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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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Misión rango C: Medical boy, Pieromaru.

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Misión rango C: Medical boy, Pieromaru.

Mensaje por Pieromaru Jisaguro el Vie Jul 14, 2017 11:28 pm

Después de la fantástica aventura junto Sukino y el Bokushi, la vida de Pieromaru había vuelto más o menos a la normalidad. Más o menos; pues la situación no era la misma. Pieromaru sabía que algo estaba pasando. Lo intuía. ¿Tendría algo que ver con Taiyo, su excompañero que había salido en ésa extraña misión secreta y que no habían vuelto a ver? Ésa piedra a la que hacía referencia seguía vacía y tanto Jisaguro como Sorey se habían cansado de ir a echar un vistazo por si volvía. Casi era más fácil pensar que se había muerto que que los había abandonado. O al menos así pensaba el rubio.

Por otra parte y como era lógico, Pieromaru ya no trabajaba en la pescadería si no volvía a ser ninja. Eso sí, sin dar parte al feudo. Quería evitar que Arata supiera que estaba disponible de nuevo porque no se fiaba de él y mucho menos de su ambición desbordante. Así que legalmente estaba sin trabajo aunque de escondidas colaboraba con la parte más logística de Howaitohasu. Se encargaba de coordinar los descabellados planes de Sorey y sobretodo, reclutar a nuevos integrantes –algo que no había conseguido aún-.

Pieromaru estaba cómodo en ésa posición. No se arriesgaba mucho y se sentía útil, en definitiva, estaba en la zona de confort donde siempre regresaba. Pero ese día cambió. Era un día normal, uno de esos que iba a hacer algunos recados para Sorey pero la casualidad hizo que Snow contactara con él y lo citara. Pensándose que podría tratarse de algo muy serio, se acercó con más velocidad de lo normal. ¡Igual era para ir a ver a Raiden!

¿Pasa algo?— preguntó al ave de su amigo sin preguntarse qué hacía invocada y si Sorey lo sabía o no. Snow le explicó que necesitaba ir a recolectar plantas y otros hierbajos para preparar ungüentos y medicinas. Suponiendo que era una especie de excusa para presentarse ante Raiden, Pieromaru aceptó entusiasmado. No tardó en darse cuenta que REALMENTE iban a buscar plantas en un bosque.

Según lo que le contó Snow –y algo él también había escuchado- en una de las aldeas más pobres del país del agua había aparecido un brote de tuberculosis que estaba arrasando con la población. En ésa aldea no había prácticamente ningún ninja y las escuelas, tiendas y todo tipo de civilización, estaban bastante lejos. Parecía que el fabuloso gobierno había abandonado a su suerte a un pueblo prácticamente olvidado.

Sin tener opción a negarse, Pieromaru se adentró al bosque siendo tutorado por el águila. Si bien al principio tuvieron varios errores de comunicación al final supieron coordinarse bastante bien. Snow volaba en círculos cuando una planta era necesaria –y a veces no era fácil recogerla- y luego descendía para indicarle cómo se debía recolectar y cúales eran los pasos más rápidos para convertirla en aquello que necesitaban.

Así fue cómo descubrió los beneficios de algunas plantas que él creía que eran inútiles y los peligros que entrañaban otras que pensaba que servían para algo. La jornada terminó ése mismo día con el pierrot completamente agotado y lleno de arañazos y suciedad por las zarzas y escondrijos que se había tenido que introducir para poder conseguir todo lo que pedía el rapaz.

Al llegar a casa simplemente se duchó y se dejó caer en la cama. Sus padres directamente no le preguntaron nada pues ya sabían que si había estado todo el día fuera y había regresado agotado es que en algo andaba. Le habían servido una cena ligera y lo habían dejado dormir. A Pieromaru no le molestaba ésa libertad. No era la que tenía Sorey con sus padres pero sí que era verdad que el tener más espacio personal siempre se agradecía. Tal había cambiado su relación que cuando se levantó, tenía la mochila preparada, varias comidas para llevar y sus armas ordenadas. Sus padres sabían que iba a irse y para evitar dramas, le hicieron saber que estaban de acuerdo y que le apoyaban en cualquier decisión que tomase. Se había terminado el intentar influir en él porque acababa haciendo lo que ellos querían pero no era feliz. Pieromaru había nacido para ser shinobi.

El rubio recogió todo lo que tenía listo y preparó las pócimas para partir hacia donde le había dicho Snow. Se lo encontró en la salida de la ciudad, posado encima de una valla. A los patas de él, había una máscara para evitar el contagio. —Muy listo, Snow…—reconoció Pieromaru. Él no había pensado que iba a un lugar infectado y que podía terminar enfermo si compartía espacio con los afectados. La máscara lo protegería, siempre y cuando tuviese cuidado y no se le moviese. Snow por su parte sería inmune porque no llevaba nada. Encogiéndose de hombros, Pieromaru empezó el viaje hacia la ciudad. Viajarían a pie y tardarían un par de días.

DOS DÍAS DESPUÉS

El viaje había sido largo pero no se había hecho pesado. Snow tenía tema de conversación, puras trivialidades pero. Como manteniendo cierta distancia y misterio. Aún así, a Pieromaru le bastaba con eso. Como más se acercaban a la aldea, más nervioso se ponía. Era una misión importante y aunque era alegal y no tenía rango, sabía que podría ser perfectamente una C. El plus de peligrosidad tenía que contar de alguna manera, ¿no?. Sería su primera misión complicada completamente solo. Normal que estuviese inquieto.

Tal y como iban acercándose hacia el poblado, se pudo ver cómo el ambiente iba cambiando. Las aldeas eran cada vez más pequeñas, humildes y desestructuradas. Se notaba la pobreza y en cierta medida, la desesperación de esos habitantes. Desde entonces, Pieromaru no bajó la guardia. Si apenas tenían pan, podrían hacer cualquier cosa para traer algo a la boca de sus hijos y un forastero perdido podía ser un buen objetivo; por mucho que el pierrot fuese ninja y los otros no. Una turba era un dato a tener en cuenta.

A unas pocas hectáreas, Snow le avisó. Estaban por entrar en una zona infectada. Asintiendo con la cabeza, Pieromaru se puso la máscara, respirando por primera vez ése aire artificial que impregnaba sus pulmones y que lo acompañaría durante toda su misión. —Bien, sólo será administrar la medicina e irse—dijo Pieromaru para sí mismo. No se quería quedar mucho tiempo allá. Le daba mala espina.

Si bien al entrar al poblado y posicionarse en medio de la plaza hizo que lo miraran con mezquinidad; el pierrot no tuvo reparos en informar que venía con medicinas de la ciudad con intención de ayudarlos. Al principio nadie se lo creyó. Oyó algún grito llamándole charlatán, mentiroso. Incluso voló un tomate hacia él, que se estrelló cerca de una estatua en precarias condiciones. —Po-po-podéis creerme o no—dijo Jisaguro al empezar un poco cortado por el recibimiento. —pero ¿verdad que no habéis recibido ayuda en meses? — recordó. —¿Verdad que os habéis sentido marginados, abandonados? Creedme que sé lo que es— igual estaba siendo muy teatrero pero viendo las caras, funcionaba.

* Momento cómico *

De repente apareció un cuaderno enorme haciendo un plop, repleto de dibujos de Pieromaru. —Este era mi amigo— y aparecía Taiyo dibujado con una cara sonriente. —Siempre había sido alegre y dicharachero—mintió xd —pero…enfermó—arrancó la página y apareció Taiyo de nuevo, con un termómetro en plan anacronismo total. —Tenía tuberculosis y nadie podía hacer nada por él…así que yo estudié y estudié—continuó, enseñando la siguiente imagen de un Pieromaru con las gafas en espiral —y al final descubrí cómo curar la enfermedad gracias a mis pócimas— musitó, enseñando la última imagen de Taiyo haciendo el signo de la victoria y notando como Snow lo fulminaba con la mirada por haberse apropiado de SUS medicinas naturales.

Un silencio reinó en la plaza y después, todo el mundo se alzó para gritarle que era un sinvergüenza, un mentiroso, un falso, un timador, embustero, engañador, farsante, patrañero, tramposo, estafador, atrapador y ven-de-hu-mos. Ante esta ola de insultos, lo único que podía hacer Pieromaru era sudar la gota gorda e intentar calmar al gentío con palabras que quedaban silenciadas por los gritos de los demás. No fue hasta que un señor mayor, muy enfermo, se acercó que los demás no callaron.

¿Está usted interesado, señor?— preguntó Pieromaru esperanzado de haber convencido a alguien.

- No oigo ná — comentó xdd

DISH.

* Fin del momento cómico *

Con un parche en forma de X en la cabeza – que le desaparecería segundos después – Pieromaru tuvo que explicárselo de nuevo y milagrosamente, aceptó. El señor mayor se tomó la medicina y el efecto fue instantáneo. Su color de piel se volvió más rosado y su expresión, ganó vitalidad. El cambio era tan instantáneo que incluso el mismo Pieromaru estaba asombrado. Y toda aquella gente que antes lo había repudiado prácticamente se peleaba por conseguir un trago. Pieromaru lo repartió con buena gana, olvidando cómo de mal se había sentido al principio. Lo estaba consiguiendo.

Obviamente, sólo acababa de empezar. Las personas le indicaban dónde había sus familiares, le rogaban que pasase por sus casas casi arrebatándole los botes de medicina. Así que gracias a su temple y buen carácter pudo al final organizarse para acudir a todas las casas, excepto las últimas que vivían en un pequeño monte. Ésas eran donde estaban las personas más afectadas; las primeras que pusieron en cuarentena cuando enfermaron. De hecho, nadie sabía si estaban vivas o no.

Con el corazón en un puño y tratando de no pensar en imaginarse los cadáveres antes de tiempo, Pieromaru empezó a acercarse hacia donde le habían dicho. Según lo oído, debería haber unas ocho personas ahí encerradas en tres casas bastante grandes. Cuando fue a dar unos golpes a la puerta, vio la primera sombra. Era rápida y le pasó por detrás suyo. Suerte que él tampoco era un novato ya si no, probablemente hubiera sido asesinado ahí mismo. Con toda la rapidez que pudo se movió hacia un lado viendo como la puerta recibía un tajo y dejaba una profunda marca en la madera.

Pieromaru encaró al enemigo. O a los enemigos. Eran tres shinobis con vendas en la cara que impedía que él pudiera reconocer el rostro. Pieromaru lo tuvo muy claro: no querían que él entrase en ésa casa. ¿Qué había ahí? Lo más fácil hubiese sido abandonar la idea de entrar pero sabía que era más fuerte que ésos tres. Quizá podía ganar. Tenía que enfrontar las cosas de cara.

Tanteó el terreno haciendo una pequeña finta como si fuese a irse y cuando parecía que se habían desconcertado, una cuarta sombra apareció delante de Pieromaru. Un cuarto shinobi había hecho una técnica y había multiplicado su puño por tres, dándole un fuerte golpe al rubio y lanzándolo dentro de la casa por una ventana del segundo piso que estaba cerrada. Pieromaru reaccionó quitándose los cristales de encima tratando por milésimas de segundo de coger aire y poder concentrarse. Evidentemente, no iban a dejar hacerlo. Una sombra gigante apareció en el marco de la ventana y destruyó no sólo eso si no media pared con un puñetazo. Era el mismo ninja que lo había golpeado por primera vez. Como si el cuerpo se moviera solo, Pieromaru supo que con ése sería complicado enfrentarse y mucho más si había dos más esperándolo en cualquier parte.

Corrió hacia el hueco de la escalera, descendiendo justo en el momento en que el shinobi de los puños arremetía contra él. De la fuerza del impacto fallido, Pieromaru llegó al primer piso perdiendo el equilibrio y aterró con un planchazo de espalda después de haber rodado por los últimos tres escalones. Se puso en pie enseguida viendo como los otros dos simplemente habían abierto la puerta y corrían hacia él. Antes que pudieran cogerle, Pieromaru había excavado un túnel de doton que lo sacó de la primera casa.

Apareció entre la primera y la segunda que había una distancia de unos cincuenta metros. El rubio sin saber qué hacer y sobrepasado por la situación, empezó a correr sin mirar hacia la segunda casa. No tenía intención de encontrar a nadie. Es más, lo único que buscaba ya era salir de esta. Pieromaru no llegó a la mitad. Una figura lo placó y Jisaguro cayó quemándose por el roce contra el suelo las palmas de la mano y la frente. Se levantó justo en el momento en que su rival –que parecía una mujer- trataba de ensartarle un wakizashi. La paró con una mano y forcejearon unos segundos.

La logró esquivar haciendo acopio de todas sus fuerzas y le propinó un codazo en la cara para poder continuar huyendo. Antes de entrar en la segunda casa vio como había otro ninja –uno más pequeño, en el tejado – haciendo sellos. Cerró la puerta de golpe y se tiró en el suelo. Momentos después de haberse salvaguardado, la puerta simplemente estalló.  Se levantó a trompicones, un poco aturdido, escuchando como venían los cinco a por él. — ¿Qué queréis? — preguntó el pierrot, desesperado. No entendía esta lucha, no entendía porque era el objetivo y la situación se estaba complicando. Cada vez eran más.

El pierrot no esperó respuesta. Al fin y al cabo, ya sabía que era una pregunta que nadie iba a responder. Si no recordaba mal, la tercera casa era la más pequeña de todas pero también la más reforzada. Estaba construida de pura piedra y las ventanas estaban reforzadas con hierro. Parecía una cárcel pero tan pronto como la vio supo que tenía que ir ahí.

Empezó a correr hacia ésa dirección, travesando la casa y saltando por la ventana. Tal como cayó al suelo, vio como los otros cinco –que ahora además eran siete- corrían tras él. Por suerte, él era mucho más rápido que los demás; sobretodo que Mr. Puño así que hizo un sprint hasta llegar a la casa, seguido de cerca por el vuelo de Snow. La puerta era de hierro y no se movía. Desesperado, Pieromaru empezó a empujar, a chocar contra ella e incluso a darle patadas y puñetazos para que se moviese pero seguía atrancada. Haciendo acopio de todas sus fuerzas, coloreando su cara de rojo a morado y al final azul y soltando un grito gutural espeluznante; al final lo pudo cerrar.

Sus enemigos se quedaron a unos pasos de alcanzarlo. Se dejó caer, agotado y estuvo unos minutos así, escuchando como los shinobis que lo seguían trataban de abrir la puerta. Ya con la respiración más pausada, decidió investigar para salir de ahí. Las dos primeras habitaciones estaban vacías pero en la tercera había alguien. Un hombre de mediana edad muy malherido y engrilletado a la pared.

El hombre se despertó con la simple presencia de Pieromaru; con una mueca terrorífica en la cara. Lo habían secuestrado y llevaba tiempo encerrado ahí. EL pierrot; sintiendo compasión, le preguntó quién era y sobretodo, quiénes eran los que lo seguían.

La explicación tuvo su lógica. Los enemigos eran simplemente habitantes del pueblo que se habían encargado de custodiarle y él, el paciente 0. El primer infectado de tuberculosis que milagrosamente, no había muerto. Lo tenían encerrado porque lo trataban como una cobaya y por supuesto, lo culpabilizaban de todo. Por ése motivo habían intentado frenar los pies a Pieromaru, porque no querían que curase al primer paciente y tuviesen que liberarlo. No creían que se fuese a curar ni querían verlo pasear por las calles; por si traía la enfermedad de nuevo.

Pieromaru escuchó en silencio y cuando acabó, había decidido qué hacer. Lo iba a ayudar e iban a escapar juntos. Tras soltarle de los grilletes y darle de beber el maldito ungüento, Snow recomendó que usase chakra curativo para el hombre. Tanto tiempo encerrado había perdido mucha fuerza. Pieromaru sabía también que si Snow le hacía una trasfusión de chakra, el primero quedaría completamente agotado e incluso desaparecería la invocación. Pero tenían que intentarlo.

Aprovechando un breve tiempo en que los ninjas iban a buscar más refuerzos, Pieromaru, un agotado Snow en sus brazos y el hombre ya libre salieron por la puerta trasera. Si preguntases ahora al pierrot cuanto tiempo corrió, podría decirte cualquier barbaridad pero la verdad es que corrieron hasta que cayeron rendidos. Sólo tuvieron fuerzas para esconderse con hojas y barro.

El segundo día duró hasta que encontraron el primer carruaje que se dirigía hacia la ciudad. Engatusaron al transportista y metieron al hombre de polizón, despidiéndose de él con una breve sonrisa. LO habían conseguido. Ahora sólo tenían que volver, ¿no?


Técnicas:

CONTEO: 7/8 gennin // 5/6 chuunin

Doton: Dochū Eigyo no Jutsu (水遁・水鞭, Elemento Tierra: Jutsu Escondrijo Bajo Tierra):
A diferencia del Doton: Moguragakure no Jutsu, esta no deja ningún tipo de rastro al ocultarse en la tierra, permitiéndole tanto salir y entrar de esta formación como desee. Esta técnica es muy útil para realizar ataques sorpresivos. Se necesita la utilización de sellos al momento de utilizar este jutsu, que básicamente consiste en mezclarse con la tierra.

Jutsu de Cuerpo Parpadeante (瞬身の術, Shunshin no Jutsu)
Es una habilidad básica en todos los ninjas que se basa en mover el cuerpo a altas velocidades para desplazarse cortas o largas distancias a una velocidad casi imposible de ver. Para un simple observador pareciera como si la persona se hubiera teletransportado en una nube de humo para ocultar sus movimientos. Esto se logra mediante el uso de chakra para vitalizar el cuerpo y de esa forma permitir que el mismo se desplace a velocidades extremas. La cantidad de chakra que se utilice en esta técnica dependerá de la distancia recorrida con la misma. Esta técnica no puede ser utilizada en un combate, pero si puede ser utilizada para huir de uno. Los ninjas inexpertos no pueden desplazarse grandes distancias.
Genin: Cualquier parte del mismo lugar en donde se encuentra.
Chunin: Cualquier lugar dentro de dentro de la aldea.
Jōnin: Cualquier lugar dentro del país.

Stats:

Ninjutsu 10
• Taijutsu 7
• Genjutsu 15
• Velocidad  14
• Resistencia 15
• Fuerza 10

Equipo:

• 8 Kunais
• 8 Shuriken
• 20 Senbons - 6 = 14
• Cascabeles
• 1 sello explosivo

Pieromaru Jisaguro
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Re: Misión rango C: Medical boy, Pieromaru.

Mensaje por Narrador el Jue Jul 27, 2017 9:58 pm

-Buen trabajo Pieromaru, si bien no soy partidario de métodos tan poco ortodoxos -aclaró el ave refiriéndose a los numeritos y payasadas del pierrot. -creo que te has comportado como todo un médico. ¿No te has planteado aprender Iryoninjutsu? Podría recomendarte algunos libros. -Snow, el más gentil de los aves, estaba siendo amable como siempre. Aunque tenía una recompensa mucho mayor que un puñado de libros, tenía que cumplir cierta promesa.

-No vamos a casa Piero, no todavía. Te dije que te llevaría ante Raiden, ¿recuerdas? -dijo tomando el vuelo en dirección contraria a la esperada, esperando que el pequeño  rubio lo siguiese. -Es por aquí.

Anduvieron kilómetros, escalaron, se mojaron, y al fin llegaron. Al pie de una gran sierra, Snow se hizo una herida con su pico en el ala y depositó una gota de sangre en la rocosa pared. Como aquella vez en el país de la Tierra cuando conocieron al antiguo guardián de la tierra que era en realidad la madre de Sorey con un Henge, las rocas se separaron formando un largo pasillo.

La oscuridad no supuso un problema debido a las antorchas que adornaban las paredes. Daba escalofríos. Al final del pasillo aguardaba una sala circular mejor iluminada por el fuego. En el centro reposaba un debilitado ave que aguardaba la llegada de ambos. -Padre. He traído al chico. -Raiden alzó su pico, y analizó de arriba a abajo a Pieromaru. -Si Natsuki confía en ti, no hay motivo para seguir ocultándote la verdad. -cerró los ojos concentrando chakra de algún modo en ellos, y al abrirlos, entró en contacto con los globos oculares de Pieromaru haciéndolo caer, no en un Genjutsu, sino en una técnica Sensorial. -Te mostraré nuestro verdadero aspecto.

Donde estaba Snow, ya no había un águila blanco, sino un joven espadachín de albina cabellera y rostro serio, ataviado con un kimono. El lugar de Raiden lo ocupó un hombre mayor, oscuro cabello y ojos azules, con una cicatriz en su rostro. Las arrugas dejaban entrever todavía una figura algo musculada para su edad. -Estos fuimos nosotros antes de que el Senjutsu se hiciese con nosotros. Es lo que sucede cuando intentas integrar los elementos sin haberlos comprendido, el castigo de quien intenta avanzar demasiado rápido. -no había tiempo para explicar toda su vida, debía ir al fondo de la cuestión. -Taro Takeda fundó el clan Bokushi como un clan ninja, pero él no lo empezó, fueron los serafines quienes le hicieron el sucesor de una tarea que se remonta al principio de la creación de este mundo.

Lo miraba con severidad, era complicado explicarlo todo y pretender que lo entendiese, así que iría dosificando la información necesaria para comprenderlo todo. -Los serafines no son espíritus, tampoco la manifestación de los elementos del chakra, es la energía que queda libre en el Senjutsu de personas que antaño fueron de carne y hueso. Personas que pasaron por lo mismo por lo que Sorey estaba destinado a pasar, a quien le aguardaba un futuro similar como alma errante en la energía natural. -aquel era un punto importante, sobre todo para el posible guardián del Doton, saber quienes eran los serafines. Era turno ahora de entender cómo habían llegado a convertirse en aquello y por qué. -Todo lo empecé yo mismo miles de años atrás. El ser humano acababa de tomar partido en el mundo, y en poco tiempo, empezó a poder razonar. Lejos de ser una virtud sería nuestra perdición, pues nos convertimos en la única especie cuyos miembros eran capaces de matarse entre sí. Los dioses, la naturaleza, como quieras llamarlo, enviaron gigantescos monstruos para destruirnos: las bestias madre.

Aquella historia empezaba a tomar un matiz surrealista, peo estaba fundamentada, tenía evidencias, unas que guardaría para más adelante. -Lo único que podía detener aquellos seres era la fuerza del Senjutsu, el arte de aquellos que aman el mundo que les rodea y están dispuestos a salvarlo. Mi mujer y yo enseñamos a nuestros hijos todo cuanto supimos de aquel arte y decidimos emplearlo para contener a las bestias. Había 24 en total, aunque las más fuertes eran las bestias con cola. Abusar de aquel arte sin precaución nos hizo acabar convertidos en aves, los mismos seres que nos ayudaban a canalizar la energía natural. -explicó Raiden en su forma humana. -No fue más que una medida desesperada, una solución momentánea, las bestias pronto se liberaron de sus prisiones y volvieron a arrasar, pero Snow, Kuroko y Kagami, unieron fuerzas y empleando el Senjutsu volvieron a sellarlas durante un poco tiempo. -probablemente Pieromaru tuviese preguntas, pero deberia guardarlas para el final, porque Raiden no iba a terminar. -En nuestra forma de águila, pudimos ver cómo todos nuestros esfuerzos terminaron del mismo modo, con las bestias liberándose y consumiendo todo humano a su paso. Fue entonces cuando decidimos enseñar a otras personas a hacerlo mejor que nosotros, intentando que sobrepasaran el límite del Senjutsu. El resultado fueron sujetos conectados a la naturaleza que no necesitaban de la ayuda animal para realizar la hazaña de dominar esta energía, personas que tenían también la habilidad de transformar aquella fuerza en el elemento que quisieran. Al poseer la habilidad de dirigir a los elementos a su antojo, los llamamos pastores, los pastores de los elementos. La particularidad de aquellos sujetos hacía que cuando empleaban el jutsu que nosotros utilizábamos para sellar a las bestias, en vez de transformarse en el animal del que extraían energía como nosotros, se transformaron en aquello de lo que la extraían, en Senjutsu en sí mismo. Además, sus sellados podían durar cientos de años, mucho más tiempo que los nuestros.

Raiden alzaba la voz y se mantenía muy serio. -Seres que tan sólo unos pocos elegidos pueden ver, que se encargan de guiar sus pasos para salvar el mundo, decidimos llamarles serafines. Ellos fueron quienes enseñaron a Taro Takeda todo lo que sabe, y fue él quien fundó a los Bokushi milenios atrás. Taro también estaba destinado a cumplir su misión y convertirse en un serafín, pero Edna, Mickleo, y algunos serafines rebeldes, antiguos pastores a los que yo mismo guié en su momento, decidieron traicionarle para evitar que desapareciera. En este estado soy incapaz de verlos, pero Natsuki, quien sí ha estado en contacto con Edna, dice que es todo un plan para poder acabar con las bestias de una vez por todas, sin necesidad de sacrificios.

Por fin un poco de pausa. Raiden andó hacia Pieromaru y volvió a su forma animal. -Sorey es en realidad el hijo de Taro Takeda, y Natsuki lo secuestró para evitar que se sacrificara por un mundo que tan siquiera conocía. Ahora, Sorey ya lo conoce, y pronto estará listo para sellar de nuevo a las bestias que ya han empezado a destruir la mitad de nuestro mundo. -dijo refiriéndose al devastado occidente, tierra la cual prácticamente ningún ninja había tenido el valor de pisar. -Es tu decisión contarle la verdad o guardarla, creer en la solución alternativa de Edna o sacrificar a tu mejor amigo por el bien de todos. ¿Qué harás, Pieromaru? ¿Qué le dirás?


aspecto humano de Snow:

aspecto humano de Raiden:
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Re: Misión rango C: Medical boy, Pieromaru.

Mensaje por Pieromaru Jisaguro el Miér Ago 09, 2017 3:53 pm

Este tipo de cosas ocurrían mucho con Sorey y, por lo visto, pasaban también con sus invocaciones. Siempre parecía que las cosas iban a terminar en un determinado tiempo y al final, terminaban alargándose. Esta vez sí que Snow ya se lo había comentado previamente pero era algo que siempre aparecía en la mente de Pieromaru cuando escuchaba el típico y ahora....

Ver a Raiden solucionaría muchísimas cosas; o eso pensaba el pierrot. Tenía preguntas que hacerle aunque temía que fuese demasiado críptico. El rubio necesitaba información clara; una guía en la que amoldarse. Era una característica inherente de su personalidad. Posiblemente eso estuviese ligado a la forma en la que lo habían educado, tan sobreprotegido que no tenía impulso para atreverse. Y ya era mucho que estuviese viajando solo, la verdad.

Jisaguro arrugó la nariz. —¿Iryo?—preguntó, sorprendido. La verdad -y no era para echarse medallas- es que lo había hecho bastante bien. Sí que había tenido algún momento donde había pecado de novato y había usado recursos un poco patéticos pero a tintes generales se había desenvuelto de una forma decente. ¡Si hasta él estaba sorprendido! Tal vez sí que el iryo podía ser una rama donde tendría destreza pero él siempre había creído que si llegaba tan lejos sería fuinjutsu. —Puede...—dejó caer mientras seguía al ave.

HORAS O DÍAS DESPUÉS, who knows

<<Que lleguemos ya, por favor....>>

Ése era la frase que se repetía más en la cabeza de Pieromaru. Habían pasado de todo: desde lloviznas hasta chapurrones, subido por montañas y descendiendo por los valles. Incluso tuvo que escapar corriendo de una madre osa protegiendo de sus crías. Lo único que deseaba el pierrot era llegar YA. Y así fue. Al pie de una gran sierra, el ave se hizo una herida y de ahí, las rocas se abrieron. Justo como cuando encontraron a la madre de Sorey con el Henge.

Sistemáticamente, la figura de Pieromaru se irguió. Quería dar buena impresión a Raiden.

Si su intención era dar una imagen de serenidad y competencia, se desmoronó desde el minuto uno. Snow resultó ser hijo de Raiden -y por ende, las otras dos águilas también- descubriendo así que ni siquiera las aves eran aves, si no una especie de espírutus convertidos en tal a causa del mal uso -o del sobreuso- del Senjutsu del clan Bokushi. Simplemente con eso -y con la imagen del verdadero Snow - ya mantuvo a Pieromaru con la boca abierta durante toda la charla.

Raiden explicó el funcionamiento del clan Bokushi. Se remontaba en la antigüedad, siendo aún más arcaico que los feudos y que seguramente, el hecho de ser ninja. Segundos más tarde, lo confirmó. Se trataba de algo primitivo, del inicio de la humanidad, siendo el mismo Raiden de ésa época.

<<¿Cúantos años tiene ése señor?.>>

Pieromaru se mantenía callado, a la escucha. Había ciertos puntos que no llegaba a comprender -y quizá nunca lo haría- como por ejemplo que las bestias madre habían sido enviadas por los dioses. Él no creía en nada y costaba pensar que había alguien más allá arriba...pero si Raiden tenía más de mil años, ¿porqué no? Es decir, ¿quién era él para negar?

Apartó el pensamiento de su cabeza. Si empezaba a darle vueltas, se perdería la siguiente explicación.

Lo siguiente trató sobre qué les había pasado a ellos para tratar de evitar que las bestias destruyeran todo y cómo lo habían solucionado -primero sacrificándose y convirtiéndose en águilas y luego, transmitiendo los conocimientos a otras personas-. No obstante, parecía que no todo había salido bien pues los nuevos adeptos o miembros del clan sufrían un destino peor: terminaban convirtiéndose en senjutsu. Sólo aquellos que podían ver esos restos de senjutsu que dejaban las personas -es decir, los serafines- eran los que confiaron en algunos ninjas, entre ellos, Taro, creador del clan Bokushi y padre secreto de Sorey.

<<Pero...no me puedo fiar de todos los serafines. Recúerdalo..>>

Y menos después de explicar la traición de Edna y Mikleo -qué gracia, esos nombres le sonaban ya demasiado lejos, como de algo que ya no formaba parte ni siquiera de Sorey- hacia Taro ni el horrible destino de Sorey para bloquear una vez más, a las bestias madre.

La pregunta lo dejó helado. Como si hasta ahora Pieromaru sólo hubiese estado escuchando una leyenda y su participación fuese de mero espectador. Pero no. Él jugaba una pieza indiscutible, protagónica. Y eso lo asomaba a un terrorífico hecho: tenía que tomar una decisión importante. Una decisión que podía salvar la vida de Sorey o sesgar la vida de muchas personas inocentes.

No..no puedo decidirlo.—musitó. —Quiero escuchar el plan de Edna, quiero...hablar con Taro.— No era una decisión tan fácil de tomar, necesitaba tiempo. Aunque jugase en su contra.

Porque algo tenía claro. No iba a dejar que se sacrificara por nadie y mucho menos, si no estaba claro si iba a servir pues hasta el momento, las bestias madre siempre habían regresado.

Técnicas:

CONTEO: 8/8 gennin // 6/6 chuunin

Stats:

Ninjutsu 10
• Taijutsu 8
• Genjutsu 15
• Velocidad 14
• Resistencia 15
• Fuerza 10

Equipo:

• 8 Kunais
• 8 Shuriken
• 20 Senbons
• Cascabeles
• 1 sello explosivo

Pieromaru Jisaguro
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Re: Misión rango C: Medical boy, Pieromaru.

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