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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Among the enemy ranks

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Among the enemy ranks

Mensaje por Dastan O'Donnell el Miér Jul 12, 2017 5:26 pm

Misión de rango [C]: AMONG THE ENEMY RANKS

Lugar de la misión:  País del Fuego | Castillo Tsukasa  
Tipo de misión:
Misiones Hinoarashi
Descripción de la misión: Soichiro es un feudo muy inteligente lleno de ideas y estrategias, algunas buenas y otras malas aunque es difícil decir de cuales tiene más. En estos momentos Soichiro se encuentra en un momento donde siente que debe moverse, las cosas van de mal en peor, enemigos hay por doquier puesto ahora existe una nueva amenaza llamados los Occidentales. Pensando en que podría aprovechar esta oportunidad donde hay un nuevo enemigo y pensando en atacar antes de ser atacado a decidido realizar una estrategia algo alocada para algunos.

Enviando a uno de sus Ninja en compañía de un completo extraño a las filas enemigas vestidos como un soldado de la dama de fuego, será difícil pero el objetivo es entrar en el territorio enemigo aunque no necesariamente en su castillo y ver todos sus puntos débiles. Tratar de conversar con los soldados y que estén sin darse cuenta s eles valla la lengua y hablen de más. Finalmente deberán de regresar y entregar un informe, si se realizan actos violentos se procura no ser reconocidos como enviados de Hinoarashi y se le pide al ninja del feudo que vigile muy bien a su compañero, si este habla de más tendría que hacerse algo con él.
Recompensa de la misión: 1300 Ryus
Extensión mínima de la misión: 80 lineas
Dastan O'Donnell
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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Dastan O'Donnell el Miér Jul 12, 2017 6:52 pm





Capital del Fuego


El País del Fuego era un lugar muy interesante, lleno de cosas por hacer y unos feudos muy activos con una intensa rivalidad entre ellos. Esas cosas las oía Dastan de los habitantes de la capital, que al estar en el medio de todo, les llegaban noticias de todos los feudos. "Se supone que vine a resolver lo del esposo de aquella dama del País del Rayo, pero no me vendría mal otra misión en el lugar para ganarme algo de dinero y respeto en algún feudo de aquí" -dijo Dastan mientras se sentaba en una de las plazas de la capital, viendo a todas las personas ir y venir y hacer sus diligencias.

En ese mismo instante vio un sujeto pasar por la plaza, traía una ropa peculiar, un emblema de león llevado al nivel del pecho, y el resto de la vestimenta, no parecía un soldado, más bien un mensajero. "Que curioso es este sujeto, déjame ver en que anda" -dijo Dastan mientras se paraba del lugar en el que estaba sentado y se dirigió al supuesto mensajero. "Buenas, lo vi hace poco y me dio curiosidad ese emblema que trae. ¿De donde es usted?". El sujeto, que andaba algo agitado, como si buscara algo, recuperó la concentración y miró a Dastan y se dijo a si mismo en voz baja mientras leia un pergamino que llevaba: "Pelaje rubio... una ropa fuera de lo común... casi 6 pies de estatura... debes ser tu. Soy un mensajero del feudo de Hinoarashi, me han encomendado entregarte este pergamino, has sido contratado para una misión especial de nuestro feudo, espero que la aceptes con orgullo".

Infiltrarse en las filas del ejercito de Kakkinoaru'en, averiguar sus fortalezas y debilidades, esa era la misión que se le había encomendado al príncipe. "Vaya, que misión tan peculiar me han dado" -dijo Dastan mientras cerraba el pergamino, luego miró al mensajero y le dijo: "Dígale a su señor que acepto con gusto el encargo". "!Magnifico! Me alegro que la aceptara señor" -el mensajero hizo una pausa y agregó: "También me encargaron escoltarlo al castillo de mi señor, ahí se encontrará con un soldado de nuestro feudo para ayudarlo en su misión y que también le entregará la vestimenta que usarán para la misión" -luego de otra pausa el mensajero culminó diciendo: "Asi que, ¿Esta listo para irnos?". Dastan sin pensarlo mucho le respondió: "Adelante, vamos".

Castillo de Katsumoto


Después de una larga caminata el príncipe y el mensajero llegaron a la ciudad del castillo de Katsumoto. Varias personas iban y venían, había mucha movilización en el lugar. Dastan miraba a sus alrededores y veía a todos los habitantes mostrando el mismo emblema de león que el mensajero a lo que el rubio opinó:"Veo que se toman muy en serio sus símbolos patrios, todos llevan ese emblema tan característico. Eso es admirable.". El mensajero le respondió diciéndole: "Ese emblema representa el orgullo de nuestro Daimyo Soichiro, por lo tanto todos debemos llevarlo con orgullo en nuestros corazones, por eso lo llevamos a la altura del pecho" . "Me alegra ver que respeten tanto a su señor" -culminó diciendo Dastan.

Luego de esta pequeña plática, el viajero y el mensajero se detuvieron en la entrada del Castillo de Katsumoto. El mensajero miró a Dastan y le dijo: "Este es el gran castillo de nuestro señor. Su compañero debería llegar pronto con las vestimentas, espero que no tarde mucho. Por otra parte, me disculpo pero debo retirarme, tengo otros asuntos que atender para mi señor. Por favor, espere aquí al otro servidor, no debería tardar mucho." Luego de decir estas palabras el mensajero se dirigió al interior del castillo y dejó a Dastan en la entrada esperando a su compañero. "Bueno, supongo que me quedare aquí a esperar. Espero que me toque alguien interesante." -dijo el rubio, mientras su espiritu agregó: "Yo espero que no tarde mucho, no quiero aburrirme aqui esperandolo".
off:
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• Shurikens (x4)
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• Taijutsu = 4
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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Seiichi el Miér Jul 12, 2017 8:16 pm


Entre las filas del feudo rival de la Dama de Fuego, específicamente entre los Genin más aptos, había comenzado a oírse sobre él. Su eficiencia resultaba intimidante, también la extraña forma apática en la que siempre se ha mostrado ante la gran mayoría de sus compañeros. Distante; llamado por los que envidian su talento y esfuerzo, como un prodigio. Seiichi; heredero de la familia de guerreros de fuego Kaen. Un Shinobi que nunca se vio interesado en nada más que llenar su historial de éxitos irrefutables, aquel que nunca ha cruzado la línea entre la relación formal de camaradería entre compañeros durante una misión, para luego volver a ignorar sus existencias. Frío y llamativamente asocial, el medio pelirrojo era un hueso duro de roer a la hora de entablar una conversación. Siempre con la mente en otro sitio y la frente en alto, se movía esa misma mañana de la forma en la que lo hace un soldado, a pesar de ser nada más que un adolescente.  Considerado como los más aptos de su rango en Hinoarashi, no podía descuidar la reputación que le habían otorgado. A pesar de no ser de lo más popular entre compañeros, pues le acusan de sobreponer el éxito de la misión, sobre la vida de sus camaradas.

El alto mando se daba cuenta de su potencial. Desde su exitoso asedio contra los 'Tigres en Llamas', donde participó liderando a un pequeño grupo de ninjas, se percataron de que estuvieron cultivando una poderosa arma. No resultaba sorprendente, considerando de que el líder de los famosos Kaen era su padre. Por ello, las misiones cada vez asumían más riesgos, exigiéndole la misma calidad de resultados a un precio más alto. Al igual que sucedió con su 'clan', quienes le desterraron por poseer esas extrañas llamas, comenzaban a explotar al muchacho. Él obedecía sin más; su vida tenía el mismo propósito que el de una herramienta. Cumplir con su función. Las motivaciones de Seiichi continúan siendo un misterio; también sus sueños que una vez mencionó tenerlos a Akkarin Yuki. Su próxima asignación, le metería de lleno en la boca del lobo. Infiltrarse entre las filas de la Dama de Fuego, con la compañía de un completo extraño. — Échale un ojo. No podemos asegurarte de que vaya a ser completamente fiel a la operación. — Uno de sus superiores, al cual Seiichi no hizo más que asentir con la cabeza, en medio de una mirada inexpresiva. Le explicaron el por qué viajaba junto con un extranjero, a pesar de no haber demandado una explicación. En caso de ser descubiertos, era parte de su deber, mantener a Hinoarashi a salvo de las repercusiones. Para eso estaba su acompañante, a quien le arrojarían la culpa si algo salía mal. La traición es algo que le disgusta de sobremanera al joven de dos mitades, desde la cantidad de sangre derramada aquella noche durante el asedio. El éxito de la infiltración, era completamente obligatorio.

Consciente. Aceptaba con totalidad, las peculiares características físicas que podían apreciarse —o despreciarse— a simple vista en su apariencia. Y llevaba la quemadura rojiza sobre su ojo izquierdo como un símbolo. Sólo el pico más ardiente de las llamas, pueden expurgar los crímenes de las almas impuras. Vivía bajo ese lema; de ese modo desprecia a todo aquel que quebranta la ley. Debido a que sería fácilmente reconocido por varios enemigos de su mismo rango con los que se ha topado, debía tomar medidas para asegurarse de no ser descubierto. Por ello, un Jounin que suele proveerle con los suministros necesarios para completar cada asignación, le entregó dos atuendos —y dos máscaras—, que lo mantendrían fuera del radar. También, una serie de papeles que corroboraban tener un historial como ninjas de la Dama de Fuego; unos poco eficientes que explicarían el no ser reconocidos, ya que son casi irrelevantes para Kakkinoaru'en. Y, por supuesto, los broches de oro; emblemáticos de la Dama de Fuego, el cual portan sus tropas. Los obtuvieron un par de ninjas de Hinoarashi tras una fuerte redada, de los cuerpos inertes de sus víctimas. "Tomaré este.", observó con cuidado los dos atuendos, optando por el negro. La máscara que venía con ese, estaba compuesta por dos mitades. Curiosamente, distribuidas de la misma forma que su persona; rojo por la izquierda, blanco por la derecha.

Enmascarado. Se dirigió a toda velocidad, como una sombra en pleno día, entre los tejados de las edificaciones más altas del territorio feudal, hasta llegar a la entrada. Nunca antes había cubierto su rostro, por lo que le costaría acostumbrarse, ya que a pesar de ser un ninja carente de personalidad, sí era auténtico por la forma en que aceptaba su apariencia. Desconocía casi por completo a su acompañante, exceptuando algunos rasgos físicos que le guiarían para reconocerlo en el punto de encuentro. Color de cabello y estatura. Así, fue como lo vio llegar junto al mensajero, quien ya estaba partiendo a realizar el resto de sus quehaceres una vez escoltó el joven de peculiar vestimenta. Decidió no juzgarlo de buenas a primeras; sólo su eficiencia representaría la calidad que tenía como Shinobi. Considerando que era una misión de infiltración, esperó que sea lo suficientemente respetable. Se acercó a él, con el ropaje de tonos blanquecinos y la máscara roja-oscura, dobladas sobre su antebrazo derecho. — Ten.
Cámbiate de ropa, y no pierdas esto. —
Directo al grano, su tono de voz bajo se distorsionaba por la máscara. Se podía ver que era taciturno; concentrado en lo que debía hacer y nada más. — Te llamarás Shinra por el resto de la misión. Mi alias, es Daichi. No deberíamos intercambiar información personal, hasta no asegurar el éxito de la misión. ¿Entendido? — Se adelantó a paso lento, mirando en dirección al castillo de la Dama de Fuego. Una vez su compañero estuviese preparado, comenzarían a correr a través del bosque, impulsados por las ramas, a destino. Dar órdenes no era su tarea favorita, pero tendría que hacerlo esa ocasión.





OFF:
Vestimentas:

Izquierda Dastan. Derecha Seiichi.
Stats:
• Ninjutsu: 10
• Taijutsu: 7
• Genjutsu: 7
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• Resistencia: 10
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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Dastan O'Donnell el Vie Jul 14, 2017 8:30 pm






Minutos más tarde llego un sujeto un tanto peculiar. Llevaba una bata negra con símbolos de color rojo y blanco en varias partes de esta, una cinta blanca amarrándola por el medio, un kanji en el lado derecho del pecho el cual desconocía su significado y una mascara de colores similares a los de los símbolos del traje. Este iba saltando por los tejados de las casas y aterrizó al lado del príncipe. Inmediatamente reconoció al que seria su compañero, el sujeto empezó a dar instrucciones de la misión y le entrego a Dastan un traje igual al que llevaba puesto, pero de color blanco. "Entiendo" -dijo Dastan ante la pregunta del sujeto confirmando si la información fue captada. El sujeto no se presentó, parecía estar totalmente centrado en la misión. El rubio, tratando de seguirle la corriente, se limitó a cumplir con los mandatos del sujeto, se puso la ropa y lo siguió por los arboles hacia el castillo de Kakkinoaru'en.

"Este sujeto no me agrada, demasiado frió, no habla mucho, me aburre" -dijo Cervantes, dando su perspectiva del compañero que le había tocado a Dastan. "¿Y como se atreve a darte ordenes asi? ¿Quien se cree que es? Peor aun, ¿Por qué tu lo obedeces? Menudo príncipe, que viene a tomar ordenes de otros". Dastan, respondiendole a su espíritu le dijo: "Tampoco me siento cómodo con esto, pero al menos se que el sujeto tiene su objetivo claro. En mi país nunca llegue a tener un soldado como el, tan centrado en su servicio, otros quiza no lo vean bien, pero para un comandante, un rey, un señor feudal, las personas como el son los mejores. Cumplen su mision sin cuestionar, son eficientes y sin escrúpulos. Pero... es muy temprano para juzgar, veamos como este sujeto se comporta más adelante".

Bosque del Fuego


Su compañero, que decidió ser llamado Daichi, duplicaba en velocidad al príncipe. Este hacia todo lo posible por seguirle el paso a través de los arboles. En un momento el sujeto bajó un poco la velocidad permitiendole al príncipe alcanzarlo. Ya a la par con el otro shinobi Dastan aprovechó e intentó entablar una ligera conversación sobre la misión: "Entonces, ¿Cómo vamos a entrar a las filas enemigas?" -el rubio hizo una pausa y continuó: "Seguro conoces mejor este feudo que yo, podríamos decir que soy un nuevo integrante al ejercito y tu eres un veterano que me esta mostrando como funcionan las cosas". Estos siguieron adentrándose en el feudo de Kakkinoaru'en hasta llegar a la parte donde termina el bosque y comienzan los matorrales. Una patrulla de 4 soldados se veía en la lejanía, andando por la zona, vigilando que todo estuviera bien en los alrededores de la ciudad de la Dama de Fuego. Parados ambos en los últimos arboles del bosque, mirando detenidamente el panorama y los individuos que lo atravesaban Dastan le preguntó: "¿Cuál es el plan? Daichi".

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Disculpa si el post salió corto, no se me ocurría como hacer avanzar la misión.
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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Seiichi el Miér Jul 19, 2017 7:06 am


Era tal vez, una mala costumbre. Desde que el ninja compuesto por dos mitades había comenzado su camino Shinobi como Genin de Hinoarashi, le habían tocado en diversas ocasiones, compañeros así. Pudo comprobar de que su feudo no se encontraba escaso de personal, y poseían talentosos combatientes entre sus filas. Sin embargo, en la mayoría de las misiones que él mismo había participado, siempre se encontraba el agente externo. El miembro que no ni siquiera un Shinobi registrado en el País del Fuego, sino alguien que venía, normalmente, de otro país grande. Generaba curiosidad en la mente del joven soldado. Entendía que eran útiles por si algo salía catastróficamente mal, pues tenían forma de limpiar el nombre de Hinoarashi y actuar como si nunca hubieran estado involucrado, pero lo encontraba ligeramente deshonesto. Ligeramente, porque erradicaba cada idea impregnada en su cabeza, que pudiese contradecir a sus superiores. Era, después de todo, la herramienta más poderosa de la familia Kaen. La única costumbre que adoptó los últimos meses, y le gustaría borrar de su comportamiento, es la de vigilar de cerca a sus compañeros. A causa de trabajar a menudo con extranjeros, siempre le ordenan que les eche un ojo bien de cerca; como si el mismísimo feudo quisiera encontrarse con rebeldes para así eliminarlos.

Después de que el rubio se cambiase de atuendo, los dos enmascarados se embarcaron rumbo al territorio de la Dama de Fuego. Suerte para el muchacho que llevaba las túnicas blancas, de ser descubierto, posiblemente no lo decapitarían. En caso de Seiichi, lo exterminarían una vez lo ligasen al feudo de Seichiro, pues no hay misericordia entre dos feudos rivales. A menudo el medio pelirrojo se preguntaba, cuándo terminaría la incesante disputa entre Kakkinoaru'en y Hinoarashi. El que vestía de negro, se adaptó al ritmo que llevaba su reciente compañero, sin realmente cuestionar sus habilidades debido a la diferencia de velocidad entre ellos. Todas las experiencias que había tenido en el campo de batalla, le hicieron comprender de que muchos carecían de una cosa, pero la compensaban en otra. Hay fuertes; hay veloces... y hay mediocres. Ayudándose con una controlada ración de chackra en la planta de sus pies, disminuía el sonido que sus pisadas provocaban sobre las ramas de los altos árboles. Era en una misión como esa, que provocar el menor ruido posible era clave. Como de costumbre, el heredero de los Kaen se mantuvo en silencio la mayor parte del transcurso, resultando siempre en el miembro del equipo más distante. Aprovechando los privilegios de llevar su rostro cubierto, podía observar de reojo, cada tanto, los movimientos del extranjero. Vigilarlo, también era parte de su misión. Cuando empezaban a acercarse al puesto de avanzada con el que les habían sugerido mezclarse, el de vestimenta blanca preguntó sobre cómo proceder. Para un joven tan técnico y ligado al deber como Seiichi, escuchar a su compañero queriendo fomentar el trabajo en equipo, le hacía sentir a gusto. Por supuesto, no lo demostraba. — Tenemos el emblema de su feudo. — Señaló el suyo, el cual llevaba abrochado cerca de su hombro izquierdo, visible. — Los documentos que me facilitaron, deberían confirmar nuestra coartada.
El manipulador de las llamas, no subestimaba en absoluto a los ninjas de la Dama de Fuego. Eran tanto habilidosos, como astutos. Por eso mismo, tenía a consideración la posibilidad de que algo saliera mal.

Observatorio. Desde lo más alto de uno de los últimos árboles de la zona que se adentraba en la parte espesa del bosque, los dos enmascarados miraban detenidamente el entorno. Una repentina ventisca tiró la capucha de Seiichi,
revelando su cabellera mitad blanca y mitad granate
. Rápidamente se la volvió a colocar, pensando que aquello había pasado como desapercibido por su compañero. Considerando la edad de los cuatro ninjas de la Dama de Fuego que se encontraban en los alrededores, eran de rango Genin como ellos. Se encontraban debajo de una torre de vigilancia, la cual se elevaba hasta veinte metros de la superficie. Sobre ella, Seiichi no pudo ver a nadie, por lo que asumió que ese grupo estaban por cambiar de turnos, y esperaban a sus reemplazos. La pregunta de su compañero le devolvió los pies a la tierra, dejando de pensar en las infinitas variables que estaban presentes en una situación como esa. Muchas cosas podían salir mal, incluso si lo hacen bien. — Están esperando a alguien. Creo que están por cambiar de turno. — Comunicó 'creo', porque no podía confirmarlo. Giró la cabeza para mirar directamente al de vestimenta blanca, a través de su máscara. Asintió con la cabeza, en señal de que tendrían que proseguir. Las habilidades sociales de Seiichi no eran las mejores, por lo que tal vez, su compañero podría brillar más que él en ese aspecto.

Descendió de un salto. Caminando lentamente hacia los cuatro, esperó a ser avistado para proseguir, junto con el otro miembro de su equipo de dos. Pareció que los ninjas del feudo enemigo ni se inmutaron, tras ver que portaban las insignias de la Dama de Fuego. — ¡Oi! ¿Ustedes son nuestros reemplazos? — El primero que decidió comunicarse con ellos, parecía lo suficientemente confianzudo como para dedicarles una sonrisa amena. Era el tipo de personalidad que podía resultar fácil de engañar; mejor para ellos. — Sí. Mi nombre es Daichi.
Dijo con sequedad. Antes de proseguir, miró al de vestimenta blanca, esperando a que él hiciese su propia introducción. Justo cuando quiso dar un paso para adentrarse a la torre, uno de los cuatro hostiles lo detuvo; uno que sospechaba de las vestimentas que ésos dos llevaban. — No tan rápido... ¿Puedo ver sus documentos?
Seiichi no reaccionó sorprendido, pues era de esperarse. Por suerte, se encontraban preparados para algo así, al menos eso parecía de momento. Extendió los suyos, esperando que el extranjero hiciese lo mismo. Lamentablemente, el medio pelirrojo no era lo suficientemente sociable como para usar eso a favor y entablar un ambiente amistoso, por lo que seguía limitado. — Ya veo, ya veo. Nunca los he visto en mi vida... ¿Por qué el atuendo tan misterioso? — Era una buena pregunta. Guardó silencio por varios segundos, esperando a ver si su compañero tenía una respuesta mejor de la que tenía en mente.





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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Dastan O'Donnell el Vie Jul 21, 2017 2:19 am






La conversación ya estaba empezando a fluir un poco entre ambos shinobis. En respuesta ante la idea de Dastan de fingir ser un novato del ejercito, su compañero mencionó que los trajes venían con un sello del feudo, el cual el príncipe no se había fijado que tenia hasta que lo mencionó, quizá por la prisa con la que salieron. "Oh, aquí esta, perfecto" -pensó el rubio mientras veía su sello del feudo. Su compañero también menciono que llevaba unos documentos que justificarían el personaje que interpretaban.

Luego de la escena en el bosque y de la platica al final de este, Daichi descendió rápidamente de la rama en la que estaban posando, Dastan lo siguió y se dirigieron al grupo de soldados que andaba cerca de la torre de vigilancia. Su compañero dijo que quizá estaban esperando a alguien. Bajo esta afirmación intuitiva, se acercaron a estos esperando que su coartada funcionara.

Al acercarse a los ninjas del feudo enemigo, uno de ellos cayó completamente ante el disfraz. Con mucha confianza saludo al equipo mencionando que eran su reemplazo, cosa que Daichi afirmó mientras se presentaba. Luego de esto miró a Dastan en señal de que se presentara, a lo que el príncipe respondió, dirigendose a los hostiles: "Mi nombre es Shinra y si, se supone que nos toca el siguiente turno" -dijo con un tono regular, sin mostrar mucho apuro pero tampoco inseguridad, y procurando mostrar calma mediante su lenguaje corporal ya que estos no podian verle la cara. Todo parecia andar bien hasta que uno de los sujetos decidió pedir los documentos de los soldados. Daichi entregó los suyos inmediatamente, Dastan hizo lo mismo. Ante la entrega de los documentos el sujeto aun seguia en duda, afirmando que nunca habia visto a los shinobis, lo cual era cierto, y preguntó por los trajes. Su compañero se mantuvo en silencio, parece que no tenia respuesta para eso, era tiempo de que Dastan salvara la situación. "Esto esta complicado" -penso el rubio, a lo que Cervantes le respondió: "Oye, diles que estaban infiltrandose gente del feudo de al lado y ustedes fueron a enfrentarlos y que se pusieron el traje para no ser reconocidos". "Eso... eso esta perfecto. Lo intentare".

El sujeto, aun en espera de respuesta les dijo: "¿Y bien? ¿No van a responder?" -a lo que Dastan le respondió: "Disculpe, me distraje un poco" -el rubio hizo una ligera pausa e inició su coartada: "Sobre los atuendos: justo cuando íbamos a salir para acá, nos llego una noticia de que unos miembros del feudo de Hinoarashi se iban a infiltrar al feudo. Decidimos ir a atender ese asunto antes del cambio de guardia, pero mi compañero sugirió que no fuéramos uniformados, de manera que pudiéramos crear un ataque sorpresa. Encontramos estos trajes en nuestro lugar de descanso y nos lo pusimos, conservando solo el sello del feudo, precisamente porque sabíamos que dudas como esta pasarían. El plan funcionó, logramos ahuyentar a los sujetos de vuelta a su feudo, esos soldados apenas podían usar bien una espada" -hizo otra pausa, se rió ligeramente y concluyo: "Y bueno, eso explica por qué llegamos tarde y los atuendos. Me disculpo en nombre mio y de mi compañero por haber llegado tarde". Durante toda esta charla, el príncipe había mantenido un tono que inspiraba confianza en sus palabras y unos gestos que apoyaban a este. Muchas veces a lo largo de su vida había tenido que negociar cosas de toda índole, por lo que estaba acostumbrado a el acto de convencer a otros. Al finalizar su disculpa, el rubio se inclinó un poco hacia adelante, haciendo una postura de arrepentimiento que según había visto en las personas, parecía ser el gesto en el que los nativos de este continente se disculpaban.

El sujeto se quedo mirándolos con una cara de duda y le dijo a uno de los soldados: "No lo se Rick, parece falso". El soldado confianzudo le dijo: "Yo lo veo bien", mientras que el soldado al que le dirigieron la palabra respondió: "Oye tu siempre dudas de todo el mundo, de todas formas debemos irnos ya, hay que entregar el reporte de este horario, si quieres pon lo de estos sujetos en el reporte también". "Bueno, esta bien" -el sujeto miró una vez más a los extranjeros y les dijo: "No hagan nada raro ¿Oyeron?" -tras decir esto se dio media vuelta y se retiró hacia la ciudad, los demás miembros del grupo le siguieron. Una vez que ya estaban solos Dastan le dijo a su compañero: "Bueno, salio mejor de lo que esperaba. Perdón por hablar mal de tu feudo, me deje llevar". Luego procedió a tratar a su espíritu: "Gracias Cervantes, nos salvaste de una" -a lo que el pirata le respondió: "¿Que harías tu sin mi? Jeje". Tras esta charla volvio a dirigirse a Daichi diciendole: "Deberiamos irnos antes de que llegue la tropa que iba a sustituirlos a ellos, no quiero pasar por otra escena asi. Ahora, ¿Hacia donde vamos?".

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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Seiichi el Miér Jul 26, 2017 11:14 pm


Eficiencia. Incluso aquel obsesionado con la perfección, no podía tenerlo todo. Experto en combate; entusiasta estratega e ideal material de espía, Seiichi podía destacar en bastos campos que se encontraban involucrados en su 'carrera' como Shinobi de Hinoarashi. Sin embargo, al no desenvolverse apropiadamente en todo aquello que precisaba al menos decentes habilidades sociales, le recordaba que todavía tenía mucho que aprender. Si es incapaz —y además desinteresado— en mantener una conversación por más de un minuto, tampoco sería capaz de maquinar mentiras a gran velocidad. Se podría decir que no tenía carisma. De todos modos, parece que su compañero extranjero, sí tenía alguna que otra carta bajo la manga. Le llamó la atención el abrupto silencio que había guardado en medio del cuestionario, como si su cabeza estuviese en otra parte. Kaen no es lo suficientemente curioso, como para dedicarle mucho pensamiento a detalles ajenos al cumplimiento de la misión. Se mantuvo en una posición erguida y con la boca cerrada, observándolo todo a través de su máscara de dos colores. Atento, no dejaba que se le pasase nada por alto, pues en una asignación como esa, la tapadera de los dos infiltrados se tornaba frágil de un momento a otro. "Ya veo. Utilizó la operación del feudo, para quitarnos la atención de encima." analizaba la mentira del rubio con mucho cuidado. Sin duda, era alguien que tenía un don natural para el habla. Una lengua muy afilada, dirían algunos. Incluso tras oír la risa que produjo a través de su máscara de colores opuestos a la suya, no pudo detectar falsedad. Ahora comprendió por qué lo habían elegido a él para la misión. La adición perfecta para acompañar al de cabellera bicolor, pues rellenaba ese vacío que dejaba su inquebrantable actitud de soldado: La comunicación.

Las sospechas, lentamente fueron cesando. El grupo de ninjas que servían a la Dama de Fuego, intercambiaban opiniones respecto a la presencia de los dos enmascarados. Ciertamente, eran huesos difíciles de roer, algunos más que otros. Luego de haberse topado el último año de servicio, en tantas misiones, con miembros del feudo Kakkinoaru'en, Seiichi había aprendido a no subestimarlos. Tal vez continúe considerándose a sí mismo como un ente insuperable entre los Shinobi de rango Genin, pero había dejado de contenerse cuando el peligro se avecina. Lejos de la arrogancia, la objetividad del manipulador de las llamas, le decía que sus habilidad no tenían contrincante alguno. El de túnica negra asintió con la cabeza, ante la advertencia de uno de ellos antes de partir. Al abrir tan poco la boca, era fácil que pasase como el miembro más desapercibido de los dos, pues parecía un cascarón de carne y hueso, sin relleno alguno. — Descuida. — Respondió con sequedad a la disculpa de Shinra, pues no encontró molestia en nada de lo que había dicho. Se quedó un par de segundos callado tras la pregunta de su compañero, alzando ligeramente la mirada hacia lo más alto de la torre de vigilancia. Era, definitivamente, una localización estratégica que les favorecía para el cometido de la misión. Tal vez, no necesitarían seguir adentrándose más a terreno enemigo, si lograban conseguir información allí. — Podemos averiguar más sobre las defensas de su feudo, justo aquí. — Se dio media vuelta, para quedar cara a cara con el individuo de túnica blanca.— Acaban de marcharse cuatro. Técnicamente, el mismo número debe estar aproximándose ahora mismo para tomar su turno. Y nosotros, somos dos. — Se tornó más frío al final de la oración, pues había dejado en claro lo que iba a suceder a continuación. Si querían infiltrarse con éxito al puesto de vigilancia, tendrían que encargarse de la mitad del grupo que estaba llegando al puesto, para reemplazarlos. — Procura no asesinarlos. No podemos ir dejando cuerp--.. — Y, de repente, algo malo sucedió.

Seiichi escuchó como un suave silbido, el aire cortarse justo detrás de su cabeza. El característico sonido ocasionado por un filoso proyectil, siendo arrojado con una fuerza considerable. Rápidamente volvió a girarse al frente, inclinando la cabeza justo a la derecha. Una kunai dejó una marca en el costado izquierdo de su máscara, el cual chocó muy prolijamente con otro proyectil que venía del lado opuesto, el cual habían arrojado a su compañero Shinra. Los habían atacado por los dos flancos. — Escuchamos todo... ¿Quién demonios son ustedes? — Se presentaron dos ninjas, uno por cada extremo. Kaen, automáticamente, se acercó cuidadosamente a su compañero, dejando que éste cubriese su espalda. Tendrían que trabajar en equipo y confiar uno en el otro, pues ninguno de los dos tenía ojos en la nuca. — ¿Encargarse de nosotros? ¡Me gustaría ver que lo intentasen, escoria! Nuestros compañeros ya están en camino. — Gritó uno de ellos, encendido completamente de emociones difíciles de controlar en una batalla. Shinra y Dastan tendrían apenas unos minutos para neutralizar a los dos enemigos, si no querían fallar la misión. Justo cuando el medio pelirrojo estaba por realizar el sello del dragón, recordó que si utilizaba su habilidad única, podrían más tarde, reconocerlo como un ninja de Hinoarashi, pues solamente el heredero de los Kaen, podía controlar las llamas de tono cerúleo. Y continuaba rehusándose a utilizar el elemento Fuego debido al rencor que aún no superaba respecto a su clan, quienes le desterraron. No le quedaba más opción que combatir cuerpo a cuerpo. "Maldición." pensó, chasqueando la lengua, acción que su compañero podría oír. Seiichi Kaen continuaba limitando su potencial a la mitad. — Tenemos aproximadamente tres minutos para dejarlos fuera de combate. — Dijo en voz baja a su compañero, quien se encontraba detrás suya. No le quitaba el ojo de encima al ninja que tenía en frente, dejando el que tenía detrás, a Shinra. Una kunai se deslizó desde la manga de su túnica, a su mano derecha. Estaba preparado.

— ¿Estás listo?





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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Dastan O'Donnell el Vie Jul 28, 2017 1:52 am






Ante la propuesta de Dastan, su compañero tenia una idea diferente. Observando la torre de vigilancia y luego al príncipe, Daiichi expresó que no tendrían que adentrarse más al feudo. "Tiene razón, seguro debe haber alguna pista en los suministros que estos lleven en esa torre" -pensó Dastan mientras miraba a la torre y analizaba la idea del ninja de traje negro. Estaban planificando su próxima jugada cuando su conversación se vio interrumpida por dos shinobis más del feudo. Estos al parecer habían escuchado todo y estaban listos para arruinar los planes de los guerreros de Hinoarashi. Unas kunais habían volado hacia ellos en diferentes direcciones, para la suerte del principe, Daiichi esquivó la suya y el proyectil que iba dirigido a su compañero colisionó con el que apuntaba a Dastan, desviándolo de su ruta. "Eso estuvo cerca" -pensó al ver lo ocurrido. Tras la llegada de estos nuevos enemigos, el shinobi de cabello bicolor se puso a espaldas de Dastan, de manera que se cubrieran la espalda uno al otro. "Debemos encargarnos de ellos rápido antes de que nos delaten" -dijo el marinero con un tono relativamente bajo para que solo su compañero lo oyera, el cual fue inefectivo ya que al parecer su rival lo escuchó y hasta respondió a este comentario.

Tres minutos, ese era el tiempo aproximado que tenían los guerreros para acabar la pelea. Esto había expresado su compañero de Hinoarashi. La primera acción que Dastan pensaba realizar era su jutsu del Tercer Brazo, era un movimiento casi automático al iniciar una pelea, quizá por la costumbre de hacerlo cada vez que iba a enfrentarse a alguien, y de hecho, era buen plan, tener a alguien cubriéndolo mientras el tenia las manos libres era una gran estrategia, pero no para este caso. Como una señal de advertencia de que iba a hacer algo indebido, un pensamiento le llego a la mente en el momento que iba a realizar los sellos: "Espera... ya de por si llamo mucho la atención en estas tierras, si muestro mi habilidad estos fácilmente me reconozcan incluso después de haber terminado esta misión ya que nadie más la tiene". El príncipe rápidamente ideó una nueva estrategia al ver el armamento de sus rivales. No se fijó en el de Daiichi, pero el suyo andaba con una katana. Dastan veía eso como una ventaja ya que su espada era más larga que las katanas convencionales del continente, midiendo 30 centímetros más que estas. "Cervantes, diviértete" -dijo el príncipe mientras desenvainaba su espada y la encendía en llamas aplicándole el chakra especifico de su elemento, para luego darle posesión a su compañero espiritual, cosa que al cabo de 2 segundos, los ojos del marinero se tornaron amarillos y su voz cambió ligeramente, claro, el factor de los ojos no se notaba por la mascara. Ante las ultimas palabras del guerrero de Hinoarashi, el pirata le respondió: "¿Tres minutos eh? Más que suficiente. !Vamos a darles!".

El pirata, tras dar su anuncio de inicio, abandonó la espalda de su compañero y se lanzó hacia su rival dando golpes agresivamente con su espada incandescente mientras el rival solo se defendía bloqueando dichos golpes. Por el peso de la espada de Cervantes y la agresividad con la que este atacaba, el enemigo sufría de un ligero retroceso cada vez que defendía un ataque, por lo que no podía contraatacar rápidamente. Este, después de un tiempo defendiendo, se armó de valor y empezó a atacar al pirata, esta vez, cada vez que defendía un golpe, con su mejor esfuerzo se recuperaba y atacaba. Pero el capitán no cedía, continuaba con su asalto de sable ardiente. Tras un minuto en este intercambio de espadas, Dastan se dio cuenta de algo: "No se si te fijas, pero cada vez que el bloquea, el ataca en la misma dirección, por ejemplo, si bloquea horizontal su próximo ataque es un corte horizontal. No se, usa eso a tu favor" -dijo el príncipe, quien al estar en un plano espiritual, ajeno al combate, podía observar cosas que quizá su compañero no podía al estar concentrado en la ofensiva. Cervantes, escuchando la observación de su portador, ideo una estrategia: Guiar al enemigo a defenderse de cierta manera para hacer predecibles sus ataques. Corte izquierdo, bloqueo, corte izquierdo de nuevo, bloqueo, corte de arriba a abajo, bloqueo. Tras este ultimo bloqueo de su rival, que para bloquear un ataque vertical lo correcto era poner la espada horizontalmente, siguiendo esa misma linea el guerrero de Kakkinoaru'en procedió a hacer un corte de izquierda a derecha, cosa que Cervantes aprovechó para agacharse, dejando que la katana pasara por encima de su sombrero de marino y golpear los tobillos de su rival con su pierna derecha, haciéndolo perder el equilibrio. Rápidamente se puso de pie y realizó una estocada al estomago del sujeto, haciéndolo caer al suelo y realizandole una leve quemadura en el abdomen. Mientras este intentaba ponerse de pie, el pirata avanzó hacia él y con unas ultimas palabras le dijo: "Que duermas bien amiguito" y le dio un golpe en la frente con la espada. Al carecer de filo esta no podía causar heridas letales en sus enemigos, mas que golpearlos contundentemente como si usara un martillo, y las quemaduras como efecto secundario del chakra del arma. Tras el golpe, su rival cayó noqueado al suelo, con una quemadura en la frente. "Uno menos, veamos como va el chico de pocas palabras" -dijo Cervantes mientras se volteaba a ver como estaba Daiichi con su enemigo.

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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Seiichi el Mar Ago 01, 2017 6:24 am


Tiempo. Aquel factor, obtuvo una relevancia mucho mayor, incluso que la vida de sus coartadas, las cuales corrían peligro con la presencia de los dos ninjas enemigos. Eran tres minutos donde tendrían que dejar inconscientes a sus contrincantes, o la misión misma sería un completo fracaso. La mayoría perdería el control de sus propias acciones al encontrarse bajo semejante presión. Seiichi, por otro lado, era reconocido por la frialdad de sus actos y preciso razonamiento. Una de las ventajas de no comprender ni siquiera sus propias emociones; aunque puede tornarse volátil si alguien aviva algún sentimiento dañino bajo su helada armadura. El joven de cabellera bicolor, se percató de un detalle que no pudo pasársele por alto, el cual era el repentino —y aún así ligero— cambio en la voz de su compañero. Echarle un ojo, continuaba siendo parte de su misión durante la infiltración, pero hasta ahora, había demostrado ser un individuo de gran utilidad en cuanto al ámbito social. Desconocía sus habilidades en combate. Será por una apenas latente arrogancia del medio albino, éste pensó que tendría que terminar acabando con los dos. Continuaba teniendo la misma mala costumbre de siempre, de encasillar a la mayoría como mediocres, y por eso quería hacerlo todo solo. A través de su máscara, le dio un último vistazo de reojo a su compañero, antes de que el mismo se abalanzase contra uno de los dos soldados de la Dama de Fuego. Seiichi es un reconocido prodigio en la especialidad de Ninjutsu. Sin embargo... ahora no podía usarlo. Por ello, tomó la postura opuesta a la de su compañero enmascarado: Defensiva.

Eran dos espadachines. El hostil con el que le tocaba lidiar, poseía una espada colgando de su espalda, de hasta cuarenta centímetros de grosor y más de un metro de largo. Sin duda, un sablazo con semejante arma, podría partirlo en dos. De todos modos, en lugar de sentirse intimidado, el experto en combate del feudo Hinoarashi comenzaba a visualizar en su cabeza, el sinfín de contraataques que podrían ser viables contra un oponente de esa índole. "Tiene una musculatura decente. Está físicamente preparado para mantener una velocidad decente con armas de mucho peso." pensaba, mientras sus ojos no expresaban emoción alguna a través de la máscara de dos colores. Por otro lado, el otro sujeto ya estaba cargando contra él. Seiichi estaba únicamente armado cun una kunai, y el filo de la misma se asomaba un poco por debajo de las mangas de su larga túnica oscura. — Si no vas a atacar... ¡Lo haré yo! ¡Muere! — Iniciando con un poderoso espadazo descendiente, oblicuo. El manipulador de las llamas distribuía su concentración en dos cosas: Evasión y análisis. Precisaría de una cadena decente de ataques por parte de su enemigo, para empezar a comprender su estilo de batalla. Una palabra que encajaba perfectamente con el espadachín, era 'feroz'. "Es temperamental.
Elevará gradualmente la velocidad de sus ataques, perjudicando su resistencia."
lentamente, en su cabeza, empezaba a encajar las piezas. Resultaba desesperante para el otro sujeto, ser evadido por su oponente; uno que todavía, ni siquiera, había realizado un solo ataque. Desviaba un poco la poderosa hoja con su kunai, para compensar el ligero retroceso de tener que estar esquivando constantemente. "Ahí viene... una chance."

El poderoso espadachín, sumiso a su propio pobre temperamento, terminó por propinar uno de sus ataques con intenciones más letales. Sin embargo, además de pecar por ser predecible, también lo hizo por bajar la guardia. Alzó la espada y de una ofensiva descendiente vertical, terminó enterrando la misma en la tierra. Debido a ello, el tronco superior de su cuerpo se inclinó hacia adelante, disminuyendo así, su propia altura. Seiichi a la para que se avecinaba el sablazo, ya se había movido por un costado, apoyando en medio de un saldo, un pie sobre el hombro derecho de su contrincante. Le había dado la vuelta por completo. Acto seguido, en el aire y en medio de una voltereta, arrojó el kunai que tenía en mano a la espalda de su oponente. Procuró que no tocase ninguna vértebra; tampoco músculos que le generasen heridas irrecuperables. — Agh... ¡Maldito! — Maldijo el que ahora llevaba un arma filosa clavada en su carne. Se giró, para encontrarse con que el enmascarado de túnica negra ya estaba encima suya. Seiichi propinaba golpes precisos, combinando los dos polos opuestos que representaba su propia apariencia. El brazo izquierdo, dio a mano cerrada, un fuerte puñetazo en el costillas del oponente. Intenso. La mano derecha, propinó un golpe a mano abierta justo en medio del rostro, aplastando su nariz y desviando el tabique. Sereno. Consiguió hacer que perdiese el equilibrio y soltase la espada; oportunidad perfecta para volver a ponerse a su espalda, y pasar un brazo por su cuello. El otro, le cubría la boca. En medio de ése forcejeo, ya Seiichi podía ver a su compañero acercarse, mientras él dejaba desmayado de una forma desesperante, a su contrincante. — Ocultemos los cuerpos. — Fue directo al grano, como si aquello que acababa de pasar, no hubiese importado en absoluto. Cargó con el de su contrincante y lo llevó entre los arbustos, a unos cincuenta metros de la torre de vigilancia. Luego, regresó con el rubio.

Una serie de sellos, y una nube de humo. De ella, apareció el soldado de la Dama de Fuego, con el que Daiichi había combatido. Técnica de transformación. Claro, esperaba que su compañero hiciera lo mismo. — Me encargaré de encontrar lo que buscamos en la cima de la torre. Quédate aquí, por si vienen refuerzos. Distráelos; no dejes que suban. — Le confiaba esa parte del plan. Después de todo, había demostrado que se desenvolvía bien en el habla.





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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Dastan O'Donnell el Jue Ago 03, 2017 8:42 pm






Dastan tomó a su rival y lo llevó hacia los arbustos en los que su compañero dejo al suyo, posicionandolos de manera que a simple vista no fueran vistos por nadie que pasara por ahí. De igual forma, uso el jutsu de transformación para convertirse en aquel sujeto que había enfrentado y de paso le tomo la espada que llevaba, por si acaso. Regresó a la torre con Daichi y en lo que este subía a investigar, Dastan, con la apariencia del enemigo, se quedaba abajo esperando la llegada de los demás miembros del escuadrón.

Tras unos minutos, Dastan vio en la lejanía una pareja de soldados, seguramente los que faltaban para completar el escuadrón. "Bueno, aquí vamos de nuevo" -pensó el príncipe al verlos. "Uff, ya llegamos, Kai creyó que nos seguían, pero solo era un animal en unos arbustos, un retraso en vano, pero bueno, que comience la guardia" -dijo uno de los soldados, el otro, que aparentemente se llamaba Kai dijo: "Oye ¿Y Sain donde esta?". Dastan asumió que preguntaban por el otro guerrero, rezando por estar en lo cierto el príncipe dijo: "Ah, el esta arriba en la torre preparando el lugar, aparentemente el equipo anterior era algo desorganizado. Me dijo que lo esperáramos aquí hasta que acabara". Kai se quedó mirando a la torre y de hecho, se veía un poco de Daichi de espaldas revisando los contenidos de la torre, este decidió acercarse diciendo: "Creo que deberíamos ayudarlo, me parece mucho para él solo". Dastan, sin mostrar mucho apuro le puso la mano en un hombro y le dijo: "Ya le ofrecí mi ayuda y me dijo que me quedara aquí, mejor déjalo que acabe". "Eso es muy raro de él, generalmente no le gusta estar solo" -dijo el otro soldado, mirando a Dastan con una ligera cara de sospecha. "También me extraño pero bueno, he estado pensando en eso desde que llegamos aquí. Seguro anda de mal humor". El otro soldado encogio un poco sus hombros y dijo: "Bueno ya que, posicionemosnos aquí abajo mientras Sain acaba". Los 3 soldados se posicionaron en cada esquina de la torre mirando hacia afuera de esta, Dastan y Kai a izquierda y derecha de la escalera a la torre y el otro sujeto, llamado Akima, en la esquina trasera izquierda de la torre.

Despues de unos minutos, Kai se quedo mirando a Dastan y le dijo: "Oye Klein, ¿Desde cuando tienes dos espadas? Solo tenias una cuando veníamos". El príncipe había olvidado esconder su propia espada, entro en un ligero shock al darse cuenta de su error pero rápidamente volvió en sí y pensó en una respuesta adecuada: "Ah... Eh... ¿Esto?" -dijo el rubio disfrazado mientras desenvainaba su espada poseída. "Me la encontré en el camino cuando veníamos, se que no se ve muy útil pero quise quedármela, a lo mejor se la lleve a un herrero para que la arregle". Kai con cara de asombro le dijo: "Oooh, !Genial! Aunque esa espada no parece de por aquí, nunca había visto ese diseño, debe valer mucho, deberías venderla". Dastan se rió un poco y le dijo: "Si vale tanto preferiría quedármela, así tengo mi propio tesoro".

El príncipe se puso a pensar en como saldrían de esto cuando su compañero bajara, también considero que ya que Kai había visto la espada, seguro reconocerían a Dastan si volvía a pisar el feudo, debía recordar no volver por ahí durante un tiempo. "Hmmmm... podria ir adonde escondimos los cuerpos y decirles a aquellos dos que vayan a ver, cuando estén distraídos con los cuerpos, antes de que se den cuenta que somos nosotros, hacemos el jutsu de cuerpo parpadeante y nos vamos del lugar". Cervantes por su parte opinó: "Eso esta muy complicado, mejor acabenlos como hicieron con los primeros dos". No estaba mal la idea, Dastan no quería ejercer más violencia, pero de ser necesario lo haría. Cuando su compañero baje de la torre este le expresara ambos planes a Daichi, en una voz lo suficientemente baja para que los otros soldados no lo oigan y decidirán su próximo curso de acción.

off:
Comentario:
Seiichi, en tu post puedes poner que Dastan te dijo sus dos planes cuando se reúnan. Si decides hacer el primer plan puedes narrar que yo también cumplí con eso, pero si eliges la pelea, ahí yo narraría mi combate. Si tienes otra idea pues ya me tocara leerla y actuar acorde a esta.
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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Seiichi el Lun Ago 07, 2017 6:29 pm


Investigación. La parte más difícil de la misión había pasado, si Seiichi Kaen conseguía la información necesaria en la cima de la torre de vigilancia. Normalmente contienen datos relevantes en cuanto a las líneas defensivas y los cambios entre soldados, por los que podría proveer lo que Hinoarashi está precisando en ese mismo momento. Al familiarizarse con los horarios de cada ronda, soldados de su feudo podrían infiltrarse en el minuto o dos que tienen libre antes de que llegasen los próximos. Todo dependía de lo que habría allí arriba. El manipulador de las llamas, había tomado la gran espada del guerrero de la Dama de Fuego, para que su apariencia no tuviese ningún fallo y no generase sospechas innecesarias. Al subir, de escalón en escalón hasta el pequeño centro de vigilancia, se encontraban al lado derecho, múltiples cajones con un sinfín de archivos. "Esto tomará un rato..."

¿Minutos? Eso esperaba el medio pelirrojo que estuviesen pasando; era consciente de que el tiempo era lo único que no podrían recuperar en una situación así. Todavía no confiaba en su compañero, pero sí había resultado útil en el ámbito social, por lo que contaba con que se encargase de quien sea que estuviese debajo. Sí, había empezado a escuchar voces. El otro enmascarado ahora tenía compañía, y él todavía seguía buscando alfabéticamente, el reporte de algún ninja respecto a las rondas actuales. Lo encontró. No podía esperarse información extremadamente detallada al ojear en una torre de vigilancia, pero sí la inteligencia de Hinoarashi, le daría el uso apropiado para encontrar un hueco en sus defensas. Desconocía por qué era necesario aquello en la actualidad, cuando la guerra sería contra los de Occidente. Seiichi no es de hacer muchas preguntas; él completaba la misión y regresaba a recibir los méritos. — Listo. — Ahora le tocaba a él actuar un poco, si quería abandonar el lugar sin tener que volver a desprender una kunai de su cinturón.

— Falta información en los archivos. Deben ser los bastardos que nos cruzamos hoy más temprano.
Había analizado el carácter del grandullón con el que se había enfrentado antes; imitándolo casi a la perfección. Le costaba, de todas formas, sobreactuar emociones que él no sentía. Era, definitivamente, su punto más débil como Shinobi. — Tú. — Señaló a su compañero, pasando por un lado de los demás e ignorándolos por completo. Si su análisis era correcto, la persona por la que se estaba haciendo pasar, no era de lo más amigable. — Me acompañarás a buscarlos. Ustedes empiecen sin nosotros. — No preguntaba; demandaba. De un salto, salió disparado a la rama más próxima, esperando aq ue su compañero hiciese lo mismo. Una vez empezaban a alejarse de las líneas de Kakkinoaru'en, la transformación había llegado a su final, revelando nuevamente su apariencia enmascarada. — Tu participación ha sido eficiente. — Comentó, tajante. — Voy a reunirme con mi superior. Puedes decirle a tu contratante, que Seiichi Kaen
aprueba tu aportación en esta operación. —
Y aumentando la velocidad, simplemente desapareció.





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Re: Among the enemy ranks

Mensaje por Dastan O'Donnell el Lun Ago 07, 2017 7:23 pm






Tras media hora ahí arriba, su compañero Daichi descendió de la torre rápidamente. El príncipe se acercó para expresarle sus planes al soldado de Hinoarashi pero este, con la misma frialdad con la que había actuado durante la misión, lo señaló y le ordenó que lo siguiera y desapareció en los bosques. Dastan encogió sus hombros mirando a los otros soldados y les dijo: "Les dije que andaba de mal humor" y sin perder más tiempo le siguió los pasos a su compañero a través del bosque. Tras unos minutos saltando de árbol en árbol, la apariencia de su compañero volvió a la normalidad y un poco después la del príncipe también cambió.

Una vez alejados del feudo de la dama de fuego, Seiichi se detuvo a darle su aprobación por la misión y a despedirse, justo cuando acabó la frase, antes de que Seiichi se fuera, el príncipe le pasó una nota. Era un papel con la información de aquel lugar en el que se estaba quedando en la capital. El rubio, analizando la rapidez con la que su compañero obraba y la frialdad de este, pensó que quizá no se molestaría en presentarse al final de la misión, y en parte tuvo razón, aunque lo hizo. Mientras estaba esperando a los soldados cuando Seiichi estaba en la torre, Dastan escribió en la nota su nombre "Dastan O'Donell" y arriba de la información del lugar puso: "Estaré un par de días en el país, aquí me puedes encontrar". Dastan, mirando en la dirección en que se había ido su compañero pensó: "Seiichi Kaen... no sera muy comunicativo, pero sabe hacer su trabajo. Ojala me lo encuentre en alguna otra misión futura". El príncipe se dirigió al Castillo de Katsumoto para reportar su misión y dar la opinión de su compañero respecto a su trabajo. El contratante ni se inmuto ante esta expresión, quizá pensaba que era falso lo que dijo el príncipe y que solo lo dijo para hacerse quedar mejor. Pero la misión estaba realizada, no había duda de que el rubio fue capaz de llevarla, por lo que sin decir ni una palabra, el sujeto procedió a pagarle la suma acordada a Dastan y tras este acto, el marinero se retiró. "Realmente me pregunto, ¿Por qué un feudo se molestaría en atacar a sus vecinos teniendo una guerra contra una fuerza mayor aproximándose? Deberían estar haciendo alianzas para luchar en conjunto contra Occidente. Pero bueno, no creo que le vayan a hacer caso a un extranjero. Veré si hago algo más por este feudo antes de irme" -pensó el príncipe mientras se dirigía a la capital a descansar para luego averiguar que otra misión haría en el País del Fuego. "No se tu, pero si un enemigo mio pidiera alianza yo la aceptaría y en medio del pleito lo traicionaría quedándome con todo. Me parece una buena razón para no confiar en un enemigo".

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Re: Among the enemy ranks

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