¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


Visitando las Minas

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Visitando las Minas

Mensaje por Gyokuryū Pao el Vie Oct 27, 2017 4:54 pm





Dentro del clan Gyokuryu uno de los valores más preciados es el trabajo, aquel que trabaja duro por lo suyo es considerado como alguien que tiene todo el derecho a tenerlo, especialmente cuando no lo hace solo por él, sino por el clan. Aún queda en mi indicios de aquella enseñanza, entre las misiones, entrenamientos y demás expediciones que hago siendo parte de la fuerzas militares de Ganryu, tiende a quedarme mucho tiempo libre en mis manos, he aprovechado el mismo, relacionándome más con mis compañeros en las barracas, explorando y conociendo el pueblo que rodea el castillo del gran Genji, enseñándoles a los reclutas una que otra cosa, pero incluso eso me ha dejado sin cosas que hacer en algunos momentos, por lo que se me ocurrió que siendo miembro de un feudo quizás sea hora de probar una actividad tan tradicional para mi clan como su mismísimo símbolo.

La herrería, el arte de domar la tierra en un plano diferente, no a través del chakra, sino del arte de la forja, siendo sus artistas capaces de dominar los minerales que el suelo nos ofrece para convertirlo en diferentes cosas de diferentes formas, pero lo más importante… en armas. Pero un herrero solo modifica el mineral, es otro el que se mete en la tierra, se acurruca en ella y usa sus propias manos mortales para sacar de la gran madre un pedazo de su inmortalidad. Por lo tanto, la confección de un arma es un trabajo de dos, del que saca el mineral de la tierra y de quien lo golpea hasta que esta ceda y haga su voluntad, pero en mi caso no sería así, yo mismo sería quien domara la tierra como he hecho en cada batalla en la que he participado, pero ahora sería con mis propias manos, desnudas en vez de cubiertas de chakra, armadas con un pesado pico y la fuerza de mi voluntad. Yo mismo sacaría el metal y yo mismo lo doblegaría, por eso fue que con paso determinante salí del pueblo en que tantas noches pasé y llegue a las montañas por las que tantas veces crucé. Allí, siguiendo la información que algunos de mis compañeros me dieron mientras me preguntaban por qué quería ir allí, me dirigí a una de las incontables minas que se encontraban a los pies de las montañas del cordón montañoso del norte, si bien este país no poseía mucha cosecha, lo que si tenía eran minas, ya que sin sembradíos que los estorbaran y kilómetros incontables de montañas los mineros tenían todo el mundo que estaba bajo la sombra de Ganryu para ellos solos, y en ese momento yo iba a ser uno de ellos.

Caminando entre los acantilados, me encontré a mí mismo frente a una mina del feudo, la cual pude discernir su patrocinio al ver los kanjis de gran tamaño grabados encima de la entrada. Juicio, aquella poderosa palabra que les daba a todos saber en los territorios de quien se encontraban y en qué era lo que este gran señor creía, me alegraba ver esta fuera de los muros del castillo ya que me recordaba que no solo dentro de aquella emblemática edificación encontraría aliados, sino también afuera, propagando orgullosamente tan poderoso e imponente mensaje más allá de los muros de nuestro señor. Era una pared que se veía pulida comparada con lo rustico que eran las montañas que la rodeaban, se notaba que la misma fue cavada en la misma roca, abajo y en medio de esta se podía divisar un marco de madera el cual presentaba una entrada abierta un poco más amplia que una puerta común. Fuera de la mina podían verse a dos simples guardias parados frente a la entrada de la misma, uno de ellos se percató de que me aproximaba por lo que le avisó al otro sobre mi llegada, ambos se fijaron su mirada en mi hasta que estuve a una distancia suficiente para que estos se dirigieran a mí con sus voces. -¡Alto, está en territorio de Ganryu!, explique su propósito o vuelva por donde vino-, era bueno saber que ambos hacían su trabajo, pero este era dirigido a extraños y bandidos, no para soldados del feudo como lo era yo, -Calma soldado, es un camarada que se aproxima-, le dije sin detener mi paso. Uno de los soldados al parecer me reconoció, por lo que al darse cuente de que mi presentación era veraz en voz baja se lo comunicó al que había hecho de vocero de ambos. –Mi disculpas señor, no lo reconocía-, si bien no era el más famoso entre las filas, el tiempo y la dedicación ya me habían hecho una reputación entre algunos, -no hay problema, solo hacías tu trabajo-, -¿en que puedo ayudarlo?-, -Voy a entrar a la mina, vine a buscar algunos minerales para llevarlos al pueblo-, -pero señor, hoy no hay mineros trabajando-, -no importa, planea sacarlos yo mismo-, dije mientras les mostraba el pico que llevaba. –Entendido señor, siéntase como en su casa, solo tenga cuidado de no perderse-, -tranquilo, tengo mis propios medios para orientarme-, dije culminando con la conversación entre aquel joven guardia y yo, continuando inmediatamente con mi entrada a la mina.

Al entrar pude notar que el lugar estaba moderadamente iluminado con antorchas las cuales colgaban de los pedazos de madera erguida que funcionaban como soporte interno para que la mina no colapsara sobre los que estuvieran adentro, dirigiendo mi mirada hacia el frente pude notar que la mina parecía seguir por 7 metros antes de detener su trayecto y probablemente cambiar su dirección, aquello me daba una buena evidencia de que no iba a recorrerla con facilidad, para ello necesitaba un aliado que pudiera orientarme. Sacando mi pergamino, procedí a morder mi pulgar como lo había hecho tantas veces en el pasado, proyectando mi chakra sobre el cuerpo de papel y tinta una nube de humo apareció en mi hombre, de pequeño tamaño y efímera duración, fue el vehículo que el pequeño Hikaru usó para hacer su presentación. Luego de que el rosadito animal dejara salir un largo y ruidoso bostezo, dejando claro lo que estaba haciendo antes de llegar a mis hombros, dijo todavía sin despertarse completamente, -Hikaru… presentándose…-, otro bostezo salió de la pequeña boca de la salamandra, la cual procedió a recostarse sobre mis hombros con las intenciones de seguir su descanso. –Sabes que no tienes que decir tu nombre y presentarte cada vez que te invoco, ¿verdad?-, -Lo sé, pero pensé que sería más emocionante, además así me haré famoso-, -je, como digas-, a la salamandra la invadía el sueño mientras la situación me traía gracia, necesitaba de su compañía pero no me iba a servir de nada si esta se quedaba dormida a lo largo del trayecto, -Vamos Hikaru… ¿Acaso quieres perderte de esta aventura?-, los ojos de la pequeña salamandra se abrieron súbitamente, aunque fuera difícil notarlo por el tamaño de estos, -¿¡Aventura!?-, la pequeña criatura se levantó en cuatro patas sobre mis hombros y comenzó a correr encima de mí, rodeando mi cuerpo varias veces mientras decía, -¡Aventura, aventura, aventuraaaaa!-, -¡Así me gusta! Muy bien, vamos a adentrarnos a un pequeño laberinto-, -¿Un laberinto?-, el pequeño preguntaba con asombro, realmente era fácil motivar al renacuajo rosado, -Sí, y es por eso que necesitaré que pongas tu marca detrás del umbral de esta entrada, así no nos perderemos al momento de querer salir del laberinto-. -¡Ja! Una vez más seremos salvados por mis increíbles habilidades-, -jaja, cuidado con caer en la soberbia mi pequeño-. Procedí a acercarme a la puerta y a agacharme para que mi invocación tenga un disparo fácil, una sustancia rosada brillante fue escupida por mi pequeño amigo que se posaba sobre mis hombros, la cual se adhirió a la madera de los soportes que evitaban que la entrada de aquella mina colapsara, en la esquina inferior de los mismos para que esta no fuera visto desde afuera, luego de eso, procedimos a ir más adentro de la mina.

Tomábamos desvíos, tomábamos una derecha, una izquierda, una derecha, luego otra derecha, descendíamos en los pasillos que contaban con una inclinación, en otros volvíamos a subir a niveles superiores, pero aquellos eran más escasos. En la mina lo que se veía era tierra y madera, algunos restos de los instrumentos que probablemente usaron los mineros que frecuentaron este lugar adornaban el suelo en muchas cámaras de aquella estructura subterránea. Andaba con mi pico en mano, estando pendiente de encontrar algún brote de los minerales que me sirvieran para la forja. –Entonces… ¿cuál es el objetivo de la misión? ¿Derrotar a algún criminal? ¿Salvar a un rehén? ¿Derrotar a una gran bestia? ¡Uy, encontrar un artefacto perdido!- , -Nope, solo minar algunas rocas para llevárnoslas-, -Oh… ¡Genial!-. Pasó casi una hora en nuestro trayecto, pasando yacimientos ya explotados, extensiones y extensiones de la mina que desde afuera se veía tan pequeña e incluso en ocasiones encontrándonos con lo que parecían ser salas de descanso que hasta fogatas tenían.

–¿Ya llegamos?-, -Falta  poco-, -¿Oh sí, como lo sabes?-, -no lo sé-, -¿Entonces por qué lo dices?-, -Para que te calmes-, -Pero entonces estás diciendo mentiras mentiras y decir mentiras es malo-, -…-, -¿Señor, señor…. Pao?-.

Finalmente, luego de tanto caminar por un lugar que podría jurar que fue saqueado sin piedad por los trabajadores mineros, encontré un rincón, como si este estuviera apartado de toda la mina, uno solitario y claramente poco transitado. Incluso tuve que sacar una de las antorchas de su lugar para poder continuar y llegar a este, se notaba que estaba abandonado y rechazado por los mineros, pero lo más importante era, que tenía lo que tanto buscaba, hierro. Pedazos de tan común, aunque preciado mineral se notaban entre la roca, incluso algunos saliendo fuera de esta, finalmente había el premio mayor. –Excelente, finalmente llegamos-, -¡lo hicimos, si!… ¿ahora qué?-, -Bueno, a lo que vinimos, es hora de ponerse a trabajar-. En unos segundos ya me encontraba golpeando fuertemente a la roca con el pico hecho del mismo material que buscaba sacar de allí, intentando sacar a los hijos de la tierra del vientre de su madre a costa de sudor y esfuerzo puro, aquel era un buen ejercicio para mí, estaba muy motivado en ese momento incluso si aquella era una tarea común de la clase obrera, sentía un gran orgullo al hacerla, probablemente por mi crianza y el hecho de que era la primera vez que lo hacía.

Ponía algunas menas a un lado para seguir minando otras, sin duda no eran perfectas, pero era algo para ser el trabajo de un principiante, me sentía cómoda en aquel ambiente, rodeado por mi madre tierra, por el suelo con el que tanto convivía y usaba en combate, y haciendo algo valioso con mi tiempo, algo que para algunos sería una molestia, para mí era todo lo contrario, me relajaba, incluso me liberaba de aquel desagradable sentimiento de no aprovechar mi tiempo como debía, era un lugar donde ponía mucho de mi esfuerzo y sin peligro alguno, sin duda me sentía muy cómodo en aquel ambiente. Mientras trabajaba, Hikaru trataba de poner de su parte, o al menos eso parecía, al estar en la tierra intentando cavar con sus pequeñas patas, lo que solo resultó un pequeño agujero al solo poder mover la tierra suelta como si fuera un perrito jugando. Al ver al pequeño en eso, no pude evitar preguntar por mi curiosidad, -Hikaru… ¿que haces?-, -Pues estoy cavando, ¡igual que tu!-, -Sin duda te gusta cavar, ¿no es así?-, a veces le hablaba como a un niño, era difícil no hacerlo por su personalidad y su aparente juventud al compararlo con las otras dos salamandras, -Oye, ¿no eres dotón igual que Gao-Bao?-, -¡Sí! Sendan y yo somos dotón, pero solo Gao Bao es quién lo usa, te lo dijimos, ¿recuerdas?-, -Sí, recuerdo, que es porque no dominan ninguna técnica de esa naturaleza de manera concreta…. Oye, ¿te gustaría aprender una? ¿Quieres que te enseñe a usarla?-, -¿Eh? Ay, ¡Si, si! ¡si quiero!-, -Excelente, te enseñaré como usar tu chakra para poder cavar hacia donde sea que haya tierra, sin importar que la dura roca esté en tu camino-. Procedí a demostrarle al pequeño como usar su chakra para entrar en contacto con su naturaleza, como usarlo para cavar un agujero en el suelo y poder moverse con facilidad a través de este. No fue fácil, ni duramos poco en ello, por suerte aquel lugar era perfecto para tal proeza, luego de agujeros cortos y una salamandra que quedó atascada en el camino una o dos veces, finalmente el pequeño cumplió su deseo. –¡Lo logré, lo logré!-, la pequeña salamandra entraba y salía de la tierra con gran emoción, entrando por una pared y sacando su cabecita por otra, la alegría la invadía como siempre lo hacía, se notaba el tono de orgullo en su celebración. –¡Bien hecho pequeño! Ten cuidado con hacerlo mucho, que al final gastas de tu energía, y la necesitamos para volver-, -¡Okay!.... pero podremos subir algunos niveles navegando entre la tierra, porfavor, porfavor, porfavooooor. Así llegaremos más rápido-, -Aún tendremos que subir todos estos pedazos de hierro, recuerda que fue a esto a lo que vinimos, vamos, ayúdame a encontrar un saco donde ponerlos y así salir a la superficie y llevárnoslos devuelta al feudo-.

Luego de un rato más minando, metimos las menas en un gran y grueso saco que procedí a cargar hacia la superficie. Hikaru usaba su técnica de rastreo nuevamente para dirigirnos en la dirección correcta entra la mina, aunque incluso así tomamos caminos equivocados una que otra vez. Luego de un rato subiendo los mismos corredores, pasando por las cámaras iluminadas con antorchas que ponían un gran contraste con el lugar donde llegamos, finalmente se vio la luz que emanaba desde afuera a través de aquella entrada abierta, como si de una poderosa lámpara se tratase. Antes de salir por aquella entrada, procedí a despedirme de la pequeña salamandra, -bueno Hikaru, eso es todo, desde aquí ya puedo solo-, -Gracias señor, la pasé muy bien en nuestra aventura-, -Eso me alegra-, -Es hora de demostrarle a Sendan y a Gao Bao mi nuevo truco!-, -Asegúrate de hacerlo, tal vez tengan que enseñarle lo mismo a esos dos, cuídate mi pequeño amigo-, una nube de humo, se llevó a la pequeña salamandra rosada, luego de ello procedí a continuar el trayecto. Salí de allí, sucio de tierra y polvo, mantos que acostumbraban cubrirme el cuerpo, pero que ahora lo hacían con una mayor concentración, sudor que pasaba por mi frente, fruto honesto y recompensante de mi esfuerzo, y una sonrisa que se notaba grabada en mi rostro, ya para cuando salía el sol de la tarde estaba en su descenso. –¿Todo bien señor?-, -Todo bien soldado, fue un gran día, incluso es probable que vuelva-, -Lo recibiremos con gusto-, -me alegra escuchar eso-. Me despedí de aquellos dos y continué mi camino que al poco tiempo terminaría siendo nocturno, bajando por las faldas de las montañas y finalmente llegando al feudo donde en los días siguientes continuaría con el trabajo duro que tanto me ayudaba a mantenerme vivo y sentirme útil para mí mismo y para los que me rodean.




Datos:
Pao:
Stats:
• Ninjutsu: 14
• Taijutsu: 10
• Genjutsu: 2
• Velocidad: 8
• Resistencia: 9
• Fuerza: 10

Armamento:
• Kunais (20)
•Sellos explosivos (3)
•Bombas de humo (5)
•Hilos de alambre (Unos cuantos metros)
•Vendas
•Sanguineos (5 usos)
•Bô



Técnicas:

Kuchiyose no Jutsu, 口寄せの術 (Técnica de invocación):
[Invariable]
Gracias a esta técnica los ninjas a partir de rango chûnin son capaces de traer a esta dimensión a sus invocaciones. Para ello, el ninja deberá haber firmado previamente un pacto con algún animal. Una vez que se posee el pacto firmado, el usuario deberá derramar unas gotas de su sangre sobre la mano con la que firmara el contrato y apoyarla en cualquier superficie, convocando de esta manera a su animal elegido para el contrato.

 


Hikaru:
Stats:
• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 2
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 2
• Resistencia: 3
• Fuerza: 2



Técnicas:
Hikaruburando (ヒカルブランド- La marca de Hikaru): Hikaru es capaz de escupir gotas de una sustancia rosada brillante en cualquier tipo de objeto o ser físico, la cual se adhiere fuertemente a la superficie donde termine, dotándole de una especia de marca única. Hikaru es capaz de saber donde se encuentra impregnada dicha sustancia y rastrearla desde lejanas distancias. Si esta se encuentra a más de un kilómetro, Hikaru no sabrá con exactitud donde se encuentra la mancha, pero si sabrá en que dirección se encuentra en función de Norte, Sur, Este, Oeste, como si fuera una especie de brújula, siendo 5 kilómetros su máximo alcance. Cuando se coloque una amrca nueva, la anterior desaparecerá. Se necesita de mucha concentración para poder rastrear la sustancia. Si el objetivo pierde la marca por alguna razón (Ej: que se la arranque con una fuerza mayor que el ninjutsu de Hikaru), Hikaru lo interpretará como que el objetivo de repente se ha detenido, pero no sabrá que ha pasado.


Técnica Aprendida:
Doton: Moguragakure no Jutsu (土遁・土竜隠れの術, Elemento Tierra: Jutsu de la Ocultación como un Topo):
[Invariable]
Sin la necesidad de realizar sellos, el ninja puede introducirse en la tierra, cavando un agujero en ésta, y trasladarse por ella sin dificultad alguna. Esta técnica es muy útil para huidas rápidas. El usuario puede detectar a sus rivales estando bajo el suelo a pesar de no poder ver lo que ocurre en la superficie. No es posible realizar otros jutsus mientras se está oculto bajo la tierra.

Gyokuryū Pao
avatar


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.