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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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(2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

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(2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador el Mar Ago 08, 2017 3:21 pm



Ogama viajaba en su barco rumbo al país del Agua. Su destino había sido tejido desde que cogió aquel pergamino años atrás cuando todavía era un pequeño chico a las órdenes de Kumo no bun’ya. No parecía haber entendido en absoluto el equilibrio del que le habló aquella organización, pues su objetivo y el de aquellos era muy distinto. En su momento, hubiera contado con su apoyo, ellos querían eliminar a cierto sujeto, sin un objetivo superior. Ogama, había confundido el fin con los medios y ahora estaba prácticamente sólo. Darle la espalda al cobarde enmascarado de su padre había dividido Ishi en los sensatos de los suicidas, y la única ayuda relevante que le quedaba era aquel Aburame, pues la mayoría de hombres a su lado eran una docena de matados que tan sólo sabían blandir la espada.

-Te estás rayando mucho. -la voz de Kuzanari se hacía presente entre la multitud, alcanzando al joven Uchiha. -Es una puta locura, un jodido suicidio, ¿no? -metió la mano en su bolsillo, sacando lo que aparentaba ser un cigarrillo. -¿Katon? -pedía fuego, pero luego se acordó de que llevaba su mechero. Tras un par de roscadas, logró encender el canuto, y en inhalar con ansia su contenido, empezó a toser con fuerza. -Joder, menuda basura de María me han vendido. ¿Quieres? Algunos ninjas usan esta mierda para curar o para envenenar, pero yo la uso por las risas. -ofrecía el porro al de cabello albino con una sonrisa, deseando verle toser también.

-Deja ya de comerte la cabeza y disfruta. No paras de pensar en hacer cosas grandes, en la mejor causa… esas movidas van a matarte. Pero al menos muramos disfrutando. La vida es libertad, si te esclavizas por una causa estarás tan esclavizado como por un feudal. -agarró de nuevo aquello que le había entregado y dio otra calada. Podía verse como sus pupilas se dilataban. -Si dejas de ser libre… yo mismo te mataré. Antes de que me mates tú del aburrimiento. -una divertida expresión en el rostro, y de nuevo pasaba aquel pequeño cilindro.

---------------------------------------------------------------

El barco llegó a su destino al fin. Ogama, con el resto de sus seguidores a las espaldas, bajaron y observaron la desoladora realidad. -¡Menudo montón de putas piedras! -ruinas. Pequeñas casas derruidas, armas y escudos tirados por el suelo, incluso algún hueso humano quedaba sobreviviendo a la podredumbre. Anduvieron hasta alcanzar un enorme castillo hecho polvo, que daba la sensación de caerse a pedazos.

Parecía no haber ni un alma, aunque lo cierto es que la puerta del edificio estaba cerrada. -Podríamos escalar con nuestros pies ninja hasta una ventana. ¿Cómo lo veis? -antes de poder reaccionar, un kunai lanzado con una precisión envidiable atravesaba la garganta de uno de los doce hombres de Ogama. Cayendo al suelo, señaló lo que quedaba de una casa, donde probablemente se escondería quien le había lanzado aquello. De atrás de los escombros, apareció un joven de blanca cabellera vestido de negro. Tenía en su poder un montón de katanas, todas ellas bien afiladas. Junto con él, aparecieron unos cuatro espadachines más, todos ellos con una sola arma.

A una distancia intermedia, el joven espadachín, hizo un círculo con su arma, creando una especie de huracán que se acercó hacia el grupo de Ishi. Del mismo empezaron a salir espadas, hachas, hoces, todas en dirección a los antifeudales. -Qué peñazo. -un conjunto de rápidos sellos, y el pequeño cuervo se colocó frente al resto, alzando un gran muro de tierra que bloqueó los proyectiles del otro. -Haced algo, panda de inútiles. Si me gasto todo el chakra aquí luego nos partirán el culo.


Kuzanari:





Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

Rango: Chunnin
Especialidad: Fuinjutsu
Elemento: Doton

técnica empleada:
Elemento Tierra: Estilo pared de tierra (土遁・土流壁, Doton: Doryūheki)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una serie de sellos, el ninja pone las manos en el suelo para levantar un gran muro de tierra al frente suyo, que lo protegerá contra ataques de armas o de jutsus (esto dependerá de la cantidad de puntos Stat Ninjutsu que el usuario posea). Es débil contra el elemento raiton. El usuario puede darle diversos usos a esta pared, por ejemplo: crear lanzas de rocas a partir de la misma. La altura y anchura de la pared varía dependiendo del chakra que se le aplique al jutsu. Sin embargo, no puede pasar de los cuatro metros.

Asaltante:




Stats:
???

técnica empleada:
Buki Kyōfū (武器強風, Huracán de Armas).
La técnica consiste en el movimiento del arma del ejecutor en un círculo perfecto con alta velocidad. Además de ello, el chakra del portador del arma fluye por ella creando una estela de color verde, la misma tiene la capacidad de absorción del aire sin necesidad de tener el elemento Futon, puesto que actúa como un pequeño vórtice. Gracias al chakra empleado en esta técnica, el mismo se endurece creando armas de diez centímetros simulares a pequeñas espadas que salen desde el centro del “huracán” disparándolas en línea recta. Un total de cinco son capaces de salir de este, y a su vez puede repeler las armas físicas convencionales.
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Uchiha Ōgama el Miér Ago 09, 2017 10:49 am

Travesía por mar desde la costa del País del Rayo hasta el del Agua, posiblemente la última de tantas que el joven Albino hubiera realizado. Pero si aquella vez volvió, ¿por qué no ahora? Todo puede pasar, todo es posible en aquél mundo extraño en el que terribles bestias aguardan a ser desafiadas, terribles batallas aguardan a ser combatidas y en la que señores de la guerra aguardan en su afán de ponerla en práctica. Sus enemigos, simples guerreros con delirios de grandeza, como aquellos dos estúpidos en un barco con rumbo a la muerte. Sus aliados les habían abandonado, todos ellos, al menos los aliados realmente fuertes y con cierto poder. Era lanzarse de cabeza a un estanque minado de tiburones, un verdadero suicidio, sí... E igual Ogama ansiaba morir en aquella contienda. ¿Y si todo acababa? ¿Y si su cuerpo no termina con vida éste viajé? ¿Y si la derrota deja la lucha antifeudal en la cuneta? Ogama esperaba que no, y de verdad, ansiaba poder llegar algún día a recordar éste momento, o al menos, en su último suspiro, ser capaz de sonreír y darse a pensar que su vida ha servido para algo. Ogama observaba entonces la infinidad del océano, el cual escondía infinidad de peligros y demás situaciones que nunca había llegado a vivir, con rostro preocupado, con la desdicha en su mirada. Aquél joven de melena larga y negra apuntaba a su camarada, se acercaba y le advertía de que su actitud era demasiado tóxica para aquello, prendiendo entonces un poco de hierba entre sus labios. La ofrenda fue apreciada por Ogama, miraba aquél canuto pensando en la posibilidad de aspirar un poco de eso, pues posiblemente fuese su último día de calma, pero así no aceptó tal cosa, decantándose por mantenerse alerta incluso antes de pisar tierra - Gracias hermano... Pero hoy no - respondía el albino con rostro serio al cuervo. Ogama permaneció horas postrado ante el mar, y al llegar la noche, cambiaba su postura a algo más relajada. Se adentran en uno de los camarotes, antes una bodega llena de mercancía que ahora aguardaba una vela y unos cartones acomodados por el mismísimo Ogama, el cual por su olor a mono, indicaba que Goku habría pasado alguna noche allí. Ogama no podía pegar ojo, alcanzaba a entender que el día siguiente sería el último, y que aquella noche podría ser el último de sus sueños. Con tal filosofía, cualquiera se echaría a llorar como un niño, desconsolado y solo, duramente apaleado por la vida... Y asi es como Ogama no pensaba pasar la noche. En un momento de desconsuelo moral, miró a su alrededor, donde encontraba el pergamino con su parafernalia ninja al lado, su katana, el enorme abanico de guerra... Todo. ¿De verdad estaba dispuesto a morir por una causa...? Pues así es la vida de un ninja, uno maldito como él. Respiró hondo, acudió a su equipo y detectaba papel y pluma, los cuales ni recordaba poseer, pero ahí estaban. Los tomó, prendió la vela y se apresuró a comenzar a escribir. ¿A quién? A saber...

¤ ¤ ¤

A tí, tú que has encontrado ésto por azar del destino, que has decidido tomar la botella y leer un mensaje del que seguramente la mar nunca llegue a apiadarse, te expreso que en éste momento, tú y sólo tú eres la persona más importante del mundo... ¿Por qué, si ni siquiera te conozco? preguntarás... Porque éste mensaje contiene algo que sólo se le puede dar a la persona en la que más confías... Contiene mi alma. Tengo amigos, pocos, pero alguno tengo; he amado, como cualquier humano debe amar; he sonreído y llorado de alegría al ver que mis aliados y camaradas seguían vivos... Pero también he matado, he herido, he apuñalado y he traicionado. Sí, puede que me haya equivocado, que haya cometido errores y que en el fondo lo sepa y lo asimile, pero ya nada se puede hacer... Lo que daría por volver a ser aquél jovenzuelo estúpido de quince años que 'fumaba canutos por las risas', por ser de nuevo ese ingenuo militar a pies de un feudo, por sentir de nuevo el calor de mi familia que ya quedó atrás... En resumen, por vivir engañado de nuevo. ¿Quién soy? No importa... Prefiero que recuerdes mis palabras antes que mi nombre, pues éste no significa nada, y aún menos cuando muera. Camino a las sombras, con los ojos vendados pero consciente de la oscuridad... Hace frío, huele mal y, para colmo, una pila de hombres me siguen confiando en que les lleve por un camino correcto... Son conscientes del peligro que suponga el camino, y están dispuestos a quedarse en él... Pero no son conscientes de que yo soy su mayor peligro. No voy a retroceder, seguiré hasta el final con la carga a mi espalda, lucharé por callar a aquellos que tenían razón, les contradije y sabía que la llevaban... Pero es de humanos equivocarse, y yo soy uno que lo hace con frecuencia. Lo supe en el momento en que mis lágrimas ahogaban mis ojos, esos que me han traído hasta aquí con vida, destrozados por mis errores, los único que hoy me acompañan en mis últimas horas. De hecho... No, no sólo mis errores me respaldan. No, es cierto. Trece hombres, conmigo catorce... Podemos hacerlo. Alguien una vez me dijo que mientras los ojos no se me llenen de lágrimas, significa que estoy haciendo bien... Dudar es de sabios, ¿pero por qué tirar ma toalla? Además... Tengo algo más, yo y los trece chicos. ¿Sabes qué? Tenemos la conciencia, y el acero no puede con eso. Y también te tengo a tí, querido desconocido. Como tengo a Farhar, como tengo a Goku, y como tengo a tantos oprimidos por el feudalismo.

Gracias, amigo...


¤ ¤ ¤

Ogama terminaba el escrito, conversando con nadie y con cualquiera a la vez, buscaba sólo lo que lograba, animarse, levantarse de su pesimismo, prometerse que lucharía. No iba a dejarse vencer fácilmente, aunque ellos tampoco. Estaba dispuesto a dar la vida por lo que creía, por lo que dictaba su alma. Se levantaba, algo nervioso por la situación, y ajetreado buscaba en medio de la noche una botella vacía. Una vez lograba una, una botella oscura y con algo de vino, metía el mensaje en ella no sin antes beber el último buche de aquél líquido. Una vez introducido el mensaje, besaba la botella y con fuerza, enviaba la misma todo lo lejos que podía. En medio del océano, a nadie importaba si se perdía o mojaba, si se hundía o si se lo encontraba alguien... ¡¿Qué más da?! Solamente Ogama conocía aquél acto de rebeldía contra sí mismo. O no, ¿quién sabe? Igual las musas le bendicen.
__________________________________________

El camino desenbocaba en tierra firme, y antes de salir del mismo, todos miraban a su alrededor, y no había absolutamente nada. Era todo un desierto, devastado por lo que todos sabían que hubiese allí hace años: Una guerra. Los soldados de Ishi avanzaban, más bien una milicia organizada por una causa, entraban de hecho en la boca del lobo como pequeños cachorros inconscientes. Ninguno era ni el diez por ciento de fuerte que aquellos hombres de Hisao Arata, los cuales posiblemente ya aguardasen en la isla Hikari no Seishi. Ogama no esperaba menos, así como seguramente los demás. Caminaba armado hasta los dientes, buscando con la mirada indicios de civilización más allá de los barcos abandonados y destruidos en la costa. Conforme avanzaban, más ceniza, más olía el viento a muerte, mayor era la tensión. Sus ojos alcanzaban a visionar a lo lejos unas ruinas, una enorme extensión de restos que resultaban ser toda una ciudad echada abajo. Ogama miraba toda la desolación con rabia, temiendo tras ver aquella aldea destruida que Arata no se tomase en serio su desafío por saber que aquella aldea ya ni siquiera se podía decir que existía. Entonces, caminando entre las ruinas, en el centro de donde antes había una muralla, se alzaba el único edificio que se pudiese decir que estaba medio en pie. Kuzanari propuso escalarlo, y a penas Ogama inspeccionaba la fechada, el viento se cortaba. Un silbido inconfundible para cualquier ninja experimentado que se tercie. Tras éste, al milisegundo, un sonido que cobgelaba el corazón del albino, que le hacía un hueco en lo que suponía su moral.

Rápidamente, el joven Uchiha se giraba con los ojos muy abiertos, detectando así aquella herida en el cuello de su aliado. Aquél joven no podría sobrevivir, pues a primera vista, Ogama detectó la herida en la zona inmediatamente detrás de la laringe, seguramente afectando gravemente a la misma. Por su boca surgía sangre, abundante, llenando la cabidad bucal de aquél líquido carmesí. Posiblemente, Ogama había visto a más de cien personas muertas a éstas alturas de la vida, hubiera vivido una situación tal varias veces... Pero ésta le afectó de manera devastadora al observar los ojos de aquél rebelde. Buscaba una imagen que le diese tranquilidad en su último suspiro, la calma, la redención... Ogama estaba aterrorizado de nuevo, una negatividad infinita le invadía de nuevo la mente y el cuerpo, y mientras Ogama giraba su cabeza en busca del enemigo, sus ojos se tornaban del color de la sangre, dibujaba el sharingan en sus ojos, los cuales analizaban cuidadosamente la escena, el campo de batalla - Cinco hombres... Todos armados... Uno lleva seis espadas, debe ser el más ágil de todos. Cualquiera no es capaz de lanzar un kunai desde ésa distancia con esa efectividad, son al menos once o doce metros... Además, una emboscada no la hacen entre cinco a un grupo de catorce, debe haber más - analizaba el Uchiha como pudiera. Ogama planteaba internamente otra incógnita... Si habían llegado antes, ¿habrían entrado ya al castillo? ¿habrían descubierto ya que aquello era una patraña? Maldita sea... Ésto iba mal, estaba cada vez más cuesta arriba, y encima si ya eran pocos, un hombre menos al primer asalto, y esperaba que los otros no fuesen tan suicidas. Ogama observaba entonces una técnica que él mismo conocía, ese jutsu que el mismísimo Kempachi usó en su contra, el cual le costó un poco repeler... Pero esperaba que no estuviese sólo en ésta. Ogama esperaba de verdad que Kempachi no aguardase entre aquellos hombres que allí hubiese, pues Kempachi podría fundirse perfectamente a la mitad de los tipos de allí de un par de estocadas... Tambien planteaba que su amigo Taiyo estuviese al acecho, sin saber que nada más lejos que eso pudiera ocurrir.

Cuando parecía que aquella situación no pudiera mejorar y él tuviese que hacer algo, el joven del clan Aburame se lanzaba a la defensa, accionando un increíble jutsu defensivo. El muchacho realizaba una secuencia y entonces, un gran muro de piedra se interpone entre los atacantes y ellos mismos. Los innumerables trozos de chakra metálico impactaban con fuerza en la estructura de aquél muro de rocas, resquebrajando el mismo en varía grietas. El grupo atacante se lanzaba a la ofensiva, posiblemente un error que cometieron a la hora de planificar aquello, pero ellos no tenían la vista nítida de Ogama ni la percepción del medio y las fuerzas del chakra que éste. Al tiempo que aquél muro surgía, realizaba una secuencia de sellos que éstos no advertían, y tras ella, los impactos.Finalmente, Ogama unía sus manos en una palmada sonora, y una enorme corriente de viento arrastraba el endeble muro dirección a los enemigos, haciendo que los escombros y enormes rocas de éste se dirijan directos a ellos, lanzando rocas enormes y peñascos que aspiraban a golpear con el cuerpo de los atacantes a la par que los escombros dificultasen su visión. Los soldados de Arata, a unos escasos cinco o seis metros, se acercaron demasiado a un enemigo desconocido, y posiblemente tengan dificultades para evitar que algún pedrusco les alcance... A no ser que uno de ellos sea demasiado rápido.

Estadísticas:
Sharingan tres aspas Activado

Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12 + 4
Genjutsu: 12
Velocidad: 15 + 4
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Técnicas:
Sharingan de tres aspas: Jounnin
Otorga un bonus de 30% en reflejos.
4 en el atributo común de Taijutsu.
4 en el atributo común de Velocidad.
El usuario es capaz de copiar técnicas de Ninjutsu, Genjutsu y Taijutsu de su mismo rango o superior.

Jutsu oculto x1

Elemento Viento: Violenta Palma de Viento (風遁・烈風掌, Fūton: Reppūshō):
Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos para lograr comprimir el viento en una dirección y se transforme en una ráfaga de gran alcance. Si esta técnica es aplicada de manera solitaria es capaz de noquear o lastimar al adversario. sin embargo, consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai con el objetivo de que obtengan impulso y sean impactados con facilidad, también puede repeler armas arrojadizas para regresarlas con el doble de poder a su respectivo lanzador.

Gennin 2 / 8
Chunnin 0 / 6


Técnica copiada: Elemento Tierra: Estilo pared de tierra (土遁・土流壁, Doton: Doryūheki)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una serie de sellos, el ninja pone las manos en el suelo para levantar un gran muro de tierra al frente suyo, que lo protegerá contra ataques de armas o de jutsus (esto dependerá de la cantidad de puntos Stat Ninjutsu que el usuario posea). Es débil contra el elemento raiton. El usuario puede darle diversos usos a esta pared, por ejemplo: crear lanzas de rocas a partir de la misma. La altura y anchura de la pared varía dependiendo del chakra que se le aplique al jutsu. Sin embargo, no puede pasar de los cuatro metros.
Inventario:
¤ Katana
¤ Espada y escudo
¤ Kunai x20
¤ Senbons x10
¤ Sellos explosivos x12
¤ Bombas de humo x2
¤ Bombas de luz x2
¤ Hilos de alambre
¤ Pergamino ADN
¤ Gunbai Uchiha
¤ Obstructor vital x4
¤ Píldoras del soldado x3
Uchiha Ōgama
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador el Jue Ago 17, 2017 10:38 pm



La técnica de viento de Ogama impactaba contra la dura pared de roca de Kuzanari. El Aburame contemplaba aquella acción con una mueca de desagrado. Desde luego, era una buena estrategia, si hubiese sido planificada. –¡Idiota! ¡Avisa si quieres hacer un combo! –el Aburame tuvo que emplear un chakra extra para moldear el muro y volverlo más endeble para que el viento pudiese tanto resquebrajarlo como arrastrarlo, y entonces, empezó la masacre.

Grandes pedruscos cayeron sobre aquellos que habían cargado contra el usuario del Sharingan. Dos sufrieron una contundente muerte a manos de la fuerza de la gravedad, siendo el más afortunado de ellos el que pereció al instante en recibir el golpe a la cabeza. El segundo de ellos recibió el impacto en pleno pecho, aplastando órganos vitales y provocando una más lenta muerte en la que pudo ver lo que sucedería con sus compañeros. Desde la impotente mirada de aquel sujeto, los espadachines marchaban contra el muro derruido, siendo en su paso acribillados con rocas de variable tamaño. La mayoría recibieron lesiones con las que no podrían volver a andar o blandir una espada jamás. El sonido de los huesos rotos, de la roca partiendo el cuerpo, se fundían con los gritos de aquellos sencillos hombres que seguían fielmente a su líder.

El peliblanco de muchas espadas, más rápido, más astuto, cortaba las rocas blandiendo dos de sus katanas,  y esquivaba aquellas que sabía que no podía detener. El filo de sus armas estaba imbuido por una delgada pero potente capa de chakra fuuton que su maestría con el acero le permitía aprovechar a su favor. Con aquella grácil gesta, el líder de los asaltantes llegaba al corazón del peligro, encontraba la posición de Ogama y Kuzanari, y los miraba furioso a los ojos. –Habéis matado a mis hombres, pero no acabaréis conmigo, hijos de puta, ¡ni con ninguno más de los míos! –con aquella advertencia, agarró sus katanas sosteniéndolas con fuerza entre sus dedos índice y corazón, y cruzó sus brazos para que sus manos alcanzaran el resto de empuñaduras a su cintura. Cuando volvió a separar sus manos, cortó el viento con sus afiladísimas pequeñas, blandidas con la fuerza de unas manos que apretaban con sed de venganza unas empuñaduras más finas forjadas a propósito para ser empleadas de aquel salvaje modo.

Desde esa distancia tan cercana, a un par de metros, todavía podía verse la figura completa del espadachín, cuyas katanas en sus manos parecían grandiosas garras en busca de sangre. Quizás no contaba con esa visión apausada del Sharingan, tal vez no sería capaz de predecir los movimientos de sus adversarios, pero había un factor que jugaba en su favor: no le importaba. No necesitaba predecir movimientos que no tenía previsto esquivar,  ya no le importaba. Su vida había acabado hacía mucho, y lo único que le quedaba ahora era asegurarse de que aquellos que habían asesinado a sus compañeros y amigos ardiesen junto con él en el infierno.

No cedió ni un segundo para reaccionar, mientras mantenía la carrera, sin necesidad de perder el tiempo en la realización de sellos manuales, sus garras se impregnaron de un chakra celeste que se arremolinó alrededor de las hojas de las katanas que las componían. Aquel chakra estaba pensado para cortar la carne humana, tenía la misión de asesinar sin compasión, pero carecía de la fuerza para repeler jutsus. El Aburame reaccionó de la manera habitual, confiando en su poderoso y defensivo Ninjutsu para evitar el peligro, moviendo con presteza sus dedos, mas aquello sería inútil. –¡Ho no Odori! –las garras del espadachín, danzaban a una velocidad que no permitirían la realización de sellos por parte de ninguno. Se había acercado demasiado, y al contrario que ellos, a él no le importaba morir a manos de los revolucionarios que se le echaban encima para ensartarlo con sus propias espadas. Deberían haber pensado algo a parte, específicamente contra él, ahora era tarde para reaccionar, la mayoría de recursos les serían inútiles.

-¡Joder! –una mueca de desesperación en el rostro de Kuzanari, no había nada que pudiese hacer sin sus sellos. Miraba de reojo a Ogama, realmente asustado, con una expresión que rozaba lo patético. ¿Moriría con aquella expresión de pánico en su rostro? No. Pues quizás él mismo no pudiese hacer nada por protegerse, pero había unos seres que le debían la vida, unos pequeños compañeros cuya vida había empezado y terminado con él. Una nueva generación de insectos que desconocía las barbaridades que había hecho con sus antepasados, una nueva generación que todavía tenía fe en que vivir a costa de aquel ser merecía la pena. Vidas que nacían y morían por él, los kikaichu.

Una nueva barrera que esta vez Ogama no podría copiar. Los insectos se aglomeraban a montones frente a un Kuzanari que había tirado la toalla. No tendrían, sin embargo, la capacidad para cubrir al Uchiha, pues su rápida aparición acarreaba consecuencias, y es que tan sólo podrían detener la garra izquierda, que se dirigía hacia el pelinegro, donde mayor concentración de insectos se colocaba para defender a su colmena. La garra derecha, dirigida al albino, sería resquebrajada con facilidad, avanzando la misma con velocidad hacia el portador del Sharingan.

Poco tiempo tendría para reaccionar, sin poder contar, a su vez, con sellos de manos. –¡Ahora, disparad! –repeler el mortal ataque del espadachín, tampoco sería de todas formas su mayor preocupación. Desde lo alto del derruido castillo, un conjunto de unos diez arqueros, unía sus armas en una misma dirección, y siguiendo la orden de su líder, soltaban las flechas tensadas en dirección a aquellos que peleaban abajo. Las flechas caían en todas las direcciones, y aliados y enemigos no tendrían la suerte de salvarse de su furiosa caída. ¿Qué es un ninja sin sus jutsus? Una mera flecha puede acabar con una vida humana, y el suicida atacante se había encargado de despojar a los dos hombres más fuertes de lo que quedaba de Ishi de sus sellos, y había dirigido toda su atención hacia él. Culminaba ahora su vida, probablemente asesinado por sus propios compañeros siguiendo su propia orden.

Nada de eso le importaba. Él había cumplido con su deber, y sus hombres podrían seguir viviendo un día más. ¿Podría decirse lo mismo del joven Ogama y su compañero? Todo dependía de como obraran. No había tiempo que perder.

Kuzanari:





Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

Rango: Chunnin
Especialidad: Fuinjutsu
Elemento: Doton

técnica empleada:
Mushi Kabe no Jutsu (蟲壁の術, técnica del muro de insectos): Técnica que consiste en la liberación de insectos kikaichū, los cuales se posicionan frente al ninja Aburame a modo de escudo, para así protegerlo de ataques frontales de bajo nivel. El muro es lo suficientemente grande como para proteger a cinco personas, siendo más fuerte en el sector del medio y perdiendo fuerza en los costados.

Asaltante:




Stats:
Ninjutsu: 12
Taijutsu: 17
Genjutsu:12
Velocidad: 17
Resistencia: 15
Fuerza: 15

técnica empleada:

Ninpō: Yōso no seigyo (忍法: 要素の制御, Arte ninja: Control Elemental):
El usuario es capaz de cargar cualquier arma con chakra y fusionarlo con su afinidad elemental. De esta forma, el arma (ya sean kunais, espadas, lanzas, entre otras.) canalizarán el chakra y acabarán por tener alguno de los siguientes efectos, dependiendo de la naturaleza del usuario.
Fuuton: Mediante esta naturaleza, los shinobis pueden acelerar ataques como así también potenciarlos. Esto permite dar más impulso a armas arrojadizas y extender así como mejorar el filo y capacidad de penetración de las armas que se empuñen.



Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái):
Empleando la capacidad de impregnar chakra en sus armas, el usuario será capaz de canalizarlo para aumentar el alcance de sus ataques. Gracias a esta capacidad, el usuario podrá arremolinar un aura de tonalidades celestes en torno a su arma. De ésta forma, el filo y el cuerpo de la misma adoptarán un mayor tamaño, consecuentemente, un mayor alcance.
El chakra que rodeará al arma no podrá ser bloqueado por métodos convencionales, ya que es energía en estado puro (es decir, no podrá bloquearse utilizando armas comunes o puños desnudos). El chakra que rodea el arma adquirirá propiedades cortantes, más únicamente será capaz de cortar tejidos orgánicos, por lo que no se podrá bloquear ataques compuestos de diversos tipos de chakra.
Esta técnica no requiere sellos y podrá ser mantenida por tres turnos.
Gennin: El filo y cuerpo se expande hasta treinta centímetros.
Chunnin: El filo y cuerpo se expande hasta cincuenta centímetros.
Jounnin: El filo y cuerpo se expande hasta un metro.
Sannin: El filo y cuerpo se expande hasta dos metros.


Ha no Odori(刃の踊り, Danza de Espadas).
Estilo de pelea usado en conjunto con "Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái): " que se basa en movimientos rápidos y meramente ofensivos. Estos movimientos son ejecutados con la intención de evitar la realización de sellos de manos para la ejecución de técnicas. Esto funciona como distracción en combate, pero puede ser usado para dañar de gravedad al oponente si se desea.

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