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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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(2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

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(2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador el Mar Ago 08, 2017 3:21 pm



Ogama viajaba en su barco rumbo al país del Agua. Su destino había sido tejido desde que cogió aquel pergamino años atrás cuando todavía era un pequeño chico a las órdenes de Kumo no bun’ya. No parecía haber entendido en absoluto el equilibrio del que le habló aquella organización, pues su objetivo y el de aquellos era muy distinto. En su momento, hubiera contado con su apoyo, ellos querían eliminar a cierto sujeto, sin un objetivo superior. Ogama, había confundido el fin con los medios y ahora estaba prácticamente sólo. Darle la espalda al cobarde enmascarado de su padre había dividido Ishi en los sensatos de los suicidas, y la única ayuda relevante que le quedaba era aquel Aburame, pues la mayoría de hombres a su lado eran una docena de matados que tan sólo sabían blandir la espada.

-Te estás rayando mucho. -la voz de Kuzanari se hacía presente entre la multitud, alcanzando al joven Uchiha. -Es una puta locura, un jodido suicidio, ¿no? -metió la mano en su bolsillo, sacando lo que aparentaba ser un cigarrillo. -¿Katon? -pedía fuego, pero luego se acordó de que llevaba su mechero. Tras un par de roscadas, logró encender el canuto, y en inhalar con ansia su contenido, empezó a toser con fuerza. -Joder, menuda basura de María me han vendido. ¿Quieres? Algunos ninjas usan esta mierda para curar o para envenenar, pero yo la uso por las risas. -ofrecía el porro al de cabello albino con una sonrisa, deseando verle toser también.

-Deja ya de comerte la cabeza y disfruta. No paras de pensar en hacer cosas grandes, en la mejor causa… esas movidas van a matarte. Pero al menos muramos disfrutando. La vida es libertad, si te esclavizas por una causa estarás tan esclavizado como por un feudal. -agarró de nuevo aquello que le había entregado y dio otra calada. Podía verse como sus pupilas se dilataban. -Si dejas de ser libre… yo mismo te mataré. Antes de que me mates tú del aburrimiento. -una divertida expresión en el rostro, y de nuevo pasaba aquel pequeño cilindro.

---------------------------------------------------------------

El barco llegó a su destino al fin. Ogama, con el resto de sus seguidores a las espaldas, bajaron y observaron la desoladora realidad. -¡Menudo montón de putas piedras! -ruinas. Pequeñas casas derruidas, armas y escudos tirados por el suelo, incluso algún hueso humano quedaba sobreviviendo a la podredumbre. Anduvieron hasta alcanzar un enorme castillo hecho polvo, que daba la sensación de caerse a pedazos.

Parecía no haber ni un alma, aunque lo cierto es que la puerta del edificio estaba cerrada. -Podríamos escalar con nuestros pies ninja hasta una ventana. ¿Cómo lo veis? -antes de poder reaccionar, un kunai lanzado con una precisión envidiable atravesaba la garganta de uno de los doce hombres de Ogama. Cayendo al suelo, señaló lo que quedaba de una casa, donde probablemente se escondería quien le había lanzado aquello. De atrás de los escombros, apareció un joven de blanca cabellera vestido de negro. Tenía en su poder un montón de katanas, todas ellas bien afiladas. Junto con él, aparecieron unos cuatro espadachines más, todos ellos con una sola arma.

A una distancia intermedia, el joven espadachín, hizo un círculo con su arma, creando una especie de huracán que se acercó hacia el grupo de Ishi. Del mismo empezaron a salir espadas, hachas, hoces, todas en dirección a los antifeudales. -Qué peñazo. -un conjunto de rápidos sellos, y el pequeño cuervo se colocó frente al resto, alzando un gran muro de tierra que bloqueó los proyectiles del otro. -Haced algo, panda de inútiles. Si me gasto todo el chakra aquí luego nos partirán el culo.


Kuzanari:





Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

Rango: Chunnin
Especialidad: Fuinjutsu
Elemento: Doton

técnica empleada:
Elemento Tierra: Estilo pared de tierra (土遁・土流壁, Doton: Doryūheki)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una serie de sellos, el ninja pone las manos en el suelo para levantar un gran muro de tierra al frente suyo, que lo protegerá contra ataques de armas o de jutsus (esto dependerá de la cantidad de puntos Stat Ninjutsu que el usuario posea). Es débil contra el elemento raiton. El usuario puede darle diversos usos a esta pared, por ejemplo: crear lanzas de rocas a partir de la misma. La altura y anchura de la pared varía dependiendo del chakra que se le aplique al jutsu. Sin embargo, no puede pasar de los cuatro metros.

Asaltante:




Stats:
???

técnica empleada:
Buki Kyōfū (武器強風, Huracán de Armas).
La técnica consiste en el movimiento del arma del ejecutor en un círculo perfecto con alta velocidad. Además de ello, el chakra del portador del arma fluye por ella creando una estela de color verde, la misma tiene la capacidad de absorción del aire sin necesidad de tener el elemento Futon, puesto que actúa como un pequeño vórtice. Gracias al chakra empleado en esta técnica, el mismo se endurece creando armas de diez centímetros simulares a pequeñas espadas que salen desde el centro del “huracán” disparándolas en línea recta. Un total de cinco son capaces de salir de este, y a su vez puede repeler las armas físicas convencionales.
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Uchiha Ōgama el Miér Ago 09, 2017 10:49 am

Travesía por mar desde la costa del País del Rayo hasta el del Agua, posiblemente la última de tantas que el joven Albino hubiera realizado. Pero si aquella vez volvió, ¿por qué no ahora? Todo puede pasar, todo es posible en aquél mundo extraño en el que terribles bestias aguardan a ser desafiadas, terribles batallas aguardan a ser combatidas y en la que señores de la guerra aguardan en su afán de ponerla en práctica. Sus enemigos, simples guerreros con delirios de grandeza, como aquellos dos estúpidos en un barco con rumbo a la muerte. Sus aliados les habían abandonado, todos ellos, al menos los aliados realmente fuertes y con cierto poder. Era lanzarse de cabeza a un estanque minado de tiburones, un verdadero suicidio, sí... E igual Ogama ansiaba morir en aquella contienda. ¿Y si todo acababa? ¿Y si su cuerpo no termina con vida éste viajé? ¿Y si la derrota deja la lucha antifeudal en la cuneta? Ogama esperaba que no, y de verdad, ansiaba poder llegar algún día a recordar éste momento, o al menos, en su último suspiro, ser capaz de sonreír y darse a pensar que su vida ha servido para algo. Ogama observaba entonces la infinidad del océano, el cual escondía infinidad de peligros y demás situaciones que nunca había llegado a vivir, con rostro preocupado, con la desdicha en su mirada. Aquél joven de melena larga y negra apuntaba a su camarada, se acercaba y le advertía de que su actitud era demasiado tóxica para aquello, prendiendo entonces un poco de hierba entre sus labios. La ofrenda fue apreciada por Ogama, miraba aquél canuto pensando en la posibilidad de aspirar un poco de eso, pues posiblemente fuese su último día de calma, pero así no aceptó tal cosa, decantándose por mantenerse alerta incluso antes de pisar tierra - Gracias hermano... Pero hoy no - respondía el albino con rostro serio al cuervo. Ogama permaneció horas postrado ante el mar, y al llegar la noche, cambiaba su postura a algo más relajada. Se adentran en uno de los camarotes, antes una bodega llena de mercancía que ahora aguardaba una vela y unos cartones acomodados por el mismísimo Ogama, el cual por su olor a mono, indicaba que Goku habría pasado alguna noche allí. Ogama no podía pegar ojo, alcanzaba a entender que el día siguiente sería el último, y que aquella noche podría ser el último de sus sueños. Con tal filosofía, cualquiera se echaría a llorar como un niño, desconsolado y solo, duramente apaleado por la vida... Y asi es como Ogama no pensaba pasar la noche. En un momento de desconsuelo moral, miró a su alrededor, donde encontraba el pergamino con su parafernalia ninja al lado, su katana, el enorme abanico de guerra... Todo. ¿De verdad estaba dispuesto a morir por una causa...? Pues así es la vida de un ninja, uno maldito como él. Respiró hondo, acudió a su equipo y detectaba papel y pluma, los cuales ni recordaba poseer, pero ahí estaban. Los tomó, prendió la vela y se apresuró a comenzar a escribir. ¿A quién? A saber...

¤ ¤ ¤

A tí, tú que has encontrado ésto por azar del destino, que has decidido tomar la botella y leer un mensaje del que seguramente la mar nunca llegue a apiadarse, te expreso que en éste momento, tú y sólo tú eres la persona más importante del mundo... ¿Por qué, si ni siquiera te conozco? preguntarás... Porque éste mensaje contiene algo que sólo se le puede dar a la persona en la que más confías... Contiene mi alma. Tengo amigos, pocos, pero alguno tengo; he amado, como cualquier humano debe amar; he sonreído y llorado de alegría al ver que mis aliados y camaradas seguían vivos... Pero también he matado, he herido, he apuñalado y he traicionado. Sí, puede que me haya equivocado, que haya cometido errores y que en el fondo lo sepa y lo asimile, pero ya nada se puede hacer... Lo que daría por volver a ser aquél jovenzuelo estúpido de quince años que 'fumaba canutos por las risas', por ser de nuevo ese ingenuo militar a pies de un feudo, por sentir de nuevo el calor de mi familia que ya quedó atrás... En resumen, por vivir engañado de nuevo. ¿Quién soy? No importa... Prefiero que recuerdes mis palabras antes que mi nombre, pues éste no significa nada, y aún menos cuando muera. Camino a las sombras, con los ojos vendados pero consciente de la oscuridad... Hace frío, huele mal y, para colmo, una pila de hombres me siguen confiando en que les lleve por un camino correcto... Son conscientes del peligro que suponga el camino, y están dispuestos a quedarse en él... Pero no son conscientes de que yo soy su mayor peligro. No voy a retroceder, seguiré hasta el final con la carga a mi espalda, lucharé por callar a aquellos que tenían razón, les contradije y sabía que la llevaban... Pero es de humanos equivocarse, y yo soy uno que lo hace con frecuencia. Lo supe en el momento en que mis lágrimas ahogaban mis ojos, esos que me han traído hasta aquí con vida, destrozados por mis errores, los único que hoy me acompañan en mis últimas horas. De hecho... No, no sólo mis errores me respaldan. No, es cierto. Trece hombres, conmigo catorce... Podemos hacerlo. Alguien una vez me dijo que mientras los ojos no se me llenen de lágrimas, significa que estoy haciendo bien... Dudar es de sabios, ¿pero por qué tirar ma toalla? Además... Tengo algo más, yo y los trece chicos. ¿Sabes qué? Tenemos la conciencia, y el acero no puede con eso. Y también te tengo a tí, querido desconocido. Como tengo a Farhar, como tengo a Goku, y como tengo a tantos oprimidos por el feudalismo.

Gracias, amigo...


¤ ¤ ¤

Ogama terminaba el escrito, conversando con nadie y con cualquiera a la vez, buscaba sólo lo que lograba, animarse, levantarse de su pesimismo, prometerse que lucharía. No iba a dejarse vencer fácilmente, aunque ellos tampoco. Estaba dispuesto a dar la vida por lo que creía, por lo que dictaba su alma. Se levantaba, algo nervioso por la situación, y ajetreado buscaba en medio de la noche una botella vacía. Una vez lograba una, una botella oscura y con algo de vino, metía el mensaje en ella no sin antes beber el último buche de aquél líquido. Una vez introducido el mensaje, besaba la botella y con fuerza, enviaba la misma todo lo lejos que podía. En medio del océano, a nadie importaba si se perdía o mojaba, si se hundía o si se lo encontraba alguien... ¡¿Qué más da?! Solamente Ogama conocía aquél acto de rebeldía contra sí mismo. O no, ¿quién sabe? Igual las musas le bendicen.
__________________________________________

El camino desenbocaba en tierra firme, y antes de salir del mismo, todos miraban a su alrededor, y no había absolutamente nada. Era todo un desierto, devastado por lo que todos sabían que hubiese allí hace años: Una guerra. Los soldados de Ishi avanzaban, más bien una milicia organizada por una causa, entraban de hecho en la boca del lobo como pequeños cachorros inconscientes. Ninguno era ni el diez por ciento de fuerte que aquellos hombres de Hisao Arata, los cuales posiblemente ya aguardasen en la isla Hikari no Seishi. Ogama no esperaba menos, así como seguramente los demás. Caminaba armado hasta los dientes, buscando con la mirada indicios de civilización más allá de los barcos abandonados y destruidos en la costa. Conforme avanzaban, más ceniza, más olía el viento a muerte, mayor era la tensión. Sus ojos alcanzaban a visionar a lo lejos unas ruinas, una enorme extensión de restos que resultaban ser toda una ciudad echada abajo. Ogama miraba toda la desolación con rabia, temiendo tras ver aquella aldea destruida que Arata no se tomase en serio su desafío por saber que aquella aldea ya ni siquiera se podía decir que existía. Entonces, caminando entre las ruinas, en el centro de donde antes había una muralla, se alzaba el único edificio que se pudiese decir que estaba medio en pie. Kuzanari propuso escalarlo, y a penas Ogama inspeccionaba la fechada, el viento se cortaba. Un silbido inconfundible para cualquier ninja experimentado que se tercie. Tras éste, al milisegundo, un sonido que cobgelaba el corazón del albino, que le hacía un hueco en lo que suponía su moral.

Rápidamente, el joven Uchiha se giraba con los ojos muy abiertos, detectando así aquella herida en el cuello de su aliado. Aquél joven no podría sobrevivir, pues a primera vista, Ogama detectó la herida en la zona inmediatamente detrás de la laringe, seguramente afectando gravemente a la misma. Por su boca surgía sangre, abundante, llenando la cabidad bucal de aquél líquido carmesí. Posiblemente, Ogama había visto a más de cien personas muertas a éstas alturas de la vida, hubiera vivido una situación tal varias veces... Pero ésta le afectó de manera devastadora al observar los ojos de aquél rebelde. Buscaba una imagen que le diese tranquilidad en su último suspiro, la calma, la redención... Ogama estaba aterrorizado de nuevo, una negatividad infinita le invadía de nuevo la mente y el cuerpo, y mientras Ogama giraba su cabeza en busca del enemigo, sus ojos se tornaban del color de la sangre, dibujaba el sharingan en sus ojos, los cuales analizaban cuidadosamente la escena, el campo de batalla - Cinco hombres... Todos armados... Uno lleva seis espadas, debe ser el más ágil de todos. Cualquiera no es capaz de lanzar un kunai desde ésa distancia con esa efectividad, son al menos once o doce metros... Además, una emboscada no la hacen entre cinco a un grupo de catorce, debe haber más - analizaba el Uchiha como pudiera. Ogama planteaba internamente otra incógnita... Si habían llegado antes, ¿habrían entrado ya al castillo? ¿habrían descubierto ya que aquello era una patraña? Maldita sea... Ésto iba mal, estaba cada vez más cuesta arriba, y encima si ya eran pocos, un hombre menos al primer asalto, y esperaba que los otros no fuesen tan suicidas. Ogama observaba entonces una técnica que él mismo conocía, ese jutsu que el mismísimo Kempachi usó en su contra, el cual le costó un poco repeler... Pero esperaba que no estuviese sólo en ésta. Ogama esperaba de verdad que Kempachi no aguardase entre aquellos hombres que allí hubiese, pues Kempachi podría fundirse perfectamente a la mitad de los tipos de allí de un par de estocadas... Tambien planteaba que su amigo Taiyo estuviese al acecho, sin saber que nada más lejos que eso pudiera ocurrir.

Cuando parecía que aquella situación no pudiera mejorar y él tuviese que hacer algo, el joven del clan Aburame se lanzaba a la defensa, accionando un increíble jutsu defensivo. El muchacho realizaba una secuencia y entonces, un gran muro de piedra se interpone entre los atacantes y ellos mismos. Los innumerables trozos de chakra metálico impactaban con fuerza en la estructura de aquél muro de rocas, resquebrajando el mismo en varía grietas. El grupo atacante se lanzaba a la ofensiva, posiblemente un error que cometieron a la hora de planificar aquello, pero ellos no tenían la vista nítida de Ogama ni la percepción del medio y las fuerzas del chakra que éste. Al tiempo que aquél muro surgía, realizaba una secuencia de sellos que éstos no advertían, y tras ella, los impactos.Finalmente, Ogama unía sus manos en una palmada sonora, y una enorme corriente de viento arrastraba el endeble muro dirección a los enemigos, haciendo que los escombros y enormes rocas de éste se dirijan directos a ellos, lanzando rocas enormes y peñascos que aspiraban a golpear con el cuerpo de los atacantes a la par que los escombros dificultasen su visión. Los soldados de Arata, a unos escasos cinco o seis metros, se acercaron demasiado a un enemigo desconocido, y posiblemente tengan dificultades para evitar que algún pedrusco les alcance... A no ser que uno de ellos sea demasiado rápido.

Estadísticas:
Sharingan tres aspas Activado

Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12 + 4
Genjutsu: 12
Velocidad: 15 + 4
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Técnicas:
Sharingan de tres aspas: Jounnin
Otorga un bonus de 30% en reflejos.
4 en el atributo común de Taijutsu.
4 en el atributo común de Velocidad.
El usuario es capaz de copiar técnicas de Ninjutsu, Genjutsu y Taijutsu de su mismo rango o superior.

Jutsu oculto x1

Elemento Viento: Violenta Palma de Viento (風遁・烈風掌, Fūton: Reppūshō):
Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos para lograr comprimir el viento en una dirección y se transforme en una ráfaga de gran alcance. Si esta técnica es aplicada de manera solitaria es capaz de noquear o lastimar al adversario. sin embargo, consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai con el objetivo de que obtengan impulso y sean impactados con facilidad, también puede repeler armas arrojadizas para regresarlas con el doble de poder a su respectivo lanzador.

Gennin 2 / 8
Chunnin 0 / 6


Técnica copiada: Elemento Tierra: Estilo pared de tierra (土遁・土流壁, Doton: Doryūheki)
[No progresiva | Ninjutsu]
Una vez realizada una serie de sellos, el ninja pone las manos en el suelo para levantar un gran muro de tierra al frente suyo, que lo protegerá contra ataques de armas o de jutsus (esto dependerá de la cantidad de puntos Stat Ninjutsu que el usuario posea). Es débil contra el elemento raiton. El usuario puede darle diversos usos a esta pared, por ejemplo: crear lanzas de rocas a partir de la misma. La altura y anchura de la pared varía dependiendo del chakra que se le aplique al jutsu. Sin embargo, no puede pasar de los cuatro metros.
Inventario:
¤ Katana
¤ Espada y escudo
¤ Kunai x20
¤ Senbons x10
¤ Sellos explosivos x12
¤ Bombas de humo x2
¤ Bombas de luz x2
¤ Hilos de alambre
¤ Pergamino ADN
¤ Gunbai Uchiha
¤ Obstructor vital x4
¤ Píldoras del soldado x3
Uchiha Ōgama
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador el Jue Ago 17, 2017 10:38 pm



La técnica de viento de Ogama impactaba contra la dura pared de roca de Kuzanari. El Aburame contemplaba aquella acción con una mueca de desagrado. Desde luego, era una buena estrategia, si hubiese sido planificada. –¡Idiota! ¡Avisa si quieres hacer un combo! –el Aburame tuvo que emplear un chakra extra para moldear el muro y volverlo más endeble para que el viento pudiese tanto resquebrajarlo como arrastrarlo, y entonces, empezó la masacre.

Grandes pedruscos cayeron sobre aquellos que habían cargado contra el usuario del Sharingan. Dos sufrieron una contundente muerte a manos de la fuerza de la gravedad, siendo el más afortunado de ellos el que pereció al instante en recibir el golpe a la cabeza. El segundo de ellos recibió el impacto en pleno pecho, aplastando órganos vitales y provocando una más lenta muerte en la que pudo ver lo que sucedería con sus compañeros. Desde la impotente mirada de aquel sujeto, los espadachines marchaban contra el muro derruido, siendo en su paso acribillados con rocas de variable tamaño. La mayoría recibieron lesiones con las que no podrían volver a andar o blandir una espada jamás. El sonido de los huesos rotos, de la roca partiendo el cuerpo, se fundían con los gritos de aquellos sencillos hombres que seguían fielmente a su líder.

El peliblanco de muchas espadas, más rápido, más astuto, cortaba las rocas blandiendo dos de sus katanas,  y esquivaba aquellas que sabía que no podía detener. El filo de sus armas estaba imbuido por una delgada pero potente capa de chakra fuuton que su maestría con el acero le permitía aprovechar a su favor. Con aquella grácil gesta, el líder de los asaltantes llegaba al corazón del peligro, encontraba la posición de Ogama y Kuzanari, y los miraba furioso a los ojos. –Habéis matado a mis hombres, pero no acabaréis conmigo, hijos de puta, ¡ni con ninguno más de los míos! –con aquella advertencia, agarró sus katanas sosteniéndolas con fuerza entre sus dedos índice y corazón, y cruzó sus brazos para que sus manos alcanzaran el resto de empuñaduras a su cintura. Cuando volvió a separar sus manos, cortó el viento con sus afiladísimas pequeñas, blandidas con la fuerza de unas manos que apretaban con sed de venganza unas empuñaduras más finas forjadas a propósito para ser empleadas de aquel salvaje modo.

Desde esa distancia tan cercana, a un par de metros, todavía podía verse la figura completa del espadachín, cuyas katanas en sus manos parecían grandiosas garras en busca de sangre. Quizás no contaba con esa visión apausada del Sharingan, tal vez no sería capaz de predecir los movimientos de sus adversarios, pero había un factor que jugaba en su favor: no le importaba. No necesitaba predecir movimientos que no tenía previsto esquivar,  ya no le importaba. Su vida había acabado hacía mucho, y lo único que le quedaba ahora era asegurarse de que aquellos que habían asesinado a sus compañeros y amigos ardiesen junto con él en el infierno.

No cedió ni un segundo para reaccionar, mientras mantenía la carrera, sin necesidad de perder el tiempo en la realización de sellos manuales, sus garras se impregnaron de un chakra celeste que se arremolinó alrededor de las hojas de las katanas que las componían. Aquel chakra estaba pensado para cortar la carne humana, tenía la misión de asesinar sin compasión, pero carecía de la fuerza para repeler jutsus. El Aburame reaccionó de la manera habitual, confiando en su poderoso y defensivo Ninjutsu para evitar el peligro, moviendo con presteza sus dedos, mas aquello sería inútil. –¡Ho no Odori! –las garras del espadachín, danzaban a una velocidad que no permitirían la realización de sellos por parte de ninguno. Se había acercado demasiado, y al contrario que ellos, a él no le importaba morir a manos de los revolucionarios que se le echaban encima para ensartarlo con sus propias espadas. Deberían haber pensado algo a parte, específicamente contra él, ahora era tarde para reaccionar, la mayoría de recursos les serían inútiles.

-¡Joder! –una mueca de desesperación en el rostro de Kuzanari, no había nada que pudiese hacer sin sus sellos. Miraba de reojo a Ogama, realmente asustado, con una expresión que rozaba lo patético. ¿Moriría con aquella expresión de pánico en su rostro? No. Pues quizás él mismo no pudiese hacer nada por protegerse, pero había unos seres que le debían la vida, unos pequeños compañeros cuya vida había empezado y terminado con él. Una nueva generación de insectos que desconocía las barbaridades que había hecho con sus antepasados, una nueva generación que todavía tenía fe en que vivir a costa de aquel ser merecía la pena. Vidas que nacían y morían por él, los kikaichu.

Una nueva barrera que esta vez Ogama no podría copiar. Los insectos se aglomeraban a montones frente a un Kuzanari que había tirado la toalla. No tendrían, sin embargo, la capacidad para cubrir al Uchiha, pues su rápida aparición acarreaba consecuencias, y es que tan sólo podrían detener la garra izquierda, que se dirigía hacia el pelinegro, donde mayor concentración de insectos se colocaba para defender a su colmena. La garra derecha, dirigida al albino, sería resquebrajada con facilidad, avanzando la misma con velocidad hacia el portador del Sharingan.

Poco tiempo tendría para reaccionar, sin poder contar, a su vez, con sellos de manos. –¡Ahora, disparad! –repeler el mortal ataque del espadachín, tampoco sería de todas formas su mayor preocupación. Desde lo alto del derruido castillo, un conjunto de unos diez arqueros, unía sus armas en una misma dirección, y siguiendo la orden de su líder, soltaban las flechas tensadas en dirección a aquellos que peleaban abajo. Las flechas caían en todas las direcciones, y aliados y enemigos no tendrían la suerte de salvarse de su furiosa caída. ¿Qué es un ninja sin sus jutsus? Una mera flecha puede acabar con una vida humana, y el suicida atacante se había encargado de despojar a los dos hombres más fuertes de lo que quedaba de Ishi de sus sellos, y había dirigido toda su atención hacia él. Culminaba ahora su vida, probablemente asesinado por sus propios compañeros siguiendo su propia orden.

Nada de eso le importaba. Él había cumplido con su deber, y sus hombres podrían seguir viviendo un día más. ¿Podría decirse lo mismo del joven Ogama y su compañero? Todo dependía de como obraran. No había tiempo que perder.

Kuzanari:





Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

Rango: Chunnin
Especialidad: Fuinjutsu
Elemento: Doton

técnica empleada:
Mushi Kabe no Jutsu (蟲壁の術, técnica del muro de insectos): Técnica que consiste en la liberación de insectos kikaichū, los cuales se posicionan frente al ninja Aburame a modo de escudo, para así protegerlo de ataques frontales de bajo nivel. El muro es lo suficientemente grande como para proteger a cinco personas, siendo más fuerte en el sector del medio y perdiendo fuerza en los costados.

Asaltante:




Stats:
Ninjutsu: 12
Taijutsu: 17
Genjutsu:12
Velocidad: 17
Resistencia: 15
Fuerza: 15

técnica empleada:

Ninpō: Yōso no seigyo (忍法: 要素の制御, Arte ninja: Control Elemental):
El usuario es capaz de cargar cualquier arma con chakra y fusionarlo con su afinidad elemental. De esta forma, el arma (ya sean kunais, espadas, lanzas, entre otras.) canalizarán el chakra y acabarán por tener alguno de los siguientes efectos, dependiendo de la naturaleza del usuario.
Fuuton: Mediante esta naturaleza, los shinobis pueden acelerar ataques como así también potenciarlos. Esto permite dar más impulso a armas arrojadizas y extender así como mejorar el filo y capacidad de penetración de las armas que se empuñen.



Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái):
Empleando la capacidad de impregnar chakra en sus armas, el usuario será capaz de canalizarlo para aumentar el alcance de sus ataques. Gracias a esta capacidad, el usuario podrá arremolinar un aura de tonalidades celestes en torno a su arma. De ésta forma, el filo y el cuerpo de la misma adoptarán un mayor tamaño, consecuentemente, un mayor alcance.
El chakra que rodeará al arma no podrá ser bloqueado por métodos convencionales, ya que es energía en estado puro (es decir, no podrá bloquearse utilizando armas comunes o puños desnudos). El chakra que rodea el arma adquirirá propiedades cortantes, más únicamente será capaz de cortar tejidos orgánicos, por lo que no se podrá bloquear ataques compuestos de diversos tipos de chakra.
Esta técnica no requiere sellos y podrá ser mantenida por tres turnos.
Gennin: El filo y cuerpo se expande hasta treinta centímetros.
Chunnin: El filo y cuerpo se expande hasta cincuenta centímetros.
Jounnin: El filo y cuerpo se expande hasta un metro.
Sannin: El filo y cuerpo se expande hasta dos metros.


Ha no Odori(刃の踊り, Danza de Espadas).
Estilo de pelea usado en conjunto con "Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái): " que se basa en movimientos rápidos y meramente ofensivos. Estos movimientos son ejecutados con la intención de evitar la realización de sellos de manos para la ejecución de técnicas. Esto funciona como distracción en combate, pero puede ser usado para dañar de gravedad al oponente si se desea.

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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Uchiha Ōgama el Dom Ago 20, 2017 9:41 pm

Menuda capacidad de reacción... Un sólo jutsu empleado por Kuzanari pudo terminar siendo ejecutado por Ogama por un segundo, convirtiendo un estilo de ninjutsu defensivo en toda una trampa mortal para aquellos cuatro soldados de asalto. Ogama no imaginaba su todo fuese a salir tan bien. Pero no todo era rosita con flores, pues el tipo que todos, o al menos Ogama sospechaba que fuese el más portentoso de todos, no decepcionó a nadie. El tipo de cabellos blancos y seis katanas a dos manos, mostraba una verdadera maña para esquivar y destrozar rocas, armando un jaleo bastante llamativo al manejar todas aquellas hojas de una sola vez. Pero a pesar de que las manejase, no parecía ser su mejor baza, y parecía tratar de imitar alguna enseñanza predtada por un maestro con bastante destreza... Pero aquella no era la de un min de alto rango. Su velocidad era bastante buena, casi tanto como la de Ogama cuando canalizaba aquél chakra ocular, tanto que incluso con el sharingan costaba seguir al milímetro sus movimientos... Pero era emocionalmente débil. La muerte de sus compañeros le sacó de quicio, lo convirtió en un tanque de hojas acerosas que destrozaban las rocas a su paso, que armaban el combate aún más emocionante. Pero algo guardaba ese tipo bajo su manga, no podía estar tan confiado de continuar un combate él sólo contra trece shinobis, de los cuales dos ya habrían demostrado gran presteza. ¿Fingió? ¿de verdad esa era toda su fuerza? ¿su voluntad tocó el límite al ver cuatro cadáveres y no le importaba morir? Efectivamente, dos jutsus pudieron derrumbarlo, y un verdadero guerrero debe estar frío ante cualquier adversidad, como un buen emisario de la guerra.

No estaba siendo el mejor día para los chicos, tampoco sus rivales gozaban aún, pero así es la guerra, nadie la gana. En a penas diez segundos de batalla, habían caído cinco hombres, y uno de ellos entraba en ira, otro de ellos en pánico, pero aquí cuenta algo más aún que los músculos o el chakra, y es que la mente fría, aunque el corazón éste en un puño, da mucho a la hora de pelear. Si bien Ogama no era el más fuerte de aquella isla al este del País del Agua, seguramente era de los que más batallas contaba... La experiencia lo había puesto tantas veces a la muerte por delante, que ni siquiera le tenía miedo... Y conforme aquél tipo avanzaba a través de la ventolera que surgía de entre las palmas del albino, ésta parecía comenzar a venir, al menos para el joven Kuzanari. Éste reflejaba temor en su mirada, y lo anunciaba con aquella mueca - ¡Joder! - exclamaba el pelinegro. Así era la experiencia que Ogama sintió la primera vez... Aquella vez en el País de la Nieve, aquél tipo de los huesos, fríos, como el maldito entorno. Ahí fue donde adquirió de por vida aquella marca en la espalda, aquella casi inmunidad al dolor de la batalla... Aquél tipo parecía el diablo para aquél esperanzado muchacho, y resultó dar a Ogama mucho más que un combate reñido.

Aquél tipo lo daba todo, para adelante, sin mirar atrás, dando todo lo que le quedaba dentro. Su velocidad era un aliciente al miedo, podría entender que Kuzanari, algo más joven que él, sintiera aquél irrefrenable sentido primitivo de huir, pero esperaba que no se tragase sus palabras del barco... Suerte que aquellos bichos estaban con él desde niño. Le defenderán, sin duda, de aquél tipo, pero dejaban a Ogama al descubierto, en pelotas ante la muerte de nuevo... Estaba solo, desprotegido ante la pálida y horrible parca, nada que hacer, fin del juego, hasta aquí. Igual sí que fue mala idea desde el principio, igual aquél cuervo tiene razón teniendo miedo, deberían haberse quitado de en medio en lugar de tratar de pararlos...  Deberían haber pensado algo a parte, específicamente contra él, ahora era tarde para reaccionar, la mayoría de recursos les serían inútiles... Nada podían hacer contra eso, era tarde. Si al menos hubiesen retrocedido a tiempo unos pasos, si al menos hubieran planificado algo o se hubieran hablado... Si al menos Ogama hubiera avisado a Kuzanari de su jugada, pudieran haber elaborado algo, una ofensiva, un as bajo la manga, ¡lo que sea! Ahora estaban perdidos... Tanto esfuerzo para nada. Vamos...

¿De verdad estaba todo perdido? ¿De verdad aquél tipo había penetrado tanto en su defensa? ¿y no era obvio que lo haría? Ogama lo sabía desde el principio. Por favor, un tipo que maneja seis espadas... ¡SEIS! Sin siquiera ser del clan Yotsuki, que lanza un proyectil a casi quince metros y se lo mete en la yugular a un tipo... Ese hombre no era uno entre cinco, sino el único. Ogama confiaba en que aquél no iba a caer en un truco tan básico, lanzar rocas sería más que una forma de quitarse de encima a los otros cuatro, y aún así era consciente de que no había quitado ni un veinte por ciento del problema... Arata era un verdadero jugador de ajedrez con sus hombres, y esos cuatro no eran ni peones. Pero la cosa salía incluso mejor de lo que Ogama planteaba, pues la muerte de esos sujetos prendió en ira al único preocupante, pué mientras todos iban a su cola, el que lucía seis espadas era él, el que ejecutaba hombres a más de un decámetro era él, y el único que sobrevivió a la soberbia avalancha fue él... ¿Blanco y en botella? Desde el primer contacto visual, Ogama supo que debía preparar algo para él, y el muro de piedra fue la clave... Igual Kuzanari estaba distraído con la lluvia de hachas y tal sobre su muro, pero Ogama había realizado una secuencia de sellos, igual era que no conocía que la Palma de viento no requería de sellos... Pero sí que se había preparado para recibir un ataque directo tarde o temprano... Más temprano que tarde.

Y ahí estaba aquél ciego guerrero, más dispuesto a morir de lo que ningún presente en el suelo de aquella isla fuese consciente, a escasos dos o tres metros de las personas que habían hecho que su vida careciera de sentido por la muerte de los suyos, cuando un veloz salto hacia atrás, aumentaba aquella distancia mientras éste daba una orden petrificante, lo que hacía que de los altos del viejo castillo ruinoso, apareciesen arqueros dispuestos a matar. Ogama, al oír aquello, entendía que no estaban solos, aunque eso ya lo imaginaba... Y era obvio de donde pudieran venir personas que tuvieran que disparar y que no hubieran sido vistas antes, por ello además aquellas puertas estaban cerradas y no caídas... Porque estaban dentro del castillo. De la boca del Uchiha surgía un ente ígneo, candente y con aspecto de dragón que buscaba el daño directo a las vías respiratorias en dirección a la base del cuello y zona superior del pecho, ataque el cual aquél guerrero no hubiera advertido antes por el muro de piedra dibujado por Kuzanari, que ni siquiera pensaba que fuese posible la realización de un jutsu capaz de dejar a un hombre inmóvil por el impacto y el dolor par a éste frente a una inminente lluvia de flechas sobre su espalda, un fuego amigo que terminaría con su vida. Pero aquél sacrificio sería en vano, pues Kuzanari estaba protegido, y el rebelde albino no estaba dispuesto a perder más hombres. Con su mano izquierda sacaba un kunai que portaba con dos trozos de hilo un par de papeles que desde la altura no podrían distinguir los francotiradores, y con la derecha retiraba de su espalda aquél enorme abanico. El lanzamiento del cuchillo y el previo azote de viento ocasionado por el honorable Gunbai Uchiha recuperado hace años por él mismo junto a precisamente un guerrero de Hisao Arata, marcaba una contraofensiva contundente. Las flechas comenzarían a ceder ante el aleteo de la madera tallada, y el kunai explosivo viajaría con mayor velocidad a la fechada en una zona elevada, cercana más no idéntica, a donde los sujetos armados con flechas reposaban hasta el ataque. Las flechas que iban en dirección al Uchiha y sus once hombres restantes no seguirían, pero las que viajaban buscando la antigua posición de Ogama que ahora pudiese ocupar el paladín de seis hojas, terminarían alojándose en su espalda y su cuello. Por otra parte, la explosión de los sellos podría ocasionar un atroz derrumbamiento del desvencijado palacio, si es que los cálculos del Uchiha eran los correctos, ocasionando la muerte a aquellos y a los que pudieran encontrarse dentro. Mientras lanzaba aquella ofensiva, Ogama se dirigía a su compañero de más confianza en el grupo - ¡Kuzanari, no bajes la guardia! ¡No sabemos cuántos puede haber! - tratando de hacer al Aburame entrar de nuevo en la batalla y dejar sus miedos a un lado.

Estadísticas:
Sharingan tres aspas mantenido 1 / 8

Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12 + 4
Genjutsu: 12
Velocidad: 15 + 4
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Técnicas:
Jutsu oculto revelado: Elemento Fuego: Bomba dragón de fuego (火遁・火龍, Katon: Karyūdan): Tras haber realizado los respectivos sellos, el usuario expulsa desde su boca una corriente de fuego, que viaja en línea recta, capaz de causar quemaduras considerables en su oponente. Ésta puede ser combinada con el Jutsu Elemento Tierra: Bomba Dragón de Lodo para encender los proyectiles producidos por esta última técnica, haciéndolos más devastadores. El usuario puede lanzar éste jutsu también en forma de varias bolas de fuego (máxima cinco). El tamaño y potencia de la técnica, como el de las bolas de fuego, varía dependiendo del chakra que se emplee en la técnica.

Técnicas copiadas:
Ninpō: Yōso no seigyo (忍法: 要素の制御, Arte ninja: Control Elemental): El usuario es capaz de cargar cualquier arma con chakra y fusionarlo con su afinidad elemental. De esta forma, el arma (ya sean kunais, espadas, lanzas, entre otras.) canalizarán el chakra y acabarán por tener alguno de los siguientes efectos, dependiendo de la naturaleza del usuario. 
Fuuton: Mediante esta naturaleza, los shinobis pueden acelerar ataques como así también potenciarlos. Esto permite dar más impulso a armas arrojadizas y extender así como mejorar el filo y capacidad de penetración de las armas que se empuñen.

Ha no Odori(刃の踊り, Danza de Espadas): Estilo de pelea usado en conjunto con "Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái): " que se basa en movimientos rápidos y meramente ofensivos. Estos movimientos son ejecutados con la intención de evitar la realización de sellos de manos para la ejecución de técnicas. Esto funciona como distracción en combate, pero puede ser usado para dañar de gravedad al oponente si se desea.

Gennin 2 / 8
Chunnin 1 / 6
Objetos usados:
Gunbai Uchiha (军配団扇; "Abanico del ejército"): El arma mide metro y medio de largo por sesenta centímetros en su parte más gruesa. Como mínimo se debe tener 10 pin de fuerza para usarla, y sería a dos manos. A partir de los 15 puntos, podrá manejarla a una sola mano.Tiene la capacidad de crear tremendas ráfagas de viento, pudiendo llegar a repeler jutsus enemigos si la fuerza del usuario supera en 5 puntos el Ninjutsu del enemigo. Dado el desgaste que supone repeler un jutsu con su fuerza, un gennin podrá hacerlo una vez, un chunnin dos y un Jounnin tres. El Gunbai puede repeler también armas arrojadizas. Solamente pueden ser repelidos El katon y El fuuton; el suiton puede ser parado en seco; el doton y el raiton son inmunes. El Gunbai es un arma ofensiva a distancia y defensiva en todos los planos. También tiene la capacidad de que al enviar un jutsu físico, es capaz de golpear al enemigo como método defensivo en función de las fuerzas enfrentadas en el proceso. Generalmente se usa para avivar jutsus de katon, dando así ventaja al portador de éste arma siempre y cuando sea elemental de katon.

Kunai acompañado por dos sellos explosivos sujetos con hilo de alambre.
Inventario:
¤ Katana
¤ Espada y escudo
¤ Kunai x20 (-1)
¤ Senbons x10
¤ Sellos explosivos x12 (-2)
¤ Bombas de humo x2
¤ Bombas de luz x2
¤ Hilos de alambre
¤ Pergamino ADN
¤ Gunbai Uchiha (En uso)
¤ Obstructor vital x4
¤ Píldoras del soldado x3
Uchiha Ōgama
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador el Lun Sep 04, 2017 11:13 pm



Un salto hacia atrás no fue suficiente para esquivar la garra que culminaba aquel impulso. El frenético espadachín hubiese quedado seriamente herido con un fuego que nunca se generó, pero tampoco hubiera cesado con aquello su autodestructiva marcha. Hojas recubiertas con una capa especializada en cortar la piel atravesaban la carne de Uchiha Ogama creándole unos tres tajos de una profundidad moderada que por suerte no atravesaron ningún órgano vital. No había tampoco que infravalorar aquella herida, pues de no ser tratada con urgencia cabía la posibilidad de que la muerte por desangramiento culminara con la vida del enemigo de los feudos. La orden fue dada con éxito, y los arqueros dispararon sin piedad alguna ni por adversarios ni aliados hacia abajo. ¿Qué deberían haber pasado esos tiradores para perder los escrúpulos y dar fin a su líder de aquella forma?

Anteponiendo el instinto de supervivencia al dolor de las heridas, Ogama hizo uno ataque y defensa, y con la ayuda de un kunai, un sello explosivo, y su abanico, logró protegerse de las flechas con éxito. La explosión, tal y como había planeado, hizo que los debilitados muros del castillo cediesen y que aquellos a los que el ratio de la explosión no había llevado al otro mundo, terminaran cayendo al suelo.

El sonido de los cráneos impactando contra el suelo, el charco de la sangre derramada, y los gritos de agonía de aquellos que las flechas habían atravesado, eran la siniestra melodía que acompañaba aquella batalla a muerte entre aquellos dos grupos que se enfrentaban. El espadachín, por un segundo, quedó paralizado ante tan grotesca escena, aumentando a cada imagen de sus compañeros falleciendo, la ira que sentía. Aquel veloz sujeto se había salvado de las flechas gracias a la proximidad que guardaba con aquel al que había cortado. Ogama, sin quererlo, lo había salvado del destino que él mismo se había impuesto.

La desesperación había convertido al peliblanco en una marioneta de su sed de sangre. Viendo su cuerpo podía entreverse que la humanidad de aquel ser había partido. Los hombros colgando, con las katanas recostadas sobre el suelo, la espalda encorvada, el flequillo ensombreciendo su mirada… dio un paso adelante, y llevado por el peso de sus armas, resbaló, errático movimiento que lo hizo avanzar hacia Ogama. La furia le hizo no caer al suelo, y en vez de ello erguirse, dejándose llevar de nuevo por el movimiento de sus katanas, que tan sólo buscaban acabar con aquel hombre. Despojado de su humanidad, moviéndose a base de trompicones, el único superviviente del grupo enemigo resultaba impredecible. Su próximo movimiento difícilmente podría esquivarse, pues cada gesto podía terminar con un fugaz ataque contra lo que se pusiera por delante.

Por otro lado, Kuzanari, cuyos insectos le habían protegido, abandonaba su actitud miedosa despertado por Ogama y volvía en sí mismo. Toda esa muerte a su alrededor, los humanos que habían fallecido, lejos de quitarle la humanidad como el caso del espadachín, se la devolvían. Él no era una persona ejemplar, no sentiría pena ni desearía volver atrás en el tiempo. Sus ganas de vivir, el instinto de mantenerse de una pieza, guiarían su conducta en pos de la supervivencia. Él no sería como ellos, no mostraría debilidad ni se quedaría bloqueado. La vida del Uchiha pasaba a un segundo plano, quizás la mejor opción era dejarlo atrás y salvarse, pero si había más enemigos como aquel no tendría ni una sola oportunidad. Se acercó a Ogama, esta vez no cometería el error de formar una defensa intuitiva, pues no había modo de colocar una barrera delate de un golpe que no se sabía por donde iba a venir. -¡Ven aquí! -un tono serio, una orden que merecía la pena ser obedecida. Kuzanari realizaba una cadena de sellos e invitaba al Uchiha a unirse a su defensa.

El espadachín, mordiéndose los labios hasta el punto de sangrar, dio un tajo demasiado fuerte contra el aire, que le hizo perder el equilibrio y caer. Al ponerse en pie, armado con toda su ira, empezó un desproporcionado salto hacia delante. Con la zurda realizó un corte que generó una media luna que avanzó hacia delante. De nuevo, los insectos se interpusieron contra el impacto, pero la cosa no quedaría ahí. El salto del espadachín había sido realmente alto, y su impulso le hacía ahora estar a punto de aterrizar a espaldas de la pareja. Sin siquiera voltearse, con la otra mano dio un potente tajo que creó una segunda luna que atacaba directamente las espaldas de los jóvenes.

Por suerte, Kuzanari no había dejado en manos del azar la situación aquella vez. La defensa que había creado no era una barrera lineal de insectos, sino que había sido completamente rodeado por los mismos, formando una especie de capullo negro del que no florecería precisamente una mariposa. Desde dentro podía escucharse los aleteos de aquellos seres girando a gran velocidad, música para su colmena que ahora sonreía con soberbia.

El domo de insectos se abrió, y la pareja salió a recibir de nuevo a su oponente. -Cambiemos ahora los papeles. Protégeme, nosotros nos encargamos de él. -poniéndose de cuclillas y cerrando los ojos, el Aburame trataba de hacer un llamado a los insectos del lugar, quienes se sumarían a la siguiente técnica que prepararía mientras Ogama distraía al espadachín. Se disponía a gastar mucho chakra contra alguien que no era el enemigo principal, pero estaba harto de mantenerse a la defensa cuando él mismo podía acabar con aquel combate. Además, tenían que acabar rápido con él o su compañero terminaría desagrado, algo que no le convenía en absoluto.

Hastiado, el peliblanco, en escuchar las palabras de Kuzanari, extendió sus brazos a ambos lados y sacó pecho, soltando un sonoro y grave grito. Acompañado del mismo, grandes huesos salieron sin previo aviso de diferentes partes de su cuerpo, lanzándose tanto contra Kuzanari como contra Ogama, e incluso contra el resto de hombres de Ishi. Con la forma de veinte afilados arpones, los huesos del recién revelado Kaguya, viajaban a una velocidad asombrosa, a una distancia además, muy cercana. Los insectos que estaban por llegar, se sumarían al as en la manga de Kuzanari. Si conseguían el tiempo suficiente, aquel descerebrado hombre terminaría reuniéndose con aquellos a quienes deseaba vengar.


Kuzanari:





Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

Rango: Chunnin
Especialidad: Fuinjutsu
Elemento: Doton

técnica empleada:

Mushi Kame no Jutsu (蟲瓶の術, técnica del frasco de insectos): En esta técnica que requiere de sellos se utilizan los kikaichū a modo de defensa, haciéndolos volar formando un domo cerrado que gira a gran velocidad. La técnica es lo suficientemente fuerte como para destruir y rechazar ataques de nivel intermedio, pero es débil ante explosiones sucesivas. Además, al ser un domo cerrado, el ninja Aburame y aquellos que se encuentren dentro de la técnica no pueden ver nada del exterior. Aunque la técnica requiere de sellos, no consume chakra.
Sellos: Sí, cinco. Jabalí, mono, dragón, carnero, perro.




Hijutsu, Mushiyose (秘術・蟲寄せ, técnica secreta, invocación de insectos): Con sólo tocar una superficie con su mano, el ninja Aburame puede liberar una pequeña red de chakra que atrae a los insectos de las cercanías a ese lugar. Como los ninja Aburame pueden comunicarse con ellos, esta técnica les sirve para conseguir información de la zona en la que se encuentran al hablar con los insectos locales. A diferencia de otras técnicas del clan, esta sí consume chakra.
Sellos: Sí, uno. Carnero.

Asaltante:




Stats:
Ninjutsu: 12
Taijutsu: 17
Genjutsu:12
Velocidad: 17
Resistencia: 15
Fuerza: 15

técnica empleada:


Peso muerto (自重 Jichō).
Más que una técnica es un estilo de combate único para los maestros en el manejo de armas. Es generalmente utilizado junto con "Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái): ". Consiste en movimientos erráticos, a simple vista. En éstos, el usuario se tambalea de un lado a otro dejándose llevar por el peso de su arma. Cuando balancean sus armas, dejando el cuerpo muerto casi en su totalidad, son capaces de aplicar toda su fuerza en potentes golpes que causan grandes cortes; pueden combinar éste estilo con cualquier otra técnica, volviéndola impredecible debido a que los movimientos del usuario aparentan ser descoordinados.






Hagen: Samuraigatana (刃弦×侍刀, Blade Chord: Espada del Samurái):
Empleando la capacidad de impregnar chakra en sus armas, el usuario será capaz de canalizarlo para aumentar el alcance de sus ataques. Gracias a esta capacidad, el usuario podrá arremolinar un aura de tonalidades celestes en torno a su arma. De ésta forma, el filo y el cuerpo de la misma adoptarán un mayor tamaño, consecuentemente, un mayor alcance.
El chakra que rodeará al arma no podrá ser bloqueado por métodos convencionales, ya que es energía en estado puro (es decir, no podrá bloquearse utilizando armas comunes o puños desnudos). El chakra que rodea el arma adquirirá propiedades cortantes, más únicamente será capaz de cortar tejidos orgánicos, por lo que no se podrá bloquear ataques compuestos de diversos tipos de chakra.
Esta técnica no requiere sellos y podrá ser mantenida por tres turnos.
Gennin: El filo y cuerpo se expande hasta treinta centímetros.
Chunnin: El filo y cuerpo se expande hasta cincuenta centímetros.
Jounnin: El filo y cuerpo se expande hasta un metro.
Sannin: El filo y cuerpo se expande hasta dos metros.







Tougoma no Mai: Furi (トウゴマの舞: 銛- Danza del Ricino: Arpones)
Un Kaguya con ésta técnica es capaz de crear huesos anchos y largos que serán expulsados de cualquier parte de su cuerpo como arpones letales, que pueden cubrir una larga distancia. Puede lanzar hasta 20 arpones, ya que una cantidad superior significaría un gasto demasiado grande de chakra.

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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Uchiha Ōgama el Sáb Sep 16, 2017 1:41 pm

Malditos límites que prohíben al guerrero ser imparable, malditas las heridas que le muestran su mortalidad, lo cerca que estaba del fin y lo poco consciente que era aquél joven de cabellos celestiales, ojos rojos y sangre caliente. La suerte había sonreído demasiado a aquél Uchiha en cuántas batallas ha librado, jamás le abandonó en una contienda como ésta, pero ahí estaba, en un campo de batalla minado de cadáveres que él hubiese dejado con tan sólo un par de ataques, y un alma vengadora incapaz de comprender la causa de éstos rebeldes... Ellos estaban en medio de su objetivo, estaban en el camino hacia la libertad que aquellos guerrilleros anhelan tanto, lo cual les hizo ser objetivos... La única diferencia entre ellos y el soldado que sobrevivía, era el latir de su corazón que seguía vigente, y la destacada habilidad del espadachín. Ogama habría intentado hacer algo que los más destacados guerreros sueñan con hacer, y el chakra que transformaba, pasaba a sus manos en el intento de combinar sos jutsus de distinta naturaleza, lo cual hizo que su plan, fracasara estrepitosamente... Suerte que el sharingan le dió semejante don en reflejos, pudiendo evitar una enorme puñalada mortal. Ahora, Ogama se veía acorralado por un bosque de hojas que amenazaban con el fin de sus días, pero aquél grito de ánimo del Uchiha, recibía respuesta del Aburame como fin del desequilibrado combate. Ogama señalaba con sus pupilas amarillas a su lado, donde se aglutinaban cientos de animalillos que, por orden de Kuzanari, estarían dispuestos a sacrificarse por el médico. Así, Ogama llegó a girar su cuerpo lo suficiente como para no perder la cabeza, recibiendo un leve arañazo en la mejilla derecha a la par que se balanceaba sobre el suelo en un giro su le ponía a cubierto, fuera del alcance del tipo de las seis espadas. Ahora, sólo debía preparar un golpe contundente que diese tiempo a Kuzanari de preparar algo...

Ogama enfundaba el gunbai en el salto, y necesitó a penas posar sus pies en el suelo en un lugar defensivo para que, mientras aquél tipo trataba de quebrantar la defensa de insectos, pudiera recuperar la forma. Sus manos se posaban de inmediato en el lugar del accidente, donde tres cicatrices medianamente profundas estaban ahí, y un chakra verdoso comenzaba a cerrar aquello que parecía la garra de un tigre. Sin mucho tiempo, cortó la hemorragia, más la herida quedaba reflejada en su piel, y de inmediato se lanzaba a buscar el tiempo que Kuzanari pedía. Se arrojaba fuera de la defensa al grito de - ¡Haced algo coño! - defensa situada a doce metros de la nueva posición del atacante que gritaba mientras Ogama terminaba una corta sucesión de sellos, finalizando ésta con una enorme nube de ceniza que, al Ogama chasquear sus dientes, estallaba hacia adelante, destrozando el ataque al repeler aquellos huesos con una explosión que ponía en riesgo también la integridad del recién revelado Kaguya. Ogama ni siquiera podía sospechar qué haría Kuzanari, no sabía qué as en la manga guardase, pues cuando le conoció no era más que un bandido sin ganas de acatar normas. Ahora, por lo visto y valorado por Tenka al llamarlo para algo así de importante, Ogama lo consideraba un buen legislador de la libertad, y ahora mismo, su sustento y mano derecha... Mientras, aquellos estúpidos seguían quietos como borregos... Tras el pequeño descanso de pupilas cargadas durante la batalla, Ogama preparaba la continuación del combate.

Estadísticas:
Sharingan tres aspas desactivado. Mantenidos 1 / 8

Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12 + 4
Genjutsu: 12
Velocidad: 15 + 4
Fuerza: 15
Resistencia: 15
Técnicas:
Shōsen no Jutsu (Jutsu palma recuperadora):
Es el ninjutsu médico más básico, y el más fácil de aprender para estos especialistas. Acumulando chakra en su mano se crea una esfera de tonalidad verde primavera medio. La cual es capaz de transmitir el chakra acumulado para acelerar el proceso de cicatrización de los tejidos vivos. Esto requiere un gran control de chakra, los expertos son capaces de utilizar este jutsu estando muy lejos de los heridos. Además si se envía una cantidad excesiva de chakra se puede llegar a desmayar a un paciente o herido.

Chūnin: Cura heridas profundas, acelerando el proceso de curación mediante la utilización de sus dos manos, también puede sanar órganos que han sido dañados en algún combate, hemorragias internas, al igual que huesos rotos, pero el afectado tendrá que tener un reposo de dos temas on rol si desea una recuperación exitosa. Y de encontrarse en un área de combate no podrá seguir luchando.

Elemento Fuego: Cenizas Ardientes (火遁・灰積焼 Katon: Haisekishō)
Es un jutsu en el cual el usuario arroja una gran cantidad de cenizas con chakra y pólvora de su boca, llenando todo el lugar en donde su objetivo se encuentre. A medida que la pólvora está oculta en su totalidad por las cenizas, se queda en el aire rodeando al enemigo en forma de nube. Después el usuario puede encender todo chasqueando los dientes para crear una chispa, lo que resulta en una violenta explosión, que quema al enemigo. Es necesaria la realización de sellos.

Jutsu oculto x1

Gennin 3 / 8
Chunnin 1 / 6
Inventario:
¤ Katana
¤ Espada y escudo
¤ Kunai x20 (-1)
¤ Senbons x10
¤ Sellos explosivos x12 (-2)
¤ Bombas de humo x2
¤ Bombas de luz x2
¤ Hilos de alambre
¤ Pergamino ADN
¤ Gunbai Uchiha
¤ Obstructor vital x4
¤ Píldoras del soldado x3
Off:
Primero que nada, siento la tardanza... El trabajo me ha tenido sin tiempo, y el poco que tenía lo usaba para descansar o para salir, así que me he llevado un buen tiempo con el post por hacer.

Sobre mi fallo, me parecería bien que para la próxima vez, el error esté entre uno de los puntos a tener en cuenta en la Guía global de Técnicas, donde se supone que debería venir todo lo que debemos saber sobre técnica y uso de chakra. No me vale decir que no todo viene ahí, pues el chakra es algo que no existe, que no tiene un sentido en nuestra realidad científica y no sabemos qué cojones hace, por lo cual es necesaria la Guía de Técnicas, en la cual no dice nada de combinar distintos elementos... Pero en fin, no hay nada que hacerle ya supongo. Espero no haberla liado y tal, suerte que soy médico y tal. Mi técnica es una destinada a curar heridas profundas, acelerando a dos manos, además de tener 15 de ninjutsu, el narrador dice que mi herida es moderada, por lo que al menos en un momentito, creo que me da lugar a cubrir la hemorragia, que es lo más importante. La orden no es nada serio, simplemente necesito que se muevan y hagan algo, no más... Son 11 hombres y creo que podrían hacer algo y quitarme trabajo.

Sobre la cicatriz, bueno, le tenía tenía buscar un sentido guapo y épico a mi herida, y ya que no se me va a hacer una herida leve, me la hago yo... No me jodas Sorey :/

El plan ahora es, la distancia se me puso entre los 4 y los 12, y bueno, con ese nota no me conviene estar cerca, además que así puedo evitar los huesos con mis 15 de Ninjutsu. El sharingan está apagado por éste turno, pues Kuzanari me ha puesto fácil el evitar el ataque, y ninguna técnica usada ahora es copiada. La nube de ceniza al estallar, desvía los huesos, si es que no los devuelve a él. Esperemos a ver qué pasa...
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador el Vie Sep 22, 2017 12:26 am



El único contraataque posible. Ogama había acertado de pleno con la elección de su jutsu, pues el único modo de proteger a sus aliados de las lanzas que emanaban del cuerpo del Kaguya en todas direcciones era incinerando todas y cada una de ellas. –¡Buen trabajo! –no sólo había logrado detener el ataque, también debilitar a su oponente con aquella excelente ejecución. Kuzanari ya había llamado a todos los insectos del entorno, uniendo abejas, cucarachas, gusanos, moscas, polillas y demás criaturas, en un único objetivo.

Movió sus manos con presteza, y tras concentrar su chakra en ellas, se unieron a la fiesta sus propios insectos, quienes habían tomado sus posiciones en los alrededores del campo de batalla mientras el Uchiha realizaba su distracción. Como un pequeño ejército, con el firme objetivo de alimentarse del chakra del Kaguya, miles de insectos se unieron formando una masa negra que rodeó al debilitado espadachín formando una esfera. Devoraron el chakra ajeno con ansia, consumiendo las energías restantes de tan agotado enemigo.

El peliblanco hizo cortes con sus katanas y salió por una brecha para caer en el suelo, pero sin piedad alguna, la masa negra se volteó para volver a cubrirlo. Los gritos de dolor se entremezclaban con los zumbidos, hasta que en busca de más y más nutrientes algunos se incrustaron por diversos orificios y lo silenciaron. Podía palparse la agonía de aquel hombre, quien había peleado hasta el final por su causa. –"No…" -difícil se le hacía pronunciar con la maraña de insectos en el interior de su boca. Dio una serie de mordiscos y escupió mientras se apoyaba sobre su temblorosa pierna para alzarse. –"¡No entraréis al castillo!"

Dio un paso hacia delante, con las seis espadas todavía agarradas con fuerza. Estaba demasiado debilitado como para correr, tan siquiera para andar, pero… al menos podía arrastrar sus pies. "Uraraka…" -su mano izquierda dejó de responderle, haciéndole soltar tres de sus armas. –"Uraraka… "-cayó de rodillas soltando el resto de katanas. Arañó el suelo hasta hacer sangrar sus dedos, maldiciendo con impotencia la debilidad de sus piernas que habían llegado al límite. "Te…" -tomó una de las katanas con sendas manos y usándola como bastón se levantó de nuevo mientras los insectos seguían devorándole. –"protegeré…"

Los insectos abandonaron de forma abrupta el cuerpo de aquel hombre, quien colapsado, había muerto de pie apoyado sobre su katana. Las manos no pudieron soportar el peso del cadáver y se soltaron, haciendo que sus restos cayesen con un duro golpe contra el suelo, dejando la espada clavada como símbolo de su ferviente voluntad.

Kuzanari, que había comprendido la situación, se giró y con una fría mirada observó a su líder. -¿Entramos al castillo? Lo que quede de quienes queríamos reclutar estará ahí. –habían ganado un combate, y sin embargo habían cometido el peor error que podían haber hecho. Habían confundido a los defensores del castillo de Kara con soldados de Arata, cuando en ningún momento habían mostrado su daga representativa del feudo. El portador de las garras había visto morir a muchos líderes antes que él, asesinados en su mayoría por bandidos de ese país con tanto índice de criminalidad. ¿Qué hacía diferentes al grupo de Ishi del resto de amenazas contra las que había lidiado? Les habían intentado engañar de miles de formas, con diversas promesas y situaciones, muchos habían muerto, pero el deseo de permanecer en ese castillo que una vez fue su hogar hacía que todos esos riesgos, que todas esas desgracias, valiesen la pena. Aquel día, Kaguya Eijiro, con el título de guardián del castillo heredado de su hermano, se reunía en el otro mundo con él, mas no debía de hacerlo con la cabeza agachada, pues aunque había perdido, había luchado hasta el final. Su único lamento era dejar aquel adorado castillo, y a su amada, sin una digna despedida. Si al menos las espadas que heredó de su familia pasaban a ser heredadas por la criatura que se gestaba en la tripa de Uraraka, su alma descansaría en paz.  
Kuzanari:





Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Resistencia: 15
Fuerza: 15

Rango: Chunnin
Especialidad: Fuinjutsu
Elemento: Doton

técnica empleada:
Hijutsu, Mushidama (秘術・蟲玉, técnica secreta, esfera de insectos): Aprovechando las capacidades de rastreo de los kikaichū, el ninja Aburame dispersa una gran cantidad de éstos en un área no superior a los treinta metros de radio. Al detectar el chakra del objetivo, los insectos esperan a la orden del Aburame para abalanzarse sobre éste, formando una esfera de insectos que no tarda en comprimirse, envolviendo completamente a su víctima. Los kikaichū comienzan a devorar el chakra de forma frenética a la vez que dificultan enormemente el movimiento de su presa, la cual, si logra escapar, no tardará en ser nuevamente perseguida por los insectos.
Caer en esta técnica implica perder Resistencia a razón de -3 por turno, pues se tiene todo el cuerpo recubierto de insectos. Cuando la víctima llega a 0, cae inconsciente por la falta de chakra en su cuerpo. Se puede huir saliendo de la zona efectiva de la técnica. La técnica dura tres turnos.

Narrador
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Uchiha Ōgama el Vie Sep 22, 2017 11:41 am

- ¡Katon! ¡Haisekishō! -


Un tiroteo de huesos largos y endurecidos se avalanzaban sobre la milicia en sentido contrario a aquél castillo medio derruído a modo de última baza para protegerlo, él sólo contra todos... Ogama saldría de aquél esférico de insectos que los protegía, realizando de por sí una secuencia de sellos a una prudente distancia que le daría una ventaja enorme ante aquél guerrero que cometiese el error de creer poder sobrevivir a todos los ataques de tres hombres a una. La invocación de mano de la juvenil voz de Ogama, daba paso a aquél sentenciante lanzamiento de ceniza destructiva tanto como inflamable, y al contacto con los huesos, un chasquido de dientes cargado con más maldad que chakra, hacia explotar la imponente nube negra, salvando a su grupo con mayor éxito que el espadachín de las seis hojas. La cosa se puso difícil cuando parte de la fuerza ígnea colapsaba con su piel, resistiendo el golpe aún retrocediendo, más quedando expuesto a la técnica de Kuzanari. Aquél condenado nihilista... Menudos trucos guardaba. Ese tipo no era normal, no era ningún imbécil, sin duda, y Ogama parecía bastante contento con tenerlo al lado en tal contienda. Obviamente, no cabía duda de que si no fuese por él, seguramente Ogama estaría muerto... y viceversa, pues aquél tipo había flaqueado en un momento crucial. Eso sí, ¿quién podía hacerle par a ese dúo? Esperemos que no desde luego el mismísimo Hisao Arata.

Entonces, se dió el momento final de tal obra ofensiva, el momento cúspide que mostraba la fuerza y la fiereza de aquél humilde escuadrón de guerrilleros libertarios, que siendo menos, habían tumbado a todos aún siendo víctimas de una emboscada... Pero la heroicidad de haber logrado honrar a los dioses de la guerra, no sería vitoreada por aquellos cuando se dieron cuenta de lo sucedido. Ogama estaba en pie, agitado por su respiración y su cuerpo, el cual había sufrido cierta herida más grave de la cuenta, sin mucha más importancia para el médico, en cuyo pecho, el símbolo de su clan se veía desgarrado por aquellas venerables armas como si una bestia hubiera atacado tal icono de orgullo, en una metáfora cruel, en la que Ogama habría perdido el suyo con tal desventurado acto... Matar a un hombre que sólo cuidaba de su familia como él de la suya. La imagen de aquél hombre, acabado y prácticamente en su lecho, tratando de mantenerse en pie a espaldas de su castillo, era más imponente aún que la primera. Cuando aquél hombre nombró a Uraraka, sin Ogama entender quién era, más que saber que aquél era un nombre femenino, y su afán por mantenerse en pie para que aquellos forasteros no entrasen al Castillo... Ogama no pudo evitar sentir un enorme respeto por aquél. Rodeado de insectos, tratando de mantener la compostura aún en la misma ruina que su patria, sin poder soportar siquiera sus tres armas... No entendía qué hacer. Pero cuando todos aquellos se apartaron, pareciendo sentir también el mismo honor y el mismo peso que Ogama, que no de culpa, aquél hombre que trató de tenerse en pie con la ya conciencia ausente, aquél héroe no merecía caer allí como uno más... Ninguno de ellos lo merecía, así como tampoco el rebelde caído.

Ogama otorgaba con su silencio, sentenciaba lo sucedido meditando, calculando, y aún cuando Kuzanari, frío, proponía como continuar, Ogama se mantuvo unos segundos en silencio. Observaba el campo de batalla, los huesos de aquél hombre que daba la vida por algo más que un estúpido señor de la guerra, los hombres lapidados por él mismo, aquella torre aún humeante, sus cadáveres sangrantes o incinerados en el suelo... Su camarada muerto... Pero le venía a la mente la sonrisa de aquél adalid de las tierras que pisaba al rematar de una a su único hombre caído, satisfecho de tal asesinato, momento tan oscuro en el día como el percibir tal error... Y mirando a sus hombres, a todos y cada uno, mentaba a la excusa - La guerra es así... - comenzaba Ogama con gran pesar en su voz - Nos vuelve a todos contra todos, aún pudiendo ser hermanos, nos antoja enemigos a primera vista... Y es el ejemplo de nuestro camarada Daiki, aquí caído por la única causa que de verdad merece nuestra sangre... - bautizaba Ogama a su camarada recién caído - La libertad... Eso es todo lo que buscamos, y por eso estamos aquí... Para ser libres... - y tras tales palabras, cerraba su puño y comenzaba a caminar hacia el cadáver de su último enemigo - Éste hombre era nuestro enemigo... Pero no por ideales, sino por el hecho de ser un humano y querer defender la suya... Y nosotros respondemos como la manada de leones que somos... No nos doblegarán, ni Arata ni nadie... Antes la muerte que permitirnos la derrota, y como éste hombre... Cómo todos ellos... Defenderemos nuestra libertad hasta la última consecuencia - el silencio aspiraba a hacerse en el sitio, el albino estaba ahora junto al respetable cuerpo muerto de aquél guerrero, y antes de seguir hablando, tomaba las seis katanas y las devolvía a sus correspondientes vainas - ¿Quién sabe lo que defendía? ¿Quién sabe lo que es Uraraka? Igual se trata de otro señor feudal, o alguna persona cualquiera a la que éste hombre protegía... Lo único que sé es que no son soldados de Arata, pues el castillo no era para él un posible campo de batalla, sino un protegido - Ogama tomaba su tanto, el arma más antigua que tenía, obtenida cuando a penas comenzaba a realizar misiones, y la desenvainaba arrodillado con una de sus piernas junto al cadáver, agachando su cabeza en señal de respeto por el rival - Pero sea quién sea... Éste hombre le ha protegido con su vida... Ha puesto en riesgo su propia existencia por la libertad de la tal 'Uraraka', y eso le honra... Así es como debemos ser todos los miembros de Ishi, personas con una voluntad heroíca, capaces de dar la vida por la libertad y por nuestros camaradas en el campo de batalla... Empezando por mí mismo, pues daré todo por vosotros... Hasta mi última gota de chakra, hasta mi último golpe... Hasta mi último respiro, será por quiénes siguen la senda recta de la búsqueda de la felicidad... Y quien se oponga, sentirá lo que es la voluntad de aquellos que no están dispuestos a arrodillarse... De nuevo, al igual que éste guerrero - e introduciendo su tanto entre las ropas de su enemigo, honraba su alma ya ausente. Tras tal acto simbólico, en que cede la hoja que tanto ha protegido su vida en un enemigo que no era más que un hombre asustado, dirigió su mano ensangrentada por el acto de cerrar su herida a su rostro, cerrando así sus párpados, dando el descanso eterno a un gran guerrero caído - Descansa en paz... Soldado - susurraba el Uchiha, cerrando sus poderosos ojos.

Ogama tomaba el cuerpo de aquél hombre y se lo echaba am hombro, tratando de llevarlo hacia adentro del Castillo, donde entregar el cuerpo de alguna forma, a modo de última voluntad en pos de la paz. Miraba a todos, en silencio, con el mismo rostro de determinación que siempre, terminó mirando a Kuzanari, al cual se dirigía para sentenciar lo que ocurriría a continuación - Kuza... Antes de entrar, debo pedirte algo. No podemos arriesgarnos a caer en una segunda emboscada, y esos tipos que haya dentro estarán asustados por lo ocurrido, o igual puede que sean finalmente hombres de Arata, ¿quien sabe? Deberíamos asegurarnos de quién hay dentro. He comprobado que tus insectos y tú tenéis una especie de vínculo... Puedes comunicarte con ellos sin siquiera tocarlos... Me preguntaba si serías capaz de hacer que entren y te comuniquen lo que ocurre, y si es seguro entrar. La torre destruída podrá servirles de paso para ellos, y pasarán inadvertidos... Quiero saber todo lo que ocurre; quién hay dentro, quién es Uraraka, qué intenciones tienen y si son enemigos o posibles aliados... Si pueden hacer algo por nosotros después de todo, no estaría todo perdido, y nos vendría bien alguien que nos acompañe en combate. Si no fuese posible, tendremos que llegar al final del asunto por las buenas... O por las malas... -

Estadísticas:
Sharingan tres aspas desactivado. Mantenidos 1 / 8

Ninjutsu: 15
Taijutsu: 12 + 4
Genjutsu: 12
Velocidad: 15 + 4
Fuerza: 15
Resistencia: 15

Técnicas

Gennin 3 / 8
Chunnin 1 / 6
Inventario:
¤ Katana
¤ Espada y escudo
¤ Kunai x20 (-1)
¤ Senbons x10
¤ Sellos explosivos x12 (-2)
¤ Bombas de humo x2
¤ Bombas de luz x2
¤ Hilos de alambre
¤ Pergamino ADN
¤ Gunbai Uchiha
¤ Obstructor vital x4
¤ Píldoras del soldado x3
¤ Tanto -1*

*El tanto no lo había añadido al inventario, pero al no haberlo usado, no veo problema para darle un poco de sentimiento al pobre hombre inocente que me he cargado... Si hay algún problema, pues le dejo la katana, un error tiene que ser pagado, no voy a ser posturita y me voy a marcar el puntazo sin perder nada xD
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador el Miér Sep 27, 2017 11:37 am



El discurso de Ogama afectó de distintas formas a sus hombres. Algunos se conmovieron, a otros les pareció una serie de ñoñerías que le restaban fiereza a su líder, y a Kuzanari simplemente le dio igual. –Sí, sí, lo que tú digas… llevaremos la libertad a sus hombres, yupiii… -en su rostro, una expresión de aburrimiento, en sus gestos, una mano alzada cerrada mientras se mantenía encorvado. Volvió a mirar la espada clavada en el suelo, y tras llevarse los dedos a su barbilla, sonrió divertido. -¿Sabes? No creo en los homenajes ni las pantomimas. Son la mierda que todos los soldados alienados de Himawari obtenían al morir. Pero… este tío realmente me gustaba, vivía y luchaba por una causa muerta. Era absurdo, y nadie le obligaba a hacerlo, pero ahí estaba. –se puso de cuclillas para acercarse más al cuerpo sin vida del espadachín. –Este pavo realmente estaba vivo. –su sonrisa se acentuó. –Apasionante… -orientó las palmas de sus manos al cielo, sintiendo de nuevo la grandeza de su motivo de vida. –Dos bandos que se enfrentan, dos libertades chocando… -volvió a levantarse, y alejándose del pequeño grupo, de espaldas y con las manos en los bolsillos, el negro cuervo se burló como siempre. –Incluso en este estado ese hombre es mucho más real que muchos de vosotros, juájajaja. –temblaban sus hombros al reír, comprendiendo el humor con que el universo le hablaba. Que un feudal fuese más libre que unos anarquistas que empezaban a ser esclavos de su causa le divertía sobre manera. –¡Este mundo es la polla!

Tras aquello, Ogama se acercó al Aburame y le pidió que se comunicase con sus insectos. Este sonrió divertido. –Mira, con ese último ataque no voy a ser capaz de sacar de nuevo a los bichetes hasta dentro de un buen rato. –quería ver la cara con la que se quedaba el líder de Ishi. Parecía que iba a tocar escalar dicho muro sin certeza por lo que estaba por venir. Tendrían que idear un rebuscado plan para tantear el terreno, quizás sacrificar a algunos hombres… -¡Pero tranquilo, coño! No puedo sacarlos de mi cuerpo, pero puedo comunicarme con ellos. Aún están vivos algunos de los que llamé mientras hacías la cosa esa de fuego. Ellos viven aquí, es tan fácil como preguntarle a ellos. –se cruzó de brazos, e impostando una voz muy grave y completamente varonil, gritó. -¡Venga novatos! ¿¡Qué coño saben de la gente que vive en el castillo!? –poniendo ahora una voz aguda y con una postura femenina, se respondió a sí mismo: -Oooh, K-kuzanari-senpai, por fin se ha fijado en mí… p-prometo no d-d-defraudarle.

Se mantuvo en aquella ridícula posición un par de segundos mirando al Uchiha. No importaba cómo se lo tomara, el Aburame era de aquellos que podrían morir atragantados al reír de su propio chiste. –Jájajajaja. –poniendo ambas manos en su tripa, carcajeó hasta hartarse. Tras limpiarse una lagrimilla que le caía por la mejilla izquierda, confesó: -Ya hacía tiempo que les había preguntado, baaaaaka.

Poniéndose más serio, con el índice en su frente tratando de recordarlo todo, explicó la información obtenida. –Efectivamente, son los supervivientes de Kara. Viven encerrados en el castillo, protegiéndose de toda persona que entre por otro lado que no sea la puerta principal. El guardián de afuera, cuando los considera aliados, les revela el secreto de que la puerta está rota y no puede cerrarse. Pesa muchísimos kilos. Veinte hombres normales no podrían abrirla empujando, pero podemos intentarlo con alguna técnica. Siempre que alguien ha entrado por esa puerta ha tenido una buena acogida, aunque claro, cuando han entrado lo han hecho acompañados del guardián, y una vez tras entrar así les traicionaron. -el Aburame rompió el contacto visual, y mirando al horizonte, añadió: -Me la suda lo que decidas, pero a estas alturas pienso ir a patearle el culo a Arata, aunque tenga que hacerlo solo.    


En caso de decidir entrar:
Requisitos: pagar 1 jutsu gennin de Ogama y 1 jutsu gennin de Kuza/ pagar 1 jutsu Chunnin de cualquiera de los dos


Al entrar, encontrarás una zona muy bien restaurada, llena de casitas de madera e incluso algún pequeño huerto.
Pronto aparecerá un grupo de NPCs a recibiros, que serán 2 hombres (uno viejo y otro joven), una mujer y un niño pequeño. Eh aquí sus aspectos:

hombre 1:


hombre 2:


Mujer y niño:


Te doy la opción de interactuar ya con ellos para no alargar innecesariamente el examen. Si necesitas saber qué responden a algo de lo que digas para seguir escribiendo, puedes mandarme un MP o un mensaje al móvil con tu diálogo y te responderé con lo que dicen. De este modo agilizamos el tema, que siempre viene bien

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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Uchiha Ōgama el Jue Oct 05, 2017 6:51 pm

Ogama se veía ciertamente apenado por aquellos soldados que parecían no entender que estaban ante una figura heróica en muchos sentidos, ante un hombre que había dado su vida de forma tan noble... Y del que ellos habían sentido tanto miedo en los últimos momentos de su vitalidad. Pero nada había que hacer, aquellos hombres no serían enemigos del Uchiha por no estar de acuerdo en un tema que no tenía más profundidad que sus propias opiniones sobre un individuo. Había algo más serio: Preparar el terreno para entrar en el Castillo de Karra. Primero que nada, Ogama sacaba su pergamino de ADNs para sellar dentro al guardián - Bien... Escuchadme. Entraremos dos, yo y Kuzanari, pues no tengo intención de combatir ahí dentro, por lo que no deberíamos entrar todos... Pero el haber combatido ahora tan sólo nosotros dos y su todos hayáis estado observando, me hace confiar antes mi vida a él... Y aunque yo no quiera, no sabemos quién hay ahí exactamente. Vosotros podréis estar vigilando por si algo ocurriese, podéis también ir a explorar si os parece, lo que sea... Pero tened cuidado. Coged el cadáver de nuestro camarada, al volver haremos el homenaje que se merece... - y tras sellar el cadáver, iniciaba su camino - Vamos Kuzanari... Estate atento a cualquier movimiento en falso, no podemos arriesgarnos... -

¤ ¤ ¤

La puerta cedió ante un golpe seco que Ogama realizaba a la par que su compañero empleaba su brazo cubierto por rocas, ambos usando una habilidad de rango gennin para hacer ceder el portón de un golpe. La puerta no se derrumbaba, pero sí cedía de golpe sin llegar a abrirse al máximo, mostrando que de verdad era dura. Había un largo pasillo, y al final, un arco algo más iluminado. Ogama y Kuzanari avanzaron, y al pasar el arco, a encontraban un salón hermoso que contrastaba demasiado con el anterior campo de batalla, donde el desvencijado Castillo de Karra ahora era el placio que cualquiera se imagina al ver sus ruinas. Unos enormes ventanales hacían una iluminación digna de un salón del trono como aquél, donde una preciosa dama con el abdomen abultado se veía protegida por dos hombres adelantados y algunos más que parecían ser menos libres en vestimenta, con armaduras y armas uniformadas. Ogama y Kuzanari no hicieron cambiar su gesto, y avanzaron hasta verse más o menos cerca de los hombres que encabezaban aquella defensa - Buenas... Mi nombre es Uchiha Ogama - rompía el silencio de la sala con un eco producido al colisionar el nombre del albino con las paredes - Éste es Kuzanari... Venimos en son de paz - finalizaba Ogama, recibiendo una dura bienvenida nada más terminar la última palabra. Todos parecían tensos; la muchacha estaba asustada, sus soldados parecían preparados para lo que sea, y en aquellos dos hombres se leía la desconfianza en sus ojos - ¿¡Cómo habéis conseguido el permiso del Guardián para entrar am castillo!? - exclamaba con voz grave el más veterano de todos mientras sujetaba firmemente con una de sus manos el arma en su cintura. Ogama esperaba algo así, suponía que habrían escuchado la batalla de fuera, y sería muy extraño para ellos que tras el silencio no haya entrado aquél Kaguya de seis hojas. Ogama posicionaba su rostro hacia abajo, sin cambiar un semblante serio, y en tono tranquilo, se dirigía de nuevo a ellos - No queremos haceros daño... No somos enemigos, al menos por nuestra parte no sentimos hostilidad hacia vosotros. Seremos sinceros en muestra de nuestras buenas intenciones... El guardián nos atacó y no tuvimos más remedio que defendernos. Me temo que nos confundió con una amenaza... Lo siento... - declaró, para así destrozar la mínima armonía que quedaba. Uraraka, aquella dama embarazada del recién asesinado soldado, quedaba atónita. El más joven de los dos atrasó su mirada, y acudiendo a ella, la sujetaba del hombro al ver que ésta comenzaba a sollozar - ¿¡Cómo te atreves a presentarte aquí¡? ¡Sinvergüenza! - el más anciano parecía furioso, y definitivamente, desenvainaba la katana y se dirigía directo al Uchiha con aparente intención de destrozarle el cuello. Ogama miraba al anciano, Kuzanari parecía disfrutar de aquello, y el albino tratan de defenderse pateando la mano de sujeción de aquél hombre. No era tan lento ni poco hábil como se habría juzgado a primera vista, y así como Ogama lanzaba aquél ataque, el veterano lo esquivaba como si no fuese tal cosa, y al ver tal situación, el Uchiha saltaba hacia atrás, buscando distancia, a lo que el anciano no reaccionaba más que manteniendo su porte ofensiva - - ¡En serio, basta... No venimos a pelear! os compensaremos como nos sea posible - exclamaba Ogama con rostro triste, esperando que no deban combatir. El Uchiha no esperaría otro ataque para comenzar la ofensiva hacia el anciano, sin tomar armas, se mantenía atento a lo que hiciera él. Kuzanari no había movido ni un músculo, parecía disfrutar viendo de cerca al viejo espadachín - ¿¡No tienes honor para aceptar el destino que te corresponde!? ¡No se puede compensar una muerte! ¡De ninguna forma! - exclamaba el anciano, moviendo sus manos hacia arriba ligeramente, marcando la continuación de su ataque, cuando una voz joven, pero sabia, apaciguaba - ¡Déjales al menos explicarse, si quisieran eliminarlos ya estaríamos muertos! - había exclamado el más joven, frenando así la ira de su compañero. Ogama miraba al jovencito, buscando en él la misma paz que emanaba, pero la situación ya era demasiado tensa.

- ¡Si nos defendemos fue porque degolló a uno de mis hombres sin siquiera preguntar! ¿Acaso por esa razón deberíamos haber entrado atacando? ¡Nosotros tenemos una causa que defender, al igual que él os defendía a vosotros! ¡Para colmo hemos pedido disculpas por defendernos de un asaltante cuyo nombre desconozco! ¿No parece bastante que me muestre en pos de reconciliación? - exclamaba Ogama, entrando en tensión conforme avanzaba la escena, cuando la voz femenina de Uraraka apaciguaba de nuevo - ¡Hayato, deja esa katana! - decía la hermosa joven entre lágrimas. El anciano Hayato pareció respetar de tal modo la voz de Uraraka, que aún temblando de ira, logró ponerse recto y envainar el arma, sin retirar aquella mirada de odio hacia el Uchiha. La mujer se acercó a Ogama con rostro solemne, bello... Tan sólo observar aquellos ojos dolidos, podía hacer sentir al albino la presencia de semejante mujer, desprendiendo en el sitio la lástima de una madre que acababa de recibir la noticia de que su hijo nacía medio huérfano... Demasiado fuerte debía ser aquella chica para mantenerse en pie tras ello - No tenemos razón para luchar si vuestra intención no es hacernos daño... No se ha de derramar más sangre en nuestro hogar... Solamente quiero una cosa... - decía la fémina, pudiéndose ver como la pena abordaba su alma al pronunciar las siguientes palabras - Quiero verlo... Quiero ver su cuerpo, y recuperar sus garras - y tras semejante petición, a punto estuvo Ogama de marcharse, pero él poseía su cuerpo, y enfrentando tal situación con el corazón en un puño, sacaba su pergamino y sacaba al Kaguya. Su cuerpo estaba sucio, sus ropas llenas de rozaduras de las piedras y el suelo, y finalmente se podía ver como las manos ensangrentadas del Uchiha habían cerrado sus ojos en señal de paz y descanso eterno, con un rastro que llevaba desde sus párpados superiores hasta sus mejillas -Murió como un verdadero guerrero, nombrando a Uraraka, jurando que jamás nos acercariamos a nadie del castillo... Murió aún en pie, su voluntad fue más fuerte que la de ningún otro guerrero que haya visto antes - homenajeaba el Uchiha, buscando que aquellos vean la gloria en la muerte del guardián. Uraraka se arrodillaba, lloraba ferozmente a su amado mientras Ogama retrocedía. Los demás se acercaban a su guardián y con sumo respeto, parecían homenajearlo de alguna forma. Tras algunos minutos, Ogama parecía asfixiado por la situación, más no la culpa... - Hayato... Yamamoto... Guardad las garras, Masamume las necesitará algún día... - ordenaba aún arrodillado junto a su amado, al cual susurraba ahora - Al final cumpliste tu promesa... Yo cumpliré la mía - y tras lo dicho, se levantaba, mirando directamente a los ojos al Uchiha, el cual tenía algunas preguntas -¿Y qué es éste lugar? ¿Quiénes sois? ¿Miembros del antiguo clan Kaguya? ¿Supervivientes de la guerra Civil? - interrogaba Ogama, dejando atrás la situación tan triste. Uraraka mantenía la compostura con esfuerzo... Pero lo conseguía - -Somos los supervivientes del feudo Hebi no Hassho'chi, esta isla ha sido siempre nuestro hogar - respondía escuetamente, a lo que Ogama no daría tregua - ¿Y quién es vuestro líder? ¿Acaso eres tú la señora de éstas tierras? ¿Sois descendiente de la nobleza del antiguo feudo? - preguntaba clavando su mirada en el trono que ella poblaba momentos antes - Sí, soy Kara Uraraka, la legítima daimyo de este feudo muerto. Mi misión ahora es asegurarme de la supervivencia de los míos. Y por eso mismo, antes de dejaros marchar necesito saber quienes sois. Necesito saber que nadie hablará de la existencia de este sitio, no quisiera ver a mi família destruida... otra vez - anunciaba con voz quebrada la joven. Ogama jamás había hablado de ese modo con un daimyo, en pie y mirándole a los ojos, logrando apreciar sus pupilas frente a las suyas... Ogama incluso veía extraño que un daimyo pudiese ser más bajito que él.

- Nosotros somos un grupo de rebeldes antifeudales, Ishi, voluntad, y como bien dices, no conocía la supervivencia de éste feudo, más sí que conocía la existencia del lugar... Con tan sólo dieciséis años, conocí a un anciano llamado Farhar en la celda de uno de los barcos de Hisao Arata, el cual acabó accidentado en el archipiélago Oscuro, más al este aún que éste sitio... Cuando nos atacaron, el barco se zarandeó, y el anciano murió de un traumatismo en la cabeza... Intenté salvarlo, pero nada sirvió. Entre sus ropas encontré el camino hasta aquí, y solamente supe de él su nombre y que se autodenominaba 'siervo de Kades'... - Ogama miraba a los presentes, en busca de cualquier expresión de desaprobación por parte de alguien o alguna señal, pero parecían no saber qué era Ishi. Estaban realmente aislados... - Y bueno... El por qué estamos aquí, requeriría que estéis informados de lo que ocurre a nivel global en nuestro continente, y sobretodo, vuestro país... - proponía Ogama para contar la debida historia - Háblanos del presente, y te hablaremos del pasado... Sé quién es Kades, pero me temo que te decepcionará - respondía la señora feudal, dejando de lado el tono lúgubre y triste - Pues hace ya algún tiempo, unos tipos extraños vinieron desde más allá de la frontera oeste del País de la Tierra y del Viento... Se les denominó como Occidentales, y éstos usan una forma de combatir bastante extraña... Solamente me crucé una vez con ellos, y no me parecieron demasiado terribles. La cuestión es que parece que si lo son. Éstos tipos declararon la guerra a Oriente por alguna razón, y eso ha calentado demasiado las orejas a los feudales. No sé mucho más sobre ésto, sólo se que ha desequilibrado un poco el sistema feudal, y que nosotros queremos romperlo... Y el principal pilar de éste sistema reside en un enemigo común... Hisao Arata. Éste no tiene demasiadas preocupaciones por los occidentales, pero el País del Rayo y el del Agua también están en guerra, y tanto revuelo ha provocado una guerra mundial... La gran guerra ninja... Y nosotros hemos decidido combatir en éste frente, en el País del Agua en pos de destronar a Hisao Arata. Nosotros vinimos aquí en posición de hacer que las fuerzas del País del Agua deban dividirse, para así poder atacar por el flanco debilitado por la menor presten militar, mientras el País del Rayo avance... Divide y vencerás... Así podremos hacer caer a ese cerdo de una vez... Pero nos hemos encontrado con algo mucho mejor que el desierto de ruinas y forajidos que esperábamos... Vosotros, unos posibles aliados en nuestra batalla - decía Ogama, dando a entender a aquella señora que, efectivamente, esperaba respuesta también por parte de su ejército, por pequeño que fuese - ¿Me pides que tras años de luchar por subsistir participe en una guerra suicida por una causa en la que no creo? Además. Si pretendes desequilibrar el sistema feudal, Arata no te interesa muerto, sino vivo. Conozco su ambición por la guerra, cuando termine esta querrá empezar una nueva, y es mucho más fácil atacar a múltiples oponentes debilitados que eliminar al que siembra el caos y fortalecer al resto - se negaba con rostro cansado Kara Uraraka, la cual recibiría una respuesta que no esperaba... Kuzanari, tan inoportuno como siempre, protagonizaba una corta carcajada, la cual Ogama miraba de reojo, manteniéndose a la espera de que aquél nihilista le diese alguna solución aún siendo todo lo borde que era - Por fin alguien lo ha dicho. Es un plan de mierda ¡Jájajaja! - el Aburame se acercaba a la mujer, y sin muestra de respeto alguna, se dirige hacia ella con una sonrisa mantenida en em rostro, y se lanzaba, como siempre, a hablar sin pensar en las posibles consecuencias... - Mi objetivo es vengarme de ese cerdo. Él es el mismo que te lo ha quitado todo. ¿No quieres verlo destrozado? ¿Hundido como estás tú ahora? Si Arata no os ha eliminado antes es porque os ve tan patéticos que ha preferido dejaros así... - y ahí, justo ahí, fue cuando Ogama vió la oportunidad. Parece que finalmente, no había sido tan mala idea llevar consigo a Kuzanari... - Escucha, Uraraka... - interfería a tiempo el Uchiha, dando un paso adelante y clavando su amarillenta mirada en la de la daimyo - ¿Crees que no sabemos que Arata es un enemigo demasiado fuerte para nosotros? Lo sabemos, y la mitad de nuestro grupo se ha acobardado, pero Arata está acorralado, esta vez no puede escapar, nada mas puede aplastarnos, y para aplastarnos no necesita más que nosotros lo veamos como un gigante... No pienses en que esté pidiendote ayuda, sino ofreciendote la paz, el poder salir de ésta ratonera en la que estáis desde que perdisteis la guerra ¿Preferís aguardar aquí el resto de vuestra existencia hasta que Arata se entere de que estáis vivos y decida venir aquí? - atacaba Ogama, aprovechando el examen de orgullo que los dos miembros de Ishi estaban haciendo a la señora feudal, y ahora venía posiblemente el mayor desafío que Uraraka hubiera tenido que enfrentar para su honor... Una mención a lo único que le quedaba - Ahora... Dime, Uraraka... ¿Sabes quién tendrá que soportar el peso de vuestra cobardía...? ¿Sabes quién tendrá que combatir contra Arata él sólo cuando Shinryoku se entere en unos años que aún estáis vivos...? - finalizaba mirando sus ojos, desviando al finalizar su mirada al vientre abultado de la dama.

Ahí estaba, los antifeudales habían tumbado así el estandarte de un feudo muerto, escondido por miedo o por amor, por débiles e incapaces... Sólo quedaba el honor, y Uraraka no dejaría que su último tesoro se pierda a manos de unos bandoleros sin patria - -Odio y miedo... ¿es así cómo queréis convencerme?- preguntó retóricamente Uraraka mientras llevaba su mano al vientre. Entonces, la mujer les dio la espalda acercándose a sus hombres de nuevo, los cuales miraban a la señora feudal con cierto miedo en sus ojos - Eso es todo cuanto me queda... - ladeó ligeramente la cabeza para mirarlos una última vez a los ojos, con una mirada llena de sentimientos encontrados, donde venció solamente uno - Lucharemos con vosotros para derrotar a Arata, pero esta isla se aliará luego con el país del Rayo, que será quien gobierne en el país si tu plan realmente funciona... Nosotros los debilitaremos y separaremos, atrayéndolos a esta isla. Mientras tanto, la fuerza bélica del oeste, los aliados del Rayo, se encargarán de destruir su castillo y todo soldado que se quede en él... - predecía con mirada esperanzadora la mujer. De nuevo, sonreía Kuzanari de oreja a oreja, pareciendo sentir algún tipo de emoción - Vaya, vaya... Ésto se pone interesante... ¿Crees que puedes traer a Arata hasta éste mismo lugar? - preguntaba excitado el melenudo, a lo que Uraraka respondió con firmeza - Efectivamente... Estoy convencida de que puedo hacerlo - sentenciaba con mirada solemne. Ogama miraba a Kuzanari, y con no tanta seguridad, se propuso a preguntar - ¿Y crees que es seguro traer a Arata hasta el mismísimo castillo? ¿No será arriesgado? - decía el Uchiha algo preocupado - Como he dicho, esta isla es nuestra casa. Usaremos el terreno para crear trampas y dispondremos a los hombres para emboscarles... Serán más numerosos y poderosos, pero no se me ocurre un lugar mejor donde luchar - impresionaba Uraraka, hablando de pronto con gran valentía, haciendo sentir a Ogama mucho más seguro que hace un rato - Pues... Nosotros no hemos visto ninguna trampa... Dime ¿ha sido suerte? - burlaba levemente Ogama - Nunca hemos tenido que enfrentar a un ejército, hasta ahora nuestro guardián había sido suficiente para alejar a los criminales. No había trampa alguna - aclaraba Uraraka. Ogama quedaba satisfecho de nuevo, y todo quedaba casi zanjado - Solamente dos cosas más... Para empezar, ¿Qué hay del pasado? - interrogaba Ogama por lo dicho anteriormente - Pues... Lo que puedes saber es que Kades no es ningún guerrero ni más parecido que vaya ayudarnos... Se trata de un Dios en el que creía cierto credo de nuestro país. Y... Bueno... ¿Sabes algo sobre la historia de nuestro país? - dudaba Uraraka, a lo que Ogama respondía con poca brevedad - Sé que Kades es un dios al que los marinos veneran al embarcarse para que bendiga su destino... Pero nada más sobre la historia del País del Agua - a lo que Uraraka volvía a arrancarse en anécdota - El país del Agua ha sido siempre uno en donde los conflictos religiosos eran el motor de todas las sociedades. El feudo de Hikari no Senshi, los caballeros de luz, creían en un sólo Dios, el de luz. Shiryoku no Keiji creía en múltiples dioses, por lo que siempre estaban enfrentados los unos con los otros, considerándose herejes. Nosotros, no creíamos en nada más que en nosotros mismos. Vendimos armas en secreto a los otros dos feudos haciéndonos pasar por sus aliados, y nos absteníamos de este tipo de conflicto. Kades fue el nombre del Dios que nos trajo a la perdición, el que nos delató ante Nakamura. ¿Traficantes de armas que realizaban ritos para un Dios falso? Las sospechas empezaron de ahí, y desde entonces para nosotros Kades es sinónimo de desastre, un nombre que repudiamos. No entiendo para qué te mandaría a esta isla un "siervo del dios de la muerte"... -

Tal historia hizo a Ogama recordar por qué estaba ahí... Malditos feudos, jugaron con ellos, y ahora, por culpa de la ambición de Karra, el País del Agua sufría la mayor dictadura de la historia conocida. Ogama mostraba frialdad ahora en su mirada, como pocas veces había mostrado, destrozando con ésta a Uraraka - Sinceramente, ni siquiera puedo decir que me importe... Soy antifeudal, y ese tráfico de armas que protagonizabais a dos bandas me parece algo bastante macabro ante el resto del pueblo del Agua... Quizás ese Farhar no era más que un tipo al que tomaron por alguna razón como prisionero y jamás desveló el secreto... Pero eso ya no importa - soltó el albino en un arrebato de sinceridad que acentuó incluso la mirada de Kuzanari, como no, junto con su maquiavélica sonrisa - Solamente falta algo por aclarar... Ishi y Karra ahora mismo firmaremos un trato, un pacto por el cual combatiremos juntos contra Hisao Arata, por supuesto podéis escoger unirnos al País del Rayo, eso es cosa vuestra... Pero los territorios que liberemos en la isla, pasarán a ser dominio libre de feudos, serán tierras donde materializaremos nuestra utopía, y donde trataremos de vivir bajo nuestra propias normas... A cambio de ello, los soldados de Ishi, nos comprometemos a combatir codo con codo junto a vosotros... Y por supuesto, a cooperar con la reconstrucción del pueblo del País del Agua - destacaba el Uchiha, para poco interés de la feudal. La misma, llevaba su mano a la frente, y mostrando rostro cansado, respondía - No es conmigo con quien debes firmar ese pacto, sino con el país del Rayo que es quien se va a aprovechar de tu estrategia... Mira, yo solo quiero vivir en este castillo con los míos, aliados con quien nos deje tener esta isla para nosotros como si no existiéramos en los mapas - a lo que Ogama, rápidamente para aparentar seguridad, respondía - Y por eso mismo, buscamos pactar con vosotros... El País del Rayo no es un país con delirios de invasión, más bien de eso mismo, de poder convivir en paz entre los feudos de su país. Sois los habitantes del País del Agua los que debéis aceptar la revolución como una realidad, y para empezar, vosotros ahora mismo no estáis en posición de oprimir a nadie, por lo que en Ishi no habrá problema para cooperar... ¿Qué me dices? - preguntaba el Uchiha, esperando realmente terminar aquella audición de una vez - Dame mi isla y te prestaré mi ejército. Niégame la isla y tendrás que perder más hombres para salir de este ruinoso castillo - cedía Uraraka con mirada firme a los ojos de Ogama. Kuzanari sonrió, y se acercó para rodear el cuello del más viejo con el brazo. El abuelo se asustó y mostró una expresión de profunda repugnancia hacia Kuzanari, ya fuese por sus ideas... O por su olor corporal - ¿Sabes? Me gustan los cojones que tiene tu señora feudal - expresaba con profunda sinceridad el odioso cuervo. Tras ellolevantó la mano llamando la atención del Uchiha - ¿Cómo lo ves tú Baka - gama? - burlaba Kuzanari con confianza. Ogama le concedió una leve mirada, e ignorando la burla, se dirigía a Uraraka - - Me parece bien... Con que me des tu palabra de no traicionarme y el brazo de tus hombres luchen a mi lado, me conformo... Habitaremos la isla mientras se preparan para la batalla... Honraremos nosotros el pacto sea, o no sea el final que esperamos, mientras traten a sus habitantes como se merecen no tendrán problemas con nosotros... Supongo que recibiremos noticias cuando tengamos que lanzarnos a por Arata... - finalizaba Ogama, proponiendo su mano en pos de cerrar un trato con la señora feudal, forjando por su parte un pacto de paz, a la par que una alianza militar para enfrentar en coalición al, posiblemente, ejército más potente del mundo. Pero no sería la última palabra, pues antes de que nadie respondiera, el más joven de los hombres de Karra se adelantó a hablar - Nadie se ha preocupado más de esta gente que Uraraka. Si hubiera empleado sus recursos por egoísmo hubiera escapado del país con mercenarios y todos quienes habitan en el castillo estarían ahora muertos - y, para finalizar, Uraraka estrechó la mano con Ogama justo al terminar aquél chico de aclararlo, mientras que Kuzanari hacía una exageradamente pomposa reverencia a los otros dos. Tal situación hacía que Ogama, como pocas veces había logrado hacer, sonría con tal calidad que iluminase su rostro - Hubiera sido un placer haber luchado junto al guardián... Pero la vida nos aguarda a cada shinobi un destino que ha de ser el que nos depara... Es posible que mi muerte y la de éste rarito solamente devuelva la gloria a un pueblo, pero si ha de ser así, que así sea... - y así, un satisfecho Uchiha Ogama soltaba su mano y comenzaba a caminar hacia la salida de nuevo - Será un honor luchar junto a vosotros... Sólo espero de vosotros calquéis en batalla la voluntad que vuestro guardián abanderaba... ¡Si es así, ésta batalla está ganada! - exclamaba el Uchiha con alegría. Todos asintieron con decisión y confianza, y la señora Uraraka finalizaba también con buenas noticias - Podéis vivir en una de las casas mientras preparamos el plan, aunque tendréis que compartir hogar con otras dos famílias -Uraraka les ofrecía un lugar donde quedarse explicando de paso la situación de su gente. A su vez, Kuzanari trotaba para colocarse junto a Ogama. Con las manos en la nuca, avanzaba despreocupado. -Eh... Puede que todos los feudales no sean tan hijos de puta como Himawari o Arata... - susurraba Kuzanari al compañero, y Ogama respondía con rostro cansado - Y que lo digas... Parecen buena gente... Hazte un kanka de los tuyos para celebrarlo... Puede que sea el último - decía Ogama bastante más relajado mientras salían por el portón - Me has leído la mente cabrón... -rodeó con el brazo al Uchiha como había hecho con el viejo, y con su brazo restante puso el puño en el aire - ¡Vamos a por ello! -ladeó su cabeza escudriñando por si les habían escuchado, luego le susurró a su amigo - Aunque no pienso compartirlo con esos buenos para nada que tenemos por compañeros de organización... - a lo que Ogama, levemente sonriendo, respondía - Me parece perfecto, hermanito... Nos lo hemos merecido hoy - felicitaba mientras ponía su puño para que Kuzanari chocase éste en señal de complicidad, algo que éste viaje iba cerrando entre ambos shinobis...

Estadísticas:
Sharingan tres aspas desactivado. Mantenidos 1 / 8

Ninjutsu: 15 - 3
Taijutsu: 12
Genjutsu: 12
Velocidad: 15
Fuerza: 15 + 3
Resistencia: 15

Técnicas✘ Los usuarios de esta especialidad (todos, sin importar si fue primearía o secundaria) podrán sacrificar puntos de ninjutsu para aumentar su fuerza o su velocidad. Es decir, podrán acumular chakra en sus piernas y, reduciendo su ninjutsu hasta 3 puntos, podrán subir su velocidad hasta 3 puntos. También podrán hacerlo para subir su fuerza. Esta es una habilidad intrínseca del control de chakra de los especialistas de ninjutsu médico, por lo que no contará como una técnica.

Gennin 2 / 8
Chunnin 1 / 6
Inventario:
¤ Katana
¤ Espada y escudo
¤ Kunai x20 (-1)
¤ Senbons x10
¤ Sellos explosivos x12 (-2)
¤ Bombas de humo x2
¤ Bombas de luz x2
¤ Hilos de alambre
¤ Pergamino ADN
¤ Gunbai Uchiha
¤ Obstructor vital x4
¤ Píldoras del soldado x3
Uchiha Ōgama
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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

Mensaje por Narrador Ayer a las 5:57 pm



24 de Noviembre, 4:00 AM, País del Agua, ???






El eco de unos pasos rompiendo el silencio era todo cuanto se podía escuchar en aquel solitario pasadizo. Con un ritmo tranquilo pero firme, avanzaba sin detenerse una sombra que mantenía tanto la frialdad como la confianza en sí mismo, sin parecer que aquello que portaba consigo le inquietara en lo más absoluto. Eludiendo todas las trampas del laberinto al saber la combinación correcta de decisiones, el misterioso hombre estaba cada vez más cerca del lugar más recóndito del país del Agua, de aquella cámara secreta.

Cuando por fin llegó a su destino, el líder del clan Hozuki, Shinmen, se inclinó cordial como siempre ante su señor. –Arata-sama, traigo un importante mensaje que uno de nuestros hombres me ha entregado. –en su mano, portaba un pergamino con un símbolo que representaba al derrocado feudo de Hebi no Hassho'chi, sellado con una débil capa de chakra, lo suficientemente endeble como para no amenazar con portar un fuinjutsu que suponga un peligro, lo suficientemente robusta como para no poder abrir el pergamino sin destrozarla. Aquel sello indicaba que nadie salvo quien lo había escrito y quien lo iba a leer sabía de su contenido. –El pergamino… -dispuesto a explicar que no había sido abierto por nadie, Shinmen empezaba sus palabras, mas su discurso fue rápidamente interrumpido por una voz fría y severa. –Lo sé. Entrégamelo. –Arata, reposando en su trono no oficial de aquella habitación donde pasaba la mayoría del tiempo, tan siquiera le dirigía la mirada a su hombre de mayor confianza. El Hozuki no lo dudó un segundo, le entregó el pergamino dejándole al propio daimyo, ser quien lo abriese.

Empezó leyendo con desinterés. Nada llamaba demasiado la atención del Senju, quien parecía a punto de destruir el mensaje para clasificarlo como basura. ¿Una petición de alianza de unas cenizas? No merecía la pena ni terminar de destruirlos. De pronto, los ojos de Arata se iluminaron al leer una palabra en concreto. Magatama. Se levantó con decisión, y le entregó el pergamino de nuevo al Hozuki para que viera con sus propios ojos el mensaje. –Mañana destruiremos las ruinas del castillo de Kara y nos haremos con el tesoro de su familia. Cuanta mayor sea la inversión más grande la recompensa. –Shinmen asintió con firmeza, pues comprendía cómo veía la guerra su señor feudal, y sabía que su estrategia era la mejor. Todo el continente estaba danzando de acuerdo a sus planes, así había sido desde mucho tiempo atrás. Primero, convenciendo a los más fieros guerreros de unirse para hacerse con el control de todo el país del Agua, no tuvo que temer por la cobardía de quien sabe que la victoria será disfrutada por muy pocos. Hombres fieros como Kempachi no temían a la muerte, la perseguían con todas sus fuerzas. Luego, mientras estabilizaba su situación sustituyendo con las riquezas saqueadas de los otros feudos a sus hombres caídos en batalla por mercenarios, apoyaba en la guerra del país del Sonido al familiar de un enemigo para empezar disputas internas entre bandos ajenos. Por último, declarando la guerra al país del Rayo, el más pacifista de los bandos, sabía que empezaría una guerra fría mientras el resto del continente aprovechaba estúpidas alianzas para matarse unos entre otros los grandes bandos. ¿Cuál era su objetivo real? Hacerse con los países menores mientras las grandes potencias se destruían entre sí. La organización de mercenarios que ahora era su principal ejército, Pyramiddo, podía hacer cualquier trabajo mientras se le pagara lo suficiente, no tendrían problema en saquear, destrozar, y hacerse con todas las riquezas y territorios de los más débiles. Con el territorio nuevo, podría plantar más cosechas, generar más oro, mientras que el resto de países, debilitados, no tendrían otra opción que unirse a él para sobrevivir, atacando en conjunto el único bando tan cobarde como para no haberse movido hasta la fecha, el país del Rayo. No importarían las alianzas cuando el único con oro fuera él. Todos bailarían a su son, como habían estado haciendo desde el principio. –Todo cuanto hemos construido hasta la fecha fue por el tesoro familiar de Hikari no Tenshi. Con el doble de recursos pronto estará al mando de todo el continente, mi señor.

Arata se puso su capa, y sin responder al cumplido, se dirigió hacia la salida de su cámara secreta. –Salgamos de inmediato. Llama a los generales de Pyramiddo, no hay tiempo que perder. –para Arata, el oro es poder, pero el tiempo, es mucho más importante. Precipitarse era un error, la guerra fría era la prueba, el resto de feudos se habían precipitado. Retrasarse, era otro error, Howaitohasu no le atacaría hasta que expirara el tiempo límite para el intercambio que habían acordado. Manejaba a sus adversarios como niños, sin embargo, para que el plan del Senju funcionase, debía de actuar en el momento justo y en diferentes zonas al unísono. Aquel regalo, si bien podía duplicar sus recursos, también podía poner en riesgo su equilibrio.  





20 de Noviembre, 12:00 AM, País del Agua, ruinas de Kara

Todo Ishi había sido convocado al interior del castillo por Uraraka. -Os he llamado para que ayudéis a planificar la trampa a Arata y sus hombres. El plan para atraerlos es fingir que buscamos unirnos a ellos. Le prometeré la Magatama que logré proteger en la anterior guerra, el tesoro familiar que mi hermana me entregó cuando sabía que todo estaba perdido. En realidad, ya vendí el tesoro para poder construir todo lo que tenemos, pero eso es algo que Shiryoku no Keiji desconoce. Lo más probable es que traten de destruirnos para hacerse con el tesoro, o que lo acepten y luego nos traicionen. Con esta estrategia sé que lograré atraerlos, pero necesito que me ayudéis a planificar las posibles trampas. A fuerza bruta está claro que no lograremos vencer. –cedió con aquello el turno de palabra al más joven, quien no dudó en presentarse a sí mismo y a los hombres más poderosos, detallando en sus puntos fuertes y débiles.


explicación muy importante:
En tu siguiente post, tienes permiso para controlar a todos los NPC aliados de forma excepcional. Deberás de idear una estrategia y terminar tu post en el 25 de Noviembre, cuando llega el barco de Arata.

Civiles en el castillo hay 68. En tu equipo pelearán 31 soldados con características similares a los hombres de Ishi. Por cómo has llevado la primera parte, tan sólo dispondrás de 5 personajes especiales a crear, 2 de ellos de 50 puntos y 3 de 30 puntos. Si decides que Uraraka o los otros dos se unan en combate deberás de usar uno de los 5 cupos para crearlos.

Te explico cómo funcionan los puntos. Puedes escoger la especialidad que dominan de forma gratuita, pero que posean un clan cuesta 10 puntos. Cada stat que poseen costará 1 punto, a excepción de la resistencia, que siempre estará al máximo. ¿Por qué la resistencia está al máximo? El número de técnicas que pueden usar vendrá determinada por los puntos que pagues para ello, valiendo cada jutsu 5 puntos.
Pongo un ejemplo de 50 puntos:

Uraraka –Sin Clan (0 puntos) –Especialidad Fuinjutsu
Técnicas disponibles: 4: 20 puntos
Stats: 30 puntos
Ninjutsu: 10
Taijutsu: 5
Genjutsu: 1
Resistencia: 10 (0 puntos)
Velocidad: 10
Fuerza: 4

El rango máximo que pueden poseer es de Gennin, lo que afectará a los stats máximos. Sin embargo, hay una excepción, y es la elección de un personaje “Support”. Los support no pagarán por sus stats, pero su base será siempre de 15 en Ninjutsu y 10 en Resistencia, 1 en el resto de Stats. Tendrán, a cambio, acceso a técnicas de rango Chunnin, que costarán 10 puntos, y Gennin, que costarán 5 también.
Restricciones de los support. Sólo pueden emplear técnicas de soporte, que no valgan para dañar, como algunos Iryoninjutsu, algunas técnicas sensoriales, algunas de Fuinjutsu, o también elementales como la baba Suiton. Serán especialmente torpes en combate, por lo que hay que tener en cuidado si entran en combate.

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Re: (2ºExamen Jonnin) Declaración de guerra

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