¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
» Misiones de Howaitohasu
Hoy a las 1:40 am por Sorey Bokushi

» MISIÓN DE RANGO [C]: [RIVALS NOT ALLOWED]
Hoy a las 12:25 am por Afrodita

» Seeking the truth
Ayer a las 11:49 pm por Kohaku ~

» Una aventura de búsqueda.
Ayer a las 11:27 pm por Gouki

» Agua y Fuego
Ayer a las 10:24 pm por Crodos

» "Give me power" - Oikawa
Ayer a las 8:20 pm por Kazuo

» Mysteries on the Aruma {D}
Ayer a las 8:12 pm por Fuka

» [Social] Regreso e ida
Ayer a las 6:32 pm por Uchiha Michi

» Training review || Increase in Chi
Ayer a las 6:13 pm por Kakuja

» Strange event under the tutelage of the damned || Past
Ayer a las 6:05 pm por Kakuja

» Some kind of monster.
Ayer a las 6:00 pm por Chrom

» Misiones | Noche
Ayer a las 5:52 pm por Noche

» Solicitud de mision por parte de Uchiha Michi
Ayer a las 3:34 pm por Uchiha Michi

» Pies over Life
Ayer a las 3:17 pm por Uchiha Michi

» Encounter with the hunters || With Aaron
Ayer a las 9:06 am por Aaron Sureddo

» Revisión de Entrenamientos - H Uchiha
Ayer a las 8:07 am por H Uchiha

» Primer Entrenamiento: Fuerza
Ayer a las 8:01 am por H Uchiha

» Tablón de Misiones - H Uchiha
Ayer a las 5:59 am por H Uchiha

» The enmities must be temporary / Ryō Gameshi
Ayer a las 5:19 am por Ryō Gameshi

» NPC: Demyara (En proceso)
Lun Sep 17, 2018 11:37 pm por Kanari

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


Marcas del pasado sobre la arena

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Marcas del pasado sobre la arena

Mensaje por Arashi Tessen el Vie Dic 29, 2017 6:34 am

El pasado de una persona, puede hablar mucho sobre la misma, pues te permite determina en qué momento se llevó acabo esa fractura, ese quiebre psicológico que derrumba caretas en todo nosotros, y determina una nueva personalidad, nuestra madurez e incluso, puede revelar nuestras más oscuras e increíbles facetas, que tan reprimidas por nuestra ignorancia de su existencia, conviven y controlan nuestra razón desde la sombra, sin que nadie lo note, pero hace falta solo un pequeño vistazo para que aquello que habita en lo más oscuro de nosotros, se esconda, a la sombra no le gusta que la observen y darnos cuentas de su existencia es lo que nos permite controlar, y determinar lo que somos y más allá aun, conocer quiénes somos.

Las calles de la arenosa y polvorienta capital del País del viento, a tempranas horas del despertar, se encontraban atestadas de bullicios aparentemente incontrolables, cientos de ciudadanos y pueblerinos, con vestimentas que cubrían la mayor parte de sus cuerpos, se paseaban sin ton ni son por las calles polvorientas, repletas de arenisca, la vida en la habitación de un hotel no parecía tan mala de lo que era, tenía una cama donde dormir, un rincón donde apilar mis cosas, aunque realmente no tenía demasiadas, más que mis armas, y algo de ropa, un baño y podía salir a comprar alimento a cualquier lugar rápidamente, pues me hallaba en pleno centro, el cuarto donde en este momento me encontraba preparándome no constaba si no más que de cuatro paredes de una aleación extraña formada desde quien sabe cuánto, donde lo que se podía notar en abundancia era la arena, una cama no muy cómoda ni grande, pero algo mejor que dormir en el suelo, un pequeño baño donde hacer las necesidades básicas, y una pequeña mesa de madera con una silla a punto de romperse. El precio era realmente accesible para mí, y luego de haber participado en algunos trabajos pues ya me hallaba en completa comodidad para pagar algo como esto, a veces me preguntaba ¡Qué pensarían las personas de mi familia o mi clan si me vieran viviendo en este está?, lo más probable es que no mencionasen nada al respecto, pues la mayoría se encontraba en sus propias tareas por todas partes del mundo, sin otra señal de nuestra unión más que aquello que nos acompañaba a donde fuéramos, nuestro armamento y conocimiento, era el sello que nos unía, y era algo que llevábamos presente siempre, en el día a día, a todas horas.

Con la mente en blanco y mi ceño inexpresivo, cosa que realizaba inconscientemente, me dispuse a detenerme en una de las ultimas calles que daba a la salida de la aldea, donde un cañón se extendía dando paso al gran desierto, y cada una de las zonas de la hermosa y calurosa región del País del Viento, pues no tenía un rumbo fijo exactamente, solo quería descansar un poco y más allá de eso, liberar todo aquel estrés que me sobrellevaba por las diversas tareas realizadas, necesitaba exigirme un poco más, no por un motivo especifico, es solo cuestión de costumbre, pues un chico con una vida como yo debía estar preparado para lo que sea, y algo de ejercicio no haría nada de daño, tarde un par de minutos pensando en los posibles lugares a los que podía incurrir en busca de paz, tranquilidad, y a la vez emoción y trabajo, pero fue cuando aquel recuerdo rugió dentro de mí, cuando mi rostro se suavizo en una mueca de tristeza por algunos segundos que comprendí que había un lugar lo suficientemente caótico, pero a la vez hermoso y pacífico, para mí, como para desatar todo aquello que quería liberar, una zona que traía malos recuerdos para mi persona, y que significaba mucho a la vez, un par de crestas rocosas junto a una playa de arena blanca como la piel de algún animal de las nieves, y con aguas de una tonalidad azul, pero a la vez tan pulcras y cristalinas que daban la sensación de pertenecer a un enorme manantial, o un lugar que provenía de otro mundo mucho menos cancerígeno que este, la vegetación escasa pero extrañamente verde se podía divisar entre algunas rocas, y el aire soplaba con tal intensidad que removía completamente mis cabellos hacia un lado, pero no tan brusca, como para que el oleaje se saliera de control, la marea como en aquellos tiempos estaba baja, me hallaría lejos de la zona de carga y descarga donde grandes barcos traían provisiones, y el lugar desde el cual se realizarían viajes en barco hacia otros lugares, vaya lugar al cual iría.

Me levante de mi meditación, tras haber canalizado mi siguiente punto de inmediato, mire hacia mi derecha y note la salida de la aldea apenas a unos cientos de metros, ya era la hora de partir pues tenía todo en el lugar indicado, camine con pasos lentos y sin prisa, con mi rostro inexpresivo y acercándome, luego de un par de minutos caminando, hasta donde se hallaban un par de comerciantes con un par de caballos, el problema era que su rostro lo único que me señalaba era que de seguro se tratarían de un par de usureros y estafadores. Tenían los rostros cubiertos por cuentas y adornos extraño, al igual que su largo cabello castaño, que caía en unas especies de trenzas por ambos lados hasta por debajo del hombro, llenos de adornos coloridos de igual forma, en su cuerpo pude ver varias cicatrices y marcas, al menos en las piernas y brazos, uno de ellos tenía una especie de tatuaje de una araña entre el dedo medio e índice. Al encontrarme ya frente a ellos comencé a hablar, -¿Ustedes son aquellos que alquilan esos caballos?- señale a las dos criaturas que se encontraban allí, bufando y quitándose a los insectos de encima, *...ummmm tal vez un caballo no sea la opción pero es lo único que puedo ver...además....el camino a las costas tiende a volverse un poco fresco....espero aguanten*, los sujetos me miraron y esbozaron grandes sonrisas, enormes y con ninguna intención de parecer amigables, incluso creo que daban algo de miedo, -¡Por supuesto muchacho!, -¿que es eso que deseas?-, dijo uno de ellos, no muy inteligente, pues ya a estas alturas debería de saber lo que busco, y el otro se acercó un poco y extendió su mano izquierda con la palma abierta, -Mi nombre es Zack, tenemos a disposición este par de creaturas....que no te engañen... son buenos en la arena-, mire por unos segundos su mano izquierda, y finalmente extendí mi mano derecha y apreté la suya en un puño que se volvió un estrecho y saludo de manos, luego rápidamente la solté y baje mi brazo derecho junto a mi mano, -ummm.,...eso espero....¿cuánto por los caballos?-, inmediatamente ambos se miraron al rostro y entre carcajadas empezaron a exclamar, -HAHAHAHA!.....Chico....espera espera HAHAHAHAHAH, ¿por qué deberíamos alquilarte un caballo?...¿Acaso hay algo que busques?-, negué con la cabeza hacia esa afirmación, -No es de su incumbencia....solo necesito llegar a las costas cuanto antes-, el sujeto de la derecha, que aprecia más sensato subió su dedo índice derecho a la altura de su barbilla, miro hacia arriba, y rodeo su torso con el otro brazo tomando, con su mano libre el bíceps derecho, inmediatamente le observe con determinación *¿a la defensiva?....¿qué planeas hacer ?*, no intimidándome por suposición, deje que mi tez se relajara un poco, colocando mi mano derecha en la cadera e inclinando un poco la misma hacia ese lado, extendiendo mi pierna izquierda, dejando así expuesto mi torso y dejándoles ver que me hallaba confiado y no solo eso, demostrando que no me intimidaban nada sus tretas de gamberros.

La mañana estaba ya dejándose atrás, y este par de idiotas se interponían entre mí y mi camino, pero no podía dejar que me vencieran en su juego de sugestión y posible política de negocios, tras un par de segundos aquel sujeto de trenzas y una barba ligera que apenas empezaba a asomarse por su cara, esbozo, con los ojos entrecerrados apenas, aunque yo diaria que serían algo caídos, la mirada seria y la voz fría y sin sentimiento, pero severa, imponiendo, -.serán un total de tres mil ryus, de a contado-, una sonrisa se formó en mi rostro que se terminó convirtiendo en una risa, -JAHJAHAHAAJHA no bromeen, 3 mil ryus no pagaría siquiera por ustedes la mujer más solitaria y desdichada de la capital, ¿por qué debería hacerlo yo?,- *sigamos así, cree que me tiene en el saco por no haberme puesto a la defensiva.... vamos sigue sacando tus cartas*, mis coloque erguido, con el pecho hacia afuera tan naturalmente que apenas se notaba, y mis brazos se alzaron en el aire, sacudieron un poco, para arreglar las mangas de mi camisa, y luego los doble metiéndolos bajo los mismos. Al estar cruzado de brazos aquel que me había propuesto el negocio había fruncido levemente el ceño y bufo entre dientes, cosa que yo igual hice, -Ya veo si no te parece suficiente entonces.....-, había empezado a hablar ya, para rechazar la negociación, pero como esperaba, el segundo sujeto salto en acción, -¡Oye oye! muchacho, ven aquí te explicare porque debes comprar estos caballos...-, el sujeto un poco más amigable, o mejor dicho mucho más amigable.

Me pareció que hacía tiempo suficiente para que estos dos y se odiasen o al menos tuviesen una idea equivocada, y aprovechable para mí, creadas dentro de sus vacías cabezas, luego de habernos apartados ya un par de metros del otro sujeto, estando frente a los caballos mire fijamente uno de estos, sentía como la respiración de este era un tanto calmada, no se hallaba asustado en lo absoluto, al menos así pareció, pues aunque estaban atados, no tenían marcas de golpes ni nada por el estilo. Mire al sujeto a un lado mío que resanaba características comprensibles pero no relevantes para mi persona, me dedique a observar fijamente los grandes y oscuros ojos de aquel majestuoso animal, -oye...la verdad me gusta este...pero la razón por la que no he escogido es....es decir...la actitud de tu compañero, es algo arrogante...tu deberías estar a cargo-, el hombre a mi lado me mira con una sonrisa algo confundido, se notaba que no entendía del todo a que venían mis palabras o lo que trataba de decir en concreto con ellas, -¿pero qué dices joven?, yo estoy a caro del negocio familiar, él es solo mi compañero..-, lo mire serio y con un rostro inexpresivo, luego pasee la mirada hasta su "compañero" o supuesto, y volví observarlo a él, -a mí me parece que no...Es decir... su cuerpo es dominante, apenas y dejo que te presentaras correctamente...y me ataco directamente...además, no parece gustoso de que tu este logrando una venta...deberías darte a respetar... eso apesta-. Estas eran las últimas palabras que dirigiría a aquel sujeto, destruyendo su pose de chico alegre y emocionado, la mirada de este se vio baja por unos instantes, unas arrugas empezaron a mostrarse levemente en su rostro, entre la nariz, y alrededor de las cejas, la rabia se apoderaba de él, pues apostaba a que no sería la primera vez que este comportamiento sucedía, y se daba cuenta de que lo expuesto por mi persona, no eran más que verdades que había reprimido en lo más profundo de su mente, a tal punto en que estas se volvieron completamente inconscientes, y no es hasta que alguien abre la cubierta de aquel oscuro poso, que todos esos sentimientos salen a la luz, y se desata la furia de una bestia enjaulada. Las pupilas de aquel hombre comenzaron a temblar con suavidad, para luego en ese movimiento de ceño fruncido, apartarme a un lado y caminar disimuladamente hacia el otro sujeto, colocando su mano izquierda en el mismo hombro del otro sujeto, y luego de un par de miradas se retiraron a hablar unos varios metros a un lado a charlar, sonreí de medio lado y comencé mi plan.

Uno de los caballos, tenía un par de carteras atadas a sus costados en lo que parecía una especie de silla de montar muy burda confeccionada con una delgada capa de cuero, muy gastada y roída, con visibles grietas formadas por el intenso sol del desierto, asumí que estos chicos creyeron que sería buena idea traer caballos hasta el desierto, ya que al no verse mucho podrían llamar la atención y de este modo cobrara por pequeño paseos, y aunque si estos eran eficientes, un dromedario te ofrecería mucha más seguridad y menos problemas, en cambio estos caballos servirían para trayectos mucho más cortos, a pasmas lento, preferiblemente a zonas un poco menos cálidas o donde no haya problema alguno con conseguir fuentes de agua, como el lugar hacia donde me dirigía, cerca de aquella playa dentro de la vegetación de seguro se podría hallar algo de agua para estos animales. Mi mis manos con cuidado en aquella cartera, cubriéndome con el cuerpo del animal y aprovechando de mi tamaño para llamar poco la atención, aunque un chico con vestimentas rojas y un cabello tan llamativo como el mío podría parecer una especie de señal de auxilio andante, o alguna clase de sirena antirrobos, estas ideas me resultaban graciosas en momentos de tranquilidad, pero en este momento solo me mantenían alerta, quería encontrar alguna prueba que refutara el que estos dos hombres efectivamente anduviesen en malos pasos, de esta forma podría robar uno de estos caballos sin siquiera necesitar de resistir a mi nada oportuna consciencia herida y gritona reclamándome por cometer un acto nada grato ni ético dentro de lo que cavia. La única evidencia incriminatoria provenía de un cuchillo, que aun poseía algunas manchas de sangre quien sabe de qué persona, o quizá hasta un animal, es decir, los peligros fuera eran demasiados, y no tenía idea de si se trataba de un humano, lo que me llevo a fruncir el ceño, era imposible que dos personas como estas no estuviesen en algo sucio, esas tácticas de intimidación, la apariencia, pero mucho más que eso, la manera más extraña en la que se concentraban en un punto cercano a la salida, como si esperaran huir en cualquier momento, pase a el otro bolso y seguía sacando, registrando y volviendo a meter las cosas.

De momento aquellos sujetos seguían hablando, mi mano se sentía algo húmeda, pero supuse que quizá se trataba de una bolsa de agua, por lo que había ignorado este hecho, no podía consentir la idea de tomar este caballo por la fuerza sin ningún motivo, aunque realmente era una simple excusa, es curioso como las personas necesitamos de una excusa para poder realizar una acción mala, como si eso disminuyera el peso de esa acción, tan solo para hacernos sentir mucho mejor de lo que en realidad nos sentiríamos, porque sabemos que nuestro peor enemigo es nuestra mente, y la consciencia tiene el potencial para destruirnos y hacernos caer en las garras de nuestra sombra inconsciente. Luego de uno segundos más acabe por sacar mi mano y suspirar nuevamente, mire al cielo y me di cuenta, luego de otro par de segundos, que mi mano aún se sentí húmeda, al registrar que era aquello colocando mi mano frente a mi rostro, un coló rojizo, carmesí, un poco más oscuro de lo normal había manchado mis dedos, abrí mis ojos como platos y observe a esos dos sujetos que discutían en el fondo, sin temor alguno, pues no era la primera vez que mis manos se manchaban con la sangre de alguien más, aunque realmente no me importaba no era algo tampoco que me encatuse hacer, siempre me ha gustado llamar poco la atención y mantenerme oculto, e ir dejando cadáveres por allí solo sería el camino de migas de pan que terminarían por acabarme. Mis manos volvieron a sentir ese punto de extraña humedad, y sujetaron una forma blanda y extraña, al sacar mi mano note un dedo sobre salir de aquella bolsa, el hueso se hallaba completamente molido, como si hubiese sido cortado a fuerza bruta con un trozo de metal nada filoso, la punta de este se hallaba de un color morado, y sin uñas, estaba completamente aplastado en ese punto, el olor que despedía no era nada grato, así que volví a guardarlo. Y mire al hombre alto con fui, desde mi posición aun ocultándome, vía problemáticos que era, busque con mi mirada entre sus manos, pero he color de piel de aquel dedo era distinto, por mucho a la de estos sujetos, y no solo eso, a no ser que se trataran de unos fenómenos, me pareció que ambos tenían sus manos enteras, metí mi mano derecha en mi bolso ninja, con cuidado de no ser visto por los guardias, que se encontraban muy cerca de los otros dos sujetos para así evitar que una disputa pequeña se saliera de control, sujete aquellos bolsos y sacando el kunai comencé a cortar las tiras de los caballos con cuidado, hasta al fin liberar al que había observado por completo, y al otro dejándolo a un solo corte de liberarse, al encontrarse el alboroto desatado el caballo entraría en pánico y empujaría, lo que forzaría a la pequeña soga a romperse y dejarlo libre, esa sería una buena distracción para los guardias, pues un caballo descontrolado podría matar a alguien sino se le detiene enseguida.

Rápidamente tome con ambas manos la correa del caballo que poseía a la altura del cuello y con un enorme salto apoyándome en mi pierna derecha me abalance sobre el lomo de este, el sonido del caballo bufando y relinchando alerto a los dos mercaderes que se encontraban peleando el uno con el otro, el más serio frunció el ceño y dio un enorme empujón a su compañero haciéndolo caer al suelo y dirigiéndose corriendo hacia mi posición, tome las correas del caballo con ambas manos, y las azote ligeramente en una pequeña onda que sonó como un pequeño latigazo de sogas, y abrí y cerré mis piernas dos veces para indicar al animal que era hora de ponerse en marcha y de la manera más rápida posible, aquel caballo maniobro y comino a galopar , era gigante y muy robusto, así que lo dirija de frente a hacia mi perseguidor, el caballo al toparse de cara con aquel hombre, hecho sus patas delantera has hacia arriba a medida que relinchaba y las echo de nuevo hacia abajo con brusquedad un par de veces, asustando así al malhechor y obligándolo a rodar hacia un lado, volví a ejecutar los mismos movimientos, por suerte me había sujetado, viendo aquel animal, y lo hice girar a toda prisa a la salida de la aldea, escapando al desierto y dirigiéndome directo a las cosas, en el momento de aquella maniobra exitosa del animal, su compañero ejecuto la misma acción logrando que la soga se rompiera y saliendo disparado hacia las calles de la Capital, los guardias inmediatamente comenzaron a correr a toda prisa tras este, luego de un par de metros recorridos me gire hacia atrás, y obsérvela silueta de esos dos hombres mirándome y luego golpeándose entre ellos.

El viaje de camino a las costas del País del viento, habían sido un poco accidentadas, el caballo tuvo que esforzarse para poder atravesar las arenosas dunas, además de tener que usar un par de conchas de tronco que encontré por allí, para hacerlas de protección ocular, amarrándolas con una pequeña cuerda sobrante, ya que al arena agitada con el viento se metía en sus ojos y le dificultaba el ver, pero a pesar de todos los contratiempos conforme llego el día me encontraba en las playas hermosas del País del viento, el agua azul con crista, las rocas vegetación, todo se encontraba casi exactamente como aquella vez, una mirada nostálgica de mi parte vislumbraba cada parte de aquel hermoso paisaje que me recibida, lleve mi caballo hasta un lugar cercano donde había algo de sombra y lo sujete a un árbol de hojas extrañas muy delgado y largo, con mucha cuerda para dejarle movilidad y tranquilidad, luego de conseguir agua para amir el animal , desenfunde mi abanico en un rápido movimiento que llevo mi mano derecha a hasta mi espalda y elevándolo lo deje caer sobre el agua con fuerza. *Es momento....debo concentrarme*. Mi abanico reposaba junto a mi sostenido por encima con mi mano derecha, me pare erguido junto a aquella pieza con los ojos cerrados, el viento acariciaba mi rostro y removía mis cabellos rosáceos, mi mente comenzó a enfocarse, debía agudizar mis sentíos, fuerza velocidad, todo aquello, los recuerdos comenzaron a venir, cadenas, espadas, golpes, llanto, sangre muerte, violación, lujuria, sadismo, trabajo, todo aquello rondando mi mente, mis más oscuros recuerdos, todo ello fue materializado en mi mente en forma de una masa brillante, una masa intangible , que se metió dentro de lo que sería un esquema de mi cuerpo, me esforcé por controlarlo, controlarme a mí mismo, controlar mi fuerza, comencé a fruncir el ceño, luego lo relaje, y repare hondo, aquella masa luminosa no corporal, comenzó a extenderse convulsionante dentro de mi cuerpo, deformándolo un poco y luego dejándolo en su forma normal, hasta que al fin alcanzo a completar a plenitud todo mi cuerpo, en ese instante abrí los ojos, como si malos catapultaran, con el rostro serio y enfocado, lleve mi pierna derecha a la parte de atrás del abanico, agachando mi postura y en ese mismo instante llevando también mi mano izquierda a tomar la enorme pieza de madera por el mismo lado con ambas manos de forma invertida como si fuera va blandirlo colocando la punta al frente, realice exactamente esta acción, levanto mi pies derecho a la par que leve mis manos sosteniendo la pieza de madera, en un giro de 180° blandí la pieza de madera como si se tratase de una enorme espada, trazando una V invertida, al despegarlo del suelo elevándola y una vez me hallara terminando el gira la base nuevamente como su corte el cuerpo de alguien en forma transversal de derecha a izquierda descendente, mi pies izquierdo quedo adelante y el derecho hacia atrás, entonces en ese momento coloco la pieza de madre en mi mano izquierda sus teniéndolo con la otra punta apuntando a dicha orientación, eleve mi pierna izquierda y la pase en un rápido movimiento hacia atrás jalando mi cadera también a esa posición, y comenzando a girar, y quitando algunos dedos, y con un rápido movimiento de muñecas aquella pieza de madera se abre, tras dos giros, y echando mi pierna derecha hacia un lado agachándome todo lo que podía, dejando aquel abanico en la parte baja de mi espalda abierto hacia arriba, sostenido en mi muñeca realizaba posiciones marciales, con mi mano derecha a la altura de mi pecho realizando el sello del tigre.

El arte de mi clan había trascendido hasta mi personas, posiciones de artes marciales recorrían mi mente como un mazo de cartas del cual se puede elegir, un enorme catálogo de infinidades de ataques, que en conjunción con un conocimiento algo decente del cuerpo humano podía llegar a ser mortal lastimosamente no había nacido en el seno de una familia de peleadores, por lo cual, mi habilidad con la utilización del armamento no había alcanzado el esplendor suficiente para mí, pero aun así, me era suficiente, mi Taiki, el abanico que producido de esas mismas tierras, de esta arena, con su plumaje blanco, y las manchas de sangre que aun poseía allí, seca, ante la luz de un solo tranquilo, eran la muestra de lo que mi comienzo en este mundo había requerido, era un símbolo importante para mí, y aunque ya se hallaba viejo, y con muy poca funcionalidad debido a el material del que estaba compuesto, este era mi fiel compañero, pase las siguientes horas, realizando piruetas y removiendo las corrientes de viento con la utilización de mis técnicas,. Ahora me encontraba realizando un trabajo rotundamente intenso, el sol se puso, y los giros no paraban, mi agilidad creció a niveles nuevos, y mi fuerza se veía muy cambiada desde la última vez en que me había tomado la disposición de sacar mi abanico en el castillo feudal donde me incursione en la asistencia de prácticas de tiro, ahora mi abanico no pesaba nada en lo absoluto, era realmente cómodo, como si siempre hubiese sido diseñado para aúna persona como yo, aunque la hacer retrospectiva, recordando al que considere mi sensei, este tenía características no muy distintas de mí, excepto que por su edad avanzada este era ligeramente más grande y con un aspecto duro y feroz, aun así un ataque fue suficiente para dejarlo tendido en el suelo, eso me enseño una grande lección, no importa cuántas técnicas sepas ni que tan fuerte nos creamos yo digamos ser, pues basta con una punta afilada un pequeño descuido y un grito al aire para que todo eso se vaya directo a algún cementerio, bajo tierra, años de entrenamientos que no bastaban, por loó que realmente debemos fortalecer es nuestra mente, y adecuar nuestro cuerpo para seguir sus instrucciones, a veces el esquivar o huir es el acto más sensato y valedero en una contienda, y eso me lo había demostrado la muerte de una persona que había considerado tan fuerte, mi sensei.

La noche había alcanzado su esplendor, entre las cosas que había comprado se encontraba un poco de cuerda, para realizar marras y un trozo de lona que me ayudaría a realizar un refugio improvisado, fue en este momento en que me prepare con todo aquello, realice una pequeña y no muy sofisticada, o mejor dicho anda sofisticada carpa, que almenas me cubría un poco de los insectos, había juntado ya un montón de leña y yesca para encender una fogata, y mi caballo tenía sus provisiones de agua preparadas para el momento que este quisiera hacer uso de ello, mis brazos estaban cruzados detrás de mi cabeza y observaba hacia el mar, parecía profundo e infinito, un lugar demasiado misterioso como para entenderlo todo, me concentre en el sonido de las olas y la tranquilidad del frio viento, todo parecía perfecto, mis parpados empezaban a pesar y tan temprano como tarde, y estando muy tranquilo, pues tenía un par de sistemas de alarma preparados para cualquier ocasión, y quizá teniendo la oportunidad de poder dar caza a algún animal furtivo, me quede dormido zambulliéndome en las fauces del mundo onírico, tan misterioso como el mismo mar.

El fuego se extendía incesante entre la gente, una persona en medio de un espacio cerrado, con si mi vista no pudiese girar más, o se tratase de alguna especie de dibujo en una hoja de papel, que no podía surgir más a halla de los límites del lienzo mismo, observe como un sujeto, como compuesto por tinta mucho más antigua, corría mientras las llamas se acercaban, de repente y sin previo aviso, se acerca a mi pronuncia unas palabras, un par de lanzas que vienen de las esquinas superiores caen, una atravesando su cargante y la otra entrando por su cráneo dejando a aquel sujeto empalado frente a mí, las llamas se propagaron, el calor era incesante, un sonido se escuchaba a lo lejos, acercándose lentamente, poco a poco, de momento el sujeto logra girar su cabeza destrozada, alzando su mano hacia a mí, y un fuerte estruendo de una caída, como de un trozo de roca enorme cayendo sobre un pozo de agua resonó y se repitió una y otra vez, estaba soñando y alistar de nuevo en mi consciencia mis ojos saltaron, mi mano se deslizo a mi bolso ninja en busca de un kunai y lo tome por el mango, la fogata que se encontraba cerca de mi tienda, pero no mucho para que pudiese maniobrar cómodamente, había sido apagada, pero una luz aun iluminaba, se trataba de la tienda donde estaba, las llamas se propagaban, por fortuna la había hecho lo suficientemente alta para que no molestara, así que di una vuelta de carro hacia adelante, empleando mi escapula para aterrizar y girando en el último momento sobre mí mismo para quedar de frente a lo que sucedía, y allí estaba, un sujeto grande de piel oscura, con obvias marcas por todo su cuerpo de cortadas y demás cosas, y su cabello, plagado de esas cuentas y adornos elegantes, se trataba del gruñón de la capital, que se las había apañado para seguirme, pero era algo que me esperaba, la pregunta era *¿Y su compañero?*.


La arena taciturna resplandecía ante la luz de la luna que iluminaba aquella costa del País del Viento, la estrellas en el firmamento iluminaban de forma mágica el paisaje, pero lo que se estaba desatando en la tierra no era nada agradable, las cenizas de la fogata al haber sido apagada y arrastrada, estaban bajo mis pies,, la iluminación rojiza de unas llamas que tenían la plena intención de acabar conmigo devoraban entre sus fauces la pequeña tienda improvisada que había levantado, el caballo no se encontraba en las cercanías en lo absoluto, y mis ojos reposando directamente sobre el cuerpo del personaje que tenía frente a mí, me levante lentamente, manteniendo el kuna sostenido por el mango con mi pulgar extendido a través de este, para un mejor agarre y posición de lanzamiento, flexionando mis rodillas hacia arriba lentamente, con mi rostro inexpresivo hasta al fin estar completamente de pie, mi abanico había quedado enterrado en la arena, como una pieza de madera, y como había pensado, este había sido confundido con un simple escombro, y se hallaba aun allí, a mi izquierda a unos 15 metros de longitud,. La separación que aquel hombre y yo teníamos era de unos 7 metros apenas, y al levantarme erguido, no había otra cosa que hacer, ambos sabíamos porque ese hombre estaba allí, y yo sabía que lo que había hecho ya no podía corregirse por lo que tenía que dejarlo incapacitado al momento. En un momento, y para mi sorpresa, el sujeto dio un enorme salto que había conseguido tomarme por sorpresa, al buscarlo con la mirada hacia arriba note que este poseía consigo, un tanto, una herramienta no muy peligrosa, pero esto si se hallaba en las manos incorrectas, úes para aquellos que sabían emplear este armamento podría resultar ser toda una herramienta sienta de sangre, el sujeto, elevado a dos metros por encima de mí, poseía el tanto en su mano derecha y un kunai en la izquierda, me gire sobre mí mismo, a la izquierda 45 grados, y di un pequeño salto, muy corto, apenas de unos 30m cm por encima del suelo, para alejarme medio metro de donde me encontraba, el sujeto cayo con el kunai empuñándolo directo en la arena haciendo que esta subiera impresionante-mente y dejando un pequeño agujero por donde el kunai había entrado, el tanto se quedaba en su mano derecha extendida hacia arriba mientras se volvía a levantar, el sujeto me miró fijamente, - Vamos..... ven hacia mí...si es que tienes las agallas-, fueron sus palabras, separe un poco mis piernas agache mi guardia, alineando mi centro de masa y gravedad con mis puntos de apoyo, para obtener el mayor equilibrio, lleve mi pies izquierdo adelante y lo mire fijamente, elevando mi guardia, sosteniendo el kunai en forma inversa con la mano derecha a la altura del abdomen, y la mano izquierda a la altura de la quijada con un puño cerrado, estaba listo y enfocado, una pelea de dos hombres en tan maravilloso lugar, que parecía no traer más si no desgracia a mi vida.

El momento se congelo por un par de segundos, dos enemigos analizándose fijamente, *¿Cómo fue que termine en esta situación?*, me cuestionaba a mí mismo, no necesitaría un excesivo uso del chakra, y esperaba no tener que llegar a usar del todo a mi Tessen, pues significaría un gasto de chakra innecesario, pero luego sucedió algo extraño, algo que no esperaba en lo absoluto, y había conseguido helar mi sangre a extremos nada comprendidos, y como si la tensión ya hubiese podido ser contenida y fuese liberada cual presión de agua herviente, los dos dimos un paso hacia el frente, y luego de unos cinco en carrera, me detuve y el hizo lo mismo lleve mi mano derecha, con el kunai apuntando hacia arriba y lo coloque frente a mi rostro, con fuerza y rapidez, momento en el cual el enorme hombre venía con intenciones similares, siendo su hoja de doble filo bloqueada y detenida junto al filo de mi kunai, forcejeando ambos para lograr tras pasar aquella barrera en ese instante lo mire fijamente a los ojos mientras aun mantenía un ceño inexpresivo, mi mano derecha había bajado hasta mi cintura, en ella comencé a concentrar chakra a la vez que comencé a extender mis dedos, en este instantes, de mi mano, un chakra de tonalidad celes, completamente visible comenzó a surgir, convirtiendo mi extremidad en una rama blanca, una espada, tal vez no estaba acostumbrado a este tipo de armamento, pero sería útil a una distancia tan corta, una vez esto habría sucedido, eleve mi mano hasta el estómago del hombre para así generar un corte que me permitiese debilitar su defensa y de este modo neutralizarlo en el acto, mi abanico pues, se encontraba detrás de mí, pero no podía darle la espalda a mi oponente y menos a uno con una fuerza tan similar y velocidad ligeramente menor a la mía. Mi espada de chakra se dirigía rápidamente hasta su estómago, el sujeto hace un empujón demuestras dos armas y da un salto hacia atrás quedando a dos metros de mí, *Tsk…cobarde….supongo que tendré que usar toda mi velocidad y estrategia*, me enfoque y agache levemente mis rodillas en una flexión, así lanzando el peso de mi cuerpo hacia adelante ,mientras avanzaban mis pies en dirección a aquel sujeto, al encontrarme a tan solo un metro, cosa que no tardo más de un segundo, lance el kunai en un movimiento de arco hacia su cabeza, con intención pura de matarlo, pero sabía que esto último no sucedería, el sujeto se agacha conforme observa mi brazo contraerse para aquel lanzamiento, sonrió sin detenerme, y acortando aquella distancia a unos veinte centímetros, con mi pierna derecha detrás, la eleve hacia el mismo punto, y luego la lance fuertemente hasta el rostro de sujeto, con velocidad compensando mi fuerza, y así, en un movimiento satisfactorio, su cuerpo se vio lanzado a un costado girando en la arena, me acerque de prisa luego de aterrizar mi patada y retomar el equilibrio, y coloque mi cuerpo sobre el tipo, sujete con fuerza su muñeca izquierda flexionándola hacia los lados con fuerza logrando que el tanto fuese descartado, y mi brazo derecho echado hacia atrás, apuntaba finamente la punta de mi técnica de viento, en su cargante, tan cerca que había generado un punto de corte en ese lugar, le observe atentamente y no dije nada por unos segundos, -¿Dónde está tu compañero?-, el sujeto sonrió –ese inútil…..lo despedí…salió pitando de aquel lugar…pero veo que quizá me equivoque al juzgarte y venir solo-, lo observe sin poder creer un poco, que aunque estos dos se envidiaran, el sería capaz de echarlo al desierto dejándolo a su suerte, y sin siquiera un caballo de transporte, -Bien….entonces tendrás mucho tiempo para pensar….un movimiento más….y te degollare en menos de lo que tu cerebro llegue a enviar las ordenes a tú cuerpo…-, amenace finalmente, no me importaban quienes eran esos hombres, ni tampoco lo que buscarían, y si, ayudar al otro también sería de gran ayuda, pero por ahora, tenía cosas que hacer.

Aquel bandido habría tomado las cosas un poco bruza, y me obligo a acometer con un par de llaves y así someterlo por completo, se encontraba atado de manos junto a la fogata ya apagada, y yo sobre el caballo, y manteniendo sujeto el otro lo miraba, -Suerte en tu viaje…. Espero no mueras…-, le di una sonrisa, sonrisa que no daba a muchos, y esta estaba cargada de algo de sadismo y gozo por haber detenido aquel malhechor, no podía molestarme del todo con él, pues después de todo me había ayudado a entrenar, y ahora me dirigía en galope de vuelta a la Capital del Viento, para tomar alguna siesta y comer un platillo agradable. Mientras tanto, en la arena de la playa, un enfurecido maleante observaba las olas empezar a mojar su ropa, sereno tranquilo mirando al vacío, las lágrimas caían por su rostro como nunca habían caído en toda su vida, pues había algo de lo que no me había percatado, y que aún no se hallaba registrado en mi cerebro ¿De quién era aquella extremidad encontrada entre sus bolsos?, no había preguntado por ello por creer que realmente no tendría importancia alguna, pero ya había dejado atrás al sujeto, y su llanto nos mantenía en mi corazón, solo traspasaba las barreras de mi audición, y luego salía, perdiéndose en el fuerte viento de aquella zona, mientras me alejaba y el mismo agitaba mis cabellos de tonalidad rosa, y las crestas, levemente, de los imponentes animales que tenía a mi merced, uno en busca de su dueño, y el otro en vísperas de ser liberado, por mi persona, en algún rincón de este mundo, donde pudiese vivir en paz, esta alimentado, y morir dela misma forma, en una serenidad y calma que pocos pueden llegar a tener en un tiempo como los nuestros, pero agite mi cabeza, ya alejado vacié mi mente y me prepare para el largo viaje rumbo al País del viento, mi lugar natal y el lugar que me recibiría con los brazos abiertos.

Tecnicas:

Nr° Tecnicas: 7/7


Espada de Viento (風の刃, Kaze no Yaiba):

[Progresiva de volumen | Ninjutsu]
Es un jutsu en el cual el usuario emite chakra de elemento viento por sus dedos y lo materializa en forma de una espada de aire invisible que ataca al enemigo.
Genin: La espada de viento es totalmente visible, solo genera pequeños cortes. Y podrá utilizarse como una espada común y corriente.

Nr° Tecnicas: 6/7


Stats:
Stats:
• Ninjutsu 7
• Taijutsu 6
• Genjutsu 2
• Velocidad 5
• Resistencia 6
• Fuerza 6

Arashi Tessen
avatar


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.