnica puede servir para la creación de trincheras o la evasión de ataques. La zona que es trasladada no se ve alterada, es decir, la vida vegetal, animal y las personas que allí se encuentren conservan su misma posición. En caso de que el jutsu sea usado a gran escala, solo puede usarse tres (3) veces por combate.

NPCs:
Safir:
Apariencia:
66ffff

Stats y Técnicas:

Rango: Chunnin
Especialidad: Kenjutsu (Arte Feroz/Arte del Manejo Libre)
Elemento: Suiton
• Ninjutsu: 6
• Taijutsu: 11+1=12
• Genjutsu: 4
• Velocidad: 7
• Resistencia: 10
• Fuerza:8+3=11

Técnicas:
•G: 8/8
•C: 4/4
Efaz:
Apariencia:
3399ff
Stats y Técnicas:

Rango: Gennin
Especialidad: Kenjutsu (Arte Certero/Arte Rapido)
Elemento: Suiton
• Ninjutsu: 4
• Taijutsu: 8+2=10
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 6+2=8
• Resistencia: 7
• Fuerza:7

Técnicas:
•G: 7/7
Dabir:
Apariencia:
ff3300
Stats y Técnicas:

Rango: Gennin
Especialidad: Ninjutsu
Elemento: Katon

• Ninjutsu: 6
• Taijutsu: 6
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 4

Técnicas:
•G: 6/6


Comentario:
Pues ya sabes, estamos siendo atacados! Se supone que mientras Pao frustra el ataque apresurado de los jinetes, los soldados del campamento se organizan para poder llegar a la entrada, incluyéndote a ti. Tanto Dabir como Efaz puede ser quien te avise del ataque, cuando este lo haga te conducira hacia la entrada del campamento. Para cuando llegues ya los jinetes estaran en la sanja y los soldados de la tribu listos para comenzar su carga contra los enemigos en campo abierto.

Más tarde pondré los stats y habilidades de los NPCs para si quieres narrrar la accion de alguno durnate la pelea, o luchar en conjunto con alguno de ellos. Pero recuerda, esta no es la ultima batalla, ten cuidado con malgastar tus fuerzas!

Cualquier cosa sabes como contactarme, diviértete!
Gyokuryū Pao
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Dastan O'Donnell el Sáb Ago 05, 2017 1:38 am






Aquel bandido no respondió ninguna de las interrogantes de Dastan. Mostrando cierto disgusto en su rostro le expresó que se le acababa el tiempo al príncipe, y luego culminó con una sonrisa determinante. En esos momentos la charla del príncipe y el bandido fue interrumpida por el sonido de un típico cuerno de guerra. Quizá en sus tierras no se usaban esos métodos, pero el rubio reconocía que esa era señal de batalla. Pao y Safir estaban ya en la entrada mientras los demás soldados se preparaban. Dabir corría de un lado a otro hasta que dio con el marinero. "!Dastan! !Nos están atacando! Ven, vamos a la entrada del campamento, !Corre!" -dijo el chico con un gran apuro por lo que ocurría en el lugar en ese momento. Dastan se paró de la caja en la que estaba y siguió al joven lanzallamas a la batalla.

Al llegar a la escena ya Pao al parecer había lidiado con gran parte de los invasores, ya que solo se veía al barbudo a varios metros del campamento y una enorme sanja frente a el. "No puede ser, el barbudo se esta llevando toda la gloria. !Hagamos algo!" -dijo Cervantes al ver que por segunda vez, el compañero de Dastan se encargaba de la mejor parte. "Tengo un plan para lidiar con los que quedan" -respondió el príncipe ante la queja de su espíritu aliado. Este se acercó a Dabir y le dijo: "Oye chico, según me dijeron también lanzas fuego. ¿Sabes usar el jutsu de las llamas del fenix?". El chico un poco nervioso le dijo: "Casi no la he practicado, y no soy muy bueno apuntando, podría arruinarlo". Dastan se puso en frente de él, lo miró a los ojos, que era lo único de su rostro que se dejaba ver por todo ese ropaje y le dijo: "Oye, confía en ti mismo y las llamas harán lo que digas. Ademas, hay muchos enemigos, seguro a uno le das, solo tienes que concentrarte. A mi señal quiero que hagas esa técnica y la apuntes a donde están los soldados, ¿Ok?". "Esta bien" -le dijo Dabir.

Ambos especialistas de ninjutsu se posicionaron en la puerta junto a Safir, que estaba en la puerta viendo como Pao atacaba a los enemigos y comandando sus tropas, a lo que este le dijo: "Pao se encargó de la linea frontal, pero los soldados restantes se acercan rápidamente por ambos lados de la zanja, hemos podido contenerlos pero vienen más, adelante, Efas y yo te ayudaremos a avanzar". El rubio, mostrando confianza en su rostro le dijo:"No te preocupes, solo necesito a Dabir". Dastan, mirando a ambos lados viendo los arqueros en linea posicionados para disparar les gritó: "!Alto el fuego! Preparen su próximo tiro y mantenganlo ahí. A mi señal atacaran todos juntos". Estos no se detuvieron a analizar la orden del príncipe solo la acataron. Luego, mirando al chico de las llamas le dijo: "Dabir, ¿Estas listo?", "Si" -le dijo el muchacho. "Pues vamos".

El chico se quito la bufanda de la cara, exponiendo su boca para permitirle realizar la técnica pedida por el marinero. Luego, al mismo tiempo, Dabir y Dastan realizaron los sellos del Jutsu llamas del Fenix y gritaron en conjunto: "!Hōsenka no Jutsu!". De sus bocas salieron un total de 15 pequeñas bolas de fuego lanzadas hacia arriba, Dastan guió dos de ellas a su izquierda y derecha, encendiendo las flechas de aquellos arqueros que se habían posicionado para su próximo ataque, el resto de las bolas atacaron aleatoriamente el terreno donde andaban los demás soldados. Muchas de estas impactaron los cuerpos de los soldados corriendo, otras cayeron en la zanja, otras explotaron en el suelo distrayendo a los soldados. "!Ahora! !Disparen a los que vean de pie!" -grito el rubio a los escuadrones de arqueros, los cuales, inmediatamente este dio la orden, dispararon a todo el que vieran corriendo que no fuera su aliado, eliminando a los soldados restantes que Pao, Dastan y Dabir no lograron terminar. Un paisaje lleno de agujeros por doquier, fuego cubriendo la superficie de este y una enorme zanja en el medio. Un escenario que denotaba que ahí ocurrió una gran batalla. Dastan le dio una palmada en la espalda a Dabir y le dijo: "Bien hecho muchacho". Safir, mostrando una gran alegría al ver la victoria que acababa de presenciar dijo: "Vaya, grandes guerreros y ademas comandantes de guerra. Estos sujetos tienen de todo". El príncipe, lleno de orgullo y algo de alago le dijo: "Gracias, digamos que si he tenido experiencia manejando ejércitos" -el rubio hizo una pausa, miro a la devastación que habían causado y dijo: "Bueno, hemos cortado gran parte de sus soldados, lo ideal seria prepararnos y atacar inmediatamente la base enemiga, aprovechando que están débiles, para que no puedan reagrupar sus tropas". "Tienes razón, les daré la orden a los soldados". Justo cuando Safir dijo esto, Dastan se le acercó y le dijo: "Reunelos aquí, si me permites, quisiera dar yo el discurso de guerra" -a lo que Safir le respondió: "No se que tramas chico, pero suena interesante, adelante".

El líder barbudo reunió a todos los soldados formando un semicírulo alrededor de la entrada del campamento, donde los miembros más emblemáticos del grupo: Dabir, Efaz, Pao, Dastan y su lider Safir, se encontraban en el centro. "Todos tuyos compañero". Dastan dio un paso al frente y les dijo, mirando a sus alrededores de manera que hiciera contacto visual con cada uno de los soldados mientras daba su discurso: "Hermanos, ustedes siguen a Safir, un líder ejemplar debo decir, pero en estos momentos hablare en nombre de él hacia ustedes como si fueran mis soldados. Guardianes del Desierto, llegara un día, en que nos falten las fuerzas y ya no podremos seguir luchando, pero ese día no es hoy, llegara un día, en que nuestros defectos superen nuestras virtudes y quizá nos traicionemos el uno al otro, pero ese día no es hoy. El día de hoy, vamos a demostrar lo que un ejercito unido por una misma moral, por una misma causa puede hacer. Vamos a purgar esta tierra de aquellos seres que buscan hacer mal en ella, y por último, vamos a devolverles la luz a las vidas de aquellas personas, que a causa de esos bastardos inhumanos, viven en oscuridad. Hermanos... preparen sus desayunos y coman rico, !Porque esta noche cenaremos en la gloria!" -al finalizar esta última expresión el príncipe alzó su espada en gesto de victoria, y los soldados, inspirados por sus palabras, imitaron su gesto y lanzaron un grito de guerra al unísono.


off:
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
• Vendas
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6
Tecnicas(Dastan):

Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix (火遁・鳳仙火の術, Katon: Hōsenka no Jutsu)
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu de fuego que consiste en crear pequeñas bolas de Fuego, después de realizar sellos con las manos, que son lanzadas por la boca del usuario y vuelan en todas direcciones atacando al enemigo. Las llamas están controladas con chakra.
Tecnicas restantes: 7/8.
Tecnicas(Dabir):

Elemento Fuego: Jutsu Llamas del Fénix (火遁・鳳仙火の術, Katon: Hōsenka no Jutsu)
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu de fuego que consiste en crear pequeñas bolas de Fuego, después de realizar sellos con las manos, que son lanzadas por la boca del usuario y vuelan en todas direcciones atacando al enemigo. Las llamas están controladas con chakra.
Tecnicas restantes: 5/6.
Dastan O'Donnell
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Gyokuryū Pao el Miér Ago 09, 2017 4:19 am

Cuerpos amontonados, una fuerza dividida, tropas con confianza encontrada, una esperanza de victoria, esas fueron las consecuencias de un exitoso contrataque, logramos no solo defendernos, sino atacar a nuestro enemigo, frustrando su ataque y dañándolo en el proceso. Aun así el enemigo seguía insistiendo, las batallas no se ganan con simples movimientos, sino con complicadas maniobras y prolongadas secuencias de acciones, a pesar del pequeño tamaño de esta en particular siendo más una escaramuza que una batalla propia de ejércitos, aun así esta no había terminado, no podía, aún faltaban enemigos que vencer y con ello una victoria por lograr. Las tropas enemigas se acercaban, aunque de forma desorganizada, hacia nosotros, la desastrosa sorpresa que les di había roto cualquier esperanza de que estos mantuvieran algún intento de formar filas, habían recurrido al ataque desorganizado y frenético, peleando más parecido a un grupo de bárbaros que como soldados propiamente entrenados. Por desgracia, nuestros aliados no fueron muy diferentes, se mantuvieron agrupados pero una formación propiamente dicha no se logró. De todos modos no podía pedir mucho, los soldados estaban emocionados, el enemigo frente a frente a los mismos, decirle a un guerrero que se contuviera contra su enemigo jurado cuando tenía la oportunidad de vencerlo era como decirle al fuego que no te quemara las manos.

La infantería emprendió el ataque contra nuestros enemigos mientras los arqueros siendo fieles a las órdenes de su líder y manteniendo su compostura ante el caos de la batalla, se mantuvieron en la entrada del campamento proveyéndonos de soporte con sus flechas. El choque entre espadas se avecinaba, no tenía una como el resto, pero tenía algo que podía hacer que fuera más poderoso, el mayor y principal aliado del clan Gyokuryu, tenía el poder de la tierra de mi lado. Sin perder más tiempo, el gran y extenso desierto comenzó a prestarme parte de su poder, recubriendo mis brazos con tierra y combinándola con mi chakra, creando de esa forma una capa de tierra dura y resistente alrededor de ambos brazos, desde las palmas de mis manos hasta mis hombros, convirtiéndolos de esa forma en poderosas armas contundentes. Los soldados chocaron con los enemigos, pero de las caóticas y abultadas agrupaciones que se hicieron como consecuencia de que los dos grupos finalmente pudieran encontrarse, algunos enemigos salieron y pusieron su atención en mí, de forma descoordinada se acercaron pensando que era un blanco fácil, pero en esto se equivocaban. Alcé mis puños a la altura de mi rostro, duros como una roca, con ellos le iba a causar estragos a quien sea que se fuera a acercar. Por ambos lados vinieron corriendo, -¡Vamos!- grité de la emoción mientras daba pequeños saltos con mis pies, evidenciando la adrenalina que sentía en el momento, la promesa de determinación y una gran abundancia de confianza, miraba a mis enemigos y determinaba quienes llegarían primero a mi encuentro, pensando con antelación la estrategia que iba a utilizar.

Uno se acercó con un grito de guerra, el cual fue recibido con un gancho izquierdo que por el sonido que ocasionó supuse que le rompió la quijada y lo tumbó al suelo, no iba a darles tiempo de respuesta, iba a atacar de manera rápida y certera, buscando eliminarlos antes de que estos siquiera pudieran responder a mis puños. Uno más le siguió a ese, con el mismo error de venir con sus defensas abiertas debido a la irresponsable posición de sus armas, un puñetazo en la costilla izquierda y otro en el derecho, desde ese momento comenzarían a caer como moscas a mi alrededor. Uno vino por detrás por lo que dando media vuelta extendí mi puño hacia su pecho impactando fuertemente el mismo lo que lo obligó a estar fuera de combate. Un segundo se acercó y fue recibido con un azote de la espalda de mi mano izquierda en su rostro, otro se acercaría a mi espalda y sería recibido con un gancho ascendente al abdomen. Tal vez mi fuerza no fuera la más impresionante en el mundo shinobi, pero por lo menos en aquel lugar era capaz de causar estragos. Un antagonista vestido de forma diferente a los otros enemigos llegó con un escudo siendo alzado, siendo el que estaba mejor preparado entre ellos para enfrentarse a las flechas y otros ataques, un puñetazo al escudo se vio inefectivo, el soldado al presenciar aquello se armó de valor e intentó realizar una envestida hacia mi, pero luego aproveché que este se abalanzó contra mi queriendo realizar un corte descendente, pero al este venir a toda velocidad me moví rápidamente a su izquierda y agachándome para luego extender una de mis piernas y meterla en el camino de las suyas, hice que el hombre callera de cabeza a la sucia y traicionera arena, el usaría sus manos para intentar pararse nuevamente usando su espada como poco efectivo apoyo, pero mientras este tendría una de sus rodillas todavía en el suelo yo me acercaría y le daría un golpe derecho al rostro, lo cual haría que su casco se zafase, al resistir el impulso del golpe el guerrero enemigo me miró nuevamente, postrado en 4 patas,  por lo que pude ver como a este le salían grandes cantidades de sangre por la nariz, y luego de vomitar dicha sustancia roja e importante para la vida este procedería a tambalearse un poco y caer al suelo, dejando salir un charco de sangre que mientras en otra situación seria chocante en medio de la batalla a nadie le importaba, siendo una víctima más del caos y la temporal perdida de humanidad que todos padecíamos en el lugar sin siquiera darnos cuenta.

Golpes, espadazos, caídas y gritos de muerte, era todo un caos y a la vez no lo era, todo segui el orden que debía, el orden de la caótica violencia, conmigo en el medio, contribuyendo a la misma, dando todos los golpes que podía a todos los enemigos que fueran lo suficientemente desafortunados como para acercarse a mí. Contraía y extendía mis brazos, extendía y contraía, mandando mis puños hacia los rostros de mis enemigos para luego hacerlos volver al frente de mi rostro sirviéndome de defensa contra posibles sorpresas, estaba bajo los efectos del calor de la batalla, golpeando todo lo que veía acercarse hacia mí que pudiera percibir como el enemigo, tratando e no herir a mis aliados en el proceso. De repente, luego de escuchar un grito venir del campamento, una bola de fuego cayó del cielo hacia las filas enemigas.

Esta no fue la única, otras le siguieron, fueron tantas que por un momento pareció ser una lluvia de fuego, cayeron encima de hombres quemándolos vivos, entre formaciones rompiéndolas, frente a enemigos haciéndolos entrar en razón y correr del campo de batalla luego de tirar sus armas, una lluvia de flechas encendidas gracias al mismo elemento también cayeron indiscriminadamente en el lado enemigo, cayendo sobre ropajes ahora quemados, caras ahora rostizadas y dentro de la fosa, acabando con los desafortunados sobrevivientes y asegurándose de la muerte de otros. Fue una escena impresionante, la cual probó ser salvadora para muchos de nuestros aliados, ya que el estrés que causó el pequeño pero temible apocalipsis de fuego a nuestros enemigos fue demasiado para ellos, haciendo que una estampida frenética comenzara y nuestros enemigos emprendieran la huida. Miré hacia el campamento mientras los solados celebraban la victoria alzando sus armas mientras le gritaban a los cielos y a las caras de sus compañeros, pude ver a Dastan dándole una palmada en la espalda a Dabir, sin duda ambos fueron los autores de ese milagro candente que salvó la vida de muchos de los miembros de la tribu, no pude hacer más que sacar una sonrisa, y realmente eso era suficiente, suficiente como para representar lo que sentía en ese momento, orgullo de las habilidades de mis aliados, quienes lograron a través del esfuerzo acabar con nuestros enemigos, y con gran ingenio como para realizar un ataque efectivo en vez de envestir contra el enemigo ciegamente, eso era algo que realmente respetaba en otros, esperando que estos fueran realmente útiles en batalla, y por lo que había visto en Dastan este si era el caso del joven rubio.

Volví a entrar al campamento con las tropas, los soldados me apsaban por al lado mientras me reencontraba con Safir, jadeando un poco mientras la tierra se desprendía de mi brazo, comencé un dialogo con él. –Lo hicieron bien, muy bien, debo decir que verdaderamente el desierto nos bendijo a todos cuando dejó que ustedes dos llegaran a nuestro humilde pueblo-, -Muchas gracias señor, sus tropas también lo hicieron bien, sin duda son aptos guerreros-, buscaba devolverle el cumplido a mi aliado, luego tuve al mismo informándome, -Vamos, que Dastan dará un discurso-, -¿Un Discurso?-.

Con la formación ya hecha y el público ansioso por escuchar las tan esperadas palabras, los soldados esperaban ver con ansias lo que Dastan tenía por decir, finalmente el rubio comenzó a hablar, y de sus palabras solo pasión pudo notarse. El muchacho de cabellos dorados habló con unas palabras que hicieron hasta el más cínico de los ahí presentes gritar de emoción, -¡Que vivan los guardianes del desierto!-, dije luego de unos segundos de terminado el discurso, -¡Que vivan!-, respondieron los soldados. Las morales no pudieron haber estado más alta, la confianza que se encontró fue enorme, realmente estábamos listos para una segunda batalla, tal vez pudo haber sido cansado para algos, algunos incluso no sobrevivieron la primera. Sin duda aprobé de las habilidades de liderazgo que demostró mi compañero, eso era algo que entre el clan Gyokuryu se respetaba bastante, llegando a ser las características principales que todo miembro de la familia debía desarrollar. –Buen trabajo-, le dije a Dastan al acercarme detrás de este y darle una palmada en el hombro, Efaz se acercó a nosotros diciendo, -Bueno, esto significa que ahora nos toca devolverles el favor a esos desalmados-, a lo que Safir intervino, -Tal vez sufrimos algunas bajas temporales y estemos algo cansados, pero ellos también, van en una estampida hacia su campamento, será muy fácil seguirlos-, -No perdamos tiempo, hay que atacar ahora mientras no terminan de procesar su derrota-, -Entonces será mejor que nos preparemos cuanto antes, la batalla no termina, pero con este ataque podremos ponerle fin a la tribu enemiga de una vez por todas-…

Finalmente llegamos, entre tiendas desgastadas con enemigos saliendo de las mismas como cucarachas al levantar una piedra, al centro de todo, estaba la base del enemigo: una estructura simplemente cuadrada, con la particularidad de que contaba con varios edificios separados, pero todos saliendo de una de las 3 pequeñas montañas que tapaban su espalda, al lado de estas había una jaula, varias para ser preciso, hechas con madera, donde las personas eran almacenada como ganado bajo el malvado mando de ese tal Darum, sin duda era alguien que no tenía ningún tipo de consideración por la vida ni por lo que le pasa a los demás, características perfectas para un esclavista sin escrúpulos. Pero aquello no importaba ahora, las tropas que regresaron a los dominios de su amo con su jadeo y pedidas de ayuda traían muy malas noticias para él, siendo su negocio algo que al parecer iba a acabar pronto. Nuestras tropas llegaron y pelearon entre las tiendas enemigas, sin perder tiempo las mismas no le dieron al campamento enemigo ni siquiera un respiro para recuperarse y montar defensas, estaban indefensos, confusos y aterrorizados, la situación desfavorable que ahora tenían los atacantes en vez de nosotros favorecía a la realización de nuestra causa. Entre el caos de la batalla, Safir, Elfaz, Dabir, Dastan y yo nos escabullimos, de forma que con alguno de nuestros soldados, llegamos a estar frente al centro del campamento, pudiendo divisar donde Darum pretendía descansar y donde las hambrientas y maltratadas personas se encontraban encerradas en jaulas como animales. –Bien, vamos-, dije, para luego ser detenido por Safir, -Pao, espera, ese Darum no es alguien común, es un guerrero capaz de usar chakra como tú y yo, pero este usa un truco diferente, las ilusiones, verás, él fue quién hizo que ustedes caminaran en un círculo sin siquiera darse cuenta, solo que el huyó al ver que nosotros nos acercábamos-, -Pues es un cobarde entonces, entendido-, -pero…-, -No te preocupes Safir, yo me encargo. Dastan, seria buena idea que tu y Dabir mataran a los guardias y liberaran a las personas mientras Efaz los cubre de los soldados que puedan venir desde afuera, ¿que te parece?. Safir, tu acompáñame, iremos a darle la lección a esa escoria de no meterse con la gente del desierto, sacaremos a Darum de su escondite y le traeremos justicia-, -Suena bien por mi-, -Perfecto, escuchen todos, si algo malo nos pasa allá dentro saldremos de inmediato y buscaremos su ayuda, ¿todo claro?, bien, entonces es hora de continuar con la operación, ¡separémonos!-, eso fue lo ultimo que dije, separarnos, pero separados lucharíamos con un solo propósito, detener a Darum y liberar a aquellos que sufrieron bajo su mando, era hora de traer paz a esta parte del desierto, una meta a la que los dos íbamos a poder lograr, estábamos listos, ambos grupos al principio se separaron, esperaría que Dastan y sus compañeros atacaran al centro de la tienda, frente a la guarida de Darum, por lo que nosotros aprovecharíamos el desorden y nos meteríamos dentro de la guarida para sacarlo de ahí nosotros mismos, vivo o muerto, pero lo más importantes, pagando por sus crímenes ante la ley y la humanidad, una tarea a la que estaba listo gracias a la confianza en mis habilidades y gracias a lo más importantes, que vengo del clan Gyokuryu, y el clan Gyokuryu es un clan de héroes y grandes guerreros, cuyo trabajo siempre será la misma idea eterna, traer la victoria a al lado de tus aliados sin importar cuanto duela conseguir la misma.
Datos:
Pao:
Stats:
• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 8+1=9

Técnicas:
•G: 5/7
•C: 3/4

Armamento:
• Kunais (10)
•Sellos explosivos (3)
•Bombas de humo (5)
•Hilos de alambre (Unos cuantos metros)
•Vendas
•Sanguineos (5 usos)
•Bô

Técnicas:
Elemento Tierra: Jutsu Recubrimiento de Roca (土遁・拳岩の術, Doton: Kengan no Jutsu)
[No progresiva | Ninjutsu | Efecto añadido] x2
Sin la necesidad de realizar sellos, el usuario usa la tierra del entorno, que mezcla con su chakra, para recubrir alguna de sus extremidades con fragmentos de roca —brazo o pie— y de esta manera otorgarle más fuerza a sus ataques cuerpo a cuerpo. Esta técnica es capaz de enviar lejos a quien reciba el golpe, aunque no más de cinco metros del punto de impacto. Esta técnica dura dos turnos activada y otorga una bonificación de un (+1) punto en fuerza. A partir de Jounnin y teniendo más de 15 puntos en Ninjutsu es posible además añadir picos filosos a este recubrimiento volviendolo además tan resistente como el mejor acero lo cual vuelve esta tecnica en una peligrosa arma. La resistencia de esta tecnica depende del Ninjutsu de su creador.

NPCs:
Safir:
Apariencia:
66ffff

Stats y Técnicas:

Rango: Chunnin
Especialidad: Kenjutsu (Arte Feroz/Arte del Manejo Libre)
Elemento: Suiton
• Ninjutsu: 6
• Taijutsu: 11+1=12
• Genjutsu: 4
• Velocidad: 7
• Resistencia: 10
• Fuerza:8+3=11

Técnicas:
•G: 8/8
•C: 4/4
Efaz:
Apariencia:
3399ff
Stats y Técnicas:

Rango: Gennin
Especialidad: Kenjutsu (Arte Certero/Arte Rapido)
Elemento: Suiton
• Ninjutsu: 4
• Taijutsu: 8+2=10
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 6+2=8
• Resistencia: 7
• Fuerza:7

Técnicas:
•G: 7/7
Dabir:
Apariencia:
ff3300
Stats y Técnicas:

Rango: Gennin
Especialidad: Ninjutsu
Elemento: Katon

• Ninjutsu: 6
• Taijutsu: 6
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 4

Técnicas:
•G: 5/6

Gyokuryū Pao
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Dastan O'Donnell el Miér Ago 09, 2017 4:16 pm






Tras el gran discurso de Dastan los ánimos de los soldados se lanzaron hasta los cielos. Pao se le acercó al rubio y le felicitó por sus palabras. Los demás miembros del equipo empezaron a analizar y a comentar sobre la situación actual y todos llegaron a la conclusión de que lo mejor era atacar inmediatamente. Los soldados se reorganizaron, los que tenian heridas graves fueron tratados rápidamente, los arqueros recargaban sus municiones, los soldados tomaban sus espadas y todos se formaron para partir al campamento enemigo, siguiendo el rastro de la huida de aquellos que de milagro sobrevivieron al "Ataque Armagedón" de Dastan y Dabir.

Llegaron a un enorme campamento, los soldados, que recién habían llegado de la batalla anterior, corrían de un lado a otro completamente desorganizados, preparándose para un segundo asalto. "Es la oportunidad perfecta para atacar" -dijo Dastan al ver la situación de sus enemigos. Pao estuvo de acuerdo con la idea pero fue interrumpido por Safir, explicando las habilidades del líder de los esclavizadores. Dijo que este era capaz de crear ilusiones y era el responsable de que aparentemente camináramos en círculos a través del desierto. "Interesante. Es un rival peligroso sin duda". Pero Pao, con el mismo liderazgo que tuvo Dastan en el campamento, empezó a delegar funciones y a preparar una estrategia. Realmente parecía bien lo planteado por el Gyokuryu. A Dastan le encargaron a Dabir para ir a salvar a los prisioneros, que estaban ubicados a la derecha del campamento. Estaba conforme con esa idea, le gustó haber hecho esa técnica en conjunto con el chico de las llamas anteriormente, no podía imaginarse todas las posibilidades que tendría con un aliado de su mismo elemento en la pelea. Estos se dirigieron al área donde estaban los esclavos, se pararon a una cierta distancia y vieron la gran cantidad de soldados que vigilaban la zona.

Sin mucha resistencia los guerreros de fuego llegaron a las jaulas de los prisioneros. Dastan se acercó para liberarlos cuando un sujeto enorme saltó y aterrizó detrás de ellos. El sujeto tenía un saco en la cabeza, unos clavos en sus hombros y la espalda, unos guantes de cuero y una especie de delantal blanco cubriendo sus piernas. Y como arma: Una gran hacha de acero que del otro lado servía de martillo. Este sin pensarlo atacó inmediatamente a los héroes dando un corte horizontal con la parte filosa del arma. Los guerreros no tuvieron más opción que retroceder, ya que no estaban en suficiente cercanía de atacar y un golpe de esa arma podría ser letal. El sujeto pegaba bastante duro, pero era lento, eso le daba ventaja a los peleadores. Dabir sacó una daga que llevaba en su bolsillo y con eso peleaba, Dastan por su parte desenvainó su espada y la encendió en llamas. “Dabir, por la izquierda, yo por la derecha” -dijo Dastan, en un intento por rodear al sujeto a ver si así podían atacarlo, pero este procedió a hacer un ataque giratorio descontrolado, girando como un trompo y agitando su hacha alrededor suyo, evitando que los héroes se acercaran. Tras esquivar este ataque Dastan pensó en otra estrategia: “Ok chico, cuando yo te diga le atacas por la espalda”. Dastan realizó una serie de sellos que ejecutaron la técnica del Agarre Fantasmal. Cervantes salió del cuerpo del príncipe y agarró al verdugo. Este inmovilizado exceptuando sus brazos, no podía hacer más que agitar furiosamente su hacha tratando de alcanzar a Dastan, pero este estaba a 5 metros, mucho más de lo que el hacha del sujeto llegaba. “!Ahora Dabir!”. El chico se lanzó hacia la espalda del verdugo y este, al no poder mover más que sus brazos, no pudo girar y defenderse, por lo que el joven de la daga se la enterró en el cuello, terminando con la vida del verdugo.

Dastan y Dabir se encargaron de liberar a los presos. Muchos de ellos salían corriendo desde que la puerta se abría, unos pocos le agradecieron al rubio y al chico, y una de ellos, se detuvo y abrazó a Dabir, una señora de aproximadamente 40 años, a la cual el chico la miró y le dijo: "Madre, cuanto me alegro de que estés bien", mientras la abrazaba fuertemente. "Aww, que románticos" -dijo Cervantes al ver la escena, a lo que Dastan dijo: "Que bueno que hayan podido reunirse, adelante, debemos abandonar el lugar". Dabir miró a la mujer a la cara y le dijo: "Madre, debo salvar a los demás, ve reúnete con los demás ciudadanos, luego estare contigo". La señora, con una sonrisa en su rostro, se retiró del lugar y los guerreros continuando liberando a los prisioneros. Tras soltar la última jaula estos volvieron al centro del campamento, ya para este entonces Pao deberia estar dentro de la fortaleza enfrentando a Darum, los soldados estaban distribuidos en todo el campamento, celebrando la derrota de aquellos que aun quedaban en el lugar. Dastan miró a Dabir y le dijo: "Pao y tus compañeros aun no salen. Vamos a entrar a ayudarlos" -al culminar con esta frase se dirigieron a la que seria la habitación del jefe donde se suponía que estaban el barbudo y los dos espadachines.

off:
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
• Vendas
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6
Tecnicas(Dastan):

Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu).
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Jutsu del Elemento Fuego que consiste, tras haber realizado sellos con las manos, en almacenar Chakra dentro del cuerpo, convirtiéndolo en Fuego, y expulsándolo de la boca en una esfera de llamas masivas, que deja un cráter por donde haya avanzado. Una variante común de ésta técnica consiste en, tras hacer los sellos, formarla soplando a través de los dedos índice y pulgar, formando una circunferencia con ellos, y dejando salir primero, a través de la boca, una fina corriente de fuego que luego se expandirá adoptando la forma esférica. El alcance y potencia de este jutsu dependerán del Ninjutsu de su creador.

Tecnicas restantes: 6/8.
Tecnicas(Dabir):

Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego (火遁・豪火球の術, Katon: Gōkakyū no Jutsu).
[No progresiva | Ninjutsu]
Es un Jutsu del Elemento Fuego que consiste, tras haber realizado sellos con las manos, en almacenar Chakra dentro del cuerpo, convirtiéndolo en Fuego, y expulsándolo de la boca en una esfera de llamas masivas, que deja un cráter por donde haya avanzado. Una variante común de ésta técnica consiste en, tras hacer los sellos, formarla soplando a través de los dedos índice y pulgar, formando una circunferencia con ellos, y dejando salir primero, a través de la boca, una fina corriente de fuego que luego se expandirá adoptando la forma esférica. El alcance y potencia de este jutsu dependerán del Ninjutsu de su creador.

Tecnicas restantes: 4/6.
Dastan O'Donnell
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Gyokuryū Pao el Jue Ago 10, 2017 4:07 pm

El clamor y el chocar de metales se escuchaba a nuestro alrededor, los gritos de los combatientes competían con el ruido que hacían sus espadas al chocar con la de sus contrincantes. Con esa violenta canción tocando en el fondo, Safir, Efaz y yo nos dirigimos a la guardia de Darum a darle la grata sorpresa que ese malvado se merecía. Entre la lucha y el polvo nos metimos dentro de la guarida, era un lugar oscuro cuya escasa luz solo provenía de la entrada, entre más nos adentrábamos al mismo menos se escuchaba el alboroto de afuera, dando la ilusión de que aquel era un lugar tranquilo y apartado del conflicto que se libraba a sus puertas. Caminando por un ancho pasillo, pudimos escuchar algo venir desde la esquina de este, -Alguien viene-, dijo Safir, pronostico que se hizo realidad cuando 7 soldados enemigos salieron desde la esquina del pasillo y cargaron contra nosotros. –Lo tengo-, dijo el líder de la tribu al sacar su gran espada, de esta pudo verse el chakra correr por su hoja, y realizando dos cortes horizontales en el aire, dos media lunas de chakra salieron de la misma y con gran facilidad partieron a nuestros enemigos en dos, uno de ellos pudo esquivar el ataque, pero al intentar acercarse fue recibido con una rápida flecha de Efaz en la cara. Sin duda eran grandes guerreros, era fácil el ver el por qué estos figuraban como los líderes de la tribu, al andar los 3 juntos tenía la confianza que detener a ese tal Darum sería un trabajo fácil.

Doblamos por el pasillo y terminamos en una amplia habitación que al parecer fue tallada en la misma roca, allí miramos un rato analizando los alrededores mientras entrabamos lenta y cautelosamente para no ser sorprendidos nuevamente, de repente Safir rompió con el silencio de la oscura habitación, -ahí está- dijo, y realmente así era, frente a nosotros el más buscado de la zona se encontraba, dándonos la espalda para luego dar media vuelta y mostrarse ante nosotros, Darum, el líder esclavista. Estaba ahí parado, tranquilo, como si no estuviera en peligro de muerte, sin siquiera pensar, por simple impulso, Efaz rápidamente se posicionó frente a nosotros con su arco tensado, -¡Aquí termina tu vida, monstruo!- exclamó el arquero antes de soltar su flecha, la misma simplemente traspasó la figura de Darum, la cual se esfumó en una leve cortina de humo como consecuencia de esto, algo que obviamente no pasaría con un ser humano real, -Era un clon-, dije sorprendido, -Cuidado, debe de estar escondido en algún lugar-, nos agrupamos y nos posicionamos de forma tal que cada uno cubriera las espaldas del otro, mirando los alrededores de la todavía oscura habitación, ayudados por unas míseras antorchas que hacían su mayor esfuerzo por iluminarla. –¿Dónde puede estar ese hombre?, sino está en ningún lado entonces… espera un segundo, sobre nosotros-, miré hacia el techo y en este pude notar una figura apoyada en el mismo sobre nosotros, rápidamente la misma comenzó a mover sus manos, -¡Apártense!- grité empujando a Safir y a Efaz lejos de mi antes de lanzarme fuera del área, saliendo del camino de una candente bola de fuego que estuvo a punto de quemarnos a los tres. Ahí estaba, el verdadero Darum, quien aprovechó el fuego y la confusión para así saltar de su posición y salir corriendo de la habitación, -¡Ven aquí cobarde!-, dije al saltar sobre el fuego que quedó de la técnica del villano, siguiéndolo por el pasillo al dejar a Safir y a Efaz atrás, no iba a dejar que después de todo esto que hemos pasado el malvado se escapara, no mientras yo esté respirando. Más esferas rojas salieron de la boca del criminal, una esfera intentó darme por la derecha por lo que la esquivé moviéndome a la izquierda, otra vino directo hacia mí, pero pude eludirla rodando por el suelo y dejando que esta pasar sobre mi, una tercera impactó a frente a mi un poco a la izquierda, dejando una huella de fuego que pude evitar fácilmente. Habia hecho muchas técnicas en muy poco tiempo, se notaba que estaba cansándose, sus ataque se hacían menos potentes y más descoordinados, probablemente se encontraba en pánico por ello, algo que debía aprovechar para traerle un fin a su vida.

Saliendo de la guarida detrás del cobarde Darum, escuché un grito salir desde el techo de esta, -¡Ahora!-, un grupo de soldados enemigos saltaron desde el techo de la entrada y cayeron sobre mí, tumbándome al suelo. Aprovechando su superioridad numérica, formaron un circulo y comenzaron a atacarme con sus espadas cual animales salvajes, intentando matar a la bestia, pero espadas oxidadas no pueden dañar la fuerte roca, no estarían peleando contra cualquiera, sino contra la fuerza de la tierra misma. Sujete a uno de los participantes del ataque contra mí, lo jalé hacia el piso y alcé mi puño, lo descendí y lo volví a alzar varias veces hasta que los huesos de su cráneo comenzaron a sonar y su cabeza comenzó a aplanarse, los bandidos que me atacaban se detuvieron y retrocedieron unos pazos con horror en sus ojos, presenciando la barbarie que allí había acontecido.

Me puse de pie, pero no era el mismo que había caído, mis puños, cerrados, mi rostro, furioso, mi piel, oscura, en ese momento no era el mismo de antes, era alguien diferente, más fuerte, y con ganas de traer justicia, de golpear con el poderoso mazo de la ley tejida por mis ideales y por la mayor fuerza con la que cuenta mi clan, su orgullo y honor. Canalizando mi chakra nuevamente, junté mis manos dando un único aplauso, y desde mi espalda, 5 amenazas surgieron. Eran 5 brazos de lodo, que tenían cada uno el tamaño de 1 metro, pero eran capaces de extenderse aún más. 2 en cada lado, uno por encima de mi cabeza, era hora de acabar con esto, sin más juegos, iba a juzgar a todos los criminales presentes, era hora de repartir los castigos, y de eso había para todos. Los bandidos que me rodeaban miraban anonadados lo que sucedía, aprovechando su descuido, extendí mis brazos, uno después del otro, para sujetar la cabeza de algunos bandidos y alzarlos en el aire. 4 fueron sujetados, dejando uno de mis brazos de lodo libre, luego que hacerlos durar unos segundos a la vista de todos, con un grito de furia les aplasté sus nucas contra el suelo. Gritos de terror fueron escuchados desde la multitud de enemigos, de los cuales la mayoría empezó a correr despavoridos, un valiente intentó sorprenderme con un erróneo ataque frontal, pero con mi brazo libre sujeté su pierna derecha, y aprovechando el impulso de una rápida media vuelta lo lanzó hacia la pared de la guarida de piedra, rompiéndole la columna. Dos se me acercaban por atrás y al estar ahora frente a ellos, sujeté a cada uno por el cuello fuertemente, despojándolos de aire, usando mis dos brazos superiores y teniendo los inferiores libre, impulsaba cada uno a golpear el abdomen del bandido que les correspondía, 3 golpes bastaron para sacarlos del combate, y abriendo el agarre de mis brazos, los dejé caer muertos en el campo.

Los soldados que osaron quedarse parados cerca emprendieron su huida, giré para verle la cara a Darum, el cual claramente estaba aterrado, incluso bajo el velo que tapaba su rostro el miedo que este sentía podía ser percibido, actitud digna de un cobarde. Alrededor del villano de repente salieron un increíble número de criaturas desde la arena, formadas por una sustancia negra viscosa, que se asemejaban al mismo, pero aquello no iba detenerme, como un explorador pasando entre la maleza, apartaba a las criaturas con mis brazos de lodo y mis fuertes puños, algunas incluso sacaron kunais e intentaron clavármelos, pero con la dureza de mis brazos de lodo yo los detenía, finalmente extendiendo mi brazo, lo más lejos que pude, logré sujetar a Darum, quien se asustó por ello y por alguna razón deshizo su técnica. –Ya te tengo-, pensé, lo atraje hacia mí, lo sujeté en el suelo con 3 de mis 5 brazos y me preparé para acabarlo, pero este comenzó a alzar sus manos en señal de súplica, pero ya era muy tarde, puño tras puño, su vida se les fue escapando de las manos, su cuerpo ahora ensangrentado se volvió inmóvil, el villano, ahora teniendo un rostro destrozado e irreconocible, finalmente había tenido su fin.

Los soldados enemigos de los alrededores al ver a sus aliados correr con temor y escuchar sus palabras de pánico, hicieron lo mismo, y rápidamente el campamento se vació de bandidos, y en él solo quedamos nosotros y algunos heridos de ambos bandos. –¡Lo logramos!-, dijo Safir al enterarse de que el enemigo se retiraba al ver a su antiguo líder derrocado de su trono de injusticias. Mientras celebraban yo hacía lo posible por recuperar mi aliento mientras deshacía mis técnicas, fue mucho poder en muy poco tiempo, la primera vez que realizaba tal hazaña, sin duda me quedaba mucho por aprender, pero eso era algo para pensarlo otro día, ahora nos quedaba celebrar, y lo más importante, la despedida. Nuestro trabajo estaba hecho, no había razón de seguir allí cuando nuestro viaje no terminaba, aparté a Safir del grupo y le pregunté en que parte del desierto nos encontrábamos, por suerte estábamos muy cerca de la frontera norte, él me señalo los caminos, y despidiéndome de él y de los demás valientes que participaron en tan heroica hazaña, fui a donde Dastan, y le recordé que eran hora de irnos. Ambos procederíamos con nuestro camino, siguiendo el curso que teníamos desde el principio, muchas cosas crecieron ese día, nuestra confianza, nuestras habilidades, nuestros conocimientos, pero lo más importante era lo que se vio forjado por vivir tales experiencias a su lado, nuestra amistad, una que solo seguiría creciendo entre más pasos daríamos al norte, dándole la espalda al desierto y con dejando con él, un inolvidable episodio de nuestras vidas.  

Lo siguiente que haríamos sería continuar nuestro camino por el desierto, nos regalaron algunas provisiones de las que los soldados pudieron saquear del campamento enemigo debido a la victoria sobre este, al igual que una bolsa a cada uno para cargar con las mismas. Procedí a sacar mi Bo nuevamente y terminamos como empezamos, surcando las movidas y amplias arenas de este gran desierto, quien diria que algo que ha simple vista era tan vació y hasta tranquilo, nos traería un viaje tan movido y emocionante, sin duda era una parte del mismo que nunca olvidaríamos pero que realmente estaba feliz de que finalmente terminara, lo único que quería ahora era una cama para descansar, en casa, en mi tierra natal, y de esa forma finalmente sentirme como en un hogar, dándole fin a esta larga travesía.
Datos:
Pao:
Stats:
• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 8+3=12

Técnicas:
•G: 5/7
•C: 1/4

Armamento:
• Kunais (10)
•Sellos explosivos (3)
•Bombas de humo (5)
•Hilos de alambre (Unos cuantos metros)
•Vendas
•Sanguineos (5 usos)
•Bô

Técnicas:
Doton: Domu (土遁・土矛? Elemento tierra: lanza de tierra).
[Invariable]
Esta técnica no necesita la realización de sellos y se puede activar o desactivar a voluntad, casi instantáneamente. Este jutsu consiste en endurecer el cuerpo del ninja—tanto por dentro como por fuera—, o parte del mismo, el cual se torna de un color oscuro, otorgándole una gran resistencia que lo hace invulnerable a un ataque Taijutsu o Kenjutsu de su mismo rango e incluso contra la detonación de  sellos explosivos. También potencia el Taijutsu del usuario, permitiéndole incluso destrozar muros con tan solo un golpe, lo que hace que recibir un ataque directo, mientras que se mantiene activa esta técnica, sea verdaderamente crítico. Este jutsu es vulnerable al elemento raiton. Esta técnica dura tres turnos activada y otorga una bonificación más (+3) en fuerza.

Doton: Shi bassoku (四罰則- Elemento tierra: Cuatro castigos)
Luego de juntar las manos en señal de aplauso, desde la espalda del usuario surgirán 5 brazos de lodo los cuales podrán ser usados para apoyar sus ataques de corto alcance. Estos se endurecen a la hora de hacer contacto al igual que el Odei āmu, son capaces de extenderse hasta 2.5 metros desde la espalda del creador, aumentando su alcance con el rango. La fuerza, movilidad y resistencia de estos depende del ninjutsu del usuario, por lo que si son impactados por un ataque con mayor fuerza o ninjutsu estos pueden ser destruidos, especialmente si este es un ataque raiton. Duran 3 turnos activos.
Chunnin: 2.5 metros.

NPCs:
Safir:
Apariencia:
66ffff

Stats y Técnicas:

Rango: Chunnin
Especialidad: Kenjutsu (Arte Feroz/Arte del Manejo Libre)
Elemento: Suiton
• Ninjutsu: 6
• Taijutsu: 11+1=12
• Genjutsu: 4
• Velocidad: 7
• Resistencia: 10
• Fuerza:8+3=11

Técnicas:
•G: 7/8
•C: 4/4

Hagen: Engetsu (刃弦×偃月, Blade Chord: Cuarto Creciente).
Impregnando su arma de chakra, el usuario será capaz de expulsar desde el filo de la misma una medialuna formada de chakra en dirección a su oponente. Esta medialuna será capaz de recorrer un máximo de siete metros antes de desvanecerse, provocando destrozos a su paso. Mientras más cercano se encuentre el oponente del ejecutor, más daño recibirá por el corte. Aquellos que tengan armas punzantes (como lanzas y tridentes) podrán lanzar picos de chakra que, aunque abarquen un área menor, poseerán un poder mayor al encontrarse concentrado todo el poder en un punto más estrecho.
En caso de las flechas o pequeñas armas arrojadizas (dagas, kunais), el arma en si se verá rodeada de este poder, provocando efectos similares a las armas punzantes sumadas a la potencia que poseerán las mismas como proyectiles. Por ejemplo, de verse detenidas por armas comunes, podrán rebasarlas fácilmente.
Gennin: Una sola media luna / Pico de chakra / Arma arrojadiza o flecha.
Chunnin: Dos media lunas /  Tres Picos de chakra / Tres Armas arrojadizas o flechas.
Efaz:
Apariencia:
3399ff
Stats y Técnicas:

Rango: Gennin
Especialidad: Kenjutsu (Arte Certero/Arte Rapido)
Elemento: Suiton
• Ninjutsu: 4
• Taijutsu: 8+2=10
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 6+2=8
• Resistencia: 7
• Fuerza:7

Técnicas:
•G: 7/7
Dabir:
Apariencia:
ff3300
Stats y Técnicas:

Rango: Gennin
Especialidad: Ninjutsu
Elemento: Katon

• Ninjutsu: 6
• Taijutsu: 6
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 6
• Resistencia: 6
• Fuerza: 4

Técnicas:
•G: 4/6

Darum:
Apariencia:
Stats y Técnicas:

Rango: Chunnin
Especialidad: Genjutsu de zona
Elemento: Katon

• Ninjutsu: 8
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 12
• Velocidad: 6
• Resistencia: 10
• Fuerza: 6

Técnicas:
•G: 2/8
•C: 4/4

Bunshin no jutsu (分身の術, Técnica de replicación)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un Ninjutsu básico el cual se basa en crear copias exactas del shinobi a partir de su chakra. Las copias son espectros, es decir, no son cuerpos reales, por lo tanto son incapaces de utilizar chakra o producir daño físico. Esta técnica está diseñada para crear confusión y engañar al enemigo. Sin embargo, no son efectivas contra usuarios que posean el sharingan, byakugan o empleen tecnicas de detección puesto que estos pueden diferenciar las falsas copias. Estos clones no tienen mente propia, por lo que no pueden realizar acciones muy elaboradas, además luego de cumplir la acción para la que fueron creados desaparecen. Si se desea alegar un ataque enemigo diciendo que era un clon, se debe haber mencionado con anterioridad que se realizaban sellos de manos o se preparaba un jutsu y anunciado el jutsu oculto. La cantidad máxima de espectros que pueden ser creados varia según el rango y la habilidad en ninjutsu del usuario. Con menos de 3 puntos en ninjutsu las copias presentaran fallas volviéndolos reconocibles. Esta técnica requiere sellos de manos.

Gennin: hasta 4 copias
Chunnin: hasta 8 copias

Elemento Fuego: Bala de Fuego (火遁・炎弾, Katon: Endan)  x4
[No progresiva | Ninjutsu]  
Es un jutsu que utiliza la naturaleza tipo Fuego en donde el usuario, al concentrar aceite en su boca, lo incendia escupiendo una bala de fuego de mediano alcance que es capaz de quemar al enemigo por completo. Si la cantidad de aceite se mantiene, el tiempo de ejecución se reduce. Se necesita la realización de sellos para poder efectuar esta técnica.

Kasumi Juusha no jutsu (Jutsu de los Sirvientes de bruma):
Este Genjutsu no induce a un solo oponente, puesto que tiene efectos en el entorno. Por ello, contrario a los genjutsus visuales, el usuario puede moverse libremente sin ataduras por efectos de ésta ilusión. La misma, consiste en crear un gran número de clones semisólidos, nacidos de un material viscoso, los cuales al ser golpeados se reconstruyen y multiplican. Los clones no pueden realizar ninguna acción más que avanzar hacia el enemigo, pero confunden y desgastan al enemigo. Mientras el usuario se encuentre ejecutando esta técnica, debe permanecer quieto. Podrá, sin embargo, arrojar armas para confundir al enemigo, y que éste piense que los clones lo están atacando. El enemigo, al verse atacado confundirá a los clones de neblina con una técnica física. La reacción esperada sería el atacarlos, y al actuar de tal manera el usuario terminará desgastándose por enfrentarse a enemigos que no sufren daños. Esto le producirá una pérdida gradual de 3 puntos de velocidad. La técnica puede abarcar 10 metros, y durar 3 turnos. Si la víctima consiguiera deshacer el jutsu antes de su culminación, no sufrirá un desgaste. Para interrumpirla se ha de quitar al usuario ejecutor de su quietud, lo cual significa atacarlo.


Gyokuryū Pao
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Re: Los Guardianes del Desierto

Mensaje por Dastan O'Donnell Ayer a las 2:42 pm






Los guerreros de fuego terminaron su parte del plan y fueron a ayudar a sus compañeros en la pelea contra el líder. Pero estos, al llegar al frente de la guarida, fueron recibidos con la escena de Pao acabando sádicamente con un grupo de soldados de Darum, utilizando unos brazos de lodo que salían de su espalda. Dastan al ver esto pensó: "Yo creyéndome la gran cosa con un brazo extra y este hombre tiene cinco" -a lo que Cervantes le respondió: "¿Pero con qué clase de abominaciones es que tu te juntas?". Aun espetando una escena bastante agresiva para su gusto, el príncipe se alegraba de ver que contaba con un poderoso aliado para este viaje. Nunca había visto a un shinobi de elemento tierra, de igual forma era su primer contacto con alguien del clan Gyokuryu, sin embargo, esta primera impresión de ambos grupos fue lo suficiente como para impresionar a Dastan.

Tras finalizar su masacre y derrotar al líder de los esclavistas, el resto de los soldados que aun no estaban heridos o muertos, salieron huyendo en todas las direcciones, convirtiendo rápidamente el campamento en un lugar desolado, donde solo estaban el grupo de Safir, los presos que ahora estaban libres y los viajeros Pao y Dastan. Luego de hablar un momento con Safir, Pao se acercó al príncipe indicándole que ya era hora de partir y la dirección en la que se irían. Tras alegres despedidas y agradecimientos por parte del grupo de los guardianes del desierto, ademas de haberles brindado provisiones para el camino, los viajeros se retiraron del lugar y continuaron su jornada hasta salir del País del Viento. "Vaya... logre escapar sin problemas de este País. Es una pena que ya no pueda volver, aunque quien sabe, a lo mejor si me aparezca por aquí en un futuro", "Cuando seas mas fuerte, así como el barbudo de los tentáculos, venimos a hacer desorden para acá otra vez".

--------------------------

Mientras tanto, en algún lugar del País del Viento...

"Señor, me informan que ya el nuevo salió del País como se le ordenó". El soldado de Ishi que había hablado con Cervantes aquella noche, durante la misión con Kenzo y Nami se paró de la roca donde estaba sentado, miró a los ninjas del viento, que tras los acontecimientos de aquel día, estaban amarrados y encerrados por los miembros de Ishi y dijo: "Excelente. Ese sujeto va a ser una gran adición a nuestra organización" -este miró a su compañero y le dijo: "Duerme a aquellos dos sujetos y suéltenlos en algún lugar del País, ya pueden irse. Déjalos que vayan y anuncien que la presencia de Ishi esta vigente en el país". Los soldados de Ishi liberaron a Kenzo y a Nami como lo acordado aquel día, de manera que estos siguieran con sus vidas de shinobi para el País y lo mas seguro lo primero que harían seria reportar la intervención del rubio en su misión.

off:
Equipamiento:
• Espada Maldita
• Kunais (x6)
• Shurikens (x4)
• Senbons (x10)
• Vendas
Stats:
• Ninjutsu = 6
• Taijutsu = 4
• Genjutsu = 1
• Velocidad = 5
• Resistencia = 9
• Fuerza = 6
Dastan O'Donnell
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Re: Los Guardianes del Desierto

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