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Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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The sword brandished by peace

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The sword brandished by peace

Mensaje por Narrador el Vie Ago 18, 2017 5:10 pm



El barco abandonaba el terreno oriental y llegaba a ese punto entre los dos continentes, aquel lugar en donde el agua no permitía que el ser humano siguiese  habitando un terreno más para usarlo para destruirse a sí mismo. Conforme las aguas se tornaban más profundas, a medida que las tierras de los hombres quedaban más lejanas, la ilusión iba descomponiéndose, mostrando de nuevo aquella realidad que había estado parapetando a ojos del enemigo. La conversación entre Lazward y Katta no llegaba a su fin junto con ella, se mantenía. Dos hombres con visiones distintas del mundo, pero con un mismo objetivo, el de convertirlo en un lugar mejor.

Los chasquidos de las olas se escuchaban más fuertes, impulsadas junto con ellos por el viento a sus espaldas. –¡Esta es una buena corriente! –Adrián, despreocupado y ajeno a todo aquello, tenía una forma de vida bastante más simplista. Él era el escudo de Leo, y lo defendería a él y a sus hermanos de lo que fuera, animal, humano o bestia. Dejar atrás todas esas preocupaciones filosóficas y morales, despojarse de esa carga, era lo que permitía al lancero mantener esa sonrisa mientras giraba con fuerza el timón. Elise, de propósito no tan simple pero de pensamiento más inocente, creía que el bien siempre triunfaría, como en los cuentos que le habían contado desde más pequeña. También tenía el lujo de permitirse aplaudir al improvisado capitán del barco y dejarse llevar por el sentir de la brisa marina.

Y por otro lado, ahí estaban, apartados, en otro extremo del barco, dos entes complejos, serios. Bondadosos, sí, pero al menos Lazward, no podía permitirse descansar, era incapaz de manifestar su alegría por una nimiedad como aquella. Su cabeza se enfrentaba siempre a problemas más profundos. –¿Fuera de mi deber? –al contrario que Adrián, Lazward siempre pensaba más allá de su deber como escudero, por lo que no le costó demasiado encontrar las palabras. –El mundo está lleno de gente perdida. No me hubiese disgustado un mundo en donde Xander y el resto guiaran las gentes de oriente y occidente, creo que hubiese sido lo mejor. Antes de ser cautivo en oriente hubiese respondido negativamente, no había solución pacífica para el mundo, y sin embargo, la ferviente fe de Xander en los orientales y tus acciones conmigo me demostraron que estaba errado. Si yo pude cambiar todo el mundo puede. No necesitamos habitar un nuevo lugar si podemos vivir bien en el nuestro.  Podemos tratar de detener a Garon, eso podría salvar a los orientales.

Había bastantes temas por resolver. Katta desconocía lo que significaba el poder, al menos lo que significaba para occidente. –Dices que no eres poderoso, y aquí estás montado en un barco que solo ha sido posible que zarpe gracias a ti. La fuerza no se mide con el grosor de los músculos ni el número de enemigos derrotados, se mide en función del número de gente que está dispuesta a seguirte. Y ahora mismo todos nosotros nos movemos en el rumbo correcto gracias a ti.


Dejando la embarcación atrás, de nuevo en aquel clima nefasto, cada vez era más frecuente que los viajeros echasen mano a sus cantimploras y ofreciesen de beber a Katta. Cargaban con gemas, unas que como Taro había prometido, venían cargadas de chakra Bokushi. Aventura paralela que vivieron Elise y Adrián cuando los otros dos estaban con sus propias historias. Tuvieron que combatir algunas abejas, algún que otro pájaro y algunas bestias más, mas cuando apareció un jabalí, fue trotando hacia Elise sin maldad alguna. -¿Cómo estás, pequeño? ¿Has encontrado carne? Eres muy bueno. ¿Nos llevas con el resto?

Aquella criatura salió corriendo. –Los jabalís son animales propios de occiente, pero no bestias como los wyverns o gusanos. Los nómadas han aprendido a amaestrarlos para que les ayuden a buscar zonas con alimento. Podemos alimentarnos de lo mismo que ellos. –no parecía que la comida por allá fuese a ser demasiado apetecible, pero al menos no morirían de hambre. Aquella revelación quizás afectara al espadachín, quien no había asesinado a una bestia en su momento, sino a un animal de los nómadas.

Llegaron a las montañas punzosas, aquel lugar donde encontraron al primer nómada y al resto. Donde escaparon algunos del gusano. Tardaron dos horas en escalar algunas de ellas para extraer plantaciones que antes habían cultivado, sabiendo que cuando llegaran al campamento traerían consigo más de una buena noticia. Cactus y verbenas en su mayoría, de los pocos vegetales que allá podían crecer a causa de la temperatura.

Kilómetros más hacia el oeste, llegaron a un acantilado por el que tuvieron que bajar. Había cuerdas bien atadas y bien ancladas al suelo, que ayudaban a gente inexperta en las artes del chakra a descender y ascender por aquel lugar sin necesidad de aplicar ningún tipo de arte. –Ya casi llegamos. –la voz de Adrián casi iba más dirigida a sí mismo que al resto. Había sido un viaje largo y difícil. Conforme descendían, podían notar como la temperatura era ligeramente más agradable, y en las zonas de sombra, incluso podía respirarse sin que las fosas nasales ardiesen. Todos sudados, mantuvieron su marcha hasta llegar al prometido campamento.

Carpas, tiendas de campaña, humildes lugares de reposo para los más agotados. Vivían día y noche a la intemperie, sin gozar de más protección de la de los voluntarios que se ofrecían a realizar las guardias nocturnas. –Bienvenidos a casa. –Xander, esta vez desprovisto de armadura y diadema, unía sus violáceos ojos con los de cada uno de los allegados, exteriorizando una pequeña sonrisa, expresión extraña en aquel serio sujeto. A su lado, se encontraba un joven, de una edad similar a la de Katta y Kazuo. Su cabello negro, su mirada ámbar, con aquellos matices claros, y aquellos rasgos, recordaban bastante a las facciones del propio portador de muchas espadas. Antes de realizar las presentaciones, el primogénito de Garon, se fundió en un fuerte abrazo con Lazward, regalándole con sus labios bellas palabras en occidental.

El rubio, una vez saciado por el encuentro, introdujo a aquel con quien antes había estado platicando. –Lazward, Katta, este es Arturo, el líder de los seguidores del antiguo rey de mismo nombre. –Arturo, sin comprender las palabras, asintió, irguiéndose y mostrándose fuerte. Intercambió un apretón de manos con todo aquel que estuviese dispuesto a hacerlo, apretando la mano y manteniéndola firme, como si con aquel contacto se intercambiase una información que no necesitara palabras. –Perdonadle, no sabe hablar en oriental, pero puedo traduciros todo lo que sea necesario.

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Re: The sword brandished by peace

Mensaje por Katta el Dom Ago 20, 2017 6:24 pm

Poder. El disgustado hombre al que hablaba Lazward seguía con la mirada en el lecho marino. La consciencia luchaba futilmente por abandonar aquella sesera sin remedio, pero hacía ya años había sido encarcelada y era imposible para la persona ser víctima de los vahídos. Siempre atento, siempre consciente de todo aquello que quiere remediar. En ocasiones, resultaba irritante ver a la gran mole de músculos pétreos, recortados en infinidad de cicatrices acudir a la rara auto-compasión. Un mal hábito de quien no tuvo una vida fácil cuando era abrumado. Cada vez más extraño que aquel sonriente y a la vista feliz espadachín que el escudero conoció en la prisión se mostrase, ahora era la reunión del peso que siempre quiso soportar. Incluso las palabras de aliento que expelía el pelinegro más mayor parecían difuminarse en el pensamiento contrario. Hablaba a fin de cuentas con aquel que se crió allá donde todo el esfuerzo reflejado en la piel y el cuerpo solo sirvió para ser un espadachín potable. La fuerza en los brazos cortados no lograba convencer a su portador. La fuerza en sus palabras era demasiado pesada. Y la fuerza de sus actos no habían cambiado nada. Comprender las acciones y pensamientos de un hombre de aparente tan simple se había vuelto difícil, el escudero al lado podría ver fácilmente que no sólo hablaba de un poder físico o mental, sino que aquellas palabras de líderes y seguidores removían memorias más profundas y personales de lo que, quizás, tuvo intención. La figura inclinada de colores erróneos tenía pensamientos sobre el liderazgo. Figuras de gran carisma a las que podía admirar, pero cuyos ejemplos en las tierras de donde venía eran mayormente nefastos. Personas cuyas decisiones movían a cientos en la buena dirección. Y alguien cuyas acciones eran difíciles de seguir.

— Gracias, Lazward. — se escapó por lo bajo de los labios que comenzaban a recortarse cuando el aire empezaba a calentarse como tiempo atrás. Las mirada variocolor se dispuso a dar un vistazo a los otros dos tripulantes tan pronto la ilusión del príncipe ausente se esfumase. A la pequeña Elise, y Adrián, con rostros bastante más animados que aquellos dos apartados. Quizás por la reaparición del verdadero rostro del cicatrizado, se podía leer más fácilmente el atisbo de desánimo mezclado con el orgullo y tranquilidad del objetivo al que se destinó él mismo. — Pero no soy a quien seguir. — Terminó el espadachín, cuando la tierra era anunciada, separándose de la madera y caminando hacia delante para ayudar lo posible en el desembarco. No fue especialmente difícil, el espadachín supo mantener la calma del caballo que les seguía inesperadamente obediente pese a las bestias de alrededor. Un camino infinitamente más calmado que el primero que tomó el grupo oriental la primera vez. Aún así, las espadas se habían movido mínimamente, e igual ocurrió cuando unos trotes de gran tamaño se escucharon de forma frontal. La figura era idéntica a aquella que entre el espadachín y la sacerdotisa derribaron montaña abajo. Una escena que regresó vívidamente a la cabeza pelinegra antes de desenvainar, frenado pero por la voz dulce de la más joven. Acto que el extranjero de aquella tierra no pudo comprender al principio.

La anecdótica explicación dejó al espadachín por unos segundos mudo y pensativo. Él se esforzó por recordar el transcurso de cuando había visto uno de aquellos animales, salvaguardando una planta a la que nunca se le dio ninguna importancia, y posiblemente relacionada con aquel desafortunado grupo que fue agredido por el resto mientras el moreno tuvo la oportunidad de asesinar a una segunda bestia. Una especie de bulto culpable se removió en sus tripas mientras el animal tan dócil como el caballo del que no podía separarse el espadachín, huyó en una dirección concreta. — Asesiné a uno de ellos, y el resto de orientales torturaron a nómadas. Cuando vinimos aquí la primera vez. — El espadachín parecía confesarlo con pesar, pero con la suficiente seriedad, a pesar de todo. Resopló antes de reincorporar la vista al frente. — Lo lamento mucho. No fue mi intención. — Fue un momento sencillo, aún así. No era sino un motivo más por el que debía sacrificarse en aquel lugar hostil e inhóspito. Careció de conversación el resto del trayecto hasta que pisaron una tierra bañada por algo más agradable que el sol, que parecía haberse acercado más a aquel lugar. El estado del grupo era sencillamente desastroso, como posiblemente cualquier expedición a la superficie del acantilado. Incluso Eiyuu en sus riendas pareció suspirar aliviado cuando el sol dejó de martillear su pelo. De esa manera, llegarían al campamento, distribuido tan ruralmente que el acostumbrado a ciudades estructuradas creía iba a perderse si abandonaba el grupo. No tuvo problema ya que serían recibidos por al menos una cara conocida.

Xander era extrañamente distinto sin su armadura. No sólo sin ella, sino el contraste con aquel príncipe en su castillo, en un trono elevado y rodeado de armas, ahora al aire libre. Mientras recibía al que fue apresado por Oriente, Katta siguió asumiendo con la vista lo que era otra cara de aquella cultura y tierra. Era infinitamente dispar a la ciudad bajo tierra. De algún modo, pero, no tener un techo sobre su cabeza resultaba más cómodo para el extranjero. Allí o en el continente natal, el espadachín seguía destacando por su notoria falta de ropa. Solo las espadas, las ventas negras en abdomen, antebrazos, pies y manos, y unos anchos pantalones negros cubrían piel, dejando el resto al descubierto del astro rey, despiadado allí. Sin embargo, y algo que al menos puedo llegar a pensar el semi-desnudo, era la ropa y las armas lo que más lo alejaba del resto. Generalmente, sus rasgos no eran más distintos de lo que lo eran de los de Kazuo. Incluso compartía variados detalles, como la prominente altura de Adrián, su color de cabello, e incluso con el que posteriormente fue presentado como Arturo. El espadachín seguía obligándose a no inclinarse, con tal de adoptar al menos la educación occidental más básica que conocía. Si aquello, lo más distintivo del oriental eran los ojos, dos platos de oro brillante con puntos y puntos de color marrón. El color del que sería revelado heredero de un antiguo rey parecían los del propio espadachín, si las motas color barro se hubiesen disuelto sobre un oro líquido.

Mientras algún apretón de manos tenía lugar, el espadachín se mantuvo por unos instantes en la retaguardia. Pensativo hasta que la última persona que hubiese tomado la mano del rey se hubiese retirado, dejando un espacio de aire entre extranjero y líder. Cruzando la mirada, pero, el espadachín no tardó en colocarse delante de él, estrechando la mano, con suficiente fuerza y firmeza para estremecer a muchos. Posiblemente, el resto de nómadas no comprendiesen, pero los que allí habían tenido oportunidad de escuchar hablar al espadachín podrían saber que las palabras que salían de allí solían llevar con ellas el aire entero y honorable que sólo el que vivía bajo un código podía conceder. — Aprenderé a hablar occidental. Recuperaré estas tierras. Y detendré la guerra. — No le entendería el rey, pero bastaba ver la rigidez en la figura espadachina para saber no sólo que prometía lo que decía, sino que estaba dispuesto a todo por ello.
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Re: The sword brandished by peace

Mensaje por Narrador el Vie Ago 25, 2017 2:02 am



Dos hombres de pocas palabras cruzaban sus caminos mediante aquel apretón de manos. Sin saberlo, Katta entraba en un mundo diseñado para gente como él, un lugar en donde el honor y el acero hablaba con su propio idioma, donde los códigos eran más importantes que la astucia y la traición. Arturo reclamó a Xander que le tradujese aquella última frase, y tras escuchar la versión en occidental asintió sin alterar su gesto sereno. Leer las expresiones de aquel joven era complicado, pues sus facciones no se alteraban, tan sólo lo hacía el brillo de sus ojos, que ante la incorporación de aquel oriental con tanta determinación, no podían sino lucir fogosos e intensos. -Te da la bienvenida a bordo. -tradujo el rubio. -Si deseas aprender occidental, lo mejor será que hables con Camilla, puesto que es quien mejor domina las dos lenguas. -cuidado debía tener con aquella mujer, pues aquellas no eran las únicas lenguas que sabía manejar, y no dudaría en ningún momento en tratar de añadir al desinteresado espadachín a su lista de corazones conquistados.

Había mucho que aprender sobre el pasado de occidente, muchas eran las aventuras que había vivido el antiguo rey, e incluso el propio hombre de quien Katta trató de emular el camino a seguir, mas las barreras del idioma, de la mano con el carácter silencioso de ambos interlocutores, impedirían que una conversación tan superflua tuviese lugar. -Si quieres ayudar, te haremos saber nuestros planes. -no había tiempo que perder, el invitado no había venido a aquel continente de vacaciones ni a hacer amigos, era su deber el que lo había traído hasta allá.

-Garon hará pasar una gran flota de barcos por el país del viento, con miles de hombres armados con gemas de chakra. De hacerlo, arrasará ejércitos debilitados y terminará con muchas aldeas menores. Quizás se haga con el control de algún feudo.
-ninguno de ellos quería verlo, pero la única opción segura para la supervivencia de los occidentales era habitar las tierras de oriente. Mas por improbables que fueran las opciones, los nómadas querían creer en una solución alternativa. -Nuestro plan es llevar a Arturo, el heredero del estilo de combate del antiguo rey, a la capital. Yo mismo propondré a Garon resolver nuestras diferencias con un combate singular. En caso de ganar yo, él cesará de mandar barcos, y en caso de perder, le haremos entrega de nuestras gemas para que las emplee en la guerra. Si se negara a combatir, perdería su honor y nadie lo seguiría, y con Arturo representándome en combate, sé que no perderemos en un duelo, pues sin el uso de magia tenemos ventaja, pues él es el hombre más fuerte que conozco.

Sobre la teoría era un gran plan. Garon no podía enfrentar un duelo haciendo uso del chakra, o no sería su fuerza contra la de Arturo, y si realmente el joven era tan bueno con las espadas, podían salvar muchas vidas sin necesitar sacrificar ni una sola. Era cuasi injusto lo fácil que era hacer el bien en occidente. Plantearse siquiera detener la guerra en el continente ninja sin mancharse las manos era una idea tan ridícula que podría ser tachada de chiste. El rey de la capital, seguía anclado a las reglas que habían dejado los anteriores ocupantes del liderazgo, sujeto a unas condiciones que le desfavorecían, pero aquello no le impediría actuar por las sombras. No sería tan sencillo entrar en la capital, los sicarios privados del guardián del subsuelo no dejarían que aquello sucediese.

Con un gesto de mano, Xander invitaba a su hermano pequeño a la conversación, aquel joven tan astuto y talentoso, quien había logrado desarrollar el potencial de las gemas de chakra al máximo. -Leo, cuéntale a Katta el plan contra Soleil. -el muchacho asintió, y mientras pasaba las páginas de un gran libro hablaba sin mantener el contacto visual, centrado, mediante su atención dividida, en la tarea de búsqueda. -Matar a Soleil es impensable incluso con la fuerza de la gema de la espada de Xander, incluso con aquellas formadas por el chakra de Taro. -escribió un par de apuntes en la página que tanto le había costado encontrar y lo cerró de golpe. -Nuestra única opción, es drenar toda la magia de su cuerpo, siguiendo el mismo proceso que hacemos con los orientales. -sacó un pequeño pincel, y alzándolo levemente, reafirmaba con su gesto que aquello era la pieza vital de su plan. -Tendremos que construir uno como estos, pero de un tamaño gigantesco. Necesitaremos que Soleil esté lo suficientemente aturdido como para poder pintarle el símbolo con precisión.

Un plan mucho más descabellado que el anterior. El solo hecho de acercarse a una bestia madre implicaba enfrentarse a la mayor concentración de criaturas a sus órdenes que había en su dominio, y en caso de lograrlo, aquello que les aguardaría a aquellos que osaran mostrarse ante una, no sería más recompensa que una muerte rápida. Necesitarían darle vueltas al plan. Había en juego las vidas de las personas más relevantes de occidente.

¿Qué podía hacer un sólo individuo? Una espada sin dueño no tiene un propósito. Una espada al servicio de Kakkinoaru’en seguía anclada. Una espada sin rumbo también permanecía inmóvil. Pero el camino de una espada blandida por la paz, puede cambiar el mundo.


recompensa:
Me es imposible narrarte como desearía lo que viene a continuación, y no quisiera hacerte esperar más todavía. Tu recompensa por tu desempeño en el examen chunnin es la posibilidad de realizar esta misión rango S, aunque no cuentes con los requisitos para realizarla. El rango viene dado por el impacto sobre la trama global más que por la dificultad.

En caso de que Katta sobreviva a esta primera misión se te otorgará otra misión rango S relacionada con Soleil, que tendrá una dificultad muy superior y te será imposible realizarla en solitario. Ya estás contratando a Sorey (?)

mision:

Misión de rango S: Occidental rules

Lugar de la misión: Continente Occidental || Capital subterránea
Tipo de misión: Recompensa especial por el examen Chunnin
Descripción de la misión:
Tu misión parece sencilla. Debes de escoltar a Arturo y a Xander a la capital subterránea para pedir al rey Garon un combate singular que marcará el destino de ambos continentes. Escuderos y príncipes podrán participar en la escolta, pero no sería recomendable dejar al resto de nómadas sin protección.

Tras tener que lidiar con un grupo de bestias, un grupo de occidentales armados con gemas de rango A en armas y armaduras os asaltarán en medio del trayecto, buscando asesinar a Arturo, quien teniendo que enfrentar chakra con acero sufrirá una herida que le debería de impedir obtener la victoria contra Garon. Xander nunca ha logrado ganar a su padre en un duelo, aunque no dudará en intentarlo de verse como la mejor alternativa. Por otro lado, Arturo intentará ocultar su herida con el fin de realizar el combate, dada su naturaleza orgullosa.

Las armas de los asaltantes están impregnadas de un veneno que reduce todos los stats en 5 puntos. Llevan, además, una botella consigo que podrás quedarte. El veneno hace efecto al entrar en el torrente sanguíneo, absorción que costará un turno.

Hay muchas formas de ganar a Garon, pero la escogida en la misión debe de ser realista, de lo contrario la administración se reserva el derecho de dar la misión por fallida y narrar la derrota y sus consecuencias, pudiendo incluso llegar a matar a algún NPC o usuario. Posees completo control de los NPC, siempre que respetes la naturaleza de los mismos. También tienes la opción de invitar a cualquier usuario que lo desee a participar en la misión, aunque quien entre no podrá controlar ningún personaje salvo el suyo propio.

stats de Garon:


Ninjutsu: 1
Taijutsu: 20
Genjusu: 1
Velocidad: 20
Fuerza: 25
Resistencia: 25

Al llegar al salón del trono, donde se librará el combate, podréis observar que todos los soldados ahí presentes poseen armas, libros y báculos. En caso de detectar una trampa no dudarán en emplear toda esa fuerza contra el responsable.
Recompensa de la misión: Ninguna
Extensión mínima de la misión: 3 posts






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