¡Bienvenido,
Invitado!

¡Bienvenido a Naruto Legends!

Toda la información que necesitas para comenzar con el rol se encuentra en nuestra Guía para Nuevos Usuarios. Recuerda revisar nuestro Changelog para ver los cambios más recientes.

Últimos temas
Últimos temas
» Hostile Negotiations ▌feat. Aaron & Killian
Hoy a las 3:26 am por Lyd.

» Muted Path
Hoy a las 12:53 am por Fuka

» Yamanaka Hotaruhi
Hoy a las 12:16 am por Fuka

» If It's Smoke what You See (continuación)
Ayer a las 11:05 pm por Hiro Uchiha

» Clan Sunasagan
Ayer a las 8:11 pm por Goro

» On a beautiful day for murder [Misión Rango C]
Ayer a las 7:52 pm por Mu-Bai Katō

» Clan Ramiel
Ayer a las 4:05 pm por Gakumon

» Pies over Life
Ayer a las 3:41 pm por Uchiha Michi

» Watered-Down
Ayer a las 3:36 pm por Hinosuke Aburame

» Cloudrain; The First Drops ▌feat. Hon'yaku
Ayer a las 4:57 am por Lyd.

» Savage Apparition || Hiro vs Jiran
Ayer a las 4:26 am por Jiran

» Royal Challenge II.
Ayer a las 3:46 am por Aaron Sureddo

» Tablón de Misiones — Heiwo
Ayer a las 3:24 am por Heiwo

» Perfil — Heiwo
Ayer a las 3:21 am por Heiwo

» The Hick, the pervert and the Penguin
Ayer a las 2:51 am por Aaron Sureddo

» A monster who pretends to be an angel — F.
Ayer a las 2:38 am por Bersekoi

» Kiba no Hagane
Ayer a las 2:14 am por Uchiha Michi

» Alargar el empezar del examen. ¿Votación?
Sáb Ago 18, 2018 9:24 pm por Sheik

» —Zenithar Blood △ Jiran Forge
Sáb Ago 18, 2018 5:56 pm por Gakumon

» Wind Spirit [C] - Yang
Sáb Ago 18, 2018 4:54 pm por Kohemaru

Lorewalker

Sakae Shinobu por fin tiene lo necesario para expulsar a los rebeldes de sus tierras definitivamente, no solo eso, sino que la información hallada durante el operativo de infiltración ha revelado una directa relación entre los rebeldes y el feudal de Mogura, por lo que la tensión en el país de la tierra se intensifica. ¿Será este el principio de una pronta guerra civil entre hermanos? { Enlace al Tema }

Tempestades se agitan al norte del continente. Dos de los países menores han entrado en conflicto por un territorio sin dominar que los ha dividido desde centurias. El País del Sonido busca expandirse, en temor de perder poder militar y quedar a merced de criminales, pero el País de la Cascada no permitirá que se invada territorio lindante a su país, mucho menos de un país el cual ha brindado su apoyo en el pasado. El choque de intereses es inminente. { Enlace al Tema }

Créditos

Naruto Legends Rol Forum by Naruto Legends Staff is licensed under a Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin ObraDerivada 4.0 Internacional License.

El diseño gráfico del foro (HTML/CSS) es fue creado por Sargas (Nemuri) para Naruto Legends. Las imágenes fueron tomadas de Deviantart, Artstation y pertenecen a sus respectivos autores.


CSI: The Bastard Son ▌D{x3}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

CSI: The Bastard Son ▌D{x3}

Mensaje por Lyd. el Mar Ene 09, 2018 12:25 am

⦿

CSI: The Bastard Son

Mañana
Castillo de Takashi

V
istas majestuosas se tenían desde el castillo. Desde allí se visualizaba la inmensidad de las praderas limitadas, en el horizonte, por enormes e imponentes riscos con puntas acariciando el cielo, nublados casi en su totalidad. Para los inexpertos ojos naranjas era un paisaje que esperaba admirar por toda la mañana, dejando que fluyese discretamente su curiosidad en el mundo que abría sus puertas; lo que él desconocía, para bien o para mal, era la oscuridad que albergaban los secretos que todas esas tierras contienen, siendo preferible guardarse entre esas paredes de piedras para siempre con el fin de proteger la inocencia que le hacía quien era. Su imaginación, tan rígida como los muros de la fortaleza, no hacía más que maravillar un mundo de descanso. Sin embargo, su visita al castillo no era más que parte de su nuevo trabajo dentro del mundo ninja, tan misterioso como —a su parecer— laborioso, imponiéndole reglas que desde ahora debía seguir al pie de la letra. Una de ellas era asistir con tareas fáciles: arreglar papeles, tomar nota de las primeras instrucciones y ayudar con temas triviales a su superior, cuyo ninja había estado presente tan pronto sus poderes tuvieron lugar, tan pronto la manifestación fue la voz de alerta para su madre. A veces deseaba tener una madre menos preocupada.
     
El ninja en cuestión era Atsushi, un joven experimentado que estaba en los límites entre los rangos superiores, de los cuales, Lyd, no tenía mucho conocimiento; su atención hacia su persona pronto dio frutos como los lazos entre maestro y aprendiz, y era su comportamiento estoico lo que le llenaba de esa aura de misterio y sabiduría. Por él había aprendido a controlar el chackra que pulsa dentro de su cuerpo, por él se abría el mundo ninja ante sus ojos, moviéndose aceleradamente, sin esperar nada ni a nadie, menos a Lyd. Desanimado, a veces sentía el silencio de la soledad, teniendo en cuenta su falta de experiencia y su poco dominio —clara señal de subestimación propia— sobre las artes ninjas. Desde aquella pequeña ventana al mundo exterior, se sentía grande e importante, a pesar de ser una abertura en medio de las escaleras.

     
Espero no haberle molestado con la espera, Lyd —su voz, sosegada cual brisa de primavera, indicaba su presencia. Ámbar claro, relacionaba el sonido de su voz con un sutil color—. Acompáñeme, por favor. Se nos ha encomendado un trabajo —la tonalidad se endureció, eso, para Lyd, era motivo de preocupación.

     
Tras asentir a su orden, pasos sonaron sobre la roca del suelo, roca pulida y decorada. Atsushi, hombre de porte esbelto y estilizado, no se caracterizaba por infundir terror o una imagen de guerrero, sino por un estudioso, entregado a la diplomacia y a la meditación de las demás artes; desconocía sus habilidades más allá de su especialidad con la rama médica, eso debido a la multitud de tomos que tenía en su biblioteca. La figura de Lyd apenas era vista detrás de su superior, claramente tímido ante las proporciones enormes del castillo y de las propias apariencias de quienes lo frecuentan. El de poderes sónicos echó un vistazo a su propio cuerpo en busca de imperfecciones, siendo cuidadoso en uno de sus primeros días de trabajos, el primero dentro de ese lugar. El traje manufacturado con el fin de cumplir de las exigencias iniciales de un ninja dentro de su rango estaba perfecto, con todo, Lyd no estaba placido del color azul y de lo ajustado de las prendas interiores.
     
Su atención dejó de esparcirse sobre su cuerpo al detener el paso, sintió la mirada de Atsushi que le advertía de su fallo: No estoy concentrado en el entorno. Rápidamente, y como señal de apreciación, corrigió su postura y afinó sus orbes naranjas. No debía darle molestias a su superior, esa era su verdadera motivación. Se hizo el silencio ante esa puerta mientras el de artes curativas se detenía a pensar, sin estar completamente convencido de lo que había más allá del umbral, eso era lo que lograba dilucidar a través de la visión de las más finas facciones que había visto en un hombre. Dejó que su percepción abarcara el entorno, afinando su perspicacia dentro de los pasillos que tenía a su derecha e izquierda: gente curiosa veía desde la lejanía, desde las esquinas. Sus ojos apuntaron hacia debajo de la susodicha entrada, y de allí sólo salía una sensación de escalofrío. Un hombre se acercó, dicha persona se llevó tanto la atención de Atsushi como la de Lyd, el primero dio paso hacia éste, induciendo una conversación; conscientemente, el mayor dejó espacio abierto para la unión del rubio, cuya invitación correspondió. El cuarentón, hombre de aspecto preocupado —más por su angustiosa expresión— y de vestidura arreglada, sudaba con intensidad, pasando su manga a través de su frente con el fin de secarla.

     
Es que, ¡no tiene sentido!, él no se suicidaría —la histeria resaltó sus palabras, tonalidades oscuras eran definidas por la percepción del joven sinestésico—. ¡No tiene sentido! —repitió, enervándose aún más. Lyd se sobresaltó, Atsushi mantuvo la calma.

     
Tranquilícese y baje la voz, señor Takato. No queremos que un rumor dentro del castillo crezca —la voz de suave ámbar, conjunto al tacto de su diestra sobre el hombro del cuarentón, surtieron efecto alentador—. Lyd, adelante —ordenó. Mandato desconocido para los demás, único para el joven.

     
Y fue entonces cuando su potencial auditivo fue liberado. No fue necesario sello ni se dilucidaba a simple vista. Sus oídos, únicos en su especie, se apoderaron de gran parte de la estructura, la plenitud de su habilidad le permitía percibir ruidos tan minúsculos a magnos; la mente de Lyd se vacío en concentración, llenándose de la multitud de estímulos que rebotaban, en forma de vivos colores dentro de su imaginación, entre las paredes pedregosas del castillo. Amarillas, verdes, rojas, de distintas tonalidades, todas siendo sonadas como un gran concierto desordenado dentro de su cabeza; entre ellas, latidos, unos más rápidos, otros más lentos; ecos, que se repartían entre la dureza de las paredes; susurros y murmureos, nerviosos. Sin embargo, su objetivo no era ninguna de ellas, ni los pasos que se retiraban rápidamente al cruzar la esquina con el corazón a mil, era aquel hombre llamado Takato.
     
Tan pronto su potente audición se enfocó en él, dada la distancia que compartían, no podría ocultar ni el más mínimo movimiento, ni la más mínima señal biológica que quisiese esconder: tantos factores y todos sobre su palma, que, en caso de no tener una preparación previa por parte del superior, se volvería loco al intentar organizarse. Así pues, Lyd soltó un breve «Ujúm» que designaba su disposición ante la orden.

     
¿Por qué cree que, el fallecimiento del señor Iroshi, no es un suicidio, señor Takato? —inquirió el suave ámbar, su mano canceló el contacto físico, escondiéndose conjunto a su homóloga dentro de sus largas mangas—: Deme razones para aceptar sus palabras como ciertas.

     
¡Porque no tiene sentido, le he dicho! —volvió con el alzamiento de su voz, cuestión que provocó el filo en los ojos de Atsushi—. Takato no se suicidaría: tenía una vida próspera trabajando aquí, conmigo en el castillo; tenía mujer e hijas, unas hermosas hijas, con una casa en la zona alta, junto a este mismo castillo, con buenos recursos económicos. Era intachable, no tenía problemas con nadie... —concluyó con un vacío, eterno para el exhaustivo análisis auditivo.

     
Entonces, hace referencia a un posible asesinato, ¿no es así? —las pronunciación de Atsushi, limpia y de dicción impoluta, encajaba el espacio para una sospecha—: ¿Estuvo usted ayer por la noche?, ¿fue quien le vio por última vez?

     
Los latidos de Takato incrementaron, volvió a limpiarse la frente. Sus ojos se abrieron más, contrario a la observación del que escucha colores, denotando cierta desconfianza en la manera de expresión corporal que utilizaba el mayor del trío. El ninja superior se percató de esta reacción, así mismo, el amigo del difundo dio un paso atrás como gesto de indignación y notable irritación.

     
Espera. ¿Creen que yo tuve algo que ver con el asesinato de mi mejor amigo?, ¡increíble! —recalcó escandalizado, llevándose la mano derecha al centro de su pecho. Su respiración incrementó en ritmo—: Él trabajaba hasta tarde. Ayer me acerqué a su despacho y le invité a tomar algo. Se negó y siguió trabajando, yo fui a tomar en el bar de la capital con compañeros de trabajo. Puede preguntar si desea.

     
No debe preocuparse, nos haremos cargo de la situación. Por favor, discreción —indicó el de cabello blanco, cerrando sus ojos al realizar una respiración profunda. Sacó la mano entre sus mangas, acercándose a la puerta—. Retírese, si tengo más preguntas, le buscaré. Gracias por su colaboración —dicho eso, las palabras invitaban al otro hacia su retirada. Asintió aliviado: sus pasos sonaban pesados, su corazón y respiración seguían acelerados. Estaba seriamente afectado.

     
Oculta algo —agregó el más pequeño, analizando hasta el último sonido que hizo aquel hombre en su trayecto hasta que su maestro hizo un pequeño ademán. Su oído volvió a la normalidad—: Pero dice la verdad, todo su cuerpo se escucha afectado. ¿Un hombre puede creerse sus propias mentiras al punto de engañar a su cuerpo?

     
Sí, ellos son los más peligrosos —respondió serenamente el mayor, dejando que su mano izquierda se posase sobre la puerta, dando un pequeño empujón hacia adentro, abriéndola.

⦿


     
La escena del crimen, el olor a muerte emanaba de esa sala. Los ojos de Lyd se horrorizaron ante lo que parecía ser una pintura de terror plantada en la realidad, rápidamente echando un pie hacia atrás, tensando completamente su cuerpo mientras su respirar y su concentración caían en desorden. Nunca había visto algo igual, por lo que su reacción reflejó los prematuros nervios y la sensación desagradable de la defunción. El trabajo de un ninja requería aquello y él no lo sabía, y no terminó de sopesarlo hasta que la gentil mano de su superior se posó sobre su hombro como columna para su precoz crisis. ¿Realmente estoy hecho para esto?, se preguntó a sí mismo mientras intentaba, con toda su voluntad, calmarse. Atsushi apretó su agarre, afrontando la imagen con un paso hacia adelante, manteniendo esa extraordinaria tranquilidad tanto en sus facciones como en sus propios movimientos. Ya está muerto, no hay nada que temer, se repetía a sí mismo mientras que, todas las señales que demostraban temor, se enfundaban en pro de recuperar la completa compostura, tal y como su superior le revelaba.
     
Se trataba de un despacho con decoración madera-piedra, desabrido y poco ostentoso, careciendo de lugares en donde sentarse. Los estantes de gran altitud ocupaban desde el suelo hasta el techo contra una pared entera: repletos de registros, papiros y demás rollos, etiquetados ordenadamente por orden alfabético y asunto. Al frente, desde allá hasta la entrada, se encontraba la salida a un pequeño balcón, con puertas de maderas cerradas y cortinas claras sobre las mismas; luego, un escritorio con su respectivo asiento, lleno de papeles abiertos, una pluma y un depósito de tinta, un abrecartas, una taza de té y una pequeña estatuilla; siguientemente estaba el plano funesto: la silla que servía para los invitados estaba tirada en el suelo y sobre ella, en plena suspensión, se encontraba el cuerpo sin vida colgado de la lámpara por medio de una cuerda perteneciente, posiblemente, a una prenda de esa misma persona. Lyd, al visualizar la cara torcida y pálida, con la boca cerrada y los párpados inyectados en sangre, desvió su observación y tomó una gran bocanada de aire. Su estómago estaba revuelto, por un momento sintió nauseas, obligándose a respirar profundamente.

     
Tiene razón, es un asesinato —aseveró el alto mientras se encaminaba al interior de la sala. Cerró la puerta tan pronto ambos estuvieron adentro: el ambiente cerrado provocaba mayor desagrado—. Cuando un individuo se ahorca, hay señales invariables como lo son el color de su cara, la boca abierta y la lengua afuera, e incluso, la torcedura sobre su cuello. Le colgaron una vez estuvo muerto —dictaminó el especialista en Iryoninjutsu, bajando el cuerpo de su lugar con suma facilidad. Con el fin de mantener la escena, dejó el cuerpo pegado a una estantería, acostado sobre el suelo.
     
Averigua cómo fue, investigaré la cuartada de su amigo y los posibles visitantes del difundo durante la noche de ayer —la puerta se abrió y el ámbar claro salió con su grácil paso—: Atención a los pequeños detalles, debes pensar como un asesino aunque le parezca insólito. Volveré en breve, necesitaré tener respuestas.

     
Sí, señor —la inseguridad se apoderó de su dicción, tanto que pensó tartamudear e hizo esfuerzo para evitarlo. Estaba asustado, no sabía qué hacer, y más lo estuvo tan pronto cerraron la puerta tras de sí.
     
Atsushi-sensei confía en mí. Ahora estoy frente a un muerto y una escena del crimen —comentó en voz alta mientras ponía ambas manos sobre la cara, liberando tensión en un largo exhalar. Parecía que su espíritu salía de su cuerpo.

     
Al momento que la concentración se apoderó de sus sentidos, creyó pertinente aislar la escena del crimen creando una de sus técnicas de mayor complejidad, Shinkū Tochi, cuya habilidad consistía en la creación de una burbuja en donde los sonidos y demás vibraciones estaban a su completo dominio. Así, pues, la habitación fue rodeada con su chackra, bloqueando la entrada y salida de sonidos, de esa manera nadie podría interrumpirle en su deber ni sabría qué estaba haciendo en su interior a no ser que entrase. Necesariamente, hacía uso del Junseiki para el control completo de su creación. Dentro de su burbuja, apartando del exterior, logró encontrar su anhelada tranquilidad a pesar de ser incapaz de ignorar el hecho de tal muerte, de no poder apartar de su mente, de su atención, el cuerpo sin vida del hombre, rígido.
     
Algo que llamó, primeramente, su enfoque, fue la taza llena sobre su escritorio. Se acercó hacia ella con el fin de examinarla: estaba totalmente llena, no habían restos de té sobre el filo ni sobre el pequeño plato, lo cual significaba que no había bebido una vez se le sirvió, y no le dio tiempo de beber. Seguidamente, visualizó el meticulosamente ordenado escritorio, donde no habían signos de lucha o forcejeo, ni de alteración alguna, todo estaba donde debía estar; excepto por una pequeña gaveta al final de la hilera de sus homónimas: Lyd revisó: tenía la llave pegada, mas en su interior sólo había un papel, una carta doblada, sin asunto que dictase el contenido de la misma en su cara exterior. El rubio se detuvo a leerla y su resultado no perturbaba su neutralidad, pues simplemente se trataba de un hijo bastardo del hombre fallecido, en donde declaraba que se desligaría de su existencia con una suma de dinero para que desaparecieran del país.

     
Consecuentemente, se acercó al cadáver con la lentitud que su desagrado le provocaba, cuando dio su último paso, escuchó cómo crujía el pisar sobre —lo que parecía ser— arena gris, de la que se percató; se encuclilló para visualizarla, e incluso la pisó un par de veces más para escuchar cómo sonaba, y sí, lo había escuchado antes, justo después de sentir todos los sonidos alrededor de sí cuando interrogaban a Takato. Recordó el sonido y lo reprodujo un par de veces dentro de su burbuja, encontrando la similitud entre el hecho por sí mismo y el hecho por el individuo desconocido minutos antes. Era el mismo material, un material de composición arenosa, de color grisáceo, lo tocó y parecía tener cristales igualmente grandes en comparación con el resto: Los había visto antes, justo antes de entrar al castillo, la arena que utilizan como decoración en el jardín. Rápidamente se cercioró de la existencia de tal material en la suela de los zapatos de individuo muerto: no encontró nada; luego sobre la silla donde se debió apoyar —en caso de ser un suicidio— para guindarse: encontró partes de la misma arena en una minúscula cantidad. La entrada y el interior de la sala tenían de esa arena, también la silla de invitados; había café y una carta para un hijo bastardo, no existió ningún tipo de forcejeo, el balcón estaba totalmente cerrado, hasta tenía polvo sobre la madera que compone sus puertas, indicando que no habían sido abiertas.

     
Muchas pistas, pero ninguna de ellas cuadran... —musitó en la intimidad de su habilidad, empezaba a razonar dentro de la problemática, emocionado por sus logros, no se detendría.

     
Revisó el cuerpo, con demasiada cautela, como si de la nada se pudiese despertar de un sueño que, desde luego, era rotundamente eterno. Apartó la cuerda que aprisionaba su zona yugular, luego revisó minuciosamente su cuello, con atención, aguantando el extraño olor que emanaba del cuerpo. Era cierto lo que decía su superior, las marcas eran casi superficiales, si un cuerpo tendía únicamente de esa cuerda al dejarse caer debía tener heridas más pronunciadas; así mismo, su garganta estaba intacta en cuando a estructura, no había asfixia mecánica que provocara la muerte. En el lateral de su cuello había una marca, como una picada sin inflamación: ¿podía ser de aguja?, no lo sabía, pero de algo estaba parcialmente seguro: había sido envenenado y colgado para simular un suicidio.



Sonic Kid
◯ Nin: 4
◯ Tai: 3
◯ Gen: 1
◯ Vel: 3
◯ Res: 5
◯ Fue: 4
Datos:

Traje ninja

Conteo de técnicas
5 de 6


Técnicas
Junseiki {純正聞 – Escucha Genuina}:
Tal habilidad le permite captar tanto estímulos físicos como energéticos, sin embargo, en Genin sólo es capaz de captar los sonidos como estímulos físicos. El oído del usuario, al ser activado, le confiere un sentido de la audición extensa que se incrementa según el rango, así pues, el sentido auditivo analiza correctamente las distorsiones y las corrige, relevante al captar estímulos a grandes distancias; además de eso, se basa en la sintonización de las frecuencias, es decir, que una vez ha logrado detectar un sonido en particular, puede enfocarse en éste aislando los demás que pudiesen interferir en la concentración con el fin de detallarlo; sonidos como explosiones, choque entre metales, conversaciones a voz moderada y sonidos que no sean considerados «débiles» o «discretos» son escuchados y analizados al máximo de su rango. De igual forma, puede magnificar la percepción de sonidos mínimos en menores distancias (la mitad que el rango total), ya sean latidos, pisadas, presión del aire..., esto confiese una ventaja sensorial mayor, pudiendo diferenciar entre clones —ya que estos no tienen señales biológicas— y rastrear según las pisadas. También le confiere al usuario ecolocalización, lo cual no es más que la captación del eco de algún sonido (generado por sí mismo) que rebota por las superficies físicas y permiten la orientación como si se tratase de una especie de sonar: Para hacer esto posible, el Junseiki debe limitar sus capacidades un 85% del rango total —es decir, el efecto se aplica en unos 75 metros alrededor del usuario en Genin—, proveyendo la capacidad de un combate sólo con la audición sin ver mermadas sus capacidades de combate o reflejos. El anterior uso acarrea desventajas, tal como lo es inhabilitar la opción de reprimir sonidos fuertes, quedando vulnerable a las vibraciones auditivas de sus propias habilidades.
Genin: 500 metros.
1 de 3

Shinkū Tochi {真空土地 – Tierra del Vacío}:
Habilidad desarrollada contra los contrincantes con estilos de batalla cuerpo a cuerpo, afectando un área inmóvil tras una secuencia corta de sellos. Shinkū Tochi se activa al realizar tres sellos de mano. El Junsuiku se encarga de identificar todas las ondas sonoras y el usuario las suprime, aislándolos, hasta el más mínimo sonido. El usuario escoge un área no más lejos que dos metros desde su persona, lo que le permite iniciar la técnica así esté fuera del área afectada. Luego, a voluntad del usuario, puede generar cualquier tipo de frecuencia sónica: desde frecuencias agudas o graves hasta formaciones más complejas como voces y sonidos del ambiente, los mimetiza y los reproduce en el área. En el caso de las dos primeras, provocan efectos negativos en los individuos afectados, mientras que en la tercera no posee ningún tipo de efecto más allá que sonoro.
En ambos casos tienen un alcance máximo de cinco metros de radio —en Genin— durante tres turnos, en donde sus efectos desaparecen luego de dos turnos tras la exposición.
Genin: 5 metros.
1 de 3

Equipamiento

Itami Sakebu {痛み叫ぶ – Grito del Dolor} ▌ H.Ú
Misión:
Misión de rango D: El crimen perfecto

Lugar de la misión: País de la Nube | Castillo Takashi
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: Esto es algo secreto, algo que nadie debe saber y debe de realizarse con extremo cuidado. Recientemente un hombre ha muerto en la ciudadela del castillo Takashi, todo indica que es suicidio pero un hombre ha entrado en la habitación y ha visto algo diferente, un punto de vista que no deja el caso resuelto tal como está. Muchas pistas personales indican que el hombre no se suicidaría pero ya que son nada mas palabras de un amigo no son tomadas a bien, por lo tanto se te encomienda esta misión sin que nadie sepa con la amenaza de que sea verdad de que esto sea un crimen y no un suicidio, tendríamos un enemigo dentro del castillo.

Recompensa de la misión: 500 Ryus
Extensión mínima de la misión: 50 líneas

NPC:


Lyd.
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: CSI: The Bastard Son ▌D{x3}

Mensaje por Lyd. el Mar Ene 09, 2018 1:09 am


⦿

Ante merídiem

P
ara un asesinato, un homicida. ¿Quién fue? Aún no podía imaginarse al individuo que provocaría la muerte de un, aparentemente, honrado hombre. Pensándolo con cabeza fría, la existencia de un bastardo ponía en el punto de mira al padre despreciable. Se levantó de allí y desactivó la burbuja que envolvía la sala, así como también el Junseiki, embelesado en las ideas que actuaban como partes de un rompecabezas, piezas que no encajaban completamente, olvidando por un momento el miedo que sintió en el primer momento que vio un cadáver delante de sí. Intentó recapitular desde la entrada de la habitación, posicionándose en la misma como si tratase de imitar a un personaje en una obra de teatro: observó lo que tenía delante e imagino, en primer momento, al hombre sentado en su escritorio. No hubo pelea, el homicida era de confianza para la victima; el café estaba servido, perfectamente servido, el homicida es de la servidumbre, eso también explicarían los restos de arena decorativa; se acercó, inyectó el veneno, esperó a que muriera, se subió sobre la silla y colgó el cadáver, eso explican los restos de arena sobre el cojín del asiento para invitados. La imagen en su mente se tornó clara, tan resuelta que sonrió inconscientemente, gesto que se borró tras un breve vistazo al cuerpo. Había resuelto la escena del crimen: de confianza, servidumbre y con acceso a venenos, de una estatura determinada al tener problemas con el colgado del cadáver, también podía suponer a un ayudante: proveedor y cómplice, parece lógico.

     
La quietud y el ensimismamiento del joven rompieron a la par de la abertura de la puerta, tal susto casi le arranca un grito de tajo; tan pronto de saber, pero,  que se trataba de Atsushi, su postura se recuperó, carraspeando su garganta y alisando sus vestir. El albino repasó con su fría observación la escena del crimen y luego a su aprendiz, quien emitía ánimo por los poros. Había descubierto algo, en ese momento descubrió que con un poco de presión iría mucho más allá, lo liberaría del cascarón, del terrible sesgo perteneciente al novato miedoso. Se incorporó en la sala, recibiendo el encaramiento que dio Lyd ante su persona, preparado para dar su reporte.

     
Atsushi-sensei. La prueba que difiere a la escena de un suicidio a la de un asesinato es la marca de inyección que posee el cuerpo en el costado de su cuello, apuntaron a la arteria —indicó al mismo tiempo que se acercaba al cuerpo y hacía señalamiento de tal marca. La aprobación de su superior fue esperada por su total atención.

     
Una inyección, ¿veneno, dices? —cuestionó mientras examinaba con sus delgados dedos, palpando la zona; asintió un par de veces, era la luz que aclaraba el asunto—. Sí, la inyección es perimortem. Se trata de un asesinato, ¿hay suficientes pruebas como para hacer el perfil del sospechoso? —la pregunta le tomó desprevenido, por lo que tomó un par de segundos en completo silencio, pensativo.

     
Así es, señor —se reintegró con firmeza, alternando fugazmente entre todas las pistas físicas que tenía—. El asesino era de confianza para el fallecido: llegó, sirvió el café y confrontó con rapidez a la víctima para inyectarle; luego, utilizó la silla y la cuerda para guindar el cuerpo. Las marcas en el suelo son de arena decorativa, sin duda es de la servidumbre —culminó, no obstante, repasó palabra por palabra. Se le había escapado algo, mas no hubo tiempo para agregarlo.

     
Piensas que tuvo ayuda, para obtener el veneno y cargar el cuerpo —Atsushi comentó con aterradora precisión. Lyd se asombró y luego asintió. Ambos salieron de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, esta vez tenían una pista que seguir.
     
La víctima se llamaba Haruo. Junto a Takato, atendían la secretaría de un señor del feudo; nada relevante. Con cincuenta años labró un historial impoluto. Su familia tiene un nivel socioeconómico cómodo. Sin problemas ni conflictos. Un individuo ejemplar, posiblemente víctima de un sirviente —la voz ámbar clara viajaba hacia sus oídos con suavidad, sin tensiones, sin apartar su indudable severidad—: Ordenaré a que organicen a los trabajadores que encajan con el perfil luego del mediodía. Descansa, ha hecho un buen trabajo. Le espero para la entrevista con los empleados.

     
Ahí, nuestros caminos se separaron. Tenía una extraña satisfacción. Me retiré con el ánimo producido por cumplir expectativas.

⦿

Post merídiem


     
Fila de sospechosos, compuesta por, aproximadamente, una decena de sirvientes escogidos minuciosamente por Atsushi mediante la utilización de un perfil anteriormente hecho a la medida de las diferentes pistas encontradas en la escena del crimen. Cuando el rubio se acercó a la fila, se sorprendió de cuántas personas cumplían con los parámetros establecidos y llegó a pensar que pasaría todo el día realizando preguntas a cada uno. La aparición del mayor apaciguó la ansiedad que le producía el desarrollo tan engorroso de la investigación, estaba seguro que su exhalar se había escuchado en toda la sala, vergüenza que vino después al ser blanco de varias miradas. Colindando con su superior se desplazó de una esquina a la otra de la formación: todos tenía una estatura media, en donde necesitaban de la silla para guindar el cuerpo; hombres y mujeres, no podían determinar el género del homicida; también incluyeron según el horario de trabajo, según el rigor mortis —investigación forense hecha por Atsushi—, había sido asesinado a altas horas de la madrugada; otro de los parámetros eran sus áreas de trabajo, dado a que debían tener contacto con la arena decorativa para dejar tales rastros en el despacho de Haruo.
     
A partir de las pruebas físicas se decidió empezar con las indicaciones: «levante la suela de sus zapatos» fue la primera, se aseguraban de la requisa en sus diferentes lugares de descanso y los utilizados para el almacenamiento de los objetos y prendas de la servidumbre, dado a que todos utilizaban uniforme. Las preguntas individuales empezaron, partiendo por cuestionar las cuartadas de cada uno de ellos y asegurándose de que decía la verdad, esto con ayuda de la percepción avanzada que aportaba el joven sinestésico con el Junseiki: captando los latidos de sus corazones, el ritmo de su respirar, incluso cuando tragaban saliva de manera forzada. Este hecho marcó la diferencia entre quienes sabían del asesinato o tenían conocimiento sobre la investigación de quienes ignoraban completamente el asunto, deshaciéndose de un sesenta por ciento de los presentes.

     
Uno de los guardias aportó una información importante, acercándose al lugar de las entrevistas para susurrar al oído del albino, apuntando con la mirada a uno de los presentes: un hombre de edad, de aspecto fortachón, con la tez morena por el sol, ojos oscuros al igual que sus cabellos. Atsushi accedió a saltar a quien estaba entrevistando: una mujer de cabello castaño, se le calculaban unos treinta años, aunque su cuerpo estaba bien dotado. El oído fino captó el pequeño suspiro de alivio que soltó al desviar todas las atenciones hacia el hombre señalado. Lyd y Atsushi le encararon, indicándole que tomase asiento y respondiese sinceramente todas las preguntas. Ninguno de ellos sabía de las cualidades auditivas del menor que guardaba silencio, incluso, se le fue ordenada la creación de una burbuja aislante alrededor de ellos, a unos dos metros radio, teniendo como centro al sujeto en cuestión. El silencio se hizo y la distorsión evitaba que miradas curiosas dilucidaran claramente lo que sucedía.

     
Diga su nombre, edad, ocupación como miembro de la servidumbre y horario de trabajo —solicitó el más alto, introduciendo sus manos dentro de sus mangas, plantando su sólida observación en el entrevistado.

     
Kaori, cuarenta y dos años, soy jardinero y carpintero, y mi trabajo inicia antes de la medianoche y termina antes del mediodía. Espero que sea un asunto importante, un hombre como yo necesita mucho descanso —recalcó irritado, recostándose completamente en el espaldar de la silla a brazos cerrados. Su rostro no mostraba demasiada colaboración.

     
¿Qué hacía usted en la oficina del señor Haruo a altas horas de la noche?, sus zapatos tienen arena para decorar y se le vio entrar momentos antes del asesinato del hombre —cuestionó sin tapujo, arrinconando rápidamente al entrevistado. Se tensó, se aceleró, Lyd lo escuchaba y por un momento pensó que tenía al asesino.

     
¡¿Dice que yo lo maté?! —alzó su voz con brusquedad, golpeando con ambas manos la mesa que tenía al frente. La indignación y la irritación, tomadas de la mano, llegaban a la cúspide de su desconocida paciencia—. ¡Se equivocan!, yo no tengo nada que ver con ese tipo o lo que queda de él —aseguró dentro de su euforia. Lyd agradeció que estaban encerrados en su habilidad.

     
No ha respondido mi pregunta, señor Kaori. Mantenga la calma, por favor —el ámbar claro sugestionaba la cabeza de cualquiera, inclusive la de un hombre enfurecido. Kaori no tuvo más que resignarse, respirar profundo y cruzarse de brazos mientras ni siquiera daba la mirada.

     
Mi jefe es un desgraciado —inició sus palabras con desprecio, decía la verdad, ahora lo escuchaba con mayor claridad—. Me ordenó llevarle el té al difunto por no ayudarle con un asunto. ¡Eso es trabajo de mujeres, ¿me entiende?! Por eso le llevé té; muerto y todo pero el malnacido ni siquiera agradeció —el furor subió en picada y volvió a bajar. Todo en orden.
     
Deberían hablar con Harumi —señaló con desdén la figura de la mujer que antes estaba siendo entrevistada—: Ella tenía sus aventuras con el señor Haruo.

     
Lyd, siendo afectado por una intensa epifanía, salió en carrera hacia la escena del crimen; sabía que olvidaba algo, pero nunca concretó el qué. Para cuando volvió, desde las escaleras que daban a la sala comunal —en donde estaba entrevistando—, saltó con el fin de interceptar los pasos de Harumi, la mujer en cuestión, ahora principal sospechosa. Ella se sobresaltó, siendo poseída por el nerviosismo. El rubio compartió miradas con su superior, el cual, inmediatamente después con una envidiable confianza en su pupilo, articuló una orden:

     
Guardias —la voz ámbar claro se alzó en designio, con firmeza. Los guardias pronto colindaron a la mujer, quien tuvo una breve y débil resistencia—. La señora Harumi nos acompañará un momento —concluyó en su dictamen, guiándola hacia una habitación aparte, escaleras arriba.



Sonic Kid
◯ Nin: 4
◯ Tai: 3
◯ Gen: 1
◯ Vel: 3
◯ Res: 5
◯ Fue: 4
Datos:

Traje ninja

Conteo de técnicas
4 de 6


Técnicas
Junseiki {純正聞 – Escucha Genuina}:
Tal habilidad le permite captar tanto estímulos físicos como energéticos, sin embargo, en Genin sólo es capaz de captar los sonidos como estímulos físicos. El oído del usuario, al ser activado, le confiere un sentido de la audición extensa que se incrementa según el rango, así pues, el sentido auditivo analiza correctamente las distorsiones y las corrige, relevante al captar estímulos a grandes distancias; además de eso, se basa en la sintonización de las frecuencias, es decir, que una vez ha logrado detectar un sonido en particular, puede enfocarse en éste aislando los demás que pudiesen interferir en la concentración con el fin de detallarlo; sonidos como explosiones, choque entre metales, conversaciones a voz moderada y sonidos que no sean considerados «débiles» o «discretos» son escuchados y analizados al máximo de su rango. De igual forma, puede magnificar la percepción de sonidos mínimos en menores distancias (la mitad que el rango total), ya sean latidos, pisadas, presión del aire..., esto confiese una ventaja sensorial mayor, pudiendo diferenciar entre clones —ya que estos no tienen señales biológicas— y rastrear según las pisadas. También le confiere al usuario ecolocalización, lo cual no es más que la captación del eco de algún sonido (generado por sí mismo) que rebota por las superficies físicas y permiten la orientación como si se tratase de una especie de sonar: Para hacer esto posible, el Junseiki debe limitar sus capacidades un 85% del rango total —es decir, el efecto se aplica en unos 75 metros alrededor del usuario en Genin—, proveyendo la capacidad de un combate sólo con la audición sin ver mermadas sus capacidades de combate o reflejos. El anterior uso acarrea desventajas, tal como lo es inhabilitar la opción de reprimir sonidos fuertes, quedando vulnerable a las vibraciones auditivas de sus propias habilidades.
Genin: 500 metros.
2 de 3

Shinkū Tochi {真空土地 – Tierra del Vacío}:
Habilidad desarrollada contra los contrincantes con estilos de batalla cuerpo a cuerpo, afectando un área inmóvil tras una secuencia corta de sellos. Shinkū Tochi se activa al realizar tres sellos de mano. El Junsuiku se encarga de identificar todas las ondas sonoras y el usuario las suprime, aislándolos, hasta el más mínimo sonido. El usuario escoge un área no más lejos que dos metros desde su persona, lo que le permite iniciar la técnica así esté fuera del área afectada. Luego, a voluntad del usuario, puede generar cualquier tipo de frecuencia sónica: desde frecuencias agudas o graves hasta formaciones más complejas como voces y sonidos del ambiente, los mimetiza y los reproduce en el área. En el caso de las dos primeras, provocan efectos negativos en los individuos afectados, mientras que en la tercera no posee ningún tipo de efecto más allá que sonoro.
En ambos casos tienen un alcance máximo de cinco metros de radio —en Genin— durante tres turnos, en donde sus efectos desaparecen luego de dos turnos tras la exposición.
Genin: 5 metros.
1 de 3

Equipamiento

Itami Sakebu {痛み叫ぶ – Grito del Dolor} ▌ H.Ú
Misión:
Misión de rango D: ¿Quién fue?

Lugar de la misión: País de la Nube | Castillo Takashi
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: Felicidades por descubrir que el añorado amigo de Takato no se suicido, las pistas te llevaron a resolver lo que realmente sucedió pero ahora está el problema más importante. ¿Quién lo hizo? Según no dejo pistas que lo llevaran a él, pero quizás tú puedas encontrar algo con tus habilidades de investigación o de Ninjutsu, seguro que lograras encontrar al culpable. De encontrarlo llévalo con la guardia del castillo, seguro será fácil puesto el hombre no debería tener habilidades ninja ni de pelea, simplemente es alguien con una inteligente forma de pensar y un motivo.
Recompensa de la misión: 500 Ryus
Extensión mínima de la misión: 50 líneas

NPC:


Lyd.
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: CSI: The Bastard Son ▌D{x3}

Mensaje por Lyd. el Mar Ene 09, 2018 1:35 am


⦿

T
errible conclusión estaba en su mano, proveniente de un lugar desvalorizado al momento del análisis de pistas. Venganza, ultraje, razones que son de terrible peso para una persona que desea empeñar el papel de asesino. Esperaba no equivocarse de individuo, siendo presa de su propia inseguridad, del desconocimiento completo de sus verdaderas capacidades como ninja o, en este caso, de investigador. No se veía como tal, pero la situación le había empujado a un nuevo objetivo en campo desconocido. No sería motivo de decepción, no mientras su madre y maestro pensasen en su rendimiento y apoyaran activamente su papel en el feudo.

     
Señora Harumi, indíqueme cuál es su horario de trabajo y qué áreas atiende, por favor —inició el sosegado albino, sentado frente a la adversa, separados por una mesa de madera. Lyd se mantenía de pie, junto a su maestro.

     
Trabajo de noche, atiendo a los señores dentro del castillo —respondió guardando la tranquilidad, una extraña tranquilidad. Decía la verdad—. Hago el mismo trabajo que docenas de mujeres dentro de estos muros, pierden el tiempo conmigo —agregó desvalorizándose a sí misma, Atsushi desvió su observación hacia Lyd, siendo correspondida por el mismo.

     
¿Cómo explica esto, señora Harumi? —la tímida voz de Lyd se transformaba en una llena de seguridad. De entre su prenda superior sacó una carta y la extendió a ojos de la fémina. Sus oídos estaban puestos en ella.

     
¿Qué es esto? —preguntó en desconocimiento de su existencia, mas no de su motivo. Leyó apresurada para, luego, apartarla con un par de dedos—. No sé a qué se refiere esa carta. Puede estar dirigida a cualquiera. Haruo era encantador cuando quería —finalizó, desviando su observación. Estaba mintiendo.

     
Usted era su preferida, ¿verdad, señora Harumi?, o al menos lo fue hasta que significó un problema para la familia de Haruo. Un hijo bastardo con la servidumbre, era el fin de su reputación —agregó con palabras filosas, demasiado franco, quizás. La mujer se enervó para luego calentarse en ira. Clavó su mirada en el joven, se iba a rendir.

     
Tú no sabes qué es eso, renacuajo. Creces como un guerrero con tus habilidades especiales, ¿no?, nunca sabrás que es la decadencia. O quizás sí, oraré para que así sea —vociferó al momento que sus facciones se transformaban en una despreciable expresión que no podía describir, pero le aterrorizó—: Fue muy fácil asesinarle. Inyectarle un veneno que no deja marca y dejarlo colgado como el muñequito correcto que siempre estuvo frente a todos. Yo conocía sus más bajos secretos, ¿y qué hizo?, abandonarme cuando no era más que una vieja, abandonarme con mi hijo. ¿Saben qué?, esto no acabará aquí. Los conocimientos de una vieja asesina pasaron a otro, tú los sabes, ¿no, pequeño renacuajo?

     
¡Guardias! —como rara vez hacía, la voz de Lyd fue levantada como señal de auxilio a su propia persona. Los ojos de un asesino, no tenía arrepentimiento alguno, eso le llenó de miedo.

     
¡El ayudante, tuvo un ayudante! No tuvo tiempo de avisar, sólo no quería escuchar las risas de la mujer mientras era apresada por los guardias. Abrió los ventanales en carrera, un trío de sellos manuales se formaron con sus dedos antes de lanzarse desde el tercer piso; eso sobrecogió a los presentes. Lyd tenía un objetivo, debía cumplirlo antes que fuera tarde.

⦿


     
En el aire, posterior a los sellos, las vibraciones emanaron de cada fibra de su piel, visualizándose como una cubierta cerúlea translúcida, de distorsión pulsante. El sentimiento de caída súbita arremetió contra su estómago, incentivando la liberación de adrenalina que activó todos sus sentidos y preparó todos sus músculos, e inclusive, su fluctuación de chackra. No le faltó agilidad para aterrizar correctamente, pues no planeaba hacerlo físicamente: Una mayor densidad de vibraciones se enfocaron en la zona superior de la espalda, entonces, tan pronto tres decenas de centímetros separaban sus pies del suelo, un pulso sumamente concentrado le empujaron hacia adelante, levantando una nube de polvo a su paso. Sus brazos, su torso y cabeza se inclinaron hacia adelante, afincando la punta de sus pies en el deslizar que le proporcionaba la habilidad, dado a que nunca llegó a tocar el piso. El pulso, conjunto a su mínima resistencia de roce, le permitió deslizarse ágilmente entre los obstáculos y las personas. Su trayectoria apuntaba a una gran casa en la cercanía del castillo; la casa del difundo.

     
La rapidez y la versatilidad de movimiento que le propinaban los impulsos resultantes de su técnica le dieron la oportunidad de entrar en la propiedad en busca del sospechoso, hecho que no presentó dificultad al estar activado el Junseiki, quien le proporcionaba el total conocimiento sobre los sonidos en la zona, así pues, por el ruido de un vaso roto y quejidos, la dirección fue puesta y el último impulso fue dado para interceptar al atareado conjunto de pasos forzados producto de un forzamiento constante. Su deslizar, al ser el último, desactivó la técnica, dejándolo de pies en la tierra frente al ayudante de la asesina. Lyd apuntó con los dedos índice y medio de su diestra mientras la siniestra agarraba la muñeca de la primera, concentrando su chackra en un solo punto. Jadeaba del cansancio, desacostumbrado a poner al límite su propio poderío.

     
Suelta a la chica —ordenó agitado el manipulador del sonido. El miedo hecho frío ascendió por sus pies, escaló por sus piernas y revolvió su estómago.

     
La rehén estaba siendo amenazada con un cuchillo largo contra su garganta, ella temblaba y no dejaba de gritar a pesar de tener la mano del secuestrador aprisionando sus quejidos. Las fuertes manos de un hombre, alto y bien formado, agarraban con frenesí las prendas y el delgado cuerpo de la fémina de buen vestir. El ayudante era un soldado, delatado por su osadía al intentar cometer un homicidio con el propio uniforme, notablemente desequilibrado mentalmente; el mismo soldado que desvió la atención de Atsushi hacia el jardinero. El soldado en cuestión no tenía más de veinte años, y por lo que podía intuir, se trataba del hijo bastardo de Haruo, con quien compartía un parecido en sus facciones. La hoja de su cuchillo rasguñaba la blanca piel de la mujer, posiblemente hija del difunto. Lyd tenía miedo de fallar y que su sangre manchase su cuerpo, miedo de que una vida se derramase por su incapacidad. Las puntas de sus dedos ardían, estaba conteniendo su poder, proporcionándole la oportunidad de rendición.

     
Estamos sólo nosotros tres en esta gran casa. Los mataré a ambos y dejaré esto como si nada hubiera pasado. Estás consciente de ello, ¿verdad, renacuajo? —gruñó el hombre mientras ajustaba el agarre de su víctima. En sus ojos veía la disposición de matar, era inevitable si no hacía algo.

     
A tres metros entre el asesino con la rehén y Lyd, el rubio desató la agudeza de un sonido. Un centellazo de tonalidades azules emanó, con increíble rapidez, desde sus dedos, haciendo que su propio cuerpo resonase al liberarlo. El impacto se incrustó en el hombro de aquel hombre cual perdigón mientras el sonido atravesó su cuerpo, generando cortes superficialmente a nivel cutáneo y muscular, haciendo que sus huesos vibrasen a la misma frecuencia que el Fure Kyusei. El dolor y la incapacidad fue tal que el criminal soltó el arma y se apartó dos pasos hacia atrás en precario equilibrio. Lyd aprovechó el tambaleo para derribar al soldado, teniendo que sostenerle para intentar doblegarlo, proceso que propinó un golpe en la barbilla del rubio, rompiendo su labio en el acto. La inmovilización del soldado sólo fue posible ante la participación de blancas serpientes que rodearon su cuerpo, como ataduras vivientes. El joven sinestésico levantó su observación, encontrándose con la figura de su superior.

     
Observaba cómo llevaban al hijo bastardo al calabozo, quien se encontraría con su madre; ambos fracasados en la carrera de la venganza y el rencor. Pasó el pulgar por la pequeña rotura sangrante, manchándose. Pronto sintió el suave tacto de Atsushi apretar su hombro, compartiendo su perspectiva. Por un momento sintió culpa por su comportamiento irresponsable e individualista, instintivamente agachó la mirada.

     
Buen trabajo —el ámbar claro se distanciaba con esas palabras, escuchándose sólo sus pasos hacia el interior del castillo, precedido del suave suspirar del joven ninja.

     
Levantó suavemente la tela de su brazo derecho, el artífice de la liberación sónica aguda, denotando pequeños moretones a lo largo de su mano y brazo, marcas que venían acompañadas con un dolor en sus músculos y articulaciones: su jutsu carecía de delicadeza debido a su precoz control sobre el mismo, al miedo que descontroló sus pensamientos y frustró los verdaderos recursos psicológicos que eran necesarios para efectuar correctamente la liberación. Un poder tan destructivo para mí mismo, ¿por qué debía ser tan complicado?, al unísono de su pensamiento encubrió la existencia de su déficit, avergonzado de su propio rendimiento.



Sonic Kid
◯ Nin: 4
◯ Tai: 3
◯ Gen: 1
◯ Vel: 3
◯ Res: 5
◯ Fue: 4
Datos:

Traje ninja

Conteo de técnicas
2 de 6


Técnicas
Junseiki {純正聞 – Escucha Genuina}:
Tal habilidad le permite captar tanto estímulos físicos como energéticos, sin embargo, en Genin sólo es capaz de captar los sonidos como estímulos físicos. El oído del usuario, al ser activado, le confiere un sentido de la audición extensa que se incrementa según el rango, así pues, el sentido auditivo analiza correctamente las distorsiones y las corrige, relevante al captar estímulos a grandes distancias; además de eso, se basa en la sintonización de las frecuencias, es decir, que una vez ha logrado detectar un sonido en particular, puede enfocarse en éste aislando los demás que pudiesen interferir en la concentración con el fin de detallarlo; sonidos como explosiones, choque entre metales, conversaciones a voz moderada y sonidos que no sean considerados «débiles» o «discretos» son escuchados y analizados al máximo de su rango. De igual forma, puede magnificar la percepción de sonidos mínimos en menores distancias (la mitad que el rango total), ya sean latidos, pisadas, presión del aire..., esto confiese una ventaja sensorial mayor, pudiendo diferenciar entre clones —ya que estos no tienen señales biológicas— y rastrear según las pisadas. También le confiere al usuario ecolocalización, lo cual no es más que la captación del eco de algún sonido (generado por sí mismo) que rebota por las superficies físicas y permiten la orientación como si se tratase de una especie de sonar: Para hacer esto posible, el Junseiki debe limitar sus capacidades un 85% del rango total —es decir, el efecto se aplica en unos 75 metros alrededor del usuario en Genin—, proveyendo la capacidad de un combate sólo con la audición sin ver mermadas sus capacidades de combate o reflejos. El anterior uso acarrea desventajas, tal como lo es inhabilitar la opción de reprimir sonidos fuertes, quedando vulnerable a las vibraciones auditivas de sus propias habilidades.
Genin: 500 metros.
3 de 3

Fure: Kyōmei-kawa {振れ: 共鳴皮 – Descentramiento: Piel Resonante}:
Es la alteración de las ondas vibratorias alrededor del cuerpo del usuario, basándose en la neutralización y creación de vibraciones desde adentro hacia afuera. Estas ondas son insonoras, por lo que la percepción se basa nada más en la distorsión azulada de naturaleza pulsante que se da alrededor del cuerpo. La técnica se coloca sobre el mismo haciendo que se levante unos pocos centímetros del suelo. Requiere la activación del Junseiki para la calibración exacta de las vibraciones. El Kyōmei-kawa permite la expulsión de una onda no dañina que afecta al usuario y contrincante hacia todas las direcciones, cuyo número de impulsos está determinado por el rango del individuo con un máximo de 3 metros por cada uno de ellos.
Otro de sus usos es aislar al usuario de ciertas frecuencias, permitiendo ser inmune a los efectos (como lo son el empuje o el dolor óseo) físicos de las demás técnicas —únicamente propias— al repeler la frecuencia grave o aguda, esto en caso de verse envuelto en una exposición descontrolada.

A pesar de emanar vibraciones insonoras de su cuerpo, no tiene funciones de protecciones físicas o energéticas. La progresión dicta que, en Genin, se tienen 3 saltos y se obtendrá uno más por cada rango. De igual forma, el usuario puede forzar la habilidad para dar un impulso cuya distancia sea la suma de los otros saltos por defecto, es decir, en vez de 3 impulsos se podrá dar un único con la suma en distancia. Requiere un trío de sellos manuales.


Fure: Kyōmei-ken {振れ: 共鳴拳 – Descentramiento: Puño Resonante}:
〉Con las puntas de la unión de los dedos índice y corazón: Es la máxima expresión del Fure Kyusei. El diámetro de la onda es igual a los dedos del usuario y no cambia de tamaño con su avance; sólo va en línea recta y alcanza el límite de distancia. Su sonido es breve pero sumamente agudo. Sus daños en Genin son de impactar y atravesar pertenecientes al Fure Kyusei. Si se da una única liberación, ya no se trataría de una onda de impacto puntual, sino también lineal, alargándose un par de metros, pudiendo realizar —físicamente— un corte penetrante dentro del cuerpo.

Genin: hasta 10 m. Su capacidad de corte es mínima, dejando al impacto el golpe de un perdigón. Su capacidad de onda penetrativa genera un tenue dolor agudo en el interior del cuerpo, desde óseo hasta muscular.

Equipamiento

Itami Sakebu {痛み叫ぶ – Grito del Dolor} ▌ H.Ú
Misión:
Misión de rango D:Ayudante de asesino

Lugar de la misión: País de la Nube | Castillo Takashi
Tipo de misión: Misiones Varias
Descripción de la misión: La guardia del castillo a interrogado a la persona que has llevado y a declarado en burla de que tenía un/una ayudante, que a su vez era su alumno en estos asesinatos. Esta persona declaro que lo hizo simplemente por demostrar que podía asesinar sin dejar pistas y se llenaba la boca de que casi lo lograba pero que su alumno o alumna lo hará mejor, aprendió de sus errores y seguro ahora busca una nueva víctima aun sin su mentor. Tal vez ya asesino a alguien, o tal vez esta en transcurso, si es cierto que podrían poner en alerta a todos y resolvería el problema. La guardia no quiere dejar escapar de que un asesino corre bajo sus narices sin que puedan hacer algo por lo tanto te presionan para que encuentres a esa persona que queda en las calles usando los conocimientos reunidos con la persona que atrapaste anteriormente y que sea rápido.
Recompensa de la misión: 500 Ryus
Extensión mínima de la misión: 50 líneas

NPC:


Lyd.
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: CSI: The Bastard Son ▌D{x3}

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.