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Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

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—Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

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—Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Mar Dic 12, 2017 9:39 pm


Pestilent Secrets


Alba – Cercanías del campamento


L
uz del alba, albor privado por la presencia de los grandes vegetales frondosos, cuyas copas verdosas hacían de techo y raíces de alfombra. El viento era como un silbido constante al intentar sortear los gruesos troncos, alborotando las pocas hojas del suelo, refrescando la piel de aquellos inmersos en la rica naturaleza del País del Fuego. Las aves cantaban en su despertar, pasando de un lado a otro en busca de nido o huyendo de sus depredadores. Entre la escena tranquilizadora caminaba el foráneo, oriundo de tierras salvajes, cargando en su hombro un palo donde en su punta estaba atada una bolsa de tela, utilizando su diestra de contrapeso; con la siniestra se alimentaba de un pedazo de carne seca, perteneciente a los recursos que le fueron proporcionados en el campamento dejado a unas decenas de pasos atrás. Sus pies apenas se escuchaban encima de la hierba, acostumbrado a pisarla como piso de su propia casa. Ese día no estaba ni de depredador ni de presa, aunque ya uno de los bandos bélicos de ese país le viese con malos ojos, situación a la que se empezaba a acostumbrar pues, todo extranjero tenía cierta aura que provocaba recelo en los originarios de dichas tierras.
     
Su mirada estaba hacia adelante, sin atención a nada más que el camino tomado, sin ningún tipo de idea de a dónde ir, dirigiéndose hacia el este, guiado únicamente por un recién nacido sol. En su cabeza no existía incertidumbre, sentimiento abandonado cuando decidió largarse de su tierra natal: desde ese momento supo que todo era desconocido y martirizarse por ese hecho era tan inútil como pensar en volver a donde sus captores, adoradores de su existencia. El resultado es una relajación extrema, una despreocupación insana para los demás, como la vida de un sereno viento mañanero. Toda quietud fue violada bruscamente por múltiples ruidos de origen colindante con su trayectoria, un agitar de hojas, pasos breves, para finalmente sumirse en una inquietante impavidez. Jiran no se detuvo, pues pensó que era simplemente un animal buscando qué comer, confiaba en sus reflejos para hacerle frente a un depredador hambriento, mas resultó ser algo peor que eso: Más problema, más responsabilidades, más trabajo.

     
La aparición súbita de un hombre saliendo de entre los matorrales y atravesándose en su camino hizo sobresaltar al más bajo, temblando de arriba abajo y con él todo lo que llevaba encima. Su cara de susto no fue normal, dicha sorpresa le hizo atragantarse con la carne que estaba tragando, siendo su tos lo único que le sacó del trance terrible. Sus ojos se llenaron de lágrimas luego de verificar el rostro del susodicho, identificándolo como aquel hombre que lo sacó de la ratonera con barrotes de hierro en donde le metieron por robar un par de manzanas. El salvaje paró en seco, flexionó sus rodillas y apuntó su rostro —enrojecido y arrugado por el ahogo— al piso, estiró su diestra hacia él de modo que esperara antes de darse un par de golpes de pecho. Terminó escupiendo el pedazo de carne.

     
Lamento asustarle de esa forma, no fue– —voz severa disculpándose antes de ser interrumpida por el menor, quién llevó toda atención a su ser.

     
No. Todo esto es una mierda, tú eres una mierda y también lo que quieres de mí, déjame en paz —recriminó con hastío, dando media vuelta con todo el malhumor y la indisposición encima.

     
Fuera de todo pronóstico, la seriedad de ese hombre y el porte de ecuanimidad también venía acompañada de una habilidad de convencimiento fuera de lo normal; aunque es verdad que para el salvaje todo parecía tener sentido desde la boca de esos ninjas y soldados extraños cuando se trataban de un asunto trabajo-recompensa. Y es que, sólo hicieron falta las palabras «Namizu», «Dinero» y «Comida» para derribar toda resistencia en la mente de ese crédulo púber; quien aceptó, no completamente gustoso, pero sí lo suficiente para sentirse atado a otra responsabilidad fuera de sus reales intereses que no iban más allá de un techo, comida y personas de un mañana. Con infantil murmuro le arrebató los papeles que traía en mano antes de echar a su andar, dejándole a cargo su propio equipaje que no era más que comida, bebida y telas para dormir.


Bosques Fronterizos con Hinoarashi


     
El forastero se hallaba con paso lento mientras le daba vueltas y vueltas a un pedazo de papel, con una cara de confusión que delataba lo perdido que se sentía al ver tantas líneas, gruñía cada vez que algo perdía sentido en su tosca cabeza. Se escuchaban susurros por su parte: «Derecha, norte, izquierda, sur, este, es el este», dichas una y otra vez como si eso significase algo más allá que su pésima orientación con recursos tales como la cartografía, cuya disciplina había hecho, escuetamente, el mapa de la zona que tenía entre sus manos, en donde estaba señalada en mayor relieve el curso normal del soldado con su respectiva carreta y el punto en donde, se suponía, estaba el desvío de mercancía, además del punto de reunión con el otro integrante de la misión. Gruñó de nuevo, justo antes de bajar el mapa y detenerse con pesimismo, justo frente a él una intercepción, la misma en donde debía decidir para tomar el camino que le llevaría a encontrarse con el soldado. Rascó la parte trasera de su cabeza mientras fruncía, desmoralizado, la mayoría de las facciones de su rostro. ¡Cómo voy a tener comida, dinero y a Namizu si ni siquiera sé en dónde estoy!, retumbaba en su cabeza con impotencia.

     
¡¿Y cómo voy a hacer esta misión sin otro guerrero?! —alzó la voz sin importar quién escuchara, guardando el mapa y sacando otro en donde tenía el enunciado de la misión—. «Consigue a quien te ayudará», ¡si no conozco a nadie! —se quejó de las palabras dichas por el empleador, todo parte de una pataleta infantil.

     
A pesar de su mediocre capacidad lectora, entendió —medianamente— el asunto, enlazándolo con lo dicho por el supervisor del campamento. Hacia el este. La «e» significa «este», ¡eso es!, su mente se iluminó por tan preciosa —y patética— epifanía, representada con un gesto de victoria a puño cerrado. Buscó el mapa y miró el cielo, luego se guió por la proyecciones de las sombras dado a que eso abundaban entre los árboles. Ya tenía el este y tenía una noción espacial más acertada del camino, por lo que, sin ningún impedimento de entendimiento, salió disparado entre la hierba alta; seguía en busca de un guerrero que le acompañara en su aventura, sólo debía conseguirlo en medio de la naturaleza, en donde era más probable ser comido por un animal salvaje que encontrar a alguien cuerdo que no le odiase o le tuviese miedo por sus extraños tatuajes y poco salubres vestiduras.

     
El celaje de un cuerpo ajeno, prometiente a ser una persona, le desconcentró de su intensa carrera al salir de los matorrales, pues su cara se giró hacia éste individuo. En su afán de detener su paso, clavó el pie derecho al frente lo que provocó un desliz sobre la alfombra de hojas amarillentas, concluyendo en una estrepitosa caída en la que dio un par de ridículas vueltas. Aquel joven de ropas rojizas y raídas, cuyo rostro besaba el herbáceo suelo, quedó a sólo un par de metros de dicha silueta sentada en el árbol. Sus manos se posaron, rápidamente, a los lados de su cabeza para ser levantada y hacer posible su observación. ¡Alguien en el bosque!, ¿será quien me acompañará?, rezó en la privacidad de su pensamiento mientras le detallaba con mayor precisión.

     
¡Y eres una chica! —exclamó como continuación de su conversa interna. La expresión de su rostro infundía sorpresa y alegría, además de una simpatía algo escandalosa y loca—: ¿Eres una ninja?, ¿estás aquí por lo de la misión?

     
Sus palabras se tornaron extrañadas, pues, esperaba a un fuerte guerrero en vez de una joven de apariencia delicada. Entornó sus ojos con incredulidad al visualizar claramente sus características físicas. La logró relacionar con la figura de Namizu y pronto familiarizó que las ninjas no parecían ser grandes guerreros, pero sí efectivas, o eso estimaba de la última nombrada. Se levantó, limpiando sus ropajes, acercándose un par de pasos hacia ella, sin mermar su notable curiosidad.

     
¿Sabes utilizar este mapa?, ¿sabes leer?, tú me ayudarás con esto —sacó tanto el recurso cartográfico como la carta con el enunciado de la misión, extendiendo ambos hacia la fémina.
     
Dime a dónde vamos y qué tenemos que hacer. Tenemos que hacer la misión antes que el sol muera —sentenció, decidido, sin dejar de observar a la adversa, como si viese a una joya de altísima rareza y valor.

Blood Warrior
▷ Nin: 7
▷ Tai: 2
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 4
▷ Fue: 3
Datos:

Conteo de técnicas
6 de 6


Técnicas

---

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: Pestilent Secrets

Lugar de la misión: País del Fuego — Bosques Fronterizos con Hinoarashi
Tipo de misión: Misión general, secuencial a War Gives
Descripción de la misión: Los vientos siguen susurrando. En donde antes habían secretos y engaños por parte de los ninjas de Kakkinoaru'en, ahora los hay de entre los mismos soldados de Hinoarashi. Luego del ataque y la recuperación del campamento, Jiran fue interceptado en su ida por el supervisor de dicho asentamiento médico.
Una breve conversa resultó como la designación de una nueva misión, esta vez, fuera de los márgenes de Hinoarashi pero relacionado con éste mismo. Se trata de una posible filtración de información y recursos que se da por medio de un par de soldados que se encargan de la distribución y transporte de alimentos y otros recursos. Dada la falta de pruebas y la negación a alborotar e incrementar la desconfianza dentro de las fuerzas aliadas, se el encomienda a Jiran conjunto a otro ninja sin ninguna afiliación con los feudos, la tarea de seguir (o secuestrar e interrogar) al soldado en su carromato hasta donde, presuntamente, se reúne con los contrabandistas. Una vez tenida la información sobre la culpabilidad del soldado y la localización del punto de reunión, se debe informar por medio del anonimato al encomendador. Cualquier desastre público se desconocerá la participación de Hinoarashi.

Objetivos principales:

    ➤ Seguir (o interrogar) al presunto soldado traidor.


    ➤ Identificar la zona en la que se hacen los intercambios.


    ➤ Informar al supervisor.



Objetivos opcionales:

    ➤ En caso de seguirlo, identificar a los participantes y sus posibles conexiones con los demás feudos.


    ➤ En caso de interrogarlo, se sabrá de la existencia de un ninja traidor. (Anula el objetivo anterior)


    ➤ En caso de cumplir la segunda, investigar en la posible guarida del ninja traidor y atraparlo si es posible. Se niega el uso de fuerza letal.


Recompensa de la misión: 1000 Ryō
Extensión mínima de la misión: 70 líneas.


Jiran
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Hitagi el Jue Dic 14, 2017 12:12 am

Posó su mano sobre el cabello que descansaba en su frente; no sería capaz de acostumbrase a la tanta luz, por más débil que esta fuera. No era muy común para ella ver algo más que un gris puro en las nubes, sentía que algo se le escapaba en aquel fino silencio. Por ello cuando escuchó un movimiento entre los arboles del bosque en primera instancia la chica se puso alerta y salió del embelesamiento. Dio un paso adelante con su pie izquierdo y retiro la mano que había tenido hasta ese momento en su frente para dejarla colgando en su posición natural. El sonido que hicieron las ramas y los arbustos la ayudo a puntualizar el origen del ruido; entre la vegetación se divisaba una sombra humana, que rápidamente fue tomando forma hasta convertirse en un hombre. La muchacha quedo sorprendida al ver a un “hombre joven” salir casi disparado de entre los matorrales y más aún cuando cayó al suelo estrepitosamente. “Si esto fuera una emboscada, sería la peor de las peores…” pensó Hitagi irónicamente.

Tras verlo rodar un rato por el suelo Hitagi pudo fijarse más detenidamente en los rasgos del recién caído: percibió que era más bien un chico, muy cercano a su propia edad; llevaba el torso lleno de tatuajes, el cual además llevaba descubierto y llevaba una bandana roja. Fue cuando Hitagi rápidamente cayo en cuenta que lo que ella pensó que había sido una emboscada muy mal planeada, muy probablemente era su compañero para esta misión. Enseguida la chica pensó que lo correcto sería ayudarlo a levantarse, pero para  cuando ella quería echarle una mano, él ya se había puesto de pie de manera muy enérgica.

Lo vio limpiarse la tierra que había recogido de encima y antes de que la muchacha pudiera proceder a decir algo, él se acercó — ¿Sabes utilizar este mapa?, ¿sabes leer?, tú me ayudarás con esto — tiró las preguntas una detrás de otra y acto seguido le paso un mapa y una carta. Entonces la chica se acordó de respirar, todavía un poco asombrada de la llegada de quien se suponía  era su nuevo colega en la misión, tomó las cosas de su mano con tranquilidad – Uhm, sí, claro… – respondió y comenzó a leer.

Hitagi había pensado que como el chico le pregunto que si podía leer la carta, esta estaba mal escrita o en un idioma diferente, pero no, era perfectamente legible y entendible. A lo que ella reacciono mirándolo una vez más y luego devolviendo su vista hacia la carta, consumiendo toda la información que allí se encontraba: lo que tenían que hacer, a donde debían dirigirse y un poco de cómo hacerlo – Ya… – una vez leída la carta, Hitagi procedió a mirar el mapa, entendió las coordenadas y el camino que había que seguir. La misión no era del todo difícil pero habría que estar preparados. Procedió a explicarle la situación a su nuevo compañero, aun con el mapa y la carta en sus manos – Bien, por lo que puedo leer aquí, nuestra misión consiste en descubrir un punto de contrabando de suministros… – Hitagi hizo una pausa y entrecerró un poco los ojos.

Por medio de interrogar o seguir a quien los lleva hasta su punto de reunión. En este mapa indica la ruta que tomara el supuesto ladrón, podemos guiarnos de ella para tomarlo desprevenido sin que nos descubran, supongo – La muchacha bajo el mapa y la carta y se quedó mirando al chico – Yo sugiero que capturemos a quien lleva el cargamento, si lo seguimos perderíamos mucho tiempo y energía, además de correr riesgos al no saber a que nos enfrentamos, si lo secuestramos será mucho más rápido y efectivo… – al terminar, Hitagi desvió un poco su mirada a otro lado esperando su respuesta – También creo que deberíamos intercambiar algo de información si te parece, para hacer un plan y ponernos en marcha – concluyó sin dejar de desviar la mirada.

Nota Off-rol:
MUCHISIMAS DISCULPAS a Jiran por esperar tanto mi post. Tuve algunos incovenientes.
Espero contestar más rápido para que podamos terminar nuestra misión sin demoras.
Hitagi
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Jue Dic 14, 2017 4:37 am




C
onfusión, representación que inundó las redondeadas facciones de su joven rostro, mostrando su indudable inmadurez en cuanto a trabajos ninjas, o trabajos en general. Las constantes miradas incrédulas por parte de la fémina le hicieron parpadear un par de veces más, arrugando con mayor énfasis el entrecejo y su frente, hasta ladeando su rostro a su diestra como un domado cachorro que intentaba descifrar la complejidad del expresionismo humano, inclusive repartió miradas fugaces a su propia figura: su ropa y su cuerpo, mientras la adversa se encargaba de leer. Sigo pareciéndoles raro, ¿no confía en mí?, se cuestionaba en sus adentros, con nacida preocupación por la imagen personal y el efecto en los demás, por ello fue llamado «Salvaje» en el campamento, sin embargo, en los ojos adverso hacía falta algo que era indispensable en la vista de los guerreros del león dorado: desprecio y recelo. Se alivió, siendo la voz contraria quien le sacaría del desgraciado trance de inseguridad, durando unos segundos más de lo habitual para llevar su concentración al tema urgente, el descubrimiento del punto de contrabando o, comprendido bajo su lógica, intercambio indebido —éste último concepto tomado precozmente de los del campamento—. «Jum, jum» salió como sonido gutural de afirmación mientras hacía el ademán homólogo con su cabeza, con ánimo, seguridad, pues era de lo poco que estaba seguro del contexto, aclarando su vista, alzando ambas cejas dada la atención puesta. Dejó que acabara sus palabras, revelándole las posibilidades —anteriormente difusas— que tenían frente a los objetivos planteados; la sorpresa brilló por sus irises amielados, quien percibió la totalidad expuesta con suma facilidad y simpleza, más aún dada la sugerencia.

     
¡¿Y eso es todo?! —exclamó con un levantamiento imprudente de la voz, tanto que hasta las aves se alborotaron.

     
Ambas manos se fueron a la cintura, cuya diestra se despegó de ésta sólo para arrebatarle los papeles a su compañera sin ningún tipo de consideración o educación de por medio, pudiéndose interpretar como un gesto odioso que, para él, no tenía mayor importancia o significado. Ahora, con papeles en mano, los escudriñó con la mirada como si los misterios del mundo estuvieran ahora revelados sobre la escueta y puntual caligrafía. Se sintió absurdo al no haber intuido —o leído— algo tan básico. En ese instante estaba ignorando totalmente la presencia de la chica, ensimismado ahora en el mapa: daba un par de vueltas, con la vista en el sol y la siniestra señalando al frente, orientándose con los puntos cardinales e identificando el posicionamiento del camino, el «¡ajá!» significó el final de su logro; apuntando, vagamente, hacia el este, lugar donde existía la intercepción con la mitad del camino y posible punto viable en donde interrumpir su paso. Bajó los papeles de su vista, los enrolló y guardó bajo la tela roja que hacía de prenda. Estaba tan seguro que ni siquiera el recurso cartográfico ofuscaría sus aires. El ímpetu del guerrero púber se sintió en su postura y en los ojos que ahora apuntaban a los de la fémina.

     
¡Secuestrarlo, está bien! —hizo énfasis en sus palabras, con una inocencia fuera de lugar. Asintió un par de veces—: Eso es como agarrarlo, mirarle feo y preguntarle muy fuerte hasta que nos diga lo que queremos, ¿verdad?

     
Eso tenía sentido para el salvaje, y eso sería lo que haría. Sus manos volvieron a su cadera mientras, con natural extrañeza, empezaba a dar caza a los orbes impropios, quienes no paraban de evitarle; una clara invitación a ser perseguidos por la curiosidad desproporcionada e invasiva del intrépido foráneo ajeno a las reglas de etiqueta, hasta mantuvo silencio mientras lo hacía. Lo que llegó en mente en cuanto se dio la necesidad de compartir datos le hizo sonreír tontamente, abortando su necesidad de contacto visual e inflando su pecho con cierto orgullo bruto, hasta sus ojos se tornaron absurdamente prepotentes; desde luego que desconocía lo que realmente tenía importancia compartir.

     
Pues... Yo pego muy fuerte —comentó como inicio de su estupidez, siendo una sonrisa tonta y orgullosa el final de la misma—. Soy Jiran, y soy un salvaje —tales últimas palabras no debieron salir; recapituló estrepitosamente mal—: No, espera, eso no...

     
Sus manos se agitaron al frente, intentando arreglar lo que se había estropeado con sus palabras poco correctas y vergonzosas, acompañado de una expresión facial que aludía tal cuestión. Un ronco «hum...» conjunto al fruncimiento de sus labios y párpados terminó su mala actuación, respirando con profundidad. Su cabeza hizo el ademán que indicaría el inicio del movimiento hacia el este, encaminándose a donde sería el punto de choque entre ellos y el soldado con su respectivo carromato de camino al lugar del contrabando. Sus pies y piernas entraron entre la maleza, siendo situación natural para el foráneo. Se aseguró de echar una observación a la retaguardia para cerciorarse de su seguimiento; Jiran era idóneo en ese campo, en la naturaleza, se movía como dueño de ésta, con propiedad.

     
Venga, pregunta; no como personas, tienen un sabor extraño —añadió con suma tranquilidad, fuera de su tono pícaro y juguetón. Eso podía desconcertar, o incluso asegurar una ‘broma’ de mal gusto. Él lo decía en serio.
     
¿A quién sirves?, ¿al león o al girasol? —cuestionó con mayor interés, hasta proporcionándole una corta ojeada. No sabía pronunciar aún los nombres de los feudos, sólo sus símbolos—: ¿Hay más jefes a los que servir?

     
Él ahora servía al león, más por las monedas tintineantes, por la ninja hermosa y por la comida. Pero, sin duda, a pesar de ser sus ninjas unos cobardes, podría trabajar por el girasol si le ofrecieran más. ¿Moral?, ¿honor?, eso no existe en su cabeza, sólo necesidades básicas: moverse, sobrevivir, comer, dormir. Tan pronto todo estuviera claro y notara la necesidad de la de cabello castaño de moverse con mayor rapidez, también lo haría, incluso mejor dándose el gusto de esa gratificante inmersión dentro de su ambiente predilecto.

Blood Warrior
▷ Nin: 7
▷ Tai: 2
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 4
▷ Fue: 3
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6 de 6


Técnicas

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Misión:
Misión de rango C: Pestilent Secrets

Lugar de la misión: País del Fuego — Bosques Fronterizos con Hinoarashi
Tipo de misión: Misión general, secuencial a War Gives
Descripción de la misión: Los vientos siguen susurrando. En donde antes habían secretos y engaños por parte de los ninjas de Kakkinoaru'en, ahora los hay de entre los mismos soldados de Hinoarashi. Luego del ataque y la recuperación del campamento, Jiran fue interceptado en su ida por el supervisor de dicho asentamiento médico.
Una breve conversa resultó como la designación de una nueva misión, esta vez, fuera de los márgenes de Hinoarashi pero relacionado con éste mismo. Se trata de una posible filtración de información y recursos que se da por medio de un par de soldados que se encargan de la distribución y transporte de alimentos y otros recursos. Dada la falta de pruebas y la negación a alborotar e incrementar la desconfianza dentro de las fuerzas aliadas, se el encomienda a Jiran conjunto a otro ninja sin ninguna afiliación con los feudos, la tarea de seguir (o secuestrar e interrogar) al soldado en su carromato hasta donde, presuntamente, se reúne con los contrabandistas. Una vez tenida la información sobre la culpabilidad del soldado y la localización del punto de reunión, se debe informar por medio del anonimato al encomendador. Cualquier desastre público se desconocerá la participación de Hinoarashi.

Objetivos principales:

    ➤ Seguir (o interrogar) al presunto soldado traidor.


    ➤ Identificar la zona en la que se hacen los intercambios.


    ➤ Informar al supervisor.



Objetivos opcionales:

    ➤ En caso de seguirlo, identificar a los participantes y sus posibles conexiones con los demás feudos.


    ➤ En caso de interrogarlo, se sabrá de la existencia de un ninja traidor. (Anula el objetivo anterior)


    ➤ En caso de cumplir la segunda, investigar en la posible guarida del ninja traidor y atraparlo si es posible. Se niega el uso de fuerza letal.


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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Hitagi el Jue Dic 14, 2017 8:45 pm

—¡¿Y eso es todo?! — lo vio exclamar Hitagi de manera animada.
Uhm… sí — respondió con calma.

Después de eso, Hitagi vio al pelinegro arrebatarle todos  los papeles de la mano “Hmm…” pensó la chica “no parece ser alguien muy normal, pero no resulta desagradable” hizo una pausa en sus pensamientos y miro al chico más detenidamente “Me pregunto qué tan poderoso será”. Luego de eso presencio como el chico escudriñaba momentáneamente el mapa que ya le había leído, para posteriormente dirigirse a ella y darle una respuesta a las preguntas que le había hecho anteriormente.

Será un poco más complicado que eso… pero sí — luego de que Hitagi dijera esto, el chico afirmo ser un salvaje (y que poder pegar muy fuerte), como suponía, no era una persona normal. Pero al menos no tenía la pinta de ser algún asesino, había imaginado ese escenario antes de salir de casa, al fin y al cabo nunca se sabe que uno se encontrara en el mundo de los ninjas. Pero al momento él se dio cuenta de lo que había dicho e intento disculparse torpemente, por su actitud reciente Hitagi podía deducir que aunque no era alguien normal, si podía pecar de ingenuo, aunque tal vez fuera un juicio muy apresurado.

Acto seguido vio que el chico le hacía señales para que lo siguiera, Hitagi estuvo bien con que fuera adelante y se puso en marcha escasos pasos detrás de este. Mientras caminaban ella pensó como atraparían al supuesto ladrón de suministros; en esta situación, Hitagi estaba decidida a atraparlo y hacerlo escupir lo que tenga que decir incluso si tenía que usar la violencia; se sentía (extrañamente para ella) entusiasmada por ir a completar algo de relevante importancia como lo era esta misión, era difícil de describir, pero era como un hormigueo que sentía todo el cuerpo y una pequeña necesidad de moverse en cualquier momento. Todas estas cosas y varios pensamientos daban vueltas dentro de ella hasta que el chico la volvió a sacar de su trance diciéndole que podía hacerle preguntas anexando un chiste algo escabroso.

Je... — Hitagi soltó una pequeña risa, casi imperceptible — Está bien, para empezar, sería bueno que me dijeras cuál es tu elemento y cuáles son tus habilidades primordiales… además de que eres muy fuerte, porque eso ya lo tendré en cuenta— lo dijo todo en su tono de voz relajado — Por ejemplo, mi elemento principal es el agua y naturalmente, procedo de un clan donde nuestras principales técnicas se hacen con esta, y aunque no es mi punto fuerte puedo defenderme dentro de lo posible en el combate cuerpo a cuerpo, siendo mi peor habilidad todo lo que tenga que ver con genjutsus — concluyó la chica — Pero con lo que tengo haremos una emboscada exitosa… creo que los problemas vendrían después.

Cuando Hitagi hubo terminado escucho que el joven delante suyo le preguntaba otra cosa. “¿Leon y girasol?” entonces cayó en cuenta “Ah.. debe estar refiriéndose a los feudos” — No sirvo ni al “Leon” ni al “girasol”, ni mi familia ni yo servimos a ningún feudo — al decir esto, se le vino a la mente la imagen de su padre y su madre, pero principalmente su madre, a quien le disgustaba tantas cosas del mundo ninja — ¿Tú sí? — Pregunto con auténtica curiosidad la shinobi —Ah… y mi nombre es Hitagi, Hitagi Hozuki — ya habían avanzado mucho en los matorrales.
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Vie Dic 15, 2017 9:59 pm




A
gradable conversa se desenvolvía entre ambos, por lo menos el salvaje se sentía a gusto con la delicada voz siguiéndole la espalda, alejando la soledad como faro que aleja la oscuridad, eso era lo mejor, mejor que estar caminando a solas por el bosque. Ella estaba desapareciendo los atisbos que a veces perturbaban la estabilidad y convicción propia sobre su huida de su origen, era por ello que llevaba una sonrisa como estandarte, aunque tonta y desubicada, pero presente de igual modo. Sus brazos y manos apartaban las ramas que intentaban interrumpir su paso, teniendo especial cuidado con su acompañante, con sus oídos en sus pronunciaciones, demostrando sus dudas con breves fruncimientos de entrecejo, mirando al suelo y pausando su paso para luego retomarlo normalmente. Las respuestas de sus cuestionamientos estaban fuera de sus dominios, pues, no les conocía como técnicamente los ninjas lo hacían, no obstante, tal hecho parecía ser de consideración a ojos de la fémina, quien daba ejemplos, ejemplos que iluminaron su entendimiento y le obligaron a compartir lo que le fue descubierto, abandonando el encabezamiento de la fila para colindarse con ella en su derecha, mostrándose un poco pensativo, buscando las palabras más certeras y entendibles que pudieran llevar consigo el mensaje, hasta moviendo sus labios tenuemente como práctica anticipada de la pronunciación. Le costaba, pero siempre lo intentaba, esta vez lo hizo dándole la mirada a su acompañante.

     
Elemento y habilidades primor– primord– —su lengua se atascaba, impotente gruñó y desvió su perspectiva a las profundidades del bosque—. Aire, mi kery– mi elemento es el aire, o viento —completó, intentando no hablar en su lengua materna. Fue su mejor intento, mas no quedó satisfecho.
     
Peleo con los puños, se me da bien —añadió con la misma chulería antes mostrada. Encogió sus hombros, desconociendo cómo profundizar, abrazando la simpleza—: No dejaré que te toquen.

     
No podía evitar mostrarse como el macho alfa de la situación, como la parte fuerte, como el guerrero curtido y bárbaro como lo eran sus congéneres de la tribu. Esa esencia bravía se reflejaba en su voz, en su postura al caminar, cómo clavaba las rústicas sandalias sobre la hierba, cómo apartaba las ramas y se hacía lugar entre los matorrales. No pertenecía a ese mundo de ninjas ni pretendía encajar. Mantuvo su visión sobre ella, visualizando su posible reacción, notable atención luego de su pavoneo frente al sexo contrario. Su fijación llegó a su fin cuando surgieron más dudas y mayor necesidad de mostrarle lo que podía hacer, o al menos una pequeña prueba para forjar la confianza necesaria para ganarse el lugar que andaba buscando, lógica salvaje. Sus cejas volvieron a inclinarse hacia el centro de su cara, acompañando el ladeo de su rostro, dudoso prosiguió:

     
¿Qué es un genjusu?, ¿una habilidad? —mostró su nulo dominio sobre los tecnicismos ninja, sacudiendo su cabeza a modo de negación, restándole enfoque—: Yo le ordeno a mi sangre qué hacer. Mira.

Ralentizó su paso al alzar su mano derecha, apuntando tal palma hacia el suelo. Sin que ningún factor externo actuara, de la yema de su dedo índice emanó una gota de sangre, acto que pareció ser totalmente indoloro para el de los tatuajes negros. La gota se dejó caer, sin embargo, ésta nunca llegó a estar separada de su dedo, siendo un hilo del mismo líquido rojo quien le ataba e impedía la completa caída. La sangre se endureció y cristalizó. Seguidamente, con su pulgar, aplastó la formación cristalina, convirtiéndola en no más que simple polvo rojizo que se perdieron entre las hojas. La prueba llegó a su fin, algo impetuoso por no poder mostrar más allá sin gastar, considerablemente, de sus reservas energéticas. Sus aperlados dientes, de afilados incisivos, se dejaron ver en una de sus amplias sonrisas traviesa cuando sus ámbares apuntaron a su única espectadora. Tanto como su apariencia como sus habilidades eran más enigmáticas que el usuario representante de ellas, siendo éste un salvaje sencillo, demasiado sencillo a simple vista. Restauró el paso normal al momento que otra pregunta fue lanzada, hasta su vista fue dejada al frente, como antes.

     
El león es generoso conmigo: me ha dado comida, cama, trabajo y monedas; esos círculos brillantes que suenan al chocar y sirven para hacer mejores trueques —sonrió ante tanta palabrería. Tal gesto desapareció—: Pero no es mi jefe. Yo ya no tengo jefe.
     
Jitagi... ¿Ji-tagi? —encontró dificultad al pronunciarlo, evidenciándose su acento oriundo, por lo que pensó un momento antes de reintegrarse, ahora resuelto—. Te llamo Tagi —refunfuñó sin más, como el concluir de niño pequeño.



     
El de azabache cabellera desordenada pronto se encuclilló a la orilla del camino, con el follaje cubriendo meticulosamente su cuerpo, sin llegar a la planeación extrema, acto que resultaba con suma naturalidad en su comportamiento. Se aseguró del indicado posicionamiento de su compañera a su lado. Jiran era como un depredador amaestrado en el arte del acecho y la caza, siendo las marcas de su piel las que actuaban como sombras falsas, las constantes movidas de la vegetación que eran como cortina entre el camino de tierra y ellos, cuyo sendero se extendía a su derecha y a su izquierda hasta perderse en las curvas entre los grandes árboles; más existía, frente a ellos, una recta lo suficientemente larga como para ser de provecho. Sus ojos se fijaban entre los espacios móviles de las pequeñas hojas y ramas, observando de lado a lado: el soldado no debía tardar. Apretó sus puños, intranquilo, su sangre se agitaba como espada ansiosa ante la salida de su vaina. Respiró con profundidad en un fútil intento de calmarse.

     
Me le echaré encima cuando pase. Cúbreme la espalda —ordenó mientras utilizaba sus oídos para escarbar más allá de los sonidos hipnóticos propios del bosque—: Es un solo hombre. Será fácil.

     
Con prontitud, los sonidos ajenos a la sinfonía natural aparecieron al otro lado del camino: el caballo pisar con sus cascos las pequeñas piedras y la misma tierra que puebla el sendero, así mismo, las ruedas madereras tronaban suavemente con su rodar impulsado por el sereno equino. Iba a paso tranquilo, confiado de su seguridad en un sendero que, posiblemente, había tomado tantas veces, desangrando el campamento de sus compatriotas. El sonido fue la antesala de su presentación visual, señalando con una imagen lo que antes se había descrito por el sonido: un solo hombre con una armadura ligera a cabeza descubierta, cabello negro y rasgos rústicos, rondando unos veintitantos años; un único caballo, marrón, robusto, relajado al igual que su montura, cargando detrás una carreta de moderado tamaño, con una lona cubriendo su contenido.
     
La postura de Jiran cambió tenuemente, acuclillándose con mayor inclinación hacia adelante, apretando y relajando su puño derecho, cuya mano era de diestra batalla para el foráneo. Respiró con profundidad y la espera, ante sus irises, empezó a ser larga, tortuosa para su naturaleza impetuosa. No hubo más movimiento de su parte y el bosque se inundó en silencio, conspirando con una amenaza invisible para los relajados ojos rutinarios. Así pues, en el interior de su cuerpo tatuado ocurría un desvío temporal de su energía, siendo su sangre la culpable de esto: el chakra corrió y mejoró por sus extremidades, no incrementando su potencia, sino la capacidad de reacción y la precisión de sus movimientos.

     
Tan pronto el hombre pasó, finalmente, frente la pareja, el tribal se armó de valor y salió de su escondite como pantera contra un débil ciervo; conjunto a un grito de guerra, como el rugido de ese inmenso depredador. Sus piernas le impulsaron en salida, rompiendo las débiles ramas que se atravesaron en su despegue; su cuerpo saltó hacia adelante, más alto que el caballo, lo suficiente para encajar su puño derecho en la mejilla del incauto hombre, desorientado desde que la fuerza ejercida sobre su rostro le obligó a bajar por su costado del equino, teniendo aún a su lado al salvaje pidiendo una inminente victoria, que no fue dada por la fuerza, sino por su agilidad y su precisión al sacarlo de su enclenque balance. Jiran puso su pie sobre el caballo para terminar de impulsarse frente la caída del soldado, propinando que el animal se alertada y alzara sus patas delanteras, empujándolo por un comportamiento inquieto acompañado de su nervioso relinchar.
     
El hombre terminó en el suelo. Tan pronto tuvo estabilidad en su patética postura frente a su atacante, empezó a arrastrarse hacia atrás hasta que su cabeza tocó el tronco detrás de sí; Jiran le seguía con paso seguro, devorando con la mirada al soldado que imitaba a una presa herida y desamparada, quien no tardó en intentar desvainar su espada al estar arrinconado. El foráneo pisó su mano antes que tocara la empuñadura de su sable, inclinándose hacia él para quitárselo y sacudirlo peligrosamente cerca de su cara. El pie que antes pisó su mano se encargó de presionar su pecho, dejándolo indefenso, más que antes.

     
Ella te hará unas preguntas, sólo respondes, ¡y deja de temblar! —sonrió el truhan, apuntando la espada hacia su garganta. De reojo intentó visualizar a su acompañante, quien seguro tenía las preguntas adecuadas para el rehén.

     
No diré nada —masculló el de rostro sudoroso a voz titubeante. Escupió, con desprecio, la sangre de su boca a un lado de Jiran. Ese gesto le llenó de desafío.

     
Claro que sí —afincó la punta metálica en el cuello del caído, propinando un leve sangrado, una gota que se perdería en sus clavículas—: Te la devolveré si te portas bien.

Blood Warrior
▷ Nin: 7(-3)
▷ Tai: 2(+3)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 4
▷ Fue: 3
Datos:

Conteo de técnicas
6 de 6


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Tai)

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: Pestilent Secrets

Lugar de la misión: País del Fuego — Bosques Fronterizos con Hinoarashi
Tipo de misión: Misión general, secuencial a War Gives
Descripción de la misión: Los vientos siguen susurrando. En donde antes habían secretos y engaños por parte de los ninjas de Kakkinoaru'en, ahora los hay de entre los mismos soldados de Hinoarashi. Luego del ataque y la recuperación del campamento, Jiran fue interceptado en su ida por el supervisor de dicho asentamiento médico.
Una breve conversa resultó como la designación de una nueva misión, esta vez, fuera de los márgenes de Hinoarashi pero relacionado con éste mismo. Se trata de una posible filtración de información y recursos que se da por medio de un par de soldados que se encargan de la distribución y transporte de alimentos y otros recursos. Dada la falta de pruebas y la negación a alborotar e incrementar la desconfianza dentro de las fuerzas aliadas, se el encomienda a Jiran conjunto a otro ninja sin ninguna afiliación con los feudos, la tarea de seguir (o secuestrar e interrogar) al soldado en su carromato hasta donde, presuntamente, se reúne con los contrabandistas. Una vez tenida la información sobre la culpabilidad del soldado y la localización del punto de reunión, se debe informar por medio del anonimato al encomendador. Cualquier desastre público se desconocerá la participación de Hinoarashi.

Objetivos principales:

    ➤ Seguir (o interrogar) al presunto soldado traidor.


    ➤ Identificar la zona en la que se hacen los intercambios.


    ➤ Informar al supervisor.



Objetivos opcionales:

    ➤ En caso de seguirlo, identificar a los participantes y sus posibles conexiones con los demás feudos.


    ➤ En caso de interrogarlo, se sabrá de la existencia de un ninja traidor. (Anula el objetivo anterior)


    ➤ En caso de cumplir la segunda, investigar en la posible guarida del ninja traidor y atraparlo si es posible. Se niega el uso de fuerza letal.


Recompensa de la misión: 1000 Ryō
Extensión mínima de la misión: 70 líneas.
Jiran
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Hitagi el Sáb Dic 16, 2017 11:01 pm

Luego de ver la formidable emboscada que dirigió su acompañante, Hitagi se quedó mirando al hombre tirado en el tronco del árbol, acorralado, casi literalmente entre la espada y la pared “Whoa… actúa justo como aparenta”. Su compañero había sido muy hábil al momento de asaltar la carroza, hasta el punto de haber sido capaz de hacerlo todo él solo; normal, esto debía estar dentro de las capacidades de un ninja. El hombre, aunque intentando poner resistencia, se notaba aterrorizado, después de todo había sido sorprendido en una emboscada por dos desconocidos con obvias habilidades para lastimarlo, un poco más atrás se encontraba el caballo que llevaba un carromato, al principio se había agitado por la súbita aparición de un atacante, pero ahora que la acción se detuvo el animal también lo hizo. Se podía escuchar un sospechoso silencio en todo el bosque, solo interrumpido por la agitada respiración del desgraciado.

Bueno, no me cabe duda de que sabes porque estamos aquí… o como mínimo, tienes una vaga idea de ello ¿no es así?  —soltó Hitagi, poniéndose a un lado del chico que posaba su espada sobre el cuello del soldado. El hombre dirigió una intensa mirada a quien le hablaba, como si esta le hubiera insultado gravemente —Mátenme ahora, prefiero la muerte antes que la deshonra —masculló con dificultad— Ohh, eso es de admirar, pero en realidad no estamos aquí para matarte, si no simplemente para descubrir el punto de contrabando —la joven no trato de forzar su voz para sonar elocuente, si no que decía todo con tranquilidad.

Tal vez creas que ayudas a tus amigos de esta manera, pero en realidad, si no cooperas, nos veremos obligados a decirle a nuestros superiores la situación, y tomarán represalias drásticas para acabar con el contrabando. Como habrás visto, somos personas bastante capaces de hacerlo. Así que tú eliges, te matamos ahora y luego vamos a por tus amigos, o nos dices donde están y desmantelamos todo por un sano proceso judicial. — Una vez que terminó de decir esto, el hombre desvió la mirada a lo cual Hitagi ni se inmuto, solo se quedó esperando unos momentos hasta que finalmente habló— Está bien… pero tengo la condición de que todos los implicados sean llevados a juicio ¿Queda claro?

Sí, claro —soltó tranquilamente la chica — Ahora solo te falta decirnos donde esta

El hombre intentó hablar con claridad — Más allá al oeste, siguiendo este mismo camino, entre los arboles hay un tronco roto apartado del resto, deben seguir caminando derecho en esa dirección, con suficiente caminata llegarán al campamento donde se trafican las cosas —el hombre, cansado de hablar en esa posición, intento concluir— Pero como he dicho ¡No toquen a ninguno de ellos, un trato es un trato!


Está bien, de todas maneras, te llevaremos con nosotros —Hitagi se paró y se dirigió hasta el carromato tirado por un caballo, hasta subirse— Vamos, déjalo inconsciente y tráelo acá para atarlo, debe faltar un buen tramo para llegar y en esto llegaremos mucho más rápido —dijo la muchacha dirigiéndose a su compañero— Lo hiciste muy bien con este tipo, no creo que nos enfrentemos a mayores problemas. —finalizo intentando animarlo.
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Dom Dic 17, 2017 3:24 am




E
fectiva emboscada, precisa y satisfactoria. El puño artífice del terrible golpe dolía suavemente, siendo sus nudillos los que representaban un suave rojizo, además de un par de gotas de sangre de la víctima, aterrorizada en la punta de su propia espada. Las súplicas de muerte para evitar deshonra parecieron un acto sin sentido y gracioso para el salvaje, quien mostró sus dientes con jocosidad mientras que, con el dorso de la espada, golpeó ligeramente su barbilla para alzarla, lo suficiente para que sintiera a los orbes amielados contemplarle en la inmundicia vergonzante de la que era partícipe al caer presa de los ninjas extranjeros. Había tanto de lo que debía aprender y comprender, desde la actitud de aquel hombre que velaba por el bienestar de sus cómplices hasta de la tranquilidad de la fémina que utilizaba las palabras como Jiran utilizaba esa espada: Intimidación. ¿Hasta qué punto era cierta su palabra sobre dejar vivir a él y a sus compañeros?, no lo podía ver, pero sabía la plenitud que tenían los ninjas en matar despiadadamente, actitud que pronto empezaba a adoptar el joven foráneo frente a la posibilidad de florecer, de progresar en ese mundo lleno de engaños y argucias que rezaban nunca parar en ninguno de los bandos existentes. Adaptarse y sobrevivir, dos grandes cualidades que abrazaba sin pretender su pronto abandono.
     
Las redondeadas facciones de Jiran mostraron hastío y cierto cansancio por las indicaciones enrevesadas que daba el soldado, por lo que se vio en la obligación de sacar el mapa y mostrárselo con el objetivo de que le indicase, puntualmente, dónde era el sitio de reunión. El hombre, en medio del embrollo resultante en su mente por el miedo causado, señaló el lugar con el dedo; su captor vio el papel, en donde no había nada más que lo mismo anteriormente. Volvió a ser apuntado al hombre, con irritación y poca paciencia. Ya no le parecía divertido.

     
¿Cómo saber dónde mierdas está eso? —reclamó el menor, agitando el mapa mientras volvía a hacer presión sobre su garganta. El hombre se estremeció, intentando mantener la compostura.

     
¿Y con qué le voy a marcar? —cuestionó obviamente y con temblante extrañeza. Miró al joven, luego a Hitagi, quien ya estaba montada en el caballo. Jiran pensó un momento, sólo un momento.

     
La espada, con su filo, besó el dedo del adverso, provocando sangrado y un gesto de dolor. El tatuado se encogió de hombros, pues la respuesta yacía en su sangre. Aquel soldado veía cierta mirada enfermiza en él, desprovista de empatía y de comprensión humana, divertida por su situación. De no ser por la femenina, él ya habría muerto por su mano, estaba seguro de ello. El dedo ensangrentado dejó una marca sobre el papel, humedeciéndolo. Jiran sonrió satisfecho por tener un mapa que le sirviese, satisfecho del cumplimiento ajeno frente a sus exigencias: se sentía —irremediablemente y con tendencia al acostumbramiento— poderoso, dicho sentimiento lo era todo para su tribu, para un salvaje como lo era él.
     
Fugazmente hubo un acercamiento entre ambos: El rostro de Jiran se posó en el lateral adverso, específicamente, a un lado de su oído. Le susurró algo, palabras que fueron irreconocibles para el receptor. Ni siquiera tuvo tiempo de preguntarse qué le había dicho, simplemente sintió el duro golpe de la empuñadura impactar sobre su cien, cayendo en la inconsciencia. Seguidamente, con su mano libre, fue arrastrado hacia el caballo sin ninguna delicadeza; buscó una cuerda en el carromato con la cual amarró al inconsciente: primero sus pies, luego sus manos, luego le amordazó. Consecuentemente, de un tajo poco preciso con la espada, cortó lo que unía al carromato y el caballo, cuyo cargamento resonó al caer; lo menos que necesitaban ambos es ser retrasados por una carga que no se entregaría. Soltó la espada y montó al hombre en la parte trasera del equino, de forma tal que su estómago quedaba presionado contra esa parte de la silla. Se limpió las manos, una con otra, gesticulando el finalizar de su trabajo como el hombre fuerte de la pareja, aunque no le había costado mucho al desviar parte de su chackra a los músculo, ahora sí, favoreciendo la potencia de los mismos.

     
Voy por los árboles, yo ataco como pantera —aseguró con la misma presunción que antes, adornada con tal sonrisa natural y jactanciosa, inflando su pecho con el salir de las palabras—: Cubro desde arriba, cuidado, chica Tagi.

     
La advertencia fue lo último que se escuchó de Jiran antes de hundirse entre los matorrales, siendo esos movimientos traducidos en breves ruidos y celajes rápidos entre las hojas de los frondosos árboles. El de piel tatuada pronto no fue más que sólo sombra disipada entre otras tantas. A paso vertiginoso, entre breves saltos entre ramas, desplazándose como depredador en su hábitat; en nada llegaría al punto de reunión, esperando atrapar infraganti a los responsables del contrabando. El mapa manchado de sangre era su guía, el resto era hecho por su familiarización con el bosque. No obstante, ni él, ni Hitagi, ni el soldado sabían de la existencia de alguien a un paso por delante.



     
El raudo desplazamiento de Jiran le llevó a tal lugar señalado; un pequeño claro con camino de tierra, producido por haber sido pisado incontables veces, delatando la reunión constante de hombres y caballos. Su llegada fue lo más rápida posible, incluso más de lo posiblemente tardado por el soldado y su carreta sin haber sido interceptado, mas sus invitados habían abandonado la zona por una extraña razón. Había marcas de cascos  por todas partes, sobre la tierra, unas cuantas de personas y otras que marcaban una retirada acelerada. Jiran, de cuclillas, observaba desde la altura, suspirando ante la pérdida de su tiempo. Las marcas estaban frescas, recientes, no debían estar muy lejos, así que empezó a seguir una de ellas con la certeza de que nadie les había visto emboscar al soldado, con la duda de la alarma para los contrabandistas. El forastero no se iría con las manos vacías. Rodeó el claro y se lanzó hacia las sombras que poblaban el otro lado, siguiendo el rastro.

     
Para cuando llegara Hitagi y el soldado desmayado, observarían el claro totalmente solo y silencioso, a excepción de la existencia de tres siluetas en medio de éste, siendo iluminados por el sol aproximándose al mediodía. Había un caballo alazán claro amarrado a uno de los árboles circundantes; un hombre en el suelo, totalmente inmóvil pero consciente, tumbado incómodamente bajo su propio estómago, respirando forzosamente, con sus pies y manos atadas, amordazado; y Jiran, sentado sobre la espalda del pobre nuevo rehén, con sus piernas extendidas, moviendo sus pies de lado a lado con aires de impaciencia, comiendo una manzana con ferocidad, sin ningún tipo de educación. A pesar de todo, estaba tranquilo, extrañamente tranquilo, entretenido en los mordiscos de la enflaquecida manzana; la cual, en un par más, fue desechada, vestigio que cayó frente a la cara del que actuaba como asiento del menor. Su diestra fue alzada a modo de saludo, con sonrisa en boca, levantándose como alivio del amordazado. Se detuvo frente a la fémina, desanimado ante la falta de acción.

     
No había nadie. Lo atrapé mientras huía —aclaró con voz valerosa, apartándose y colocándose a un lado de la adversa con el fin de dejarle ver el desolado escenario—. Alguien sabía de nosotros, alguien alerta y se fueron —agregó resignado, acercándose al otro prisionero.

     
A costa de jalones rústicos, fue levantado el de cabellos negros, el nuevo individuo que daría información a ambos; tambaleó antes de darle la vista a la mujer y al soldado inconsciente, reaccionando a visualizar a éste último con cierta preocupación, de no ser por el firme agarre de Jiran en las cuerdas que ataban sus manos, se habría acercado a éste. El salvaje le quitó la tela que lastimaba la comisura de sus labios, dejándole articular palabras aunque estuviera reacio a ello desde un primer momento. El tatuado lo llevó ante Hitagi con empujones que casi hacían caer al atado, hasta dejarlo frente a ella, incluyendo una patada que le dio en una rodilla para que se arrodillase; el hombre se quejó, hasta tosió al tocar tierra.

     
Ahora di lo que dijiste a mí —exigió, con deliberada serenidad, Jiran mientras halaba sus cabellos para alzar su perspectiva hacia la fémina.

     
No nos encontrarán y no diré nada —gruñó al final de su frase, cerrándose de labios e intentando desviar su mirada.

     
Eres buena haciendo preguntas —añadió, con afán de lastimarle por cómo se resistía—, yo le metería una patada en la cara. Ya sabemos dónde hacen los trueques. Misión lista aquí, quiero mis monedas.

Blood Warrior
▷ Nin: 7(-3)
▷ Tai: 2
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 4
▷ Fue: 3(+3)
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6 de 6


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-3 Nin » +3 Fue)

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: Pestilent Secrets

Lugar de la misión: País del Fuego — Bosques Fronterizos con Hinoarashi
Tipo de misión: Misión general, secuencial a War Gives
Descripción de la misión: Los vientos siguen susurrando. En donde antes habían secretos y engaños por parte de los ninjas de Kakkinoaru'en, ahora los hay de entre los mismos soldados de Hinoarashi. Luego del ataque y la recuperación del campamento, Jiran fue interceptado en su ida por el supervisor de dicho asentamiento médico.
Una breve conversa resultó como la designación de una nueva misión, esta vez, fuera de los márgenes de Hinoarashi pero relacionado con éste mismo. Se trata de una posible filtración de información y recursos que se da por medio de un par de soldados que se encargan de la distribución y transporte de alimentos y otros recursos. Dada la falta de pruebas y la negación a alborotar e incrementar la desconfianza dentro de las fuerzas aliadas, se el encomienda a Jiran conjunto a otro ninja sin ninguna afiliación con los feudos, la tarea de seguir (o secuestrar e interrogar) al soldado en su carromato hasta donde, presuntamente, se reúne con los contrabandistas. Una vez tenida la información sobre la culpabilidad del soldado y la localización del punto de reunión, se debe informar por medio del anonimato al encomendador. Cualquier desastre público se desconocerá la participación de Hinoarashi.

Objetivos principales:

    ➤ Seguir (o interrogar) al presunto soldado traidor. ✔️



    ➤ Identificar la zona en la que se hacen los intercambios. ✔️


    ➤ Informar al supervisor.



Objetivos opcionales:

    ➤ En caso de seguirlo, identificar a los participantes y sus posibles conexiones con los demás feudos. ✘


    ➤ En caso de interrogarlo, se sabrá de la existencia de un ninja traidor. (Anula el objetivo anterior)


    ➤ En caso de cumplir la segunda, investigar en la posible guarida del ninja traidor y atraparlo si es posible. Se niega el uso de fuerza letal.


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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Hitagi el Lun Dic 18, 2017 12:24 am

Tras montarse sobre el caballo, esperaba que su compañero golpeara y atará a su nuevo rehén, que lo subiera al carromato, que se subiera él mismo y finalmente comenzaran su camino hacía lo que sería el objetivo principal de su misión. Al menos algunas de estas cosas se cumplieron,  el chico dejo inconsciente al soldado derrotado pero no lo puso en el carromato (el cual desato del caballo con un golpe limpio), si no que lo acomodó en la parte trasera del caballo donde ella estaba montada, se limpió las manos, le avisó que el viajaría por los arboles con su peculiar forma de hablar y lo vio desaparecer entre saltos en la espesa arboleda. “Ah, que apresurado es, ni siquiera me dejo responder” pensó para si misma Hitagi “Sin embargo, es extremadamente servicial…” al visualizar aquello, se limitó a encogerse de hombros y darle rienda al caballo para que empezara a trotar por el camino designado.



♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧•♧



El viaje a caballo había sido algo agitado para la muchacha, especialmente porque ella no estaba acostumbrada a estos animales, si bien no era totalmente ajeno a ellos por haber nacido en un hogar rural rara vez se había dado el “lujo” de montar por tan prolongado tiempo a uno ella sola. Por lo cual tiró un suspiro cuando tras dar tanto trote, pudo divisar la figura de Jiran, al acercarse más también pudo divisar que estaba sentado encima de una persona y que devoraba vorazmente una manzana “Habrá estado un buen rato sin comer… supongo”. Hitagi se bajó del caballo y se acercó a donde se encontraba el chico junto a su víctima, este le explicó que alguien había avisado sobre su llegada antes de que ellos la hicieran, lo cual, como es lógico, le dio tiempo a escapar a todos los que alguna vez estuvieron en este punto de reunión.  — Vaya, entiendo. Pero al menos encontramos el lugar indicado —dijo ella intentando parecer optimista. Jiran luego arrastro al maniatado hasta el frente de ella, hasta ponerlo de rodillas. Le exigió bruscamente que le dijera algo a lo cual este se negó “Estos tipos tienen un gran sentido del deber para ser unos simples bandidos…”. El varón admitió que un interrogatorio con él usaría la fuerza física.

¿Sabes? No es una mala idea — mencionó con malicia, consciente de que él interrogado había escuchado lo que dijo Jiran. — ¿Tú que dices? ¿Debería dejar que mi compañero te rompa todos los huesos y luego hacer que hables? Creo que no hay que llegar a eso.

¡Vete al diablo niñata! — soltó con desprecio el criminal. A la chica esto le pareció grosero en exceso eso, el hecho de que no tenía nada “pacifico” con que negociar y su desdeñable actitud jugaron en su propia contra cuando ella levantó su mano y le apunto con el dedo índice, quedando su pulgar un poco por encima de este.

Ilustración Indicativa:



¿De verdad quieres hacer esto? Servirás más para tu causa vivo que muerto solo por no contarnos algunos detalles. O mejor aún, con todos los huesos rotos que mi amigo está impaciente por dejarte.

¡Les serviré no diciéndole una sola palabra a unos moco… —antes de que el hombre de tez morena terminara su “berrinche” Hitagi le disparó un proyectil de agua desde su dedo índice que impacto en su hombro. Su cuerpo no pudo más que caer violentamente hacia atrás. Como si no hubiera pasado nada Hitagi se acercó un poco y le disparó una, dos, tres veces más en los pies y los muslos, el hombre se retorcía de dolor como si fuera un ciempiés herido. — ¡Ouuuhhhgg! ¡Maldita perra! —sin siquiera inmutarse se acercó un poco más— ¿Tan rápido estás así? Falta el resto de tu cuerpo y puedo seguir con esto todo el día  —y apunto directamente a su pecho lista para disparar.

Ough… fuff... —farfulló — H-hablaré, hablaré … p-pero no ataques más — la chica se sintió satisfecha con su trabajo de interrogación. Fue suficientemente benevolente y sólo se puso algo violenta por la poca colaboración. —  ¿Cómo supieron qué íbamos a venir?
N-nos avisó él… un ninja — intento responder entre el dolor y la agonía

¿Qué clase de ninja? Será mejor que hables claro y especifico o perderé la paciencia —aunque no había perdido nada de su calmado tono de voz.

U-un ninja de Hinoarashi , él fue quien nos avisó, nos dijo que otros dos de ustedes se dirigían hacia aquí y que debíamos escapar  tan rápido como podamos  —hizo una pausa para toser y aclararse la garganta — Por favor… yo no sé nada más, n-no me vuelvas a disparar —una vez dicho esto, el hombre abatido por el dolor se quedó inmóvil en el suelo, como si estuviera descansando.

Hmm… dudo que podamos sacarle algo más. ¿Tú que dices? — preguntó dirigiéndose a Jiran. — Esto es extraño… si lo él dice es cierto, significa que hay un traidor dentro del propio feudo… —la intriga le movió la curiosidad y el interés de forma involuntaria a Hitagi, sentimiento ciertamente nuevo para ella. En el fondo se sentía un poco decepcionada de que ellos hubieran cumplido ya a efectos prácticos su misión. — Pero bueno… creo que con estos dos tenemos pruebas suficientes para demostrar que cumplimos nuestro trabajo, ellos tendrán que dar cuenta de que este es el lugar que usaban para sus mañas.

[Off-Rol] Técnicas usadas y Stats:
Mizu no dangan no jutsu (Jutsu de bala de agua):
Sin la necesidad de sellos de agua, el usuario es capaz de apuntar al oponente con la yema de sus dedos y de las mismas, se verán expulsados proyectiles de agua que viajarán con una potencia considerable, generando contusiones en quien sea alcanzado. Se podrán lanzar hasta diez proyectiles.

Stats:
• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 1
• Resistencia: 7
• Fuerza: 2
Hitagi
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Mar Dic 19, 2017 12:22 am




B
reve interrogatorio, tan largo como la persistencia del interrogado al aferrarse a sus razones y moralidades mientras era utilizado como diana para las formaciones de chakra en forma de agua que disparaba la ajena. Para los ojos de Jiran el hombre era un patético llorón, débil, escandaloso y que no hacía honor a nada existente en esas tierras, un hombre que merecía la muerte ante sus anteriores ideales pertenecientes a su tribu, empero, delante a los que conocía en el Nuevo Mundo era respetable lloriquear y vivir un día más para preparar la mejor puñalada trapera. Tirar la piedra y esconder la mano, entonces, ¿qué clase de valor tiene el guerrero?, ¿es el ninja el guerrero del Nuevo Mundo?, dos conceptos que chocaban ruidosamente en la privacidad de su cabeza, en el lienzo que significaba su prematura concepción; matices que eran mejor no atender. Mientras tanto, seguiría embozando esa curva entre sus labios que le define como pícaro, burlesco.
     
Un guerrero del león que obedece al girasol, pensó y le identificó como un engaño más entre sus filas, la misión revelaba más de esos individuos que juegan para más de un bando: ¿buenos?, ¿malos?, nada tiene sentido, mas si se atravesaba en su camino no daría consideración alguna. Sin embargo, un hombre puede decir lo que sea para hacer que el dolor pare, era lo que esperaba de guerreros débiles y cobardes: lo había aprendido cuando la tribu capturaba guerreros que visitaban sus tierras con el fin de robarles; les interrogaban por separado, se contradecían cuando el dolor nublaba su mente, entonces no se les aplicaba dolor, se les aplicaba desesperación, una visita guiada hacia la muerte sin que no pudieran llegar a ella. Sus ojos se mancharon de incredulidad, mas su sonrisa no desapareció, sólo se coloreó con cierta malicia.

     
Digo que no le creo nada —aseveró, negando con su cabeza mientras observaba al masculino abatido. Su actitud conservó serenidad, agregándose mayor decisión—: Presionar, hay que presionar.

     
Y sin previo aviso, la planta de su pie derecho cayó con controlada brusquedad sobre su garganta; el moreno abrió completamente los ojos en el acto, estremeciéndose y agitándose pues el terror se hacía con su cuerpo, sus ataduras llenaron su mente de las peores imágenes contra su persona, sólo veía a Jiran deseando su alma; su sonrisa se alargó al definir la expresión del hombre siendo poseído por la desesperación, forcejeando inútilmente contra las ataduras mientras sus pulmones se agitaban, bajando y subiendo frenéticamente. Poco a poco la presión incrementaba sobre su tráquea, disminuyendo el oxígeno entrante. Empezaba a balbucear, tosiendo, dejando que la saliva saliera por la comisura de sus labios abiertos. El poder, el poder volvía a sentirse en su cuerpo, esa anhelada sensación única, cuando el depredador está a punto de separar las vértebras de la presa con sus poderosos colmillos.

     
Yo habl– ¡Agh! —su voz roncaba con quejidos de asfixia, moviéndose cual gusano sobre la tierra.

     
Algo más, eso es poco —declaraba despreocupado el joven truhan, afincándose un poco más sobre su pierna, flexionando su rodilla y clavando sus amielados sobre los orbes adversos—: No vi nadie seguirnos, ¿cómo ver sin estar?

     
Senso– ¡Aggh! —la presión estaba siendo demasiada, impidiéndole el habla, nublando sus esperanzas de vivir.
     
Jiran empezó a reducir la presión aplicada, escuchándose inhalaciones ruidosas por su boca, recuperando el aliento. Ladeó su cabeza, apuntándolo con su oído, alzando ambas cejas al posar su completa atención auditiva en él; el bienestar de seguir respirando podía desaparecer en cualquier momento, su pie lo seguía indicando.

     
¡Un sensorial! —alzó su voz áspera, tosiendo entre palabras. Cerró sus párpados y pequeñas lágrimas salieron de sus ojos—. El ninja de Hinoarashi es un sensorial. Esos detectan todo desde muchas distancias —la curiosidad hizo mella en el joven inexperto, arrugando su frente mientras terminaba de alejarse. Un disimulado celaje fue percibido por el foráneo entre los árboles circundantes.

     
Sensorial... Detectar... —repitió absorto, reflexionando sobre el significado empírico. Concretó su enfoque visual en Hitagi, torciendo sus labios—. Traidor sensorial detectarnos, chica Tagi, hay que salir de aquí —se dejó ver un atisbo de preocupación, detestaba la sensación de acecho contra su persona.



     
El augurio que resonaba en forma de sombra en la discreción de las móviles ramas arbóreas tomó vida cuando pasos se escucharon detrás de la Hozuki, a un lado de Jiran, junto al caballo; éste, al saber sentir la aparición de otra figura, relinchó. Alarma para ambos ninjas. Para cuando sus ojos fueron puestos sobre el equino, visualizarían el cuerpo inerte del soldado atado sobre éste, con la sangre brotando de su cuello, anegando la tierra. Junto a él, el artífice del acto, el asesino del soldado; la daga ensangrentada empuñada por su mano diestra, mientras que en la mano opuesta se encontraba una hoja gemela a la anterior. El ninja traidor se manifestaba en la escena, con su máscara que negaba la intromisión de miradas curiosas e infundía misterio en sus enemigos. Su pie se movió hacía adelante, iniciando el primer movimiento del enfrentamiento; Jiran se tensó completamente al verle caminar, sus ojos mostraron miedo mas se negaron a quitarse sobre el intruso. En su mente había una sola idea: Proteger. El soldado estaba muerto, sólo quedaba un individuo con información y Hitagi, a quien acompañaba en esa ocasión. El miedo se transformó en euforia, y la sonrisa con aires de locura que apareció terminó de romper su imagen de indisposición, esa era su batalla, era hora de demostrar la valía de un guerrero sobre las artimañas de un ninja silencioso.

     
Chica Tagi, yo proteger —ordenó sin siquiera darle su atención. Debía acatar o tendría más problemas. Para cuando su voz sonó, el ninja traidor inició carrera hacia ellos, cuya carrera fue interceptada por el tatuado a pocos pasos del atado.

     
La daga ensangrentada y su gemela fueron alzadas en contra del trío, no obstante, Jiran hizo frente a la ofensiva con su cuerpo. Las hojas apuntaban hacia abajo, estando en postura descendente hacia su principal objetivo: el atado. El salvaje logró colocar sus antebrazos contra las muñecas del ninja, deteniendo en seco la trayectoria sin ni siquiera haber dado espacio para el movimiento, manteniéndolas arriba, a pocos centímetros de su origen. Cara a cara contra el misterio y el foráneo apretaba sus dientes intentando soportar la fuerza adversa, que poco a poco iba ganando terreno sobre la propia. Desde los labios del tatuado escapó una frase musitada, con significado antiguo para él y para los de su tribu: «Jus Trigeda: Maun», en su mente se veía como una montaña que no debía ser traspasada, un risco inexpugnable como lo fue en su día Praimheda.
     
Toda su sangre se aceleró dado los latidos enardecidos de su corazón, y con ésta, la energía en su cuerpo pareció quemarle al verterse desesperadamente en el interior de su torrente, mejorando las capacidades de su líquido vital. Desde todos los poros de su piel empezó la segregación de espesa sangre que recubrió todo su cuerpo, una segunda piel carmesí se convirtió parte de su propio ser. La imagen pareció impactar al atacante, quien atrajo sus cuchillos con afán de cortar los antebrazos adversos, tal corte se hizo, pero no hubo sangre que corroborara el daño. La defensa, entonces, dio un paso hacia adelante, empujando al adverso contra su espalda. La astucia shinobi pateó el estómago del manipulador sanguíneo, privándolo por un instante, suficiente tiempo para desestabilizarlo y propinarle otra patada en su costado, apartándolo; Jiran se tambaleó, intentando reintegrarse, la segunda piel parecía tener vida propia, sufriendo pequeñas ondas y espasmos, acostumbrándose frente a una necesidad, la necesidad de soportar las hojas enemigas.

     
Chica Tagi, proteger... —hizo sonar su voz con esfuerzo, recuperando el aliento. Sus manos se colocaron en el suelo, empujando hacia adelante para volverse a levantar.

     
El ninja había retomado un paso calmado mientras, del interior de sus prendas, salían tres serpientes contra la Hozuki y el atado. Su misión estaba clara, y tal como lo era la suya, también era las de las serpientes, quienes se abalanzaron contra el moreno y la fémina con sus tres metros de largo: dos hacia la kunoishi y una contra el hombre, mostrando sus afilados colmillos con la codicia de ser clavados, con el anhelo de esparcir su tóxico veneno sobre sus cuerpos mientras ambas hojas se regocijaban en la sangre de ambos.

Blood Warrior
▷ Nin: 7(-2)(+2)
▷ Tai: 2
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6
▷ Res: 4
▷ Fue: 3(+2)
Datos:

Conteo de técnicas
5 de 6


Técnicas

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): Puede infundir chackra en la sangre en pro de estimular las capacidades corporales más sutiles, como lo son la coordinación, equilibrio y procesos aeróbicos que influencian positivamente el incremento de la potencia muscular (fuerza) y del manejo corporal. Esto significa que puede sacrificar 3 puntos de Ninjutsu y depositarlos en Taijutsu o Fuerza. (-2 Nin » +2 Fue)

Armadura — Jus Trikova «Sombra de Sangre»: Segundo tipo de armadura, basada en su capacidad de defensa evolutiva y de progresiva adaptación. Los recursos utilizados son los glóbulos rojos y las células pluripotenciales en una clase de segunda piel, al principio se aprecia como un completo recubrimiento rojo carmesí claro, aunque conforme pasan los turnos, cambiará de color frente al daño soportado. La habilidad permite a su portador soportar cantidades elevadas de daño, ya sea físico o energético, por medio de una resistencia bajo el constante cambio de las células comprometidas. Es decir, luego de la exposición, las células tomarán acciones de inmunización y resistencia contra el estímulo. La armadura puede adaptarse ampliamente; se podrá acostumbrar a constantes cortes, engrosando su recubrimiento o generar resistencia contra elementos de chakra. Por lo tanto, la simbiosis le permite al Natblida poder soportar situaciones de extremo peligro, formando fortaleza ante los ataques enemigos.

▷Primera etapa: El primer turno hay resistencia por exposición, la armadura debe ser expuesta al daño para empezar la calibración de resistencia, aguantando simplemente una ligera y corta exposición, sin llegar a comprometer el bienestar de su portador, sin privarlo del dolor y de daños completamente, sólo los merma mínimamente. A este punto, la protección es reducida (en caso tal de ser el Nin del contrario igual al Natblida) y el potencial de cambio es elevado. Protección contra: Cortadas.
1 de 2

Yujblida «Sangre Fuerte»: Habilidad resultante de la mutación de Fuerza Titánica, reemplazándola en el repertorio del Natblida. Considerando la propensión que posee, dada la relación chackra-sangre, éste logró modificar los canales de chackra para que surtieran a su sistema sanguíneo en vez del muscular, de modo que, cambia la capacidad de aumentar la potencia muscular por una mayor volatilidad energética y fortaleza con respecto a su Kekkei Genkai. De esta manera, la energía que antes era destinada a los músculos, se desvía completamente al torrente sanguíneo maximizando sus propiedades, lo que significa un aumento de Ninjutsu relativo a las habilidades Natblida. Consecuentemente y bajo el control del usuario, el flujo (velocidad) sanguíneo se ve incrementado, haciendo que la transmisión de las células sanguíneas por el torrente sea más efectiva y rápida, provocando mayor resistencia ante las contusiones, cortes y afecciones en la sangre dado el énfasis; combatiendo venenos que se esparzan y actúen sobre el sistema sanguíneo, acelerando la depuración de los mismos fuera de su sistema.

G: Se pueden mantener 2 turnos y aumentan 2 en Ninjutsu.
1 de 2

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: Pestilent Secrets

Lugar de la misión: País del Fuego — Bosques Fronterizos con Hinoarashi
Tipo de misión: Misión general, secuencial a War Gives
Descripción de la misión: Los vientos siguen susurrando. En donde antes habían secretos y engaños por parte de los ninjas de Kakkinoaru'en, ahora los hay de entre los mismos soldados de Hinoarashi. Luego del ataque y la recuperación del campamento, Jiran fue interceptado en su ida por el supervisor de dicho asentamiento médico.
Una breve conversa resultó como la designación de una nueva misión, esta vez, fuera de los márgenes de Hinoarashi pero relacionado con éste mismo. Se trata de una posible filtración de información y recursos que se da por medio de un par de soldados que se encargan de la distribución y transporte de alimentos y otros recursos. Dada la falta de pruebas y la negación a alborotar e incrementar la desconfianza dentro de las fuerzas aliadas, se el encomienda a Jiran conjunto a otro ninja sin ninguna afiliación con los feudos, la tarea de seguir (o secuestrar e interrogar) al soldado en su carromato hasta donde, presuntamente, se reúne con los contrabandistas. Una vez tenida la información sobre la culpabilidad del soldado y la localización del punto de reunión, se debe informar por medio del anonimato al encomendador. Cualquier desastre público se desconocerá la participación de Hinoarashi.

Objetivos principales:

    ➤ Seguir (o interrogar) al presunto soldado traidor. ✔️



    ➤ Identificar la zona en la que se hacen los intercambios. ✔️


    ➤ Informar al supervisor.



Objetivos opcionales:

    ➤ En caso de seguirlo, identificar a los participantes y sus posibles conexiones con los demás feudos. ✘


    ➤ En caso de interrogarlo, se sabrá de la existencia de un ninja traidor. ✔️


    ➤ En caso de cumplir la segunda, investigar en la posible guarida del ninja traidor y atraparlo si es posible. Se niega el uso de fuerza letal.


Recompensa de la misión: 1000 Ryō
Extensión mínima de la misión: 70 líneas.
NPC:

Silence Blue
Ninja traidor de Hinoarashi
Ninjutsu: 7
Genjutsu: ???
Taijutsu: 5
Velocidad: 7
Fuerza: 5
Resistencia: 5
Clan: Orochi — Especialidad: Sensorial — Elemento: Raiton — Rango: Genin

Descripción: Ninja traidor desconocido, cuyo rostro está enmascarado. Porta dos dagas gemelas. Posible centinela y culpable de la huida de los cómplices. Su actual misión parece eliminar cualquier cabo suelto, eso incluye la vida del soldado y del otro rehén.

Técnicas:


Sen’eijashu no jutsu (Jutsu Manos de serpientes sombra ocultas): Sin la necesidad de sellos de mano, el usuario expulsa desde sus mangas, o muñecas, tres serpientes de no más de 5 métros de largo, las cuales intentan envolver a al objetivo para inmovilizarlo. Estas serpientes son venenosas, por lo que en caso de morder al oponente, generarán que luego de 3 turnos  la visión del oponente se haga borrosa y pierda el equilibrio, recibiendo una penalización de 3 puntos en velocidad.

Físico completo



Jiran
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Hitagi el Miér Dic 20, 2017 5:54 am

Mientras observaba a Jiran usar sus propios métodos para llegar a sacarle información al interrogado, se cruzó de brazos — Vaya… eres bueno —admitió hacia el pelinegro en voz baja, era interesante para ella verlo aplastar el cuello del bandido por el cual no sintió pena, ya que ese es el tipo de gente que no le importa asaltar a otros para quitarle lo suyo o hacer un trabajo de mercenario sin importar mucho a quien o que haya que combatir, resguardar o tomar. En parte se sintió satisfecha  cuando vio a este escupir el resto de información que no le había dicho a ella. Pero por otra parte pensó en sus adentros que tal vez fue demasiado blanda, compasiva o débil y no podía darse el lujo de serlo si se supone que se llamaba a ella misma una kunoichi, la actitud era algo que debía tener todo aquel que aspirara a este estilo de vida. Por unos pequeños momentos se regañó a si misma, era un sentimiento pequeño, casi irrelevante, pero que a ella no le gusto porque se sentía mal no saber actuar a la altura de las circunstancias, pero alejó aquellos pensamientos con otros, logrando despejar su mente de nimiedades. Y precisamente porque estaba sumergida en sus pensamientos, no fue sino hasta que Jiran se dirigió directamente a hablarle a ella que salió de estos para prestarle atención al exterior. La tomo desprevenida cuando dijo algunas palabras pobremente conectadas y luego algo grave: debían salir de aquel lugar. Hitagi quiso responder pero vio que de pronto el chico dejaba la mirada fija en el horizonte, por instinto, se volteó a ver que había detrás de ella.

Encima del caballo el hombre que había traído atado e inconsciente en su caballo se encontraba muerto, abonando el suelo con la sangre que resbalaba de su garganta, a un lado una persona completamente indistinguible por sus ropajes; llevaba máscara cubriéndole su rostro y una capucha tapando donde debía estar su cabello. Y lo peor, se encontraba a escasos metros de la kunoichi. Antes de que pudiera reaccionar de manera defensiva, Hitagi se vio sorprendida por el llamado de Jiran, quien salió disparado hacia adelante y a choco con el enmascarado reteniendo un ataque con sus cuchillas, este también había salido corriendo en dirección hacia ellos con dos dagas, de las cuales una estaba teñida de un rojo oscuro. Ella dio varios pasos hacia atrás, poniéndose delante del maniatado; por su mente volaron varias ideas diferentes, algunas contradictorias entre sí pero mientras miraba a Jiran forcejear con el desconocido, lo que más deseó fue dispararle e inmovilizarlo ahí mismo ahora que estaba distraído. Pero no podía, porque su compañero estaba en medio y podría darle a este por error.— Tsk —apretó los dientes con frustración.

Pero pronto esa frustración se convertiría en ira: la piel del pelinegro se pusó de un rojo carmesí, dándole un aspecto más amenazante del que ya tenía e incluso comenzó a hacer retroceder a su oponente pero los papeles dieron un giro cuando este le dio una patada en el torso a Jiran, tras un corto intercambio de golpes, fue él quien termino en el suelo. Mientras estaba allí, masculló algo con dificultad pero que Hitagi escuchó perfectamente. Frunció el  ceño con severidad. Ella ya iba a actuar y si bien el enmascarado actuó rápido, sacando tres largas serpientes de sus mangas, dos de las cuales se dirigían hacia ella y la restante hacia Jiran, ella reaccionó por puro instinto, haciendo varios sellos de manos, trago aire tan rápido como pudo y concentrando chakra desde sus pulmones, lanzo una ráfaga continua de jarabe espeso y viscoso que cubrió a las serpientes que iban hacia ella, esto primero las ralentizó, y luego las paro por completo, tan rápido el disparo de su jutsu  les acertó, la muchacha se volteó hacia donde estaba tirado Jiran, quien estaba intentando levantarse pero se dirigía rápidamente una serpiente hacia él, sin perder el tiempo, ella dio unos pasos adelante, volvió a jalar aire y disparo hacia esta serpiente, cubriéndola tanto como le fue posible. Pero  sin advertirlo, Hitagi divisó una sombra acercarse velozmente por el rabillo de su ojo izquierdo, esta intento voltearse para contraatacar y dispararle el jarabe de vuelta, pero ya era tarde, le había dado suficiente tiempo al enmascarado para que le lanzara uno de sus cuchillos, Hitagi pudo voltearse pero no contraatacar, mas ni eso fue suficiente para evitar que la daga atravesara su blusa y su piel, clavándose en una parte de su hombro, por la adrenalina del momento respondió saltando hacia atrás para tomar distancia con su oponente, el cual tenía la ventaja en aquel momento y podía lanzarle otro ataque. Cuando se hayo alejada de él, para su sorpresa, la daga que se había clavado en su hombro salió volando de vuelta hacia su dueño y la chica lanzó un gruñido por el dolor provocado, gotas de sangre volaron hacia el suelo en ese momento.

Concentrándose un poco, pudo verlo, la daga era jalada por hilos ninja que las ataban a las manos que la lanzaron. Un hilo de sangre resbalo por su hombro, ensuciando su blusa que le cubrían los brazos al ser de mangas largas. Se puso la mano sobre la herida, como sí solo taparlo por un momento fuera a detener el sangrado. Maldito bastardo… fui muy descuidada pensó Hitagi con aversión y angustia. Pero yo… yo acabare contigo haciendo como si el dolor que yacía en su hombro no existiera y sin apartar la vista del enmascarado, Hitagi hizo varios sellos de manos, tras ello salió corriendo directo hacía su objetivo, pasando por encima del jarabe que había lanzado antes con un poco de chakra en sus pies, al enmascarado le dio tiempo para soltar las serpientes que había lanzado de sus manos antes, ya que estaban inmovilizadas y ponerse en posición para usar ambas cuchillas, pero cuando solo estaba a escasos metros de él, del cuerpo de Hitagi se desprendió un clon de agua que salió justo delante de ella mientras que la verdadera paró en seco, el enmascarado atravesó con las cuchillas al clon pero salpicando nada más que agua pura. Desde atrás, aprovechando la falta de visión de su oponente, la chica respiro tan rápido y tan profundo como sus pulmones le permitieron, concentró una gran cantidad de chakra y disparó de su boca un potente cañonazo de agua continuo, este choco de frente con el enmascarado quien salió despedido hacia atrás debido a que Hitagi no desactivo el jutsu sí no hasta que se le acabo el aire. Una vez que lo hizo salió corriendo hacia donde estaba Jiran.

¿Te encuentras bien? —preguntó agitada la Hozuki— Este tipo no es un cualquiera, debemos hacer algo para acabar con él rápido —la chica intento recuperar el aliento, jadeaba, y una vez pasada la adrenalina, volvió a sentir el punzante dolor en su hombro, ella, sabiendo que no tenían mucho tiempo, intentó seguir suprimiéndolo pero no pudo evitar que este se reflejara en su rostro— Apenas pude sorprenderlo, pero no falta mucho para que se recupere —miró hacia atrás preocupada la shinobi.





Técnicas usadas y Stats:
Suiiki (cuerpo de agua):
Nadie sabe por qué, pero los Hozuki han sido capaces de convertir su cuerpo en agua. Por lo tanto, los mismos serán capaces de hacer técnicas suiton desde su propio cuerpo e incluso podrán permitir que sus aliados inserten chakra en su torrente para que ellos también sean capaces de crear jutsus desde el cuerpo del usuario.
Esto conlleva las mismas debilidades que conllevaría tener un cuerpo enteramente creado por agua.

Elemento Agua: Campo de Jarabe Atrapante (水遁・水飴拿原, Suiton: Mizuame Nabara)
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un jutsu en donde, tras una serie de sellos, el usuario escupe agua de alta viscosidad, gracias a la infusión de chakra en el agua, destinado a una superficie de amplio alcance. Esta corriente de líquido pegajoso puede utilizarse para formar una trampa adhesiva que puede inmovilizar a una persona. Tiene como objetivo reducir el área de actividad del enemigo y de esta forma tomar el control sobre el campo de batalla. El alcance normal de esta técnica es normalmente de unos pocos metros, cinco para ser exactos. Pero si el jutsu es preparado, es posible hacer un estanque entero de jarabe que varía dependiendo de la cantidad de chakra empleado en la técnica. Para prevenir ser atrapado en el jutsu, es necesaria la canalización de chakra en los pies, de antemano, que permite andar sobre éste sin inhibiciones. Sin embargo, solamente aquellos que tengan conocimiento del jutsu, o que manipulen la naturaleza, pueden realizar dicha acción (ojo con el metarol). El radio o extensión del estanque tiene un máximo de alcance por rango para la adaptación del rol, estos son:

Diez metros para Gennin
Veinte metros para Chunnin
Treinta metros para Jounnin
Cincuenta metros para Sannin.

Suiton: Mizu Bunshin no Jutsu (水分身の術, Elemento Agua: Técnica del Clon de Agua):
[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Tras una serie de sellos el ninja crea una copia de si mismo hecha con agua. Este clon solo tiene una parte del poder del original y por lo tanto no es muy resistente. Pueden ser creados a partir de una fuente de agua cercana (dentro del rango del shinobi) o bien con chakra Suiton del propio usuario. En caso de ser destruido, éste deja un charco en el lugar. Estas réplicas pueden ejecutar técnicas de la naturaleza Suiton, del nivel del ejecutor (al hacerlo consumen chakra al usuario), pero de no poseer una fuente de agua cercana el clon usará el agua de la que se compone deshaciéndose a sí mismo mientras el jutsu es lanzado. Pueden utilizar armas, pero su fuerza es mínima y su velocidad depende del ninjutsu del usuario. Las armas arrojadizas pequeñas (kunais, shurikens, sembons y similares) los atraviesan sin destruirlos.

Gennin: 1 clon.
Chunnin: 2 clones.
Jounnin: 3 clones.
Sannin: 4 clones.

Stats:
• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 1
• Resistencia: 7
• Fuerza: 2
Hitagi
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Jue Dic 21, 2017 5:54 am




T
errible impotencia inundaba cada fibra de su piel; de la manchada por los tatuajes y la hecha enteramente de sangre, aquella técnica adaptativa que había sido la excelencia para su linaje casi extinto. La presencia vestida de rojo que pretendía ser montaña de defensa perfecta era consciente del dolor que propinaba la técnica sobre su propio cuerpo, la tensión energética de una maniobra en donde su acostumbramiento era lo último que tenía, pagando factura de entrenamientos abandonados y tradiciones repudiadas. Debía hacer algo, pero su mente daba vueltas, rodeando la posibilidad de fallar, de perder, frente a la figura enmascarada que ahora encaraba a la joven Hozuki, cuyo cuerpo era agua, cuya agua era inalcanzable para los colmillos que esas serpientes mostraban, o al menos lo fue hasta que su sangre tocó suelo y los ojos de Jiran, apartado del charco de pegajosa naturaleza y de la lucha encarnada, se abrieron en preocupación. No pudo aportar nada a la batalla, en esos breves segundos de batalla. Sus músculos se tensaban con la misma rigidez que sus dientes chocaban y presionaban entre sí, deseando morder su propia lengua ante un contrincante que le pertenecía, la serpiente debía ser aniquilada por su mano y orgullecerlo con su cuero.
     
Mientras tanto, observó cómo reptaba a pesar de los constantes ataques de la usuaria del agua, quien tenía astucia y cierto tacto para el enfrentamiento, delicadeza de la que carecía el salvaje. El elemento de la Hozuki pronto empapó el campo de batalla, y con éste, al contrincante, quien ante la cascada de considerable presión cedió en caída, resbalando entre el barro que ahora nacía bajo sus botas, gruñendo en el encierro de su propia máscara. La pegajosidad residual impedía su libre movimiento, forcejeando ante sus ataduras de líquido, viéndose la irritación en su breve inutilidad, entretenido mientras la voz de la fémina se dirigía a Jiran, quien seguía con sus ámbares fijos en el de dagas como colmillos. Gruñó a modo de afirmación, su propio bienestar era lo último que le importaba, y aunque fuera cruel, tampoco la herida que presentaba la femenina.



     
Es serpiente, serpiente muere cortando cabeza —rotunda idea, con bruto fundamento, piedra angular ante su comprensión bélica—. Serpiente ataca a los lados con colmillos. Yo atacar delante, quitar colmillos. Tú su lado —finalizó su rápida estrategia, aunque escueta, parecía echar toda la suerte en ella.
     
Espera a que serpiente se lance a por mí, ataca ahí  —su cuerpo se entonó en posición de pronta carrera, con la piel siendo lienzo de relieves varios ante su adaptación progresiva—: Aparta al cobarde de aquí.

     
Un grito de euforia, único de guerrero salvaje, como rugido de depredador anunciando su inminente ataque. La carrera tuvo lugar, primeramente, en Jiran; consecuente a ésta, la reintegración del contrincante con sus pies de plantas con energía sobre el agua, desembocando en otro desplazamiento de sentido opuesto. Sellos fueron realizados por el azabache mientras que el encapuchado se encargaba de aferrarse a sus dagas de oscurecido acero, asegurándose de su buena posición para un lanzamiento próximo, apostando por tales cartas del triunfo hechas hojas metálicas afiladas. Sin embargo, algo había aprendido de la ninja acuática, el arte del engaño frontal. Así pues, sus manos concluyeron los sellos y su boca, a la par que sus pulmones, inhalaron una cantidad considerable de aire, llenándolo de su energía, de su keryon —como lo conocía antiguamente—, creando la oportunidad que seguía buscando, queriendo arrancarle un colmillo a la empedernida pero silenciosa serpiente.
     
Formaciones esféricas, hechas enteramente de su naturaleza, salieron de entre sus labios con presurosa velocidad, cortando al viento mundano, haciéndose un lugar frente al traidor del león; éstos llevaron un orden, teniendo una poca distancia entre ellos, actuando como conjunto de cinco en una columna de predecible trayecto. La simple estratagema surtió efecto, logrando que el ninja esquivara hacia su izquierda, inclinando ligeramente —pero con superior precisión— su cuerpo mientras preparaba y efectuaba el lanzamiento de su cuchillo, apuntando imprudentemente al mismo hombro que dañó con anterioridad a su compañera. Y así, siendo clara la pretensión, el torso de Jiran fue ladeado para recibir el corte, buscando herir su defensa sangrienta; acción con nulos resultados negativos, siendo resistido el daño y dejando en pleno descubrimiento el hilo que ataba al arma, el cual fue atrapado por él, sacando de su control la hoja, dándole una vuelta al hilo alrededor de su mano para luego tirar de él y sacarlo de balance, agregando la corta oportunidad de efectuar otro movimiento ofensivo: un puño fue estampado en la cara del ninja traidor; aunque su fuerza no era sobresaliente, generó desorientación y dolor en el adverso.

     
Mientras seguían atados por el hilo contrario, las manos de Jiran invocaron una nueva combinación de sellos antes de corresponder a la lucha cuerpo a cuerpo, ante el contraataque con mayor precisión del serpenteante. La hoja libre y empuñada fue directamente a cortar el torso del foráneo, siendo soportada por la armadura que llevaba encima: un corte tras otro, siendo su fuerza inigualable a la sangre enriquecida de chakra que cubría todo su cuerpo. Terminó atrapando esa mano, reduciendo las distancias mientras, de la propia armadura, salían dos figuras cónicas nacidas en la zona de su estómago y desde la parte alta de su pierna. El astuto contrincante propinó un fuerte cabezazo sobre la nariz del tatuado, propinando que abandonara su postura dominante en el combate. Los proyectiles perdieron precisión, siendo el de su pierna quien torcería su blanco a no más allá que el costado del enemigo, mientras que el disparado desde su zona abdominal rompería tanto ropa como piel, hiriendo la zona homóloga, más siendo desviada a la par que su proyectil gemelo. A su vez, blancas serpientes endemoniadas emergían —una vez más— de su cuerpo como apéndices de sí mismo, rodeando el brazo derecho de Jiran y propinando una serie de mordidas que inyectarían una toxina que afectaría o sistema nervioso, siendo así el inicio del final de su corta estrategia de contención.
     
El agarre de Jiran cayó en inutilidad, perdiendo el hilo de entre sus dedos, así como también la muñeca impropia. Pese a ello, y dada la cercanía, un aplauso por parte del salvaje fue suficiente para hacer emerger de entre sus manos una ráfaga de viento de notable amplitud a quemarropa contra el serpenteante. La ráfaga fue suficiente como para empujar brutalmente al adverso, cortar gran parte de sus prendas, las serpientes venenosas, los hilos de sus armas y tornar su cabeza en un caos entre gran dolor y desconcierto. Todo su cuerpo buscó la caída de espaldas y, detrás de él, aún se mantenía el charco pegajoso que lo recibiría de nuevo cuales ataduras viscosas. Con su toque al suelo, la oportunidad esperada para la compañera de cuerpo líquido. Pues, el de hebras desordenadas también sufriría por el empuje de su propia técnica, cayendo de espaldas al unísono que su contrario.

     
¡Ahora! —alzó su voz, pidiendo su golpe de gracia. El poco podía hacer, un salvaje como él parecía no estar a la altura de los verdaderos ninjas que pueblan esos bosques.

     
Tan pronto tocara su trasero la tierra, la piel de sangre empezaría a endurecerse y a desmoronarse, en donde sus trozos perderían contextura, convirtiéndose no más que en polvo al tocar la misma tierra. Su sistema sanguíneo, antes enriquecido con el poderoso chakra Natblida, empezaba a volver a su normalidad, así su pulso, así su respiración, así la adrenalina que saturaba sus pensamiento; gotas de sangre saldrían de su nariz conjunto a un dolor agudo. El veneno fue mínimamente contenido por la efectividad de su sangre, mas ésta, al llegar a su fin tal habilidad, se vio desprovisto de una buena vista —siendo borrosa a los pocos instantes— y de un correcto equilibrio. Su mirada estaba fija al frente, temiendo de su propia seguridad, de su resistencia hacia la sociedad de la que era parte como un extranjero malhablado y desencajado. Estaba preparado para levantarse una vez más si era requerido aunque no estuviera en sus plenas condiciones y no pudiera asegurar el cumplimiento de su ímpetu frente a la toxina invasora; posó ambas manos a los lados de su cuerpo como actuales soportes y futuros impulsos, temiendo por lo que pasaría luego de haber descubierto habilidades empolvadas en su memoria y de cierto recelo a proceder de su tribu opresora. Parecía que el destino estaba al otro lado de las puertas que utilizaba para huir de tal predestinación.

Blood Warrior
▷ Nin: 7(+2)(-2)
▷ Tai: 2
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6(-3)
▷ Res: 4
▷ Fue: 3(+2)
Datos:

Conteo de técnicas
2 de 6


Técnicas

Pasiva — Keryon Gonplei «Pelea del Alma»: Habilidad pasiva que aprovecha la simbiosis interna con su propio sistema sanguíneo y su efectivo sistema inmunitario innato, partiendo del equilibrio interno con las amenazas externas tanto biológicas como físico-químicas, teniendo una estrecha relación con su especialidad y sus capacidades de propia consciencia con respecto a su organismo. Así pues, el Natblida está enterado de lo que sucede en su cuerpo cuando afecciones atacan sus sistemas, identifica la anormalidad, denota sus efectos; qué pasa cuando un veneno viaja por su torrente y se aloja en otros sistemas, anomalías en sus demás conjuntos de órganos, y no se limita únicamente a infecciones externas, también sobre el estado biológico contra habilidades que dañen el mismo. Tiene una capacidad de análisis con su cuerpo de manera íntegra y completa. Sin embargo, a este punto puede identificar la existencia, las acciones y los lugares afectados con poca exactitud en cuando a posición, por lo que no podrá interceder exactamente en el lugar del veneno, sólo sabrá que se desplaza por su brazo y se extiende, propinando X y Y efectos. Mientras haya sangre en su cuerpo, sabrá qué intenta dañarlo, dónde y cómo lo hace; pero dependerán de los conocimientos médicos del Natblida para saber su posición exacta, cómo y con qué combatirlo.

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): (-2 Nin » +2 Fue)

Armadura — Jus Trikova «Sombra de Sangre»:
▷Segunda etapa: En el siguiente turno se aprecian un cambio en la contextura de la armadura según la resistencia que se esté aplicando. Si se está dando resistencia a cortes, la armadura mostrará mayor rigidez y grosor; si está resistiendo golpes contundentes, actuará como un recubierto sobre un líquido newtoniano (como un líquido que absorbe impactos); con los energéticos, los cambios se tornarán en color, adoptando una tonalidad opaca del elemento en sí sin abandonar su matiz rojizo. A este punto, la armadura puede soportar múltiples exposiciones al daño en un corto periodo de tiempo; el dolor decrece y las consecuencias también a casi ser inexistentes. Protección contra: Cortadas.
2 de 2 (Finalizada)

Yujblida «Sangre Fuerte»:
2 de 2 (Finalizada)

Elemento Viento: Esfera del vacío (風遁・真空玉, Fūton: Shinkūgyoku): [Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un jutsu que utiliza la naturaleza de tipo viento en donde el usuario, al realizar los sellos correspondientes, y luego haber inhalado por su boca una gran cantidad de aire puede lanzarlo en forma de balas de viento comprimido juntados con su chakra. Las ventajas de esta técnica es que la velocidad de los ataques y la cantidad de disparos es lo suficiente como para dañar gravemente a su enemigo, además de que su poder de ataque es tan grande que es capaz de perforar la carne con su simple contacto.
Genin: 5 disparos. Su poder será como el de un perdigón al impactar con la carne.

Kegelblida «Estacas Sangrientas»: En Jus Trikova: Maun, los glóbulos rojos se vuelven notablemente más duros y se forman de forma cónica de diez centímetros de altura y cinco de diámetro; tienen una apariencia cristalizada. Cortan y penetran el cuerpo humano con una facilidad proporcional al Ninjutsu, mientras más alto, mayor será el daño. Tenderán a fragmentarse en esquirlas igualmente peligrosas si chocan contra superficies duras. Si se canaliza en ambas manos, pueden surgir dos grandes estacas con las mismas propiedades físicas pero con el triple de su altura.
G: Dos proyectiles.

Elemento Viento: Violenta Palma de Viento (風遁・烈風掌, Fūton: Reppūshō): [No progresiva | Ninjutsu]
Es una técnica en la cual el usuario choca sus manos para lograr comprimir el viento en una dirección y se transforme en una ráfaga de gran alcance. Si esta técnica es aplicada de manera solitaria es capaz de noquear o lastimar al adversario. sin embargo, consigue potencia al combinar la ráfaga con determinados proyectiles como shuriken y kunai con el objetivo de que obtengan impulso y sean impactados con facilidad, también puede repeler armas arrojadizas para regresarlas con el doble de poder a su respectivo lanzador.

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: Pestilent Secrets

Lugar de la misión: País del Fuego — Bosques Fronterizos con Hinoarashi
Tipo de misión: Misión general, secuencial a War Gives
Descripción de la misión: Los vientos siguen susurrando. En donde antes habían secretos y engaños por parte de los ninjas de Kakkinoaru'en, ahora los hay de entre los mismos soldados de Hinoarashi. Luego del ataque y la recuperación del campamento, Jiran fue interceptado en su ida por el supervisor de dicho asentamiento médico.
Una breve conversa resultó como la designación de una nueva misión, esta vez, fuera de los márgenes de Hinoarashi pero relacionado con éste mismo. Se trata de una posible filtración de información y recursos que se da por medio de un par de soldados que se encargan de la distribución y transporte de alimentos y otros recursos. Dada la falta de pruebas y la negación a alborotar e incrementar la desconfianza dentro de las fuerzas aliadas, se el encomienda a Jiran conjunto a otro ninja sin ninguna afiliación con los feudos, la tarea de seguir (o secuestrar e interrogar) al soldado en su carromato hasta donde, presuntamente, se reúne con los contrabandistas. Una vez tenida la información sobre la culpabilidad del soldado y la localización del punto de reunión, se debe informar por medio del anonimato al encomendador. Cualquier desastre público se desconocerá la participación de Hinoarashi.

Objetivos principales:

    ➤ Seguir (o interrogar) al presunto soldado traidor. ✔️



    ➤ Identificar la zona en la que se hacen los intercambios. ✔️


    ➤ Informar al supervisor.



Objetivos opcionales:

    ➤ En caso de seguirlo, identificar a los participantes y sus posibles conexiones con los demás feudos. ✘


    ➤ En caso de interrogarlo, se sabrá de la existencia de un ninja traidor. ✔️


    ➤ En caso de cumplir la segunda, investigar en la posible guarida del ninja traidor y atraparlo si es posible. Se niega el uso de fuerza letal.


Recompensa de la misión: 1000 Ryō
Extensión mínima de la misión: 70 líneas.
NPC:

Silence Blue
Ninja traidor de Hinoarashi
Ninjutsu: 7
Genjutsu: ???
Taijutsu: 5
Velocidad: 7
Fuerza: 5
Resistencia: 5
Clan: Orochi — Especialidad: Sensorial — Elemento: Raiton — Rango: Genin

Descripción: Ninja traidor desconocido, cuyo rostro está enmascarado. Porta dos dagas gemelas. Posible centinela y culpable de la huida de los cómplices. Su actual misión parece eliminar cualquier cabo suelto, eso incluye la vida del soldado y del otro rehén.

Técnicas:


Karada no hebi no jutsu (Jutsu Cuerpo de serpientes): Sin la necesidad de sellos de manos, el shinobi del clan Orochi es capaz de hacer emerger desde cualquier parte de su cuerpo una cantidad de serpientes de gran tamaño, las cuales pueden intentar sostener o morder al oponente. Estas serpientes son venenosas, e inyectan un veneno que luego de dos turnos harán que el oponente pierda su equilibrio, reduciendo su velocidad en tres puntos y haciendo borrosa su visión.
Estas serpientes no podrán alejarse más de dos metros desde la posición del usuario, y estarán unidas a su piel, por lo que si las mismas son heridas, el usuario también sentirá dolor.

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Jiran
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Hitagi el Vie Dic 22, 2017 10:17 pm

Tras escuchar la tosca explicación de Jiran, giró su rostro hacia donde se encontraba su prisionero, se dirigió hacia él mientras su compañero salía disparado hacia el combate contra su enemigo, el de ambos. Tanto de él como de ella, porque quería extinguir su existencia, y no podían permitir aquello a la vez que no podía permitirse fallar la misión que se les encomendó. Por ello tomó la precaución de alejar a su último testigo del crimen que se había cometido en aquel lugar, incluso si eso significaba dejar a Jiran a su suerte otra vez contra un oponente que lo había superado con anterioridad pero una vez que hubo terminado su tarea, Hitagi se volteó hacia donde se encontraban aquellos dos luchando: sabía lo que debía de hacer, sabía que Jiran no podría retenerlo por mucho tiempo y que el poco que tenía debía de aprovechar, con eso en mente, ella comenzó a concentrar chakra en sus manos abiertas mientras estiraba un poco sus brazos hacia abajo, en lo que ella hacia esto vio a Jiran recibir varios golpes de las dagas de su adversario pero ninguna le afecto gracias a una piel rojiza que cubría su cuerpo, al ver esto ella sintió cierto alivio psicológico sabiendo que este no estaba siendo herido de gravedad mas no relajo ni un solo musculo. Y finalmente en un paso en falso del enmascarado, este fue desequilibrado por una técnica elemental de Jiran.

Hitagi no perdió un segundo, cogió impulso con varios pasos hacia el frente y saltó encima de él, toda su mano se tornó metálica y sus dedos afilados, como si tuvieran pequeñas cuchillas en las uñas, con ella lanzó un golpe de mano abierta hacía el ninja derribado en el suelo, pero este con lo último de sus reflejos lo bloqueó con sus dagas, cuando la chica vio esto, tuvo un jalón de adrenalina y con su otra mano que tomó la misma forma que su homóloga, lo atacó, y por sus manos ocupadas aquella persona no pudo evitar que el frío acero atravesará sus ropas, su piel y su estómago, dañando severamente órganos internos. Pero no paro ahí, saco su mano y lo apuñalo otra vez, y otra vez, y otra vez; en la segunda ocasión el sujeto no pudo seguir sosteniendo sus armas, que cayeron al suelo desparramadas, a la tercera el hombre tiró un último lamento de dolor y a la cuarta, no se movió más. Entonces fue cuando ella se detuvo, sacó su mano de sus entrañas y miro la escena, como si intentará analizar lo que acababa de pasar.

La muchacha que se había agachado para rematar a su oponente, se paró cautelosamente. Volvió  su mano a su forma original, ya no parecía estar hecha de hierro pero esto no removió la sangre de ella. Pensando en apartar la vista del cuerpo ensangrentado que yacía en el suelo, se movió lentamente hasta donde había caído Jiran. Se quedó mirándolo por un momento, intentando descifrar si tenía heridas graves o no; había visto como le mordió  una serpiente.

Oye… ¿te encuentras bien? —al terminar de decir aquella frase, Hitagi sintió unas profundas ganas de vomitar, tenía cara de haberse enfermado. Se tapó la boca con su mano limpia y se agachó, intentando ignorar aquella sensación, sabiendo perfectamente a que se debía esta. — Deberíamos salir de aquí, necesitas un médico.


Técnicas y Stats:
Bodi Renkinjutsu no jutsu(Jutsu de alquimia corporal):
Sin la necesidad de sellos de manos, el usuario será capaz de transmutar cualquier extremidad de su cuerpo en cualquier arma u objeto que este desee, obteniendo el mismo filo y dureza como dicho objeto. De esta forma, podrá transformar su antebrazo en una espada o en un escudo, etc.

Stats:
• Ninjutsu: 5
• Taijutsu: 4
• Genjutsu: 1
• Velocidad: 1
• Resistencia: 7
• Fuerza: 2
Hitagi
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Sáb Dic 23, 2017 4:19 am




E
nemigo explícitamente acabado, eso era lo que pintaba la escena tras las brutales puñaladas sanguinarias, pinceladas de la desesperación que sufría la fémina ante los ojos del trigueño. Se sorprendió el ver la variedad en cuanto a poder ninja, de cómo ese hombre había resistido sus ataques y había recibido aquellas formaciones corpóreas de las que desconocía su naturaleza. Los ninjas aguas —como les había llamado a quienes manipulaban el agua como Hitagi— parecían ser tan letales como poco vistosos, o al menos en comparación con las habilidades propias, tan llamativas como la sangre misma, pues eso eran. No se inmutó ante el asesinato, ni ante el arrebato sufrido por su compañera; sintió alivio, un alivio que salió en forma de suspiro desde lo más profundo de su cuerpo; no tenían que lidiar con otra serpiente, al menos no en esa misión. Jiran se olvidaba de su propio bienestar, ignoraba que estaba temblando levemente por el veneno que actuaba sobre su ser y su sangre intentando hacerle frente, sin embargo, sin chakra en ella era improbable poder combatirla; estaba esperando a que estuviese, terminantemente, muerto para surtir con más energía a su líquido vital. Empezaba a sudar frío, el cansancio se esparcía como gélida sensación desde su estómago hasta sus pies, hasta sus manos, se estaba debilitando allí sentado mientras, inconscientemente, se movía tenue su cuerpo al sufrir el mareo que hacía sacudir su suelo, así mismo, su estómago sufría revoltones intensos, ¡pero por mis bolas de macho semental que no voy a vomitar!, ya le parecía graciosa la escena, entrando en un raro estado de post-terror y el malestar del veneno en sus venas. Su observación estaba fija en el cadáver, pudo jurar que tenía pequeños espasmos o que se movía, mas sus ojos eran los últimos que tenían su confianza en ese momento. «¿Hm?» rugió a modo de pregunta su garganta cuando escuchó a la fémina dirigirle palabras de consideración; su vaga perspectiva se fijó en ella, regalándole una sonrisa boba, sus párpados se compaginaron en esta al ser alargada hasta mostrar sus dientes. ¿Cómo le iba a decir que se sentía terriblemente mal?

     
Estoy bien, chica Tagi. Yo dejo compartir serpiente contigo, es buena caza —asintió un par de veces, con lentitud dado su estado. Su rostro se tornó en preocupación al ver su amago, respiró profundo, colocando su mano sobre los cabellos castaños—: Tranquila, venir pronto ninjas del león. Yo dejarles mapa en bosque, así ayudar.

     
Mientras estaba corriendo por el bosque, antes de encontrar al hombre, había dejado el mapa con el punto marcado en un sitio de recogida para el supervisor, siendo ésta una táctica para no ver a ninjas extranjeros en el campamento y evitar más sospechas, reduciendo al mínimo el riesgo de mayores filtraciones de información; Jiran había vivido una pequeña crisis por parte de los ninjas de la Dama de Fuego, esa situación era un hecho y tomaban las precauciones necesarias. Mayores alivios para la pareja quienes sólo tenían que esperar, desconociendo cómo se tomarían la muerte del ninja traidor.
     
La felicidad duró poco, sus mentes pronto serían llenadas, rebosadas por incertidumbre y miedo. El cuerpo del, aparentemente, fallecido ninja traidor empezaba a sufrir espasmos alarmantemente violentos hasta el punto de revolcarse en el lodo que estaba hecha la tierra con el agua pegajosa; los ojos de Jiran miraban atónitos el muerto amenazar con su vuelta a la vida, siendo eso lo que no había visto nunca antes. Tragó sonoramente saliva, aferrándose a la tierra y agravando los síntomas de la toxina ante la situación de estrés vivida. No obstante, ante la vista de ambos, el cuerpo acabó deshaciéndose en multitud de serpientes que resbalaban asquerosamente sus cuerpos, unos encimas de otros, frenéticamente agonizando, intentando arrastrarse en un lugar de sólo viscosidad. Terminaron muriendo, mas sólo era el preludio de una pesadilla más grande, transformada en la figura del ninja que se hizo serpientes: a la diestra de ambos surgió el hombre traidor, desprovisto de sus cuchillos. El manipulador de serpientes había burlado a la muerte al superar los límites de un ninja genin, invocando técnicas sin ni siquiera utilizar sellos manuales, técnicas que lo cambiaron por un clon hecho enteramente de serpientes blanquecinas. Sus pasos, desesperantes dado a que eran lentos, le llenaba de una seguridad, de un aura de asesino que prometía la muerte de ambos ante su superioridad.

     
Malditos ninjas —masculló con ira, encendiéndose la llama misma en sus amielados orbes. Como pudo se puso de pie, sólo unos siete metros los separaba—. Ai drein yu song daun. ¡Ai swega em klin! —alzó su voz, enardecido, apretando sus puños mientras su sangre irremediablemente era cundida por el poder Natblida.

     
Cuando las emociones nublaban su mente, su origen se reflejaba en su lengua, un dialecto digno de un salvaje por sus pronunciaciones toscas, con tonos guturales. El contrincante sólo correspondió con un gruñido, siendo enemigo de las palabras, pero aliado de la misma acción. Su mano izquierda, luego de una serie de sellos, se vio envuelta de una luz brillante, centelleante, impactante a simple vista, intimidadora. El rayo chillaba con intensidad, pronto mutando en una lanza de mayor longitud, un par de metros como mucho; ahora lo que antes era un rayo de mano se transformaba en una lanza que buscaría cercenar la vida de esos dos jóvenes. Jiran dio un paso adelante, luchando con todas sus fuerzas contra la atracción que sufría su cuerpo hacia el piso. Si significaba morir por el relámpago, lo haría, pero primero mataría a la serpiente; había pensado en huir, pero no iba a funcionar: era más rápido y listo que él, seguro que terminaba sucumbiendo con una herida en la espalda, vergonzosa para un miembro de Azkru.
     
La muerte tocaba a su puerta, empero, esta dio un vistazo y se fue por su mismo camino. Tras el robo de la atención ajena a algo fuera de los sentidos mundanos de Jiran y Hitagi, la lanza de rayo desapareció tras un breve relampaguear. El traidor del león posó su vista sobre ellos por un par de segundos, luego, tras un sello manual, desapareció.

     
¡Te maldigo, serpiente! —echó al viento como promesa de asesinato, la violencia que abarcaba su cuerpo era abrumadora. Escapó, era un ninja, no podía esperar a un guerrero que lucha hasta la muerte. No.

     
El supervisor, hombre de largos cabellos negros, de porte esbelto y semblante severo, pronto salió de entre los árboles en carrera, conjunto a dos soldados que veían la escena. El cabecilla del trío hizo un gesto de disgusto con sus labios: él sabía que había estado un ninja luchando, sabía que había escapado. Dirigió su observación hacia Jiran, mientras éste seguía con la misma entre la sombra de los árboles, con sus pies plantados en la tierra, apretando su mandíbula con impotencia. Ya, de nada sirve. Se mantuvo erguido, con su pecho al frente, temiendo caer en cualquier momento, esperando que su habilidad alivianase los efectos del veneno.

     
¿Se encuentran bien?, lamento la demora, intentamos atrapar a los demás participantes. Han huido —su voz tenía cierto peso de decepción, la preocupación no era tan evidente tras su tono rígido y austero—: ¡Soldado, la mujer necesita atención médica!
     
Veo que el soldado ha muerto pero han asegurado a un contrabandista, buen trabajo. Haremos el resto —echó una mirada hacia el caballo con el cadáver ensangrentado y otra al atado aterrorizado, luego, con su fría observación, apuntó a ambos—: Con respecto al ninja, también nos ocuparemos. Este es el fin de vuestra misión.

     
Sus palabras fueron suficiente para liberar cierta tensión en Jiran, de mala manera, por supuesto. Salió de su trance para clavar sus impetuosos e irascibles ámbares contra el supervisor, quien los recibió sin inmutarse. El salvaje mostró sus incisivos con el torcer de sus labios, plantándose tras un paso hacia él, inflando su pecho con insolencia. Él no dejaría una cacería así, como si nada fuera pasado; no podía admitir el descaro de excluirlo, no luego de presenciar lo que parecía ser el individuo quien le quitaría el aliento con su lanza de rayo. Un atrevido «no» resonó en su garganta, mascullado.

     
No es de su elección, Jiran —dicho eso, el masculino pasó por su lado, reuniéndose con el cadáver del soldado.

     
Otro soldado acudió ante Hitagi, con el propósito de ayudarle con su herida. Jiran cayó de culo sobre la tierra, desganado, exhausto, manteniendo la habilidad para quitarle durabilidad al veneno, concentrando el chakra inyectado en la sangre en las zonas donde estaba atacando, no iba a caer por una picada de serpiente, al menos no por sus serpientes. Flexionó sus rodillas y colocó sus antebrazos sobre éstas, dejando los pies plantados en el suelo, dejando inclinada su cabeza hacia el centro de sus piernas, con la perspectiva clavada en la tierra, en silencio, calmándose. Quería recuperar aliento y compostura para largarse, sin olvidar el asunto pendiente con los ninjas del león y su traidor.

Blood Warrior
▷ Nin: 7(+2)(-2)
▷ Tai: 2(+2)
▷ Gen: 1
▷ Vel: 6(-3)
▷ Res: 4
▷ Fue: 3
Datos:

Conteo de técnicas
1 de 6


Técnicas

Pasiva — Keryon Gonplei «Pelea del Alma»

Pasiva — Habilidad intrínseca del control de chackra de los especialistas de Ninjutsu médico (modificada): (-2 Nin » +2 Tai)

Yujblida «Sangre Fuerte»
1 de 2

Equipamiento

Natblida (H.Ú)

Misión:
Misión de rango C: Pestilent Secrets

Lugar de la misión: País del Fuego — Bosques Fronterizos con Hinoarashi
Tipo de misión: Misión general, secuencial a War Gives
Descripción de la misión: Los vientos siguen susurrando. En donde antes habían secretos y engaños por parte de los ninjas de Kakkinoaru'en, ahora los hay de entre los mismos soldados de Hinoarashi. Luego del ataque y la recuperación del campamento, Jiran fue interceptado en su ida por el supervisor de dicho asentamiento médico.
Una breve conversa resultó como la designación de una nueva misión, esta vez, fuera de los márgenes de Hinoarashi pero relacionado con éste mismo. Se trata de una posible filtración de información y recursos que se da por medio de un par de soldados que se encargan de la distribución y transporte de alimentos y otros recursos. Dada la falta de pruebas y la negación a alborotar e incrementar la desconfianza dentro de las fuerzas aliadas, se el encomienda a Jiran conjunto a otro ninja sin ninguna afiliación con los feudos, la tarea de seguir (o secuestrar e interrogar) al soldado en su carromato hasta donde, presuntamente, se reúne con los contrabandistas. Una vez tenida la información sobre la culpabilidad del soldado y la localización del punto de reunión, se debe informar por medio del anonimato al encomendador. Cualquier desastre público se desconocerá la participación de Hinoarashi.

Objetivos principales:

    ➤ Seguir (o interrogar) al presunto soldado traidor. ✔️



    ➤ Identificar la zona en la que se hacen los intercambios. ✔️


    ➤ Informar al supervisor. ✔️



Objetivos opcionales:

    ➤ En caso de seguirlo, identificar a los participantes y sus posibles conexiones con los demás feudos. ✘


    ➤ En caso de interrogarlo, se sabrá de la existencia de un ninja traidor. ✔️


    ➤ En caso de cumplir la segunda, investigar en la posible guarida del ninja traidor y atraparlo si es posible. Se niega el uso de fuerza letal. ✘


Recompensa de la misión: 1000 Ryō
Extensión mínima de la misión: 70 líneas.
NPC:

Silence Blue
Ninja traidor de Hinoarashi
Ninjutsu: 7
Genjutsu: ???
Taijutsu: 5
Velocidad: 7
Fuerza: 5
Resistencia: 5
Clan: Orochi — Especialidad: Sensorial — Elemento: Raiton — Rango: Genin

Descripción: Ninja traidor desconocido, cuyo rostro está enmascarado. Porta dos dagas gemelas. Posible centinela y culpable de la huida de los cómplices. Su actual misión parece eliminar cualquier cabo suelto, eso incluye la vida del soldado y del otro rehén.

Estatus: Desaparecido.

Técnicas:


Bunshin Hebi no jutsu (Jutsu: Clon de Serpiente): Luego de una serie de sellos de manos, el usuario crea un clon que será exactamente igual a si mismo. El clon de serpientes puede hablar y sus capacidades físicas son iguales a las del usuario, además su aroma es similar al de su creador. Este clon no puede usar jutsus. Su cuerpo está formado enteramente por serpientes, al ser golpeado este puede regenerarse hasta 2 veces. Luego de eso, el mismo se dividirá en decenas de serpientes no venenosas y de poco tamaño por lo que en caso de cubrir al oponente pueden reducir ligeramente su movilidad. Al ser destruido la información que el clon poseía puede ser recuperada si al menos una de las serpientes que lo componía llega al creador. El sharingan no puede distinguir estos clones del original. A partir del rango chunnin el usuario puede optar por crear y controlar con esta técnica un único clon el cual además de las características ya descritas puede emplear jutsus de clan (de su nivel) y es venenoso lo que significa que si muerde directamente a un rival o se deshace volviéndose serpientes estás podrán intentar alcanzar al enemigo inyectándole un veneno equivalente a uno de rango gennin el cual provoca malestar, dolor el la zona afectada y una ligera disminución de los reflejos por 2 turnos.

Máximo: 2 clones en Genin, uno adicional por cada rango obtenido.

Chidori (千鳥, Millar de Pájaros): [Progresiva de cantidad | Ninjutsu | Progresiva de efecto]
Tras una cadena de sellos el usuario acumula chakra eléctrico en una de sus manos para, posteriormente, lanzarse a por el oponente con la intención de atravesarlo. Ésta técnica tiene grandes ventajas tales como la velocidad y la fuerza de impacto, que le pueden permitir atravesar un torso humano sin problemas. Sin embargo la propia velocidad que se adquiere cuando se intenta impactar con la misma la vuelven difícil de manejar, tanto que el usuario no puede variar su rumbo una vez que ha empezado a correr con el Chidori en una mano. El uso de ésta técnica conlleva un gran desgaste físico y energético, por lo que se limita a una vez al día para los gennin; dos veces al día para los Chūnin; y tres veces al día para los Jōnin y los Sannin.

Chidori Eisō (千鸟鋭枪, Lanza del millar de pájaros): [No progresiva | Ninjutsu]
Tras haber realizado el Chidori, y antes de utilizarlo, el usuario puede manipular éste para alargarlo en forma de lanza y blandirlo en contra de su oponente. Es una técnica sumamente útil, pues permite atravesar o cortar objetivos a distancia, sin embargo, al requerir primero el uso del Chidori, sólo puede utilizarse una vez al día siendo genin -o las que correspondan al Chidori dependiendo del rango del ninja-. El largo de lanza puede ser de un máximo de cinco metros y su ancho no puede variar, siendo el mismo de cinco centímetros.


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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Hitagi el Vie Dic 29, 2017 8:12 am

El ninja médico que la iba a atender se puso de rodillas a un lado suyo, como era natural, se había puesto en el que se encontraba su brazo herido. — Voy a tener que cortarte la manga ¿Está bien? —ella asintió a modo de confirmación y este sacó unas tijeras de su estuche, cortó la parte de su manga que ensangrentada cubría la herida, estorbando para su sanación. Quien la atendía era una persona joven, por su aspecto y su tono de voz podía deducirse que rondaba los veinticinco a treinta años de edad. — No es una herida muy profunda, tienes suerte, ninja de la lluvia, pudo haber rasgado un poco más tus músculos —dijo el especialista medico mientras desinfectaba y limpiaba la sangre seca, la movía un pequeño pero suave trozo de una tela color marrón. Mientras él completaba su trabajo, Hitagi observó las interacciones entre Jiran y lo que parecía ser su superior; anteriormente el hecho de que el enmascarado sobreviviera a sus ataques le había hecho sentir una especie de malestar en estómago, probablemente por el susto que se llevó en aquel momento, pero ahora que los refuerzos habían llegado y su misión estaba oficialmente terminada, sintió un gran alivio en cuerpo y alma. Soltó un hondo suspiro y volvió su mirada a Jiran, que ahora estaba sentado en frente de ella.

No seas testarudo, deberías dejar que te atiendan a ti también —le dijo la chica serenamente. Sentía que le debía como mínimo cierto grado de preocupación con quien había compartido momentos tan peligrosos en tan poco tiempo y hecho buen equipo. — Para ser un salvaje, como tú dices, peleaste muy bien… gracias, no sé cómo habría librado esta batalla sin tu ayuda —admitió, queriendo sonar agradecida.

El medico comenzó a cicatrizar el corte con chakra una vez hubo terminado el “trabajo manual”. Hitagi sintió como si tuviera pegado un metal frío en el brazo, pero sin llegar a ser doloroso. Intentando distraerse de eso y seguir con la conversación— Sabes… ahora que estoy en el País del Fuego, me quedaré un tiempo más, por si encuentro cosas interesantes —puso una pequeña sonrisa por la ironía de encontrarse una de estas cosas en su primera vez en aquel país— Así que probablemente frecuente esta zona… por si acaso. —concluyó, esperando a que las escazas palabras dieran a entenderse en un sentido más amplio. La cicatrización de su herida pronto terminaría y tendría que irse de aquel lugar. Quien en aquellos momentos sanaba su herida duró un poco más, dirigiendo toda su concentración a hilar correctamente nuevo tejido muscular, células, piel y una superficial pero necesaria porción de estructura muscular que había sido infligida con la entrada del kunai a esa parte de su brazo, para ellos desconocedores del arte ninja de la medicina y la curación podía parecer simple, pero sin duda para aquel que lo hacía era un trabajo de gran esfuerzo y el resultado podía verse a medida que avanzaba el tiempo, porque luego de unos minutos el sangrado se había detenido por completo y el rojo que representaba el corto en su cuerpo desapareció, dejando una pequeña y fresca cicatriz, cuando solo quedo esta, el hombre que le atendía saco unos vendajes blancos de su estuche y comenzó a envolverlos cuidadosamente en su brazo, estos vendajes terminaron de manera que entraba por lo que quedó de su manga y llegaba hasta su codo. — He podido curarla casi perfectamente, pero no fuerce demasiado este brazo, podría volver a abrirse la herida, no necesitara tratamiento posterior —y así concluyo su labor.



nota off-rol:
Una gran disculpa a Jiran por haber tardar tanto en mi respuesta y estancar la misión, tuve algunos problemas.


Última edición por Hitagi el Sáb Dic 30, 2017 12:05 am, editado 1 vez
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

Mensaje por Jiran el Vie Dic 29, 2017 9:29 pm




C
alma posterior a la tormenta, para el salvaje no había nada más torturador que la intensa serenidad que se tejía en donde antes había sido un campo de batalla. No había celebración, ni tambores resonando, ni risas, ni gritos de agonía. Nada. Volvía a sufrir el desproporcionado choque con la nueva realidad, una realidad desagradable para sus oídos; ¿estaba sintiendo anhelo?, impensable, se maldijo a sí mismo por tales introspecciones, a sí mismo y a sus propios pensamientos. Cerró sus ojos e intentó ignorar su entorno, las voces que pululaban discretas alrededor del soldado ensangrentado o las indicaciones que le daban a la señorita en pro de su curación. Le parecía curiosa la facilidad propia de los ninjas en manipular su chakra en una abrumadora variedad de formas y utilidades, siempre con su visión referencial a su tribu, donde todos manejaban la estructura ósea de su cuerpo. Los pensamientos divagaban con inexactitud ante la oscuridad tras sus párpados, sufriendo de las últimas secuelas tóxicas que se desplazaba por su sangre, así mismo, el chakra estimulaba la depuración de la misma con cierta facilidad dado el tiempo pasado. De tal manera, se daba cuenta de cualidades que antes desconocía, de sensaciones que antes ignoraba o que directamente no habían sido estimuladas, extrañamente tenía noción avanzada del veneno dentro de su organismo, como quien siente el tacto de algo frío desplazarse por sobre su dermis. Interesante, y a su vez, inexplicable. El tono sosegado de la fémina le despertó de su concentración, levantando sus párpados, respirando con profundidad. Faltaba poco para estar realmente listo para irse, sus genes parecían apuñalarle desde adentro cada segundo que se mantenía inmóvil.

     
No pasa nada —aseguró con ligereza, moviendo su mano derecha flojamente en un ademán que corroboraba su despreocupación. Mantenía la misma postura—: Yo estar bien. No morir por picada de serpiente. Yo ser fuerte, ¿recuerdas?

     
La inclinación de su barbilla ascendió pequeños centímetros con sus consecuentes palabras; la incidencia de su mirada provocaba una admiración de sus amielados con natural simpatía, ventanas transparentes hacia sus ideas. Una sonrisa transformó la seriedad de las líneas que conforman su rostro, así sus ojos y cejas, así la tensión que formaban sus hombros, razón por la cual terminó elevando y encarando a la adversa, detallando sus irises en silencio mientras la incredulidad se paseaba por sus acristalados ámbares. Su cabeza negó un par de veces, decidido.

     
Tú pelear mejor que yo. Yo ayudar poco y ni eso hacer bien —se recriminó amargamente, desanimándose mientras dejaba vagar su observación al costado femenino: miró su herida, luego al supervisor—: Serpiente escapar por mi culpa.

     
Sus párpados cayeron con resignación, indispuesto a destruir su disposición. La energía de su sangre se disipó ante la ausencia del veneno, pudiendo por fin respirar con profundidad y sentir cómo todos sus sistemas volvían a la normalidad, admirando brevemente el paisaje sin la molestia que significaba el mareo. Su perspectiva intrigada volvió a los irises femeninos en busca de confirmación, intentando descifrar lo que sus palabras parecían querer decir mas no disponían de franqueza. Ladeó su cabeza ligeramente hacia la derecha, frunciendo el entrecejo, reflexionando sobre el contexto. La abertura de sus labios en la formación de una sonrisa más amplia, cuyos dientes aperlados se asomaron con picardía, se produjo a la par que los dedos de su diestra —dorso del índice y medio— tocaron a modo de caricia las líneas que conformaban el lateral de su quijada y su mejilla izquierda, una caricia lineal y lenta.

     
Mebi oso na hit choda op nodotaim, Tagi ga —palabras dichas con suavidad, con ternura, palabras que indican promesa, llenas de esperanza. La curva entre sus labios se cerró, siendo fruncidos al alejarse.

     
Concluidas sus palabras, sus ojos buscaron otro foco en el cual fijarse; su cuerpo se levantó con lentitud, necesitando tiempo para recuperar la normalidad de sus acciones y de su percepción anteriormente vulnerada. Pasó a un lado de Hitagi en dirección al supervisor, cuyo individuo le divisó, preparando de antemano una bolsa de tela con su respectiva paga. «Si querer más trabajo, traer más monedas. Yo querer participar en la caza de serpiente, recordar», palabras musitada antes del sonido tintineante del metal al ser arrancado de entre sus dedos. Allá, entre la danza de sombras arbóreas, se fundió su cuerpo rayado, guiado por la naturaleza que hace de alfombra para sus pasos, del canto de los pájaros que tranquilizan sus inquietos oídos. ¿Cuánto enigma puede contener un joven tan sencillo y trasparente como Jiran?, ni siquiera él lo sabe, ni tampoco tenía afán de averiguarlo. Una vez más, las líneas que hacen de trayectoria se difuminaban en la incertidumbre.

Que nos volvamos a encontrar, chica Tagi.


Jiran
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Re: —Pestilent Secrets △ w/ Hitagi

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